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10 libros para pequeños filósofos

La infinita curiosidad infantil y las ganas de descubrir las respuestas a todos los ‘porqués’ se podrían considerar un paso previo al interés por la filosofía; una materia que permitirá a niños y niñas comprender mejor el mundo que los rodea. Por eso, hemos hecho una recopilación de libros para pequeños filósofos.

Papá, ¿dónde se enchufa el Sol?

1Papá, ¿dónde se enchufa el Sol?

A Laura le encanta hacer preguntas sobre todo lo que le rodea. Tanto, que durante dos años su papá y ella jugaban a un juego antes de dormir: la pequeña podía hacer todas las preguntas que quisiera. Su padre decidió apuntarlas todas en una libreta para leerlas cuando fuese mayor y el recopilatorio es tan curioso que se ha convertido en un libro que pretende servir para que todos los padres puedan dar las mejores respuestas a las preguntas de sus hijos.
Autores: Antonio Martínez Ron y Laura Martínez Lasso  Editorial: Editorial CríticaAmazon

2Ni sí ni no

Este libro se presenta como una opción perfecta para desarrollar y ejercitar el pensamiento. La obra invita a reflexionar  sobre nosotros mismos y nuestras relaciones con los demás a través de unos textos muy sencillos y unas ilustraciones divertidas. , a través de las oposiciones universales: ¿cómo entender lo que es alto si no conocemos lo bajo? ¿Cómo entender lo que es blanco si desconocemos el negro?
AutorOscar Brenifier EditorialSM
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Ética para Amador

3Ética para Amador

Fernando Savater explicó las consecuencias de las decisiones que tomamos en nuestro día a día a su hijo adolescente Amador. Lo hizo en forma de una carta que, posteriormente, se convirtió en este libro. Desarrolla cuestiones éticas tan esenciales como la importancia de saber aceptar la responsabilidad, ejercer el correcto ejercicio de la libertad o saber disfrutar de los pequeños placeres de la vida. Para ello, emplea un lenguaje cercano y fácil de entender.
Autor: Fernando Savater Editorial: Ariel

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4Así empezó todo

Responde de forma sencilla, curiosa, graciosa y poética a todas las preguntas que se ha hecho el ser humano a lo largo de los años. ¿Qué había antes de la Tierra? ¿Quién puso nombre a las cosas que nos rodean? Un libro que explica por un lado el origen del Universo y, por otro, cuestiones filosóficas de una forma adaptada al lenguaje de los más pequeños.
Autores: Jürg Schubiger y Franz Hohler Editorial: Anaya

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5La aventura de pensar

Un libro interactivo que permite adentrarse en el maravilloso mundo de la filosofía como si los niños fuesen verdaderos investigadores. Se presenta como una herramienta perfecta para conseguir que los pequeños aprendan a pensar por sí mismos y adquieran las herramientas necesarias para conseguir desenvolverse a la perfección y ser felices en la aventura de la vida.
Autor: Victor Escandell Editorial: Parramon

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Pienso luego insisto

6Pienso luego insisto

Lainocencia en la etapa infantil  lleva a hacer preguntas que, en muchas ocasiones, se pueden responder sin mucha dificultad. En otras, la respuesta es complicada para su edad o difícil de formular. Este libro pretende ayudar en todas esas cuestiones en un lenguaje adaptado a los niños. ‘¿Para qué sirve la imaginación?’; ‘¿qué es tener suerte?’; ‘¿por qué hay ricos y pobres?’, son solo algunas de las preguntas que se responden de una forma muy liviana y fácil de leer.
Autor: Anne-Sophie Chilard. Editorial: SM

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ulises

7Ulises y Perseo

A priori parece un libro de historia clásica pero, a medida que se leen sus páginas, el lector puede darse cuenta que se trata de un ensayo que desmenuza casi por completo todas esas historias sobre dioses y semidioses que nos han contado toda la vida. En concreto, habla de Ulises y Perseo y de su intento por descifrar el universo. Tal y como reza el libro en una de sus partes “nuestro mundo solo es comprensible si intentamos saber cómo ha sido fabricado”. Eso es lo que intentan los personajes. Eso es, también, lo que intenta explicar el autor con un lenguaje adaptado a todas las edades.
Autor: Jean- Pierre Vernant. Editorial: Paidós

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a que dedico mi tiempo

8A qué dedico mi tiempo

Este cuento tiene como protagonista a Juanita, una simpática mariquita que busca el sentido del mundo junto a sus amigos mientras vive diferentes aventuras. En concreto, en este ejemplar intenta encontrar explicación atodo lo relacionado con el tiempo y al porqué de la prisa del mundo actual. Al final se incluye un apartado dirigido a padres y docentes con diferentes propuestas de actividades para trabajar el contenido del mismo.
Autor: Angélica Sátiro. Editorial: Octaedro

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9¿Por qué hay todo y no nada?

