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Retos para la formación docente post-pandemia: ¿Hacia dónde dirigir la mirada?

Por: Miguel Ángel Pérez Reynoso

Comienzan a abrirse algunos espacios pensados en reflexionar y debatir en torno a la formación de las y los nuevos docentes después de la pandemia. Existen algunos convocatorios en torno a la realización de Congresos de Educación Normal tanto a nivel local como en el ámbito nacional, cuyo centro de discusión y deliberación está relacionado con la formación docente en medio de la pandemia. Sin embrago el error que pueden volver a cometer las instituciones formadoras de docentes (escuelas Normales y otras instituciones formadoras de docentes), es dirigir la mirada hacia el pasado hacia lo que ya hacíamos y era exitosos en un contexto que ya no es este contexto.

Dentro de las diversas enseñanzas que nos ha dejado la pandemia, es que la mirada deberá estar dirigida en prospectiva, pensar en lo que viene o en lo que está por venir por encima de lo que ya ha pasado. La pandemia nos enseñó que no todo es virtualidad ni educación remota o a distancia; la pandemia nos enseñó también lo frágiles y lo vulnerables que somos no solo en el aspecto médico o biológico también en lo educativo

Formar docentes hoy en día bajo este contexto post-pandémico tiene que ver con ser sensibles a una realidad inédita que ha movido casi todo de la vida cotidiana de las personas y por su supuesto también de las instituciones que hacen educación, que forman docentes, junto con las diversas tendencias que hablan de formación docente (ahí ya es posible hablar de una pedagogía de la pandemia), etc.

Por lo tanto, la formación docente comienza por reconocer la diversidad de posibilidades de atención educativa y la exigencia de formarse para reconocer dicho abanico de posibilidades.

Formar docentes bajo esta nueva serie de exigencias, está relacionado con lo que se llama la “versatilidad curricular” a partir de reconocer que han cambiado los contextos (se han hecho diversos) han cambiado los sujetos y se han modificado los medios y las formas de atención escolar. Al final de ello se puede hacer una matriz que abra las distintas posibilidades de atención educativa. Entonces la exigencia ahora es formarse para un mundo lleno de elementos impredecibles y de los cuales no se tiene control, solamente (y de manera parcial) de la capacidad profesional de quien realiza la tarea.

El rol o el perfil de las y los docentes que habrán de arribar a las instituciones en el escenario post-pandémico, deberán ser lo suficientemente competentes para crear ambientes de aprendizaje bajo distintos formatos (virtual, presencial, híbrido), deberán saber hacer adaptaciones curriculares para distintos sujetos de contextos muy diversos. Y, por último, la claridad y la verificación del logro de aprendizajes deberá ser a partir de nuevos aprendizajes, en este último aun no tenemos propuestas claras, ni evidencias de instancias que hayan sido exitosas con sus propuestas educativas y con la forma de evaluar los aprendizajes esperados durante este contexto de ninguna instancia, que eduqué o que evalué los aprendizajes esperados.

Como podrá verse la tarea no es sencilla de ahí la urgente necesidad de cambiar la mirada y de dirigirla ahora ante un escenario totalmente nuevo y mucho más demandante de que lo hacinamos o conocíamos con anterioridad.

Fuente: https://www.educacionfutura.org

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México: Cambios en la USICAMM: Sale Francisco Cartas y llega Adela Piña Bernal

Por: Erick Juárez Pineda

La Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros tendrá cambio de titular: saldrá Francisco Cartas y entra la diputada Adela Piña Bernal.

La Secretaría de Educación Pública confirmó que este cambio se realizará los próximos días.

Adela Piña es licenciada en Educación. Se desempeñó profesora de educación básica de 1984 a 1998, hasta que se convirtió en coordinadora sindical en la Sección 9 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

Finalizó su comisión sindical en 2007 y retornó a sus labores docentes hasta 2016.

De 2013 a 2016 fue además presidenta del comité ejecutivo municipal de Cuajimalpa, Ciudad de México de Morena, partido del cual también se desempeña como consejera política nacional y estatal.

