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Libro: El eterno retorno del populismo en América Latina y el Caribe

Guillermo Hoyos Vásquez. Martha Lucía Márquez Restrepo. Eduardo Pastrana Buelvas. [Editores]

Miguel Angel Rossi. Oscar Mejía Quintana. Consuelo Ahumada Beltrán. Carlos Rojas Reyes. Atilio A. Boron. Enrique Dussel. Nikolaus Werz. Luis Javier Orjuela E.. Susana Villavicencio. Álvaro Oviedo Hernández. Jorge Vergara Estévez. Miguel Ángel Herrera Zgaib. Eduardo Pastrana Buelvas. Diego Vera Piñeros. Adolfo Chaparro Amaya. Luz Marina Barreto. Delfín Ignacio Grueso. Giovanni Semeraro. Eduardo A. Rueda Barrera. Estela Fernández Nadal. [Autores de Capítulo]
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CLACSO Coediciones. Colección Grupos de Trabajo.
ISBN 978-958-716-579-1
CLACSO. Editorial Pontificia Universidad Javeriana. Pensar.
Bogotá.
Noviembre de 2012

En los años ochenta la mayoría de los países latinoamericanos hizo la transición a la democracia después de décadas de autoritarismo. Casi inmediatamente, y con visiones no muy optimistas, la academia se ocupó de las posibilidades de consolidación democrática de los nuevos regímenes. Algunos como Juan Linz y Arturo Valenzuela se centraron en el tema del presidencialismo para señalar que este favorecía una lógica de suma cero en la que el ganador de las presidenciales «se llevaba todo», y que la rigidez del periodo presidencial y la doble legalidad producto de las elecciones separadas del Ejecutivo y del Legislativo, podían conducir a una parálisis del sistema que se resolviera en clave autoritaria, como fue el caso de Chile en 1973. Esta visión pesimista del futuro del presidencialismo latinoamericano solo comenzó a disiparse en los años noventa con los trabajos de Dieter Nohlen y Scott Mainwaring entre otros, y hoy algunos teóricos estudian las distintas formas como se resuelven las crisis presidenciales mostrando que ellas no conducen necesariamente a regímenes autoritarios y que antes bien, la salida del presidente puede ser una válvula de escape para salvar la democracia. (…)
Fuente: 
http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/gt/20121122111456/Eleternoretornodelpopulismo.pdf
Fuente Imagen: 
https://lh3.googleusercontent.com/WG-iwoMlEBU6tIvxYVNjhf-dLVPkIpZyuPGEE_wmVjrAZc2wOAGO0nkBhnCPNesd1SZQ=s85
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Los rankings de escuelas: ¿sirven para algo?

Por Pluma Invitada

Escoger la escuela adecuada para los hijos es una de las grandes preocupaciones de los padres de todo el mundo, pero ¿sirven para algo los rankings basados en pruebas tipo test?¿Reflejan la realidad escolar estas clasificaciones?¿Qué se puede hacer para cambiar una escuela con problemas más allá de estas listas?

Portugal, un país que mide a sus escuelas

En muchas partes del mundo, las clasificaciones escolares se basan en los resultados de un exámen que se realiza a escala nacional . Sin embargo, muchas personas critican este método, que suele situar a las escuelas privadas en la zona alta de la tabla: http://expresso.sapo.pt/sociedade/2015-12-12-Em-que-lugar-ficou-a-sua-escola—Veja-o-ranking-de-1.

Cada día, Carla Sousa, prepara el desayuno a su hija Catarina antes de llevarla a la escuela a la que ella también fue de pequeña. Su elección ha sido el centro de educación primaria y secundaria de Cerco: http://www.aecerco.pt/index.php, un barrio conflictivo de Oporto. Carla eligió este colegio para todas sus hijas, aunque ahora vive en otra zona de la ciudad y aunque la escuela está, desde 2010, a la cola de la clasificación que publica el gobierno portugués. Carla no se fija en los rankings:

“No me preocupa en absoluto. Para mi lo importante es que mis hijas se sientan bien en el centro y ellas están sacando buenas notas. Hacen sus deberes en casa y eso se refleja en el cole. El puesto que ocupe la escuela no me preocupa lo más mínimo”

Catarina, la hija más pequeña de Carla estudia Ciencia y Tecnología en su décimo año de escolarización. También se beneficia de una beca que le permite estudiar música. A pesar de ser la escuela peor valorada por el gobierno, ella también está contenta aquí, y no cree que el problema sea el proyecto educativo, sino la falta de motivación de muchos estudiantes:

“En general, hay muchos compañeros que no estudian, que no se esfuerzan, pero también los hay que tienen una buena media y pueden acceder a la Universidad para estudiar Medicina, Ingeniería o Derecho.”

El director del colegio, Manuel António Oliveira, relaciona esta falta de motivación en muchos estudiantes con la pobreza y el paro que afectan a sus familias que además, no valoran el papel de la educación. Por eso él considera que los rankings nacionales de escuelas no tienen sentido alguno:

“No podemos ignorar estas clasificaciones, aunque estemos en una área de de intervención educativa especial, pero no se puede comparar lo que es incomparable. Por ejemplo, cuando hablamos de escuelas y colegios privados está claro que hablamos de cosas radicalmente diferentes, porque las privadas escogen a sus alumnos y sus profesores y diseñan un proyecto educativo a su medida”

En la cúspide de este ranking de escuelas, basado fundamentalmente en los resultados de los exámenes que realiza el Estado, se encuentra una escuela privada que también está en Oporto, pero en uno de los barrios más distinguidos de la ciudad. Pero aunque ellos encabezan la lista, su directora no está de acuerdo con los criterios que se aplican y en los que básicamente se tiene en cuenta la información aportada por el Ministerio de Educación: http://observador.pt/2015/12/12/secundario-escolas-privadas-nos-lugares-topo-dos-rankings/

Maria Teresa Nogueira es la directora de Nuestra Señora del Rosario:

“Es injusto establecer criterios únicamente académicos, porque los estudiantes son mucho más que eso. Comparar criterios académicos entre escuelas públicas y privadas puede ser injusto y creo que, de hecho, lo es. Nosotros, el sector privado, nos beneficiamos de condiciones que nos son favorables para conseguir mayor éxito escolar”

El colegio privado Nuestra Señora del Rosario: http://www.colegiodorosario.pt/CNSR/default.aspx ofrece un profesorado y un modelo educativo integral, que incluye actividades extraescolares y proyectos educativos opcionales. Los estudiantes se sienten privilegiados por estar en este centro de precios privativos y creen que es la mejor inversión para su futuro.

