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La educación moderna llega a México

Roberto Rodríguez

Comenzó a circular esta semana la versión final del documento “Modelo educativo para la educación obligatoria”, bajo el lema “Educar para la libertad y la creatividad”. El texto consiste en un volumen de 216 páginas y se desglosa en cinco grandes apartados: el planteamiento curricular, la escuela al centro del sistema educativo, formación y desarrollo profesional de los maestros, inclusión y equidad, y la gobernanza del sistema educativo. Cuenta, además, con una sección introductoria, y un capítulo conclusivo, titulado “reflexiones finales: un modelo educativo para el siglo XXI” (documento completo PDF).

El documento viene a reemplazar al publicado el año pasado bajo el título “El modelo educativo 2016” (documento completo PDF), que fue objeto de diversas críticas de especialistas y maestros. Para mejorar el planteamiento del año pasado se organizaron diversos foros y consultas, en agosto y septiembre, cuyos resultados fueron sistematizados por el Programa Interdisciplinario sobre Política y Prácticas Educativas del Centro de Investigación y Docencia Económicas (documento completo PDF). En la presentación del documento de 2017 se describen las principales diferencias entre el ME-2016 y la nueva versión.

Se indica, al respecto, que esta última desarrolla en forma más sistemática la articulación entre los niveles de estudio, que se explaya en la definición de los perfiles de egreso de cada nivel, y que reconoce la diversidad de los contextos en que se desarrollan las prácticas educativas dando énfasis a la necesidad de adecuar el planteamiento curricular a las escuelas rurales, las comunitarias, las multigrado, las telesecundarias y telebachilleratos, así como a la situación educativa particular de las familias de jornaleros agrícolas y de migrantes.

La introducción inicia con un marco histórico que busca fundamentar la idea del tránsito de un sistema educativo centralista e inflexible a otro, de nuevo cuño, que pretendería reemplazar dicho modelo por otro en que la escuela queda al centro del sistema. Este planteamiento, en la práctica, se concretaría si ocurren los dos supuestos del nuevo modelo educativo: participación de las escuelas en la definición del currículum y efectiva gestión escolar autónoma. Por ahora son apuestas.

Hay que decir que el planteamiento histórico del tema es, al igual que en la primera versión, más bien pobre, que omite varios puntos de inflexión críticos en el desarrollo de nuestro sistema educativo, y sobre todo que, una vez más, prefiere no reconocer que el “nuevo” planteamiento curricular se basa, principal y mayoritariamente, en los planteamientos de la Reforma Integral de la Educación Básica aprobada en 2011 a través del Acuerdo 592 de la SEP (documento completo PDF).

El contraste entre este modelo y la RIEB era importante no para reconocer el alcance educativo de la mancuerna SEP-SNTE durante los gobiernos del PAN sino para que los maestros y los demás interesados tengan claro en qué aspectos se modifica el currículum vigente y la nueva propuesta. Un solo párrafo de la introducción da por saldado ese elemento: “en 2011 se planteó la Reforma Integral de Educación Básica como una política de formación integral de los estudiantes a partir de un perfil de egreso con aprendizajes esperados. Sin embargo, esas modificaciones curriculares (nota: que siguen presentes en el “nuevo modelo educativo”) resultaron superficiales debido a que los cambios necesarios en la gestión del sistema educativo y en la formación de los docentes no fueron suficientes para dar cabida a una verdadera transformación educativa” (pág. 37). Lo dicho, lo nuevo es la autonomía escolar (cuando ocurra), lo demás es lo que ya se había modificado.

En los años sesenta del siglo pasado ocurrió una transformación de gran calado en materia educativa: la adaptación de las ideas de teóricos como Montessori, Decroly, Freinet, Piaget, Ausubel y otros que, en abierta crítica a la enseñanza de tipo conductista, pugnaban por una renovación pedagógica y didáctica centrada en las necesidades de aprendizaje de los alumnos, en su activa participación en los procesos instruccionales, así como en la importancia de la experiencia práctica para el dominio de los conocimientos. En paralelo a esta vertiente, inspiradora del nuevo modelo curricular en nuestro contexto, se desarrolló otra, que sería conocida como pedagogía crítica, cuyos represente más señalado, en esa época, era Paulo Freire. ¿Qué de esta vertiente está recogido en el planteamiento de la SEP?, muy poco, casi nada.

¿Laicidad o humanismo?

Una última observación, de primera lectura. Hay algo que falta y es muy significativo: un desarrollo conceptual sobre la laicidad, tema clave en la definición educativa de nuestro país. Es una ausencia evidente, valga el oxímoron. Al revisar el texto del modelo educativo versión 2017 con el buscador de palabras, sólo una vez (sin contar la sección de glosario) aparece el término laico, y solo para señalar que el nuevo planteamiento curricular “implica un planteamiento renovado que asegure la vigencia de la educación laica, gratuita y de calidad que imparte el Estado” (pág. 187).

El lugar semántico de la laicidad es entonces ocupado, en el nuevo modelo educativo, por la noción de educación con sentido “humanista”, lo que quiere decir, de acuerdo al documento, sensible a los derechos humanos, respetuosa de la diversidad y protectora del medio ambiente, entre otros aspectos. Pero ojo: el énfasis en los derechos humanos, la educación incluida en ellos, no proviene propiamente de la tradición humanista, sino del liberalismo ilustrado. No es esta una cuestión menor, todo desplazamiento ideológico tiene causas y consecuencias.

Fuente del articulo: http://www.educacionfutura.org/la-educacion-moderna-llega-a-mexico/

Fuente de la imagen: http://www.educacionfutura.org/wp-content/uploads/2017/03/58c7707f12411.jpg

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Europa debe regresar a la escuela del mundo, como alumna

Boaventura de Sousa Santos

Europa tiene que regresar a la escuela del mundo y de su diversidad infinita. Para aprender, tiene que estar dispuesta a desaprender muchas de las concepciones sobre sí misma y acerca del mundo no europeo que la trajeron hasta aquí, a este momento de grado cero de innovación social y política en que está.

Un sentimiento de agotamiento histórico y político recorre Europa y el norte global en general. Tras cinco siglos de imponer soluciones al mundo, Europa parece incapaz de resolver sus propios problemas, y entrega su resolución a empresas multinacionales a través de acuerdos de libre comercio, cuyo objetivo es eliminar los últimos resquicios de cohesión social y de conciencia ambiental adquiridos después de la Segunda Guerra Mundial.

En Estados Unidos, Donald Trump es más una consecuencia que una causa de la descomposición de un sistema político altamente corrupto, disfuncional y antidemocrático, donde el candidato más votado en elecciones nacionales puede ser derrotado por el candidato que obtuvo 3 millones menos de votos de los ciudadanos. Domina la convicción de que no hay alternativas al estado crítico al que se llegó.

Los líderes mundiales, reunidos recientemente en el Foro Económico de Davos, reconocieron que los ocho hombres más ricos del mundo acumulan tanta riqueza como la mitad de la población mundial más pobre, pero no por ello les pasó por la cabeza apoyar políticas que contribuyan a redistribuir la riqueza. Por el contrario, instaron a los desgraciados del mundo a mejorar su desempeño para ser ricos el día de mañana.

