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Resulta indispensable volver a la escuela

Por: Gustavo Zorzoli.

 

l informe «Frecuencia y fines del vínculo pedagógico en cuarentena», elaborado recientemente por el Observatorio Argentinos por la Educación a partir del cuestionario que recabó información sobre las características de la escuela con relación a la jornada escolar y el vínculo pedagógico en el contexto del Covid-19 contiene las respuestas dadas por familias que tienen conexión a internet, aunque sea mínima o intermitente. Los resultados muestran que solo cerca de una de cada dos escuelas mantiene contacto diario con los alumnos durante la cuarentena, mientras que alrededor del 90% lo hace no más de una vez por semana. Además, solo el 8% de las escuelas se comunica con las familias y esto, cada dos semanas. Por otro lado, desde el punto de vista didáctico quedó expuesto que más del 80% de las actividades propuestas por los docentes son asincrónicas, es decir, consisten en descargar y enviar tareas, ver videos o consultar contenidos en la web; y que apenas un 17% de las escuelas hacen uso de herramientas de comunicación que permiten dar clases sincrónicas por videoconferencia.

Respecto de la respuesta de las escuelas públicas y privadas en relación con la situación planteada por la cuarentena vigente, el jueves pasado el Gobierno presentó los resultados preliminares de la «Evaluación Nacional del Proceso de Continuidad Pedagógica»-una serie de encuestas a directivos y familias-, que contó con el apoyo de Unicef. El relevamiento mostró con claridad la inmensa brecha que existe entre ellas en lo referido a la intensidad del vínculo entre estudiantes y docentes. En el caso de las instituciones públicas, la disponibilidad de internet de calidad, que alcanza solo a la mitad de las familias, dificulta la comunicación efectiva entre docentes y alumnos; otra situación a considerar es que el 53% no tiene una computadora personal para uso educativo. Por ejemplo, mientras las clases sincrónicas por videoconferencia se desarrollaron en el 73% de las escuelas privadas, esta herramienta solo alcanzó el 17% en las escuelas públicas. Asimismo, apenas seis de cada diez estudiantes reconoce haber aprendido nuevos contenidos durante la cuarentena y solo uno de cada tres, que participó de una continuidad pedagógica de alta intensidad. Es más, casi el 60% de los estudiantes afirma que la cantidad de las tareas ha sido excesiva.

Mientras las clases sincrónicas por videoconferencia se desarrollaron en el 73% de las escuelas privadas, esta herramienta solo alcanzó el 17% en las escuelas públicas

Las diferencias entre una enseñanza presencial diaria y otra, de índole virtual o a distancia -que en el 75% de los casos se ha implementado un poco más de una vez por semana con los alumnos- son causas fundamentales de los magros resultados. Con este estado de situación no es difícil asegurar que el cuatrimestre pasado se ha perdido desde el punto de vista académico, más allá de la dedicación de los docentes -que han trabajado incansablemente- y el esfuerzo de estudiantes y sus familias. Lo cierto es que será imposible recuperar el tiempo escolar no cursado y se tendrán que planificar los ciclos 2021 y 2022, con el fin de que nuestros estudiantes se apropien de los conceptos esenciales que deberían haber adquirido en el actual ciclo; sobre todo, si el regreso a la escuela se sigue postergando. Un dato muy desolador es que entre los directivos encuestados se espera que un 10% de los 4 millones de estudiantes no regresen a la escuela.

Es imprescindible atender al hecho de que mantener a los estudiantes fuera de la escuela no solo los priva de un derecho fundamental que es el de aprender, sino que pone en riesgo su salud; ya que han disminuido la actividad física y su posibilidad de recreación y juego, alterado su descanso (no duermen bien, por caso), presentan problemas nutricionales y hasta depresión y/o ansiedad. Es más, los chicos pueden sufrir estados de aislamiento social, que a su edad son difíciles de procesar. Adicionalmente, y a medida que el desempleo y el estrés en las familias aumentan, los casos de violencia doméstica pueden incrementarse tanto como la deserción escolar crecer exponencialmente -particularmente, entre los adolescentes. En este marco, el desaprendizaje -un concepto que estamos incorporando- se profundiza, ya que muy probablemente un alto porcentaje de quienes regresen a la escuela estarán en peores condiciones de cómo lo estaban en noviembre del año pasado; no menos importantes serán las secuelas a mediano plazo que se generarán por la falta de formación y contención en el ámbito escolar.

El desaprendizaje se profundiza, ya que muy probablemente un alto porcentaje de quienes regresen a la escuela estarán en peores condiciones de cómo lo estaban en noviembre del año pasado

Es por eso que resulta indispensable volver a la escuela y para ello no es posible esperar que el virus desaparezca, puesto que ya hemos visto en otras regiones del mundo que los rebrotes son posibles. Tampoco podemos aguardar la llegada de una o más vacunas -de las cuales no sabremos su grado de seguridad ni su eficacia, ya que no estarán disponibles por bastante tiempo para los niños y adolescentes, pues su producción seguramente apenas alcanzará para cubrir las necesidades del personal de salud, de los mayores adultos y de las otras personas de riesgo.

