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Los niños negros en crisis: las muertes cautelares de Trayvon Martin y Eric Garner

Por Mathew Lynch

En esta serie , titulada apropiadamente «Niños negros en crisis», resalto los problemas que enfrentan los niños negros en la educación hoy en día, además de proporcionar pasos claros que nos llevarán a salir de la crisis.

Avance rápido a mediados de 2010, y la discusión sobre la disparidad en el tratamiento de los hombres negros ha alcanzado un punto de fiebre. La actual ola de protestas se puede atribuir a un incidente que ocurrió el 26 de febrero de 2012, en Sanford, Florida. En la noche de ese día, un adolescente negro, Trayvon Martin, estaba caminando de regreso de su tienda de conveniencia de barrio después de comprar un paquete de Skittles cuando fue seguido y enfrentado por George Zimmerman, un capitán de vigilancia de barrio.

Los sucesos subsiguientes están envueltos en informes contradictorios de testigos y pruebas. Lo cierto es que unos minutos más tarde, el desarmado Martín yacía muerto, fusilado por Zimmerman. El caso despertó la atención nacional cuando Zimmerman fue puesto en libertad bajo la ley Stand Your Ground de la Florida. También hubo indicios de que Zimmerman había dirigido a Martin en parte debido a su color de piel, diciendo en su llamada al 911: «Y él es un hombre negro. . . Algo le pasa a él. . . Estos idiotas, siempre se escapan.

El caso de Trayvon Martin fue el primero de una serie de incidentes violentos en los que participaron jóvenes negros que captaron la atención de la nación. En 2014, Michael Brown, de dieciocho años de edad, fue asesinado por un policía en Ferguson, Missouri. Una vez más, el momento real del tiroteo estaba envuelto en informes contradictorios de testigos presenciales; lo que estaba claro era que un joven negro desarmado había sido fusilado a corta distancia. El incidente condujo a días de disturbios y disturbios en Ferguson y marchas de protesta por toda la nación.

Unos meses más tarde, Eric Garner, otro hombre afroamericano, fue ahogado en una acera de Nueva York después de que la policía intentó arrestarlo por vender cigarrillos sin licencia. Sus últimas palabras, «No puedo respirar», se convirtieron en un eslogan, coreado por manifestantes en todo Estados Unidos. El oficial que realizó el estrangulamiento en Garner fue absuelto por un jurado.

Después de estos y otros incidentes en toda la nación, que cobró la vida de Jonathan Ferrell, Alton Sterling, Ezell Ford, Tamir Rice, Laquan McDonald, Akai Gurley, Freddie Grey, Eric Harris, Samuel DuBose y muchos otros, un movimiento llamado Black Lives La materia se alzó. Se extendió rápidamente en las redes sociales bajo el hashtag #blacklivesmatter. El movimiento, que tiene capítulos en toda la nación, pero está descentralizado por el diseño, tiene como objetivo aumentar la conciencia del peaje de la discriminación racial ha asumido a los jóvenes negros .

Casi todos los negros en Estados Unidos pueden contar una historia sobre una época en que fue discriminado racialmente en una situación de aplicación de la ley. Aprendemos de nuestros padres cómo actuar cuando los policías se acercan al coche: mantenga las manos vacías fuera de la ventana, no haga contacto visual, mantenga la voz baja y respetuosa. Enseñamos las mismas cosas a nuestros hijos. Sin embargo, con demasiada frecuencia, esas tácticas no son suficientes. La ubicuidad de las cámaras de teléfonos celulares significa que, en los últimos años, policías han sido capturados disparando a hombres negros desarmados y plantando armas a su lado, o brutalizando a hombres que claramente tienen las manos levantadas. O en un incidente en Carolina del Norte, deteniendo violentamente a un hombre negro que no hacía nada más que sentarse en el porche de su madre, esperando a que regresara a casa.

En un informe reciente titulado «La ciencia de la justicia: la raza, los arrestos y el uso policial de la fuerza», el Centro de Vigilancia de la Equidad examinó las disparidades raciales en las acciones policiales. Estudiaron cerca de veinte mil informes policiales de doce grandes áreas urbanas (un millón de habitantes o más) durante los últimos treinta años. Lo que descubrieron fue alarmante: incluso cuando controlaron cuidadosamente los datos de detención demográfica, hubo discrepancias significativas en el uso de la fuerza policial al arrestar a los negros y blancos. De hecho, el informe indica que los afroamericanos tienen casi cuatro veces más probabilidades de experimentar violencia durante un arresto que los estadounidenses blancos.

¿Qué hace esta atmósfera a la mentalidad de un joven negro? Significa que la policía ya no ayuda a los asistentes de barrio a ser llamados en una emergencia. Significa que la policía es una entidad que debe ser temida y evitada. Significa que el mundo está lleno de peligro, y para sacarlo.

Ta-Nehisi Coates escribe en su National Book Award-winning Between the World and Me , una misiva elegíaca, encantadora, aterradora y aterrorizada a su hijo de quince años. Describe el temor omnipresente de los negros jóvenes: «Cuando tenía tu edad, las únicas personas que yo conocía eran negras, y todas ellas eran poderosamente, inflexiblemente, peligrosamente temerosas. . . El miedo estaba allí en los extravagantes chicos de mi vecindario de West Baltimore, en sus grandes anillos y medallones, sus grandes abrigos hinchados y cueros de piel de cuello largo, que era su armadura contra su mundo «.

Coates relata un momento en que él estaba llevando a su hijo a ver Howl’s Moving Castle y una mujer blanca empujó al niño. Cuando él la amonestó, un hombre blanco vino a su defensa y le dijo a Coates: «Podría hacerte arrestar.» En ese momento, él supo que había salido de sus límites y había puesto en peligro a su hijo tratando de protegerlo. Sin embargo, después de una reflexión más profunda, se dio cuenta de que él y su hijo eran víctimas de una vieja narración americana de que los cuerpos negros eran menos valiosos que los cuerpos blancos. Una narración que decía que podían ser empujadas y detenidas por los poderes presidentes; que, años después de la abolición de la esclavitud, estaban confinados por grilletes invisibles, mientras que los cuerpos blancos eran libres.