En 2018 fue elegida diputada federal por la vía plurinominal a la LXIV Legislatura que concluye en 2021. En ella se desempeña como presidenta de la comisión de Educación e integrante de la comisión de Medio Ambiente, Sustentabilidad, Cambio Climático y Recursos Naturales.

Fuente e imagen: https://www.educacionfutura.org

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Ajuste al calendario escolar 2021-2022. ¿Y el Sindicato de Maestros?

Por: Abelardo Carro Nava

El SNTE legalmente tiene la representación del magisterio, no así al magisterio. ¿Acaso no lo sabe la maestra?…

Con la llegada de la profesora Delfina Gómez a la Secretaría de Educación Pública (SEP), el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), a través de su dirigente, el profesor Alfonso Cepeda, vio la posibilidad de lograr un acercamiento con la responsable de la política educativa mexicana; algo que no pudo hacer con el ex titular de esta dependencia, Esteban Moctezuma. Y desde luego, la profesora se ha dejado seducir por aquella vieja, romántica y falaz idea que priva en el ámbito político: el SNTE son los maestros; y no es cierto. Este Sindicato legalmente tiene la representación del magisterio, no así al magisterio. ¿Acaso no lo sabe la maestra? En fin.

En las últimas semanas hemos sido testigos de ese acercamiento que refiero; se ha visto muy cómoda a la titular de la SEP y, por supuesto, al Secretario General del SNTE, en diversos eventos, por ejemplo: en la negociación salarial de este año y de la que se obtuvo un “incremento” paupérrimo y el tan difundido bono extraordinario de 720 pesos, o en el encuentro en el que acordaron una serie de medidas para un regreso seguro a las escuelas.

Acciones que, sin duda, pudieran considerarse como una muestra de la “consideración” que, tanto la SEP como el SNTE, tienen para con estos trabajadores de la educación quienes, durante la pandemia, han redoblado esfuerzos para continuar con el proceso formativo de los millones de estudiantes que cursan sus estudios en alguno de los niveles educativos, pero, desafortunadamente, no fue así. Se trató de “encaminar”, sin ningún contratiempo y en alianza, el calendario escolar del próximo ciclo escolar. Era obvio, la profesora necesitaba del apoyo de esa representación sindical para que el magisterio no se inconformara ante la serie de decisiones tomadas y plasmadas en éste.

Como era de esperarse, el sentir de la base trabajadora sobre este asunto se dio a conocer a través de diversos medios de comunicación con un par de demandas: ajuste al calendario escolar y dignidad al trabajo docente (El Universal, 2021).

Y es que, a raíz de que se difundió el contenido del Proyecto publicado en la página oficial de la Comisión Nacional Regulatoria sobre calendario escolar 2021-2022 (Profelandia.com, 2021), las redes sociales se inundaron de diversas expresiones de rechazo puesto que, como tal, dicha propuesta de calendario planteaba: que el próximo ciclo escolar para educación preescolar, primaria, secundaria iniciara el 30 de agosto de 2021 y concluyera el 28 de julio de 2022, mientras que para la educación normal y demás para la formación de maestros de educación básica, que comenzara el 30 de agosto de 2021 y terminara el 19 de julio de 2022.

Además de ello, esta propuesta también contemplaba, que los docentes de educación básica tuvieran un taller intensivo del 17 al 20 de agosto de 2021 y la sesión intensiva del Consejo Técnico Escolar del 23 al 27 de agosto. Aunado a un periodo de identificación del abandono escolar y evaluación diagnóstica comprendida del 30 de agosto al 10 de septiembre, y un periodo de recuperación de aprendizajes del 13 de septiembre al 23 de noviembre, así como también, 8 sesiones de Consejo Técnico a lo largo del ciclo escolar.