En este contexto, deberíamos hacer los mayores esfuerzos en dos direcciones. Primero, regresar a la escuela, en principio, con los niños más pequeños, que son por lejos los menos afectados por el virus, observando en las instituciones los parámetros de cuidados consabidos: distanciamiento social, uso de mascarillas, lavado de manos, limpieza de pupitres, bancos y material didáctico, limpieza y desinfección de lugares comunes, grupos reducidos con alternancia, incremento de las clases al aire libre, aulas ventiladas de forma permanente, control de temperatura, horarios de entrada y salida escalonados, y esquemas de horarios reducidos. En segundo lugar, proveer a los docentes y a los estudiantes de sectores vulnerables de internet para achicar la brecha digital y revertir la falta de conexión sincrónica. Ambas iniciativas tienden a que maestros y alumnos vuelvan a encontrarse cara a cara para que sea posible el acto educativo.

Porque tiene que quedar claro: enviar tareas no es enseñar y resolver tareas tampoco es aprender.

Fuente del artículo: https://www.lanacion.com.ar/opinion/resulta-indispensable-volver-escuela-nid2410802

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Resonancias de El Chavo del 8 en la niñez, educación y sociedad latinoamericana

Reseña:

Daniel Friedrich. Erica Colmenares. [Editores]

Nicolás Arata. Daniel Friedrich. Victoria Parra. Ana Paula Marques de Carvalho. Rita de Cássia Prazeres Frangella. Carlos Aguasaco. Limarys Caraballo. Erica Colmenares. Ernesto Treviño Ronzón. José Carbajal Romero. Dulce María Cabrera. [Autores de Capítulo]


ISBN 978-987-722-620-1
CLACSO. Teachers College. Columbia University.
Buenos Aires.
Julio de 2020

*Disponible sólo en versión digital: http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20200716045739/el-chavo.pdf

Resonancias de El Chavo del 8 indaga en las imágenes sobre escolarización y niñez, latinoamericanidad y afectividad, medios de comunicación y clase, que emergen de las experiencias de visionado de la serie creada por el popular comediante Roberto Gómez Bolaño. Al explorar las conexiones entre los estudios de cultura visual y de curriculum transcultural, los ensayos que integran este volumen navegan en un espacio poético transnacional de convivencia con la cultura pop, de la que surgen nuevas vías de interpretación y formas de acercamiento al estudio de uno de los fenómenos globales producidos por la televisión latinoamericana. En efecto, no existen demasiadas instancias en las que un producto cultural se haya expandido a lo largo de toda Latinoamérica y más allá (El Chavo del 8 llegó a transmitirse en continentes tan alejados como Asia y África), dejando una huella que perduró durante décadas y entre generaciones. Este libro invita a una reflexión desde una perspectiva internacional y en clave rizomática en torno a las lecturas e interpretaciones de El Chavo del 8.
Fuente: https://www.clacso.org.ar/libreria-latinoamericana/libro_detalle.php?orden=&id_libro=2214&pageNum_rs_libros=0&totalRows_rs_libros=1408&orden=01
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Ana María Farré da voz a 22 mujeres líderes en educación para reflexionar sobre cómo educar tras la pandemia

Noticia/20minutos.es

  • La pandemia ha acelerado la necesidad de repensar un modelo educativo que profundice en la innovación.
  • La experta Ana María Farré recoge las fórmulas de 22 educadoras en ‘Mujeres líderes en la educación del siglo XXI’.

La mujer ha sido y es «la gran educadora». Con ese hilo conductor, Ana María Farré, experta y apasionada de la educación y del liderazgo compartido, ha dado voz a 22 mujeres acreditadas en innovación educativa. Son visionarias, inspiradoras de un cambio de modelo que la Covid-19 acelera. La primera de ellas, Alejandra Vallejo-Nágera, introduce una forma lúdica del aprendizaje: «Educar es abrirse al juego cuyo premio es poder vivir una mejor vida».

Al frente de la orientación pedagógica de Fundación Coas, Ana Pérez Saitua subraya que formar a las nuevas generaciones exige «estar a la altura de sus necesidades». Requiere un cambio en mayúsculas, sin que signifique «banalizar el conocimiento y desechar la cultura del esfuerzo».

Se necesita un «liderazgo transformacional», dice Montserrat del Pozo, referente en el mundo de la educación. El liderazgo es un ‘arte’ que «se aprende y se entrena» en un contexto de «dinamismo de cambio». «Educamos para un mañana desconocido«, hay que «volar mientras se construye el avión». El docente es un sherpa.

Pasión, compromiso y sabiduría guían el funcionamiento de la Fundación Trilema que preside Carmen Pellicer. «No es ‘¿qué tenemos que enseñar?’, sino ‘¿qué necesitan aprender?». Destaca «seis aspectos básicos de la vida escolar: currículum, las metodologías, la evaluación, la organización, la personalización y el liderazgo».

Para Ana Juliá, presidenta de la Asociación Montessori Española, «educar es capacitar al alumno para autoconstruirse a través de los aprendizajes y prepararlo para afrontar retos honestos consigo mismo y su entorno«. «Solo desde la implantación rigurosa de los métodos, analizando datos y planteando mejoras, tendremos los pilares de los nuevos estilos educativos».

Ser mujer y madre de familia marca la vocación docente de Arancha Cendoya. Cree, por experiencia, que «las mujeres tienen más desarrolladas capacidades esenciales para esta área, como la asistencia, acogida, intuición, sensibilidad y escucha activa». El docente debe ser «facilitador de situaciones de aprendizaje», el mejor influencer.

Que una escuela «es algo más que la suma de sus profesores», un proyecto y no un castillo fortificado, lo tiene claro Mar Martín, directora del Colegio Compañía de María en Zaragoza y experta en aprendizaje por proyectos. Apuesta por «aprender, desaprender y reaprender«, lanzar nuevos currículums, nuevas estrategias de enseñanza y nuevas estructuras.

