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Maestros Bajo Fuego: Relatos de Maestros que Trabajan en Territorios de Guerra

Por: Alberto Colin Huizar.

En medios académicos es poco común hablar de la relación entre educación y violencia desde las vivencias cotidianas, pero el contexto nos empuja a indagar hasta encontrar las voces que relaten el horror. Este ejercicio es particularmente interesante si intentamos narrar la realidad educativa en países con profundos problemas de violencia como México, donde podemos conocer a docentes de Michoacán, Oaxaca, Guerrero, Chiapas o Veracruz, y charlar sobre temas educativos, como la Reforma Educativa, la evaluación docente u otros temas más pedagógicos de su trabajo escolar. Pero de pronto, sin comentar el tema, sin incentivar las opiniones, la violencia vivida se dibuja en los discursos de maestrxs que laboran en territorios donde se vive bajo el terror, en contextos de verdaderas guerras, que aunque son declaradas como “guerras contra el narco”, cobran tantas víctimas civiles como en países con conflictos bélicos declarados, como la guerra impuesta por el capital en Siria, en el lejano Medio Oriente [1].

Este texto intenta servir como provocación para escuchar las experiencias de lxs profesores en contextos de guerra. Nuestro objetivo es compartir las dificultades concretas que encuentran lxs maestrxs en su trabajo cotidiano, ante escenarios diversos de violencia. Buscamos contribuir a romper el mito de que la educación es como un producto fabricado en serie, en el cual se supone que la educación tiene que ser completamente igual a lo largo y ancho del país, tanto en una escuela rural como en una urbana, olvidando que cuando se asume esta posición, se ignora la diversidad de los contextos, sus complicaciones, sus historias particulares, las problemáticas locales y regionales.

Por eso los relatos caminan en el vaivén de ser docentes de educación básica y saber cómo reaccionar ante una balacera donde la escuela queda en medio; saber cómo actuar para cuidar a tu grupo de una amenaza armada; enfrentar la crisis desatada por la desaparición o el asesinato de una alumna; el secuestro de un colega e incluso cómo atender una población escolar dedicada al narcotráfico, donde es evidente la presencia del Estado como promotor de las injusticias, la corrupción y la impunidad. Estos ejemplos de vida son totalmente ignorados en la maquinaria infinita de la evaluación docente [2], donde al profesor se le exige enmarcarse bajo criterios definidos y estandarizados de cómo ser maestrx y cómo hacer educación para mantenerlos en una eterna incertidumbre social y laboral.

En este sentido, lxs maestrxs están framed según la Reforma Educativa. Bajo los argumentos que expone la feminista Judith Butler (2010) en su obra “Marcos de guerra. Las vidas lloradas”, estar framed significa que los sujetos (en este caso, los docentes) están siendo sometidos por acusaciones falsas y son objeto de engaños, porque están enmarcadoscon el título de culpables (de la crisis de la educación, por ejemplo). El Estado, sus políticas públicas y los medios de paga operan para que ese engaño se convierta en un criterio de verdad mediante procesos de subjetivación: “Si alguien es framed, sobre la acción de esa persona se construye un marco tal que el estatus de culpabilidad de esa persona se convierte en la conclusión inevitable del espectador. Una manera determinada de organizar y presentar una acción conduce a una conclusión interpretativa sobre el acto como tal” [3] nos dice Butler en su texto.

Basta encender la televisión o revisar cualquier medio de desinformación para darse cuenta que los marcos en que colocan al magisterio democrático por medio de etiquetas y homogeneizaciones, son construidos como verdades para el público basadas en mentiras, invenciones y descalificaciones (muchas veces clasistas y racistas), aunque rayen en lo absurdo [4]. Sin embargo, esos marcos también tienen contradicciones, y una de ellas es que nunca representan la totalidad de lo que en verdad podemos observar y escuchar, es decir, ese marco determina lo que podemos ver, porque nos vende una ilusión cerrada que nos perturba, pero siempre podemos romper con el marco para poder ver más allá.

Lo que pretendemos es que esa memoria de maestrxs, ahora hecha palabra, salga de los marcos de guerra, rompa el contexto y visibilice un mundo de abajo, un mundo donde no hay héroes ni villanos, pero sí hay dolor, muerte e injusticia. Y cuando esa palabra sale de los marcos, es cuando “se dan las condiciones apropiadas para el asombro, el escándalo, la revulsión, la admiración o el descubrimiento, según la manera como el contenido queda enmarcado por un tiempo y un lugar cambiantes” [5], tal como nos recuerda la socióloga norteamericana.

