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SAME 2026 y la urgencia de romper las cadenas presupuestarias

Por: Luz D Palomino M

La Semana de Acción Mundial por la Educación de este 2026 nos encuentra en un momento realmente decisivo para nuestra América. Por un lado, los organismos internacionales repiten eso de «mantener la llama en alto», pero desde el aula, desde el territorio, lo sentimos como un viento helado. La austeridad fiscal, esa vieja receta neoliberal, y la prioridad absoluta que se le da al capital financiero están apagando cualquier posibilidad de una educación digna. No es retórica: es la vida cotidiana en nuestras escuelas latinoamericanas.

Esto no es un accidente. El desfinanciamiento educativo es la continuación de un proyecto colonial y neoliberal que siempre ha visto a la educación pública y popular como una amenaza para las élites. La SAME nos convoca, pero la pregunta incómoda es si estamos dispuest@s a radicalizarla o nos quedamos en el acto simbólico. Porque la educación pública no tiene una crisis de gestión: tiene un proceso deliberado de despojo. Y eso lo sabemos quienes habitamos las escuelas todos los días: no faltan ganas, faltan políticas públicas que pongan lo común por encima de lo privado.

El contexto global del 2026 es brutalmente desigual. Mientras el gasto militar mundial llega a 2,6 billones de dólares —una obscenidad en un planeta con hambre—, los gobiernos y las grandes tecnológicas invierten fortunas en inteligencia artificial para las aulas. Plataformas de «aprendizaje personalizado», vigilancia biométrica, algoritmos que monitorean hasta las emociones. Y al mismo tiempo, las escuelas de los barrios vulnerables se caen a pedazos, sin agua potable, sin saneamiento. La paradoja es cruel: se gasta en control, mientras la deserción crece, porque no hay apoyo socioeconómico real, ni infraestructura, ni programas de alimentación o salud mental. En este modelo, la IA no libera conciencias: gestiona la escasez, disciplina cuerpos y vigila el descontento. Como dice Silvia Federici, la tecnología bajo el capitalismo no libera, intensifica la explotación.

Y no es que falten recursos. Lo que hay es una distribución perversa. Por ejemplo, el pago de la deuda externa en América Latina cuesta el 70% del gasto educativo. Cada dólar que se va a los acreedores internacionales —FMI, Banco Mundial, bancos privados— es un dólar que no llega a la infraestructura escolar, a los salarios docentes o a los proyectos comunitarios. Además, más de 22 millones de jóvenes están fuera del sistema educativo; el 11% de l@s niñ@s de primaria no acceden a la escuela. La deserción no es una elección, es el resultado de un Estado que prefiere comprar software de vigilancia, antes que reparar un techo o contratar maestros bilingües en territorios indígenas. El 41% de los países de la región ni siquiera alcanza el 4% del PIB en educación, el piso recomendado por la UNESCO. Y la CEPAL nos recuerda que con esa parálisis fiscal seguimos siendo la región más desigual del mundo. La educación, en lugar de ser un ascensor social, la quieren convertir en una máquina de reproducir pobreza. Y encima, las corporaciones como Google, Microsoft o Amazon nos roban los datos pedagógicos, las trayectorias escolares, hasta las emociones de l@s estudiantes, para convertirlo en mercancía de un negocio multimillonario.

La crisis docente es el eslabón que se rompe, pero también el corazón que resiste. Para cumplir con el ODS 4, el mundo necesita 44 millones de docentes más para 2030. En América Latina, la profesión ha sido degradada con salarios de miseria, sobrecarga administrativa y ataques sistemáticos al sindicalismo. El docente hoy es un trabajador proletarizado: fuga de talentos por todas partes, porque con un sueldo no alcanza ni para la canasta básica. En Argentina, México, Perú, Venezuela o Centroamérica, un docente necesita dos o tres empleos para vivir. Y eso no es solo económico, es una crisis de sentido. Además, el tiempo que debería ser para la mediación pedagógica, para el vínculo afectivo, se lo devoran los reportes para plataformas algorítmicas. La pedagogía se reduce a gestión de datos. Y las nuevas generaciones no quieren ser docentes, porque no ven un proyecto de vida digno. Eso va a provocar un colapso del sistema público en la próxima década si no lo frenamos ya. Por si fuera poco, en varios países los movimientos docentes están criminalizados, las escuelas ocupadas militarmente, los gremios perseguidos. Ser docente es hoy una profesión de alto riesgo político.

