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México: Alumnas rompen estereotipos de género en matemáticas y ciencia

América del Norte/ México/ 19.11.2018/ Fuente: www.excelsior.com.mx.

Más de 250 estudiantes de cuatro países participaron en la competencia Girl Power Codefest Americas; el objetivo es motivar a las niñas a enfocarse en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas

Si analizamos temas específicos, como en ingenierías, en ciencias, etcétera, en Reino Unido como en México hay más chicos y chicas. Queremos romper estos estereotipos. Con eventos como el del día de hoy estamos pensando en estos temas una manera de igualdad, que (estas áreas) son para ambos”, afirmó Dominic Gould, gerente de Programas de educación, habilidades y políticas públicas de la Embajada del Reino Unido en México.

La competencia fue simultánea en los cuatro países, conectados a través de videoconferencias. En México tuvo sede en el Universum de la UNAM, con la participación de 50 alumnas de 10 secundarias, divididas en grupos.

Fueron electos tres proyectos ganadores que buscan ayudar a la sociedad en temáticas de ejercicio, nutrición y enfermedades que afectan la memoria y otras funciones mentales.

Presentamos este proyecto dirigido para enfermedades como el Alzheimer, que es una enfermedad neurodegenerativa, que va afectando las neuronas del cerebro e impide que estas hagan conexiones que forman el proceso de la sinapsis; también ayudamos, con este proyectos, a niños o personas con TDA y TDAH, que es un trastorno que en este caso les impide demasiado poder controlarse y es hiperactividad a la vez; pero también tiene la ventaja de que apoye a personas con alguna con alguna discapacidad visual, débiles visuales e hipoacusia”, explicó Guadalupe Estrella Salazar Calderón, estudiante de la Secundaria Técnica 66 y una de las ganadoras del concurso.

El proyecto, promovido por la Embajada Británica y el British Council con ayuda de instituciones civiles y académicas, consistió en que las 250 alumnas resolvieran un reto de codificación utilizando la tecnología Micro:Bit, que es un procesador diseñado por la BBC para la enseñanza de computación en Reino Unido.

Las alumnas se encargaron de diseñar y crear desde cero un prototipo que promueve una vida saludable y el bienestar en la comunidad en la que viven.

Fuente de la noticia: https://www.excelsior.com.mx/nacional/alumnas-rompen-estereotipos-de-genero-en-matematicas-y-ciencia/1279020

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Los juguetes no tienen género

Por Stephanie Galliazzi

Especialistas reflexionan y advierten sobre lo dañino de los estereotipos de género que materializan la mayoría de los juguetes disponibles en el mercado

Para ellos: superhéroes musculosos; juguetes de destreza física; autitos, juegos de científicos; muñecos que son bomberos y policías, y por supuesto, un amplio merchandising en torno al fútbol. Para ellas: bebés con accesorios, muñecas con un cochecito, princesas, pizarras de maestra, artículos de cocina y una gran variedad de juegos de belleza y cuidado de la estética donde prima la palabra «fashion».
Con mayor frecuencia, surgen iniciativas que promueven el uso del juguete como herramienta de expresión, que apoyan los que están hechos con materiales reciclados y que defienden la idea de que estos no deben ser sexistas.
Pero esos intentos por cambiar la realidad, son minoría. Con la llegada del Día del Niño, las góndolas uruguayas se dividen en respuesta al statu quo rosado versus celeste que identifica a algunos juguetes con las nenas y a otros con los varones. De esa manera, comienzan a transmitirse los estereotipos de género que se establecen implícitamente desde la vida adulta.
«Los juegos en general, buscan que el niño ejercite un rol, es como una performance donde, por ejemplo, ‘hago que soy maestra’ o ‘hago que soy mamá’, y voy encarnando roles en función de lo que la sociedad transmite y las expectativas que hay que cumplir», opinó Gabriela Pacci, docente e investigadora del área de Género del departamento de Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Sociales, de la Universidad de la República.
Con otro enfoque, Juliana Craigdallie –magíster en Atención Temprana– expresó que el juego es algo inherente al ser humano; desde que está en la panza juega con el líquido amniótico y una vez que nace, juega con su mamá. En la infancia, el juego constituirá el elemento clave en la vida del niño porque, a través del juego, se expresa y deja en evidencia todo su mundo y la infinidad de su riqueza.
Craigdallie trabaja como docente de Educación Inicial, donde en las aulas educativas, prima la diversidad en los juguetes, y donde no hay una división por géneros. Allí, los docentes pueden observar la magnitud del universo de ese niño, que es libre.
A medida que los niños crecen y en la escuela los salones no tienen juguetes, el peso del hogar y lo que allí sucede toma protagonismo. Probablemente, al llegar a su casa, el niño tendrá un dormitorio con juguetes de acción, fútbol y autos; mientras que la niña, quizá, tendrá muñecas, bebotes y juguetes de peluquería.
Entonces, la libertad inicial de ese niño exento de prejuicios y estereotipos se va amoldando.

¿Quién tiene miedo?

El miedo puede llegar a ser un factor determinante en la elección del juguete de un padre hacia su hijo. En ese sentido, Craigdallie opinó que cuando se ve a un varón que juega con un bebote, en la sociedad, da miedo. Porque está subyacente la posible homosexualidad del varón.
Con base en la experiencia en talleres educativos con niños, padres y educadores, la coordinadora de la organización Geduca, Ximena García, contó que muchas veces salen a la luz consultas del tipo «a fulano le gusta jugar con muñecas ¿qué hago?».
La sociedad que se construye a través de los juguetes deja al desnudo los mandatos que marcan el modelo de sociedad y familia que espera la mayoría.
«Podemos ver que en los últimos tiempos hubo una profundización en las desigualdades de género en lo que implican los estereotipos que definen los juguetes», dijo Pacci. El hombre, suele identificarse con el ámbito de lo público, la producción y la política, mientras que la mujer, se pinta desde lo doméstico y lo privado. A la nena se la asocia desde pequeña con lo maternal, al varón, no.
Como aditivo a esta desigualdad, varios juguetes connotan que la mujer además de ser buena mamá, tiene que responder a los cánones de belleza. El «estar para los demás y brindar siempre una presencia hacia el exterior» es otro de los aspectos que la investigadora identifica con el hecho de que los niños viven –en ese mundo de juegos– lo que se espera que sea luego su vida adulta.
Los juguetes representan el tipo de sujeto que se piensa a futuro, así como el modelo de familia que se quiere preponderar; por eso, para Pacci, en ese proceso de construcción, los niños deberían crecer con la idea de que existen distintos tipos de familias, con roles maternos y paternos diversos.

¿Libertad o domesticación?

