Beatriz Rabasa: «La nueva Ley de Educación me parece un despropósito». España

  • La autora critica que los padres de la LOGSE no quisieron «aceptar los errores que contenía» y se empeñaran en seguir el modelo «sin introducir ningún cambio»
  • Beatriz Rabasa (Valencia, 1958) es abogada y catedrática de matemáticas. En su nuevo libro Esta educación es una ruina. La propagación de los principios Logsianos en la nueva normalidad posCovid-19, la autora analiza la situación educativa en nuestro país. Los principios «logsianos» que han inspirado las sucesivas leyes de educación aprobadas durante las últimas décadas y que han desembocado en una bajada generalizada del nivel de calidad del sistema educativo español.

    Rabasa explica que las sucesivas reformas educativas en nuestro país se han sucedido «de manera vertiginosa, sin consenso entre los partidos políticos y sin consultar al profesorado», y aboga por Pacto de Estado en Educación, algo «fundamental», pues que condiciona «nuestro futuro como sociedad».

     

    Educación, una palabra compleja que pronuncia cualquiera. Parece que se haya desvalorizado. ¿No le parece?

    La educación es una palabra hermosa y que en esta sociedad de posverdades algunos manipulan sin escrúpulos. La educación debería aspirar a que los estudiantes alcanzasen los conocimientos y competencias necesarias para llegar a ser unos buenos profesionales en el futuro, pero también hay que procurar que esos mismos estudiantes se conviertan en buenos ciudadanos, que tengan unos valores cívicos y respeten las normas de convivencia sobre las que descansa nuestra sociedad. Y todo ello, sin olvidar el fomento del espíritu crítico y sobre todo de la curiosidad. Muchos retos como vemos para un entorno de aprendizaje muy devaluado.

    «La educación es una palabra hermosa y que en esta sociedad de posverdades algunos manipulan sin escrúpulos»

    El paradigma de la LOGSE . . . ¿Lo considera un error intelectual?

    Sí, sin duda. A lo largo del libro explico cómo cuando se gesta la LOGSE, a finales de la década de los 80 del pasado siglo, la educación en España se encontraba en una situación en que era necesario aprobar una ley ambiciosa que modernizase muchos aspectos que habían quedado desfasados. En eso estamos de acuerdo. Ahora bien, a medida que se fue aplicando esta ley se comprobó que los resultados académicos según diversos informes internacionales eran bastante decepcionantes. Y en lugar de dar un cambio de timón, con una obstinación sorprendente, los padres de la LOGSE no quisieron aceptar los errores que contenía y se empecinaron, pienso que con cierta soberbia, en seguir el modelo sin introducir ningún cambio. Lo único que admitieron es que los malos resultados se debían a una insuficiente financiación, y siendo esto un factor importante resulta insuficiente para justificar las deficiencias que iban apareciendo por todas partes.

    «Siguiendo a Harari habría que enseñar ‘las cuatro ces’: pensamiento crítico, comunicación, colaboración y creatividad»

    La educación en España prepara a los alumnos para un mundo que ya no existe . . . ¿Cierto o falso?

    Los alumnos de hoy deberán enfrentarse a un mundo muy complejo y cambiante, y por ese motivo hay que dotarles de unas herramientas mínimas para poder afrontar unos retos que ni siquiera están definidos en estos momentos. Tengo la sensación de que no solo en España, sino también en los países de nuestro entorno, no sabemos bien qué contenidos y valores transmitir en las aulas. Ante el exceso de información que nos rodea los estudiantes tendrían que saber dotar de sentido esa información, ser capaces de diferenciar lo importante de lo irrelevante, y distinguir las verdades de las posverdades.

    Siguiendo a Harari habría que enseñar «las cuatro ces»: pensamiento crítico, comunicación, colaboración y creatividad. Y además, flexibilidad mental y equilibrio emocional. Ahora bien, para alcanzar esos objetivos, aunque algunos lo niegan, es necesario estudiar, ejercitar la voluntad y esforzarse. El aprendizaje es un proceso apasionante que exige grandes dosis de dedicación.

    «Las sucesivas reformas educativas en nuestro país se han sucedido de manera vertiginosa, sin consenso entre los partidos políticos y sin consultar al profesorado»

    ¿Empobrecen las distintas reformas la educación de los alumnos, en vez de ser al contrario?