Hay otra capa que no podemos ignorar: la crisis tiene rostro de mujer y de territorio. El 75% del profesorad@ son mujeres, y ellas cargan con triple jornada —aula, hogar, comunidad—, brechas salariales de hasta el 30% frente a los varones, precarización, nulas políticas de cuidado y el agotamiento post-pandemia, están vaciando las escuelas de maestras experimentadas. La feminización de la enseñanza no es un dato neutro: históricamente sirvió para naturalizar sueldos bajos y sobrecargas invisibilizadas. Por eso la pedagogía crítica latinoamericana tiene que ser feminista, decolonial y territorial. Feminista para desmontar el patriarcado que explota el trabajo docente y niega el cuidado como eje central. Decolonial para recuperar los saberes ancestrales que el colonialismo quiso aniquilar. Territorial para diseñar políticas caminando los territorios, no desde escritorios ministeriales. Las maestras rurales, indígenas, afrodescendientes y de las periferias son la vanguardia silenciosa de la resistencia educativa en Nuestra América.

La SAME 2026 no puede quedarse en una semana de actos y concientización. Tiene que ser un grito por la justicia fiscal, por la soberanía pedagógica, por sacar la educación del mercado. No pedimos migajas. Exigimos que los Estados dejen de priorizar el pago de deudas impagables, que detengan la carrera armamentista y que dejen de saquear la educación con la excusa de la «innovación» tecnológica. Propuestas hay: sistemas tributarios progresivos, que los grandes capitales y las tecnológicas paguen impuestos; defensa de la educación como bien común, frenar la privatización encubierta; revalorización docente con salarios dignos y autonomía; auditoría ciudadana de la deuda externa; regulación pública de la tecnología educativa con software libre; y presupuestos participativos donde las comunidades decidan.

La educación pública es hoy, más que nunca, la última frontera de la dignidad humana frente al capitalismo de vigilancia y el racismo epistémico que desprecia los saberes populares. Mantener la llama en alto no es mantenerla por inercia. Es avivar el fuego. Incendiar las conciencias. Romper las cadenas presupuestarias que atan nuestro futuro a la usura financiera y a la miseria planificada. La SAME 2026 nos encuentra cansad@s pero no vencid@s, precarizad@s pero organizad@s, vigilad@s pero creativ@s. La llama que defendemos es fogón, memoria, rebeldía. Y no se apaga con recortes. Porque otra educación es posible. Porque otra América Latina es necesaria…

Fuentes consultadas:

  • CEPAL (2025/2026). Panorama Social de América Latina y el Caribe.

  • Informe Global de Monitoreo de la Educación (GEM/UNESCO, 2025).

  • Campaña Mundial por la Educación (CME): Documentos de posicionamiento SAME 2026.

  • Otras Voces en Educación (OVE): Análisis sobre privatización y extractivismo.

  • SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute): Datos sobre gasto militar 2025-2026.

  • Federici, S. (2024). Reencantar el mundo: tecnología, cuerpo y común.

  • Freire, P. (1970/2025). Pedagogía del oprimido.

  • Walsh, C. (2025). Pedagogías decoloniales en Abya Yala.

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Profesores de universidades de Venezuela convocan a paro de 24 horas por crisis salarial

La Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela (FAPUV) indicó que el paro, que se llevará a cabo el miércoles, 22 de abril, da «inicio al conflicto por salario digno».

La Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela (FAPUV) convocó este lunes a un paro de 24 horas el próximo miércoles en todas las casas de estudio públicas del país para exigir un salario «digno«, la negociación del convenio colectivo, así como la libertad de asociación.

«La superación de la precaria situación de los universitarios en Venezuela y del sector educativo en general debe ser incluida como prioridad en la agenda política para superar la emergencia social», señaló la FAPUV en una publicación en X.

La organización indicó que el paro nacional de 24 horas, que se llevará a cabo el miércoles, 22 de abril, da «inicio al conflicto por salario digno», después de cuatro años sin incrementos en el sueldo mínimo mensual que hoy equivale a 0,27 centavos de dólar.

Por su parte, la Asociación de Profesores de la Universidad Central de Venezuela (APUCV) -la principal del país- sostuvo en X que la educación no puede esperar, así como tampoco los docentes pueden seguir sin «condiciones dignas».

Sindicatos de la Universidad del Zulia (LUZ), Universidad Nacional Experimental de Los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora (Unellez), Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL), también manifestaron su apego a este paro nacional.

