Page 941 of 2469
1 939 940 941 942 943 2.469

Brasil: Amazonía en llamas, ¿otra terapia del shock?

Ollantay Itzamná

Generar/aplicar terapias de shock ambiental “planetario” para apoderarse del control de la Amazonía fue y es una constante de las transnacionales y gobernantes de sus casas matrices. ¡No es tanto el deseo por apagar el fuego de la Amazonía, sino la obsesión por apoderarse del Agua…! En los textos escolares de los EEUU, desde el siglo pasado, se enseña que la “Amazonía es un territorio internacional”.

En las sociedades o comunidades digitales, al parecer, la ética y la estética están definidas por las pantallas del Smartphone, iPhone… que fijan y promueven lo bueno y lo bello para cada comunidad digital. Estas mediaciones tecnológicas, ahora, convertidas en “fuentes” de verdades casi infalibles, nos aproximan a las realidades, pero también nos alejan de ella irremediablemente, convirtiéndonos en irreflexivas “sociedades creyentes”.

El reciente “fenómeno digital” de la Amazonía en llamas”, que activó en nuestro interior a hater, mitómanos, “ecologistas/ángeles desde el sofá de cuero”,… son una constatación de que como humanidad involucionamos hacia la ciega y viral emoción eufórica.

Lo que desconocemos de la Amazonía

No existe Amazonía sin fuego. Para quienes tradicionalmente cultivamos y subsistimos en la Amazonía y sus proximidades el uso del fuego para cultivar los suelos es parte de nuestras culturas. Sin roza, ni quema, no hay comida, ni carne. Ni para nosotros del campo, ni para los ciudadanos. No existe la Amazonía idílica sin fuego. No existe Amazonía sin pueblos indígenas.

Amazonía es un territorio en disputa. Quienes iniciaron con la “ilusión del desarrollo sin límites”, sabían y saben de las reservas vitales que preserva la Amazonía. En ese sentido, la Amazonía fue, es y será siempre un territorio asediado y en disputa permanente para el mal desarrollo de ellos.

Generar/aplicar terapias de shock ambiental “planetario” para apoderarse del control de la Amazonía fue y es una constante de las transnacionales y gobernantes de sus casas matrices. ¡No es tanto el deseo por apagar el fuego de la Amazonía, sino la obsesión por apoderarse del Agua…! En los textos escolares de los EEUU, desde el siglo pasado, se enseña que la “Amazonía es un territorio internacional”.

No existe Amazonía sin pueblos indígenas. Otra de las intenciones perversas de quienes promueven la terapia del shock de la “Amazonía en llamas” es expulsarnos o enjaularnos a los pueblos indígenas que cohabitamos en la Amazonía e inmediaciones. Una vez que logren declarar la Amazonía como área protegida bajo la autoridad de organismos y ONG internacionales, argumentarán: “Poblaciones primitivas destruyen los bosques y ecosistemas”. Por tanto, poblaciones nómadas o seminómadas de indígenas que aún sobrevivan a las enfermedades propagadas por el “civilizado” deberán abandonar la Amazonía, o aceptar ser “estabulados” en reservas vigiladas.

No existe taxonomía completa de la Amazonía. Después de los océanos, la Amazonía, es un ecosistema aún desconocido para la ciencia moderna. Por tanto, no existe una clasificación precisa, ni completa, de la Vida y de los ecosistemas que cohabitan en ella. En ella, aparecieron y desaparecieron especies de fauna y de flora sin esperar ser conocidos o clasificados. En consecuencia, nadie sabe a con certeza sobre la magnitud del impacto del actual incendio de la Amazonía.

Amazonía es más que poesía. La identidad e historia de la Madre Tierra está hecha de cambios inconmensurables. Incendios, terremotos, fracturas… Los humanos somos un instante en esa identidad/historia. Por tanto, a la Madre Tierra y a la Amazonía no busquemos salvarlas, sino amarlas como son. Esto implica reencantarnos con la Madre Tierra. Iniciar el abandono del asfalto y del petróleo, y hacer el camino del retorno a la tierra y hacia el campo. Amar la Amazonía implica abandonar nuestro insostenible estilo de vida urbano y comenzar a amar la estética Tierra.