El perfil racial es una epidemia nacional. Aunque la historia de los afroamericanos en los Estados Unidos es una discriminación implacable, sólo en las últimas décadas los investigadores han comenzado a reunir pruebas de la elaboración de perfiles de los negros y otras minorías. En muchas áreas, los conductores afroamericanos son detenidos mucho más frecuentemente que los blancos. Por ejemplo, en la Interestatal 95 de Maryland, el 77 por ciento de los conductores detenidos por la policía de tráfico eran negros, aunque sólo el 17 por ciento de los conductores totales eran negros . La mayoría de los detenidos no fueron acusados ​​de un delito, lo que indica que la discriminación racial fue el principal motivo para detener a los conductores.

Algunos incidentes de alto perfil han servido para llevar la la palestra publica las situaciones que viven los negros cuando van a comprar. Como ejemplo, en una tienda de Eddie Bauer en 1997, tres jóvenes negros fueron acusados ​​de robar ropa que habían comprado previamente en la tienda. Uno de los muchachos se vio obligado a quitarse la camisa y dejarla en la tienda. Los muchachos demandaron y recibieron un acuerdo por un millón de dólares.

El racismo es a menudo sistémico y viene de alto en los niveles de gestión. Por ejemplo, un empleado de una tienda llamada The Children’s Place acusó a su empleador de dar directivas racistas. Según el empleado, le dijeron que no diera las bolsas de compras a los compradores negros, no ofreciera descuentos, y no hablara de las promociones de ventas con ellas. Ese caso también dio lugar a un arreglo considerable contra la tienda.

Un estudio en Madison, Wisconsin , indicó que los compradores negros son discriminados, a menudo desde el momento en que entran por la puerta: «Los clientes son supervisados ​​de cerca, y sin siquiera la pretensión de sutileza que pasan de un área a otra en la tienda. Los empleados de color, que desarrollan clientela personal para dirigirse a las ventas y otras promociones de los clientes, son sospechosos y cuestionados sobre la cantidad de tiempo que pasan con los clientes, pero sólo aquellos que son de color. A los clientes de color se les pide regularmente que proporcionen más pruebas de identificación de las que se piden a otros clientes. «

Debido a la discriminación y la agresión que los chicos negros enfrentan diariamente, necesitamos proporcionarles los recursos y el apoyo que necesitan para tener éxito. No podemos quedarnos quietos mientras una generación entera de chicos negros son los enemigos púbicos número uno.

Fuente: http://www.theedadvocate.org/black-boys-in-crisis-the-cautionary-deaths-of-trayvon-martin-and-eric-garner/

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¿Qué hay de malo en que solo aparezca un modelo de familia en los libros de texto?

Por 1 de cada 10 /Blog de la diversidad sexual y el género

Celeste Carrasco es madre, junto con Paloma Calle, de dos niños de 5 y 2 años.

Libro de 1º de Primaria de la editorial Vicens Vives

Mi familia no es ejemplar, es sencillamente como la tuya. Al igual que en tu familia, en la mía nos queremos y cuidamos. Es más, estoy segura que también coincidimos en el esfuerzo por educar a nuestros hijos e hijas desde la igualdad y el respeto a la diferencia. No me sorprendería si tu familia y la mía depositaran la misma confianza en los colegios e institutos con la esperanza de que sean espacios seguros, tolerantes e inclusivos. Sin describir como está constituida tu familia o la mía, sin dar detalles de nuestras creencias religiosas, procedencia o raza, me atrevería a decir que hay valores fundamentales que tu familia y la mía comparten.

Aun así, en los libros de texto de 1º de Primaria que mi hijo abrirá por primera vez en septiembre, mi familia está excluida. ¿Y qué tiene de raro mi familia para no estar representada en una herramienta de la escuela pública como es un libro de texto, repleto de fotografías y dibujos que pretenden ilustrar el reflejo de la realidad? ¿Qué tiene tu familia y que le falta a la mía para que se la invisibilice?

Una persona dogmática o con estrechez de miras, podría responder que mi familia no entra en el modelo de familia natural o tradicional. Por lo tanto, al no ser una familia verdadera, constituida por un padre y una madre con hijos biológicos, mi modelo familiar homoparental -junto a los otros muchos modelos reconocidos social y jurídicamente- no merece ser incluido en la categoría “familia” del libros de texto de mi hijo.

Me preocupa que mi hijo no tenga referentes positivos, ni encuentre en los libros de texto, la escuela y en los docentes, herramientas de empoderamiento. Que se sienta excluido en el aula cuando hablen de un tema universal como es la familia. Que no entienda por qué en casa se le educa desde el respeto a la diferencia y su libro de texto solo refleja una realidad que debe aceptar como válida y única: papá y mamá inmaculados y felices, mamá  pone la mesa y papá llega del trabajo.  Y te preguntarás,¿qué hay de malo en esta imagen si es real en muchos hogares? Pues que es un estereotipo, una construcción de los roles de género y de lo que debe tener una familia normal.

Pero lo que sinceramente me asusta, es algo más complejo que voy a intentar desgranar en la siguiente reflexión. A través de la realidad sesgada que ilustran los libros de texto de mi hijo, sus compañeros y compañeras de clase, solo contarán con una prespectiva que les limita el espacio destinado para la imaginación y por lo tanto para la empatía.

Desde una imagen prefabricada nacen los motivos para justificar los insultos, las amenazas, el acoso y las agresiones. Desafortunadamente estamos familiarizados con el término bullyingNo eres normal, tú familia es antinatural o maricón, es del mismo calibre que: los musulmanes sois terroristas, sudaca de mierda y también: eres gorda y das asco o eres raro y no molas.

