Page 1046 of 6723
1 1.044 1.045 1.046 1.047 1.048 6.723

Entrevista a Franck Gaudichaud: América Latina. Algunas lecciones críticas sobre los gobiernos progresistas

Entrevistas/noviembre 2020/rebelion.org

Tras el hundimiento de la URSS no tardó en anunciarse el fin de la Historia. Cuando nada parecía poder contener el empuje neoliberal mundial, surgió en 1994 el levantamiento zapatista en México. Cinco años más tarde, Chávez tomó el poder en Venezuela: fue el comienzo de un largo proceso de ruptura, por medio de las urnas, en el continente latino-americano — Lula en Brasil, Morales en Bolivia, Correa en Ecuador, Mujica en Uruguay…

Una parte de la izquierda radical occidental volvió a mirar entonces, no sin esperanzas, hacia el otro lado del Atlántico Sur. Dos décadas después, ¿cuál es el balance?: Éxitos y límites, contradicciones y especificidades. Los tres autores del libro Los gobiernos progresistas latinoamericanos del siglo XXI. Ensayos de interpretación histórica invitan a una lectura crítica, resueltamente arraigado en la izquierda. Conversamos con uno de ellos, Franck Gaudichaud, profesor de Historia contemporánea de las Américas latinas en la universidad de Toulouse (Francia) y presidente de la Asociación Francia América Latina.

¿Qué tipo de anteojos hay que ponerse para comprender correctamente la América latina de las últimas décadas?

Hay que evitar abordar de manera uniforme el subcontinente: estamos ante una grandísima diversidad de experiencias históricas, culturales, lingüísticas… Eso es una evidencia. Un análisis global puede ocultar estas especificidades dentro de un conjunto de más de 600 millones de habitantes y 20 países. En este ensayo hemos intentado navegar entre ambos, ofrecer una visión bastante generalista y apoyarnos en algunos ejemplos específicos más detallados. Hemos puesto el foco en los movimientos populares, sus movilizaciones y los conflictos de clases en la región. Desde este punto de vista sociopolítico crítico, se pueden señalar tres períodos. El primero comenzó a finales de los años 1990 con la emergencia plebeya de un cuestionamiento de la agenda de Washington, del neoliberalismo, de las oligarquías existentes: un importante momento destituyente con grandes explosiones sociales. El segundo, de 2002–2003 a 2011, fue el ascenso de los llamados gobiernos progresistas. Con la elección de Chávez, de Lula, se abrió un ciclo político, y no sólo desde el punto de vista electoral, desembocando en aspectos institucionales, nuevos partidos, profundas reformas sociales y constitucionales —aunque procedentes de movilizaciones anteriores. Por decirlo en pocas palabras, fue la edad de oro de los progresismos.

El tercer período, el (mal) denominado fin de ciclo, se abrió en 2012-2013 y todavía no está acabado, es la fase regresiva, caracterizada por tensiones cada vez más fuertes entre los progresismos y las clases populares, así como con una parte de la izquierda intelectual y crítica. Fue también el momento de la crisis económica y de los golpes de Estado parlamentarios (Honduras desde 2009, Paraguay, Brasil) o militares (Venezuela, Bolivia), con apoyo más o menos directo de Estados Unidos. En esta coyuntura en tensión, derechas y extremas derechas avanzan cada vez más. Aparecen todos los límites de un modelo progresista neodesarrollista y/o neoextractivista, basado en alianzas de clases inestables —el politólogo Jeffery Webber habla de capitalismo de Estado. Bolsonaro en Brasil sería el punto último de esta regresión “arriba a la derecha”.

¿Qué recubre exactamente la expresión «experiencias progresistas» en el contexto latinoamericano de final del siglo XX y comienzo del XXI?

Conseguir caracterizar esta expresión es un verdadero problema, no sólo académico, sino político. En sus comienzos todos los gobiernos de experiencias progresistas reivindican un post-neoliberalismo. Como decía Rafael Correa, “la región no vive una época de cambios sino un cambio de época”. Serían, por un parte, gobiernos de tipo nacional-popular, una gran tradición latinoamericana 1/: Chávez (Venezuela), Morales (Bolivia), Correa (Ecuador) son el signo de una vuelta a esta forma nacional-popular radical, acompañada de la reivindicación antiimperialista. Pero los progresismos recubren también experiencias más social-liberales o de centro izquierda, entre las que se puede incluir al Partido de los Trabajadores (PT) de Lula o el Frente Amplio de Uruguay; el kirchenismo en Argentina está más próximo a los primeros por su historia y a los segundos por su orientación económica. Estos nuevos gobiernos tienen como rasgo común haber surgido sobre la base de movimientos sociales de los años 1990–2000 (para los más radicales), o al menos se reclaman de la experiencia sindical, de la resistencia a las dictaduras y de parte de las reivindicaciones de los movimientos populares (para los regímenes de centro-izquierda). Muy a menudo, en el centro del mecanismo progresista se encuentra también una figura carismática, hiper-presidencial, lo que a largo plazo plantea un verdadero problema político y democrático. Por otra parte, suele haber un enfoque neodesarrollista, de regreso del Estado social (más o menos marcado según las configuraciones), y una utilización de la renta extractiva (petrolera, minera o agroindustrial por ejemplo) para redistribuirla a través de programas sociales, haciendo descender la pobreza y las desigualdades. Su pretensión era romper con el neoliberalismo y el consenso de Washington, invertir en educación, alfabetización, infraestructuras, etc., pero sin romper con el capitalismo. Los progresismos, en este sentido, no son parte de la filiación de las izquierdas revolucionarias y anticapitalistas latinoamericanas de los años 1960 y 70.

Tenéis una mirada crítica sobre estos progresismos. Pasado el entusiasmo de los primeros tiempos, una buena parte de la izquierda radical parece mirar para otro lado a la hora de hacer balance: ¿por qué?

Está muy claro: no hay ganas de profundizar la visión crítica y de hacer balance de estos 20 años en los gobiernos. En los años 2000, en Francia y en Europa, en la izquierda social y política, hubo entusiasmo por América latina. La apertura de este gran ciclo, que a veces se ha llamado el giro a la izquierda, elevó los corazones y coloreó las mejillas, y no sólo en América latina. Comenzó en realidad en 1994 con el levantamiento zapatista en Chiapas. A diferencia del TINA 2/ de Thatcher y Reagan, parecían haber alternativas, e incluso de tipo gubernamental a partir de 1999 (con Chávez); a partir del 2005 se volvía a hablar de “socialismo” (del “siglo XXI” o “comunitario”) y se instaló el concepto clave del “buen vivir”. Toda una parte de la izquierda de miras institucionales se abalanzó ahí dentro. Algunos dirigentes (como J.L. Mélenchon) vieron la posibilidad de trasladar a Francia algunas ideas y repertorios de acción de lo que pasaba allí. Ante la dinámica popular, también las izquierdas radicales siguieron al movimiento, aunque con más distancia crítica y autonomía. En una parte de las organizaciones se siente ahora una especie de mala conciencia, como si no hubiera que remover el cuchillo en la herida, como si hubiera que evitar debatir colectivamente sobre lo que no ha funcionado. Sin embargo, es necesario hacerlo. No para dar lecciones a los pueblos latinoamericanos, ¡en absoluto!, sino porque son las discusiones que precisamente se están llevando hoy en el ámbito del pensamiento crítico latinoamericano y de los espacios políticos de izquierda 3/.

Desviar la mirada equivaldría a decir: “Cuando hacéis lo que nos gusta, somos solidarios, pero cuando comienza a ir mal nos interesamos por otras cosas”. Esto es un verdadero problema. Hoy en día estaría bien hacer una lectura y balances críticos, incluso dentro de La France insoumise, por ejemplo: sería hasta indispensable. Se nos suele reprochar haber acompañado nosotros mismos durante demasiado tiempo estos procesos. Personalmente, asumo y continúo pensando que los primeros tiempos de la experiencia chavista, o incluso la experiencia boliviana, se caracterizaron por un impulso popular masivo para salir del neoliberalismo, una voluntad democrática de reconstruir la soberanía (nacional y popular) frente a los imperialismos, de enfrentarse a los dominantes internos y externos, y que era legítimo apoyar “abajo, a la izquierda” 4/. Esto no impide ver, tras 20 años de experiencias, los obstáculos, los límites, las involuciones y los puntos muertos estratégicos, y todo lo que por dentro ha sido un freno a la autoorganización y a la democratización real.

Entre estos límites, escribís que “el gran capital en general ha sabido beneficiarse de la edad de oro progresista“: ¿de qué manera?

Mostramos que este período ha estado sobredeterminado por el elevado precio de las materias primas: sus curvas de precios están muy ligadas al ascenso de los progresismos. El capital extranjero e internacional ha ganado cuotas de mercado: se habla de sojatización de Argentina con Kirchner, de la consolidación del imperio de Monsanto en Brasil con Lula y Rousseff, de la extensión de las concesiones petroleras en la franja del Orinoco con Maduro 5/, etc. Se ha reproducido la inserción periférica (desigual y combinada) de estos países en la economía mundial en el seno de la división internacional del trabajo, con una dependencia neocolonial ligada al precio de las materias primas. La idea de los gobiernos era que, ante la inmensidad de la urgencia social, había que utilizar todos los recursos para poder financiar nuevas políticas públicas y transferencias condicionadas de dinero, siguiendo los principios del mercado y en general con un carácter asistencialista 6/. Pero en ausencia de transformación estructural o de punción directa sobre las rentas altas, la mejora real y muy rápida (aunque por desgracia a veces sólo temporal) de la suerte de los más pobres ha ido en paralelo con un extractivismo descontrolado, la apertura a los capitales extranjeros y, paradójicamente, la consolidación de algunas fracciones de las clases dominantes. Estos gobiernos no han practicado ninguna política fiscal un poco audaz (cuando los impuestos sobre la renta y el patrimonio son ridículamente bajos en América latina); ¡incluso la izquierda social-demócrata tiene, por lo habitual, un proyecto de impuesto progresista sobre el capital! Correa ha sido el único en haber intentado algo, pero retrocedió ante la movilización de la patronal y de las clases medias. De forma más global, no ha habido transformación de las relaciones sociales de producción: los salarios mínimos han aumentado mucho en varios países pero los derechos de los trabajadores se han extendido poco y, sobre todo, las relaciones salariales no han sido modificadas. A falta de transformaciones estructurales, en cuanto llega la crisis se hunden estos equilibrios entre clases que han instalado los progresismos; sólo los dominantes sacan provecho del juego.