En un ideal, el juego da libertad. El niño que se embarra al construir un castillo, la niña que imagina ser conductora de Fórmula 1 (cuando agarra los autitos de su hermano), y la nena y el varón que juegan a ser padres con un bebote brotado de varicela gracias a las pintitas que juntos le hicieron con pintura, ellos, todos, juegan a ser libres.
Pero muchas veces, cuando llega el regalo del tío, la abuela u otro adulto, aparece la estructura. Más aún, cuando surgen la prohibición que viene con miradas de censura que dicen «las nenas no juegan a tal cosa» y «los varones no juegan a tal otra». En esos casos, para Pacci, los juguetes funcionan como «una herramienta de domesticación fundamental».
Las familias y las escuelas son el primer contacto que tiene el niño, son los llamados «agentes socializadores» que podrán contribuir a esa domesticación o aportar a una mayor libertad de expresión.

¿Qué quieren los niños?

En el marco de la campaña Los juguetes no tienen género, Geduca promueve la deconstrucción de los estereotipos de género que fomentan la desigualdad y la violencia y propone ver la diversidad, como lo normal.
«Es muy notorio como los chiquilines a los 6, 7 años, empiezan a internalizar los estereotipos ya sea por mandatos de la casa, de la escuela, o por los catálogos de juguetes que ven», explicó la coordinadora de Geduca.
A partir de los talleres, Ximena García observó que cuando se le daba a un varón, por ejemplo, un muñeco para que cuide, este enseguida respondía «yo no voy a cuidarlo porque no soy niñera». Pero tras dejar un rato a ese niño con el juguete, podía ver cómo se encariñaba y terminaba jugando con él.
A su vez, la experiencia de quienes comparten tiempo con niños demuestra que los llamados micromachismos aparecen en la infancia y el varón es su primera víctima. El niño, desde pequeño, puede verse limitado a expresar emociones, no se le permite jugar a ciertos juegos porque pierde su masculinidad, y crece con el miedo de no cumplir con el modelo de hombre fuerte. La nena, también es víctima y sufre la supuesta incapacidad para desarrollar ciertas habilidades porque su sexo es «débil», pero cada vez más, las educadoras observan como las niñas ocupan un lugar en las canchas de fútbol durante los recreos.
Fuente del artículo: https://www.elobservador.com.uy/los-juguetes-no-tienen-genero-n1263231
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“Los estereotipos harán que las mujeres elijan opciones laborales que van a ser una prolongación de las labores domésticas y de cuidados”. Entrevista a Francisco Javier Cano. Profesor de FOL (FP) y Sociología en la Universidad de Valencia:

Entrevista/28 Junio 2018/Autor: Daniel Sánchez Caballero/Fuente: El diario la educación

La socialización de género marca las decisiones de las y los jóvenes a la hora de estudiar en FP (aunque no solo), lo cual repercute en vidas laborales más inestables y en pensiones más bajas.

Profesor de FOL (Formación y Orientación Laboral) en Secundaria y profesor asociado en el departamento de Sociología de la Universidad de Valencia, Francisco Javier Cano se siente “muy cómodo” en torno a la Sociología del Trabajo y la Educación. Cano ha estudiado a fondo la FP y no trae buenas noticias. La segregación por sexo en cuanto a la elección de estudios lleva a las mujeres a las familias profesionales con menos (o peores) expectativas laborales, una situación que, como un efectó dominó, acaba traducida en pobreza en la tercera edad, cuando esta precariedad laboral se manifiesta en las pensiones recibidas, alerta. Cano —que aparte de investigar y enseñar lucha cada día por sus derechos laborales en la huelga que llevan a cabo desde hace dos meses los profesores asociados de varias universidades valencianas y catalanas, aunque esa es otra historia— también lamenta que la FP se siga viendo como la hermana pequeña de la Universidad, y anima a fijarse más en lo que está haciendo Euskadi con esta etapa educativa, que ha convertido en referencia mundial.

Según su análisis, la FP presenta una importante segregación por sexo en sus familias de estudios. ¿Cómo está la situación?

La FP históricamente se ha asociado a la figura masculina, cuando realmente, si se observan los datos de matrícula de este año, la presencia femenina está casi al mismo nivel. Hay casi un 55% de chicos frente al 45% de chicas, pero no es una diferencia para hablar de una etapa masculinizada. Cuando desagregamos los datos y analizamos las figuras profesionales, nos damos cuenta de la segregación de género que hay.

La UE califica de profesiones mixtas las que ocupan entre el 40% y el 60% de mujeres u hombres. Según este indicador, la FP es una etapa educativa mixta. Pero cuando se analiza la presencia de mujeres en las familias profesionales se observa una segregación horizontal de género, cuando menos, alarmante. Las mujeres se concentran en cinco familias: administración y gestión, imagen personal, sanidad, servicios a la comunidad y textil y confección (12). Estas cinco familias escolarizan a casi el 75% de las mujeres. Esto no pasa con los varones, que se dispersan por las familias profesionales, aunque principalmente se escolarizan en 15 familias profesionales. Hablamos de actividad física y deportiva, transporte y mantenimiento de vehículos, construcción, electricidad y electrónica sobre todo, informática y comunicaciones.

¿Qué consecuencias tiene esta segregación?

La consecuencia son menores opciones de empelo para las mujeres en general. Pero sobre todo mayor precariedad. Las familias profesionales en las que se encuentran son de una mayor precariedad laboral. Las chicas jóvenes se insertan en sectores de ocupación caracterizados por una alta temporalidad, un alto porcentaje de contratos a tiempo parcial, bajos salarios. Cogiendo el dato de la encuesta de estructura salarial, en el sector servicios, la brecha salarial es del 25%. Es un dato objetivo, del Instituto Nacional de Estadística. Esto impacta negativamente sobre las mujeres y no ocurre en el resto de sectores. En el sector industrial, por ejemplo, nos encontramos mayores salarios y mejores condiciones de trabajo en general. Esa misma encuesta dice que las mujeres de la industria cobran un 114% sobre lo que cobran las del sector servicios. Esto también abre una brecha intragénero entre mujeres y, como consecuencia final, hay que trasladarlo a la brecha futura de las pensiones. Si hay menos cotizaciones porque los salarios son inferiores, habrá pensiones más bajas. Si a estas menores cotizaciones por salarios [más bajos] les sumamos las entradas y salidas en el mercado por la maternidad, penaliza. Se estima que la brecha de género en las pensiones es de 6.000 euros anuales. Si además las pensiones en España no son las más generosas, vamos a la pobreza en la tercera edad.

¿Y cuáles son las causas de esta segregación? ¿Es una cuestión cultural?