En los últimos siglos, la modernidad quemó muchas amazonías. Dos terceras partes de la faz de la tierra fueron incendiadas buscando la comodidad del estilo de vida urbano moderno. Claro, aún no había Smartphone, ni iPhone, por ello quizás ni nos quisimos enterar. No existe mayor incendio planetario que la “civilidad” del petróleo que alimentamos.

Urge apagar los actuales incendios de la Amazonía, del África…, de los basurales urbanos…, Pero, ante todo, urge apagar el fuego del confort urbano y de la consumopatía que nos consume. Urge amar a la Tierra y al bosque, pero no desde la comodidad del asfalto. ¡Bienvenidos a las éticas y las estéticas rurales!.

Autor: Ollantay Itzamná
Fuente de la Información: https://ollantayitzamna.com/2019/09/02/amazonia-en-llamas-otra-terapia-del-shock/amp/?__twitter_impression=true
Comparte este contenido:

Méjico: ¿Qué tanta ciencia y de qué calidad se hace en México?:

Roberto Rodríguez Gómez

UNAM. Instituto de Investigaciones Sociales

Ahora que parece estar de moda cuestionar los privilegios, prerrogativas e incluso la actividad misma de quienes se dedican a la actividad científica en el país, es de interés ofrecer alguna aproximación a la pregunta que titula esta colaboración. Para ello acudiremos a algunos datos que ilustran los resultados de la producción científica nacional.

En primer lugar, los relativos al Sistema Nacional de Investigadores que, como se sabe, es una fuente hasta ahora legítima de ponderación de quienes se dedican a la investigación en ciencias, humanidades y tecnologías. La cifra más reciente, la de 2018, indica que en México hay un total de 28,633 personas que forman parte de ese sistema. Se distribuyen del siguiente modo: 6,548 en la categoría de candidato, lo que representa poco más de una quinta parte del total (22.9%). Para acceder a esta categoría, que para todos los efectos prácticos es la puerta de entrada al SNI, se necesita cumplir con dos requisitos básicos: contar con grado de doctor y haber publicado, cuando menos, un trabajo en medios académicos reconocidos. Hasta hace poco había un tercer requisito, ser menor de cuarenta años, pero ya lo quitaron.

En el nivel 1 del Sistema participan 15,145 académicos, en donde se agrupa más de la mitad de la membresía total (52.9%). El perfil del este nivel representa a quienes se dedican profesionalmente a la investigación, están adscritos a alguna institución académica y son capaces de producir, en la vigencia trianual de su nombramiento, y demostrar una producción de investigación y formación de recursos humanos sistemática y continua. El segundo nivel del SNI contiene a 4,572 investigadores (16.0%), califican para esa categoría quienes, además de mantener continuidad en su producción académica y docente, pueden demostrar que su trabajo ha tenido un grado importante de repercusión al menos en el ámbito nacional. Por último, al nivel 3, el máximo del sistema, pertenecen solo 2,368 académicos (8.3%), son aquellos que, aparte de los requisitos previos, demuestran que su trabajo es reconocido en el ámbito internacional de su disciplina.

Los estímulos que reciben los integrantes del Sistema Nacional de Investigadores le cuestan al país 4.8 miles de millones de pesos al año ¿eso es mucho o poco? Depende con qué se compare. La cifra equivale, aproximadamente, al subsidio que otorga la federación a los partidos políticos para sus gastos; es inferior al dinero que se fugó de la “estafa maestra”, o equivale a una octava parte del presupuesto para el programa Jóvenes Construyendo Futuro.

¿Qué tanta ciencia se produce en México? También depende de los indicadores que se utilicen para resolver esta pregunta. Según la publicación “Principales indicadores cienciométricos de la producción científica mexicana 2018”, elaborado por el grupo consultor Scimago, al año más reciente de registro (2017) corresponde la cifra de 23,529 textos científicos publicados por académicos de México en revistas internacionalmente indizadas. Esa cifra es muy inferior a la correspondiente a las potencias económicamente desarrolladas, pero para el promedio regional es adecuada. En América Latina únicamente Brasil supera a México, aunque con el triple de producción. En la región solo estos dos países han conseguido un promedio anual de publicaciones superior a los 20 mil textos por año en el lapso 2013-2017.

