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[Perú] Eduardo Chocano Ravina: “La promesa permite la continuidad de la vida”

Eduardo Chocano Ravina: “La promesa permite la continuidad de la vida”

Por Sol Pozzi-Escot

El joven poeta peruano presentó su tercer poemario, titulado “Conversación sobre lo que no fue”, un diálogo con lo más profundo de aquello que nos hace humanos: la inevitabilidad de la muerte y del amor.

 En este libro la Muerte no aparece como metáfora lejana, sino como interlocutora. ¿Qué te llevó a convertirla en un “tú” con el que se conversa, y no solo en un tema poético?

Convertir a la Muerte en un “tú” fue una decisión casi inevitable. Mientras escribía, me di cuenta de que tratarla como un concepto abstracto la volvía distante. En cambio, cuando la Muerte adquiere un rostro y una voz, deja de ser una idea y se vuelve presencia. Conversar con ella es reconocer que nos acompaña de manera silenciosa a lo largo de la vida. El diálogo surge, entonces, como una forma de honestidad al hablar con aquello que nos confronta de manera directa y permanente a lo largo de nuestras vidas.

El poemario está organizado en cuatro etapas. ¿Qué marca el paso de una a otra?

Las cuatro etapas nacen de una comparación con una relación de pareja. Hay un primer momento de encuentro, cuando conoces al ser amado y ella  aparece como fuente de sorpresa y fascinación. Luego, viene la etapa en la que se queda en tu vida y empieza a ocupar un espacio cotidiano. Después, ocurre la ruptura, se va de tu vida y deja un vacío que reordena todo, porque se trata de su ausencia. Y al final regresa para despedirse. Ese regreso funciona como cierre emocional y como punto de no retorno, porque confirma que lo vivido tuvo un peso definitivo y que la despedida, aunque duela, termina de darle forma a todo lo anterior.

En varios poemas se instala la idea de “obediencia” frente a la Muerte. ¿Cómo la entiendes?

La entiendo como una forma de lucidez frente al límite. La obediencia, en estos poemas, implica conciencia de aquello que no puede ser evitado. Es un gesto de reconocimiento al aceptar que hay una frontera que no se cruza y que, al asumirla, cambia la manera de estar en el mundo. Obedecer es mirar de frente lo inevitable y habitarlo sin autoengaños, con una atención más nítida sobre el tiempo, la fragilidad y lo que verdaderamente importa.

El libro sugiere una tensión entre verdad y engaño, entre promesa y ruptura. ¿Qué discusión filosófica está detrás de esa tensión?

La discusión filosófica que atraviesa esa tensión se asienta en la fragilidad del sentido y en el modo en que el ser humano se sostiene mediante relatos para habitar el tiempo. En esa perspectiva, verdad y engaño operan como dimensiones que coexisten en la experiencia.

Muchas veces creemos ciegamente en promesas para poder continuar, aun cuando esa creencia contenga un componente de ficción. La promesa cumple entonces una función estructurante, porque organiza el porvenir y permite continuidad a la vida.

La ruptura, en cambio, irrumpe para evidenciar lo provisional de ese orden. Desde allí, el libro se vincula con una reflexión más amplia sobre la finitud, mostrando que el sentido se mantiene en equilibrios precarios y que la muerte aparece como la instancia que despoja las narrativas de sus seguridades, obligándonos a replantear qué entendemos por verdad cuando el tiempo deja de ofrecer garantías.

Tu texto de introducción al poemario lo coloca en un horizonte filosófico. ¿Qué lecturas o tradiciones influyeron en su escritura, y cómo evitar que el enfoque filosófico “se coma” la emoción del poema?

En la escritura del poemario confluyen lecturas que me marcaron profundamente y que provienen tanto de la narrativa como de la poesía. Obras como Crimen y castigo de Fiódor Dostoievski, Lolita de Vladimir Nabokov, El conde de Montecristo de Alexandre Dumas, La ciudad y los perros y Travesuras de la niña mala de Mario Vargas Llosa, así como La tregua de Mario Benedetti, me enseñaron a explorar la interioridad humana desde el conflicto, la culpa, la obsesión, la espera y la fractura afectiva.

En el ámbito de la poesía, Recuerdos del primer amor de Giacomo Leopardi y, de manera más amplia, la obra poética de Marco Martos, Edgar Monrroue y José Santos Chocano influyeron en mi manera de concebir el verso como un espacio de memoria, intensidad y diálogo con lo ausente.

Después de terminar el libro, ¿cambió algo en tu manera de mirar la muerte?

Más que la idea que tengo de la muerte, cambió, totalmente, la forma en que me relaciono con ella. Dejó de ser una abstracción cómoda y pasó a sentirse como una presencia que acompaña y ordena el tiempo, incluso cuando uno pretende ignorarla. Después de terminar el libro, la miro con mayor conciencia de la finitud y de su peso en lo cotidiano, en lo que se pierde y en lo que persiste.

La encuentro en todos lados, en la calle al cruzar la pista, al salir de alguna taberna o conferencia a altas horas de la noche y estar en una avenida abandonada. La percibo en los hospitales y en los velorios, claro, pero también en escenas comunes: en una llamada que llega tarde, en una noticia mínima que recuerda que el mundo no se detiene por nadie, en la forma en que el cuerpo se cansa sin aviso, en un amigo que se despide y uno, por un instante, siente que ese adiós podría ser el último.