Petróleo, minerales, madera, biocarburantes: muchos de estos países tienen un modelo económico basado en el extractivismo, la explotación de tierras. Has citado la gran dependencia económica de la exportación y de los precios mundiales, pero se plantean también preocupaciones ecológicas y ha supuesto conflictos con pueblos indígenas…

Tienes razón: el megaextractivismo 7/ está en la base de la cristalización de tensiones entre los progresistas, los movimientos socio-ambientales y algunas comunidades indígenas. Cuando todavía había grandes capacidades económicas (Bolivia llegó a ser alabada por el Banco Mundial por sus resultados), este modelo “neoextractivista progresista” 8/ multiplicó las zonas de sacrificios, los conflictos ecosociales y el rechazo de comunidades que defendían sus territorios. La extensión de la frontera extractiva, agro-industrial, petrolera, se tragó millones de kilómetros cuadrados durante esos años.

¿Dónde, por ejemplo?

Te voy a dar dos ejemplos. En Bolivia, durante el conflicto Tipnis, una parte del movimiento indígena se opuso a la construcción de una gran carretera que debía atravesar la Amazonía boliviana desde Brasil; Evo Morales se encontró con la oposición de una parte de su base indígena 9/. En Ecuador, el proyecto Yasuní era de alguna manera la gran vitrina internacional ecologista de Correa 10/. Se echó para atrás y hoy día una parte del parque Yasuni, una de las zonas más biodiversificada del mundo, está explotada con extracción petrolífera. Las relaciones entre Correa y la Confederación de nacionalidades indígenas de Ecuador (CONAIE) fueron virulentas: a través de los medios de comunicación les trató de “ecologistas infantiles”, incluso de terroristas ecologistas, y los movimientos indígenas le respondieron diciendo que era autoritario y un destructor de la Madre Tierra… El vicepresidente García Linera acusó también a los ecologistas y las ONG del Norte de querer transformar a las y los bolivianos en “guardaparques” de los países del Sur. Su postura era: “¿Queréis continuar siendo pobres sin explotar nuestras riquezas?”

Por su puesto, hay que entender esta argumentación, porque son –y de lejos- los países del Norte los principales responsables de la crisis ecológica mundial. Pero para el poder boliviano era también una forma hábil de reducir al silencio a los movimientos y colectivos de su país que reclamaban una reflexión sobre otro modelo de desarrollo. El extractivismo está hoy en el centro de los grandes enfrentamientos sociales y ambientales en toda América latina. En el último capítulo de nuestro libro, el historiador y sociólogo Massimo Modonesi se pregunta: ¿cuáles son las alternativas? Uno de los dramas del período progresista es no haber respondido a esta cuestión. Pero aunque las diversas componentes de las izquierdas sociales y políticas anticapitalistas, autonomistas, libertarias, antiextractivistas, indígenas, feministas, descoloniales, etc., han podido lograr construir aquí y allí experiencias locales muy ricas, fundamentales para el futuro, no siempre han demostrado que podían desembocar en una escala más amplia, en parte a causa de los palos que han puesto en sus ruedas los gobiernos progresistas. Aunque no sólo: a veces, su carácter ultra-minoritario, dogmático o alejado de otros sectores de las clases populares, sigue siendo un freno para pensar en proyectos democráticos ecosociales radicales, del buen vivir (tanto como alternativa a los progresismos en crisis, como a las derechas a la ofensiva o a la crisis ecológica global).

Aunque algunos avances económicos y sociales han permitido un alza del nivel de vida de las clases populares, algunos señalan que eso no siempre ha beneficiado electoralmente a los dirigentes progresistas. La periodista Maëlle Mariette se ha preguntado: “¿La izquierda boliviana ha engendrado sus enterradores?” ¿Era evitable esta dinámica que empuja a las clases populares a separarse de los políticos que les han favorecido?

Desde 2010 hay una discusión dentro del pensamiento crítico latino-americano entre quienes se alineaban tras los gobiernos progresistas y quienes señalaban las contradicciones internas de estos procesos. García Linera, que tiene un papel de intelectual orgánico 11/ de los progresismos (es un brillante sociólogo y ha sido vicepresidente de Bolivia durante 13 años), desarrollaba el siguiente argumentario: Bolivia está en una fase revolucionaria, hecha de avances y retrocesos. Este sinuoso proceso, “por olas”, ha permitido a clases populares, mestizas e indígenas, emerger, convertirse en “clases medias”, tener acceso a un nuevo modo de consumo, insertarse en el nuevo modelo económico y político plurinacional, y una parte de ellas se vuelve “contra nosotros”. El escrito de Maëlle Mariette reproduce una parte de esta argumentación —a tener en cuenta. Pero, hay que preguntarse, y ésta es la crítica que se les puede hacer, qué tipo de “inserción” han propuesto los progresistas a las clases populares. Porque esta “emergencia” ha sido, en gran parte, a través del consumo y de los programas de asistencia siguiendo los mecanismos del mercado.

Quiero precisar: desde luego, era urgente y necesario multiplicar —¡al fin!— las políticas públicas para combatir la pobreza después de décadas de ajuste estructural del FMI. Pero muchas veces estas políticas han quedado encerradas en lógicas cercanas a las propuestas del Banco Mundial en el combate contra la pobreza. Y en términos de participación política, de capacidad de actuar sobre el gobierno y de sus orientaciones, se ha instalado una forma de transformismo, de desmovilización y de cooptación “por arriba”, como subraya Massimo Modonesi partiendo de categorías de Gramsci. Ha habido incorporación de las organizaciones populares y de sus dirigentes al aparato de Estado, como una forma de pasivización de estas organizaciones y de las grandes centrales sindicales, en lugar de favorecer la autoorganización. Esto ha ocurrido con el PT y la Central única de trabajadores (CUT) en Brasil. En Bolivia y en Argentina, algunos líderes sociales de peso pasaron a los gabinetes ministeriales. Una parte de las organizaciones populares quería efectivamente ver a sus líderes influyendo sobre esas instituciones, pero el precio ha sido el desarme de la autonomía popular. En cuanto aparecían formas de auto-organización críticas un poco visibles, eran acusadas de hacer el trabajo del enemigo, incluso de estar al servicio del imperialismo …

¿Ha habido pues una domesticación de algunas clases al darles más acceso al sector mercantil, sin por ello integrarlas en un proceso democrático, en sentido amplio, incluyendo el ámbito productivo y laboral?

Las cuestiones del trabajo y de los asalariados son centrales en un proceso de transformación social: es decir de la relación capital-trabajo 12/. No es desde luego un pequeño asunto que pueda resolverse con una varita mágica, ni siquiera controlando el ejecutivo; sobre todo cuando los medios de comunicación, los actores económicos y una parte del aparato de Estado son hostiles. Pero en todo caso me parece un núcleo central. Todas las experiencias de control obrero o de cogestión han sido aniquiladas por la burocracia, por ejemplo, en Venezuela. Había un gran movimiento cooperativista en ese país, con decenas de miles de cooperativas, pero se ha utilizado sobre todo de manera clientelista. Lo mismo con los consejos comunales, uno de los aspectos más vivos del proceso bolivariano, sepultados bajo la crisis y la corrupción masiva. Los intentos han sido ahogados e, incluso reprimidos. En Argentina había un movimiento de ocupación de empresas 13/, pero Kirchner y Fernández no lo apoyaron: todo lo contrario. Sin la capacidad de intervenir en los medios de producción, de hacer entrar la democracia en el ámbito económico, falta todo un aspecto central de la transformación social.

En octubre de 2019, la Organización de Estados americanos (OEA) consideró que la elección de Evo Morales en Bolivia se basaba en un fraude, y se vio echado del poder. Más tarde se supo que no hubo verosímilmente ningún fraude: la elección era reglamentaria, por lo que Morales fue víctima de un golpe de Estado. ¿Lo confirmas?

Estuve convencido de ello desde el comienzo: no había ninguna duda de que era un golpe de Estado. Recordemos que la historia boliviana ha estado marcada por golpes de Estado cívico-militares a todo lo largo del siglo XX. La intervención y comunicados de las fuerzas armadas y de la policía fue determinante en la caída de Morales. Hubo una confusión, alimentada por la OEA, con un informe completamente manipulador e inexacto sobre el escrutinio. Ahora se sabe que no hubo fraude masivo, y que Evo Morales fue elegido al límite, prueba de una popularidad en caída, pero elegido democráticamente. Bolivia era hasta entonces la experiencia nacional-popular radical más estabilizada, consolidada en el plano económico. Con Evo, Bolivia más que triplicó la riqueza nacional, ¡algo histórico! Disponía de una gran legitimidad personal, lo mismo que el Movimiento al socialismo 14/ (MAS); mantuvo fuertes lazos con organizaciones populares, indígenas y campesinas. A pesar de ello, hubo una desafección cada vez mayor de los apoyos de la base popular del MAS (y no sólo las famosas clases medias). Cuando llegó el golpe de Estado, no hubo gran movilización del pueblo en apoyo a Morales: la movilización popular que hubo entonces más bien denunció lo que los medios de comunicación presentaban como fraude, y fue inmediatamente canalizada por los sectores de la derecha más dura, evangélica, racista, en torno al Comité cívico de Santa Cruz, aunque también el de Potosí.

