Este documento se propone reunir materiales que pueden servir para trabajar durante los períodos en los que, por diferentes motivos, puedan o deban suspenderse las clases presenciales en el sistema educativo.
Por ser una problemática que ha sucedido en diferentes lugares del mundo, hay ya experiencias y materiales desarrollados, que pueden servir de ejemplo, aportar ideas, transformarse en recursos que pueden ser utilizados con provecho.
La primera sección destinada a reflexiones sobre las implicaciones de la creación de una universidad pedagógica para el Buen Vivir. La segunda sección sobre aquellos elementos estratégicos fundamentales para el Buen Vivir. La segunda sección sobre aquellos elementos estratégicos fundamentales para la universidad: su planificación estratégica desde una visión académica, y finalmente una tercera sección destinada a relievar el trabajo de las coordinaciones y direcciones académicas y administrativas de la universidad.
Europa/Rusia/19 Marzo 2020/https://mundo.sputniknews.com/
El ministro de Educación de Rusia, Serguéi Kravtsov, anunció el adelanto de las vacaciones de primavera en las escuelas del país del 23 de marzo al 12 de abril como medida de precaución para frenar la propagación del coronavirus.
«Se decretan vacaciones en las escuelas desde el lunes 23 de marzo hasta el 12 de abril, incluido» , dijo el titular de cartera en la primera reunión del grupo de trabajo que coordina medidas con las autoridades regionales.
Rusia registra hasta la fecha 114 contagiados con el coronavirus, ocho de ellos se recuperaron y recibieron el alta médica.
Kravtsov se refirió también al grupo de trabajo que integran funcionarios del Ministerio de Educación y de la Oficina de Supervisión Educativa.
La función principal del organismo, explicó, es coordinar el funcionamiento de guarderías, colegios y las escuelas técnicas.
El ministro anunció además el lanzamiento de una plataforma de asistencia para directores, maestros y padres de familia sobre las clases a distancia.
Reseñas/19 Marzo 2020/Autor: Javier Arazola/eldiariolaeducacion.com
En estos tiempos de confinamiento, el cine puede ayudarnos a reflexionar sobre la compleja relación entre profesores y adolescentes. Javier Arazola, director de cine, nos recuerda el poder salvador del cine y la educación
Dijo Mark Twain que la ficción salva mientras la realidad mata, así que imaginen que el aula de cualquier colegio es un teatro. El estrado, a modo de escenario, permite al profesor representar su obra ante un bullicioso público, sus alumnos. Lo más hermoso de todo es que la obra que interpreta está destinada a hacer de ellos seres humanos más ilustrados y por ello autónomos, abriéndoles las puertas del camino que les llevará, quizá algún día, a la plenitud de la madurez. Imaginen que la educación, como la ficción, salva.
Les confieso que si algo he echado de menos en mi juventud han sido profesores capaces de seducirme. Pocos tuvieron el talento de invitarme a adentrarme en su disciplina con curiosidad y placer, tal vez heridos la mayoría por el letal desencanto que nace de la rutina. Es precisamente contra ese desencanto que el cine suele retratar a los personajes que pueblan esas aulas en las que empieza todo, como rezaba el título de una celebrada película de Bertrand Tavernier.
Apuesto a que lo primero que les vendrá a la cabeza es la imagen de esos muchachos alzados sobre sus pupitres exclamando aquello de “Capitán, mi capitán” ante un abrumado Robin Williams en el momento del adiós. No soy especial amante de El club de los poetas muertos (1987) de Peter Weir. Creo que en ella prima más el sentimentalismo ‘buenista’ que el verdadero sentimiento, una pena, porque si por algo destaca Peter Weir es por su capacidad para reflejar poética y sensualmente su delicada, extrema y hasta hiriente sensibilidad.
En Semilla de maldad (1955), Richard Brooks situó al veterano de guerra y profesor de Gramática Richard Dadier (Glenn Ford) en un colegio situado en los barrios menos favorecidos de una gran ciudad, poblado por los más descarriados herederos de la posguerra. Y le enfrentó al problema eterno del educador, el que comentó una vez con ironía el músico Sting, él mismo antiguo profesor de instituto: “Cuando entras en el aula te das cuenta de que tu trabajo consiste en civilizar a 30 delincuentes en potencia que te esperan con los cuchillos afilados”.
