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La difícil tarea de educar a los padres para la evaluación del primer trimestre

 Abelardo Carro Nava

En estos días, en los que los profesores se dieron a la tardea de evaluar las actividades desarrolladas con sus alumnos durante el primer trimestre del ciclo escolar 2020-2021 para registrar una valoración o calificación en las boletas – según el grado y nivel que corresponda –, se han develado varias cuestiones que, desde mi perspectiva, son importantes recuperar con la intención de que podamos reflexionar, sobre las diversas circunstancias que giran alrededor de los aprendizajes y evaluaciones de los miles de alumnos que se encuentran inscritos en el Sistema Educativo Nacional (SEN). Y es que, si bien es cierto que la pandemia por el Covid-19 vino a modificar la forma en que se trabajan los contenidos contemplados en los planes de estudio de los diferentes niveles educativos, también es cierto que esta nueva dinámica de trabajo, ha exigido un enorme esfuerzo de los diferentes actores involucrados en el proceso de enseñanza y aprendizaje; me refiero pues, a los maestros, alumnos y padres de familia. Una triada que, sin lugar a dudas, es fundamental para el desarrollo de los educandos.

Obviamente, el rol que ha jugado el docente en este proceso, ha sido una pieza importante en este engranaje educativo durante el aislamiento; por esta razón, cobra singular importancia el conocimiento que éste tiene en cuanto al abordaje de los contenidos puesto que, con ello, puede detonar el cúmulo de habilidades de sus alumnos para que realicen las actividades en casa. Y bueno, de este quehacer docente ya he dado cuenta en diversas publicaciones a través de este espacio, y otros, que tan amablemente me abren las puertas cada semana; por lo tanto, no profundizaré al respecto.

Ahora bien, de las actividades que plantea el profesor a sus alumnos, ¿se desprende la evaluación propiamente dicha? Desde luego. Como sabemos, de éstas se desprenden las tareas y productos que “demuestran” el logro alcanzado por éstos. En este sentido no está por demás mencionar que, para que el chico conozca qué es lo que se quiere lograr con estas actividades, es indispensable que el maestro de a conocer, en primera instancia, la serie de indicadores de logro que habrán de tomarse en cuenta para su realización, mismos que le servirán de base al profesor, en un segundo momento, para elaborar un instrumento de evaluación con criterios que, desde luego, se desprenden de los indicadores de logro dados a conocer desde el principio. Indudablemente, este es un ejercicio que, de cierta forma, brinda claridad a ambos actores en cuanto el desarrollo y evaluación de las actividades.

¿Cuál es el papel de los padres de familia en este proceso?, ¿sería suficiente que el padre de familia conociera las actividades que le ha encomendado el profesor a su hijo? NO. Desde mi perspectiva, es necesario que el padre o madre del chico, también se entere de los indicadores de logro y criterios de evaluación que he referido. Esto con el propósito, de orientar y supervisar que su hijo vaya trabajando conforme ha sido especificado en éstos y por el profesor a cargo del grupo. ¿Puede el docente inventarse esos indicadores y criterios? NO porque éstos se ajustan, o deben ajustarse, a los contenidos establecidos en el plan de estudios.

Ahora bien, ¿el seguir puntualmente estos indicadores y criterios en el desarrollo de las actividades asegura que el alumno adquiera un aprendizaje? Esto depende de varios factores, pero en sentido estricto, podría decirse que asegura que el proceso como tal, cumpla con los requerimientos para que se logre y adquiera ese aprendizaje. Luego entonces es sumamente importante, que una vez que el alumno haya entregado o enviado sus evidencias de aprendizaje, el profesor las revise, retroalimente y las realimente, hecho que desde luego daría continuidad al proceso formativo de sus estudiantes.

¿Qué pasa si un padre de familia no ha estado al tanto de las actividades, no ha orientado a su hijo cuando realiza éstas o, de plano, no se ha interesado en este proceso desde que inicio el confinamiento? Digo, es necesario ubicarnos en una realidad que, valga la redundancia, es tan real como parece. Y es que, durante este periodo de tiempo, hemos visto a: a) padres que han estado en todo este proceso con sus hijos y que les han brindado todo su apoyo para realizar el trabajo en casa; b) padres que intermitentemente se han involucrado en este este proceso porque sus actividades, principalmente, laborales y económicas, les impiden estar de tiempo completo con ellos; c) padres que no han estado en todo este proceso porque no tienen las condiciones económicas y/o educativas para esto; d) padres que no han estado en este proceso, aunque tienen todos los medios para ello. En cualesquiera de los casos, resulta preocupante lo que en los dos últimos incisos señalo, porque indiscutiblemente, tales situaciones repercuten en el aprendizaje que deben adquirir los chicos.

