Por: Mexicanos primero.
Los-Invisibles_estado-de-la-educacion-en-mexico_2014
Fuente del documento: https://cdn.ymaws.com/www.andeglobal.org/resource/dynamic/blogs/20151005_154954_14532.pdf
Por: Mexicanos primero.
Los-Invisibles_estado-de-la-educacion-en-mexico_2014
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Por: La Diaria.
El ex rector de la Udelar y asesor de Daniel Martínez dijo que los cupos han servido para mantener “a las élites en su poder».
En Maldonado, y en el marco de la presentación de diez propuestas de educación del equipo que asesora a Daniel Martínez, el ex rector de la Universidad de la República (Udelar) Rodrigo Arocena fue consultado acerca de la polémica que generaron las declaraciones del candidato blanco, Luis Lacalle Pou, en el libro Once rounds, del periodista Alfredo García.
Allí Lacalle Pou manifestó, entre otras cosas, que es necesario ir “hacia un proceso de acceso distinto” a la Udelar. “Me parecen justos y lógicos los mecanismos de ingreso y selección”, sentenció, en referencia a los cupos. Luego de la divulgación de estos dichos, el candidato y su equipo plantearon que se trata de una opinión personal y “filosófica”, que no está incluida en el programa de gobierno del Partido Nacional.
No obstante, Arocena fue consultado y respondió que el tema de los cupos “no es algo que el país no conozca”, ya que en 1984, a la salida de la dictadura, el planteo de suprimirlos fue una de las “reivindicaciones democratizadoras por excelencia”.
“Si yo he tenido una familia que me apoyó en mis estudios y provengo de un hogar de clase media-alta, y mi vecina proviene de otro hogar, de condiciones más difíciles, entonces es probable que si hay cupos yo entre y ella no. Y diez años después yo voy a estar ganando mejor sueldo que ella y ella va a tener problemas ocupacionales. Entonces, si queremos apostar a la igualdad hay que decirles no a los cupos”, reflexionó Arocena.
En su opinión, Uruguay se acerca a un “cruce de caminos” entre profundizar “la democracia social y política que nos caracteriza” y un “terreno de incertidumbre”.
“Es el momento en que este bendito país igualitario apueste a generalizar el acceso a la enseñanza terciaria para todos y todas a lo largo de toda la vida, pero para todos, con una filosofía social igualitaria, no pensando la educación terciaria o universitaria como un privilegio de algunos”, agregó Arocena. Según dijo, este tipo de limitaciones en el acceso a la educación universitaria “han mantenido a las élites en su poder durante gran parte de la historia en gran parte del mundo”.
“No pongan cupos, de ninguna manera pongan cupos. No piensen que después de hacer una educación media democrática lo que viene es una educación terciaria elitista y antidemocrática”, concluyó el matemático.
El Observador había informado más temprano, en base a fuentes del equipo de campaña nacionalista, que el Partido Nacional busca poner el foco en la fórmula presidencial y no en algunas de las declaraciones de asesores que generaron polémica, como los dichos de Azucena Arbeleche acerca de que les había pedido a las calificadoras de riesgo que no le bajaran la nota crediticia al país.
La decisión del nacionalista fue criticada por varios integrantes del oficialismo. “Cuando un capitán del cuadro le tiene confianza al equipo no le pone mordaza”, dijo el ex rector de la Udelar durante el acto en Maldonado. Martínez también aprovechó para cuestionar la decisión de su contrincante y escribió en su cuenta de Twitter que su equipo siempre está “para los medios y la opinión pública”. Luego afirmó que seguirá comunicando sus propuestas educativas, porque sus equipos “sí están facultados para desarrollarlas y explicar a la ciudadanía qué futuro vota. Es de responsabilidad decir hacia dónde vamos. Porque las certezas se construyen en base a hechos y no palabras”. Ramón Méndez, asesor del candidato oficialista, le escribió por Twitter a Pablo da Silveira, asesor del candidato nacionalista: “Ahora entiendo por qué 4 medios intentaron hacer un debate entre vos y yo sin éxito. ¿Hay un programa oculto? ¿Lacalle Pou no confía en sus técnicos? Si no son capaces de salir a defender sus ideas, es porque no están preparados”.
Este viernes el candidato nacionalista dijo que el rector de la Udelar, Rodrigo Arim, usó un “manual” al tratarlo de “elitista” y “neoliberal”. “Le faltó oligarca y alguna cosa más”, afirmó en un acto llamado “Zona de encuentro”, organizado por Zonamérica, según recogió Montevideo Portal.