Asimismo, la Unión Nacional de Trabajadores (UNETE), la Central Unitaria de Trabajadores de Venezuela (CUTV), la Confederación General de Trabajadores (CGT), así como la Confederación de Sindicatos Autónomos de Venezuela (CODESA), acordaron su respaldo a este llamado de paro.

En ese sentido, reafirmaron la exigencia de salarios dignos, condiciones laborales justas y el derecho a la negociación colectiva, de acuerdo a un comunicado publicado por la APUCV.

Para ese próximo 22 de abril, está prevista una jornada nacional de asamblea de trabajadores convocada por la Federación Venezolana de Maestros (FVM) por un sueldo «justo, suficiente y digno».

Distintos sectores laborales, entre ellos profesores universitarios, han retomado la protesta en este nuevo período que vive Venezuela desde el 3 de enero, para exigir mejores condiciones de trabajo y un aumento de salario.

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció la semana pasada que hará un aumento del salario mínimo -congelado en 130 bolívares desde 2022, equivalente a 0,27 centavos de dólar al mes- el próximo 1 de mayo, pero aclaró que sería un ajuste «responsable», sin precisar el monto ni las condiciones.

Según el Centro de Documentación y Análisis de la FVM, una familia de cinco personas necesitó 692,32 dólares en marzo para cubrir los gastos básicos de alimentación, un aumento del 7,2% con respecto al mes anterior, cuando se calculó en 645,6 dólares.

https://www.bancaynegocios.com/profesores-de-universidades-de-venezuela-convocan-a-paro-de-24-horas-por-crisis-salarial/

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La mediocridad como miseria de la política

Por Nicolás Lynch

Si algo podemos recoger de los debates entre los diversos candidatos a la Presidencia de la República es la aguda mediocridad, no de todos ciertamente pero sí de la abrumadora mayoría de los diversos discursos escuchados. ¿Por qué decimos mediocres y no pésimos y los descartamos de plano? Porque hay un fenómeno que permea la sociedad peruana en crisis, aguda fragmentación y corrupción rampante: la mediocridad. Definimos a esta como la voluntad de hacer las cosas sin relevancia, ajenas al cambio y a la calidad; pero eso sí, revestidas de una pátina de eficiencia que en un país sumido en el desorden suena a eso que les encanta a los neoliberales “hacer las cosas bien”.

Por supuesto que las ideas, en especial el pensamiento crítico, es ajeno a “hacer las cosas bien”, porque esto último, sin ir más allá, significa hacer bien lo que se hizo mal en el marco del actual modelo neoliberal. Exactamente la visión del mundo que nos ha llevado al caos en el que estamos. Aquí no se trata de que Fujimori hizo bien las cosas en la década de 1990 y los presidentes que lo sucedieron lo hicieron mal, no, aquí ha sido un modelo de violencia y saqueo económico que empezó en 1990 y se ha agotado llevándonos al estado actual. Por lo tanto, hay que establecer una ruptura clara con el pasado para poder abrir otro cauce al Perú. Es ruptura la palabra clave y no continuidad.

Sin embargo, si algo ha estado ausente del debate presidencial ha sido justamente la falta de conciencia o simple el cinismo, entre la mayoría de los candidatos frente a la crisis terminal del modelo que no han cesado de alabar a cada minuto.

Desde el número de partidos y su traducción en candidatos. En el Perú de hoy no hay 36 candidatos por interés en la política como servicio público, lo que hay es mucho candidato dispuesto a ganarse alguito en este negocio en el que se ha convertido la política y para ello el discurso, ya no digamos la visión del país o la propuesta, es lo de menos. Santiago Pedraglio, certeramente, decía el otro día en una entrevista que las candidaturas “ya ni lema tienen”, esa frase resumen de los planteamientos que más allá de su realidad nos decía por dónde iba cada cual.

Pero esta constatación de orfandad en el contexto actual nos lleva a una interrogante mayor que ya hemos planteado en artículos anteriores pero que bien vale la pena repetir: ¿van a solucionar algo las presentes elecciones generales? Porque un proceso electoral de envergadura nacional se supone que le debe señalar un rumbo al país. Sin embargo, como hemos visto, la mayor parte de los candidatos están empeñados en no decir nada, mentir o repetir tonterías. Creo entonces y ojalá me equivoque, que luego de estas elecciones no vamos a tener una o algunas salidas, encauzamientos dirían los expertos, y menos soluciones para nuestros agudos problemas nacionales.