Carolina Magalhães Silva es una adolescente que estudia desde pequeña aquÍ:

“Claramente sí, porque me ayuda también a desarrollarme como persona y todo lo que tengo aquí me abrirá puertas en el futuro, algo que no pasaría si estuviera en otra escuela”

Una escuela hecha para ganar: la directora está convencida de que aquí se están forjando los líderes del mañana

Alemania, una revolución dentro de las aulas

¿Es posible transformar una escuela con alto fracaso escolar en otra donde predomine el éxito? ¿Qué medidas deben tomarse para aumentar el rendimiento académico? En Alemania existe un buen ejemplo:

En Gropiusstadt, un barrio desfavorecido berlinés en el que había una escuela con mala fama en la que todo eran problemas.
Violencia, profesores desbordados y alumnos que se saltaban las clases. El director, Reinald Fischer , recuerda aquellos tiempos difíciles.

“Lo que sucedía en la vida privada de los alumnos o fuera del colegio lo condicionaba todo, los profesores sólo trataban de corregir problemas y lidiaban con los diferentes grupos que se habían formado y que se peleaban entre ellos.”

Cuando las cosas no podían ir peor, los padres se reunieron para tratar de abordar la situación y poner punto final a los problemas. Y surgió una idea que empezó a cambiar las cosas: la escuela primaria vecina integró a la antigua escuela secudaria y se creó un nuevo campus común. De esta manera, nació una escuela integral. La cooperación con los trabajadores sociales también se estrechó y las relaciones entre profesores y alumnos volvieron a su cauce.

Guido Beneke es trabajador social:

“Se podría decir que lo cambiamos todo de arriba a abajo. Una escuela que estaba a punto de cerrar se convirtió en una interesantísima experiencia educativa en la que se probaban todo tipo de iniciativas y en la que todos remábamos en la misma dirección”

El barrio sigue siendo un lugar difícil donde la pobreza infantil hace mella. Más del 75% de los padres no se puede permitir dedicar 100 euros anuales al material escolar de sus hijos.

El director del centro nos explica otra de las medidas:

“Intentamos contratar a profesores motivados con este proyecto, con el campus global y que creyera en el trabajo en equipo por el que apostamos aquí.”

El 80% de los profesores del centro fueron reemplazados por otros como Erkan Karakaya, que viene del sur de Alemania, donde en general existen mejores salarios y menos tensiones.

“El hecho de que lo estaban revolucionando todo en este centro fue para mí determinante. Yo vengo de un sistema educativo mucho más conservador, la mayoría de las escuelas rechazan cualquier tipo de cambio y aplican una y otra vez los mismo modelos educativos.”

Karakaya puede aplicar aquí lo que aprendió sobre terapia del desarrollo, con el objetivo de mejorar también el comportamiento socio-emocional de los niños con necesidades especiales . Su nueva escuela está lejos de la educación tradicional, y aquí, por ejemplo, son los niños los que pintan su propia clase.

“Son bastante impulsivos, por decirlo de alguna manera, así que nos acercarmos a ellos de manera diferenciada para adaptarnos a su manera de trabajar”, dice el profesor Karakaya

Con el nuevo cuerpo docente se trabaja con el gurpo de una manera radicalmente diferente, hay un profesor responsable de cada grupo de edad, que les infunde respeto y confianza mutua, algo que a todas luces se echaba mucho en falta antes, como recuerda uno de los alumnos, Jasim Ljuma:

“Tenemos nuevos profesores saben mucho mejor cómo liderar al grupo. Son más simpáticos pero sobre todo ahora se respeta mucho más su trabajo.”

Y el próximo paso que hará el proyecto aún más interesante ya está en marcha: a un tiro de piedra del campus, pronto acabará de construirse un Instituto.

El director, Reinald Fischer, no se conforma:

“Estos son los objetivos, de aquí a cinco años esperamos ofrecer un concepto global educativo, bien planificado y financiado, eso es lo que tengo en mi cabeza de aquí a cinco años.”

Un proyecto que no tiene por qué tener fin: las intervención educativas con éxito y el desarrollo dinámico de los centros no debe ser sólo una opción en los contextos socioculturales más castigados.

Fuente: http://es.euronews.com/2016/08/12/los-rankings-de-escuelas-sirven-para-algo

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Recortes, fortalecen la reforma educativa

Por: Lev Moujahid Velázquez

En distintos sectores empresariales, políticos y educativos ronda la idea de que el recorte presupuestal anunciado para 2017 pone en riesgo la viabilidad de la Reforma Educativa; para algunos esto se ve con cierto desencanto del gobierno federal y para otros se observa con aire de júbilo porque podría ser una señal de tregua hacia los grupos opositores.

Ambas percepciones tienen sus matices, si ponemos en el centro del debate la relación que existe entre los objetivos para los que ésta fue creada y los rubros que serán afectados. Por principio de cuentas, no debemos perder de vista que se han señalado hasta la saciedad las formas de despojo al derecho laboral de las y los maestros a partir de la evaluación; así mismo, diversos mecanismos de privatización de la educación pública como los ejes centrales de la Reforma.

Al analizar los impactos que tendrá el recorte de 31 mil 600 millones de pesos a lo destinado para educación en 2017, equivalente a un 10.6% menos que este año, podemos observar que las afectaciones a ciertos programas tienden más a fortalecer los propósitos que se han denunciado de la Reforma que ha poner en entredicho el éxito de sus alcances.

Por el ejemplo, el Programa para el Fortalecimiento de la Reforma Educativa que se creó para acompañar con inversión en infraestructura física escolar es uno de los más afectados, con un recorte de 72.8%. Era de esperarse que sólo se trataba de un gancho con una jugosa carnada para atraer adeptos, pero que duraría mientras los ingenuos mordieran el anzuelo.

