Argentina / 14 de abril de 2019 / Autor: Mariana Carbajal / Fuente: Página 12
Presentan un informe sobre la falta de vacantes y su impacto en las familias porteñas
El Gobierno reconoce que faltan más de 15.000 vacantes (más del 90 por ciento, en nivel inicial), pero las familias estiman que son más de 22.000. Ese déficit, además de en la educación, tiene fuerte impacto en las vidas de las mujeres-madres, que deben suplir al Estado.
A un mes del inicio de clases, unos 22 mil chicas y chicos siguen sin vacante en el sistema educativo de la ciudad de Buenos Aires. La amplia mayoría corresponde al nivel inicial, de acuerdo con datos oficiales. El déficit en la infraestructura escolar porteña por falta de inversiones desorganiza los hogares. “El impacto es mayor en los sectores más vulnerables y sobre todo, pega con más fuerza sobre las mujeres”, señaló a Página/12 la decana de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, Graciela Morgade, que mañana presentará el primer informe del Observatorio Universitario de Bueno Aires, que aborda esta problemática desde una perspectiva de género y derechos. “La ausencia del Estado la suele suplir la madre”, apuntó a este diario Micaela López Rodríguez, mamá de León, de 4 años y cofundadora del colectivo “La vacante es un derecho”, desde donde brindan asesoría y contención a familias desesperadas. Las tareas de cuidado empujan a mujeres-madres a postergar su desarrollo profesional, trabajar menos horas o salir del mercado laboral. El jueves se concentrarán frente al Ministerio de Educación del gobierno porteño para exigir respuestas. Hace cuatro años que desde “La vacante es un derecho” vienen pidiendo una audiencia a la ministra Soledad Acuña y a la directora del Área de Educación Inicial, Susana Basualdo, sin lograr que las reciban.
“En este momento nos explotan los teléfonos. Nos llegan familias con muchísima angustia, mujeres llorando porque creyeron que su hijo estaba anotado y se enteraron luego de que había hecho una preinscripción y se quedaron sin vacante. O se les acaba la licencia por maternidad y no saben qué van a hacer con su bebé porque no consiguieron lugar”, describió López Rodríguez.
A pesar de que el gobierno todavía no dio cifras sobre chicos y chicas sin vacante, desde el colectivo “La vacante es un derecho” accedieron a información oficial que da cuenta de la gravedad del problema: al viernes último, faltaban 13.972 en el nivel inicial, 1232 en primaria, y 427 en secundaria, es decir, un total de 15.631 lugares para quienes hicieron la inscripción on line y validaron el registro correspondiente. Pero López Rodríguez explicó que estiman que casi 6400 chicos y chicas más también se quedaron sin lugar en escuelas, porque ni siquiera pudieron llegar a completar el sistema de inscripción por falta de recursos. “Este año hay una elevada cantidad de personas que por distintas razones vinculadas a la crisis económica no pudieron validar la inscripción porque tienen que elegir entre cargar la Sube y comprar alimentos. La validación se hace personalmente en una escuela donde el sistema te manda y no necesariamente está en tu barrio”, detalló López Rodríguez. De acuerdo con los relevamientos que vienen haciendo, la cifra de chicos y chicas sin vacante es superior a la del año anterior cuando calcularon que rondó los 19 mil y se fue incrementando con el correr de los años de gobierno macrista: en 2014 fue de 7000. En cinco años, la cifra se habría triplicado, de acuerdo con las estimaciones del colectivo.
Los Centros de Primera Infancia (CPI) del gobierno porteño “ofrecen paliativos de desigual calidad, con una alta rotación de personal que, en general, no cuenta con título docente”, advierte el informe “Derechos Vacantes” del OUBA. El de la falta de vacantes escolares es un problema recurrente en la ciudad de Buenos Aires, que pone en tensión el derecho infantil a la educación”, señaló Morgade.
Los CPI reciben a niñes de 45 días a 4 años, pero “no tienen supervisión pedagógica, son muy desparejos en su calidad y están gestionados por ONG con convenios con la Ciudad”, agregó. Ni siquiera dependen del Ministerio de Educación: están bajo la órbita de Desarrollo Social. De total de chicos y chicas sin vacantes en nivel inicial, un alto porcentaje termina en esos dispositivos, señaló López Rodríguez.