Una vez que la SEP tuvo conocimiento de estas reacciones – quiero pensar que así fue –, ni tarde ni perezosa a través de su cuenta de Twitter difundió lo siguiente: “Respecto a los señalamientos del día de hoy, referentes al calendario escolar 2021-2022, es nuestra responsabilidad aclarar que: el documento publicado en la Comisión Nacional de la Mejora Regulatoria, no ha entrado en vigor; se garantizan 20 días de descanso al personal docente y administrativo al término del presente ciclo escolar; es responsabilidad de las autoridades educativas locales garantizar el cumplimiento del próximo calendario lectivo 2021-2022; la próxima semana se dará a conocer, de manera oficial, el calendario escolar 2021-2022, que contempla 200 días de clases”. Además de ello, en este mismo tuit, sugirió revisar el comunicado de la SEP No. 127 que, palabras más palabras menos, aborda lo mismo, pero con otras palabras y detalles sin que haya dado a conocer, de manera puntual y precisa, la o las razones por las que se extendería el ciclo escolar 2021-2022. Probablemente ésta o éstas aluden a “las condiciones impuestas por la pandemia de Covid-19” pero el texto no es explícito en este sentido.

Dicho lo anterior, de esta propuesta llama la atención cuatro aspectos que son dignos de análisis: el taller intensivo de capacitación docente, la sesión intensiva del Consejo Técnico Escolar, el periodo de identificación del abandono escolar y evaluación diagnóstica y el periodo extraordinario de recuperación.

Sobre el primero habría que preguntarse, ¿sobre qué se capacitaría a los docentes si, como se sabe, la oferta que brinda la SEP no se ha ajustado a las demandas y necesidades reales del magisterio? Peor aún, ¿quién o qué instancia brindará esos cursos?, ¿cuál es la responsabilidad de los estados en estos asuntos?

Sobre el segundo, ¿de nueva cuenta se trabajará sobre los Programas Escolares de Mejora Continua de las Escuelas (PEMC)?, ¿no cuenta la SEP con un plan estratégico para que las instituciones educativas decidan qué aspectos, temas o problemas pueden abordar en ese Consejo Técnico?, ¿de qué manera se retroalimentará a los colectivos docentes y directivos sobre los resultados que obtuvieron en los PEMC del ciclo que está por terminar? En fin, ¿no se conoce otra estrategia? Si se conoce, ¿cuál es esa estrategia?

Del tercero, ¿qué pasó con los lineamientos federales para el establecimiento de un sistema de seguimiento y apoyo para estudiantes de educación preescolar, primaria y secundaria cuyo objetivo consistía en procurar su permanencia y continuidad académica tal y como lo mandataba el Acuerdo 12/06/20?, ¿elaboró esos lineamientos y los publicó la SEP? Si fue así, ¿en dónde se encuentran?, ¿qué acciones emprendieron las autoridades locales con base en dichos lineamientos?, ¿qué pasó con los reportes de incidencias que les fueron solicitados a los profesores durante todo el ciclo escolar 2020-2021?, ¿quién tiene esa información y para qué se ha empleado? Peor aún, si se cuenta con toda esta información, ¿qué ha hecho la SEP sobre el abandono escolar y para la evaluación diagnóstica?

Del cuarto punto, sobre el periodo extraordinario de recuperación surgen varias dudas, ¿recuperar qué, para qué y por qué?, ¿acaso la SEP piensa que lo sucedido en todo este periodo de tiempo fue un asunto perdido?, ¿acaso no han leído los estudios que ha venido publicando la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación?, ¿acaso desconoce que los profesores y profesoras, conjuntamente con alumnos y padres de familia, han puesto en marcha diversas acciones para continuar con su proceso formativo? No niego que en todo este camino hayan existido desavenencias en diferentes contextos y con diferentes actores, pero ¿asegurar que todo está perdido?, ¿por qué no reconoce la SEP el gravísimo error que cometió al trasladar la escuela a la casa cuando sabemos (y muchos lo expresamos desde que inicio el confinamiento) que los procesos educativos requieren del tratamiento de un especialista como lo es el maestro y no de un aparato televisivo?, ¿por qué no se dosificaron contenidos y se brindó la oportunidad de aprender con los recursos y materiales propios de los contextos?, ¿por qué la imperiosa necesidad de agotar el currículo? Una pregunta más, si la SEP considera que debe desarrollarse un periodo extraordinario de recuperación, ¿qué información tiene para plantearlo?

