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España: Ecoembes lanza la Red de Colegios EducaEnEco

Europa/España/Septiembre de 2016/Fuente: Compromiso RSE

Ecoembes puso en marcha este viernes la primera fase de su programa de educación ambiental “Red de Colegios EducaenEco”. El proyecto, que se desarrollará durante el curso 2016/2017 y que comenzará en Madrid, Castilla y León, Extremadura y Canarias, tiene un objetivo claro: que el reciclaje esté presente en el día a día de más de mil colegios españoles. Este programa se integra en las acciones de educación que realiza Ecoembes y da un paso más allá al implicar a toda la comunidad educativa. El reto es que tanto alumnos como profesorado y personal no docente trabajen juntos para conseguir un colegio más sostenible.

Para ello, se facilitarán las herramientas necesarias para que todos los centros puedan reciclar y concienciar sobre la importancia de este gesto para cuidado del medio ambiente. Una de las claves es la combinación de formación con la distribución de más de 38.000 papeleras amarillas (envases de plástico, latas y briks) y azules (papel y cartón) en los colegios participantes, así como cartelería y otros materiales para poner en práctica los conocimientos adquiridos.

Para el desarrollo del programa y consciente de que cada centro tiene necesidades específicas en esta materia, Ecoembes desplegará una red de educadores ambientales especializados que asesorarán de manera personalizada a cada colegio sobre la ubicación más adecuada de las papeleras y ofrecerán formación a todos los profesionales del centro, ya que la participación de todos es fundamental para la consecución de los objetivos planteados.

Óscar Martín, consejero delegado de Ecoembes, ha destacado que “el planteamiento de este programa supone un paso importante en la evolución de los proyectos educativos que hemos desarrollado hasta ahora. Desde hace muchos años venimos elaborando recursos educativos, luego comenzamos con los talleres en aula y ahora, dando respuesta a la demanda de los propios centros, les dotamos de recursos materiales y ampliamos la formación”.

Cooperación de todos

En este sentido, el educador ambiental asesorará a conserjes, equipo de limpieza, bedeles, personal de comedor y cocina, entre otros, para ayudarles a integrar correctamente la separación de residuos en sus tareas diarias. Y es que el personal no docente es un agente clave en la gestión de los residuos de un colegio y, por tanto, su participación será determinante para el éxito del programa.

Por otro lado, con el profesorado y el equipo directivo se desarrollará formación para repasar estrategias de concienciación en materia de reciclaje, así como ideas y recursos para integrar el medio ambiente en el aula.

Además, el programa de Ecoembes se completará con actividades adaptadas al currículum escolar en todos los cursos de educación primaria. Con ayuda del educador ambiental, se mostrará a los niños los beneficios que tiene el reciclaje para el cuidado del medio ambiente y el impacto de sus gestos diarios en la conservación del entorno. Estas sesiones se ajustarán a los diferentes niveles para que los alumnos de todas las edades puedan comprender y asumir los valores medioambientales.

Por último, también se contactará con las Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos (AMPAS) para que puedan recibir formación si lo desean y llevar así el reciclaje del aula al hogar.

Fuente de la Noticia:

http://www.compromisorse.com/rse/2016/09/19/ecoembes-lanza-la-red-de-colegios-educaeneco/

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España: El Gobierno valenciano obliga a un instituto a readmitir a una chica con hiyab

Europa/España/20 Septiembre 2016/Fuente: ccaa/Autor: IGNACIO ZAFRA

 Un centro público de Valencia le impedía asistir con el pañuelo en aplicación de una normativa interna

Takwa Rejeb, la alumna española que no podía entrar en su instituto de Valencia desde hacía una semana al negarse a quitarse el pañuelo islámico, podrá volver al centro. El Gobierno valenciano ha anunciado este lunes que «ha garantizado el derecho a la educación» de la estudiante, de 22 años, que podrá llevar la prenda, conocida como hiyab y que ella considera parte de su identidad religiosa, en su mismo instituto.

«He recibido la noticia con una felicidad total», ha afirmado Takwa a este periódico. «Da mucha alegría ver que conseguimos pequeños cambios con los que al final llegará el gran cambio. El hecho de que cada persona pueda ser como quiera sin verse coaccionada», ha añadido la joven, matriculada en un grado superior de Turismo de Formación Profesional.

El instituto público Benlliure le había denegado el acceso ante su negativa a quitarse el pañuelo. El motivo alegado era que el régimen interno del instituto, aprobado por el claustro, prohíbe entrar en las aulas con la cabeza cubierta. Aunque la norma se aprobó en 2009 pensando en gorras y bragas, la dirección había aplicado el mismo criterio al hiyab.

El centro negó que la medida tuviera una finalidad discriminatoria. Y la justificó en la búsqueda de la «homogeneidad» y en motivos de «salud», recordando que durante la fase de educación obligatoria los alumnos tienen entre sus asignaturas Educación Física.

Takwa, que se ha enterado de que puede volver a clase con pañuelo a través de los medios de comunicación, ha asegurado que su intención es volver a las aulas «con naturalidad, como un día normal». Y ha insistido en que se encuentra «feliz». «Esto supone un pequeño avance para que todos podamos ser como somos, sin ser coaccionados por la mirada de otros y sin tener que acoplarnos a lo que haga la mayoría».

La joven nació en España. Sus padres huyeron de Túnez y se exiliaron en Valencia por motivos políticos.

El asunto fue denunciado el viernes pasado por el abogado de SOS Racismo Francisco Solans. La vicepresidenta del Gobierno valenciano, Mónica Oltra, expresó el mismo día su desacuerdo con el veto a la alumna. El departamento de Educación, dirigido por Vicent Marzà, que como Oltra pertenece a Compromís, socio de los socialistas en el Ejecutivo autonómico, ha adelantado que elaborará una normativa común sobre las prendas de vestir en el sistema educativo.

La finalidad de la nueva regulación en la comunidad autónoma será «garantizar el derecho a la educación del alumnado»; «son necesarias todo tipo de herramientas para fomentar la convivencia y la diversidad cultural en los centros educativos valencianos», ha indicado la consejería.

El departamento ha adoptado la decisión sobre el caso de Takwa tras abordar la situación «con los diferentes agentes educativos y sociales implicados en la cuestión», ha señalado en un comunicado. La consejería ha creado en cada centro la figura de un coordinador «de igualdad y convivencia con el objetivo de trabajar de primera mano diferentes situaciones relacionadas con esta temática».

El tipo de actuación del Gobierno valenciano es infrecuente. Hace unos años, otra alumna fue vetada por el mismo motivo en un instituto de Pozuelo de Alarcón (Madrid), pero la Administración autonómica evitó intervenir. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid dio, además, la razón al centro.

El veto a Takwa salió a la luz por la denuncia formulada por SOS Racismo, pero no es un caso excepcional. Solo en el instituto Benlliure de Valencia, desde que aprobó su normativa interna hace siete años, a otras tres jóvenes se les prohibió ir a clase con el pañuelo. Una de ellas aceptó quitárselo y otras dos abandonaron el instituto.

Cada centro ha tenido autonomía para regular el uso de prendas de vestir, algo que ahora cambiará en la Comunidad Valenciana. La Consejería de Educación ha informado también de que va a organizar «una jornada de reflexión sobre los nuevos retos y contextos sociales para tratar la diversidad cultural en las aulas y cómo garantizar las buenas prácticas interculturales en los centros educativos».

Fuente de la noticia:

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/09/19/valencia/1474289825_103412.html

Fuente de la imagen:

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/09/16/valencia/1474014928_157421.html?rel=mas

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Learning in Cultures of Social Interaction

Harry Daniels

Department of Education. University of Oxford (United Kingdom)

El aprendizaje en culturas de interacción social

 

 

Resumen

Este artículo aborda las formas en que las culturas de las instituciones y los patrones de interacción social ejercen un efecto formativo en el qué y cómo del aprendizaje. El modo en que se regulan las relaciones sociales de las instituciones tienen consecuencias cognitivas y afectivas para aquellos que viven y trabajan dentro de las mismas. El actual estado del arte en las ciencias sociales se esfuerza por proporcionar una conexión teórica entre formas específicas, o modalidades, de regulación institucional y de la consciencia. Los intentos que se han llevado a cabo para hacerlo tienden a la incapacidad de generar análisis y descripciones de formaciones institucionales que sean predictivos de consecuencias para los individuos. Al mismo tiempo, la política social tiende a no comprometerse con las consecuencias personales de las diferentes formas de regulación institucional. Se discutirá un enfoque con el fin de establecer conexiones entre los principios de la regulación de las instituciones, las prácticas discursivas y de la formación de la consciencia. Este enfoque se basa en el trabajo del sociólogo británico, Basil Bernstein y el teórico social ruso Lev Vygotsky.

