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Roberto Busquiel: “El aprendizaje cooperativo es clave para el éxito de docentes y alumnado”

Por: Educación 3.0.

Fundador del proyecto MIAC, una comunidad de docentes que trabajan por ofrecer a su alumnado una educación adaptada al siglo XXI, Roberto Busquiel impartirá la sesión formativa online ‘El aprendizaje cooperativo, una propuesta metodológica para favorecer la inclusión en el aula’, el 12 de diciembre en el marco del Concurso Escolar del Grupo Social ONCE.

La innovación pedagógica en el ámbito de la enseñanza debe fluir en el seno de la comunidad; tejer redes es clave en el contexto educativo. Con este objetivo nació en 2015 el proyecto MIAC, del que Roberto Busquiel es fundador y coordinador. El Grupo Social ONCE se une a este objetivo con la puesta en marcha de su 36 Concurso Escolar. Bajo el lema ‘Once upon a time, La mirada de tod@s’, su objetivo es abordar la inclusión desde una mirada holística centrada en las capacidades de todas las personas y su desarrollo integral.

Para ello, y por cuarto año consecutivo, el Concurso Escolar ofrece recursos educativos como webinars formativos online interactivos a cargo de expertos en educación inclusiva y creatividad. Roberto Busquiel, maestro de Infantil y Primaria y experto en innovación pedagógica, protagonizará el cuarto webinar el 12 de diciembre con la sesión ‘El aprendizaje cooperativo, una propuesta metodológica para favorecer la inclusión en el aula’, en el marco del Concurso Escolar Once.

En esta entrevista, el fundador y coordinador del proyecto MIAC, ofrece las respuestas para conocer cómo implementar el aprendizaje cooperativo en el aula de modo que priorice la inclusión de todos los estudiantes.

Pregunta: Como equipo de docentes referente en pedagogías innovadoras, ¿de dónde viene la necesidad de agruparse para crear la plataforma online MIAC en 2015?

Respuesta: La plataforma educativa MIAC · Maestros Innovadores, Alumnos Competentes es un entorno de aprendizaje en red, con un objetivo claro y bien definido, buscar un espacio donde poder conectar con todo aquel interesado o interesada en la educación, con nuestras mismas inquietudes.

En 2015 aproximadamente, empezó a hablarse de cambio metodológico, con una  apuesta fuerte por la innovación educativa y vimos que había necesidad de información al respecto. Decidimos, entonces, compartir las respuestas que encontrábamos a  las dudas que nos surgían; y, así, comenzó todo. Nuestra filosofía de trabajo es compartir contenidos y escuchar a cualquier persona que quiera aportar algo a este maravilloso mundo que es la EDUCACIÓN con mayúsculas.

En junio de 2019, el equipo MIAC decidió culminar esta trayectoria con su primera jornada el 19 de octubre. Esta jornada se diseñó como un espacio para promover la comunicación de proyectos educativos de centro o diseñados por el propio profesorado, ofreciendo conferencias especializadas y talleres relacionados con la temática elegida, en este caso, neuroeducación. Actualmente ya estamos trabajando en las II Jornadas MIAC que muy pronto anunciaremos en nuestras redes sociales y plataforma web…

P: ¿Qué aspectos debe atravesar una docencia basada en la innovación? ¿Qué introduce en este sentido el aprendizaje cooperativo?

R: Destaco la importancia que tiene el procedimiento metodológico Investigación-Acción en la docencia para hablar de innovación. Latorre (2003) lo define como la indagación práctica que realiza el profesorado, de forma colaborativa, con la finalidad de mejorar su práctica educativa a través de ciclos de acción y reflexión.

A partir de esta definición, se puede decir que cualquier innovación docente, analógica o digital, proyecto o plan estratégico de centro debe partir de una necesidad, de un por qué se quiere hacer esto, y no sólo se debe plantear esta pregunta, también definir los objetivos que van a dar respuesta al para qué se quiere aplicar, qué se va a hacer y cómo se va a hacer.

Si todo este procedimiento de investigación-acción se lleva a cabo con equipos docentes con una buena competencia cooperativa, seremos capaces de hacer grandes cosas, de convertir sueños en realidad, de ver resultados muy positivos a corto, medio y largo plazo. Por este motivo el aprendizaje cooperativo es una metodología clave para el éxito de los equipos, tanto de docentes como en el alumnado.

P: El proyecto MIAC quiere crear comunidad educadora a nivel nacional, ¿qué importancia tiene tejer redes en el proceso de formación del docente?

R: El proyecto MIAC ya ha creado una gran comunidad educadora a nivel nacional e internacional, hemos tejido una red en la que cada vez se suma más profesorado  innovador. Somos más de 250.000 docentes con necesidad de cambio y con ganas de buscar soluciones a las dificultades que nos estamos encontrando en nuestro sistema. Nuestro objetivo, por tanto, es seguir ampliando esta red, no solo a través de nuestra plataforma, sino también creando un espacio en formato de jornadas educativas en las que el profesorado pueda compartir sus buenas prácticas y puedan enriquecerse de las de otros docentes.

Todas las prácticas innovadoras que se están llevando a cabo en los centros en muchas ocasiones no salen de las aulas o no son reconocidas a nivel interno y creo que estamos en un buen momento para generar este tipo de espacios para compartir, reconocer y enriquecernos los unos de los otros, generando equipo docente y tejiendo redes de aprendizaje; esto es clave para el bienestar de los docentes y para descubrir otras realidades que también nos pueden ayudar a mejorar nuestra praxis.

P: La comunidad en el profesorado se traduce en la cooperación en el aprendizaje, concepto sobre el que versará tu sesión formativa del próximo día 12 en el marco del Concurso Escolar Once, ¿qué beneficios conseguimos al evitar el individualismo en la enseñanza?

R: Pujolàs (2009), uno de mis autores referentes en el estudio de los beneficios del Aprendizaje Cooperativo en los alumnos, en su proyecto PAC: programa CA/AC, cooperar para aprender y aprender a cooperar, nos habla de tres estructuras de la actividad en el aula, la estructura individualista, la competitiva y la cooperativa.

Cuando hablamos de una estructura cooperativa, el alumnado trabaja en equipo, se puede ayudar y motivar en el aprendizaje; como docentes tenemos un doble objetivo, que aprendan lo que les enseñamos pero también que ayuden a sus compañeros/as a que también lo aprendan, hablamos de interdependencia de finalidades positivas entre el alumnado, consiguen su objetivo sólo si los demás también lo consiguen.

A partir de esta teoría, podemos decir que la estructura cooperativa es la única que potencia las relaciones entre el alumnado, mejora la comunicación y sobre todo fomenta la atención y la inclusión de todo el alumnado, además de generar un aprendizaje significativo y personalizado a través de experiencias positivas que dejan huella.

P: ¿Qué valores quiere poner en el centro del aprendizaje la comunidad educativa de docentes que trabajan por la innovación pedagógica?

R: Uno de los valores más importantes y haciendo referencia a este proverbio chino, “si caminas sólo, irás más rápido pero si caminas acompañado llegarás más lejos”, es la importancia del trabajo en equipo de los docentes. Trabajar en equipo, compartir, tener un buen dominio de las habilidades sociales para trabajar con otros, generar nuevas ideas y tener la capacidad de desarrollarlas es uno de los aspectos más importantes para trabajar la innovación pedagógica.

Otro de los valores que realmente es necesario para llevar en los centros educativos proyectos de innovación pedagógica es el liderazgo pedagógico. En los centros educativos necesitamos líderes pedagógicos, personas capaces de empatizar, escuchar, tener una buena competencia intrapersonal e interpersonal, tener la capacidad de crear, compartir y ser conscientes de la importancia que tiene la investigación docente en la educación actual, hay que enseñar pero también hay que aprender, no todo vale, hay que buscar las mejores respuestas a las preguntas que nos plantea el sistema educativo actual.

