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El frágil horizonte de América Latina en 2026

Por: Sergio Ferrari

Entre tumbos económicos casi generalizados a nivel mundial, el continente latinoamericano mira al 2026 sin mucho optimismo. La tendencia parece prever “más de lo mismo”: una incómoda zona de “confort” de bajo crecimiento.

“El motor se atasca”, afirma la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en su Balance Preliminar 2025 al calcular un crecimiento regional del 2,4% en 2025 y apenas un 2,3% en 2026. Según CEPAL, se trata de “un ritmo insuficiente para reducir la pobreza y la desigualdad de manera significativa”, en otras palabras, “una senda de bajo crecimiento”.

La principal alerta, según CEPAL, es el hecho de que los dos pilares que han sostenido la actividad en los últimos años comienzan a flaquear. Por un lado, el consumo privado, responsable de más de la mitad del crecimiento regional, que pierde energía por un mercado laboral menos dinámico; por el otro, la demanda externa, que también muestra signos de debilidad.

El informe 2025 revela realidades subregionales divergentes: América del Sur bajando del 2,9% en 2025 al 2,4%; Centroamérica, aumentando de un 2,6% en 2025 a un 3,0%, aunque sintiendo el impacto de una menor demanda desde Estados Unidos y amenazada por serios riesgos, como la volatilidad en las remesas y los efectos del cambio climático; el Caribe, que si bien exhibe las cifras más altas (5,5% en 2025 y 8,2% en 2026), sigue siendo frágil si se tiene en cuenta que tanto el boom petrolero de Guyana como la normalización del turismo postpandemia esconden la alta fragilidad de esa región ante desastres naturales recurrentes (https://repositorio.cepal.org/server/api/core/bitstreams/d36b03d7-df19-41e7-a01f-514792ae8818/content).

Para escapar al bajo crecimiento, CEPAL insiste en la necesidad de políticas de desarrollo productivo de mayor ambición –especialmente hoy debido a las nuevas condiciones de rivalidad geoeconómica– combinadas con decisiones macroeconómicas que muevan más recursos para el crecimiento, la innovación, la diversificación económica, la transformación productiva y la creación de empleos de calidad. La receta que CEPAL recomienda sostiene que, en un mundo transformado por la fragmentación geoeconómica y la revolución tecnológica, América Latina y el Caribe no puede conformarse con un crecimiento raquítico. En otras palabras, lo que hace falta es “una combinación audaz de políticas que fomenten la transformación productiva para construir una región más resiliente, inclusiva y, finalmente, más próspera”.

Lucha contra la pobreza

Si bien los porcentuales de crecimiento son relativos y a menudo fuertemente cuestionados por no incluir ciertos coeficientes esenciales del desarrollo humano, de todos modos pueden servir como pista para descifrar tendencias futuras. Un análisis más completo y objetivo hace imprescindible la inclusión adicional de la situación de pobreza y de extrema pobreza, así como de pobreza monetaria. Esta última considera la situación crítica de las personas o las familias cuyos ingresos no alcanzan para cubrir sus necesidades básicas, fundamentalmente vivienda, salud, educación y transporte.

Cuando se incluyen estos aspectos, las estadísticas de CEPAL son contundentes y revelan las contradicciones esenciales.  En América Latina y el Caribe, la concentración del ingreso sigue siendo extrema: el 10% más rico capta el 34,2% del ingreso total, mientras que el 10% más pobre solo accede al 1,7%. Esta disparidad se traduce en el índice de pobreza monetaria más bajo desde que comenzó esta medición: en 2024, el 25,5% de la población latinoamericana (162 millones de personas) carecía de los ingresos suficientes para enfrentar sus necesidades más básicas. Se trata de una disminución de 2,2 puntos porcentuales respecto de 2023, y de más de 7 puntos porcentuales respecto de 2020, en plena pandemia de COVID-19. En cuanto a la pobreza extrema, en 2024 la misma afectó al 9,8% de la población (62 millones de personas), lo cual representa 0,8 puntos porcentuales menos que el año anterior, aunque 2,1 puntos porcentuales por encima de la tasa registrada en 2014, cuando alcanzó el nivel más bajo de las últimas tres décadas.

Sin embargo, constata CEPAL, esta pequeña mejoría en 2024 no significa que el continente en su totalidad haya logrado resultados positivos en su lucha contra la pobreza. Se debe, principalmente, a los relativos avances de México y, en menor medida, de Brasil, los dos “gigantes” de la región. El resto del continente casi inmutable. (https://www.cepal.org/es/comunicados/la-concentracion-ingreso-sigue-siendo-extrema-america-latina-10-mas-rico-capta-342).

Marco mundial complejo

Las perspectivas económicas para América Latina y el Caribe en 2026 proyectan un bajo dinamismo, con tasas de crecimiento moderadas debido a un entorno internacional incierto y persistentes limitaciones internas, todo lo cual afecta el impulso de la inversión, el fortalecimiento de la productividad y la expansión del empleo formal. En consecuencia, una mayor desaceleración de la economía mundial, con una proyección de 3,2% de crecimiento, menor que en 2024 y 2025.

Este panorama se ha agravado, en parte, por la escalada arancelaria desatada por Estados Unidos, así como los altos niveles de deuda pública, que restringieron el espacio del gasto gubernamental e impusieron altas tasas de interés a largo plazo. Mayores aranceles y endeudamiento se erigieron en obstáculos contra mayores niveles de inversión.

Según CEPAL, a esto se suman problemas estructurales, como la crisis de productividad en la zona del euro y la persistente deflación en China, factores que limitan el impulso global. En Europa, el crecimiento siguió siendo débil por la menor demanda externa, la debilidad de la inversión y problemas persistentes de productividad, particularmente en Alemania y Francia. Aunque la inflación europea se acercó a la meta del 2%, lo que permitió estabilizar la política monetaria, los altos niveles de endeudamiento continúan limitando los márgenes de acción. La excepción, según CEPAL, ha sido España, que se consolidó como la economía de mayor crecimiento (aunque de grandes disparidades internas) , con una tasa de alrededor del 2,6%, apoyada fundamentalmente por el turismo, la inversión en infraestructura y el avance de las energías renovables.

Las economías emergentes y en desarrollo han mostrado un desempeño favorable. Tal es el caso de India y China. Por otra parte, el comercio mundial registró en 2025 una recuperación parcial gracias al mayor dinamismo del comercio Sur-Sur y a pesar de verse afectado por los nuevos aranceles de importación impuestos por Estados Unidos. Sin embargo, las condiciones macrofinancieras y los altos niveles de endeudamiento público de las economías avanzadas reducen sus márgenes para la aplicación de políticas fiscales locales contra cíclicas, mientras que las tasas de interés a largo plazo permanecen elevadas, lo que restringe la inversión. En otras palabras: el costo de financiamiento de sus respectivas deudas nacionales sigue condicionado por la volatilidad global y la incertidumbre con respecto a la trayectoria futura de la política monetaria estadounidense.

Si bien a nivel continental la desocupación se ubica en un 6%, una de las más bajas de los últimos tres lustros, la informalidad y la desigualdad persisten y exigen respuestas urgentes. Especialmente en el importante sector agrícola, donde el 80% del trabajo es informal. Esto afecta en particular a las mujeres, los jóvenes y las personas mayores en el ámbito rural. Y algo no menos importante: este mismo sector concentra el 46% del trabajo infantil regional y más de la mitad de la mano de obra con baja escolaridad.

Los retos sociales y laborales en América Latina y el Caribe en 2026 son enormes. Defendidos por sindicatos y movimientos sociales, ninguneados e ignorados por los gobiernos latinoamericanos de derecha y extrema derecha que siguen apostando a más ajuste y menos Estado social.

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Propósito para 2026: Acción colectiva frente a la incertidumbre y la impotencia

En 2026 brindamos por un frente colectivo cada vez más amplio y sólido ante la emergencia ecológica y social, con el que sostener la vida de los ecosistemas y, dentro de ellos, la vida justa, habitable y digna de todas las personas.

En el año que entra nos proponemos trabajar para hacer cada vez más fuerte una acción social colectiva que proteja la vida de los ecosistemas y las personas frente a las realidades políticas y socioecológicas tan duras que están marcando el final de 2025. Queremos empezar 2026 desplazando el desaliento y poniendo en su lugar el compromiso y la tenacidad de la población organizada para transformar esas realidades y posibilitar futuros ecosociales.

Cerramos 2025 con un balance que puede llevar al pesimismo e inacción. Desde un supuesto plan de paz en Gaza que ampara la impunidad y no detiene el genocidio, hasta el tsunami desregulador de la UE que está ahogando la ya insuficiente normativa de protección ambiental y social europea con el fin de favorecer los intereses económicos de grandes corporaciones transnacionales. Sin embargo, Ecologistas en Acción empezamos el año con buenos propósitos y, como diría Joanna Macy, con esperanza activa.