Ciertamente, así como la planteó la Secretaría de Educación Pública (SEP), para la evaluación de los aprendizajes esperados de los alumnos durante este primer semestre, en el momento en que el maestro o maestra no cuente con información suficiente sobre la participación de un estudiante desde que inició el ciclo escolar, tendría que anotarse en la boleta de evaluación la leyenda: “información insuficiente” (cuando la participación del estudiante haya sido intermitente” o “sin información” (cuando no se haya tenido comunicación con el educando) (SEP, 2020). Esto, desde mi punto de vista, tiene dos aristas a considerar: 1. Que colocar esa leyenda no significa que el chico haya reprobado porque el documento de “Orientaciones pedagógicas para la evaluación del aprendizaje para la educación preescolar, primaria y secundaria en el periodo de contingencia sanitaria” en ningún momento lo señala; 2. Que esta situación, propicie que los padres de familia que tienen todos los medios para apoyar a sus hijos en su proceso formativo pero que obviamente no lo han hecho, sigan de la misma manera durante el siguiente trimestre; al fin de cuentas, éstos podrían pensar que en su momento el profesor y/o la escuela, tendrían que buscar la forma de “regularizar” a estos alumnos y, por lo tanto, de evaluarlos. ¿Menuda situación no cree?

Pienso que esto último, es un gran error, porque si bien es cierto que muchos padres de familia no cuentan con los recursos (materiales o intelectuales) para apoyar a sus hijos, también es cierto que hay quienes sí los tienen, pero no hacen lo necesario para participar con ellos. ¿Qué tendría que hacer la SEP al respecto? En primera instancia, emitir un protocolo con la intención de que los docentes y directivos, puedan dar un puntual seguimiento a cada uno de los casos que sean registrados con la leyenda “información suficiente” o “sin información”. En artículos anteriores, ya he señalado la diversidad de circunstancias por las que podría estar pasando el alumno y sus padres de familia y, en razón de ello, deben de valorarse y registrase cada uno de esos casos, pero siguiendo un protocolo. En un segundo momento asignarles a los directivos, la responsabilidad de comunicarse (vía telefónica y por escrito) con los padres de familia para que, mediante una entrevista, puedan conocer las razones de su falta de participación en las actividades con sus profesores, pero también, para invitarles a que participen con sus hijos. Claro, habrá quién por el momento no pueda hacerlo por algunas de las razones que ya he expuesto, pero seguro estoy, que habrá otros que no han participado porque no han querido. Finalmente, pienso que la Secretaría, a través de los canales y programas de radio en los que se trasmite la estrategia “Aprende en Casa II”, puede difundir cápsulas informativas con la intención de concientizar a dichos padres de familia.

¿Maestro le pudo mandar las evidencias de aprendizaje de todo el trimestre de mi hijo?, ¿qué tareas le falta por mandar a mi hija?, ¿qué puedo hacer para que mi hijo no repruebe?, ¿por qué va a reprobar mi hijo si yo le he mandado algunos productos de las actividades que ha hecho mi hija?, ¿con los trabajos que le he enviado de mi hijo, éste no alcanza un 6 de calificación? Son algunos de los cuestionamientos que, en los últimos días, varios docentes han escuchado de algunos padres de familia. Un asunto hasta cierto punto “normal” por la situación que estamos viviendo, pero, ¿no sería mejor que cada actor, en la medida de sus posibilidades, hiciera la parte que le corresponde para beneficiar a los miles de alumnos que cursan el preescolar, primaria y secundaria? Sé que este cuestionamiento contiene un planteamiento un tanto utópico, pero, ¿no acaso tenemos una responsabilidad con nuestros hijos?


Referencias:

Sep. (2020). Circular DGCD/DGAIR/001/2020. Orientaciones pedagógicas para la evaluación del aprendizaje para la educación preescolar, primaria y secundaria en el periodo de contingencia sanitaria generada por el virus SARS-CoV2 (Covid-19) para el ciclo escolar 2020-2021.

Fuente e imagen: https://profelandia.com/la-dificil-tarea-de-educar-a-los-padres-para-la-evaluacion-del-primer-trimestre/

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De alumnos a estudiantes: UAM

Por: Hugo Aboites*


A lo largo de 100 años, se ha dado una sorda lucha de palabras y significados en torno a qué nombre dar a los/las jóvenes universitarias. Es común que en las leyes orgánicas y reglamentos generados por la institucionalidad se les nombre (y considere) como alumnos (del verbo alere, alimentar, cuidar, educar a alguien), pero cuando las y los jóvenes se organizan y luchan contra alzas de colegiaturas, evaluaciones, pésimas condiciones y programas de estudio, inseguridad, entonces se llaman a sí mismos estudiantes (de studeo, que significa desear y conocer intensamente). Y, en colectivo, movimiento estudiantil.

Como siempre, las palabras nunca son una mera cuestión de tales y la historia de más de un siglo se ha encargado de dar al término estudiante un sentido muy lejano a la pasividad de dócil educando. En 1918, los estudiantes de la conservadora Universidad de Córdoba, gracias al autoritario cierre del hospital universitario, descubrieron a su institución como aliada al clero y el gobierno, burocrática y autoritaria y, por eso, lejana a la ciencia en el trabajo de profesores y estudiantes. Las universidades han sido hasta aquí el refugio secular de los mediocres, la renta de los ignorantes… por eso es que la ciencia frente a estas casas mudas y cerradas, pasa silenciosa o entra mutilada y grotesca al servicio burocrático (y) cuando en un rapto fugaz abre sus puertas a los altos espíritus es para arrepentirse luego y hacerles imposible la vida en su recinto. Y, por eso, “la federación universitaria de Córdoba se alza para luchar y entiende que en ello le va la vida. Reclama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el demos universitario, la soberanía, el derecho a darse un gobierno propio radica principalmente en los estudiantes” (La juventud argentina de Córdoba a los hombres libres de Sudamérica, junio de 1918).