Más relevante que el dato absoluto son los indicadores de calidad. Más de una tercera parte (38.2%) de los artículos de investigadores mexicanos se publicó, en 2017, en revistas de primer cuartil (Q1). Las revistas Q1 son aquellas que, en cada una de las disciplinas clasificadas ocupan, por el número de citas recibidas a los artículos que en ellas se publican, el 25% superior de todas las revistas indizadas de su disciplina. Para decirlo coloquialmente, son las revistas “top”. Si se consideran, de manera conjunta, las revistas Q1 y Q2, resulta que los investigadores mexicanos consiguieron colocar en ellas más del 70% de su producción de 2017. Este indicador es importante como expresión de la competitividad internacional de nuestra ciencia.

Ahora bien, la enorme mayoría de las revistas clasificadas Q1 y Q2 se producen en Estados Unidos y en países europeos, las revistas mexicanas en este rango casi que pueden contarse con los dedos, son 14 en total. Ello se traduce, como indica el informe citado, que en revistas científicas mexicanas se publica apenas el 13% de la producción científica relevante, según los estándares internacionalmente reconocidos, de los investigadores nacionales. Sólo 13 por ciento, dato a retener.

También es un indicador de calidad que 2,130 de los artículos de investigadores mexicanos publicados en 2017 se ubican dentro del 10% más citado de su campo, aunque se reconoce que la mayoría de estos artículos calificados de “excelentes” son producidos por colectivos de investigación de carácter internacional. No es un mal indicador, sin embargo, porque expresa la capacidad de colaboración internacional de los científicos del país.

¿Por qué si en México se produce ciencia de buen nivel de calidad, con capacidades de proyección en los circuitos internacionales, el impacto en términos de transferencia tecnológica es escaso? Hay varias razones, pero debilitar el eslabón de producción de conocimientos no es la respuesta.

Autor: Roberto Rodríguez Gómez

Fuente de la Información: http://www.educacionfutura.org/que-tanta-ciencia-y-de-que-calidad-se-hace-en-mexico/

Comparte este contenido:

Regreso a clases

Por: Carlos Ornellas.

 

¡Se cumplió el ritual! Sin sobresaltos, el presidente Andrés Manuel López Obrador inauguró el ciclo escolar, el primero de varios. Ni entregó una pieza conceptual donde planteara una visión del porvenir ni dijo algo nuevo, aunque trató de sembrar optimismo en los alumnos. Se refirió a las becas, a los apoyos directos a cada escuela y ratificó que los maestros nunca serán ofendidos.

Antes, en la conferencia matutina del día 26, el Presidente aventuró un pensamiento que no por ser trillado es incorrecto: “Sin demagogia, la educación es la base del desarrollo, es lo que nos va a permitir
no sólo mejores condiciones de vida, sino también ejercer a plenitud nuestras libertades”. No entiendo por qué comenzó esa arenga con la sentencia de que no hacía demagogia. Tampoco quiero suponer la razón.

El secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, expuso la numeralia del regreso a clases: cifras de alumnos, maestros, escuelas y libros de texto. También sobre la capacitación a los docentes por dos semanas sobre la Nueva Escuela Mexicana.

La ceremonia de inauguración en la escuela secundaria técnica Melchor Ocampo fue sobria. El Presidente se hizo acompañar en el presídium por alumnos y padres familia en paridad de género. Participaron también la directora de la escuela, la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, el secretario de Educación Pública y otros funcionarios.

Reiteró que con sus programas de becas universales en la educación media y para los pobres en la básica y la superior habrá una mejor educación. Que ahora sí, no como en el pasado, se invertirá en el mantenimiento y reconstrucción de escuelas e insistió que canalizaría el dinero directo a cada comité escolar. Para evitar burocracia y rezagos, lo más importante, subrayó, es que cada comité decidirá en qué y cómo invertir.

Justificó la transferencia directa de fondos con críticas a la burocracia: “Por eso cuando hablo del elefante reumático y mañoso les pido que me ayuden a moverlo porque obstruye a la nueva realidad”. Veremos cómo funcionan esos comités.

Unos criticaron que la Secretaría de Educación Pública (SEP) no haya entregado seis millones de libros. Aún no llegan, tal vez algunos no estén impresos, pero lo que resalta es el esfuerzo que la SEP y la Comisión de Libros de Texto Gratuitos hicieron para que la mayoría estuviera en las escuelas. Fue una hazaña, luego de que el Presidente canceló de manera abrupta la compra de papel a la empresa de su compadre. Alteró el calendario. Además, ya están en línea, aunque eso no ayuda a los niños pobres de regiones aisladas.