Mientras tanto, los instrumentos de análisis y comunicación social global de que disponemos nos impiden ver que fuera de Europa y de los países del norte global hay mucha innovación social y política que podría servir de estímulo para buscar nuevas soluciones globales que garanticen un futuro políticamente más democrático, socialmente más solidario y ecológicamente más sostenible. Curiosamente, algunas de estas soluciones han partido de ideas y experiencias europeas (aunque abandonadas por Europa) reinterpretadas y reconfiguradas a la luz de los diferentes contextos concretos y liberadas de dogmas y ortodoxias. Al mismo tiempo, Europa parece encoger, mientras que el mundo no europeo se expande. El futuro del mundo será mucho menos europeo de lo que lo fue su pasado.

Sería lógico pensar que Europa tiene gran interés en conocer mejor lo innovador que está emergiendo en el mundo. Pero para ello Europa debería estar dispuesta a interrogarse sobre la forma en que a lo largo de la Era Moderna se vio como maestra del mundo e imaginarse a sí misma como alumna del mundo, como coaprendiz del futuro junto con otras regiones y culturas del mundo. Resulta que Europa tiene grandes dificultades para aprender de las experiencias no europeas, sobre todo cuando tienen origen en el sur global, debido a un persistente prejuicio colonial. Al y fin y al cabo, ¿cómo podría Europa beneficiarse de experiencias de “regiones y culturas más atrasadas”, soluciones que, además, remiten a problemas que Europa supuestamente resolvió hace tiempo?

¿Cómo vencer este prejuicio y crear una nueva disposición para aprendizajes mutuos a escala global? Para responder necesitamos dar un paso atrás en el tiempo. El periodo álgido de Europa como poder global e imperial terminó en 1945. Cuando los países periféricos del sur global, muchos excolonias europeas, se volvieron independientes y trataron de escribir su propia historia en un mundo posteuropeo, el camino fue accidentado, con Europa y Estados Unidos cuestionando cualquier intento de desvinculación del sistema capitalista y la Unión Soviética rechazando cualquier alternativa que no fuera la suya.

El movimiento de los no alineados, iniciado en 1955 con la Conferencia de Bandung convocada por los presidentes Nehru (India), Sukarno (Indonesia), Nasser (Egipto), Nkrumah (Ghana) y Tito (Yugoslavia), fue la primera manifestación de la intención histórica de diseñar un camino más allá de la visión bipolar y contradictoria que Europa ofrecía al mundo, ora liberal y capitalista, ora marxista y socialista, dos sistemas poco sensibles a las realidades extraeuropeas, y ambos con exigencias de lealtad incondicional. Esta dicotomización en los asuntos mundiales, dramáticamente ilustrada por la Guerra Fría, planteó dilemas políticos irresolubles a las nuevas élites políticas del sur global, incluso a las más distanciadas de la cultura occidental capitalista y comunista, que veían en ambos sistemas trampas gemelas basadas en la supremacía del “hombre blanco”.

Pero el movimiento de los no alineados fue neutralizado por el neoliberalismo global y la caída del muro de Berlín, y el llamado Tercer Mundo se diversificó hasta el punto de perder contenido. No obstante, esto no impidió que nuevas soluciones siguieran siendo diseñadas y ejecutadas. Siempre que cuestionaran el dominio del norte global y, en particular, del imperialismo norteamericano, este tipo de soluciones se combatieron violentamente: del embargo a Cuba a la destrucción de Irak, Libia y Siria; del Nuevo Orden Económico Mundial a la neutralización de los BRICS (la cooperación entre los llamados países emergentes: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).

La verdad es que, a pesar de ello, la tenacidad con que los pueblos del mundo van buscando soluciones de liberación y autonomía continúa sorprendiendo a los analistas. No se trata de romantizar tal tenacidad o de aceptar acríticamente las soluciones resultantes de ella. Se trata solamente de iniciar una conversa del mundo que no se agote en la discusión de las soluciones que una pequeña parte del mundo, el eurocéntrico, legitimó en el pasado. Esas soluciones fueron, sucesiva o simultáneamente, el colonialismo, la evangelización, el neocolonialismo, el imperialismo, el desarrollo, la globalización, la ayuda externa, los derechos humanos, la asistencia humanitaria. Dependiente de estas soluciones, el mundo no europeo terminó casi siempre por adoptarlas, voluntaria o forzadamente, residiendo ahí su condición subalterna respecto a Europa y Estados Unidos. Pero nunca dejó de pensar fuera de la caja eurocéntrica. En este tiempo de aparente eliminación de las alternativas, ese pensamiento puede ser hoy muy valioso para impulsar la posibilidad de nuevos aprendizajes globales como alternativa a la parálisis y a la guerra.

Por parte de Europa, hay dos condiciones principales para ese aprendizaje y ninguna de ellas responde a soluciones rápidas. Ambas implican la construcción de una nueva visión de Europa. La primera condición consiste en someter a un debate profundo el propio concepto de Europa. Debemos comenzar asumiendo que no existe una definición oficial de “europeo”, por lo menos en términos de políticas culturales. ¿Cuántas Europas existen? ¿Cuántos son los países europeos? ¿Qué significa ser europeo? La desintegración de la Unión Soviética, la reunificación alemana y el movimiento a gran escala de migrantes, trabajadores y refugiados por toda Europa crearon una nueva complejidad, tanto en el dominio de las identidades como en el de las fronteras. Por esta razón, muchos autores sostienen que el discurso de “la identidad de Europa” es prematuro.

Así como no hay “una Europa”, sino una pluralidad de definiciones históricas específicas y concurrentes entre sí, existen “identidades europeas” contrastantes y rivales, subordinadas al diseño de las fronteras y a la percepción de la naturaleza de la “europeidad”. Los servicios de inmigración y de fronteras van desarrollando sus propias ideas sobre Europa y la identidad europea, pero sin ninguna conexión con otros niveles de discusión.

La segunda condición, íntimamente relacionada con la primera, se refiere a lo que se entiende por sur global en cuanto mundo no europeo. El sur que confronta a Europa como “el otro” existe tanto dentro como fuera de Europa. En las primeras décadas del siglo XIX, el estadista austriaco Metternich escribía que “Asien beginnt an der Landstrasse”, es decir, que Asia comienza en una calle de la periferia de Viena, la calle donde vivían inmigrantes provenientes de los Balcanes. Entonces, como ahora, la distinción entre los Balcanes y Europa parece clara, como si aquellos no perteneciesen a Europa. Hoy, el sur dentro de Europa son los inmigrantes; los gitanos; los hijos de inmigrantes, algunos de los cuales nacieron en esta misma Europa hace varias generaciones, portadores de pasaportes europeos sin, por ello, ser reconocidos como “europeos como los otros”. Y todavía hay otro sur dentro de Europa que particularmente nos interesa. Es el sur que, siendo periférico en sentido geográfico, lo es también en muchos otros sentidos. Me refiero a Portugal, España, el sur de Italia y Grecia. Históricamente, siempre hubo dos Europas, la del centro y la de la periferia, y la primera nunca imaginó que pudiese aprender algo positivo de la experiencia de la segunda.

El sur fuera de Europa ha sido entendido desde el siglo XV de una forma groseramente reduccionista. Son los países proveedores de materias primas y, más tarde, mercados de consumo a explotar; países cuyas catástrofes naturales hacen necesaria la ayuda humanitaria europea; países incapaces de cubrir las necesidades de su población, dando origen al problema de la inmigración que “aflige” a Europa; países que crean terroristas contra los cuales es necesario luchar con el máximo de inclemencia. Esta visión del sur global continúa dominada por la empresa colonial. Esta estipulaba que las poblaciones y las naciones sujetas al dominio europeo, independientemente de la diversidad de su pasado, estaban condenadas a un solo futuro: el futuro dictado por Europa. Así, el futuro de Europa quedó rehén de los límites que imponía al mundo no europeo. ¿Cuántas ideas y proyectos fueron descartados, desacreditados, abandonados, demonizados dentro de Europa simplemente por no servir al proyecto colonial?