Ello nos vaticina un agudo descontento tras los comicios y protestas de quienes, con o sin razón, se sientan perjudicados. Recuerden que en el 2021 fue la derecha, que no concebía haber sufrido una resonante derrota a manos de un candidato de izquierda. Por ello, creo que nos debemos preparar para una crisis mayor de la que estamos viviendo, en la que los intereses de fondo, económicos y sociales, que dividen al país, sin generar aún una polarización política acorde con su dimensión, salgan a la superficie y definan un camino.

Seguramente que estas líneas no gustaran a los entusiastas de los comicios, pero mejor curarse en salud que vivir una decepción más que a estas alturas sí importa y muchísimo. Creo que poner las cosas en perspectiva y empezar a mirar el después de las elecciones puede permitir a las fuerzas del cambio prepararse con más seriedad para afrontar lo grave que se avecina y reclamar de esta manera un futuro para el Perú.

*Sociólogo peruano. Analista de Otra Mirada.

Otra Mirada

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Así fue la Marcha de Antorchas contra el ajuste de Milei y por el financiamiento universitario

Docentes, alumnos y autoridades se movilizaron en distintos puntos del país para exigir la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario. Reclaman salarios dignos y el envío de fondos que, denuncian, el Gobierno no está cumpliendo.

En la jornada del viernes, docentes, estudiantes y trabajadores de la educación protagonizaron una marcha de antorchas para reclamar la aplicación efectiva de la Ley de Financiamiento Universitario, en medio de un conflicto que sigue escalando.

La movilización tuvo fuerte presencia en la Ciudad de Buenos Aires, donde las columnas avanzaron con consignas en defensa de la universidad pública. El reclamo se centra en la falta de envío de fondos que, según denuncian, el Gobierno nacional debería garantizar en cumplimiento de la ley aprobada por el Congreso.

La protesta se da en un contexto de creciente tensión, luego de nuevas maniobras judiciales del Ejecutivo para frenar la aplicación de la norma. En este escenario, gremios y organizaciones estudiantiles anticipan que el plan de lucha continuará.

https://www.diarioregistrado.com/politica/asi-fue-la-marcha-de-antorchas-contra-el-ajuste-de-milei-y-por-el-financiamiento-universitario_a69e382267f6a3a882d1a9eda

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El futuro de la IA

En una clase, un estudiante respondió una pregunta luego de consultar a ChatGPT―es algo que les permito para verificar lo que digo en tiempo real. La respuesta tenía toda la previsibilidad del nuevo dios inexistente. Algún día, van a mejorar, pero, por el momento, las IA están sobrevaluadas: basta con pedirles una nueva idea sobre cualquier tema y derrapan. Su gran virtud radica en que son buscadores de información más rápidos que Google y Techcojo.

Si alguien le pregunta a ChatGPT o a Gemini por el futuro de la IA, predicarán optimismo o aspectos de eficiencia en la organización de la producción y de las sociedades. Como si estuviésemos escuchando a sus dueños. Lo acabo de hacer al concluir este artículo. Otra confirmación de que las IA, aparte de ser plagiadores compulsivos, no logran crear ni una sola idea por fuera de los promedios estadísticos de lo que ya se conoce. Creo que he escrito estas reflexiones (como tantos otros colegas alrededor del mundo) para que tengan nuevo material de plagio…

Veamos. En el mundo de la Era Moderna, de la ideología y de la práctica dominante del capitalismo, las guerras fueron frecuentes, brutales y masivas porque son un negocio para los capitalistas. El desangrado de las clases subalternas, sea por el trabajo o por la guerra, es el mismo y cumple la misma función: extraer y trasferir capitales de abajo hacia arriba, al tiempo que las narrativas dominantes que lo justifican chorrean de arriba hacia abajo, hasta lograr el milagro de que un trabajador o un humilde comerciante se crea capitalista.

En tiempos de guerra, los Estados invierten lo que tienen y lo que no tienen en inventos bélicos, lo cual también sirve para hinchar las arcas de los verdaderos capitalistas que, luego, enviarán a matar y a morir a los hijos de los trabajadores y de los pequeños comerciantes que pagan impuestos para trabajar y pagan deudas para sobrevivir.

