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¿Una pedagogía del adoctrinamiento? La potencia escolar y los intentos por cancelarla

Por: Antonio Pinilla

Las polémicas mediáticas alrededor de las denuncias por adoctrinamiento en colegios colombianos nos invitan a preguntarnos sobre las amenazas y retos de las escuelas hoy.

El estallido social y la emergencia sanitaria que vive Colombia no han sido indiferentes con las escuelas. Entre una pandemia que ha revelado –para quienes no han estado prestando atención– la vulnerabilidad de un sistema desfinanciado, desigual y precarizado y un aparato mediático empeñado en sus ataques a los docentes movilizados por la educación y la justicia social, una serie de polémicas pedagógicas –sobre los contenidos y las formas de los espacios escolares– han llegado a los titulares noticiosos. En efecto, la situación no solo ha obligado a cambiar la arquitectura de salones, corredores y canchas a celulares, tabletas y computadores sino que ha significado una transformación de “lo escolar”. En línea con el análisis de los profesores belgas Maarten Simons y Jan Masschelein en Defensa de la escuela. Una cuestión cuestión pública (2014), esto puede constituirse en un intento por domesticar su potencial revolucionario y comunizante, esto es, la potencia de crear un espacio y un tiempo que se hace libre de las ataduras del mundo para posibilitar la aparición de una nueva generación que pueda renovar (su relación con) el mundo.

Parte de dicha amenaza ha tomado forma bajo las denuncias de “adoctrinamiento” que padres de familia y grupos políticos afines al gobierno han realizado durante los últimos meses. A finales de junio estuvo circulando un video en el que un padre de familia confrontaba a un profesor del Colegio La Merced de Cali en medio de una actividad sobre el paro nacional. El adoctrinamiento, sugería el padre de familia, se daba por el afán de un profesor que traspasaba los límites de lo que debe ser enseñado: “usted tiene toda la libertad de cátedra, pero no con ese tema”, resonó en el salón virtual. Otra reciente polémica sobre el adoctrinamiento en las escuelas ocupó titulares en abril, también en Cali, con un taller escolar de ciencias sociales sobre los crímenes de estado conocidos como “falsos positivos”. Las preguntas que pedían a los estudiantes investigar los hechos, sus responsables y consecuencias, fueron la excusa para que una senadora del partido de gobierno invocara la manipulación y el abuso de la autoridad pedagógica en contra del “deber ser” de la educación. Estos términos fueron, además, retomados por el aparato mediático para la fabricación de una “polémica” entre adoctrinamiento politizado e instrucción propiamente escolar.

FOTOGRAFÍA: @MAZULUR

BOGOTÁ, COLOMBIA

Como punto de partida para contrarrestar la interpretación que surge a partir de la fabricación mediática de estos hechos, es posible hacer uso de los anteriores ejemplos para identificar –y denunciar– un patrón por medio del cual se justifica un supuesto enfrentamiento entre los “defensores desinteresados” del deber-ser de las escuelas y las transgresiones adoctrinadoras de profesores con pretensiones políticas: ¿no atenta acaso este adoctrinamiento contra una institución educativa que simplemente pretende equipar a los estudiantes con lo que deben aprender para encontrar su lugar en la sociedad? ¿Para qué referirse al paro nacional o al conflicto armado si esto no contribuye al aprendizaje de los estudiantes y antes bien es un intento por politizar un espacio y un tiempo que debería estar por fuera de la política? Es una disputa, sugiere la matriz mediática, que pretende salvaguardar los prístinos terrenos escolares del embate de los intereses políticos.