Bien se dice que el león cree que todos son de su condición, y no es cierto. El que la SEP y el SNTE no hayan hecho lo corresponde desde que inició la pandemia, no significa que las maestras, maestros, padres de familia y alumnos hayan detenido ese proceso formativo. Repito, con seguridad habremos de señalar algunos casos en los que no sucedió de esta manera, principalmente, por la responsabilidad o irresponsabilidad de ciertos actores, pero, como también se dice, generalizar no es del todo bueno; esa es harina de otro costal que espero abordar en siguientes artículos.

Referencias:

Redacción El Universal. (2021). Piden ajuste al calendario escolar 2021-2022. El Universal. Recuperado de: https://www.eluniversal.com.mx/nacion/piden-sep-ajuste-al-calendario-escolar-2021-2022?fbclid=IwAR0dV7l294PjmGw9iXx2_BlDUFLIZwi5yw6hal5dZphJwMeppX2p_Byyr-s

Redacción Profelandia.com. (2021). Calendario escolar 2021-2022 (propuesta). Profelandia.com. Recuperado de: https://profelandia.com/calendario-escolar-2021-2022-propuesta/?fbclid=IwAR2ypJh_7kEliUCQlienAIridoc7_zViX4wyCg6PHmoxDd6DT2vj8ZQqaLk

SEP. (2021). Boletín No. 127. Garantiza Sep tres periodos vacacionales para el ciclo escolar 2021-2022. SEP. Recuperado de: https://www.gob.mx/sep/articulos/boletin-sep-no-127-garantiza-sep-tres-periodos-vacacionales-para-el-ciclo-escolar-2021-2022?state=published

Fuente: https://profelandia.com/ajuste-al-calendario-escolar-2021-2022-y-el-sindicato-de-maestros/

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Educación Superior y Pospandemia

Educación Superior y Pospandemia

Mtro. Octavio Mercado G.

Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Cuajimalpa

Si bien es claro, para el inicio de 2021, que la Pandemia iniciada en 2020 ha transformado de manera radical todos los aspectos de la vida cotidiana a nivel global, imaginar el futuro en el mundo pospandémico, si bien es impostergable, resulta difícil cuando las condiciones cambian día con día debido a la aparición de nuevas cepas del COVID-19 y de las variables relativas a la producción y aplicación de vacunas en los países que están condiciones de hacerlo. Probablemente pasaran varios años antes de que podamos entender completamente la forma de funcionamiento del virus, sus implicaciones y posibles consecuencias en el mediano y largo plazo, así como las variables precisas que incrementan la mortalidad. Poco a poco, hemos ido adquiriendo algún nivel de certidumbre acerca de los mecanismos de transmisión, que nos pueden ayudar a tomar medidas y que comienzan a orientarse no la desinfección de las superficies, sino la mayor ventilación posible en los espacios físicos. La certeza al respecto es indispensable para poder trazar una ruta de regreso a algún nivel de presencialidad.

Las restricciones a la movilidad son, posiblemente, el aspecto que ha trastornado con mayor fuerza nuestra experiencia cotidiana, llevando, en los casos en que esto fue posible, al teletrabajo y en otros, al franco desempleo, particularmente en los sectores del entretenimiento y la cultura. Ello representa, sin embargo, solamente una de las facetas de un proceso de cambio que está afectando todas las parcelas de la vida cotidiana. En las siguientes líneas, realizaremos una reflexión especulativa sobre el futuro de la educación superior en México en un contexto pospademia al cual, optimistamente, esperamos arribar entre el último trimestre de 2021 y los primeros meses de 2022.

Durante febrero de 2020, las Universidades chinas fueron las primeras en el mundo en comenzar a cerrar sus campus, como una primera medida de contención, que fue seguida en los primeros días del mes de marzo por universidades del resto del mundo, hasta que, para el final de ese mes, se encontraban suspendidas las actividades presenciales en casi todas las instituciones de educación superior del orbe, las cuales comenzaron a plantear alternativas emergentes que permitieran mantener algún nivel de operatividad en modalidades a distancia. En el caso mexicano, el 20 de marzo la Secretaría de Educación Pública sugiere la suspensión de actividades presenciales, permitiendo a las universidades autónomas la última palabra al respecto. Entre el 17 y el 20 de marzo suspenden clases presenciales la gran mayoría de las universidades del país. Cabe señalar que, al momento de esta primera suspensión, el escenario planteado por las distintas instituciones y por el ánimo popular, era la de un confinamiento, relativamente breve, de algunas semanas, en una situación que quizás fuera solamente un poco más grave que la suscitada a partir de la pandemia de la influenza H1N1 en 2009. Este diagnóstico, sin embargo, se desvaneció en unos cuantos días

