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Después de la bofetada al poder y al neoliberalismo chilenos, ¿ahora qué?

Por: Aram Aharonian

No cabe duda que los jóvenes fueron quienes encabezaron el arrasador triunfo del Apruebo y Convención Constitucional en Chile. Algunos de ellos votaban por primera vez y lo hicieron junto a aquellos ya mayorcitos que desafiaron las amenazas y la pandemia que deja más de 14 mil muertos en el país, para consolidar la ruta de salida del neoliberalismo.

Fue el repudio popular a cuatro décadas de un ordenamiento nacido de la más dura represión y, quizá, el inicio de un pasaje ordenado y moderado a la siguiente etapa, sin rupturas radicales con estas tres últimas décadas de gobiernos constitucionales pero no democráticos ni populares.

Tras el plebiscito, desde Chile y desde fuera, llegan los balanceQuiénes son los jóvenes manifestantes que mantienen las protestas en Chile? | Internacional | Noticias | El Universos (como éste). Muchos quieren imponer el imaginario de que Chile cambió nuevamente gracias a un lápiz y un papel –por la vía institucional y republicana-, en recuerdo nostalgioso y romántico del gran logro del plebiscito de 1988 que derrotó a la dictadura. Desde el gobierno, señalan que “la gran mayoría del país decidió un camino por la vía institucional”.

La falacia omite la realidad, ya que el famoso lápiz y papel fue el final –entonces y ahora- de un largo proceso que se inició en 1983 con paros y protestas y cientos de muertos, muchos de ellos de la resistencia del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. (FPMR).

Hoy intentan olvidar o minimizar el largo proceso de un año de movilizaciones continuas, muertos y mutilados, y quieren imponer el imaginario que esta historia terminó con el voto y es hora de abandonar la calle, regresar a casa y dejar todo en manos de los “expertos” de las elites. Expertos en traiciones, como lo demuestra la historia chilena de dos siglos.

El domingo 25 se abrió la ventana para la necesaria renovación de la elite dirigente, una imprescindible oxigenación generacional, de liderazgos y de ideas, pero son los mismos de siempre, los traidores con historia, que comenzaron a candidatearse para ser constituyentes el año próximo. Y lo que se necesita son nuevas voces que transmitan las necesidades del Chile real, ese que no aparece en la televisión ni en los medios.

Si bien el proceso constituyente surge de un acuerdo entre los partidos de la burguesía frente al escenario impuesto por la movilización popular, existen enormes vacilaciones y vacío programático en la clase dominante para resolver sus pugnas, ante el deplorable estado de los aparatos ideológicos (Iglesia, cúpulas sindicales, sistema de educación).

Trabajadores de Chile demandan mejores salarios y estabilidad laboral - Tarapacá NoticiasLa clase obrera venía aumentando sus niveles de actividad desde el año pasado, especialmente a raíz del estallido social del 18 de octubre: las huelgas aumentaron en un 68% en 2019 con respecto a las registradas en 2018. Debería la izquierda encauzar la acción política de la clase obrera frente a la encrucijada puesta por la burguesía, como actor autónomo e independiente con programa propio.

Lo relevante es que pese a las vacilaciones de la burguesía, el aparato de Estado propiamente tal no se ha quebrado: las fuerzas represivas siguen aglutinadas en torno al gobierno y clases populares no han sido capaces de levantar un contrapoder capaz de llevar a cabo dicho quiebre.

La nueva-vieja izquierda

Hoy se habla de una nueva izquierda, con el surgimiento del Frente Amplio en 2017 (conquistó el 20 por ciento de los votos), y del renacimiento del Partido Comunista, de la mano de  Daniel Jadue, alcalde de Recoleta. Pero las formas son las mismas: en lugar de hablar de encauzar la Constituyente, de la renovación radical de la vida política con la elección de una nueva generación de representantes, comenzaron a negociar las candidaturas presidenciales.

Mientras, el presidente Sebastián Piñera hizo un llamado a la unidad de Chile Vamos, coalición a la que solicitó preparar una lista única de candidatos a la Convención Constitucional y a todas las contiendas del nutrido calendario electoral de 2021.Daniel Jadue y Beatriz Sánchez dan gesto de unidad tras holgado triunfo del Apruebo - La Tercera

El referendo cambia el escenario político chileno, profundizando la crisis de los partidos tradicionales, tanto los de derecha, como los de izquierda, inclusive de la Convergencia Social (escindidos del Frente Amplio), abriendo espacio para una renovación. No sería raro que algunos progresistas y centristas, ausentes o expulsados de las movilizaciones populares, trataran de reflotar la vieja Convergencia Democrática, de socialistas y demcristianos, como alternativa para la derecha light y el centrismo.

Han recorrido un largo camino, muchachos

El estallido social de octubre de 2019 fue el corolario de los levantamientos de rebeldía que se han sucedido desde 2006, cuando los estudiantes secundarios (los pingüinos) mantuvieron una prolongada huelga para exigir el fin de la Ley Orgánica Constitucional de Educación.

A esto le siguieron movimientos ambientales contra megaproyectos energéticos y de reivindicaciones de regiones apartadas afectadas por el centralismo, movilizaciones populares que tuvieron sus puntos altos en 2011 con la lucha por “una educación pública libre y gratuita”, en 2017 con el propio Movimiento No Más AFP (fondos privados de pensión) y en mayo de 2018 con la Rebelión Feminista contra el patriarcado.

La Ley de Pesca, fraudulentamente tramitada en el primer gobierno de Piñera (2010-2014) y los posteriores escándalos de financiamiento ilegal de campañas, conocidos como Caso Penta y Caso SQM (Sociedad Química y Minera), revelaron una corrupción empresarial transversal a los partidos y a varios de sus parlamentarios.

La Iglesia católica, otra institución valorada por su defensa de los derechos humanos bajo la dictadura, perdió influencia y credibilidad en la población con el destape de episodios de pedofilia encubiertos por algunos de sus jerarcas, y durante el estallido social no tuvo protagonismo alguno.

El ciclo creciente de protestas,2016: un recuento de los casos de corrupción interrumpido por la pandemia del covid-19, obligó al Parlamento a aprobar una ley para que la Asamblea Constitucional -que se elegirá el 11 de abril próximo- sea absolutamente paritaria en su composición entre hombres y mujeres, que no solo reconoce a las mujeres el derecho a participar en igualdad de condiciones, sino también a escribir una nueva Carta Magna con enfoque de género.

¿Qué tipo de órgano debiera redactar la Nueva Constitución? era la pregunta de la segunda papeleta de votación del Plebiscito. Chile tendrá una Convención Constituyente para elaborar la Constitución, formada por 155 ciudadanas y ciudadanos elegidos por voto popular el 11 de abril próximo.