Palabras clave: Vygotsky; Bernstein; instituciones; aprendizaje; cultura.

 

Abstract

This paper is concerned with the ways in which the cultures of institutions and the patterns of social interaction within them exert a formative effect on the what and how of learning. The way in which the social relations of institutions are regulated has cognitive and affective consequences for those who live and work inside them. The current state of the art in the social sciences struggles to provide a theoretical connection between specific forms, or modalities, of institutional regulation and consciousness. Attempts which have been made to do so tend not to be capable of generating analyses and descriptions of institutional formations that are predictive of consequences for individuals. At the same time social policy tends not to engage with the personal consequences of different forms of institutional regulation. I will discuss an approach to making connections between the principles of regulation in institutions, discursive practices and the shaping of consciousness. This approach is based on the work of the British sociologist, Basil Bernstein, and the Russian social theorist, Lev Vygotsky.

Keywords: Vygotsky; Bernstein; institutions; learning; culture.

Introduction

This paper is concerned with the ways in which the cultures of institutions and the patterns of social interaction within them exert a formative effect on the what and how of learning. This is part of a more general argument to which I subscribe. This is that we need a social science that articulates the formative effects of a much broader conception of the social than that which inheres in much of the slew of research which emanates from the writings of Vygotsky and his colleagues. The boundaries which shape researcher’s horizons often serve to severely constrain the research imagination. Sociologists have sought to theorise relationships between forms of social relation in institutional settings and forms of talk. Sociocultural psychologists have done much to understand the relationship between thinking and speech in a range of social settings with relatively little analysis and description of the institutional arrangements that are in place in those settings. At present there is a weak connection between these theoretical traditions.

An important point of departure is with the understanding of learning itself. The Russian word, used by Vygotsky and his colleagues, obuchenie is often translated as instruction. The cultural baggage of a transmission based pedagogy is easily associated with obuchenie in its guise as instruction. Davydov’s (1995) translator suggests that teaching or teaching-learning is more appropriate as the translation of obuchenie in that it refers to all the actions of the teacher in engendering cognitive development and growth. In the plethora of approaches to the analysis of teaching and learning, whether they be situated or distributed, or espousing an internalisation, participation or transformational model, there has been relatively few attempts to forge the elusive connection between macrostructures of power and control and micro processes of the formation of pedagogic consciousness (see Daniels, 2001, 2008, for details). There also appears to be an assumption in many accounts of learning that it may be described and analysed as a homogenous phenomenon. In his original formulation of expansive learning, Engeström (1987) draws on Bateson’s formulation, in 1972, of levels of learning. Down (2003) provides a summary of Bateson’s levels as shown in Table 1.

Engeström (1987) draws attention to Learning III. He argues that this form of learning involves the reformulation of problems and the creation of new tools for engaging with these problems. This ongoing production of new problem solving tools enables subjects to transform “the entire activity system”, and potentially create, or transform and expand, the objects of the activity (pp. 158-159).

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Expansive learning involves the creation of new knowledge and new practices for a newly emerging activity; that is, learning embedded in and constitutive of qualitative transformation of the entire activity system. Such a transformation may be triggered by the introduction of a new technology or set of regulations, but it is not reducible to it. All three types of learning may take place within expansive learning, but these gain a different meaning, motive and perspective as parts of the expansive process. A full cycle of expansive transformation may be understood as a collective journey through the zone of proximal development of the activity (Engeström, 1999a).

Whatever the type or form of learning that is taking place there is a need to understand its emergence in relation to the circumstances in which it is taking place. My argument is that the way forward is to be found in an exploration of the dialectical relation between theoretical and empirical work which draws on the strengths of the legacies of sociological and psychological sources to provide a theoretical model which is capable of descriptions at levels of delicacy which may be tailored to the needs of specific research questions. The development of the theoretical model along with the language of description it generates will hopefully open the way for new avenues of research in which different pedagogic practices are designed and evaluated in such a way that the explicit and tacit features of processes of the mutual shaping of person and context may be examined (Daniels, 2010). This will enable significant contributions to be made to the possibilities for studying fields or networks of interconnected practice (such as those of the home, school and community) with their partially shared and often contested objects. Alongside this enhancement of the outward reach of the theory must be increased capacity and agility in tackling inward issues of subjectivity, personal sense, emotion, identity, and moral commitment. In the past these two directions have tended to remain the incompatible research objects of different disciplines with an emphasis on collective activity systems, organizations and history on the one hand and subjects, actions and situations on the other hand (Engeström & Sannino, 2010).

Here I will consider the institutional level of social formation. I will outline an approach to the study of learning which examines the way in which societal needs and priorities and/or curriculum formations are recontextualised within institutions such as schools or universities. This approach seeks to understand, analyse and describe the structural relations of power and control within institutions and deploy a language of description to the discursive formations to which the structural formations give rise. I argue that the practices of interaction, which particular institutions seek to maintain, differentially deflect and direct the attention, gaze and patterns of interaction of socially positioned participants.

Institutions and the Social Formation of Mind

The way in which the social relations of institutions are regulated has cognitive and affective consequences for those who live and work inside them. The current state of the art in the social sciences struggles to provide a theoretical connection between specific forms, or modalities, of institutional regulation and consciousness. Attempts which have been made to do so tend not to be capable of generating analyses and descriptions of institutional formations that are predictive of consequences for individuals. At the same time social policy tends not to engage with the personal consequences of different forms of institutional regulation. I will discuss an approach to making connections between the principles of regulation in institutions, discursive practices and the shaping of consciousness. This approach is based on the work of the British sociologist, Basil Bernstein, and the Russian social theorist, Lev Vygotsky.

From a sociological point of view Bernstein (1996, p. 93) outlined the challenge as follows:

The substantive issue of . . . [this] theory is to explicate the process whereby a given distribution of power and principles of control are translated into specialised principles of communication differentially, and often unequally, distributed to social groups/classes. And how such a differential/unequal distribution of forms of communication, initially (but not necessarily terminally) shapes the formation of consciousness of members of these groups/classes in such a way as to relay both opposition and change.

The following assertion from Vygotsky (1960/1981, p. 163) recasts the issue in more psychological terms but with the same underlying intent and commitment:

Any function in the child’s cultural [i.e. higher] development appears twice, or on two planes. First it appears on the social plane, and then on the psychological plane. First it appears between people as an inter-psychological category, and then within the child as an intra-psychological category.

I argue that, taken together, the Vygotskian and Bernsteinian social theory has the potential to make a significant contribution to the development of a theory of the social formation of mind in specific pedagogic modalities.

A sociological focus on the rules which shape the social formation of discursive practice may be brought to bear on those aspects of psychology which argue that cultural artefacts, such as pedagogic discourse, both explicitly and implicitly, mediate human thought and action. Sociocultural theorists argue that individual agency has been significantly under acknowledged in Bernstein’s sociology of pedagogy (Werstch, 1998a). Vygotsky’s work provides a compatible account that places an emphasis on individual agency through its attention to the notion of mediation. Sociologists complain that post-Vygotskian psychology is particularly weak in addressing relations between local, interactional contexts of activity and mediation, where meaning is produced and wider structures of the division of labour and institutional organisation act to specify social positions and their differentiated orientation to activities and cultural artefacts (Fitz, 2007).

Vygotsky’s Sociogenetic Approach

Vygotsky provided a rich and tantalising set of suggestions that have been taken up and transformed by social theorists as they attempt to construct accounts of the formation of mind which to varying degrees acknowledge social, cultural and historical influences. There is also no doubt that Vygotsky straddled a number of disciplinary boundaries. Davydov (1995) went as far to suggest that he was involved in “a creative reworking of the theory of behaviourism, gestalt psychology, functional and descriptive psychology, genetic psychology, the French school of sociology, and Freudianism” (p. 15).

Recent developments in post Vygotskian theory have witnessed considerable advances in the understanding of the ways in which human action shapes and is shaped by the contexts in which it takes place. They have given rise to a significant amount of empirical research within and across a wide range of fields in which social science methodologies and methods are applied in the development of research-based knowledge in policy making and practice in academic, commercial and industrial settings. His is not a legacy of determinism and denial of agency, rather he provides a theoretical framework which rests on the concept of mediation. These developments have explored different aspects of Vygotsky’s legacy at different moments.

