Maestros y las nuevas protecciones federales antidiscriminación LGBTQ

Por: Sofía García-Bullé

Desde seguridad laboral hasta espacios seguros para la comunidad LGBTQ, el veredicto de la Corte Suprema de los Estados Unidos apunta a un sistema educativo más equitativo.

La Corte Suprema de los Estados Unidos hizo historia el pasado 15 de junio al aprobar leyes federales que prohíben la discriminación laboral de personas LGBTQ. Estas nuevas protecciones federales fueron aprobadas con un rango mayoritario de seis votos a favor y tres en contra.

Basados en el estudio de tres casos, la Corte Suprema decidió que cualquier empleador que despida a una persona en base a su orientación sexual o identidad de género, viola el título VII de la Acta de Derechos Civiles de 1964. Este documento de validez federal prohíbe la discriminación en el espacio de trabajo con base en la raza, color de la piel, religión, sexo u origen nacional.

El cuestionamiento que se hacían los miembros de la Corte Suprema antes del veredicto era si aspectos como la identidad de género y orientación sexual entraban dentro del espectro de discriminación sexual mencionado en el acta. Inclusive jueces conservadores escogidos personalmente por el presidente Donald Trump, estuvieron de acuerdo en que el estatuto que menciona la discriminación sexual es también aplicable a la comunidad LGBTQ. Como lo comenta el juez Neil Gorush.

“Un empleador que despide a un individuo por ser homosexual o transgénero despide a esa persona por aspectos o acciones que no cuestionaría en miembros de un sexo diferente. El sexo biológico juega un papel crucial y necesario en esa decisión, eso es exactamente lo que el título VII prohíbe”,  explica Gorush.

El veredicto de la Corte Suprema cambiará significativamente las dinámicas laborales estadounidenses en un futuro próximo pero, ¿qué significa esto para los maestros y las aulas que dirigen?

Sin miedo en el aula 

La decisión de la Corte Suprema estadounidense esta semana tendrá repercusiones determinantes para el futuro laboral de las personas LGBTQ, pero también para la educación.

Eliza Byard, directora ejecutiva de GLSEN (Red de Educación para personas Gay, Lesbianas y Heterosexuales, por sus siglas en inglés), explicó para Teaching Now que la primera consecuencia de este fallo en las escuelas es la de permitir a maestros y personal auxiliar LGBTQ la participación completa en la vida escolar y sus deberes laborales sin miedo a repercusiones negativas que pongan en peligro su presente o futuro profesional.

De la misma forma, abre caminos de representación, guía y opción de ejemplos personales a seguir para los estudiantes LGBTQ, además de un espacio potencialmente seguro y libre de bullying homofóbico. En artículos anteriores hemos hablado de la incidencia de este problema en las escuelas y lo nocivo que puede ser para estudiantes no heteronormados.

Una historia de discriminación

El veredicto de la Corte Suprema estadounidense no es una solución final a esta problemática, pero sin duda representará una fuerza positiva en favor de la humanización y representación de las personas LGBTQ en la educación de todos los niveles.

Para los maestros que históricamente han enfrentado discriminación sexual, homofobia y transfobia, estas protecciones son el cambio que estaban esperando para poder ejercer su profesión con la misma estabilidad de la que gozan sus compañeros cisgénero y heterosexuales.

Aún en años recientes existen miles de casos de maestros que son empujados fuera de la profesión debido a su orientación sexual o identidad de género. Andrea Hawkman, ex-profesora de estudios sociales en una preparatoria de un área rural en Missouri, EE. UU., habla de la experiencia de ejercer el magisterio y la imposibilidad de revelar su orientación sexual por miedo a posibles repercusiones negativas.

Hawkman, quien ya no ejerce como docente, explica que el peso psicológico de ser una maestra LGBTQ estriba de dividirse en dos mitades de la misma persona que no pueden coexistir en el mismo espacio. El silencio sobre una cuestión tan fundamental para su persona y salud mental, como lo describe Hawkman, era agotador. Algo tan simple como proveer a estudiantes LGBTQ de un espacio seguro para ser ellos mismos era también preocupante, porque podría haberle hecho acreedora a discriminación por parte de compañeros docentes, superiores y familias. Esa era la realidad que viven una gran cantidad de los maestros LGBTQ en Estados Unidos antes del fallo de la Corte Suprema.

Es cierto que un fallo legal no va a resolver el problema de la homofobia a nivel magisterial en las escuelas de Estados Unidos, pero es un paso para admitir la existencia de personal docente y staff LGBTQ en los espacios educativos y otorgarles el derecho básico de educar a una generación más abierta y humana hacia las personas con espectros no heteronormados.

Fuente e imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/antidiscriminacion-lgbtq

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Sofía García-Bullé

Sofía García-Bullé

Licenciada en Estudios Humanísticos y Sociales, Humanidades y Redacción. Universidad de Monterrey

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