Después de escribir el libro, la muerte dejó de ser un concepto lejano y se volvió una presencia que acompaña y ordena el tiempo, una especie de recordatorio constante de que todo es más breve de lo que uno supone. La escritura no me dio respuestas definitivas, pero afinó la mirada y dejó una conversación abierta que continúa, incluso cuando el libro se cierra.

Fuente de la Información: https://www.pressenza.com/es/2026/01/peru-eduardo-chocano-ravina-la-promesa-permite-la-continuidad-de-la-vida/

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Chile – 35 años de LOM: «Celebrar el pensamiento crítico como práctica colectiva»

35 años de LOM: «Celebrar el pensamiento crítico como práctica colectiva»

En el marco de la conmemoración de la editorial, convocan al encuentro “Lecturas en ruta desde y hacia el sur” que se desarrollará entre el 15 y el 18 de enero de 2026. Esto, en el Hall de la Biblioteca de la Universidad de Concepción.

En el marco de la conmemoración de sus 35 años de trayectoriaLOM ediciones realizará en Concepción el encuentro “Lecturas en ruta desde y hacia el sur”, una intensa programación cultural que se desarrollará entre el 15 y el 18 de enero de 2026. Esto, en el Hall de la Biblioteca de la Universidad de Concepción, como parte de la Escuela de Verano UdeC.

La iniciativa contempla mesas de debate, conversatorios, presentaciones de libros y conferencias, abiertas al público general, con la participación de destacadas figuras de la literatura, las ciencias sociales, la historia, el pensamiento crítico y el periodismo.

Este encuentro busca celebrar colectivamente la historia editorial de LOM, promover el diálogo de ideas y fortalecer el acceso a la lectura y al pensamiento crítico desde una perspectiva descentralizada y latinoamericana.

Fundada en 1990, LOM ediciones es una de las editoriales independientes más relevantes de Chile y América Latina. Su catálogo —con más de mil títulos publicados— abarca áreas como pensamiento crítico, ciencias sociales, historia, derechos humanos, feminismos, literatura chilena y latinoamericana, consolidando un proyecto editorial comprometido con la memoria, la reflexión política y la transformación social.

A lo largo de sus 35 años, LOM ha publicado a autoras y autores fundamentales del debate contemporáneo y ha sostenido una activa política de descentralización cultural, llevando libros y pensamiento crítico a regiones, ferias, universidades y espacios comunitarios.

Invitadas e Invitados destacados

  • Ramón Díaz Eterovic – Premio Nacional de Literatura 2025
  • Kathya Araujo – Socióloga, académica e investigadora
  • Rossana Dresdner – Premio Municipal de Literatura de Santiago 2025
  • Danilo Martuccelli – Sociólogo
  • Mario Garcés – Historiador
  • Paulo Slachevsky – Director de LOM ediciones
  • Autoras, autores y académicos del catálogo LOM y de la Universidad de Concepción

Programación (resumen)

 Jueves 15 de enero

  • Mesa de debate: La novela negra: ¿la nueva literatura social del siglo XXI?
    Con Ramón Díaz Eterovic y autores del género.

Viernes 16 de enero

  • Conversatorio con Ramón Díaz Eterovic, Premio Nacional de Literatura 2025.
  • Presentación del libro “Fracturas y utopías. Concepción 1960–1974″.
  • Mesa Un pasado que divide y los silencios de la memoria.
  • Presentación del libro “Tu memoria en mis ojos”, de Rossana Dresdner.

 Sábado 17 de enero

  • Mesa sobre Palestina, colonialismo y barbarie contemporánea.
  • Presentación revista Actuel Marx / Intervenciones N°35.
  • Mesa Identidad y clase social: ¿dos izquierdas irreconciliables?
  • Presentación del libro “Tejiendo rebeldías. Escritos feministas de Julieta Kirkwood”.

Domingo 18 de enero

  • Conferencia de cierre:
    Siete claves para entender la sociedad chilena hoy, por Kathya Araujo.

Todas las actividades se realizan en el Hall de la Biblioteca UdeC y la entrada liberada.

 

Fuente de la Información: https://radio.uchile.cl/2026/01/15/35-anos-de-lom-celebrar-el-pensamiento-critico-como-practica-colectiva/

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Tecnología Educativa – La inteligencia artificial podría transformar la educación… si las universidades responden correctamente

La inteligencia artificial podría transformar la educación… si las universidades responden correctamente

Enrique Dans

El pánico no es una estrategia pedagógica

Cuando apareció ChatGPT, gran parte del mundo académico no reaccionó con curiosidad, sino con miedo. No miedo a lo que la inteligencia artificial podría permitir que aprendieran los estudiantes, sino miedo a perder el control sobre cómo se ha controlado tradicionalmente el aprendizaje. Los profesores designaron la inteligencia artificial generativa como «veneno», advirtieron que destruiría el pensamiento crítico y exigieron prohibiciones tajantes en los campus casi de inmediato. Otros se apresuraron a revivir los exámenes orales y las evaluaciones manuscritas, como si hacer retroceder el reloj hiciera desaparecer el problema. Esta respuesta nunca fue realmente sobre pedagogía: fue sobre autoridad.

La narrativa de la «integridad» enmascara un problema de control

La reacción ha sido tan caótica que los investigadores ya han documentado el desorden resultante: políticas contradictorias, directrices vagas y mecanismos de aplicación que incluso el propio profesorado tiene dificultades para entender, como recoge un artículo ampliamente citado sobre las respuestas institucionales a ChatGPT.