Sin embargo, la relación que las denuncias de adoctrinamiento establecen con la realidad pedagógica que nos ocupa –la de cómo se “hace escuela”– devela una operación que pretende cancelar el acto pedagógico que fundamentalmente da lugar a lo escolar. De manera concreta, la reacción que fabrica estas “polémicas” alrededor del adoctrinamiento, la que se pretenden des-interesada o “neutral” ante el mundo, es precisamente la que se formula desde esferas ajenas a lo pedagógico buscando determinarlo a partir de preconcepciones sobre lo que ello debería ser. Volviendo sobre el trabajo de Simons y Masschelein, dicha reacción se constituye como amenaza al acto que, por un lado, crea un tiempo libre al entablar una relación abierta con el mundo como objeto de estudio y práctica y, por el otro, suspende el orden de la sociedad y de la familia para, de esta manera, democratizar la reivindicación de una generación que pueda revolucionar el actual estado de cosas. Atentar contra dicho acto equivaldría, entonces, a renunciar a la especificidad que separa a la escuela de otros entornos de aprendizaje, socialización o iniciación; significaría, en otras palabras, perder la escuela y lo que ella contribuye al mundo. Para sorpresa de pocos –¿de nadie?– los desinteresados defensores de nuestras escuelas son en realidad sus más acérrimos enemigos.

Tampoco nos debe sorprender que las denuncias provengan específicamente desde sujetos que se presentan como padres de familia o como defensores del status quo mediante sus afiliaciones políticas. Como afirman Simons y Masschelein, la escuela crea un espacio y un tiempo en el que los estudiantes se pueden encontrar como iguales que, escindidos de sus condiciones familiares o sociales, tienen la oportunidad de ocuparse del mundo para hacerlo común. Así, dichos actores se destacan en su reacción ante la escisión escolar para insistir en las condiciones y en las ataduras de los roles que las acompañan. Si tenemos en cuenta que, en el contexto de la pandemia, el “mejor” de los casos se ha presentado como uno que logra sintetizar el espacio-tiempo escolar y el espacio-tiempo familiar (estudiantes conectados desde sus hogares, miembros del ambiente familiar como tutores, etc.), lo que las escuelas se arriesgan a perder no son –solo– las habilidades y competencias que tanto se mencionan en el discurso mediático sobre el aprendizaje, sino la posibilidad de ver surgir una nueva generación.

En otras palabras, las denuncias que se fabrican al calor de los gritos contra el adoctrinamiento y la manipulación –las que precisamente no toman forma desde el espacio-tiempo pedagógico– pretenden domesticar la escuela para determinarla de acuerdo a nociones de un “debe ser” ajeno a lo propiamente escolar, nociones provenientes de otras esferas de la sociedad como la familia, los conglomerados económicos o las instancias del poder político. Con ello, su éxito solo puede llegar si logran cooptar la escuela para sí mismos, es decir, si logran encausar la potencia de libertad que constituye lo escolar, así como a la nueva generación que tiene la oportunidad de surgir gracias a ella, contra sí misma.

FOTOGRAFÍA: @MAZULUR

BOGOTÁ, COLOMBIA

Lo que estas denuncias comparten con otras “cruzadas” pedagógicas como Escola Sem Partido, en Brasil, o las recientes campañas contra la Critical Race Theory en los EEUU, es una profunda animosidad hacia la posibilidad de que las escuelas puedan hacer surgir una renovada relación con el mundo. Como afirman Simons y Masschelein, la forma escolar hace posible una potencia radical: la de “poner en juego” el mundo tal cual es para que, por medio del estudio y la práctica, sea ofrecido a los estudiantes para re-crearlo como interés común. La complejidad del escenario colombiano y latinoamericano hace aún más imperante este llamado por defender la escuela y experimentar con su radical potencial revolucionario. Al decir de los profesores belgas, hoy, más que nunca, debemos insistir, ante las fuerzas que pretenden cancelarla, en la tarea esencial de la escuela y de la educación: la renovación de la sociedad a través de la nueva generación.

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600 millones de niños siguen sin poder recibir educación por la pandemia

Por: swissinfo.ch

Unos 600 millones de niños en distintas regiones del mundo siguen sin recibir educación debido al cierres de sus colegios por la pandemia, alertó hoy UNICEF, que pidió que no se espere a que los alumnos y profesores estén vacunados para reabrir los centros escolares, que no fueron lugares de propagación del coronavirus.