P: Jornadas como la que organizasteis desde MIAC sobre neuroeducación y sesiones interactivas como las del Concurso Escolar ONCE quieren hacer de la formación uno de los principales pilares de la transformación en el aula, ¿qué novedades incorporan al proceso de docencia? ¿Sirven para complementar la formación académica del profesorado?

R: El docente del siglo XXI tiene que estar en un continuo aprendizaje; nuestra sociedad cambia a un ritmo vertiginoso, y en el ámbito educativo los docentes tenemos que estar preparados para atender de la mejor forma posible todas las necesidades que nos estamos encontrando en las aulas. Por este motivo, jornadas educativas como las de MIAC, sesiones interactivas como las del Concurso Escolar ONCE y otras propuestas formativas, son espacios que se están creando al servicio del profesorado, y que no solo sirven como complemento en la formación académica, sino que también sirven como punto de encuentro entre los docentes, espacios facilitadores de nuevas metodologías o propuestas innovadoras que nos ayudan a mejorar nuestra competencia como docentes.

Definitivamente debemos poner el foco en nuestro alumnado, creer en él, luchar por él y hacer que sean los verdaderos protagonistas del aprendizaje; de esta forma, desaparecerían los problemas de la educación tradicional para solucionar problemas reales de nuestra sociedad y de los que nuestro alumnado debe ser partícipe y protagonista. Los docentes debemos estar muy bien preparados para poder actuar como guías y facilitadores de este proceso.

Fuente de la entrevista: https://www.educaciontrespuntocero.com/entrevistas/roberto-busquiel-aprendizaje-cooperativo-exito-docentes-alumnado/120300.html

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Chema Lázaro: “La atención del estudiante se capta y la concentración se entrena”

Por: Laura Roman. 

A Chema Lázaro, maestro de Primaria, le apasiona la neurociencia y por ello se ha especializado en neurodidáctica, una disciplina que además de estudiar el funcionamiento del cerebro también se centra en los entornos de aprendizaje o en la psicología. Tanto es así que es co-fundador de una empresa de formación basada en los principios de esta materia.

“Me pone la gente con PASIÓN”. Esta es la frase con la que Chema Lázaro se presenta en su perfil de Twitter. Maestro de Primaria y co-fundador de Niuco, una empresa de servicios de formación para centros educativos basados en los principios de la neurodidáctica, Lázaro se encuentra inmerso en esta disciplina para llegar a entender cómo funciona el cerebro para captar la motivación y la atención del estudiante, capacidades que tanto anhelan los propios docentes en sus clases. Nos lo cuenta en esta entrevista.

Pregunta: Estás especializado en neurodidáctica, ¿en qué consiste exactamente esta disciplina?

Respuesta: Hablamos de una disciplina interdisciplinar, es decir, que bebe de otras.  Principalmente del campo de las neurociencias y el funcionamiento del cerebro en entornos de aprendizaje, de la psicología, en gran medida modelos cognitivos conductuales, y de la pedagogía, que es en esta parte donde yo me siento más cómodo por mi experiencia profesional y formativa.

En mi caso también me ayuda mucho a entenderme y a entendernos y me genera una mentalidad llena de posibilidades, donde si quiero, con mucho trabajo, puedo alcanzar grandes metas y eso… me fascina. También nos ayuda y mucho, una vez que conocemos el funcionamiento de este órgano del aprendizaje, a poder analizar nuestras variables contextuales y a partir de ahí comenzar a elegir las mejores estrategias didácticas en función de la etapa del neurodesarrollo en la que nos encontramos y el momento del aprendizaje donde estamos. Es decir, no hacemos lo mismo al inicio de un tema, que en una fase de consolidación donde el alumnado está integrando estos conocimientos en sus memorias a largo plazo.

“La motivación es una de las grandes damnificadas en la escuela junto con la memoria”

P: ¿Cómo define la ‘educación bulímica’?

R: Quizás es momento, en primer lugar, de cambiar esta expresión, aunque yo la he usado muchísimo, simplemente por el acto de empatizar con quien la sufre. Dicha expresión viene de usar un modelo reproductivo de conocimiento donde el fin último es expulsarlo y no alimentarse de ese conocimiento.

Por otro lado, los educadores tendemos a evaluar lo que vemos y eso está en áreas corticales, en memorias semánticas y episódicas… donde habitualmente la estrategia que hemos utilizado para estos aprendizajes ha sido la memorización o la mecanización de la información sin tan siquiera comprender la información que hay detrás, por eso se habla de bulimia.

Dicho esto, si queremos que los aprendizajes se fijen mejor debemos entender que hay que trabajar desde todas las memorias: corticales y subcorticales, emocionales, motrices, semánticas… así ayudaremos a forjar redes sinápticas más complejas. Pero además la pedagogía nos da muchas pistas como, por ejemplo, evaluar el proceso y darle más peso que al resultado para que el alumnado tenga más oportunidades tomar conciencia sobre sus procesos de aprendizaje y hacer pequeñas prácticas evaluativas espaciadas cada vez más en el tiempo. En resumen: desarrollar y potenciar la metacognición.

Chema Lázaro atención del estudiante

P: En su frase: “Hay que captar y secuestrar la atención del alumnado para no tener que pedírsela nunca más”, ¿cuál es la forma de conseguirlo?

R: Es importante entender que esta atención es un conjunto de redes atencionales que trabajan interconectadas y que unas dependen de las otras. Con esto hay que enfatizar que existen una serie de estrategias fantásticas para la captación atencional como la sorpresa, el humor, el ejercicio físico, la curiosidad, la cooperación…. Son recursos fantásticos para aplicarlos en momentos iniciales del aprendizaje o cuando la fatiga aparece; sin embargo para ayudar a esa otra red atencional consciente, la concentración, encontramos otras estrategias: el silencio, los tiempos largos para emitir respuestas, la estructuración de los contenidos, el permitir integrar la información, los trabajos multisensoriales… Al final depende del momento del aprendizaje en el que estamos, pero podríamos destacar que la atención se capta y la concentración se entrena.

P: Y la motivación, ¿cómo se capta?

R: Quizás sea una de las grandes damnificadas en la escuela junto con la memoria. Creo que está muy mal entendida: hemos mezclado activación con motivación, Durante tiempo hemos pensado que a mayor motivación, mejor rendimiento y esto no es así.

Lo primero que tenemos que desarrollar para que se de una motivación en el alumnado es darle motivos, ayudarle a fijar un objetivo identificando las necesidades de aprendizaje de los estudiantes y, de ser factible, atenderlas y adaptar los contenidos de la asignatura. Otra propuesta es que, en la medida de lo posible, procurar que los estudiantes progresen a su ritmo, incrementar su participación activa, lo que apunta a elevar la responsabilidad de éstos en su propio aprendizaje.

También podemos buscar un equilibrio entre la estructura de la tarea a realizar, proporcionada por el docente, y la autonomía  que espera suscitarse en el estudiante. Otra acción sería asignar tareas sencillas en las que los estudiantes, en equipos, deban examinar determinado material, procesarlo, seleccionar sus segmentos clave y preparar unas presentaciones para el resto de compañeros, es decir, contextualizar los aprendizajes. Y la última y para mi una de las más importantes es poner el foco en las evaluaciones. Deben servir como formas de retroalimentación. Esto implica brindar información de carácter cualitativo en torno a lo que el alumno debe mejorar, superar o perfeccionar.