A mí me gusta alejarme de la explicación de que la FP es para chicos. En origen a lo mejor, pero se ha producido un cambio social en España en los últimos 40 años que lleva a que esa explicación no sirve. Hay consenso en torno a dos situaciones. Una es la socialización de género. El proceso de socialización es un factor determinante en la orientación hacia los estudios. En este proceso dos agentes fundamentales son la familia y el sistema educativo. El otro sería la elección de estudios, que va a estar condicionada por este proceso de socialización. Las jóvenes, a la hora de elegir  son muy pragmáticas, toman la decisión en función de las expectivativas laborales que creen que van a tener. Pero también aparecen los estereotipos. Me gusta reivindicar la elección condicionada. Es cierto que las jóvenes dicen que eligen lo que les gusta en mayor medida que los hombres, pero ese mayor gusto viene determinado por ese proceso de socialización, que ha generado una serie de estereotipos y al final interiorizan los gustos, las preferencias, como algo natural, cuando están condicionados por la identidad de género.

La identidad de género es la primera que se construye y es el momento en el que se van asumiendo roles sociales determinados. Aquí la familia tiene un peso importante, es el primer agente socializador. Esos roles, que se van asumiendo desde pequeños, van a pesar toda la vida. En ese proceso se dan cuenta de que existen empleos con género y elegirán en función de lo que espera de ellos. Hay que tener en cuenta también, cuando hablamos de elección de estudios, que hablamos de un momento vital de los jóvenes fundamental: la adolescencia. Y los adolescentes buscan ser aceptados por su grupo de iguales. Si toma una decisión que pueda trasgredir esa aceptación, que pueda generar cierto rechazo, le va a condicionar.

Elabore un poco más el rol de la familia y el sector educativo como agentes socializadores y su papel a la hora de determinar la elección de estudios.

Con la familia, en el momento en el que los hijos siguen el rol esperado, no hay problema alguno. En esa elección existen sanciones familiares y sociales para quienes se salen del rol esperado. Hay un estudio dirigido por Empar Aguado en el que otra compañera estudió el caso de mujeres que han optado por trabajar como mecánicas. Hablaban de una chica que había elegido seguir los pasos de su padre porque tenía un taller, y contaba que era su padre sobre todo el que se negaba en rotundo a que eligiese esta profesión. Estas sanciones sociales son más duras para las chicas que para los chicos. En esta socialización de género que realizan la familia, la escuela, las empresas es tan fuerte que creemos que lo que nos gusta es lo que hemos interiorizado, pero realmente vienen marcadas por el aprendizaje que hemos hecho, por esta socialización. Al final son estereotipos que harán que las mujeres tiendan a opciones laborales que van a ser una prolongación de las labores domésticas y de cuidados. De hecho, en la FP las mujeres tienen relación sobre todo con Sanidad, cuidado de enfermos, de dependientes… Los ciclos formativos de educación infantil podríamos decir que son los más feminizados, y al final también es cuidado de los niños.

El sistema educativo es femenino en su composición, podría decirse. ¿Cómo conjuga este hecho con que haya segregación por sexos?

Un poco contradictorio es, desde luego. Pero el sistema educativo es un reflejo de la sociedad en la que vivimos. Los problemas que se generan a nivel social se trasladan también. No por ser docentes estamos más concienciados con determinados valores o situaciones. También somos parte de una sociedad en la que nos vemos reflejados. ¿Es contradictorio que el mayor número de mujeres en el sistema educativo no reme en la dirección opuesta? No me atrevo a decirlo. Remar contra la corriente es complejo, aunque como docentes tenemos una obligación con la educación como elemento de transformación social.

¿Dónde está la solución?

Creo que la clave está en ir haciendo, visibilizando el problema, al menos. Que lo veamos y sepamos que hay que trabajar sobre él. Lo primero que tenemos que hacer es intentar romper esos estereotipos de género que casi toman las decisiones por nosotros. Yo soy partidario de visibilizar las aportaciones de las mujeres, pero no solo. También visibilizar a las mujeres que se salieron de la norma, que transgredieron y avanzaron contracorriente. En un curso reciente de emprendimiento social hablábamos de que la primera cooperativa en el mundo fue la de los pioneros de Rochdale en el Reino Unido, pero no. La primera cooperativa se había formado casi un siglo antes, una sociedad de hilanderas en un pueblo británico. Pero siempre se pone como ejemplo la de los pioneros de Rochdale. Hay que dar un paso más. El problema es que aquí queremos dejarlo todo en manos de los libros de texto, que reproducen el currículum, pero hay cierto peligro en esto porque hay unas empresas con su línea editorial, hay que tener cuidado con esto. También se pueden hacer campañas contra los roles de género. No tengo datos del impacto que tienen, pero que estas campañas estén en la calle, en los centros educativos, hay que valorarlo. Y también formación del profesorado. Tiene que tener muy claro la importancia de estas acciones. E igual que cuando en un aula de la ESO hablas de racismo o sexismo y se monta, tenemos que saber lidiar con esto. Trabajamos con adolescentes y es complicado, pero hay que formarse para hacerlo. También creo que es importante la orientacioón profesional para la igualdad o integral. Es fundamental, antes de que los chavales elijan, que tengan una orientación abierta, sin distinción o género. Tenemos los profesionales adecuados, no hay problema. También podemos promocionar la FP entre las jóvenes, en Valencia llevamos seis convocatorias de ayudas económicas para las jóvenes que entran en los ciclos más masculinizados. El que está haciendo cosas en esta línea es el Gobierno vasco. Se plantean por ejemplo el cuarto plan vasco de FP y en el objetivo 1 ya introducen una línea de actuación en la que hablan de romper la brecha de género en los estudios y de forzar que las alumnas se matriculen en los ciclos con mayor proyección profesional. Es destacable y básico, estaría bien mirar en aquella dirección.

¿Esto es una cosa española o pasa en otras partes?

En Bachillerato, si analizamos las modalidad, las chicas se ubican en Ciencias Sociales y Humanidades, y los chicos en Ciencias y Tecnología. Las diferencias no son tan grandes, de unos diez puntos porcentuales. Esto ya te marca cuando vas a la universidad y hay que tener en cuenta que los datos de rendimiento educativo son favorables a las mujeres. Esto lo trasladas a la universidad y los datos europeos se repiten. En matrículas universitarias, el 62% de las mujeres van a Ciencias Sociales y el 72% a Ciencias de la Salud. Si ponemos en comparación Ciencias de la Salud con las ingenierías, los datos se invierten con un 72% de hombres en ingenierías. Y esto se repite por toda Europa.

El sistema patriarcal marca la línea y no es solo en España, es a nivel europeo. De hecho, los datos de igualdad de los países nórdicos se dice que son mayores porque las tareas que tienen que ver con los cuidados las asume el estado, con lo que libera a las mujeres de esa carga que aquí no y entonces los asumen las mujeres.

Con estos datos no sé si tiene mucho sentido preguntar por la evolución en el tiempo de la FP en este aspecto.