La falta de libros y el hecho de que haya tres planes de estudio diferentes son problemas menores, es un asunto de transición. El enigma es lo que vendrá después; qué le depara a México con la
Nueva Escuela Mexicana, en qué consiste el Acuerdo Educativo Nacional, cómo se comportarán las facciones y líderes del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Allí, el panorama, en el mejor de los casos, es nubloso.

El Presidente aseguró que todo es normal. ¡Qué bien que la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) no haya cumplido su amenaza de huelgas! Al menos no todavía. Pero hay broncas en
Baja California, Guerrero y otras partes por “falta de pagos”. Los maestros de escuelas del Partido del Trabajo ofrecen clases en las calles para protestar porque el gobierno de
Durango no les transfiere fondos. Vaya normalidad.

Si se mira al pasado –no al reciente que el Presidente aborrece, sino al del régimen de la Revolución Mexicana, que parece que admira– para estas alturas del sexenio, el jefe de Estado en turno ya había entregado al menos una pieza con doctrina sobre la educación, un atisbo al futuro, un reconocimiento de hechos. Incluso, alguna frase que se convertía en consigna.

Tal vez nos quedemos con las ganas de escuchar algo así del presidente López Obrador. No reconocerá ningún avance previo a su gobierno. Lo suyo es la polémica y la defensa de sus programas dilectos.

Fuente del artículo: http://www.educacionfutura.org/regreso-a-clases/

Comparte este contenido:

Más apoyo a la red concertada

Por: El País.

 

El anuncio de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, de crear una dirección general específica para abordar los asuntos relacionados con la escuela concertada es una declaración de intenciones sobre cuáles son sus prioridades en materia educativa. Estableciendo como criterio fundamental la libertad de los padres para elegir el centro que consideren más adecuado para sus hijos, la cuestión de fondo es si la escuela pública y la privada concertada operan en igualdad de condiciones, tienen los mismos controles y se rigen por normas equivalentes. La fuente de financiación es idéntica en ambos casos, pero no así las exigencias a las que se ven sometidas. Segregar al alumnado por sexo, por ejemplo, no es la mejor tarjeta de visita si lo que verdaderamente se persigue es un modelo inclusivo e igualitario.

Fruto de la transferencia de competencias, las comunidades autónomas definen su política educativa sin más restricciones ni compromisos que los establecidos en la ley orgánica. Los modelos, por tanto, son heterogéneos. Como heredera política de Esperanza Aguirre, que ya durante su mandato como ministra de Educación apostó decididamente por impulsar los centros concertados, Díaz Ayuso ha redoblado su apuesta. Plantea la extensión de la escuela privada sufragada con fondos públicos al bachillerato, una etapa que excede la fase de enseñanza obligatoria, e incluso podría ampliarse al tramo infantil, de cero a tres años.

Se abriría así un amplio campo de operaciones para la escuela concertada, que absorbe más de 1.200 millones de euros de los presupuestos regionales, a costa de la empobrecida red pública. La crisis económica ha contribuido a deteriorar la calidad de la enseñanza en este sector, afectando gravemente a los segmentos demográficos más desfavorecidos, una situación que lejos de mitigarse corre el riesgo de cronificarse. Tras el nuevo rumbo diseñado por el Gobierno de coalición de Madrid se vislumbra un guiño a Vox, sin cuyos votos la alianza PP-Ciudadanos tiene muy pocas probabilidades de sacar adelante sus iniciativas parlamentarias.

Es comprensible que un plan de estas características haya generado alarma en la comunidad educativa, que teme la legitimación de la desigualdad de oportunidades en una fase clave de la formación académica. Con gran habilidad, la escuela concertada ha sabido eludir las dificultades derivadas de la nueva realidad social, especialmente el aumento de alumnos procedentes de familias desintegradas o inmigrantes. Consolidar esta situación contribuirá a deteriorar los principios básicos de la educación en un Estado de derecho: equidad y no discriminación. La escuela que se financia a cargo de los ciudadanos, sea pública o privada concertada, debe acoger a todo tipo de alumnos, ya obtengan buenos o malos rendimientos, dispongan de más o menos recursos económicos, sean españoles o inmigrantes o precisen de especial atención en las aulas. Lo contrario se presta a la arbitrariedad y, en el peor de los casos, a la formación de guetos.

Fuente del artículo: 

Comparte este contenido:

¿Para qué sirve la ESI?