Marco Enríquez-Ominami, excandidato presidencial y líder del progresismo , señaló que  “no es eficiente tener dos Congresos, más aún cuando el árbitro está en contra”. Detalló que “cuando uno elige una Constituyente y tiene un Congreso al mismo tiempo, va a haber una disputa de hecho y de derecho y, por tanto, lo mejor es que tengamos un solo Congreso Constituyente”

La calle ganó el plebiscito

No se trata de una concesión de la clase política, sino de una lucha sin cuartel, donde las víctimas pertenecen a las clases populares, que durante 47 años fueron ninguneados por quienes aceptaron el pacto de transición con las fuerzas armadas. Son los mismos que desmovilizaron a la sociedad civil, traicionaron el espíritu del No en el referendo de 1988 y en 1990 se hicieron con el poder, recuerda el analista chileno Gustavo González.Los estudiantes: los protagonistas de la revolución en Chile

Por eso es imprescindible impedir que las fuerzas de la derecha logren una influencia determinante en la Convención Constitucional, y para ello los movimientos sociales y las fuerzas políticas de la renovación, gestoras del fin de la institucionalidad pinochetista, deben alcanzar una hegemonía que se traduzca en una constitución realmente democrática que signifique la superación del neoliberalismo.

Chile vive un proceso político caracterizado e impulsado por la calle, por la movilización popular, donde los púberes y jóvenes han tomado la batuta y expuesto sus vidas. Pero la amenaza latente de que el gobierno y la derecha podrán revertir su derrota si logran controlar la Constituyente.

Resulta imposible que Chile se consolide como un Estado democrático de derechos sociales, plurinacional y pluricultural, con reconocimiento de sus pueblos originarios, de igualdad de géneros, con plena vigencia de los derechos humanos en sus más amplias acepciones, sin romper con las preceptivas neoliberales del Estado subsidiario y de las instituciones que lo sustentan.

Hace más de cuatro décadas, Salvador Allende había señalado que “no es desde arriba, sino desde las raíces mismas de su propia convicción de donde debe nacer la Carta Fundamental que le dará su existencia como pueblo digno, independiente y soberano”. De eso se trata, de hacer una Constitución democrática desde abajo.

El domingo 25 se registró la mayor participación ciudadana en una elección: casi el 51 por ciento del padrón de electores, de 15 millones. La abstención se puede explicar por el  temor a la pandemia, insuflado desde la aprensa hegemónica y del gobierno, pero también por la desconfianza y rechazo a los desprestigiados partidos políticos.

Por eso se hace imprescindible el debate de los contenidos de la nueva Constitución y promover los candidatos independientes, desde las bases, que en abril del 2021 conformarán la Convención Constitucional. Aquellos comprometidos, sin ambigüedades, con la voluntad de cambio..Muere Aylwin, el presidente que devolvió la democracia a Chile

No hay que dejar de considerar la fuerza que aún tiene el polo conservador, que desde el fin de la dictadura retiene cerca del 40% electoral. El 20 por ciento logrado por el rechazo proviene de una derecha poderosa en lo financiero, político y militar, dispuesta a todo y que nunca ha dudado en derramar la sangre del pueblo cuando vieron comprometidos o amenazados sus intereses. Un nueva Constitución es la peor amenaza para la ultraderecha recalcitrante, el militarismo, los oligarcas.

Lo maravilloso de las elecciones es que el pueblo puede dar una bofetada y nadie puede responder. Mientras Piñera obtuvo el 26% del país para ser Presidente, el Apruebo obtuvo el 40%. Como votó la mitad del país (7.562.000 de 15 millones), ese 40% se transformó en 78%. El Rechazo obtuvo apenas el 11% del país, destacó Marta Lagos, directora de Latinbarómetro.

A nosotros, los que escribimos sobre “la bofetada”, también nos ha llegado un pedazo, por no haber sido lo suficientemente claros en decir las cosas por su nombre, añadió.

El domingo 25 el pueblo chileno comenzó a cavar la sepultura de la Constitución pinochetista y es la oportunidad para que los jóvenes de hoy se preparen para gobernar e ir definiendo su propio futuro. Su caudalosa participación en el plebiscito -en especial los de las comunas populares- parece clara señal de aceptación de esa responsabilidad. ¿Se los permitirán?

Obviamente hay que comenzar a construir el necesario movimiento político-social que destierre sectarismos, pero las primeras manifestaciones de los grupos políticos de la izquierda y de la centroizquierda no se ven muy proclives a intentar la unidad de acción, y mucho menos  a actualizar doctrinas y cambiar métodos de organización y lucha.

“En Chile las instituciones funcionan” señalaba permanentemente el expresidente socialdemócrata Ricardo Lagos al inicio del milenio, el siglo y la década y era un elogio a la moderada transición dirigida por los partidos de la Concertación por la Democracia, y un implícito reconocimiento a la fortaleza de la institucionalidad heredada de la dictadura cívico-militar que encabezó Augusto Pinochet entre 1973 y 1990.

Los mismos que hace un año salieron a las calles para poner fin al oprobio neoliberal son los que hoy alertan: “Desconfía de quienes nos llamen a detenernos, a desmovilizarnos, de los que llaman a la moderación, nos quieren amarrar de manos para que seamos obedientes en su cocina constitucional. El pueblo exigió, logró y votó Nueva Constitución y el Pueblo Manda”.

Fuente e imagen: http://estrategia.la/2020/10/29/despues-de-la-bofetada-al-poder-y-al-neoliberalismo-chilenos-ahora-que/

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Los muchos mundos de la música del mundo