Aunque fueron militarmente reprimidos, la pasión ya estaba sembrada y en México (en la década de los 20), la autonomía se convirtió en demanda y, muy a medias, en realidad: la universidad debía ser no sólo independiente del poder clerical, político y económico, sino sobre todo, gobernada por y desde las necesidades y aspiraciones de los estudiantes.

Por eso en México fueron estudiantes y no alumnos los que lucharon en 1929, 1933, 1968 y, recientemente, en 1999, 2014 y, en la UAM, en 1998 y 2016. Pero las y los estudiantes siguen lejos de estar en el centro del gobierno universitario. Esa vena fresca ya no alimenta a las instituciones y, por eso, hay un deterioro profundo de la inspiración original de una institución estudiosa y solidaria con las necesidades sociales; horizontal, comunitaria y centrada en las y los estudiantes. Prevalecen los bonos a mandos medios y superiores, la aristocracia académica, la ampliación de la burocracia, el apoyo a grandes empresas y la tendencia a decisiones verticales, sin consenso, que afectan directamente la formación de los estudiantes. Así, en la UAM-Xochimilco, la mayoría de profesoras y profesores del trimestre inicial, llamado Tronco Interdivisional, abiertamente nos oponemos a que se imponga el programa que impulsa una comisión del rector y que afectará directamente la formación profesional de los estudiantes. En lugar de actualizar y mejorar el vigente, donde estudiantes y profesores –con base en textos críticos– analizan el contexto nacional y mundial para que la formación profesional se haga de cara a las necesidades y problemas del país, se le desecha y al amparo de la pandemia, se busca imponer la agenda de sustentabilidad (2030) del Banco Mundial-Unesco. Al contrario de nuestro programa que enfatiza la pluralidad de visiones, el del Banco Mundial reduce la problemática social y de las profesiones a la sustentabilidad y aún eso con una visión interesadamente corta, que oculta/niega la responsabilidad de corporaciones y gobiernos en el desastre ecológico mundial. Y así, el trabajo de formación estudiantes-profesores, que siempre ha luchado por ser de avanzada, con la propuesta del BM reduce su visión al nivel de una escuela patito y se impide así una formación de profesionales e investigadores fuertes y socialmente comprometidos. Por momentos, hasta retrocesos, como el texto de metodología del trabajo académico-científico (de escuela privada) está dedicado –a Dios, el supremo investigador”, pues –adiós evolución– ha concedido a la humanidad la capacidad de investigar. El BM impulsa la idea de una sociedad donde hay individuos, grupos de calidad, ONG, pero no existen procesos de colonización, patriarcado, intereses de clase, poderes hegemónicos ni un desarrollo económico que sistemáticamente destruye la naturaleza. Y porque en la visión institucional son sólo alumnos, ni siquiera se piensa en un foro amplio de consulta y discusión para los que serán más afectados, los estudiantes. Ha pasado un siglo y cada vez son menos primordiales en el gobierno universitario.

UAM-Xochimilco

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2020/11/07/opinion/017a2pol

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Un simple abrazo impacta enormemente el bienestar de los estudiantes

Por: Paulette Delgado

Estudios comprueban que un abrazo puede traer muchos beneficios a la salud y estabilidad emocional de los estudiantes.

En preescolar o primaria no es inusual que los docentes abracen a sus alumnos para transmitirles seguridad, reducir el estrés y transmitir aprecio. Diversos estudios comprueban que los abrazos contribuyen positivamente al desarrollo y bienestar de los alumnos. Sin embargo, conforme van creciendo y avanzando grados, este tipo de contacto se prohíbe, aunque un abrazo puede traer muchos beneficios a la salud y estabilidad emocional de los estudiantes.

Beneficios de un abrazo

Un abrazo produce oxitocina, dopamina y serotonina, hormonas que ayudan a las personas a sentirse bien y a sentirse menos estresados y ansiosos. Estos factores son clave para el bienestar de los jóvenes ya que el porcentaje de adolescentes con problemas de salud mental ha aumentado un 47 % en hombres y un 65 % en las mujeres.

Además, investigadores descubrieron que los abrazos pueden ayudar a que los estudiantes se enfermen menos. En el estudio, adultos sanos recibieron abrazos por 14 días y al final fueron expuestos al virus de un resfriado común y monitoreados en cuarentena para evaluar la infección. Los resultados demostraron que el apoyo socioemocional recibido en abrazos redujo el riesgo de infección y la reducción de síntomas.

Los abrazos también ayudan a aliviar los temores existenciales de las personas, especialmente en aquellos con baja autoestima. El contacto físico le sirve a aquellos estudiantes que tienen pensamientos frecuentes sobre la muerte porque los ayuda a conectarse. Además, los abrazos son una forma de comunicación no verbal que un alumno puede usar para expresar una amplia gama de emociones como la ira, miedo, asco, amor, gratitud, felicidad, tristeza y simpatía.