Menos recursos públicos en infraestructura da sentido y funcionalidad a los consejos de participación social para hacer llegar a las escuelas dinero producto del esfuerzo organizativo de los padres de familia. La autonomía de gestión que se anunció como parte esencial de esta reforma, se completa aquí en la medida en que la comunidad escolar es capaz de renunciar a la garantía constitucional de la gratuidad educativa.

Disminuir recursos en este rubro fortalece el programa de Escuelas al CIEN, que no sufrió mayores alteraciones presupuestales, ya que los certificados de infraestructura son el mecanismo estelar para privatizar la educación, porque reciben dinero por medio de endeudamiento público; a través de ellos la oligarquía financiera, que vive de la especulación monetaria, obtiene intereses cuantiosos por concepto de préstamos y la garantía de recibirlos durante 25 años.

Inicialmente se planteó que al programa para la Inclusión digital, cuyo monto en 2016 ascendió a  mil 641 millones de pesos, desaparecería en su totalidad para el próximo año; sin embargo, la reciente visita de Ángel Gurría, Secretario General de la OCDE, puso en cintura al gobierno mexicano, de suerte que la drástica decisión tendrá que cambiar, toda vez que la SEP ofreció a la  multinacional que los acompañaran en la compra y adquisición de chatarra tecnológica, en el ánimo de satisfacer las sedientas gargantas del empresariado.

Si bien, en lo respectivo a la formación profesional docente hubo un recorte de 39.5%, lo cierto es que todavía serán unos 1500 millones de pesos que al igual que este año, serán desviados a empresas de la economía cognitiva como el Tecnológico de Monterrey con quienes ya hicieron los primeros contratos para ofertar trayectos formativos y no a las escuelas e instituciones formadoras de docentes de carácter público.

Llama la atención que el INEE, quien es responsable de impulsar la evaluación, es decir, el instrumento de despojo laboral del magisterio, tendrá un aumento de 21.9% a su presupuesto; eso tiene una interpretación lógica: no hay intención alguna de detener los procesos evaluativos ni el  sistemático acoso  contra los maestros, sino todo lo contrario. El carácter voluntario de la evaluación para el desempeño docente se irá con las fiestas decembrinas como un buen recuerdo, pero la cuesta represiva seguirá en pie apenas llegue la sobriedad posterior al año nuevo.

Sólo para provocar, como decía un amigo del cono sur intentando suscitar un buen debate, diré a modo de conclusión que los recortes presupuestales no ponen en riesgo la Reforma Educativa, sino que cumplen cabalmente sus perversas intenciones.

Fuente: http://revoluciontrespuntocero.com/recortes-fortalecen-la-reforma-educativa/

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Libro: América Latina. Los derechos y las prácticas ciudadanas a la luz de los movimientos populares

Margarita Favela Gavia. Diana Guillén. [Coordinadoras]

Margarita Favela Gavia. Diana Guillén. Lucio Oliver Costilla. Adelita Neto Carleial. Elza Maria Franco Braga. Carlos Figueroa Ibarra. Octavio H. Moreno. Fabiola Escárzaga. Dunia Mokrani Chávez. Luis Fernando Mack. Máximo Ba Tiul. Ivonne Solórzano. Alejandro Álvarez Martínez. [Autores de Capítulo]
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Colección Grupos de Trabajo.
ISBN 978-987-1543-20-5
CLACSO.
Buenos Aires.
Agosto de 2009

 

A partir, fundamentalmente, de los análisis de caso y los datos que ha sistematizado el Observatorio Social de América Latina (OSAL), nuestra propuesta gira en torno a dos preguntas centrales: ¿qué características presenta la noción de ciudadanía en las luchas sociales latinoamericanas recientes?, y ¿qué importancia adquiere dicha dimensión para la consecución de un propósito democrático? Buscando responder ambas, hemos dividido la exposición en tres apartados. En el primero se exploran los elementos que han favorecido el reposicionamiento de la noción de ciudadanía, dentro del horizonte y discurso de las movilizaciones que a partir del año 2000 han aparecido en distintos puntos del subcontinente. En el segundo, se examinan las características más relevantes que desde nuestro punto de vista hilvanan su diversidad. Y, finalmente, en el último se desarrollan las razones por las cuales consideramos que la noción de ciudadanía ocupa un lugar estratégico en la lucha social latinoamericana de este inicio de milenio-
Descarga libre       gavia   Los derechos y las prácticas ciudadanas a la luz de los movimientos populares
Fuente:
http://www.clacso.org.ar/librerialatinoamericana/buscar_libro_detalle.php?campo=titulo&texto=america&id_libro=177
Fuente imagen:
https://lh3.googleusercontent.com/-DTWCO8IVND-yUL3BPCQjhiUhzlQE990TYh1PsDNdl2WTy8xQo5GG8xekWZsBqZh1VtuXHA=s85
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El efecto Bob Dylan

Ilka Oliva Corado

Ayer fue un día raro, reí tanto. Reí porque me alegró el Nobel a Bob Dylan. Ustedes dirán, ¿y ésta mica cómo es que sabe de Dylan si ni hablar inglés puede? Pues es que curiosamente escuché sus canciones prácticamente todos los días en mis años de recién emigrada, en casa de una mujer anglosajona cuando trabajaba de empleada doméstica. Y tuve el privilegio de escucharlas en el silencio y la soledad de aquella mansión, acompañada de la aspiradora, el trapeador y el cepillo de lavar baños. ¡Qué panzazo! ¿Verdad? Ya ven pues, suerte tienen los que no se bañan.  Pero este texto no es para contar historias de mis días de mil oficios en este país en donde soy inquilina, es para reflexionar sobre el efecto que ha causado en la jauría de letrados que el Nobel de Literatura se le entregara a un cantante de composiciones populares.

El efecto fue el de una avalancha y el de un tizón encendido en el candelero: los emperifollados que nadan en títulos universitarios y doctorados, sintieron el galardón como una bofetada a su clasismo y a su mundillo de lisonjas y erudiciones apestosas a exclusión. Creen que todo les pertenece, que solo los de adentro del aro son y pueden. Creen que el talento solo pertenece a una clase social y es la de ellos, lo demás es imitación y porquería. Que sino es letrado no existe. Por esa razón menosprecian todo lo que no huela a naftalina y por el contrario tenga esencia y agallas. Rechazan los cisnes negros por su belleza y le temen a la fuerza de la tormenta, precisamente por su personalidad.