Esta falta de movilización demuestra que el apoyo popular a Morales se había erosionado, ya no había entusiasmo después de 14 años en el poder…

Es cierto que con Evo Morales ha habido una mejora concreta y material de las condiciones de vida de las grandes masas indígenas y mestizas, las cifras están ahí. Consiguió incluso construir una imagen internacional, sobre todo entre la izquierda europea, donde él casi aparecía como la encarnación de la Pachamama, de la “revolución comunitaria e indígena”, casi se convirtió en el buen revolucionario visto por los europeos. Pero hay que mirar lo que pasa en el país, comprender las tensiones sociales, entender las críticas ante el caudillismo, el clientelismo y la voluntad de mantenerse costase lo que costase como candidato presidencial (incluso después de la derrota del referendo del 2016). Cuando esta izquierda boliviana llega al poder, la propia gestión del Estado capitalista-oligárquico boliviano, aunque parcialmente reformado por una audaz Asamblea constituyente, tiene tal coste que esa izquierda se transforma, se institucionaliza, se burocratiza; pierde esa capacidad crítica y de arraigo en las luchas. Es una gran lección que vuelve a poner de actualidad la discusión que hubo a comienzos de los años 2000 en torno a la experiencia zapatista: transformar el mundo sin tomar el poder de Estado. La llegada de los gobiernos progresistas desplazó esta cuestión, porque se propusieron transformar la sociedad tomando la dirección del ejecutivo y desde una posición estatocentrada. El debate entre autonomismo/zapatismo, estrategias anticapitalistas e izquierda institucional/estatista, se ha relanzado hoy día. Sobre esta cuestión, pensamos que hay que reintroducir la posibilidad de mantener autonomías críticas, populares, pero sin perder de vista la cuestión del Estado y su transformación de raíz (aunque abandonemos al Estado, él no nos abandona, decía Daniel Bensaïd). Ojalá que el MAS de Luis Arce y David Choquehuanca que acaba de ganar con una victoria electoral popular aplastante las elecciones presidenciales haya sacado lecciones críticas de sus 14 años de gobierno…

Hablemos de Venezuela: para esquematizar, predominan dos interpretaciones a la hora de explicar la crisis que perdura. Por un lado, las franjas liberales y reaccionarias consideran que se trata del abrumador fracaso de los años Chávez, y de su heredero Nicolás Maduro, por tanto del socialismo; por otro, los apoyos de Maduro afirman que el poder es víctima de un complot de la patronal y de la derecha, apoyados por potencia extranjeras (Washington en cabeza) que se dedican a desestabilizar el país. ¿Es posible otra lectura?

Es justamente el objeto de este ensayo: ¿se puede discutir de manera crítica, en la izquierda, de lo que ocurre en América latina sin ser calificado inmediatamente como pro-imperialista por una parte de la izquierda bienpensante? No debatimos aquí con la derecha, sino con los sectores de la izquierda que rechazan un análisis (auto)crítico. Lo que tenemos delante, es más urgente y dramático: incluso los defensores más dogmáticos de Maduro tienen cada vez más difícil defender una visión unilateral, campista /15. Hay, en efecto, una agresión imperial contra Venezuela que es, una vez más, totalmente repudiable y de hecho completamente ilegal: la propia ONU la denuncia. El bloqueo criminal por parte de Estados Unidos, las acciones desestabilizadoras de la CIA, Guaidó autoproclamado presidente con la bendición imperial…, todo eso es detestable y tiene efectos devastadores. Un think tank progresista estadounidense ha calculado que el bloqueo (que afecta también a los medicamentos) habría causado varias decenas de miles de muertos en el sistema sanitario venezolano… No estamos diciendo que no ocurra nada de eso. Pero resumir esta crisis solo a esos factores externos sería burlarse del pueblo venezolano y de sus sufrimientos; ante todo porque está haciendo su propia historia y porque la experiencia bolivariana también ha sido completamente destruida desde el interior.

¿En qué piensas en particular?

Todas las expresiones críticas que existían desde hace tiempo dentro del chavismo popular, con interesantes formas en los barrios, los consejos comunales, algunas comunas rurales, etc., han sido sistemáticamente orilladas, incluso reprimidas. El PSUV en el poder sigue siendo un partido inmenso, con varios millones de miembros —tener carnet suele ser necesario para encontrar trabajo—, pero nunca ha sido un espacio de elaboración democrática. Todo lo contrario. Con Chávez, hubo corrientes socialistas, marxistas, anticapitalistas, que intentaron existir dentro del proceso bolivariano, junto al pueblo chavista. Pero la manera cívico-militar de gobernar, las tendencias cesaristas y verticales, la colosal corrupción, el autoritarismo ahogaron estas voces y primaron sobre la participación a todos los niveles y las experiencias democráticas por abajo. Nuestro análisis no opone de manera binaria un heroico momento chavista a un pragmatismo madurista. No, pensamos que ha habido altibajos, al ritmo de la lucha de clases y de los enfrentamientos con Washington y la oposición, y un fenómeno de descomposición de 15 años respecto a lo que fue el impulso inicial post-neoliberal y popular. El madurismo es la conclusión de esta degeneración bonapartista. En el último período, asistimos a la explosión de la violencia de Estado, a una militarización de los barrios populares y a una criminalización de las disidencias, incluso las de izquierda o sindicales. Ha habido también prácticas institucionales autoritarias en cascada: si hoy día, en cualquier país europeo, un presidente anulase el poder del parlamento (en manos de la oposición) y autonombrase una Asamblea constituyente fantoche sin respetar siquiera la Constitución (chavista) en lugar del poder legislativo, toda la izquierda aullaría (con razón). Pero eso es lo que ocurre en Venezuela, y una parte de ésta se calla…

Es verdad que el poder tiene que enfrentarse a un sector de la oposición putschista, desestabilizador, alimentado por la CIA, y éste es un dato importante de la relación de fuerzas. Pero desde el punto de vista de la emancipación, y de este famoso socialismo del siglo XXI, hay que denunciar a la nueva casta en el poder, la boliburguesía que ha captado miles de millones de dólares, y ese impulso autoritario. Lo mismo con el tema de la petrodependencia: ¡en la franja del Orinoco el poder ha desarrollado zonas económicas especiales que legalizan —a escala de un territorio tan grande como Bélgica— la desregulación del derecho laboral, de la protección de la biodiversidad y de los derechos de los pueblos! Se trata de una extensión de la extracción petrolera que afecta a comunidades indígenas históricas y a zonas protegidas de la biosfera, en base a una alianza entre los militares bolivarianos y China, Rusia, o incluso compañías como Total…

La lista es larga…

Se podrían multiplicar los ejemplos. Lo más dramático hoy en día es la crisis humanitaria en curso, en contexto de pandemia, con unos cinco millones de personas que han salido de Venezuela (la mayor migración de América latina en un plazo tan corto); el hundimiento del PIB, que se ha reducido a la mitad desde 2013; el salario mínimo minado por la hiperinflación y que es equivalente a tres dólares: con eso se puede vivir menos de cinco días en Venezuela… Este gran país petrolero debe importar bruto. Hay que continuar la solidaridad con el pueblo venezolano, eso es cierto y urgente: una solidaridad internacional que continúa denunciando alto y claro el bloqueo de Estados Unidos y la posición de la Unión Europea. Estas grandes potencias que denuncian hipócritamente los atentados a los derechos humanos en Venezuela, pero hacen como si nada cuando se trata de la multiplicación de las masacres en Colombia o de la atroz situación en Haití, sin contar con lo que pasa en su propio país. Sin eludir el hecho de que el régimen de Maduro forma parte del problema más que de la solución. En todo caso, al pueblo venezolano corresponde decidir, sin injerencias exteriores, soberanamente.

¿Hay pistas sobre cómo dar una salida democrática y socialista a este caos?

Éste es el gran problema que describen muchas y muchos militantes in situ: la situación está en un impasse catastrófico que parece no tener fondo, porque hoy día la alternativa realmente existente es la derecha neoliberal y/o pro-imperial. Su llegada al poder por las urnas, y más aún por la fuerza, significaría hundirse aún más en el atolladero. La única vía posible es volver hacia formas de organizaciones populares, reconstruir un tejido social y político que permita pensar una alternativa a ese binomio mortal. Pero la izquierda alternativa está en una posición ultra minoritaria y de extrema fragilidad. Por ejemplo, el grupo Marea Socialista 16/ (salido ahora del chavismo crítico y popular en el que durante mucho tiempo estuvo metido) se levanta contra el autoritarismo y el militarismo chavistas, pero sin capacidad real de pesar en el paisaje político. Mientras, el estado de deterioro de la economía hace que la gente sólo tenga tiempo para pensar en eso: cuando se habla con amigos de ahí abajo, nos dicen: “Tengo que comer, encontrar qué comer durante la semana”. Es totalmente imposible crear una alternativa democrática estable en este contexto. Hay que esperar una reactivación económica (pero con la pandemia, difícil…), que se dé el proceso de negociación pacífica y concertado entre las fuerzas en presencia y que en este espacio puedan emerger poco a poco fuerzas populares y autónomas. Todo ello más allá del plazo electoral legislativo del 6 de diciembre de 2020, que ya se anuncia polarizado entre una parte de la oposición guaidista, otra vez más dispuesta a la violencia con apoyo de Trump, y el madurismo, favorito en los sondeos, pretendiendo rehacerse una legitimidad, aunque sin reconocer sus responsabilidades en la crisis.