It is clear that many disciplines contributed to the formation of Vygotsky’s ideas. For example, Van der Veer (1996) argues that Humboldt with reference to linguistic mediation and Marx with reference to tool-use and social and cultural progress influenced Vygotsky’s concept of culture. He suggested that the limitations in this aspect of Vygotsky’s work are with respect to non-linguistically mediated aspects of culture and the difficulty in explaining innovation by individuals. Vygotsky’s writing on the way in which psychological tools and signs act in the mediation of social factors does not engage with a theoretical account of the appropriation and/or production of psychological tools within specific forms of activity within or across institutions. Just as the development of Vygotsky’s work fails to provide an adequate account of social praxis, so much sociological theory is unable to provide descriptions of micro level processes, except by projecting macro level concepts on to the micro level unmediated by intervening concepts though which the micro can be both uniquely described and related to the macro level.

Bernstein’s Sociology of Pedagogy

Amongst sociologists of cultural transmission, Bernstein (2000) provides the sociology of this social experience which is most compatible with, but absent from, Vygotskian psychology. His theoretical contribution was directed towards the question as to how institutional relations of power and control translate into principles of communication and how these differentially regulate forms of consciousness. It was through Luria’s attempts to disseminate his former colleague’s work that Bernstein first became acquainted with Vygotsky’s writing.

I first came across Vygotsky in the late 1950s through a translation by Luria of a section of Thought and Speech published in Psychiatry 2 1939. It is difficult to convey the sense of excitement, of thrill, of revelation this paper aroused: literally a new universe opened (Bernstein, 1993, p. 23).

This paper along with a seminal series of lectures given by Luria at the Tavistock Institute in London sparked an intense interest in the Russian Cultural Historical tradition and went on to exert a profound influence on post war developments in English in Education, the introduction of education for young people with severe and profound learning difficulties, and theories and practices designed to facilitate development and learning in socially disadvantaged groups in the United Kingdom. In November 1964 Bernstein wrote a letter to Vygotsky’s widow outlining her late husband’s influence on his developing thesis.

As you may know, many of us working in the area of speech (from the perspective of psychology as well as from the perspective of sociology) think that we owe a debt to the Russian school, especially to works based on Vygotsky’s tradition. I should say that in many respects, many of us are still trying to comprehend what he said (Bernstein, 1964, p. 1).

In a commentary on the 1971 publication of “The Psychology of Art’”, Ivanov identifies Bernstein’s influence on the dissemination of Vygotsky’s ideas in the west, despite somewhat inaccurate claims about publication and disciplinary identity.

It was Vygotsky’s (Vygotsky, 1930-1934/1978) non-dualist cultural historical conception of mind claims that intermental (social) experience shapes intramental (psychological) development that continued to influence Bernstein’s thinking. This was understood as a mediated process in which culturally produced artefacts (such as forms of talk, representations in the form of ideas and beliefs, signs and symbols) shape and are shaped by human engagement with the world (Daniels, 2008; Vygotsky, 1982/1987).

Durkheim influenced both Vygotsky and Bernstein (Atkinson, 1985). On the one hand Durkheim’s notion of collective representation allowed for the social interpretation of human cognition, on the other it failed to resolve the issue as to how the collective representation is interpreted by the individual. This is the domain so appropriately filled by the later writings of Vygotsky.

Although Vygotsky (1930-1934/1978, 1982/1987) discussed the general importance of language and schooling for psychological functioning, he failed to provide an analytical framework to analyse and describe the real social systems in which these activities occur. The analysis of the structure and function of semiotic psychological tools in specific activity contexts is not explored. The challenge is to address the demands created by this absence.

Bernstein (1996) outlined a model for understanding the construction of pedagogic discourse. In this context pedagogic discourse is a source of psychological tools or cultural artefacts. “The basic idea was to view this [pedagogic] discourse as arising out of the action of (…) a group of specialised agents operating in specialised setting in terms of the interests, often competing interests, of this setting” (p. 113).

In Engeström’s (1996) work within activity theory, which to some considerable extent has a Vygotskian root, the production of the outcome of activity is discussed but not the production and structure of cultural artefacts such as discourse. The production of discourse is not analysed in terms of the context of its production, that is the rules, community and division of labour, which regulate the activity in which subjects are positioned. It is therefore important that the discourse is seen within the culture and structures of schooling where differences in pedagogic practices, in the structuring of interactions and relationships, and the generation of different criteria of competence, will shape the ways in which children are perceived and actions are argued and justified. This is the agenda which Hasan (2005) has pursued in an approach that draws on Halliday, Vygotsky and Bernstein.

The application of Vygotsky by many social scientists (e.g. linguists, psychologists and sociologists) has been limited to relatively small scale interactional contexts often within schooling or some form of educational setting. The descriptions and the form of analysis are in some sense specific to these contexts.

In his work on schooling, Bernstein (2000) argues that pedagogic discourse is constructed by a recontextualising principle which selectively appropriates, relocates, refocuses and relates other discourses to constitute its own order. He argues that in order to understand pedagogic discourse as a social and historical construction attention must be directed to the regulation of its structure, the social relations of its production and the various modes of its recontextualising as a practice. For him symbolic tools are never neutral; intrinsic to their construction are social classifications, stratifications, distributions and modes of recontextualizing.

The language that Bernstein (2000) has developed allows researchers to take measures of institutional modality. That is to describe and position the discursive, organizational and interactional practice of the institution. His model is one that is designed to relate macro-institutional forms to micro-interactional levels and the underlying rules of communicative competence. He focuses on two levels: a structural level and an interactional level. The structural level is analysed in terms of the social division of labour it creates (e.g. the degree of specialisation, and thus strength of boundary between professional groupings) and the interactional with the form of social relation it creates (e.g. the degree of control that a manager may exert over a team member’s work plan). The social division is analysed in terms of the strength of the boundary of its divisions; that is, with respect to the degree of specialisation (e.g. how strong is the boundary between professions such as teaching and social work or one school curriculum subject and another). Bernstein (1996) refined the discussion of his distinction between instructional and regulative discourse. The former refers to the transmission of skills and their relation to each other, and the latter refers to the principles of social order, relation and identity. Regulative discourse communicates the school’s (or any institution’s) public moral practice, values beliefs and attitudes, principles of conduct, character and manner. Pedagogic discourse is modelled as one discourse created by the embedding of instructional and regulative discourse. Bernstein provides an account of cultural transmission which is avowedly sociological in its conception. In turn the psychological account that has developed in the wake of Vygotsky’s writing offers a model of aspects of the social formation of mind which is underdeveloped in Bernstein’s work.

Mediation

Discourse may mediate human action in different ways. There is visible (Bernstein, 2000) or explicit (Wertsch, 2007) mediation in which the deliberate incorporation of signs into human action is seen as a means of reorganising that action. This contrasts with invisible or implicit mediation that involves signs, especially natural language, whose primary function is in communications which are part of a pre-existing, independent stream of communicative action that becomes integrated with other forms of goaldirected behaviour (Wertsch, 2007). Invisible semiotic mediation occurs in discourse embedded in everyday ordinary activities of a social subject’s life.

As Hasan (2001, p. 8) argues, Bernstein further nuances this claim:

What Bernstein referred to as the ‘invisible’ component of communication (see Bernstein 1990: 17, figure 3.1 and discussion). The code theory relates this component to the subject’s social positioning. If we grant that “ideology is constituted through and in such positioning” (Bernstein 1990: 13), then we grant that subjects’ stance to their universe is being invoked: different orders of relevance inhere in different experiences of positioning and being positioned. This is where the nature of what one wants to say, not its absolute specifics, may be traced. Of course, linguists are right that speakers can say what they want to say, but an important question is: what is the range of meanings they freely and voluntarily mean, and why do they prioritize those meanings when the possibilities of making meanings from the point of view of the system of language are infinite? Why do they want to say what they do say? The regularities in discourse have roots that run much deeper than linguistics has cared to fathom.

This argument is strengthened through its reference to a theoretical account which provides greater descriptive and analytical purchase on the principles of regulation of the social figured world, the possibilities for social position and the voice of participants.

These challenges of studying implicit or invisible mediation have been approached from a variety of theoretical perspectives. Holland, Lachiotte, Skinner, & Cain (1998) have studied the development of identities and agency specific to historically situated, socially enacted, culturally constructed worlds in a way that may contribute to the development of an understanding of the situatedness of the development of social capital. This approach to a theory of identity in practice is grounded in the notion of a figured world in which positions are taken up constructed and resisted. The Bakhtinian concept of the space of authoring is deployed to capture an understanding of the mutual shaping of figured worlds and identities in social practice. They refer to Bourdieu (as cited in Holland et al., 1998) in their attempt to show how social position becomes disposition. They argue for the development of social position into a positional identity into disposition and the formation of what Bourdieu refers to as habitus. Bernstein is critical of habitus arguing that the internal structure of a particular habitus, the mode of its specific acquisition, which gives it its specificity, is not described. For him habitus is known by its output not its input (Bernstein, 2000).