Más que buenos deseos, queremos multiplicar los procesos que sirven de brújula para navegar sin miedo en las aguas turbulentas de la emergencia ecológica y el crecimiento del autoritarismo. Brújulas hechas de iniciativas colectivas en las que estamos comprometidas y a las que animamos a sumarse como antídoto a la incertidumbre y la impotencia. Ejemplo de ello es la exigencia de boicot, desinversión y sanciones a Israel para denunciar el ecocidio en Palestina, la ocupación, el apartheid y la expulsión del pueblo palestino. Además de la participación en campañas de boicot a empresas que están sosteniendo crímenes contra la humanidad, y la denuncia de la complicidad de la UE en el genocidio tal y como se ha plasmado en el último informe de la relatora de Naciones Unidas para los Territorios Palestinos Ocupados.

Queremos también seguir tejiendo redes estatales y europeas para intensificar la presión social que frene los sucesivos paquetes de eliminación de las normas de protección ambiental y social en la UE. Como también revertir las amenazas que sobrevuelan a la directiva de Hábitats, de Aves y de Agua.

Entre las últimas propuestas de desregulación se encuentra la “aceleración” de las evaluaciones medioambientales de proyectos clave para la UE, lo que se traduce en un menor control sobre proyectos que son clasificados como estratégicos pero suponen un grave daño ambiental y social. Es el caso de los proyectos mineros y grandes industrias e infraestructuras, así como el desmantelamiento de algunas de las salvaguardas fundamentales frente a los pesticidas a la hora de proteger a la ciudadanía de la contaminación de tierras, alimentos y acuíferos.

La articulación internacionalista es, sin duda, una apuesta por fortalecernos para frenar el extractivismo que se expande a nivel mundial. El capitalismo verde, digital y, cada vez más, militar se suma al capitalismo fósil para acelerar la apropiación y explotación de más y más territorios. Se multiplican así los graves daños a las regiones y sus poblaciones, especialmente en los países que no concentran el poder económico y militar, donde la lógica de explotación se suma al colonialismo de las empresas y gobiernos que quieren controlar los minerales llamados fundamentales. Frente a ello, se han puesto en marcha procesos para dar forma a una voz común ecologista, anticolonial, feminista y anticapitalista.

La resistencia de las redes, plataformas y campañas tiene como principal eje la existencia de grupos locales que defienden palmo a palmo el territorio frente a grandes proyectos e intereses económicos mineros, agroindustriales, energéticos, inmobiliarios o industriales. Miles de personas que dedican gran parte de su vida a cuidar los ecosistemas que saben que son esenciales para sostener la vida presente y futura.

Por eso, en el inicio de un nuevo año seguimos proponiéndonos contribuir a la organización y acción colectiva para defender lo común. Desde las movilizaciones y la desobediencia civil no violenta, hasta el trabajo de hormiga relacionado con la formación y capacitación ante nuevas amenazas. A lo que se suman las denuncias legales ante el incumplimiento sistemático de una legislación cada vez más debilitada.

Este 2026 brindamos por un frente colectivo cada vez más amplio y sólido ante la emergencia ecológica y social, con el que sostener la vida de los ecosistemas y, dentro de ellos, la vida justa, habitable y digna de todas las personas.

Fuente: https://www.ecologistasenaccion.org/354674/proposito-para-2026-accion-colectiva-frente-a-la-incertidumbre-y-la-impotencia/

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Argentina – LEY DE PRESUPUESTO 2026: NO AL DESFINANCIAMIENTO EDUCATIVO Y CIENTÍFICO

LEY DE PRESUPUESTO 2026: NO AL DESFINANCIAMIENTO EDUCATIVO Y CIENTÍFICO

Comunicado del Consejo Directivo Nacional de Sadop

Desde Sadop denunciamos el rumbo de ajuste del Gobierno Nacional y señalamos su responsabilidad directa en la desarticulación del sistema educativo argentino, con la sanción de la Ley de Presupuesto 2026, recientemente aprobada. Esta norma institucionaliza el recorte y consolida un proceso regresivo inédito en las últimas décadas, al tiempo que desmantela mecanismos y garantías que resguardaban el financiamiento de la educación y del sistema científico-tecnológico.

La aprobación del Artículo 30° del Presupuesto 2026 implica la eliminación del piso del 6 % del PBI destinado al financiamiento educativo, y deja sin efecto los marcos legales que garantizaban el financiamiento de la Educación Técnico Profesional, así como de la ciencia y la tecnología. De este modo, el ajuste se institucionaliza una vez más como política de Estado y el derecho a la educación queda reducido a una variable subordinada a la lógica de mercado.

Este retroceso estructural no sólo cercena el derecho a la educación, sino que debilita la capacidad del país para la formación técnica, científica y profesional, una trama esencial para la soberanía productiva, la innovación y la justicia social.

Por lo anterior, rechazamos categóricamente el Artículo 30 del Presupuesto 2026, ya que atenta contra derechos adquiridos y marcos de financiamiento ya consolidados, y en especial representa un grave atentado contra el derecho a la educación. Asimismo, repudiamos la conducta de quienes acompañaron este artículo, avalando un marco presupuestario que desfinancia la educación, la ciencia y el trabajo docente, y que restringe las condiciones reales de acceso, permanencia y posibilidad.

Desde Sadop decimos no al desfinanciamiento del sistema educativo y científico, al intento de desarticulación del sistema educativo nacional y a las políticas que deterioran las condiciones de vida y de trabajo de quienes educamos. Y exigimos el respeto irrestricto de los derechos conquistados, porque constituyen la base esencial de una sociedad democrática, justa y con igualdad de oportunidades.


Consejo Directivo Nacional

5 de enero de 2026

Fuente de la Información: https://sadop.edu.ar/no-al-desfinanciamiento-educativo-y-cinetifico-de-la-ley-de-presupuesto-2026/

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La Doctrina Trump para Venezuela: petróleo y tierras raras, bases militares, información y desgobierno

La Doctrina Trump para Venezuela: petróleo y tierras raras, bases militares, información y desgobierno

Luis Bonilla-Molina

América Primero!! Es la expresión que condensa la actitud imperialista, neofascista y neocolonial norteamericana en el presente. La Declaración de Trump de este martes 16 de diciembre de 2025 es una profundización radical en la ofensiva imperialista sobre Venezuela. Ya no quiere “perseguir cárteles de droga”, ni producir un simple cambio de régimen, sino que exige el control absoluto por parte de Estados Unidos del petróleo venezolano, demandando la “devolución de territorios” que no es otra cosa que cambiar la condición de dependencia por una relación territorial neocolonial. Estados Unidos amenaza con anexar parte o la totalidad del territorio venezolano, algo sin precedentes y de una significación dramática.

Esta confesión de parte en las intenciones de los Estados Unidos nos debe convocar a la conformación de un amplio frente internacional contra la ofensiva imperialista a Venezuela, que con la movilización y denuncia en todos los rincones del orbe, evite este desafuero gringo de tomar posición de la soberanía territorial venezolana.

Los hechos

En noviembre de 2025 la administración de Trump publicó el documento titulado Estrategia de Seguridad Nacional, en cuyas 57 páginas -versión en español- define sus prioridades, énfasis, propósitos y curso de acciones. Reivindicando y relanzando la Doctrina Monroe, este documento es un texto pragmático, una hoja de ruta para el momento político de construcción de un reordenamiento capitalista global, en el cuál Estados Unidos necesita afianzar su poder porque pretende dirigir esta transición.

La Estrategia de Seguridad Nacional tiene continuidades imperiales que hemos venido analizando en ensayos recientes, pero también las particularidades propias de un momento histórico singular en el cuál otros países capitalistas le disputan la supremacía económica (China), el equilibrio militar (Rusia), el eje de la innovación que se ha vitalizado en lo que se  denomina como la región Indo-Pacífico, y Europa ya no tiene posibilidades ni capacidades para seguir siendo su anillo de seguridad y contención en Eurasia. Es imposible comprender el giro iliberal y neofascista de la administración Trump sin vincularlo a estas dinámicas. Se equivocan terriblemente quienes caracterizan el momento como una simple etapa de liderazgo divergente en el imperio.

El nuevo orden mundial que puja por nacer es increíblemente capitalista y militarista, y Estados Unidos aspira no solo a ser parte de él, sino a seguir siendo la nación hegemónica. No hay un contrapeso de Estado anticapitalista en este tablero, aunque la revolución de los de abajo sigue apareciendo en el horizonte como posibilidad. En ese reacomodo, el control de la energía y los insumos para la innovación (petróleo, uranio, litio, tierras raras) juegan un rol central.  Estados Unidos no quiere repetir la historia del declive del imperio español ante el británico, quiere estar al frente de los cambios geopolíticos que acompañan a la cuarta revolución industrial.