Lacalle Pou dijo que hace un tiempo se reunió con Arim y conversaron sobre las políticas de cupos. “¿Por qué hay cupos? Porque el mundo va rumbo a necesitar determinadas profesiones. Y la universidad es financiada por todo el país”, afirmó, y reiteró que tan sólo se trató de una reflexión personal.
En las declaraciones que hizo a la diaria el miércoles, el rector mostró su “preocupación” por los planteos de Lacalle Pou y explicó que con los cupos se profundizan los “sesgos negativos” de las personas que acceden a la educación terciaria superior. Para Arim, “los mecanismos selectivos no son objetivos ni razonables”. Gastón González, secretario de Arim, aclaró ayer de tarde, en su cuenta de Twitter, que en realidad el rector nunca trató de “neoliberal y elitista” al candidato blanco, sino que esa referencia parecería aludir a las declaraciones que hizo el jueves en la diaria el dirigente de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay Mauro Conti.
Fuente del artículo: https://ladiaria.com.uy/articulo/2019/10/rodrigo-arocena-la-educacion-universitaria-no-puede-pensarse-como-un-privilegio-de-algunos/
By: Maureen Downey.
Rick Diguette is a local writer and college professor. In this guest column, Diguette discusses the recycling of educational concepts.
About 30 years ago, social psychologist Carol Dweck and a team of researchers began to study how students respond to failure. Based on her research, she coined the term “growth mindset,” which speaks to the idea that academic ability and intelligence can be developed with positive reinforcement, thereby increasing student motivation and achievement.
Dweck’s book, Mindset: the New Psychology of Success, was a best seller when first published in 2006. Her findings have since convinced many educators that how students think about themselves as learners is just as important as the grades they earn, their standardized test scores, and class rankings.
The opposite of a growth mindset, according to Dr. Dweck, is a “fixed mindset.” Fixed mindset students think success is dictated by their innate abilities. They tend to give up when encountering an obstacle, having decided beforehand they will never succeed at overcoming their inadequacies. Worst of all, students laboring under this mindset typically end up in a Catch-22 situation: lest others judge them harshly, they seek to hide the academic inadequacies that define them as students.
The discovery that we need to think we can succeed if we stand any chance of achieving success isn’t exactly groundbreaking. Two millennia ago the Greek philosopher Epictetus noticed that the way people think about what happens is more important than what actually happens. And it was none other than Shakespeare’s Prince Hamlet who observed, circa 1602, that “there is nothing either good or bad, but thinking makes it so.”
Nevertheless, since 2006 growth mindset strategies have become a commonplace in elementary and secondary school curriculum.
I recently became aware that growth mindset has now made its way to the precincts of higher education via the University System of Georgia’s Gateway to Completion (G2C) initiative. And a bulletin board on the Georgia State University campus where I teach first-year composition is dedicated to growth mindset mantras like “Mistakes help me improve.” and “I’ll keep trying!”
This reminded me of the well- known children’s story involving a little engine that successfully draws a long train of cars up a steep grade, all the while chanting “I think I can. I think I can. I think I can.” Once the little engine crests the hill, the chant becomes “I thought I could. I thought I could. I thought I could.” The moral of the story is that optimism coupled with effort will lead to success, which I’m sure you will agree sounds a lot like growth mindset.
However, this in turn reminded me of Chance the gardener in Jerzy Kosinski’s ferociously black comedy “Being There,” whose every statement―no matter how certifiably unremarkable―is considered visionary in import.
Although there is no question educators should be willing to embrace innovation, a fairly unremarkable concept like growth mindset tends to be too readily accepted as almost revelatory.
What typically happens next is that it gains currency and is quickly added to an already long list of familiar buzzwords like Differentiated Instruction, Student Progress Monitoring, Flipped Classrooms, and 21st Century Skills―one and all new ways of naming settled academic practices.
Most people like me, who actually spend time in the college classroom, are aware that just because a lesson or activity worked well one semester doesn’t mean it will continue to do so in perpetuity. That’s why when it comes to the needs of our students, we must be vigilant, flexible, and open to new ideas that may lead to improved learning outcomes as well as improved retention and graduation rates.
What we don’t need is a new buzzword handed down from on high by the University System of Georgia.
Source of the article: https://www.ajc.com/blog/get-schooled/opinion-education-abuzz-with-buzzwords/X2Lmei4LP67Ne1RcT1lW5I/
Por: Manuel Álvarez Trongé.