Las universidades hablan sin descanso de integridad académica y de plagio mientras admiten en privado que no existe una definición compartida de lo que significa la integridad en un mundo aumentado por la inteligencia artificial. Mientras tanto, todo aquello que realmente importa para el aprendizaje, desde la motivación hasta la autonomía, el ritmo de estudio o la posibilidad de equivocarse sin humillación pública, prácticamente no entra en la conversación.

En lugar de preguntarse cómo podría la inteligencia artificial mejorar la educación, las instituciones se han obsesionado con cómo preservar la vigilancia.

 

Las evidencias apuntan en la dirección contraria

Y, sin embargo, las evidencias señalan justo lo contrario: los sistemas de tutoría inteligente ya son capaces de adaptar contenidos, generar prácticas contextualizadas y ofrecer retroalimentación inmediata de un modo que las aulas masificadas simplemente no pueden igualar, tal y como resume la investigación educativa más reciente. Esa desconexión revela algo sumamente incómodo.

La inteligencia artificial no amenaza la esencia de la educación, amenaza la burocracia construida a su alrededor. Los propios estudiantes no están rechazando estas herramientas: las encuestas muestran de forma consistente que consideran el uso responsable de la inteligencia artificial una competencia profesional básica y que reclaman orientación, no castigo, para aprender a utilizarla bien. La brecha es evidente: los estudiantes avanzan, mientras las instituciones académicas se atrincheran.

 

Qué significa realmente una estrategia «all-in»

Llevo más de treinta y cinco años dando clase en IE University, una institución que ha adoptado de forma consistente la postura opuesta. Mucho antes de que la inteligencia artificial generativa entrase en la conversación pública, IE ya experimentaba con educación online, modelos híbridos y aprendizaje apoyado en tecnología. Cuando llegó ChatGPT, la universidad no entró en pánico: en su lugar, publicó una declaración institucional muy clara sobre inteligencia artificial, en la que la enmarcaba como un cambio tecnológico histórico, comparable a la máquina de vapor o a Internet, y asumía el compromiso de integrarla de forma ética y deliberada en la docencia, el aprendizaje y la evaluación.

Esa apuesta «all-in» no tenía nada que ver con la novedad ni con el branding. Partía de una idea sencilla: la tecnología debe adaptarse al estudiante, no al revés. La inteligencia artificial debe amplificar la labor docente, no sustituirla. Los estudiantes deben poder aprender a su propio ritmo, recibir retroalimentación sin un juicio constante y experimentar sin miedo. Los datos deben pertenecer al alumno, no a la institución. Y los educadores deberían dedicar menos tiempo a vigilar resultados y más a hacer lo que solo los humanos pueden hacer: guiar, inspirar, contextualizar y ejercer criterio. La decisión de IE de integrar herramientas de OpenAI en todo su ecosistema académico refleja esa filosofía llevada a la práctica.

La uniformidad nunca fue rigor

Este enfoque contrasta de forma radical con el de las universidades que tratan la inteligencia artificial, ante todo, como un supuesto problema de alumnos tramposos. Esas instituciones están defendiendo un modelo basado en la uniformidad, la ansiedad, la memorización y la evaluación, en lugar de en la comprensión. La inteligencia artificial deja al descubierto los límites de ese modelo precisamente porque hace posible uno mejor: un aprendizaje adaptativo, escalable y centrado en el estudiante, una idea respaldada por décadas de investigación educativa.

Pero asumir esa posibilidad no es sencillo. Exige abandonar la reconfortante ficción de que enseñar el mismo contenido a todos, al mismo tiempo, y evaluarlo con los mismos exámenes basados en la memorización representa la máxima expresión del rigor académico. La inteligencia artificial revela que ese sistema nunca tuvo que ver con la eficiencia del aprendizaje, sino con la comodidad administrativa. No es rigor… es rigor mortis.

 

Alpha Schools y la ilusión de la disrupción

Existen, por supuesto, experimentos que aseguran señalar el camino hacia el futuro. Alpha Schools, una pequeña red de centros privados en Estados Unidos que se definen como AI-first, ha llamado la atención por reorganizar radicalmente la jornada escolar en torno a tutores basados en inteligencia artificial. Su propuesta resulta atractiva: los estudiantes completan las materias troncales en unas pocas horas con apoyo de la inteligencia artificial, lo que libera el resto del día para proyectos, trabajo colaborativo y desarrollo social.

Pero Alpha Schools también ejemplifica lo fácil que resulta equivocarse al aplicar la inteligencia artificial a la educación. Lo que despliegan hoy no es un ecosistema de aprendizaje sofisticado, sino una fina capa de distribución de contenidos impulsada por inteligencia artificial y optimizada para la velocidad y el rendimiento en pruebas estandarizadas. El modelo, simple y limitado, prioriza la aceleración frente a la comprensión, la eficiencia frente a la profundidad. Los alumnos pueden avanzar más rápido por el temario, pero lo hacen siguiendo itinerarios rígidos y predefinidos, con bucles de retroalimentación extremadamente simplistas. El resultado se parece menos a un aprendizaje aumentado y más a una automatización disfrazada de innovación.

 

Cuando la inteligencia artificial se convierte en una cinta transportadora

Este es el riesgo central al que se enfrenta la inteligencia artificial en la educación: confundir personalización con optimización, autonomía con aislamiento, e innovación con automatización. Cuando la inteligencia artificial se trata como una cinta transportadora en lugar de como un acompañante, reproduce los mismos defectos estructurales de los sistemas tradicionales, solo que más rápido y más barato.

