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Los alfabetizadores fueron la simiente de la Educación en Cuba

Por: José Ramón Rubalcaba Oliú.

Allá por el año 1961, cuando Fidel convocó a la juventud a desarrollar la gran Campaña de Alfabetización, cerca del 60 por ciento de la población adulta no sabía leer ni escribir.

Muchos eran niños, pero con entusiasmo se alistaron en el naciente ejército del saber y acudieron a lejanos sitios a enseñar a leer y a escribir a miles de personas. Hubo quienes enfrentaron a sus padres; otros se fueron al campo sin el permiso de sus progenitores.

alumnos primaria f ailin gongora

Los brigadistas alfabetizadores fueron la simiente de la Educación Cubana luego del triunfo de la Revolución.

Varios alfabetizadores resultaron asesinados por los bandidos pagados por el imperio yanqui. Eran perseguidos solo por enseñar a quienes no sabían leer ni escribir.

En un tiempo breve, menos de un año, Cuba se declaró Primer Territorio Libre de Analfabetismo en América. Aquel 22 de diciembre de 1961, Fidel se reunió en la Plaza de la Revolución «José Martí» con los brigadistas, a quienes agradeció en nombre de pueblo cubano su hermosa obra. Ellos gritaron a viva voz: ¡Fidel, dinos qué otra cosa debemos hacer!

El tiempo ha pasado, y al recuerdo vienen aquellos muchachos y muchachas con uniformes y solapines que, con cartillas, manuales y farolas, subieron lomas, atravesaron ríos crecidos y conquistaron una gran victoria. Recuerdo que en Minas de Frío fueron los brigadistas cuando estudiaban magisterio, y mantuvieron las aulas bajo los árboles; luego, hicieron chozas y finalmente crearon la escuela pedagógica que, con etapas en Minas de Frío, Topes de Collantes y Tarará, formó a los conocidos maestros Makarenkos.

alfabetizador Armando f ailin gongoraHoy veo a muchos de ellos, ya con los cabellos blanqueados, pero llenos de un orgullo personal y de satisfacción por el aporte realizado. Ya jubilados del magisterio, unos cuantos laboraron más de 50 años en la docencia, formando y educando con ejemplar conducta a sus alumnos, los que llegaron a convertirse en médicos, profesores, ingenieros y otros profesionales que sirven al país en bien de su desarrollo.

Para mí, nunca los alfabetizadores pasarán al olvido; para ellos, recabo el reconocimiento, la estimulación y estima en el barrio, en los centros educativos de la zona donde residen. Su obra sigue vigente y perdurará por siempre. Que a esta dignificación se sumen el Sindicato de la Educación, la Ciencia y el Deporte, los delegados del Poder Popular, las Organizaciones de Masas y cuantas instituciones y personas puedan.

Si hoy Cuba goza de prestigio y autoridad en su modelo educacional, quienes pusieron la primera piedra en la base de ese logro fueron ellos: los alfabetizadores.

Fuente de la reseña: http://www.radioangulo.cu/cuba/238951-los-alfabetizadores-fueron-la-simiente-de-la-educacion-en-cuba

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Paz, preocupación entre los maestros en Valle y Cauca

América del Sur/ Colombia/ 01.09.2019/ Fuente: www.eltiempo.com.

Marcha fue convocada por la escasez de recursos para educación y atención a salud de magisterio.

La marcha de profesores por las calles de Cali fue citada por los incumplimientos para elevar la calidad del servicio educativo, pero también reflejó la preocupación por la paz en Colombia.

La noticia desde la madrugada sobre el anuncio del retiro de Iván Márquez, Jesús Santrich y ‘El Paisa’ fue corriendo entre los manifestantes. Los voceros del magisterio expresaron su preocupación por el proceso de paz y lo que eso conlleva, en especial, para las comunidades en sitios de conflicto armado.

Unos mil docentes se encontraron en la movilización que siguió el ejemplo de marchas del miércoles en Bogotá y otras capitales colombianas.

Las proclamas y carteles se referían al mal servicio de salud, incumplimientos del Ministerio de Educación en los acuerdos firmados con Fecode y el asesinato y amenazas contra los líderes en Valle y Cauca.

La convocatoria a la protesta partió de la Federación Colombiana de Educadores de Colombia (Fecode). Dirigentes del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación del Valle (Sutev) sostuvieron que el Gobierno Nacional no ha cumplido con el aumento del presupuesto en la educación pública del país.

En Cali, más de 180.000 estudiantes no tuvieron clases desde el martes en instituciones públicas. 

La movilización contó con el acompañamiento de 25 agentes de la Secretaría de Movilidad de Cali y se llevó a cabo de manera pacífica.

La carretera Panamericana estuvo taponada, por algunos minutos, en inmediaciones de Santander de Quilichao.