Europa tiene que regresar a la escuela del mundo y de su diversidad infinita. Para aprender, tiene que estar dispuesta a desaprender muchas de las concepciones sobre sí misma y acerca del mundo no europeo que la trajeron hasta aquí, a este momento de grado cero de innovación social y política en el que se encuentra.

Fuente del Artículo:

http://www.la-razon.com/suplementos/animal_politico/Europa-regresar-escuela-mundo-alumna-animal-politico_0_2672732741.html

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Trump’s War on Dangerous Memory and Critical Thought

The ideal subject of totalitarian rule is not the convinced Nazi or the dedicated communist, but people for whom the distinction between fact and fiction, true and false, no longer exists. ― Hannah Arendt

People living in the United States have entered into one of the most dangerous periods of the 21st century. President Donald Trump is not only a twisted caricature of every variation of economic, political, educational, and social fundamentalism, he is the apogee of an increasingly intolerant and authoritarian culture committed to destroying free speech, civil rights, women’s reproductive freedoms, and all vestiges of economic justice and democracy.

Trump is the fascist shadow that has been lurking in the dark since Nixon’s Southern Strategy. Authoritarianism has now become viral in America, pursuing new avenues to spread its toxic ideology of bigotry, cruelty, and greed into every facet of society. Its legions of “alt-right” racists, misogynists, and xenophobic hate-mongers now expose themselves publicly, without apology, knowing full well that they no longer have to use code for their hatred of all those who do not fit into their white-supremacist and ultra-nationalist script.[i]

Trump’s victory makes clear that the economic crisis and the misery it has spurred has not been matched by an ideological crisis– a crisis of ideas, education, and values. Critical analysis and historical memory have given way to a culture of spectacles, sensationalism, and immediacy.[ii] Dangerous memories are now buried in a mass bombardment of advertisements, state sanctioned lies, and a political theater of endless spectacles. The mainstream media is now largely an adjunct of the entertainment industries and big corporations. Within the last 40 years training has taken the place of critical education, and the call for job skills has largely replaced critical thinking. Without an informed public, there is no resistance in the name of democracy and justice; nor is there a model of individual and collective agency rising to such an occasion. Of course, power is never entirely on the side of domination, and in this coming era of acute repression, we will have to redefine politics, reclaim the struggle to produce meaningful educational visions and practices, find new ways to change individual and collective consciousness, take seriously the need to engage in meaningful dialogue with people left out of the political landscape, and overcome the factionalism of single-issue movements in order to build broad based social movements.

Manufactured ignorance erases histories of repression, exploitation, and revolts. What is left is a space of fabricated absences that makes it easy, if not convenient, to forget that Trump is not some eccentric clown offered up to the American polity through the deadening influence of celebrity and consumer culture. State and corporate sponsored ignorance produced primarily through the disimagination machines of the mainstream media and public relations industries in diverse forms now function chiefly to erase selected elements of history, disdain critical thought, reduce dissent to a species of fake news, and undermine the social imagination. How else to explain the recent Arkansas legislator who is pushing legislation to ban the works of the late historian Howard Zinn? How else to explain a culture awash in game shows and Realty TV programs? How else to explain the aggressive attack by extremists in both political parties on public and higher education? Whitewashing history is an urgent matter, especially for the Trump administration, which has brought a number of white supremacists to the center of power in the United States. [iii]

The great novelist, Javiar Marias, captures in a recent interview why memory matters, especially as a resource for understand the present through the lens of the past. He writes:

I do not know what I might say to an American young person after Trump’s election. Probably that, according to my experience with a dictatorship – I was 24 when Franco died – you can always survive bad times more than you think you can when they start, when “thus bad begins.” Though the predictions are terrible, I suppose we must all wait and see what Trump does, once he is in office. It looks ominous, indeed. And [Vice President Mike] Pence does not seem better, perhaps even worse. It is hard to understand that voters in the United States have gone against their own interests and have decided to believe unbelievable things. One of the most ludicrous interpretations of Trump’s victory is that he represents the poor, the oppressed, the people “left behind.” A multimillionaire, and a very ostentatious one to boot? A man who surrounds himself with gilded stuff? A guy whose favorite sentence is, “You’re fired!”? A bloke who has scorned blacks, Mexicans, women, and of course, Muslims in general? He is the elite that he is supposed to fight. Indeed, it is a big problem that nowadays too many people (not only Americans, I’m afraid) don’t know anything about history, and therefore cannot recognize dangers that are obvious for the elder ones (those with some knowledge of history, of course, be it first- or second-hand). [iv]

As Marias suggest, historical legacies of racist oppression and dangerous memories can be troublesome for the neo-fascist now governing American society. This was made clear in the backlash to Ben Carson’s claim that slaves were immigrants, Trump’s insistence that all black communities are crime-ridden, impoverished hellholes, and Education Secretary Betsy DeVos’s assertion that historically black colleges and universities were “pioneers of school choice.”[v] Memories become dangerous when exposing this type of ideological ignorance aimed at rewriting history so as to eliminate its fascist and poisonous legacies. This is particularly true of the genocidal brutality waged against Native Americans and Black slaves in the United States and its connection to the memory of Nazi genocide in Europe and the disappearance of critics of fascism in Argentina and Chile in the 1970s.

Dangerous memories are eliminated by political reactionaries in order to erase the ugliness of the past and to legitimate America’s shop worn legacy of exceptionalism with its deadening ideology of habitual optimism, one that substitutes a cheery, empty Disney-like dreamscape for any viable notion of utopian possibility.[vi] The Disney dreamscape evacuates hope of any meaning while attempting to undercut a radical utopian element in the conceptual apparatus of hope that speaks to the possibility of a democratic future very different from the authoritarian present. Jelani Cobb is right in insisting that “The habitual tendency to excise the most tragic elements of history creates a void in our collective understanding of what has happened in the past and, therefore, our understanding of the potential for tragedian in the present.”[vii] The revival of historical memory as a central political strategy is crucial today given that Trump’s white supremacist policies not only echo elements of a fascist past, they also point to the need to recognize as Paul Gilroy has observed “how elements of fascism appear in new forms,” especially as “the living memory of the fascist period fades.”[viii] What historical memory makes clear is that subjectivity and agency are the material of politics and offer the possibility of creating spaces in which “the domestic machinery of inscriptions and invisibility” can be challenged.[ix] Catherine Clement is right in arguing that “Somewhere every culture has an imaginary zone for what it excludes and it is that zone we must try to remember today.”[x] Historical and dangerous memories inhabit that zone in today’s neo-fascist social order.

While it would be irresponsible to underestimate Trump’s embrace of neo-fascist ideology and policies, he is not solely answerable for the long legacy of authoritarianism that took on a frontal assault with the election of Ronald Reagan in 1980. This neoliberal attack was later embraced in the Third Way politics of the Democratic Party, its expansion of the mass incarceration state, and solidified under the anti-democratic, war on terror, permanent war policies of the Bush-Cheney and Obama administrations. During this period, democracy was sold to the bankers and big corporations. Whistleblowers were sent to prison. The financial elite and the CIA tortures were given the green light by the Obama administration that they could commit the gravest of crimes and act with impunity. This surge of repression was made possible mostly through the emergence of a savage neoliberalism, a ruthless concentration of power by the ruling classes, and an aggressive ideological and cultural war aimed at undoing the social contract and the democratic, political and personal freedoms gained in the New Deal and culminating in the civil rights and educational struggles of the 1960s.