Se revolcaban en su propia bilis, se daban golpes de cabeza contra la pared, y ofrecían puñetazos al primero que celebrara frente de ellos el Nobel a Dylan. No solo, también sentían la potestad de dictar cátedra acerca de la Academia. Pues sí, ellos y su Academia, nadie se las está quitando, de verdad, que lo sepan; lo popular no busca absolutamente nada en la Academia, existe por sí mismo. Es algo muy sublime y original como para pretender dejar lo más por lo menos.

Junto con el Nobel a Dylan viene el reconocimiento a la poesía silvestre, a la que brota del humo de un cigarrillo de un niño huela pega, la que escurre sangre en los muslos de una niña recién violada. A la que nace del cantante callejero que toca en los autobuses sus propias composiciones. A la poesía que escribe un drogadicto agonizando en la soledad de sus infiernos. La que camina descalza en los pies de los jornaleros. La que nace de una bala y de una bomba en guerras planificadas para deshumanizar. A la poesía de un árbol arrancado desde la raíz para adorno de Navidad.

Es un reconocimiento a los que con hambre y sed sueñan con cambiar el mundo: esos locos de mierda, que no sirven de ni mierda al capitalismo, porque no anhelan   un título de la Academia para explotar a sus hermanos, sueñan nada más y nada menos que con cambiar el mundo.

Con el Nobel a Dylan se reconoce el talento de tantos poetas que con sus versos hicieron llorar de nostalgia las cuerdas de una guitarra, el corazón de un bandoneón y el alma herida de más de un soñador marginado. El alma de quien siente en carne propia el dolor ajero. A todo poeta que sabe que la poesía es más poderosa que una bomba atómica y que un verso puede hacer del infierno más amargo la oda más hermosa y la quimera más anhelada. Que acompaña la soledad de los inquebrantables y la magia del rocío de un amanecer otoñal en los ojos de quien está duerme en las calles.

El Nobel de Literatura a un poeta popular rompe paradigmas y sacude las telarañas de un galardón que pocas veces es justo. Hoy con Dylan vuelve al origen y estremece a aquellos que dieron todo por visto, dicho y hecho. Y que creen que por letrados la vida se trata solo de soplar y hacer botellas.

Con cierta tristeza, con el efecto Bob Dylan compruebo que la humanidad: egocentrista, mediocre y clasista, sigue a pasos acelerados hacia su autodestrucción. Que no hemos aprendido nada de la vida y de la historia. Que por más que nos muestren el horror no tenemos la capacidad de reacción. Que nos conformamos con vivir en nuestra burbuja para sentirnos a salvo y exentos de responsabilidades colectivas. Compruebo una vez más que somos la peor peste que ha habitado en la tierra. Y que sí, la Academia solo ayuda a que las personas muestren lo que realmente son.

Ya quisiera yo que así como sacudieron las redes sociales con sus pronunciamientos de ilustrados, de conocedores de literatura y de definiciones y conceptos, tuvieran las agallas para pronunciarse por el genocidio en Palestina, Yemen y Siria. Que Aleppo les pesara y les doliera más que Dylan. Que la imagen de los niños multados por los criminales que trafican con los Diamantes de Sangre, les escupiera en la cara, tal vez así la ofensa los hiciera reaccionar.

Que les hiciera tomar las calles la inhumanidad de la ablación de clítoris que viven miles de niñas alrededor del mundo. Que la bilis, que la espuma que les sale de la boca a borbotones, que la furia incontrolable les brotara de lo más profundo del alma por las violaciones sexuales de niñas, adolescentes y mujeres y por los feminicidios. Que la voz de trueno que pregonaron menospreciando el talento de Dylan la gritaran a los cuatro vientos por los miles de niños que mueren de hambruna alrededor del mundo.

Que lo letrado les sirviera para alfabetizar y que esos libros que tanto han leído los compartieran con los niños de las periferias y de los pueblos más remotos. Que los títulos les sirvan para darle la mano a quién lo necesita y que la mirada no sea altiva, de mente colonizada, por el contrario,   sea humilde y sincera: fiel y humana. Transformadora de una sociedad podrida en su codicia e ineptitud.

Ya quisiera yo que tuvieran coherencia por primera vez en sus vidas y dejaran la palabrería y las lisonjas y que esos títulos universitarios les sirvieran para cambiar patrones, para humanizarnos, para abrir caminos, crear oportunidades y cambiar el sistema putrefacto del que se benefician los holgazanes vividores.

Que se pronunciaran por el bloqueo a Cuba, por la invasión militar que prepara Estados Unidos en Venezuela, por esa terrible guerra económica. Por el Golpe en Brasil. Por las migraciones forzadas, por el genocidio de migrantes y refugiados. Por los niños que duermen en la calle, por el tráfico de personas con fines de explotación sexual, laboral y tráfico de órganos. Por las torturas y las desapariciones forzadas. Que exijan cárcel a los perpetradores de dictaduras y guerras.

Que se les encendiera la sangre por los ecocidios y las deforestaciones, por el abuso a los Pueblos Indígenas. Que las agallas las tuvieran para crear revoluciones que erradiquen el patriarcado, la misoginia y la violencia de género. La homofobia y el odio. Que de sus bocas salieran como en verso la palabra: igualdad social.

Que el efecto Bob Dylan no fuera solo para alardear sus perchas de títulos universitarios y sus libreras interminables en sus casas y oficinas. Que respetaran la palabra, con la misma integridad, conciencia y humanidad de la poesía que nace desde el averno más profundo de los locos que desean transformar el mundo.

Pero qué va, mucho inglés pueden saber, muchos libros pudieron haber leído, podrán tener docenas de títulos universitarios y reconocimientos y fotografías con personalidades del mundillo culeco de la Academia, pero les falta lo vital: arrestos, conciencia, dignidad y humanidad.

Es imposible pedirle a mediocres que entiendan una sola canción de Bob Dylan. Qué van a saber de poesía quienes leen por leer. Si las comprendieran estarían celebrando el Nobel y aplaudiendo esa nueva brecha de una posibilidad y el reconocimiento a la expresión más sublima que puede tener el alma de un ser humano.