La limitación aquí no es tecnológica: es conceptual.

Una educación verdaderamente impulsada por inteligencia artificial no consiste en sustituir profesores por chatbots ni en comprimir los currículos en franjas temporales más cortas. Consiste en crear entornos en los que los estudiantes puedan planificar, gestionar y reflexionar sobre procesos de aprendizaje complejos; donde el esfuerzo y la constancia se hagan visibles; donde equivocarse sea seguro; y donde la retroalimentación sea constante pero respetuosa. La inteligencia artificial debería fomentar la experimentación, no imponer el cumplimiento.

La verdadera amenaza no es la inteligencia artificial

Por eso la reacción contra la inteligencia artificial en las universidades está tan profundamente equivocada. Al centrarse en la prohibición, las instituciones pierden la oportunidad de redefinir el aprendizaje en torno al desarrollo humano en lugar del control institucional. Se aferran a los exámenes porque son fáciles de administrar, no porque sean eficaces. Temen a la inteligencia artificial porque deja en evidencia algo que los estudiantes llevan tiempo sabiendo: que buena parte de la educación superior se dedica a medir resultados, mientras descuida completamente la comprensión.

Las universidades que prosperarán no serán las que prohíban herramientas o resuciten rituales de evaluación propios del siglo XIX. Serán aquellas que traten la inteligencia artificial como infraestructura educativa básica: algo que debe diseñarse, gobernarse y mejorarse, no temerse. Entenderán que el objetivo no es automatizar la docencia, sino reducir la desigualdad educativa, ampliar el acceso al conocimiento y liberar tiempo y atención para los aspectos profundamente humanos del aprendizaje.

La inteligencia artificial no amenaza a la educación: amenaza a los sistemas que olvidaron para quién es la educación.

Si las universidades continúan respondiendo de forma defensiva, no será porque la inteligencia artificial las haya desplazado. Será porque, al enfrentarse a la primera tecnología capaz de posibilitar un aprendizaje verdaderamente centrado en el estudiante y a escala, optaron por proteger sus rituales en lugar de proteger a sus estudiantes.

Fuente de la Información: https://www.enriquedans.com/2026/01/la-inteligencia-artificial-podria-transformar-la-educacion-si-las-universidades-responden-correctamente.html

 

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Libro: Reinventar la educación. Abrir caminos a la metamorfosis de la humanidad. (PDF)

Otras Voces en Educación/Luz Palomino

En esta obra «Reinventar la educación», los autores lanza una advertencia urgente sobre la obsolescencia de los sistemas educativos actuales. Argumentan que la educación contemporánea se ha convertido en una maquinaria de fragmentación del saber que nos impide comprender la complejidad del mundo. Su propuesta no es una simple reforma administrativa, sino una «reforma del pensamiento» que permita unir los conocimientos dispersos para enfrentar los desafíos globales, desde la crisis climática hasta la deshumanización tecnológica.

Los autores sostiene que la humanidad se encuentra en una etapa de transición crítica donde solo una metamorfosis social y cultural podrá evitar el colapso. Para ellos, el papel de las escuelas y universidades debe ser el de enseñar a «navegar en un mar de incertidumbres», dotando a l@s estudiantes no solo de habilidades técnicas para el mercado laboral, sino de una conciencia ética y ciudadana. La educación debe ser, ante todo, una herramienta para comprender la condición humana y fomentar la solidaridad planetaria.

Finalmente, el libro plantea que el futuro de la sociedad depende de un nuevo contrato pedagógico que priorice la empatía y el pensamiento crítico sobre el aprendizaje mecánico. Hacen un llamado a l@s docentes y líderes políticos para que la educación deje de ser una fábrica de especialistas aislados y se convierta en el motor de una nueva civilización. Reinventar la educación es, en última instancia, el camino necesario para que la especie humana trascienda sus crisis actuales y construya una «Tierra-Patria» basada en el conocimiento compartido y la paz.

Descargar el libro completo aquí: Reinventar_la_educacion_Abrir_caminos_a

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Diplomados virtuales: Formación Crítica frente a la IA y la Mercantilización Universitaria (Inscripciones Abiertas)

Luz Palomino/CII-OVE

Disputar el Futuro y Descolonizar la Academia: ¡Inscripciones Abiertas!

Vivimos un momento de asedio contra la educación pública. Por un lado, la lógica algorítmica de las grandes corporaciones amenaza con deshumanizar el acto pedagógico; por el otro, una internacionalización neoliberal intenta convertir nuestras universidades en simples piezas de un engranaje de mercado global.

Desde el CII-OVE y la UCIRED, convocamos a educadores, estudiantes y activistas a dos espacios de formación de alto nivel para hackear el pensamiento hegemónico y construir soberanía cognitiva.

 1. Diplomado: Inteligencia Artificial, Pedagogías Críticas y Pensamiento Colectivo

Para quienes se niegan a ser reemplazados por un algoritmo.

Este diplomado es una trinchera contra la estandarización cognitiva. No aprenderemos a usar «herramientas»; aprenderemos a interrogar la tecnología, detectar sesgos y construir propuestas pedagógicas desde nuestros territorios.

  • Ejes: Fundamentos críticos de algoritmos, soberanía tecnológica, alfabetización digital insurgente y metodologías críticas (IAP/ABP).

  • Duración: 4 meses (160 horas).

  • Inicia: 26 de febrero, 2026.

  • Acreditación: UCIRED (México) y CII-OVE (Venezuela).