Los tres sindicatos del magisterio caucano, Sunec, Sutec y Sintrenal, buscan acuerdos con Gobernación en temas pactados en 2015. En lista están los pagos de acreditaciones, bonificación pedagógica, los ascensos docentes en zonas afros, dijo Juan Carlos Valencia, vocero sindical. La paz está en esa agenda.

“El magisterio está esperando conocer la situación real para plantear una posición colectiva. Por ahora, solo se puede decir que es una perspectiva compleja para el país y en particular para los docentes que trabajan en zona de conflicto”.

Fuente de la noticia: https://www.eltiempo.com/colombia/cali/paz-preocupacion-de-maestros-en-cali-406874

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Argentina, líder en la región por embarazo adolescente no intencional

Por: Lucía Falchini.

Una vieja ausencia (ESI), un nuevo plan (ENIA) y otra deuda con los derechos humanos. Los ministerios de Educación y Desarrollo Social, ahora impulsan un programa para que los estudiantes más vulnerables tengan garantizado el acceso a la Educación Sexual Integral. Mientras tanto, una sociedad dividida, sigue buscando libertad, respeto y justicia.

En el marco de la semana de la ESI que se desarrolló del 26 al 30 de agosto en todas las escuelas de la Provincia de Buenos Aires, aparece otro programa impulsado por el Estado, y que es el menos conocido: el plan ENIA.

El Programa Nacional de Prevención del Embarazo Adolescente o ENIA, se incluye desde 2017 dentro del Programa Nacional de ESI, donde los ministerios de Salud y Desarrollo Social y Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología, trabajan para garantizar los derechos de los adolescentes.

Según lo que expresan ministerios, los objetivo del ENIA consisten en reducir el riesgo de embarazo no intencional en adolescentes, promoviendo, por un lado, decisiones libes e informadas con consejerías en salud sexual y reproductiva, asesoría en salud integral en escuelas y comunidad, y educación sexual integral. Además prevé el acceso efectivo a métodos anticonceptivos con énfasis en los de larga duración y un abordaje del abuso sexual con lineamientos intersectoriales.

Argentina, líder en la región por embarazo adolescente no intencional 

Este programa nacional viene a colación de datos alarmantes arrojados por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FPNU) donde Latinoamérica y el Caribe es la segunda región del mundo que tiene mayor tasa de nacimientos de madres adolescentes.

Tanto Argentina como Perú, son los países peores posicionados en la tasa de fecundidad adolescente. La estadística dice que por cada mil “niñas” de entre 15 y 19 años, es 65. En Chile es 41, en Brasil 62 y en Uruguay 51.

En el país, 109.000 adolescentes y 3.000 niñas menores de 15 años, tienen un hijo o hija cada año, lo cual representa el 15% de los nacimientos anuales. Según el FPNU, el 69% de esas mujeres adolescentes argentinas no planearon su embarazo. Además, 6 de cada 10 chicas que quedaron embarazadas abandonan la escuela y solo un menor porcentaje vuelve a la escuela un año después.

Asimismo, y de acuerdo a los datos que difundieron los ministerios, 7 de cada 10 embarazos en adolescentes de entre 15 y 19 años no son intencionales. Y 8 de cada 10 embarazos de niñas menores de 15 años no son intencionales, la mayoría es consecuencia de situaciones de abuso sexual y violación.

Con información alarmante, y sabiendo que Argentina queda posicionada como la peor en la región, el Estado intenta trabajar desde la prevención. Con la ESI, sancionada en 2006 pero todavía rodeada de polémicas para su cumplimentación, el ENIA plantea el problema del embarazo no intencional adolescente, porque considera que afecta principalmente a “la salud, el bienestar y las oportunidades de trabajo, estudio y desarrollo personal, como así también profundiza las desigualdades de género”.

Además agrega que en las niñas menores de 15 años, “puede significar grandes riesgos para su salud, y si se produce por un abuso sexual o violación, afecta gravemente la integridad física y psicológica”.

La incidencia del embarazo no intencional en la adolescencia es notoriamente superior en las provincias del norte del país: los jóvenes más vulneradas se encuentra en Formosa, que encabeza el listado con el 23,62%, Chaco con 23,60%, Misiones 23,3% y Salta con 22,3%.

Otra deuda con la ESI

Como se mencionó con anterioridad, en 2006 la ESI fue sancionada y en 2008 se delimitaron los lineamientos curriculares para su implementación en todas las escuelas de Argentina.

Sin embargo, y a pesar de que los lineamientos fueron consensuados con científicos, profesionales de la salud, movimientos feministas y hasta sectores religiosos, entre otros, desde entonces entra en cortocircuito el cumplimiento efectivo de la ley.

Además de predicar una educación en valores y respeto por la diversidad, la ESI también informa y enseña sobre el cuidado del cuerpo. Pero puesta en contraste con los datos arrojados tanto por los ministerios nacionales como por la FPNU, la ley de educación sexual está en deuda. La gran mayoría de los embarazos adolescentes ocurre porque los chicos desconocen cómo funciona su propio cuerpo, o por haber escuchado mitos falsos sobre la sexualidad y las formas de cuidarse.