Por: Mary Farquharson Y Eduardo Llerenas

Los muchos mundos de la música del mundo

Era muy joven cuando Eduardo empezó a escuchar y buscar el son mexicano y los soneros de diferentes regiones del país. Al mismo tiempo, escuchaba percusiones africanas en los discos de Ocora /Radio France, igual que la música clásica del sur de la India. Las diferentes sensibilidades cupieron dentro de él. También fue el caso mío y el de mis papás ingleses que bailaban ‘rumba de salón’, y el de mis abuelos que escuchaban en secreto a los primeros dioses del jazz de ‘Nueva Orleans. En los 80, una combinación de factores permitió que los gustos de mucha más gente se abrieran a los fandangos, a la exaltación de los sufís, a los cassettes con versos improvisados de una topada en Xichú. En los 80 conocimos el genio musical de los gitanos de Rumanía, a los del sur de Francia y de Hungría; la magia de los coros de mujeres campesinas de Bulgaria. Nos contagió el soukous, o rumba africana, medio siglo después de crearse y empezar a contagiar a gran parte de África. Nos dimos cuenta de que los barrios africanos de París producían músicas exquisitas con un pie todavía en la tierra natal y el otro en Europa. Escuchamos el blues del desierto de Mali y Mauritania y nos preguntamos si Ali Farka Toure había inspirado a John Lee Hooker o viceversa. Escuchamos la salsa de Nueva York, décadas después de que Johnny Pacheco había invadido África con su guaguancó de salón y Guillermo Portabales con sus deliciosos guajiros. Es una impertinencia unir tanta tradición, tanta cultura y tanta creación nueva bajo una sola etiqueta simple. Lo intentamos en Londres en 1987 y nos criticaron, correctamente, desde aquel momento. El término ‘world music’ era inapropiado, pero ayudó en aquel momento a difundir muchas músicas que merecían un lugar en el escenario mundial. Así que el vocho blanco se detiene un momento, para poder compartir algo de lo que hemos aprendido de estos grandes maestros que hemos grabado y presentado en vivo. Si quieren saber más de esto, les invitamos a participar en cuatro talleres que ofreceremos sobre el tema, en una plataforma de la UNAM en diciembre próximo. Mas detalles al final de este texto.

Una hora después de haber cautivado al público que llenó la Sala Nezahualcoyotl de la UNAM, Salif Keita se hincó en el pasto de nuestro pequeño jardín en la Colonia Portales, frente a nueve mariachis que le cantaban ‘Bésame mucho.’ La música encuentra su casa, nos dijo el mismo Salif. Algunas músicas viajan fácilmente, otras con más trabajo y la creación del término ‘world music’ ayudó a que artistas como Salif lograran que su enorme talento se reconociese, aún parcialmente, en gran parte del mundo. Sin entender la letra, públicos nuevos sentimos la fuerza y la belleza de su arte ancestral, de la gloriosa voz de Salif Keita. Sentimos una sensibilidad diferente y esto nos dio placer.

Hay músicos brillantes que no quieren sonar fuera de la comunidad que es su inspiración y su referencia. Pero Salif no se cuenta entre ellos. Cuando niño, se enseñó a gritar en los llanos que se extendían desde su casa hasta el río y más tarde este grito se convirtió en el canto que la gente de diferentes países identifica como ‘la voz de oro’. (Escribir estas frases me hace pensar en la voz de Raquel Palacios Vega que proviene de los llanos de Veracruz, así como en los cantantes de los llanos de Venezuela y Colombia y en Chogo Prudente, que cantaba de niño a gritos en los llanos de la costa de Oaxaca para ayudarse a olvidar que era huérfano).

La música cautivó a Salif Keita desde joven. Cuando pudo tocar la guitarra, no la soltó nunca. A los 18 años, su papá le echó de casa, porque la tradición de su cultura enseña que los Keita no cantan, sino que son los griots o djelis que les cantan a ellos. Estos trovadores hereditarios alaban la historia de familias que son descendientes directos del gran emperador Sunjiata Keita quien, en el siglo 13, fundó el enorme imperio mandinga.

El reino de los Keita lo acabó la colonización europea, pero su cultura sigue viva en su canto épico, en sus danzas, en sus máscaras y en otras tradiciones que podrán ser también estrictas y restrictivas. La familia de Salif vivía modestamente en su casa de lodo en el pueblo de Djoliba, pero su padre era el jefe de todos los cazadores y esto son palabras mayores. Su mamá también tenía el apellido Keita, lo que le brinda una importancia doble en la comunidad. Con más razón los djeli’s llegaban a cantarles de su noble historia familiar.

Salif cree en la tradición, pero también considera que cada generación debe de mirarse en la realidad de su propio momento. Su realidad es que, además de nacer noble, nació albino, y así enfrentó una infancia y juventud de rechazo y de superstición. Cuando aceptó abandonar su guitarra, como exigía la tradición, fue echado de su casa. En Bámako, la capital, se refugió entre la gente del mercado. De noche cantaba en los bares y cuando regresó con algunos billetes dentro de su guitarra, un hombre supuestamente ‘loco’ le tendía su cama en una bodega y lo cuidó. Nunca hablaron entre ellos, pero Salif dice que lo salvó.

A los 20 años, Salif empezó a cantar con el Rail Band de Mali, un grupo que mezclaba ritmos, melodías y cuentos del pueblo, con guitarra eléctrica, percusiones africanas y un sabor muy cubano, con algo de reggae y de funk. El Rail Band fue la cuna artística no solo de Salif, sino de otro grande de la música africana: Mory Kante.

Después de tres años en el Rail Band, Salif fue invitado a cantar en la legendaria orquesta maliense, Les Ambassadeurs del Motel de Bamako, y con esto había llegado a la cima de la música popular de su propio país. La voz de Salif entretejía el ritmo y la melodía de su pueblo con lo ‘universal,’ que es la palabra que usa él para referirse al reggae, a la música afrocubana y al funk y el rock. Como dice Salif, toda esta música proviene de alguna manera originalmente de África.

Salif acompañó a Los Ambassadeurs a Abidjan, capital de la Costa de Marfil, de donde se lanzaron en toda África Occidental. En 1984 se mudó al barrio africano de París y ahí, al lado de Mory Kante, Manu Dibango, Papa Wemba y otros, se creó una música que combinaba diferentes raíces del Occidente y Centro de África, con lo que sonaba de la música de los Estados Unidos y Europa. Esta música que alimentaba la nostalgia de los emigrados dio fama a Salif Keita. Tres años después, en 1987, grabó su propio disco, el legendario ‘Soro’, que llegó a los oídos de un grupo de melómanos londinenses. Harto del post punk y los boy bands, escuchamos a Cheb Khaled de Argelia, a las Estrellas de Dakar, al llanto glorioso de los qwalli de Pakistán y al guajiro son del centro de Cuba.

Este grupo de melómanos, al cual tuve la fortuna de pertenecer – incluía al editor de Folkroots, a Charlie Gillett, un maravilloso productor de radio, a la académica fuera de serie, Lucy Durán, a Nick Gold, flamante productor de World Circuit que después crearía el concepto de Buena Vista Social Club, y a gente de Womad, entre otros productores de uno que otro disco delicioso. El único músico entre nosotros, si me acuerdo bien, fue Ben Mandleson, y fue él quien nos convocó con la idea de juntarnos para defender nuestros pequeños proyectos contra la llegada de las disqueras transnacionales después del éxito de ‘Gracelands’, disco de Paul Simon con los sudafricanos Ladysmith Black Mambazo.

