La cuestión de la formación docente junto a la reflexión sobre la práctica educativa progresista en favor de la autonomía del ser de los educandos es la temática central en torno a la cual gira este texto. Témática a la que se incorpora el análisis de los saberes fundamentales para dicha práctica y a los cuales espero que el lector crítico añada algunos que se me hayan escapado o cuya importancia no haya percibido.
Debo aclarar a los probables lectores y lectoras lo siguiente: en la misma medida en que ésta viene siendo una temática siempre presente en mis preocupaciones de educador, algunos de los aspectos aquí discutidos no han estado ausentes de los análisis hechos en anteriores libros míos. No creo, sin embargo, que el regreso a los problemas entre un libro y otro, y en el cuerpo de un mismo libro, enfade al lector. Sobre todo cuando ese regreso al tema no es pura repetición de lo que ya fue dicho. En mi caso personal retomar un asunto o tema tiene que ver principalmente con la marca oral de mi escritura. Pero tiene que ver también con la relevancia que el tema de que hablo y al que vuelvo tiene en el conjunto de objetos a los que dirijo mi curiosidad. Tiene que ver también con la relación que cierta materia tiene con otras que vienen emergiendo en el desarrollo de mi reflexión. Es en este sentido, por ejemplo, como me aproximo de nuevo a la cuestión de la inconclusión del ser humano, de su inserción en un permanente movimiento de búsqueda, como vuelvo a cuestionar la curiosidad ingenua y la crítica, que se vuelve epistemológica. Es en ese sentido como vuelvo a insistir en que formar es mucho más que simplemente adiestrar al educando en el desempeño de destrezas. Y por qué no mencionar también la casi obstinación con que hablo de mi interés por todo lo que respecta a los hombres y a las mujeres, asunto del que salgo y al que vuelvo con el gusto de quien se entrega a él por primera vez. De allí la crítica permanente que siempre llevo en mí a la maldad neoliberal, al cinismo de su ideología fatalista y a su rechazo inflexible al sueño y a la utopía.
Con una caravana, docentes activaron un plan de lucha para exigir mejoras en el presupuesto
Las y los docentes de Córdoba realizaron una caravana en rechazo al Presupuesto 2026 presentando por el gobierno de Javier Milei. La Unión de Educadores de la Provincia (UEPC) advirtió que el financiamiento presentado en el plan económico «anula todos los artículos por los cuales se garantiza el sistema educativo».
La movilización marca el principio de una serie de acciones que se enmarcan en un nuevo plan de lucha, acompañado por gremios de trabajadores universitarios. El martes próximo el sindicato adhiere al paro nacional por 24 horas.
En una conferencia de prensa realizada este martes, el secretario General Roberto Cristalli afirmó «lo que está consolidando el presupuesto presentado por el Gobierno nacional es el corrimiento del rol del Estado como garante del servicio educativo en todo el país».
Bajo la consigan «La escuela enseña y construye esperanza», UEPC solicitó una nueva Ley de Financiamiento Educativo, la restitución del Fondo de Incentivo Docente (Fonid), que el Ejecutivo ponga en marcha la paritaria nacional y la continuidad del régimen jubilatorio.
La ofensiva de las clases dominantes y de sus gobiernos es cada vez más violenta y peligrosa para la sobrevivencia de los pueblos. En los últimos tiempos hemos visto cómo los poderosos ya no disimulan, ni pretenden esconder la creciente militarización del mundo. En Estados Unidos, Trump envía soldados a la ciudad de Por-tland para acallar protestas; en Ecuador, los militares reprimen marchas pacíficas y asesinan indígenas; en Chiapas, militares y finqueros atacan bases zapatistas y destruyen sus cultivos e instalaciones “en común”.
Estamos ante un conjunto de guerras contra los pueblos, guerras civiles, de despojo, para liquidar cualquier resistencia, para desplazar comunidades con el objetivo de despejar territorios para acelerar la acumulación de riqueza. Como ya se ha dicho, Gaza es el espejo en el que debemos mirarnos para comprender lo que están haciendo, incluso, los gobiernos de nuestra América.