    Las sucesivas reformas educativas en nuestro país se han sucedido de manera vertiginosa, sin consenso entre los partidos políticos y sin consultar al profesorado. La situación ha desorientado al profesorado, a las familias y a los propios estudiantes. Además, estas reformas han mantenido básicamente la concepción logsiana del aprendizaje: la enseñanza exclusivamente lúdica, el constructivismo, el rechazo a la meritocracia, la promoción prácticamente automática… El resultado es bastante lamentable y los alumnos llegan a la ESO sin saber, por ejemplo, las tablas de multiplicar y sin conocer las reglas básicas de la ortografía. Por no hablar de la capacidad lectora donde tenemos el dudoso honor de ocupar los últimos puestos en las clasificaciones internacionales.

    «El elemento lúdico se debe incorporar a la enseñanza, pero no puede sustituir al trabajo del alumno. Es necesario que los estudiantes adquieran unos hábitos de estudio»

    ¿Qué ha pasado en España con el valor del esfuerzo y el espíritu crítico en la educación?

    En España el valor del esfuerzo se asocia con posturas conservadoras lo que no deja de ser sorprendente. Está claro que la incorporación de las nuevas tecnologías y metodologías en el aula se debe incentivar, ya que puede facilitar el aprendizaje del alumnado, pero eso no supone que, como dice el pedagogo Luri, convirtamos nuestras escuelas en parques de atracciones. El elemento lúdico se debe incorporar a la enseñanza, pero no puede sustituir al trabajo del alumno. Es necesario que los estudiantes adquieran unos hábitos de estudio y lamentablemente con la pandemia se han agravado todavía más las carencias en este aspecto. Por otra parte, el fomento del espíritu crítico es otra cuestión pendiente que no se suele trabajar en las aulas.

    «Para ser críticos hay que disponer de unos conocimientos básicos, hay que analizar y argumentar, y el contexto escolar actual no invita a eso»

    Es muy importante que los estudiantes sean capaces de pensar más allá de los límites de las asignaturas, de manera que aumenten su criterio y su conocimiento. ¿Se consigue esto en España?

  • Para ser críticos hay que disponer de unos conocimientos básicos, hay que analizar y argumentar, en una palabra, hay que pensar y el contexto escolar actual no invita a eso precisamente. De esta manera, vamos formando futuros ciudadanos sin criterio propio, cada vez más manipulables. A veces me da la sensación de que el sistema precisamente pretende lograr ese objetivo, una masa de alumnos desinformados y sin curiosidad que no planteen excesivos problemas a los gobiernos de turno.

    En nuestro país los colegios se han mantenido abiertos a lo largo del curso pasado, sin embargo, en otros lugares los cierres han durado más de un año. ¿A qué lo atribuye?

    En nuestro país se ha hecho un gran esfuerzo para mantener las aulas de primaria y secundaria abiertas. La enseñanza telemática en general no funciona bien en los alumnos de estos niveles educativos por razones económicas, no disponer de medios tecnológicos, o por la falta de los hábitos de estudio. También es verdad que esto ha supuesto unos costes importantes: el número de contagios entre los estudiantes se ha dicho que ha sido escaso, pero la realidad es que no se han sometido a pruebas de detección con lo cual es un dato con escasa fiabilidad dado que la mayoría habrían padecido la infección de forma asintomática.

    El sacrificio de los profesores también ha sido considerable. Por otro lado, si bien la administración ha invertido grandes cantidades en mascarillas y en la desinfección de los centros, algo tan simple como colocar medidores de dióxido de carbono en las aulas es algo que brilla por su ausencia y que esperemos que se resuelva durante este curso.

    «La nueva Ley de Educación me parece un despropósito en muchos aspectos y no resuelve los retos educativos a los que nos enfrentamos»

    ¿Qué le parece la nueva Ley de Educación?

    La nueva ley de Educación de acrónimo complejo LOMLOE o ley Celaá me parece un despropósito en muchos aspectos y no resuelve los retos educativos a los que nos enfrentamos. En primer lugar, se ha tramitado a contrarreloj aprovechando la pandemia para no contar con la opinión de los expertos y ni siquiera, es la primera vez que esto ocurre, con el dictamen del Consejo de Estado que aunque no sea obligatorio ofrece unas garantías para conseguir la calidad jurídica de las leyes.