Por: Sonia Santoro.

Historias de alumnas y alumnos que, después de transitar la experiencia de la ESI en la escuela, modificaron sus conductas y en, algunos casos, sus vidas.

En una escuela media de Balvanera, un alumno de 17 años, que había recibido varios talleres de Educación Sexual Integral (ESI) le contó a su mamá todo lo que había escuchado en el colegio sobre violencia de género y la convenció de irse de la casa, para escaparse de su marido violento. En la clase de Formación Etica y Ciudadana de una escuela de La Boca, en la que se abordaron temas de ESI, un estudiante contó que un tío falleció de una de las enfermedades llamadas “oportunistas” del sida. Le detectaron el virus muy tarde y falleció en muy poco tiempo. “Murió sólo como un perro. Es refeo cómo se estigmatiza a las personas que tienen VIH. Me quedé sin ninguna pertenencia de mi tío, y yo que me llevaba bien, lo requería. Sólo me quedan los recuerdos. Mi tía no es mala, pero pensaba que, quemando sus cosas, mataba el virus. Tenía miedo. Ahora que sé cómo se transmite, voy a hacer que ese prejuicio desaparezca”, reflexionó el alumno. Historias como éstas se suceden todos los días en aulas o pasillos de aquellas escuelas de la ciudad donde la Educación Sexual Integral atraviesa sus contenidos en todas las materias. La ESI, esa sigla tan popular en los últimos tiempos pero que todavía tiene la capacidad de generar temores en algunos padres y autoridades escolares, o confusiones respecto de asociarla directa y unívocamente a “hablar de sexo”, provoca cambios profundos en las vidas de quienes la reciben. Aquí, algunos relatos explican para qué sirve la ESI.

La decisión estaba tomada pero no sabían cómo hacerlo sin exponerse a una reacción violenta del padrastro del alumno de Balvanera. “Le dimos números de teléfono y direcciones de lugares donde podían contener a su mamá y orientarla en cuanto a la manera y el momento en que debían irse. A él lo apoyamos y lo acompañamos durante todo el proceso. También lo felicitamos por su valentía. Y, claro, lloramos de emoción cuando nos contó que finalmente su mamá, su hermanita y él, vivían tranquilos en un lugar sin insultos, amenazas ni golpes”, cuenta Nerina, una de las docentes.

Esta situación no es una rareza. Después de abordar cuestiones de género, estereotipos, violencias contra las mujeres, puede pasar que una chica se angustie y se anime a contar que fue abusada o que está sufriendo algún tipo de violencia. También “es frecuente que una vez terminado el taller de ESI se acerquen lxs jóvenes para hacer preguntas que por alguna razón no hicieron en el transcurso del taller. Preguntan mucho sobre la eficacia de la anticoncepción de emergencia, generalmente llamada ‘pastilla del día después’. Sobre el momento oportuno para tomarla, consecuencias, etc. También consultan sobre situaciones violentas vividas con sus parejas y las pasos a seguir y lugares de consulta y derivación. Muchas veces consultan sobre abuso sexual intrafamiliar”, cuenta Silvia Kurlat, educadora y orientadora en Sexualidad Humana, presidenta hasta hace dos meses de la Asociación Argentina de Educadoras y Educadores Sexuales.

La ley y los cucos

La ley 2110 de Educación Sexual Integral de la ciudad fue sancionada en 2006. Las denuncias y reclamos por la falta de decisión política y financiamiento para su aplicación se vienen sucediendo desde entonces. Durante una importante toma de colegios en 2017, los centros de estudiantes lo plantearon como uno de los reclamos más fuertes, junto con la necesidad de un protocolo de actuación en casos de violencia de género (ver aparte). Desde entonces, la bandera no volvió a bajarse, pero para muchos todavía la sigla ESI sigue siendo un misterio o un cuco. Una parte de la comunidad docente todavía considera al “sexo” como sinónimo de “sexualidad”. “Las autoridades y algunxs docentes temen que los talleres de ESI puedan contribuir a estimular la sexualidad de los alumnos de manera de promover relaciones sexuales precoces. Sabemos que en realidad es al contrario. A mayor información científica, actualizada, en lenguaje claro, más tardíamente se inician las relaciones sexuales y en mejores condiciones”, dice Kurlat.