La reciente denuncia de la Asamblea de Colectivos de Gobiernos Autónomos Zapatistas (ACGAZ) Gobiernos en Común, debe ser tomada muy en serio. El gobierno entregó a particulares tierras zapatistas recuperadas en 1994, que están cultivando en común las bases de apoyo zapatistas con comunidades no zapatistas, cerca del caracol Dolores Hidalgo. En los videos que acompañan la denuncia puede verse claramente cómo el Ejército y la policía municipal acompañan a los usurpadores bendecidos por la “justicia” del Estado.
No sólo ingresaron a territorio zapatista desplazando bases de apoyo y campesinos no zapatistas, sino que destruyeron y robaron bienes y cultivos, lo que muestra el tipo de personas que son. Del comunicado del 24 de setiembre (ver enlacezapatista.ezln.org) me parece necesario destacar que estamos ante “un plan de los tres niveles de los malos gobiernos”. Aquí nadie debería hacerse el distraído: el gobierno federal es responsable junto al gobierno de Chiapas de la agresión al territorio zapatista para convertirlo en propiedad privada. ¿Por qué lo hacen? ¿Qué buscan?
A mi modo de ver, quieren destruir al movimiento zapatista, ya sea provocando enfrentamientos armados o bien forzándolos a retirarse como ya sucedió en Nuevo San Gregorio. Como todo tiene un límite (desde la paciencia hasta los intentos de diálogo), el comunicado advierte que “nos están obligando a defendernos”. Si lo hacen, serán inmediatamente catalogados como “terroristas”, como estos días sucede en Ecuador con los pueblos originarios que resisten al mal gobierno de Noboa.
Mi impresión, y puedo estar equivocado, es que en esta ofensiva hay algo nuevo, que está siendo iluminado por el genocidio en Gaza. Lo nuevo son dos cuestiones: la embestida se produce a la luz del día, amparados en la impunidad que creen tener por el apoyo social pasivo con que cuenta el gobierno de la 4T; la segunda, es que estamos ante un asalto militar con la participación directa de las fuerzas armadas. Esto indica que no sólo están dispuestos a desplazar, como en ocasiones anteriores (muchas veces efectuado por paramilitares), sino que ahora vienen dispuestos a matar a per-sonas desarmadas.
No es ninguna casualidad que hayan creado las FRIP o pakales, cuyo lema “Vencer o morir” no es sólo un culto a la muerte, sino que nos recuerdan a los kaibiles guatemaltecos, entrenados por los “boinas verdes” estadunidenses y auspiciados por el Estado de Israel, responsables de infinidad de crímenes durante el genocidio del pueblo maya en la década de 1980. Los kaibiles fueron definidos como “máquinas de matar” y luego de la guerra no pocos se integraron al cártel Los Zetas, marcando probablemente un camino a sus pares pakales.
Esperemos que la violencia del Estado no escale, pero eso sólo depende de ellos. Tal como están las cosas en el mundo, nadie puede asegurar que no estemos ante el inicio de un plan genocida (uno más) contra los pueblos de raíz maya, y contra el EZLN porque su presencia resulta molesta para los planes de negocios capitalistas.
En Ecuador, en respuesta al paro indígena y popular contra un nuevo paquete contra las economías de los pueblos, el gobierno de Noboa sacó a los militares a la calle invadiendo viviendas en la noche, disparando contra la población, no sólo contra manifestantes, y asesinando de forma cobarde al artesano kichwa Efraín Fueres, que recibió tres balazos. “El video del maltrato de los militares a un manifestante moribundo enciende las protestas contra Noboa”, titula El País.
Las redes gritaron: “terrorismo es militares armados y entrenados bajando de un tanque para patear el cadáver del campesino al que asesinaron”. Esta es la realidad del sistema hoy, en cualquier parte del mundo. No nos engañemos: están preparados para el asesinato masivo de nuestros pueblos. Por eso Gaza es tan revelador. Por eso Chiapas es tan importante. No nos hagamos ilusiones. Los gobiernos progresistas son un excelente escenario para planificar crímenes y despojos. Los encargados de perpetrarlos pueden ser cualquiera.