En este aspecto radica la importancia de difundir, desde la vivencia, los relatos de educación y violencia de maestrxs, porque fuera del confinamiento de los marcos a los que nos someten, generamos una especie de evasión y, aunque al conocer estas historias no podríamos transformar la realidad de golpe, ni juzgar a los culpables, “ni, por supuesto, invertir el curso de una guerra, si ofrecen las condiciones necesarias para evadirse de la aceptación cotidiana de la guerra y para un horror y un escándalo más generalizados que apoyen y fomenten llamamientos a la justicia y al fin de la violencia” [6]. Y a eso aspiramos, a encontrar oídos atentos que estén dispuestos a rebelarse y actuar, a poner en duda las verdades que desde arriba nos venden, a oponerse a ser exterminados por una guerra que es solución para ellos, pero es problema para nosotros, a decir ¡No, las cosas no son así!

Buscamos que esa palabra de quien directamente está allá, en el territorio, jugándose la vida por su profesión; poniendo el cuerpo frente a los problemas para sacar adelante a un grupo de niñas y niños por medio de la educación; aquel educador popular que se vincula con la comunidad buscando el bien común; docentes que buscan alternativas educativas en sus espacios, sean ahora reconocidas porque existen, porque viven. Con esto, queremos ayudar a quitar el velo con que se cubren los marcos de guerra, los cuales no nos dejan ver más allá, porque “cuando se vienen abajo estos marcos que gobiernan la reconocibilidad relativa y diferencial de las vidas -como parte del mecanismo mismo de su circulación-, resulta posible aprehender algo sobre lo que -o sobre quien- está viviendo, aunque por regla general no sea reconocido como una vida” [7]. Esa historia de vida de maestrxs con rostro que no se venden, no se rinden, no claudican, es la que les invitamos a conocer.

Si eres maestrx y tienes alguna historia o anécdota sobre educación y violencia que quieras escribir y publicar, contáctanos en: alberto.colinh@gmail.com

Fotografía: Facebook. Sin Autor visible.

Referencias:

[1] “México alcanzó los niveles de violencia de un país en guerra abierta: IISS”, publicado en Revista Proceso. Disponible en: http://www.proceso.com.mx/485739/mexico-alcanzo-los-niveles-violencia-pais-en-guerra-abierta-iiss

[2] González, Roberto, Rivera, Lucia y Guerra, Marcelino (2017), “La evaluación de desempeño no es punitiva, es peor”, publicado en Insurgencia Magisterial. Disponible en: http://insurgenciamagisterial.com/la-evaluacion-de-desempeno-no-es-punitiva-es-peor/

[3] Butler, Judith (2010), Marcos de guerra. Las vidas lloradas, Editorial Paidós, México, p. 23.

[4] Hernández Navarro, Luis (2015), “Magisterio: el montaje de los peloneados”, publicado en La Jornada. Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2015/07/14/opinion/015a2pol

[5] En el texto al que hacemos referencia, la autora utiliza el ejemplo de la publicación de las fotografías que evidenciaron la tortura ejercida por militares estadounidenses a presos iraquíes en la cárcel de Abu Ghraib en 2004. Lo que trata de decirnos es que la difusión de esas fotografías permitió romper el marco de la cárcel como institución ideal para aplicar el castigo a los culpables, lo que expandió en el mundo la imagen real de los abusos del ejército estadounidense ante victimas en un contexto de guerra.

[6] Butler, Judith (2010), Marcos de guerra. Las vidas lloradas, Editorial Paidós, México, p. 27.

[7] Butler, Judith (2010), Marcos de guerra. Las vidas lloradas, Editorial Paidós, México, p. 28.

Fuente del Artículo:

Maestros bajo fuego: Relatos de maestros que trabajan en territorios en guerra.

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La famosa educación danesa. Todas sus claves

Por: María Merino

El conocido Informe PISA (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes) se ha convertido en los últimos años en un referente dentro del ámbito de la educación. Y es que es la manera que tienen muchos países de conocer en qué momento se encuentra la suya y si es necesario tomar medidas para mejorarla. Un informe que ha hecho que, junto a otras como la finlandesa, la educación danesa se haya convertido en un ejemplo de calidad en todo el mundo.

¿Quieres conocerla a fondo para saber qué ofrece? Sigue leyendo. Te lo contamos todo a continuación:

Tres etapas en el sistema educativo

Lo primero que hay que saber acerca de la educación danesa es que cuenta con un sistema educativo sustentado en tres etapas fundamentales:

  • Enseñanza secundaria, para alumnos de entre 16 a 19 años, aproximadamente.
  • Enseñanza superior, donde se incluyen los estudios de corta duración y los de larga duración.

