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Claves para luchar contra el acoso escolar

Por laopinion.es

Llega septiembre, la vuelta al cole y, por desgracia, en muchos casos, al acoso escolarun tipo de violencia que no desaparece ni durante las vacaciones y para cuya erradicación los expertos consultados por Efe ofrecen una serie de consejos.

Cómo afrontar el nuevo curso, cómo olvidar lo que han vivido los cursos pasados y cómo superar el miedo a volver a hacer a una situación de acoso e indefensión» son las principales inquietudes que los niños y jóvenes víctimas de maltrato han transmitido este verano al teléfono de la Fundación de Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo (ANAR).

Lo ha explicado a Efe la psicóloga de esa Fundación, Diana Díaz, quien destaca que las campañas de prevención lanzadas en los últimos años han logrado que haya «mucha más concienciación».

También han conseguido que el acoso escolar sea percibido como «un tipo de maltrato» y que los niños sean conscientes de que «la movilización de los compañeros» es la estrategia más eficaz para frenar el acoso, enfatiza.

Según datos de la Fundación ANAR, la mayoría de los niños que hacen las consultas sobre acoso escolar tienen entre 11 y 13 años, mientras que en las preguntas sobre «cyberbullying» la edad media es de 14 años.

«Las razones que desencadenan el acoso escolar según las llamadas que recibimos por parte de las víctimas son la marginación ya sea por destacar por su inteligencia, por tener algún tipo de defecto físico o por ser poco abierto en relaciones sociales y no seguir los mismos gustos que la mayoría», explica la psicóloga.

Para hacer frente al acoso desde el primer día de clase, Díaz recomienda que «no haya demora» en la petición de ayuda, que las posibles víctimas lo hagan desde el momento en el que empiecen a sentir los primeros síntomas.

Además, insta a trabajar la autoestima y las habilidades sociales para que las víctimas tengan más «seguridad» a la hora de resolver cualquier tipo de situación.

«Hay que trasladar el mensaje de que esta situación no tiene por qué ser permanente, sino que es temporal y se puede resolver», apunta Díaz.

Y subraya la importancia de la figura del profesor. Juega un papel «muy importante», ya que puede «promover dinámicas muy enriquecedoras» de prevención que incluyan a la víctima, al agresor y a los espectadores que «son claves para frenar la situación de acoso», añade.

Por su parte, el director de la Asociación EducaLIKE, Guillermo Cánovas, recomienda «tolerancia cero» contra el acoso escolar y a los padres les pide que «crean lo que dice su hijo y que no justifiquen la situación porque su hijo no se defienda o porque no diga lo que piensa».

«Los padres tienen que estar pendientes de las señales psicosomáticas como la pérdida de apetito, el dolor de estómago o la dificultad para conciliar el sueño; de las emocionales, como romper la comunicación de su día a día por temor a ser preguntados; y de las físicas como los moratones o marcas en los brazos», señala Cánovas.

Asimismo, incide en la conveniencia de seguir «los protocolos de actuación y no saltárselos»: primero acudir al tutor y después a la la dirección del colegio», porque, explica, el «error» sería dirigirse a la familia del otro adolescente.

«El acosador te acosa porque ve que tú no te defiendes, eres una víctima fácil y se va a cebar contigo», subraya el director de EducaLIKE.

Ante esta situación, propone la asertividad como forma de comunicación para que actúe como «vacuna» contra el acoso escolar de modo que el menor «defiende sus derechos y dice lo que piensa, pero no de forma agresiva».

Las víctimas de este tipo de violencia pueden encontrar ayuda en el teléfono contra el acoso escolar del Ministerio de Educación 900 018 018 y en el de la Fundación ANAR 900 20 20 10.

Por último, desde ANAR reconocen que a través del chat «están atendiendo casos de especial gravedad» y destacan «el plus» que ha supuesto esta vía de comunicación para todos aquellos adolescentes que no se atreven a llamar ya que «a través del él se encuentran mucho más cómodos».

Un chat «gratuito, confidencial y anónimo» disponible en www.anar.org/chat-anar, abierto desde las 16:00 hasta las 24:00 horas en el que un psicólogo de la Fundación Anar chatea con quien elija esta vía de comunicación todo el tiempo que sea necesario para «resolver aquello que tanto le preocupa y encontrar juntos una solución».

Fuente del artículo: https://amp.laopinion.es/sociedad/2018/09/03/claves-luchar-acoso-escolar/906936.html

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España: Educación, las bajas de los profesores serán, de nuevo cubiertos desde el primer día

Europa/España/10.09.2018/Fuente: ecodiario.eleconomista.es.

El director general de Recursos Humanos de la Consejería madrileña de Educación e Investigación, Miguel Zurita, ha garantizado hoy que el próximo viernes, día 7, cuando comience el curso para Educación Infantil y Primaria, los profesores estarán en sus puestos de trabajo.