El 24 de abril, el Consejo Nacional de la ANUIES emite el “Acuerdo Nacional por la Unidad en la Educación Superior frente a la emergencia sanitaria provocada por el COVID-19” en el que establece el compromiso de salvaguardar la salud de las comunidades y el aseguramiento de la continuidad de los servicios académicos.

Aquí, es importante hacer un señalamiento que es, de hecho, el origen de este texto: lo que ha ocurrido durante el último año en el contexto de la educación superior a nivel global ha sido (y de esta manera ha sido asumido repetidamente por las instituciones), un mecanismo para enfrentar una emergencia que, en un primer momento parecía que tomaría algunas semanas o, en el peor de los casos, algunos meses. En la primera mitad de 2020, no existía claridad sobre la duración del confinamiento, y no había condiciones para plantear, en ese momento, un programa razonado y planeado de educación a distancia. Explico la diferencia: un programa de educación a distancia tiene, necesariamente que habilitar a los profesores, adaptar los contenidos de los planes de estudio, las actividades didácticas e incluso, de ser necesario, los objetivos curriculares a aquello que es posible alcanzar a través de actividades no presenciales. En estos momentos, en las universidades trabajamos sobre planes diseñados en su mayoría para el trabajo presencial y en los que distintas actividades están siendo omitidas o postergadas y en los que, necesariamente, habrá algún nivel de perjuicio en la formación, en un problema cuya dimensión comienza apenas a ser valorada una vez que se ha hecho visible que las condiciones de la pandemia implicarán ajustes y adaptaciones en la operación del sistema educativo en todos sus niveles durante varios años. Esto porque, es también evidente, el problema de la educación remota en condiciones de emergencia afecta no solamente a las universidades, sino a todos los niveles educativos, en los cuales se están produciendo altos niveles de rezago y abandono, así como la ausencia de actividades prácticas que, necesariamente, impactaran en la formación, provocando carencias que tendrán que ser asumidas por los niveles educativos superiores, en la medida de los recursos disponibles.

La operación de los mecanismos emergentes se ha encontrado con múltiples obstáculos, el más evidente quizás sea la brecha tecnológica no solamente entre el país y el primer mundo, sino, de manera más preocupante, entre las distintas regiones al interior del país.

El problema principal no está, sin embargo, en la tecnología sino la manera en que se ha asumido el paso a la educación a distancia no solamente desde la emergencia sino desde una falsa normalización de las condiciones de trabajo de profesores y alumnos y donde algunas instituciones parecieran diagnosticar el éxito de la estrategia implementada sin acabar de sopesar lo perdido en esta etapa.

Es enorme la diversidad de la educación superior en México, no solamente por los distintos subsistemas que la conforman, sino por los recursos y por tanto posibilidades diferenciadas de adaptación a nuevas condiciones de las distintas instituciones. Aquí, es pertinente aclarar que el presente texto está orientado al problema de la docencia, reconociendo que la investigación se encuentra en un problema de mayores dimensiones y complejidad y por lo mismo, requiere de mayor espacio y de otro enfoque para poder abordarlo.

Particularmente en el caso mexicano, al momento de escribir estas líneas (primer semestre de 2021), y dado el rezago en la entrega de vacunas con respecto al primer mundo, particularmente EEUU y Europa, es muy probable que exista un retraso de varios meses en la vacunación frente a estos espacios, lo que producirá un desfase en la reanudación de actividades presenciales, así como en los programas de movilidad y en las posibilidades de alumnos y egresados nacionales para la realización de estudios de posgrado en el extranjero.