A pesar del fin de ciclo caracterizado por el reflujo de poderes de derecha reaccionaria y conservadora, el movimiento feminista en Chile ha dado muestras de su vigor. ¿La renovación de los movimientos sociales latino-americanos pasará por este tipo de movilización?

Soy muy prudente sobre la idea de fin de ciclo. Me parece demasiado mecánico como argumento. Prefiero decir que desde 2012 hemos entrado en una zona de fuertes turbulencias, con una fase regresiva-conservadora inestable, más o menos avanzada, en que las derechas y extremas derechas recuperan la situación —aunque parcialmente (si se piensa en México o en Argentina, donde el centro izquierda peronista está en el poder 17/, y ahora en Bolivia con la gran victoria del MAS). En el marco de la crisis capitalista mundial, las burguesías locales han querido poner fin a las coaliciones de clases de la era progresista para volver al neoliberalismo duro, austeritario, incluso a regímenes fascistoides como en Brasil. En esta zona de turbulencias, la buena noticia es que los movimientos populares antagónicos continúan sus resistencias, y hasta las reactivan con la aparición de nuevos y numerosos actores sociales. ¿Y quién está a la ofensiva hoy día? El movimiento feminista en primer lugar, uno de los actores centrales de la lucha de clases en Chile, en Argentina, en México. ¿Quién ha sido capaz de sacar a la calle a dos millones de personas en el último período en América latina? ¡El movimiento feminista chileno, argentino, no la izquierda revolucionaria! Quienes tienen una visión estrictamente obrerista del cambio social no pueden comprender América latina. La izquierda trotskista argentina, que es una de las más activas en la izquierda revolucionaria del Cono Sur, puede sacar a 100 000 personas a la calle, pero no a un millón.

Recordemos también la multiplicación de revueltas colectivas frente a la austeridad, el autoritarismo, el neoliberalismo, en el segundo semestre de 2019: Haití, Chile, Colombia, Guatemala, Brasil. Siguen los debates en cuanto al tipo de proyección política: partido o no, autonomismo vs organización, qué frentes unitarios, etc. Por no hablar del impacto de la pandemia de Covid en todos los ámbitos sociales, cuando el subcontinente es una de las zonas más afectadas del mundo, con casi 300.000 muertos. La Comisión económica para América latina y Caribes (CEPAL) calcula que el PIB de la región va a caer un 8 o 9 % de media en 2020 y que más de 45 millones de personas volverán a ser pobres, alcanzando la pobreza a 220 millones de personas. Esto sin contar la explosión de despidos y el trabajo informal (ya omnipresente). Es terrible. En paralelo, el Estado de excepción, la militarización del espacio público, los asesinatos de líderes sociales ganan terreno en toda la región (comenzando por Colombia). Pese a todo, las feministas, las comunidades indígenas, la juventud precarizada, los sindicatos y trabajadores combativos, los intelectuales y estudiantes críticos, el campesinado de Vía Campesina, etc., reactivan luchas múltiples y la posibilidad misma de pensar las alternativas al modelo capitalista extractivista y dependiente, al neoliberalismo, al militarismo, al patriarcado y a la catástrofe climática. Los movimientos de Sin-tierra, de Sin-techo, de afro-descendientes, de LGBQTI+, están también activos, a pesar de las dificultades, el narcotráfico y la violencia cotidiana. Lo que permite continuar esperando, incluso frente a Bolsonaro, Piñera, Añez y su mundo. La reciente victoria en Bolivia o el los inmensos avances del pueblo chileno para derrocar la Constitución de Pinochet y el neoliberalismo neoliberal abren nuevas esperanzas y caminos, aunque sean llenos de limitaciones y dificultades, en un momento en que necesitamos más que nunca no perder la brújula de la emancipación humana frente a un mundo caótico, incierto y violento. El «fin de la Historia» no es para mañana, sobre todo en América latina…

Fuente e imagen tomadas de: https://rebelion.org/america-latina-algunas-lecciones-criticas-sobre-los-gobiernos-progresistas/

Comparte este contenido:

Niños talibés: le llaman 007…

África/Senegal/Noviembre 2020/elpais.com

Esta es la historia ilustrada de los niños mendigos en Senegal. Privados de sus derechos más básicos, sobreviven gracias a su creatividad

El libro 'Petit bout de bois' (Pequeño trozo de madera) recoge el argumento de un espectáculo de teatro escrito e interpretado por Patricia Gomis, e ilustrado por DAUD. Son las historias de pequeños talibés, niños en situación de calle, privados de sus derechos más básicos, que sobreviven gracias a su creatividad. Porque, a pesar de todo, no pierden la esperanza de ver sus sueños hechos realidad. Reproducimos algunos fragmentos del libro editado en francés por Lansman Editeur.1El libro ‘Petit bout de bois’ (Pequeño trozo de madera) recoge el argumento de un espectáculo de teatro escrito e interpretado por Patricia Gomis, e ilustrado por DAUD. Son las historias de pequeños talibés, niños en situación de calle, privados de sus derechos más básicos, que sobreviven gracias a su creatividad. Porque, a pesar de todo, no pierden la esperanza de ver sus sueños hechos realidad. Reproducimos algunos fragmentos del libro editado en francés por Lansman Editeur.

  • "Los pequeños mendigos de la esquina de mi calle viven en casas donde cuelgan botes de tomate por todas partes. Los usan para mendigar. En ellos ponen sobras de comida, monedas, azúcar... Lo que la gente les dé. Pequeños talibés, así se les llaman. O incluso niños de la calle. Siempre con su bote de tomate debajo del brazo".
    2«Los pequeños mendigos de la esquina de mi calle viven en casas donde cuelgan botes de tomate por todas partes. Los usan para mendigar. En ellos ponen sobras de comida, monedas, azúcar… Lo que la gente les dé. Pequeños talibés, así se les llaman. O incluso niños de la calle. Siempre con su bote de tomate debajo del brazo».
  • "Cuando era pequeña, pensaba que ellos habían nacido en los botes de tomate. Yo quería ser como ellos, como esos niños de los botes de tomate. Sin familia. Sin padre. Sin madre. Sin casa. ¡Y siendo libre! Durmiendo donde quiera, en las calles, en las aceras, en coches abandonados, en casas abandonadas, en las estaciones, en garajes, en las escaleras, en las aceras. ¡Estar sucia y que nadie me diga que me lave!".
    3«Cuando era pequeña, pensaba que ellos habían nacido en los botes de tomate. Yo quería ser como ellos, como esos niños de los botes de tomate. Sin familia. Sin padre. Sin madre. Sin casa. ¡Y siendo libre! Durmiendo donde quiera, en las calles, en las aceras, en coches abandonados, en casas abandonadas, en las estaciones, en garajes, en las escaleras, en las aceras. ¡Estar sucia y que nadie me diga que me lave!».

    "Yo quería ser como los niños 'botes de tomate' para pasar el tiempo en las calles desde la mañana hasta la noche. Pero mi madre decía: 'Un niño debe descansar, dormir bien para crecer bien...' Quería ser un niño 'bote de tomate' para hacer lo que yo quisiera, dónde y cómo quisiera. Pedir dinero de la mañana a la noche y tener muchas monedas en los bolsillos rotos. Pero mi madre me dijo: 'El dinero no es para los niños, un niño no debe pedir dinero. Las calles no son para los niños'.
    4«Yo quería ser como los niños ‘botes de tomate’ para pasar el tiempo en las calles desde la mañana hasta la noche. Pero mi madre decía: ‘Un niño debe descansar, dormir bien para crecer bien…’ Quería ser un niño ‘bote de tomate’ para hacer lo que yo quisiera, dónde y cómo quisiera. Pedir dinero de la mañana a la noche y tener muchas monedas en los bolsillos rotos. Pero mi madre me dijo: ‘El dinero no es para los niños, un niño no debe pedir dinero. Las calles no son para los niños’.
    Un día vi a una mujer en un coche muy grande y se detuvo en el semáforo. Llevaba unas grandes gafas. Inmediatamente, los niños con botes de tomate corrieron a pegarse a la ventana del auto, como moscas que se abalanzan sobre un mango maduro que cae de un árbol. En el coche había niños con grandes piruletas. Las chupaban mientras miraban a los 'botes de tomate' a través del cristal. Y ellos les miraban de vuelta con ojos muy abiertos que decían: 'Nosotros también queremos piruletas'.
    5Un día vi a una mujer en un coche muy grande y se detuvo en el semáforo. Llevaba unas grandes gafas. Inmediatamente, los niños con botes de tomate corrieron a pegarse a la ventana del auto, como moscas que se abalanzan sobre un mango maduro que cae de un árbol. En el coche había niños con grandes piruletas. Las chupaban mientras miraban a los ‘botes de tomate’ a través del cristal. Y ellos les miraban de vuelta con ojos muy abiertos que decían: ‘Nosotros también queremos piruletas’.
    En la esquina de mi calle había una casa en construcción, abandonada, sin puerta, sin ventanas, sin techo y sin baños. Un día, un hombre vino a instalarse allí con niños 'botes de tomate': Mamadou, Mor, Moussa, Daouda, Demba, Pathé, Alassane, Amadou, Alioune, Fallou, Fodé, Thierno, Tidiane, Tapha, Omar, Ousmane, Ousseynou, Sidy, Seydou, Saliou, Lamine, Elimane, Boubacar, Bala, Bassirou y 007.  A nosotros, los niños del barrio, nos gustaba mirarlos por la ventana que no tenía ventana. Yo quería descubrir cómo los niños crecían en los botes de tomate. Un día, el 21 de marzo, llegó una señora con un niño, Ndongo. Tenía cinco años.    Su padre, no lo conocemos; su madre, ella... Perdió la cabeza. Quiero que le enseñes el Corán. No es como su madre, tiene cabeza, aprende muy rápido, pero es terco. Si no obedece, golpéalo. Y el 'morabito' respondió: '¿Él es terco? Déjalo ahí. Si le agrada a Dios, le meteré algo en la cabeza. El pequeño Ndongo, con sus grandes ojos, no entendía lo que le acababa de pasar. Tampoco por qué estaban todos los niños a su alrededor mirándolo con sus botes de tomate bajo el brazo.  Ese día entendí que los niños talibés, los niños de la calle, no nacen en ellos. Es su familia quien los lleva a una daara, la escuela coránica, y los confía al hombre al que los niños llaman 'marabout' o maestro.
    6En la esquina de mi calle había una casa en construcción, abandonada, sin puerta, sin ventanas, sin techo y sin baños. Un día, un hombre vino a instalarse allí con niños ‘botes de tomate’: Mamadou, Mor, Moussa, Daouda, Demba, Pathé, Alassane, Amadou, Alioune, Fallou, Fodé, Thierno, Tidiane, Tapha, Omar, Ousmane, Ousseynou, Sidy, Seydou, Saliou, Lamine, Elimane, Boubacar, Bala, Bassirou y 007.A nosotros, los niños del barrio, nos gustaba mirarlos por la ventana que no tenía ventana. Yo quería descubrir cómo los niños crecían en los botes de tomate. Un día, el 21 de marzo, llegó una señora con un niño, Ndongo. Tenía cinco años.