Fuente de la noticia:  http://ecodiario.eleconomista.es/noticias-amp/9365206/Educacion-Los-profesores-estaran-en-sus-puestos-cuando-comience-el-curso

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La investigación, un nuevo paradigma de enseñanza: educar en la incertidumbre

España / 9 de septiembre de 2018 / Autor: Jesús Parra Montero / Fuente: Nueva Tribuna

Decía Cicerón con inteligencia pedagógica que “una cosa es saber y otra saber enseñar”. Si el profesorado quiere indicar a sus alumnos hacia dónde va la educación del futuro y formarles en ella, ante las dudas y su incertidumbre, gran parte del éxito estará en enseñarles a buscar y encontrar los datos necesarios para conseguirlo. El objetivo consiste en proporcionarles aquellas cuestiones y herramientas necesarias que les sitúen en la dirección correcta y descubrir con su ayuda la solución a los problemas planteados y la confianza de que serán capaces de alcanzarlo. En su educación, los jóvenes, tienen claras sus expectativas y aquellas habilidades que necesitan para obtener éxito en su futuro profesional y en su vida personal, pero hay que saber orientarlos.

Desde estas premisas es poco comprensible que en el gobierno de Pedro Sánchez se hayan separado dos ministerios cuyas finalidades son totalmente coincidentes: educación, ciencia, investigación y universidad, y que se hayan unido en un solo ministerio profesiones e intereses dispares como son cultura y deporte. Separar educación, ciencia, investigación y universidad es un despropósito, como es unir cultura y deporte. Con simpática ironía lo expresó Elvira Lindo en el programa “La Sexta noche” cuando confesó que Sánchez le había propuesto dirigir el Ministerio de Cultura y Deporte: “Con ‘cultura’ me atrevería, pero el ‘deporte’ ni me gusta ni veo que tenga nada que ver”. La pregunta es obvia: ¿cómo se ha podido separar la educación de la ciencia, la investigación y la universidad, que son realidades que se necesitan?; ¿a quién se le ha ocurrido tal disparate?

Se suele decir: innovar para educar y educar para innovar; es decir, diseñar una metodología didáctica e investigar para brindar a los alumnos formas creativas y atractivas de aprender. La clase magistral, que gira en torno al monólogo del profesor, está ya desfasada en todas las etapas educativas, desde la infantil hasta la universitaria. Está demostrado que el cerebro no aprende a base de discursos; la media de atención del ser humano no supera los 20 minutos; su atención se para, pero con las herramientas interactivas y la investigación creativa adecuada el reloj se puede reiniciar.

Los valores de la educación, alcanzables a través de o concretados en las enseñanzas, se encuentran relacionados con la promoción de actividades y procedimientos intrínsecamente significativos. Contenidos y procedimientos son, a su vez, fines y medios de la educación. Corresponde al educador establecer el mejor procedimiento para relacionarlos, de forma que juntos constituyan un modelo práctico de actuación dotado de coherencia propia.

El fin de la acción educativa se obtiene, como logro humano, en la misma acción que profesor y alumno realizan. Las finalidades de la educación no son simplemente el término o resultado de la actividad, sino principios de acción o logros que constituyen bienes internos para el sujeto, en tanto que persona, y que configuran hábitos de formación y aprendizaje, sin los cuales no sería posible establecer aprendizajes ulteriores. Las decisiones pedagógicas son en parte decisiones técnicas, pero sobre todo decisiones prácticas. Estas decisiones deben estar al servicio de los logros educativos, que lo son en la medida en que permiten al alumno a orientarse en la realidad en la que vive. El resultado pretende incrementar su aprendizaje; es decir, “aprende a aprender”.

La investigación apunta a un momento crucial en la educación, al cambiar el enfoque descendente del profesor sobre el alumno por una educación inicial centrada en la capacidad creativa e investigadora del alumno. Los centros educativos y el profesorado se enfrentan a nuevos e interesantes desafíos para ayudar al alumnado a desarrollar aquellas habilidades y competencias necesarias para navegar en una sociedad cada vez más compleja, impulsada por las nuevas tecnologías. Para logarlo, se requiere que los estudiantes sean participantes activos en su educación, con la ayuda y orientación del profesorado, con el fin de desarrollar en ellos habilidades tales como el pensamiento crítico, la colaboración y la creatividad en la resolución de los problemas ante diversas situaciones.

Estamos en medio de una transformación singular y necesaria en la educación. Este cambio es crítico e importante para nuestros centros educativos, el profesorado y los estudiantes, como también lo es para nuestras sociedades, incluso, para el planeta. ¿Se puede educar sin saber adónde va la sociedad en cuyo nombre y por la que se educa?; ¿cómo se pueden determinar las necesidades educativas de nuestros actuales alumnos cuyo mundo es tan abierto que ni siquiera acertamos a imaginarlo? Muchos profesores y alumnos, creativos e investigadores, se sienten cómodos imaginando futuros diversos. Ilusionar creativamente y empoderar a los estudiantes, para que tengan ese éxito al que aspiran, debería ser el mayor reto y una oportunidad imprescindible para los responsables de las administraciones educativas y para aquellos profesores que reconocen el talento de sus alumnos, aman responsablemente su trabajo e intentan hacer realidad sus sueños, desarrollando su potencial de investigación.