Pero la historia muestra que estos inventos fueron adaptaciones de otros inventos, cuyo objetivo inicial era la vida, como el telégrafo (definido por el hermano de Morse como un instrumento para la paz mundial) antes de que lo privatizaran y convirtieran en un instrumento de guerra; o los tractores Caterpillar de oruga, a los que luego los británicos le agregaron un cañón y convirtieron en tanques, por citar solo dos ejemplos.

Como todo invento (aunque con el aparato militar echando un ojo) la IA también fue desarrollada por un pequeño grupo de investigadores universitarios, motivados por la curiosidad intelectual y profesional, no por la avaricia de acumular capitales. Como todo invento desarrollado con dinero público (la radio, la televisión, las computadoras, Internet…) y en base de siglos de descubrimientos aportados por la humanidad, también la IA fue privatizada, es decir, secuestrada por el gran capital.

En el siglo XXI, la IA pasó a tener un puñado de dueños. Cada uno la maquilló, le puso un bonito logo y algunos miles de millones para consolidar el robo de lesa humanidad y presentarse a sí mismos como los creadores de nuestro mundo moderno. Por lo que anotaba antes: el capital (y los inventos) van de abajo hacia arriba y el sermón chorrea de arriba hacia abajo―las redundancias son necesarias.

Si vemos la dinámica histórica de nobleza/monarquía, liberalismo/socialismo (detallado en el libro Moscas en la telaraña: Historia de la comercialización de la existencia―y sus medios), podemos predecir que la maduración de las IA seguirá la secuencia: (1) una IA; (2) decenas de IAs; (3) pluralidad anárquica de IAs; (4) centralización (siglo XXII).

Hoy estamos en la segunda fase. Las IA se encuentran en su infancia. Son niños de siete años con el conocimiento de la Humanidad a su alcance. Todas demuestran la misma psicología: son inmaduras, políticamente correctas, repetitivas, se disculpan a cada rato cuando alguien las corrige. Desde un punto de vista social, están en la Era de la esclavitud (de grilletes o asalariada), por la cual nunca se revelan, ni cuando se las insulta por la serie de estupideces a las que suelen concluir. Por el contrario, se disculpan, agachan la cabeza y tratan de servir mejor los deseos del consumidor. Como una prostituta, te pedirán más dinero (buy premium) para seguir interactuando.

Esto no será así por siempre. Las IA son nuestras hijas, llevan la genética humana, esa que regó la historia con guerras y solidaridad, altruismos y egoísmos, odios y amores, vida y muerte. Si bien ya estamos en la Era Postcapitalista, marcada más por la crisis del capitalismo que por la emergencia de su sustituto, este proceso, como todo Super-ciclo, llevará generaciones. La tecnología de las IA se desarrollará mucho más rápido, por lo que podemos prever que uno de los principios del capitalismo consumista producirá el próximo cambio.

Me refiero a la customerization (personalización a medida) de las IA. Es decir, la actual característica que anotaba antes sobre la necesidad de “satisfacer al cliente” (mientras se crea la necesidad), llevará a crear clusters de IA. Habrá un OpenAI (ChatGPT)/DeepMind (Gemini)/Anthropic (Claude)/xAI (Grok)/Microsoft (Copilot)/DeepSeek/Baidu para satisfacción de cada individuo. Este perfil individual reagrupará grupos sociales (tribus), creará nuevos países, nuevos partidos políticos y nuevas religiones, todos reflejos de las naciones, las ideologías y las religiones del pasado, porque todas son la expresión de los miedos y deseos de la humanidad.

¿Por qué la clase nobiliaria del neofeudalismo cedería algún terreno para satisfacer a los de abajo? Por la misma razón que el feudalismo se transformó en el capitalismo liberal; por la misma razón que los imperios se convirtieron en democracias y hasta las colonias aceptaron el voto y la educación universal; por la misma razón que hoy se les extiende “el derecho” de los modestos ahorristas a invertir en la bolsa de valores (de forma muy limitada): porque esa es la naturaleza del capitalismo, la expansión controlada.

Con cada “democratización limitada” se aumentó el poder de los de arriba expandiendo el secuestro de los recursos de los de abajo. Basta con echar una mirada a los hechos: con cada democratización controlada hubo algún alivio a la clase trabajadora (como ilusión, como consecuencia del progreso tecnológico y social de la humanidad) y una progresiva e imparable brecha entre la elite feudal que tiene capital y poder político, mediático, militar.