“Educación, seguridad, amigos y comida han sido remplazados por ansiedad, violencia y embarazos entre adolescentes”, dijo el portavoz del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), James Elder, en una rueda de prensa en Ginebra.

UNICEF aseguró que hay evidencias claras de que los colegios de primaria y secundaria no estuvieron entre los principales espacios de transmisión del virus, mientras que las pérdidas que sufrirán niños y jóvenes por no asistir a la escuela puede que no se recuperen nunca.

“Si bien reconocemos que los líderes de todo el mundo se han visto obligados a elegir entre encerrar a sus comunidades o facilitar la propagación de una enfermedad peligrosa, las escuelas deberían ser las últimas en cerrar y las primeras en reabrir”, afirmó Elder.

En casi la mitad de países de Asia y el Pacífico los colegios llevan cerrados más de 200 días, y tras algunas de las suspensiones de clases más largas y algún retorno, en Latinoamérica y el Caribe hay 18 países y territorios donde las escuelas siguen sin abrir sus puertas tras 19 meses de pandemia.

Sin embargo, la región más afectada es África, donde unos 32 millones de niños han quedado fuera de la escuela debido a la pandemia, ya que los colegios volvieron a cerrar a mitad de año por el aumento de los contagios. Muchos menores ni siquiera habían podido regresar a las clases tras los primeros cierres.

A esas cifras se suman los 37 millones de niños que no recibían educación antes de la pandemia, por lo que el 40 % de los niños en edad escolar en África Oriental y del sur no van al colegio, con las consecuencias que ello conlleva, detalló el representante de UNICEF.

“En Uganda, entre marzo del año pasado y este junio se produjo un aumento de más de un 20 % en los embarazos de mujeres entre 10 y 24 años”, mencionó Elder como ejemplo de una de las consecuencias más graves que ha tenido esta pandemia para niñas y adolescentes, en particular en países pobres.

A estas alturas se sabe que la educación virtual no es una opción para al menos un tercio de los niños en el mundo, que carecen de equipamiento tecnológico y otras condiciones que les permitan seguir las clases desde sus casas.

UNICEF reconoció que la manera más rápida para que los niños vuelvan a las escuelas es acabar con la pandemia, por lo que ha pedido a sus donantes 659 millones de dólares para ayudar a los países con la distribución de vacunas, tratamientos y herramientas de diagnóstico en lo que queda de 2021.

https://www.swissinfo.ch/spa/coronavirus-educación_600-millones-de-niños-siguen-sin-poder-recibir-educación-por-la-pandemia/46820794

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Pim Pau: «El juego habilita y construye vínculos para apropiarnos del mundo y poder intervenirlo»

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Yemen: La falta de escolarización lleva a Iman a mejorar su aprendizaje

Asia/Yemen/23-07-2021/Autor(a) y Fuente: www.ilo.org 

Un programa multi-institucional ha dotado a cientos de yemeníes vulnerables de conocimientos para mejorar su educación general y su formación en el puesto de trabajo, proporcionándoles los medios para asegurarse unos ingresos sostenibles.

SANAA (OIT Noticias) – Iman Mohammed proviene de una familia de 11 personas en la aldea de Bani Quis, en la gobernación noroccidental yemení de Hajjah. La familia es mantenida económicamente por su padre, un jornalero y repartidor de motocicletas.

Mohammed abandonó la escuela a una edad temprana porque carecía de medios para llegar a su escuela, situada a unos seis kilómetros de su pueblo. Ahora, con 18 años y sólo semianalfabeta, desearía haber tenido la oportunidad de aprender en la escuela.

«Recuerdo que fui una excelente alumna de primaria, pero desgraciadamente no sé leer ni escribir como muchas otras chicas de mi edad que ya han terminado el instituto», afirma.