Como conclusión: el docente debe desarrollar un propósito en ellos, fomentar su autonomía y su maestría y nunca olvidar fomentar y desarrollar climas socioemocionales sanos en el aula.

“Existen una serie de estrategias para la captación atencional: la sorpresa, el humor, el ejercicio físico, la curiosidad, la cooperación…”

P: ¿Hasta qué punto determina el entorno o la familia la capacidad de atención y motivación del alumnado?

R: El otro día leía un tweet de Francisco Mora que decía lo siguiente: “El Genoma (los genes, la herencia) cuenta un 25%. El ambioma (la cultura en que se vive) un 75%. Y ya no hay discusión en esta materia. Lo que vas siendo, lo que vas logrando y lo que vas sufriendo es producido en su gran mayoría por los estilos de vida que hayas adoptado”.

Poco más se puede decir al respecto, tan sólo buscar silencio y pensar en lo que estamos haciendo. Las familias tenemos un peso increíble en el desarrollo de nuestros hijos e hijas: desde la alimentación, el acceso a la cultura elaborada, la oferta de ocio, el contacto con la naturaleza, los mensajes que les brindamos y van ayudando a forjar su personalidad… Así que sí, determinamos hasta en un 75% lo que son. Ahí es nada.

chema lazaro atención del estudiante

P: ¿Qué tres consejos prácticos daría a un docente para motivar a sus alumnos?

R:  Le diría que leyese la teoría de la autodeterminación de Edward L. Deci y Richard M. Ryan y se plantee el reto de cómo aplicarla. Ahora le doy unas pistas a modo de palabras: paisaje, juego y personalización.

P: ¿Qué le sugieren estas tres palabras? Neurona, sorpresa y docente

R: Neurona me sugiere cambio, oportunidad, eliminación de etiquetas, posibilidades, un folio en blanco donde hay mucho escrito pero casi todo está por escribir. También me sugiere red, personas, alegría, repetición…

La palabra sorpresa me sugiere emoción, un estado en el que me gusta vivir, donde disfruto sorprendiéndome viendo todo lo que queda por hacer y saber y lo poco que sé de ello. Es un puente, una pasarela, una oportunidad; una emoción que nunca deberíamos perder, que nos conecta con nuestro yo y nos brinda un montón de oportunidades, donde todavía las cosas son posibles.

Lo primero que siento hacia un docente es admiración, esperanza, lucha y utopía. Creo que de un tiempo a esta parte se ha intentado simplificar al máximo una de las profesiones más complejas y que más variables maneja en tiempo real, por ello siento ‘naje’, ese orgullo ajeno por el trabajo de otro, por sus ganas y su pasión que a otros nos inspira y nos ayuda a retarnos y superarnos cada día. Siento que también son incansables, tenaces, empáticos, críticos, soñadores… Yo dejo cada día lo que más quiero en sus manos, así que sólo tengo palabras de agradecimiento para la labor que hacen con mis hijos, que les ayudan a ser mejores personas, más justas y libres para que se desarrollen y construyan ese ideal del mundo que perseguimos desde los diferentes espacios educativos.

Fuente de la entrevista: https://www.educaciontrespuntocero.com/entrevistas/chema-lazaro-atencion-estudiante-capta-concentracion-entrena/121180.html

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Christian Matamoros: ¿Qué fue y en qué están las organizaciones docentes de Sudamérica?

Por: Guillermo Cotal y Jean Paul Retamal.

El historiador y profesor de la Universidad de Santiago, Christian Matamoros (Coquimbo 1982), presenta el libro “Sindicalismo Docente en Sudamérica. Política y Organizaciones de Izquierda en Sudamérica”, el que reúne diversos artículos de profesores–escritores que participan de organizaciones docentes  y que reflexionan en torno a la actividad gremial y los procesos políticos de las últimas décadas. El texto inaugura la colección “Política y Sociedad” de Ediciones Escaparate.  Dialogamos sobre el estado de las organizaciones docentes, su relación con la cultura de izquierda y los efectos de la avanzada neoliberal en las prácticas docentes de Sudamérica.

–¿Cuál es el estado de la sindicalización de las organizaciones docentes en América Latina?

–En términos generales los docentes son un sector altamente organizado, especialmente los del sector público, que en la mayoría de los países, salvo Chile, son los mayoritarios. Por lo general, no existen organizaciones únicas, sino un par de organizaciones de carácter nacional y en algunos casos sindicatos base, provinciales o comunales, que se agrupan en entidades superiores, como el caso de la FECODE en Colombia. Los docentes, al ser un sector masivo de los trabajadores, logran mediante sus organizaciones incidir de forma importante en los respectivos movimientos sindicales de cada país, siendo en la mayoría las organizaciones más grandes y con importancia en las centrales sindicales.

Las organizaciones docentes lograron resistir de buena forma la crisis del sindicalismo y de los metarelatos, que fue hegemónica durante la década de los 90. No obstante, por lo general siguen siendo organizaciones excluidas dentro de los estudios sindicales, los que siguen poniendo el foco en sectores estratégicos de la producción, como el sindicalismo del cobre o los portuarios. Por lo general, la mayor potencialidad de los sindicatos docentes radica en su presencia a nivel nacional, su relación con la población, especialmente la juventud, y su rapidez para politizar sus demandas. En todos los países latinoamericanos los sindicatos docentes son actores políticos de primer orden.

–¿Cuál es la relación entre la izquierda y la sindicalización docente?

–Durante gran parte del siglo XX, las organizaciones docentes se vincularon políticamente con partidos de centro, liberales, radicales, demócratas, etc. Si bien alrededor de la década de 1920 existieron experiencias interesantes de sindicatos identificados con posiciones de izquierda, en general esa no fue la norma. La vinculación con el liberalismo y el radicalismo provenía del “normalismo”. Domingo Sarmiento, padre de las escuelas normales en Sudamérica, marcó hasta hoy gran parte de las experiencias formativas de los maestros, quienes se consideraban así mismos como apóstoles laicos de la civilización, agentes que combatían la barbarie mediante la educación, principalmente valórica. Las antiguas profesoras normalistas chilenas son un ejemplo de eso. No obstante, la radicalización política vivida a nivel general a fines de los años 60 también emergió en los docentes. En esos años se fundaron organizaciones explícitamente sindicales, con un pretendido carácter único, se realizaron masivas huelgas, y las organizaciones de la izquierda no armada, armada, marxista y no marxista, fueron ganando cada vez más peso. En casi todos los países las fuerzas de izquierda con mayor importancia en los profesores fueron los partidos socialistas y comunistas. Pero desde los 60 también emergieron con fuerza las agrupaciones docentes identificadas con el maoísmo, ex maoístas y trotskistas, especialmente en los países del mundo andino. Por lo general, los países del Cono Sur estuvieron más identificados con los partidos de la izquierda tradicional, donde las ideas de Sarmiento podían convivir mediante un socialismo más conservador.

La crisis que vivieron todas las organizaciones de izquierda con la caída del muro de Berlín y el fin de la Unión Soviética no repercutió de la misma forma en los docentes. Es más, me atrevería a decir que las organizaciones del magisterio fueron trincheras que permitieron mantenerse con vida a estas corrientes de izquierda, en tiempos en que su representación parlamentaria disminuyó o simplemente desapareció. Así por ejemplo, en países como Ecuador o Colombia las organizaciones de izquierda tienen a sus militantes docentes como sus principales portavoces

–Con relación a la violencia política en las dictaduras del Cono Sur y las Democracias Post Dictatoriales. ¿Qué análisis haces sobre los derechos humanos y las organizaciones sindicales docentes?

