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¿Puede la educación emocional erradicar el cambio de código social y el síndrome del impostor?

Por: Sofía García-Bullé

Las minorías navegan día a día en ambientes académicos y laborales cargados de violencia social sistémica.

La Dra. Kimberly Harden se considera a sí misma una impostora afortunada, pero su currículum real es impresionante. Se convirtió en la primera profesora afroamericana del departamento de comunicación en la Universidad de Seattle, incorporó justicia social al currículum escolar y estableció la beca Dream. Plan. Do.™ para estudiantes de color.

Sin embargo, hay algo que la sobresaliente profesora no ha podido lograr: un sentido de pertenencia en la comunidad académica. Este es un atributo que en ocasiones también les falta a miembros del grupo mayoritario, pero es necesario reconocer que su carencia afecta más frecuentemente a grupos socialmente vulnerables.

Además de las desventajas políticas y económicas que han sido ampliamente discutidas en otros artículos, existen otros elementos de carácter más singular que disminuye la capacidad de las personas de color y otras minorías de integrarse plenamente a una comunidad.

Las microagresiones y el síndrome del impostor afectan seriamente la experiencia educativa de los estudiantes, así como la vida laboral de los miembros de la academia.

¿Qué es el cambio de código social?

El cambio de código social es la dinámica en la que una persona perteneciente a una minoría social tiene que alternar entre códigos o lenguajes culturales; usar diferentes tonos de interacción, o realizar un cambio dialéctico para encajar con el grupo dominante de su círculo y facilitar su integración.

En la superficie parece una estrategia efectiva para conectar con la mayoría, pero Harden sostiene que en vez de facilitar la comunicación, provoca la invisibilización de los grupos diversos, forzando una conducta pública “unitalla” que perpetúa los rasgos culturales del grupo dominante.

Este patrón se vuelve más evidente con el uso de discursos como “Sé auténtico en el trabajo”.De acuerdo a Harden, esta instrucción social se les da con mucho más frecuencia a las personas cuyo conducta cultural se sale de la norma.

“La gente realmente no quiere que sea auténtica en el trabajo”.

Para la profesora de la Universidad de Seattle, el discurso que llama a las minorías a ser auténticas en los espacios académicos es solo una manera amable de hacer notar los aspectos personales que no encajan con la cultura dominante, y el racismo innato en las comunidades laborales que le da una lectura negativa a acciones que parecerían inocuas si vinieran de un miembro de la mayoría social.

“Cuando no me detenía a hablar con mis colegas porque solo tenía cinco minutos para correr a dar clase, me consideraban grosera o antisocial; cuando me veían interactuando con maestros y personal de color pensaban que era una radical del movimiento pro-negros, si me reía o expresaba alegría me catalogaban de ruidosa o ghetto”, señala Harden.

Esta interacción cargada hacia desmenuzar e interpretar negativamente la conducta de las minorías sociales conforma la base de la violencia sistémica que enfrentan diariamente en los espacios académicos y otros rubros laborales. Una forma sutil de lo que se conoce como gatekeeping, una práctica mal usada y reasignada en varias instancias para mantener los mecanismos de poder de la mayoría social y la exclusión de las minorías.

¿Cómo funciona la relación entre el gatekeeping y el síndrome del impostor?

Los Gatekeepers son miembros necesarios de cualquier comunidad basada en la obtención y validación del conocimiento; idealmente son personas que dominan determinado campo epistemológico, tienen gran aprecio de la comunidad y usan su experiencia para validar nuevos desarrollos, ideas e interacciones dentro de la comunidad que estudia ese rubro de conocimiento.

Pero, ¿qué pasa cuando confundimos la experiencia por autoconfianza y la seguridad que nos proyecta? Cuando estos validadores, ya sean falsos o auténticos, usan sus facultades para rechazar ideas, perspectivas o personas nuevas, en realidad, ¿no estarían ahogando voces que su campo de conocimiento necesita para diversificarse y crecer?

“A través de los años, he oído a colegas referirse a otros compañeros o candidatos que entrevistan como idiotas que no podrían programar su camino fuera de una bolsa de papel, he visto ojos en blanco de fastidio cuando los ingenieros novatos hacen preguntas, he escuchado comentarios negativos sobre graduados de bootcamps y programadores autodidactas”.

El aprendizaje y práctica de la programación es un rubro muy competitivo. Nick Scialli, ingeniero programador y colaborador frecuente de la revista Hackernoon, expone el núcleo de la toxicidad de la práctica del gatekeeping, cuando se usa no para salvaguardar los estándares de un campo de conocimiento o trabajo, sino para socavar a los que quieren desarrollarse en este.

Scialli sostiene que las prácticas que promueven la negatividad y la exclusión con base a qué tanto sabe la persona del tema, o el juicio sobre su habilidad de acuerdo a su edad, experiencia, género o algún otro atributo social, hacen imposible no comenzar a dudar de nosotros mismos y la pertenencia al espacio académico o profesional en el que nos desempeñamos. Esta es la raíz del síndrome del impostor.

¿Que es el síndrome del impostor y cómo afecta a las personas?

El síndrome del impostor se define como un patrón psicológico en el que el individuo duda de sus logros y sufre de un miedo internalizado constante de ser expuesto como fraude. Las causas por las que este cuadro se presenta son variadas y pueden ser internas, pero el problema se agrava con las prácticas sociales que facilitan la exclusión de personas que acaban de entrar a un campo de conocimiento o que pertenecen a una minoría social.

En el caso de aprendices y novatos, la combinación de ambos patrones puede provocar su salida del campo de trabajo o conocimiento que quieren dominar.

“No me sorprendería que al menos un ingeniero en potencia perdiera el entusiasmo por el rubro por una mala experiencia mientras solo trataba de buscar ayuda”.

Como explica Scialli, hay una diferencia entre aleccionar a los aspirantes y descorazonarlos. De la misma forma también la hay en implementar medidas para incluir a minorías y crear una falsa ilusión de integración al pensar que su conducta cultural debería ser similar a la nuestra.

La autenticidad así como la diversidad, son palabras populares de las cuales no todos entendemos completamente su concepto y no hemos podido incorporar a la tendencia social, como explica la Dra. Harden. Ser tú mismo en espacios académicos y laborales puede activar patrones de gatekeeping que provocarían una batalla social cuesta arriba, en el mejor de los casos, o el surgimiento o agravamiento del síndrome del impostor, en el peor.

“La batalla contra la fatiga racial es real, sé de primera mano que mostrar demasiada autenticidad puede dejar a la gente de color sin trabajo”.

La doctora Harder agrega que esta fatiga racial consecuente de la convocatoria de ser auténtica en el trabajo y el choque cultural posterior fue la razón por la que renunció a su trabajo. El cambio de código y la constante necesidad de defender sus conductas culturales para mantener a otros cómodos era un ejercicio de opresión que resultó extenuante para la profesora. Es aquí como la vigilancia y la validación de las ideas, conductas y personas en un campo de conocimiento deja de ser un recurso de control de calidad y se convierte en un mecanismo tanto de exclusión como de opresión social. ¿Cómo podemos comenzar a detectar y desmantelar el gatekeeping negativo, además de tratar la epidemia del síndrome del impostor? A través de la inteligencia emocional.