La FP ha triplicado los alumnos en las últimas décadas. Como en todos los procesos de cambio o adelanto, se tenía que haber gestado ese cambio de mayor presencia de mujeres en todas las ramas profesionales, pero han pasado dos décadas y seguimos igual que al principio. Con los porcentajes que tenemos no vale la pena mirar de dónde venimos, mucho no ha cambiado. El ejemplo de la informática, una familia de nueva creación donde no se han invertido los números, dice mucho. En el caso vasco, la patronal, que no es sospechosa de ser feminista radical, tiene muy claro que no introducir a la mujer en la industria es perder el 50% del talento. Es una cuestión de competitividad. Cuando a veces oyes declaraciones de la patronal estatal en el sentido contrario da que pensar. Los vascos se están planteando temas serios y aquí no lo veo. También es cierto que el peso industrial de los vascos en el sistema productivo no se da en el resto de España.

¿La FP sigue viéndose como el sitio en el que acaban los que ‘no valen’ para la Universidad?

Desgraciadamente, sí. Seguimos teniendo ese estigma. Se revirtió un poco con la LOGSE, que puso la FP en valor, o al menos sentó las bases, principalmente porque exigía titulaciones para la entrada (Secundaria para el grado medio, Bachillerato para el superior). Esto significó que la gente que entraba lo hacía con cierto nivel. Pero yo doy clase en el instituto, y en el imaginario social, incluso dentro del sistema educativo, es que los buenos tienen que ir a la universidad. Yo tuve una alumna en el ciclo formativo de Integración Social, que venía rebotada de la universidad porque había elegido en función de la decisión de sus padres. Ella hizo lo que le dijeron, se metió en Telecomunicaciones y se encontró con un mundo ajeno a ella. Lo pasó bastante mal y lo dejó, pero no porque no pudiera. Luego entró en el ciclo, lo acabó, siguió estudios en las ramas sociales (vuelve a la feminización, sí, pero el ejemplo servía para el tema de alumnos buenos a la universidad). El estigma de ser una etapa educativa de segunda no nos lo quitamos. Hay que volver a mencionar a los vascos, que se están desmarcando. Y aplican el mismo currículum que el resto de España, pero están siguiendo un modelo y desarrollando unas líneas. En algunos ciclos están conectados con la universidad y les convalidan asignaturas si saltan de un ciclo formativo a la universidad. En el resto de España estamos peleando aún con las convalidaciones.

¿Qué tiene la FP vasca que es tan alabada por todo el mundo?

La están poniendo de modelo en toda Europa, vienen de EEUU a verla… No me atrevo a darte un secreto, pero creo que se creen lo que están haciendo y están apoyándolo.

Fuente e imagen: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2018/06/28/los-estereotipos-haran-que-las-mujeres-elijan-opciones-laborales-que-van-a-ser-una-prolongacion-de-las-labores-domesticas-y-de-cuidados/

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Jesús Prieto: «La orientación académica y profesional debe superar algunos prejuicios y estereotipos, sobre todo relacionados con la discriminación de género”

  Por Educaweb

El ganador de un Premio Educaweb en 2016 explica el programa de mediación reconocido por ‘Grandes profes, Grandes iniciativas’ de la Fundación Atresmedia

Licenciado en Psicología y Diplomado en Magisterio, Jesús Prieto ha ejercido los últimos seis años como orientador en el IES Parque Goya de Zaragoza y actualmente se encarga de la formación del alumnado que participa en los programas de convivencia ‘Alumnos ayudantes’  y ‘Ciberayudantes’. Vocal de TIC y webmaster en la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía, ha recibido un Premio Educaweb en 2016, una Mención honorífica a su labor profesional por parte del Gobierno de Aragón en 2017 y el premio especial a la convivencia en la convocatoria ‘Grandes profes, Grandes iniciativas’ de la Fundación Atresmedia. Recientemente ha protagonizado la ponencia marco de la jornada Retos IX. Propuestas a los retos de la Escuela de Hoy: acoso escolar, organizada por la Fundación Piquer, la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía, la Federación de Enseñanza de USO en Aragón e Ibercaja Obra Social.

¿En qué consiste el programa de alumnos mediadores del IES Parque Goya de Zaragoza?

Desde hace más de 6 años venimos aplicando en el IES Parque Goya una serie de programas preventivos que tratan de mejorar el clima de convivencia tanto en el entorno real como en el virtual.

Se trata de los programas ‘Alumnos ayudantes’ y ‘Ciberayudantes’. Ambos tienen como objetivo prevenir la aparición de comportamientos de riesgo que dañen la convivencia entre iguales, como el maltrato, el aislamiento, la exclusión social o el ciberacoso. Y lo hacen desde una perspectiva educativa frente una  visión punitiva o de prohibición.

La puesta en marcha de estos programas se basa en modelos de mediación y de ayuda entre iguales con la finalidad de asistir a aquellos alumnos que se encuentran en una situación de debilidad, maltrato e indefensión. Pero también apoyado en valores prosociales de respeto, ayuda  y  solidaridad, desde el el diálogo y la empatía. Por esta razón tratamos de empoderar a nuestros adolescentes para que sean protagonistas y tengan una participación activa en estos programas.

¿Cómo seleccionan al alumnado mediador y qué responsabilidades asume?

El proceso de selección comienza en 1º de ESO. En colaboración con los tutores se realiza una campaña de sensibilización en cada aula para concienciar al alumnado de la necesidad de seleccionar a aquellos mediadores que cumplan con un perfil determinado. Esto es, alumnos con un carácter prosocial, empáticos, dispuestos ayudar, comprometidos, solidarios, y que lo ejerzan de forma voluntaria pero elegidos por su propios compañeros. Entre otras funciones, destacamos las siguientes:

  • Acoger a los alumnos recién llegados al centro y facilitar su integración en  un grupo.
  •  Ayudar a los alumnos que estén tristes o decaídos, aislados por algún problema personal y que necesiten que alguien les escuche o les preste un poco de atención.
  • Detectar a aquellos alumnos que son maltratados o insultados y ayudarles cuando alguien se mete con ellos.
  • Detectar conflictos, analizarlos y buscar posibles intervenciones a través de la mediación.
  • Derivar los casos graves al profesorado del centro.
  • Participar en los observatorios de convivencia.

¿Cómo se trabajan los prejuicios como «ser un chivato» y la actitud de los alumnos espectadores?

Lo que define a un acosador es la falta de empatía y el nulo sentimiento de culpabilidad, llegando a manipular a los espectadores, de tal manera que estos llegan a justificar su posición pensando que una persona se ha convertido en víctima porque está predispuesta a ello. En otros casos lo hacen simplemente por miedo a convertirse en víctimas.Por esta razón es importante abordar la intervención con los espectadores.