La administración Trump ha definido claramente sus prioridades territoriales en lo que denomina el hemisferio occidental, una especie de frontera ampliada que incluye a toda Latinoamérica y el caribe, Canadá y Groenlandia.  En ese escenario Venezuela adquiere un valor estratégico, por sus riquezas minerales -la mayor reserva de petróleo, potencialidad de tierras raras en la zona sur/Orinoco- biodiversidad -agua y reserva genética- además de una situación militar privilegiada al norte de Suramérica, al sur del Caribe con fachada al Atlántico, a escasos kilómetros del Canal de Panamá que le permite acceso al Pacífico. Estados Unidos no quiere compartir estos privilegios con China, Rusia ni ninguna nación emergente. Es decir, Venezuela para los norteamericanos, como sentencia de la Doctrina Trump. Desde la apertura de la relación abierta neocolonial de Estados Unidos con Venezuela, después del bloqueo europeo a las costas venezolanas (1902-1903), su mediación para la solución del impasse -justificada en el marco de la Doctrina Monroe- y el golpe de Estado liderado por Juan Vicente Gómez -que por lo menos EEUU avaló- este es un giro sin precedentes de violación a la soberanía territorial y política.

Para lograrlo, desde agosto del 2025 se ha generado el más impresionante desplazamiento militar y de tropas conocido en la región por décadas. El ataque a botes de pescadores, acusados de ser “mulas” del narcotráfico, ha sido la melodía trágica de presentación de su ofensiva sobre Venezuela que se recrudece cada día. La intervención del espacio aéreo venezolano, con NOTAM emitida por la autoridad de tráfico aéreo norteamericano y la orden presidencial directa de Trump de prohibir los vuelos hacia el país, fue escalada con la piratería marítima de captura y confiscación de un buque petrolero. Este 16 de diciembre, el propio Donald Trump ha declarado que le exige a Venezuela que “le devuelva el petróleo, tierras y otros activos a Estados Unidos. Es decir, ha declarado públicamente su decisión de apoderarse de las reservas petroleras y el deseo de colonizar directamente parte del territorio venezolano.

Eso solo lo puede lograr mediante la ocupación militar directa del territorio, colocando bases militares. Pero quiere hacerlo con el menor costo posible, en términos de pérdida de vidas de soldados gringos, gastos operativos e impacto político. Por eso, la decisión de confiscar todos los barcos petroleros no autorizados por el Departamento del Tesoro norteamericano es otra escalada para asfixiar al gobierno de Maduro y crear las condiciones para su caída, ya sea por implosión interna, golpe de Estado desde el mismo Madurismo para iniciar una transición pactada en los términos de la Estrategia de Seguridad Nacional, o como resultado de una “operación quirúrgica” que permita colocar en el poder a la dupla Edmundo González Urrutia (EGU)– María Corina Machado (MCM). La asfixia económica del país pareciera ser la herramienta ideal para concretar cualquiera de estas iniciativas coloniales. Estaríamos hablando del riesgo de una hambruna sin precedentes para la población venezolana.

La colocación de bases militares norteamericanas en territorio venezolano le permitiría establecer una relación colonial cercana a las reservas petroleras, asegurándose la exclusividad de su acceso. En un país como Venezuela, en el cuál incluso su aliado histórico Rómulo Betancourt no aceptó la colocación de bases militares gringas en el territorio, por los efectos que tendría el nacionalismo criollo en la voluntad electoral del pueblo, esto solo es posible lograrlo con una larga transición caótica -que prolongue y aunque parezca increíble, eleve la miseria y tragedia de las condiciones materiales de vida de la población vividas en el periodo madurista- algo que cada vez aparece de manera más nítida en la ofensiva gringa.

El daño colateral inmediato se está sintiendo en Cuba, imposibilitada de recibir el auxilio venezolano en materia de combustible y petróleo para su economía y el mantenimiento del sistema eléctrico. Estados Unidos apuesta por un efecto dominó en la región, que produzca la “carambola” de desplazar de un solo golpe a los gobiernos de Caracas, La Habana y Managua.  Es decir, el posicionamiento es para el control total del llamado hemisferio occidental.

Adicionalmente, usando los avances tecnológicos de última generación, en captura y procesamiento de datos, Estados Unidos avanza en la puesta en marcha del régimen de control predictivo al disponer de una información extremadamente valiosa sobre el comportamiento de la población -del hemisferio occidental en general y Venezuela en particular- ante su despliegue militar en el Caribe sur. Por eso, la clínica de rumores y contra informaciones que genera día a día en las redes sociales, para incentivar respuestas de la población, poderlas segmentar y clasificar, para la construcción de sus escenarios de acción.  Estamos viviendo la primera ofensiva militar regional con tecnología, técnica y propósitos propios de la cuarta revolución industrial, por lo cual resulta terriblemente limitada su interpretación con las claves paradigmáticas de las tres primeras revoluciones industriales.

La transición imposible

María Corina Machado (MCM) tiene un liderazgo indiscutible entre la población venezolana, incluso en sectores que históricamente apoyaron al Chavismo. Eso se lo debe en buena medida a Maduro, quién en su afán de polarizar para evitar la consolidación de una oposición de izquierda, ha jugado el juego que más le conviene a MCM. Pero liderazgo -de MCM- socialmente arraigado, no es lo mismo que capacidad para gobernar, especialmente si es errado el diagnóstico que se tiene de la crisis venezolana y el camino de su superación. La apuesta de MCM es el impulso de un gobierno iliberal que continué y profundice las políticas neoliberales aplicadas por Maduro, especialmente implementadas a partir de 2018. Su estrategia de liberalización absoluta de la economía del mercado como fórmula para generar empleo, la coloca de espaldas al problema central del venezolano en el corto plazo, salarios y retorno de condiciones materiales de vida mínimamente decentes. La “bonanza post madurista”, de una economía sin sanciones, MCM la piensa en clave de privatizaciones, flexibilización del empleo y atracción de capitales internacionales, solo posible manteniendo bajos salarios.

Estados Unidos lo sabe, por eso su apuesta por una transición de EGU-MCM, para abrir paso a la larga transición caótica que le permita instalar su relación abiertamente colonial con el territorio y las riquezas venezolanas.  De hecho, MCM lo ha dicho en reiteradas oportunidades, que la “recuperación de Venezuela” exigirá niveles más profundos de cooperación con Estados Unidos.

Los errores de cálculo del Madurismo

El antiimperialismo del Madurismo tiene los límites de su sobrevivencia en el poder. El Madurismo no es de izquierda, mucho menos revolucionario. Desde la guerra de Ucrania ha procurado un acuerdo estratégico con Estados Unidos, canjeando petróleo a cambio de permanencia en el poder, cabalgando la posibilidad de levantamiento de las criminales Medidas Coercitivas Unilaterales (MCU) aplicadas con fuerza por Estados Unidos contra Venezuela desde el año 2017. El problema es que ahora la administración Trump quiere ir mucho más allá.

El gobierno de Maduro ha sido una desgracia para la población y la clase trabajadora venezolana. No solo en términos salariales y de condiciones materiales de vida, sino en restricción de libertades democráticas básicas, como derecho a opinar, libertad de expresión, posibilidades de organizarse autónomamente en sindicatos y partidos políticos, arraigo territorial y desarrollo humano integral. Maduro ha sido un terminator de los avances ocurridos en el periodo chavista y un profundizador de sus errores. Ningún venezolano vivo ha conocido peor gobierno que el de Maduro.

En medio de estas condiciones de ofensiva imperialista Maduro continúa con su línea de acción autoritaria y de supervivencia del sector de la nueva burguesía que representa. Una ofensiva imperialista como la desatada desde agosto de 2025 en el sur del Caribe solo se puede enfrentar con un gran frente nacional antiimperialista resultante del consenso mínimo nacionalista, pero esto pasa por revertir sus propias políticas, generando la libertad de los presos políticos -entre los que se cuentan dirigentes sociales, progresistas y de izquierda- amnistía general para todos los enjuiciados, presos y quienes son objeto de medidas restrictivas, devolución de los partidos políticos a sus legítimos militantes, y una reorientación de los menguados ingresos nacionales hacia sueldos y salarios. Pero ha hecho todo lo contrario, ha profundizado la represión, aumentado el número de detenidos y enjuiciados, profundizado la caída del salario y la concentración de la riqueza en unas pocas manos. Hace todo lo contrario a lo que la lógica demanda, porque su compromiso no es con el pueblo sino con el sostenimiento de un modelo de acumulación que favorece a los ricos.

La retórica de Maduro no se corresponde con lo que socialmente ocurre. Para el ciudadano común, el ataque norteamericano es fundamentalmente contra Maduro, y no hay razones para defenderlo. Ante este panorama, el desespero de la sobrevivencia ha hecho pensar a amplias capas de la población que una salida de Maduro, por cualquier vía, sería el inicio de la recomposición de la situación de oprobio en la cual se vive. Para el común de la población la Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos poco importa, porque Maduro disolvió la esperanza en un mañana mejor.