Si comprendieran las letras de Dylan, este mundo sería otro. Pero ese otro mundo solo habita en las mentes de los locos que sueñan con quimeras, los incomprendidos. Los que nunca calzarán en conceptos retorcidos, y que se descarnan en los versos de un poema que se atreve a nombrar el horror de la insensibilidad y la ternura de la sonrisa de un niño de la calle. Lo demás, lo demás es solo Academia y ahí entre el chucho y el coche. La vida está en otro lugar.

Con amor.

Fuente del articulo:https://cronicasdeunainquilina.com/author/ilkaoliva/

Fuente de la imagen: http://ep02.epimg.net/cultura/imagenes/2016/10/13/actualidad/1476344926_683109_1476362431_noticia_fotograma.jp

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Los venenos de las transnacionales

Por: Carlos Ruperto Fermin

¿Por qué la Coca-Cola es más adictiva que la cocaína? ¿Por qué el flúor de Colgate es cancerígeno? ¿Por qué el maíz de Kellogg’s es inorgánico? ¿Por qué la gente engorda con las hamburguesas de McDonald’s? ¿Por qué Monsanto sigue siendo Monsanto? ¿Por qué el pan Bimbo no huele a pan? ¿Por qué la aspirina Bayer es un placebo farmacéutico? ¿Por qué Nestlé falsifica los valores nutricionales de sus productos?

Engañar es un arte tan brillante, como idiotizar la vida de los Seres Humanos. No es necesario morder una mazorca del maizal para despertar del fatídico letargo, porque es más divertido que todos los animales fumen cigarrillos, beban cervezas y griten obscenidades.

Según las sagradas páginas del diccionario, la palabra Veneno se define como la sustancia nociva para la salud, capaz de producir graves alteraciones en los seres vivos, e incluso ocasionar la abrupta muerte.

Todas las preguntas se responden con ácido ortofosfórico, tartrazina, aspartamo, fluoruro de sodio, bisfenol A, carragenina, fructosa, arsénico, hidróxido de amonio, glutamato monosódico, sal yodada, sucralosa, goma xantana, dióxido de titanio, metanol, carboximetilcelulosa, acesulfame potásico, fenilalanina, acetaminofén, plomo, y demás componentes primordiales de la artillería química.

Todas las respuestas se enferman con obesidad, diabetes, gastritis, estreñimiento, migraña, caries, artritis, disfunción eréctil, bronquitis, isquemia, derrames cerebrales, osteoporosis, hiperactividad, insuficiencia renal crónica, cirrosis hepática, tumores, somnolencia, infartos, y demás sufrimientos causados por la artillería química.

Te ofrecemos una maravillosa orgía de espesantes, colorantes, edulcorantes, acidulantes, enturbiantes, emulsificantes, estabilizantes, gelificantes y retardadores, para que el sabor de todas las preguntas y de todas las respuestas, jamás pueda distinguir el encanto natural de la avena, del trigo y del ajonjolí.

Nos dejamos influir y arrastrar por la corriente, porque es el camino más fácil de caminar, porque es el camino más simple de transitar, y porque es el único camino que aprendimos a caminar.

De hecho, si le preguntamos tres veces al espejo la fecha de nuestra muerte, seguro que obtendremos la página del obituario por adelantado. Pero si le preguntas al espejo cuántas calorías te acabas de comer, seguro que romperás los siete añitos de la malísima mala suerte.

Jugar con el destino, jugar con la suerte y jugar con la salud, son peligrosísimas equivocaciones que cometemos diariamente, y que tienen un precio tan mortal como los números de las tarjetas de crédito.

Los delitos sociales, culturales y ecológicos, que vienen edificando las transnacionales del siglo XXI, reflejan el poderío del gran adoctrinamiento de masas, que nos convierte en figuritas canjeables por la mejor oferta, por la mayor demanda y por la peor trampa.

Todos los años se expanden las gigantescas fronteras agrícolas, para aumentar la agresiva tasa de deforestación global, para robarles el techo y el sustento a los valientes campesinos, para saquear las tierras ancestrales de las comunidades indígenas, para ensuciar la belleza de los recursos naturales foráneos, para matar de soledad a las especies de fauna autóctona, y para derramar la miel del neoliberalismo imperialista.

No podemos diferenciar la verdad de la mentira, no podemos clarificar la ficción de la realidad, y no podemos endiosar la sabiduría de la ignorancia, porque es muchísimo más sencillo comprar la lógica del supermercado, comprar la ciencia de las farmacias, y comprar el billete del banco.

Desde que cepillamos nuestros dientes en el hermoso amanecer, pasando por el fin de la jornada laboral en el ocaso del atardecer, y cerrando los ojos del cansancio en el triste anochecer, siempre recorremos un nefasto estilo de vida supeditado al control psicosocial, que ejercen las transnacionales en el espíritu vacío y viciado del pueblo.

Necesitamos con desesperación que toda la artillería externa, controle el tiempo interno de nuestro reloj biológico. Qué comer, qué beber, qué vestir, qué soñar, qué odiar y qué amar. No somos responsables de lo que decimos, no somos dueños de lo que pensamos, y no somos conscientes de lo que comemos.

Un minuto perdido, y llegamos tarde a la rutinaria oficina. Un segundo perdido, y llegamos tarde a la clase en la universidad. Un suspiro perdido, y llegamos tarde a la cita con el ataúd.

Por eso dicen que el cerebro es como un semáforo. Cuando prende la luz verde, piensa. Cuando prende la luz amarilla, olvida. Y cuando prende la luz roja, muere.

Vemos que la ciudadanía vive paralizada en una avasallante luz roja, que carcome la divina razón y corrompe el corazón del prójimo. Somos los esclavos más esclavizados por las grandes transnacionales, que todos los días nos roban el sagrado dinerito del bolsillo, vendiéndonos toda la basura incomestible de sus fábricas a nuestra boca.

Según las sagradas páginas del diccionario, la palabra Alimento se define como el poder nutritivo presente en una o más sustancias, que los seres vivos comen o beben para nutrirse y preservar su existencia.

La basura incomestible no puede llamarse alimento procesado, porque ni siquiera procesa la digestión gástrica. No puede llamarse alimento transgénico, porque ni siquiera transforma la flora intestinal. Y no puede llamarse alimento concentrado, porque ni siquiera concentra la constipación emocional.