  • 🔗 Inscríbete aquí: https://forms.gle/gq2iQaa7rkMpAk538

2. Diplomado: Internacionalización Universitaria desde la Perspectiva de las Pedagogías Críticas

Para quienes cuestionan los rankings y la cultura evaluativa neoliberal.

Bajo la dirección académica del Dr. Luis Bonilla-Molina, analizaremos cómo la «calidad» y la «acreditación» se han convertido en herramientas de control. Recorreremos la historia desde la universidad colonial hasta la era de las microcredenciales y la 4ta Revolución Industrial.

  • Ejes: Relación universidad/sistema-mundo, ciclos hegemónicos, la Reforma de Córdoba, el impacto del Banco Mundial y el desafío de la transformación digital.

  • Estructura: 13 sesiones sincrónicas y 13 asincrónicas (160 horas).

  • Inicia: Jueves 12 de marzo, 2026.

  • Acreditación: UCIRED (México) y CII-OVE.

  • 🔗 Inscríbete aquí: https://forms.gle/CYsfsmBSFcDza8Cx5

 Detalles Logísticos de la Resistencia

Aspecto Información Común
Modalidad 100% Virtual (Encuentros por Zoom + Aula Virtual).
Costo Solidario  Inversión ética destinada a la investigación comunitaria.
Público Docentes, investigadores, estudiantes y movimientos sociales.
Contacto otrasvoceseneducacion1@gmail.com

El sistema quiere usuarios pasivos; nosotros necesitamos sujetos históricos. Quedarse fuera de este debate es ceder el terreno a quienes ven la educación como un negocio.

¡Toma partido! Inscríbete y forma parte de una red global que defiende que otra educación no solo es posible, sino urgente.

«La educación será crítica o será domesticación.»CII-OVE

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La Educación en América Latina a Debate

La disputa por la soberanía cognitiva en Nuestra América

Por: Luz Palomino/CII-OVE

Hoy, 24 de enero de 2026, el mundo conmemora el Día Internacional de la Educación. Mientras los organismos multilaterales despliegan cifras y lemas optimistas, desde las aulas de nuestra América el panorama exige una lectura más aguda. Bajo el lema de la UNESCO para este año, «El poder de la juventud para cocrear la educación», se esconde una realidad de contrastes: avances tecnológicos que deslumbran y brechas estructurales que asfixian. En los territorios de América Latina el ambiente es de profunda reflexión y alerta. La educación no solo atraviesa una crisis de aprendizaje, sino una crisis de sentido y soberanía

El Espejismo Tecnológico: ¿Soberanía o Dependencia?

La integración de la Inteligencia Artificial (IA) se ha convertido en el eje del debate. Informes recientes de enero de 2026, como el de The Brookings Institution, advierten que los riesgos en el ámbito escolar hoy podrían superar los beneficios. En nuestra región, el desafío no es solo técnico, sino ético.

«La IA amplía las diferencias entre quienes disponen de infraestructura y quienes permanecen al margen, creando una nueva división digital por factores económicos y geográficos» señala el reporte global.

Para el docente, esto no es solo «falta de computadoras». Es el peligro de una deshumanización del vínculo pedagógico. Hoy, es urgente guiar la revolución digital para que los algoritmos no dicten nuestra percepción social ni nuestra participación ciudadana.

 Las Cifras que Duelen

A pesar de la retórica de la «transformación radical», los datos de la UNESCO para este 2026 son una bofetada a la conciencia regional:

  • 250 millones de niños y jóvenes siguen sin escolarizar a nivel mundial.

  • 763 millones de adultos son analfabetos.

  • En América Latina, el 70% de los estudiantes tiene dificultades para comprender un texto simple, un estancamiento que el informe de CIMA denomina «la crisis silenciosa».

Desafíos: Hacia un Nuevo Contrato Social

según algunos informes e investigación, los desafíos para el profesorado latinoamericano se concentran en tres frentes:

  1. Reivindicación Docente: Faltan 69 millones de docentes en el mundo. La presión por la digitalización ha llegado sin la capacitación ni el bienestar laboral necesario.

  2. Sostenibilidad Humana: Los estudiantes (Generación Alpha) demandan escuelas verdes y currículos que miren a la crisis climática, no solo al mercado laboral.

  3. Pedagogía de la Empatía: Frente a un 50% de la población que anticipa un panorama «turbulento o tormentoso» para los próximos dos años, la escuela debe ser un refugio de salud mental y construcción colectiva.

Como docentes críticos, no celebramos un calendario; reivindicamos la educación como un bien público y una responsabilidad colectiva. La pregunta hoy no es qué herramientas usar, sino para qué tipo de sociedad estamos educando.

La educación en nuestra América será emancipadora o no será. En este día, el compromiso es claro: hackear el algoritmo del desánimo y sembrar pensamiento propio en cada aula del continente. Es una fecha para reafirmar que la tecnología debe estar al servicio de la pedagogía, y no al revés.

La invitación es a sumarse a los espacios de formación crítica (como los diplomados de IA e Internacionalización) para construir, desde el pensamiento colectivo, las herramientas que nos permitan recuperar la educación como un bien público y humano.

Referencia Bibliográficas 

  • UNESCO (2026). Informe Global sobre el ODS4: Balance de la educación 2020-2026. París, Francia.

  • The Brookings Institution (2026). Riesgos y sesgos de la IA en los sistemas educativos del Sur Global. [Reporte técnico de enero].