Rosa Casafont aporta a la innovación educativa su pasión por la neurociencia. «La educación», concluye, «es la savia que nutre al ser humano, cuyo cerebro cambia con cada experiencia». Y ese proceso continuo debe estar bien nutrido. «Tenemos una cierta determinación genética, pero las influencias del entorno en nuestro desarrollo, sumadas a las que ejercemos con nuestra actitud, nuestra forma de pensar, sentir y comportarnos, son determinantes».

Alicia Bastos dirige el Método Johansen, que estimula el oído para promover cambios neuronales que se traducirán en madurez emocional y atención social e intelectual. La educación se ‘revolucionará’ a través de «la buena conciencia del profesor». Nunca «volcando sus frustraciones sobre los estudiantes», sino viéndolos como «seres humanos de grandes capacidades, que un día volarán más lejos de lo que nunca imaginamos».

«Estamos educando para un mundo que no podemos imaginar», afirma Nuria Sánchez Povedano, experta en neurociencia. «El mundo volátil e incierto es complejo y ambiguo», requiere «una profunda transformación de nuestro modelo de escuela que permita desarrollar y entrenar las competencias que requiere el nuevo siglo XXI». El objetivo es «caminar hacia una escuela inteligente para desarrollar las inteligencias múltiples» del alumnado.

La joven arquitecta Miriam Reyes convierte la inclusión en su proyecto de vida: «Me gustaría vivir en una sociedad creativa, resolutiva, que valore la diversidad, que cuide nuestro planeta y que saque lo mejor de cada uno de nosotros«. Ha creado Aprendices Visuales para facilitar el aprendizaje de niños diagnosticados con autismo y ayuda a colegios a «transformarse en escuelas inclusivas».

Luz Rello, investigadora y emprendedora social con dislexia, fundadora de Change Dyslexia, lanza un mensaje positivo: «Destacar en otras áreas, como en creatividad o pensamiento visual», pero esa información no llega a las familias. Busca «un algoritmo capaz de detectar tus fortalezas cognitivas para poder dar buenas noticias a los niños con dificultades específicas de aprendizaje».

María Jesús Frigols, especialista en educación bilingüe y plurilingüismo, propone centrarse en «las necesidades de los jóvenes y dotarles de las herramientas para desenvolverse en un futuro que se convierte en presente cada vez más deprisa». De aquí a 2030, los robots podrían reemplazar a 800 millones de puestos de trabajo. «Necesitaremos múltiples destrezas integradas», concluye.

Responder al entorno cambiante pasa, señala Tania Santiago, por enseñar «a los alumnos a pensar y a no rendirse», y a ayudarles «a desarrollar el pensamiento crítico y creativo de una forma mucho más efectiva». Ante el acelerón tecnológico, es esencial enseñar a gestionar la información de una forma efectiva.

La pintora y docente Susana García Mangas subraya que nos «movemos en un mundo visual», caracterizado más específicamente por la existencia de «emociones instantáneas, avalancha de estímulos y, al mismo tiempo, pensamiento superficial». En ese contexto se antoja necesario el hecho de «pensar y ver modos de llegar a ese mundo interior tan rico y poderoso donde la persona se encuentra a sí misma».

Garbiñe Larralde, experta en pensamiento visual, destaca que «la velocidad de nuestro mundo apenas ha tenido incidencia en un sistema educativo rígido». Sueña con «un profesorado diseñador de aprendizajes, guía, coach…» y con la educación como «espacio generador, laboratorio de experiencias compartidas que fomenten el diálogo para formar la mirada crítica».

«Los cambios no vienen solos, hay que impulsarlos y liderarlos», dice Charo Fernández, ingeniera experta en tecnologías de la información y comunicación. «Las nuevas tecnologías han dejado de ser nuevas y están inmersas en todo lo que nos rodea y somos». «Son un medio y no un fin. La formación online debe reflejar la propuesta educativa que queremos para nuestras aulas«, con el foco en «la personalización, el acompañamiento, la reflexión, el aprendizaje entre iguales y creación de redes docentes».

«Aprender y desaprender será una forma de vivir en una sociedad tecnificada«, dice Rocío Lara, experta en robótica. Frente a quienes creen que con la educación no se debe experimentar, cree que «el modo de acceder a la información y al conocimiento es un experimento constante».

«El mundo es un aula de aprendizaje real y virtual», anticipa «, que puso en marcha un proceso de innovación educativa, haciendo de la escuela San Gabriel el primer Flipped School de nuestro país. El ‘aula invertida’ potencia la anticipación de lo que se va a trabajar en clase, ganando así tiempo de calidad entre el alumno y el profesor. El alumno es el centro del aprendizaje.

Ante el abuso de convivencia en entornos cerrados resultado del confinamiento por la pandemia, Heike Freire defiende la importancia de «acompañar el desarrollo humano con el contacto con la naturaleza», y afirma: «Necesitamos los espacios abiertos y naturales desde todos los puntos de vista: la salud, el desarrollo físico y sensorial o la madurez del sistema nervioso».

Para la arquitecta danesa Rosan Bosch, «diseñar un mundo mejor empieza en la escuela». No podemos olvidar el para qué de esa innovación. Roser Batlle, fundadora de la Red Española de Aprendizaje-Servicio, da la clave: «El verdadero éxito de la educación consiste en formar personas buenas, capaces de transformar el mundo y no solo mejorar su currículum». Para ello, lanza una súplica a la sociedad: «Que no se divorcie la sabiduría de la generosidad».