El mapa de la distribución de los CPI muestra su “abrumadora presencia” en la zona sur, donde se encuentra la mayor cantidad de familias pobres más afectadas por la fuerte crisis económica. “Esta imposibilidad de acceso del sistema educativo formal profundiza a su vez su situación de exclusión social”, denuncia el informe del OUBA.
Para Myriam Feldfeber, directora del Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Educación de la Facultad de Filosofía y Letras (UBA), esta situación se contrapone con lo establecido por la Constitución de la Ciudad, que reconoce en su artículo 24 “la responsabilidad estatal indelegable de asegurar y financiar la educación pública, estatal, laica y gratuita en todos los niveles y modalidades a partir de los 45 días de vida hasta el nivel superior, con carácter obligatorio desde el preescolar hasta completar los diez años de escolaridad o el período mayor que la legislación determine».
«El Gobierno de la Ciudad debería construir las escuelas de nivel inicial, primario y secundario necesarias para que todas las chicas y todos los chicos no solamente tengan su vacante sino que también lo hagan en condiciones que les permitan desarrollar los procesos de enseñanza y aprendizaje, lo que significa entre otros aspectos que las y los docentes cuenten con las condiciones de trabajo adecuadas y no trabajen con grupos muy numerosos”, señaló la experta.
Argentina – España – Uruguay – Venezuela – República Dominicana – Nicaragua – Colombia / 14 de abril de 2019 / Autora: Daniela Leiva Seisdedos / Fuente: El Arcón de Clío
Hoy nos encontramos en una reflexión profunda y permanente en torno a lo que estamos haciendo en lo educativo, de lo que significa educar en el mundo que vivimos. Los docentes muchas veces decimos que al educar a cada uno de nuestros alumnos se nos presenta un mundo, ¿verdad? entonces tenemos el universo en nuestras manos.
Durante estos cinco años, la revista educativa El Arcón de Clío se ha convertido en un espacio educativo completo con distintas voces educativas desde España hasta América, porque aspiramos a una política educativa global porque educar es un derecho humano que lleva.
Cinco años de compromiso en la construcción de una realidad, tratando de formar ciudadanos responsables del mundo nos hacen coincidir en la revista.
“Es de bien nacidos el ser agradecidos”, por ello queremos que sirvan estas líneas para expresar nuestro más profundo agradecimiento a todas aquellas personas e instituciones que han colaborado, a nuestros queridos lectores de Iberoamérica.
Educar nunca ha sido una tarea fácil y esto lo digo principalmente para los docentes. Las nuevas generaciones de estudiantes siempre desean de los educadores una respuesta diferente frente a sus inquietudes.
Nuestros alumnos, padres, autoridades, y la sociedad toda esperan, de nosotros los docentes una formación de excelencia convirtiéndonos muchas veces le sumemos en líderes sociales con una sólida raigambre valórica, una capacidad de aprendizaje constante y de manejo de información actualizada.
Por último, pero no por ello menos importante, debemos recuperar la autoridad y el prestigio social del docente, del educador. Esa autoridad que confiere no sólo el saber sino también el saber enseñar, el despertar vocaciones y provocar el cambio.
A todos gracias y a seguir pensando en una mejor educación porque ella es responsabilidad de todos.
UNICEF / 14 de abril de 2019 / Autora: María Teresa Benítez de Lugo / Fuente: ABC
El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) calcula que, en todo el mundo, unos 175 millones de niños menores de seis años no están escolarizados y que por este motivo pierden oportunidades de aprendizaje y se exponen a sufrir de grandes desigualdades cuando finalmente empiezan el colegio
El historiador Roberto Fernández Díaz (Hospitalet de Llobregat, 1954) dejará en mayo la presidencia de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) al expirar su mandato (dos periodos de cuatro años) al frente de la Universitat de Lleida. La CRUE es el principal órgano de representación de las instituciones académicas y ejerce la interlocución con el Gobierno. A Roberto Fernández le gustaría que su sucesor o sucesora tuviera dedicación exclusiva para mejorar la gobernabilidad de esta asociación integrada por 76 universidades (50 públicas y 26 privadas). Además, semanas antes de clausurar su mandato, habla de la necesidad de una nueva Ley Orgánica de Universidades, de la percepción que la ciudadanía tiene de las instituciones académicas y de la importancia de la divulgación en las sociedades contemporáneas.