Educativamente la investigación facilita los cambios necesarios para pasar de un modelo educativo con aprendizajes pasivos y memorísticos a un enfoque creativo centrado en el alumno; ante la duda y la incertidumbre, la investigación enriquece las habilidades sociales y las competencias emocionales, refuerza las habilidades cognitivas, identificando las prioridades personalizadas entre el profesor y el alumno; da importancia a la imaginación y la creatividad y retroalimenta las habilidades sociales y emocionales, a la vez que potencia la resolución de problemas complejos y el pensamiento crítico. No en vano, la mayor parte de los profesionales en selección de personal advierten que en el futuro un alto porcentaje de los empleos requerirán de estas habilidades; de hecho, los estudiantes con visión de futuro no se contentan con ser receptores pasivos de la educación; intentan resolver problemas imaginativamente, ser creativos y tener opciones, opiniones e influencia sobre su propia educación: quieren aprender a ser resueltos y conducir su aprendizaje de forma activa viendo en las nuevas tecnologías una herramienta útil para dar sentido a su mundo y contribuir a conseguirlo.

La investigación educativa debe ser un trabajo en equipo, es decir, un grupo de compañeros relacionados a través de actividades educativas concretas propuestas por el profesor, cuya interacción influye en el rendimiento de los demás, enriquece su actividad y se ven a sí mismos como una sola unidad para la gestión integral de un proyecto concreto; para ello son indispensables los siguientes elementos: actividad interdependiente, visión de un objetivo común y que su interdependencia tenga un impacto en el resultado global del equipo, enriqueciendo la actividad propuesta, trabajando en resolver los problemas y ejercicios planteados, pidiendo ayuda y consejo al profesor para que intervenga cuando sea necesario; pero siempre, para proporcionarles las herramientas necesarias y, finalmente, como evaluador crítico del trabajo realizado por ellos.

En este proceso no se trata de eliminar al profesor, sino de fortalecer el proceso de aprendizaje del alumno, despejando sus incertidumbres y dudas a través de la investigación y la creatividad, mirando el mundo a través de una lente plural y global y ofreciendo al alumno propuestas y competencias interactivas y creativas que le permitan resolver problemas del mundo real. Decía Pablo Freire que “la investigación, la indagación, la búsqueda deben formar parte de la naturaleza de la práctica docente. Lo que se necesita es que el profesor, en su formación permanente, se perciba a sí mismo y asuma que, por ser profesor, es también investigador.”

Para los buenos educadores la investigación educativa deber ser constante. ¿Cómo?: involucrando a sus alumnos en experiencias ricas y significativas que los ayuden a ver y entender su mundo y ofreciéndoles la posibilidad y la capacidad de dirigir su propio aprendizaje. Que imaginen la respuesta en lugar de aprender de memoria la solución que les ha proporcionado el profesor; sin miedo al fracaso, porque sólo fracasa aquel que no lo intenta: ¡fracasar es no intentarlo! Cuando se es capaz de eliminar el miedo a los fracasos, el alumno se empodera de una herramienta increíble para su éxito futuro. Mediante la investigación, el aprendizaje por proyectos y resolución de retos se estimula la actividad de los alumnos y se arrinconan las clases magistrales.

Se trata de hacer que la educación se convierta en un factor de orientación, en una brújula, para navegar por un mar extraordinariamente abierto y sin caminos previamente trazados. Se trata de que la educación proporcione los puntos de referencia necesarios para poder asumir los riesgos que exige un nuevo modelo de progreso que ya no se apoya solamente en el crecimiento y en la abundancia. Se trata, en definitiva, de que la educación sea el acicate para desarrollar la capacidad de proponer y construir modelos alternativos de sociedad en un futuro y un mundo que se ofrecen abiertos, llenos de posibilidades, para imaginar e investigar cómo puedo hacer mejor las cosas de modo distinto al que a mí se me han presentado.

El reconocimiento de la existencia de la incertidumbre ha sido una de las grandes aportaciones a la hora de determinar los límites de las expectativas habituales de la ciencia; de ahí que referirse al principio de incertidumbre en la educación es sumamente pertinente para un adecuado tratamiento de la actividad educativa. Sostenía Hannah Arendt, en su obra “La condición humana”, que no podemos aspirar a ser tan diferentes que no podamos aceptar lo que otros hacen, ni tampoco tan semejantes que no podamos hacerlas de forma diferente. La bondad de nuestra opinión personal -decía- consiste en incorporar las visiones de otros que comparten nuestro mundo, que lo habitan y atraviesan de otros modos y que, de paso, ratifican la objetividad de aquello que observamos como algo que existe al margen de nuestras percepciones. Con otra expresión lo dijo Alexis Tocqueville, el jurista e historiador francés: “Las discrepancias no solo no son incompatibles con ‘los otros’, sino que son, además, su sustento y su aliciente. Quien me lleva la contraria despierta mi atención, no mi enojo”.