–Las organizaciones docentes fueron severamente golpeadas durante las dictaduras. En Argentina hubo 600 maestros asesinados o desaparecidos. En Chile más de cien. En Paraguay algunos debieron sufrir largas condenas de prisión. El SUTE que se había formado durante el gobierno de Salvador Allende fue clausurado por ley y sus inmuebles existentes a lo largo de todo el país fueron confiscados. No obstante, salvo en el caso chileno, en la mayoría de los casos las organizaciones lograron resistir a la represión y a los intentos de imponer un tipo específico de organización sindical, como fue acá el Colegio de Profesores.

Ahora bien, la represión no es exclusiva de las dictaduras. En Neuquén, Argentina, en 2007 fue asesinado el profesor Carlos Fuentealba en una combativa huelga. En Perú, el conflicto entre el Estado y los comunistas de Sendero Luminoso dejó a cerca de 2 mil maestros asesinados y un número mayor de presos con largas condenadas, especialmente tras el autogolpe de Fujimori (1992). En Colombia la cifra de sindicalistas asesinados es la más alta del mundo, donde los maestros están entre los más afectados. En Ecuador durante el Gobierno de Correa fue asesinado un docente en una huelga, mientras que la Unión Nacional de Educadores, claramente identificada con la izquierda, fue ilegalizada y sus sedes allanadas.

En general, los gobiernos posdictatoriales han tenido una inicial cercanía con las organizaciones docentes, pero al no dar cuenta de las aspiraciones del profesorado se fueron generando distanciamientos, los que si no fueron conducidos por los dirigentes estas terminaron siendo desplazados bajo la acusación de “traición”. Eso fue lo que pasó en Chile con Osvaldo Verdugo (DC) durante el Gobierno de Aylwin, con Jorge Pavez (ex PC) en el Gobierno de Lagos y con Jaime Gajardo (PC) en el segundo Gobierno de Bachelet.

–¿Qué efectos ha tenido la avanzada del neoliberalismo sobre las organizaciones docentes?

–Los efectos del neoliberalismo provocaron mayores grados de fragmentación estructural en el sistema educativo lo que repercutió en las organizaciones docentes. En Chile esto se demuestra en el sector de la educación particular, donde existen miles de sindicatos de empresa, conformados en los establecimientos, pero que no logran mayores grados de articulación y unidad sindical. En los últimos años, el sector educación es el que más huelgas legales registra. Existe disposición a organizarse y luchar, pero estas batallas fragmentadas, descentralizadas quedan invisibilizadas en el profundo mar de la lucha de clases. Allí radica una de las principales tareas del sindicalismo docente.

–Desde una perspectiva histórica, observas diferencias entre sindicalización y gremialización de las organizaciones docentes del Cono Sur. ¿Puedes explicar?

–Es un tema bastante discutido, durante bastantes años. Por lo general se comprende que un sindicato no responde a una agrupación por oficio o por gremio, sino por clase, por grupos de trabajadores, ya sea por rama de la producción, por empresa (como en Chile), etc. Mientras tanto, los gremios provienen de las antiguas organizaciones de artesanos: carpinteros, ebanistas, estucadores, etc. En este sentido, la mayoría de las organizaciones en Sudamérica son gremiales a pesar de que tengan vocación sindical. Por ejemplo, en Perú y Argentina las organizaciones sindicales son de “trabajadores de la educación”, pero agrupan básicamente a docentes. Por lo general, el carácter gremial se caracteriza por aspiraciones profesionales, de la especificidad del oficio, etc. En cambio, los sindicatos se centran mayoritariamente en las reivindicaciones económicas. Estas últimas están entre las principales motivaciones de acción de las organizaciones docentes sudamericanas, las que de todas formas combinan estas prácticas sindicales, típicas del mundo obrero, con otras gremiales como exigencias de estatutos docentes, regulaciones educativas, políticas educativas, etc.

Fuente de la entrevista: https://www.cronicadigital.cl/2019/12/28/que-fue-y-en-que-estan-las-organizaciones-docentes-de-sudamerica/

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Entrevista: Vivian Rivas: Si no escribimos nuestra historia, alguien lo va a hacer por nosotras

Vivian Rivas: Si no escribimos nuestra historia, alguien lo va a hacer por nosotras

Vivian Rivas es documentalista guatemalteca radicada en Estados Unidos, ha realizado los documentales Ebb Tide y Mr. Bob. Con Ebb Tide participó en 16 festivales en Estados Unidos, Grecia, Inglaterra y Chipre. ¿Cómo se cuenta una historia atrás de una cámara? Pues eso mismo y un poco más nos cuenta Vivian en esta entrevista que tuve la oportunidad de realizarle.

Ilka: Yo utilizo la palabra documentar cuando tomo videos o fotografías del día a día pero, en sí, Vivian, ¿qué es documentar?, ¿por qué es necesario documentar?

Vivian: Yo diría que lo que me mueve, no es documentar.  Me mueve un impulso muy fuerte de contar historias, y la única forma que yo conozco, es con imágenes.  Que es la única forma en la que yo puedo expresarme.  Me mueve contar historias de personajes que son interesantes para mí, que tienen historias muy humanas y universales, pero a la vez muy únicas.

Ilka: En tu búsqueda, en tu necesidad de crear surgió el cine y en un país como Guatemala, ¿cómo fue para ti crecer en ese ambiente y con ese anhelo tan grande?

Vivian: Siempre me ha gustado la  creatividad.  Desde muy niña, me encantaba la música, tocaba órgano, dibujaba, pintaba y hacía casas y muebles de cajas de cartón.   También, me encantaba ver películas con mi mamá.  Mi referente, era el cine clásico de Hollywood y además iba a las salas comerciales de cine y a la Alianza francesa a ver las películas que llegaban a Guatemala.  Sabía que quería estudiar cine.  Pero no existía una escuela de cine en Guatemala.   Entonces, lo más parecido era la carrera arquitectura.  Así que estudié la carrera de arquitectura en la Universidad Rafael Landívar.  Cuando estaba a media carrera, El cineasta guatemalteco Justo Chang regresa a Guatemala después de hacer un doctorado en la Universidad de La Sorbona, en París.  Empecé a recibir sus cursos de Técnicas de Cine los sábados de mañana y recuerdo que esperaba el sábado con muchas ansias.  Me gradué de arquitecta y puse mi oficina con una buena amiga y colega.

Un día, Justo, me presentó a su amigo, el director Luis Argueta que me ofreció la oportunidad de trabajar en el primer largometraje filmado en Guatemala:  “El Silencio de Neto”.   Eventualmente, Luis me contrató para venir a trabajar a New York en su empresa productora Morningside Movies en 1993.

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Leila Mohammadi: «Las mujeres iraníes hoy trabajan más que los hombres en la investigación y en la docencia universitaria»

Por Àngels Doñate

Leila Mohammadi es un torrente de vida. Alegre y cosmopolita, se graduó en Traducción y Literatura Inglesa en Irán. En 2012 llegó a Barcelona, con treinta años, para cursar un máster. Hoy habla un español sorprendentemente fluido. Defendió su tesis el pasado 16 de septiembre en la UOC y actualmente es investigadora del grupo GAME. Mohammadi, hija de matemáticos y con experiencia profesional en el mundo de la publicidad, es la graduada escogida para hacer el discurso de su promoción el 30 de noviembre en L’Auditori de Barcelona. Habla con pasión de su Irán, al que ama, aunque afirma que volver no es una opción; también de sus investigaciones sobre temas que afectan a las mujeres y de la fuerza de las nuevas generaciones, con las que se encuentra cada semana en el aula como profesora de Negocios Internacionales.