Para este grupo tan dispar, la voz de Salif fue la gloria y el punto de lanza para convencer a un público más grande de lo mismo. No fue difícil y el público por el ‘world music’ creció rápidamente. Dos años antes, el equipo de Peter Gabriel había lanzado el primer festival WOMAD, pero fue hasta 1987 que lograron cubrir sus costos y no tener que pedirle a Gabriel que ofreciera varios conciertos de rock para saldar las deudas.

Esto no es mito, es la verdad. La idea de que hubo grandes productores ingleses atrás de la creación de la World Music es falso. Escogimos el término ‘world music’ en petit comité, en un cuarto arriba del pub, ´La emperadora de Rusia´, en el Noreste de Londres. Siendo ingleses, uno de nosotros tomó apuntes y ahí está, todo documentado, igual que el enorme crecimiento de público que resultó.

Contemos esta historia en más detalle, no tanto para defender nuestra utopía musical en contra de la mercadotecnia globalizadora, sino porque será la oportunidad de hablar de otros grandes artistas similares a Salif Keita. Todavía falta reconocer el enorme valor artístico de muchos artistas africanos, árabes, asiáticos y latinos. Escucharlos a ellos es como descubrir la narrativa de Kawabata o ver la película ‘Underground’ de Emir Kusturica, o saborear la mezcla de clavo, canela, pimienta, mejorana, ajo, tomillo y bastante chile guajillo.

En cuatro talleres virtuales, contaremos con grandes artistas como Nusrat Fateh Ali Khan, los tremendos gitanos de Rumanía, Taraf de Haidouks, los viejos soneros de Santiago de Cuba, Los Jubilados y los niños estrellas del internet, Isaac et Nora, que están reviviendo el viejo repertorio romántico de Latinoamérica. Para más información : mary@corason.com

Fuente: https://desinformemonos.org/los-muchos-mundos-de-la-musica-del-mundo/

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El rol del entrenamiento docente para una educación inclusiva

Por: Paola Villafuerte


Nuevo reporte de la UNESCO resalta la importancia de preparar a las profesoras y profesores para la implementación del aprendizaje equitativo en el aula.

Los períodos de crisis suelen acentuar las grietas de desigualdad que están presentes en nuestros círculos sociales. Ocurre ahora en el sistema educativo, donde la pandemia ha tenido repercusiones delicadas en el balance equitativo del aprendizaje. Desde la diversidad de género, familias, nacionalidades, religiones, discapacidades y lenguajes de nuestros estudiantes, las instituciones deben asegurarse de ofrecer métodos de docencia que aseguren aulas inclusivas.

La UNESCO explica que una educación con estas características significa que “todos los estudiantes, sin importar quiénes sean, pueden aprender juntos en la misma escuela”. Conceptos como este se tornan trascendentales a la hora de ofrecer una currícula de calidad que aborde contextos sociales distintos, como para los miles de estudiantes que no cuentan con una red a internet eficaz o para quienes el apoyo de tutores no es una opción disponible.

El artículo, Teaching, Learning and Inclusive Education: The Challenge of Teachers’ Training for Inclusion, menciona que esta pluralidad de circunstancias “requiere una atención educativa adecuada, […] por lo que se debe volver hacia la diversidad como tema clave para la educación de todos los estudiantes”.

Un aprendizaje de este tipo necesita profesoras y profesores capaces de identificar estos elementos para, a partir de ahí, ofrecer un rango abierto de opciones educativas para cada alumno. Esta preparación requiere de instituciones dispuestas a ofrecer un entrenamiento constante y retroalimentación valiosa que permita integrar nuevas habilidades pedagógicas al salón de clases.

“Si no se adoptan medidas urgentes y no se incrementan las inversiones, la crisis del aprendizaje podría convertirse en una catástrofe educativa”, explica la Directora General de la UNESCO, Audrey Azoulay, en el comunicado donde se afirma que “para reforzar la resiliencia del profesorado en tiempos de crisis, todos los docentes deberían adquirir las competencias digitales y pedagógicas necesarias para enseñar a distancia”.

El papel de la formación docente en la educación inclusiva

A pesar de lo indispensable que es la formación docente, expertos aseguran que entre directivos instituciones de países de ingreso medio y alto, se dedica menos de la cuarta parte del tiempo a tareas y reuniones relacionadas con los planes de estudio y la docencia. La Hoja informativa sobre el Día Mundial de los Docentes 2020, informa que el porcentaje más alto se registra en Shanghái (China), con un 27 %, y el más bajo en los Países Bajos, con un 11 %. Además, se conoce que son pocos los casos en los que a los profesores de estos países se les otorgue un mentor.

Recordemos que estos y muchos otros países se comprometieron en el 2015 a la Agenda  2030 impulsada por las Naciones Unidas, que establece en su cuarto ODS (objetivo de desarrollo sostenible) asegurar sistemas de educación inclusivos. Aunque se han logrado culminar algunos objetivos, aún hay un largo camino por recorrer. Si las instituciones desean hacerle frente a la brecha equitativa que se ha aventajado durante la crisis sanitaria de este año, es primordial secundar sistemas que sean un soporte sólido para nuestras profesoras y profesores.

“Si no se adoptan medidas urgentes y no se incrementan las inversiones, la crisis del aprendizaje podría convertirse en una catástrofe educativa”.

El pasado 5 de octubre, la UNESCO publicó el nuevo documento ‘Enseñanza inclusiva: preparar a todos los docentes para enseñar a todos los alumnos’. Aquí se afirma que sólo cuatro de 10 países tienen políticas que aseguren una capacitación a sus docentes en materia de inclusión, por lo que se exhorta a los directivos acoplarse a medidas necesarias para avanzar en estos índices.

Además, dentro de aquellas instituciones donde sí existen estas políticas, suele no mencionarse a profundidad el tipo de prácticas que se llevan a cabo para asegurar un aprendizaje equitativo: el análisis realizado para el Informe de seguimiento de la educación en el mundo 2020 basado en PEER afirma que sólo un tercio del 10 % de los países mencionados anteriormente, cuentan con recursos informativos sobre este entrenamiento.

Este seguimiento es incluso menos accesible en aquellos países donde muchos docentes no han recibido ni siquiera un entrenamiento básico. Es bajo estas circunstancias que otros factores menoscaban aún más el rendimiento de las y los profesores.

En Madagascar, por ejemplo, se afirma que la proporción de alumnos por docente es de 240:1. Un hacinamiento en las aulas de tal grado no permite un acercamiento personal y hace aún más difícil la unión en el aula. “La elevada proporción de alumnos por docente calificado, que da lugar a clases con gran número de alumnos, disminuye  la capacidad de  los docentes al reducir el tiempo dedicado a cada alumno”, explica el documento de la UNESCO.