Si no educamos desde la inclusión y la tolerancia, si las herramientas que se utilizan en las aulas son sexistas, racistas u homófobas, estamos fomentando el miedo a lo diferente. El acoso escolar tiene su base en la exclusión, en definitiva en la falta de empatía con el semejante por el mero hecho de ser diferente.

Una persona con miedo a la diferencia puede llegar a creer que solo hay una verdad. Tenemos ejemplos cercanos y horribles del peligro que eso supone. Las ideologías que defienden una homogeneidad cultural y religiosa, pueden elaborar mecanismos de exclusión que se radicalicen en actos de agresividad con los que se hostiga al que es diferente, en expresiones de odio que no podemos permitir que se normalicen. (Contra el odio, Carolin Emcke, Ed. Taurus)

Y para entender por qué, presuntamente inocentes, los libros de textos no incluyen los diversos modelos familiares que representan la realidad de nuestra sociedad, acabo llegando al heteropatriarcado. Porque lo natural y los modelos tradicionales no cuestionan los privilegios del heteropatriarcado y porque la iglesia católica los defiende. No es casualidad que la mayoría de las editoriales de libros de texto estén estrechamente vinculadas a la iglesia católica. Pero no acaba aquí mi reflexión y crítica, creo que la responsabilidad es compartida con las instituciones y los gobiernos, con las estrategias de poder que quieren que nuestra sociedad tenga miedo a personas de otras religiones, miedo al extranjero, a personas LGTBQ  y entre esas amenazas, a los nuevos modelos familiares. Te aseguro que mis dos hijos con sus dos madres no somos ejemplares, pero tampoco una amenaza para tu familia. Ponemos la mesa, tenemos la suerte de trabajar, incluso somos muy felices,… como el modelo de familia que sale en la foto del libro de texto.

Fuente: https://blogs.20minutos.es/1-de-cada-10/2017/08/28/que-hay-de-malo-libros-de-texto/

 

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Para qué sirve de verdad la filosofía: el circo sin fin de la política educativa española

Por: Hector G. Barnés

Lo que parece una buena noticia –la recuperación de las humanidades en los currículos escolares– es también un síntoma de cómo se toman en nuestro país las decisiones.

Si usted es uno de los que se llevaron las manos a la cabeza cuando la ley Wert relegó a un rol secundario a la filosofía, tenemos buenas y malas noticias. La buena es que el Partido Popular tiene la intención de dar marcha atrás, tras las reuniones de este año por el pacto educativo, y devolver a la asignatura el papel que tenía en ESO y Bachillerato antes de la LOMCE. ¿La mala? Que el PP tiene la intención de dar marcha atrás tras las reuniones de este año por el pacto educativo y devolver a la asignatura el papel que tenía antes en ESO y Bachillerato antes de la LOMCE. No, no es un error.

No me malinterpreten: volver a dar relevancia a la filosofía y sus disciplinas contiguas (la ética) es motivo de celebración. Sobre todo porque en un gesto sin precedentes en la historia de la política educativa, Sandra Moneo, portavoz de Educación del PP llegó a “entonar el ‘mea culpa’” por este arrinconamiento de la asignatura (un gesto que, de paso, mostraba el poco ‘feeling’ entre Wert y gran parte del partido). Si es una mala noticia es porque, después de meses de ponencias, negociaciones y demás, nos recuerda cuál ha sido la dinámica de la política educativa española: cambiar las cosas para volver a dejarlas como estaban. O, en otras palabras, solo podemos ponernos de acuerdo en lo que ya estuvimos de acuerdo un día.

La filosofía es otro gladiador en el campo de batalla en el que se dirimen las diferencias ideológicas de los distintos sectores de la política española

Muy probablemente, el retorno de la filosofía servirá para que aquellos que la relegaron se pongan una medalla: todos conocemos la fascinante capacidad de nuestros políticos de vender una cosa y la contraria y sacar provecho de ello. Moneo recordaba que “en este mundo, cada vez más tecnológico, es importante la formación humanística, con un replanteamiento de la filosofía”. No es de extrañar que los últimos meses hayan circulado globos sonda muy útiles para trazar una línea divisoria entre el contaminado Wert y el amable Méndez de Vigo o que en la ponencia coordinada por la vicesecretaria de estudios y programas, Andrea Levy, se incidiese en la importancia de historia, filosofía y literatura a la hora de formar “una conciencia libre, crítica y reflexiva”.

Levy ha coordinado la ponencia de Educación y Cultura en el XVIII Congreso del PP. (Efe)
Levy ha coordinado la ponencia de Educación y Cultura en el XVIII Congreso del PP. (Efe)

También porque la filosofía es, más que una asignatura, otro gladiador en el campo de batalla en el que se dirimen las diferencias ideológicas de los distintos sectores de la política española. Una guerra en la que se han enfrentado la religión, la educación para la ciudadanía, la propia filosofía o la asignatura de valores constitucionales que el PP anunció este febrero. Todas ellas tienen en común la transmisión de ciertos principios a los estudiantes, de ahí que sean desde hace décadas una de las guerras por excelencia de la política educativa española, quizá por encima de otros problemas más acuciantes.

Cómo defender el pensamiento

No volveré a reproducir una vez más los motivos por los que la filosofíaimporta. Por una parte, porque es estéril: los conversos ya están convencidos y los detractores no cambiarán de opinión. Por otra, porque ya lo han hecho antes personas (filósofos) mucho más inteligentes y con mejor oratoria que yo. Sin ir más lejos, Antonio Campillo el pasado mayo en la Subcomisión del Congreso para el pacto educativo, en la que recordaba que “la Filosofía ha sido tratada como un chicle que se estira y se encoge, como un comodín del que servirse para crear nuevas materias, e incluso como un arma arrojadiza en la confrontación política”. Quizá, por lo tanto, sea más útil entender en qué se basa la argumentación antifilosofía.