¿Qué estudios cursaste en la universidad en Irán?

Empecé estudios de negocios, pero descubrí que necesitaba dedicarme a algo más social. Entonces me pasé a Sociología, pero también duré un año, era demasiado estructurada para mí. Pensé que lo que quería era estudiar en el extranjero y que necesitaría el inglés, y finalmente cursé Traducción y Literatura Inglesa. Pero no emigré inmediatamente, antes trabajé en una agencia de publicidad como creativa. En 2012, con treinta años, vine a Barcelona.

¿Siempre quisiste salir de tu país?

La idea era estudiar en el extranjero. Salir y volver, no quedarme fuera a vivir. Estudiar fuera está muy de moda. Ya en la época de mi madre o de mis abuelos, los iraníes iban a Francia o a Estados Unidos por un tiempo. Más de la mitad de los profesores que enseñan en la universidad han estudiado en el extranjero. Desde pequeño lo piensas, porque tienes la familia que sale y al volver ves que tienen una situación laboral mejor. El año que salí empezó la sanción de Estados Unidos y ya no pude volver. Cuando vine a Barcelona, un euro equivalía a mil tumanes. En tres meses, subió cinco veces. Y más y más, hoy ya llevamos trece subidas. Los que pueden, emigran.

¿Por qué elegiste nuestra ciudad? ¿Qué querías estudiar aquí?

Mi novio era arquitecto y quería hacer un doctorado en la tierra de Gaudí. Me propuso venir, busqué Barcelona por internet y, solo por las fotos, me enamoré de la ciudad. El problema era el idioma, pero descubrí que aquí la gente sabía inglés. De hecho, hasta hace un año, que me fui a la Universidad de Chile para una estancia de doctorado, no conversaba en español. Estuve tres meses porque quería una mención internacional. En Barcelona primero cursé un máster de Administración de Empresas en la Universitat Autònoma de Barcelona y, posteriormente, un máster de Comunicación Social, enfocado a publicidad y marketing.

No paraste y empezaste un doctorado…

Sí, comencé en la Universidad Pompeu Fabra, pero en segundo curso me cambié a la UOC. El grupo GAME me dijo que el tema de mi tesis, Study of the Social Egg Freezing Applying Theories of Raming and Social Domains: From the Communicative Treatment to the Perception, entraba en su línea y podía hacerla con ellos. Analiza las estrategias de comunicación que utilizan las clínicas de fertilidad para convencer a las mujeres para que congelen sus óvulos por razones sociales. No explican las contraindicaciones ni los problemas, y cuando lo hacen, tratan de convencer a las mujeres de que apuesten por esta vía. ¡Si no lo hacen, casi las hacen sentir mal!

¿Cómo definirías tu experiencia en la UOC?

Ha sido increíble, desde el primer día he estado en contacto con profesionales que me podían ayudar, del grupo de investigación GAME o de otros grupos. Cada año la UOC da una beca a diez o quince estudiantes de doctorado de campos diferentes, los cuales, aunque no pueden darte una ayuda directa en tu campo, sí que se convierten en un apoyo imprescindible emocional y personalmente. En esta universidad, acceder a la gente es muy fácil. Escribes un correo electrónico o llamas por teléfono y te contestan. Así estableces otro tipo de relación con los profesores, más cercana.

Y hoy eres investigadora…

Leí mi tesis el 16 de septiembre y obtuve un cum laude. En la UOC, si tienes cum laude puedes solicitar un cuarto año. Estoy trabajando en dos proyectos grandes de GAME. Son muy interesantes, aunque no he entrado aún a fondo. Uno está relacionado con las mujeres, lo que me encanta, y trata de la asistencia a mujeres en situaciones peligrosas. El otro es sobre educación y medios para los jóvenes.

¿Te planteas volver a Irán?

Al final de este año tengo que buscar otras oportunidades. Volver a Irán no es una opción. Estoy pensando en solicitar la beca Juan de la Cierva para seguir investigando. O en ser profesora. Estoy dando un curso en la Universidad Pompeu Fabra, en la Escuela de Estudios Internacionales. Es genial estar con otra generación y aprender de ellos. Es una sensación muy buena cuando enseñas lo que sabes a los que vienen después. Es un intercambio fructífero.

¿Cómo es el nivel de educación en tu país?

Es muy alto, tanto en la escuela como en la universidad, pero centrado solo en la teoría. Se aprenden pocas cosas prácticas. Lo único que importa es estudiar todo el tiempo y muy intensamente. Si no tienes la habilidad de hacer eso, te quedas fuera, eres un fracasado o acabas con depresión. Pero no todo el mundo es así, hay gente a la que le cuesta más o quizás es más creativa o prefiere algo más práctico. Allí estudiar es algo muy serio. La gente no se ríe. Parece que estén haciendo un trabajo tan importante… Eso no me gusta. Lo más prestigioso es ser ingeniero o médico.

¿Es fácil acceder a la educación?

Sí. La escuela es gratis. Y en cuanto a la universidad, tenemos tres tipos: la pública, con un examen de entrada muy difícil y para el que te presionan mucho; es gratis y además te pagan todos tus gastos de manutención. Luego está la privada, en la que la competición no es por entrar pero sí por obtener plaza en lo que tú quieras; entrar, entra todo el mundo. Y luego existe un tercer tipo, de colaboración público-privada, tiene más prestigio y el certificado vale más que el de la privada.

¿Y para las mujeres?

Hoy pueden acceder a cualquier carrera. Antiguamente, en la época de mi madre, no podían hacer algunas, como la especialidad de mecánica o la de electricidad de ingeniería, porque luego no podían trabajar en ese campo. Ahora pueden trabajar en cualquiera. Pueden, pero puede ser que no quieran, la sociedad a veces… Así que algunas iraníes estudian ingeniería y se van a otro país a trabajar, lo hacen con amigos o montan su propio negocio. Trabajar en una gran empresa con cientos de hombres o en una empresa pública no resulta cómodo.

¿Cuál es su presencia en la universidad?

Las mujeres hoy trabajan más que los hombres en la investigación y en la docencia universitaria. También hay más mujeres estudiantes en estos campos. La situación económica es difícil y los hombres se van al mercado laboral. Piensa que, legalmente, el hombre es el que debe asumir los gastos. Aún hoy una mujer puede trabajar y ganar dinero, pero ese dinero es para ella. Si quiere se lo gasta en comer o en la familia, pero si no quiere, no. Es cierto que últimamente hay que sumar dos salarios para vivir.

¿Crees que tenemos cosas en común?

¡Sí! Al principio lo que pensé fue que como España tuvo tanta relación con la cultura árabe, que en Irán está también presente desde hace muchos siglos… pensé que encontraría una influencia común entre las dos culturas. Y así ha sido. La gente es más cálida y acogedora que en otros países. El pueblo iraní también lo es, aunque por cuestiones de religión y política ahora algunas cosas han cambiado. Muchas cosas están prohibidas o no están bien vistas culturalmente. Vivimos en una república islámica: una mujer no habla con un hombre al que no conoce, tienes que cubrir tu pelo y tu cuerpo, no puedes beber. Somos parecidos a la gente de aquí, aunque hoy en día en nuestra sociedad uno no se puede comportar de modo diferente a como dictan. Sin embargo, hay un grupo muy grande de personas que no quieren vivir así.

¿Se puede vivir al margen?