Más allá de estas razones, los abrazos también ayudan a conectar a los alumnos con la sociedad y a mejorar sus calificaciones. Un estudio demostró inclusive un aumento en la asistencia en el salón de clases. Además, la investigación concluyó que el contacto físico positivo aumenta el buen comportamiento en clase.

Aunque abrazar a un alumno puede traerle muchos beneficios emocionales, es un gesto con el que muchos maestros no se sienten cómodos o temen meterse en problemas. Por este motivo, Jake Miller, un maestro de Pennsylvania, escribió una serie de consideraciones para saber si el educador debería o no abrazar a su alumno:

  1. El alumno debe iniciar el abrazo: Una manera fácil de saber si es apropiado o no, es preguntando al alumno si necesita un abrazo y esperar a que él lo haga primero.

  2. Reconocer que es situacional: Puede que una alumna no necesite un abrazo todos los días, pero si está pasando por un momento difícil, el maestro debe ser empático. También menciona Miller que es importante recordar que un abrazo puede significar agradecimiento o una manera de felicitarle por su cumpleaños.

  3. Un abrazo puede ser racional: Si un alumno se acerca para confesar que está deprimido o pasando por un momento difícil y pide un abrazo, el maestro puede aprovechar el momento para hablar de inteligencia emocional y la importancia que un abrazo puede tener en una persona.

  4. Hacer lo que haga que la estudiante se sienta cómoda: Aunque una alumna esté pasando por un momento difícil, el docente debe buscar su comodidad y saber si un abrazo la hace sentir cómoda.

  5. Hacer lo que a la maestra la haga sentir cómoda: We Are Teachers publicó un artículo preguntando qué pensaban los educadores sobre abrazar a sus alumnos. Las opiniones están divididas, algunos están a favor por los beneficios que le pueden traer a sus alumnos, mientras que otros no se sienten cómodos y prefieren dar la mano o simplemente decirles:“dame esos cinco”.

  6. Reconocer que hay dobles estándares: A una maestra mayor puede que no se le cuestione de la misma manera abrazar a sus alumnos que a un maestro joven y atractivo, donde los alumnos pueden pedir abrazos de manera más constante.

  7. Pensar como alumno: Si un estudiante considera extraño que otro compañero lo abrace, puede que no acepte el abrazo de una profesora porque esa es su percepción. Se debe pensar siempre en la comodidad del alumno.

Por último, Jake Miller menciona que el error que muchos educadores cometen es ver a los estudiantes como sus hijos. Esto los hace sentirse padres sustituto o como una hermana mayor, cayendo en una atención inadecuada. Se debe buscar un equilibrio y respetar los límites de los alumnos y del profesorado a la hora de analizar si dar o no un abrazo.

Fuente e imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/el-poder-de-un-abrazo-educacion?utm_source=Newsletter+de+innovaci%C3%B3n+educativa+%28docentes%29&utm_campaign=c26c528e47-EMAIL_CAMPAIGN_2019_01_15_LDTEC_COPY_01&utm_medium=email&utm_term=0_6e1a145e3e-c26c528e47-236911139

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¿Se debería prohibir la tarea?

Por:  Paulette Delgado

Según la OCDE, cuatro horas de tarea por semana es el máximo de trabajo que los alumnos deben llevarse a casa.

El debate sobre la cantidad de tarea que se debe asignar a los alumnos no es nuevo. Desde los ochentas, investigadores han tratado de descifrar si la tarea logra mejorar el desempeño escolar de los alumnos. Incluso un metaanálisis que analiza estas investigaciones realizadas entre 1987 y 2003, concluye que los deberes no tienen ningún impacto positivo en niños pequeños y tan solo un impacto moderado en niños mayores o adolescentes.

Aunado a ese estudio, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en su reporte titulado “¿La tarea perpetúa las desigualdades en la educación?” (Does Homework Perpetuate Inequities in Education?), demostró que un total de cuatro horas de tarea por semana es lo ideal, más de eso en la semana tiene un impacto insignificante en el rendimiento académico, mientras que afecta significativamente en el tiempo libre que tienen los niños para actividades de recreación y ocio.

Aún así, la cantidad de tarea que tienen los alumnos ha ido en aumento desde 1990. Hoy en día, los estudiantes dedican más tiempo a la tarea y a dormir que a socializar o trabajar después de la escuela.

Beneficios de la tarea

Según un metaanálisis realizado por Harris Cooper durante el periodo de 1987 al 2003, la tarea puede beneficiar las calificaciones y la actitud de los estudiantes, especialmente a los mayores. Sin embargo, una investigación de la Universidad de Tübingen publicada en el 2009, determinó que para que los deberes sean beneficiosos se tiene que tomar en cuenta las clases y el rendimiento de ellas, ¿logran acabar a tiempo sus actividades en clase? ¿Qué tanto repaso necesitan hacer en casa?

La tarea también enseña a los alumnos habilidades como la responsabilidad, manejo del tiempo, perseverancia y autoestima. Aunado a eso, también ayuda a reforzar el aprendizaje independiente ya que el alumno aprende y refuerza sus conocimientos por su cuenta, y es una manera en que los maestros pueden ver qué tan bien dominan los estudiantes los temas vistos en clase sin producir el mismo nivel de estrés que un examen. Otro beneficio de la tarea es que le da la oportunidad a los padres de saber qué están estudiando sus hijos y de involucrarse en su educación.