El arroz es el único alimento nutritivo que Mohamed Aldreini puede permitirse para alimentar a su hija Rewan, de 22 meses.
La pequeña palestina nunca ha podido probar la leche de su madre desde que nació en noviembre de 2023, un mes después de que comenzara el genocidio israelí en Gaza.
La madre de Rewan, que ahora cuida de cuatro hijos, lucha contra la depresión.
Su cuerpo dejó de producir leche tras los repetidos traumas causados por el asedio israelí y los incesantes bombardeos.
La familia se vio obligada a huir de su hogar en Beit Lahia, en el norte de la Franja de Gaza, primero a la ciudad de Gaza y luego a Jan Yunis.
«Estos acontecimientos llevaron a que a la madre de Rewan le diagnosticaran trastorno de estrés postraumático», explicó Aldreini a Middle East Eye, mientras su esposa hervía una pequeña olla de arroz para preparar un arroz con leche sin leche para su hija.
Rewan ha heredado la fragilidad de su madre.
No puede caminar, apenas habla, sufre de un sistema inmunológico débil, problemas cardíacos y desnutrición grave.
Sigue perdiendo peso y ahora solo pesa 7 kg. Su salud se está deteriorando bajo lo que su padre denomina «hambruna provocada» impuesta por Israel en la Franja de Gaza.
Aldreini cree que Rewan podría sobrevivir al hambre «si recibiera una mejor nutrición y la guerra terminara».
Pero los investigadores genéticos advierten que, aunque sobreviva, es probable que Rewan sufra problemas de salud a largo plazo, y no sólo ella, sino también sus futuros hijos.
Evidencias históricas
Durante las últimas dos décadas, las investigaciones sobre hambrunas y traumas históricos —desde el Holocausto hasta la Gran Hambruna en China y el genocidio de Ruanda— han demostrado que ese sufrimiento deja huellas genéticas duraderas.
Aunque el hambre, el estrés y el trauma no mutan el ADN, sí lo marcan con cambios químicos que afectan a la expresión de los genes, sin alterar la secuencia subyacente.
Este proceso se conoce como epigenética, y consiste en la transmisión del peso de la guerra de generación en generación.
Durante la ocupación nazi, entre 1944 y 1945, se cortó el suministro de alimentos a la parte occidental de los Países Bajos, lo que provocó una hambruna generalizada.
Décadas más tarde, los investigadores descubrieron que los hijos de las mujeres embarazadas expuestas a la hambruna corrían un mayor riesgo de sufrir graves problemas de salud en el futuro.
«Los estudios demuestran que las hormonas del estrés de las madres afectan al cuerpo y al cerebro de los bebés», afirma la profesora Tessa Roseboom, bióloga de la Universidad de Ámsterdam que dirigió la investigación sobre el impacto genético de la hambruna holandesa.
«También hemos estudiado cómo la situación de los padres que viven en condiciones inseguras, estresantes y de malnutrición afecta a sus bebés», añadió Roseboom.
En 2015 un destacado estudio dirigido por Rachel Yehuda se centró en 32 supervivientes del Holocausto y sus hijos, y encontró pruebas de la herencia epigenética del estrés.
«Los cambios genéticos en los niños sólo pueden atribuirse a la exposición de sus padres al Holocausto», explicó Yehuda.
Doble impacto en Gaza
Debido al bloqueo israelí en curso, aún no se ha realizado ninguna investigación directa sobre la presencia de marcadores epigenéticos en Gaza.
Sin embargo, los científicos ya están estableciendo paralelismos con casos de los Países Bajos, China y entre los supervivientes judíos del Holocausto.
«En Gaza, las condiciones actuales son tan perjudiciales que pueden causar daños duraderos a la salud de los niños, y a las generaciones futuras, incluso si la paz llega pronto», declaró Roseboom a MEE.
El Dr. Leon Mutesa, investigador destacado de la Universidad de Ruanda, cuyo trabajo se centra en el legado epigenético del genocidio de 1994, comparte una perspectiva similar.