En Irán, como muchas cosas están prohibidas en público, todo sucede en privado. En casa vivimos igual que aquí. Al menos el grupo de gente con el que yo me muevo. Yo salgo a la calle, pero cubro mi pelo solo con un pañuelo y de colores, como otras amigas o familiares. Así mostramos que somos distintas, pero dentro del marco de derecho porque cumplimos lo mínimo estrictamente. Otras mujeres salen completamente cubiertas. Hay un grupo, de no pocas personas, que incluye gente diferente. ¡Y la comida me fascina! No la tenemos en común, excepto la paella sin cerdo, pero ¡qué rico es todo! ¿Sabías que el azafrán se cultiva en Irán?

Fuente: https://www.uoc.edu/portal/es/news/entrevistes/2019/043-leila-mohammadi.html

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Jorge Larrosa: “Uno de los enemigos de la escuela es el narcicismo”

Revista SabERES

De visita en nuestra ciudad, el pedagogo y filósofo español Jorge Larrosa dio una charla, invitado por el ISEP, acerca de las condiciones en las que se desarrolla el oficio de enseñar, en momentos en que la escuela está perdiendo su autoridad simbólica. El amor por el conocimiento, la fe en los alumnos, la crítica a algunos términos usados comúnmente en el campo educativo, la diferencia entre motivación e interés y cómo lograr la atención de los estudiantes, algunos de los temas abordados en esta entrevista.

“Aprender un oficio es aprender, también, su lenguaje propio. Y el lenguaje del profesor ha sido colonizado por el de la psicología cognitiva, con su componente individual y el de la economía, con su necesidad de rentabilidad”, afirma el autor de numerosos libros publicados en España, Argentina, Colombia, México, Venezuela, Francia y Brasil (el último, que presentó en nuestra provincia, es P de profesor). “El problema no son las palabras, sino la ideología que traen con ellas”, explica Jorge Larrosa, titular de la cátedra de Filosofía de la Educación en la Universidad de Barcelona, para quien algunos términos del léxico educativo están contaminados por otros campos.

En su paso por Córdoba para participar del encuentro La escuela en el siglo XXI. La formación docente en los debates contemporáneos, invitado por la especialización en Educación y Medios Digitales que dicta el Instituto Superior de Estudios Pedagógicos (ISEP) de la cartera educativa provincial, Larrosa brindó una entrevista en la que abordó el rol de los educadores y la escuela, en una época signada por el individualismo y el hedonismo y lanzó críticas al pensamiento ideológico que hay detrás de algunas palabras cuyo uso se ha extendido en la educación y propone: “Hay que cuidar la lengua con la que se piensa la educación; hacerla menos automática y más consciente”.

—¿La colonización del lenguaje cómo ha afectado el rol de los docentes?

—Asistimos a la redefinición de la función del profesor, que ya no es enseñar y transmitir un contenido; sino propiciar, facilitar y organizar el conocimiento. ¡Pero mi oficio no consiste en producir aprendizajes! El aprendizaje se puede hacer en cualquier lado: en la calle, en el trabajo, en una banda de delincuentes. ¡A la escuela se va a estudiar! La gente está sometida a una especie de extraño chantaje, “el chantaje del futuro ­inevitable”: “Los tiempos han cambiado y hay que adaptarse”. Ahí está claro lo que tiene que ser destruido, pero para dónde vamos, nadie te lo dice. Y entonces uno tiene la sensación de que eso es una estrategia pura y simple de arrasamiento.

“Hay una cierta sensación de intemperie, de que la escuela hoy en día ya no es la gran institución educativa, las pantallas son mucho más poderosas y entonces la escuela va cada vez más a contracorriente, ¿no?”

—Resistir es el camino…

—Este 2019 sale un libro que se llama Esperando no se sabe qué, sobre el oficio del profesor. El título tiene que ver con la novela de Marguerite Duras Un dique contra el Pacífico, donde la protagonista es una señora muy voluntariosa que consigue la concesión de un lote de tierra que se inunda periódicamente por las mareas. Entonces decide emprender una empresa loca, que es la de construir un dique. Lo consigue con la complicidad de los campesinos de los alrededores, planta el arroz y cuando empieza a verdear, sube la marea y arrasa con todo: los diques no eran lo bastante sólidos porque los cangrejos habían roído la madera. Me parece que esa idea tiene que ver con la de la defensa de la escuela que establecemos aquí. O sea, uno trata de construir diques para que el tsunami no lo arrase todo. Pero no hay nada que hacer. El título del libro viene de un diálogo precioso en el que los dos hijos están contando a alguien lo que pasó y en algún momento la chica dice que esto era una empresa loca, todo se vino abajo: “Y aquí estamos como idiotas esperando no se sabe qué…”

—¿La escuela es ese muro que separa un tiempo y un espacio distinto del tiempo y el espacio productivo?

—Sí, y esos muros son periódicamente derribados. Yo ahí digo que el libro está dedicado a todos los maestros y maestras de escuelas públicas que contra viento y marea edifican diques —que se van a derribar— con la idea de que el suelo sobre el que crecen los niños y los jóvenes no sea del todo tóxico. Hay algo de cultivable en ese suelo. Yo creo que lo del futuro inevitable tiene un poco que ver con eso: la marea sube, los tiempos están cambiando…

—Y en este marco ¿cuál es el lugar que le queda a los docentes…?

—En las conversaciones de estos días, yo pude percibir una actitud como militante, muy activista de que hay que seguir defendiendo la escuela pública y a los chicos contra viento y marea. Pero al mismo tiempo también, una cierta sensación de intemperie, de que la escuela hoy en día ya no es la gran institución educativa, las pantallas son mucho más poderosas y entonces la escuela va cada vez más a contracorriente, ¿no? Y frente a eso hay que seguir haciendo lo que hace que una escuela sea la escuela, cuando separa un tiempo, da tiempo libre a los chicos, comparte algo del mundo…

—¿Cómo se lleva esta idea de la escuela como un lugar diferente del afuera  —de la sociedad y la familia— con la postura de que los conocimientos tienen que ser significativos, que hay que partir de los intereses de los chicos y de lo que ellos saben para luego complejizarlo?

—La idea que nosotros estamos sosteniendo —que al atravesar la puerta de la escuela, los chicos  y los profesores dejan afuera algunas cosas— tiene que ver no tanto con que las historias y las experiencias de los chicos no entren —que naturalmente lo hacen—, sino con cómo la escuela convierte eso en punto de partida para un ejercicio justamente de separación, de desfamiliarización. Aquí cuentan otras cosas, la conversación es distinta, la atención es hacia otras cosas. Y, desde luego, el protagonista es el estudio, no el alumno.

—Y eso no siempre ocurre…

—Te voy a contar una historia. Hace un par de semanas estaba en la piscina, en donde vivo y coincidí con un cursillo de natación para niños. No exagero: había siete niños en la pileta, tres monitores y 32 adultos: estarían los abuelos, las tías, los hermanos mayores, etc., armados de cámara digital… Y cada tontería era filmada, celebrada, fotografiada y registrada. Entonces, la sociedad toda, sus padres, pero también la televisión, el centro comercial, les están diciendo a esos chicos, constantemente: “Lo más importante que hay en el mundo eres tú, tú eres el protagonista”.

—El golpe que se van a dar a los dos segundos…

—Además del tortazo que se van a dar —porque lo más importante no es uno—; el día que estos chicos lleguen —si llegan— a la universidad y a mis clases, les va a ser difícil entender que el profesor ahí diga: “Mira chico, lo más importante es lo que estamos trabajando; estamos leyendo a Paulo Freire o viendo una película de Buñuel. Lo más importante no eres tú, sino la materia de estudio”. No me van a entender, si llevan toda la vida donde todo el mundo les dice: “Lo más importante eres tú”. Esa construcción que es la que, en definitiva, hace el shopping —el niño cliente que dicen ahora— de que está ahí para ti, para satisfacer tus sueños, tus necesidades, que te pregunta constantemente qué te gusta, qué quieres… Y la escuela no puede hacer eso; sí tiene que hablar con los chicos. Hay una manera de mirarlos que no es la del shopping o la de esos papás celebrando cualquier tontería.