Es una profecía autocumplida: si se reduce la filosofía, se necesitarán menos profesores y, por lo tanto, estos tendrán menos salidas laborales

Basta con referirse a las palabras de Wert en aquel ya lejano 2013, en las que calificaba a materias optativas como la Educación Artística o la Música de “asignaturas que distraen” y, sobre todo, recordaba que “los universitarios no deben estudiar lo que quieren sino lo que propicie su empleabilidad”. De sus palabras se desprendía un paternalismo atroz que sugería que el problema era de los estudiantes de humanidades por su escaso pragmatismo. “No estamos siendo eficaces a la hora de enviar señales a quienes entran en el mundo universitario”, añadía. Y además, un paro juvenil del 55,13% quedaba fatal en las encuestas.

Pero el humor de la España de 2013 era quizá diferente al de hoy, y por ello resultaba más fácil vender que hacía falta sacrificar la filosofía para fortalecer materias instrumentales como las matemáticas o los idiomas, que esas sí daban trabajo. Era una sensación común durante los peores años de la crisis: hemos perdido demasiado tiempo estudiando cosas que no daban trabajo y ahora hay que centrarse en lo que de verdad da dinero. Un sentimiento que se ha atenuado, no sé si porque hemos descubierto que nada garantiza tener empleo o porque ya lo hemos aceptado como una realidad que está aquí para quedarse. Desde entonces, el paro juvenil ha descendido desde el 55,13% hasta el 42,9%, que tampoco es para tirar cohetes.

El PP ha intentado marcar diferencias con la etapa Wert a través de Méndez de Vigo. (Efe/Zipi)
El PP ha intentado marcar diferencias con la etapa Wert a través de Méndez de Vigo. (Efe/Zipi)

Ese paternalismo a la hora de orientar a los jóvenes a las carreras “que sí sirven” tenía también algo de profecía autocumplida, de perverso círculo vicioso. Si se reducía la importancia de la filosofía, y con ello el número de alumnos que la cursaba, se necesitarían menos profesores especializados en ella. Y, dado que la principal salida laboral de los licenciados en esta carrera suele ser la docencia, sus posibilidades de conseguir trabajo serían mucho menores. ¿Lo ven cómo tenían razón, y la filosofía no da trabajo?

El “yo” empleable

La filosofía moderna, precisamente, se ha mostrado preocupada por lo que se ha llamado el “homo economicus”, el ser humano de la edad capitalista que es “maximizador de sus opciones, racional en sus decisiones y egoísta en su comportamiento”. Un modelo antropológico que se encuentra en la base del ser humano en la era neoliberal y que considera irracionales los gestos altruistas o los que no tienen una utilidad clara. Un ser que debe aumentar sus posibilidades laborales potenciando su empleabilidad a través de una pragmática elección de su carrera, y que debe descartar las tentaciones sentimentales de cursar estudios “románticos” como la filosofía.

El margen de cambio para la educación es pequeño, porque la sensación entre los grandes partidos es que hay mucho que perder y poco que ganar

Lo explican los profesores Carlos Fernández LiriaOlga García Fernández Enrique Galindo Ferrández en su último libro, ‘Escuela o barbarie. Entre el neoliberalismo salvaje y el delirio de la izquierda’ (Akal): “La transmisión cultural queda, para la gran mayoría, vedada y sustituida por nociones como ‘empleabilidad’, ‘emprendimiento’ o ‘aprendizaje a lo largo de la vida’ bajo la amenaza de ‘sobrecualificación’ de la mano de obra y sus riesgos para la ‘gobernanza’ del sistema”. La educación según la lógica del ‘homo economicus’, por lo tanto, debe estar encaminada a equilibrar esos desajustes del mercado laboral evitando que los jóvenes estudien lo incorrecto. Pero hay otro riesgo aún mayor, recuerdan los autores: “Ni siquiera queda claro que las nuevas directrices educativas puedan lograr los objetivos que declaran perseguir en términos de crecimiento económico y cohesión social”.

De ahí que defender la importancia de las asignaturas de humanidades en general y la filosofía en particular porque últimamente están siendo reclamadas en puestos de cierta importancia en las grandes empresas americanas sea una trampa. Al aceptar dicha lógica para poder enarbolar el “¿veis como la filosofía sí sirve para algo?” se acepta la misma argumentación de aquellos que desprecian dicha disciplina, y es que algo solo sirve si tiene una rentabilidad laboral. Defender, como se hace cada vez más, que las humanidades son importantes porque tienen un importante rol a la hora de gestionar equipos o trazar planes estratégicos, es participar del mismo razonamiento perverso.

Que es el mismo que caracteriza la política moderna, regida por los mismos principios de hiperracionalidad, a pesar de que paradójicamente no deje de apelar a los sentimientos más primarios de su electorado. La política de partido es el arte de la continua valoración de costes y beneficios y que tiene como objetivo último garantizar la permanencia del partido en el poder. De ahí que el más que probable retorno de la filosofía por la puerta grande pueda ser visto como otra expresión más de esta lógica, una vez se ha comprobado que las protestas y el descrédito de la LOMCE no resultaban rentables. Pero que también nos recuerda una triste realidad: que el margen de cambio para la educación española es muy pequeño, porque la sensación entre los grandes partidos es que hay mucho que perder y poco que ganar.

Fuente: https://blogs.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/tribuna/2017-09-03/filosofia-educacion-espana_1436585/

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¡Es con usted!

Por: Gloria Hurtado

¡Y conmigo! Te lo dicen en todos los idiomas, desde diferentes lugares de la tierra, en modo risa y carcajada o en modo seriedad. Te lo anuncian desde la ciencia pasando por religión, espiritualidad, artes manuales, música, psicología o nutrición. Si está cansado de oírlo se puede volver una cantaleta. Y te lo seguirán diciendo. Sin embargo, por mas que lo oiga, lo repita, se lo cuenten, lo lea o lo vuelva a escuchar, no podrá hacerse nada si cada quien no empieza. O sea que no mas manos extendidas “esperando” el cambio o soñando con que este país sea diferente si usted no está dispuesto a hacer algo personal. A untarse de lo que estamos viviendo. Y untarse significa comprometerse. El cambio no lo harán los políticos, ni los viejos, ni los nuevos. Hay que comprometerse con lo que anhela. Nadie mas lo va a hacer porque es una tarea eminentemente personal. Nadie nos va a eximir de esa responsabilidad. No llegara ningún congresista, no habrá ningún sacerdote, pastor o religioso, o alcalde que logre el milagro. No es desde afuera donde nos harán cambiar.