Una propuesta individual para un problema colectivo

A grandes rasgos, el gatekeeping es retroalimentación negativa externa y el síndrome del impostor es retroalimentación negativa interna. Para mitigar sus efectos y eventualmente eliminar estos patrones, necesitamos hacer uso de la inteligencia emocional.

La inteligencia emocional es la habilidad de identificar y manejar las emociones propias y las de otros a través de la autoconciencia, autocontrol, motivación, empatía y comunicación social. ¿Cómo estas habilidades nos pueden ayudar a mantenernos constantes en nuestros objetivos académicos o laborales así como navegar el desbalance social sin perder el entusiasmo por nuestro campo de estudio o trabajo?

Ciertamente no ayudarían a desaparecer las actitudes de las personas que excluyen o demeritan arbitrariamente, ni elimina mágicamente las problemáticas individuales que alimentan un sentido de inseguridad y ansiedad; pero sí son una herramienta útil para interpretar, analizar y entender tanto el origen como las particularidades de las retroalimentaciones negativas que recibimos, en vez de solo lidiar con el impacto psicológico de las mismas.

La inteligencia emocional nos ayuda a descifrar una diferencia crucial con respecto a nuestro diálogo con nosotros mismos y la interacción con otros. La crítica constructiva y el autoanálisis no son lo mismo que la desacreditación y la autodepreciación; las dos primeras son recursos útiles para el crecimiento, las segundas son modos de exclusión e invisibilización.

Una persona emocionalmente inteligente es capaz de discernir cuando la retroalimentación que recibe de sí misma, o de otros, es útil y está enfocada a su crecimiento. Así es como es posible escuchar los mensajes que son útiles y mantener una distancia emocional saludable de los que no lo son.

Habiendo establecido su valor como recurso individual no podemos decir que la inteligencia emocional es la solución final para problemas sistémicos y engravados en los hilos de la tela social, como lo serían el sexismo, el racismo o el mal uso del gatekeeping.

Sin embargo, es un recurso invaluable para asimilar su origen y navegar ambientes en los que estas prácticas están presentes, de la misma forma, cuando las universidades y las empresas hacen un esfuerzo por hacerla parte de su cultura académica y de trabajo las incidencias de exclusión e invisibilización se reducen.

Conocerse a sí mismo, conocer a otros y saber comunicarse desde una perspectiva de apertura, flexibilidad y empatía, es el ejercicio más básico para integrar grupos diversos sin generar patrones nocivos como el cambio de código, el gatekeeping y el síndrome del impostor.

Fuente: https://observatorio.tec.mx/edu-news/codigo-social

Imagen: Vitabello en Pixabay

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Declaración de la sociedad bolivariana de Guinea Ecuatorial sobre el golpe de estado en Bolivia

África/Guinea Ecuatorial/17-11-2019/Autor(a) y Fuente: Sociedad Bolivariana de Guinea Ecuatorial

Por: Sociedad Bolivariana de Guinea Ecuatorial

La Sociedad Bolivariana de Guinea Ecuatorial, ha seguido con detenimiento el golpe de Estado perpetrado contra el Gobierno Constitucional del Estado Plurinacional de Bolivia, liderado por su Líder Indígena el Presidente Evo Morales, y advierte sobre la gravedad de lo ocurrido, donde se han cometidos delitos de lesa humanidad. Es por ello que en nuestro compromiso con las causas de los oprimidos del mundo, queremos hacer público un análisis de los acontecimientos y develar el carácter autoritario, fascista, racista y dictatorial, que nos lleva a las peores épocas de las dictaduras en América Latina, así como los Holocaustos y Genocidios cometidos en la historia de la humanidad.

En nombre de la Libertad, la Democracia y la Defensa de los Derechos Humanos, han perpetrado un golpe de Estado, con Biblia en mano, en nombre de dios, han torturado, asesinado, reprimido y eliminado los principales derechos de la sociedad boliviana que se ha manifestado pacíficamente para exigir que se retome el hilo constitucional y la paz en Bolivia.

El Presidente Evo Morales, asumió las exigencias de los sectores de la Extrema Derecha, convocando a conformar un nuevo Tribunal Supremo Electoral y nuevas elecciones, luego que estos sectores fascistas habían vejado mujeres, amenazado familias de líderes políticos y sociales, así como miembros del Gobierno, quemando sus viviendas y exponiéndolos a la humillación pública, tal como hicieron con Patricia Arce, alcaldesa de Pinto, ante el silencio cómplice de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y de la Oficina de la Alta Comisionada de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas. ¿Será que la defensa por la equidad de género tan enarbolada por estos organismos internacionales no son otra cosa más que una fachada para la obtención de recursos que mantengan una burocracia internacional indolente ante tales atropellos?, el silencio devela sus principales intenciones, puesto que, cuando se trata de gobiernos que defienden los intereses del pueblo, como Venezuela o Nicaragua, tienen la osadía de advertir con anterioridad hechos que no han ocurrido con una velocidad impresionante.

Para hacer un llamado a la pacificación del país, el Presidente Evo Morales, presentó su renuncia a la Presidencia, a cambio de retomar la tranquilidad y convocar a la convivencia democrática, luego de la sugerencia del Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas para que dejara su cargo, con lo que se evidencia el carácter militar del golpe de Estado. El resultado, ha sido un llamado a la persecución política, que devela las verdaderas intenciones de la extrema derecha boliviana, con aniquilar el movimiento progresista que le había devuelto la esperanza y había sacado de la miseria al pueblo boliviano, especialmente en los sectores indígenas y la clase trabajadora.

La Constitución de Bolivia es muy clara, una vez presentada la renuncia por parte del Presidente de la República, la misma debe ser analizada por la Asamblea Plurinacional y decidir si la misma es aceptada o rechazada, y aunque el MAS, fuerza política que lidera Evo Morales ocupa dos tercios de la Cámara de Diputados y la Cámara del Senado, la oposición mediante el uso de la violencia y la intimidación, con una pírrica minoría en el órgano legislativo autoproclamó a Jeanine Añez como Presidenta de Facto, desconociendo así toda legitimidad y orden democrático del pueblo Boliviano, avalado por las Fuerzas Armadas, quienes son los que finalmente le han colocado la banda presidencial, un detalle que poco puede pasar desapercibido. Denunciamos en consecuencia la inconstitucionalidad de la Sra. Jeanine Añez como Presidenta de Bolivia, y solicitamos a los organismos internacionales de las Naciones Unidas, exigir el retorno al orden democrático y constitucional en ese país. Se trata de un golpe al parlamento y a las instituciones también.

Consideramos que vale la pena preguntarse ¿cuáles son las causas que originaron esta ruptura del hilo constitucional? ¿cuáles son los intereses ocultos detrás del golpe de Estado?, ¿quiénes han sido los principales conspiradores para el derrocamiento violento del Gobierno del Presidente Evo Morales?, estas respuestas seguramente ayudarán a comprender por qué se ha desarrollado este ataque sistemático, grotesco y violento por parte de los golpistas en Bolivia.