«Hoy en Gaza ya vemos los síntomas: miedo, estrés y niveles altos de colesterol, todos ellos indicadores tempranos de cambios epigenéticos inminentes, similares a los que observamos en Ruanda», explicó Mutesa a MEE.
La investigación en Ruanda comenzó después de que se observara que los niños nacidos durante el genocidio cargaban con el peso del trauma de sus madres, explicó Mutesa.
Esto se manifestaba en forma de depresión, ansiedad, trastorno bipolar, alucinaciones y otros trastornos psiquiátricos.
«En zonas de guerra como Gaza, el impacto se duplica. Las capas adicionales de sufrimiento, hambre, desplazamiento y violencia continua agravan el trauma colectivo. Estas condiciones dejan marcas epigenéticas negativas aún más profundas», añadió.
Según estimaciones de los responsables de la sanidad palestina, las fuerzas israelíes han matado al menos a 20.000 niños desde que comenzó la guerra en Gaza hace dos años.
Unicef afirma que, según los informes, más de 50.000 niños han muerto o resultado heridos.
Es probable que estas condiciones dejen daños epigenéticos graves y duraderos.
«Creo que los habitantes de Gaza sufrirán secuelas catastróficas, quizás incluso más graves que las que observamos en estudios de casos de atrocidades anteriores», afirmó el profesor Hassan Khatib, experto en epigenética de la Universidad de Wisconsin-Madison.
«No hay duda de que al pueblo de Gaza le espera un desastre genético, especialmente a las mujeres embarazadas y a los adolescentes varones durante la pubertad, una etapa crítica en la que se forma el esperma», advirtió.
Khatib señaló que estudios recientes con ovejas han demostrado que la dieta del padre puede afectar a rasgos como el crecimiento muscular y el riesgo de enfermedades, con efectos que se transmiten a dos generaciones.
«Lo que está sucediendo dará lugar a un desastre futuro que veremos en las generaciones que crecen en Gaza, porque la Franja está siendo testigo de muchos factores complejos que ejercen una presión negativa sobre la población», añadió Khatib.
Una solución
Tras revisar el caso de Rewan y el historial médico de su familia, los especialistas concluyeron que se enfrenta a un riesgo significativamente mayor de sufrir complicaciones graves de salud debido a los efectos epigenéticos, lo que coincide con los resultados de estudios anteriores.
«Está claro que esta niña no está recibiendo los nutrientes esenciales que necesita para su desarrollo», afirma Roseboom.
«Es probable que eso afecte a su metabolismo y la haga vulnerable a la diabetes o a enfermedades cardíacas».
Rewan Aldreini apenas habla, sufre de un sistema inmunológico débil, problemas cardíacos y desnutrición grave bajo el asedio israelí en Gaza (MEE/Islam Ahmed).
El Dr. Mutesa está de acuerdo. «Los genes de Rewan están siendo alterados por la guerra y el hambre. Ella y sus futuros hijos sufrirán las consecuencias», advirtió.
Los estudios apuntan a una solución clara para la crisis que se avecina: «Detener la guerra», afirmó Mutesa.
«Observamos que algunos ruandeses expuestos al genocidio comenzaron a mejorar una vez que terminó la violencia y se les proporcionó apoyo», añade.
Las investigaciones también muestran que el estilo de vida y el entorno desempeñan un papel importante en la influencia de los marcadores epigenéticos. En otras palabras, los cambios positivos, las condiciones de vida seguras, el acceso a los alimentos, la atención sanitaria y el apoyo pueden ayudar a reparar algunos de los daños.
«Necesitamos que la comunidad internacional actúe para detener el sufrimiento en Gaza», afirma Roseboom.
«Este conflicto no sólo afecta al presente, sino que está creando consecuencias para toda la vida de niños como Rewan y, potencialmente, para las generaciones venideras».
Aunque el daño ya causado puede ser irreversible para algunos, los científicos coinciden en que aún se puede prevenir mucho si se proporciona el apoyo adecuado.