  • Otras Voces en educación 
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Derechos humanos, estatuto colonial y unidad antiimperialista

Por: Luis Bonilla-Molina 

El secuestro como régimen de justicia internacional
El 3 de enero los venezolanos despertamos con el estruendo de las explosiones, el rugir de los helicópteros artillados y el zumbido de aviones de última generación. Por primera vez en la historia de Suramérica, Estados Unidos invadía directamente el territorio de una de nuestras naciones, secuestraba al presidente y su esposa, dejando caos y destrucción en menos de dos horas de operaciones. Los partidarios del ataque norteamericano para desplazar al Madurismo del poder, despertaron de la ingenuidad de creer que el ataque gringo solo afectaría a quienes estaban al frente del gobierno; los más de 100 muertos eran todos hijos e hijas de trabajadores, gente común, no murió ningún rico, como siempre son los pobres quienes sufren las consecuencias de la guerra. El dolor por la pérdida de vidas humanas nos unió a todos los venezolanos.

Los partidarios del gobierno, quienes habían creído la retórica que un ataque norteamericano al suelo patrio sería equivalente a un nuevo Vietnam para los gringos, tuvieron que vivir la vergüenza de presenciar la mayor derrota y humillación sufrida por el Ejército venezolano en su historia, incluso de consecuencias más nefastas que la pérdida de la primera república ante los españoles, porque en ese momento rápidamente se reorganizó la resistencia y retomó la lucha por la independencia nacional. Esto no ocurre hoy. Por el contrario, vergonzosamente la cúpula militar afirma que lo que ha ocurrido es el triunfo de la diplomacia por encima de las armas, en una aceptación tácita de los intentos de convertir a la República en Colonia. El ataque norteamericano no solo ocurrió sin bajas en sus filas, sino que ello les permitió amenazar con un segundo ataque más letal, haciendo que el discurso de la cúpula militar abandonara rápidamente toda la jerga antiimperialista para entrar en la narrativa de un nuevo momento político. Hoy muchos venezolanos se preguntan si en medio de la difícil situación económica, son necesarias unas fuerzas armadas de este tipo, si se justifica el volumen de gasto militar en un país cuyos maestros deben ir a dar clases con la zuela de sus zapatos rota.

Pero ese día también se disolvió el orden jurídico internacional, como si uno de los misiles usados hubiese impactado las bases de la convivencia, el derecho y los órganos jurisdiccionales multilaterales de administración de justicia. El presidente Maduro y la diputada Cilia Flores, su esposa, fueron esposados, secuestrados y trasladados a Nueva York, violando la inmunidad de sus cargos y sometiéndolos a la justicia de un país que no es el propio. Esposados, con signos de haber sufrido violencia en su captura, fueron mostrados como trofeos de guerra, convertidos en prisioneros y leídos los cargos por parte de un tribunal que defiende las leyes norteamericanas y para quienes Venezuela es solo un lugar geopolítico. Comienza el juicio y se habla de la necesidad del debido proceso, como si se tuviera que dotar de legitimidad un acto de violación del derecho internacional. La única opción humanitaria de un secuestro es la liberación, no existe otra.

Y no se trata de una defensa de Maduro, cuyo gobierno ha sido la peor desgracia para la clase trabajadora en la historia republicana, un régimen que intervino, copto y sometió a decisiones judiciales a todas las direcciones de los partidos de izquierda, ilegalizó el derecho a huelga, borró la noción de derechos adquiridos como parte de la administración de las negociaciones colectivas, destruyó el salario llevando el mínimo a solo 0,4 de dólar mensual y colocó como techo máximo de ingreso los 160 dólares mensuales (bonificados, no salariales), no permitió desde 2018 la legalización de sindicatos autónomos y proscribió de hecho el derecho a huelga. Si bien las sanciones económicas afectaron la economía y los ingresos del país, el drama de la clase trabajadora inicia antes de 2017, año en el que se imponen las Medidas Coercitivas Unilaterales contra el comercio internacional venezolano. Lo que ha ocurrido los últimos años es una brutal transferencia de la riqueza nacional al sector financiero bancario, la vieja y la nueva burguesía bolivariana. En la misma proporción que aumentaron los ingresos al país por la venta extraordinaria de petróleo a los Estados Unidos debido a la guerra en Ucrania, caían los ingresos salariales; la curva de ingresos del país ha sido inversamente proporcional a la caída del salario y los ingresos para la clase trabajadora.  Pero Maduro, es ante todo un venezolano, un latinoamericano, que solo debe ser juzgado en su país y bajo las leyes nacionales. Es el pueblo venezolano quien debe decidir su futuro político, recuperar la democracia y el estado de derecho, nunca potencia extranjera alguna.

¿Como es arriba es abajo?
Es imposible solicitar el cumplimiento del derecho internacional para el presidente Maduro, sin revisar la situación jurídica de la clase trabajadora y los ciudadanos en general en el país. Solo en el último año más de dos mil personas han sido detenidas por el delito de opinar contra el gobierno, acusados de incitación al odio y conspiración contra el Estado. Ser opositor en Venezuela es un riesgo para la libertad personal, para la tranquilidad familiar y la vida.