No podemos llamar Alimento a una serie de compuestos químicos, que descalcifican los huesos, que deshidratan las venas, y que disfrazan las moléculas del genocidio. Pese a que se comercializan como alimentos 100% saludables, realmente son terribles inventos que no pasan de moda, y que se elaboran en los laboratorios más clandestinos del planeta Tierra.

Por décadas se han utilizado a las ratas, a los conejos y a los monos, como los mejores aliados para que los científicos realicen sus pruebas de calidad, y puedan determinar si la piel del animalito se sonrojará o se enrojecerá, después de inyectar los venenosos polvos en la sangre carnívora.

Pero ahora los Seres Humanos se convirtieron en los mejores conejillos de Indias, porque siempre compran, cocinan y glorifican la basura incomestible de las transnacionales. Ya no se necesitan los exhaustivos controles sanitarios, para evaluar el posible suministro de los venenos a la colectividad, porque los nuevos animales afeitados y en dos patas son más fáciles de cazar, son más baratos de obtener, y son más dóciles de convencer.

El descarado irrespeto a la vida y a la salud humana, demuestra el éxito de la arquitectura socio-económica establecida por la Sociedad Moderna, que se acostumbró a vivir en grandes jaulas simétricas de cemento urbanizado, donde se degrada el poder de la voluntad, se denigra el poder de la dignidad, y se destila el poder de la sobriedad.

No es casualidad que la mortífera Cultura de la Muerte, impuesta por las famosas transnacionales del sector alimenticio, se fundamenta en cinco efectivas estrategias de ataque, para garantizar el expendio de todos sus clásicos venenos.

En primer lugar, las transnacionales compran el silencio de los entes nacionales y extranjeros, que aunque deberían prohibir la libre comercialización de su basura incomestible, se quedan calladitos e impacientes por recibir más recompensas monetarias.

La jugosa corrupción que soborna a la Organización Mundial de la Salud (OMS), que trafica con los gubernamentales Ministerios de Salud, y que financia a las Asociaciones de Protección al Consumidor, permite que se autorice la libre distribución de todo el portafolio corporativo, sin sentir remordimiento por el daño a la salud que provocarán en los individuos.

Nos duele reconocer que hasta la todopoderosa Iglesia Católica, que es una transnacional religiosa con gran reputación en el planeta Tierra, y que tiene un alto poder de convencimiento entre sus millones de feligreses, pues tampoco denuncia que sus fanáticos se enferman con Pepsi-Cola, Cargill, Red-Bull, Maggi, McCormick, Marlboro, Lucky Strike, Frito-Lay, Kraft, Budweiser, y demás marcas dedicadas a corromper los siete potajes.

En segundo lugar, las transnacionales despliegan una colosal guerra publicitaria en los medios de comunicación social, que obliga a idolatrar el veneno empaquetado o embotellado, para que los potenciales clientes no duden en codiciar, en pagar y en comprar el producto ofertado.

La insaciable contaminación mental producida por el huracán capitalista, se puede hallar en la televisión, en la radio, en los periódicos, en las calles y en la Web. Hay un festival proteínico de jingles, colores, mujeres, pistolas, sonrisas, aplausos, burbujas, drogas y licores. Es imposible escapar de tanta tentación comercial, que se repite durante las 24 horas del día, y que va bloqueando el discernir de las inocentes víctimas.

En tercer lugar, las transnacionales generan la adicción al consumo en todos sus consumidores, porque no es suficiente comprar y probar una sola vez la basura incomestible, ya que lo importante es aumentar el nivel de las ventas y certificar el margen de la ganancia.

En la mayoría de los contenidos publicitarios, se utiliza la hipnosis audiovisual, la programación neurolingüística y los mensajes subliminales, buscando que las personas se confundan y asocien la basura con sensaciones de felicidad, de euforia, de relajación y de paz. Se exhiben estereotipos de la vida mundana, que pretenden simbolizar la fuerza, la belleza y la independencia, para crearte la necesidad de ser lo que no eres.

En cuarto lugar, las transnacionales generan la enfermedad en los consumidores, porque sus queridas empresas farmacéuticas deben vender la explosión de pastillas, de cápsulas, de antibióticos, de tabletas masticables y de sedantes, que la genial medicina moderna y sus doctores propagandísticos, necesitan promocionar y vendernos al pie de la letra.

La gente nunca reconoce que sus enfermedades, son causadas por los malos hábitos alimenticios. Siempre se atribuye la desgracia a la tómbola, a la edad o a la cadena hereditaria. Pero jamás se culpa a la sabrosa basurita incomestible, por todos esos dolorosos quebrantos que van de mal en peor.

En quinto lugar, las transnacionales generan la cultura del descarte en sus consumidores, porque cuando los enfermos finalmente descubrieron la perversa verdad, ya se encontraban sepultados e incapaces de revelar la lista negra de los venenos, siendo necesario atraer y atrapar a nuevos rostros juveniles, que reiniciarán el proceso homeostático y apoyarán el progreso de la bestialidad humana.

Vimos que pasaron los años en blanco, y el semáforo sigue iluminando la luz roja, gracias a la entrada de los agrotóxicos, de las malformaciones genéticas, de las semillas patentadas y de los saborizantes artificiales.

El rugiente marketing de Chester Cheetos es más desgarrador, que alimentar a un millón de cerdos con la punta de un iceberg, porque el condimento perfecto es la industrialización de la Naturaleza, porque el ingrediente secreto es el borreguismo de los consumidores, y porque la última rebanada del salado pastel, va por cuenta de la casa.

El pobre coeficiente intelectual de los compradores, no les permite leer y comprender la explícita información nutricional, que se describe en toda la basura incomestible adquirida a diario. Ellos no pueden metabolizar el grosor de la apetitosa torpeza, por lo que caen en el pecado de la omisión, en el pecado de la negación, y en el salvaje pecado de la gula.

Hoy en día, las transnacionales se burlan de los tontos consumidores, afirmando que sus venenos son legales, ligeros, artesanales, integrales y naturales. También se están empleando falsas iconografías ecológicas, en las etiquetas frontales y dorsales de los productos, para que la gente piense que la enfermedad es una fuente de respeto ambiental, y no se preocupen por los altos niveles de colesterol, por la agitada presión arterial, y por el implacable osteosarcoma.