El calendario de vacunación, que contempla importantes avances para el último trimestre de 2021, si bien aliviará enormemente la situación, no resuelve por completo el problema de una planta docente, que en las instituciones públicas tiene una baja movilidad y por lo mismo, cuenta con altos porcentajes de profesores en edad de riesgo y con comorbilidades que amenazarán seriamente su retorno a actividades presenciales en el futuro inmediato, al menos mientras no estén totalmente claros temas como la duración de la inmunidad de la vacuna o las implicaciones de la reinfección.

De tal forma, si bien estamos todos sujetos a condiciones y tiempos globales a partir de la producción y distribución de vacunas para su posterior aplicación, o bien, el descubrimiento y desarrollo de tratamientos eficaces que logren disminuir la tasa de mortalidad del COVID-19, comienza a ser evidente que hay un conjunto de acciones sobre las que es necesario comenzar a trabajar para ir preparando a nuestras instituciones para el retorno a actividades en un clima que difícilmente podrá seguir siendo descrito como “normalidad” y que, por el contrario, obligará a redefinir, en las medidas de cada institución, condiciones particulares para el retorno a una nueva realidad que, casi con total seguridad, sabemos hoy que no será la de diciembre de 2019.

Decíamos al inicio del texto, que se trataba de una reflexión especulativa sobre el futuro, esto es, sobre todo, porque hay como pocas veces en la historia, total incertidumbre sobre las condiciones y tiempos del futuro inmediato, marcado por variables como las señaladas respecto a reinfección y tiempo de inmunidad, pero también por las afectaciones producto de la crisis económica global como primera consecuencia de la pandemia, y las posibilidades de aprender algo sobre la operación remota que sea posible aplicar en la nueva realidad a la que nos enfrentaremos, con las implicaciones que esto tiene en términos no solo pedagógicos sino incluso, de dinámicas laborales.

 

El futuro que es posible imaginar hoy

A partir de la observación de la manera en que distintas universidades han reaccionado frente a la pandemia, es posible comenzar a imaginar la manera en que, durante la segunda mitad de 2021, y posiblemente por un par de años más, al menos, se transformarán las dinámicas de los procesos de enseñanza-aprendizaje en la educación superior, particularmente en las instituciones públicas de nuestro país.

Regreso en fases y en horarios escalonados

Es muy probable que el ritmo de avance en la campaña de vacunación, sumado a la diversidad de edades de los integrantes de la comunidad, lleve a la organizar al personal de las universidades, distinguiendo aquellos ya vacunados, de los que aún no han pasado por el proceso, y a quienes se encuentran dentro y fuera de los grupos de riesgo. A partir de estas distinciones, será posible planear el retorno, mes con mes, de una cantidad cada vez mayor de integrantes de la comunidad universitaria, en una dinámica que, de cualquier manera, requerirá muy probablemente de horarios escalonados para mantener cantidades reducidas de alumnos en los salones con el mínimo indispensable de actividades presenciales.

Grupos reducidos o en espacios abiertos

El retorno no puede ser inmediato, la diversidad de condiciones de profesores y alumnos, así como de infraestructura física y digital, habrá de llevarnos a modificar las dimensiones de los grupos, Ahí donde en diciembre de 2019 era posible que 20 alumnos tomaran clase, probablemente  permitirá solamente el acceso de 10 alumnos para mantener condiciones de distancia y circulación del aire, Esto, por mera aritmética, obligará a establecer otra organización para cada clase, separando a cada grupo en fragmentos que, seguramente, tendrán que ser atendidos por el mismo profesor y en el mismo espacio, abriendo un problema cuya solución inmediata podría estar en esquemas semipresenciales y la utilización de la figura de ayudante de profesor o incluso, en casos extremos, de alumnos de los grados superiores, como apoyo para los profesores en la gestión de esos grupos multiplicados. Una variante al respecto será la modificación de los espacios para la docencia, habilitando espacios abiertos, sin muros, en los que sería posible mantener algún nivel de actividad en grupos de mayor tamaño, dependiendo, por supuesto, de que existan condiciones de infraestructura para una planeación semejante.