Roberto Fernández, en la sede de CRUE Universidades Españolas.
¿Cómo cree que percibe la sociedad española la universidad y cómo le gustaría que fuera percibida?
Me gustaría que fuera vista como el motor del crecimiento económico y de la revitalización social. La percepción que se tiene sobre los profesores universitarios y los científicos es bastante alta. La gente piensa que la universidad es el lugar donde sus hijos pueden desarrollar con mayor positividad un proyecto vital y social, el lugar que proporciona más posibilidades de ascender. Hay una opinión informada que progresivamente se muestra más favorable. Quienes más cerca están de la universidad más la valoran.
Los poderes públicos, que están muy cerca de las universidades, las han sometido a múltiples recortes, sobre todo durante la crisis. ¿Se han sentido abandonadas?
En 2010 estábamos rozando el 1% del PIB. Ahora estamos en el 0,8%. En el marco de la sociedad del conocimiento y de una globalización trepidante, y cuando los países de nuestro entorno están invirtiendo mucho más en sus universidades, ¿cómo es posible que aquí estemos reduciendo los presupuestos públicos para las universidades?
¿Cuál es su respuesta?
La respuesta es vidriosa, compleja. En primer lugar, no somos un problema social. No ha habido una manifestación convocada por los rectores en el Paseo de la Castellana. Y no la habrá, porque somos gente muy prudente. Analicemos esto de forma metafórica: si no somos un problema social y hemos mantenido el barco a flote, ¿para qué nos van a dar más dinero? Yo solo admito que, antes que para las universidades, el dinero se destine a camas hospitalarias y a los parados. Por encima de eso, nada. El siguiente euro tendría que ir a las universidades. Porque ahí está nuestro futuro.
En definitiva: no somos un problema social y la nave va. La nave va, sí, pero con la misma gasolina y ésta se agotará algún día. La nave va a costa del sacrificio de la investigación. Eso lo pagaremos.
Además, el sector privado se va acercando cada vez más a la universidad, pero, salvo casos excepcionales, no es una fuente de financiación, porque, como ya hay un presupuesto público para las universidades, piensan: “Pues ya funcionarán. Al fin y al cabo, sus titulados son bastante competentes. Por tanto, ¿para qué vamos a meter dinero?”. Y esa falta del plus de financiación procedente del mundo privado también explica que la universidad se sienta un poquito sola.
¿Más universidades es sinónimo o antónimo de mejores universidades?
La lógica formal dice que más no es sinónimo de mejor. Y menos, tampoco. El número no hace la calidad en ningún caso.
¿Sobran universidades? Una de las cosas que descubre uno cuando está de dirigente universitario es la fuerza del tópico. Es como una muralla. Dan lo mismo los estudios comparativos, los análisis científicos. Siempre habrá alguien que diga que sobran universidades, pero si nos comparamos con la Europa de nuestro entorno en número de habitantes y de universidades, en España faltan universidades. En cualquier caso, no sobran.
Ahora bien, para un país, ¿qué es más importante: tener dos universidades entre las cien primeras o 40 entre las 800 primeras? Si me dan a elegir, no tengo la más mínima duda: 40 entre las 800 primeras de 22.000, porque eso es desarrollo territorial, cohesión, equidad social. Un joven español tiene un 20% más de posibilidades que un joven estadounidense de llegar a una de las mil mejores universidades del mundo. Lo importante no es tener una de las dos mejores universidades del mundo sino a dónde va tu hijo. Y tu hijo no va a ir a Harvard, porque allí hay solo 12.000 estudiantes, y además muchos no son becados.
Roberto Fernandez es partidario de que la presidencia de la CRUE sea de dedicación exclusiva.
Decía hace un año que las universidades no pueden aguantar más.