Dora Barrancos, socióloga, historiadora, ex integrante del directorio del CONICET, feminista argentina y ahora candidata a senadora porteña por el Frente de Todos, estuvo este viernes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata brindando la conferencia de cierre de la “Primera Jornada de Estudiantes por la ESI”.

En su discurso, Barrancos puso en debate las reglas de la ESI y destacó que principalmente se pone en juego la visión de “respetarse y respetar”. La ESI viene a hacer una “transformación en las mentalidades” y  debe “contener la libertad y  desautorizar la idea de que un cuerpo pueda ser patrimonio de un usufructo”.

Las consecuencias del alto número de embarazos no planeados en la adolescencia, son tema de ESI y de la ausencia. Por ejemplo, los jóvenes aumentan su riesgo de exposición a un aborto, inseguro. Pero va más allá. Todos tenemos derecho (también los adolescentes) de vivir la sexualidad consentida e informada, alejada de mitos, violencia o acoso, porque sencillamente permitirá el libre desarrollo de la persona y su goce.

La referente feminista reflexionó y expresó que algún día conseguiremos “tanta libertad y respeto que no tendremos más necesidad de ESI. Algún día nos haremos cargo de que la condición humana merece la libertad y para eso, necesitamos de la justicia sexual”.

Hoy, la sociedad humana se pone “patas para arriba” por la “intimidad y la injusticia”. Y de eso debe tratarse todo, ¿no?: justicia social, educación,  derechos personalísimos, reconocidos y amparados por nosotros, el Estado.

Fuente de la reseña: http://elmarplatense.com/2019/08/31/otro-deficit-argentina-lider-en-la-region-por-embarazo-adolescente-no-intencional/

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Una cruda reflexión de la educación como privilegio

Por: Alex Sosa. 

Aunque a primera vista pueda parecer una premisa bastante sencilla con un conflicto bastante específico, Première année (Primer año2018) resulta universal por la reflexión que propone acerca del talento en contraste con el esfuerzo y la disciplina. Esta ponderación es relevante en una sociedad que suele premiar la inmediatez y que deja atrás a cualquiera que no sigue el ritmo frenético que demanda de sus individuos. Más allá de mostrarnos los obstáculos que tienen que vencer dos jóvenes para estudiar Medicina, Première année plantea cuestionamientos polémicos sobre el sistema educativo (no sólo de Francia, sino de todo el mundo) y los espacios sumamente reducidos que existen para la educación. Asimismo, el filme también contiene preguntas que giran alrededor de conflictos humanos como el eterno debate que existe sobre naturaleza versus crianza. En resumen, Première année es un proyecto ambicioso temáticamente que funciona por un guion que nunca pierde de vista su eje central, es decir, que siempre se enfoca en desarrollar el conflicto que viven sus dos personajes principales.

Première année, del director Thomas Lilti (Médecin de campagne), cuenta la historia deAntoine (Vincent Lacoste) y Benjamin (William Lebghil), dos chicos que aspiran ser estudiantes de Medicina. Mientras Antoine ha intentado en repetidas ocasiones entrar a la universidad sin éxito alguno, Benjamin parece tener un talento natural para esta profesión. Esta diferencia será fuente de conflicto entre los dos jóvenes y eventualmente también repercutirá en la amistad que forman durante los meses que pasan juntos estudiando para el examen que podría definir el resto de sus vidas.

Première année es una experiencia que ocurre in crescendo. Lo que inicia como una simple historia de dos jóvenes que quieren entrar a la universidad, eventualmente se convierte en un retrato de la educación como privilegio y de cómo el sistema educativo falla en evaluar al individuo como un todo y no sólo como un resultado. Con este largometraje, Thomas Lilti hace una crítica a los aspectos menos humanos del desarrollo académico y profesional que tienen lugar en las universidades. Asimismo, el guion de Liltiseñala la influencia que el sistema capitalista ha tenido en estos espacios, los cuales han convertido el aprendizaje en una especie de selección natural intelectual que sólo sobreviven aquellos dispuestos a dejar un poco de su humanidad en el proceso.

En la cinta, Antoine Verdier (Lacoste) es un joven que sin importar el esfuerzo que hace por superarse sigue estando por debajo del nivel que la universidad requiere de sus estudiantes. Tal y como se lo explica a Benjamin (Lebghil) el día que se conocen, él está por presentar su tercer intento para ingresar a la carrera de Medicina después de quedarse a unos cuantos lugares de ocupar una de las plazas disponibles para esta licenciatura. Antoine ya conoce el proceso y el sistema en su totalidad: él tiene todos los libros y todas las fórmulas que se necesitan para pasar el examen. No obstante, cuando ha sido momento de demostrar esta experiencia, los números no juegan a su favor. A pesar de todo su conocimiento y la pasión que siente por esta ocupación, Antoine sigue sin formar parte de los 300 alumnos (aproximadamente) que cada año entran a esta carrera.