Nadie duda, es más, se exige, que la investigación es un requisito indispensable para el alumno y el docente universitarios; ¿por qué, entonces, la investigación está tan desligada del papel del profesor y alumno de la educación en las etapas no universitarias? Cada vez es más necesario aprender a vivir sin certezas. La investigación, en términos generales, supone dar respuesta a las preguntas que nos surgen ante la admiración que nos produce la realidad. Aristóteles, en su Metafísica, argumentaba que lo que descubre uno solo por su cuenta es parcial, pero lo que se reúne entre varios es ya de apreciable magnitud; de modo que “nadie yerra por completo” y ningún punto de vista es irrelevante. Cada planteamiento recoge una respuesta individual, pero aporta algo que sin llegar a serlo todo se suma al “todo”. Esta finitud explica la constante mutabilidad de las creencias y conocimientos humanos. La ciencia es temporal, sujeta a los medios y circunstancias del que “busca” y “va encontrando”. El error del profesor sería satisfacer al alumno solo con la parcela hallada; debe enseñarle que dicha parcela solo supone un logro parcial en la resolución y explicación de un hecho que resultaba problemático pero que nunca es definitiva: en eso consiste el avance de las ciencias y el conocimiento: investigar. Ni el profesor ni los alumnos se pueden conformar con “vender su propia mercancía (sus conocimientos)” sino estimularse en “adquirir una nueva”.

Uno de los rasgos centrales de una práctica inteligente lo constituye la capacidad de anticipación. O dicho con otros términos, la capacidad para salir airoso de situaciones imprevistas. En el caso de la práctica educativa, este punto es bien claro. Como sistema, la educación es un sistema muy complejo, y en cuanto tal, un sistema necesario. De ahí que los educadores, en su condición reflexiva, necesita ser iniciado y a su vez iniciar en un aprendizaje anticipatorio y en una preparación para lo impredecible. Educar es provocar el entusiasmo; es una actitud que sabe aunar el interés, la atención y el esfuerzo en el ejercicio del aprendizaje cuyo desarrollo implica la aplicación de determinadas estrategias cognitivas con el objeto de mejorar la habilidad de su ejecución.

En su trabajo sobre Michel de Montaigne: una crítica de la modernidad, el escritor Víctor Palacios, nos muestra a Montaigne, el filósofo francés, en su obra Ensayos, preñado de incertidumbres y con escepticismo derivado de la quiebra del sistema de valores y de conocimientos en su época. En sus Ensayos, intenta descubrir la interrelación entre la subjetividad y la comprensión del mundo a partir de “los otros”, pues ambos mundos se complementan. Definió su trabajo como un “pensar sin certezas”. Sus Ensayos contienen el germen de un cierto escepticismo, consciente de que la incertidumbre nunca podrá ser despejada, pero sin dejar nunca de intentarlo (he señalado más arriba que sólo fracasa el que no lo intenta). Sostenía Montaigne que no se debe rendir pleitesía al propio juicio, pero tampoco desestimarlo tajantemente. Es decir, el profesor debe enseñar al alumno que, cuando investiga, no agota las posibilidades que tiene, pero nadie más vivirá y experimentará lo que él ha vivido y experimentado durante el tiempo dedicado a la búsqueda. Esa es su gran y personal recompensa: la satisfacción por lo parcialmente encontrado. Con inteligente, restringida y algo escéptica mirada, precavido ante sus incertidumbres, decía Montaigne: “Cuando juego con mi gata, quién sabe si es ella la que pasa el tiempo conmigo más que yo con ella”. Aunque más que escepticismo o relativismo, lo que quiso decir, anticipándose a Ortega, es “perspectivismo”, porque el mundo es poliédrico, ninguna posición lo abarca entero. O como intuía Todorov, toda opinión empieza necesariamente alentada por una expectativa de verdad. Su escepticismo no era una embestida contra la confianza en la verdad, sino que, como diría Machado, la verdad sólo se encuentra si se busca con los demás. Pensar que uno solo posee toda la sabiduría, resulta no solo un despropósito, sino una fatua pretensión. Es imposible, pues, que una sola visión pueda resolver todas las incógnitas que al hombre le suscita contemplar la plural realidad del “inabarcable cosmos”. No en vano para explicarlo, la historia de la filosofía ha explosionado en innumerables sistemas.

De siempre, y más en los actuales tiempos expansivos que vivimos, la realidad viene cargada de más preguntas que respuestas. Escribía Juan Cruz en El País que, en Quito, el poeta ecuatoriano Jorge Enrique Adoum se encontró con una maravillosa inscripción, mezcla de sarcasmo y melancolía, que Mario Benedetti convirtió en una especie de tuit que recorre el mundo como reflejo de la perplejidad e incertidumbre que experimenta el alma: “Cuando creíamos que sabíamos todas las respuestas nos cambiaron las preguntas”. Se diseñan programas para estudiantes que están iniciando su vida y van a permanecer dieciséis años en la educación formal, cuando es casi imposible saber lo que va a ocurrir cuando se incorporen al mundo del trabajo en un mundo incierto. La enorme contradicción es que les hacemos creer que, con lo que les estamos enseñando, van a tener resuelto su futuro, mientras que lo importante sería ayudarles a construirlo. También en la educación, las ciencias y el conocimiento se replantean sus paradigmas y las teorías se tambalean ante nuevas hipótesis. Es el tiempo de la imaginación. Es decir, es tiempo de abordar el conocimiento desde sus diferentes ópticas, desde las más formales hasta las más imaginativas.