Wertsch (1998) turned to Bakhtin’s theory of speech genres rather than habitus. A similar conceptual problem emerges with this body of work. Whilst Bakhtin’s views concerning speech genres are ‘rhetorically attractive and impressive, the approach lacks … both a developed conceptual syntax and an adequate language of description. Terms and units at both these levels in Bakhtin’s writings (1978, 1986/1986) require clarification; further, the principles that underlie the calibration of the elements of context with the generic shape of the text are underdeveloped, as is the general schema for the description of contexts for interaction (Hasan, 2005). Bernstein acknowledges the importance of Foucault’s analysis of power, knowledge and discourse as he attempts to theorise the discursive positioning of the subject. He complains that it lacks a theory of transmission, its agencies and its social base.

Identity and Agency

Hasan brings Bernstein’s concept of social positioning to the fore in her discussion of social identity. Bernstein (1990, p. 13) used this concept to refer to “the establishing of a specific relation to other subjects and to the creating of specific relationships within subjects”. He forged a link between social positioning and psychological attributes. This is the process through which Bernstein talks of the shaping of the possibilities for consciousness. The dialectical relation between discourse and subject makes it possible to think of pedagogic discourse as a semiotic means that regulates or traces the generation of subjects’ positions in discourse. We can understand the potency of pedagogic discourse in selectively producing subjects and their identities in a temporal and spatial dimension (Diaz, 2001). As Hasan (2005) argues, within the Bernsteinian thesis there exists an ineluctable relation between one’s social positioning, one’s mental dispositions and one’s relation to the distribution of labour in society. Here the emphasis on discourse is theorised not only in terms of the shaping of cognitive functions but also, as it were invisibly, in its influence on “dispositions, identities and practices”(Bernstein, 1990, p. 33).

Within Engeström’s approach to Cultural Historical Activity Theory (1999a) the subject is often discussed in terms of individuals, groups or perspectives/views. I would argue that the way in which subjects are positioned with respect to one another within an activity carries with it implications for engagement with tools and objects. It may also carry implications for the ways in which rules, the community and the division of labour regulate actions, including learning, of individuals and groups.

Holland et al. (1998) have studied the development of identities and agency specific to historically situated, socially enacted, culturally constructed worlds. They draw on Bakhtin and Vygotsky to develop a theory of identity as constantly forming and in which the person is understood as a composite “of many, often contradictory, selfunderstandings and identities (…) [which are distributed across] the material and social environment and (…) [are rarely] durable” (p. 8). Holland et al. (1998) draw on Leont’ev in the development of the concept of socially organized and reproduced figured worlds which shape and are shaped by participants and in which social position establishes possibilities for engagement. They also argue that figured worlds:

Distribute “us” not only by relating actors to landscapes of action (as personae) and spreading our senses of self across many different fields of activity, but also by giving the landscape human voice and tone (…). Cultural worlds are populated by familiar social types and even identifiable persons, not simply differentiated by some abstract division of labor. The identities we gain within figured worlds are thus specifically historical developments, grown through continued participation in the positions defined by the social organization of those world’s activity [emphasis added] (Holland et al. 1998, p. 41).

This approach to a theory of identity in practice is grounded in the notion of a figured world in which positions are taken up constructed and resisted. They argue for the development of social position into a positional identity into disposition and the formation of what Bourdieu refers to as habitus. It is here that I feel that this argument could be strengthened through reference to a theoretical account which provides greater descriptive and analytical purchase on the principles of regulation of the social figured world, the possibilities for social position and the voice of participants.

Engeström (1999b), who has tended to concentrate on the structural aspects of CHAT, offers the suggestion that the division of labour in an activity creates different positions for the participants and that the participants carry their own diverse histories with them into the activity. This echoes the earlier assertion from Leont’ev:

Activity is the minimal meaningful context for understanding individual actions… In all its varied forms, the activity of the human individual is a system set within a system of social relations… The activity of individual people thus depends on their social position [emphasis added], the conditions that fall to their lot, and an accumulation of idiosyncratic, individual factors. Human activity is not a relation between a person and a society that confronts him…in a society a person does not simply find external conditions to which he must adapt his activity, but, rather, these very social conditions bear within themselves the motives and goals of his activity, its means and modes. (Leont’ev, 1978, p. 10).

In activity the possibilities for the use of artefacts depend on the social position occupied by an individual. Sociologists and sociolinguists have produced empirical verification of this suggestion (Bernstein, 2000; Hasan, 2001; Hasan & Cloran, 1990). My suggestion is that the notion of subject within activity theory requires expansion and clarification. In many studies the term subject perspective is used which arguably infers subject position but does little to illuminate the formative processes that gave rise to this perspective.

Holland et al. (1998) also argue that multiple identities are developed within figured worlds and that these are “historical developments, grown through continued participation in the positions defined by the social organization of those worlds’ activity” (p. 41). This body of work represents a significant development in our understanding of the concept of the subject in activity theory.

Conclusion

The language that Bernstein has developed allows researchers to develop measures of school modality. That is, to describe and position the discursive, organizational and interactional practice of the institution. He also noted the need for the extension of this work in his discussion of the importance of Vygotsky’s work for research in education.

“His theoretical perspective also makes demands for a new methodology, for the development of languages of description which will facilitate a multilevel understanding of pedagogic discourse, the varieties of its practice and contexts of its realization and production” (Bernstein, 1993, p. 23).

This approach to modelling the structural relations of power and control in institutional settings taken together with a theory of cultural–historical artefacts that invisibly or implicitly mediate the relations of participants in practices forms a powerful alliance. It carries with it the possibility of rethinking notions of agency and reconceptualising subject position in terms of the relations between possibilities afforded within the division of labour and the rules that constrain possibility and direct and deflect the attention of participants.

It accounts for the ways in which the practices of a community, such as school and the family are structured by their institutional context and that social structures impact on the interactions between the participants and the cultural tools. Thus, it is not just a matter of the structuring of interactions between the participants and other cultural tools; rather it is that the institutional structures themselves are cultural products that serve as mediators in their own right. In this sense, they are the message, that is a fundamental factor of education. As Hasan (2001) argues, when we talk, we enter the flow of communication in a stream of both history and the future. There is therefore a need to analyze and codify the mediational structures as they deflect and direct the attention of participants and as they are shaped through interactions which they also shape. In this sense, combining the intellectual legacies of Bernstein and Vygotsky permits the development of cultural historical analysis of the invisible or implicit mediational properties of institutional structures which themselves are transformed through the actions of those whose interactions are influenced by them. This move would serve to both expand the gaze of post Vygotskian theory and at the same time bring sociologies of cultural transmission into a framework in which institutional structures are analyzed as historical products which themselves are subject to dynamic transformation and change as people act within and on them.

References

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Fuente del Artículo:

http://revistas.um.es/rie/article/view/252801/195001

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UNICEF advierte sobre crisis global en educación y pide inversiones

UNICEF/20 Septiembre 2016/Fuente: Prensa Latina
El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) advirtió hoy que el planeta vive una crisis global en materia de educación, ante la cual reclamó mayores recursos para el sector.
 En una nota de prensa circulada aquí, la agencia de la ONU precisó que más de dos tercios de los niños en edad escolar en los países pobres no aprenderán las habilidades básicas de la enseñanza primaria para 2030, pese a las metas recogidas en la Agenda de Desarrollo Sostenible adoptada hace un año.

Esos menores seguirán atrapados en un ciclo de pobreza y sin los conocimientos necesarios para contribuir con sus sociedades y economías, lamentó el Fondo, a propósito de las decenas de jefes de Estados o de Gobierno presentes aquí para el comienzo mañana del segmento de alto nivel de la Asamblea General de Naciones Unidas en su 71 Período de Sesiones.

Según Unicef, urge que los gobiernos nacionales incrementen las inversiones en educación.

‘Cada niño, en cada país, en cada barrio y en cada hogar, tiene el derecho no solo de sentarse en un aula, sino de recibir una educación de calidad’, afirmó el director ejecutivo de la agencia, Anthony Lake.

Unicef publicó hoy un reporte sobre el tema, en el que llama la atención acerca de los desafíos existentes y de la importancia de aumentar las inversiones en materia de la enseñanza.