Fuente: https://www.20minutos.es/noticia/4338493/0/ana-maria-farre-libro-mujeres-lideres-en-la-educacion-del-siglo-xxi/?autoref=true

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Invitación e inscripción a la conferencia de Francesco Tonucci: La Escuela no puede seguir igual

Por: Otras Voces en Educación

El próximo 29 de Julio, el Centro Internacional de Investigación Otras Voces en Educación (CII-OVE) realizará el seminario virtual: “La Escuela no puede seguir igual” con el pedagogo italiano Francesco Tonucci.
La conferencia se trasmitirá por el canal de YouTube 👇🏼
https://www.youtube.com/c/OtrasVocesEnEducación y por el facebook de la CEIPHistorica
Franceso Tonucci también conocido por el seudónimo «Frato», es un pensador, psicopedagogo y dibujante italiano. Es autor de numerosos libros sobre el papel de los niños en el ecosistema urbano y de artículos en revistas italianas y extranjeras.
Link de inscripción para su conferencia 👇🏼🤓😁
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Un nuevo Pigmalión docente

Por: Pluma Invitada

La historia de Galatea es conocida como efecto Pigmalión en el terreno de la educación. Su historia, su comprensión, nos evoca a la reflexión para entender el nuevo paradigma a que se enfrentará el profesor, ahora que ha iniciado toda la vorágine para el retorno a la escuela, a las aulas de clase, dando inicio con todos los protocolos para el nuevo ciclo escolar que lleva como siglas: 2020-2021.

Galatea seria sin duda, esa eventualidad de aproximarse a ese ideal femenino, que cubriera las expectativas de Pigmalión, ese deseo le llevó a crearla y gracias a Venus le pudo dar vida.  Cada golpe con su cincel, dado armónicamente y de forma estética, Galatea se amoldaba al ideal de belleza, que él en su imaginario tenía. Ante esta historia bella y trágica a la vez, que introduzco como un marco comparativo de los paradigmas que avecinan al profesor ¿cuál sería el Pigmalión docente que se espera como resonancia del pronunciamiento del 8 de julio por el responsable de la SEP? Sin duda, es una pregunta que busca aproximarnos a ir clarificando hacia dónde este mensaje que nos llegó por medio de un webinar, apuntó hacia el logro de orientar a los docentes y de instruirles como un marco de referencia, para el rito de ingreso o no a las escuelas y a las aulas de clase.

Me parece que un primer peldaño para acercarnos a posibles respuestas es entender qué ha significado ese malestar docente al sacarlos del aula de clase, para que los profesores comprendan lo que hoy se busca, ya sea como acto un remedial o de prevención ante el distanciamiento del docente del aula de clase. Es menester señalar que ha sido sin duda un golpe serio a lo que representa ontológicamente la docencia, alejarle de su aula de clase, es romper contra su ethos.

¿Qué tendría que suceder para definir el Pigmalión docente para este ciclo escolar 2020-2021? Una posible respuesta que apuntalamos tomando como base a Philip Jackson en su libro la vida en las aulas.

El contexto de aula, como lugar donde se producen procesos de enseñanza y aprendizaje tanto intencionados como no intencionados, tiene una serie de propiedades distintivas que afectan a las personas que allí interaccionan y actúan, pese al tipo de organización de los alumnos y alumnas que se haya establecido y a la filosofía educativa a la que esta adherido el profesorado. (Jackson, 2013, pág. 17)

Si el aula es el espacio vital que abraza al profesorado como Señala Jackson, donde se forja la docencia, donde su Pigmalión se aguza, se afila, una tarea ante los planteamientos, las conjeturas, sería ¡entenderlo! el profesor sin aula, sin alumnos, sin estar con sus pares, ¡se siente solo!  Una interpelación que se pudiera acotar ante los resolutivos es indagar ¿cómo se siente el docente? ¿cuál es su malestar? Porque en estos más de tres meses ha salido de su espacio vital, lugar que históricamente lo ha plasmado socialmente, su tarea fundamental se ve realizada a través del gis y de la pizarra, usados por supuesto, en las aulas.

Las secuelas que prosiguen al docente después de salir de su hábitat, lo han dejado en el vacío, tuvo que ser enviado a una zona que no conocía o que tal vez, no estaba aún preparado para enfrentarle. Un nuevo reto subyace, el de posicionar una enseñanza que hoy se debate, es el de iniciar un nuevo crepúsculo en cuyo tinte se dimensiona la educación hibrida.  Ante esas derivaciones, una conclusión a la que los colocó se enmaraña entre comprender sus malestares; reflexionar la extrañeza que le ha sobrevenido por no ver cara a cara a sus educandos, la mirada de sus pupilos cuando algo no entienden, los diálogos de pasillo con sus pares, los debates con los padres de familia. La vieja usanza los persigue, el de dialogar, de reír, de discutir, de construirse, día con día y con un sello importante, de ser: frente a frente.

Un segundo peldaño que permita comprenderles en sus malestares y extrañezas, es construir un acompañamiento académico serio, profundo, centrado en constructos epistémicos, hermenéuticos, por parte de quien lo representa en la implementación pedagógica y didáctica de los planes y programas de estudio, que les de seguridad, que les ayude a entender con mayor énfasis lo que se habló durante el pasado 8 de julio en la conferencia de Esteban Moctezuma Barragán, Secretario de Educación Pública. Porque un resolutivo que se dejó ver, es que al parecer no se clarificaron varias dudas que el grueso del profesorado en sus imaginarios se planteaba. Quedando incluso, en una incertidumbre mayúscula.