En principio es necesario considerar que estamos frente a un conflicto de los sectores más poderosos de la oligarquía contra la clase indígena boliviana, quienes a lo largo de la historia habían sido execrados, excluidos y empobrecidos por las clases dominantes. Ante la llegada de Evo Morales, primer Presidente Indígena, que le da carácter Plurinacional al Estado, rompe con el concepto de distribución de la riqueza, anteriormente concentrada en una sola élite. Además, Evo Morales fue exitoso en su gestión al contrastar los indicadores de reducción de la pobreza y la desigualdad, a la par que mejoraba los ingresos de la población y mantuvo un crecimiento económico sostenido, aún en períodos de bajos precios de los hidrocarburos y crisis económicas mundiales. Por esta razón, denunciamos que el Golpe de Estado que se consuma en Bolivia, atenta contra las conquistas sociales alcanzada por el pueblo.

Bolivia significa geopolíticamente para el capital monopólico trasnacional, la joya de la corona, sus reservas de Litio, son parte principal del motor de la Cuarta Revolución Industrial, y el Gobierno de los Estados Unidos, no está dispuesto a perder control sobre este mineral; ya han perdido una batalla con China en el 5G, así que ahora van por los recursos materiales. Tal como se ha comprobado días recientes con audios, reuniones públicas y secretas del Gobierno norteamericano con líderes y dirigentes de la extrema derecha y miembros de las Fuerzas Armadas en este país suramericano. Es por ello, que denunciamos la injerencia extranjera por parte de los Estados Unidos, en el Golpe de Estado perpetrado en Bolivia. Algún día tendrán que responder por los muertos, por la violencia generada y la masacre que se enfila contra nuestros hermanos bolivianos.

Debemos también destacar el triste papel de la Organización de Estados Americanos (OEA), y su Secretario General Luis Almagro, quien ha actuado como operador político del Gobierno Norteamericano, ha manipulado un informe sobre la auditoría electoral en Bolivia, que no concluye evidencias sobre un fraude, y que además ha sido fuertemente contrariado por otros informes de importantes agencias internacionales como la Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) y el Center For Economic And Policy Research (CEPR). El Secretario General ha dejado descaradamente su imparcialidad y ha rechazado la existencia de un golpe de Estado, ha sido cómplice de las masacres que se viven actualmente y ha reconocido un Gobierno de Facto, un precedente más que seguirá cavando la tumba de esta organización, que se ha manchado una vez más con sangre sus manos. Denunciamos el papel golpista de la OEA en Bolivia y por ser parte de la violación sistemática de los Derechos Humanos.

El movimiento golpista en Bolivia, es en toda su dimensión fascista:

  • Es fascista porque se ha instalado un Gobierno de Facto en Bolivia, con la bendición de la iglesia y el respaldo de las fuerzas opresoras y militares, que reprimen, torturan y asesinan al pueblo.
  • Es Fascista porque la autoproclamada Presidenta de Facto, emitió un decreto que le da licencia para matar a las autoridades policiales y militares.
  • Es Fascista porque ha asesinado a balazos a 24 personas, a quienes reclaman pacíficamente el retorno a la democracia, 542 heridos y más de 624 detenidos, todas estas muertes documentadas mediante una cantidad innumerable de registros audiovisuales que lo demuestran.
  • Es Fascista porque ha mostrado públicamente como torturan y amenazan a los indígenas y a las clases más humildes. Las autoridades policiales y militares se han atrevido a proliferar consignas como “los vamos a acribillar perros”, a los manifestantes, tal como lo muestran las imágenes en los videos de las redes sociales, a la par que lanzan disparos con armas letales.
  • Es Fascista porque en contravía a lo estipulado por la legislación internacional, ha usado armas de fuego letales contra manifestantes, las cuales se encuentran debidamente documentadas.
  • Es Fascista porque censura, amenaza y agrede la prensa, tal como hemos visto el uso de gases lacrimógenos y gas pimienta directamente a la cara de periodistas, o mediante las amenazas públicas emitidas por la Ministra de Comunicación de Facto quien amenazó a los periodistas acusándolos de sedición.
  • Es Fascista porque persigue, tortura, quema y amenaza sin contemplación a quienes piensan diferente y denuncian el golpe de Estado. Tal como lo ha hecho públicamente el Ministro de Gobierno de Facto, quién ha dicho que “irán a la cacería” de los dirigentes sociales y políticos que se oponen al golpe. Mientras se escriben estas líneas el mismo personaje ha anunciado un “aparato especial de la fiscalía” para detener a los diputados del MAS.
  • Es Fascista porque en contravía de lo que dicta la normativa internacional, amenazó al personal diplomático venezolano y atacó su sede. Así mismo, inició una persecución sin precedentes contra los médicos cubanos que sólo habían llevado salud al pueblo boliviano.
  • Es Fascista porque han creado estructuras paramilitares para masacrar al pueblo boliviano, tal como se ha mostrado en videos actuando junto a fuerzas policiales y militares. Incluso se ha podido observar extranjeros con armas al lado de líderes políticos de la extrema derecha.

La Asamblea de Derechos Humanos, repleta de blancos que nada tienen que ver con la comunidad indígena, se ha pronunciado, y ha dicho que hay darle tiempo a las instituciones para que reacciones porque todo toma su tiempo. ¡Vaya cinismo!, es el mismo silencio cómplice de Michelle Bachelet, del Consejo de Derechos Humanos, y la tibia por decir casi nula declaración de la CIDH.

Denunciamos la doble moral de estos llamados “defensores de derechos humanos”, que, con hipocresía, arremeten en contra de algunos países, pero que pasan desapercibida la fuerte represión en otros como Chile, donde el aparato del Estado ha asesinado, torturado y herido, la invisbilización del conflicto en Haití, o el asesinato mediante bombardeos del Estado Colombiano que ha causado la muerte de niños y niñas, y ahora le sumamos la masacre de nuestros pueblos indígenas en Bolivia.

Jomo Kenyatta, líder independentista y padre fundador de Kenia, nos decía “Cuando llegaron los blancos, nosotros teníamos las tierras y ellos trajeron la Biblia, nos enseñaron a rezar con los ojos cerrados, cuando abrimos los ojos ellos tenían las tierras y nosotros la biblia”. Parece que la ola fascista y asesina que se desata en Bolivia contra nuestros hermanos de los pueblos originarios pretenden concretar la obra inconclusa de los conquistadores para terminar de exterminarlos. Dijeron que la Biblia entró de nuevo al Palacio de Gobierno, lo que no dijeron es que en la otra mano tenían la pistola, ya el gobierno absolvió de responsabilidad a los asesinos, no nos extrañaría que la iglesia los eximiera por decreto de sus pecados. En esta oportunidad no les han pedido cerrar sus ojos, se los han cerrado con las balas. Denunciamos el carácter racista del Gobierno ilegítimo, golpista, dictatorial y fascista de Bolivia por atentar con nuestras etnias ancestrales, y denunciamos el carácter clasista del mismo por atentar contra la vida de nuestros compañeros de clase; el proletariado.