Se trata de un panorama complejo para las fuerzas nacionalistas, progresistas y quienes no han renunciado a la identidad de izquierda, negándose a colocarse bajo la dirección de EGU-MCM o la aceptación del desgobierno madurista.  Lo significativo es que el país vive hoy, desde el mundo del trabajo y la clase trabajadora, iniciativas de despolarización a partir de la construcción de un programa mínimo de defensa del salario y las libertades democráticas básicas. La interrogante es si darán los tiempos para construir un polo autónomo para otra transición posible.

¿Qué hacer?

Continuar apostando -y trabajando- por la constitución de un polo político autónomo de los y las trabajadoras, apoyando sin reservas iniciativas como la conformación este 12 de diciembre del Acuerdo Unitario de 6 centrales sindicales, federaciones, gremios y sindicatos por el rescate del salario. Un evento como este, en medio de las tensiones militares en el Caribe, habla del instinto de la clase trabajadora ante cualquier escenario en el corto y mediano plazo.

Aunado a ello, se debe profundizar la campaña por una Amnistía General, que libere a todos los detenidos, enjuiciados y sometidos a medidas restrictivas, abriendo camino al encuentro de múltiples voces para pensar la soberanía nacional en tiempos de ataque imperialista. Exigir la devolución de los partidos, sindicatos y federaciones sindicales a sus legítimas representaciones.

Cualquier diferencia con Maduro, partido político o personalidad, no puede servir de excusa para no desarrollar un auténtico antiimperialismo, eso sí desde los intereses de la clase trabajadora. Todas las fuerzas democráticas, progresistas, populares y de izquierda deben denunciar y enfrentar la ofensiva norteamericana sobre Venezuela, lo que no significa de modo alguno defender al gobierno de Maduro. La salida del Madurismo debe ser una decisión y proceso soberano del pueblo venezolano, liderado por su clase trabajadora. En este sentido, son días de impulso de una política antiimperialista sin dobleces ni dudas.

Sea frente a Maduro, EGU-MCM o cualquier gobierno, la clase trabajadora debe defender su autonomía y reafirmar que solo su capacidad de lucha le permitirá salir del actual drama. Los y las revolucionarias debemos con humildad y decisión abonar en este sentido y dirección. En esta dirección la conformación de un frente antiimperialista internacional puede contribuir a conjurar el rostro horrible de la guerra y la recolonización territorial. Avancemos en esa dirección.

La Doctrina Trump para Venezuela: petróleo y tierras raras, bases militares, información y desgobierno

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UNESCO: Voces silenciadas: Por qué la libertad de expresión está retrocediendo en todo el mundo

Voces silenciadas: Por qué la libertad de expresión está retrocediendo en todo el mundo

La libertad de expresión está disminuyendo más rápidamente hoy que en cualquier otro momento de los últimos 12 años, según el Informe sobre Tendencias Mundiales en Libertad de Expresión y Desarrollo de los Medios publicado recientemente por la UNESCO.

La libertad de expresión ha disminuido un 10% a nivel mundial desde 2012, una erosión sin precedentes desde las guerras mundiales y la Guerra Fría. Al mismo tiempo, la autocensura ha aumentado un 63%, ya que los periodistas evitan cada vez más informar sobre corrupción, derechos humanos y daños ambientales. Una práctica que antes era poco común se está convirtiendo en la norma.

Entre las tendencias que explican este descenso se encuentran el retroceso en materia de derechos humanos, el número de ataques contra periodistas y la crisis que afecta al modelo de negocio de los medios de comunicación. 

Un espacio cada vez más reducido para las voces que desafían el poder

En todo el mundo, quienes denuncian abiertamente se enfrentan a una creciente hostilidad. Se están reduciendo las protecciones de los derechos humanos, y la violencia y el acoso, especialmente en línea, se están normalizando cada vez más. Una encuesta de la UNESCO muestra que el 67 % de los encuestados ha sido víctima de discursos de odio en línea, lo que subraya la magnitud del problema.

Las mujeres y los grupos marginados se ven afectados de forma desproporcionada. Para muchas, la visibilidad tiene un alto coste personal. La periodista y activista francesa de derechos humanos Rokhaya Diallo, autora de un capítulo del informe, describe cómo la defensa de los derechos humanos la ha expuesto a constantes ataques que cuestionan su legitimidad y pertenencia. Si bien las plataformas digitales han permitido visibilizar temas ignorados, como la historia colonial, la esclavitud y la violencia policial, también han intensificado el acoso, la intimidación y las amenazas, tanto en línea como fuera de ella. Con demasiada frecuencia, las mujeres que desafían las narrativas dominantes se ven relegadas al silencio, la exclusión o situaciones aún peores.

Lamentablemente, mis experiencias no son aisladas. Demasiadas mujeres en todo el mundo han sido demonizadas, excluidas, obligadas a guardar silencio y, en ocasiones, asesinadas por alzar la voz. Estamos presenciando un ataque a los derechos duramente conquistados en el último siglo, no solo por las mujeres, sino también por las personas negras, morenas, indígenas, con discapacidad, LGBTQI y otros grupos históricamente marginados.

Rokhaya DialloPeriodista, escritora, activista de derechos humanos y autora francesa del Capítulo 3 del Informe “Periodismo: Alzando la voz de todos”

Este clima de hostilidad alimenta una tendencia más amplia: la autocensura. Ante la presión legal, el abuso en línea, la vigilancia y el peligro físico, muchos periodistas evitan por completo temas delicados, principalmente la corrupción, los derechos humanos o el daño ambiental, lo que debilita el debate público y la rendición de cuentas democrática.

Informar la verdad conlleva un riesgo creciente

Los riesgos son especialmente graves para quienes informan sobre cuestiones ambientales. Periodistas, científicos y activistas que cubren el cambio climático y la destrucción del medio ambiente se enfrentan a una creciente intimidación. Desde 2009, cientos de personas han sido atacadas y 46 han sido asesinadas, con solo seis condenas. 

El mundo solo puede actuar colectivamente si los ciudadanos y los gobiernos conocen la magnitud y el impacto de las calamidades inminentes y qué hacer para evitar el peor riesgo. Esa información solo puede provenir de medios de comunicación libres y un ecosistema en línea que no sea utilizado como arma por negacionistas.

Kunda DixitPeriodista ambiental, editor y autor del Capítulo 4 del Informe “Periodismo: Protegiendo el Planeta”

Estos ataques no solo silencian a las personas, sino que privan a las sociedades de información esencial sobre la crisis climática en un momento en que el debate público informado es crucial. Al mismo tiempo, el periodismo independiente se encuentra bajo una grave presión económica. Las plataformas digitales acaparan la mayor parte de los ingresos publicitarios, y tres empresas controlan actualmente alrededor de la mitad de la inversión publicitaria global. Este desequilibrio económico amenaza el pluralismo mediático y erosiona aún más la independencia de las redacciones en todo el mundo.

Razones para la esperanza y la acción

Entre 2020 y 2025, 1.500 millones de personas accedieron a redes sociales y plataformas de mensajería, lo que amplió la participación ciudadana y abrió nuevas vías de expresión. El periodismo de investigación colaborativo está en auge, a medida que equipos transfronterizos descubren irregularidades y fortalecen la rendición de cuentas. También avanzan los esfuerzos para mejorar la transparencia en el ámbito digital. En 2024, la UNESCO contribuyó a la creación del Foro Mundial de Redes de Reguladores, que reunió a más de 120 reguladores de todo el mundo. Hoy en día, casi la mitad de los países reconocen legalmente los medios comunitarios, lo que contribuye a construir ecosistemas de comunicación más inclusivos y confiables.

La disyuntiva que se nos presenta es decisiva: continuar por una senda de erosión y crisis, o tomar medidas decisivas para reconstruir la confianza, proteger la información como bien público y restablecer el diálogo como base de la paz. Foro Global para el Desarrollo de los Medios , una de las organizaciones que contribuyeron al Informe. La libertad de expresión es la base de todos los demás derechos. Fortalece la democracia, promueve el desarrollo sostenible e impulsa la paz. Revertir las peligrosas tendencias actuales requerirá acción colectiva: defender a los periodistas, apoyar a los medios independientes, exigir responsabilidades a las plataformas digitales y defender el derecho a estar informado y a expresarse.

 

El  Informe sobre Tendencias Mundiales en Libertad de Expresión y Desarrollo de los Medios es publicado por la UNESCO cada cuatro años. La edición 2022-2025, «Periodismo: Construyendo un Mundo en Paz», se basa en las contribuciones, perspectivas y datos proporcionados por más de 100 expertos en libertad de expresión y desarrollo de los medios, y proviene de cientos de fuentes académicas e institucionales. Es el único informe global que analiza las tendencias en libertad de expresión y periodismo a lo largo de varios años. La mayoría de los datos se recopilaron entre enero de 2022 y diciembre de 2025. 