En 1999 la UNESCO solicitó a Edgar Morin, sociólogo e investigador francés que expresara sus ideas en torno a la educación de cara al futuro. Era un proyecto de compromiso con las últimas propuestas de desarrollo sostenible y situado dentro del marco del Pensamiento complejo. Morin quiso contar con sus contemporáneos y convocó a decenas de pensadores de todo el mundo para que el proyecto fuese verdaderamente global y multidisciplinar. ¿Qué tendría que cambiar en nuestra forma de aprender y de educar para que nuestro sistema educativo deje de ser anacrónico y esté en armonía con los espacios y los tiempos en los que los alumnos van a vivir su futuro?, se preguntaba. El resultado de dicho trabajo lo recogió en un extraordinario texto conocido como “Los siete saberes necesarios para la educación del futuro”, editado en España por Santillana. El capítulo V trata de saber “Enfrentar las incertidumbres”, pues la incertidumbre es parte de la vida y debemos aprender que el conocimiento no es más que nuestra idea de la realidad: navegamos en un océano de incertidumbre a través del archipiélago de las certezas. Morín lo inicia con una frase de Eurípides: “Los dioses nos dan muchas sorpresas: lo esperado no se cumple y para lo inesperado un dios abre la puerta”.

Finalizo con el mensaje de Eurípides, “el dios” que debe abrir puertas y ventanas a los alumnos para marcarles el incierto futuro que van a vivir son: un renovado sistema educativo y un profesorado que les sepa educar en la investigación y en la incertidumbre.

Fuente del Artículo:

https://www.nuevatribuna.es/opinion/jesus-parra-montero/investigacion-nuevo-paradigma-ensenanza-educar-incertidumbre/20180904173143155371.html

ove/mahv

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¿Sustituir al profesor por tecnología?

España / 9 de septiembre de 2018 / Autor: Asociación Educación Abierta / Fuente: educacionabierta.org

La tecnología y la comunicación en red, para los profesores, debe ser inteligencia aumentada y visión amplificada, nunca sustitución o reemplazo, ni justificación para una precarización de sus condiciones.

El debate no es nuevo. Cada vez que en el ámbito educativo se ha introducido una nueva herramienta de aprendizaje se ha hablado de la desaparición del docente en favor de los nuevos instrumentos.

La educación ha evolucionado mucho pero el docente ha permanecido como figura central de la educación y del aprendizaje. El maestro que solo utilizaba la pizarra negra y la tiza no desapareció cuando llegaron los libros de texto. Tampoco fue sustituido, ni sus condiciones se vieron precarizadas cuando aparecieron la televisión, el video o el CD. Ni los ordenadores han podido con el profesor aunque muchos pensaban que con las computadoras ya no sería necesaria su presencia en el aula. Los maestros no han sido reemplazados, pero sí han tenido que cambiar su forma de trabajar, de educar, de enseñar, de interactuar con el alumno y con el conocimiento.

La tecnología y la “red” protagonizan desde hace años una auténtica revolución en la educación, en los procesos de acceso, transmisión y adquisición de conocimientos, en la forma de trabajar en la escuela y en los roles del profesor y del alumno. Están transformando en muchos aspectos los centros educativos. Pero no podemos perder de vista que, siendo una fuente de recursos ingente que facilitan el acceso a la información y globalizan la comunicación y el aprendizaje, no dejan de ser herramientas que nunca deberían sustituir al profesor ni a la escuela.

Simplificando mucho,  aprender y adquirir conocimientos puede hacerse a través de la tecnología. Socializar, desarrollar las capacidades, actitudes, aptitudes, formar valores y criterios morales y éticos de las personas, discriminar con criterio la información, formar el pensamiento crítico y mucho más, es educar y no se aprende ni se consigue accediendo a la red ni solo con tecnología.

Educar una persona es una tarea única e irrepetible, distinta en cada caso. No se educa buscando resultados estándar. El conocimiento individualizado de cada alumno, la elaboración de distintas estrategias en función de las necesidades de cada alumno, el seguimiento y evaluación de lo aplicado, la comunicación verbal, la interacción personal docente-dicente, la empatía y conexión personal que influye en los sentimientos y emociones, etc… son actitudes y responsabilidades que solo  puede asumir y llevar a cabo el docente trabajando día a día con sus alumnos. Ninguna tecnología puede suplirlo.

Los alumnos necesitan un modelo, un referente que no puede ser la inteligencia artificial, una máquina o un sistema de comunicación. La tecnología, por sí sola, no educa ni desarrolla la honestidad, el esfuerzo, la coherencia o la resiliencia, no nos hace más sociables ni forma en la convivencia y el respeto. La tecnología y la comunicación global en red han sido creadas para servirse de ellas no para sustituirnos ni para hacer desaparecer la riqueza y singularidad del ser humano.

El potencial positivo que tienen estas herramientas para el aprendizaje, la formación y la educación, siempre que sean utilizadas adecuadamente, es imposible de cuantificar ni limitar. Han de ser consideradas como “instrumentos al servicio de”, por lo que nunca podrán sustituir a los docentes.

No obstante, es necesario señalar que habrá educadores que no las usen de forma eficaz y eficiente en su trabajo diario, por lo que seguirán necesitando actualizar constantemente su formación y capacitación sobre las mismas.