Después de un paseo por Berlín de la mano de su hijo, el filósofo Richard David Precht decidió escribir un libro dando respuesta a todas las preguntas que hacía su pequeño: ‘¿soy realmente yo?’, ‘¿por qué los seres humanos tienen preocupaciones?’. Adaptó estas preguntas a un lenguaje infantil para conseguir un libro adaptado los pequeños filósofos que tenemos a nuestro alrededor.
Autor: Richard David Precht. Editorial: Siruela

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el fantasma de karl marx

10El fantasma de Karl Marx

La teoría de la lucha de clases de Karl Marx explicada en un tono y lenguaje fácil de entender l. Para conseguirlo convierte la teoría del filósofo comunista en una historia de ficción a través de la cual se introduce de una forma bastante sencilla y fácil de comprender: cuenta la historia de un señor que se cubre con una sábana para poder dormir y que admira al famoso pensador.
Autor: Ronan de Calan. Editorial: Errata Naturae

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Fuente de la reseña: https://www.educaciontrespuntocero.com/recursos/libros-para-pequenos-filosofos/87166.html?fbclid=IwAR0cZF6Osz3OAN9r8lr_gPMf-jO_IU2TatgOHLgs0GmzMQMZljdkz1CEuWA

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La educación en ciencias

 Por: Moisés Wasserman.

La afirmación de que vivimos en la sociedad del conocimiento ya es un lugar común. La riqueza de las naciones depende de su capacidad para producir conocimiento, tecnologías e innovación. El conocimiento engrandece la cultura, mejora la salud, multiplica las posibilidades de desarrollo personal y permite a las personas entender mejor a sus congéneres y el universo. Por tanto, la educación en ciencias debe ser una buena estrategia de desarrollo. Pero no se trata solo de educar científicos (eso, más o menos, sabemos cómo hacerlo), sino de educar a todo el mundo para que sea capaz de entender recomendaciones y usarlas para decidir entre dilemas que le toque enfrentar.

Tanto para el caso del científico profesional como el del ciudadano que quisiéramos que no fuera un ‘analfabeta científico’, enfrentamos un problema importante: la expansión inmensa y acelerada del conocimiento. Nadie es capaz de dominar hoy más que un campo relativamente estrecho. Los idiomas propios de la ciencia se han venido especializando en tal medida que se han vuelto ininteligibles para el no iniciado.

La formalización extrema del lenguaje no es una pedantería académica. La ciencia requiere un lenguaje preciso que no permita ambigüedades. Las matemáticas que describen el mundo cuántico son entendidas por físicos y químicos en todo el mundo y de todas las culturas, el significado de las secuencias de ADN es entendido por biólogos y bioquímicos, pero nada de eso por quien carece de una prolongada formación en el tema. Los conceptos de los expertos parecen cada vez más oscuros a quien toma decisiones políticas, y la confianza en los otros no es un bien que abunde.

La solución obvia sería mejorar la educación escolar. Sin embargo, eso tampoco es sencillo. Hasta científicos con posgrados fallan en campos que no son los suyos. 
Conozco matemáticos que tienen un cactus al lado del computador para “absorber” las ondas electromagnéticas (cuyas ecuaciones deben conocer bien), ingenieros que creen en la energía de cuarzos y perfumes, y biólogos que defienden “la memoria del agua” en las drogas homeopáticas. La alfabetización científica general es una necesidad, incluso para los profesionales en ciencias.