Por supuesto, el liberal y progresista Richard Brooks denunció el riesgo de que triunfara el caos (el inquietante Vic Morrow, en su debut, encarnaba al temible líder de una “rebelión” salvaje y nihilista), pero el humanismo del profesor conseguía atraer a su causa al líder negro, orgulloso e insolente de la clase (Sidney Poitier, en falso precursor de los Panteras Negras). Semilla de maldad fue un filme potente y adelantado a su época, que puede ser interesante revisar hoy para comprobar cómo han evolucionado las cosas. Además, fue la película donde se escuchó por primera vez el Rock Around The Clock, de Bill Hayley, lo que equivale a decir que fue un faro que iluminó el nacimiento del rock and roll, movimiento musical juvenil por excelencia del siglo XX.
Hay que destacar que la manera que tiene de ganarse el profesor a sus alumnos es haciéndoles vivir sin que se den cuenta la estimulante experiencia de ver y pensar el cine. La ficción y la educación se alían para huir de la renuncia a la vida, es decir, para salvar a los que pueden ser salvados que, por desgracia, no son todos.
Otro profesor admirable es el especialista en la Roma antigua William Hundert (un impecable Kevin Kline) en El club de los emperadores (2002), de Michael Hoffmann, un espíritu clásico que se enfrenta totalmente solo ante jóvenes de familias adineradas que no están demasiado por la labor de cultivar un humanismo que les huele a rancio. Lo hermoso de este personaje es su vulnerabilidad plagada de dudas, sobre todo cuando en el ocaso de su vida descubre que su fe y su esfuerzo para hacer del más inteligente pero díscolo de sus alumnos un ser honesto y moral no han servido de nada. Triste y desoladora conclusión que nos obliga a preguntarnos: ¿Qué es lo que vale realmente la pena en la labor de educar?
En Profesor Lazhar (2011), de Philippe Falardeau, quizá nos da la respuesta un maestro argelino en perpetua lucha contra el desarraigo y el dolor causado por una trágica pérdida familiar. Al sustituir a una maestra de Montreal que se ha ahorcado en el aula donde daba sus clases, se ve enfrentado a la responsabilidad de hacer asumir lo que es la muerte a los traumatizados alumnos de la maestra, unos niños muy pequeños y vulnerables, especialmente los que han encontrado el cuerpo de la suicida. A través de la educación, el debate y la reflexión, no siempre fáciles de hermanar con lo más profundo de la sensibilidad infantil, pero también al compartir su dolor con el de los niños, consigue que estos pequeños aprendices de héroes den un paso fundamental hacia la complejidad de la vida.
Fotograma de El profesor Lazhar
Filme delicado y sensible, a mi juicio apasionante porque da prioridad a la vertiente más humana, más cercana y más cálida y no rehúye mostrar la fragilidad de la condición humana al tiempo que nos invita a asumirla como una terrible, inevitable pero fortalecedora compañera de viaje. La educación salva. También a los profesores.
En Francia, hay un largo y rico camino de películas sobre este tema, que va desde Cero en conducta (1933) hasta La clase (2008), de Laurent Cantet, pasando por el admirable documental Ser y tener (2002), de Nicolas Philibert.
En Cero en conducta, revolucionaria obra maestra de Jean Vigo, los niños se rebelan contra unos maestros casposos y mediocres, asfixiados por un sistema que, como suele ser habitual, premia al biempensante y castiga la vocación de libertad. Canto a la anarquía más jovial y desacomplejada, fue considerada en su momento hasta antipatriota por poner radicalmente en cuestión el sistema educativo de la Tercera República. Francesa.
En La clase, es el profesor quien descubre con perplejidad que sus valores tal vez ya no sirven ante una nueva generación de chavales que los rechazan por una incapacidad casi genética para comprenderlos. Al acercarse al teatro con ellos es cuando el cine se torna reflexión sobre sí mismo, como instrumento de análisis, como documento y, también, como recurso pedagógico. Filme rico, complejo, apasionante, abre puertas a afrontar la educación desde una perspectiva más actual que no siempre nos resulta cómoda.