El informe refleja problemas como el hecho de que 330 millones de estudiantes de los niveles primario y secundario no alcanzan los conocimientos básicos, y el mayor impacto de las dificultades en las niñas que en los niños.

Fuente de la Noticia:  
http://prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=27120&SEO=unicef-advierte-sobre-crisis-global-en-educacion-y-pide-inversiones
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España: Concedidos más de 400.000 euros para financiar acciones de sensibilización y educación para el desarrollo

España/19 de septiembre de 2016/Autor: Europa Press/ Fuente: lainformacion.com

El Departamento de Derechos Sociales ha resuelto la convocatoria de subvenciones por la que financiará con 411.009 euros un total de 17 acciones de sensibilización y de educación para el desarrollo en Navarra.

Son proyectos relacionados con diferentes ámbitos como los derechos humanos, los objetivos de desarrollo sostenible, la paz, la participación social, el consumo responsable, la soberanía alimentaria, los flujos migratorios, las políticas de exclusión o la igualdad de género.

En concreto, se subvencionarán con 247.580 euros nueve programas de educación para el desarrollo en el ámbito formal, es decir, en centros educativos.

Son los siguientes: ‘Por el derecho a una educación equitativa, inclusiva y de calidad para todas las personas’, de la Fundación Alboan; ‘Escuelas navarras solidarias: Objetivos de Desarrollo Sostenible y Derechos Humanos’, de la Asociación Comité Español de la UNRWA; ‘No consumas sus derechos’, de SED; ‘Escuelas sin Racismo; escuelas para la Paz y el Desarrollo’, de ACPP; y ‘De Sol a Sol. Escuelas por un desarrollo sostenible. Fase II’, de la Fundación Paz y Solidaridad.

También se subvencionarán ‘Educando para una ciudadanía global a través de trabajos de fin de estudios y prácticas académicas en proyectos de cooperación universitaria para el desarrollo: programas Formación Solidaria y CREAS UPNA’, de la Universidad Pública de Navarra; ‘Una propuesta de ciudadanía activa a través del Consumo Responsable y la Participación Social II’, de OCSI; ‘Tejiendo cambios’, de Médicos del Mundo; y ‘Cine, DDHH y videoactivismo: comprender el mundo desde la perspectiva de los derechos humanos a través del cine’, de la Fundación IPES.

Por otra parte, el Departamento de Derechos Sociales financiará con 138.612 euros seis acciones de sensibilización, que tienen por objeto concienciar a la ciudadanía acerca de los problemas que afectan a los países en desarrollo, en especial a los menos adelantados, a la vez que favorecen la comprensión de las causas de la pobreza y las interrelaciones económicas, sociales y culturales de la globalización.

Son las siguientes: ‘XII Muestra de Cine y Derechos Humanos’, representada por IPES; ‘África Imprescindible. Al Sur del Sáhara. 16ª edición’, por Fundación PROCLADE Yanapay; ‘Hacia una gobernanza local y transformadora en clave de soberanía alimentaria e igualdad de género’, por Mugarik Gabe Nafarroa; ‘Construyendo caminos, derribando muros: los flujos migratorios y las políticas de exclusión’, por SODePAZ; ‘Comercio Justo: alternativa real de un Consumo Responsable’, por Setem; y ‘Acercando opciones de consumo responsable y comercio justo’, de REAS Navarra.

Finalmente, se apoyarán con 24.817 euros los proyectos de educación para el desarrollo en el ámbito no formal ‘Jóvenes y Educación no formal 2016. Grupos de Acción Social’, de Medicus Mundi; y ‘Kreamundos: imaginando mundos más justos y solidarios’, de ANNF

Fuente de la Noticia:

http://www.lainformacion.com/policia-y-justicia/justicia-y-derechos/Concedidos-financiar-sensibilizacion-educacion-desarrollo_0_955105615.html

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Rusia: La erosión de legitimidad del régimen de Putin

Europa/Rusia/Septiembre 2016/Noticias/http://kaosenlared.net/

Reproducimos resolución política del Sexto Congreso del Movimiento Socialista de Rusia (MSR), que se celebró en Moscú el 8 y 9 de mayo. Fue publicada el 12 de mayo de este año en la página web del MSR [1] con la siguiente explicación: “Este es nuestro análisis de las tendencias actuales del sistema político ruso: la evolución del ‘Putinismo’ (el “consenso patriótico”), su curso socio-económico, su creciente militarización, sus temores ante la revuelta social, así como el estado de las fuerzas que se oponen al régimen”.

Durante casi un cuarto de siglo, Rusia ha estado en un callejón sin salida histórico. La imposibilidad de un desarrollo armonioso de las antiguas formas socio-económicas de la sociedad llevó a la ruptura del orden constitucional en 1993. Las perspectivas que se impusieron como resultado en las siguientes décadas implicaron la regresión social y la destrucción de las instituciones que habían organizado la vida de millones de personas. A finales de 1990, con el fin de preservar la nueva arquitectura de la sociedad y al mismo tiempo evitar la agitación social en Rusia, el régimen de Putin se impuso como un compromiso entre la profundización de las transformaciones bajo el reino del mercado y el fortalecimiento del papel del Estado .

1. La victoria de Vladimir Putin en las elecciones presidenciales de marzo de 2012 marcó un giro conservador del régimen, la redefinición del contenido del consenso en torno a la figura del presidente. La reacción agresiva contra el Maidan en Kiev, la anexión de Crimea y la interferencia “híbrida” en el este de Ucrania buscan transformar las relaciones entre el régimen y la sociedad. En este sentido, los acontecimientos de 2014 han confirmado el viejo lema de Clausewitz: “La guerra es la continuación de la política [por otros medios].” Desde entonces, el apoyo al régimen existente ya no se presenta como una elección racional, sino como un deber ciudadano, similar a la devoción patriótica al propio país. Este nuevo contenido ideológico fue sucintamente formulado por Vyacheslav Volodin: “Con Putin, Rusia existe, sin Putin no hay Rusia.” Tal personificación significa efectivamente que la figura de Putin como “padre” simbólico se eleva por encima de la política del día a día. Se puede ser liberal o nacionalista, estar a favor del control estatal de la economía o ser partidario del libre mercado, exigir la dimisión del gobierno, de ciertos ministros o gobernadores, pero el enlace “Putin-Crimea-Rusia” no puede ser cuestionado o discutido. Los que no están de acuerdo fundamentalmente con ello, simplemente se situan fuera de los límites del espectro político ruso y se convierten en “traidores a la nación”.

En esta lógica, la responsabilidad por la fuerte caída de los niveles de vida y las consecuencias adversas de las medidas neoliberales “anti-crisis” es asumida por todos, o por quién se quiera – excepto por el Presidente. Incluso ahora, cuando el efecto de la propaganda sobre el “retorno de Crimea” está, obviamente, empezando a decaer, el índice de apoyo personal de Putin sigue siendo alto. El apoyo al régimen existente no está cuestionado y se convierte en un deber cívico. Y el status de Crimea reemplaza completamente el problema de quién posee Rusia.

2. Es en este contexto de cambios ideológicos en la estructura del régimen, se esta desarrollando la preparación de las elecciones legislativas de septiembre. A lo largo de la era Putin, las elecciones legislativas y presidenciales han sido parte del mismo ciclo político, con un solo escenario: el éxito triunfal del partido “Rusia Unida” era incuestionable y garantizaba el éxito aún mayor de Vladimir Putin. En diciembre de 2011, este mecanismo falló: el fraude a gran escala en favor de “Rusia Unida” provocó manifestaciones de masas, cuyos participantes expresaron su rechazo al sistema político en su conjunto.

Hoy en día, la nueva lógica política del “tercer período” de Putin pretende romper este ciclo. En el contexto de una fuerte pérdida de confianza en el gobierno, el Kremlin tomó la decisión, en el verano de 2015, de adelantar las elecciones legislativas de diciembre de 2016, y posponer la elección presidencial a marzo de 2018 – prolongando así el mandato del presidente a seis años. El significado de una maniobra de este tipo es obvia: a partir de ahora en las elecciones presidenciales y legislativas ya no deben ser las dos caras de una misma situación, sino dos procesos políticos totalmente diferentes. En la primera etapa, el número limitado de partidos que componen la sinfonía del “consenso patriótico” va a criticar al gobierno y sus oponentes, compitiendo entre sí para ganar la simpatía de los sectores descontentos de la población. En una segunda etapa, el apoyo a Putin como candidato a presidente debe fluir de un instinto patriótico orgánico.