    Su padre, no lo conocemos; su madre, ella… Perdió la cabeza. Quiero que le enseñes el Corán. No es como su madre, tiene cabeza, aprende muy rápido, pero es terco. Si no obedece, golpéalo. Y el ‘morabito’ respondió: ‘¿Él es terco? Déjalo ahí. Si le agrada a Dios, le meteré algo en la cabeza. El pequeño Ndongo, con sus grandes ojos, no entendía lo que le acababa de pasar. Tampoco por qué estaban todos los niños a su alrededor mirándolo con sus botes de tomate bajo el brazo.

    Ese día entendí que los niños talibés, los niños de la calle, no nacen en ellos. Es su familia quien los lleva a una daara, la escuela coránica, y los confía al hombre al que los niños llaman ‘marabout’ o maestro.

    Los talibés de la esquina de mi calle van todos los jueves al mar a lavarse. El pequeño Modou nunca deja la camiseta azulgrana que le regaló un turista. Sueña con convertirse en un gran futbolista. Con los calcetines enrollados en forma de bola en lugar de una pelota, Modou es capaz de regatear hasta el último de sus compañeros para marcar un gol. Demba transforma su bote, siempre vacío, en un instrumento porque le encanta la música. Los días que hay bautismos o funerales son una fiesta para ellos porque sus botes de tomate se desbordan con las sobras de las comidas que comparten.
    7Los talibés de la esquina de mi calle van todos los jueves al mar a lavarse. El pequeño Modou nunca deja la camiseta azulgrana que le regaló un turista. Sueña con convertirse en un gran futbolista. Con los calcetines enrollados en forma de bola en lugar de una pelota, Modou es capaz de regatear hasta el último de sus compañeros para marcar un gol. Demba transforma su bote, siempre vacío, en un instrumento porque le encanta la música. Los días que hay bautismos o funerales son una fiesta para ellos porque sus botes de tomate se desbordan con las sobras de las comidas que comparten.
    Todas las mañanas, de camino a la escuela, me cruzaba con uno de los pequeños talibés de mi barrio. Ese día, di unos pasos con aquel al que llamaban 007.  - Oye, ¿no has olvidado tu bote? ¿Dónde están tus padres? ¿Tienes familia? ¿Por qué te llaman 007?   - Mi nombre es Souleymane, los otros talibés me llaman 007 porque esta es mi séptima daara. Cada vez que me escapo de una, mi tío me envía a otra. Mi padre se fue a España en un cayuco. Desde ese momento, mi tío ha ocupado su lugar en la casa. Si tuviera alas volaría a casa, recogería a mi madre y nos iríamos muy, muy lejos. El 'morabito' solo piensa en dinero, tenemos que traerle monedas por la mañana y por la noche. Si no tienes el dinero, te encadena uno o dos días y, a veces, te golpea con un cable eléctrico hasta que tu espalda se ennegrece de sangre.
    8Todas las mañanas, de camino a la escuela, me cruzaba con uno de los pequeños talibés de mi barrio. Ese día, di unos pasos con aquel al que llamaban 007.– Oye, ¿no has olvidado tu bote? ¿Dónde están tus padres? ¿Tienes familia? ¿Por qué te llaman 007?

    – Mi nombre es Souleymane, los otros talibés me llaman 007 porque esta es mi séptima daara. Cada vez que me escapo de una, mi tío me envía a otra. Mi padre se fue a España en un cayuco. Desde ese momento, mi tío ha ocupado su lugar en la casa. Si tuviera alas volaría a casa, recogería a mi madre y nos iríamos muy, muy lejos. El ‘morabito’ solo piensa en dinero, tenemos que traerle monedas por la mañana y por la noche. Si no tienes el dinero, te encadena uno o dos días y, a veces, te golpea con un cable eléctrico hasta que tu espalda se ennegrece de sangre.

     Hoy, las daaras están creciendo en cada rincón. Con talibés que vienen del norte, del sur, centro e incluso de países vecinos, muchas veces acompañados de falsos 'morabitos'. Los talibés mendigos son tan numerosos como las hormigas. Parece que solo en Senegal hay 30.000. En los periódicos, hemos leído en los últimos años: "Nueve niños talibés son quemados en su daraa en la medina". "Un talibé golpeado hasta la muerte por su marabú".    Y también: "Una veintena de niños talibés de seis a 14 años han sido encontrados encadenados con hierros en los pies, como en el templo de la esclavitud". Sin mencionar los abusos.
    9Hoy, las daaras están creciendo en cada rincón. Con talibés que vienen del norte, del sur, centro e incluso de países vecinos, muchas veces acompañados de falsos ‘morabitos’. Los talibés mendigos son tan numerosos como las hormigas. Parece que solo en Senegal hay 30.000. En los periódicos, hemos leído en los últimos años: «Nueve niños talibés son quemados en su daraa en la medina». «Un talibé golpeado hasta la muerte por su marabú».

    Y también: «Una veintena de niños talibés de seis a 14 años han sido encontrados encadenados con hierros en los pies, como en el templo de la esclavitud». Sin mencionar los abusos.

    Estamos tan acostumbrados a verlos que ya no los vemos. Se han convertido en los fantasmas de nuestras calles. Memorizan oraciones que nos hacen desenvainar monedas. Modou, Souleymane o Ndongo se aferra a tus pies y te ruegan que le des una moneda, porque tal vez esta noche será golpeado sin pausa. Le damos dinero para tener todas esas promesas de riqueza y paraíso. El talibé te tiende la mano para pedirte una moneda, pero en sus ojos puedes ver que te está pidiendo una pequeña mirada, un poco de atención, una sonrisa, una ayuda o únicamente un poquito de amor.
    10Estamos tan acostumbrados a verlos que ya no los vemos. Se han convertido en los fantasmas de nuestras calles. Memorizan oraciones que nos hacen desenvainar monedas. Modou, Souleymane o Ndongo se aferra a tus pies y te ruegan que le des una moneda, porque tal vez esta noche será golpeado sin pausa. Le damos dinero para tener todas esas promesas de riqueza y paraíso. El talibé te tiende la mano para pedirte una moneda, pero en sus ojos puedes ver que te está pidiendo una pequeña mirada, un poco de atención, una sonrisa, una ayuda o únicamente un poquito de amor.
    Patricia Gomis Mamby Karowar es una actriz y comediante comprometida, que eligió hacer teatro para el público infantil y juvenil. Forma parte de los fundadores y creadores de Côté Jardin, la primera compañía de clown nacida en Senegal. Es directora artística de Pôle Culturel Djaramà, un centro artístico para niños y jóvenes en Senegal que creó conjuntamente con su marido. Ha co-escrito diferentes espectáculos como '¡Avanti!', con Gérard Corbion, de la Compañía Casquette, Jeannine Gretler de la Compañia Orange Sanguine y Pierre Richards; 'Moi, monsieur, moi', con Márcia de Castro. 'Petits bouts de bois' es su primer texto (escrito en noviembre de 2018).
    11Patricia Gomis Mamby Karowar es una actriz y comediante comprometida, que eligió hacer teatro para el público infantil y juvenil. Forma parte de los fundadores y creadores de Côté Jardin, la primera compañía de clown nacida en Senegal. Es directora artística de Pôle Culturel Djaramà, un centro artístico para niños y jóvenes en Senegal que creó conjuntamente con su marido. Ha co-escrito diferentes espectáculos como ‘¡Avanti!’, con Gérard Corbion, de la Compañía Casquette, Jeannine Gretler de la Compañia Orange Sanguine y Pierre Richards; ‘Moi, monsieur, moi’, con Márcia de Castro. ‘Petits bouts de bois’ es su primer texto (escrito en noviembre de 2018).

Fuente e imagen tomadas de: https://elpais.com/elpais/2020/11/18/album/1605736030_976988.html#foto_gal_11

Comparte este contenido:

La violencia machista como exponente de desigualdad urbana

Reseñas/Noviembre 2020/elpais.com

Con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, exigimos una visión de género en las políticas públicas de nuestras ciudades y metrópolis

La Violencia contra las Mujeres y las Niñas (VAWG, por sus siglas en inglés) es una de las violaciones de los derechos humanos más graves y más toleradas en todo el mundo. Tiene lugar en todas partes del espacio urbano: en el hogar, en el trabajo, en las plazas públicas, los parques, los mercados, las calles, los baños o el transporte público. El Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el 25 de noviembre, debe invitarnos no solo a visibilizar y denunciar esta preocupante situación, que se ha visto empeorada enormemente durante la pandemia de la covid-19, sino también a exigir la incorporación de una visión de género en toda política pública de nuestras ciudades y metrópolis.