Creemos que desde la familia se puede ir desarrollando la empatía y se deben de desmitificar las  falsas creencias sobre el prejuicio «el ser un chivato». Es necesario trabajar con los alumnos las  diferencias que existen entre delatar una situación con  la intención de fastidiar, y la de una persona que se erige como defensor de la justicia o simplemente ayuda a restablecerla.

Y esto es precisamente lo que hacen los alumnos ayudantes y ciberayudantes, ayudar y asistir a aquellos que están siendo maltratados injustamente y que se encuentran en una situación de debilidad e indefensión. Y esto es importante que todos lo sepan. Dinámicas, dilemas morales, estudio de casos, debates, espacios para la reflexión, son estrategias que ayudarán al cambio de actitud de los espectadores.

¿Cuáles han sido los éxitos conseguidos en los siete años/cursos en los que se ha desarrollado?

En general, y teniendo en cuenta la opinión de los propios alumnos, el clima de convivencia en el centro ha mejorado. En relación a los objetivos planteados podemos sacar algunas conclusiones:

  • Han disminuido las situaciones que dañan la convivencia.
  • Estas actuaciones están generando una cultura del dialogo y de la ayuda entre iguales.
  • Aunque seguimos observando comportamiento de riesgo, tales como insultos y amenazas, su detección  y la mediación posterior está dando buenos resultados.
  • Se está implicando a las familias y sobre todo al alumnado. No en vano, hay un 10% de alumnos ayudantes  en el centro y es una figura bien acogida.
  • Creemos que estos programas están teniendo visibilidad, siendo suficientemente conocidos por la comunidad educativa, pero también han tenido una repercusión mediática.
  • Prueba de ello es que en 2017 recibimos el premio especial a la convivencia en la convocatoria ‘Grandes profes, Grandes iniciativas’ de la Fundación Atresmedia.

¿Y los retos a los que se enfrenta actualmente?

En este momentos tenemos grandes retos a los que nos enfrentamos actualmente:
En primer lugar, queremos que las situaciones de acoso escolar y ciberacoso en el centro sean cero.

En segundo lugar, pretendemos desarrollar el espíritu crítico que les permita interaccionar de forma positiva, saludable y responsable con el uso del móvil y de las redes sociales.
Y finalmente, gracias en el proceso de transformación digital en el que está inmerso el centro en estos momentos, queremos fomentar la competencia digital de nuestro alumnado en la que familias y centro educativo colaboren activamente.

¿Cuáles son, a su juicio, las diferencias más significativas entre el acoso presencial y el virtual?

La diferencia principal reside en que el impacto del acoso virtual es mucho más dañino en la persona que lo sufre ya que generan secuelas psicológicas graves, daña la autoestima de las víctimas y su capacidad de relacionarse con los demás, incluso puede derivan en depresión . Y lo es por varios motivos:

  • Primero, porque se produce una desinhibición en el comportamiento del acosador que amparado en un supuesto anonimato le genera una falsa sensación de impunidad.
  • Además los testigos o espectadores se pueden sumar más fácilmente sin necesidad de exponerse y basta con compartir o dar un me gusta a un mensaje ofensivo.
  • Tiene mayor capacidad de audiencia ya que este tipo de mensajes  pueden hacerse virales y llegar a muchas más personas en muy poco tiempo, gracias a la inmediatez de las comunicaciones.
  • La durabilidad es otro motivo relevante. Se pueden compartir mensajes en cualquier momento y lugar, es decir las 24h y la  víctima no tiene momentos de tranquilidad.
  • La distancia física con la víctima impide que las claves socioemocionales propias de la empatía (llanto, expresión de la cara,..)  no sean visibles para el acosador y no tenga conciencia del daño producido y mantenga su comportamiento.
  • Finalmente la ausencia de normas claras de comportamiento y mecanismos de regulación social en Internet facilitan la aparición de este tipo de comportamiento.

¿Qué papel juega la orientación académica y profesional en la prevención, detección y erradicación del acoso escolar?

Abordar la orientación académica y profesional supone de alguna manera  tener un proyecto de vida. Un proyecto de vida es útil por muchas razones, pero quizás la más importante sea porque le da sentido a nuestra existencia y nos permite enfrentarnos a las dificultades que nos presenta el mundo cada día, donde la socialización juega un papel importante. Y es en este aspecto donde la incidencia de la educación debe jugar su papel crucial, fomentando un valor colaborativo frente a un meramente competitivo. Y este abordaje debe ser conjunto, preferentemente desde los niveles básicos de intervención: padres, profesores y comunidad escolar.

En este sentido, la orientación académica y profesional como aspecto relevante de la formación integral de la persona debe superar algunos prejuicios y estereotipos, sobre todo relacionados con la discriminación de género. Por eso hemos de garantizar la igualdad de oportunidades para los alumnos y alumnas en el acceso a todas las formas de enseñanza y a todos los tipos de formación, con el fin de hacer posible que todas las personas desarrollen sus aptitudes y actitudes que la socialización diferencial de género a veces limita y compensando las carencias del proceso de socialización en ambos sexos y fomentando una actitud crítica hacia ello.

El día 30 de enero se ha celebrado el Día Escolar de la No Violencia y la Paz. ¿Hay algún mensaje que la escuela quiera lanzar a la sociedad?

Se me ocurre como mensaje para el día de la PAZ, el que la práctica educativa ha de sustentarse en los valores de respeto, tolerancia, diálogo y  solidaridad. Y que estos valores no nos vienen dados, sino que hay que enseñárselos. Porque la escuela tiene buenas intenciones, pero el espejo en el que se mira, el de nuestra sociedad,  en ocasiones no es un fiel reflejo de su realidad.

Fuente: https://www.educaweb.com/noticia/2018/01/31/orientacion-academica-profesional-debe-superar-algunos-prejuicios-estereotipos-todo-relacionados-discriminacion-genero-16295/
Imagen de archivo OVE
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Las señales que indican que aún no sabemos educar en igualdad

Por: Eva Bailén

Las ideas sexistas son tantas y están tan arraigadas que es prácticamente imposible librarse de ellas

Estamos permanentemente sometidos, entre otras cosas, a un bombardeo constante de publicidad, películas y series de televisión que resuman estereotipos de género y estamos tan habituados a ello que no nos damos ni cuenta de la cantidad de ideas absurdas que acaban por instaurarse en nuestra vida y que nos hacen actuar de manera sexista, seamos hombres o mujeres, tanto con niños como con niñas.

Yo he caído en muchas de esas costumbres que ahora creo que son horrorosas. Desde el momento de elegir la ropa de mis hijos cuando eran más pequeños, hasta decidir sobre la longitud de su cabello, o los pendientes en el caso de las niñas. Lo reconozco, algunas costumbres son más ridículas que otras, por eso intento ser cada vez más crítica con esto. Creo que son tantas las ideas sexistas y que están tan arraigadas que es prácticamente imposible librarse de ellas. Podemos intentarlo, pero para ello tenemos que ser muy conscientes de todo aquello que decimos y hacemos y que pueda estar condicionando a nuestros hijos en el sentido de seguir manteniendo dichos estereotipos. No debemos olvidarnos de que somos un modelo para ellos, y que todo lo que hagamos o digamos estará dejando huella en su educación.