¿Hay un reclamo social en Argentina por mejorar la educación pública? ¿Es este un tema prioritario? Parecería que la respuesta para ambas preguntas es negativa. El aprendizaje de las niñas, niños y adolescentes argentinos, salvo excepciones, no se discute en la campaña electoral. De este tema casi no se habla. ¿Por qué sucede esto?
Es porque la crisis económica ha tapado cualquier otro desafío o es porque la sociedad se auto engaña y cree que la educación pública de nuestros menores no tiene desafíos que resolver? La negación del problema parece ser una característica argentina en muchas áreas. “La educación de mi hijo es buena. La educación argentina es mala”. Distintos informes indican que esta es la postura de una enorme mayoría de padres argentinos. Lo que no logramos ver es la dimensión del riesgo.
Veamos el tema detenidamente.En primer lugar reconozcamos la situación. Si no partimos de la verdad es lógico que discutamos la mentira. Hoy Argentina, pese a enormes esfuerzos, tiene en materia educativa distintos y variados temas muy delicados que enfrentar. Sintetizamos a continuación cuatro de ellos que en términos generales nos dan un panorama del desafío: 1) Un problema grave de educabilidad.
La situación de pobreza que vive nuestro país y que se ha incrementado en los últimos años impacta decididamente en los menores entre 0 y 14 años, afecta su nutrición y deja inmersos a millones y millones de niños en el denominado “estrés de la pobreza”. Este daña el cerebro de los menores y no es solo un tema social o de salud pública: su magnitud (40% de los menores en ese rango de edad según el presidente de la Fundación INECO) lo ha transformado en una cuestión de Estado que no es posible soslayar. 2) Nuestro país tiene deudas mayúsculas en cuanto a metas educativas. Algunas de ellas podemos llamarlas de cantidad. No se cumplen los 180 días de clase fijaros por ley ni tampoco el porcentaje mínimo de escuelas que debería tener jornada extendida.
Pero además de estos incumplimientos hay otro tema de cantidad que preocupa y es clave para el futuro de nuestra Nación: el ciclo lectivo obligatorio según nuestra ley, exige catorce años de trayectoria en el sistema. Esto no se cumple en Argentina. Pese a un crecimiento de la matrícula cerca del 30% no se incorpora al jardín de 4 años de edad y más del 50% de los alumnos que inician el secundario no lo termina en tiempo y forma. Los números hablan por sí mismos. 3) Pero no solo estas dos cuestiones amenazan nuestro futuro. Si analizamos la calidad de los aprendizajes vemos que alguna mejora interesante en primaria no debe esconder los desafíos pendientes del sistema: el 70% de los alumnos que llegan al último año de secundario no puede resolver ejercicios de matemática y muchos de ellos tienen serias dificultades en comprensión lectora.
Esto es muy grave: se trata de millones de alumnos que completan la trayectoria y llegan luego de 14 años al último año de secundario y que no aprenden. Imaginen la frustración que esto supone. 4) Pero el cuarto desafío es quizás el más doloroso que los argentinos debemos encarar: la inequidad educativa es mayúscula ya que las Pruebas Aprender nos muestran que un altísimo porcentaje de los alumnos de familias más vulnerables no logran alcanzar trayectorias completas y su nivel de aprendizaje es muy bajo (el 90% de estos alumnos del final del secundario no pueden resolver cálculos matemáticos y casi el 60% tiene problemas de comprensión lectora).
Pues bien, estos cuatro puntos justifican que el tema educativo debiera ser un eje estratégico de la campaña electoral. Por supuesto esta es una síntesis de la crisis y sería injusto no señalar que pese a esta situación hay muchas iniciativas buenas que se presentan a lo largo y ancho del país y que están arrojando algunos primeros buenos resultados pero lo que tenemos que entender como sociedad es que si no reclamamos que la educación se convierta en una prioridad nacional no habrá desarrollo y no habrá Argentina. Es este el verdadero riesgo país. Que no se hable de educación no es solo una falencia de los candidatos, es una muestra de la falta del reclamo social por la cuestión.
Este 9 de octubre desde Educar 2050 desarrollaremos el XI Foro Anual para hablar de estos temas (http://bit.ly/2mCDJ05). Escucharemos la postura de funcionarios del oficialismo y de la oposición y presentaremos propuestas originadas en Mesas de Diálogo por el Aprendizaje en Argentina (MEDIAR) que llevamos adelante en el primer semestre del año. La consigna es hablar de lo que hay que hablar. No hacerlo en profundidad es un error. Necesitamos comprender la dimensión del desafío y escucharnos.