Para ejemplificarlo, algunos tópicos que se trabajaron por parte del Secretario de Educación Pública fueron: un regreso hasta que el semáforo esté de color verde, la correcta interpretación pedagógica y filosófica de lo que es la Nueva Escuela Mexicana, el curso remedial, el protocolo para la sanitización de las escuelas, los Comités de padres de familia. La imprecisión que subyace es, sí lo que dijo el responsable de la SEP, clarificó lo que el regreso tan anhelado a clases, por los profesores querían escuchar. Que al parecer ¡no se logró!

Un tercer peldaño tendría que responder a este cuestionamiento ¿Qué esperaban los docentes escuchar de parte del Secretario de Educación Publica en su mensaje del 8 de Julio de 2020?  Quizá el oír como en antaño el inicio e incorporase a la escuela, con todas esos encuentros y desencuentros que acarrea un nuevo inicio de clases. De ver a sus alumnos, de aplicarles sus exámenes. Suena descabellado, ingenuo, absurdo tal vez, pero era una ilusión que querían aguzar el oído, que les mantiene en esa sintonía, que como un ritual que ciclo escolar con ciclo escolar lo realizan, al inicio de sus actividades. El estar en contacto con sus alumnos.

Surge ante esta pregunta y como un argumento que puntualice sobre qué esperaban escuchar, dos emergencias.

¿Por qué hago esa acotación?

La primera emergencia.

Ante más de 100000 participantes fue el dato que se voceo durante la trasmisión del webinar que pronunció Esteban Moctezuma Barragán, Secretario de Educación Publica. Tuvo ante su perorata la posibilidad de ser muy claro en muchas de las dudas de los profesores tenían antes y después de la misma. La primera de plantear de manera clara, la propuesta de lo que podría ser un regreso seguro a las escuelas. La otra clarificar el marco normativo y pedagógico que como colofón alumbre lo que este sexenio persigue a través de fincar su política educativa en lo que han llamado, la Nueva Escuela Mexicana.

Porque un reclamo del profesorado, ante los planteamientos que se hicieron en la conferencia del 8 de julio, me lleva a subrayar parafraseando a lo que señala Jackson, que la escuela, el aula de clase para los docentes es un lugar para interactuar de manera intencionada o no. Y eso, queridos lectores es el alma mater de la docencia. No hubo respuestas que satisficieran sus dudas, por citar uno de los planteamientos que citaron los profesores fue ¿cuándo se iniciaría el siguiente ciclo escolar?  La pregunta es obvia para ellos, por todo lo que acarrea ese iniciar de nuevo las clases. Sólo se dejó en claro de manera imperativa, que hasta que esté el semáforo de color verde, cosa que aplaudo y se dijo entre dientes que tentativamente sería el 10 de agosto como se tenía previsto desde hace algunas semanas, para que se pueda dar como acotación, el protocolo que ya se había divulgado. Pero, al final no se dejó convencido a quien lo escuchaba.

La reacción de un joven estudiante preparatoriano que escuchaba con gran recelo – ¿hasta que esté el semáforo en verde daremos inicio a la reincorporación paulatina de las clases en las escuelas?

Los diálogos que se manifestaron ante estos pronunciamientos por parte de los mentores, así como de este joven estudiante, no llenaron el vacío, la mirada incrédula del ¿cómo iniciará el ciclo escolar?   porque lo que más les angustia a los profesores, es echar andar todo lo que implica el inicio de clases. En un primer momento, su diagnóstico con todos los instrumentos y el tiempo que le lleva obtener los resultados para proyectar su plan anual de trabajo y si a eso se le suma la pronunciación de un curso remedial, como secuela que ha dejado esta pandemia, pues, como se dice en la jerga cotidiana ¡a dónde vamos a parar!

La segunda emergencia 

He venido discutiendo sobre la idea del imaginario de Pigmalión docente, una resultante estaría dictada bajo un nuevo paradigma la educación hibrida, que encuadra una nueva forma de ajustar el currículo que hasta el ciclo escolar 2019-2020, definía la intervención docente. Dos propuestas metodológicas lo urgían, el plan y programas de estudios 2011 y el plan y programas de estudio 2017 (aprendizajes clave), quienes en su aplicación estaban delimitando de manera quirúrgica su tratamiento. Bajo el posicionamiento de la pandemia surgen de bote pronto el programa aprende en casa, que vino a trastocar la oficiosidad de los profesores en las aulas de clase, para hacer que la televisión, el internet los sustituyan y direccionen el trabajo, que hasta antes de ese momento era exclusivo para el aula de clase.

¿Qué deberían de entender los profesores por una educación hibrida? Primeramente, que ante el pronunciamiento de lo que llaman “plan de la nueva normalidad” la intervención de los docentes estará sujeta a esta normatividad, su implementación condiciona a los estudiantes y profesores a una revisión exhaustiva de cuidados, que van desde la toma de la temperatura por parte del padre de familia, de asistir a clases por parte de los alumnos de manera alternada, es decir, que se haría por apellidos, entre otras derivaciones que se implementarán como secuela de este formulismo.