Uno de los primeros obstáculos que nos podemos encontrar en la búsqueda de una educación no sexista son los juguetes. Hay juguetes para niños y para niñas, y es una lástima, porque las consecuencias de esta distinción entre juguetes para ellos y para ellas no son despreciables. Los juguetes que incitan a pensar, a resolver dificultades lógicas o matemáticas, potencian en los niños y niñas un tipo de razonamientos y pensamientos diferente a otro tipo de juguetes como los peluches o las muñecas. Si le damos los peluches a las chicas y los juegos de construcciones a los chicos, de manera similar a lo que hicieron los voluntarios de aquel experimento publicado por la BBC, y mantenemos ese tipo de juegos durante un largo periodo de tiempo de sus infancias, lo cual suele ocurrir a menudo, podríamos estar modelando el cerebro de las niñas en cierto sentido para que se interesen menos por las materias que tengan que ver con las matemáticas o la tecnología. ¿Explicaría esto que haya menos mujeres que hombres en ciertos sectores profesionales, como las ingenierías? ¿Hacemos creer a nuestras hijas que son menos inteligentes que los chicos?

La selección de las actividades extraescolares está también dominada por las ideas sexistas. Así, lo más típico es escoger fútbol o robótica, para los chicos, y baile o patinaje para las chicas. Algunas historias, como la de Billy Elliot e incluso la de Hugh Jackman, al que sus propios hermanos llamaron “nenaza” cuando dijo en casa que quería estudiar danza, nos demuestra lo gravemente afectados que estamos en general por las ideas machistas. Tampoco lo tienen nada fácil las chicas que juegan al rugby. ¿Qué problema hay en que una chica juegue al fútbol o en que un chico patine?

Por otra parte, creo que, como padres, deberíamos evitar decir frases tan perversas como la de “los niños no lloran”, porque son las que llevan a los chicos a tener que ser fuertes, a no mostrar sus sentimientos, y a asociar el llanto con una señal de debilidad, que, por otra parte, se hace propio de las niñas. Deberíamos eliminar las comparaciones despectivas hacia las chicas, porque si no se perpetúan ideas como la de que correr como una niña sea un insulto. Y también pegar como una niña se asocia a debilidad y cobardía. Así, las chicas llegan a la adolescencia habiendo idealizado la imagen del chico malote como referente masculino atractivo. En este sentido, recomiendo la lectura de un documento publicado por el INJUVE que analiza como los chicos y chicas conforman su identidad a través de los modelos machistas, para que nos demos cuenta de cuántos errores cometemos en la educación de nuestros hijos.

Reflection of father and son flexing muscles while photographing themselves in bathroom
Reflection of father and son flexing muscles while photographing themselves in bathroom MORSA IMAGESGETTY IMAGES

La ropa es otro factor que marca unas diferencias enormes, y del que es muy complicado escapar. Los uniformes de muchos colegios siguen manteniendo la falda solo para las chicas. Las faldas son solo para ellas, muchas veces obligatoriamente, aunque multitud de chicas las odien. La comodidad y la libertad de movimiento no importan, si no pueden jugar tranquilas sin enseñar la ropa interior, es preferible que no jueguen y que se queden sentadas con las piernas cruzadas. Creo que, como padres, podríamos ser más críticos con esto.

Así, además, permitimos a las niñas pintarse las uñas, pero no a los niños. Ellas tienen que llevar el pelo largo, y si no lo llevan pueden llegar a producirse situaciones como la ocurrida en el pasado sorteo de la lotería de Navidad, cuando alguien pensó que una de las niñas de San Ildefonso era en realidad un chicoporque llevaba el pelo corto. Ni siquiera la falda o los pendientes, otra de esas costumbres vinculadas al género, la salvaron. Al contrario, hubo quien pensó que era un valiente niño transgénero. Y que a ningún niño se le ocurra ponerse una falda, o un vestido, o un traje de princesa Disney, porque ya no sería un machote. Peor visto está incluso esto último que el hecho de que una niña se vista con prendas masculinas.

Por otra parte, tratar de liberarse de estos estereotipos puede suponer dejar a tu hijo o hija desprotegido ante una sociedad que sigue insultando sin pudor en público y en redes sociales al que es diferente, sin ningún escrúpulo, aunque sea un menor de edad. Hay que ser muy inconsciente o muy valiente para publicar una foto de tu hijo vestido de princesa. porque el sufrimiento al que se puede ver sometidos, las vejaciones y humillaciones pueden ser demoledores.

Dicen los expertos que es a partir de los 10 años cuando los niños interiorizan los estereotipos de género, pero también hay quien apunta que a los 6 años las niñas ya se perciben menos inteligentes que los niños. Así que en casa desde el primer momento debemos tratar de evitar someterlos a roles sexistas, que les hagan pensar que unos son más listos que otras, y por supuesto tenemos que estar pendientes de cómo educamos en lo referente a las diferentes tareas domésticas y actitudes relativas al cuidado de otras personas. Y por supuesto, tratar de ser muy críticos con las lecturas, las películas, las series de televisión o la música y videoclips que escuchan.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2018/02/13/mamas_papas/1518533893_460334.html

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Los estereotipos de género se arraigan en los niños y niñas a los 10 años

Por: Carolina García

Un estudio demuestra que tanto en países ricos como pobres educar en desigualdad a edad temprana puede ser dañino.

A los niños, les gustan los coches. A las niñas, las princesas. Los niños pueden estudiar, las niñas hacen las tareas domésticas. Son estereotipos de género que se establecen en la infancia por parte de padres, profesores, compañeros y la sociedad en general y que se pueden volver dañinos cuando el individuo comienza la adolescencia -sobre los 10 años-. Esta es la principal conclusión del estudio Global Early Adolescent Study, elaborado en 15 países por la Organización Mundial de la Salud y la Universidad de John Hopkins (Baltimore, Estados Unidos). El debate sobre cómo los estereotipos tienen consecuencias negativas en los niños lleva años en la palestra. Padres y educadores que defienden, cada vez más, una educación basada en la igualdad con muchos actores interviniendo para conseguirlo, como son, por ejemplo, las empresas de ropa; las asociaciones por la igualdad, las intervenciones educativas igualitaria o los muchos padres actuales cuya mentalidad difiere de generaciones anteriores. Los expertos aconsejan trabajar en igualdad de género en la infancia y no esperar a la adolescencia.