Este no es un problema que se deba a un sector. No es culpa del Estado, ni de los sindicatos, ni de los padres, ni de los alumnos. Es un problema de toda la sociedad argentina que debe volver a pensar en una epopeya del tenor que Sarmiento nos legó. Y especialmente esta sociedad debe unirse por la educación de las generaciones futuras. Y escucharse. Sin este espíritu no tomaremos decisiones inteligentes Hagamos que este sea un tema central del debate presidencial. Estamos a tiempo.
Fuente del artículo: https://www.clarin.com/opinion/educacion-proxima-gestion-presidencial_0_6M6ubXkV.html
Por: teleSUR tv.
Este jueves 19 de septiembre se cumplen 98 años del nacimiento del educador y pedagogo brasileño Paulo Freire, uno de los teóricos más influyentes en el ámbito de la educación durante el siglo XX. Freire impulsó su propio método de alfabetización, que tuvo influencia en las renovaciones pedagógicas de América Latina, África y Europa durante la segunda mitad del siglo XX y se ha seguido utilizando en la actualidad en muchas sociedades del mundo. teleSUR
Fuente del documento: https://www.youtube.com/watch?v=RaVPG44fkEk&app=desktop
Por: AprendemosJuntos.
En este vídeo, el educador y escritor británico Ken Robinson habla sobre la importancia de los profesores. Concibe la enseñanza como un arte y asegura que es una de las profesiones más exigentes que existen. Robinson, reclama la conversación y el diálogo como parte fundamental del proceso de aprendizaje. “Los grandes profesores son alumnos, y los grandes alumnos son profesores”, concluye. Ken Robinson es una de las voces pedagógicas más reconocidas a nivel internacional. Su trabajo se centra en la creatividad y la innovación. Es profesor emérito de la Universidad de Warwick, Reino Unido, en la que durante doce años impartió educación artística. Además, ha liderado proyectos nacionales e internacionales sobre creatividad y cultura en Europa, Asia y Estados Unidos. Su famosa conferencia “¿Las escuelas matan la creatividad?”, es la charla educativa más vista en internet. Sus aportes a la educación y las artes le han valido multitud de premios y reconocimientos. Es autor de más de una decena de libros. En su última obra “Tú, tu hijo y la escuela”, reflexiona sobre cómo los padres pueden apoyar a sus hijos durante el recorrido escolar.
Fuente del documento: https://www.youtube.com/watch?v=4h3nAbPqjss&feature=youtu.be&app=desktop
Por: Diónys Cecilia Rivas Armas y Elsy Canelón González.
A modo de introducción


La cultura es una construcción de elementos simbólicos y significativos en un espacio y tiempo que define mi pertenencia a un grupo social. Estos elementos que constituyen parte de mi cultura se conservan, transforman y transmiten de generación en generación, en muchos casos a través de la tradición oral y se convierten en un valor, un saber comunitario con el que se identifica cada individuo perteneciente a un pueblo. Olga Molano (2007) en su texto“Identidad cultural un concepto que evoluciona”, reseña un interesante concepto de cultura de Verhelst (1994) que tomaremos de referencia:
La cultura es algo vivo, compuesta tanto por elementos heredados del pasado como por influencias exteriores adoptadas y novedades inventadas localmente. La cultura tiene funciones sociales. Una deellas es proporcionar una estimación de sí mismo, condición indispensable para cualquier desarrollo, sea este personal o colectivo (p. 42).
Por tanto, la cultura es lo que da vida al ser humano y define su modo de vivir desde sus tradiciones, costumbres, fiestas, conocimientos o creencias. De acuerdo, al análisis de Olga Molano (2007), la cultura tiene varias dimensiones y funciones sociales que generan: un modo de vivir, cohesión social, creación de riqueza y equilibrio territorial.
En este marco, dedicaremos nuestras líneas al análisis de la significación del mito de El Momoy, personaje fantástico, semejante a un pequeño duende, de origen indígena, propio de la población de Boconó, estado Trujillo, una zona de los andes venezolanos. Las primeras referencias están en los registros que hicieran en los años sesenta los escritores Lourdes Dubuc y José María Batista, quienes plasmaron algunos relatos recopilados en las áreas rurales de Boconó durante esos años.