La clase
No se puede acabar este texto sin hablar de François Truffaut, que jamás se imaginó –según confesó– rodando una película entera sobre un señor que se dedica a dar clases a un niño en una casa de campo y, sin embargo, lo hizo como nadie en El niño salvaje. Siempre atento y sensible al mundo de la infancia, Truffaut se aproximó por primera vez a la escuela con su mítica Los 400 golpes (1959), en la que la familia y la escuela se muestran incapaces de comprender, acompañar y ayudar al (muy a su pesar) conflictivo Antoine Doinel (Jean-Pierre Léaud) a encontrar su camino.
Retrato de un aprendizaje patoso hacia una posible, sólo posible, redención, el filme de Truffaut sigue siendo hoy una de las inamovibles cumbres del cine, tal es la fuerza de una valiente, radical y hasta impúdica honestidad que difícilmente dejará de conmovernos. En La piel dura (1976), un Truffaut más sereno y jovial se muestra encantado de presentarnos a un maestro más receptivo, cercano y cálido que el de Doinel y que, además, se convertirá en padre a lo largo de esta trama de niños que es, casi casi, una Historia de la Infancia.
Pero es en la sublime El niño salvaje (1970) en la que Truffaut alcanza uno de los momentos más bellos del cine en su relación con el mundo de la educación. Tratado con el distanciamiento de un falso documental, el filme narra la relación que, a finales del siglo XVIII, tuvo lugar entre el doctor Jean Itard y un niño asilvestrado, hallado en la región de Aveyron, un caso muy comentado en la época. En un tonificante esfuerzo, que en la realidad histórica acabó en fracaso, Truffaut consigue emocionar al describir con una frialdad casi clínica un proceso laborioso en el que la emoción más desarmante, constantemente presente, posee la inteligente virtud de la discreción.
El niño salvaje
Hay un momento en el que el doctor Jean Itard, cuya frialdad científica irá desvaneciéndose cuando se da cuenta de que tiene entre sus manos la posibilidad de convertir a una fiera en un ser moral capaz de distinguir lo justo de lo injusto, le dice a su maravillosa ama de llaves que entre los dos enseñarán al niño a ver y escuchar.
Truffaut, enamorado como pocos de su arte, nos invita así a amar el cine, gracias al que podemos descubrir este canto de amor a la educación. Porque el cine, como la educación, siempre estará ahí para resguardarnos de esa dura e implacable realidad que siempre acaba por matarnos.
Fuente e imagen tomadas de: https://eldiariodelaeducacion.com/2020/03/19/docentes-y-adolescentes-diez-peliculas-que-nos-pueden-salvar/
La Organización Mundial de la Salud (OMS) registró un total de 184.976 casos de coronavirus en el mundo. Las muertes se elevan a 7.529, medio centenar más que el lunes, según las estadísticas confirmadas por los países afectados a la OMS.
Los ensayos clínicos se pondrán en marcha a partir de abril
China, país donde se originó la pandemia, ha asegurado haber logrado encontrar una vacuna contra el coronavirus. Según el Ministerio de Educación chino, hay sobre la mesa una vacuna basada en vectores virales de la gripe que se encuentra en fase de experimentación con animales que comenzará sus ensayos clínicos en abril con la participación de las universidades de Pekín, Tsinghua y Xiamen.
Recordando que ahora convivimos intensamente con chicos y chicas adolescentes que necesitan besos, pero pobres de nosotros que intentemos darles uno, chicos y chicas que necesitan saber que estamos a su lado, pero pobres de nosotros si nos acercamos demasiado, escribí este decálogo
Justo cuando empezaba la cuarentena universal en la que estamos, mi editora del libro Quiéreme cuando menos me lo merezca…porque es cuando más lo necesito, madre animada de adolescentes, Recordando que ahora convivimos intensamente con chicos y chicas adolescentes que necesitan besos, pero pobres de nosotros que intentemos darles uno, chicos y chicas que necesitan saber que estamos a su lado, pero pobres de nosotros si nos acercamos demasiado, escribí este decálogo:me pedía algún decálogo para vivir (sobrevivir) con ellos entre cuatro paredes. Accedí y escribí los 10 mandamientos que transcribo al final. Pero, también, recibí y recibo demandas de periodistas que tratan de construir algún manual de autoayuda y, además, leo (¡tengo tiempo para leer!!) las múltiples recomendaciones que algunos colegas difunden… y me entra un cierto desasosiego.