Fuente de la Información: https://www.unesco.org/en/articles/silenced-voices-why-freedom-expression-receding-worldwide

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Fuerzas productivas e inteligencia artificial

Por: Manuel Acuña Asenjo

La introducción de ‘cambios estructurales’ a la sociedad en que vivimos jamás será posible si no se cumple el presupuesto básico para llevarlos a cabo que es conocer, precisamente, no solamente cuál es esa estructura sino, además, determinar sus elementos y establecer en cuál de ellos sería conveniente efectuar las transformaciones de rigor. El concepto de modo de producción capitalista (MPK) es crucial para emprender esa tarea.

Sabemos que este es un sistema en el que interactúan sus dos elementos centrales, a saber, fuerzas productivas (Fp) y relaciones de producción (Rp); nos referiremos, en esta oportunidad, solamente, al primero de esos elementos. Intentaremos también, aunque brevemente, mostrar sus vínculos primarios con lo que ha dado en denominarse ‘Inteligencia artificial’ IA por la importancia que está adquiriendo en la sociedad actual.

Las Fp no han sido ni serán jamás un concepto vacuo. Por el contrario. Constituyen la base necesaria para entender el funcionamiento de una sociedad. Es más, son parte integrante de la naturaleza humana. En consecuencia, constituyen un aspecto central de la estructura social en que vivimos.

Concepto de fuerzas productivas

Las fuerzas productivas de una sociedad no son sino el conjunto de elementos que esta emplea para producir bienes y servicios a la comunidad. Para un autor, no son más que “[…] una combinación determinada de los medios de producción y la fuerza de trabajo en un proceso de trabajo determinado”.

Podríamos nosotros atrevernos a definirlas diciendo que no son sino un conjunto de elementos materiales y humanos que emplea la sociedad para proveerse de los bienes y servicios que requiere.

Pero las Fp son mucho más. Insertas en la naturaleza del ser humano se desarrollan en base a su ingenio inagotable. Son un producto intelectual que se traduce en bienes tangibles. Y puesto que la naturaleza, al igual que el ser humano, está evolucionando constantemente, también este constructo lo hace. Como conjunto contienen, sin embargo, a su vez, elementos que las conforman, a saber, fuerza de trabajo, medios de producción, conocimientos adquiridos por aquella sociedad y los recursos naturales.

Los  elementos de las fuerzas productivas son:

  1. La fuerza o energía de trabajo. Es la capacidad corporal que tiene el ser humano para elaborar o fabricar determinado objeto o producto; es su energía física, el elemento esencial que se requiere para emprender una tarea, algo que ya los sectores dominantes habían descubierto en los modos de producción anteriores y que en el MPK se da de manera distinta. Porque, a diferencia de aquellos que le precedieron, en este el trabajador concurre a su lugar de trabajo para realizar esa tarea. No lleva instrumento alguno para realizarla. Allí no solamente lo espera la materia sobre la cual va a aplicar su fuerza corporal sino, además, los elementos que va a utilizar para llevar a cabo tal tarea (maquinarias, técnicas para hacerlo, instrumentos, en fin) llamados ‘medios de producción’. No por otra cosa algunos autores le llaman ‘trabajador desnudo’. La reposición de la energía gastada por el trabajador es compensada por el patrón mediante lo que se denomina ‘salario’.
  2. A ese primer elemento se une otro llamado medios de producción’, que no es sino otro conjunto integrado tanto por los medios de trabajo (Mt) con el objeto de trabajo (Ot) que es la materia sobre la cual se va a aplicar la energía corporal para transformarla. Por eso, en no pocos manuales, se acostumbra a escribir esta relación de la siguiente manera:  Mp=(Mt, Ot).

Los medios de trabajo (Mt), por su parte, no son sino el conjunto que conforman los instrumentos de trabajo —herramientas, maquinarias y otros similares (it)—, las instalaciones —lugar de trabajo, electricidad, agua potable y demás (i)—, las comunicaciones —vías de acceso al lugar de trabajo, radio e infraestructura telefónica, y en general todo lo necesario para que el trabajador realice su obra (c) y los recursos que la propia naturaleza brinda al ser humano (r)—.

Los medios de producción en la actualidad y por efectos de la evolución del trabajo, han devenido en propiedad del empresario o ‘no trabajador’ lo que nos hace formular la siguiente pregunta: si esto ha sucedido bajo el MPK, ¿significa que no era así en otros modos de producción anteriores?

En efecto, no era así. Los medios de trabajo siempre fueron propiedad del trabajador. Incluso en las épocas más duras de la esclavitud en que TODO pertenecía al dominador —entre otros bienes, el propio cuerpo del esclavo y su descendencia—. Y sin embargo, los instrumentos de trabajo eran propiedad del trabajador.

Es importante este hecho. Explica que en muchas revoluciones triunfantes, una de las primeras medidas a aplicar haya sido la nacionalización de los medios de producción como una de las aspiraciones más sentidas de los sectores dominados. Y dentro de ellos, la nacionalización de los medios de trabajo (mt) y del propio objeto del trabajo (ot).

  1. El conocimiento, la experticia y la ciencia adquiridos por el trabajador para la realización de su tareaque le ha hecho perfeccionar sus medios de trabajo a niveles insospechados. Se le llama también ‘tecnología’. Pero esta sapiencia tampoco pertenece al trabajador pues ha sido capturada por institutos privados que se han apropiado de ella transformándola en ‘trabajo objetivado’.
  2. Los recursos naturales, que son los bienes que existen en la naturaleza o que la misma proporciona y cuyo empleo permite la elaboración de productos. Entre otros podemos citar la luz solar, el agua, el propio ‘locus standi’ que es la tierra donde el ser humano se levanta, en fin.

Característica fundamental de las fuerzas productivas

Las Fp constituyen la más alta expresión del ingenio humano; son por lo mismo, extremadamente dinámicas. Como ya se ha adelantado, cambian constantemente. Modifican lo que existe a la velocidad que emplea la naturaleza.  Alteran la sustancia de las cosas; la transforman. Lo que en lo cotidiano pudo antes ser útil, probablemente, en un tiempo más ya no lo será pues las Fp habrán dado un paso más hacia la innovación.

Las Fp constituyen, por eso, la mejor expresión de la naturaleza cuya esencia es el cambio constante, el devenir perpetuo. Las Fp son pasado en tránsito de devenir futuro. Movimiento tremendamente avasallador, nos enseña que lo que ayer fue posible, hoy no lo es y probablemente tampoco lo será mañana.  Por lo mismo, no deja de ser paradojal que sean ellas las encargadas de darnos una lección para no olvidar: es inútil oponérseles pues su misión es precisamente conducirnos irremediablemente al futuro.

Las Fp no existen solas. Se encuentran estrechamente ligadas a lo que se ha dado en llamar ‘relaciones de producción’ (Rp), acerca de las cuales no hablaremos en esta oportunidad. Necesitamos establecer, previamente el vínculo actual (y necesario) que mantienen con la llamada inteligencia artificial’ (IA) ―una de sus más altas expresiones de los tiempos actuales―, invento que probablemente será llamado a realizar las transformaciones más espectaculares en la sociedad actual.

La inteligencia artificial es el producto por excelencia de lo que, hasta hace poco, se conocía bajo la denominación de ‘Investigación y Desarrollo’ (I&D). No por casualidad. La ciencia es un producto del cual se apropia gratuitamente el capitalista en el proceso productivo; en consecuencia, la inteligencia artificial es una innovación que, como las anteriores, se encuentra en manos del gran capital.

Concepto de inteligencia artificial

La naturaleza de la IA exige, previamente, establecernos en algún lugar preciso de la historia actual. José Luis Valenzuela nos invita a hacerlo a partir del ‘mundo de los 140 caracteres’ y desde allí observar esa revolución científico-tecnológica que avanza en silencio, “[…] cuya dirección está en muy pocas manos, cuyos efectos podrían transformar de manera significativa la vida del hombre en sociedad y de cuya profundidad está realmente enterado un pequeño porcentaje de seres humanos”.

Pero nada de eso basta. En la actualidad, nadie sabe cuál es el rumbo de la de la IA. Nada se sabe de lo que ocurre al interior de ella ni qué ha sucedido con las máquinas que la precedieron. Un amigo mío se preguntaba hace poco si acaso tienen los sistemas hipercomplejos en esta área ‘vida’ propia desconocida hasta ahora, si se ha abierto o no una ‘Caja de Pandora’ y cuál es la razón por la cual no pocos investigadores manifiesten tanta duda ante esos cambios.

La IA no ha aparecido sola, aislada, al margen de los acontecimientos. Por el contrario, es parte de un universo de transformaciones que están sucediendo en el planeta.

Para entender la real magnitud de tales cambios, necesario es echar una mirada retrospectiva al desarrollo de la humanidad e intentar, de la mano de algunos investigadores, separar las épocas, periodizar y a la vez realizar el intento de establecer las grandes eras recorridas por la humanidad hasta la época actual para formularnos la pregunta de si acaso estamos o no en los inicios de otra, entendida por tal “[…] un período en el cual se conserva la esencia de la relación entre el hombre y la generación de bienes”.