Mantenimiento de oferta a distancia

Algunas de las experiencias de educación remota, posiblemente las menos, han resultado claramente exitosas, cubriendo los contenidos establecidos y, además, estableciendo posibilidades de discusión a través de videoconferencias. Estos casos de éxito permiten plantear el establecimiento de modalidades semipresenciales como una constante en la educación superior en nuestro entorno, reconociendo que, como señalamos antes, cualquier cambio requerirá de un proceso de discusión amplio respecto a cuáles son las posibles materias en las que la modalidad a distancia puede resultar funcional.

Un buen proceso de planeación en este camino puede llegar a facilitar enormemente la operación de la docencia, al contar con diversidad de materiales didácticos y actividades diseñadas y listas para su utilización dentro de plataformas académicas, que pueden ser fácilmente activadas y complementadas con sesiones de discusión y retroalimentación con el profesor (pero donde el grueso del trabajo de preparación de clase ha sido realizado ya y solamente requerirá de actualizaciones)

Frente a este futuro, es importante comenzar a dar los primeros pasos que permitan adaptar a las universidades para los cambios que se aproximan:

Sometiendo a revisión los planes de estudio y perfiles para hacer frente a las modificaciones que podemos percibir en el entorno, reforzando habilidades y conocimientos relacionadas con medios digitales, autonomía y trabajo remoto.

En el mismo sentido, se debe de verificando cuales contenidos son susceptibles de mantenerse en modalidades no presenciales para pasar a realizar los cambios pertinentes que permitan que se mantengan operando a distancia.

Diseñando programas de capacitación para el reforzamiento de las habilidades en el uso de TICs del personal académico.

Estableciendo programas de equipamiento, o bien, de uso del equipo de las instituciones en condiciones seguras, para evitar que la brecha en recursos tecnológicos empuje a los alumnos a abandonar sus estudios.

Construir un futuro no en condiciones ideales, si en las mejores condiciones posibles

El funcionamiento de una oferta semipresencial de manera permanente, apoyará el desarrollo de una mayor autonomía por parte de los alumnos, pero requerirá también, de reforzar las formación de profesores para la producción de material didáctico y sobre todo, para replantear el papel del docente en un escenario de educación no presencial, en donde, lejos de impartir cátedra, ha de servir como una suerte de asesor que planee, supervise el acceso a los materiales y después pueda establecer mecanismos de retroalimentación y aplicación con los alumnos, señalando con claridad los mecanismos para realizar las tareas de acompañamiento en la modalidad que sea posible.

El tamaño de la posible demanda obligará a diversificar los mecanismos de solución para el equipamiento de la comunidad, en un conjunto de alternativas que puede incluir, el préstamo de equipos existentes, el otorgamiento de becas en especie y la posibilidad de tener un uso extendido de los equipos de computo existentes en las instituciones. Todo esto, entendiendo los distintos niveles de compromiso que se deben de plantear al respecto en los casos de profesores y de alumnos.

El proceso de cambio al cual están a punto de entrar las universidades, no es sino el reflejo de un macrocosmos, de un mundo cambiante en el que las dinámicas laborales y por lo mismo, las habilidades y conocimientos que requerirán los alumnos para integrarse al campo profesional, también se están transformando y donde, no nos queda, como parte de las instituciones, sino reaccionar reflexivamente, pero sin la menor dilación, para ajustar nuestras formas de trabajo al nuevo mundo que se está dibujando frente a nuestros ojos.

Biliografía

Garner, L (2020)  What higher ed has learned from Covid-19, Chronicle of Higher Education, Vol. 67 Issue 6, p34-35

Hodges, Ch, Moore, S, Lockee, B, Trust, T, Bond, A (2020) The Difference Between Emergency Remote Teaching and Online Learning, Educause review

https://er.educause.edu/articles/2020/3/the-difference-between-emergency-remote-teaching-and-online-learning

Ordorika, I (2020) Pandemia y educación superior. RESu Revista de la educación superior 49, 1-8

https://doi.org/10.36857/resu.2020.194.1120

Schmelkes, S. (2020). La educación superior ante la pandemia de la Covid-19: el caso de México. Universidades, 71(86), 73-87.
https://doi.org/10.36888/udual.universidades.2020.86.407