    Se ha profundizado en la filosofía claramente fallida de la antigua LOGSE fomentando el pase de curso sin estudiar los contenidos mínimos: se puede conseguir el título de la ESO con suspensos, y lo que es más penoso sacar el bachiller con una asignatura suspendida. Disminuiremos el número de repetidores sin duda, que es excesivamente alto en nuestro país, pero a cambio de que titulen en algunos casos analfabetos funcionales. Se devalúan nuestros estudios de secundaria lo que conlleva la devaluación de los estudios universitarios, cosa que ya se está percibiendo, y la pérdida de competitividad de la economía española al disponer de profesionales poco formados.

    «Se ha profundizado en la filosofía claramente fallida de la antigua LOGSE, fomentando el pase de curso sin estudiar los contenidos mínimos»

    ¿Hay una barrera muy grande en la educación entre la España rural y la España urbanita? Lo hemos visto ahora con la pandemia y el aprendizaje digital … ¿Cómo puede cambiarse?

    Como hemos dicho anteriormente la crisis provocada por la pandemia ha puesto de manifiesto algunas de las carencias de nuestro sistema educativo. Hay muchos alumnos que no disponen de ordenadores o de tabletas en sus casas y no han podido seguir las sesiones telemáticas. Otros que viven en entornos rurales se han encontrado con conexiones de internet deficientes. Los mismos profesores hemos tenido que ponernos las pilas para intentar un aprendizaje digital con unos mínimos de condiciones.

    Esta brecha digital provocada por la situación económica de los alumnos o por el entorno dónde viven pasa por articular ayudas para los más desfavorecidos, por mejorar las conexiones de internet y por una apuesta decidida por la formación en herramientas digitales.

    La calidad de la educación … ¿Depende más del número de personas en cada aula o de la formación del profesorado?

    La formación del profesorado es una pieza clave, formación en cuanto contenidos de las asignaturas y en otros aspectos como la gestión de los conflictos en el aula o el conocimiento efectivo de nuevas metodologías. Pero no es el único factor para considerar, ya que hay que añadir la colaboración real de las familias en el proceso de aprendizaje de sus hijos, y por supuesto el respeto al profesorado que es el responsable del aula, no un colega más o un simple motivador.

    Si nos olvidamos de que los profesores somos los referentes de los estudiantes, y que ellos esperan de nosotros que les orientemos en su formación, la reducción de las ratios en las aulas no va a suponer por sí misma una mejora de la calidad de la enseñanza.

    «Se devalúan los estudios de secundaria, lo que conlleva la devaluación de los estudios universitarios y por ende la pérdida de competitividad de la economía española, al disponer de profesionales poco formados»

    ¿Qué tan importante es llegar por fin a un Pacto de Estado en Educación?

    El Pacto de Estado en Educación es algo fundamental ya que condiciona nuestro futuro como sociedad. Si no conseguimos una enseñanza de calidad estamos abocados a seguir con un sistema económico sustentado casi exclusivamente en el sector servicios con una mano de obra muy poco cualificada y por tanto muy poco competitiva.

    «El Pacto de Estado en Educación es algo fundamental ya que condiciona nuestro futuro como sociedad»

    El gasto educativo hace tiempo que se considera acertadamente como inversión, pero no se trata de incrementar sin más la inversión ya que esta debe ser eficiente. Los distintos partidos utilizan la educación como arma arrojadiza y trabajan con un horizonte cortoplacista.

    Un buen ejemplo es la nueva ley Celaá que en su preámbulo se dedica sin recato a criticar las leyes educativas de la oposición. Flaco favor hacemos con comentarios de este tipo. Personalmente, a pesar de que el título de mi libro puede interpretarse de forma derrotista no ha sido esa mi intención, ya que lo que pretendo es que actúe como un revulsivo.

    Creo que finalmente la sociedad tomará conciencia de los estragos cometidos en materia educativa y exigirá a los partidos que se pongan de acuerdo en aprobar una nueva ley con vocación de permanencia, donde la excelencia educativa sea el objetivo por alcanzar. Para ello contar con el profesorado, el que está a pie de aula y no en aislados despachos, es un requisito imprescindible.

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