El problema de la tarea

Aunque la tarea tiene sus beneficios, estos dependen de la edad. En primaria, la tarea no es nada más que trabajo extra. En secundaria, la tarea produce mejores resultados, pero solo si es moderada. Hay estudios que demuestran que la tarea excesiva se traduce en malas o menores calificaciones. Según los autores, lo ideal es no asignar más de 100 minutos de tarea al día para que esta sea beneficiosa.

Además, las investigaciones comprueban que es  una mayor causa de estrés. En un estudio publicado en el Journal of Experimental Education, el 56 % de los participantes nombraron la tarea como uno de los factores que más los estresaba, en comparación con los exámenes, donde el 43 % los evaluaron como lo más estresante de la escuela. Debido al incremento en estrés que provocan los deberes, estos pueden traer problemas de salud, física o mental, e incluso provocar el aislamiento de los estudiantes al tener que pasar más de tres horas diarias realizándolos. Estos problemas de aislamiento también lo resienten los papás ya que sienten que sus hijos no tienen tiempo de disfrutar su niñez o juventud e incluso de pasar tiempo en familia, por estar haciendo tarea.

Uno de los mayores argumentos a favor de prohibir la tarea es el impacto negativo que tiene en los estudiantes ya que los hace menos receptivos a la escuela y a aprender, especialmente los más pequeños, como los alumnos de jardín de niños a quienes les quedan todavía más de 10 años de escuela (y tarea) por delante.

¿Cómo pueden los docentes asignar mejor la tarea?

Hay mucho debate en torno a cuánta tarea es demasiada y cuánto tiempo deberían de dedicar los alumnos a hacerla. Algunos docentes optan por seguir la regla de diez: dedicar diez minutos al día por grado. Es decir, un estudiante de primero de primaria deberá dedicar diez minutos a su tarea, mientras que uno de último año podría dedicarle hasta 120 minutos al día.

El problema es que falta comunicación y coordinación entre maestros sobre la cantidad de tarea que encargan por materia. Esto termina siendo problemático para los alumnos porque puede resultar en una cantidad excesiva de tarea por área, incluso en épocas de proyectos finales o exámenes.

Para maximizar el beneficio de la tarea, los maestros deberían comenzar por preguntarse:

  • ¿Es necesario asignar tarea o se puede hacer en clase?

  • ¿La tarea complementa y contribuye lo que se vio en el aula?

  • ¿El estudiante cuenta con suficiente información para hacer la tarea solo?

  • ¿Cuál es el propósito e intención de la tarea? ¿Tengo algún objetivo en mente?

  • ¿Cuánto tiempo le dedicará el alumno a la tarea?

  • ¿De qué manera puedo controlar si se está sobrecargando o no a los alumnos?

Aunque asignar tarea sí tiene beneficios, es tiempo de analizar si este recurso académico hace más mal que bien. Especialmente debido al incremento que ha tenido en los últimos 30 años. Por ello es conveniente que los docentes analicen el impacto que tiene en la calidad de vida de sus alumnos, especialmente en los más jóvenes, a quienes les quedan más de 10 años de escuela por delante.

Fuente e imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/se-deberia-prohibir-la-tarea

 

 

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“Saber escuchar a los estudiantes es vital para el avance educativo”

Por: Marta Moreno.

A menudo nos referimos a la importancia de que los estudiantes aprendan a escuchar activamente pero, ¿qué pasa con el docente? José Antonio Fernández Bravo, maestro y autor de ‘La sonrisa del conocimiento’ nos cuenta cuáles son los beneficios y por qué todos los profesores deberían escuchar al que aprende.

José Antonio Fernández Bravo es docente, investigador educativo y el autor de ‘La sonrisa del conocimiento’ en el que propone ‘CEMA’, un método de aprendizaje que describe los pasos que debe dar el que enseña para provocar saber en el que aprende. En la obra hace especial hincapié en la importancia de la escucha activa por parte del profesor y de saber escuchar a los estudiantes y describe diferentes beneficios y herramientas para poder llevarlo a cabo dentro del aula.

Pregunta: ¿Cómo puede conseguir un docente que el estudiante crea en sí mismo?

Respuesta: Haciéndole sentir que los demás creen en él, al tener en cuenta en todo momento lo que quiere expresar. El docente debe dirigirse al alumnado con una actitud de encuentro, de cercanía, de búsqueda conjunta: “¿Qué podríamos hacer para…?” “¿dónde podríamos encontrar?” “¿cómo podemos saber si es cierto o falso?”, “¿qué se te ocurre a ti?”, “¿qué pasaría si?” Son formas de actuar que llevan por mensaje implícito un “cuento contigo”. Un mensaje que anima a respetar todas las respuestas, por absurdas que puedan parecer, y provoca la necesidad -entre los estudiantes- de formular nuevas preguntas que les ayudarán a encontrar el conocimiento; sin negar o afirmar, con bien o mal.