Todos podemos aguantar más, pero algunos no deberíamos hacerlo porque la trascendencia de lo que hacemos es vital para el proyecto de país.
La sociedad española, especialmente su clase dirigente, debería hacer un esfuerzo mayor por revalorizar, querer y dar las gracias a su universidad, que ha contribuido al desarrollo más espectacular de la Historia de España.
Es muy importante para los españoles que su universidad funcione bien porque influye en sus proyectos vitales. La suma de esos proyectos vitales se llama nación. Yo no soy nacionalista español, y no creo en las ligas nacionales, pero puestos a que existan prefiero estar en los puestos de cabeza, como expresión de lo que ofrecemos a los españoles, no como expresión de una España abstracta.
Yo soy hijo del nocturno (turnos docentes a última hora del día para facilitar los estudios a trabajadores). Si nadie hubiera puesto el nocturno de Historia en la Universidad de Barcelona en los años setenta, ahora estaría trabajando en el taller de plancha y pintura de mi padre. Alguien tomó una decisión social gracias a la cual salimos de esas clases siete u ocho catedráticos de universidad. Eso es trabajar por la gente que sumando trabaja por un país.
Ahora que por fin parecía haber consenso para una nueva ley universitaria llega el Gobierno y adelanta elecciones.
Hay consenso. Lo que era un tren que iba muy bien encarrilado porque tenía el consenso de los agentes sociales y de todos los partidos parlamentarios, y cuando el ministerio estaba pensando en la mejor estrategia, llegó el adelanto electoral. Pero tengo la impresión de que estamos ante un hecho imparable. Van a tener que explicar muy bien sus señorías que, habiendo el consenso que hay, no se constituya la comisión para discutir la ley de universidades de España al mes de iniciar la próxima legislatura. Creo que es muy difícil que no se haga.
¿Por qué y, sobre todo, para qué necesita España una Ley Universitaria?
Toda ley de largo recorrido tiene que dialogar con su contexto histórico. A veces se puede reformar la legislación existente y otras veces hay que cambiarla. Depende de dos cosas: Que el contexto de cambio sea muy fuerte y que un conjunto de reformas no nos asegure llegar a la situación ideal.
En los últimos 25 años el proceso de globalización mundial se ha hecho imparable. En él se ha puesto como centro y motor la sociedad del conocimiento para la innovación a través de la transferencia. Eso es así y no va a ser distinto en muchísimos años. Es decir, el contexto mundial y europeo dictan que para que la universidad siga cumpliendo su función necesite una ley que permita hacerlo en el marco de la globalización a través de la sociedad del conocimiento.
Una Ley Orgánica es un todo coherente y en la universidad no puedes tocar profesorado sin que repercuta en internacional, y no puedes tocar internacional sin que repercuta en investigación o en movilidad. Es un todo. Corríamos el peligro enorme, que hay que evitar a toda costa, de hacer reformas parciales que no dialogaran entre sí y que produjeran un monstruo lleno de disfuncionalidades e incoherencias. Señoras y señores, sentémonos a la mesa, abramos el mapa mundi, veamos cómo funciona la globalización, veamos el papel de las universidades en el mundo, veamos cómo está nuestra universidad, cuáles son sus puntos débiles. Y veamos entre todos, por consenso, es fundamental, qué nueva Ley Orgánica tenemos que hacer.
¿Son autónomas las universidades, como proclama la Constitución?
El hecho de que la Constitución proclame la autonomía es un bien impagable. Consagra la libertad de cátedra, de investigación, de docencia… Eso es fundamental. Ahora bien, esa autonomía ¿significa también autonomía en el gobierno de las universidades? Yo creo que el trecho que queda por recorrer es inmenso. Nosotros proponemos y el Gobierno autoriza. Que los gobiernos intervengan en cómo se gasta el dinero público que se invierte en la universidad va de suyo. Nada que decir. Pero cuando yo cojo mi presupuesto me queda el 5% libre para hacer política. El otro 95% está ya adjudicado. Si la política de títulos me la aprueba el Gobierno, si el precio de la matrícula me lo pone el Gobierno, si la política de profesorado la articula el Gobierno, entonces la autonomía universitaria queda claramente mermada.