En realidad, tal cual lo afirma nuestro buen amigo José Luis Valenzuela, la IA no es más que un aspecto —tal vez, el más importante— de una serie de innovaciones que anuncian el advenimiento de una Cuarta Era en la evolución de la humanidad, caracterizada por una Revolución Científico-Tecnológica nunca antes vista. En otras palabras, una exposición alucinante de lo que ha sido el desarrollo de las fuerzas productivas en este último tiempo y de las innovaciones que nos ha entregado. De estas, nos ha parecido conveniente recordar la Impresión 3D, la Robótica, los Vehículos autónomos, la Realidad virtual y la Realidad alimentada, la Big Data y la Data Mining, el Internet de las cosas, los adelantos de la Física Cuántica, los avances en Genética y Genómica, la incorporación de nuevos minerales, la Revolución Energética y el Blockchain.

Innovaciones que incorpora la inteligencia artificial

La inteligencia artificial es un programa. Pero no cualquier programa sino uno de los que ha sido llamado ‘inteligente’, es decir, que puede resolver situaciones no previstas en su código informático. Se cita como ejemplo el caso de ‘Libratus’, programa diseñado para jugar póker que aprendió por sí solo a mentir.

José Luis Valenzuela señala que Vicenç Torra, en su trabajo ‘La Inteligencia Artificial’, distingue cuatro temas centrales que aborda la IA, y así señala:

  1. Resolución de problemas y búsqueda,
  2. Representación del conocimiento y sistemas basados en el conocimiento,
  3. Aprendizaje automático, esto es, programas que aprenden de su propia experiencia y de los errores que cometen, y
  4. Inteligencia artificial distribuida, que van desde versiones paralelas de métodos ya existentes a nuevos problemas.

Algunas de las nuevas clasificaciones de la IA la separan en IA según el nivel de inteligencia alcanzado, su capacidad de aprendizaje y su forma de aplicación. No insistiremos en esta materia para no extendernos.

Fuerzas productivas e inteligencia artificial

Así, pues, el desarrollo de las fuerzas productivas en estos últimos años ha sido portentoso. De ello no cabe la menor duda. Pero nos preguntamos, ¿ha ocurrido lo mismo con las relaciones de producción? En la teoría clásica, las relaciones de producción deben mantener estricta correspondencia con las transformaciones que tienen lugar en el campo de las fuerzas productivas. De no ocurrir así, ambos elementos entran en contradicción y, en consecuencia, puede abrirse ‘una época de revolución social’. Y es aquí donde surgen las primeras dudas. Porque la correspondencia entre ambos elementos no es algo que se produce de manera automática y, por consiguiente, de modo inmediato.

‘Omnia tempus habent’ (‘Todo tiene su tiempo’) reza una sentencia latina que también se aplica a ese tipo de relaciones. En efecto, nada debe considerarse a priori en el carácter de simultáneo, inmediato. Más bien lo que sucede en la generalidad de los fenómenos es que haya una suerte de sucesión; porque hay secuencias que tienen lugar en este tipo de fenómenos, apertura de espacios en los cuales las relaciones de producción se van adecuando paulatinamente a las transformaciones que han tenido lugar en el ámbito de las fuerzas productivas.

Pero se trata de un tiempo de inestabilidades, de ajustes, de pruebas que, de no resolverse de manera apacible puede finalizar en ‘una época de revolución social’. Un tiempo o época que se acostumbra denominar ‘de crisis’ y cuya frecuencia nos previno con sus estudios el cientista ruso (soviético) Nikolai Kondratiev.

Por eso, no nos parece descabellado reflexionar acerca de si la crisis que afecta a la sociedad actual se produce precisamente porque tal correspondencia se encuentra impedida de realizarse o simplemente no ha tenido lugar y anuncia desde ya su proximidad.

Si las relaciones de producción ―que son, fundamentalmente, relaciones de propiedad― deben ajustarse al avance de las fuerzas productivas y esa transformación daña los intereses de los sectores dominantes, no debe extrañar que estos busquen evitar ‘la época de revolución social’ con la instauración de regímenes autoritarios encargados de perpetuar la conservación social. En consecuencia, tampoco debe llamar la atención el desarrollo de ciertas tendencias que se han dado en denominar ‘ultraderechistas’ ―o, para otros, ‘fascistas’―, en no pocas sociedades del planeta.

Es la forma de reaccionar de los sectores dominantes ante una crisis que no aciertan a explicarse y que los incomoda. Me pregunto si no ha sido esta la causa eficiente del resultado de la elección en Chile el domingo recién pasado. Las crisis afectan la región ideológica del modo de producción; por ende, el comportamiento de los seres humanos.Lo peor es que las crisis, sin embargo, cuando adquieren caracteres colosales, se resuelven, en el sistema capitalista, con la elección de representantes políticos delirantes cuya misión no es otra que desatar conflictos armados.

Así ha sucedido en el pasado; así puede suceder en el futuro. Para nadie es desconocido que hoy en día las crisis golpean fuertemente a las llamadas ‘economías centrales’ (Alemania, Inglaterra, Japón y Estados Unidos). Y que sus líderes buscan encarnizadamente desatar conflictos de proporciones. Ojalá nos equivoquemos y todo ello no sea más que una casualidad. Aunque, como lo hemos aseverado en otras oportunidades, en la naturaleza no existen las casualidades; menos aún en las diversas sociedades humanas del orbe.

* Miembro de la Sociedad de Escritores de Chile  y del  Comité de Defensa de Derechos Humanos y Sindicales (CODEHS), exdirector del Banco Central de Chile y ex Gerente en Compañía de Cobre Salvador

Desde Abajo

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Entrevista a la periodista Karen Hao, la investigadora que destripa el mito de OpenAI y Sam Altman

«Las multinacionales de IA aceleran el retroceso democrático»

La periodista Karen Hao desentraña en ‘El Imperio de la IA’ cómo estas empresas replican dinámicas coloniales, “extrayendo una cantidad extraordinaria de recursos, explotando una cantidad extraordinaria de mano de obra y participando en actividades que no benefician en nada a la mayoría”

Hace tres años, OpenAI era una organización prácticamente desconocida para el gran público que aspiraba a contrarrestar el poder de los gigantes de Silicon Valley. Hoy, es la startup más valiosa de la historia, superando los 500.000 millones de dólares. Tres años en los que la compañía dirigida por Sam Altman ha pasado de presentarse como un laboratorio tecnológico que trabajaba por el bien de la humanidad a convertirse en una empresa privada con agenda geopolítica propia, con acceso masivo a información personal de millones de personas y trato preferente con los poderes públicos.

La periodista estadounidense Karen Hao ha cubierto esta transformación para medios como el Wall Street Journal o el MIT Technology Review. En su libro El Imperio de la IA. Sam Altman y su carrera por dominar el mundo (editorial Península), Hao ha investigado cómo OpenAI y la industria de la IA han pasado a funcionar con una lógica imperial: colonizan recursos, extraen datos de los usuarios y explotan mano de obra precaria en el Sur Global para alimentar una maquinaria que, denuncia, está “acelerando el retroceso democrático en todo el mundo”.

En esta entrevista con elDiario.es, Hao describe a OpenAI, los secretos de su líder y la burbuja financiera y de expectativas que está impulsando el desarrollo de la inteligencia artificial.

Cuenta en el libro que, en sus orígenes, OpenAI se veía a sí misma como la “anti-Google”. ¿En qué consistía esa visión de empresa inicial?

En realidad creo que la visión de la compañía en aquel entonces era similar a la que es hoy: OpenAI siempre ha querido dominar el desarrollo de la IA y ser el líder número uno en esta tecnología. En ese momento, Google era el único actor al que valía la pena vencer, así que se veían a sí mismos como su único competidor, y a Google como el único al que debían intentar superar. Por eso se concibieron a sí mismos como la anti-Google que iba a representar todo lo que Google no era. Otra razón por la que hicieron eso fue porque era una táctica de reclutamiento. Inicialmente, para construir un laboratorio de IA líder, el principal cuello de botella era el talento, por lo que querían averiguar cómo conseguir que la gente dejara Google y se uniera a OpenAI, o eligiera OpenAI sobre Google si se postulaban para trabajar en ambas empresas. Así que lo plantearon todo como: “bueno, Google es de código cerrado, nosotros seremos abiertos; Google trabaja con fines de lucro, nosotros seremos sin fines de lucro”. La idea era: si quieres crear productos para un megagigante, bien, ve a Google, pero si vienes a OpenAI, podrás cambiar el mundo.

¿Cómo se ven dentro de OpenAI esas contradicciones respecto a la visión inicial, con la transformación en una empresa privada con ánimo de lucro? ¿Crees que puede haber alguien que piense que al final se han convertido en todo aquello que prometieron cambiar?