Pero aún no queda claro ¿Qué es la educación o modelo hibrido? Derivado de lo que he postulado anteriormente, hago énfasis que la practica del docente se ve modificada y condicionada a varios factores. El primero que el semáforo este en verde. Pero a donde pongo la atención y defino lo que se persigue, de decir, qué es la educación hibrida. Porque cuando el profesorado se dé cuenta de, a qué se está apostando, no tan sólo en México, sino a nivel mundial, quizá genere un gran revuelo. Y lo que se habló el 8 de julio dejará un gran vacío.

¿Qué entender ante estos claroscuros por modelo hibrido en la educación?

El Modelo Híbrido hace referencia a la convergencia de la modalidad presencial con la modalidad a distancia, con la finalidad de generar una propuesta de aprendizaje integrador. “El aprendizaje combinado, también conocido como aprendizaje híbrido, coordina las mejores características de la escolarización tradicional con las ventajas del aprendizaje en línea para ofrecer instrucción personalizada y diferenciada en un grupo de alumnos” citado en: CUAED (UNAM) por un Modelo Híbrido a (Powelle et ál., 2015).

Pongo atención a esta definición que me parece que el 8 de julio debería de haberse clarificado por el titular de la SEP como máximo responsable de la educación pública de México, porque en el sentir del docente, a pesar de que se ha insistido durante estos tiempos; 1) que la pandemia ha dejado al descubierto la educación, 2) Las formas de enseñanza tendrán que modificarse, 3) las formas de evaluar, 4) Los protocolos de asistencia de los alumnos. Considero que el docente aún no ha comprendido su situación ante lo que se avecina, y muy probablemente su imaginario lo esté pensando bajo los viejos esquemas de trabajo áulico, que se han desarrollado en las ultimas décadas.

Espero y no nos pase que después de que no se dejó claro lo que perseguía el Secretario de Educación con su webinar, un trágico desenlace equiparable al de Pigmalión y de Galatea, que irremediablemente devenga.

“Una versión de la historia cuenta que tiempo después Pigmalión ofendió a Afrodita y ésta, como castigo, durante una noche, mientras Pigmalión y Galatea hacían el amor… volvió a convertir en piedra a Galatea aprisionando a Pigmalión con su sexo y con sus brazos. Los gritos de este, no se sabe si de dolor o de pena, se escucharon en toda la isla.”

 Referencias.

Bibliográficas.

  1. Barrón, C. (2020). Propuesta de un modelo hibrido para la UNAM. México. SDI CUAED.
  2. Jackson, (P. 2010). La vida en las escuelas. Madrid, Editorial Morata.
  3. Sánchez, M. & López, M. Pigmalión en la escuela, México. Ediciones UACM.

Digitales.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/un-nuevo-pigmalion-docente/

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Decálogo para la vuelta al cole (en septiembre)

Por: Jaume Carbonell

En cada lugar será distinta porque es difícil prever cual será el viaje del coronavirus: qué paradas realizará y con qué intensidad habitará en cada una de ellas. Toda cautela es poca pero la responsabilidad no puede derivar en miedos que nos paralicen e impidan el ejercicio de derechos tan fundamentales como el de la educación. Con el deseo que este se aplique con la máxima normalidad ahí van diez propuestas. (Igualmente son válidas en otros países con otro calendario lectivo).

1. El pleno derecho a la educación solo puede ser presencial.

Por encima de todo hay que atender el interés superior de la infancia (y, por extensión, el de la adolescencia y la juventud). Es el espacio donde se trabaja la igualdad de oportunidades, se desarrolla la educación integral, se opera el proceso de socialización y se combate el fracaso escolar. El profesorado ha de formarse y actualizarse al máximo con la tecnología, pero no para sustituir la presencialidad sino para enriquecerla, porque la modalidad online no es educación sino mero aprendizaje o instrucción. Es un recurso que cabría utilizar solo en casos extremos, muy extremos. Y no debería repetirse lo que sucedió en algunos países, donde las escuelas fueron el primer servicio en cerrar y el último en abrir.

2. El alumnado más vulnerable debe recibir una atención especial.

El período de excepcionalidad sin escuela ha agudizado las desigualdades educativas y, más en concreto, la brecha digital: falta de conectividad, carencias telemáticas por parte del alumnado, escaso apoyo docente o familiar, condiciones de habitabilidad,… Porque la COVID-19 sí entiende de clases sociales, y se ceba especialmente en la pobreza, donde el porcentaje de abandonos temporales es preocupante. Es preciso organizar todo tipo de apoyos y ayudas, dentro del horario escolar y extraescolar, para recuperar el tiempo perdido hasta donde sea posible. El reto es tan necesario como ambicioso: movilizar amplios recursos para que la educación inclusiva, que atiende a todas las diversidades, sea posible.

3. El cuidado de la salud integral de la infancia y la juventud.

A día de hoy se saben más cosas sobre el coronavirus. Una de ella es su baja o mínima afectación, según se mire, en la infancia. Numerosos estudios de pediatras así lo avalan. No por ello hay que bajar la guardia y las medidas preventivas y de control -las PCR entre otras- siempre serán imprescindibles, porque conviven con personas adultas y las cadenas de transmisión son múltiples y el riesgo cero nunca existe. Pero hay que atender su salud integral: física, mental, emocional y social. Son conocidas las secuelas psicológicas del confinamiento y del aislamiento en algunos países: estados de ansiedad e irritabilidad, lloros incontrolados, tristeza, obesidad,… A veces la falta de contacto físico y de abrazos es más perjudicial.