Trump’s unapologetic authoritarianism has prompted Democratic Party members and the liberal elite to position themselves as the only model of organized resistance in such dark times. It is difficult not to see such moral outrage and faux pas resistance as both comedic and hypocritical in light of these centrist liberals have played in the last forty years–subverting democracy and throwing minorities of class and color under the bus. As Jeffrey St. Clair observes, “Trump’s nominal opponents,” the Democrats Party are “encased in the fatal amber of their neoliberalism”[xi] and they are part of the problem and not the solution. Rather than face up to their sordid history of ignoring the needs of workers, young people, and minorities of class and color, the Democratic Party acts as if their embrace of a variety of neoliberal political and economic policies along with their support of a perpetual war machine had nothing to do with paving the way for the election of Donald Trump. Trump represents the transformation of politics into a Reality TV show and the belief that the worth of a candidate can only by judged in terms of a blend of value as an entertainer and an advertisement for casino capitalism.[xii] Chris Hedges gets it right in revealing such hypocrisy for what it is worth – a carnival act. He writes:

Where was this moral outrage when our privacy was taken from us by the security and surveillance state, the criminals on Wall Street were bailed out, we were stripped of our civil liberties and 2.3 million men and women were packed into our prisons, most of them poor people of color? Why did they not thunder with indignation as money replaced the vote and elected officials and corporate lobbyists instituted our system of legalized bribery? Where were the impassioned critiques of the absurd idea of allowing a nation to be governed by the dictates of corporations, banks and hedge fund managers? Why did they cater to the foibles and utterings of fellow elites, all the while blacklisting critics of the corporate state and ignoring the misery of the poor and the working class? Where was their moral righteousness when the United States committed war crimes in the Middle East and our militarized police carried out murderous rampages? What the liberal elites do now is not moral. It is self-exaltation disguised as piety. It is part of the carnival act.[xiii]

The production of dangerous memories and critical knowledge and the democratic formative cultures they enable must become central to resisting the armed ignorance of the Trump disimagination machine. While such knowledge is the precondition for militant resistance, it is not enough. A critical consciousness is the precondition of struggle but is only the starting point for resistance. What is also needed is a bold strategy and social movement capable of shutting down this neo-fascist political machine at all levels of government through general strikes, constant occupation of the political spaces and public spheres under the control of the new authoritarians, and the creation of an endless wave of educational strategies and demonstrations that make clear and hold accountable the different ideological, material, psychological, and economic registers of fascism at work in American society. This is a time to study, engage in critical dialogues, develop new educational sites, support and expand the alternative media, and fight back collectively. It will not be easy to turn the tide, but it can happen, and there are historical precedents.

The main strategies of change and political agency, in part, have to focus on both the young and those most vulnerable to the dictates of neo-fascism. Young people, workers, and those now considered disposable, especially, are the driving force of the future and we have to both learn from them, support them, contribute where possible, and join in their struggles. At the same time, as Robin D.G. Kelley argues in his Boston Review article, After Trump, “we cannot build a sustainable movement without a paradigm shift. Stopgap, utilitarian alliances to stop Trump aren’t enough. … So where do we go from here? If we really care about the world, our country, and our future, we have no choice but to resist.”[xiv] This would also suggest building up unions again and putting their control in the hands of workers; working to build sanctuary cities and institutions that would protect those considered the enemies of white supremacy – immigrants, Muslims, Blacks, and those others considered disposable. Politics has to be revived at the local and state levels, especially given the control of 56 percent of state legislatures by right-wing Republicans. There is also a need to make education central to the formation and expansion of study groups throughout the country and to further a public pedagogy of justice and democracy through the alternative media and when possible in the mainstream media. Central to the latter task is expanding both the range of dialogue regarding how oppression works focusing not merely on economic structures but also the ways it functions ideologically, psychologically (as Wilhelm Reich once argued), and spiritually as Michael Lerner has pointed out in his book, The Left Hand of God: Taking Back our Country from the Religious Right.[xv]

It is not enough for progressives and others to examine the objective forces and underlying conditions that have pushed so many people to give up on politics, undercut acts of solidarity, and dismantle any viable notion of hope in the future. It is also crucial to understand the crippling emotional forces and psychological narratives that cripple them from the inside out.

It is worth repeating that at the core of any strategy to resist the further descent of the United States into authoritarianism, progressives must recognize that stopping Trump without destroying the economic, political, educational and social conditions which produced him will fail. In part a successful resistance struggle must be both comprehensive and at the same time embrace a vision that is as unified as it is democratic. Instead of reacting to the horrors and misery produced by capitalism, it is crucial to call for its end while supporting a notion of democratic socialism that speaks to the needs of those who have been left out of the discourse of democracy under the financial elite. At stake here is the need for both a language of critique and possibility, a rigorous analysis of the diverse forces of oppression and a discourse of educated hope.Such a task is both political and pedagogical. Not only do existing relations of power have to be called into question, but notions of neoliberal commonsense learning have to be disconnected from any democratic sense of political agency and notion of civic literacy. As Michael Lerner insightfully observes, rather than engaging in a politics of shaming, progressives have to produce a discourse in which people can recognize their problems and the actual conditions that produce them. [xvi] This is not just a political but a pedagogical challenge in which education becomes central to any viable notion of resistance. Making education central to politics means the left will have to remove itself from the discourse of meritocracy that often is used to dismiss and write off those who hold conservative, if not reactionary, views. Not doing so only results in a discourse of shaming and a self-indulgent congratulatory stance on the part of those who occupy progressive political positions. The hard political and pedagogical work of changing consciousness, producing new modes of identity, desires, and values conducive to a democracy doesn’t stop with the moral high ground often taken by liberals and other progressives. The right-wing knows how to address matters of self-blame and anger whereas the left and progressives dispense with the pedagogical challenges posed by those vulnerable groups caught in the magical thinking of reactionary ideologies.[xvii]

While it is crucial to address the dramatic shifts economically and politically that have produced enormous anger and frustration in American society, it is also important to address the accompanying existential crisis that has destroyed the self-esteem, identity, and hopes of those considered disposable and those whom Hillary Clinton shamelessly called a “basket of deplorables.” The ideological mix of untrammeled individualism, self-reliance, a culture of fear, and a war against all ethic has produced both a profound sense of precarity and hopelessness among not only immigrants, poor people of color, but also among working class whites who feel crushed by the economy and threatened by those deemed other as well as demeaned by so called elites.

Resistance will not be easy and has to take place on multiple fronts while at the same time enabling a view of politics that understands how a new class of financial scavengers operates in the free flow of a global space that has no national allegiances, no respect for the social contract, and exhibit a degree of power that is unparalleled in its ability to exploit, produce massive inequality, destroy the planet, and accelerate human suffering across and within national boundaries. Resistance is no longer an option, it is now a matter of life or death. The lights are going out on democracy across the globe and the time to wake up from this nightmare is now. There are no guarantees in politics, but there is no politics that matters without hope, that is, educated hope. This is not merely a call for a third political party, progressives need to create a new politics and new social and political formations. For instance, instead of mounting resistance through a range of single issue movements, it is important to bring such movements together as part of a broad-based political formation.