Estamos en medio de una situación en la que muchos padres descubrirán que tienen hijos y que estos no se educan solos. Además, no podrán poner la escusa de no tener tiempo. Convivir a la fuerza con los hijos hará que descubramos (si nos paramos a pensar) nuevas dimensiones de nuestra vida. Y, por supuesto, necesitamos imaginaciones múltiples para que el resultado sea razonablemente feliz …para todos.
Pero, cuidado con dos manías de algunos profesionales de la educación: sugerir a madres y padres lo que está bien y ha de hacerse; pensar que la buena educación pasa por el orden. Se trata de ayudar a que cada grupo familiar, de la manera que pueda y sepa (aprenda), haga sentir a sus hijos que son queridos, se sitúan adecuadamente entre los riesgos y descubren que, sin escuela, también es divertido aprender. Igualmente, una crisis sirve, de manera especial, para vivir en el caos tolerable, sin horarios ni planificaciones impuestas (atención a los argumentos para convencer, ahora, a un adolescente de que toca o no toca hacer según qué). Es interesante descubrir que el día tiene 24 horas y no está previsto cómo llenarlas. Además, para un adolescente todos los días deberían ser “carpe diem” y ahora tiene 14 por delante.
Recordando que ahora convivimos intensamente con chicos y chicas adolescentes que necesitan besos, pero pobres de nosotros que intentemos darles uno, chicos y chicas que necesitan saber que estamos a su lado, pero pobres de nosotros si nos acercamos demasiado, escribí este decálogo:
Decálogo para vivir confinado entre adolescentes y descubrir la felicidad
Empecemos por tener claro que, alterada la vida, nosotros, los adultos, nos tenemos que reinventar. De entrada, somos nosotros los que ahora estamos en crisis y, encima, encerrados con personajes que nos sacan de quicio.
Tenemos que hacer subdivisiones del confinamiento. Descubrir que su habitación siempre será suya y reclamar más sofá por nosotros.
Forzosamente hay que dedicar más tiempo a quien no quiere estar más tiempo con nosotros. Al menos ahora los tendremos que mirar más, escuchar más … y descubrir que buena parte de sus vidas nos era desconocida.
La pedagogía del pacto ahora significa dedicar más tiempo todavía a negociar las actividades a hacer, las ocupaciones, los nuevos “deberes” para evitar que estas semanas se conviertan en tiempo muerto.
Aprovechar para hablar (dejar caer palabras) sobre riesgos y protecciones. Volver a ver juntos, por ejemplo, el capítulo de “Sex Education” en el que los alumnos se ponen mascarillas para combatir una epidemia de clamidias y han de debatir qué significa la promiscuidad.
Como que serán días de conexiones y pantallas, si aparece el momento, podremos tomar conciencia de lo que somos y no somos sin conexión.
Quizás descubriremos vidas de los amigos y amigas poniendo el oido y la vista (sin demasiado cotilleo) en sus “conversaciones” de red. Podremos conjugar verbos como mirar, ver, observar, escuchar.
Una parte de la vida inevitable a compartir será descubrir a qué jugamos juntos (tiempos para aprender Fornite y compartir Play).
Encontraremos el momento para explicarlos cómo nos preocupa el futuro y discutir de qué va el problema en el que estamos metidos, descubrir con otros motivos la diversidad y desigualdad del mundo (comenzando por el tamaño del piso en el que viven ahora unos y otros), el derecho a la salud, etc.
Como las farmacias no cierran…podemos proveernos de diazepan…comprar toneladas de paciencia…… ellos y ellas viven y son felices a pesar de nosotros y de los virus.
Las corrientes filosóficas nos dan cuenta de lo contrastante de los pensamientos de los filósofos, los psicólogos, pedagogos y demás científicos de los aspectos humanos, todo en búsqueda de la verdad del hombre, de su razón de ser, así como de la forma en que concibe el universo. También nos percatamos de que la información ha buscado formas de salir a la superficie, al principio de manera verbal, de manera física enseñando a los aprendices como hacer las cosas hasta nuestros tiempos donde la información ya tiene manifestaciones universales gracias a la tecnología y a las redes sociales. Hoy sabemos muchas cosas por las redes sociales, aunque no se han aprovechado de manera integral y correcta en muchas ocasiones.