Por otro lado, la inclusión educativa en las instituciones no debería reducirse a un número limitado de entrenamientos especializados en uno o dos grupos estudiantiles particulares, sino acoplarse como un fundamento docente. Incluso cuando esta herramienta suele enfocarse en abordar el aprendizaje de alumnos con discapacidad, se afirma que “los estigmas persistentes, el diseño escolar poco propicio y la falta de formación docente y materiales de aprendizaje adecuados sobre educación inclusiva dificultan aún más su acceso a la escuela y al aprendizaje”.

No obstante, la UNESCO hace una mención pertinente a los avances realizados para la implementación de políticas y programas educativos centrados en la equidad e identidad de género. En países latinoamericanos como Chile, Colombia y Ecuador se han elaborado contenidos transversales de esta materia dentro de sus políticas para el entrenamiento docente.

Mecanismos de apoyo

Un desarrollo como el anterior es sólo posible si los cuerpos de profesoras y profesores cuentan con un respaldo activo de directivos e instituciones. Los marcos jurídicos y normativos que las integran deben ser cimentadas en un apoyo pedagógico inclusivo. Además, es imperativo que las aulas estén equipadas con material de aprendizaje diversificado para las necesidades de los estudiantes.

El mismo documento mencionado hace hincapié en el rol crucial que ejercen los auxiliares docentes, directores y coordinadores para su desarrollo profesional. Su colaboración dentro de un ambiente educativo que propicie la inclusión también en estas áreas representa una herramienta unificadora para el mismo tipo de clima que se desea trasladar al aula.

Fuente e imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/entrenamiento-docente-educacion-inclusiva

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Libro (PDF): Libertad, tierra e igualdad

Reseña: Contrahegemonia

En los artículos que aquí son presentados, circulan perspectivas y opiniones distintas pero en todas ellas está presente la voluntad de reponer el papel de las y los de abajo en los procesos revolucionarios de la época. Indígenas de los pueblos libres o los do minados por la conquista, negras y negros esclavos y libertos, el gaucho y los campesinos de la campaña, las mujeres que sufren la explotación pero, además, la enorme brutalidad de la sociedad patriarcal, los peones y los ocupantes de tierra sin título, las y los pobres urbanos y rurales de esa masa de mestizos, pardos, morenos y blancos pobres en una sociedad donde el corte social estaba jurídicamente determinado por el color de piel, los arrieros, las lavanderas, tejedoras, acarreadoras de agua; en fin, el heterogéneo mundo de lo popular está vivo y presente en las páginas de este libro.

 

Autor/a:                               Omar Acha – Guillermo Caviasca Guillermo Cieza – Fernando Coll Eduardo Grüner – Néstor Kohan Miguel Mazzeo – Sergio Nicanoff-Celina Rodríguez Molina – Brenda Rojas

 

Editorial/Editor: Ediciones Herramienta
Año de publicación:  2018
País (es): Argentina
Idioma: Español
ISBN :  978-987-1505-58-6
Descarga:   Libro (PDF): Libertad, tierra e igualdad
Fuente e imagen:

 

https://contrahegemoniaweb.com.ar

 

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Migración indígena: la toma otomí del INPI por una vida digna

Por: Daliri Oropeza

La exigencia de una vivienda digna llevó a las mujeres otomíes de la comunidad residente en Ciudad de México a tomar el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas. La comunidad adaptó las oficinas como hogar y palestra de denuncia. Citan a las autoridades para un diálogo.

Joaquina y Margarita se miran una a la otra al entrar a un pasillo tapizado de carteles rojo zapatista. Portan dos coloridas blusas tableadas con olanes de encaje que les dan forma. Resaltan al caminar por la descolorida sala de cubículos con luz y ambiente pálidos. Son las oficinas del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas.

Ellas son la segunda generación de familias otomíes hñäñho que salieron de Santiago Mexquititlán, Querétaro, por hambre, falta de escuela, de servicios, de pago justo por el trabajo del campo. Sus padres y madres migraron de este pueblo enclavado en las montañas donde colindan Querétaro, Estado de México y Michoacán.

Viven en Ciudad de México. Son más de 80 familias que suman 35 años habitando inmuebles con irregularidades después del terremoto de 1985. Narran que le pagaban renta a un cuidador, pero un día dejó de ir a cobrar sin dejar rastro. Las familias que permanecieron pagaban por los servicios.

Después de otro sismo, el del 19 de septiembre de 2017, el edificio resultó muy dañado. Quedaron sin luz agua y servicios básicos, literalmente en la calle de Roma, en el número 18, de la colonia Juárez. Sin techo y en carpas viven mujeres, niños, bebés, ancianos, buscando de manera legal y organizada la solución.

Esta es también la historia del inmueble de Zacatecas 17, colonia Roma, donde en 2019 policías de Ciudad de México, con uniformes de granaderos, desalojaron el inmueble. De igual manera, familias otomíes denuncian hostigamiento en el inmueble de Guanajuato 53.

Las tres casas con papeles irregulares se ubican en colonias que sufren de gentrificación, un proceso social donde las colonias se vuelven comerciales, y pierden su esencia de barrio para ofrecer servicios de entretenimiento.

Son familias que han sido doblemente despojadas, primero en sus propios pueblos y ahora, en el lugar al cual llegaron a abrir posibilidades de una vida con educación, salud o trabajo con sus artesanías. Les han acusado de robo, de suciedad, de malos olores, pues al transitar los vecinos miran de cerca cómo viven en la calle. Durante la pandemia el gobierno llevó despensas que no duraron ni una semana.

“No somos personas malas, queremos trabajar honradamente, que nuestros hijos vayan a la escuela, tener una vivienda digna. No estamos pidiendo mucho. No dudamos que haya robos pero definitivamente nosotras nos dedicamos a sobrevivir con nuestros hijos en lo que nos dan solución”, habla una de las dos mujeres otomíes hñäñho, Joaquina.

Ambas mujeres, una sonriente y una seria, sostienen carteles rojos. Margarita lanza la denuncia “Ya fuimos a todos lados y no nos hacen caso, tenemos los tres oficios firmados por (Claudia) Sheinbaum y no nos dan solución. Fuimos al federal, al INVI y no nos hacen caso. Nos reciben los secretarios particulares y nos dan largas, por cómo nos miramos. Dijimos un ya basta y nos reunimos las mujeres”.

Mujeres encabezan toma del INPI

Estas comunidades han intentado regularizar los predios varias veces. Antes del sismo lograron obtener los primeros documentos. Sin embargo, después, las oficinas del Registro Público de la Propiedad les dijeron que enviarían a una bóveda los papeles y poco después una inmobiliaria tenía la propiedad del predio. Los desalojaron con policías, ya con la jefa de gobierno a cargo y el gobierno de López Obrador andando.