Que las mujeres y niñas se sienten inseguras en las grandes ciudades no es una sorpresa para nadie. En todo el mundo, la atención y el acoso no deseados, el miedo a las agresiones y los abusos cuando viajan solas, después de la noche e incluso a plena luz del día cambian la forma en que experimentan la vida en la ciudad, según la ONG Plan International. Más que nunca, la crisis de la covid-19 nos ha revelado que, efectivamente, ellas experimentan el espacio público de una manera diferente a la de los hombres y los niños, ya que son víctimas de diversas formas de desigualdad, discriminación y violencia.

Las medidas actuales como el distanciamiento social y los toques de queda, han reducido el número de personas en la calle, lo que ha dado lugar a un mayor riesgo de violencia sexual; esta realidad puede afectar aún más a la autonomía de las mujeres y al acceso al empleo y a los servicios esenciales durante el encierro, según explica ONU Mujeres. Dicho de otro modo, la violencia en los espacios urbanos es uno de los principales obstáculos para su participación como ciudadanas de pleno derecho.

Ellas experimentan el espacio público de una manera diferente a la de los hombres y los niños, ya que son víctimas de diversas formas de desigualdad, discriminación y violencia.

La violencia de género también se comete en el entorno privado o doméstico y, el alarmante aumento de la misma se ve reflejado en datos: en los últimos 12 meses, 243 millones de mujeres y niñas (de edades entre 15 y 49 años) de todo el mundo han sufrido violencia sexual o física por parte de un compañero sentimental. Hablamos de un momento en que muchas mujeres y niñas deben convivir día tras día con su agresor en un contexto de aislamiento social y con unos servicios de apoyo inaccesibles o interrumpidos, en muchos casos.

Precisamente, con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, las organizaciones MetropolisCities Alliance y CGLU lanzan una campaña que pone el foco en la violencia contra las mujeres y las niñas en los espacios urbanos de todo el mundo, tanto en el ámbito privado como el público, los espacios digitales e, incluso, en los propios gobiernos e instituciones. Bajo el lema Liberemos nuestras comunidades, ciudades y metrópolis de la violencia de género, instan a gobiernos locales, regionales y metropolitanos a adoptar urgentemente un enfoque que tenga en cuenta la perspectiva de género en todos los esfuerzos y servicios para responder a la crisis de la pandemia.

Construyendo metrópolis más seguras: Iniciativas y prácticas inspiradoras

Algunos gobiernos a nivel local y metropolitano han empezado a tomar en serio esta cuestión, especialmente en tiempos de pandemia y aislamiento social.

A modo de ejemplo, algunas de las iniciativas recogidas en la plataforma colaborativa Ciudades para la Salud Global: En Bogotá se ha creado la estrategia Espacios Seguros en alianza con 630 tiendas y supermercados para prevenir y atender casos de violencia intrafamiliar. En Bruselas, por su parte, han lanzado la campaña Nada justifica la violencia doméstica para concienciar sobre la violencia intrafamiliar, que ha ido en aumento desde el inicio de la pandemia.

Solo diseñando políticas públicas que aborden la desigualdad urbana, podremos reducir la violencia de género.

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ha añadido recientemente un nuevo canal de servicio para proporcionar información, apoyo y asesoramiento en casos de violencia de género: Boti, el WhatsApp de la ciudad, para aquellas que necesiten ayuda puedan solicitarla automáticamente a través del chat sin necesidad de hablar por teléfono.

Como apuntan las organizaciones impulsoras de la mencionada campaña, esta violencia no es más que el resultado de la desigualdad de género existente en las zonas urbanas, multiplicada y exacerbada por la pandemia, como venimos de ver. Además, es una cuestión derivada de múltiples factores públicos y privados, socioeconómicos y políticos que se superponen. Por ello, las intervenciones públicas dirigidas a erradicarla pasan por abordar las causas subyacentes de esa violencia, incluidas las normas sociales y culturales basadas en el género. En otras palabras, solo diseñando políticas públicas que aborden la desigualdad urbana, podremos reducir la violencia de género.

Pero fundamentalmente, todas estas reivindicaciones y propuestas acaban desembocando en un mismo mar: la necesidad de repensar nuestras ciudades y metrópolis para que sean más inclusivas, donde las autoridades, en todos los niveles, trabajen codo con codo con las mujeres y niñas, escuchen sus experiencias y necesidades, y las hagan partícipes en el diseño y la planificación urbanos. Convirtamos la crisis de la covid-19 en una oportunidad para eliminar de una vez y para siempre la violencia contra mujeres y niñas de nuestros espacios urbanos.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2020/11/23/seres_urbanos/1606143416_695466.html

Comparte este contenido:

España: ¿Por qué despierta tanta controversia la ‘ley Celaá’?

Europa/España/Noviembre 2020/elpais.com

Los detractores de la reforma salen a la calle para mostrar su desacuerdo. La falta de consenso es un clamor en la octava ley de educación en 40 años

A ritmo de claxon, miles de familias salieron a la calle este domingo en 30 ciudades para protestar contra la ley Celaá aprobada en el Congreso la semana pasada y que continúa su tramitación en el Senado. ¿Pero qué molesta tanto de la ley Celaá para semejante reacción? Mientras tratábamos de dar respuesta a esta cuestión, la vida sigue en las escuelas, se ha confinado el primer colegio de Madrid y los docentes siguen en su lucha por mantener las aulas abiertas en esta anormalidad escolar.

Bienvenidos otro martes más a este recorrido semanal por la actualidad educativa. En el que también nos detendremos en los proyectos a pie de aula. Gracias por abrirnos la puerta de tu casa y compartir esta newsletter con quien pueda estar interesado. Y si tienes alguna historia con la que podamos aprender, puedes contárnosla aquí.

1. Llega a la calle la controversia por la ley Celaá

Varios vehículos en la Castellana el domingo en la marcha contra la Ley Celaá.
Varios vehículos en la Castellana el domingo en la marcha contra la Ley Celaá.

Llevan más de 1,7 millones de firmas contra la ‘ley Celaá’, y este domingo mostraron su músculo en las calles de 30 ciudades españolas convocadas por la plataforma Más plurales. Se manifestaron en familia, pero en coche. Los principales argumentos: que la consideran una amenaza a la escuela concertada, que creen que atenta contra la libertad para escoger el centro, que acabará con los centros de educación especial y que elimina el español como lengua vehicular.

Esta semana habíamos escuchado a los obispos manifestar su «comprensión y apoyo» a las movilizaciones, aunque en esta ocasión han decidido no sumarse a las protestas, a pesar de que creen que la norma pone trabas a la educación concertada. Se refieren a que la ley prohíbe a la escuela concertada cobrar cuotas a las familias, obliga a los centros a escolarizar a más alumnos con dificultades y propone eliminar los conciertos educativos a los colegios que escolarizan por separado a las niñas y niños. Precisamente en este sentido ha fallado el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, obligando a la Generalitat a renovar el concierto a las escuelas que separan por sexo para preservar el interés de las familias y la viabilidad económica de los centros. Y respecto al abordaje lingüístico de la norma, la Real Academia Española recordó “la protección” que la Constitución da al castellano.

Para analizar cómo se vive a pie de aula esta norma y los cambios que propone, hemos preguntado a tres educadores y tres familias cómo les afecta la ‘ley Celaá’ a sus protagonistas. Y también hemos analizado la ley aprobada en el Congreso con sus 300 enmiendas y los cambios en la escuela que implicará su entrada en vigor: potencia la enseñanza pública, limita las repeticiones y reequilibra las competencias entre el Gobierno y las comunidades.

También le hemos preguntado sobre ello a la ministra de Educación, Isabel Celaá, que según sus palabras cree que “la nueva ley cambia una filosofía elitista por la equidad«.

La ministra Isabel Celaá durante su entrevista con el diario EL PAÍS.
La ministra Isabel Celaá durante su entrevista con el diario EL PAÍS.

2. Clamando por el consenso educativo que no llega

Pero más allá de lo que aporta y elimina la norma, que ha ocupado buena parte de las tribunas de esta semana, como la de Milagros Pérez Oliva, El consenso que piden y no dan, que recordaba que el objetivo de esta norma es «dejar atrás a la Lomce, una ley tan regresiva que ni el Gobierno que la promovió se atrevió a aplicarla en su totalidad». O lo que planteaba Juan M. Escudero, catedrático emérito de Organización Escolar de la Universidad de Murcia, en Muchos caminos por andar, que la considera simplemente «una plataforma de partida».

Sin embargo, lo que todos reclaman para la octava ley educativa de la democracia es un consenso que está muy lejos de alcanzarse. Como recordaba Lucas Gortazar, de ESADE, en su columna Una ley educativa que nace sin alas: «La norma trae más buenas que malas noticias, algunas inconcreciones y otras omisiones preocupantes. Pero, sobre todo, nace sin consenso». Coincidía con Fernando Vallespín en su columna Educación, educación…: «Nunca tendremos la que deseamos si no nos implicamos todos. Es un deber ciudadano». Y también el editorial del 20 de noviembre Aprobado justo: «La falta de consenso educativo es un fracaso, pero la ley mejora la anterior».

 3. La vida sigue en las escuelas

Mientras tanto, las escuelas siguen atrapadas en el fuego cruzado. Ven cómo la reforma educativa nace sin un acuerdo que dé estabilidad a la escuela y cómo las autonomías del PP estudian vías para no aplicarla. Y siguen esperando que lleguen los dispositivos prometidos, tal y como recogía un editorial esta semana, y asistían al primer cierre por brote de coronavirus de un colegio de Madrid: el centro Josefina Carabias de Mataelpino, que estará 10 días clausurado tras haberse detectado un brote con nueve casos entre profesores y alumnos.