La seguridad, la atención médica, la nutrición y la estabilidad social son fundamentales para salvar la vida de Rewan y la de innumerables niños como ella en Gaza.
«Aunque veo cómo se deteriora la salud de mis hijos, y aunque mi mujer y yo luchamos contra la diabetes y la hipertensión, sigo atreviéndome a soñar con que este genocidio va a terminar», dijo Aldreini, el padre de Rewan.
«Todo lo que queremos es poder volver a una vida normal, como seres humanos que somos».
(Información adicional de Islam Ahmed en la Franja de Gaza).
Shaima Madboly es una periodista independiente, además de investigadora y profesora especializada en información sobre conflictos y paz. Ha colaborado con Aljazeera English, la Radio Pública de Suecia (SR) y la BBC, entre otros medios. Su trabajo abarca regiones en conflicto y posconflicto de la región MENA, Europa, Rusia y Afganistán. También imparte clases y realiza investigaciones sobre estudios de paz, medios de comunicación en conflictos y consolidación de la paz, y no violencia. X: @shaimamadboly
Texto en inglés: Middle East Eye, traducido por Sinfo Fernández.
The study finds that 40 per cent of HEIs have deployed AI-powered tutoring systems and chatbots, while 39 per cent have introduced adaptive learning platforms, and 38 per cent are using AI for automated grading.
Artificial Intelligence (AI) has moved from the edges of experimentation to the centre of India’s higher education system. According to the new EY-Parthenon–FICCI report titled “Future-Ready Campuses: Unlocking the Power of AI in Higher Education,” over 60 per cent of higher education institutions (HEIs) in India now allow students to use AI tools.
Whereas, more than half, 53 per cent, have begun using generative AI to develop learning materials. The report, based on a survey of 30 leading HEIs, offers one of the clearest snapshots yet of how universities and colleges are embracing AI for both teaching and administration.
AI adoption snapshot: Where India’s campuses stand
AI Adoption in Education in IndiaThe study finds that 40 per cent of HEIs have deployed AI-powered tutoring systems and chatbots, while 39 per cent have introduced adaptive learning platforms, and 38 per cent are using AI for automated grading. Together, these numbers suggest that Indian higher education is already well into the AI transformation phase—redefining how students learn, how teachers design curricula, and how institutions evaluate performance.
From experimentation to integration
AI is no longer a futuristic pilot project. Across classrooms, it is being used for automated grading, plagiarism detection, adaptive tutoring, and curriculum design. Generative AI tools now assist faculty in preparing teaching materials, while chatbots provide on-demand student support—marking a shift toward what the report calls “AI-enabled knowledge ecosystems.”
However, the report also cautions that this integration must be guided by strong governance frameworks. With more than 56 per cent of institutions already implementing AI-related policies, India is building the regulatory foundation to manage both the promise and the risk of this technology.
What does it recommend?
One of the standout recommendations of the report is to embed foundational AI literacy across all disciplines. Whether in humanities, business, or sciences, students must develop a baseline understanding of AI concepts, ethics, and applications. This includes fostering digital skills, critical thinking, and ethical awareness around data use and algorithmic bias.
In STEM programmes, the integration goes further—introducing advanced content such as machine learning, natural language processing, and robotics into core curricula. The goal, according to the report, is to ensure that Indian graduates are not just AI users, but AI creators and innovators.
What are the challenges?
While the enthusiasm for AI is high, progress across enablers remains uneven. The report flags faculty readiness and digital infrastructure as areas needing urgent attention. To effectively scale AI adoption, institutions must invest in faculty training, improve digital infrastructure, and develop coherent institutional governance models for AI use.
Avantika Tomar, Partner and Education Sector Leader at EY-Parthenon India, notes that India must “move beyond experimentation to scale” — integrating AI tools across teaching and campus operations while embedding AI literacy in every subject. These steps, she adds, will help position India “at the forefront of AI-enabled knowledge and innovation worldwide.” The report highlights that as Indian HEIs advance toward AI-driven operations, the challenge lies in maintaining the balance between innovation and integrity, ensuring that technology enhances human learning, rather than replacing it.