Le exigimos a la comunidad internacional, que se pronuncie y abogue porque se restituya el Estado de derecho, la democracia, el orden constitucional, y sean condenados estos hechos como lo que son; crímenes de lesa humanidad, y sus responsables sean juzgados con todo el peso de la ley. A los militares a los que el Gobierno del Presidente Evo Morales les devolvió su integridad y que hizo la inversión más grande de su historia para dignificarlos, les exigimos que dejen de asesinar a nuestros hermanos y permitan restituir la democracia.

Pese a todo esto, el pueblo boliviano sigue en la calle, en defensa de su libertad, en defensa de su democracia, en defensa de las conquistas sociales alcanzadas, en defensa de su Estado Plurinacional, que hoy pretende ser humillado y execrado al olvido con la quema de la hermosa bandera Wiphala. Fuerza hermanos que los pueblos del mundo están con ustedes.

A la Bolivia Combativa, la Hija Predilecta del Libertador Simón Bolívar, les decimos no desmayen, la victoria les pertenece.

Descarga: Declaracion SBGE – Golpe de Estado Bolivia – Analisis

Fuente e Imagen: Sociedad Bolivariana de Guinea Ecuatorial

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Jesús, profesor por 600 euros al mes: «La universidad no se podría sostener sin nosotros, pero tenemos que comer

Por: Daniel Sánchez Caballero

Jesús Antonio Zamanillo trabaja unas 30 horas semanales dando clase en la Universidad de Burgos por menos de 600 euros. Lleva así 13 años, con contratos de un curso de duración. Cada verano tiene que renovarlo. Como él está uno de cada cinco docentes en la universidad, aquellos que trabajan bajo un contrato de profesor asociado. «Somos precarios, pero la universidad no se podría sostener sin nosotros».

Que las universidades tienen un problema con sus plantillas es algo que ni se discute. Los profesores que están en el peldaño más precario, los asociados como Zamanillo, están sosteniendo la docencia. Con excepciones en algunos departamentos o universidades, los campus ya no se entienden sin ellos.

Sin un grupo de docentes que son el 20% de todos los profesores y casi la mitad de los contratados, un colectivo ya más numeroso que el de funcionarios titulares, a los que se considera el corazón de la enseñanza e investigación universitaria. Un grupo de docentes sosteniendo la enseñanza a razón de entre 300 y 600 euros al mes, en función de que den tres o seis horas semanales de clase (más otras tantas de tutoría). Algunos tienen otros empleos, es la idea del asociado. Pero todos están instalados en la precariedad en la universidad.

Para poner el salario de un asociado en contexto, hay que añadir que las propias universidades –al menos la de Valencia– establecen que cada hora de clase equivale a cinco de trabajo para el profesor. Bienvenidos a lo que Ramón Caballero, del CSIF, llama la «uberización» de la universidad. A cinco euros la hora de trabajo.

El Gobierno al menos es consciente del problema. Incluso se ha mostrado dispuesto a abordarlo. En los últimos meses ha estado moviendo entre sindicatos y otros grupos interesados un documento con el objetivo último de elaborar un Estatuto del Personal Docente e Investigador que regule la carrera (acceso, permanencia, promoción) y ponga un poco de orden en la Universidad. El Gobierno llega a plantear en ese texto «regularizar» a todos estos profesores.

Pero también los profesores universitarios son víctimas de la parálisis política del país. «El secretario general de Universidades nos explicó que es imposible desarrollar esto vía Real Decreto porque afecta a la Ley Orgánica de Universidades (LOU)», cuenta Caballero, «y el objetivo es hacer una ley nueva». Pero sin Congreso está complicada la tarea.

El Ministerio se muestra críptico. «Mientras se está en funciones, se focaliza en realizar las gestiones ordinarias. Cuando se constituya el Gobierno se adoptarán las iniciativas pertinentes», explican fuentes del Ministerio de Ciencia y Universidades cuando se pregunta por el Estatuto del PDI.

Es una cuestión económica

La situación actual es consecuencia de años de asfixia económica a las universidades durante la crisis –llegaron a perder 1.500 millones de euros en financiación– y la prohibición del Gobierno de que repusieran a los profesores que se jubilaban o que sacaran nuevas plazas.

Así, durante la última década, los rectores optaron por casi la única vía que les quedaba para cumplir con las necesidades docentes: contratar profesores bajo la figura del asociado. El problema es que este tipo de contrato se pensó para profesionales externos, con otro trabajo, que acudieran a la universidad a enseñar su experiencia laboral unas pocas horas a la semana. Como era más una cuestión de prestigio que laboral, están poco remunerados: se suponía que no tenía que ser su modo de vida.

«Esto viene por una mala gestión de las universidades», opina Jesús Antonio Zamanillo, profesor asociado en la Universidad de Burgos durante 13 años y miembro de la Plataforma Estatal de Profesores Asociados. «Cayeron en la tentación de ir a lo barato, pero han generado un problema estructural intentando tratar con temporalidad una situación permanente. Se contrata como asociados. Y los profesores tienen que comer, aunque sea poco. ¿Es responsabilidad del precario que acepta el contrato porque no le queda otra o de quién lo ofrece?», se pregunta.

«Aquí hay un conflicto legal. A mí la Universidad de Burgos me renueva cada año el contrato. Ya les he dicho formalmente que están en fraude de ley porque yo realmente tengo un contrato indefinido en el tiempo», explica este profesor. «Afortunadamente, los tribunales están dando la razón a los asociados».

Efectivamente, ya hay varios casos registrados en los que la justicia ha tumbado el despido de profesores asociados por considerar que estaban realizando una actividad «permanente y estructural».

En el documento que ha distribuido en las «mesas de trabajo», como las llama el ministerio, el Gobierno reconoce el problema cuando explica que «el modelo de PDI universitario incorpora otras figuras complementarias que responden a necesidades específicas del sistema (profesor asociado, sustituto interino y visitante), que exclusivamente deben dedicarse a suplir esas necesidades específicas».

¿Regulación selectiva?

¿Qué soluciones propone? Regularizar estas figuras. «El Ministerio (…) colaborará a través de un programa específico con las universidades para que aquellas que lo consideren adecuado puedan establecer una acción de regularización del profesorado asociado con dedicación fundamentalmente académica», se lee en el documento.

«Con dedicación fundamentalmente académica» hace alusión a los conocidos como falsos asociados. Esos profesores que no cumplen la exigencia de ser profesionales de prestigio en su campo laboral y que además dan clase. Son –casi todos los nuevos profesores asociados responden a este perfil– personas que se hicieron autónomas para poder ser asociados porque las universidades no andan preguntando a nadie si tiene otro trabajo o no.