Pero lamentablemente, la basura incomestible no solo destruye el cuerpo humano, sino también deteriora los ecosistemas del Medio Ambiente, ya que el longevo consumismo se paga con las toneladas de plástico, cartón, papel, vidrio y metales, que se desechan con violencia en las principales calles de nuestros países latinoamericanos, generando un foco de permanente contaminación que acrecienta la desidia ambiental.

Nos preguntamos ¿Qué tan cerca estamos de desayunar con tostadas de Roundup? ¿Qué tan cerca estamos de almorzar con un litro de Castrol? ¿Qué tan cerca estamos de cenar con una dosis de DDT? ¿Qué tan lejos estamos de comernos el picantísimo Semáforo?

No hay duda que los hombres y las mujeres comen alimentos saludables, para elevar las vitaminas, las endorfinas y las alegrías. Mientras que los chatarreros y las chatarreras comen comida chatarra, para elevar las grasas saturadas, las flatulencias y las úlceras estomacales.

La mesa está servida para disfrutar de legumbres, hortalizas y frutas, que nos ayudarán a desintoxicar el cuerpo y el alma, con todas sus propiedades energéticas, antioxidantes y curativas, que permitirán fortalecer el delicado sistema inmunológico, reducir los problemas cardiovasculares, mejorar la circulación sanguínea, purificar el tracto urinario, combatir los rayos ultravioletas, y multiplicar las bendiciones del organismo.

Recordemos que cada 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Alimentación, para que las personas reflexionen sobre sus erráticos hábitos alimenticios, y se vuelvan solidarios con los hermanos y hermanas que sufren de hambre y sed, por la exagerada porción de indiferencia que padecemos en el Mundo.

Usted no debe continuar siendo un parásito masoquista, que se dedica a capitalizar el porvenir de las grandes transnacionales, a cambio de malograr los riñones, el hígado, los pulmones, el páncreas, la garganta, las neuronas y su agonizante cerebro.

Hoy más que nunca seamos jueces de lo que pensamos, seamos coherentes en lo que decimos, y seamos conscientes de lo que comemos.

Ecoportal.net

Ekología

http://ekologia.com.ve/

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Sistema político y violencia en Escuelas y Liceos

En los últimos meses, el problema de la violencia en escuelas y liceos ha ocupado a actores de la más diversa índole: medios de comunicación, políticos, académicos y, por supuesto, miembros de la comunidad educativa (docentes, padres y estudiantes).

Son recurrentes las alertas mediáticas sobre nuevos peligros y amenazas que -supuestamente- se esconden en algunos hechos de violencia que más o menos regularmente ocurren en las escuelas y los liceos (por ejemplo, está de moda hablar del bullying). Sin negar el problema, es conveniente apreciar las cosas en su justa medida, trascendiendo las descripciones sensacionalistas.

Como si los centros de enseñanza fueran islas aisladas de la realidad socio-económica, no han faltado quienes omiten en sus análisis de esta problemática la fuerte vinculación que existe entre la violencia en las instituciones educativas y el trasfondo económico y social de los estudiantes.

Por más inverosímil que resulte, hay quienes adjudican una responsabilidad prácticamente unilateral al centro de enseñanza y sus actores por todo lo que en él ocurre (episodios de violencia incluidos), ya sea por acción (por haberlos causado) o por omisión (por no haber hecho lo suficiente para evitarlos). Esta interpretación parece suponer que todo lo que ocurre al interior de escuelas y liceos debería ser interpretado exclusivamente en función de la dinámica escolar y liceal. No necesitamos decir que este principio no siempre (de hecho, casi nunca) es enunciado explícitamente: lo que importa es que muchos “análisis” de la “violencia” en los centros de enseñanza se apoyan en él al ignorar las numerosas y variadas circunstancias de contexto que rodean, permean y afectan al escenario educativo.

Desde nuestra perspectiva, la violencia que se produce en los centros de enseñanza es, principalmente, el resultado de una multiplicidad de factores gestados en las condiciones sociales que rodean dichos centros. Además de contextos de escasez material (alimentación, vestimenta, vivienda, salud, etc.), muchos estudiantes son afectados por relaciones conflictivas en sus hogares (progenitores gravemente enfermos, muertos, desconocidos o ausentes; familiares directos en prisión; situaciones de violencia y maltrato; entornos vinculados al narcotráfico; necesidad de hacerse cargo de la casa y los hermanos; temprano ingreso al mercado laboral; etc.). Parece claro que el sistema político es responsable, al menos, de la corrección de estas situaciones, aunque no siempre tenga la principal responsabilidad sobre sus causas.

Obviamente, no se puede negar que en el problema de la violencia también inciden las formas que asumen las interacciones en el interior de las comunidades educativas. Pero ello es así porque se han ido modificando los sentidos acerca de lo que se considera una práctica violenta. La mayoría de nosotros nos hemos encontrado, como docentes, en situaciones en donde aquello que nosotros entendíamos como “violento” no era percibido así por nuestros alumnos. O, al revés, aquello que nosotros entendíamos como correcto, era percibido como “arbitrario” por parte de ellos.

Ahora bien: aunque resulta innegable que la violencia en escuelas y liceos está relacionada con cierta incapacidad de las instituciones para regular y mediar en las nuevas relaciones dadas entre los estudiantes y entre estudiantes y docentes (los mecanismos tradicionales, como las citaciones a los padres, las amonestaciones, las suspensiones y las expulsiones, muchas veces no sólo no contribuyen a atenuar los problemas de violencia, sino que a veces las incrementan), tampoco puede desconocerse que ello es el resultado de una deliberada e irresponsable estrategia de “inclusión”, cuya responsabilidad recae directamente en el sistema político e indirectamente en sus representantes en los organismos de conducción de la enseñanza.

En muchos casos –probablemente en la mayoría- la posibilidad de lograr la mejora de un alumno en su conducta vincular implica un tratamiento más o menos prolongado con algún especialista. Sucede que, en primer lugar, las situaciones familiares hacen difícil pensar en que uno de sus miembros pueda dedicarse a que ese tratamiento se lleve adelante (o que se lleve adelante con la necesaria regularidad). En segundo lugar, los servicios disponibles para este sector de la población en el área salud son muy precarios, impidiéndoles, en muchos casos, el acceso a consulta con cierto tipo de especialistas, y dificultándoles, en casi todos los casos, la prontitud y regularidad en el acceso a turnos de consulta.