La difusión científica para jóvenes debería jugar en eso un papel fundamental y es en verdad una buena iniciativa. Sin embargo, sus logros están muchas veces por debajo de las expectativas. Nuestro programa Ondas, por ejemplo, es hermoso y emociona, pero un estudio de Fedesarrollo en el 2017 señaló que tiene un bajo impacto en la calidad de la educación en matemáticas y ciencia, que no ha disminuido sustancialmente la deserción estudiantil ni ha aumentado significativamente las vocaciones científicas. Si la difusión no es cuidadosa, puede generar efectos extraños. 
En uno de nuestros museos, después de una explicación entusiasta sobre meteoritos en la cual los niños pudieron observar y tocar uno de verdad, salieron entusiasmados comentando el hecho (mencionado tangencialmente por el guía) de que había caído un Viernes Santo. Temo que terminen recordando solamente que el Viernes Santo caen meteoritos.

Pienso que la mejor forma de enseñar ‘ciencia para el ciudadano’ es desde el colegio, y por medio de su historia. Hay que reproducir con los estudiantes las discusiones que se dieron durante el desarrollo de los grandes hitos, y estudiar con ellos los experimentos que las resolvieron. Si el estudiante entiende esas discusiones del pasado, entenderá que a veces se den contradicciones, y habrá podido desarrollar una lógica que le permita decidir entre dos opciones cuál es la de mayor peso. Una educación que permita entender cómo crece el conocimiento será siempre más exitosa que la que presente hechos terminados.

Fuente del artículo: https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/moises-wasserman/la-educacion-en-ciencias-columna-de-moises-wasserman-345958

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El mundo como escuela: familias que educan viajando

Por: Diana Oliver. 

Hay padres y madres para los que los viajes de larga duración son la mejor opción como herramienta pedagógica

Sonia y Antonio llevan toda una vida viajando. Porque les gusta, claro, pero también porque están convencidos de que viajar nos permite vivir de cerca realidades muy diferentes de las propias. Realidades que, dicen, les han ayudado a ser más tolerantes, pero también mucho más conscientes de lo que es realmente necesario para vivir. O lo que es lo mismo, les ha llevado a la toma de conciencia del «tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos», que defendía Tyler Durden en El club de la lucha. Tanto es así que poco antes de convertirse en padres –hace ya 14 años– dejaron sus respectivos trabajos en empresas multinacionales y se lanzaron a dar la vuelta al mundo con una mochila. Y tanto disfrutaron con sus expediciones que no se detuvieron cuando nació Candela (14), ni cuando llegó Mateo (12), e hicieron de los viajes su forma de vida: iniciaron una webserie de su experiencia en YouTube, Makuteros, e incluso dieron el salto a TVE con el programa Mi Familia en la Mochila – Family Run. Han recorrido más de 40 países y hasta han tenido tiempo para emprender un negocio familiar: Makuto Hostel, un albergue mochilero ubicado en Granada, muy similar a un modelo que habían encontrado en sus viajes pero que en 2004 aún no existía en España. “Sabíamos que no podríamos volver a la misma vida de oficina de antes porque nos sentiríamos fuera de lugar”, dice Antonio.

Una filosofía de vida muy similar llevó en 2010 a Max López y Susagna Galindo a crear Familias en ruta, una idea que empezó como un blog de viajes y que ha evolucionado hacia un proyecto de emprendimiento con el que buscan aportar información útil pero también servir de lugar de reunión para una gran comunidad de familias viajeras con gustos, procedencias e intereses de lo más dispar. “La pantalla del ordenador nos une con familias que han encontrado en Familias en Ruta la chispa que necesitaban para echarse a volar. Esto es algo que de alguna manera te genera un sentimiento de responsabilidad –en el buen sentido– y que te da calor para seguir avanzando. Uno de los mejores momentos del año es cuando podemos conversar, desvirtualizar, tocar y crear ambientes de complicidad y disfrute en nuestros encuentros y campamentos”, cuenta Max.