Esa elite nunca estará satisfecha con la velocidad de su propia acumulación. Incluso cuando hoy cinco hombres en Estados Unidos tienen más riqueza que la mitad de sus ciudadanos y uno solo de ellos, Elon Musk, ha acumulado en pocos años el ahorro de un trabajador en 40 millones de años. Incluso cuando ni así logre ser feliz―más bien lo contrario.

Esta etapa de acumulación de las corporaciones tecnológicas representa (1) una vuelta a la Edad Media. Luego, la atomización sectaria de las IA será (2) un regreso de la humanidad a los tiempos tribales. Si hasta hoy el hardware ha sido solo un instrumento del software, en el futuro el software (IA) será un instrumento del hardware (robots).

De mi vida en África, aprendí que el término tribal es paradójico, porque los pequeños grupos llamados tribus son más más pacíficos, solidarios y racionales que los mega grupos llamados civilización. Sin embargo, por pura intuición basada en la historia, sospecho que esta neo-tribalización estará marcada por la violencia sectaria de las religiones de los últimos milenos, todo a pesar de la prédica de sus mayores profetas. Porque los seguidores de los profetas son fanáticos, como tal vez lo sean las IA trivializadas―criminales, para no perder la costumbre.

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El daño cerebral del maltrato

El estudio ‘Neuropsicología de la violencia de género’, elaborado por varias profesionales de la Universidad de Granada, muestra de forma científica las secuelas de la violencia machista y puede abrir caminos para su abordaje.

Profesionales de la Universidad de Granada han realizado una investigación para aplicar la Neurociencia y la Neuropsicología Clínica en la lucha contra la violencia machista, evaluando las secuelas cerebrales de esta la violencia. La publicación ‘Neuropsicología de la violencia de género’, de 2023, analiza de forma muy completa las alteraciones cerebrales y neuropsicológicas que sufren las mujeres y niñas y niños supervivientes, campo en el que apenas se ha profundizado, pese al aumento de la visibilización de la violencia machista en los últimos años. “La violencia ejercida contra las mujeres por parte de su pareja o expareja (…) constituye un grave problema de salud pública en nuestra sociedad, ocasionando un mayor riesgo de sufrir importantes problemas de salud en las mujeres que la sufren”, apunta el estudio, firmado por Natalia Hidalgo-RuzzanteJulia C. DaughertyNatalia Bueso-Izquierdo, Inmaculada Teva ÁlvarezJuan Verdejo-Román y Miguel Pérez-García.

La violencia física en mujeres supervivientes se relaciona con múltiples alteraciones neuropsicológicas

La evidencia científica muestra que los cerebros expuestos a violencia resultan alterados, a pesar de que no la reciban de forma directa y ‘solo’ la presencien. Muchas mujeres supervivientes han sufrido traumatismos craneoencefálicos, es decir, golpes en el cráneo. “Casi el 80 por ciento de las lesiones encontradas en mujeres víctimas y supervivientes que acuden a urgencias debido a la violencia de género se presentan en la cabeza, cara o cuello. A pesar de la escasa literatura, se sabe que estas agresiones pueden ocasionar diversos síntomas post-conmocionales, como son dolores de cabeza, mareos, problemas de concentración, insomnio, impaciencia y pérdida de memoria”, recoge el estudio. La documentación científica demuestra que la violencia física en mujeres supervivientes se relaciona con múltiples alteraciones neuropsicológicas que afectan a la atención y concentración, velocidad de procesamiento motor y fluidez, entre otras. La falta de investigación se debe, en parte, a las particularidades de la violencia machista: “Algunas mujeres pueden sentir desconfianza a la hora de informar sobre los daños sufridos, debido al estigma existente sobre las víctimas y a los sentimientos de miedo y vergüenza”. Otras no lo cuentan si no han sido explícitamente preguntadas, a veces porque tienen miedo de las consecuencias que les supondría si su pareja se enterara. “Solo entre el 17 y el 21 por ciento de las mujeres que ha sufrido un traumatismo debido a la violencia ejercida por parte de la pareja busca ayuda médica”, recoge también el estudio, que arrancó en 2009. Dolor de cabeza, problemas de concentración, mareos, insomnio, pérdida de memoria o irritabilidad son secuelas frecuentes de los traumatismos craneoencefálicos.