A Exposer asistieron mas o menos 1.500 personas. Escucharon una y otra vez, lo mismo pero en versiones diferentes, desde diversas posiciones de escuelas del pensamiento y de la ciencia. Pero fue lo mismo. Una y otra vez.  En términos populares “la misma perra con distinta guasca”. En términos mas sofisticados, cualquiera que sea el camino, cualquiera que sea la ruta, al final se llega al mismo lugar. Todo empieza en uno, ningún proceso es efectivo si no hay una toma de conciencia personal. Y si estas 1500 personas de este Seminario empiezan, por ejemplo, a sintonizarse con el otro y no juzgar (versión Mario Alonso Puig) o a cuidar su cuerpo con la alimentación (versión Julio Calonje) o a manejar mejores relaciones con los hijos (Los Bucay) o a permitirse ser feliz valorando lo que se tiene no lo que falta (versión Pilar Sordo), a caer en cuenta (versión Karen Berg) algo tiene que moverse en el entorno.  Y en ellas. Y en Colombia.

La campaña política se avecina feroz. Con agresividad desde todos los costados. Ataque hecho, ataque devuelto. Pero no sólo de políticos e implicados directos. Sus seguidores hacemos gavilla y contribuimos al clima de agresividad colectivo contestando insultos, defendiendo al representante de nuestro equipo. Entonces, empecemos por allí. Si sabemos que no vamos a cambiar al otro, si sabemos que esperar que primero se mueva el vecino antes que yo, es una utopía, actuemos. Comencemos por no dejarnos engarzar en la rabia y el miedo de quienes quieren seguir en actitudes de violencia. No responder, pero sí respetar la opinión ajena, es un buen comienzo. Y allí todos participamos. Si algo de lo que oímos “nos quedo” es allí donde se inicia la paz…

La corrupción no se elimina con una ley. Ingenuos si lo creemos. Con bajarles el sueldo a los congresistas las cosas no mejoran. Si hay que hacerlo, se hace. Pero construir una mejor sociedad es tarea individual. Podemos vivir literalmente en un infierno o en paraíso dependiendo de cómo encaremos las situaciones. Pero no lo digo yo. Es contundente desde todos los frentes. Mario Alonso Puig lo probó, justificó, demostró, lo ancló en la neurociencia. Solo queda ¡practicarlo!

Fuente: http://www.revolturas.com/en/articulos

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Por un costumbrismo crítico

Por: Graziella Pogollotti

Formamos parte de un país que dispone de una brevísima e intensa historia. Nuestros primeros pobladores dejaron escasas huellas. Luego, fueron llegando los españoles que impusieron la inmigración forzosa de africanos. Nuestra demografía en los años que siguieron a la conquista se vio empobrecida por la partida de quienes se marcharon al continente, seducidos  por el espejismo del oro y la plata. Con el andar del tiempo, los que radicaron en la Isla y sembraron familia, se fueron acriollando. Se modificó el habla, cambiaron las costumbres y, por razones de clima y de recursos, las ciudades evolucionaron con perfil propio. La mentalidad, los estilos y expectativas de vida acentuaron diferencias entre los nacidos en Cuba y sus padres. Aparecían también las contradicciones entre el monopolio expoliador de la metrópoli y los intereses económicos de los lugareños.

La agudización de las contradicciones con España se une a la conciencia de nuestra singularidad para forjar paulatinamente el sueño de la nación.

Los rasgos característicos de nuestro perfil se precisaban al contemplarnos ante un espejo. Los escritores asumieron esa tarea, punto de partida para la conformación de un imaginario colectivo. Era la obsesión de Heredia en sitio tan distante como las cataratas del Niágara, y el desgarramiento de Gertrudis Gómez de Avellaneda al abandonar la tierra en que había nacido. Estaba en el descubrimiento de la peculiar luminosidad de nuestro paisaje.

Con extrema prodigalidad y riqueza, el costumbrismo se expandió a lo largo del siglo XIX. Para los contemporáneos, fue un modo de afirmar nuestra singularidad. La posteridad ha podido descubrir en esos textos el registro de un ambiente de época a través del testimonio de un vivir cotidiano que incluye una significativa franja de la sociedad. La mirada del observador recorre mercados, el vestuario y la conducta de las vendedoras de una repostería hecha al gusto de los paseantes, en las celebraciones tradicionales, en la vida de los salones y en los sitios dedicados a la recreación.

El costumbrista resulta a veces complaciente en exceso, al extremo de eludir en sus viñetas las zonas más oscuras de nuestra realidad. Podemos tropezar con la zona marginal representada por los curros del manglar, pero el acercamiento al drama social y humano de la esclavitud es mucho más cauteloso.

Los reformistas condenaron la trata negrera, pero no pudieron plantearle la abolición radical al sistema. Precursor de una ciencia en formación, en su prosa reflexiva José Antonio Saco intenta un análisis sociológico de las razones de algunos de los males que hemos arrastrado en nuestro devenir; la vagancia y los juegos de azar, que se sumergen y renacen como el irreductible marabú que inficiona nuestras tierras.