Any vision for this movement must reject the false notion that capitalism and democracy are synonymous. The crisis of democracy has reached its tipping point, and once again the possibilities for reclaiming the ideals and practices of democratic socialism seem capable of moving a generation of young people and others to act. Under the reign of Trump, the words of Frederick Douglass ring especially true:

If there is no struggle, there is no progress. …This struggle may be a moral one; or it may be a physical one; or it may be both moral and physical; but it must be a struggle. Power concedes nothing without a demand. It never did and it never will.”[xviii]

Trump’s election is surely a tragedy for democracy and a triumph for neo-fascism and it must be challenged and stopped on a variety of levels. Yet, making clear Trump’s anti-democratic ideology and practices will not put an end to the current stage of neo-fascism in the United States, especially when memory no longer makes a claim on our understanding of the past. Trump’s election has unleashed a brand of savage capitalism that not only has and will continue to have horrible consequences, but is deeply rooted in a mode of historical and social amnesia that eliminates its relationship to an authoritarian past. Memory loses its role as a vehicle of liberation when policies that produce savage modes of austerity, inequality, racism, and contempt for public goods become frozen in historical time and consciousness and as such become normalized. Under such circumstances, organized structures of misrecognition define and legitimate memory as a threat.

Memory, reason and thoughtfulness have to awake from the narcotizing effects of a culture of spectacle, consumerism, militarism, and the celebration of unchecked self-interests. A society that enshrines the war of all against all, elevates self-interest as its highest ideal, reduces responsibility to a solely individual undertaking, makes distrust a virtue, and turns love and compassion into a pathology points to a social order that has lost its memory of self-worth, dignity, justice, and compassion. Evil in politics is no longer a figment of the past but a present day reality enshrined in the ethos of neoliberalism. The body of democracy is on life support and the wounds now being inflicted upon it are too alarming to either ignore or normalize.

 


[i] See, for instance, Ned Resnikoff, “Rep. Steve King: ‘We can’t restore our civilization with somebody else’s babies.’” ThinkProgress (March 12, 2017). Online: https://thinkprogress.org/steve-king-white-nationalist-tweet-5f43c687902a#.uh1yf1p8m. Also, see Chris Hedges, “The March of Death,” Truthdig (March 12, 2017). Online: http://www.truthdig.com/report/item/the_dance_of_death_20170312

[ii] I take this up in great detail in Henry A. Giroux, America at War with Itself, (San Francisco: City Lights Books, 2017).

[iii] See, for instance, Emily Bazelon, “Department of Justification,” The New York Times, [Feb. 28, 2017]
Online: https://www.nytimes.com/2017/02/28/magazine/jeff-sessions-stephen-bannon-justice-department.html

[iv] Gregg LaGambina interviews Javier Marías, “The World Is Never Just Politics: A Conversation with Javier Marías,” Los Angeles Review of Books, (February 9, 2017). Online: https://lareviewofbooks.org/article/conversation-javier-marias/

[v] On DeVos’s incompetency and racist understanding of history, see Anthony Dimaggio, “DeVos and the ‘Free Lunch’ Flimflam: Orwell, Neofeudalism, and the Destruction of the Welfare State,” Counterpunch (March 7, 2017). Online: http://www.counterpunch.org/2017/03/07/devos-and-the-free-lunch-flimflam-orwell-neofeudalism-and-the-destruction-of-the-welfare-state/

[vi] Jelani Cobb, “Ben Carson, Donald Trump, and the Misuse of American History,” The New Yorker (March 8, 2017). Online: http://www.newyorker.com/news/daily-comment/ben-carson-donald-trump-and-the-misuse-of-american-history

[vii] Ibid., Jelani Cobb.

[viii] Paul Gilroy, Against Race: Imagining Political Culture beyond the Color Line, (Cambridge: The Belknap Press of Harvard University Press, 2000), pp. 145-146

[ix] Joao Biehl, Vita: Life in a Zone of Social Abandonment (Los Angeles: University of California Press, 2005), p. 10.

[x] Cited in Cited in Helene Cixous and Catherine Clement, The Newly Born Woman, trans, Betsy Wing Theory and History of Literature Series, vol 24 (Minnesota: University of Minnesota Press, 1986), p. ix.

[xi] Jeffrey St. Clair, “Fools on the hill: Trump and Congress,” Counterpunch, [March 3, 2017] Online: http://www.counterpunch.org/2017/03/03/fools-on-the-hill-trump-and-congress/

[xii] The classic commentary on politics as show business can be found in Neil Postman, Amusing Ourselves to Death: Public Discourse in the Age of Show Business, (New York, NY: Penguin Books, 1985, 2005).

[xiii] Chris Hedges, “Donald Trump’s Greatest Allies Are the Liberal Elites,” Truthdig, (march 7, 2017) Online: www.truthdig.com/report/item/donald_trumps_greatest_allies_are_the_liberal_elites_20170305

[xiv] Robin D. G. Kelley, “After Trump,” Boston Review (November 15, 2016). Online: http://bostonreview.net/forum/after-trump/robin-d-g-kelley-trump-says-go-back-we-say-fight-back

[xv] Michael Lerner, The Left Hand of God: Taking Back our Country from the Religious Right (New York: HarperOne, 2007).

[xvi] This issue is taken up in great detail in Michael Lerner, “Overcoming Trump-ism: A New Strategy for Progressives,” Tikkun (January 31, 2017). Online: http://www.tikkun.org/nextgen/overcoming-trump-ism-a-new-strategy-for-progressives.

[xvii] Ibid., Lerner, “Overcoming Trump-ism”

[xviii] Cited in Frederick Douglass, “West India Emancipation” speech at Canandaigua, New York on August 3, 1857. Online: http://www.blackpast.org/1857-frederick-douglass-if-there-no-struggle-there-no-progress#sthash.8Eoaxpmo.dpuf

 A shorter version of this article was published inCounterpunch.

 

Fuente del Artículo:
http://www.tikkun.org/nextgen/trumps-war-on-dangerous-memory-and-critical-thought
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La educación al margen del sexismo: cómo fomentar la igualdad entre niños y niñas

Por: Observatorio FAROS Sant Joan de Déu

La actitud sexista aún está muy patente entre los más jóvenes. Para prevenir actitudes discriminatorias y casos graves de maltratos en un futuro es básica la educación para la igualdad desde la primera infancia y ser un modelo positivo de conducta. 

Un estudio realizado entre adolescentes (de entre 14 y 19 años) por la Universidad Complutense de Madrid demuestra que las cifras sobre actitudes sexistas entre los jóvenes son preocupantes. Un 4 % de las chicas encuestadas admitía haber sufrido una agresión por parte de su pareja o de su ex-pareja. Además, un 25 % reconocía que la pareja las controlaba a través del teléfono móvil (particularmente a través de la aplicación Whatsapp), y hasta un 23 % afirmaba haber sentido que la pareja intentaba aislarla de su grupo de amistades.

Respecto a los chicos, el 20 % se mostraba de acuerdo con que los chicos salieran con muchas chicas al mismo tiempo, pero no al revés. Finalmente, más del 12 % consideraba que lanzar amenazas a la pareja si esta quería romper con la relación no era una forma de maltrato.

A pesar de todo, la mayoría de los adolescentes aseguraban estar informados de las campañas de sensibilización contra los maltratos. Un posible diagnóstico según el mismo estudio es que el mensaje llega a los adolescentes, pero no lo trasladan a su vida diaria. Otra explicación es que los jóvenes no consideran que se trata de violencia de género hasta que el caso llega a un extremo grave.

Claves para evitar actitudes sexistas

Ante estos datos, es importante conocer que la influencia y educación de los padres es uno de los principales factores para que el niño adopte una actitud más tolerante y respetuosa, menos discriminante hacia el otro sexo y más igualitaria.