El ministro del interior, justicia y paz Diosdado Cabello Rondón, denominó y popularizó como tum tum (tocar la puerta), la operación policial que en las madrugadas llega a las casas de residencia de los opositores, sin orden judicial ni medida cautelar alguna, sin acusación formal de cargos, y se los lleva detenidos, secuestrados. Y ahí comienza el drama de los familiares, quienes recorren todos los lugares de reclusión, estaciones policiales, juzgados y fiscalías, pidiendo información de los suyos, recibiendo como respuesta “no tenemos información sobre ese caso”. Muchos pasan en situación de desaparición forzada semanas y hasta meses, hasta que se reconoce que están detenidos, sin formularles cargos. Incluso en casos como el de Enrique Márquez (excandidato presidencial y vocero del Frente Democrático Popular), se llegó a señalar luego de varios meses de desaparecido, que “no estaba detenido, sino invitado a conversar”. En la inmensa mayoría de los casos no se le permite designar abogado privado que les defienda e intente encontrar el expediente, sino que se le asigna un abogado de oficio, es decir un profesional del derecho que trabaja para el gobierno que le detuvo.

Esta condición calificada por los familiares de los detenidos como secuestro –la misma denominación que hoy se defiende sobre el estatus jurídico del presidente Maduro– la han vivido mujeres, menores de edad y ciudadanos trabajadores. Un caso es más insólito que el otro; Félix Gustavo Montoya, un hombre de 72 años, jubilado, fue detenido en Calabozo, estado Guárico, acusado de traición a la patria por hacer grafitis contra el gobierno; Luis Óscar Rondón Rodríguez, detenido el 29 de julio de 2024 (después de las elecciones), sus familiares señalan que fue golpeado, por el delito de estar en el lugar equivocado; Juan Valero un trabajador del sector eléctrico, preso hace un año sin causa comprobada; Juan Francisco Alvarado, estudiante de comunicación social,  fue detenido por reportar fallas en su comunidad a través de la propia App creada por el gobierno para esos fines, condenado a 15 años de cárcel; son centenares de casos de detenciones arbitrarias, de sentencias desproporcionadas y sin fundamento, de juicios sin el debido proceso, de detenciones sin orden judicial ni acusación formal, sin garantías procesales, ocurridas en su mayoría desde el 29 de julio de 2024. Muchos de los detenidos solo habían colocado una publicación crítica al gobierno en sus redes sociales y estados de apps, algo común en cualquier lugar del planeta.

Antes del 3 de enero el gobierno no reconocía que había presos políticos (gente común detenida por opinar contra los resultados electorales o las políticas del gobierno), políticos presos (el arcoíris opositor) y ciudadanos aún en condición de desaparecidos. Bastó que el presidente Trump, luego de anunciar su pretensión de convertir a Venezuela en colonia, pidiera el cierre del Helicoide (sitio de reclusión de prisioneros opositores al gobierno, lugar que ha sido objeto de denuncia por aplicarse tortura) y la libertad de los presos políticos, para que el presidente de la asamblea nacional, Jorge Rodríguez, hablara de una liberación masiva de más de 400 detenidos –ahora dice que llegan a 626– y el estudio de más casos. No obstante, el Comité por la Libertad de los Luchadores Sociales advertía este 23 de enero de 2026, que los excarcelados, con libertad condicional, solo llegan a los 172 ciudadanos. Otras organizaciones de derechos humanos y gremiales, como Provea, Laboratorio de Paz, Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, Espacio Público, COFAVIC, así lo confirman.

El Foro Penal, ONG de derechos humanos, denuncia que en el marco de los eventos post 3 de enero de 2026, el número de detenidos se ha incrementado como resultado de la aplicación del artículo 5 del Decreto de Conmoción Externa que se publicó después del secuestro de Maduro y su esposa. Es decir, se está aplicando una especie de puerta giratoria, mientras unos son liberados, otros son detenidos. Los cargos suelen ser incitación al odio, traición a la patria o conspiración. Desde la publicación del decreto, autoridades militares, policiales y funcionarios de inteligencia disfrazados de colectivos, revisan en las calles los celulares en búsqueda de alguna crítica al gobierno, que resultan evidencias vinculantes a alguna de las causas señaladas. Muchos ciudadanos salen a las calles sin teléfono móvil para evitar ser objeto de detención arbitraria.

Enrique Márquez (detenido por más de un año), Nicmer Evans (politólogo, director del medio de comunicación alternativo Punto de Corte y exmilitante de Marea Socialista) y una larga lista de presos han comenzado a ser liberados, pero siguen siendo mucho más los detenidos por razones políticas. Permanecen retenidos centenares de dirigentes sociales y sindicales, habitantes de los barrios cuyo único delito fue colocar un post en el que criticaban a Maduro, muchos de ellos nombres sin gran reconocimiento en los medios de comunicación, invisibles al ojo mediático, cuyas madres, esposas e hijos en estos momentos hacen vigilia frente a los sitios de reclusión. Surgentes una ONG que ha denunciado ampliamente el ataque norteamericano sobre Venezuela, señala que las luchas de las madres por la libertad de sus hijos presos, es cada vez mayor, demandando una auténtica amnistía general y liberación de todos los detenidos.

Sería un acto de cinismo político, solicitar el debido estado de derecho para el presidente Maduro, sin exigir lo propio para los miles de venezolanos que viven en carne propia el desamparo de la ley. Un acto de racionalidad e inteligencia política del cuarteto que dirige el gobierno interino (Delcy y Jorge Rodríguez, Diosdado Cabello y Vladimir Padrino), liderado por Delcy Rodríguez, sería abrir las puertas de los sitios de reclusión de todos los presos políticos. Este sería un gesto que contribuiría a alimentar el sentimiento nacional antiimperialista.  Es momento de unidad, basada en la Constitución y las leyes que nos hemos dado los venezolanos, de superar el abuso del Estado para enfrentar al enemigo de la patria.