Aunque la buena noticia es que los colegios no han resultado ser focos de contagio, salvo alguna excepción como esta. Varios expertos lo analizaban en La Buena Vida. Hay varias teorías científicas que explican por qué las clases en cuarentena apenas suponen un 1,5% del total: ¿Por qué los colegios no se han convertido en un foco de contagios de covid?

En el apartado de buenas noticias nos detenemos en un centro de Galicia, reseñado en Escuelas en Red, donde los profesores siguen tratando de que el aprendizaje sea lo más eficaz posible. En el IES María Soliño de Cangas do Morrazo (Pontevedra) han optado por convertir a los estudiantes en cineastas con un matiz social para transformar el mundo en el que viven.

Fuente e imagen tomadas de: https://elpais.com/sociedad/2020/11/23/actualidad/1606135131_726380.html

Comparte este contenido:

Urge ampliar los programas de educación para prevenir la violencia de género en Puerto Rico

Centroamérica/Puerto rico/Noviembre 2020/elnuevodia.com

La esfuerzos para erradicar la violencia de género se debe centrar en llevar mensajes claros, coincidieron expertas

Los trabajos para erradicar la violencia de género de cualquier sociedad están anclados en la educación, pero una educación que trascienda los salones de clases para llevar información, recomendaciones y estrategias de paz a hogares, agencias de gobierno, lugares de trabajo y espacios públicos.

“Es algo que tiene que ser continuo”, indicó la copresidenta de la Fundación de Mujeres en Puerto RicoSara Benítez.

Por años, en Puerto Rico se ha debatido, y utilizado como balón político, la implementación de un currículo de enseñanza de equidad de género en las escuelas públicas como un instrumento para prevenir la violencia de género, particularmente contra las mujeres, apuntó la presidenta del Colegio de Profesionales del Trabajo SocialMabel López Ortiz.

“Nosotros le apostamos a la prevención y por eso nos hemos sumado a las voces que han solicitar integrar el currículo de perspectiva de género en las escuelas. Pero esto no nos dará cambios drásticos o inmediatos, son cambios en futuras generaciones, que tendrán formas de relacionarse diferentes”, sostuvo la trabajadora social. “Pero es algo que se tiene que ver en todos los espacios, no solo en las escuelas. Hay países que han adoptado la perspectiva de género en todas las organizaciones formales e informales, en todos los espacios, ya que el asunto de género genera una transformación estructural. Lo han adoptado y les ha resultado en derrotar la inequidad”, añadió.

Comparte este contenido:

Internet segura para infantes en Costa Rica

Centroamérica/Costa Rica/Noviembre 2020/prensa-latina.cu

Instituciones públicas, empresas privadas y organizaciones civiles de Costa Rica presentaron hoy las herramientas de una internet segura para prevenir, denunciar y atender casos de explotación y abuso a personas menores de edad.
Liderada por la Fundación Paniamor, la iniciativa Costa Rica dice No a la Explotación y Abuso Sexual en Línea de Niñas, Niños y Adolescentes (CR-Nexst) busca mejorar la capacidad país en prevención y respuesta del abuso y la explotación sexual en línea, a través de esfuerzos conjuntos como Modelo e-Mentores.

Lo anterior es una plataforma de formación para apoyar a las familias a hacer un uso seguro y responsable de las tecnologías, con recursos multiformato, lúdicos y creativos.

Otra de los instrumentos es la App 9-1-1, una aplicación móvil para responder de inmediato a los casos de explotación y abuso sexual con solo presionar un botón, el cual da aviso al Servicio Nacional de Emergencias 9-1-1 con la ubicación por GPS.

Asimismo, el fortalecimiento de la Comisión Nacional de Seguridad en Línea; y la Encuesta país sobre el acceso, uso y apropiación de las tecnologías por parte de niñas, niños y adolescentes, y a su vez conocer y comprender los riesgos a los que están expuestos.

Finalmente, el marco normativo e institucional para medir y organizar la capacidad en prevención y respuesta de la explotación y el abuso sexual en línea a nivel nacional.

El Ministerio de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones (Micitt) apunta que la pandemia de la Covid-19 cambió el uso de la red, la cual pasó a ser un espacio de socialización, trabajo y estudio de las familias en toda Costa Rica, trasladando sus horas productivas a la pantalla de un dispositivo con conexión a Internet.

Para el Micitt ello trae tres grandes desafíos a enfrentar por el país: reducir la brecha digital; garantizar la seguridad en línea para niñas, niños y adolescentes; y el trabajo coordinado entre el Estado y la empresa privada en temas de derecho a la conexión, derecho a la información y derecho a la educación, todos ligados a la Internet.

La directora de Estrategia e Innovación de la Fundación Paniamor, Milena Grillo, reconoció que el ecosistema digital ha pasado de ser un espacio más a ser un nuevo sistema de socialización, donde niñas, niños y adolescentes construyen subjetividades, establecen relaciones, exploran y generan conocimiento.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=413448&SEO=internet-segura-para-infantes-en-costa-rica
Comparte este contenido:

Entrevista a Reyna Somarriba: «Lo que hacemos es presentar nuevas perspectivas de vida, crear motivación»

Entrevistas/Noviembre 2020/Autora: Sandra Vicente/eldiariodelaeducacion

  • Reyna Somarriba es directora y profesora de música en la iniciativa Música en los barrios, un proyecto que lleva 27 años trabajando en los alrededores de Managua, la capital de Nicaragua, llevando la música a barrios complicados, a las niñas y los niños con más dificultades sociales y económicas. Esta pandemia ha supuesto un importante impacto para el proyecto por la imposibilidad de verse y, además, por una brecha digital que ha supuesto que muchos niños no hayan podido continuar con el programa.

La música ha formado parte muy intensa de la vida de Reyna Somarriba desde muy pequeña. Tanto que esta nicaraguense ha terminado convirtiéndose en la directora de Música en los barrios. Una escuela de música que ofrece formación gratuita a niños y niñas de barrios desfavorecidos.

Hablábamos de las dificultades de esta situación y de tener que comunicarnos con pantallas. Y en vuestro caso, de formar a través de pantallas. La música es una de las disciplinas que más puede verse afectada por esta situación. ¿Cómo estáis llevando?

Aquí en Nicaragua estamos pausados desde marzo, desde que apareció el primer caso. Música en los barrios forma parte de la Fundación Casa de los Tres Mundos. Y Casa de los ters mundos está situado en unlugar muy turístico, a donde llega mucha gente de afuera. Para los profesores y para todos ha sido una responsabilidad muy grande.
Desde el primer momento pensamos que la prioridad es la salud también y a pesar que el gobierno no ha tomado medidas estrictas en cuanto a cuarentena hasta meses muy después, la verdad es que la afectación directa entre las familias, la mía inclusive, y mis amigos, ha sido muy grande. Y sobrellevarlo sin tecnología; los profesores han tenido que aprender. Muchos de ellos, que ya son un poco más mayores, aprender a utilizar la tecno. Los problemas de red de los niños. Muchas veces no están por temporadas porque no pueden conectarse, no pueden descargar un video porque hay que meterle plata al celular para poder descargar; a veces los videos no son de buena calidad porque el dispositivo que tienen no es muy nuevo. Pero ha sido una batalla, un año muy difícil para todos. Intentando ver qué pasará el 20-21. el próximo año.

Estamos convencidos de que la música es alimento del alma. Y eso nos ayuda a darle un momento de alegría a estos niños

Reyna, vamos a poner en contexto a la gente que nos ve. Música en los barrios actúa con niños y niñas de pocos recursos, en barrios desfavorecidos. Primero, hablar de a qué infancias llegáis y por qué es importante la música.

Cuando me preguntas qué importante es la música me recuerdas a las palabras de nuestra fundadora. Ella decía que donde se desarrollan programas de esta clase, hay menos deserción escolar, menos abuso de alcohol y menos embarazos no deseados de adolescentes. Pero, la principal razón de existencia del programa es la fuerte demanda por parte de los niños. Esas palabras siempre me llegan mucho porque es cierto; es importante, nosotros luchamos con una educación musical a personas que necesitan pan, comer, que necesitan trabajar y que son de los problemas más fuertes que tratamos. Pero estamos convencidos de que la música es alimento del alma. Y eso nos ayuda a darle un momento de alegría a estos niños. Y la pandemia lo que ha hecho ha sido quitarnos ese momento de alegría, de encontrarnos, de unirnos. Para mí eso ha sido lo más importante: crear mejores seres humanos. Que es lo que queremos realmente.

No solo creáis música sino todo lo que la acompaña: la comunidad, los valores asociados a la música. Tenéis una formación en viento durante un año y si véis que el joven se interesa, seguís ¿no?

Sí, somos una escuela que le llamamos escuela ambulante porque los profesores se mueven al lugar. Tenemos un programa de flauta dulce donde los niños empiezan. No hay audición y entran todos los que quieran. Vamos a lugares de difícil acceso, inclusive, rurales, o zonas de la capital que son más rurales. Tenemos de eso en ciertos lugares.
Lo que hacemos es que, si hay niños, enseñamos. Estar involucrados en la música nos ayuda mucho en nuestras capacidades motrices, inclusive. Cantamos, jugamos con ellos, tocamos. Aprenden la disciplina inmersa. Es algo que como latinoamericanos, muchas veces, nos destacamos como impuntuales, por ejemplo. Y eso eso es una cosa con la que luchamos, por ejemplo, porque les enseñamos que esas son cualidades que nos ayudan a cambiar nuestra vida. De que los niños tengan una nueva perspectiva de vida, y realmente, son de las cosas que están adentro.
Algo importante que trabajamos es colaborar, trabajar en conjunto. Y lo vemos en nuestros trabajos posteriores. Si trabajamos en un banco, tenemos que trabajar en equipo, colaborar, ser puntuales. Todas estas cosas son detalles importantes que pueden desarrollar desde chiquitos con la música.