A continuación presentamos algunos de los factores que te ayudarán a educar a tu hijo en la igualdad:

  • Repartir las labores del hogar. Son el ejemplo más paradigmático. Si desde pequeño los padres inculcan al niño que el hogar y las tareas que conlleva es responsabilidad de todos, al niño le será más complicado observar diferencias de género. Esto adquiere especial peso en un mundo en el que las responsabilidades laborales suelen estar repartidas a partes iguales entre padre y madre.
  • Expresar los sentimientos. Debe ser percibido como algo totalmente individual y natural, que depende de la persona y no del sexo. El tópico de que los hombres no deben llorar en público aún está muy extendido (el 21 % de los adolescentes aún lo da por bueno), y ayuda a fomentar la actitud discriminatoria. Si un niño ve que sus padres expresan sentimientos con libertad lo percibirá como un signo de igualdad.
  • Evitar el lenguaje sexista al hablar. Muchas veces pueden hacerse comentarios sexistas o emplear palabras de desprecio hacia el sexo opuesto, incluso sin caer en la cuenta de ello. Es una actitud a evitar, puesto que los niños tienden a imitar cualquier cosa que hacen o dicen sus padres.
  • Elección de las actividades extraescolares. No trabajes con el supuesto de que los chicos vayan siempre a hacer deportes y que las chicas van a elegir danza y música. Todas las actividades son adecuadas para todos, y es algo que sólo depende de los gustos y de la vocación de cada persona.
  • Juguetes. Una de las fuentes de discriminación que parecen más inofensivas. Existe el peligro de que los pequeños entiendan que tienen asignados unos roles. A la hora de jugar, todos pueden usar libremente todos los juguetes. De hecho ello les permitirá también el desarrollo de su imaginación y de su creatividad.

Además de los factores citados, ten siempre presente el fomento del espíritu crítico entre los hijos. Cualquier estímulo (el cine, los medios de comunicación, etc.) puede ser aprovechado para que los pequeños vayan entendiendo, poco a poco, que la realidad es mucho más compleja, y que la convivencia de igual a igual entre ambos sexos ha de ser lo más natural.

Referencias bibliográficas:

Educar en igualdad. Recursos educativos para la igualdad y la prevención de la violencia de género. Mujeres fundación. 2014

Sahuquillo, M. Sexismo a golpe de Whatsapp. El País. 19-11-2013

Cómo educar a las niñas y niños en igualdad. Educastur. Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno del Principado de Asturias. 2-4-2007.

Fuente: http://faros.hsjdbcn.org/es/articulo/educacion-margen-sexismo-como-fomentar-igualdad-entre-ninos-ninas

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Nueva ecología del aprendizaje

Por: José Joaquín Brunner

Entendida en sus tres dimensiones de lo formal, informal y no-formal, la educación es sin duda un universo más grande y complejo que el de las escuelas. Esto genera una serie de preguntas para el futuro de las políticas educacionales.

Habitualmente imaginamos la educación como resultado de lo que hacen los colegios. Consistiría en estudiantes y docentes, un currículo oficial, una jornada escolar completa, exámenes, certificados que dan cuenta de los ciclos cursados y los resultados del Simce o PISA. Incluso, medimos el nivel educacional de la población por el promedio de los años de escolarización.

Pero esta es solo la parte formal de la educación. Aquella que Coombs caracterizó a inicios de los años 1970 por su naturaleza sistemática, jerarquizada, estructurada, cronológicamente graduada, que va desde la escuela primaria hasta la universidad o la formación técnica. Parte importante, sin duda. Mas la porción obligatoria de ella -digamos del Kindergarten al grado 12- apenas ocupa un 15% de la vida de las per0sonas.

Al lado existe una vasto territorio de educación informal, que el mismo autor define como el “proceso a lo largo de toda la vida a través del cual cada individuo adquiere actitudes, valores, destrezas y conocimientos de la experiencia diaria y de las influencias y recursos educativos de su entorno; de la familia y vecinos, del trabajo y el juego, en el mercado, la biblioteca y en los medios de comunicación”.

Además, la literatura identifica una tercera franja: la educación no-formal. Corresponde -según el mismo Coombs-a cualquiera actividad educativa organizada fuera del sistema formal establecida para facilitar ciertas clases de aprendizaje a subgrupos particulares de la población, tanto adultos como niños. Aquí caben programas de alfabetización, capacitación agrícola, actividades deportivas, trabajos de verano, participación en clubes juveniles, labores pastorales, etc.

Así entendida -en sus tres dimensiones de lo formal, informal y no-formal, hoy corrientemente utilizadas por la Unesco- la educación es sin duda un universo más grande y complejo que el de las escuelas, de suyo complicados microcosmos.

Por lo pronto, genera una serie de cruciales preguntas para el futuro de las políticas educacionales, hasta hoy altamente escolarizadas ellas también.

Por ejemplo, si la educación comienza el día cero de la vida de un infante, incluso antes, durante su gestación, ¿por qué entonces postergar el objetivo de equidad en la distribución de las oportunidades de aprendizaje al momento en que los niños y niñas inician el proceso formal de educación, a la altura del pre-Kínder o Kínder? Al contrario, sabemos que el tiempo crítico para las posibilidades de aprendizaje a lo largo de la vida coincide con “los primeros años, antes del ingreso a la escuela. Las circunstancias iniciales -el “efecto hogar” o “de la cuna”- son determinantes para el desarrollo individual y la equidad. Antes de los 36 meses, la pertenencia a una clase socioeconómica ya se manifiesta en la adquisición y uso del lenguaje. Hijos de padres con educación superior acumulan un vocabulario 6 veces más rico que hijos de padres en condiciones de pobreza y el doble que hijos de la clase trabajadora.

¿No resulta esencial, por tanto, que una política educacional con sentido de la equidad se construya partiendo desde la familia, el hogar y la educación informal y no-formal hacia los ciclos superiores? ¿Desde el día cero hacia el Kínder, la escuela y el liceo?

Las ciencias del aprendizaje nos enseñan que durante los primeros años se crean 700 nuevas conexiones neuronales cada segundo, a partir de las interacciones entre los genes y el medio ambiente y experiencias del infante. Si esa experiencia familiar involucra factores de riesgo -como pobreza, discapacidad mental del adulto a cargo, maltrato físico del niño, un hogar monoparental, bajo nivel educacional de la madre, etc.- existe una alta probabilidad de que el infante experimente importantes atrasos en su desarrollo cognitivo, emocional o del lenguaje (Barth et al., 2008).

¿Acaso estas realidades no deberían estar al centro de nuestro debate educacional? ¿No deberíamos mostrar una similar, intensa, preocupación por los múltiples otros espacios que forman parte de la educación informal y no-formal? ¿No es del todo evidente ya que la vinculación entre educación escolar y extra-escolar es una pieza vital para la calidad de la educación que reciben las nuevas generaciones? ¿Cuánta continuidad o discontinuidad existe entre ambos modos de educación? ¿En qué debería consistir una educación sexual en tiempos de libre acceso a Internet y temprana iniciación en prácticas sexuales? ¿Qué significa educación ciudadana de niños y jóvenes en democracias desconfiadas, con crisis de representación y un difundido sentimiento antipolítico?

A la luz de los océanos de información disponibles y crecientemente accesibles en los espacios de la educación informal, ¿qué cambios deberíamos introducir en los métodos de enseñanza y aprendizaje y cómo deberíamos evaluar el conocimiento utilizado por la población?