“Hemos hallado que los niños y niñas a muy corta edad -desde en las sociedades más liberales hasta en las conservadoras- interiorizan muy pronto el mito de que las niñas son vulnerables y los chicos son fuertes e independientes”, asegura en un comunicado Robert Blum, director del estudio y asentado en la Universidad Johns Hopkins. “Este es el mensaje que se ha ido reforzando por cada persona, compañero, profesor, cuidador (…) que vive en el entorno del pequeño o pequeña”. Los investigadores observaron que sus conclusiones coincidían con las de trabajos anteriores, que expresan que «durante la adolescencia, el mundo se expande para los niños y se contrae para las niñas».

El análisis denominado It Begins at Ten: How Gender Expectations Shape Early Adolescence Around the World es el primero que explica cómo se construyen las expectativas de género en la adolescencia temprana, de 10 a 14 años, y cómo los menores llegan a la adolescencia, teniendo claro si son niños o niñas en distintos países del mundo, tanto en los más ricos como en los más pobres. Los expertos también verificaron su riesgo en la salud mental y física.

Las conclusiones surgen de entrevistas realizadas en los últimos cuatro años a 450 adolescentes y a sus padres y cuidadores en Bolivia, Bélgica, Burkina Faso, China, La república democrática del Congo, Ecuador, Egipto, India, Kenya, Malawi, Nigeria, Escocia, Sudáfrica, Estados Unidos y Vietnam.

Consecuencias negativas de los estereotipos de género

Las entrevistas determinaron que, alrededor del mundo, tanto niñas como niños están atados a restricciones de género a muy temprana edad que pueden tener graves consecuencias en su vida, siendo peores en las niñas. “Los estereotipos femeninos basados en “protegerlas” las hacen más vulnerables, enfatizando el afán de vigilarlas y sancionándolas físicamente cuando rompen las normas”, continúan los expertos. Lo que les lleva a padecer más abandono escolar, casarse de niñas, embarazos tempranos, infectarse por VIH u otras enfermedades de transmisión sexual. Los niños, en ciudades como Shanghái y Nueva Delhi, por ejemplo, se les “anima a salir de casa sin supervisión, mientras que a las chicas deben quedarse en el hogar y hacer tareas domésticas”. Las chicas y los chicos de ambas ciudades informaron de la vergüenza que sufrían y las palizas que les daban a quienes buscaban cruzar la línea.

En todas las ciudades menos una, Edimburgo (Escocia), tanto los niños como las niñas tenían claro de que era el niño el que debía tomar la iniciativa en cualquier relación. En todos los escenarios, las jóvenes señalaron de forma constante que la apariencia física y sus cuerpos eran su activo clave.

“Es necesario repensar las intervenciones sanitarias y sociales, que típicamente se hacen cuando los menores tienen 15 años o más, y empezar hacerlas más pronto”, continúa Blum. “Los riesgos en la salud de los adolescentes están influidos muchas veces por roles de género establecidos ya a los 11 años”, agrega Kristin Mmari, profesora asociada y autor principal de la investigación. “Vemos como muchos países gastan millones de dólares en programas de salud que no comienzan hasta los 15 años, y creemos que probablemente sea muy tarde para poder marcar en ellos una gran diferencia”, añade la experta en el mismo texto.

“Sabemos gracias a varios estudios, y por nuestra propia experiencia, que las normas sobre las diferencias de género se pueden cambiar, pero esto exige planes de intervención que se ocupen de los jóvenes y de su entorno”, aseguran los autores. Blum niega el argumento de que en varias partes del mundo los estereotipos de género son parte de la cultura y por ello, inamovibles. “Seguimos sumergidos en estereotipos de género muy rígidos, por ejemplo, en sitios de Estados Unidos y partes de Europa, las cosas solo han empezado a cambiar mucho en las últimas décadas. Los cambios se pueden dar, pero requiere voluntad política y una variedad de intervenciones”, agrega. “Y saber que inculcar mitos sobre las diferencias de género a una edad temprana puede llevarles a padecer problemas dañinos en el futuro”.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2017/09/26/mamas_papas/1506419592_704218.html

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Entrevista a Lola Martínez: “Las mujeres somos la mitad de la población pero no llegamos a un 20 % en ciencia y tecnología”

26 Noviembre 2017/Fuente y Autor:agenciasinc

Cerca de 50 científicas de todo el mundo han participado en el programa HiddenNoMore organizado por el Departamento de Estado de EE UU para fomentar el liderazgo de las mujeres en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés). La española Lola Martínez, científica del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, ha participado en este “viaje inolvidable” donde ha conocido las historias duras y de superación de muchas de sus compañeras.

La película Figuras Ocultas, que recuerda el papel crucial que desempeñaron tres mujeres afroamericanas en la carrera espacial durante los años 60, ha inspirado el programa HiddenNoMore: Empowering Women Leaders in STEM del Departamento de Estado de EE UU dentro de su veterano Programa de Lideres Visitantes Internacionales (IVLP).

En colaboración con 21st Century Fox y embajadas estadounidenses de todo el mundo, se han seleccionado a 48 mujeres científicas y tecnólogas para realizar una visita de tres semanas a EE UU durante el mes de octubre. El objetivo era repasar el avance de las mujeres en la investigación e innovación de ese país, compartir experiencias de otras regiones y explorar la forma de mejorar su presencia y liderazgo en las disciplinas STEM.

La química Lola Martínez (Madrid, 1973), jefa de la Unidad de Citometría de Flujo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), ha sido la representante española es este programa internacional. Durante el viaje, además de adentrarse en el sistema de ciencia y tecnología estadounidense, ha conocido científicas brillantes de los cinco continentes, líderes en su campo y comprometidas con la sociedad.

«Muchas de mis compañeras tienen historias personales durísimas, pero me ha impactado su capacidad de aprendizaje y superación»

¿Cómo has vivido esta experiencia?

Ha sido realmente interesante, instructiva e inspiradora. Muchas de mis compañeras tienen historias personales durísimas, pero me ha impactado su capacidad de aprendizaje y superación. Ahora son auténticas líderes que han logrado hacer avanzar a las mujeres en ciencia y tecnología, siendo pioneras en sus campos. Muchas de ellas han ido rompiendo tabúes y barreras, convirtiéndose en las primeras ingenieras, científicas, físicas, etc. en sus países. Me ha llamado la atención que no solo tienen talento y son excelentes en sus profesiones, sino que además les sobra generosidad y compromiso. En su tiempo libre también lideran organizaciones y asociaciones para el desarrollo de la educación STEM en niñas y colectivos marginados. Realmente impresionante.

¿Puedes poner algún ejemplo?