Decidida a buscar otras opciones de aprendizaje para obtener habilidades profesionales prácticas, Mohammed se unió a un plan de aprendizaje: el componente de habilidades y emprendimiento del Programa Conjunto de Apoyo a los Medios de Vida Resistentes y la Seguridad Alimentaria en Yemen (ERRYJP II) . El programa está financiado por la Unión Europea y la ASDI, y el plan es aplicado por la OIT en colaboración con la Fundación Ghadaq de Yemen.

«Aunque esta formación se imparte en el pueblo de Kashir, que está a seis kilómetros de mi aldea, de ninguna manera iba a perder esta oportunidad de aprender algo nuevo en mi vida», dijo Mohammed.
Su determinación de aprovechar al máximo la nueva oportunidad de formación era evidente para Ahlam Ali Hussein, instructora teórica del Ministerio de Educación Técnica y Formación Profesional (MTEVT), especializada en sastrería, confección y diseño de moda.

«Aunque Iman es semianalfabeta, demostró un gran interés y consiguió dominar con bastante facilidad los fundamentos de la confección y la costura», dijo Ahlam Hussein.

Además de la instrucción teórica, Mohammed adquirió útiles conocimientos de costura gracias a la formación práctica que recibió en el Laboratorio de Costura Kashir de su maestro artesano, Ashwaq Darweesh.

«Iman no sabía mucho sobre costura y confección, pero aprendió rápidamente y confeccionó prendas bien confeccionadas», dijo Ashwaq Darweesh.

Mohammed ha empezado a coser vestidos en su casa y espera que esto se convierta en un negocio próspero que le proporcione una fuente de ingresos sostenible.

«Por lo general, la confección de una prenda media requiere 2.000 riales yemeníes (unos 8 dólares), teniendo en cuenta el coste de los cuellos, el hilo y la tela», explicó. «Cuando vendo la pieza final, se vende por al menos 3.000 riales, lo que me da un beneficio de unos 1.000 riales».

«Durante las vacaciones de Eid pude obtener un buen beneficio», añadió, reflexionando sobre los resultados de las habilidades que consiguió durante la fase de formación. «Hice unos 12 vestidos tradicionales de mujer, dos vestidos normales y tres pares de pantalones».

Mohammed es una de las 590 aprendices que recibieron formación teórica, de habilidades para la vida y financiera, seguida de formación en el puesto de trabajo impartida por 320 maestros artesanos (MCP). El programa había proporcionado previamente a los maestros artesanos formación sobre metodologías de aprendizaje, formación y evaluación basadas en la competencia (CBT/A) y seguridad y salud en el trabajo (OSH). De este modo, los PCM estaban preparados para formar a los aprendices y ayudarles a mejorar sus condiciones de trabajo.

ERRYJP II  es un programa de tres años financiado por la Unión Europea (UE) y la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo (ASDI), y ejecutado en Yemen por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) en seis gobernaciones vulnerables: Abyan, Hajjah, Hodeidah, Lahj, Sanaa y Taiz.

Fuente e Imagen: https://www.ilo.org/global/about-the-ilo/mission-and-objectives/features/WCMS_814357/lang–es/index.htm

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Ecuador: Presentación estrategia interagencial para la prevención del embarazo, violencia basada en el género y violencia sexual en el ámbito educativo

América del Sur/Ecuador/23-07-2021/Autor(a) y Fuente: es.unesco.org

En una reunión ampliada con la ministra de Educación de Ecuador, María Brown Pérez, el 5 de julio, UNICEF, UNFPA, PMA y UNESCO presentaron la estrategia interagencial para la prevención de embarazos, violencia basada en el género y violencia sexual en el ámbito educativo.

La realidad de los países de la región en cuanto a embarazos no intencionados en adolescentes, violencia de género y particularmente la violencia sexual en el ámbito educativo es alarmante, estos son fenómenos históricos y estructurales que requieren, para su correcto abordaje, una respuesta estructural, intersectorial y multinivel.