Sí, por supuesto, OpenAI aparentemente ha revertido por completo todo lo que dijo que sería. Ahora es, obviamente, una empresa con fines de lucro en lugar de una organización sin ánimo de lucro, y la startup más valiosa del mundo en este momento, con una valoración de 500.000 millones de dólares. También se ha vuelto hipersecreta, aunque originalmente dijo que sería transparente. Así que, en esas formas más superficiales, ha cambiado por completo. Y, sin embargo, sigue persiguiendo exactamente lo mismo que en aquel entonces, que es dominar el desarrollo de la IA. Sam Altman ha dicho muchas veces que es importante tener grandes convicciones en un objetivo particular, pero que debes ser flexible con tus tácticas. Y eso es esencialmente lo que está haciendo con OpenAI; alta convicción en los objetivos, pero flexible en las tácticas. El objetivo final es el dominio, y las tácticas han cambiado de sin fines de lucro a con fines de lucro.

OpenAI también se ha vuelto una empresa hipersecreta, aunque originalmente dijo que sería transparente

Otra de las cosas que dijeron que nunca harían sería vender los datos personales de la gente. ¿Cree que también lo terminarán haciendo?

Sí. Además, técnicamente, ya están ganando dinero con los datos de la gente, en el sentido de que ya están utilizando los datos de las personas para entrenar las próximas generaciones de sus modelos de IA. Modelos que luego venden a través de suscripciones. Pero hablando más concretamente del negocio de la publicidad digital, vemos que OpenAI está preparándose también para la publicidad. Están añadiendo un feed algorítmico a ChatGPT, lanzaron Sora 2, una aplicación como TikTok con el contenido generado por IA, y básicamente están creando espacios, superficies, en las que pueden empezar a insertar anuncios. Y eso creo que conducirá al 100% a que utilicen los datos de los usuarios para averiguar cómo segmentar mejor esos anuncios.

ChatGPT ha cumplido tres años recientemente. Usted ya cubría la industria de la inteligencia artificial antes de su salida a luz: ¿cómo cree que ha evolucionado ChatGPT y el sector de la IA en estos tres años?

El mundo ha cambiado. Ahora todo el mundo habla de IA, y todo el mundo tiene una concepción de la IA como ChatGPT, por lo que todas estas empresas y todos estos países se apresuran a intentar crear su propia versión de ChatGPT, olvidando todos los demás tipos de tecnologías, incluso otras tecnologías de IA que no son chatbots. Y la otra forma en que el mundo ha cambiado es, como expongo en mi libro, en que estas multinacionales ahora son como imperios. Están extrayendo una cantidad extraordinaria de recursos, explotando una cantidad extraordinaria de mano de obra y participando en actividades por todo el mundo de formas que no benefician en nada a la mayoría de las personas. De esta forma, otra de las cosas que han cambiado es que estas empresas están siendo otro acelerador más en la tendencia de retroceso democrático en todo el mundo. Creo que estos imperios están contribuyendo activamente a esa tendencia.

Las empresas de IA están participando en todo tipo de actividades que no benefician a las personas

Al principio parecía que ChatGPT era el centro de toda la industria, hoy parece solo uno más.

Sí, creo que ChatGPT definitivamente está siendo… hay muchos más competidores ahora que están tratando de comerse el dominio del mercado de ChatGPT. Por supuesto, tenemos a Gemini, tenemos a Claude de Anthropic y también vemos más empresas que comienzan a inclinarse hacia aplicaciones especializadas en lugar de solo estos chatbots; Anthropic enfocándose realmente en la generación de código, en lugar de ser solo una herramienta puramente genérica orientada al consumidor. O Google, enfocándose más en la empresa en lugar de apoyar a las labores de las personas. ChatGPT también está teniendo su propia transformación, inicialmente la gente pensaba que era más una herramienta de búsqueda, pero hemos visto esta tendencia realmente preocupante donde más y más personas comienzan a considerar a ChatGPT como un terapeuta, un mentor o un amante. Es algo que OpenAI no ha evitado, más bien se ha estado inclinando hacia eso también. Eso es una evolución de la que tendremos que estar muy pendientes en los próximos años.

¿Cómo explicaría a la gente cómo es Sam Altman?

Es un tipo extremadamente carismático que entiende muy, muy bien la psicología humana. Es capaz de decirle a la gente lo que necesita escuchar para motivarla a unirse a cualquier misión que él esté tratando de perseguir. Eso incluye conseguir que los inversores le den mucho dinero o conseguir que la gente se convierta en empleada de sus empresas. Así que es tanto un talento singular para la recaudación de fondos como un reclutador muy, muy bueno. Y no es solo porque entiende la psicología humana, también porque es muy bueno contando esas grandes historias sobre el futuro y la IA, que son atractivas y que hacen que la gente quiera darle más y más recursos para lograrlo.

Altman es un tipo extremadamente carismático que entiende muy, muy bien la psicología humana. Es capaz de decirle a la gente lo que necesita escuchar para motivarla a unirse a cualquier misión

¿Lo compararía con alguna figura histórica, o quizá con alguna otra persona de la industria digital?

Bueno, él mismo ha hablado de cómo le encantaba leer un libro de citas de Napoleón. Y lo que sacó de ese libro fue que Napoleón era un conocedor extremadamente bueno de la psicología humana, y usó eso para ganar mucho poder. Así que creo que los paralelismos se escriben solos.

Personalmente, usted que ha podido investigar en profundidad al personaje, ¿se siente cómoda con el hecho de que Altman se convierta en uno de esos emperadores de las grandes tecnológicas? ¿Con que acumule tanto poder e influencia?

No me siento cómoda con que nadie ocupe tanto poder sin rendición de cuentas. En el libro critico a Altman y su enfoque, pero no creo que el problema se resolviera si simplemente cambiáramos a Altman por otra persona. Porque el sistema de poder todavía existe, donde quienquiera que se siente en esa mesa puede tomar decisiones que afectan a la vida de miles de millones de personas en todo el mundo. Y esos miles de millones de personas no tienen voz sobre si les gustan esas decisiones o no. Para mí, es mucho más preocupante, no que Altman esté al timón, sino que exista incluso este rol que pueda permitir a alguien ejercer esa cantidad de influencia a nivel mundial.

Una de las tácticas que Altman y OpenAI utilizan a menudo para convencer a otros de que inviertan en sus proyectos es la Inteligencia Artificial General, es máquina consciente y capaz de mejorarse a sí misma que podría superar a la humanidad. Usted ha tenido un acceso privilegiad a la compañía: desde dentro, ¿creen de verdad que la IA general es posible e incluso cercana?

Esto fue lo que más me sorprendió de mi investigación: yo pensaba que era solo una herramienta de marketing, pero en realidad hay facciones muy poderosas dentro de estas empresas y dentro de la industria en general que realmente creen que la IA general es posible y que es inminente. Y creo que eso es lo que hace que este ecosistema sea tan fascinante y complejo, porque tienes a las personas que empujan hacia este objetivo por una fe sincera y luego tienes a las personas que lo están aprovechando políticamente para protegerse de la regulación y usarlo como un truco de marketing.

Esto fue lo que más me sorprendió de mi investigación: yo pensaba que el discurso sobre la IA general era solo una herramienta de marketing, pero en realidad hay facciones muy poderosas dentro de estas empresas y dentro de la industria en general que realmente creen que la IA general es posible y que es inminente

Menciona la “fe sincera” de esas personas de la industria tecnológica. En los últimos tiempos se está hablando mucho más de la tecnorreligión de Silicon Valley, esa creencia casi religiosa en la tecnología digital como solución a todos los problemas de la sociedad. ¿Cree que esa fe está influyendo en todo esto?

Creo que tiene una influencia extraordinaria, sí. Y es parte de la razón por la que creo que la analogía con los imperios también es muy relevante, porque la mayoría de los imperios históricos también fueron impulsados en su expansión por creencias religiosas. Lo interesante es que en esta religión hay dos facciones. Las personas que piensan que necesitamos pisar el acelerador porque la IA general nos llevará al cielo y solo nos traerá utopía y bienestar; y luego las personas que piensan que nos llevará al infierno si la desarrolla la persona equivocada. Y en el libro digo que estas son dos caras de la misma moneda, porque en realidad solo están leyendo de la misma Biblia con diferentes interpretaciones, de la misma manera que hay muchas facciones del cristianismo, algunas que leen la Biblia enfocadas en llegar al cielo y otras que leen la Biblia enfocándose en el hecho de que hay un infierno.

Entre esas personas hay científicos como Ilya Sutskever, ex jefe Científico de OpenAI, una de las mentes de referencia sobre IA. ¿Tienen un discurso serio realmente en torno a este tema? Sutskever, por ejemplo, afirma que la IA general ayudará a contrarrestar el cambio climático, pero a la vez dicen que si llega, el planeta pasaría a estar completamente cubierto de centros de datos en pocos años. No parece muy congruente.