Susagna y Max comenzaron a viajar en familia cuando su hija tenía tres años. Lo hicieron recorriendo gran parte de Centroamérica y Ecuador. Ahora aquella niña ha cumplido 12, y tienen otro hijo de 8, pero continúan descubriendo el mundo: una parte del año la dedican a recorrer Asia (Tailandia, Malasia, Bali, Sri Lanka, Camboya e India), y otra parte instalan su campamento base en Gerona. Reconoce Max que una de las mayores dificultades que se han encontrado hasta el momento es que no existe un camino trazado y estipulado, sino que son ellos los que tienen que crear el propio, “aceptando las contradicciones, riesgos y beneficios, pros y contras de cada decisión”. Pese a ello, considera que son muchas más las ventajas que los viajes de largo recorrido, y largo tiempo, con niños les han aportado como familia. Lo contaron en 2016 junto a otras familias viajeras en el documental Familias viajeras, mirar el mundo con ojos de niño. “Muchos padres consideran que con la paternidad ya no hay opción para grandes viajes, que cuando los niños son pequeños hay que tenerlos entre algodones y que no se puede viajar a países “exóticos”, a no ser que sea con un apresurado circuito de dos semanas o parapetados en un hotel de lujo. Se puede viajar, y se puede disfrutar mucho viajando en familia”, explica Max.

El mundo como escuela

Familias como la de Max y la de Antonio sostienen que hay otras formas de aprender sobre lo que nos rodea: a través de la experiencia. Cuenta Antonio que “viajar es el método de aprendizaje más eficaz y si lo haces en familia, además lo disfrutas el doble”, pero también cree que hay que seleccionar lo que conviene estudiar en cada viaje. “Un viaje a un país desarrollado nos puede ayudar a explicar cuestiones de tecnología o ciencia a través de sus museos, su forma de vida, sus recursos… Mientras que la visita a un país en vías de desarrollo o subdesarrollado nos ayudará a explicar mejor a nuestros hijos cuestiones de humanidades y ética”.

Las estrategias empleadas por cada familia pueden variar según la edad, los recursos existentes en el destino, las preferencias de cada familia y la duración de las estancias. Cuando los hijos de Sonia y Antonio tenían 7 y 5 años recorrieron durante seis meses siete países, desde Asia a Australia. Ahora viajan sobre todo en periodo estival, pero hasta el momento han optado por combinar la fórmula del homeschooling –para el período que no ocupa las vacaciones escolares– con la escolarización: “Cuando un viaje ha coincidido con el período escolar, lo hemos hablado con el cole. Ellos nos han facilitado siempre el temario y así hemos podido convertir andenes y hoteles en aulas improvisadas. A la vuelta se les realiza una prueba de nivel por temas y, si todo está bien, continúan en su curso”.

Los hijos de Max y Susagna combinan el aprendizaje en centros internacionales de otros países cuando se encuentran en períodos de viajes de larga duración con la asistencia a una pequeña escuela pública rural en la que están matriculados en Cataluña. “Nuestros hijos son worldschoolers, lo cual creemos que es muy coherente con un mundo global”.

El mundo también es un aula para los hijos de Alyson Long. Ella y su pareja, alias Chef, llevan viajando con sus hijos más de seis años y lo cuentan en World Travel Family, un blog de viajes enfocado a ayudar a las familias que desean viajar por el mundo con niños. “Queremos que todos sepan que viajar con niños es bueno para ellos, bueno para su familia y nada difícil”, dicen en la presentación de su blog. En su caso han optado por el worldschooling sin que haya escolarización previa. “¿Por qué aprender de los libros cuando puedes aprender en la fuente? Llevamos a nuestros hijos al aprendizaje en lugar de que aprendan información de segunda mano sobre lugares, tiempos y culturas que ni siquiera pueden imaginar. La historia y la geografía están vivas, puedes tocarlas, verlas. No hay necesidad de libros. Lo mismo pasa con el arte, la música e, incluso, con la ciencia o las matemáticas”, explica Alyson.

En su caso se decidieron por esta opción porque no encontraban una escuela local que se adaptara a lo que buscaban (“El plan de estudios era demasiado limitado, no quería que mi hijo estuviera en un salón de clases todo el día y no quería que el estado criara a mi hijo”). El homeschooling era la opción más obvia, pero después vieron que los viajes aportaban mucho más que estudiar a tiempo completo en el hogar.

Comenzaron a viajar con los niños en 2013 y dice Alyson que en este tiempo han comprobado que el mundo real es un entorno de aprendizaje mucho más rico que cualquier aula: “La experiencia viajera sirve para experimentar de primera mano la diversidad, los desafíos físicos o un sinfín de formas de vida que la mayoría de las personas nunca podrían imaginar. Ha hecho que los niños sean más sabios y estén bien informados. Les ha dado confianza en sus propias habilidades y nos ha permitido conocer a mucha gente increíble a lo largo de todo el mundo. Nos ha traído posibilidades y oportunidades. Nos ha traído una nueva carrera, nuevas habilidades y avances profesionales. También nos ha permitido compartir tiempo al completo en familia y no perder ni un segundo de su infancia. Viajar nos ha traído la libertad”.