Las mujeres han requerido servicios de salud por las situaciones insalubres por las que pasan ante la falta de hogar. Desde el interior de las oficinas que tomaron del Instituto de Pueblos Indígenas, denuncia Margarita, las han discriminado, y les han negado su derecho a la salud y ser atendidas.

No solo las han tenido de oficina en oficina, sino que las han perseguido en el centro de la ciudad donde venden sus artesanías tradicionales, una de las cuales es la muñeca representativa del centro del país.

Las niñas y los niños juegan en las instalaciones de este instituto gubernamental mientras en la entrada hay un concierto que inunda esta entrevista con canciones de Silvio Rodríguez.

Margarita confiesa: a mí ya se me murió un hijo. Denuncia que la desesperación de ver a los hijos mal, de ver cómo les han cerrado todas las puertas, fue lo que orilló a las mujeres llegar a un consenso desesperado: esto tiene que escalar a nivel federal.

En ese momento interviene en la conversación la maestra Estela Hernández:

“El Concejo Autonomo de Santiago Mexquititlan decidimos estar con las compañeras en la toma del INPI. Las injusticias que han atravesado nuestras hermanas estando fuera de su pueblo, ahora son similares a lo que vivimos en Santiago. La gentrificación y el encarecimiento de la vida, por sus proyectos turísticos. La pobreza extrema ha hecho que nuestras hermanas vendan sus terrenos y tengan que emigrar. Ahora nosotros enfrentamos escasez de agua, inseguridad, implementación de un corredor turístico con el que quieren atravesar nuestro pueblo. Eso provocará un nuevo proceso de migración interna”.

Ella es originaria de Santiago Mexquititlan, hija de Jacinta Francisco Marcial, mujer otomí hñäñho que junto con dos mujeres más recibió una disculpa pública del gobierno mexicano en febrero de 2017 por encarcelarlas injustificadamente en 2006. “Hasta que la dignidad se haga costumbre”, enunció en aquel entonces.

En el discurso de la toma del INPI, la maestra hizo énfasis en que en el instituto los pueblos se ven en las paredes pero ellos no son objetos. Son personas con derechos que no respetan las instancias públicas.

La dignidad, dice la maestra Estela, se debe respetar aunque las personas salgan de sus pueblos. Actualmente se pierde cuando “El despojo, el desplazamiento que en unos años se va a dar en el pueblo de Santiago Mexquititlan es el daño, porque en el momento que terminen la obra turística, el costo de la vida se va a elevar. ¿Quién va a tener posibilidad de adquirir los locales, o de pagar el precio que ponga el ayuntamiento? Los que estén dispuestos a pagar más”.

Y denuncia con un corredor turístico gubernamental quieren hacer un centro comercial en el tianguis tradicional del pueblo.

La gentrificación en el empobrecido Santiago Mexquititlán

“Aquí lo que faltan son hospitales, escuelas, universidades, servicios públicos, seguridad”, la maestra y también doctora Estela Hernández Jimenez habla de su pueblo. En vez de esos servicios, el gobierno municipal empezó durante la pandemia con una obra turística, en el templo. Antes de esa obra, la doctora Hernández Jimenez asegura que con los demás integrantes del Consejo Tradicional denunciaron la construcción de un centro comercial en el tianguis tradicional del centro de Mexquititlán, que en náhuatl significa lugar de donde comen quelites.

“El despojo, el desplazamiento que en unos años se va a dar en el pueblo de Santiago Mexquititlan es el daño de la gentrificación en los pueblos indígenas. Porque en el momento que terminen la obra turística, el costo de la vida se va a elevar. ¿Quién va a tener posibilidad de adquirir los locales, o de pagar el precio que ponga el ayuntamiento? Los que estén dispuestos a pagar más. Los demás van a migrar a las ciudades”, se responde.

Hace dos años el pueblo de Santiago Mexquititlan decidió regresar al sistema de usos y costumbres a través de Consejos autónomos de educación, gobierno, justicia, salud, ante el hartazgo de los atropellos y omisiones. Ella ahora es la Consejera de Educación. Por denunciar las injusticias, la maestra ha sido amenazada varias ocasiones.

“Como pueblo tenemos derecho a una educación indígena. No tenemos condiciones de salud dignas de acuerdo a nuestra medicina tradicional. Les presentamos un proyecto de desarrollo comunitario a las autoridades del estado y nos dicen que no hay presupuesto. Pero si vienen con sus pueblos mágicos y sus proyectos turísticos, ahora lo que estamos pidiendo es que se reconozca nuestra autonomía, libre determinación, autogobierno”.

Estela Hernández Jiménez tiene un doctorado en ciencias de la educación con especialidad en pedagogía. Su tesis, y a lo que se dedica en su pueblo, se llama “el otomí de Santiago Mexquititlán: Guía para aprender y enseñar otomí”. A veces ayuda a sus padres con su puesto de aguas en el tianguis.

Mientras la maestra habla, las niñas y los niños juegan y se ríen en el vestíbulo de la planta baja de las oficinas. Las mujeres limpian la cocina que adaptaron en el estacionamiento del inmueble. Algunas personas se toman la temperatura en la clínica que adaptaron. Diferentes organizaciones y colectivos propusieron programas de educación para la comunidad.

Emplazan diálogo con Claudia Sheinbaum y Adelfo Regino

La comunidad otomí residente en Ciudad de México dio una conferencia de prensa a dos semanas de haber tomado el INPI. Pronunció un discurso a las autoridades, aunque también lo dedicó al Congreso Nacional Indígena y al Ejército Zapatista de Liberación Nacional y sus redes de apoyo.

Mujeres y hombres hñañhö enunciaron con micrófonos a la puerta del INPI la omisión del gobierno ante la exigencia de vivienda digna y oportunidades laborales para las personas que venden artesanías en el centro, además del alto a la gentrificación en el pueblo del cual salieron.

Integrantes de la comunidad que dieron la conferencia con paliacates en el rostro y con cubrebocas citaron a la jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum y al titular del INPI, Adelfo Regino, además un representante de la Secretaría, el martes 3 de noviembre a las 10 de la mañana a una mesa de diálogo sobre los problemas del pueblo otomí hñañö en la puerta del INPI.

Si no asisten, comenzarán a sacar los equipos de computo del primer piso de las oficinas, dijeron después de denunciar que los representantes del INPI que se presentaron solo preguntaron por el estado de las cosas adentro del inmueble.

La comunidad también dio a conocer que la representante de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, Nashieli Ramírez, acudió para intermediar en las demandas. Sin embargo la comunidad la rechazó en asamblea como intermediaria. En la conferencia denunciaron que ni siquiera se presentaron cuando el mismo gobierno de Sheinbaum ordenó el desalojo con policías. Exigen que primero haga valer su derecho a la ciudad.

