Entrevista a Silvia Frías Nebra: “En las comunidades donde trabajamos, el matrimonio infantil se vincula con la mutilación genital femenina”

¿Ser mujer en el África Subsahariana implica vivir con miedo?

No tiene por qué. En Amref Salud África trabajamos con lideresas africanas que se opusieron firmemente a tradiciones dañinas como la mutilación genital femenina o el matrimonio forzado y que están sensibilizando no solo a mujeres y a niñas, también a los hombres y ancianos de su comunidad. Para llegar a ser líder en tu comunidad, el miedo debe quedar atrás. Eso es lo que promovemos desde la campaña #NiñasSinMiedo: empoderar a las niñas para que se alcen contra tradiciones que atentan contra sus derechos y su propio cuerpo. Con dignidad y respeto.

No puedo entender cómo en tiempos de pandemia pueden aumentar los casos de mutilación genital femenina, así como los matrimonios infantiles forzosos… ¿Qué está pasando?

La pandemia de la COVID-19 conlleva la interrupción de los programas de prevención de la MGF como consecuencia de la focalización de los esfuerzos y fondos contra la propia COVID, las restricciones de movimiento, la imposibilidad de hacer actividades comunitarias de sensibilización y educación, el distanciamiento social, la carencia de apoyo de redes de protección, el cierre de las escuelas, la pérdida de acceso a servicios de salud reproductiva y el deterioro de los medios de vida. Todos estos factores aumentan el riesgo de que las niñas y adolescentes sufran mutilación genital femenina y matrimonio infantil. Por ejemplo, en Kenia, uno de los países donde trabajamos contra la mutilación genital femenina, los colegios escuelas han cerrado durante 9 meses. Las escuelas actúan como red de seguridad para las niñas: ahí están protegidas y monitoreadas. En zonas con mucha distancia entre aldeas y pocas instalaciones educativas lo normal es que los alumnos y alumnas duerman en la escuela de lunes a viernes. Con la pandemia, han tenido que volver a casa y han perdido esa protección. Además, muchas familias de bajos recursos y de zonas rurales se han empobrecido y, con más personas en casa y menos capacidad económica, han aumentado los matrimonios forzados. Los padres casan a las chicas menores de edad con hombres mucho mayores a cambio de bienes o servicios. Se trata de una estrategia de supervivencia. Pero para casarte, en algunas comunidades, tienes que sufrir la mutilación genital femenina, porque es en ese momento cuando tu comunidad te ve como mujer.

¿Cómo es posible que la MGF sea un efecto colateral de la pandemia?

Las restricciones a causa de la pandemia han supuesto la interrupción de los programas de protección de la infancia y de acciones de sensibilización colectivas contra la mutilación genital femenina. Desde Amref lo hemos intentado paliar con la difusión de mensajes a través de la radio y de internet, así como visitas casa por casa con los equipos de protección necesarios en estas circunstancias, en las que además hemos facilitado linternas para que las chicas puedan seguir estudiando en casa, pero no es suficiente. En contextos como este, el aumento de la calidad y cantidad de nuestros programas contra la MGF se hace necesario y urgente.

He leído en vuestro dosier que “13 millones de matrimonios infantiles de aquí a 2030”. ¡Qué horror!

De qué manera se ve obstaculizada vuestra labor debido a la COVID-19. ¿Os sentís impotentes?

La pandemia ha dificultado nuestro trabajo; nuestros programas se basan en acciones con la comunidad. El no poder reunirnos ha supuesto un cambio de enfoque, hemos tenido que utilizar más la difusión a través de los medios, principalmente redes sociales, con las poblaciones que tienen acceso a ellos, y difusión por radio para las más remotas y rurales. También trabajamos mucho con las niñas y niños a través de las escuelas y durante algunos meses hemos tenido que implementar acciones puerta a puerta. Hemos buscado alternativas para seguir haciendo nuestro trabajo. Además del programa contra la mutilación genital femenina, hemos realizado programas de emergencia para la contención del virus, distribuyendo equipos de protección para sanitarios, mascarillas y geles hidroalcóholicos para los hogares que carecen de agua. También hemos fortalecido los laboratorios que tiene Amref en Kenia y Etiopía. No nos sentimos impotentes, porque hemos sabido reinventarnos y porque estamos luchando también contra el avance del coronavirus en África.