4. El acompañamiento emocional y la cura mutua.

Esto es lo que han hecho muchos docentes durante el confinamiento y lo que tendrán que continuar haciendo en período lectivo para cicatrizar las heridas antes descritas. Pero, más allá de esta emergencia, este acompañamiento requiere un cuidado continuo entre todos los agentes de la comunidad educativa. Es lo que mi amigo Julio Rogero llama la escuela de la cura mutua. Por supuesto que hay que cuidar al alumnado, pero también debe hacerlo el profesorado u otro personal del centro. Porque el bienestar emocional es una de tantas condiciones que favorece una mejor educabilidad. Con relaciones humanas más cercanas, empáticas, colaborativas y solidarias.

5. Vivir la naturaleza.

Este ha sido el bien más preciado del que no han gozado muchas infancias durante el confinamiento y, lamentablemente, del que siguen privados muchos centros. Los hay que siguen viviendo de espaldas a la naturaleza. Huelga comentar los beneficios que suponen para la salud, el poder respirar aire puro, la luz solar, el movimiento,… La historia de la renovación pedagógica es pródiga en ejemplos que ponen en relación las nuevas corrientes higienistas y ecológicas con las oportunidades que brinda el entorno natural tanto para el crecimiento en libertad como para la adquisición más sólida y vivencial de un buen número de conocimientos. ¡Lo que se aprende en la naturaleza! A veces se encuentra un poco lejos pero otras la tenemos al lado, sobre todo cuando se transforman los patios en jardines y bosquecillos.

6. Currículum: lo más prioritario.

No es mi intención entrar en el análisis de los contendidos de un currículo, con frecuencia, excesivamente rígido y sobrecargado, sino poner el foco en algunos que me parecen cultural y socialmente relevantes: los que conciernen a la condición humana, a los bienes comunes, a la libertad y la igualdad, al sufrimiento humano, a los Derechos Humanos, a la conciencia planetaria,… Los que nos ayudan a entender mejor en qué mundo vivimos y cómo se puede contribuir a transformarlo. Algo que se hace tratando de convertir la información en conocimiento y en pensamiento, formando mentes críticas y libres, donde el dominio de la palabra -el hábito y la comprensión lectora- constituye la herramienta más poderosa para acceder a estos y otros contenidos relevantes.

7. Ratios, tiempos y espacios.

Las situaciones de excepcionalidad son también oportunidades para introducir medidas de calidad. Una de ellas, largamente reivindicada, es la reducción del número de alumnos por aula con el fin de atender mejor la amplia diversidad de alumnado, la personalización de su aprendizaje y su acompañamiento tutorial. Pero hay otras, como la disponibilidad de nuevos espacios o la transformación de los ya existentes, empezando por el aula y terminando por el patio, para adecuarlos a las diversas tareas: trabajo colaborativo, investigación, experimentación, talleres y ambientes de aprendizaje, etc. Asimismo, se requiere una mayor flexibilidad de los tiempos horarios: estos deberían fijarse en función de cada actividad y no al revés.

8. Equipos docentes ampliados.

La actual pandemia, en tanto no remita, obliga a los centros a ampliar sus plantillas con personal de limpieza y enfermería: porque el profesorado no puede ni debe asumir esta responsabilidad sanitaria. Pero además de los maestros y maestras de grado y especialistas, hay otras figuras profesionales que, tanto ahora como en el futuro, tendrían que formar parte del equipo docente, pues son pocos los centros que disponen de ellas ya sea de forma exclusiva o compartida. Me refiero a orientadores, educadores sociales, logopedas, equipos psicopedagógicos, personal para atender alumnado con diversidades funcionales específicas,… Asimismo, se precisa una ampliación del personal administrativo para liberar a los equipos directivos de la sobrecarga de tareas burocráticas.

9. Complicidad y conciliación familiar.

Durante el confinamiento ha habido de todo: familias absolutamente desconectadas y abandonadas por parte de los centros y casos en los que se han generado nuevas complicidades y, sobre todo, nuevas necesidades que requieren una colaboración de confianza mutua entre escuela y familia. Hay que preguntarse si los actuales cauces de relación y participación son suficientes o habría también que explorar otras fórmulas más imaginativas, actualizadas y eficientes. Por otro lado, si algo ha supuesto el confinamiento ha sido la intensidad de la vida familiar, aunque como decíamos al principio en condiciones muy diversas, algunas ciertamente muy duras. Ello, no obstante, abre un debate recurrente: ¿no sería necesario modificar algunos horarios escolares -también los laborales, claro- para garantizar la tan demandada conciliación familiar?

10. El derecho a la educación, más allá de la escuela.

En el primer punto se ponía el énfasis en el derecho a la educación mediante la presencialidad escolar, como no puede ser de otra manera. Pero este derecho, para ser más amplio y efectivo, se complementa con el acceso a las actividades extraescolares, vacacionales y de otro tipo. Porque el conocimiento curricular se enriquece con la cultura del entorno, con la posibilidad de desarrollar diversas habilidades y de disfrutar del patrimonio artístico y natural. Por esto, el currículo escolar debería ofrecer estas otras oportunidades educativas a toda la población, con políticas de ayudas y becas para el alumnado socialmente más vulnerable.

Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/pedagogiasxxi/2020/07/15/decalogo-para-la-vuelta-al-cole-en-septiembre/

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¿Continuidad pedagógica o escuela alterada?