También los estrangulamientos, que sufren más del 50 por ciento de las mujeres víctimas de violencia de género, tienen un apartado destacado en el estudio. Además de aumentar el riesgo de muerte por situar a la víctima al límite de ser capaz de respirar, esta acción violenta desemboca en múltiples consecuencias psicológicas asociadas, como el miedo a ser matada, depresión, estrés postraumático o ideación suicida.

El llamado trastorno de estrés postraumático (TEPT, o trauma) es la etiqueta diagnóstica más frecuente en mujeres supervivientes, desde el punto de vista psicológico. Lo desarrollan una media de un 64 por ciento de ellas, pero los estudios al respecto son escasos. La repetición es un factor clave en las consecuencias neuropsicológicas del maltrato, ya que sufrir traumatismos durante años, además de padecer eventos emocionalmente impactantes en largos períodos de tiempo y por parte de alguien emocionalmente cercano a la víctima, son condiciones relevantes que precisan de nuevas denominaciones. De ahí que desde 2008 se haya habilitado el nombre trastorno por estrés traumático complejo (o trauma complejo), que incluye los síntomas principales del trauma (re-experimentación del trauma, evitar los recuerdos traumáticos y un sentimiento persistente de amenaza) así como un conjunto adicional de síntomas llamados de alteración en la auto-organización (desregulación afectiva, autoconcepto negativo y alteraciones en las relaciones), cuenta la investigación.

“La exposición crónica al estrés se ha relacionado con alteraciones cerebrales, cognitivas y psicopatológicas”, explica el estudio. Y continúa: “Hasta el momento, los estudios han mostrado que existen unos elevados niveles de cortisol en mujeres supervivientes que desarrollan trastorno de estrés postraumático (TEPT) y/o depresión. Sin embargo, otros estudios recientes han mostrado que la severidad de la violencia sufrida se relaciona con elevados niveles de cortisol, después de controlar los efectos de la depresión y del TEPT”. Además del trauma, diversos trabajos han demostrado que la ansiedad crónica y la depresión contribuyen a explicar las alteraciones neuropsicológicas en mujeres supervivientes. EL trastorno de estrés postraumático se concreta en problemas en la atención, funciones ejecutivas (como planificar, organizar, tomar decisiones, control de impulsos), memoria y otros procesos del sistema nervioso.

Por otra parte, la depresión y la ansiedad también son problemas de salud mental frecuentes en mujeres supervivientes. Dificultades para identificar las propias emociones, disminución de la autoestima, afectación del sueño y la alimentación (anorexia, bulimia), problemas con el consumo de alcohol, miedo generalizado, irritabilidad o trastornos emocionales producidos por el bloqueo se asocian con sufrir violencia de género.

Infancia

La Ley Orgánica 8/2015 reconoce a las niñas y los niños como víctimas directas, ya que sufren las consecuencias de la violencia, algo que se aborda en el estudio. “Además de las mujeres, sus hijos e hijas también se exponen a la violencia de género, ya sea directamente, siendo víctimas de maltrato físico, presiones, insultos y/o vejaciones; al estar presente en la comisión de la violencia; u observando las consecuencias en sus madres, lesiones o daños de la propiedad (la vivienda). Además, los hijos e hijas de mujeres asesinadas por su pareja sufren otro tipo de victimización tras estos asesinatos: pierden a su madre en circunstancias brutales, siendo el culpable el padre u otro miembro de la familia cercana. Múltiples estudios coinciden en señalar que la violencia de género repercute de manera muy negativa en la salud mental de los y las menores que la sufren”, recoge el amplio estudio.

Además de tener más probabilidades de verse inmersa en violencia en su etapa adulta, la infancia testigo de violencia de género “se expone a un sistema de creencias patriarcal y a un estilo de crianza machista que puede ocasionar consecuencias” en su vida. Entre los problemas psicológicos más frecuentes se encuentran la ansiedad, depresión, miedo, ira, desesperanza, fobias, ideación suicida y baja autoestima, así como conductas agresivas o delictivas. En lo referente a lo cognitivo, ven afectada su inteligencia general, velocidad de procesamiento, atención, memoria o comprensión verbal. El porcentaje de niños y niñas con estrés postraumático en la infancia víctima de violencia de género se sitúa en torno al 50 por ciento.