Creo que las universidades deberíamos ganar en autonomía real para singularizar nuestras propias universidades identificándolas en el mapa de las universidades españolas. Tenemos que asumir la responsabilidad de decidir en nuestros claustros, respetando el marco general que es la ley, qué políticas aplicamos; por ejemplo, aquellas que iban en nuestro programa electoral y gracias a las que se nos eligió rector… Eso es la autonomía, no el autogobierno. Como ya he dicho, la autonomía es un bien impagable, pero creo que la autonomía real hoy en día es una utopía en la universidad española hacia la que hay que caminar mediante más flexibilidad y creo, también, que las comunidades universitarias deben asumir mayor responsabilidad en la definición de sus universidades.
¿En qué situación se encuentra la fiscalización de las universidades?
En estos momentos no hay ningún trabajador de la Universidad procesado por malversación de fondos públicos. Lo que quiero decir es que deben confiar en nosotros porque como servidores públicos hemos demostrado nuestro gran sentido de la responsabilidad. Aunque también hay que decir una cosa que se dice poco. Parte de esa vigilancia no es española, es europea. La UE también nos carga de burocracia.
¿Cómo encaja la divulgación en la carrera profesional universitaria?
La divulgación científica tiene una utilidad social extraordinaria. A veces nos dicen a los científicos que escribamos para que nos entienda todo el mundo. Cuidado: Los científicos, cuando estamos en la academia, escribimos para nosotros, y cuanta más conceptualización haya más cerca estaremos de conseguir buen conocimiento.
Ahora bien, tenemos cierta obligación moral de transferir ese conocimiento de forma completamente distinta a quien nos paga, pero no todos servimos para eso.
Aquellos que tengan vocación y sirvan para divulgar deben tener un reconocimiento en su CV en los tramos de transferencia que propusimos desde la CRUE al Ministerio de Ciencia.
Vamos a potenciar y a primar la transferencia divulgativa. Ahí entran en juego fórmulas como The Conversation, como los máster de divulgación científica o la presencia de divulgadores profesionales en los medios.
En los medios como la televisión apenas hay ejemplos de divulgación científica. Destaca Órbita Laika, pero hay poco más, a pesar que desde hace años se ha demostrado que la divulgación científica es atractiva.
El éxito de propuestas divulgativas como The Conversation será en parte el éxito de la ciencia española. Una parte de ese éxito pasa por su aplicabilidad al tejido productivo, otra por su aplicabilidad al concepto de ciudadanía, pero otra parte pasa porque el ciudadano perciba que cuando un euro suyo se va a la ciencia está haciendo una gran inversión para su vida. Y hay que llegar a ese ciudadano con la divulgación.
Brasil / 14 de abril de 2019 / Autor: Dario Pignotti / Fuente: Página 12
Bolsonaro echó a Vélez Rodríguez
Ricardo Vélez Rodríguez será recordado por su efímera gestión y por haber propuesto que los libros escolares enseñen que en 1964 no hubo un golpe de Estado perpetrado por los militares sino la «decisión soberana de la sociedad brasileña» que depuso a un presidente constitucional para establecer «un régimen democrático de fuerza».
Cayó el ministro de Educación, Ricardo Vélez Rodríguez, a quien se recordará por su efímera gestión y haber propuesto que los libros escolares enseñen que en 1964 no hubo un golpe de Estado perpetrado por los militares sino la «decisión soberana de la sociedad brasileña» que depuso a un presidente constitucional para establecer «un régimen democrático de fuerza».
Jair Bolsonaro lo despidió en la mañana de este lunes luego de una reunión fuera de agenda en el Palacio del Planalto.
Esta fue la segunda baja en el gabinete cuando faltan dos días para cumplirse los primeros cien de un gobierno tempranamente desgastado: con la más baja popularidad en los tres meses iniciales de la gestión.
«Comunico a todos la indicación del profesor Abraham Weintraub para el cargo de Ministro de Educación, aprovecho para agradecer al profesor Vélez por los servicios prestados», informó vía Twitter el mandatario. Wintraub es un economista que se desempeñaba hasta ayer como viceministro de Educación.