Chávez, Deler, & Suárez (2008), hablan de las corrientes pedagógicas : En cada época, los pensadores trataban de mostrar el contexto que se presentaba en su tiempo, su interpretación y la forma de atender los asuntos. Cada una de las corrientes aporta algún valor, ninguna puede ser independiente de la otra. Algunas han contribuido a soportar prácticas actuales de la pedagogía y la didáctica y en su caso de la administración. No puede establecerse puntualmente que corriente domina a la otra o si la sustituye o si el pensamiento actual obedece a alguna corriente de manera significativa. Leyendo a Comenius comprendemos como los principios de su Didáctica Magna, siguen siendo vigentes.
Comenius en el año 1630, a partir de su documento denominado Didáctica Magna comparte asuntos que en su época debieron ser un choque para los tradicionalistas. En su documento se abordan temas que fueron y en algunos lados siguen siendo tabú como por ejemplo la inclusión de la mujer en la educación, la educación obligatoria y la clasificación de los seres humanos de acuerdo con su edad para recibir la información que estuviera de acuerdo con su desarrollo cognitivo. También tocó temas relacionados con la configuración de las escuelas y la aplicación de métodos audiovisuales. Estos últimos no muy utilizados en las aulas.
La Pedagogía es una ciencia que estudia todo lo relacionado con la educación y la posición de los valores de conocimiento del ser humano. Derivada de los griegos «Paidon» que significa «Niño» y «Gogos» que quiere decir «Conducir», la palabra hace referencia a su visión, evocada a la formación de métodos que garanticen una educación de alto valor. Cuando se habla de Pedagogía en una institución, se realiza un estudio analítico de los procesos de enseñanza existentes, para reforzar o elaborar mejores estrategias que ayudarán al niño absorber la máxima cantidad de conocimiento posible.
Martínez (s.f.) menciona que Comenius (teólogo, filósofo y pedagogo) nacido en Checoeslovaquia, es reconocido como el padre de la Pedagogía y a continuación se resumen algunas de las principales manifestaciones documentadas en el libro Didáctica Magna que aparece en 1630. La pedagogía surge cuando se presenta la necesidad de refinar técnicas y metodologías dirigidas a transmitir el conocimiento. Es decir, que el hombre se enfrenta a requerimientos para transmitir la información obtenida a través de su devenir y durante la práctica cotidiana dentro de su entorno natural y social.
Martínez (s.f.) refiere que para Comenius la educación es el arte de hacer germinar las semillas interiores que se desarrollan no por incubación sino cuando se estimulan con oportunas experiencias, suficientemente variadas y ricas y sentidas siempre como nuevas, incluso por quién la enseña. Su método pedagógico tenía como base los procesos naturales del aprendizaje: la inducción, la observación, los sentidos y la razón. La educación debe ser comprensiva, no memorística y un proceso para toda la vida, que integre las actividades creativas humanas y sus principios para una amplia reforma social basada en la unión de la teoría, la práctica y la crisis, o sea estimulantes para el pensamiento.
Principales rasgos del pensamiento de Comenius según comenta Martínez (s.f.):
La educación como desarrollo integral permanente de la persona. – A los hombres se les ha dado una oportunidad para la perfectibilidad continua e interminable, para la creatividad, para la educación permanente y para la autoeducación. Todo el mundo tiene el deber de aprovechar esta oportunidad, un deber tanto filosófico, como político y religioso.
Función social de la educación. – El aprendizaje debe comenzar en el hogar siendo de esta manera que los padres serían los primeros educadores. Y esto significaba la inclusión de la madre. Entonces si las madres no fueran educadas, después no educarían a sus niños. La instrucción ayudará a aumentar el bienestar de un país, así como también sus buenos modales. Para los niños de escasos recursos pedía que recibieran ropa, libros y los materiales escolares gratis a fin de que tuvieran las mismas oportunidades que los ricos.
Desempeño del docente. – El maestro debe servir como modelo para sus alumnos. Su modelo pedagógico se encamina a reglamentar y prescribir qué se debe, cómo y cuándo enseñar. El niño es el foco del acto educativo al que se le debe estimular positivamente para que ame el conocimiento, dando éste de manera metódica, sencilla y primordialmente que aprenda haciendo, es decir activando todos sus sentidos. El maestro debe conocer primero las cosas que enseña. Además, debe aprender que no debe avanzar mientras los conocimientos básicos no estén firmes en la mente del alumno.
La docencia para Comenius era el oficio más noble entre todos.