En el mismo sentido reflexiona Lucía Schiariti, capacitadora docente en Educación Sexual Integral. “Todavía socialmente, en muchas familias (e incluso muchos docentes) siguen siendo pregnantes las ideas de sexualidad asociada a sexo, a relaciones sexuales, a aparatos reproductores. Y entonces no se entiende bien qué y cómo se trabajará. También estamos trabajando para desarmar la idea de que ESI es un taller, una jornada, la ‘clase’ de ESI. Con docentes, lo que trabajamos es que la ESI es una mirada, una perspectiva que se asume, y sirve para encarar todas las prácticas educativas”.

También sucede que más allá de los sectores más progresistas que siguen el impulso del feminismo y la “marea verde” que inunda las aulas e instala sus debates, en otros adolescentes “sigue habiendo confusión, y si no trabajás temas de salud sexual y/o género (sean estereotipos o violencia) entonces no parece ESI. Trabajar vínculos, la afectividad en general, no termina de asociarse con la sexualidad. Y no se visibiliza parte de lo que sí se está haciendo”, agrega Schiariti.

Por ejemplo, cuenta Valeria, una docente, que un día la clase de inglés en segundo año giró en torno al análisis de publicidades y los estereotipos de belleza instalados en la sociedad. Al principio muchos repitieron belleza y perfección como sinónimos. También hablaban de ojos claros, cabellos despampanantes, alturas llamativas, extrema delgadez, entre otras descripciones. Luego eso se fue poniendo en cuestión. Para ir cerrando, les contó que esa clase estaba enmarcada dentro de la Ley de Educación Sexual Integral. Justamente, al decirlo, un alumno respondió “pero no hablamos de sexo”. “Y tenía razón, claro. Pero seguiremos trabajando en ESI para que dejen de pensar que es sólo hablar de sexo. Ese día tocó el timbre y en vez de estar desesperadxs por ir al recreo, un clima de profunda introspección reinó en el curso”, agrega Valeria.

Es que la ESI incorpora la perspectiva de género en las aulas, una categoría por la que todos, todas y todes estamos atravesados y de la que no se puede permanecer inmutable.

Las reacciones

Las reacciones de la clase, sin embargo, no siempre es la esperada. Suele haber algunas chicas o chicos más informados o familiarizados con la problemática y otros que siguen anclados en figuras tradicionales y conservadoras en relación a los roles de género, por ejemplo. “La ESI también irrumpe en las aulas sorpresivamente y nos obliga a tomar decisiones y no omitir lo que surge”, apunta Leticia, docente de una escuela media de Lugano. Ese fue el caso frente a una discusión entre un chico y una chica, que se agredían verbalmente con comentarios ofensivos que visibilizaban la concepción estereotipada de la mujer. “Ante el intento de mediar y favorecer la reflexión acerca de cómo se estaba tratando a una compañera, la interpretación del estudiante involucrado fue: ‘Profe ella me provoca ahora que está usted porque sabe que defiende a las mujeres'», cuenta.

Cuando se trata de capacitar a docentes en los contenidos de la ESI, las respuestas y predisposiciones no son homogéneas. “En instancias de capacitación, una docente de primaria relató que estaban ingresando sus estudiantes al aula, pero venían con ‘demasiada’ energía. Les pidió que se detuvieran, y estuvo a punto de decirles ‘entren primero las nenas’. Pero recordó lo que veníamos trabajando en encuentros anteriores y entonces dijo: ‘Entren primero quienes tienen algo rojo… Ahora quienes tienen zapatillas blancas…’ y así siguió. Haberse dado cuenta de que la primera forme de organización volvía sobre formas binarias habilitó la posibilidad de empezar a desarmar prácticas que suelen repetirse en las escuelas sin cuestionamientos, y refuerzan modelos cisnormativos y sexistas”, cuenta Schiariti.

Otro docente de Taller de una escuela técnica comentó que una alumna, a quien él quería “ayudar” a mover un motor, le dijo “gracias profe, pero yo puedo”. A partir de ese comentario, se dio cuenta de cómo solía hacer diferencias entre chicas y chicos en sus clases, y está empezando a modificarlo.

De eso se trata, de mover, modificar, movilizar; de empezar a forzar la máquina al punto de que haya transformaciones, como dijo alguna vez una feminista.

Fuente del artículo: https://www.pagina12.com.ar/214238-para-que-sirve-la-esi

Comparte este contenido:
Page 941 of 2469
1 939 940 941 942 943 2.469