La caída de Vélez Rodriguez no sorprendió dado que el propio Bolsonaro la había dado como inminente el viernes cuando aceptó que el ahora ex ministro carecía de habilidad política. Y poco después reconoció sentirse el mismo algo perdido en el Planalto ya que «no nací para ser presidente, nací para ser militar».
Nacido en Colombia, naturalizado brasileño, Vélez Rodríguez era un simpatizante del ex presidente Alvaro Uribe Vélez además de ser un seguidor del escritor ultraderechista Olavo de Carvalho, radicado en Virginia, Estados Unidos, desde donde imparte cursos de filosofía «pocket» por Internet.
Bolsonaro piensa lo mismo que Vélez Rodríguez sobre el golpe y la dictadura: no lo echó por razones ideológicas sino para calmar la presión de los militares. Sucede que el generalato, posiblemente la facción más poderosa del Planalto, está en guerra contra el filósofo Carvalho y sus apadrinados.
Esa guerra se hizo más feroz conforme el capitán retirado Bolsonaro demostró falta de autoridad ante los generales que paulatinamente se hicieron con los puntos vitales de la administración.
La cabeza de Vélez Rodriguez también fue exigida por la oposición durante una audiencia parlamentaria realizada el 28 de marzo.
Los diputados le enrostraron algunos hitos de su gestión como haber ordenado que en las escuelas los chicos reciten el lema «Brasil encima de todo, Dios encima de todos», que fue el eslogan de campaña bolsonarista para disputar las elecciones de 2018.
Con la dimisión de este lunes posiblemente no habrá cambios de fondo en el Ministerio de Educación, ya que el entrante Abraham Wintraub es igual de integrista que Vélez Rodriguez, Olavo de Carvalho y Jair Bolsonaro. Es un economista con experiencia en el mercado financiero y sin currículum en gestión educativa. El flamante funcionario considera que las universidades y los colegios están en manos de profesores «gramscianos».
En una entrevista reciente declaró que Brasil, durante los gobiernos del PT, estuvo al borde de quedar bajo el control de «grupos totalitarios socialistas y comunistas» además de definirse como un «humanista, demócrata, liberal (que) lee la Biblia y la tengo como referencia».
Recomendamos la lectura del portal Otras Voces en Educación en su edición del día domingo 14 de abril de 2019. Esta selección y programación la realizan investigador@s del GT CLACSO «Reformas y Contrarreformas Educativas», la Red Global/Glocal por la Calidad Educativa, organización miembro de la CLADE y el Observatorio Internacional de Reformas Educativas y Políticas Docentes (OIREPOD) registrado en el IESALC UNESCO.
00:00:00 – Cayó el ministro de Educación de Brasil, un negacionista del golpe
En nuestro portal Otras Voces en Educación (OVE) encontrará noticias, artículos, libros, videos, entrevistas y más sobre el acontecer educativo mundial cada hora.
Decía la filósofa española Amelia Valcárcel que las mujeres hemos carecido de épica. Es decir, de héroes, de figuras a las que admirar y a las que querer representar. ¿Y eso por qué? La cineasta y activista Mabel Lozano comentaba ayer en su paso por la UJI que esta ausencia de roles femeninos se debe, en parte, a «la no épica que ha fomentado el cine». «Las mujeres somos para él, las hermanas, las esposas, la víctima, las amantes…No somos las protagonistas de nada», manifestaba de forma rotunda. No obstante, no sería justo atribuirle toda la responsabilidad a la industria cinematográfica y, en efecto, la visita de la misma directora se enmarcaba dentro del Congreso Internacional Feminismes. Desafiaments en temps d’amor i còlera que la Universitat Jaume I inauguró este miércoles y que todavía celebra hoy.