Los docentes están realizando un gran esfuerzo. La evolución tecnológica es vertiginosa y exige una imprescindible y bien planificada formación inicial y continua. La velocidad en los cambios tecnológicos nada tiene que ver con la velocidad de los cambios de los planes de estudios universitarios para adaptarse a la nueva realidad. El reto es formar y educar a las nuevas generaciones para un mundo incierto y cambiante, en el que la tecnología y la comunicación en red están siendo elementos fundamentales en su desarrollo.

Plantear como incompatibles al profesor y la tecnología es un error. Decidir que el profesor sea suplantado por la inteligencia artificial y la tecnología o relegado a un papel secundario en la educación está en nuestra mano. Una sociedad civil que considere sustituir o precarizar la figura del maestro/docente en el proceso formativo y educativo de las personas tendrá, en mi modesta opinión, un serio problema. La tecnología puede y debe ayudar mucho y los docentes deben utilizarla para conseguir los objetivos propuestos en relación a la educación y formación de sus alumnos. Lo que hay que hacer, es mejorar sustancialmente la formación, preparación y reconocimiento de quienes ejercen una de las profesiones más importantes y determinantes en favor del beneficio de las futuras generaciones y del correcto desarrollo y progreso del conjunto de la sociedad. El ejercicio de la docencia es una profesión insustituible y debe ser una de las más prestigiosas y reconocidas en todos los aspectos.

Queda mucho por hacer desde los poderes públicos porque, hasta ahora, las mejoras son fruto del esfuerzo, la vocación y profesionalidad de los docentes.

Fuente del Artículo:

¿Sustituir al profesor por tecnología?

ove/mavh

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El aprendizaje fingido: una propuesta diferente para evaluar el curso que acaba

España / 9 de septiembre de 2018 / Autor: Salvador Rodríguez Ojaos / Fuente: El Blog de Salvaroj

«El evaluador es un educador; su éxito debe ser juzgado por lo que otros aprenden.» Lee J. Cronbach

Hace unos días, al intentar entrar en una página web para preparar este post, recibía continuamente el siguiente mensaje: ERROR 404. NOT FOUND. Un error en el sistema me impedía consultar la página y en su lugar aparecía siempre el exasperante mensaje.

Pero, como no hay mal que por bien no venga, en ese momento me di cuenta de que la educación actual también tiene su ERROR 404: el aprendizaje fingido.

El aprendizaje fingido es aquel en el que se memoriza contenido sin entender su significado, sin que sea significativo, con el objetivo de servir como respuesta a una prueba, a un examen, a una actividad… y que es desechado de nuestra memoria inmediatamente después de haber cumplido con su objetivo de uso. Como consecuencia, el alumno puede obtener una buena calificación que dé lustro a su expediente académico, pero en realidad es un espejismo, una falsa ilusión, que puede tener consecuencias negativas en su futuro académico y laboral.

Este tipo de aprendizaje está muy extendido en nuestras escuelas y es consecuencia directa del tipo de evaluación con la que valoramos los aprendizajes adquiridos por los alumnos.

Ahora que en España está a punto de finalizar el curso escolar, me gustaría proponer otra manera de evaluar sus resultados. La evaluación que se plantea a nuestros alumnos debe ser clara, oportuna, válida y suficientemente amplia como para tener en cuenta muchas más variables que las respuestas de un examen. Para colmo en muchas ocasiones esta prueba es de opción múltiple para facilitar su evaluación.

Para evaluar si nuestros alumnos han adquirido durante el curso los objetivos perseguidos no deberíautilizarse exclusivamente el bolígrafo rojo. La evaluación más que una prueba o un examen que contabilice aciertos y errores, debería ser un diálogo; más que comprobar si son capaces de reproducir respuestas, debemos valorar si pueden plantearlas de manera que demuestren que han entendido significativamente lo que han estudiado. Conocer el grado de adquisición de los contenidos y competencias de las distintas asignaturas es un elemento muy importante de la evaluación, pero no el único. Es igualmente importante comprobar si los alumnos han adquirido mayor destreza en el desarrollo de sus habilidades no cognitivas (perseverancia, curiosidad, optimismo, autocontrol…), ya que estas son fundamentales para desenvolverse adecuadamente en distintos ámbitos de la vida.

Otro aspecto que creo imprescindible conocer en la evaluación del curso que acaba es el grado de satisfacción de los alumnos: si se han cumplido sus expectativas, qué creen que podría mejorarse, qué les ha gustado más… Este me parece un indicador muy importante para saber cuál ha sido el grado de relevancia de los contenidos, competencias, habilidades y destrezas que los alumnos han adquirido.

Además de saber si el curso les ha hecho más sabios y más competentes, es importante saber si también les ha hecho mejores personas. Si queremos cambiar nuestra forma de educar, debemos cambiar nuestra forma de evaluar.

Fuente del Artículo:

https://www.salvarojeducacion.com/2016/06/el-aprendizaje-fingido-una-propuesta.html

ove/mahv

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El secreto del profesor que da la clase al revés

España/ 9 de septiembre de 2018 / Autor: Cecilia Castelló Llantada / Fuente: Retina

La tecnología entra en el aula para fomentar la motivación. Las metodologías innovadoras impulsan las aptitudes digitales

Los alumnos de Nacho Gómez llegan al colegio en el barrio de Las Tablas de Madrid con la lección aprendida. En clase, no escucharán el temario ni tomarán apuntes. El aula se transforma en un espacio de colaboración en el que, con apoyo del profesor y de la tecnología, plantean trabajos, debaten, hacen deberes y aplican la teoría que antes el docente les envió a casa y colgó en Youtube. Es el mundo al revés.