Por supuesto, tampoco hay que pasar por alto que es una educación gratuita, de alta calidad y de nueve años de enseñanza obligatoria.

educación danesa
Tres niveles de enseñanza y unos objetivos claros

Objetivos fundamentales de la educación danesa

Si importante es conocer la estructura de la educación en Dinamarca también lo es descubrir sus pilares fundamentales. En este caso, el fin más importante que persigue es el de proporcionar a la mayor cantidad de los alumnos una formación reglada y oficial que les permita acceder a estudios superiores o a ocupaciones específicas.

De la misma manera, en relación al objetivo anterior, también está el que pretende conseguir que exista la mayor coordinación y coherencia posible entre lo que es el sector laboral y el sistema de educación.

No menos relevante es que se pretende que los estudiantes no solo consigan una serie de conocimientos académicos sino que desarrollen sus habilidades y capacidades en áreas tales como la comunicación.

¿Por qué la educación danesa se considera excelente?

Como hemos expuesto al principio del artículo, la educación danesa se ha convertido en un referente mundial tras los datos positivos que consigue en el Informe PISA. ¿Por qué está considerada tan excelente? Por cuestiones tales como estas:

  • Apuesta por presentar la enseñanza como una herramienta vital y necesaria en nuestro tiempo donde se consigue darle importancia a la igualdad, a la democracia y a la libertadValores que se inculcan desde Primaria.
  • Se inculca a los alumnos desde temprana edad la importancia del diálogo y de la paz para poder resolver los conflictos.
  • Asimismo, enseña a trabajar en equipo.
  • Uno de los pilares más importantes que tiene es que apuesta por la diferenciación educativa. Esto lo que significa es que se opta por tener en consideración las aptitudes de cada estudiante para acometer el planteamiento de la enseñanza.
  • Fomenta la participación continua del alumnado.
educación danesa
Se fomenta el trabajo en equipo

Más datos de interés

Además de todos los aspectos indicados, hay otra serie de cuestiones sobre la educación danesa que merece la pena tener en cuenta:

  • Hay una gran descentralización en lo que es la dirección y el reparto de competencias.
  • Antes de entrar en Primaria, existe un año de preescolar voluntario para pequeños de 5 y 6 años. Un curso ese de 20 horas semanales
  • Los padres tienen un papel fundamental en la Enseñanza Primaria, dependiente de los municipios, y participan en la misma de forma activa. En concreto, lo hacen a través de los llamados consejos escolares.
  • La Enseñanza Secundaria está en manos de las provincias, aunque, por supuesto, el Ministerio de Educación tiene también ciertas potestades a la hora de, por ejemplo, supervisar lo que son los contenidos.
  • No se debe pasar por alto que en Dinamarca también tienen un importante peso las escuelas privadas o libres, con gran tradición. Estas se sustenta en tres principios fundamentales: la libertad de escuela, que establece que el centro establece su propio funcionamiento; el derecho de la minoría, en pro de que cada uno viva de acuerdo a sus ideas, y el derecho de los padres. Este último establece que los progenitores tienen el derecho a elegir la educación que recibirán sus hijos.

Fuente del Artículo:

https://okdiario.com/bebes/2018/01/21/educacion-danesa-1721089

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Gratuidad y responsabilidad en la educación universitaria

por EDUARDO TARIFEÑO

En estos días las universidades chilenas están en el proceso de matrículas de los nuevos alumnos que postularon a las diferentes carreras que ofrecen en el sistema de educación universitaria y que fueron seleccionados de acuerdo a sus puntajes en la PSU y promedios de notas en la educación media. Como es tradicional, las universidades han desplegado una abundante y costosa propaganda en diversos medios de comunicación para atraer a los postulantes, no solo a aquellos con buenos puntajes, sino que a todos los que lograrán disponer del financiamiento adecuado para cancelar los aranceles y matrículas de las respectivas carreras y llenar los cupos ofrecidos. Este año, por segunda vez, el tema de la gratuidad es materia de análisis y discusión no solo por su impacto económico dentro del presupuesto de la nación, sino que también por el impacto social que significa que un parte importante del alumnado universitario que ingresa, los pertenecientes al 60 % de las familias de menores ingresos de la población, podrá hacerlo en forma gratuita, no solo en su ingreso sino también en todos los años durante los cuales curse su carrera.

Aquí surge un tema que no ha sido mencionado ni analizado en la discusión pública realizada con un marcado sesgo político, como es el rendimiento académico que tendrán los alumnos que recibirán este beneficio, o derecho como dicen varios sectores en la discusión pública.