El proyecto cumple este año 27 años. Son varias generaciones de niños y niñas que han pasado por ahí y me imagino que habéis visto un retorno interesante. Alguno hasta se habrá vuelto profesor del proyecto… ¿Cómo ha sido ese retorno?

Es lindo ver el proceso. He tenido la oportunidad de ver ese proceso porque empecé de niña dentro, como profe. Ahora tenemos a los hijos de quienes una vez fueron niñs y es interesante porque el vín + Añadir nueva etapa culo siempre está. Somos una escuela que formamos y ayudamos a que ellos, si quieren ser músicos los guiamos todo lo que podemos, en nuestras posibilidades. Aunque nuestra prioridad es que sean mejores seres humanos. El querer regresar, que matriculen a sus hijos con nosotros, es importante. Hemos creado un sistema multiplicador donde el 90 % de profesores de flauta dulce nacieron en su propio barrio y esta idea de profesoritos que en su tiempo se creó, era que los mismos muchachos enseñaran en sus propios barrios. Lo que ellos aprendieran, que lo multiplicaran. Y eso para mí es súper lindo ver cómo se enamoran, se apropian de la idea y son los más involucrados que tenemos.

Esta parte de los multiplicadores, de que los muchachos vienen… otra cosa importante es que creamos niños sanos, muchachos sanos, con pensamiento crítico, con deseo de superación. Hay muchachos que han salido de las universidades. Y recuerdo que su barrio era terrible.

Te cuento una historia muy graciosa. Cuando yo empecé a dar clases iba al barrio y pensaba, en mi inocencia, “llueve todos los días acá”. No era lluvia, eran las aguas hervidas. Como no tenían servicio sanitario completo, las aguas hervidas las tiraban a la calle. Y de esos lugares, cómo han crecido, han logrado becas hacia fuera… ese pensamiento de crecimiento, de no quedarnos en que no tenemos recursos y no podemos hacer nada. Eso para mí es lindo verlo. Ver cómo nos siguen actualmente. Para mí es una de las cosas maravillosas de estar acá y creo que lo que me tiene aún adentro del programa.

Siento que lo que hacemos es presentar nuevas perspectivas de vida, nuevas ideas y a luchar por lo que uno quiere

La música y la educación no formal en general cumplen ese rol de enganchar a niño y niñas de una manera distinta a como lo haría el colegio, con sus materias y demás. No sé cómo es la educación en esos barrios que comentas, o, como comentabas antes, la deserción es alta…

La educación pública siento, en lo personal, que ha decaído bastante. La educación musical no está inmersa en el mundo académico. Hay una clase que se ha involucrado últimamente, en los últimos años, un plan en el que se da arte, danza, música… pero enseñan en esa clase, pero no es un profesional, alguien con esas habilidades. Eso se pierde mucho, porque el arte es súper necesario, necesitamos desarrollarnos. Es difícil mantener esa continuidad escolar por muchas razones. Siento que lo que hacemos es presentar nuevas perspectivas de vida, nuevas ideas y a luchar por lo que uno quiere, para no aferrarnos a que no tenemos o no podemos, sino crearles nuevos pensamientos, motivación, principalmente.

¿Cómo llegan esos niños que están desmotivados o que no los verías con una flauta dulce?

Principalmente, la forma en que nos llegan es el boca a boca. Alguien vio a alguien o conoció o “yo escuché tocando la flauta a mi vecino o a mi amiguito”. O un papá recomienda a otros. Así. Es un convencimiento porque muchas veces los niños sí quieren estudiar pero no tienen el apoyo de los padres. Nosotros luchamos, muchas veces, con personas que no les interesan, con padres que no apoyan, luchamos con niños que tienen que trabajar y también que cuidar al resto de sus hermanos. Hay una necesidad que no es música, interna, en las casas, ¿verdad? Y lo que hacemos es que se enamoran por ver, por escucharnos, o porque tenemos líderes en la comunidad y que son responsables de barrios y se encargan de comunicar o difundir en sus propios locales. Nosotros vivimos en otros lugares o barrios y no conocemos a la gente y estos líderes que nos colaboran de gratis, son para mí los principales agentes de difusión: son los que conocen a la comunidad, los que conocen a sus vecinos. Así nos damos a conocer, o en algún concierto que a veces logramos hacer. Así nos conocen y se convencen. Muchas veces hay personas que están, salen, vuelven… pero la idea es que el momento que tengan sea algo que recuerden toda su vida.

Me imagino que el vínculo también es algo importante, sobre todo en eso que comentas que habéis notado, esa reducción de consumo y abuso de drogas o embarazos adolescentes o de abandono escolar. Eso es música pero también es el vínculo y casi la terapia que hacen con niños y niñas.

Siempre hemos pensado que somos psicólogos. No estudiamos psicología, pero necesitamos a veces serlo, entender. A veces nos han llegado estudiantes que están en la escuela… Como te comentaba al inicio, nosotros estamos en los barrios, pero si alguien luego quiere continuar, viene a la escuela central. Allí, me recuerdo que había un niño que solamente lloraba. Uno se siente impotente. Está el grupo, él llorando… pero verlos crecer y que su carácter cambia y es otra persona. Eso es súper lindo. Es difícil describir la sensación que uno, como profe, tiene. Pero tenemos que ser psicológocos con ellos, acercarnos, ser profes amigos y eso es súper difícil mantener esa relación con ellos y a veces, sentir impotencia de no poder ayudarles a veces en sus problemas.

Y esto será incluso más difícil en una época como esta en la que no se pueden ver, no se pueden tocar. LA música es una de las disciplinas que más sufre de la no presencialidad. Se corre el riesgo, imagino, de perder a niñas y niños por el camino. ¿Cómo lo están afrontando todo esto?

Eso ha sido lo más difícil. Casualmente el sábado pasado, tuvimos una reunión con los profesores de flauta que somos los que viajamos a los barrios. Nosotros realmente no hemos tenido contacto con ellos directo. Los que están en los barrios es más difícil el acceso al internet a que tengan un dispositivo. Lo que hemos creado, en nuestra página de Facebook y de YouTube, hemos realizado tutoriales. Hemos ido grabando, haciendo todas unas clases virtuales para ver si alguno tiene la posibilidad de entrar y verlo. Pero eso es lo que más nos ha dolido, que no hemos podido llegar a los muchachos y estamos pensando de qué manera, de forma responsable, podemos empezar a hacer este trabajo ya el otro año; a ver cómo se mueve todo esto. Pero realmente, es difícil porque la atención directa a estos niños ha sido casi del 10 % realmente.

Me siento impotente de ver cómo llegamos de una forma responsable

Se ha hablado mucho de brecha digital pero en estos casos, no es solo la música, también la atención a la educación formal, los recursos de la administración. Niños y barrios que se encuentran, quizás, un poco abandonados.

Sí. vamos a empezar casualmente desde cero. No sé quiénes van a empezar, no sabemos quiénes están afectados, sabemos de familiares, no conocemos de fallecidos de nuestros estudiantes. Estamos, creemos, sanos todos. Pero nuestras familias se han visto bastante afectadas. Y siento que a ellos les debemos algo. Me siento impotente de ver cómo llegamos de una forma responsable. En eso estamos ahorita. Pero los más afectados han sido ellos porque los que vienen a estudiar otro instrumento, de alguna manera, ahí están, entre que sí, que no, a veces una temporada… tengo muchos estudiantes que están en pausa y no los vamos a sacar de la escuela; no tienen la posibilidad de conectarse. Entonces, hemos ido allí viendo plataformas, de qué manera, mandamos un video para cuando puedan descargarlo, hasta se van a un parque a descargar o enviar un video. Esa ha sido la lucha interna.

Y lo que más nos pesa de esta pandemia porque encontrarnos, hacer conciertos, esa emoción de tener el público, de estudiar para presentarnos. Todo eso ha sido difícil. Y más los chiquitos y los papás o los abuelitos que son los que vienen y los traen. Y no saben cómo entrar o no les funciona el link, o abrir el correo. Es super abrumador saber todos los problemas que hay en cuanto a la tecnología y ver cómo nos adaptamos, porque tenemos que continuar.

Tendréis y tenéis un montón de propuestas sobre cómo mejorar pero para eso, lamentablemente, como para todo hacen falta recursos y voluntad. La voluntad por vuestra parte no falta. La última pregunta, imagino que recibís con esperanza el futuro en el que os podáis encontrar, e imagino que con ganas. No sé si tenéis algo especial para el reencuentro.

Esperamos hacer el reencuentro el próximo año. Pero es difícil. No me lo imagino porque cuando llegamos a un barrio los niños te gritan profe y te abrazan. Los abrazas. Somos de abrazar, de contacto, entonces creo que va a ser una transición difícil, pero el hecho de empezar a llegar a ellos, aunque sea con distancia, nos va a motivar a todos, salir de donde estamos, de que los niños puedan hacer su música, que puedan hacer música en su casa y de vernos. Estamos con mucha expectativa para el otro año empezar de una manera diferente, reinventada, a ver de qué manera podemos hacerlo. Y empezando desde cero. Casualmente estamos pensando abrir a personas interesadas que quieran abrir en sus barrios o a ver qué hay; no sabemos lo que nos espera. Es un mundo desconocido.

Fuente e imagen tomadas de: https://eldiariodelaeducacion.com/2020/11/24/reyna-somarriba-lo-que-hacemos-es-presentar-nuevas-perspectivas-de-vida-crear-motivacion/

Comparte este contenido:
Page 1046 of 6723
1 1.044 1.045 1.046 1.047 1.048 6.723