Por otro lado, Benjamin Sitbon es un estudiante privilegiado en el sentido que proviene de una familia de médicos y que además tiene todas las facilidades que le permiten hacer del estudio su única prioridad. A diferencia de AntoineBenjamin ha tenido la oportunidad de asistir a su padre en procesos quirúrgicos y de tener un departamento cerca de la escuela que le ahorra tiempo y que le da la posibilidad de estar cerca de la universidad y su acervo todos los días. Además, Benjamin tiene como ventaja un carisma que Antoine se ha vuelto agrio tras haber sufrido constantes rechazos. Por todo lo anterior, desde los exámenes prueba, Benjamin consigue mejores puntajes que Antoine, quien a su vez empieza a ver aBenjamin con cierto resentimiento por las prerrogativas que tiene y que ignora por completo.

Este contraste resulta en un terreno muy fértil para desarrollar los conflictos internos y externos que viven ambos personajes. En lo que refiere al conflicto interno, este puede verse cuando Antoine sucumbe por completo a la presión (hasta el punto en el que pone en riesgo su salud física y mental) y cuando Benjamin es obligado a ponderar sus propias expectativas después de que su familia –y en específico su padre– lo ha orillado a un futuro del cual él no está muy convencido. Por otro lado, los conflictos externos los vemos en la respuesta que dan dos protagonistas a los estímulos de su entorno: mientras Benjamin se da el lujo de entablar una breve relación con una vecina del edificio que habita y tener un grupo de estudio con otros compañeros, Antoine se vuelve un ermitaño, ignorando incluso las muestras de cariño de sus propios padres.

Asimismo, es notable que el guion de Lilti capture la experiencia universitaria de una manera que se siente muy cercana a la realidad. Première année se aleja de cualquier estereotipo juvenil que pudiera poseer este tipo de historia y le da la oportunidad a Vincent Lacoste (Plaire, aimer et courir vite) y a William Lebghil (Le sens de la fête) de interpretar personajes complejos y libres de las etiquetas que usualmente se dan en una película donde hay jóvenes y un contexto universitario involucrados. Aquí es importante hacer una mención del trabajo de Lacoste, quien en los últimos años se ha convertido en uno de los actores franceses más reconocibles de su generación y quien en Première année tiene –una vez más– la oportunidad de demostrar su talento para transmitir emociones de forma sutil a través de gestos y el lenguaje corporal que construye para cada uno de sus personajes. Y aunque en Première annéeLacoste no puede usar el carisma usual que lo caracteriza porque iría en contra de la naturaleza de Antoine, el actor logra expresar la frustración de su personaje sin olvidar la empatía que el espectador debe sentir por él.

Veredicto

Si hay algo que criticarle a Première année es que su final resulta demasiado improbable para una historia que hasta este punto se había caracterizado por apegarse a la realidad. De igual manera, la última escena es innecesariamente melodramática para enfatizar el mensaje que el guion quiere transmitir, lo cual resta un poco el esfuerzo que la película había hecho por construir un mundo ficticio muy cercano al nuestro. Fuera de este pequeño paso en falso, Première année es una interesante y reflexiva propuesta juvenil que no pinta un mundo de ensueño para estos chicos, pero que tampoco los ve en una situación de completa destrucción. Y aunque tanto Antoine como Benjamin resultan ser víctimas de un sistema más grande que ellos, Première année sugiere que la humanidad (y muy en específico la juventud) siempre encontrará formas de desafiar las estructuras que constantemente limitan en su desarrollo.

Fuente del documento: https://spoilertime.com/premiere-annee-primer-ano-resena/

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¿Para qué sirve la ESI?

Por: Sonia Santoro.

Historias de alumnas y alumnos que, después de transitar la experiencia de la ESI en la escuela, modificaron sus conductas y en, algunos casos, sus vidas.

En una escuela media de Balvanera, un alumno de 17 años, que había recibido varios talleres de Educación Sexual Integral (ESI) le contó a su mamá todo lo que había escuchado en el colegio sobre violencia de género y la convenció de irse de la casa, para escaparse de su marido violento. En la clase de Formación Etica y Ciudadana de una escuela de La Boca, en la que se abordaron temas de ESI, un estudiante contó que un tío falleció de una de las enfermedades llamadas “oportunistas” del sida. Le detectaron el virus muy tarde y falleció en muy poco tiempo. “Murió sólo como un perro. Es refeo cómo se estigmatiza a las personas que tienen VIH. Me quedé sin ninguna pertenencia de mi tío, y yo que me llevaba bien, lo requería. Sólo me quedan los recuerdos. Mi tía no es mala, pero pensaba que, quemando sus cosas, mataba el virus. Tenía miedo. Ahora que sé cómo se transmite, voy a hacer que ese prejuicio desaparezca”, reflexionó el alumno. Historias como éstas se suceden todos los días en aulas o pasillos de aquellas escuelas de la ciudad donde la Educación Sexual Integral atraviesa sus contenidos en todas las materias. La ESI, esa sigla tan popular en los últimos tiempos pero que todavía tiene la capacidad de generar temores en algunos padres y autoridades escolares, o confusiones respecto de asociarla directa y unívocamente a “hablar de sexo”, provoca cambios profundos en las vidas de quienes la reciben. Aquí, algunos relatos explican para qué sirve la ESI.