«No me gusta esta división, todos somos asociados y nos une la precariedad», explica Zamanillo, que aunque se encuentra entre los afortunados habla en representación de tantos que no lo son. «La única diferencia es que a unos nos explotan la vocación docente y a otros la necesidad». Con contratos que se renuevan cada año, nadie está a salvo de una no renovación, por muy por hechas que se den.

Este docente nunca se ha planteado dejarlo. «Aunque me sienta maltratado y malpagado, aunque yo mismo me deje explotar, el aula me apasiona, pocas cosas me gustan más», explica.

En el documento del Gobierno también se desliza la posibilidad de crear las figuras laborales (no funcionarias) del profesor titular e incluso del catedrático. «Las figuras laborales hoy en día son las inestables y precarias, extender esto hacia arriba [titulares y catedráticos son la punta de la pirámide laboral universitaria] nos parecería extender la uberización«, opina Caballero.

En Catalunya estas figuras ya existen en la ley autonómica. Y los que saben del tema no le ven justificación. «¿Cuál es la diferencia entre estas dos vías? ¿En qué se diferencian? No he conseguido que me lo explique nadie», se pregunta una profesora experta en personal universitario que prefiere que no se cite su nombre para no mezclar su opinión personal con la de la institución a la que representa.

En lo que coinciden todos los consultados es que, sea cual sea la solución, va a tener un importante componente económico. Y, recuerdan, fue precisamente la falta de dinero lo que provocó la situación, por lo que los asociados son escépticos. «Se está precarizando el empleo en la universidad pública exactamente igual que en el resto de los sectores», cierra Zamanillo.

Fuente e Imagen: https://eldiariodelaeducacion.com/blog/2019/11/05/jesus-profesor-por-600-euros-al-mes-la-universidad-no-se-podria-sostener-sin-nosotros-pero-tenemos-que-comer/

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Los ponchos rojos bolivianos

Por: Enrique Dussel
El 10 de noviembre de 2019 vi en mi celular, leyendo redes sociales, la presencia centenaria de Ponchos Rojos que corrían armados por las calles de El Alto (región del antiplano boliviano desde que se desciende a la capital, La Paz), que se desplazaban velozmente cantando en formación de guerra. Recordé entonces hechos del pasado, de 1995, que me trasladaron a esa región montañosa del llamado Alto Perú.

En 1995 dicté durante una semana un curso en el aula magna de la antigua, pública y centenaria Universidad de San Andrés, ante unos 700 entusiastas estudiantes sobre las Cuatro redacciones de El capital, de Karl Marx. Al tercer día de las conferencias, el rector y el Consejo Universitario me otorgaron el doctorado honoris causa de la Universidad.

Además, los estudiantes me informaron que estaba encarcelado un joven revolucionario, pareja de una compañera mexicana, que fui a visitar por solidaridad. Años después el encarcelado me agradecía en un acto público mi acto de solidaridad, y el tal joven revolucionario, sin saberlo yo, era nada menos que el vicepresidente Álvaro García Linera, gran intelectual y político.

Pero en tercer lugar, gracias al doctor Juan José Bautista, colega boliviano, me invitaron a dar unas exposiciones sobre Política de la Liberación a un grupo de indígenas aymaras en El Alto de La Paz. Recuerdo la acogida y el diálogo con aquellos aguerridos compañeros. Al final de los actos, y ante lo inesperado de la oferta, me indicaron que habían decidido invitarme, atendiendo al contenido de mis exposiciones, a ser parte de la comunidad de los Ponchos Rojos. En ese momento advertí que todos tenían puestos dichos ponchos, prenda propia de los Andes de milenaria costumbre con que los pueblos originarios y los gauchos se defienden del frío. Fui entonces investido de esa alta dignidad. Fue para mí un gran honor, y recuerdo que expresé: Este poncho es más importante que un doctorado en Harvard (y lo repito aun hoy pensando que en octubre de 2019 recibí en el aula máxima de Harvard el ser miembro de la American Academy of Arts and Sciences fundada en 1780).

Lo cierto que estos Ponchos Rojos se han puesto en movimiento. Este es uno de los primeros signos de un levantamiento del pueblo boliviano ante la violencia minoritaria que intenta tapar el sol con un dedo, violentamente racista, y evangélicos fundamentalistas (como lo eran los católicos de derecha en Chile con A. Pinochet) que blanden crucifijos (como hemos visto en la primera plana de La Jornada del 11 de noviembre) ante miembros de los pueblos originarios. Esa escena nos recuerda la obra de Franz Hinkelammert, Las armas ideológicas de la muerte, cuyo tema es el uso de una ideología, en este último católica de derecha en Chile, con la que se masacró al pueblo chileno. ¿Cómo puede enarbolarse la biblia o el crucifijo para derramar la sangre de los pueblos originarios, gritando: Sacaremos de los lugares públicos a la Pacha Mama y la remplazaremos por la Biblia? Ahora son fundamentalistas proestadunidenses, antes fueron fundamentalistas católicos eurocéntricos. Ambos han deformado e invertido el cristianismo de los primeros siglos, de un mesías que declaraba bienaventurados los pobres, y que fue juzgado por el imperio del momento (el romano) como opuesto a la ley levantando al pueblo contra el orden, por lo que valía como castigo el suplicio de la cruz (la silla eléctrica de aquel tiempo). La Cruz (que empuña el policía de la foto de La Jornada) es el signo de la muerte de aquel maestro (rabí) que se jugó por los pobres ante la opresión romana. En la cruz está crucificado el pueblo pobre boliviano que el liderazgo de gobiernos como el de Evo Morales ha mejorado sus condiciones de vida, es decir, no son ya tan pobres como antes. Pero la derecha (que invierte el sentido del cristianismo) toma a ese mesías (Cristós) que fue crucificado por el Imperio por movilizar a los pobres, como arma para matar a los pobres, la víctimas, los aymara, las cholas (mujeres) humillándolas machistamente. Empieza así a caminar el cristianismo con la cabeza, invirtiendo la sabiduría de los pueblos en nombre de una ideología fascista de derecha, y de un cristianismo fundamentalista en América Latina (como hay igualmente fundamentalismos islámicos o judíos).

Una teoría de la liberación latinoamericana invierte la inversión y pone de pie al compromiso en primer lugar en favor de los pobres. Pero es considerada subversiva en Bolivia.

No puedo sino alegrarme que mis compañeros Ponchos Rojos se han puesto en acción, como vanguardia del despertar del milenario pueblo aymara, quechua y amazónico boliviano; habrá que seguir los acontecimientos con cuidado, ya que a finales del siglo XX movieron desde sus raíces a la historia y pareciera que volverán a hacerlo ante minorías racistas, machistas, formados por escuelas norteamericanas (tanto religiosas como militares) que dan la espalda al sufrimiento del pueblo y están decididas a volver a dominarlo.

Y, mientras tanto, Evo Morales es acogido por la voluntad generosa y valiente del pueblo mexicano que está comenzado a ejercer un nuevo liderazgo entre las naciones latinoamericanas en vista de su Segunda Emancipación, a la que se encamina la Cuarta Transformación, ahora no ya de España o Portugal, sino de Estados Unidos, como nos sugirieron José Martí y José Carlos Mariátegui.