“En clase ayudamos a reforzar ideas, comprobamos si el niño o niña tiene problemas en la adquisición del conocimiento, hacemos tareas juntos”, explica Gómez, profesor que aplica en su escuela pública el concepto de Flipped Classroom o Aula Invertida. Un modelo que “cambia el rol del profesor” para aumentar la motivación de los chavales.

Recursos como la gamificación (uso del juego) y otras metodologías activas forman parte del día a día de estos maestros innovadores. Para ellos, “ya no es el profesor el que vomita conocimiento, se pone al alumno en el centro”, explica Virginia López, formadora de profesores en nuevas tecnologías y parte del equipo Tablentos. Los alumnos de Primaria aprenden así los ríos de España, el movimiento de la Tierra o visitan museos lejanos con programas de realidad virtual.

“La tecnología entra en el aula como en cualquier otro ámbito. Pero por sí misma no es la solución”, advierte López. “Hay que acompañar a los alumnos en el desarrollo de capacidades, hacerles competentes digitales”. Y señala que en la base está el cambio metodológico. “La tecnología debe ayudar a crear, no solo replicar un contenido del papel a digital”, afirma. “La tableta por sí misma no hace nada”.

El papel de las editoriales

En esta tarea de adaptar la educación a nuevos tiempos participan no solo profesores y alumnos, también administraciones, colegios y editores de libros. “Las editoriales están muy implicadas en la tarea de crear contenido adaptado”, explica Javier González Romero, director de marketing de Blinklearning, una plataforma tecnológica que permite a los centros y profesores personalizar el contenido educativo. “La tecnología ofrece una herramienta muy potente pero la educación recae en los profesores y en los contenidos”, señala. Blinklearning celebra el 20 de junio un encuentro con más de 250 profesionalespara tratar estas nuevas metodologías de aprendizaje y la introducción de las TIC en las aulas.

Los profesores se apoyan en herramientas que permiten a los chavales ver vídeos, grabar, jugar para evaluar su conocimiento u organizar tareas en grupo. Algunas de esas aplicaciones son gratuitas y otras permiten acceso limitado. Las opciones son muy amplias, desde herramientas de Google para compartir a documentos, a otras como ClassDojo (para gestión del comportamiento de los alumnos), Mindomo (crear mapas mentales) o Edmodo (comunicación de alumnos y profesores en un entorno cerrado). Con otras, los docentes se apoyan entre ellos y el aula se abre al exterior. Por ejemplo, Symbalooes una plataforma en la nube que permite recopilar y compartir recursos entre educadores.

Hugo Muñoz es maestro en un centro de Isla Cristina (Huelva) y aplica la tecnología en sus clases de música y de lengua. En música, utiliza vídeo partituras y trabaja con grupos de niños a los que asigna actividades diferentes como lenguaje musical, expresión corporal o flauta. “En el siglo XIX el objetivo de la escuela era la alfabetización. Ahora se trata de formar al ciudadano del futuro”, explica. El proyecto educativo debería fomentar “capacidades para tomar decisiones, para resolver” y “formar adultos más flexibles”, señala Muñoz, impulsor del proyecto Agora y que tiene en marcha un crowdfunding para diversas iniciativas.

Uno de los riesgos del nuevo paradigma es el uso excesivo de la tecnología en los niños, sobre todo fuera del aula y sin control. “Es necesario enseñar a los niños a buscar en internet, acotar, formarles en qué información es relevante. Hay que acompañar para minimizar los riesgos”, dice López. En esta línea Hugo Muñoz señala la necesidad de “enseñar a lidiar con el exceso de información”.

Los niños recuerdan por la experiencia, dice Gómez. Y hay que “buscar el equilibrio entre el iPad y la libreta. Lo realmente importante al final del proceso es: “¿He aprendido?”.

La edad sí importa

Herramientas La edad a la que entran las herramientas digitales en el aula es importante. En la etapa infantil, el aprendizaje es manipulativo y la tecnología se limita, por ejemplo, a ejercicios con pizarras interactivas. A partir de los últimos cursos de primaria es más fácil adaptar el contenido educativo a los formatos digitales, señalan desde Blinklearning.

Concentración. “La tecnología se tiene que introducir en el aula para una tarea concreta. Pero el proceso de concentración y otras destrezas se tienen que seguir aprendiendo”, señala Virgina López

Giro. Para las familias, el cambio·”es costoso”, pero cuando comprueban que el niño aprende mucho más motivado, “lo agradecen”, dice Gómez.

Fuente de la Reseña:
https://retina.elpais.com/retina/2018/06/11/tendencias/1528716934_292358.html
ove/mahv
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España: Los libros de feminismo salen del «gueto» tras años de oscuridad

Redacción: Público

Ensayos, novelas, tebeos y teorías han encontrado su espacio en las estanterías para arrojar luz sobre el movimiento feminista, que comenzó su primera ola en el siglo XVIII y sigue en plena lucha hoy en día.