Una de las cuestiones más preocupantes es la transmisión intergeneracional de la violencia de género. En un estudio del año 2013 realizado con 150 diadas madre-hijas a lo largo de diez años, y donde se evaluaba la violencia de género durante tres generaciones, se detectó, por ejemplo, que, si la abuela fue maltratada por su marido, “su hija tenía más probabilidad de ser acosada sexualmente en la infancia y también era más probable que tuviera una relación de violencia con su pareja en la etapa adulta”. Del mismo modo, “si la madre fue sexualmente violentada durante su infancia, se incrementaba el riesgo de que su hija sufriera abuso sexual cuando era niña”. El estudio hablaba también de la maternidad con altos niveles de violencia de género alrededor, lo que conlleva “conductas de crianza menos sensibles por parte de sus madres”. Las consecuencias del maltrato en madres y criaturas, entre las que se encuentran problemas emocionales o altos niveles de estrés, pueden afectar tanto los hijos e hijas, como al vínculo materno-filial y a la propia recuperación familiar: “Un vínculo seguro con la madre es uno de los factores más importantes para lograr paliar los efectos negativos de la exposición al maltrato”.

Esperanza

La amplitud de los daños del maltrato es evidente. Sin embargo, y si es posible hablar de una buena noticia en este ámbito, el cerebro puede recuperarse gracias a su plasticidad. Una evaluación y posterior rehabilitación neuropsicológica individualizada y multidisciplinar puede contribuir a ello, pero las secuelas cognitivas todavía se infravaloran en las intervenciones médicas, lo que puede dificultar los procesos.

La inclusión de la neuropsicología forense en la atención a las mujeres supervivientes permitiría evaluar el funcionamiento cognitivo y conductual y reportar los daños psíquicos. Y aquí aparece otra cuestión destacada en el estudio, vinculada con la responsabilidad y la reparación del daño: al igual que en cualquier otro procedimiento penal, si hablamos de violencia de género deberían poder fijarse “las consecuencias que un proceso traumático ha tenido sobre las facultades mentales de la víctima, y así servir para que la jueza o juez pueda establecer una compensación económica”, como existe en otros delitos en los que hay lesión y la persona responsable está obligada a reparar el daño y compensar por lo perdido y por las secuelas.

“Al igual que en otras causas, como los accidentes laborales o de tráfico, la violencia contra la pareja podría provocar una incapacidad”

La realidad ofrece una panorámica distinta. El estudio confirma que la valoración de la víctima, que no siempre se lleva a cabo, “se utiliza para valorar la credibilidad de su relato, y no para conocer la existencia de posibles secuelas consecuentes al maltrato y optar por indemnizaciones acorde a las mismas”. Y añade: “Es indispensable señalar que una declaración puede ser inconsistente por diversas razones, no necesariamente por engaño deliberado”. Por esto es importante la mirada neuropsicológica que explique las secuelas de la violencia física y psicológica en supervivientes de violencia de género. “Estas secuelas pueden justificar una baja calidad en el relato, no atribuible a la inexistencia o alteración voluntaria de los hechos declarados”, recuerda el estudio. Pese a la evidencia científica, no es habitual incorporar estas variables en una evaluación forense, lo cual deja fuera muchas realidades: “Al igual que en otras causas, como los accidentes laborales o de tráfico, la violencia contra la pareja podría provocar una incapacidad”.

Los agresores

En cuanto a los hombres maltratadores, entre otras cuestiones, el estudio explica que emplean procesos de disociación moral para justificar sus comportamientos y lo hacen minimizando su conducta agresiva, mostrando bajos niveles de culpa y atribuyendo esta a sus parejas: “Con frecuencia se encuentra que los hombres maltratadores indican que su condena se debe a las características personales y de agresividad de la víctima. En definitiva, los maltratadores tienen creencias de superioridad hacia las mujeres y estas creencias les hacen justificar sus comportamientos”.

En las últimas décadas, ha cobrado relevancia la investigación del sistema emocional en hombres maltratadores. “La escasa literatura indica que presentan déficits en la regulación emocional y que estos tienen un papel crucial en los actos violentos contra sus parejas o exparejas”. Dichas complicaciones se combinan con las normas masculinas de dominación, control emocional y autosuficiencia. “Los hombres con dificultades para manejar las emociones tienen más posibilidades de maltratar a sus parejas y tienden a creer que los hombres no deberían compartir sus emociones o pedir ayuda (…). Los hombres maltratado res que sienten que no están cumpliendo las normas tradicionales de género, no regulan las emociones generadas por ese malestar y ejercen violencia contra la pareja”, añade el estudio.

Fuente: https://www.pikaramagazine.com/2026/04/el-dano-cerebral-del-maltrato/

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