Fuente del artículo: https://elpais.com/elpais/2019/04/29/mamas_papas/1556545738_334385.html?id_externo_rsoc=whatsapp

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Libro: Educación digital inclusiva para estudiantes con discapacidad visual

Por: educ.ar.

Cuadernillo con propuestas y orientaciones para el docente acerca de cómo generar actividades significativas para los trayectos de enseñanza y aprendizaje de niños y niñas con discapacidad visual.

EDUCACIÓN_DIGITAL_INCLUSIVA_PARA_ALUMNOS_CON_DISCAPACIDAD_VISUAL

Fuente del documento: https://www.educ.ar/recursos/132591/educacion-digital-inclusiva-para-estudiantes-con-discapacidad-visual

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La educación: con todo en contra y sin reforma

Por: Paco Ramírez.

 

El panorama educativo se ve muy difícil no solo porque la actual Reforma Educativa , la del 2013 seguirá aplicándose para el próximo ciclo escolar aunque Andrés Manuel López Obrador asegurara que en tanto se cancela la actual y se aprueba la nueva, estará vigente el memorándum que envió en días pasados a los secretarios de Gobernación, Educación y Hacienda, con sus características específicas, para dejarla sin efecto pues la legislación de hace 6 años, está por decreto y no puede ser modificada y es que, al no contar con los votos necesarios para ser mayoría calificada, la reforma educativa del presidente Andrés Manuel López Obrador no pasó, por lo que el dictámen deberá regresar a la Cámara de Diputados y será analizado en el periodo extraordinario del próximo 14 de mayo hasta agotar el tema.

Pero no solo es eso por lo que el sistema educativo nacional no la tiene fácil, agréguele que en preescolar y a nivel primaria bastará con que los pequeños de 1ero y 2do grados, asistan, para tener la plena seguridad de que no reprobarán el año al contar con una calificación mínima de 6, sin importar si aprendieron o no a leer, escribir, sumar, restar o multiplicar, sino porque ante los cambios de la 4T, la falta de presupuesto, papel, y la ausencia de acuerdos sobre, qué sí y qué no deberán tener los libros de texto gratuito, se antoja, por demás imposible que se cuente con los más de 140 millones de libros para preescolar, primaria y telesecundaria.

El problema del papel pende de un hilo. Le explico : La empresa que lo suministrará será Bio Pappel, ganadora de la licitación cuyo dueño es Miguel Rincón Arredondo; compadre de Andrés Manuel López Obrador y aunque no es la primera vez que gana y al parecer de manera legal, ahora compromete al presidente, a probar que más allá del compadrazgo está el bienestar de los niños para contar con las herramientas necesarias que den conocimientos básicos a los infantes, elevando como se contempla en esta Reforma Educativa, el carácter de universalidad a la educación, poniendo de cero a tres años a educación inicial.

El costo del suministro de papel será de 221 millones 676 mil pesos, y deberán estar distribuidos en cada escuela del país listos para entregarse a los niños ¡en 14 semanas!

Esta maratónica misión se antoja más que difícil porque, vayamos por partes, la Secretaría de Educación Pública, en coordinación con la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito (Conaliteg) es la responsable de entregar los libros de texto y materiales educativos, a las autoridades estatales de educación básica, quienes, a su vez, son los encargados de hacerlos llegar a cada escuela en su entidad. El año pasado el organismo descentralizado entregó 170 millones de libros, sí, un excedente de 30 millones, para sustituir los que llegaron con errores de impresión o mal terminados, para ello contó con un presupuesto de más de dos mil 500 millones de pesos; pero para este 2019, el gobierno federal ha destinado mil 980 millones de pesos, pese a que el organismo requiere 2 mil 600 millones así que súmele al problema educativo del país, un déficit de 620 millones de pesos para operar.

Esperemos que sí estén listos para agosto, revisados, sin faltas de ortografía, y sin errores de seis dedos.

Fuente del artículo: https://www.milenio.com/opinion/paco-ramirez/100-palabras/la-educacion-con-todo-en-contra-y-sin-reforma

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