“Todo buen profesor solo puede salir de su casa, ir caminando hacia la escuela con la idea de que todos los chicos pueden aprender, sea o no verdad”.

—Y ¿cómo hace para disputar la atención de niños y jóvenes acostumbrados al estímulo constante de pantallas, de padres, de todos? 

—Como siempre: intentándolo una y otra vez; cada uno sabrá. Yo te puedo decir cómo lo hago yo: fracasando la mitad de los días y tratando de inventar otras cosas, el año que viene, para no fracasar como el año pasado. A través de una serie de procedimientos que fuerzan la atención: traer el texto leído, subrayado y anotado. “Fíjate más, no te vayas tan rápido”; “Léelo otra vez, no pases inmediatamente a lo que tú piensas, subraya las palabras principales”, la escuela siempre ha inventado procedimientos de atención y de lentificación: “Vuélvelo a hacer, esto no está bien, presta atención a esto o aquello”. ¿Que eso es pesado o antipático? Sí, pero qué le vamos a hacer.

—Ahí hay dos bibliotecas entre los que piensan que la escuela debe ser interesante o los que dicen que no importa si uno va a aburrirse porque la vida también es esfuerzo…

—Jan Masschelein distingue entre motivación e interés. Dice que la ideología de la motivación es en definitiva la del shopping, la del profesor facilitador, motivador, guay, alegre, el de “qué divertido, qué bien nos lo hemos pasado”. Y la escuela no tiene que ver con motivar, sino con crear interés. Motivación es una palabra de psicólogo y de esta época; interés es una palabra muy antigua, casi tan antigua como la escuela misma. Lo cual repito, ¿eh?, no quiere decir que la escuela tenga que ser áspera…

—Y ¿cómo se crea interés?

—Como toda la vida. Primero, solo puede crear interés aquel que está interesado… Cuando sales a caminar por las Sierras de Córdoba, con alguien que conoce, que le gusta, que ama hacerlo, que te va enseñando cada cantito de pájaro, cada hoja. “Fíjate qué bonito, fíjate aquellos colores”, pues así se despierta el interés. El amor se contagia, no se transmite.

—¿En qué momento algunos docentes perdieron el interés?

—Yo tengo la sensación de que los padres de los chicos de ahora y la mayoría de sus docentes ya han nacido en Disneylandia. Mi hermana, que es profesora de instituto, dice: “Yo la brecha generacional no la encuentro con los adolescentes, sino con sus papás”. Ya han nacido en Disneylandia, ya están en la pantalla, en el shopping, en “tú eres el protagonista” y todo eso. La escuela intenta contra viento y marea que los chicos se interesen por algo que no sea su propio ombligo; pero si el papá y el docente están interesados fundamentalmente en su propio ombligo, pues qué van a transmitir. Mis alumnos, igual; en la facultad a los jóvenes profesores es eso lo que más les encanta: ponerse todos a sentir, a compartir experiencias…, y ya están todos en el ombligo, encantados de haberse conocido a sí mismos. Uno de los enemigos de la escuela es el narcisismo: el tú eres el protagonista pero yo también soy el protagonista.

Nos vamos poniendo viejos

“De todas maneras esto es discurso de viejo, ¿verdad?”, pregunta a las carcajadas Jorge Larrosa apenas termina la frase. Y para continuar riéndose de sí mismo y de sus críticas al estado de la educación, cita al escritor sudafricano, ganador del premio Nobel de literatura, John Maxwell Coetzee y los cuentos de Elizabeth Costello, cuya protagonista es una escritora ya anciana que dice: “Hay un verbo que uso cada vez más que es el ‘verbo’ deplorable. Y me voy notando lo vieja que me hago con la frecuencia en que me aparece el ‘verbo’ deplorable”.

—¿Cómo compatibilizar la crítica al concepto de calidad, en tanto colonización del mundo económico y empresarial, con la idea de responsabilizarse por que los alumnos efectivamente aprendan lo que tienen que aprender?

—Mira, eso lo vi clararamente hablando con Walter (Grahovac, ministro de Educación) en un momento en que la conversación tuvo que ver con el control político de la escuela, es decir, con el acceso de los maestros, qué tipo de formación tienen que tener. Ahí la palabra calidad empezó a aparecer enseguida y cada vez que alguien la decía, me miraba como de reojo: “Es que el profesor ha dicho que…”. Sin embargo no es así. Lo que pasa es que vosotros estáis hablando desde otro punto de vista: del gobierno de la escuela. La escuela tiene que ser gobernada, controlada, hay que decidir qué maestros entran y cuáles no, cuáles son los contenidos y ahí sí que tiene sentido, porque es una palabra que tiene que ver con la gobernanza. Pero un profesor en la sala de aula no está gobernando, él tiene otras preocupaciones. Por eso yo decía, no es una palabra del oficio, es de otra gente. Cuando preparo una clase, salgo de ella y tengo la sensación de que he fracasado, cuando pienso qué estrategia voy a seguir, la palabra calidad no me viene nunca a la boca. Cuando voy a una reunión con el rector, que estamos discutiendo políticas del profesorado, ahí sí. Es ese el lugar, es una palabra de la economía y del gobierno, no del aula.

—¿En qué términos deberían hablar los docentes, teniendo en cuenta cómo hacemos para recuperar la confianza en que todos los chicos puedan aprender?

—Es que esa confianza es como los diques contra el Pacífico, no tiene que ver con la expectativa, tiene que ver con un “como si…”. Todo buen profesor solo puede salir de su casa, ir caminando hacia la escuela con la idea de que todos los chicos pueden aprender, sea o no verdad. Te voy a poner otro ejemplo: la justicia, que está basada en la idea de que la ley es igual para todos. Y ya sabemos que no. La ley es clasista, es racista, no es igual para todos. Pero la defensa de la justicia tiene que hacerse sobre ese “como si”. Son esas ficciones que constituyen realidad. Solamente se puede ser juez si uno cree en eso. Por eso yo hablo un poco indirectamente de la fe. La mayoría de los comportamientos humanos están basados en la fe: el amor, el construir una casa…

—Cosas que ya no se usan… (risas), volvemos a la idea de que nos estamos poniendo viejos…

—En el libro P de profesor, que presentamos en Córdoba, tiene definiciones, como si fuera un diccionario, de términos que hacen al oficio de enseñar (los que deberían estar y los que no). Tiene la palabra retrógrado, cascarrabias, vejez, reprimenda, sermón (hay una cierta discusión sobre si la reprimenda forma parte del oficio del profesor —yo creo que sí—; luego las hay buenas y malas, pero pensar sobre la reprimenda ya forma parte del oficio). Esas palabras tienen que ver con que la escuela tiene que, en algunas cuestiones, ser necesariamente conservadora (no en lo económico ni en lo político). Algunas cosas debemos hacerlas de otra manera: el mundo no es Disneylandia. En Disneylandia vas a ser feliz, pero la vida no pasa solamente por la felicidad… ¡Qué cosas tan antiguas, ¿verdad?!

—Pero si no, serán  futuros adultos frustrados…

—El libro de Daniel Pennac, Mal de escuela, dice que con el niño obrero, la escuela supo qué hacer; fracasó pero supo qué hacer; con el niño que venía del campo supo qué hacer, pero con el niño cliente no lo sabe (ni con el papá cliente, o sea con el de “lo más importante es mi niño”).

—¿Tiene solución?