Les reforzamos su creer en sí mismos, cuando les ponemos en situación de tomar decisiones propias y se les ayuda a responsabilizarse de las consecuencias que se derivan de las decisiones que toman. De estas ideas podemos deducir que las metodologías activas son imprescindibles en nuestras clases -a cualquier edad-, y que la información verbal de forma exclusiva, por parte del que enseña, debilita seriamente la autoestima, la confianza, la seguridad, la implicación… de los que aprenden; variables todas fundamentales para el desarrollo personal.

» La información verbal de forma exclusiva, por parte del que enseña, debilita seriamente la autoestima de los que aprenden «

Una persona empieza a creer en sí misma cuando lo intenta, y termina creyendo en sí misma cuando lo consigue. El profesor, maestro debe favorecer, patrocinar, sostener y acoger situaciones en las que nuestros alumnos pierdan el miedo a intentarlo, y a reintentarlo, hasta que consigan un éxito mayor que el estimado.

Pregunta: ¿En qué sentido es importante que un docente sepa escuchar a sus alumnos?

Respuesta: Los criterios y valores culturales de la sociedad actual son diferentes a los de otras épocas. Incluso, dentro de una misma sociedad hay diferentes perfiles de personas (varias culturas, costumbres locales diferentes,…) Si a esta premisa se le añade que cada persona es única, la escucha no puede ser una propuesta hipotética, sino una incorporación categórica y vital para cualquier avance educativa.

Si enseñar es ante todo producir aprendizaje, la brújula del docente debe señalar en todo momento a la manera de aprender. Son los alumnos los que marcan las tendencias educativas, y los buenos resultados de aprendizaje los que garantizan su actualidad. Es necesario saber escuchar para enseñar desde el cerebro del que aprende con la sonrisa del conocimiento.

» Son los alumnos los que marcan las tendencias educativas «

Pregunta: A menudo hablamos de los métodos para que los estudiantes aprendan a escuchar pero, ¿cómo aprende un docente?

Respuesta: Obteniendo respuesta a las preguntas: “¿Por qué hacen lo que hacen?”, “¿por qué dicen lo que dicen?”, “¿por qué sienten lo que sienten?”, “¿por qué reaccionan como reaccionan?”, “¿Por qué perciben lo que perciben?” Para ello hay que distinguir las necesidades del que aprende de los deseos del que enseña. Es fundamental creer en el que aprende, entendiendo que:

  • Nadie responde por azar a no ser que haya sido intimidado,
  • Nadie quiere responder de forma equivocada cuando conscientemente conoce la respuesta correcta.
  • Siempre hay un porqué para lo que hacemos, lo que sentimos, lo que percibimos, lo que sentimos…
  • Ni existe, ni existirá método de enseñanza superior a la capacidad de aprendizaje de la mente humana.
José Antonio Fernández Bravo

Pregunta: ¿Debería otorgarse más importancia a la escucha activa en la formación docente?

Respuesta: Escuchar es un procedimiento que nos lleva a un objetivo previsto para alcanzar un determinado fin. En la formación docente el fin no es escuchar, sino sacar adelante a nuestros alumnos: que quieran saber, que sepan bien, que apliquen correctamente lo que saben… buscando siempre el desarrollo integral de la persona. La escucha activa implica escuchar para actuar, con el propósito de obtener respuestas, canalizar propósitos, justificar satisfacciones, resolver problemas, modelar soluciones, descifrar los códigos de la disposición y el encuentro, etc.; para devolverles mejorado lo que nuestros alumnos nos han ofrecido.

Pregunta: ¿De qué manera está vinculada la creatividad con el saber escuchar?

Respuesta: No tiene sentido enseñar -por ejemplo- a restar a todos los niños de una clase de la misma manera, porque ellos tienen distintos procesos de pensamiento y distintas formas de aprender. La misma idea podríamos transferirla al aprendizaje de cualquier otro contenido, tema o concepto. Cuando un colegio enseña con el procedimiento ‘ABC’, difícilmente escuchará a los niños que necesiten del procedimiento que se identifique con una letra distinta a esa. Saber escuchar implica aceptación y respeto por lo que te dicen, para transformarlo en conocimiento, y esa transformación precisa mucho de la creatividad por el potencial de éxito que tiene la pluralidad de alternativas, frente a un único camino de difícil previsión meteorológica.

Pregunta: ¿Qué puede aprender un docente (o un padre/madre) de los niños?

Respuesta: Aprenderán a desvelar enigmas, generar ilusión por descubrir cosas y tener oportunidades para aplicarlas.

De los niños, un docente aprenderá a ser docente, una madre a ser madre y un padre a ser padre. Parece obvio, pero quizás no seamos conscientes de lo esencial. ¿Cómo puede un docente aprender a ser docente de niños sin los niños? ¿Cómo puede un padre o una madre aprender a ser padre o madre sin sus hijos? Cuando imaginamos el saber lo único que sabemos es que imaginamos. La única realidad que contiene el saber es conocer la realidad.

No todos los docentes, padres o madres aprenden de los niños, pero ninguno podrá hacerlo sin ellos; es decir, que no aprenderán los que de los niños no aprendan; y, que lo que aprendan estará siempre en función de su actitud.

Pregunta: ¿En qué consiste el método CEMA?