El Momoy es más que un ser encantado o personaje mítico de los Andes venezolanos, es una entidad real y sagrada a la que aseguran haber visto, a quien relacionan con las aguas, las lluvias y se ha afianzado como icono de esta población.Muchos relatos afirman que los oyen “tocando música, cantando, celebrando, cultivando y trabajando la tierra”. Esta humanización mágica, permite expresar de manera alegórica la vida cotidiana del campesino y la significación de “El Momoy” en los valores, expresiones y cultura del pueblo de Boconó. Al respecto Graterol y Franco (2014) nos expresan:
Bajo esta concepción el Momoy o “espíritu del agua” es un ser “natural”, una criatura que enriquece y amplía el entorno del campesino, es parte integral de su mundo, se “alegra” si una persona bebe de un manantial o “se pone bravo” si ensucia el agua (p. 141).
Sin duda, el Momoy, es parte de la realidad del pueblo, de su propia historia personal, colectiva y cultural. En este sentido, nos interesa indagar sobre las transformaciones que han sufrido los elementos culturales que hoy definen el mito del Momoy e imprimen identidad a la gente del pueblo de Boconó.
Conociendo el Mito del Momoy
Los Momoyes son unos duendecitos bonachones, pero juguetones, que viven en las lagunas, ríos, quebradas de los páramos de Boconó, en el fondo de la tierra y las montañas. Son descritos como pequeñas personas con barba, vestido de liquiliqui y sombrero de cogollo.Son encantos a quienes les gusta el miche, el chimó y el tabaco y los pobladores al saber de esto se lo colocan en las lagunas, ríos, quebradas, nacientes de agua para pedirle favores o protección para sus cosechas, sus siembras e incluso para mantenerlos contentos y que las lluvias no produzcan las temidas inundaciones o crecidas de los ríos. Graterol y Franco (2014), desde sus investigaciones emanadas de la tradición oral expresan que: “la misma figura del momoy se presenta en muchos relatos como un ser que también habita el fondo de la tierra, las piedras y los bosques, aunque se le llama espíritu del agua, está vinculado con otros elementos de la naturaleza” (p. 131). Además, los Momoyes son bonachones, les gusta la música de violines, guitarras, charrascas y tambores, instrumentos muy utilizados en la zona de Boconó por los músicos campesinos: “tienen guitarras, tienen maracas, tienen hasta charrascas. Y esos cantan muy sabroso” (fuente viva).
Esta historia comienza cuando nuestros Cuicas se asentaron en la zona andina alrededor de cuatro centros: Jajó, Boconó, Escuque y Carache, tierras con abundantes alimentos y crecidos caudales de agua. Los Cuicas adoraban dioses protectores de la tierra y los cultivos, como vital elemento místico, las costumbres religiosas de los Cuicas que eran dados a la idolatría, veneraban ídolos de piedra y barro algunas tribus adoraban al Sol, a la Luna, las Lagunas, los Picachos o Páramos.
La danza y la música de nuestros indígenas alcanzaron diferentes valores de desarrollo y se alteran de una región a otra, sin embargo, un elemento frecuente, en las ceremonias religiosas son los instrumentos de percusión y viento (la flauta, los tambores). Además, realizaban rituales a sus dioses ofreciendo cacao, tabaco, chimó, y chicha de maíz fermentada.
Los Cuicas, se dedicaban al cultivo de la tierra, por tanto, las leyendas, mitos, acontecimientos y narraciones, a través de la tradición oral se vinculaban con el trabajo de la tierra, la agricultura, las cosechas y con sus principales alimentos, el maíz, las papas, la yuca y el cacao.
Transformaciones culturales en el Mito del Momoy
Este pueblo sufrió la violencia y el despojo de sus valores culturales a partir de la colonización española (entre 1549 hasta 1575), y en muchos casos fueron obligados a renunciara estas costumbres, pero la unión de diferentes culturas hizo que los pobladores de Boconó, dedicados al trabajo de la tierra, continuaran con la actividad de dar ofrenda al agua, sólo que los dioses indígenas, fueron reunidos en una sola imagen.Y esta imagen es representada hoy con la tradición y el mito de El Momoy.
Este proceso de desarraigo que sufrió la población indígena y de desajuste o reajuste cultural, se define como un trance hacia la aculturación, que de acuerdo a González (2007): “proyecta el proceso dinámico que se produce dentro de la reestructuración general del sistema cultural mediante las pérdidas, selecciones, redescubrimientos e incorporaciones a que son sometidos los componentes involucrados en tal reestructuración”(p. 68). De igual manera, esta transformación se percibe en el siguiente relato del Mito del Momoy expresado por Canelón (2008): “Yo El Momoy y la chicha fermentada que tanto me gustaba fue sustituida por el miche, aguardiente anisado tan característico de esta zona andina”(p. 114).