Parque Nacional de Gombe Stream, Tanzania, finales de noviembre del año 1960. Jane Goodall, una londinense de 26 años, amante de los animales, lleva desde julio viviendo en una choza rodeada por la densa vegetacion selvática, acompañada tan solo por su madre y un cocinero. Durante los meses transcurridos, ha documentado cómo se desplazan los chimpancés, de qué se alimentan y cómo fabrican los nidos de hojarasca donde pasan la noche. Pero estos simios son solo sombras fugaces y esquivas que se mueven entre la densa vegetación, evitando el contacto con ella.
La financiación se acaba y teme defraudar a Louis S.B. Leakey, el gran paleoantropólogo a quien había conocido tres años antes y que confió en ella para encomendarle tamaño trabajo pionero de campo, pese a carecer de formación académica.
Es precisamente en este momento de dudas cuando, por sorpresa, un chimpancé macho a quien bautizará como David Greybeard (“barba gris”) se acerca confiado a ella, sin mostrar una actitud agresiva, sentándose junto a un montículo que alberga un nido de termitas. Toma una ramita, la manipula y la rompe hasta dar con las dimensiones adecuadas, introduciéndola repetidamente en el nido para sacar a las termitas, que se aprestan a defenderlo, y se las come con delectación. Al ser informado por Goodall sobre el hallazgo, Leakey respondió entusiasmado con un telegrama que ha pasado a los anales de la evolución humana:
“Ahora debemos redefinir el concepto de herramienta, redefinir el concepto de humano o aceptar también a los chimpancés como seres humanos”.
Cambio de paradigma
Una abrumadora mayoría de las personas pasan por este mundo sin dejar una huella duradera. Muy pocas hacen aportaciones significativas al acervo general de conocimiento de la humanidad, y aún menos aportan una visión que se traduce en un cambio de paradigma. Jane Goodall, quien falleció por causas naturales el pasado 1 de octubre a los 91 años de edad, fue sin duda una de estas personas singulares.
Su legado es inmenso, no solo en los campos científicos de la etología (el análisis del comportamiento animal) y la primatología (el estudio de los primates, el orden de mamíferos al que pertenecemos los seres humanos y nuestros parientes vivos más próximos, los chimpancés), sino también en la concienciación social sobre la necesidad de conservar la biodiversidad y los espacios naturales que la albergan.
Hay múltiples razones para poner en valor el legado excepcional de Jane Goodall, pues antes de que se desplazase a Gombe sabíamos muy poco sobre la conducta de los chimpancés en su medio natural. Sin verse condicionada por los sesgos inherentes a una formación académica reglada, Goodall adoptó una metodología heterodoxa.
Entre otras cosas, rehusó seguir la práctica habitual de numerar a los objetos de estudio, justificada por la supuesta pérdida de objetividad que implica el apego emocional al individuo estudiado. En cambio, procedió a darles nombres a los chimpancés, eligiendo los apodos en función de los rasgos observados de su carácter o los parecidos físicos que creía ver con personas conocidas.
Gracias a esta proximidad emocional, y a su inmensa paciencia, documentó aspectos inquietantemente humanos en su comportamiento, como el hecho de que cada uno de los individuos tenía una personalidad única, siendo capaz de desarrollar pensamientos racionales, experimentar emociones –como alegría y tristeza– o desarrollar alianzas complejas –y mudables en el tiempo– con otros congéneres. Algo que por aquella época no resultaba nada convencional.
En las partidas de caza, cuyo éxito depende en gran medida del número de ejemplares que colaboran para aislar al mono en la copa de un árbol, bloqueando las posibles salidas, el reparto de la carne una vez cobrada la pieza adquiere especial relevancia. Los machos la comparten preferentemente con aquellos otros de quienes depende asegurar su posición en la jerarquía, pero atienden también las solicitudes de las hembras sexualmente receptivas (esto es, pagan a cambio de tener sexo).