Los libros de feminismo, hasta hace poco relegados en librerías especializadas, han salido del «gueto» y ahora irrumpen con fuerza en el espacio público con títulos como «Morder la manzana», «Feminismo para principiantes», «Leonas y zorras» o reediciones de «Teoría King Kong» o «Mujeres que corren con los lobos».

Ensayos, novelas, tebeos y teorías han encontrado su espacio en las estanterías para arrojar luz sobre el movimiento feminista, que comenzó su primera ola en el siglo XVIII, y que en el XXI lucha, todavía, por la igualdad plena de derechos entre mujeres y hombres.

«Yo diría que, claramente, el feminismo ha conseguido ser central en muchos aspectos de la vida pública, de la política, la cultura y el arte, y también de la industria del libro. Eso tiene que ver con el avance y la hegemonía del feminismo, que es el resultado de una conquista de las mujeres», explica Clara Serra, filósofa, política y autora de «Leonas y zorras».

«El feminismo ha conseguido ser central en muchos aspectos de la vida pública, de la política, la cultura y el arte, y también de la industria del libro»

Ese título, editado por Catarata, no ha sido el único que ha irrumpido en la industria. «Morder la manzana», de Leticia Dolera; «Todos deberíamos ser feministas», de Chimamanda Ngozi Adichie o «Microfísica sexista del poder», de Nerea Barjola, también se agrupan en los estantes de pequeñas librerías o grandes cadenas.

Se unen a ellos los clásicos para leer con las «gafas moradas», que vuelven a reeditarse ahora que el feminismo ha conquistado el debate público.

«Hay nuevas ediciones de libros clásicos del feminismo, de Simone de Beauvoir, Kate Millett, Virginie o Despentes y sus libros de cabecera de las feministas, que ahora pueden ser libros accesibles para más gente», apunta Serra.

«Que los libros de feminismo salgan de los guetos donde estaban es bueno, siempre, porque queremos que todo el mundo lea un libro de feminismo. Creo que es una cosa a celebrar y a aprovechar, como una gran oportunidad para contar un montón de cosas que ahora sabemos que un montón de gente va a leer«, añade.

De todo tipo y para todos

Aunque, en este «boom» del feminismo, también «puede haber libros malos o regulares», reconoce Serra, y otros «más superficiales» que cumplan la «interesante función» de «contar por primera vez el feminismo a los lectores».

«Pero también tiene que haber más libros escritos por mujeres, no sólo de feminismo», apunta Serra, al tiempo que añade que el «matiz» de este auge es la «capitalización» y que «hay gente que se sube al carro» para sacar beneficios, pero «no hay que dejar de verlo como un éxito del feminismo».

'Morder la Manzana', de Leticia Dolera.

«Morder la Manzana», de Leticia Dolera.

Coincide con ella Nerea Pérez, periodista y promotora de los vídeos virales «Feminismo para torpes», que también pone énfasis en la «capitalización» del movimiento feminista, no solo en la industria editorial, sino en otras como la textil.

«Volverse mainstream tiene dos caras. Hay cosas igual de muy poca calidad, de pasarlo por encima o comercial, pero por otro lado es fantástico porque del millón de chavales que se han enterado de que Beyoncé es feminista o que han leído un ‘panfletillo ilustrado’, igual rascan más en el tema y conocen por lo que se está luchando de verdad«, explica.

No deja de ser una «buena noticia», porque «se están recuperando muy buenos textos y muy didácticos», apostilla Pérez, que menciona «Feminismo para principiantes», de Nuria Varela, o «Historia ilustrada del feminismo», de Marta de la Rocha.

En la calle

Libros que salen del «gueto», pero también, literalmente, a la calle. La Acampada Feminista Sol, que desde el pasado 22 de junio ocupa parte de la Puerta del Sol, organizó el 19 de agosto un intercambio de libros gracias a la colaboración de entidades como Librería Mujeres, Ciento Volando y Biblioteca de Mujeres.

'Feminismo para principiantes', de Nuria Varela y Antonia Santolaya.

«Feminismo para principiantes», de Nuria Varela y Antonia Santolaya.

«Morder la manzana»; «Teoría King Kong», de Virginie Despentes; títulos de Simone de Beauvoir, y otros en inglés de Virginia Woolf, se dieron cita en esta iniciativa que espera convertirse en un evento «periódico».

«La iniciativa tenía dos objetivos: el patriarcado no se esperaba que las mujeres se iban a juntar a hablar, y el capitalismo no se esperaba que íbamos a dejar de consumir. Esto —intercambiar— ya es otra forma de economía», explica Anna, una de las portavozas de la Acampada.

«Hace diez años no te ibas a encontrar una estantería con libros feministas, o en el ‘prime time’ de un telediario no iban salir feministas a hablar. Ahora la palabra feminista ya está casi en la boca de todo el mundo, y eso es muy interesante», concluye esta activista sobre una lucha que «no es un sprint, es una maratón».

Fuente: https://www.publico.es/culturas/mujeres-libros-feminismo-salen-gueto-anos-oscuridad.html

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