La historia de superación personal de Sandra Cauffman, una costarricense de origen humilde que ahora es vicedirectora de la división de ciencias en la Tierra en la NASA. Algunas de sus enseñanzas me las he traído conmigo: “No hay que tener miedo al fracaso, sino aprender de él” y “si realmente algo te apasiona, encuentra el modo de conseguirlo: te costara más o menos, pero lo conseguirás”. Un ejemplo de la capacidad de aprendizaje nos lo dio la representante checa Stepanka Baierlova, profesora de matemáticas y robótica, que aprendió inglés en escaso medio año para poder participar en este programa. No era bilingüe, pero su nivel era alucinante para haber estudiado solo seis meses. Y Carla Christie, bióloga marina y representante chilena, también nos regaló toda una experiencia de aprendizaje durante un paseo en barco en Pensacola (Florida) para ver delfines. Fue increíble ver cómo una niña de apenas 7 u 8 años se quedaba embrujada cuando Carla le hablaba sobre estos animales.

También comentabas que has conocido historias duras… 

Si. La representante de Corea del Sur, Jin Joo Lee (JJ, como ella nos decía), nos contó su pasión por la ingeniería, pero tuvo que dejar la universidad debido al acoso de uno de sus profesores, que hizo que cambiara de carrera y se dedicara a la educación. En muchos lugares de Asia todavía falta una legislación que proteja a las mujeres contra estos comportamientos abusivos. En este contexto, fue inspirador escuchar a Ikumi Yoshimatsu en el Relativity Lab de Los Angeles. Ikumi es una japonesa que ganó en 2012 el concurso de Miss Internacional, y que se ha convertido en una activista social por los derechos de las mujeres en Asia, reclamando algo tan básico como es una legislación que las proteja de acosadores. Ser testigo de la interacción y reacción de Ikumi con las participantes asiáticas fue de lo más emotivo.

«Hay que cambiar estereotipos y mentalidades en todo el mundo, y generar roles de mujeres que se alejen de lo típico»

Volviendo a JJ ¿cómo acabó su historia? 

Con los años ha conseguido su sueño fundando una empresa o start-upsocial llamada Girls’ Robot. Allí ayuda a las mujeres a entrar en el mundo de la ingeniería y la robótica, dándoles el apoyo y los medios que necesitan, así como una red de contactos internacional con los mejores laboratorios de robótica. Durante nuestra estancia, JJ aprovechó para llevarnos a varios laboratorios de robótica punteros, como el impresionante RoMeLa Lab de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), donde pudimos ver lo último en este campo, o el de la Universidad de Georgetown, donde desarrollan proyectos muy interesantes para usar robots con niños autistas.

¿Qué otros centros visitasteis?

Junto a la dimensión personal, el viaje ha estado aderezado con visitas a varias universidades, museos y las sedes de National Geographic, la National Science Foundation y el Departamento de Estado. También estuvimos en escuelas primarias e institutos de Pensacola para ver sus programas de enseñanza en el campo STEM. En Chicago visitamos, entre otros, los famosos laboratorios Argonne, el centro de innovación mHub, un proyecto de Women Tech Founders y la empresa tecnológica IMC, que apoya a las jóvenes programadoras. Y en los laboratorios de desarrollo de realidad virtual de 21st Century Fox, en Hollywood, compartimos inquietudes y discutimos el papel del cine y la televisión en la perpetuación de los estereotipos de género y su poder para cambiarlo.

 

¿Hablasteis de posibles soluciones?

Los problemas a los que nos enfrentamos en el mundo de hoy son complejos y requieren perspectivas imaginativas. Hay que dejar que las mujeres aporten sus ideas y soluciones en posiciones donde tengan el poder de cambiar las cosas. Nos queda mucho por hacer, pero llegaremos, es cuestión de cambios de estereotipos y mentalidades en todo el mundo, y de generar roles de mujeres que se alejen de lo típico. Tiene que ser un esfuerzo conjunto para alcanzar esa igualdad que todos necesitamos. En el CNIO, por ejemplo, existe una Oficina de la Mujer en Ciencia para promover la concienciación sobre este aspecto y enseñar otros roles de mujeres a los más jóvenes. 

«Todavía hay muchos casos de ‘primeras mujeres en…’ y demasiadas mujeres cualificadas ocupando posiciones secundarias»

¿En las disciplinas STEM se avanza más rápido en igualdad de género que en otros ámbitos? 

Yo diría que no. Quizás en el campo de la biomedicina, donde hay mayor representación de mujeres, la situación sea un poco mejor, pero en otros como la física o la ingeniería, todavía hay muchos casos de ‘primeras mujeres en…’ y demasiadas mujeres cualificadas ocupando posiciones secundarias, subdirectoras o directoras en funciones; sin recibir el reconocimiento salarial o social, y con hombres por encima no siempre más cualificados.

¿Cuál es la situación en nuestro entorno?

España está en línea con lo que ocurre en Europa, donde aparentemente vivimos en igualdad, pero los números siguen sin reflejarlo. La representación de las mujeres en las escalas profesionales altas es pobre y, aunque no es fácil de analizar, no es por falta de talento, sino por culpa de los estereotipos y barreras que a día de hoy aún nos encontramos. Somos el 50% de la población, pero no llegamos a un 20% estudiando STEM, y luego el porcentaje de mujeres que trabaja en estas disciplinas también es muy pobre. Algo no funciona. En EE UU aprendimos que el número de mujeres que abandona la ingeniería a favor de otros sectores que las tratan mejor es el doble que en otros campos. Las historias de nuestras compañeras físicas o ingenieras, donde todavía muchas son las únicas chicas en el departamento, empresa, etc. son sinceramente increíbles. 

Investigación con láser y marcadores celulares fluorescentes

Lola Martínez es jefa de la Flow Cytometry Core Unit del CNIO, donde trabajan con citometría de flujo, una tecnología usa láseres y un fluido envolvente donde se inyectan todo tipo de muestras biológicas. Después se analizan mediante una docena de marcadores fluorescentes que quedan adheridos a las células. Con los citómetros o separadores celulares también se pueden aislar las poblaciones de interés, con un 99% de pureza, según la expresión de estos marcadores.

La citometría de flujo se aplica en los denominados estudios de inmunofenotipado, que permiten investigar la respuesta de nuestro sistema inmune ante un cáncer u otras enfermedades. De forma rutinaria, en el laboratorio de Martínez se analizan las propiedades de diversos compuestos para tratar el cáncer, así como su potencial para frenar el crecimiento o inducir la muerte de las células tumorales. Este mismo año han publicado un artículo en Cytometry A sobre mejoras en un método de detección y aislamiento de células iniciadoras del tumor en el pulmón.

Fuente de la entrevista: http://www.agenciasinc.es/Entrevistas/Las-mujeres-somos-la-mitad-de-la-poblacion-pero-no-llegamos-a-un-20-en-ciencia-y-tecnologia

Fuente de la imagen: http://www.agenciasinc.es/var/ezwebin_site/storage/images/entrevistas/las-mujeres-somos-la-mitad-de-la-poblac

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