Los chimpancés también se enfrascan en guerras
Otro hallazgo inquietante fue que las hembras dominantes del grupo matan ocasionalmente a otras más jóvenes para mantener su posición en la jerarquía, practicando el infanticidio e incluso, a veces, el canibalismo. Pero quizás la mayor conmoción ocasionada por sus estudios fue la de que los chimpancés se enfrascan en conflictos territoriales duraderos con los grupos vecinos, a cuyos miembros matan sistemática y deliberadamente en lo que se pueden denominar con propiedad como auténticas guerras entre clanes. Así lo relató en su libro de 1989, titulado A través de una ventana: treinta años estudiando a los chimpancés.
Transmisión cultural de las madres a sus crías
En definitiva, los estudios pioneros de Jane Goodall han cambiado nuestra percepción sobre la evolución humana y el lugar que ocupamos en la naturaleza. Sus observaciones inspiraron los trabajos de nuevas generaciones de primatólogos, quienes crecieron con el estímulo de sus escritos. Por ejemplo, los relativos al aspecto no trivial de si podemos considerar que los chimpancés tienen una cultura propia, lo que siempre se consideró como algo exclusivamente humano.
Así, en dos trabajos posteriores, en los que también participó Goodall, se estudió la distribución de más de seis decenas de rasgos de comportamiento en ocho poblaciones de chimpancés diferentes de África central, detectando en dos tercios de ellos variantes culturales según la aparición o no de tales rasgos en esas poblaciones. Son este tipo de diferencias las que precisamente nos permiten hablar de culturas humanas. No obstante, conviene indicar que las poblaciones estudiadas pertenecen a las tres subespecies de chimpancé, Pan troglodytes troglodytes, P. t. schweinfurthii y P. t. verus, la última de las cuales divergió evolutivamente de las otras dos hace casi 1,6 millones de años según indican los datos genéticos.
Por otra parte, en los chimpancés se produce exogamia femenina (esto es, son las hembras las que se dispersan, cambiando de grupo familiar al alcanzar la edad reproductiva). Esto significa que la diseminación de las variables culturales depende del sexo femenino, como también lo sugiere el hecho de que la transmisión cultural por aprendizaje se da preferentemente desde las madres hacia sus crías. Ello parece venir apoyado por el hecho de que es el número de chimpancés hembras el que se correlaciona con la variedad de hábitos culturales en el grupo, no el de los machos.
En definitiva, resulta difícil calibrar el legado científico y cultural de Jane Goodall sin disponer de la perspectiva temporal adecuada. Este legado se ha materializado, por el momento, en el Instituto Jane Goodall, con treinta oficinas alrededor del mundo, cuyo objetivo es proteger los hábitats de los animales salvajes, realizar investigaciones y promover la educación ambiental. Pero también en el programa mundial para jóvenes “Roots & Shoots” (raíces y brotes), que patrocina unos 10 000 proyectos de impacto local en más de sesenta países, impulsando iniciativas de reciclaje, reforestación y defensa del bienestar animal.
Aunque es mucho lo conseguido en su larga vida, las generaciones venideras, inspiradas por su memoria, tienen todavía bastante por hacer.
El presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, y el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, se reunieron para debatir la expansión de la colaboración en el sector de la Inteligencia Artificial (IA), en el contexto del objetivo de Corea del Sur de establecerse como un centro de IA en Asia. El mitín tuvo lugar en la oficina presidencial, luego de que Altman celebrara encuentros separados con los líderes de los conglomerados surcoreanos Samsung Electronics y SK Group.
Las reuniones previas de Sam Altman resultaron en la firma de cartas de intención (LOI) con Lee Jae-yong, presidente de Samsung Electronics, y Chey Tae-won, presidente de SK Group. Estos acuerdos se centran en el suministro de chips de memoria, un componente esencial para el proyecto insignia de infraestructura de IA de OpenAI, denominado «Stargate».
El presidente Lee Jae Myung calificó los acuerdos con Samsung y SK hynix, los dos mayores fabricantes de chips de memoria del mundo, como una «asociación mutuamente beneficiosa», dada la necesidad de semiconductores para operar centros de datos a gran escala.