Emplazaron a Sheinbaum, como mujer, a entenderlas.

Cartas en apoyo del INPI

Adelfo Regino dio una respuesta a través de redes sociales a la toma del INPI, con un documento sin firma parecido a un comunicado de prensa y sin una comunicación directa hacia las afectadas. Ahí redacta: “un grupo de personas pertenecientes al pueblo indígena otomí”, sin reconocerlos como Comunidad Otomí residente en la Ciudad de México, como ellas mismas se nombran.

Distintas cuentas de periodistas de Oaxaca han dado a conocer supuestas actas de asambleas que apoyan a Adelfo Regino ante la toma otomí del INPI, la mayoría de comunidades y pueblos de Oaxaca, aunque también de otros estados como Nayarit. Con escritos respaldados con firmas, aseguran estar a favor de las acciones de quien hoy encabeza el instituto de pueblos indígenas. Aunque no hablan de la problemática o la propuesta de diálogo que han solicitado desde el inmueble.

Si bien el titular se ha pronunciado por el diálogo y por estar a favor de los pueblos indígenas, no se ha presentado a las oficinas mientras la Comunidad Otomí Hñahñö Residente en Ciudad de México lo habita. En la conferencia de prensa se dijeron abiertas al diálogo.

Fuente e imagen: https://piedepagina.mx/migracion-indigena-la-toma-otomi-del-inpi-por-una-vida-digna/

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El trabajo os hará libres

Por:  Manuel Jesús Pérez Alcázar

Desgraciadamente, este tampoco será un final. Sobreviviremos al Covid-19, lo cual no termino de saber si me anima. Lejos de una nostalgia por los olvidados, aquella mentalidad del norte —de la cual nos vienen advirtiendo desde hace tiempo— parece que ha encontrado la manera de asentarse.

Si molestaba la vida para el trabajo precarizado, se acaba con la vida. En cualquier conversación podemos oír esa idea que nos percute la cabeza “Salimos para lo necesario, trabajar” Se prohíbe toda vida a excepción del trabajo. Se ataca a aquello donde lo mediterráneo se hacía grande: la comunidad.

En ese hacer nuestro su eslogan, se inyecta el deseo de trabajar. No olvidemos que están y vienen los despidos. La tasa de desempleo en poco tiempo despegará y dejará a una cantidad de gente cuya salida queda en interrogante ¿a qué saldrá quien no tiene trabajo? ¿No es la calle necesaria? Se implanta entonces en nosotros el anhelo al trabajo. No al trabajo, a trabajar. No a trabajar, querer trabajar.

Alemania se inventa un nuevo confinamiento: Cerrar el ocio. Cada rincón de vida es amputado. Al oír la orden no pude quitarme de mi cabeza una idea: El ocio tiene un lugar físico. Se puede cerrar el ocio, porque el ocio existe como forma. Ya no hay un ocio abstracto, un ocio que acompaña al simple hecho del estar. Ser ocioso no era carecer de motivo. Andar también en abstracto.

Nuestras ciudades, las cuales llevan tiempo tomando forma de microcárceles de lujo: Urbanizaciones cerradas con piscina, pista de baloncesto, parques y barrotes. No tanto para que no entre la gente, con la idea de prohibir la salida. Toda urbanización es un microuniverso. La fuga de la cárcel está justificada para el trabajo.  Vive, pero no te mezcles con el entorno.

Hasta el momento toda vida era un mezclarse, un impregnarse de lo accidental. Hemos olvidado que todo hombre muere. Al olvidarlo, solo podemos pelear contra lo mortal. Sorprendiéndonos cuando no ganamos. Allí afuera, tras la puerta de casa o del trabajo, puedes morir. Si sales, puedes traer la muerte a casa ¿no hemos oído aquello de con quién has estado?

En esta nueva dicotomía entre vida y economía cabe preguntarse ¿qué es la vida? Recuerdo hace años, cuando estábamos intentando salir de la “otra” crisis, que quien es nuestro ministro de consumo planteaba muy bien la duda de la vida, decía: Vivir no es acumular tiempo, es tener calidad de vida. ¿Qué calidad de vida hay en este parón a fascículos en el que, paradójicamente, parecemos vivir?

Me decía una amiga la otra noche: De la izquierda no espero nada, pero como la derecha no pelee por volver al costumbrismo de antes ¿qué nos queda? Una de las medidas para salvar la hostelería es adelantar la cena. Lejos de analizar lo estúpido de adelantar nada —todo se adelantaría— ¿no vendrían todos estos cambios a quedarse?

Recuerdo aquel lejano mes de marzo en el que nos íbamos a encerrar durante quince días ¿Quién creía en esos quince días? No olvidemos que nos pidieron esforzarnos, que nos pidieron parar y lo hicimos. Una vez encerrados, “protegidos”, salió ese lenguaje bélico contra un enemigo ausente, invisible. Las calles vacías no mostraban más que a nuestros policías y soldados tomando las ciudades. Entonces cabria mirarse a uno mismo. Eso nos estaban diciendo. El enemigo no es el virus, ante el cual poco tienen que hacer las escopetas, éramos nosotros. Nuestra manera de vivir. El toque de queda en el que vivimos nos dice aquello que nadie quiere oír: No nos han educado.

La gente se llevaba las manos a la cabeza ante las palabras de Trump sobre Biden, el cual irónicamente advertía, “si gobierna Biden harán caso a los científicos”. La ciencia lleva tiempo postulada a favor de un sistema que quiere avanzar.

El progreso se ha postulado —y no por ello soy negacionista— Las redes de información nos muestran el apocalipsis fuera de nuestras tierras. Solo aquí estamos seguros —a esta idea atacó el ISIS—Las redes sociales nos dan un altavoz al vacio, como dar un grito sin tener que escucharlo. Un desahogo a nadie. Un soportar sin la idea del contacto que el propio verbo lleva implícita. La psicología para reorientarnos ante las crisis que nos asaltan ¿vivir no era una crisis? Ahora, lo sanitario para mantenernos frescos.

Quisiera estar, sin la necesidad de hacerlo ¿Qué es la vida? La pregunta sigue en el aire, pero tengo esa sensación de pérdida. Vivir no es una casa baja con la puerta a la calle, donde la transición salón y acera es inmediata. Vivir es un pasar filtros en forma de portales y puertas. Andar es un verbo olvidado, requerido para pequeños espacio. No un ocio. El metro es un transporte y el trabajo una liberación.

El trabajo os hará libres” que irónica es la democracia.

Fuente: https://nuevarevolucion.es/el-trabajo-os-hara-libres/

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Evaluación y Monitoreo: ¿cuánto es demasiado?