L’Institut Universitari d’Estudis Feministes i de Gènere Purificación Escribano celebra una década de trabajo, si bien su trayectoria se remonta a hace 27 años cuando se creaba la propia universidad. Para ello, su aniversario no podía ser otro que el de reflexionar, dialogar y debatir sobre la situación del feminismo en la actualidad, abordando para ello aspectos tan heterogéneos como la trata y prostitución, la mujer en el periodismo o la mujer en el arte. «Sin duda parece que es una buena época para el feminismo, por los progresos que se están haciendo en políticas de igualdad y por la propia aceptación del feminismo. Ya no da miedo reconocerse como tal, por eso es tiempo de amor. Lo que ocurre es que también es tiempo de cólera, porque las noticias dolorosas sobre mujeres no cesan y porque futuros representantes políticos hablan de la violencia contra las mujeres poniendo en duda las propias políticas contra esa violencia», explicaban las directoras del congreso Sonia Reverter y Sora Sales.Igualmente, la rectora de la UJI, Eva Alcón, aseguraba que «la muerte de todas las mujeres es una derrota social». «Hemos de decir basta, no podemos permitir esta lacra. Eso no es amor», reiteraba.
Precisamente, Mabel Lozano empezaba su discurso citando a Lily, una mujer de 30 años que falleció en el Raval de Barcelona a manos de su proxeneta, tras cinco años sometida a la prostitución y con solo 30 años de vida. «Lily no pudo hacer nada porque nadie le ayudaba. Vivía con la coacción de que sus hijos estaban secuestrados y amenazados en su hogar de origen. Terminó cansada, hinchada por los golpes y con una enfermedad terminal. Ha sido asesinada por el sistema prostitucional que la compraba cada día a pesar de su cara amoratada. ¿Qué es lo que veían los prostituyentes? Carne fresca, putas». La cineasta insiste en lo importante que es, en este sentido, no marcar una diferencia entre la trata y la prostitución, puesto que ambas se retroalimentan.
«Soy cineasta y como cineasta entiendo este arte como una herramienta de transformación social. Suelo mostrar realidades como la trata y la prostitución. Mi lucha es además continúa para tratar de llegar, especialmente, a los más jóvenes». Mabel Lozano empezó a dedicarse al audiovisual desde que en 2007 diera un giro a su vida para comenzar una carrera como documentalista por los derechos humanos, centrada sobre todo en el tráfico y la explotación sexual de mujeres. «El cine es una industria más de esta sociedad y como una industria más, como sabéis, está masculinizada. Las mujeres en el cine somos menos de un 38% del total de profesionales. Y aunque es cierto que se hacen contenidos muy buenos y hay directores que quieren romper con esta invisibilidad, lo cierto es que estamos viendo un cine tuerto, un cine solo por un ojo. No se corresponde con una sociedad que es plural. Todavía falta perspectiva de género, ya que se aborda con total complacencia temas como la prostitución, la trata o la violencia machista», denuncia la profesional.
El cine enfocado a la mujer víctima
Para trazar su propio cambio en la sociedad y el imaginario de la misma, Mabel Lozano publicó un primer documental en 2005 centrado en el rostro y la voz de las mujeres sometidas a la prostitución:#EXIT, el cual formaba parte de una campaña de La Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (APRAMP). A través del él, la cineasta y sus testimonios tratan de combatir la idea de que tras la prostitución hay mujeres independientes que escogen voluntariamente este como su trabajo. «Muchas de las mujeres no se reconocen como víctimas porque dijeron que sí y parece que por ello deban aceptar las amenazas y palizas. Pero estas consintieron este trabajo porque son pobres, porque no tienen recursos o porque tienen hijos. No hay voluntad, hay consentimiento», señalaba Lozano, la cual apuntaba que la situación por la que pasan las víctimas de trata es tal que -según afirmó una fiscal de Madrid- «estas representan las mismas secuelas, psicológicas y físicas, que los judíos que sobrevivieron al holocausto».
Con ello, el objetivo de su reportaje es visibilizar las pocas posibilidades que estas mujeres tienen de escapar del burdel o «calle» en la que viven, y es que a muchas de ellas las han colocado en este mercado sus propias familias o parejas. «Hay que vestirlas de derechos, pero nuestra legislación es muy laxa, no tenemos siquiera una ley integral contra la trata, sino simples planes. Cuando hace falta una ley con perspectiva de género, porque sí, es un crimen que va contra las mujeres por el simple hecho de serlo», expone Lozano.