(1) Fui investido de Poncho Rojo en La Paz, Bolivia, en 1995.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2019/11/15/opinion/018a1pol

Imagen: Eduardo Silva en Pixabay

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El plan de un colegio sevillano que ha disparado el préstamo de libros de su biblioteca en un 70%

Por: Carlota Fominaya

El centro San Francisco de Paula enseña a los alumnos a trabajar la información y a verificar noticias utilizando sus volúmenes, entre otras cosas.

En un contexto educativo donde el libro tiene cada vez menos presencia, en favor de las tablets e incluso de los móviles… ¿qué pueden hacer los colegios para que los niños lean en medio de un creciente desinterés por la lectura? Más aún, ¿es posible convertir las bibliotecas escolares en un espacio central para el aprendizaje de los niños? El Colegio Internacional de Sevilla – San Francisco de Paula, donde estudian más de mil alumnos, es un ejemplo de que en este sentido, con una apuesta firme, se puede lograr una gran mejora.

Muchos padres se sorprendieron cuando el centro anunció el cambio de uso de su histórico patio de columnas, del siglo XVII. Antaño dedicado al esparcimiento de los alumnos y sobre todo a la acogida de las familias, el consejo de dirección del centro apostó por cambiar radicalmente de uso, convirtiéndolo en el corazón de la biblioteca escolar, y concretamente en el espacio de la Biblioteca dedicado a los más pequeños.

Plan diseñado

«Lo mejor lo que teníamos desde el punto de vista patrimonial decidimos convertirlo en biblioteca», explica el director del Colegio, Luis Rey Goñi, para quien esa decisión representaba «una verdadera declaración de intenciones del verdadero papel que queremos que tenga la biblioteca en nuestro proyecto educativo y por el que ya veníamos apostando desde años atrás». Un papel central y tan conectado con lo que pasa en las aulas, que a veces las clases se celebran en la propia biblioteca. La realidad es que para Rey Goñi, el traslado al patio de columnas fue «fundamentalmente simbólico». «Lo importante es lo que hicimos junto a esa transformación: un trabajo programado para integrar la biblioteca en el corazón mismo del proyecto educativo». «En España estamos acostumbrados a que lo usual sea lo contrario, y así suele ocurrir que la biblioteca es, en muchos centros, una infraestructura residual y desconectada del proyecto educativo, donde algunos niños, pocos, van a estudiar y otros, menos aún, van a leer. Pero que eso sea lo usual no quiere decir que sea lo correcto y de hecho lo que ocurre, en los mejores colegios y universidades del mundo es justamente lo contrario», advierte el director de este centro escolar.

Formación y juego

Para ponerlo en marcha este profesional entendió que lo primero era formar a todos los estudiantes en el uso de esta sala. «Enseñamos a los alumnos cómo se organiza una biblioteca, cómo se trabaja con un catálogo, qué diferencias hay entre un libro de ficción y otro de información, cómo se utiliza un índice, un glosario, cómo se hace una referencia bibliográfica… Aunque sean muy pequeños, poco a poco van aprendiendo». «Lo que no podemos pretender es que los niños sepan una cosa si no les enseñamos a trabajar con la información, que es lo más importante de este siglo». Por este motivo, prosigue, «y para conseguir que la biblioteca sea una fuente de servicios, que es algo que se ha perdido un poco con internet, tratamos de enseñar a los estudiantes a trabajar con la información, a verificar si los contenidos que se encuentran en internet son verdaderos o falsos («fake news»)…».

Todas estas actividades tienen una vertiente informativa pero también lúdica, explica este bibliotecario. «Siempre tienen una tarea por hacer, pero jugando. Se hacen «scapes rooms» con la puerta cerrada con un candado que no se abre hasta que no logran dar respuesta a todas las pistas, los resultados de esa transformación son bien elocuentes. En los últimos cuatro años el incremento del número de préstamos de libros ha sido del 70%, en los últimos dos (desde la reforma) del 22%, casi un 40% si sólo se toman los datos del primer trimestre (8.000) y de un 60% si se compara el registro del verano de 2018 al de 2019: son precisamente los niños de primeras edades los que más libros sacan. Paralelamente, ha crecido el fondo bibliográfico, pasando en dos años de 46.000 a 56.000 ejemplares.

Resultados académicos

Hasta qué punto estos datos son responsables de los resultados académicos, es una cuestión difícil de dilucidar, entre otras cosas porque la nueva orientación de la Biblioteca es indesligable de un proyecto educativo global, pero lo cierto es que los alumnos de este centro han mejorado notablemente su ortografía, el fracaso escolar no existe, el porcentaje de repetidores no llega al uno por ciento ni en Primaria ni en Secundaria ni en Bachillerato y los resultados de las pruebas de acceso a la Universidad no han dejado de mejorar en los últimos años.

Fuente e Imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-plan-colegio-sevillano-disparado-prestamo-libros-biblioteca-70-por-ciento-201911130116_noticia.html

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Latinoamérica, más progresista

Por: Alfredo Serrano Mancilla

Ni en las urnas ni en las calles. Ni fin de época ni fin de ciclo. Ni tampoco hegemonía conservadora. Los análisis al calor de la coyuntura suelen padecer de una notable miopía: no ven más allá de lo que ocurre en el cortísimo plazo. Definitivamente, el progresismo no murió con el triunfo en las urnas de Macri en 2015.

Muchos creyeron que la victoria electoral de la propuesta conservadora en Argentina era el punto de inflexión definitivo e irreversible en el rumbo ideológico de Latinoamérica. Ese éxito electoral era muy diferente a lo que había ocurrido en la región. ¿Por qué? Porque las interrupciones del ciclo progresista en Honduras, Paraguay y Brasil no se lograron desde un inicio con votos, sino que se tuvo que acudir a vías no electorales: golpe militar, juicio político, lawfare… Ni siquiera en Ecuador el neoliberalismo ganó en las urnas: en su momento, Lenín Moreno fue elegido como la opción correísta, con un programa progresista.

Sin embargo, en Argentina, el macrismo sí había logrado llegar a ser gobierno siendo electo. Y eso es, precisamente, lo que le hizo ser el referente de todo lo que acontecía en la región. El suceso argentino se convertía, así, en el ejemplo conservador para llegar a ser gobierno, derrotando a un proyecto progresista. Incluso fue usado como regla general, eclipsando lo expuesto anteriormente: el resto de propuestas conservadoras sólo habían logrado derrotar a gobiernos progresistas por medio de interrupciones no electorales.

Sin embargo, el triunfo electoral de la propuesta neoliberal en Argentina menospreció dos aspectos que seguramente ahora explican, en parte, la reciente debacle electoral de Macri. Por un lado, la victoria tuvo lugar en un contexto caracterizado por condiciones particulares: Cristina no era la contrincante, el candidato elegido no fue el mejor y había división en el resto de fuerzas. A pesar de todo ello, Macri sólo ganó por algo menos de 3 puntos y en segunda vuelta.