Respuesta: Describe los pasos que debe dar el que enseña para provocar saber en el que aprende. Es como la ingeniería del camino para la adquisición del conocimiento.

José Antonio Fernández Bravo

En los métodos tradicionales, el docente es el proveedor de los contenidos elaborados y el alumno los consume. Es difícil obtener conocimiento si el proceso que se sigue consiste en aceptar la información que se recibe, memorizar la información recibida y, por último, asistir a la conjetura de esperar que el alumno entienda lo que ha memorizado. INFORMAR, MEMORIZAR y ENTENDER (I-M-E)

Muy diferente es la ruta que establece el método CEMA:

  • Comprender, dar sentido propio al correcto significado.
  • Enunciar, informar con rigor y claridad. Necesariamente después de que se haya comprendido.
  • Memorizar-retener-reproducir. Es el tercer paso; guardar en el recuerdo cómo se llama lo que ya se sabe qué es.
  • Aplicar para fortalecer el aprendizaje y adquirir el saber. Paso final para el resurgir, acoplar y transferir.

COMPRENDER-ENUNCIAR-MEMORIZAR y APLICAR (C-E-M-A). Es un método ontológico-epistemológico. Por un lado, comprende al que aprende (tiene en cuenta a la persona, al ser en todas sus dimensiones, cree en esa persona, encuentra una explicación para sus actos, busca el entendimiento de su manifestación y conducta …); por otro lado, exige que comprenda el que aprende (alcanzar el significado, adquirir conocimiento, declarar sentimientos, entender comportamientos, …).

Pregunta: Para terminar, un pequeño test… ¿qué te sugieren las siguientes palabras?

  • Escuchar: generosidad
  • Escuela: los múltiplos de las condiciones
  • Educación: el porvenir del respeto
  • Infancia: el tesoro que más enriquece
  • Enseñanza: rompecabezas de un sueño

Fuente de la entrevista: https://www.educaciontrespuntocero.com/entrevistas/jose-antonio-fernandez-bravo-escuchar-estudiantes/111192.html

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El aforismo de la buena enseñanza: carta abierta a los futuros educadores

Por: Pluma Invitada

“Lo poco que he aprendido carece de valor,
comparado con lo que ignoro y no desespero por aprender”.
-Descartes

Quien ha participado en la vinculación semiótica del niño al mundo cultural creado por los adultos, podrá entender que la riqueza del intercambio maestro-alumno, radica en el aprendizaje, no en la enseñanza. Enseñar a leer, implica antes, un aprender a leer.

Si has observado de cerca, el esfuerzo cognitivo que los niños de educación primaria realizan, para entender las fórmulas de las áreas y volúmenes de cuerpos geométricos, entenderás que en su esfuerzo de discernimiento, se oculta la mejor lección para el docente: los objetos culturales atemporales renacen en un tiempo biográfico particular.

Si al dedicarte a la docencia, alcanzas a comprender, el esfuerzo cognitivo que los alumnos de secundaria realizan para reconstruir el tiempo histórico de la humanidad, en su tiempo histórico personal, podrás entender que el mayor aprendizaje emergió de los estudiantes.
Cuando trabajas con estudiantes de licenciatura en educación, que se tornan confiados y devotos a los panteones pedagógicos de sus profesores, y elucubran altares a corrientes y movimientos de renovación pedagógica, entenderías que la mejor habilidad que podrías coadyuvar a construir, es la de la duda sistemática. Que la afiliación y la desafiliación pedagógica suceda cada semestre. No importa.

Si tienes la distinción profesional de ingresar a una maestría como docente, y te encuentras a profesionales de la educación, ansiosos de abdicar sus viejos y mohosos reinos de certidumbre y tranquilidad intelectual, comprendes como maestro, que la revolución cognitiva apenas empieza.

Cuando súbitamente emerges de las sombras envolventes de la caverna -ese cómodo escondite, que al abrir y cerrar de ojos, se convirtió en la peor trampa inmovilizante-. Emergencia que deja tras de sí la autoflagelación nocturna, por los paisajes abiertos de la responsabilidad compartida. Entiendes que tu aprendizaje, es la asignatura no cursada en tu formación inicial.

Si además de todo lo anterior, estableces un diálogo franco y abierto con tus alumnos de doctorado, comprendes que otros profesionales, con trayectorias en ocasiones más extensas que la propia, están en la misma búsqueda que te motivó desde hace 26 años, desplazarte de los cálidos entornos de la autocomplacencia, a los territorios desolados y agrestes del cambio educativo y el desarrollo profesional amplio.

Estos alumnos, como los anteriores, te enseñan en tu aprender cotidiano, que la lucha por el conocimiento profesional es compartida y cotidiana.

En suma, el aforismo de la buena enseñanza es el siguiente: si quieres enseñar, antes deberás querer aprender.

Y en esta tarea, no hay atajos, ni recetas. El itinerario para aprender desde la profesión docente, es íntimo y personal. No existe, ni existirán dos rutas idénticas. Cada quien las construye desde su contexto, desde su ideario pedagógico y desde su voluntad por conocer.