Deacuerdo a los estudios deOrtiz (1983) la aculturación como proceso: “implica también, la pérdida o desarraigo de una cultura precedente; lo que pudiera decirse una parcial desculturación, y, además, significa la consiguiente creación de nuevos fenómenos culturales que pudieran denominarse neoculturación”.
En la actualidad El Momoy, es representado como campesino, su bebida es el miche, le encanta el chimó y el tabaco. También es venerado conlos sonidos de las maracas,tambores, guitarras y el violín. Estos instrumentos son muy populares en la zona de Boconó y fusionan la cultura indígena, africana y española.Estos elementos visualizan la fuerza de la interculturalidad, donde hay: “presencia e interacción equitativa de diversas culturas y la posibilidad de generar expresiones culturales compartidas” (Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales, 2005).
También se relata, que el 24 de junio “Día de San Juan”, los Momoyes salen de sus poblados, tocando sus tambores, a ello se le atribuye el hecho de que ese día el viento sople muy fuerte y en ocasiones acompañados de lluvia, esto es porque los Momoyes andan de fiesta y alborozo, si alguien logratropezarse con alguno de ellos, puede ser que le indiquen el camino donde seencuentran sus yacimientos de oro.
Detalles como estos dan cuenta de la influencia que el tiempo y el entorno, fueron imprimiendo en este mito tan particular.El Momoy como mito y personaje, es una tradición milenaria que fue modernizándose y tomando elementos propios de su entorno, de la vida rural, y la faena campesina de siembra y cosecha, en la que el papel de las lluvias, así como el caudal de las lagunas, ríos, y quebradas tiene enorme significado para la obtención de buenos frutos. El mito de El Momoy para los habitantes más antiguos de Boconó, posee un significado muy especial, no sólo histórico, sino presente, cotidiano y palpable. En este sentido, el mito del Momoy permanece, porque logró el proceso de tránsito de una cultura a otra, preservando elementos culturales originarios, propios y elementos heredados de una cultura dominante o ajena, es decir experimentó un proceso de riqueza y fuerza cultural, a través de la transculturación. Como bien, lo señala Fernando Ortiz (1983):
Transculturación expresa mejor las diferentes fases del proceso transitivo de una cultura a otra, porque este no consiste solamente en adquirir una distinta cultura, sino no que el proceso implica también necesariamente la pérdida o desarraigo de una cultura precedente… y significa la creación de nuevos fenómenos culturales… (p. 88).
El sincretismo manifiesta una transculturación que ha incorporado con precisión elementos procedentes de siglos pasados, del corazón propio de la cultura, tradiciones y creencias. El resultado y producto de la transculturación ha podido disolver contenidos importantes, si bien ha sido, probablemente una habilidad inconsciente y colectiva de aculturación como modo de adaptarse para que la resistencia simbólica permita la supervivencia y la superación de toda herida que el etnocentrismo, la imposición y los diversos accesos de etnocidio han dejado como huella en nuestra cultura y dan permanencia hoy “El Mito del Momoy”.
El dilema existente entre avance social-promoción y conservación de la cultura puede conllevar un diálogo que en futuras generaciones acabe con la diferenciación, el etnocidio del pasado y devuelva la dignidad legítima que merece todo pueblo desde el respeto a sus mitos, leyendas y tradiciones como patrimonio vivo de un pueblo y su gente.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Canelón, E. (2008). El Momoy de Boconó: Mito y Tradición oral vinculado a la Promoción Cultural (Tesis de Pregrado). Universidad Central de Venezuela – Caracas.
González, V. (2007). La crítica cultural latinoamericana y la investigación educativa. Venezuela: Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez – Núcleo Regional Postgrado Caracas.
Graterol, J. y Franco, F (2014). Naturaleza, historia e imaginario: los realtos acerca del Momoy en Boconó. Mérida: Universidad de Los Andes. Anuario GRHIAL. N° 8. pp. 129-162.
Molano, O. (2007). Identidad cultural un concepto que evoluciona. Bogotá: Revista Opera N° 7.
Ortiz, F. (1983). Contrapunteo Cubano del Tabaco y el Azúcar.La Habana: Editorial Ciencias Sociales.
UNESCO(2005).Convención sobre la protección y la promoción de la diversidad.Paris.