Lee expresó su expectativa de que la colaboración con OpenAI «ayude a expandir las exportaciones de las empresas coreanas y a crear más puestos de trabajo». Además, manifestó su deseo de que ambas empresas, junto con OpenAI, «desempeñen un papel clave en la distribución global de la IA».
Samsung informó que su LOI con OpenAI incluye la cooperación en áreas como chips, centros de datos y computación en la nube, todas vinculadas al proyecto Stargate.
Por su parte, SK anunció que firmó una LOI para el suministro de chips de memoria y un memorando de entendimiento (MOU) adicional para la construcción de un nuevo centro de datos de IA en el suroeste de Corea del Sur.
La reunión con Altman se enmarca en la meta de la administración Lee de convertir a Corea del Sur en una de las tres principales potencias de IA a nivel mundial. Lee manifestó su esperanza de una colaboración más amplia con OpenAI para expandir la infraestructura de IA necesaria para alcanzar este objetivo.
El Ministerio de Ciencia y TIC coreano también firmó un MOU con OpenAI a principios del día para una cooperación de amplio alcance en el sector de la IA. El presidente Lee comentó que espera que el ecosistema de IA del país «avance significativamente a través de la cooperación entre el gobierno coreano y OpenAI».
En un desarrollo relacionado, el presidente Lee Jae Myung sugirió la necesidad de revisar y flexibilizar las estrictas regulaciones sobre la propiedad cruzada entre empresas financieras e industriales. La propuesta busca facilitar las inversiones a gran escala requeridas por el sector de la IA.
Según Kim Yong-beom, jefe de gabinete presidencial para políticas, Lee señaló que tanto Samsung como SK hynix podrían necesitar construir nuevas plantas de semiconductores para satisfacer la creciente demanda de IA, lo que implicaría una inversión «astronómica».
No obstante, el presidente enfatizó que cualquier flexibilización regulatoria debe implementarse «dentro de un marco con salvaguardas para prevenir abusos monopolísticos y evitar que la relajación regulatoria se extienda a otras áreas».
Lee también mencionó la posibilidad de utilizar un fondo público-privado de 150 billones de wones (aproximadamente $110 mil millones de dólares), cuyo lanzamiento está previsto para diciembre, como fuente potencial para la inversión conjunta en megaproyectos de infraestructura, como las instalaciones de semiconductores y energía.
Críticos del statu quo argumentan que los límites a los vínculos de propiedad entre empresas financieras y no financieras resultan demasiado rígidos en la era de la IA y las grandes inversiones, donde las empresas tecnológicas requieren una financiación masiva y podrían beneficiarse de una relación más estrecha con el sector financiero.
Sam Altman, por su parte, expresó su satisfacción con los acuerdos firmados con las empresas y el gobierno coreano.
«Estamos muy emocionados de construir Stargate Korea y centros de datos con nuestros maravillosos socios para apoyar las necesidades soberanas de IA de Corea», declaró Altman, añadiendo su esperanza de «hacer mucho más con el tiempo».
El CEO de OpenAI elogió la base industrial de Corea del Sur, calificándola de «crítica para el desarrollo de la IA», y describió la transformación de IA del país a través de los diversos sectores como «notable». Altman concluyó expresando su entusiasmo por asociarse con Corea «tanto para apoyar las necesidades del país como para desarrollar realmente la IA en todo su potencial para el bien y llevarla al mundo».
La visita de Altman se produce después de que el presidente Lee se reuniera la semana pasada en Nueva York con el CEO de BlackRock, Larry Fink, para discutir la cooperación en IA y energía renovable, lo que resultó en un acuerdo para construir centros de datos de IA bajo la visión de Seúl de convertirse en el centro de IA de Asia.
El gobierno de Lee ha comprometido apoyo a la infraestructura de IA como un nuevo motor de crecimiento, al mismo tiempo que promueve esfuerzos colectivos a nivel global para una «IA para todos» y una «IA inclusiva y centrada en el ser humano».
Fuente de la Información: https://reporteasia.com/tecnologia/2025/10/01/lee-jae-myung-y-sam-altman-discuten-expansion-de-la-ia-en-corea/
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