La consecuencia de este hecho es puntual: si no estás dispuesto a aprender, lo tuyo jamás será, enseñar. Dedica tu esfuerzo y tu energía a otras tareas, no a la enseñanza.
Pero si tu voluntad de conocer, está discretamente enlazado a tu ADN, bienvenido a la más hermosa profesión. Te ocupamos, inspirando a otros con tu magisterio en cada aula, en cada escuela, en cada comunidad, en cada ciudad de nuestro país.

Y parafraseando al viejo poeta:

Si por casualidad lees estas líneas, está bien. Y si jamás las lees. También, estará bien.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/el-aforismo-de-la-buena-ensenanza-carta-abierta-a-los-futuros-educadores/

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El “currículum de felicidad” de Dalai Lama que se enseñará en India

Redacción: El Nacional

El estado de Delhi, en India, anunció que introducirá en las escuelas el programa del líder espiritual tibetano para fomentar el bienestar interior y la felicidad de los alumnos.

Fomentar el bienestar interior y la felicidad de los alumnos a través del entendimiento de la mente y las emociones humanas.

Ese es el objetivo del «currículum de la felicidad» que presentó el exiliado líder espiritual tibetano, Dalai Lama, y que se enseñará en 1.000 escuelas del estado de Delhi, en India.

El anuncio se hizo a principios de julio en una ceremonia conjunta en la que estuvieron presentes las autoridades estatales de educación.

La noticia, divulgada ahora por la agencia Reuters, generó gran interés en las redes sociales hasta convertirlo en uno de los temas más comentados de este jueves.

«Nuestra meta es alcanzar y desarrollar la compasión y la felicidad. Para lograrlo necesitamos mayor conocimiento de todo el sistema de emociones», declaró Dalai Lama.

«India es el único país que puede incorporar la educación moderna al ancestral conocimiento indio. Esto es necesario para hacerle frente a las emociones destructivas del mundo», explicó el líder espiritual.

Resaltó, sin embargo, que esos valores del programa educativo no están basados en la religión sino en el sentido común y el conocimiento científico.

Sabiduría india

Dalai Lama djo que las antiguas prácticas indias para cultivar una mente calmada y tolerante (conocida como shamantha) y la percepción (yipashanya) generan un sutil entendimiento de los mecanismos de la mente.

Asimismo, aseguró que la sabiduría india fomenta la compasión y la no violencia.

Dalai Lama inauguró el programa con el ministro en jefe del territorio capital de Delhi, Arvind Kejriwal (der.) y el vice ministro en jefe de Delhi y también encargado del departamento de Educación, Manish Sisodia (izq.) Foto: GETTY IMAGES

«Aunque las maneras de enfrentar las emociones destructivas están explicadas en los textos budistas, no hay razón por la cual no podamos extraer ese conocimiento y examinarlo de una forma secular y académica», expresó.

El religioso prevé que tomará entre seis meses y un año que los estudiantes alcancen el estado interior al que se aspira.

El currículum está diseñado no solo para transformar a los estudiantes en buenos seres humanos que puedan propagar la felicidad, sino que ellos mismos se conviertan en profesionales relajados que no se dejen llevar por la corrupción.

Las «clases de felicidad» empezaron esta semana y constan de un período diario de 45 minutos con varias actividades y ejercicios mentales enfocados en cómo mantenerse feliz.

Cada período empieza con una sesión de cinco minutos de meditación, seguidos de prácticas de concienciación, de gratitud e historias y actividades basadas en valores y morales.

Unos 800.000 estudiantes desde el nivel de guardería hasta el octavo grado participan en el programa.

¿Cómo son las clases?

Los estudiantes tienen cinco minutos para tranquilizarse y prestar atención a lo que sucede a sus alrededores. Esa es una de las maneras de concienciar.

Después, podrán escoger entre 20 historias y 40 actividades innovadoras que les servirán para pensar de manera lógica y creativa, y para entender su papel en el sistema social y en la naturaleza.

Los cursos son para escolares desde el nivel de guardería hasta el octavo grado Foto: GETTY IMAGES

Las autoridades aseguraron que no habrá presión para completar todas las actividades del currículum. Lo importante es que el mensaje correcto sea absorbido por los alumnos.

Manish Sisodia, que es el vice ministro en jefe de Delhi y también encargado del departamento de Educación, lo calificó como «el más importante desarrollo en el sistema educativo que se concentra en la buena salud mental, el carácter y la adaptación».

Para Sisodia, los problemas de terrorismo, corrupción y contaminación pueden ser resueltos a través de la enseñanza escolar con una educación centrada en el ser humano.

«Los niveles de felicidad y bienestar han disminuido mientras que el estrés, ansiedad y depresión han estado aumentando», señaló el funcionario.

«El bienestar mental de un niño es importante. Niños felices aprenden más y están mejor dispuestos a aprovechar su potencial», dijo a los medios.

«Debimos haber hecho esto hace 100 o 150 años y no olvidarnos del verdadero significado de la educación. Nuestro sistema educativo solo genera funcionarios y falló en crear mejores seres humanos», reconoció.

La perspectiva ahora es poder extender el programa a otras escuelas por toda India y, como objetivo final, al resto del mundo.

Fuente: http://www.el-nacional.com/noticias/bbc-mundo/curriculum-felicidad-dalai-lama-que-ensenara-india_244765

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