Ya en la actualidad, los partidos de la “oposición oficial” – el Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR) y “Rusia Justa” – centran su campaña en duras críticas al gobierno e incluso exigen su renuncia. Estos dos partidos están controlados por la administración del Kremlin, sirven como un barómetro de la crítica tolerable. Guennadi Ziuganov y Sergei Mironov han apoyado todas las iniciativas políticas importantes del Kremlin, desde las nuevas leyes represivas contra los “agentes extranjeros” al apoyo militar al régimen de Bashar al-Assad en Siria. Al mismo tiempo, situándose como el flanco izquierdo del espectro político, despliegan una amplia gama de puntos de vista dentro del consenso de Putin, que permite la crítica de algunas decisiones impopulares. En un cuadro de creciente descontento social (en su mayor parte pasivo) “Rusia Unida” – que no sólo dirige el gobierno, sino que tiene la mayoría de los gobernadores regionales-, puede convertirse en el “cabeza de turco” ritual.

Sin embargo, este escenario predecible, desarrollado en el Kremlin, podría ser suplantado por otro, relacionado con el fortalecimiento de las estructuras militares y de policía y su competencia interdepartamental cada vez más activa. Este proceso, que se inició con la creación de la Guardia Nacional, está creciendo en importancia: cada estructura de poder se dedica a su auto-promoción, no sólo para recordar a la gente su existencia, sino también para demostrar a los ministerios rivales su capacidad de lucha, única e insuperable, frente a la amenaza potencial.

Por ejemplo, Alexander Bastrykin, en un reciente artículo programático, propone la anulación de las elecciones, ya que podrían ser demasiado peligrosas. Llama sin rodeos a que se deje de “jugar a la farsa de la democracia” y dar a los enemigos una “seria, adecuada y simétrica respuesta (…) en la perspectiva de las próximas elecciones.” Con el nombramiento de Tatiana Moskalkova, incluso el aparato del mediador para los derechos humanos, que hasta ahora era neutral, parece estar convirtiéndose en un nuevo bastión de la lucha contra las conspiraciones.

Obviamente, esta gesticulación se relaciona con el hecho de que la crisis económica y social se profundizan pero por el momento no tienen consecuencias políticas visibles: no hay levantamientos de masas espontáneas, no hay huelgas industriales sectoriales (mientras que el volumen total de los conflictos laborales aislados esta aumentando).

La disminución de la función de los órganos electos de las entidades administrativas de la Federación, en beneficio de los funcionarios designados que representan los intereses de los poderes ejecutivos, es una parte integral de la degradación de todo el sistema político. La reforma del gobierno local de 2014, que abolió la elección directa de alcaldes en algunas grandes ciudades y el recorte del poder de las asambleas municipales para definir cómo se eligen los jefes de pueblos y distritos, es parte de esta lógica con el objetivo de privar a la población de los poderes de los gobiernos locales e instalar en ellos a las élites políticas locales en armonía con la comunidad de negocios. En el contexto de la asignación de presupuestos por el centro federal y la concentración de poder en manos de los líderes locales inamovibles ( “principitos”), que no son de ninguna manera responsables ante el público, el modelo de gobierno represivo de Putin está cada vez más generalizado .

3. Las consecuencias sociales de la crisis económica están afectando a la mayoría de la población. La propaganda que justifica esta situación por las maquinaciones de Occidente es cada vez menos convincentes. La aplicación de sanciones internacionales y la caída de los precios del petróleo, que comenzó en el año 2014, han acelerado la caída de la producción que se inició a partir de 2012. Además, a finales de 2014, cuando el colapso del rublo en el mercado del tipo de cambio alcanzó su punto máximo, el primer ministro Medvedev admitió que Rusia “no estaba saliendo de la crisis de 2008.” la crisis mundial no sólo se refleja en la debilidad de la economía rusa, sino que ha provocado el lento colapso de todo el sistema capitalista post-soviético, lo que ha llevado a un mayor fortalecimiento de la actividad militar y el endurecimiento del régimen en el país. Del mismo modo, en los últimos dos años, una fuerte disminución de los ingresos del petróleo, combinada con la imposibilidad de los bancos rusos de refinanciarse en Occidente, ha reducido el margen de maniobra del gobierno. La estrategia anterior de ir tapando los agujeros en la economía con la ayuda del enorme fondo de reserva del gobierno, está casi agotada. Pero la magnitud de la crisis actual hace más real la perspectiva de una catástrofe.

Así, al final de 2015, la desaceleración de la economía rusa se caracterizó por una disminución del 3,7 por ciento del PIB; la inflación alcanzó el 15,5 por ciento (con un máximo de 16,9 por ciento en marzo de 2015). En este corto período, el aumento de la tasa de pobreza ha sido impresionante: el número de personas con ingresos por debajo del umbral de la pobreza aumentó de 16.100.000 a 19.200.000 personas (el 13,4 por ciento de la población). Cabe señalar que a finales del año pasado, la línea de pobreza se estableció oficialmente por el gobierno en 9.452 rublos (alrededor de 123 euros) al mes. Y ¿cuántas personas tienen ingresos sólo ligeramente superiores a esta cantidad insignificante, justo por encima de la línea oficial de la pobreza? Por otra parte, de acuerdo con una encuesta reciente, el 73 por ciento de los rusos no tienen reservas “para un día de lluvia” y gastan todo su salario en necesidades básicas.

En este contexto, las cifras de desempleo, a primera vista, no son tan malas: las estadísticas oficiales indican una tasa del 5,8 por ciento (4,4 millones de personas). Este número también incluye a aquellos que buscan empleo sin estar inscrito en la bolsa de trabajo. Al mismo tiempo, durante los tres primeros meses de 2016, el número de los que se declararon ‘parados’ aumentó en 70.000 personas, el 6 por ciento de la población activa, según la oficina de estadísticas Rosstat. El crecimiento relativamente bajo del desempleo en una situación de muy rápida disminución de los niveles de vida se explica por las medidas del gobierno para preservar el empleo formal (con salarios más bajos y la reducción de las horas de trabajo). Por ejemplo, la práctica de los permisos sin sueldo a largo plazo es común en las grandes empresas industriales. El “mantenimiento de la estabilidad social” es una razón importante para ello, no en las grandes ciudades, donde en caso de despidos es posible encontrar otro trabajo mal pagado, pero si en los llamados “pueblos mono-industriales” construidos en la época soviética alrededor de industrias clave. Si hubiera una reducción drástica de los puestos de trabajo en dichas empresas, una parte significativa de la población de la ciudad automáticamente pasaría a la categoría de desempleados de larga duración, y esas ciudades se convertiría en focos potenciales de explosiones sociales.

Esta contradicción – entre el mantenimiento del empleo (para evitar una caída repentina de los ingresos de la población) y el uso de las recetas de austeridad contra los efectos de la crisis – ha sido la base de la política fiscal de Rusia durante los últimos dos años. Durante la aprobación del presupuesto de 2016, el primer ministro Medvedev anunció: “No podemos lograrlo sin una racionalización del gasto, pero no podemos hacerlo sólo, como hemos hecho con demasiada frecuencia, mediante el aumento de la presión fiscal sobre las empresas, sino reduciendo los gastos ineficientes”. Entre dichos gastos, Medvedev incluye, por ejemplo, la indexación de las pensiones con el costo de vida. Por lo tanto, se propone eliminar completamente la indexación para los trabajadores pensionistas (14,9 millones) y limitar las subidas a un 4 por ciento (cuando la inflación se espera oficialmente que sea al menos del 10 por ciento). El aumento de la edad de jubilación a los 65 es una de las medidas indicadas para luchar contra el déficit presupuestario. Sin embargo, la aplicación práctica de esta medida ha sido pospuesta por razones obvias hasta después de las elecciones legislativas, o de hecho de las elecciones presidenciales (el número total de pensionistas en la Rusia actual se sitúa en 41,4 millones, casi un tercio de la población total).

El mecanismo de indexación de los salarios en el sector privado no está desarrollado en el derecho laboral en Rusia y, de hecho, tiene el carácter de una “recomendación” (a decidir en los convenios colectivos, que sólo existen en las empresas más grandes). En los últimos dos años, los trabajadores del sector público no se han beneficiado de la indexación de los salarios. Es significativo que el aumento de salarios para este sector (que ni siquiera puede compensar la pérdida causada por la inflación) este prevista para el otoño de 2016, y, obviamente, será utilizado con fines de propaganda en la víspera de las elecciones legislativas.

Aunque la austeridad es la principal característica del presupuesto de 2016, con recortes de gastos significativos en la educación y la salud, pocos meses después de su adopción se redujo otro 10 por ciento. La estructura misma de los ingresos del gobierno – en el que las ganancias de la exportación de petróleo y gas son esenciales (hasta el 70 por ciento) – significa que habrá recortes continuos en el futuro.