La decisión estaba tomada pero no sabían cómo hacerlo sin exponerse a una reacción violenta del padrastro del alumno de Balvanera. “Le dimos números de teléfono y direcciones de lugares donde podían contener a su mamá y orientarla en cuanto a la manera y el momento en que debían irse. A él lo apoyamos y lo acompañamos durante todo el proceso. También lo felicitamos por su valentía. Y, claro, lloramos de emoción cuando nos contó que finalmente su mamá, su hermanita y él, vivían tranquilos en un lugar sin insultos, amenazas ni golpes”, cuenta Nerina, una de las docentes.

Esta situación no es una rareza. Después de abordar cuestiones de género, estereotipos, violencias contra las mujeres, puede pasar que una chica se angustie y se anime a contar que fue abusada o que está sufriendo algún tipo de violencia. También “es frecuente que una vez terminado el taller de ESI se acerquen lxs jóvenes para hacer preguntas que por alguna razón no hicieron en el transcurso del taller. Preguntan mucho sobre la eficacia de la anticoncepción de emergencia, generalmente llamada ‘pastilla del día después’. Sobre el momento oportuno para tomarla, consecuencias, etc. También consultan sobre situaciones violentas vividas con sus parejas y las pasos a seguir y lugares de consulta y derivación. Muchas veces consultan sobre abuso sexual intrafamiliar”, cuenta Silvia Kurlat, educadora y orientadora en Sexualidad Humana, presidenta hasta hace dos meses de la Asociación Argentina de Educadoras y Educadores Sexuales.

La ley y los cucos

La ley 2110 de Educación Sexual Integral de la ciudad fue sancionada en 2006. Las denuncias y reclamos por la falta de decisión política y financiamiento para su aplicación se vienen sucediendo desde entonces. Durante una importante toma de colegios en 2017, los centros de estudiantes lo plantearon como uno de los reclamos más fuertes, junto con la necesidad de un protocolo de actuación en casos de violencia de género (ver aparte). Desde entonces, la bandera no volvió a bajarse, pero para muchos todavía la sigla ESI sigue siendo un misterio o un cuco. Una parte de la comunidad docente todavía considera al “sexo” como sinónimo de “sexualidad”. “Las autoridades y algunxs docentes temen que los talleres de ESI puedan contribuir a estimular la sexualidad de los alumnos de manera de promover relaciones sexuales precoces. Sabemos que en realidad es al contrario. A mayor información científica, actualizada, en lenguaje claro, más tardíamente se inician las relaciones sexuales y en mejores condiciones”, dice Kurlat.

En el mismo sentido reflexiona Lucía Schiariti, capacitadora docente en Educación Sexual Integral. “Todavía socialmente, en muchas familias (e incluso muchos docentes) siguen siendo pregnantes las ideas de sexualidad asociada a sexo, a relaciones sexuales, a aparatos reproductores. Y entonces no se entiende bien qué y cómo se trabajará. También estamos trabajando para desarmar la idea de que ESI es un taller, una jornada, la ‘clase’ de ESI. Con docentes, lo que trabajamos es que la ESI es una mirada, una perspectiva que se asume, y sirve para encarar todas las prácticas educativas”.

También sucede que más allá de los sectores más progresistas que siguen el impulso del feminismo y la “marea verde” que inunda las aulas e instala sus debates, en otros adolescentes “sigue habiendo confusión, y si no trabajás temas de salud sexual y/o género (sean estereotipos o violencia) entonces no parece ESI. Trabajar vínculos, la afectividad en general, no termina de asociarse con la sexualidad. Y no se visibiliza parte de lo que sí se está haciendo”, agrega Schiariti.

Por ejemplo, cuenta Valeria, una docente, que un día la clase de inglés en segundo año giró en torno al análisis de publicidades y los estereotipos de belleza instalados en la sociedad. Al principio muchos repitieron belleza y perfección como sinónimos. También hablaban de ojos claros, cabellos despampanantes, alturas llamativas, extrema delgadez, entre otras descripciones. Luego eso se fue poniendo en cuestión. Para ir cerrando, les contó que esa clase estaba enmarcada dentro de la Ley de Educación Sexual Integral. Justamente, al decirlo, un alumno respondió “pero no hablamos de sexo”. “Y tenía razón, claro. Pero seguiremos trabajando en ESI para que dejen de pensar que es sólo hablar de sexo. Ese día tocó el timbre y en vez de estar desesperadxs por ir al recreo, un clima de profunda introspección reinó en el curso”, agrega Valeria.