Por otro lado, ganar una cita electoral no significa que se modifique inmediatamente la matriz de valores de una sociedad a favor de la propuesta vencedora. Luego de años de un Gobierno nacional y popular, existe un proceso de sedimentación de un conjunto de sentidos comunes progresistas que perduran más allá del vaivén electoral y que no admite retrocesos económicos ni sociales de la noche a la mañana. Por ejemplo, según la encuesta CELAG, el 76,4% de los argentinos piensan que el Estado debe intervenir en la economía para disminuir injusticias sociales; más de la mitad de la población considera que los planes sociales son imprescindibles para dignificar la vida de los pobres; dos tercios creen que hay que promover la industria nacional y el consumo interno frente a abrirse al mundo en base al libre comercio.

Con esas debilidades de partida, luego le llegaba la tarea de gobernar un país. Y entonces, Macri y su equipo demostraron su incapacidad. Confundieron el ejercicio de gestionar con una campaña comunicacional permanente. Cuando el relato se disocia de la cotidianeidad, la fecha de caducidad del proyecto se precipita.

Y así fue. En las pasadas elecciones el Frente de Todos obtuvo una victoria holgada en primera vuelta, derrotando en las urnas a la propuesta neoliberal. Esta vez, al contrario de lo que ocurriera hace cuatro años con la victoria de Macri, el triunfo no aconteció en soledad, no fue un hecho aislado. La victoria progresista argentina ha venido acompañada de otros tres resultados electorales que están en sintonía: la que logró Evo Morales en primera vuelta en Bolivia hace unos días; la derrota del uribismo en las elecciones seccionales colombianas, en las que una propuesta de centro-izquierda se quedó con la capital; y, por último, a falta de lo que suceda en la segunda vuelta en Uruguay, por ahora, el Frente Amplio, la fuerza progresista, es la que más votos obtuvo, con una diferencia de 10 puntos respecto a la segunda opción.

A ese escenario hay que sumarle México, con una política exterior cada vez más latinoamericanista, que permite conformar un polo geopolítico progresista sólido con capacidad de contrarrestar al gigante Brasil mientras éste sea gobernado por Bolsonaro.

Y, además, hay que tener en cuenta que el neoliberalismo en la región no pasa por su mejor momento. En Chile la inestabilidad llega a su extremo; en Ecuador la gente no permitió que el FMI gobernara; en Perú, sin Congreso, el país está entrampado en sus propias reglas; e incluso en Paraguay, Mario Abdo está con serios problemas de gobernabilidad con apenas algo más de un año de mandato.

Mientras tanto, el Grupo de Lima se desvanece al mismo tiempo que Nicolás Maduro continúa ejerciendo su cargo como presidente constitucional de Venezuela.

Así está, grosso modo, el tablero regional, con un neoliberalismo en relativa dificultad para garantizar estabilidad y un progresismo in crescendo en sus múltiples variantes y que se acopla a sus nuevos desafíos. La región sigue en disputa. Siempre lo estuvo y lo estará. Y en este péndulo, a día de hoy, Latinoamérica es más progresista que ayer.

Fuente: https://www.tercerainformacion.es/opinion/opinion/2019/11/12/latinoamerica-mas-progresista

Imagen: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-38026489

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Un frente común contra el imperialismo y los golpes

Por: Giorgio Trucchi

Miles de personas reunidas en Cuba para articular acciones y luchas. En Bolivia se consuma el golpe contra Evo Morales

Del 1 al 3 de noviembre se llevó a cabo en la ciudad de La Habana, Cuba, el Encuentro antiimperialista de solidaridad, por la democracia y contra el neoliberalismo.

Durante tres días, más de 1300 delegados y delegadas de unas 789 organizaciones, movimientos, redes, plataformas, articulaciones, partidos políticos, provenientes de todos los rincones del mundo (86 países representados), se reunieron para analizar, debatir, compartir experiencias, articular luchas, como parte del esfuerzo -no siempre fácil- de profundizar la unidad en la acción.

«Vivimos un nuevo momento en la historia. Los pueblos en las urnas, en las calles y en las redes sociales demuestran con su voto y sus protestas, el agotamiento de la ofensiva imperial conservadora y restauradora neoliberal de la derecha oligárquica, en alianza con el fundamentalismo religioso, el poder mediático, el capital y las empresas trasnacionales que, de la mano del imperialismo norteamericano, en su naturaleza depredadora, excluye a amplios sectores de la población, destruye el trabajo digno, la vida en armonía con la naturaleza y pone en peligro a la especie humana», señala con fuerza la declaración final del Encuentro.

Ejes de debate

Seis fueron los ejes alrededor de los cuales se articuló la discusión y se planteó la agenda continental futura: solidaridad con Cuba y demás causas justas; los pueblos ante el libre comercio y las trasnacionales; descolonización, guerra cultural, comunicación estratégica y lucha social; la juventud; democracia, soberanía y antiimperialismo; integración, identidades y luchas comunes en la Patria Grande.

«El Encuentro es parte de un proceso de construcción colectiva que surge en 2015 y que involucra a sujetos diversos, con el objetivo de juntar análisis, experiencias de lucha y esfuerzos, y que llevó a la conformación de un espacio que denominamos Jornada continental por la democracia y contra el neoliberalismo», explica Martha Flores, coordinadora de Jubileo Sur/Américas a la LINyM.

Dos años después (2017) se organizó otro momento continental en Montevideo, Uruguay, donde se retomaron los diferentes puntos de la agenda común y se avanzó en la articulación.

«Fue a inicios de este año (2019) que decidimos que el próximo encuentro se iba a realizar en Cuba. Veníamos de momentos muy difíciles, con golpes de estado, ofensivas para desestabilizar y derrocar a gobiernos progresistas, derrotas electorales y una marcada avanzada de la derecha continental y de los procesos neoliberales de privatización y sumisión a las políticas de los organismos financieros internacionales. Lo estamos viendo en estos días en Ecuador, Chile, Honduras y Haití donde hay un rechazo total a estas políticas», agrega Flores.

Enfoque antimperialista y antineoliberal

En este segundo encuentro que se desarrolló en La Habana, uno de los ejes fue la solidaridad con Cuba y la condena absoluta del criminal bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos, que en días pasado sufrió otra abrumadora derrota en las Naciones Unidas.

«Ha sido un momento importante para volver a solidarizarnos con Cuba y su Revolución, para condenar este brutal bloqueo -cuyas medidas se han recrudecido como nunca con el gobierno Trump-, pero también para propiciar un espacio donde convergieran múltiples formas organizativas, para repensar y articular todos aquellos procesos de resistencia y lucha que surgen desde los territorios, hasta llegar al nivel local, nacional y a las redes regionales, movilizados en favor de la solidaridad, la vida y la autodeterminación de los pueblos», aseveró la coordinadora de Jubileo Sur Américas.

El Encuentro puso un reto fundamental: ¿cómo mantenemos esta unidad en la diversidad, con objetivos claros, con un camino trazado, con la convicción que necesitamos juntar esfuerzos para hacer transformaciones que favorezcan la dignidad y el derecho de los pueblos?