Desde la publicación de Contradanzas y latigazos, Reinaldo González no ha abandonado el estudio de Cecilia Valdés, clásico indiscutible de nuestra literatura, lectura imprescindible para todos los cubanos. Con esa novela, Cirilo Villaverde dio término al ambicioso empeño de toda una vida. Encontró maestros en los escritores europeos de su época, pero su intuición de artista lo condujo a entrecruzar la perspectiva sociológica con una penetrante capacidad de observación sicológica. En su voluntad de descubrir las interconexiones subyacentes en una realidad compleja, conduce al lector a un recorrido por la capital y por las zonas rurales. Atraviesa los estratos de la sociedad cubana, desde el comerciante español hasta el quehacer de ingenios y cafetales. Pasa junto a los mestizos que desempeñan oficios. Mira de soslayo a los estudiantes del seminario San Carlos. Describe la condición de los esclavos y advierte, con notable perspicacia, la marca de esta infame institución en víctimas y victimarios. El acercamiento abarcador a conflictos que atraviesan la sociedad se complementa con la sagaz visión del ámbito familiar de los Gamboa y la manifiesta ambigüedad latente en el vínculo entre Leonardo y su madre.

La literatura del siglo XX tomó otros rumbos, aunque nos dejó el perfil crítico del trepador Juan Criollo. No faltó, sin embargo, la crítica de costumbres. Se hizo a través del periodismo. La ejerció de manera ejemplar Emilio Roig, quien supo compartir su tarea en los campos de la investigación histórica y de animación cultural con una acción pública en favor de la cimentación de la conciencia ciudadana. En las modalidades de la convivencia cotidiana se manifiesta también el sueño martiano de preservar, ante todo, la dignidad suprema del hombre en lo que tiene de esencial, el respeto al otro.

En el aquí y el ahora del obligado quehacer de cada día, observamos la vulneración creciente de normas de conductas básicas para garantizar, en lo espiritual, una adecuada convivencia entre los seres humanos y, en el orden de la práctica concreta, un mejor funcionamiento de la sociedad. Desde la espontaneidad, se socavan los valores que sustentan un imaginario que subvierte los momentos esenciales para un presente en que germinan las semillas del porvenir. La prepotencia se expresa en la actitud del vendedor con el cliente, del funcionario que maltrata al demandante, de los poseedores de bienes adquiridos al margen de la ley y los exhiben sin recato ante quienes disponen apenas, con su trabajo honrado, de un salario depreciado. Las bocinas estentóreas perturban el descanso del vecindario. Los basurales tupen nuestras avejentadas alcantarillas, propician el derrame de aguas  negras y violan condiciones  de higiene indispensables para detener la propagación de epidemias. La coreografía de las fiestas de quince rinde culto a la ostentación y a la más ramplona cursilería.

Hay espacios en nuestra prensa para el registro crítico de fenómenos de nuestra realidad. Más allá de la observación del hecho aislado, se impone profundizar en las causas de las cosas y abordar el problema de manera integral. El funcionamiento de las instituciones tiene que ofrecer muestras de ejemplaridad en el cumplimiento de las normativas legales, eludir la persistente tendencia justificativa, actuar con prontitud y eficacia al responder a los demandantes, convertirse en modelo de trato respetuoso, aplicar sanciones requeridas en caso necesario, restaurar el estricto cumplimiento de la ley.

El pueblo trabajador es el mayor tesoro de la nación. Desde el siglo XIX los visitantes de otros países admiraron nuestro paisaje, pero reconocieron, sobre todo las cualidades del cubano cordial. Preservar esa virtud es compromiso esencial en este momento histórico.

Fuente: http://www.granma.cu/opinion/2017-09-03/por-un-costumbrismo-critico-03-09-2017-21-09-10

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Mujeres que huyen

Por: Lidia Falcón

Después de Juana Rivas una mujer de Málaga, Carmen P. ha huido de su casa con sus dos hijos para no entregárselos al padre que los reclama. Previamente, en mayo, Carmen había presentado una denuncia por maltrato contra su marido y obtenido incluso una orden de protección a su favor, pero que no debe de haber sido eficaz, ya que Carmen ha optado por garantizarse su propia seguridad poniendo la suficiente distancia entre ella y el padre de las criaturas.

Tanto la justicia como la legislatura de nuestro país deberían plantearse por qué estas mujeres han decidido abandonar su domicilio habitual y esconderse con sus hijos, con todos los problemas que podemos imaginar que tal situación conlleva, antes que permitir que el progenitor los tutele.

Para mantenerse en la clandestinidad, cuando las fuerzas de seguridad te están buscando, hace falta dinero, apoyo de otras personas, vivir en alojamientos poco preparados y tantas veces incómodos, abandonar familia, amigos, conocidos, vecinos, barrio habitual, si además se pierde el empleo las consecuencias son peores. Los niños viajan aturdidos dejando atrás colegio y amigos, abuelos y tíos y primos. Todos estos riesgos e inconvenientes los arrostran las madres porque quieren a sus hijos y necesitan alejarlos de un padre maltratador.

Claro está que el coro de defensores de los machistas –que ya se ha expresado estentóreamente- hablará de la maldad de la madre y la calificará de desquiciada. Calificativo este muy menudeado contra las mujeres. La prensa británica calificó de “locas” a las sufragistas durante 70 años. No las identificó por ningún otro nombre. La magistrada -¡hay que ver que plantel de juezas tenemos!- del proceso de Carmen ha dispuesto, a petición del Ministerio Público, que se emita un informe psicosocial para analizar la veracidad de la declaración judicial de la mujer desaparecida con sus hijas. Resolución que toman la mayoría de los miembros y miembras de la judicatura cuando se trata de actuar contra un delito de violencia machista. Si se tratara de cualquier otro de la larga lista que posee el Código Penal, jamás se les ocurriría pedir un informe psiquiátrico del ciudadano que denuncia un robo, una agresión, una estafa, un accidente de circulación, etc.

Pero las mujeres son por definición sujetos de maldad y desconfianza desde que el Código de Hanmurabí las calificó peores que el veneno, las serpientes, el viento del desierto, la enfermedad y la muerte. Repasar aquí la serie de insultos y maldades que les han atribuido a las mujeres los grandes hombres que han regido el poder político, religioso, cultural de todos los países, durante miles de años, es tarea imposible para un artículo. Les remito a mi libro Mujer y Sociedad, publicado hace 50 años.