En fin, la propia idea de educación, de actividad docente, institución escolar, equidad de oportunidades y una sociedad reflexiva, necesita ser repensada a la vista de esta nueva ecología del aprendizaje que está creándose a nuestro alrededor.

De la educación formal como única vía debemos pasar al entramado formal, informal y no-formal. De la escuela como espacio singular y separado al eje hogar-escuela-comunidad-pluralidad de espacios formativos interrelacionados. Del currículo nacional al conocimiento interdisciplinario y “glonacal”; esto es, global, nacional, local. Del aprendizaje lineal conducido por agentes externos a los aprendizajes en red dirigidos desde el propio interés, capacidades y esfuerzo de cada uno.

Es hora de poner al día nuestra discusión sobre política educacional.

“Las ciencias del aprendizaje nos enseñan que durante los primeros años se crean 700 nuevas conexiones neuronales cada segundo, a partir de las interacciones entre los genes y el medio ambiente y experiencias del infante. Si esa experiencia familiar involucra factores de riesgo -como pobreza, discapacidad mental del adulto a cargo, maltrato físico del niño, un hogar monoparental, bajo nivel educacional de la madre, etc.- existe una alta probabilidad de que el infante experimente importantes atrasos en su desarrollo cognitivo, emocional o del lenguaje”.

Fuente noticia: http://www.brunner.cl/?p=15621

https imagen://img.scoop.it/ros9gO0812ZXi8oXIZTwpTl72eJkfbmt4t8yenImKBVvK0kTmF0xjctABnaLJIm9

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20 ideas clave para construir la escuela del Siglo XXI

Por: Nati Bergadà Bofill

Es evidente que la escuela necesita actualizarse para adaptarse a los grandes cambios sociales del momento. Este cambio cada vez se ve más claro, pero para hacerlo bien hay que parar, reflexionar y pensar qué pasos seguir.

Necesitamos replantear la educación actual y rediseñar una escuela muy diferente de la que tenemos actualmente. No basta en sacar los libros de texto de nuestras aulas si se sigue trabajando de la misma manera. Sacar el libro de texto para trabajar con fichas no es cambiar. Hay que cambiar la metodología de base, hay que darle la vuelta a todo el sistema educativo tal como lo concebimos hasta ahora.

Este cambio no se hará de un día para otro, pero es necesario que todos reflexionemos y actuemos para que podamos crear la escuela del siglo XXI.

20 ideas clave para la escuela del Siglo XXI

Estas son las 20 ideas clave que, para mí, deben ser la base de la nueva escuela del siglo XXI:

La escuela del siglo XXI-6

  1. El niño es el protagonista y regula su propio proceso de aprendizaje.
  2. Que los niños elijan qué quieren aprender en lugar de que lo hagan los maestros (aprender debe ser un proceso voluntario).
  3. Potenciar alumnos activos, creativos y reflexivos en lugar de limitarse a escuchar y obedecer. Los alumnos aprenden haciendo, no escuchando.
  4. Concebir el alumno / a de forma global, con sus emociones y sentimientos, en lugar de concebir sólo al alumno / aa nivel académico.
  5. Cambiar el rol del maestro. Que ejerza de guía y acompañante del alumno / a en su proceso de aprendizaje en lugar de ser un simple transmisor de información.
  6. Que sean los niños los que marquen el ritmo de trabajo en lugar de homogeneizar todos los alumnos de un grupo.
  7. Basar el aprendizaje en el trabajo colaborativo en lugar del trabajo individual. Es mucho más enriquecedor.
  8. Tener alumnos motivados e implicados en el aprendizaje en lugar de alumnos desmotivados. La motivación es el motor de la educación.
  9. Potenciar el uso de las Tic. Hay que integrar las nuevas tecnologías de forma natural en el proceso de aprendizaje.
  10. Flexibilizar los horarios en lugar de secuenciar el horario en sesiones.
  11. Trabajar de manera interdisciplinar (que todos los aprendizajes se relacionen) en lugar de secuenciar los aprendizajes en asignaturas.
  12. Tener maestros animados, motivados y con muchas ganas de disfrutar del aprendizaje en lugar de maestros desanimados y pesimistas.
  13. Utilizar la evaluación para construir (evaluación continua) en lugar de evaluar únicamente por tener unas calificaciones.
  14. Luchar para tener un buen hábito lector en todo el sistema educativo en lugar de considerar la lectura como un problema. El hábito lector está estrechamente relacionado con los resultados académicos.
  15. Aprender debe ser divertido en lugar de un proceso monótono y aburrido.
  16. Potenciar aulas activas y participativas (los alumnos de manera colaborativa resuelven los problemas y trabajan autónomamente) en lugar de impartir clases magistrales (el maestra imparte conocimiento y el alumno lo recibe).
  17. Trabajar conjuntamente escuela- familia en lugar de cerrar la escuela a las familias. Las familias son nuestros aliados.
  18. Potenciar la adquisición de conocimientos a través de la experimentación y el descubrimiento en lugar de limitarnos a transmitir los conocimientos.
  19. Basar el aprendizaje en el descubrimiento conjunto (alumnos-maestros) observando, experimentando, probando … en lugar de hacerlo sólo en los libros de texto.
  20. Potenciar que voluntariamente los alumnos quieran hacer investigación y buscar información en lugar de aburrirse diariamente con deberes mecánicos y repetitivos.

La opinión de un activista en defensa de la reforma del sistema educativo.

Te recomiendo que visualices este vídeo. Es una entrevista de Eduard Punset a Robert Schank, uno de los principales investigadores de la teoría del aprendizaje. Aunque no se siente muy bien dice cosas muy muy interesantes como por ejemplo:

  • «Aprende haciendo»
  • «Debemos entender la educación como práctica y experiencia»
  • «Los maestros deberían concentrarse en intentar comprender qué es lo que los estudiantes pueden hacer y ayudarles a hacerlo»
  • «El educador ha de tutorizar a los estudiantes a mejorar lo que hacen mientras practican y mejoran»

conclusión

En el nuevo modelo educativo del alumno / a pasa a ser el centro y el maestro / a cede el protagonismo para convertirse en un guía y acompañante en el proceso de aprendizaje.

Este cambio de paradigma hará posible que el alumno / a sea más activo en su proceso de aprendizaje y cambia radicalmente el sistema educativo tal como lo conocemos hasta ahora.

Todo cambio conlleva dudas, miedos, incertidumbres … y seguramente se cometerán errores (se probarán cosas que no funcionarán y otras que sí), pero sin intentarlo, sin probarlo, sin arriesgarnos seguro que no podremos avanzar y construir.

La evidencia de que el sistema educativo tiene que cambiar ya es innegable. Hay que mirar hacia el futuro y pensar en construir. Tenemos que disfrutar de este momento de cambio de la escuela porque es un momento crucial y nosotros tenemos la oportunidad de hacerlo posible.

Este cambio no se hará de golpe pero hay que ir cambiando el planteamiento y pensar en una escuela más creativa, abierta, flexible, participativa, colaborativa y vivencial.

¿Qué piensas? ¿Quieres compartir tu opinión? Añadir la haciendo un comentario. Muchas gracias.

Fuente noticia: https://translate.google.co.ve/translate?hl=es-419&sl=ca&u=http://natibergada.cat/&prev=search

Fuente imagen:http://www.digitalavmagazine.com/wp-content/uploads/2012/08/EDU_ESCUELA20.jpg

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¿Saliste hoy? En Egipto las mujeres sufren un constante acoso sexual

Por: Nourhán Elshamy

Desde acoso en las calles a políticas machistas que denigran a la mujer. Egipto no es el paraíso que ven los turistas.