—Seguramente no. Pero sí lo tiene el ver con qué ánimo y de qué manera encara uno su trabajo diario: el de padre, el de ciudadano, el de profesor, el de juez, el de policía…

Fuente: https://revistasaberes.com.ar/2019/10/uno-de-los-enemigos-de-la-escuela-es-el-narcicismo/

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Fernando Peirone : reflexiones sobre La aceleración tecnosocial y una nueva episteme

Revista SabERES

Entrevista a Fernando Peirone

Ahora que el conocimiento está a solo a un clic, ¿la escuela ha perdido su centralidad?

—Primero habría que aclarar que los problemas que tiene la escuela no son propios ni exclusivos, sino de una sociedad que transita de un orden social hacia otro. Todas las instituciones que surgieron y se concibieron en derredor del Estado y que forman parte del orden social que caracterizó a la Modernidad, hoy atraviesan un momento de zozobra y deben repensar sus fundamentos y sus funciones: incluso el propio Estado atraviesa una crisis de legitimidad. En la escuela este impacto se hizo evidente antes que en el resto de las instituciones, que solo dieron cuenta de esta transfiguración cuando comenzaron a volverse disfuncionales y advirtieron que no lograban contener ni dar respuestas satisfactorias a las demandas que se generaban con las nuevas prácticas sociales.

—¿Y cómo fue que impactó en la escuela esta crisis de las instituciones?

—La escuela fue una de las primeras en advertir los efectos de dos fenómenos que se potenciaron mutuamente: la aceleración tecnosocial que sobrevino con la globalización e internet y la experiencia de extrañamiento que comenzaron a vivenciar los jóvenes que se socializaron con los dispositivos digitales y las redes sociales. Se produjo un hiato experiencial entre las prácticas cotidianas de los chicos, fundamentalmente de nivel secundario, y la vida escolar. Se fue perdiendo la correspondencia que había entre la vida intraescolar y la lógica que organiza la vida social. Ante la obligación de concurrir a una institución muy condicionada para aggiornarse y acompañar este proceso, los jóvenes se vieron obligados a desarrollar una anfibiedad que les permitiera entrar y salir de dos lógicas diferentes. Son prácticas disociativas que para nosotros, sujetos cartesianos, resultan muy difíciles de implementar.

—¿Cómo definirías esta condición de sujetos anfibios?

—Como la capacidad de reconocer y ajustarse a cambios de patrones permanentes, esto es, de improvisar; la disposición a la re-creación estética (remixado), la producción de conocimiento fragmentario y no secuencial, la gamificación, la transversalidad disciplinar y la capacidad de interacción: la acumulación de habilidades, competencias y estrategias frente al avance tecnológico y la masificación de internet. Es lo que en el Observatorio Interuniversitario de Sociedad, ­Tecnología y Educación (OISTE) llamamos “saberes tecnosociales”: la experiencia y la reflexividad que forman parte de los procesos de subjetivación y socialización, que componen un orden social emergente, que no es globalmente homogéneo, pues en cada lugar adquiere características propias, vinculadas a su historia, su geografía y su tradición.

—¿Qué características tiene este orden social emergente?

—Las acciones individuales y colectivas recrearon y redireccionaron el uso de los dispositivos digitales, valiéndose de lo que Manuel Castells llama la “autocomunicación de masas”: redes horizontales de interacción que se producen de muchos con muchos y en múltiples formatos. En este proceso de reapropiación de lo digital, lo que empezó siendo tecnológico y online hoy gravita en la vida offline, en el modo que nos relacionamos, nos organizamos, nos proyectamos y nos pensamos. Así como existió la posibilidad de que en internet uno pudiera desdoblarse y diversificarse en diferentes perfiles, usuarios y redes; el sujeto actual, en la vida offline, ya no se considera con una identidad uniforme, que debe ser cuidada y reforzada a lo largo de la vida, sino con una dinámica y polimorfa: se puede pensar como hombre y como mujer a la vez, puede cambiar de nacionalidad, de apellido, y participa del mundo laboral donde la ductilidad profesional es más valiosa que las profesiones estáticas que hasta hace poco funcionaban como un pilar identitario. Se está produciendo la discontinuidad de la episteme dominante y la emergencia de una nueva. En términos foucaultianos, hay una alteración de los códigos fundamentales de una cultura, que rigen el lenguaje, los esquemas perceptivos, los intercambios, las relaciones, los valores, las jerarquías y las teorías científicas. Y sobre todo esto, los jóvenes tienen mucho para decir.

—Y la escuela ¿cómo puede acompañar estos cambios?

—Ejercitando una escucha atenta de los jóvenes, lo que permitiría entrar en contacto con claves de acceso a gramáticas relacionales, discusiones, operacionalidades y saberes que facilitarían la exploración de una pedagogía y de una didáctica diferentes. Si no logramos incorporar los nuevos modos del saber a las instituciones educativas, no podremos despertar interés en nuestros estudiantes y profundizaremos la falta de interlocución con la sociedad actual. Es necesario que empecemos a escuchar a estos chicos que hoy están viviendo en un mundo paralelo, que ya no miran televisión ni lo que nosotros vemos, que están refundando el lenguaje y que transitan las instituciones modernas con una desafectación que lejos de escandalizarnos o indignarnos debería motivarnos para generar instancias genuinas de diálogo. Los jóvenes se conciben y ven al mundo de otra manera: como un gran foro, cuyo modelo institucional más aproximado a su modo de habitar el mundo tal vez sea una combinación de los tutoriales que suben a YouTube y Wikipedia, una enciclopedia colaborativa y gratuita, solventada mediante crowdfunding, vinculada al deseo de encontrar y otorgar respuestas colectivamente.

—¿Y las instituciones educativas y los docentes están pudiendo?

—Aunque el campo educativo sea dinámico, aprehensivo y creativo para pensar condiciones para el acompasamiento con la época actual, si no están acompañadas por políticas educativas elaboradas a partir de la identificación del problema y del intercambio con los diferentes actores del sistema, corremos el riesgo de un envejecimiento súbito, como el que experimentaron algunas instituciones históricas cuando se produjo el advenimiento de la Modernidad. En este contexto, los docentes son un actor más de la crisis que atraviesa a la escuela y a las instituciones. Como todos, tienen incertidumbre, desconciertos y dilemas que son atendibles y poco escuchados, con el agravante de una coyuntura que precariza el trabajo docente y demoniza las reivindicaciones gremiales. Incorporar tecnología al aula sin una política pública acordada, se convierte en una especie de caos, donde cada quien hace lo que puede. Y aunque hay ejemplos de instituciones que consiguen buenos resultados, van a ser ejemplos aislados si no conseguimos incluirlos en un proyecto de país. Tampoco podemos copiar el modelo finlandés o el de Singapur, que se parece más a un modelo de negocios privado. Generar políticas educativas consensuadas con las provincias, nos daría la posibilidad de una acción programática, que nos permita seguir y evaluar resultados en el contexto de nuestra propia tradición.

(*) Fernando Peirone es docente e investigador de la Universidad Nacional de San Martín; Docente y Coordinador de las tecnicaturas Informacionales (UNPAZ); Director del Programa de Saber Juvenil Aplicado (UNSAM); Director del Observatorio Interuniversitario de Sociedad, Tecnología y Educación (UNSAM – UNPAZ – UNIPE); fundador de la Facultad Libre de Rosario, director de la Serie “Pensamiento y Educación” de la Editorial de la Universidad Nacional de Villa María y autor de varios libros.

Fuente: https://revistasaberes.com.ar/2019/10/la-aceleracion-tecnosocial-y-una-nueva-episteme/

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