A pesar de la Ley de Violencia de Género, que cumplirá pronto 13 años, a pesar de la Ley de Igualdad -¡que ironía!- que tiene 10, a pesar de todos los avances que el Movimiento Feminista ha obtenido en estos 42 años de la última etapa, las mujeres son consideradas sujetos de segunda categoría como corresponde a su estatus de clase explotada.

Del mismo modo que los negros en EEUU, a pesar de las Constituciones y leyes que garantizaban su igualdad fueron objeto de toda clase de discriminaciones y marginaciones, las mujeres –en el mundo entero- siguen viviendo en sociedades patriarcales que las esclavizan, las maltratan, las explotan, las humillan y no las consideran sujetos de derecho. En España hasta el año 2000 el Tribunal Supremo no decidió que el testimonio de una mujer tenía el mismo valor que el de un hombre.  

Pero ni esta declaración del más alto tribunal de nuestro país influye en el criterio de los jueces, aunque sean tan prestigiosos como José Antonio Martín Pallín, que ostenta todos los honores de haber sido Magistrado y fiscal del Tribunal Supremo y es magistrado emérito del mismo. Como ilustre jurista ha sido miembro del Comité de Bioética de España, miembro numerario del Instituto de Estudios Canarios, del Secretariado Internacional de Juristas por la Amnistía y la Democracia en el Paraguay, de la Asociación Hispano-Alemana de Juristas y de varias misiones especiales sobre derechos humanosorganizadas por Amnistía Internacional (Venezuela, México, Perú). Fue Premio Jurista 1996 de la Universidad Complutense de Madrid, Presidente de la Asociación pro Derechos Humanos de España, Presidente de la Unión Progresista de Fiscales, Portavoz de Jueces para la Democracia y Vicepresidente del Foro Milicia y Democracia.

Pues bien, José Antonio Martín Pallín ha terciado en la dramática polémica respecto a la situación de Juana Rivas y sus hijos defendiendo apasionadamente la necesidad de cumplir la ley y las resoluciones judiciales. Con un criterio gremialista y legalista que no le conocía, asegura que las resoluciones judiciales que la afectan han sido tomadas en estricta aplicación de la ley –lo que debe de ser cierto dada la escasa protección que la Ley de Violencia presta a las mujeres- y con criterios de equidad y justicia perfectos.

Esa defensa a ultranza no solo de la ley sino también de las resoluciones judiciales no la practicaba Martín Pallín cuando era uno de los valientes defensores de los Derechos Humanos, conculcados habitualmente por el sistema legal y las resoluciones judiciales. Se ha manifestado innumerables veces contra la tortura practicada en tantas ocasiones por las diferentes policías, contra sentencias injustas, contra leyes sin proporcionalidad ni equidad. Pero entonces estaba defendiendo a opositores al poder, a disidentes políticos, acusando a corruptos, etc. Ahora se trata de defender a mujeres de sus maltratadores, y con ellas a los niños, los más débiles, y esa es otra cuestión.

En este caso Martín afirma que: “No me entra en la cabeza que los servicios jurídicos de nuestro Gobierno o de la Junta de Andalucía no hayan valorado esta situación y no hayan aconsejado, con firmeza, que la situación exigía la entrega de Juana Rivas, voluntaria o ejecutada de manera coercitiva… ante determinados excesos y manipulaciones… (hay que afirmar) que un condenado por un episodio de malos tratos no es un reo de por vida, que tiene derecho a la reinserción, a la cancelación de sus antecedentes y a organizar su vida futura, sin que pesen sobre él, como una losa permanente, las condenas del pasado.… La petición de auxilio judicial para hacer cumplir la sentencia italiana, como era de esperar,  llegó a los juzgados españoles que, cumpliendo escrupulosamente los compromisos internacionales y con las normas, usos y costumbres del derecho internacional que rige entre las naciones civilizadas, pusieron en marcha los mecanismos para hacer ejecutar la sentencia italiana, acordando la devolución de los hijos al padre… El tono y la agresividad de grupos y sectores comenzó a elevarse llegando a violentar gravemente, hasta extremos que pudieran lindar con Código Penal, la libertad y la independencia de los jueces españoles, tachándoles poco más o menos de prevaricadores y llegando a presentar una denuncia del Consejo General del Poder Judicial para que se investigue a una jueza que no había hecho más que cumplir estrictamente con la ley para salvaguardar el Estado de derecho y el prestigio internacional de nuestro país. Juana está ahora en la casa construida sobre un espacio, formado por una comunidad de naciones, que tiene como lemas, la libertad, la seguridad y la justicia”. Ya ven.

Sin embargo, José Antonio Martín Pallín, estricto defensor de la legalidad española y europea,  en noviembre de 2016, acerca de las agresiones contra algunos miembros de la Guardia civil cometidas por vecinos de Alsasua manifestaba que: “El procesamiento de los nueve de Alsasua es desorbitado y está fuera de la realidad socia”. El magistrado emérito del Supremo cree que se ha producido una ‘sobreactuación judicial’ que complica los intentos de convivencia en el País Vasco y Navarra, tras el anuncio de ETA de dejar las armas. “El Derecho no está para crear conflictos, sino para solucionarlo”.

Pero naturalmente el caso de Alsasua es un tema político y el de Juana Rivas es un asunto privado; los acusados y las víctimas en Alsasua son todos hombres; la acusada Juana es una mujer y las víctimas son dos menores, y el ilustre jurista y defensor de la equidad y los derechos humanos José Antonio Martín Pallín se siente de pronto herido en su categoría varonil, retado por una débil y tonta mujer y los menores le importan un comino.

En vista de que ni las policías ni las juezas ni los psicólogos ni aún los más ilustres activistas de derechos humanos las defienden, las mujeres han decidido huir. Si continúa en vigor la misma Ley de Violencia e idéntica política judicial, tendremos decenas de madres escondidas viviendo en la clandestinidad con sus hijos, en busca y captura por orden judicial y consideradas delincuentes, mientras los maltratadores viven libertad como hombres decentes, considerados víctimas de la maldad de su mujer.