El cine desde la corresponsabilidad del prostituyente
Sin demanda no hay oferta, suena frívolo pero es así. Desde el documental Escúchame (2014), esta vez Mabel Lozano pone el foco en la relación que los clientes tienen con las mujeres prostituidas. Un mercado que, inexplicablemente, cada vez más es frecuentado por jóvenes. «La prostitución no es el mito de Pretty Woman, es mucho más sórdido. En cambio, los jóvenes se han incorporado al sexo de pago porque la pornografía se ha democratizado, la ven desde sus móviles. Vale que es difícil poner puertas al campo, pero aunque sea unas vallitas… hablamos de un cine violento que plasma la sumisión de la mujer. Y los jóvenes se incorporan a este ambiente porque es barato, afectivamente y económicamente. A última hora de la noche si un proxeneta quiere, vende el cuerpo de una mujer por cinco euros. Cuando vale esto tu cuerpo, tu vida no vale nada».
Tras su rodaje, la cineasta fue catalogada como una «directora minimalista» por la forma con la que grabó las imágenes del documental. Sin embargo, es importante entender el porqué el reportaje fue grabado sin que apareciese el rostro y el cuerpo de las mujeres: «Si hubiera puesto la cámara arriba, mostrando cómo la mujer es violada por diferentes prostituyentes se hubiera visto el cuerpo desnudo uno y otra vez. Hubiera hecho pornografía de su sufrimiento, se habría visto la desnudez de su cuerpo. Pero poniéndola abajo me centro en la desnudez de sus derechos».
Escúchame refleja con ello la involución en una sociedad que cree absolutamente en la libertad sexual. «Pero esto no tiene nada de libertad ni de sexualidad», tal y como apostilla Lozano. Optar por ir a un club en la despedida de un amigo es normalizar «la mujer en propiedad» e ir de fiesta en fiesta por ‘camisetas mojadas’, puede terminar en futura clientela. «Nadie les ha creado un pensamiento crítico cuando eran pequeños porque no se habla de la sexualidad en las casas. Estos creen que forma parte de su divertimento, buscando que les hagan lo que no les hará sus novias. Pero esto denota ignorancia absoluta hacia la trata, no conocen la realidad o la conocen a medias y no quieren saber más. Y los dueños de los burdeles necesitan el relevo generacional».
El cine en los ojos del proxeneta
Con El Proxeneta. Paso corto, mala leche (2018), Mabel Lozano apunta en el discurso hacía la voz que origina todo este puzzle. Miguel ‘El músico’, fue proxeneta y dueño de algunos de los más importantes macroburdeles de España. Fue condenado y sentenciado a 27 años de cárcel, aunque solo cumplió tres años de condena a pesar de traficar con más de 1.700 mujeres (incluidas mejores). Es decir, estuvo menos de medio día por mujer. Pero, en el documental explica cómo ha evolucionado la prostitución en España y en el mundo, y cómo a finales de los años 80 surgió el negocio de la trata y se empezó a secuestrar mujeres de “deuda”, cuya única salida era la prostitución. Así mismo, tras su ingreso en prisión y al enamorarse de una mujer prostituida, Miguel empezó a colaborar con la policía para desarticular redes del Este y dio una vuelta en su vida. Una parte que materializa en este reportaje con el que, según alerta Lozano, «se juega la vida».
Es en efecto la parte más ardua de todas ya que se pone al descubierto todo el sistema que hay detrás de la trata y de la prostitución, cómo se blanquea el dinero, la falta de legislación que hay y la «complicidad» que existe entre empresarios y ayuntamientos. «Literalmente para ellos las mujeres son basura, por eso contar cómo las captaban o las trasladaban les da igual», explica la directora. El mismo citado afirma en el documental que su delito «no estaba mal visto, a pesar de hacer más daño que un violador». Por ello, es importante poner al descubierto el sistema que hay tras los burdeles. «Hemos hecho un trabajo endogámico con las nuevas generaciones. Esta es una oportunidad para que vean que los necesitamos como compañeros. Salid de la manada y reconoced lo que está mal», ha concluido Mabel Lozano, en su vista.
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