Por: Sofía García-Bullé

Los protocolos de vigilancia en línea parten de la idea de que los estudiantes no son dignos de confianza, pero la plataformas de evaluación que retienen los derechos a su información confidencial, ¿sí lo son?

El necesario aislamiento y el boom de la educación en línea han marcado un cambio estructural en aspectos educativos entre los que se cuentan el diseño curricular, la comunicación maestro-estudiante, la adaptación a un horario completo en línea, la seguridad de las aulas virtuales y, especialmente, los recursos para evaluar.

Ante el planteamiento de evaluaciones que tienen que ser remotas en esta situación de emergencia, maestros y personal educativo han tenido que hacer uso de sistemas de monitoreo y pruebas estandarizadas en línea.

La implementación de este recurso, sin duda, ha facilitado continuar evaluando a los alumnos y produciendo las calificaciones que validan su trabajo de aprendizaje y les permite pasar de grado. Sin embargo, esta nueva modalidad trae consigo problemas muy específicos que afectan desde el día a día hasta el futuro académico de los estudiantes.

El problema la privacidad de datos

Las autoridades educativas describen los exámenes en línea como un mal necesario. Ante la ausencia de salones de clases o centros de pruebas, servicios como Respondus o ProctorU se han vuelto la única forma de mantener una metodología de evaluación.

Pero estos recursos no son inocuos. Tanto padres, como estudiantes y personal educativo han expresado serias preocupaciones con respecto a las medidas que toman los servicios para asegurarse de que los estudiantes tomen sus exámenes en forma honesta. Estas medidas pueden ser interpretadas como una invasión de privacidad excesiva y ponen en riesgo la información y datos personales de los estudiantes.

La mayoría de estas plataformas no permiten a los alumnos acceder a los exámenes hasta que tengan activada su webcam, hayan tomado una foto de su cara, ofrecido una identificación vigente del gobierno o de la universidad a la que pertenecen y, que registren con la cámara toda su habitación para cerciorarse que no haya nada que habilite la deshonestidad académica.

El nivel de escrutinio de estos servicios de evaluación sería visto como perturbador si sucediera dentro del aula. Si un maestro levantara a cada alumno de su silla, hurgara debajo de ésta, y de su escritorio mientras les pide que muestren sus pertenencias para asegurarse que no tengan consigo ninguna herramienta para hacer trampa en la prueba, sin duda estaríamos cuestionando la habilidad del maestro para enseñar y evaluar alumnos.

Sin embargo, los softwares de evaluación siguen siendo la primera opción en escuelas en Estados Unidos. “En los últimos 30 días hemos hecho 2.5 millones de pruebas supervisadas. En el mismo periodo del año pasado hicimos 235,000”, declaró Mike Olsen, CEO de Proctorio, una de las firmas de exámenes en línea con mayor auge actualmente.

Otra consecuencia no prevista de las medidas de validación para las pruebas supervisadas, es el robo de datos. El sistema de estas plataformas puede ser explotado por hackers para obtener información confidencial de los estudiantes como los datos personales de sus identificaciones o los detalles de sus habitaciones.

Las compañías de supervisión de exámenes retienen los derechos de varios de estos datos y pueden compartirlos. Esto genera una válida y enorme preocupación tanto en maestros como en las familias.

Datos de evaluación vs. Datos de vigilancia

La necesidad de este tipo de servicios, como la metodología con la que se aplican, parte de un principio básico: no se puede confiar en los estudiantes, necesitan ser vigilados para asegurarse de que no hagan trampa en las pruebas.

No se discute que las medidas para evitar la deshonestidad académica son fundamentales para mantener un nivel de ética y la continuidad de un control de calidad para que las evaluaciones funcionen como herramientas de validación del aprendizaje. Pero es crucial llamar a una seria reflexión acerca de qué aspectos en la conducta y datos de los estudiantes necesitamos revisar para asegurarnos que hacen un examen correctamente o que realmente están aprendiendo el contenido de la clase.

Sistemas como ProctorU, piden acceso a la webcam de los estudiantes, a sus micrófonos y a su sesión de navegador. Monitorean sus rasgos faciales con controles biométricos, registran y contabilizan cuántas veces parpadean. Registran cuánto tiempo no están viendo directamente al monitor, si pasan de un tiempo límite, usualmente segundos, sin mirar la pantalla, se les advierte y en algunos casos se les penaliza.

Calibraciones tan profundas e insidiosas generan errores del sistema que pueden llevar a estudiantes a perder su futuro académico por descansar sus ojos más de cuatro segundos o por repetir en voz alta una pregunta solo para entenderla. Esto le sucedió a una estudiante que fue reprobada en un examen porque fue grabada tratando de releer una pregunta que no había entendido.

La alumna estaba becada y la profesora de la clase envió una infracción académica directamente al comité de becas antes de que se completara la investigación que la estudiante había solicitado. De no ser por la rápida acción tanto de la alumna como del decano, a quién pidió ayuda, sin duda habría perdido la beca por una interpretación errónea del sistema que leyó un acto completamente inocuo como una instancia de deshonestidad académica.

Es en casos como estos en los que es importante cuestionar cuál es la información que nos asegura que el alumnado está aprendiendo con los exámenes, que los datos nos sirven para asegurarnos de que lo está tomando en forma ética.

Zoe Fisher, diseñadora instruccional para el Colegio Pierce en Lakewood ya marcaba una línea entre datos de evaluación y datos de espionaje, mucho antes que la pandemia nos obligara a depender completamente de servicios para evaluación en línea. De acuerdo con Fisher, los datos de evaluación son los resultados de los exámenes y  el contenido que los estudiantes vacían en las pruebas, esta información es la que nos permite saber de mejor manera si el estudiante presentó el examen en forma efectiva.

Un registro completo de su habitación, sus movimientos retinales o cuántas veces dio clic al ratón durante el examen no son datos de evaluación, es información de vigilancia. Este monitoreo no es necesariamente una forma efectiva de asegurar ni honestidad académica ni aprendizaje. Es más bien un recurso para sistematizar y hacer más fácil las evaluaciones en línea en volúmenes grandes, ¿pero a qué costo?

Las mismas autoridades educativas están conscientes que este nivel de escrutinio cruza líneas que quizás no debería. Chris Dayley, director académico de servicios evaluativos para la Universidad de Utah comenta para el Washington Post: “Es como un spyware que solo legitimamos”.

¿Has usado sistemas de evaluación en línea? Piensas que los beneficios son mayores que las desventajas? ¿Cuál ha sido tu experiencia ya sea administrando o presentando exámenes de esta forma? Cuéntanos en los comentarios.

Fuente e imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/evaluacion-monitoreo

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