El método. – Enseñar se debe a una disposición de tres cosas: tiempo, objeto y método. Así como la naturaleza es única, el método como imitación de la naturaleza debe ser único, desplegándose entre enseñar-aprender, leer-escribir, palabras-cosas. Su foco se dirige a formar primero el entendimiento de las cosas, después de la memoria y por último la lengua y las manos. Rompió con la práctica usual en las escuelas de basar el discurso del conocimiento en los clásicos, y situó al niño y al joven como observadores de la naturaleza, de la que aprendían, utilizando además su propia lengua materna y no el latín.
La concepción del alumno. – El niño es el sujeto del acto educativo. Es el centro de la atención. Todo cuanto el alumno ha de aprender debe escalonarse conforme a los grados de la edad, de tal manera que no se proponga nada que no esté en condiciones de recibir.
La educación de hombres y mujeres. – Comenius decía, que se debe reunir en las escuelas a toda la juventud de uno u otro sexo, plantea una igualdad de género y considera a la mujer igualmente dotada de entendimiento, ágil y capaz de la ciencia y lo mismo destinadas a elevadas misiones. Exigía con firmeza que la educación primaria fuera obligatoria para todos.
Las escuelas. – El diseño de las escuelas debería incluir árboles, flores. Las paredes de los salones adornados con cuadros. Cerca deberían existir talleres y campos de juego para los alumnos. Hizo un llamado a los magistrados, políticos, padres de familia, teólogos, profesores, es decir, que la humanidad se comprometiera a toda la realidad de esta obra.
Concepto de valores. – Uno de los ideales más importantes para Comenius era la paz. Desde su punto de vista, la paz era un valor que debía ser resguardado por un tribunal internacional encargado de evitar las causas de los conflictos bélicos. Su reforma educativa estaba íntimamente ligada a una renovación moral, política y cristiana de la humanidad.
Utilización de lo audiovisual. – Otro aporte de gran importancia, con una de sus obras «Orbis-Pictus», es la inclusión de ilustraciones para enseñar y la utilización del teatro y la interpretación teatral como un instrumento importante de motivación y estimulación del aprendizaje.
Comenius también propone la organización de las escuelas, como sigue:
La escuela maternal: Que llega hasta los 6 años. En ella se deben enseñar las ciencias.
La escuela elemental: Es el equivalente a la primaria y llega hasta los 12 años. En ella se enseña una instrucción general y virtudes. Se cultiva la inteligencia, la memoria y la imaginación. Debe ser obligatoria.
La escuela latina o gimnasio: de los 12 a los 18 años. Sirve para preparar a los alumnos para estudios superiores. Cuando acaban esta escuela los alumnos realizan un examen para comprobar quienes son aptos para entrar en la academia.
La academia: de los 18 a los 25 años, muy parecida a la universidad. Para ella el Estado debe conceder becas.
La escuela es basada en una alianza escuela-familia, que imparte conocimientos estandarizados por medio de un libro único, que, a través de un método, instauraría una nueva forma social esencial en la vida de todo ser humano.
Comenius plantea algunos principios clave para el futuro pedagógico de las presentaciones y representaciones de la realidad: El primero es de orden psicológico: no hay nada en el entendimiento que no haya estado previamente en el sentido. El segundo, epistemológico: la verdad y la certeza provienen del testimonio de los sentidos. El tercero, metodológico: percepción y explicación (análisis y síntesis).
Las aportaciones de Comenius han sido el punto de partida para los analistas de la pedagogía y los métodos educativos y están soportados en sus estudios. Es conveniente señalar que el Constructivismo pedagógico tiene un significado integral, ya que las corrientes pedagógicas y las tendencias identificadas están alineadas significativamente.
Comenius, el padre de la pedagogía se adelantó a su tiempo a través de su Didáctica Magna. Sus aportaciones son muy actuales y en momentos dolorosas, cuando todavía hoy existen lugares donde se excluye a la mujer y a otras personas. Sus aportaciones siguen vigentes y deberían ser tomadas en cuenta por los organismos o autoridades responsables de los sistemas educativos. Sus planteamientos no tienen fronteras ni tiempo.
Referencias.
Amos, J. (s.f.) Juan Amos Comenius, recuperado:
https://www.ecured.cu/Juan_Amós_Comenio
Chavez, Deler & Suárez, Principales corrientes de la educación, recuperado:
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