En este sentido, consideramos que las respuestas conjuntas tienen mayores posibilidades de incrementar los impactos positivos, contribuyendo con la política pública, así como su implementación en los distintos niveles de gestión territorial.

La evidencia demuestra que el trabajo en sexualidad debe estar presente en todas las áreas del conocimiento y debe abordarse de manera integral y está alineado con el ejercicio del derecho a la educación, el derecho a la salud, así como los derechos sexuales y derechos reproductivos. Es nuestro compromiso brindar asistencia técnica para incorporar procesos de educación integral de la sexualidad en los sistemas educativos, con pertinencia, basados en la evidencia, con enfoque de derechos y perspectiva de género para promover el desarrollo integral del estudiantado.

Fuente e Imagen: https://es.unesco.org/news/presentacion-estrategia-interagencial-para-la-prevencion-del-embarazo-violencia-basada-en-el-genero-y-violencia-sexual-en-el-ambito-educativo

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Simulación de una educación de la sanidad

Por: Eduardo Hernández de la Rosa

El proceso de confinamiento que hemos vivido como humanidad ha reflejado las desigualdades que existen en nuestro presente. Tal como se ha dicho por algunos autores, la posmodernidad ha llegado, pero no de la misma manera para todos (Fullat), este ejercicio de confinamiento nos ha mostrado  las diferentes realidades en las que el riesgo (Beck), se convierte solo en una opción psíquica, más que una realidad inminente.

Si bien, en los contextos periféricos (Wallerstein), la muerte aparece como un culto, como una forma de manifestarse ante las realidades opresoras (Maffesoli, Scot), también emerge como una circunstancia conocida, vivida y natural, que muestra aquellos dibujos que se hacían por los cines más críticos (Buñuel) donde aludían lo crudo de las realidades en las que se vive.

Mi razonamiento aparece del lado de las realidades con las que convivo, aquellas que mostraron desde el inicio la otra cara de la moneda, por un lado, la de la necesidad de confinamiento y por el otro la de posibilidad de confinamiento, claramente ambas con circunstancias distintas.

Así, las realidades latinoamericanas expresaron en lo cotidiano, zonas completas en las que la necesidad de alimentarse era la razón más urgente para no pensar en confinamiento, más que la necesidad de salvaguardar la integridad.

Del confinamiento, emergieron movimientos y transformaciones no deseadas, como resultado del empuje del dispositivo de control salubre en las sociedades. Del lado de la educación, aparecieron ejercicios que impulsaron la migración forzada hacia el proceso de sociodigitalización de las comunidades educativas, siendo esto, una analogía a una estampida, en donde los más veloces podrían mirar y tomar las decisiones del rumbo, por sus condiciones, pero los más lentos, tendrían a sufrir atraso y consecuencias difíciles en su andar.

De la misma manera, el proceso sociodigital cobró factura y expresó de manera constante las dificultades existentes en su desarrollo. Así, se introdujeron dentro del quehacer educativo muchas formas y propuestas de operar la formación cívico-técnica en los estudiantes, sin embargo, las resistencias aparecieron y las formas íntimas de vida se convirtieron en parte del entretenimiento de la construcción formativa, especialmente donde el streaming podía ver su lugar.

Ahora bien, no solo eso cambió, sino que la industria de la sanitización también tuvo un crecimiento, promoviendo un gran simulacro de guerra contra el enemigo invisible. El instrumental militar para hacer frente al enemigo cundió todos los espacios, tanto en público como en lo privado, tanto en lo visible como en lo íntimo; caretas, cubrebocas, googles, guantes, sanitizadores e incluso trajes sanitizantes de diferentes niveles de calidad, se convirtieron en las nuevas formas de negocio para muchos que pudieron ver en el riesgo del contagio un modo de vida, mediante la simulación de la prevención.