Pero, en tercer lugar, el hecho de que alumnos que entran en conflicto con la institucionalidad educativa permanezcan dentro de ella sin que existan recursos para prevenir nuevos conflictos, genera una suerte de amplificación de ese mismo conflicto. Cuando los docentes nos sentimos superados por los conflictos, acudimos al Equipo Multidisciplinario. Sucede que, por un lado, en Secundaria tales dispositivos han sido cercenados hasta la situación actual en la que sólo ocho liceos en todo el país disponen de un Equipo Multidisciplinario. Y, por otro lado, ni estos dispositivos ni los profesionales aislados suelen disponer de condiciones para la resolución de las tensiones (por ejemplo, cuando existe un solo psicólogo o un solo asistente social con veinte horas semanales de trabajo para 600 u 800 estudiantes). Considérese que la inexistencia de psicólogos y asistentes sociales es una restricción de los canales de comunicación entre la institución y los adultos responsables de los estudiantes (pues sus roles no pueden ni deben ser absorbidos por otros actores). Y después las autoridades hablan de escuelas y liceos “de puertas abiertas”…

Cuando la expectativa de resolución de un conflicto se ve frustrada, pueden generarse acusaciones de ineficacia o inoperancia hacia distintos trabajadores de un centro. Así, la escasa asignación de recursos por parte del sistema político termina promoviendo reproches recíprocos acerca de roles incumplidos por parte de diferentes actores de la enseñanza, lo cual no hace sino agravar la violencia y el malestar existentes. Lo que muchas veces ocurre es que justamente estas tensiones institucionales se viven cotidianamente como falencias individuales aunque, en última instancia, no sean estrictamente tales. “En los centros de formación docente no se nos enseñó qué hacer en este tipo de casos”. “No fuimos preparados para encarar este tipo de situaciones”. No planteamos aquí que sea negativa la inquietud docente por formarse en el abordaje de situaciones de violencia. Pero afirmamos que no corresponde, bajo ningún concepto, que el docente se convierta, en los hechos, en psicopedagogo, psicólogo, asistente social, etc., ya que ello supone la desnaturalización del vínculo docente-estudiante, que ha de centrarse en los procesos de enseñanza y aprendizaje y no en los de psicólogo-paciente u otros análogos.

Entendemos de suma importancia la asunción de que estas situaciones en las que los trabajadores de la educación sentimos como falencia profesional algo que no lo es, nos muestran otra de las formas de la violencia provocada por el sistema político en los centros de enseñanza: el malestar que afecta la integridad emocional de los docentes y demás especialistas, vaciando de sentido su actividad al no saber exactamente qué hacer ni cuál es el sentido de lo que hacen. Y esto, a su vez, los somete a sensaciones de desánimo, frustración, molestia, etc., que minan su integridad psicológica (y, por lo tanto, su salud).

Peor aún: el sistema político no sólo provoca el malestar del docente consigo mismo por “no estar preparado”, sino que se hace eco de esa falsa insolvencia culpabilizándolo de casi todos los males de la sociedad. Y esa sistemática culpabilización pública se ha convertido en una deliberada y violentísima campaña de desprestigio de la profesión docente. Entendemos que no es accidental la coincidencia temporal entre el recrudecimiento de esta campaña de desprestigio (véase la tapa de nuestro anterior boletín sindical) y el incremento de los hechos de violencia hacia maestros y profesores.

Resulta, así, que a la hora de distinguir las principales causas de la violencia en los centros de enseñanza, debemos mencionar no sólo las problemáticas socioeconómicas y los factores inherentes a la institucionalidad educativa, sino también las causas políticas.

Entendemos que la concepción que tenemos acerca de las causas de la violencia no es una cuestión menor. En general, cuando observamos un fenómeno que definimos como violento, lo hacemos a partir de las nociones que poseemos, y entonces es en función de ellas que tendemos a catalogarlo como un caso grave o, por el contrario, como una cuestión menor. Por eso, es particularmente relevante disponer de elementos que nos permitan caracterizar adecuadamente las causas de la violencia, ya que de esa caracterización dependerá la estrategia que elegiremos para abordar el problema.

A los efectos de prevenir posibles mal interpretaciones de lo que aquí planteamos, cabe señalar que lejos estamos de afirmar que los centros de enseñanza no tienen nada que ver respecto de la violencia que ocurre en su interior. No pensamos que hasta tanto no acabemos con la pobreza, la marginalidad, el desempleo y la exclusión, nada podrá hacerse en relación con la violencia en los centros de enseñanza. Por eso creemos conveniente cerrar este artículo con algunas propuestas concretas de cómo abordar diariamente, desde nuestra profesión docente, las diversas situaciones de violencia que se dan en las escuelas y los liceos (que no se reducen a las situaciones cada vez menos aisladas de agresiones físicas).

En primer lugar, hemos mencionado que en este problema inciden las interacciones que se dan en las comunidades educativas. En este sentido, entendemos que es necesario discutir y corregir una serie de factores que contribuyen a aumentar la violencia, entre los que cabe destacar: inconsistencia en las reglas del centro; falta de diálogo entre docentes y estudiantes a los efectos de clarificar el contenido de las reglas; arbitrariedad en la aplicación de las reglas; falta de respuestas a la inconducta vincular persistente.

En segundo lugar, hemos señalado, también, que las escuelas y los liceos deberían disponer de los recursos necesarios para el abordaje de las tensiones más o menos constantes y de las situaciones emergentes. En este sentido, es responsabilidad de nuestro sindicato, ante la omisión de las autoridades, la lucha por la creación de equipos multidisciplinarios con una adecuada cantidad de integrantes en cada turno de cada centro, así como la pelea por la construcción de la suficiente cantidad de edificios como para acabar con los grupos superpoblados y reducir la actual proporción de estudiantes por docente. Y la lucha es entre los trabajadores organizados sindicalmente y el sistema político, ese gran generador de violencia en escuelas y liceos.

Fuente: http://adesmontevideo.uy/tag/julio-moreira/

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