Es que la ESI incorpora la perspectiva de género en las aulas, una categoría por la que todos, todas y todes estamos atravesados y de la que no se puede permanecer inmutable.

Las reacciones

Las reacciones de la clase, sin embargo, no siempre es la esperada. Suele haber algunas chicas o chicos más informados o familiarizados con la problemática y otros que siguen anclados en figuras tradicionales y conservadoras en relación a los roles de género, por ejemplo. “La ESI también irrumpe en las aulas sorpresivamente y nos obliga a tomar decisiones y no omitir lo que surge”, apunta Leticia, docente de una escuela media de Lugano. Ese fue el caso frente a una discusión entre un chico y una chica, que se agredían verbalmente con comentarios ofensivos que visibilizaban la concepción estereotipada de la mujer. “Ante el intento de mediar y favorecer la reflexión acerca de cómo se estaba tratando a una compañera, la interpretación del estudiante involucrado fue: ‘Profe ella me provoca ahora que está usted porque sabe que defiende a las mujeres'», cuenta.

Cuando se trata de capacitar a docentes en los contenidos de la ESI, las respuestas y predisposiciones no son homogéneas. “En instancias de capacitación, una docente de primaria relató que estaban ingresando sus estudiantes al aula, pero venían con ‘demasiada’ energía. Les pidió que se detuvieran, y estuvo a punto de decirles ‘entren primero las nenas’. Pero recordó lo que veníamos trabajando en encuentros anteriores y entonces dijo: ‘Entren primero quienes tienen algo rojo… Ahora quienes tienen zapatillas blancas…’ y así siguió. Haberse dado cuenta de que la primera forme de organización volvía sobre formas binarias habilitó la posibilidad de empezar a desarmar prácticas que suelen repetirse en las escuelas sin cuestionamientos, y refuerzan modelos cisnormativos y sexistas”, cuenta Schiariti.

Otro docente de Taller de una escuela técnica comentó que una alumna, a quien él quería “ayudar” a mover un motor, le dijo “gracias profe, pero yo puedo”. A partir de ese comentario, se dio cuenta de cómo solía hacer diferencias entre chicas y chicos en sus clases, y está empezando a modificarlo.

De eso se trata, de mover, modificar, movilizar; de empezar a forzar la máquina al punto de que haya transformaciones, como dijo alguna vez una feminista.

Fuente del artículo: https://www.pagina12.com.ar/214238-para-que-sirve-la-esi

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Brigitte Baptiste: “No saldremos de la crisis ambiental con pañitos de agua tibia”

Por: Natalia Roldán Rueda.

La bióloga se traslada del Instituto Humboldt a la rectoría de la Universidad EAN, con la esperanza de salvar el planeta desde la raíz: a través del fortalecimiento de la educación ambiental.

Es fácil dejarse hechizar por Brigitte Baptiste. Ocurre de inmediato, con el saludo. Ella sonríe y parece que todo su cuerpo se entregara con amabilidad desbordada a ese momento, a uno, a pesar de que uno es solo un periodista más con las preguntas de siempre. Y su interés por dar todo en esa hora de conversación no es una pose, su generosidad hace parte de su naturaleza, está relacionada con su gentileza y da la impresión de que también se vincula con unas ganas secretas de compartir el conocimiento que ha reunido a lo largo de su vida y que considera que puede ayudar a iluminar, despertar y abrir otras mentes.

Brigitte es, antes que nada, una maestra. Y ha transitado por ámbitos tan variados y diversos que le han dado herramientas valiosas para abordar la enseñanza desde un punto de vista muy humano, que tiene como base la empatía, la creatividad y la necesidad de conexión. Por esta razón, y por todos los años que se ha dedicado a estudiar el medioambiente y la economía, desde septiembre será la nueva rectora de la Universidad EAN.

Después de una década como directora del Instituto Humboldt, decidió asumir este nuevo reto con el impulso de una institución cuyo pilar fundamental es el emprendimiento sostenible y con el interés de fortalecer las educación ambiental en el país, que tiene que ser una prioridad mundial, si queremos superar la crisis climática.

¿Por qué decide  volver a la academia? 
Porque creo que hace falta a hablar con más rigor de ecología y de medioambiente en la formación de la gente. Por la angustia con el tiempo en que vivimos, todo el mundo habla de estos temas y eso ha ido vaciando de contenido y de cuidado el debate. Sobre todo en las discusiones de las redes sociales, pero también en los movimientos políticos en las regiones. Por ejemplo, me preocupa mucho que el país crea que hay una disyuntiva entre petróleo y agua, o entre minería bien hecha y conservación. Eso proviene de la popularización de prejuicios y del oportunismo de ciertos líderes de opinión. Si a un candidato se le pregunta cuáles son  sus causas, y vuelve a hablar del control de la corrupción y el acceso a los servicios públicos, ya no le creemos. En cambio, si habla de la protección de la fauna y de la flora, y de la recuperación de las fuentes de agua, ya tiene los votos asegurados. Pero sus propuestas ambientales son todas idénticas y no las hacen con una perspectiva cuidadosa y operativa.