Y fabricaremos una generación de menores criados en el miedo y el odio a su padre y el total rechazo a la justicia de nuestro país.

Fuente: http://blogs.publico.es/lidia-falcon/2017/09/04/mujeres-que-huyen/

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Editoriales y libros universitarios, la antorcha de la ciencia

Por: Ignacio Mantilla

La semana pasada se llevó a cabo un evento internacional de gran significado para el impulso de la ciencia en Iberoamérica: la primera Feria Internacional del Libro Universitario (Filuni), que tuvo lugar en el Centro de Exposiciones y Congresos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y que contó con la Universidad de Salamanca como invitada de honor.

El evento le permitió a la Universidad Nacional de Colombia estrechar aún más los lazos académicos que la unen con la UNAM y evidenciar la solidez de nuestros sistemas editoriales. Con la universidad anfitriona se pactó la distribución mutua de títulos, es decir, en las siete librerías con que cuenta el campus de la UNAM se podrán adquirir algunos de nuestros libros, y en nuestras librerías estará disponible lo mejor de la producción de su editorial universitaria.

Este es un logro más que, justo en este Año Dual Colombia-México, consolida unas auténticas relaciones en todos los sectores, como lo destacó la embajadora de Colombia en México, Patricia Cárdenas, quien estuvo presente en la inauguración de la feria.

Hubo una buena participación de universidades colombianas y sobresalió la Universidad Nacional, que contó con un bello stand individual, en el que presentó cerca de 200 títulos, como parte de los más de 15.000 disponibles en el recinto, provenientes de 159 universidades.

La Filuni materializa el primer encuentro de gran magnitud en América Latina dedicado exclusivamente a reunir a las principales responsables de la difusión de la ciencia, ya que a las editoriales comerciales poco les atrae esta clase de libros, de esencia universitaria, salvo algunos trabajos de divulgadores consagrados. Sin las editoriales universitarias se perdería entonces esa importante conexión dinámica entre la comunidad científica y la sociedad en general.

De acuerdo con el más reciente informe del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc), conocido en agosto de este año y titulado “El espacio iberoamericano del libro 2016”, el año 2015 no fue un buen período para el comercio mundial de libros impresos y apenas alcanzó un monto de US$17.312 millones, suma que corresponde al 93 % de la que se había registrado en 2010. Pero, pese a este panorama, las editoriales universitarias en América Latina registraron 20.818 títulos, creciendo el 4,8 % con respecto al año 2014.

A manera de ejemplo, en la Universidad Nacional actualmente se publica un nuevo libro cada dos días. (En la UNAM se publican cuatro nuevos libros diariamente, en promedio). Si pasamos al plano de las publicaciones científicas en revistas indexadas, debo señalar que el lunes pasado el Ministerio de Educación Nacional publicó los resultados del Modelo de Indicadores de Desempeño de Educación (Mide), que nos ratifican como líderes en la producción científica del país, con 10.249 “artículos top”, seguidos por la Universidad de Antioquia, con 6.560, y la Universidad de los Andes, con 4.544 artículos.

Es claro que los cambios tecnológicos han venido impactando profundamente la manera como leemos e investigamos, y el ebook ya ganó un amplio terreno entre los lectores, especialmente los universitarios, no sólo por su facilidad de transporte, sino por su bajo costo. Iniciativas colombianas como la de Booklick, la aplicación que mediante el pago de una suma mensual permite acceder a 1.667 textos universitarios, son algo sumamente novedoso e ingenioso, impensable hace apenas unos cinco años. Por lo tanto, nuestra capacidad de sorprendernos en materia de libros aún no se ha agotado.

En el marco de la Filuni también hubo espacio para el Encuentro de Rectores: “Evaluación, indización y ranking de ediciones universitarias”, en el cual participamos 38 rectores y representantes de diversos países.

La reunión tuvo como propósito reflexionar sobre las condiciones en las que se han venido desarrollando los sistemas de clasificación y su impacto en la política educativa de los países iberoamericanos. Desde el evento se hizo un fuerte llamado a evitar el uso de los ránquines como único elemento para medir el desempeño de las instituciones y se lanzaron fuertes críticas al desconocimiento de la realidad propia del sistema editorial iberoamericano por parte de las bases de datos diseñadas desde el modelo anglosajón, como Journal Citation Reports, de la Web of Science, y el Scimago Journal Rank, del Grupo Scimago.

Entre las principales críticas se mencionó que “no permiten un reconocimiento de la diversidad de producción de conocimiento”, y se las acusa de valorar mucho más las publicaciones en inglés sobre otros idiomas, “dejando de lado la importancia de la multiculturalidad”. Asimismo, en el documento marco del encuentro se señala la desventaja en que están, para ser calificadas, las publicaciones en el área de las ciencias sociales y humanas, que en su mayoría dan a conocer sus productos en forma de capítulos de libros. Todo esto afecta fuertemente a países como España, que ocupa un lugar clave en la lista de productores de libros a nivel mundial.

Otro tema importante que surgió en el Encuentro de Rectores fue la preocupación generalizada por algunas consecuencias de los sistemas adoptados en los países iberoamericanos para estimular las publicaciones de los profesores universitarios, los cuales frecuentemente conducen solamente a un afán de lucro.

En efecto, hay quienes han dejado de escribir y publicar para fomentar el avance de la ciencia o divulgarla y hacerse legibles entre sus pares académicos y estudiantes, y por el contrario se han propuesto únicamente producir muchos artículos de poca utilidad o impacto real, para elevar su sueldo.

Resulta preocupante observar casos en los que satisfacer a los evaluadores es el objetivo primordial, como si la crítica fuese más importante que el texto y la acumulación de “puntos” reconocidos por la publicación fuese el único fin.

Estoy seguro de que, con esas reglas, hoy en día un físico con la hoja de vida de Albert Einstein sería rechazado en muchas instituciones por su baja producción de artículos científicos.

Fuente: http://www.elespectador.com/opinion/editoriales-y-libros-universitarios-la-antorcha-de-la-ciencia-columna-711154

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