La polarización: Estrategia para ocultar a la oposición de izquierda
El cerco naval y militar norteamericano sobre las costas venezolanas que viene ocurriendo desde agosto de 2025, el manejo de los medios de comunicación internacional y el soft power gringo de los últimos años, ha pretendido mostrar a Venezuela como una nación dividida entre Bolivarianos (Chavistas y Maduristas) versus la derecha democrática. La polarización tiene el propósito de ocultar la existencia de la oposición de izquierda, es decir, sacar de la ecuación política de solución al conflicto, a la izquierda. Y en el plano mediático en buena medida lo han logrado, porque hoy muchos se asombran cuando les hablamos que en Venezuela la izquierda real no es madurista.

La razón de este ocultamiento deliberado, en el que coinciden imperialismo y gobierno venezolano, es que las clases dominantes saben que va a ser muy complejo restituir el nivel de vida material e ingresos salariales de la población a los niveles que tenía en 2013 o 1982, como lo han prometido en los últimos tiempos, especialmente después de la violación de la soberanía por parte de las fuerzas militares norteamericanas, lo cual coloca el descontento, la rebeldía y la conmoción social en el horizonte de la política nacional. Aislar a la izquierda procura evitar que pueda llegar a tener influencia en un escenario de este tipo.

En los últimos años, aún en un marco de limitación severa de las libertades políticas, se ha venido construyendo un amplio campo de oposición de izquierda, aún no unificado pero que coincide en lo sustantivo, del cual forman parte el PCV dignidad, el PPT, la corriente COMUNES, Marea Socialista, el Partido Socialismo y Libertad, el Bloque Histórico y muchos movimientos más. A la par, la clase trabajadora ha venido recomponiendo sus instrumentos de organización y lucha especialmente a partir del Comité Nacional de los Trabajadores en Lucha (CNCTL) y el acuerdo unitario que finalmente firmaron todas las centrales sindicales el 12 de diciembre de 2025.

Esa realidad le preocupa a la burguesía (tanto cuarto republicana como de la quinta república) y Estados Unidos, quienes han bloqueado la difusión de sus actividades en los grandes medios y su presencia sufre los rigores de la exclusión algorítmica en las redes sociales. Tanto el gobierno de Maduro –y ahora el de Delcy Rodríguez– así como Estados Unidos cuando se refieren a la oposición lo hacen solo mencionando a la derecha, tanto la coptada por el gobierno como la que lidera María Corina Machado. Asumen que, si evitan que se difunda la existencia de la oposición de izquierda, esta desaparecerá. Tremendo error de cálculo, la izquierda tiene una enorme experiencia de sobrevivencia en condiciones autoritarias, dictatoriales, y ha comenzado a recomponer su relación con el movimiento social que resiste a la polarización.

Pero la negación sobre la existencia de una oposición de izquierdas en Venezuela no es solo una posición del gobierno, el imperialismo norteamericano, las derechas locales y mundiales, sino que un sector de la izquierda global ha preferido no darse por enterada, para vivir la comodidad binaria, dotando al Madurismo de una condición revolucionaria y antiimperialista que abandonó en los hechos hace mucho tiempo. La verdad es que el gobierno venezolano hace tiempo perdió su carácter de izquierda, aunque mantenga elementos retóricos, mientras aplica un paquete neoliberal y negocia con los Estados Unidos. La cúspide de esta dualidad esquizoide han sido los encuentros, en Caracas, la ciudad bombardeada, por parte de la presidenta encargada y el alto gobierno venezolano con el director de la CIA, precisamente la persona encargada de diseñar el ataque del 3 de enero y el secuestro de Maduro.

Es terrible que la izquierda geopolítica mundial no comprenda que lo importante es estar con quienes viven el drama de la clase trabajadora, no sacar cuentas de cuantos gobiernos se identifican de derecha y cuantos como progresistas; la política del común no es un juego de monopolio. De hecho, mientras quien dirige la burocrática y patronal Central Bolivariana Socialista de los Trabajadores (CBST) nunca ha dirigido una huelga en defensa de la clase trabajadora, decenas de dirigentes sindicales de base en Venezuela están hoy prisioneros o tienen medidas restrictivas de libertad, solo por atreverse a exigir aumentos de salarios y derecho a huelga, algo que la izquierda hace en cada lugar del mundo. Estamos seguros de que, en sus países los militantes de esas organizaciones geopolíticas de izquierda jamás aceptarían callar, ante el despojo salarial o la represión al movimiento social. Triste papel el que encarna esa izquierda geopolítica, que por omisión consciente contribuye a ocultar que existe una oposición de izquierda en Venezuela.

La urgencia de una plataforma mundial antiimperialista desde los intereses de la clase trabajadora
Difícil tarea la de los revolucionarios en este periodo, organizar la resistencia ante los avances del fascismo y la ultraderecha, construir coincidencias y articulaciones antiimperialistas a escala global, sin ocultar la situación real de la clase trabajadora venezolana. Impulsar unidad de acción, exigiendo restitución de los derechos democráticos mínimos para la clase trabajadora, porque al final, al único que le favorece que los trabajadores no se organicen autónomamente, es al capitalismo y al imperialismo. En este esfuerzo de unidad en la diversidad estamos comprometidos y trabajando.

Derechos humanos, estatuto colonial y unidad antiimperialista

 

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