¿Y por qué llega a la EAN, una institución que uno relaciona con los negocios y el emprendimiento? 
Porque es una universidad que ha manifestado un compromiso con el emprendimiento sostenible, con la búsqueda de soluciones a los problemas que representa la crisis ambiental. Reconoce que no nos podemos quedar en el diagnóstico, en la crónica del desastre, sino que hay que utilizar las herramientas del conocimiento para afrontar los problemas contemporáneos. ¡Eso me encanta! Durante diez años en el instituto estuvimos generando conocimiento, pero el Humboldt no es una entidad que pueda actuar a fondo.

Su hoja de vida está llena de títulos académicos, ¿qué le ha a aportado la educación?
¡Uy! Sin mi acceso a la educación mi capacidad de conectar las diferentes dimensiones de la realidad sería mínima. Esa capacidad de conectar es la que me ha permitido ser creativa, y con esa creatividad ha sido más fácil tener resonancia en ámbitos completamente extraños. Así he modelado mi manera de aproximarme a los problemas, he vencido muchos prejuicios, me he convertido en una interlocutora más amable y más dispuesta a ver la perspectiva de otros. Eso, sumado a ser una persona transgénero, configura un espacio distinto de conocimiento.

¿Qué falencias considera que tiene la educación en Colombia?
¡Todas! Creo que es un sistema demasiado rígido y, por lo mismo, muy poco adaptativo y muy poco sensible a las diferencias regionales, tanto biológicas como culturales. Colombia es un país muy centralista y su modelo educativo está muy basado en una perspectiva nacionalista, integradora y poco sensible a la diversidad. Eso está impidiendo reconocer la naturaleza de la crisis ambiental por la que cruzamos. Todas las regiones parecen resistirse al modelo central, pero con unos mensajes muy simplistas: “no a la agroindustria”, “no a la minería”, “no al desarrollo de infraestructura”. Son eslóganes que no tienen sentido en todas partes. Además, la educación genera mucha frustración, porque es un modelo de promesas que no se cumplen. Te prometen que si estudias vas a tener más oportunidades, vas a vivir mejor, vas a acceder a más empleo y, a menudo, ocurre todo lo contrario: entre más te educas, más dificultades tienes de acceder a todo. Por último, nuestra educación aún no considera que vivimos en Colombia. Eso hace que siempre nos sintamos incómodos en nuestro propio país.

El neurocientífico Rodolfo Llinás siempre ha hablado de la importancia de una educación basada en entender, no en memorizar,  ¿qué opina sobre esto?
Estoy totalmente de acuerdo. La educación siempre debe ser entendida como la formación de espíritu crítico, la formación de proyectos colectivos con una perspectiva intergeneracional. No soy experto en temas de educación, pero en mi experiencia el tema ‘memorístico’ era frustrante. Yo me resistía a estudiar Biología porque tenía la imagen de que la ciencia era un ejercicio de la memoria. Estamos atados a reverenciar la sabiduría de los antiguos en vez de gozarnos el conocimiento como los pueblos indígenas. Tengo una memoria absolutamente inútil, salvo que implique un ejercicio interpretativo, ahí sí me acuerdo de las cosas más absurdas. ¿Por qué? Porque es conocimiento relacional. He compartido esta discusión con muchos académicos, quienes aseguran que los estudiantes llegan a la universidad en unas condiciones realmente deplorables en este sentido. Cada vez los estudiantes son menos capaces de argumentar y tienen toda clase de limitaciones para participar activamente en la construcción de conocimiento. Si pensamos que con esas capacidades vamos a afrontar el cambio climático, estamos fritos. Tenemos que hablar del papel de la educación ambiental. La conciencia ambiental de los jóvenes es evidente, pero una cosa es el compromiso moral que tienen los muchachos y la chicas con estos temas, y otra cosa es que haya mejorado su capacidad crítica para contribuir.  Yo creo que la preocupación por el medio ambiente es bastante retórica y emocional, y eso acaba, por ejemplo, en los animalismos sin fundamento, en recetas que se comparten en redes sociales, pero que no son verdaderas soluciones, o en movimientos sociales indignados que no tienen una perspectiva autónoma de la problemática ambiental. Ahora, hay mucha gente haciendo cosas muy interesantes, pero siempre es la sociedad civil o proyectos muy particulares. Y hay muchas discusiones que no se están dando. Si para construir una sociedad sostenible debemos reconvertirnos en todos los sectores, cómo vamos a pagar la reconversión. Nos quedamos en el comercial que nos dice que cerremos la llave del agua, un consejo que puede detonar discusiones más amplias, pero que requieren un nivel de conciencia y de discusión crítica que no está pasando por las redes, y que no está pasando por los medios. Si la crisis ambiental se profundiza, no vamos a lograr salir adelante con pañitos de agua tibia.