Por: Miguel Andrés Brenner

 

Desde mediados de la década de los setenta del siglo XX, lo que más en cuestionamiento se encuentra es el de una escuela pública que, en el marco del neoliberalismo capitalista, se quisiera destruir. Por ello, una especie de “paranoia política” aparece en una constante y sin solución de continuidad: “defensa de la escuela pública” que, “resistiendo”, nunca se acaba por destruir. Una crisis casi eterna, no es una crisis, y en este caso es consecuencia de la voluntad de poder del mercado.

El presente texto se da dentro del marco de la Articulación por la Educación Pública en América Latina, del portal Insurgencia Magisterial, México.

Son tres los interrogantes que se presentan, a modo de una entrevista:

1.- ¿Una educación crítica creativa o servicio al mercado?

Crisis (derivado del griego krísis ‘decisión’, del verbo kríno ‘yo decido, separo, juzgo’) designa el momento en que se produce un cambio perturbador. De ahí proviene “crítica”, para emitir un juicio a fin de superar el problema. ¿Y cuál es el problema que aquí nos atañe?

Desde mediados de la década de los setenta del siglo XX, lo que más en cuestionamiento se encuentra es el de una escuela pública que, en el marco del neoliberalismo capitalista, se quisiera destruir. Por ello, una especie de “paranoia política” aparece en una constante y sin solución de continuidad “defensa de la escuela pública” que, “resistiendo”, nunca se acaba por destruir. Una crisis casi eterna, no es una crisis, y en este caso es consecuencia de la voluntad de poder del mercado. A mi criterio, entonces, la escuela no se encuentra en crisis, sino que es tal la escuela que existe en el proceso de las relaciones de poder político y económico, es la escuela que puede ser en ese contexto y no otra. Si no hay un reconocimiento de dicha problemática, la escuela siempre se llamará en crisis, y la educación crítico-creativa solamente aparecerá en los textos (orales y escritos), salvo ciertas excepciones muy loables. Y, aún se corre el riesgo de que, bajo la afirmación textual de una intersubjetividad liberadora, contradictoriamente, la praxis pueda encontrarse imbuida por el sentido mercantilista.

2.- ¿Cuáles son los enfoques pedagógicos de los sistemas educativos de cada país y las medidas respecto a la COVID 19?

En Argentina, los docentes se sintieron “arrojados” a la virtualidad bajo el  enfoque de la “continuidad pedagógica”, insistiendo más en los “lazos” que en el reconocimiento de la “emergencia” o de la “contingencia pedagógica”, por la quasi alabanza de dichos “lazos”,  llamados por otros “vínculos”, sin su materialidad en el cara-a-cara y sin el reconocimiento de una escuela pre-pandemia “resistiendo en defensa de la escuela pública”, cuyas relaciones intersubjetivas fueron muy problemáticas, cuyos “lazos” fueron muy problemáticos. Precisamente, no son esos “lazos” los más óptimos a prolongar durante la pandemia. Es por ello que cuestiono el término “continuidad pedagógica”, como el de los mismos “lazos”. Tanto el término “continuidad pedagógica” como el de “lazos” son establecidos sin crítica alguna, casi como paradigma incuestionable de interpretación. Obvio, la crítica no pretende ser hiperbólica (exagerada), pues la escuela es un espacio público, no en mera “disputa” (término de moda), sino con múltiples contradicciones reales.

3.- ¿Cuáles serían las propuestas socioeducativas permiten enfrentar de mejor manera la etapa del Covid-19?

Nos invadieron bancariamente de “conversatorios virtuales”, escuchando poco a los docentes y nada a los alumnos. Desde aquí, la propuesta es la siguiente:

Indagar acerca de la subjetividad de los alumnos, los silenciados en la llamada continuidad de los lazos, y en las relaciones dialécticas con los docentes. En este momento una vía pueden ser las plataformas de digitales (*), para desde ahí, en la pos pandemia, concretizar las propuestas consensuadas y con sentido liberador. La etapa de pandemia ya está jugada, por ahora. Mientras no existan reales intenciones pos pandemia, más allá de los compromisos político- partidarios, las propuestas educativas serán como una especie de aspirina ante la calamidad, que quizás puedan calmar momentáneamente, pero que no curan.

¿No será, quizás, que la escuela está “alterada” en la virtualidad de la actual emergencia, bajo la presión de las relaciones sociales injustas, con toda una promesa, la promesa que también existe en la escuela real, imposible de lograr sin la constancia de la lucha? Aunque, hablando de la lucha, una lucha que no disocie a los desposeídos, una lucha en la que las comunidades se potencien subjetivamente, pero intersubjetivamente, según las posibilidades y necesidades de cada cual, en la lucha por la reproducción y producción de la vida.

(*) Surge el predominio de las plataformas digitales, cuyo pleno logro, entre otros, se ubica en el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), cuyo sentido último es el de formar un “trabajador del futuro”, sin relaciones contractuales más que el de emprender individualmente un proyecto, que luego de su concreción, finalice la ligazón con la empresa, sin sindicatos que defiendan al trabajador, pues este último es mero individuo alienado de otros trabajadores. El único trabajador a existir sería el individuo subsumido en los intereses empresarios.

Desde ahí, vale una crítica a los modelos pedagógicos vigentes, donde los sujetos de la educación ya no sean meramente los alumnos, sino la misma comunidad crítico-educativa.

Fuente e imagen: https://www.anred.org/2020/07/15/continuidad-pedagogica-o-escuela-alterada/

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