¿Cómo se pueden reforzar los programas que habéis estado llevando a cabo para evitar que esto suceda, Silvia?

Necesitamos más apoyo. En 2020 iniciamos un programa de lucha contra la mutilación genital femenina en Etiopía y en 2021, otro en Senegal. Y queremos seguir trabajando, pero para iniciar otras acciones necesitamos apoyo económico. Tenemos que aunar esfuerzos de instituciones, empresas y personas que se sumen con sus donaciones. Cualquier apoyo, por modesto que sea, es vital en estos momentos.

En varios países, la MGF está prohibida, pero se sigue haciendo. ¿Acaso la ley no es suficiente para parar a estas personas que destrozan la integridad de estas niñas?

La MGF es ilegal en 26 países africanos pero cambiar la ley sin modificar las actitudes y normas sociales no es suficiente para acabar con esta práctica tan profundamente arraigada en ciertas comunidades de esos países (no todas las etnias de un país la practican). Es necesario acompañar los cambios legales con campañas de sensibilización y educación que logren un pleno convencimiento, así como la decisión de la propia comunidad para ponerle fin. En muchos casos las comunidades ni siquiera conocen la legislación. En Afar, por ejemplo, zona en la que trabajamos en Etiopia, sólo un 28% de la población que entrevistamos conocía la prohibición. Al ser una práctica ancestral, ligada a conceptos como intimidad o sexualidad, además de prohibirla es necesario educar y sensibilizar.

Imagino que hay quien os verá como intrusas, que queréis acabar con la cultura y la tradición de un país. Y eso no es cierto. ¿Cómo hacéis esa labor pedagógica?

Amref es una entidad africana. La sede de la red internacional de Amref está en Nairobi. Las necesidades y estrategias de intervención se identifican en países africanos dónde se van a ejecutar las acciones (soluciones africanas a problemas africanos). El 97% de los trabajadores de Amref Global (en África, Europa y Norteamérica) son africanos.

Las personas que trabajan contra la mutilación genital femenina en el terreno son integrantes de las propias comunidades. Son personas que aman su cultura y su identidad, pero que luchan contra prácticas dañinas. Y desde Amref España se trabaja en estos programas siguiendo las líneas estratégicas surgidas de Nairobi. Por tanto, es un ámbito de trabajo que se ha identificado e iniciado desde África y que en España apoyamos.

Sin educación, está claro que nos extinguimos. Y todavía hay quien no cree en su importancia…

La educación es la base para eliminar tradiciones dañinas e injustas. En algunas comunidades de Kenia y Tanzania donde trabajamos, la mutilación genital femenina también va ligada a la educación, ya que se practica en el rito de paso de niña a mujer (en torno a la pubertad) y cuando se mutila a las niñas, suelen dejar la escuela para casarse. Desde Amref trabajamos con el modelo de ritos de paso alternativos, que respetan la cultura y los valores del rito de paso, pero eliminan la mutilación genital. En el rito de paso tradicional, los ancianos bendicen a las niñas con leche para que sean buenas esposas y madres. En el alternativo, las bendicen con cuadernos y bolígrafos para que sigan estudiando.

Silvia, como ciudadanos, cómo podemos contribuir a la lucha contra la mutilación genital femenina.

Todos podemos luchar contra la mutilación genital femenina y formar parte de este movimiento para liberar a las niñas del miedo y permitir que puedan construir su propio destino. Hemos lanzado la campaña #NiñasSinMiedo para recaudar fondos que nos permitan ampliar nuestra respuesta. La situación es gravísima y amenaza la vida y el futuro de millones de niñas. Por favor, si puedes, súmate con una donación.

Fuente: https://www.elcorreogallego.es/tendencias/en-las-comunidades-donde-trabajamos-el-matrimonio-infantil-se-vincula-con-la-mutilacion-genital-femenina-FE6420968

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