Necesitamos medidas estatales… 
Necesitamos un Ministerio de Agricultura que se comprometa con la producción sostenible de alimentos y con una economía agraria sostenible, de eso no hay indicios… Eso no quiere decir que no haya gente trabajando en sostenibilidad, pero necesitamos un sector completo con un ánimo de modernidad. ¿Y cómo lo vamos a lograr? ¿Con qué recursos? ¿Con qué capacidades humanas estamos formando a los jóvenes para hacerlo? Necesitamos llegar a políticas estatales, necesitamos políticas educativas… Venimos hablando de sostenibilidad desde hace 35 años y cada vez pierde más sentido la palabra y se fortalecen los estereotipos de lo que significa ser ambientalista, como vestir al perrito o discutir si el oso Chucho estaba encarcelado o no.

¿Cómo va la investigación en el país?    
Indudablemente, ha mejorado muchísimo y hemos formado miles de investigadores en estos últimos veinte años. Se ha organizado mejor la investigación en las universidades, hay cada vez más laboratorios… Colombia se ha convertido en una potencia en construcción de conocimiento y eso es chévere. La paradoja es que ha crecido dentro de un ambiente muy hostil a la innovación. Esto tiene mucho que ver con la miopía del modelo de desarrollo, que siempre privilegia al corto plazo, no la sostenibilidad. Yo creo que la frustración de la academia colombiana es el poco uso del conocimiento que se produce, pero también hay una complicidad perversa de sectores de la academia que están muy tranquilos, construyendo conocimiento inútil, que requieren un sacudoncito para que se comprometan un poco más en la construcción de discursos críticos. ¡Es que la universidad está muy callada!

Llinás también ha dicho que cuando le daban un juguete lo primero que hacía era desbaratarlo, para entender cómo funcionaba. ¿Cuál es la importancia de experimentar?
La experimentación es fundamental en la construcción de sostenibilidad. Los seres humanos somos constructores de cultura y la experimentación es la condición natural de la experiencia humana. Por eso no comparto la perspectiva conservadora de algunos movimientos ambientales que dicen no a la tecnología o a ciertas innovaciones. No soy una optimista tecnológica, en el sentido de que crea que la tecnología nos salvará, pero sí creo que la respuesta está en la combinación de la innovación social, la innovación tecnológica y la innovación  económica. Hay personas que experimentan en su casa… ¡Yo hago experimentos todo el día para reducir mi huella ecológica! La ciudad de Medellín lleva unos buenos lustros experimentando esquemas de biodiversidad humana y tiene ahora áreas protegidas urbanas, un experimento urgente para encontrar soluciones a la contaminación del aire, a las enfermedades mentales de la gente o a la violencia callejera. Pero hay que aprender a documentar y hay que garantizar que los experimentos están bien hechos y son replicables. Hoy en día, la gente ha olvidado cómo se construye conocimiento robusto y comprobado. De ahí que haya tantas noticias falsas y esa debilidad para contrarrestar muchos prejuicios que se remontan a ideas de la edad media, como decir “El poder de la Luna te sanará”. No somos muy racionales, estamos llenos de supersticiones, y la mayoría son inocuas. Como decir: “Podemos curarnos del cáncer con un cambio de dieta”. ¡No! Uno no se cura de un cáncer con un cambio de dieta. Apenas la gente lea esto, 200 personas van a escribir a la revista diciendo: “Yo sí me curé con jugo de gulupa en ayunas”. Pero, ¿dónde está la evidencia? Lo que quiero decir es que tenemos problemas epistemológicos, no sabemos interpretar las estadísticas. En una columna,  el profesor Armando Montenegro llamaba la atención sobre la ignorancia matemática básica: a todos nos enseñaron aritmética, matemáticas, geometría y cálculo, pero no somos capaces de interpretar un promedio.

Ha dicho que en las ciudades nos desconectamos de lo que nos rodea y que es necesario reconectarnos  si queremos cambiar el planeta. ¿Cómo lo logramos?
Primero tenemos que preguntarnos en qué mundo estamos. No es lo mismo estar en Bogotá que en Lima. Son las cualidades de un lugar las que nos permiten aprovecharlo al máximo. Eso es clave entenderlo para tomar decisiones sobre el arbolado bogotano o  el destino de la Van Der Hammen. ¿Vamos a seguir consumiendo un urbanismo genérico? ¿O vamos a experimentar con nuestras condiciones biológicas, climáticas y geológicas? Siempre tratamos de  implantar cosas maravillosas que vimos afuera, y eso lo único que hace es expandir una homogenización y una globalización que simplifican todo.

Fuente de la entrevista: https://www.elespectador.com/cromos/estilo-de-vida/brigitte-baptiste-no-saldremos-de-la-crisis-ambiental-con-panitos-de-agua-tibia-articulo-878644

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