4. Al parecer, la élite de Putin no tiene un plan a largo plazo para rescatar a la economía nacional. Las “medidas anticrisis” que se toman apuntan más bien a preservar el status quo social hasta que haya un aumento de los precios del petróleo, por ejemplo. El cinismo sin límites de la élite rusa se acompaña de una manera espectacular de una fe casi mística en “la mano invisible del mercado”, que la salvará, más o menos como en la década del 2000, cuando los altos precios del petróleo parecían ser un verdadero regalo del destino. En diciembre de 2014, justo después del “Martes Negro” (cuando el rublo se desplomó en 15 puntos), Vladimir Putin, fue bastante sincero al afirmar que “el crecimiento es inevitable, en particular debido a que el entorno económico externo va a cambiar.”

La lógica de los “megaproyectos” – programas prioritarios con responsabilidad personal de quienes los ejecutan y plazos limitados, concentran los recursos y los esfuerzos del aparato burocrático (por ejemplo, los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi, la integración de Crimea, la construcción del cosmódromo Vostochny [oriental] etc.) es un rasgo característico de Putinismo. Los grandes proyectos de construcción, desde mediados de la década de 2000, exigen grandes inversiones presupuestarias, y se presentan como la manera de orientar socialmente los beneficios extraordinarios del petróleo: cada proyecto implica la creación de puestos de trabajo y la inversión en infraestructura, y debe suponer un efecto económico positivo. De hecho, los beneficios de este tipo de obras de gran volumen acaban en las grandes empresas, que reciben órdenes estatales y garantías bancarias. En cuanto a los “puestos de trabajo” creados, han demostrado rápidamente ser una trampa para los trabajadores que, bajo la presión de sus empleadores y la maquinaria burocrática del Estado, no pueden defender sus derechos (lo que ha sido evidente con el engaño de los trabajadores durante la construcción de las instalaciones para los Juegos de Sochi y el cosmódromo Vostochny).

En resumen, el concepto de megaproyectos, presentado por el Estado ruso como un medio de redistribución de los ingresos del petróleo en beneficio de la gente, resulta ser en realidad una herramienta para enriquecer rápidamente a una élite microscópica a expensas de la población. Sin embargo, los propagandistas logran centrar la atención en el “éxito” de estos proyectos (gracias a la autoridad de su principal patrocinador, el Presidente de la Federación de Rusia) y hacen caso omiso de su perversidad catastrófica. Por lo tanto las acciones “anti-crisis” del gobierno están determinadas principalmente por el deseo de garantizar a toda costa la reelección de Vladimir Putin en 2018. Sin embargo, ¿qué pasará? Por el momento, a nadie le preocupa.

Al mismo tiempo, otra lógica, neoliberal, aparece claramente detrás de todo esto: usan la recesión económica y el empobrecimiento de la población para promover “reformas estructurales” que recortan radicalmente los derechos sociales y el coste de la mano de obra. Por lo tanto, de acuerdo con estimaciones de los expertos del banco estatal Vnesheconombank, la indexación incompleta y la continua caída de los ingresos de la población significará que, en 2017-2018, el porcentaje de los beneficios brutos superará el porcentaje total de los salarios y el país volverá a ser atractivo para los inversores.

Las discusiones acerca de la posible privatización de los grandes activos públicos del Estado, como los ferrocarriles o Sberbank, el banco más grande de Rusia, están relacionados con está lógica neoliberal. No es casualidad que, con la continuación de las sanciones, la misión conjunta del FMI y el Banco Mundial, reunida en Moscú en marzo de este año, alabara el curso “anti-crisis” del gobierno ruso. El reciente nombramiento de Alexei Kudrin al Consejo Económico del Presidente es parte de esta tendencia.

5. Es importante hacer hincapié en que la búsqueda de nuevas fuentes de ingresos del Estado en el contexto de la profundización de la crisis y de la caída de los precios de los hidrocarburos conducirá a una mayor militarización de la economía, y, en consecuencia, a una política exterior más agresiva. En los últimos años, las inversiones a gran escala en la producción de armas han sido una de las principales prioridades del gobierno: en 2016 el presupuesto militar ha llegado al 4 por ciento del PIB (0,8 por ciento más que el año anterior). Más allá de sus objetivos de política exterior, la intervención en Siria ha cumplido con claridad la tarea de dar a conocer las últimas innovaciones militares. Por lo tanto, uno de sus resultados han sido los pedidos y compras de la India, Argelia y otros países, por un total de 7 mil millones de dólares, de los bombarderos y helicópteros militares rusos.

Tanto la agresión “híbrida” en Ucrania y las operaciones militares en Siria no están relacionadas exclusivamente con razones geopolíticos y la lucha para hacer valer la posición de Rusia contra Occidente. También están directamente vinculadas a la crisis, cada vez más profunda, de todo el sistema político y económico del capitalismo ruso. Las opciones militaristas hacen que sea posible reforzar la legitimidad del gobierno dentro del país, tanto ante la población general, como la élite.

6. Uno de los principales componentes del “consenso patriótico”, hasta hace poco, ha sido la criminalización de cualquier descontento político o social. La masiva propaganda anti-ucraniana que ha llenado los medios de comunicación gubernamentales desde principios de 2014, ha subrayado sistemáticamente la relación entre las protestas a gran escala y la inevitabilidad del caos y el empobrecimiento general. El argumento conservador clásico de la “inutilidad” de hacer concesiones sociales [2], según el cual satisfacer los deseos de las masas al final sólo conduce a un empeoramiento de la situación social, se ha empleado desde el principio. La otra cara de la misma argumentación es denunciar el carácter externo de todos los conflictos sociales: detrás de cada uno de ellos se oculta la ambición de fuerzas extranjeras de desestabilizar la situación y provocar, en última instancia, un cambio de régimen que tendría consecuencias catastróficas para la independencia nacional del país. Toda huelga o movimiento social local ha sido acusado de inmediato de intentar “organizar una nueva Maidan”. Además, la nueva retórica “post-Crimea” del Kremlin ha consolidado la posición de la oligarquía estatal y empresarial local. Para conservar el poder, sólo necesitan denunciar cualquier competidor político como un agente de las fuerzas revolucionarias subversivas. Sólo hacia finales de 2015 estas fórmulas de propaganda comenzaron a perder su fuerza.

Las protestas, en relación con las diferentes manifestaciones de la crisis y la política “anti-crisis” del gobierno, son cada vez más numerosas, aunque están todavía muy lejos de formular su propio programa alternativo, o de coordinarse a nivel nacional.

La más importante ha sido la acción de protesta de los camioneros que comenzó en noviembre de 2015 [3]. Desde el principio, el gobierno tomó una posición inequívoca: no haría concesiones sobre los impuestos que tienen que pagar. La fuerte presión política del gobierno, pero también la ausencia de una organización fuerte de los conductores de camiones capaz de coordinar su protesta en una situación difícil, llevaron a la extinción gradual de su movimiento.

Desde 2015, el número de protestas de los trabajadores se ha incrementado, tanto las acciones espontáneas o las organizadas por los sindicatos independientes contra los despidos, los recortes en los salarios o los retrasos en el pago de los salarios. Así, el año pasado el número de protestas aumentó en un 40 por ciento en comparación con 2014. Entre las personas que participan en huelgas (huelgas de un día o paradas de trabajo), destacan los trabajadores de las grandes empresas del sector productivo, los trabajadores del sector público (hospitales, los empleados municipales), los que trabajan en el sector de los servicios e incluso las fábricas de armamento.

Los partidos de la oposición pertenecientes al “consenso patriótico”, el PCFR y “Rusia Justa”, desempeñan un papel cada vez mayor en la desorientación de los participantes en estas acciones hasta ahora dispares. No existe ninguna organización poderosa decidida a participar en el combate de los que luchan; por lo tanto, buscan intermediarios políticos entre quienes tienen recursos y están, evidentemente, integrados en el sistema, pero que son capaces de trasladar sus reivindicaciones. Esta función de “válvula de seguridad”, que era habitual de los “comunistas” de Rusia en la década de 1990, se traslada cada vez más al Kremlin y es incorporada de manera orgánica en la lógica de la campaña electoral legislativa.