Derivado de la necesidad de estos equipamientos, aparecieron reportajes, sobre las funcionalidades de uno u otro aparato para alejar, evadir, prevenir, erradicar e incluso minimizar el virus. Al lado de dicho instrumental de “guerra” contra el SARS-CoV-19, aparecieron otros instrumentos, como lo fueron los “memes” cuyos mensajes aludían al virus desde el aspecto más sarcástico posible, así como dispositivos institucionales, como los semáforos epidemiológicos, cuyas métricas decidían si el confinamiento era menor o más riguroso.

Aún con esta biopolítica, en la vida real, todo podría ser distinto, las personas caminando sin las restricciones de los metros necesarios, hacían ver al enemigo invisible como un mito, como si pudiera prevenirse su asalto a través del aparato sensorial humano, siendo los indicadores bióticos para poder identificar la amenaza  “el estornudo, la tos, la temperatura”, tan pronto es identificado algo de ello, se estigmatiza y se genera un abandono social inmediato.

El gran simulacro, aparece sobretodo en épocas de elecciones, sabedores de que la pandemia no cambia de un momento a otro, que los procesos de contagio se mantienen, aparece la llegada de dosis, para el caso del continente americano, al menos, son evidentes la llegada de vacunas previas a las elecciones, de la mano de la esperanza prometedora de una realidad dosificada como preámbulo del fin del confinamiento.

Al concluir las elecciones, la euforia disminuye y sucede lo esperado, de nueva cuenta se reactivan los colores no deseados del dispositivo del estado: el semáforo epidemiológico, por lo que la esperanza se mantiene nuevamente en espera.

Las autoridades educativas institucionales si bien realizan todas las acciones posibles dentro de la comprensión de sus esfuerzos socioculturales y de las recomendaciones de sus asesores, a todas luces, se observa, que aún son insuficientes, pues ante realidades heterogéneas, donde la pandemia está dosificada, no solo por biología, sino también por condición social, las necesidades y los semáforos se vuelven solo aparatos de simulación institucional, frente a realidades de necesidad coyuntural.

Mientras tanto, se sigue haciendo teoría de lo sociodigital, sin mirar las realidades, sin comprender que los procesos de confinamiento, provocan más que un resguardo al riesgo de nuestra biología, la urgencia de transformar  nuestras necesidades, se olvida que en un contexto desigual, las políticas homogéneas, generan desigualdad y que los cambios, no son ni serán en una sola medida.

El vivir cotidianamente nos expresa las realidades, la sociodigitalización, solo es una forma de enfrentar la pandemia, para intentar mantener el sistema en el que se vive, no obstante, las organizaciones deberán de atender de manera recurrente, que el ser humano no puede mantenerse bajo el síndrome multiscreen del homeoffice, la anomia que produce la adaptación del sistema al confinamiento y la búsqueda de posibilidades de interacción a través de la mediación tecnológica, emergerá de formas que poco sospechamos.

Mientras tanto, las instituciones proveerán de dispositivos de control biopolítico a sus comunidades cautivas, lo cual tendrá como consecuencia un conjunto de construcciones subjetivas en la interiorización de prácticas de la cotidianidad, por lo que se deberá poner especial atención al “simulacro de la sanitización, no solo en una institución, sino en las realidades que vivimos y operamos”.

Referencias

Fullat, O. (2011) Octavi Fullat, filósofo catalán – Posmodernidad e incertidumbre. CNN. recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=0bg7HjXBz1A

Maffesoli, M. (2005). La tajada del diablo. México: Siglo XXI.

Scott, J.(1990). Los dominados y el arte de la resistencia: discursos ocultos. México D.F., México: Ediciones Era.

Beck, U. (2002) La sociedad del riesgo. Madrid: Siglo XXI de España Editores

Wallerstein, I. (2005). Análisis del Sistema Mundo. Una introducción. México: Fondo de Cultura Económica.

Fuente: El autor escribe para OVE

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