Aunque soy egipcia no tengo amigos, ni conocidos de mi país, pero sí tengo conocidos del norte al sur, de este al oeste de toda la tierra, menos en mi país, aunque hubo un día que tuve y muchos, pero todo ha cambiado por empezar a pensar. La mayoría no ha salido de la educación tradicional en la que nos inculcaban que pensar es pecar, por lo que ellos tienen su razón para alejarse de mí: las personas como yo solo traen problemas. Me pregunto ¿por qué tener una cabeza que piensa es demasiado raro y peligroso? Y sobretodo se trata de quién piensa: una mujer, yo, uan mujer que según la educación egipcia debería tener tapada la cabeza.

Pero cuando hablo con cualquiera de mis conocidos de cualquier país del mundo encuentro esa mentalidad abierta, no de aceptar siempre mis ideas, pero sí de respetarlas, y no digo que son mejores que los de mi país, no es cuestión de ser mejor o peor, sino que la diferencia está en el temor. Los de aquí temen mucho, y con el temor les enseñaron a estar callados, ciegos, sordos. Tampoco digo que yo soy la héroe, la que no teme de nada, quizás yo temo mucho más.

Respecto a mis amistades extranjeras, ellos me hacen siempre la misma pregunta en nuestras conversaciones: «¿saliste hoy?», una pregunta que me sorprende. Parece normal, salir es un acto normal de la vida de todo ser humano, salir de día o de noche, es algo simple, pero par mí no es algo simple, ni tampoco agradable, y en cambio sí muy peligroso. ¿Por qué?, pues porque cada vez que salgo, sufro de acoso sexual, así tan simple, no hay ningún día de mi vida que haya salido sin acosos,en la calle, en las escuelas, en los institutos, en las universidades, dentro de cada oficina de trabajo, en el mercado, en los jardines, etc. El acoso sexual no es tan simple como su definición según Wikipedia: la intimidación o coerción de naturaleza sexual, o la promesa no deseada o inapropiada de recompensas a cambio de favores sexuales. No sé por dónde he de comenzar, pero debo regresar al principio. Cuando tenía 14 años estaba en una escuela que era solo para chicas, durante 3 años, cada mañana, no quería irme a la escuela diciendo a mi madre un montón de excusas, ¿por qué? Pues todos los días a la salida de la escuela a las 14:00 de la tarde, siempre había un hombre a 10 metros más o menos de la puerta de escuela, ese hombre estaba haciendo gestos asquerosos, teniendo la cremallera de sus pantalones abierta, con su miembro fuera. No entendía qué es esto, ni tampoco por qué nadie hizo nada, estaba en un punto donde toda la gente podía verlo con claridad, pensé que estaba loco, y no sabía qué hacer, solo me daba mucho miedo, y templaba, y no quería volver a ir de nuevo a esa escuela. Recuerdo un día estando en la casa de una amiga más valiente que yo que contó todo a su mamá, y de repente y sin aviso la madre empezó a pegar mi amiga muy fuerte, gritando “¿Por qué miraste a ese hombre?, deberías ir por otro camino” no entendí que mal hizo mi amiga, pero aprendí que tenemos que esconder la cabeza como el avestruz. Por cierto, desde entonces mi amiga no fue nunca más a esa escuela, ni ninguna otra.

Mucha gente pensará que es una rara y poco habitual situación, pero en todas las salidas de las escuelas de chicas en Egipto, y no solo a las salidas, en cualquier calle, en el metro, en las esquinas, de día y noche se ven los hombres caminando con sus penes fuera, hombres en sitios públicos masturbándose. Gente religiosa cuyo paraíso está creado solo para ellos, como me enseñaron en la escuela.

Con los años por fin me fui a la universidad, la casa de las ciencias y culturas, pero mi alegría no se ha cumplido. No hablaré de los abusos dentro de la universidad, pero de mi camino de la casa hasta la universidad, 25 minutos de miedo, asco y estrés, son unos minutos pero muy largos: chistes sucios, agresión física, insultos y miradas fijas en cada punto de mi cuerpo. No soporté el sentimiento de la culpa que sentía… y aun no sabía qué hice, pero en Egipto la teoría es que la ropa de la mujer incita a ser acosadas. Auqnue en realidad, aquí, en cualqueir esquina se pueden ver a grupos de chicos acosando a perras callejeras, a mujeres de 60 años, incluso a las que llevan burka y solo se las ven los ojos. Así que la teoría falla y puede que el problema aquí sea ser mujer, simplemente. Y lo peor es que no puedes denunciar, aunque hay muchas leyes, pero nada funciona además si cualquier mujer insista en denunciar y luchar por sus derechos, por desgracia que no llegará a nada, y si una sufre de violación, en muchos casos la única solución será que se case con el violador, porque ya no es virgen, nadie la aceptará.

En el parlamento egipcio nos salió uno de los grandes parlamentarios del país quien debe trabajar para mejorar la vida, pero de lo que se ocupa es de pedir que las estudiantes, antes de continuar su educación universitaria, deben mostrar un papel obligatorio, más importante para él que las notas altas: el test de virginidad  y quien rechace hacerlo no podrá cumplir su educación. No se puede comprender qué relación hay entre continuar los estudios y lo que la mujer tiene entre las piernas!

Al decir eso a mis conocidos me dicen que yo exagero mucho, y muchos de ellos han venido aquí y vieron una vida tranquila y muy bonita, y sí hay muchas mujeres tapadas pero también hay otras que llevan lo que quieren, pero la respuesta es muy sencilla: el 99.9% vive en ciudades pobres sin seguridad, sin servicios, sin nada. Los turistas ven a ese 1% que tiene la seguridad, el poder, y todos los servicios. Yo y muchas otras mujeres no tenemos el lujo de participar en clases de baile, ni deporte, ni tampoco puedo salir a correr por la mañana. Pero eso no significa que no extrañe el salir, a veces después de estar en mi habitación meses y meses, el sol entra y me llama por la ventana, y me invita a dar una vuelta por las calles del Cairo, las que tienen esa mezcla de lo antiguo y moderno, los que se abrazan convirtiendo en un verso de belleza el que te alegra la mirada, y de tomar un café en una de las terrazas fabulosas que están a la orilla del Nilo, que ilusión, pero antes de salir de mi barrio, regreso corriendo a mi habitación, diciendo gracias al fundador del internet por poder ver mi país al menos por la red, y por tener café en mi cocina.

Los perjuicios del acoso sexual: la depresión que causa la desconfianza, la que causa el aislamiento social, el que causa a la furia, la que causa la parálisis de sueño, la que causa el insomnio, el que causa alta presión arterial, la que causa la histeria, la que causa finalmente el suicidio…

Solo lo que pido es salir a la calle tranquila, sin estrés ni miedo, sentarme en el autobús sin girarme la cabeza 360º para ver por dónde me van a atacar, quiero pasar el fin de semana en un jardín leyendo un libro en paz, sin que me toquen ni me digan insultos, no es piropo es abuso. Al 99% de las mujeres en Egipto les ocurre diariamente. ¿Sabéis cuántas mujeres se suicidan diariamente por no poder soportar el estrés en el que viven? ¿Sabéis cuántas mujeres las violan durante el mediodía? ¿Pero dónde están y qué hacen las feministas? Pues tan ocupadas saliendo en huelgas.

Fuente: http://www.mundiario.com/articulo/sociedad/saliste-hoy-egipto-mujeres-sufren-constante-acoso-sexual/20170207182815078633.html

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