Animal político (16 de marzo de 2020) UNAM, Ibero, ITAM, UAM, el TEC e IPN adelantan suspensión de clases para evitar contagios de COVID-19. Recuperado de: https://www.animalpolitico.com/2020/03/universidades-suspension-clases-covid-19-unam-poli-uam-ibero-tec-itam/

ANUIES, Acuerdo Nacional por la Unidad en la Educación Superior frente a la emergencia sanitaria provocada por el COVID-19. Recuperado de: http://www.anuies.mx/noticias/para-enfrentar-emergencia-sanitaria-por-el-covid-19-rectores-y

Fuente de la Información: https://www.educacionfutura.org/educacion-superior-y-pospandemia/

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México: CNTE recomienda mantener clases a distancia tras regreso a semáforo amarillo

el milenio.com / 22 de junio

El líder de la sección 9 afirmó que espera que en agosto se tengan las condiciones adecuadas en las escuelas porque tras el cierre por la pandemia, la mayoría de ellas tienen un deterioro muy grande. https://www.milenio.com/politica/cnte-recomienda-mantener-clases-distancia-semaforo-amarillo

Tras el regreso al semáforo amarillo epidemiológico en la Ciudad de México debido al aumento de casos de coronavirus, la CNTE recomendó mantener clases a distancia, ya que pese a las recomendaciones de tomar clases de 45 minutos máximo, «seguiríamos teniendo el problema de riesgo porque estarían asistiendo presencialmente alumnos, padres, maestros», dijo Pedro Hernández, líder de la sección 9 de la CNTE en Ciudad de México. «Es desafortunado que se insista a dos semanas de culminar el ciclo escolar, estamos en plena evaluación de tercer trimestre y nuestra recomendación es que mantengamos esta parte de trabajo que hemos venido desarrollando los maestros de la educación a distancia, utilizando distintas plataformas», afirmó el líder de la sección 9 en entrevista con MILENIO Televisión. Te recomendamos: Suspenden regreso a clases presenciales por semáforo amarillo en la CdMx, a partir del lunes Asimismo, afirmó que espera que en agosto se tengan las condiciones óptimas en las escuelas porque tras el cierre por la pandemia, la mayoría de ellas tienen un deterioro muy grande y destacó que «estamos elaborando un censo en las escuelas de la Ciudad de México, de cuáles son las necesidades, los faltantes que tenemos, problemas de de falta de agua, mantenimiento». «Seguimos trabajando a distancia, en distintas modalidades, y vamos a concluir el ciclo escolar y esperamos que el mes de julio y agosto se aproveche para resarcir situaciones que tenemos en las escuelas y avancemos en el tema de la vacunación». Pedro Hernández destacó que para que funcionaran los centros comunitarios de aprendizajes, se requiere también insumos como sería que las computadoras estén funcionando, poder generar cuadernillos, materiales, eso no está en el momento y nos parece que sería muy improvisada una medida de este carácter». https://www.milenio.com/politica/cnte-recomienda-mantener-clases-distancia-semaforo-amarillo

 

 

Enlace original

https://www.milenio.com/politica/cnte-recomienda-mantener-clases-distancia-semaforo-amarillo

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Puerto Rico: se impone una dictadura sobre el magisterio

FMPR / 22 de junio de 2021

20 a 5…votaron en el Senado para prohibir las elecciones sindicales en las agencias públicas y corporaciones..se impone una dictadura sobre el magisterio y quién los representa, perpetuando a la Asociación desde la Legislatura.
Todo el PNPPD votó a favor de eso.
Sólo votaron en contra de este atropello:
1. María de Lourdes Santiago Negrón, PIP
2. Ana I Rivera Lassén, MVC
3. Rafael Bernabe, MVC
4. Joanne Rodríguez Vevé, PD
5. Jisé Vargas Vidot, independiente
Ahora va a la firma del gobernador.
Llama a Fortaleza al 787-721-7000 y pide NO apruebe esa prohibición inconstitucional.
Los trabajadores tienen derecho a decidir quienes los representan.
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