En este sentido, este segundo momento continental sirvió para analizar a fondo la situación que vive el continente latinoamericano y caribeño, en especial la lucha contra los efectos del modelo neoliberal en países como Ecuador, Chile, Haití y Honduras, así como la resistencia ante intentonas golpistas y procesos de desestabilización de gobiernos legítimos como en Bolivia, Nicaragua y Venezuela, y el uso de la ‘justicia’ para criminalizar y judicializar a defensores y defensoras de territorios y bienes comunes, o a personalidades como el recién excarcelado ex presidente Luiz Inácio Lula Da Silva.

«Hubo mucha discusión y debate alrededor de las que consideramos ‘causas justas’. La gente está muy consciente del momento histórico que estamos viviendo y de los peligros a los que nos enfrentamos. En once días, por ejemplo, se recogieron en Cuba más de 2 millones de firmas para la liberación de Lula. Asimismo se analizó el golpe de estado racista y clasista que se quiere gestar en Bolivia contra el presidente Evo Morales[1], así como la situación de la lucha e insurrección en Chile, que va encaminada en la búsqueda de una transformación sustantiva y profunda de un modelo basado en la precarización de la vida», manifestó Martha Flores.

Bolivia en llamas

En cuanto a Bolivia, la situación ha ido rápidamente deteriorándose después de la entrevista con la coordinadora de Jubileo Sur Américas, hasta consumarse el golpe de estado la mañana de este 10 de noviembre, cuando, después de la decisión del presidente Morales de acatar el contenido del informe preliminar del grupo de auditores de la OEA, convocando a nuevas elecciones y renovando la totalidad del Tribunal Supremo Electoral, la propuesta fue rechazada por los dos principales opositores, el candidato presidencial Carlos Mesa y Luis Fernando Camacho [1] y el jefe de las Fuerzas Armadas apareció en conferencia de prensa, «sugiriendo» al presidente Morales de renunciar a su mandato (a pesar que el mismo informe de la OEA reconociera a Morales como ganador de la primera vuelta electoral). La Policía ya se había acuartelado desde el día viernes.

Mientras tanto se profundizaba la violencia golpista con ataques cada vez más violentos contra militantes y simpatizantes del Movimiento Al Socialismo (MAS), funcionarios de gobierno y sus familias. También fueron atacados edificios públicos y fueron rodeadas las instalaciones de canales de televisión y radios estatales, obligando a trabajadores y trabajadoras abandonar el lugar, no sin antes amenazarlos y golpearlos.

A primeras horas de la tarde, para que no hubiese un baño de sangre en el país, el presidente Evo Morales y su vice Àlvaro García renunciaban a su cargo y denunciaban que se estaba consumiendo un golpe, ante el silencio cómplice de la comunidad internacional y de organismos multilaterales.

Si la OEA ha sido el «caballo de Troya» de este nuevo golpe del siglo XXI, la inmensa mayoría de los gobiernos latinoamericanos -solamente Cuba, México, Nicaragua, Venezuela y el presidente electo de Argentina condenaron la ruptura del orden constitucional y se solidarizaron con Morales-, los Estados Unidos, la Unión Europea, Naciones Unidas y la CIDH mantuvieron el más absoluto silencio ante las barbaridades que se estaban cometiendo.

La casa del presidente Morales fue atacada y saqueada, todos los miembros del máximo órgano electoral están presos o tienen mandato de captura, se multiplican episodios de violencia racistas (como la quema de wiphalas, la bandera de siete colores de los pueblos andinos, reconocida como símbolo del Estado Plurinacional de Bolivia en la Constitución de 2008), decenas de funcionarios públicos o legisladores del MAS pidieron asilo en la embajada mexicana. En medio de esta ‘cacería de brujas’, son cada vez más fuertes los rumores de una orden de aprehensión contra el presidente Morales.

En este momento (noche del domingo 10 de noviembre) centenares de activistas del MAS y miembros de movimientos sociales se están desplazando de El Alto hacia La Paz.

Un golpe de estado ampliamente denunciado durante las semanas previas a las elecciones en varias publicaciones («El plan de EEUU contra Bolivia» parte 1 y parte 2) y por el mismo Morales. Un golpe que pretende acabar con su exitosa experiencia de gobierno y que es una nueva advertencia a otros gobiernos del continente latinoamericano que no se plegan a los intereses de Washington.

Más solidaridad

Durante la actividad en La Habana se analizó a profundidad la lucha por la independencia de Puerto Rico, la situación de agresión y bloqueo que sufre Venezuela, el fallido golpe en Nicaragua y otros procesos como el de Palestina. A ese propósito, Martha Flores aclaró que no hubo vacilaciones en cuanto a diferenciar las sublevaciones populares en Ecuador, Chile, Haití y Honduras de los intentos de golpe en Bolivia (ya consumado), Nicaragua y Venezuela (fallidos). Asimismo, se hizo hincapié en el doble rasero de organismos multilaterales como la OEA y la CIDH.

«¿Por qué no tienen la misma beligerancia en condenar los asesinatos y las masivas violaciones de los derechos humanos en Chile y Ecuador, así como la tuvieron en Nicaragua y Venezuela?», se preguntó Flores.

Uno de los elementos donde más hubo coincidencia y donde más se trabajó fue la necesidad de romper el cerco mediático y contrarrestar la mediatización, politización y manipulación de temas claves como son la defensa de los derechos humanos y el medio ambiente.

También hubo un elemento transversal, que se convirtió en la tónica general del Encuentro, que fue el rol del gobierno de los Estados Unidos en todas esta problemáticas, así como su lógica de fuerza y poder para intervenir e imponer un modelo y una agenda, en abierta violación de los derechos de los pueblos.

Plan de acción

Para el próximo año hay una ruta trazada y un Plan de Acción que involucrará organizaciones, movimientos, partidos políticos, redes y articulaciones de todo el continente, y que incluye una jornada de lucha antiimperialista en marzo y una movilización antiimperialista a nivel global en el mes de mayo, entre otras.

«Ningún sector, por sí solo, puede hacer transformaciones estructurales. Tenemos que juntar voluntades dispersas en función de objetivos comunes, poniendo cada uno y cada una las cosas que necesitamos para alcanzar estas metas que son trascendentales. Es un momento histórico donde todos juntos los movimientos sociales, populares, los partidos políticos, las redes y articulaciones podemos hacer transformaciones. En este sentido es necesario que tanto los partidos como los movimientos entendamos que, si no trabajamos juntos, nunca podremos llegar a una verdadera transformación», concluyó.

Notas:
[1] Camacho exigía la renuncia de Morales, de todos los legisladores y funcionarios judiciales y electorales, la instalación de un gobierno de transición y la convocatoria a nuevas elecciones en un plazo de 60 días.

Fuente e Imagen: https://www.tercerainformacion.es/opinion/opinion/2019/11/12/un-frente-comun-contra-el-imperialismo-y-los-golpes

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