Creo que Sutskever y algunos de estos otros investigadores de IA tienen mucha coherencia en cuanto a su teoría de la investigación de IA. Pero, ya sabes, no son exactamente expertos en otras cosas, así que ahí es donde la coherencia podría desmoronarse: cuando empiezan a hablar de cómo interactúa con el mundo real. Pero para Sutskever, él siempre ha creído muy firmemente que el cerebro es un motor estadístico y que las redes neuronales son una representación precisa de cómo funciona el cerebro. Él siempre ha pensado que mientras podamos meter más y más datos en estas redes neuronales, eso conducirá a la recreación de la inteligencia humana. Dio una charla el año pasado en la que mostró unos papers sobre cómo el tamaño del cerebro se correlaciona con la inteligencia de la especie. Su teoría es que simplemente tienes que construir un cerebro más grande y entonces obtienes un sistema más inteligente. El problema es, por supuesto, que en realidad no sabemos si eso es cierto, si las redes neuronales realmente modelan el cerebro y si el tamaño del cerebro es realmente lo único que conduce a más inteligencia, pero esa es la creencia de Sutskever y por eso ha centrado toda su investigación en esto.

Esa es la teoría de Sutskever, y tras la publicación de su libro OpenAI se ha embarcado en proyectos de inversión faraónicos para generar más capacidad de cómputo. ¿Cree que ese escalado masivo es el camino correcto para llegar a la IA General?

Para mí, la razón por la que no deberíamos estar escalando es en realidad una cuestión más fundamental que simplemente si nos llevará a la IA general. No creo que debamos intentar llegar a la IA general, independientemente de si podemos llegar allí, porque el propósito de construir tecnologías es servir a las personas, no reemplazar a las personas. Y la búsqueda de la IA general es en última instancia lograr una inteligencia a nivel humano y automatizar muchas de las cosas que la gente puede hacer. Así que sí, encuentro que toda esta empresa de escalado es innecesaria para lograr la IA general y también inmoral, porque no deberíamos estar intentando lograrla en primer lugar. Además, está conduciendo a una cantidad extraordinaria de degradación ambiental y daño a la salud pública de las personas, en un momento en que en realidad ya no tenemos mucho tiempo para resolver la crisis climática.

Encuentro que toda esta búsqueda de la IA general es inmoral, no deberíamos estar intentando lograrla. Conduciendo a una cantidad extraordinaria de degradación ambiental y daño a la salud pública de las personas, en un momento en que ya no tenemos mucho tiempo para resolver la crisis climática

Por cosas como esta, ¿cree que la confianza general sobre OpenAI podría cambiar rápidamente entre el público general? Con el resto de tecnológicas hemos visto el proceso de cómo empiezan viéndose como disruptivas y luego su mala imagen las lleva incluso a cambiarse el nombre, como Facebook y Meta. Parece que eso está sucediendo a toda velocidad con OpenAI.

Sí, creo que ya ha sucedido. No creo que OpenAI tenga ya una reputación muy positiva en muchos lugares. En EEUU hay muchos padres, por ejemplo, que se han enfadado mucho con la empresa debido a los impactos en la salud mental que estas herramientas están teniendo en los niños. Hay muchas comunidades de clase trabajadora que están realmente enfadadas por los centros de datos que están llegando a sus comunidades. Hemos visto un cambio dramático en la opinión pública solo en los últimos meses, y creo que eso va a continuar, porque lo que pasa con el imperio es que, a medida que continúa su construcción, continuará extrayendo y explotando a más y más comunidades. Y eso es lo que va a llevar a que cada vez más y más de ellas se vuelvan contra la empresa.

En el libro también trata en detalle la explotación sistémica de trabajadores para entrenar a los modelos, como el caso de Mofat en Kenia. Sobre cómo el modelo de negocio de OpenAI depende del capitalismo del desastre.

Sí, en este caso todas las empresas, no solo OpenAI, cuando entrenan sus modelos de IA, requieren contratar a decenas de miles de trabajadores de todo el mundo, y esto es algo que existía antes de ChatGPT. Existen firmas de terceros que hacen el trabajo de conectar a empresas como OpenAI con estos trabajadores. Son plataformas que tratan de buscar la mano de obra más barata en el mercado global. De lo que se dieron cuenta es que la mejor manera de encontrar la mano de obra más barata es ir a los lugares más pobres y desesperados del mundo. Inicialmente, eso fue Venezuela, donde la economía estaba en un estado desastroso, pero la población también estaba altamente educada y tenía alta conectividad. A medida que la economía de Venezuela comenzó a recuperarse ligeramente, el trabajo se trasladó a otros lugares más desfavorecidos durante la pandemia, cuando otros países estaban cayendo en picado, como Kenia. La historia de Mofat ilustra una vez más la lógica del imperio, porque OpenAI es una empresa valorada en 500.000 millones de dólares y, sin embargo, contratan trabajadores para realizar un trabajo esencial para el éxito de ChatGPT pagándoles solo unos pocos dólares la hora. Muchos de ellos terminaron psicológicamente devastados por este trabajo y sus familias se desmoronaron. Así funciona el capitalismo de desastre en muchos sentidos.

OpenAI es una empresa valorada en 500.000 millones de dólares y, sin embargo, contratan trabajadores para realizar un trabajo esencial para el éxito de ChatGPT pagándoles solo unos pocos dólares la hora

Esas personas cuentan con muy poca formación sobre cómo entrenar a la IA. ¿Es posible que los modelos tengan más alucinaciones o sean más imprecisos por esta situación?

Es una pregunta interesante. Creo que los modelos son más imprecisos principalmente porque las empresas en realidad no enfatizan la precisión. Hemos visto que las actualizaciones de los modelos de OpenAI a veces se vuelven menos precisas a medida que avanzan las nuevas generaciones de GPT. Así que no creo que esté necesariamente ligado a los trabajadores en sí; son principalmente los incentivos de las empresas, así como la tecnología misma. Esta es una tecnología probabilística, por lo que es inherentemente propensa a errores. Es imposible garantizar que vaya a decir lo correcto el 100% de las veces.

¿Cree que hay una burbuja en la inteligencia artificial?

Creo que hay una gran burbuja. No veo cómo estas empresas van a ser capaces de cumplir sus compromisos o averiguar cómo obtener un retorno de sus inversiones. OpenAI ha comprometido 1,4 billones de dólares de gasto en los próximos años y ha generado, como máximo, unos 20.000 millones en ingresos. Esa es una brecha extraordinaria y OpenAI se está quedando sin ideas para cerrarla. Intentaron el modelo de suscripción y encontraron que aproximadamente solo el 5% de los usuarios están dispuestos a pagar. Ahora se están preparando para la publicidad, pero el mayor negocio publicitario de la historia fue Google, y Google el año pasado ganó menos de 300.000 millones en ingresos publicitarios, así que eso todavía no cierra la brecha. Y luego ves a OpenAI tratando de rociar el mercado con todos estos lanzamientos de productos, como un navegador, el TikTok de IA… pero estos lanzamientos no están cuajando. Tanto con el navegador como con el TikTok de IA, se volvieron virales al principio, pero en realidad están cayendo bastante rápido después en términos de adopción de usuarios. Así que simplemente no hay un modelo de negocio viable ahí.

Tanto OpenAI como el resto de empresas de IA están tratando de hacer que el Gobierno de EEUU no pueda dejarlas caer haciéndole dependiente de su tecnología

¿Cree que una de las estrategias de Altman es precisamente hacer que OpenAI sea “demasiado grande para caer”, llegando a múltiples acuerdos con gobiernos e industria?

Absolutamente. Hay un análisis realmente genial escrito por un ex colega mío en el Wall Street Journalque habla de esto, donde explicaba cómo OpenAI está atando su destino a todos los principales actores tecnológicos que actualmente están manteniendo a flote la economía de EEUU. Se ha atado a Nvidia, a Oracle, a Microsoft. Cuando miras la economía de EEUU, actualmente solo está sobreviviendo y yendo bien gracias a las empresas de IA. OpenAI y las otras empresas que están tratando de hacerse demasiado grandes para caer de dos maneras: una, haciendo que la economía de EEUU dependa de si a estas empresas les va bien o no, ya que cuando eso sucede, el gobierno de EEUU siempre es más propenso a querer intervenir y rescatar a una empresa que pueda causar el colapso de toda la economía. Y dos: están tratando de hacerse demasiado grandes para caer vendiendo sus tecnologías al gobierno, para hacer que el gobierno dependa de sus plataformas. Todas ellas están participando en esta especie de estrategia de dos frentes para evitar caer si explota la burbuja.

Fuente: https://www.eldiario.es/tecnologia/investigadora-destripa-mito-openai-sam-altman-multinacionales-ia-aceleran-retroceso-democratico_128_12845861.html

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