Por su parte, la oposición liberal, que normalmente se encuentra fuera del sistema político institucional y que hace hincapié en la necesidad de su democratización radical, permanece aislada de la creciente indignación social. En primer lugar, esto se debe a su tradición política y su carácter social. Siguiendo a los “reformadores liberales” de la era Yeltsin, líderes como Mikhail Kasyanov y Alexei Navalny consideran que la clave del cambio radica es el creciente descontento de algunos sectores del capital mediano y grande. Además, Kasyanov – al igual que el exiliado político Jodorkovski – reconoce la posibilidad de un trabajo conjunto en una futura “Rusia libre” con representantes del “ala liberal” del establishment de Putin, como el ex ministro de Finanzas, Alexei Kudrin, la actual jefa del Banco Central, Elvira Nabiullina y el director del banco estatal Sberbank, German Gref. Las exigencias de “purga” de funcionarios corruptos y de democratización del sistema son combinadas, por parte de la oposición liberal radical, con el reconocimiento de la necesidad de “reformas estructurales” y el “fin de la confrontación con Occidente.” Creen que el desmantelamiento del régimen personal [de Putin] debería ser más bien una transformación en la parte superior, en colaboración con la presente élite, y consideran que los movimientos de protesta extraparlamentarios solo pueden ser un factor secundario de presión.

7. La izquierda radical, que no es parte ni de la oposición del “consenso patriótico” ni de la liberal, debe encontrar una conexión con este creciente movimiento de protesta social, que aún no está estructurado organizativa o políticamente. El problema, sin embargo, es que esta izquierda radical está ella misma en decadencia. Algunos de sus portavoces más conocidos, como Sergei Udaltsov y Alexei Gaskarov, siguen en prisión. Los acontecimientos en Ucrania también han provocado una profunda división en la izquierda, parte de la cual ha apoyado de manera activa la intervención rusa.

En esta situación, debemos comenzar a desarrollar un amplio programa de cambio, basado en la exigencia de una revisión de las relaciones de propiedad existentes, que tienen su origen en las privatizaciones de Yeltsin y Putin. La consecuencia natural de esta revisión es la demanda de desmantelar todo el sistema político engendrado por la Constitución ultra-presidencial de 1993, que debe ser reemplazada por una república parlamentaria. Este programa debe garantizar el reconocimiento del valor de la democracia política no como un instrumento, sino como un principio fundamental del poder popular, esencial para la realización coherente de las aspiraciones de igualdad social.

La profundización de la crisis y el debilitamiento constante de la magia del “consenso patriótico” ofrecen nuevas oportunidades para promover políticas democráticas y socialistas. Las tácticas para la acción de la izquierda en la situación actual tendrán que ser desarrolladas sobre la base del análisis y los objetivos estratégicos que aquí se recogen.

Notas:

[1]http://anticapitalist.ru/%20Documents/%20rezolyuczii%20/politicheskaya_rezolyucziya_vi_sezda_rsd.html

[2] Su argumento se basa en la observación selectiva de los efectos de la agitación social: por ejemplo, ya que después de la revolución en Ucrania, el poder fue nuevamente tomada por un puñado de miembros de la élite anti-popular, esto se repetirá en todos futuros levantamientos: de esta manera todos los intentos de transformación social se declaran sin sentido e incluso perjudiciales. Para demostrar la inutilidad del cambio, siempre se toman como ejemplo esas revoluciones que terminan en restauración reaccionaria. Los efectos positivos del cambio social nunca se mencionan. (Nota que acompaña al texto de la resolución publicada por el RSD).

[3] Este fue un movimiento contra el impuesto sobre el kilometraje, fijado en 3,73 rublos por kilómetro, impuesto a los vehículos de más de 12 toneladas desde el 15 de noviembre de 2015. Conocido como “Platón”, una abreviatura de “Platit za Tonu” (impuesto por tonelada), este impuesto es recaudado por RT-Invest transportnye Systemy, creado a tal efecto por Igor Rotenberg, hijo de un amigo de Putin, y la corporación nacional de Rusia Rostec (que emplea a 900.000 personas). RT- Invest transportnye Systemy invirtió 29 mil millones de rublos, de los cuales 27 mil millones corresponden a un préstamo concedido por el banco público Gazprombank, dirigido por gente cercana a Putin.

Movimiento Socialista de Rusia Organización de la izquierda alternativa de Rusia.
Fuente:
http://www.internationalviewpoint.org/spip.php?article4666
Traducción: G. Buster

Fuente:

Noticias kaosenlared.net Contrainformación

Fuente imagen:

https://lh3.googleusercontent.com/ir7DMrV8BOBGGT4J_l7X0ZaZ-z_gn88pDSWXCaAUffx5ERRKGtV7xhQetSPfVRVLgBWJ=s152

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Consejos para evitar los incendios forestales

América del Norte/ Sur/Central/Oceanía/Asia/África/Septiembre 2016/http://www.ecologistasenaccion.org/

Por: Ecologistas en acción
«Sin fuego no hay incendios»

  1. No enciendas fuego en el campo, ni para quemar rastrojos o pastos, ni para utilizar barbacoas o fogatas, (ni tan siquiera en las áreas recreativas habilitadas a tal efecto). En la época de alto riesgo de incendios, del 1 de junio al 1 de noviembre, cualquier chispa o llama, por pequeña que sea, puede dar lugar a un desastre.
  2. No arrojes al suelo cerillas, colillas, cigarros u objetos en combustión, ni tampoco papeles, plásticos, vidrios o cualquier tipo de residuo o material combustible susceptible de originar un incendio. Lo mejor: es no fumar en el campo.
  3. En los terrenos forestales no utilices desbrozadoras, motosierras, grupo de soldadura, amoladora o radial.
  4. A las personas cuya vivienda se encuentre ubicada o circundada por terrenos agrícolas o forestales, se les recomienda que no pongan setos de especies que arden con facilidad (arizónicas, cipreses, etc), y que no construyan barbacoas en los límites de la finca, o al menos, que nunca las utilicen los días de viento. Igualmente, se debe solicitar a la comunidad de vecinos la elaboración de un plan de autodefensa (instalación de hidrantes en las calles, mantener las calles y caminos aledaños despejados de vehículos y de vegetación, construcción de depósitos de agua, etc). Deposita la basura y los restos de poda en los contenedores o vertederos habilitados, nunca te deshagas de ellos amontonándolos junto a la vivienda o quemándolos.
  5. En épocas de riesgo de incendios, del 1 de junio al 1 de noviembre, para adentrarse en el monte es conveniente conocer bien el terreno, las vías de comunicación, caminos alternativos y procurar caminar siempre por zonas de gran visibilidad. Si vas a practicar senderismo, en especial en compañía de mayores y niños, procura no salirte de los circuitos señalizados.
  6. Comunica a las autoridades públicas los vertederos o puntos de vertidos ilegales que encuentres en terrenos forestales o próximos a ello. Suelen ser una causa habitual de aparición de incendios forestales.
  7. No pretendas llegar en coche o vehículo motorizado a todas partes, el contacto del tubo de escape con matorrales secos podría provocar un incendio. Del 1 de junio al 1 de noviembre, para evitar incendios no utilices el vehículo. En zonas forestales estaciona el coche en aparcamientos habilitados, o, al menos, en zonas totalmente despejadas de pastos o matorral.
  8. Si ves un incendio avisa lo antes posible al 112, teléfono de emergencia, o al 062 teléfono de la Guardia Civil. Indica en tu aviso el camino más adecuado para llegar, teniendo en cuenta hacia donde avanza el fuego. Es recomendable, además, conocer los servicios de emergencia locales y como contactar con ellos.
  9. Las personas que se encuentren cerca de un incendio, deben intentar ir a un claro donde el fuego no les pueda alcanzar, tratando de alejarse por las zonas laterales del incendio y más desprovistas de vegetación; si circulan en coche deben cerrar las ventanillas e intentar dirigirse a una zona fuera de peligro. No debes dirigirte hacia barrancos u hondonadas, ni intentar escapar ladera arriba cuando el fuego ascienda por ella. Recuerda que un cambio en la dirección del viento puede hacer que el fuego te rodee. Por tanto, ve siempre en sentido contrario a la dirección del viento.
  10. Las personas que participan en labores de extinción no deben trabajar aisladas, deben estar coordinados y siempre a las órdenes de las autoridades competentes. Recuerda que si fueses requerido por las Autoridades públicas para colaborar en la extinción de un fuego, tienes el deber legal de colaborar.

 

Fuente:

http://www.ecologistasenaccion.org/article5547.html

Fuente imagen:

https://lh3.googleusercontent.com/IlJHxNmOeMc-aNPG4POLSW-_-T9rMMCkqI9B1w_A4yV444nuCf7n7ZfZAeWKLpzNiEyH5Q=s85

 

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