Las estadística del propio Ministerio de Educación, a través del Servicio de Información de Educación Superior (SIES), indican que las deserciones de alumno que abandonan sus estudios el término de primer año son cercanos al 30 %, y que los terminan sus carreras al final de los cinco años que en promedio duran las carreras universitarias, son menos del 50% de los ingresados en cada promoción. En los diversos foros que se ha realizado para analizar estos magros resultados se han indicado que varios son los factores que explicaría esta situación, tales como los problemas desorientación vocacional, mala preparación obtenida en la educación media y planes de estudios de las carreras universitarias que enfatizan en el primer año el aprendizaje memorístico y no el “saber hacer” con un adecuado fundamento teórico.

Es necesario que en la discusión que se lleva a cabo en el congreso para aprobar el proyecto presentado por el Gobierno, también se incluyan las medidas para incentivar la responsabilidad de los alumnos en sus estudios, especialmente en los primeros años de las carreras.

Pero a todo ello, se debe agregar las bajas habilidades de estudio y poca responsabilidad de los alumnos en los estudios dado que por lo general la mayoría de ellos sólo se conforman con aprobar las asignaturas pero sin una adecuada integración de conceptos, ni menos el trabajo personal para suplir sus deficiencias cognitivas.

Si esta irresponsabilidad del alumno universitario está ocurriendo en un escenario donde las carreras tienen un costo no menor para del presupuesto familiar, cabe la duda si la gratuidad cambiará los preocupantes índices de deserción y términos de las carreras. Por ello, junto con el tema de la gratuidad en la educación superior, defendida por muchos como un derecho, también se debería analizar la responsabilidad que los alumnos deben tener en sus estudios; es decir, el deber de cumplir los requisitos y exigencias que cada carrera contempla para entregar el respectivo título profesional y cumplir con lo que la sociedad chilena espera de él, al momento de entregarle la gratuidad en sus estudios. No está claro en lo conocido del sistema de gratuidad cómo se velará para que los beneficiarios de este sistema no caigan en un actitud indolente de estudiar sólo para tener algo que hacer y no entrar en el segmento juvenil de los “ninis” (aquel que ni estudia ni trabaja).

Por lo anterior, es necesario que en la discusión que se lleva a cabo en el congreso para aprobar el proyecto presentado por el Gobierno, también se incluyan las medidas para incentivar la responsabilidad de los alumnos en sus estudios, especialmente en los primeros años de las carreras.

Fuente del Artículo:

http://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2018/01/21/gratuidad-y-responsabilidad-en-la-educacion-universitaria/

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El talón de Aquiles de la educación

Por María de los Ángeles Camacho Rivas

De acuerdo con datos ofrecidos por el Departamento de Educación en el School Report Card 2017-2018, la matrícula de estudiantes reportada para ese periodo fue de 365,057 estudiantes, distribuidos en 1,272 escuelas. De este total, solamente 77 son de excelencia; es decir, el 6%. Aumentar esta preocupante cifra representa un gran reto para un sistema educativo en etapa de restructuración.

Esto nos lleva a preguntarnos: ¿Tendrán éxito los nuevos planes de política pública si los objetivos trazados administración tras administración no lo reflejaron según las gráficas de progreso? ¿Por qué ninguna estrategia ha logrado la anhelada reforma educativa?

Década tras décadas, hemos apostado y hasta hemos soñado con una reforma educativa exitosa. Tal vez el fracaso en cada intento se deba a que la prisa, para implementar los nuevos planes y estrategias, no nos ha permitido tener un proceso necesario de autoevaluación y reflexión que identifique el talón de Aquiles de nuestro sistema. Si bien es cierto que muchos estudiantes no alcanzan las expectativas deseadas, hay otros que superan los niveles de aprovechamiento. ¿Por qué no enfocarnos en lo sí logró victorias en lugar de seguir detenidos para enmendar las fallas?

Todo miembro de la sociedad debe asumir su compromiso con la educación. Si cada comunidad escolar identifica los recursos y servicios que se ofrecen a su alrededor, los currículos y proyectos se diseñarían con las posibilidades que brinda ese entorno.

Por ejemplo, si alrededor del plantel existen varios asilos, hospitales o instituciones sin fines de lucro, el enfoque en sus aulas se dirigiría al aprendizaje basado en servicio. Si, por otra parte, el plantel está ubicado en un campo, se debe usar el contacto con la naturaleza para integrar la educación agrícola a través de huertos que sustenten el comedor escolar; es decir, desarrollar proyectos autosostenibles que generen ingresos a través de la creación de cooperativas escolares. Los miembros de esa comunidad fungirían como asesores y aliados. De esta manera, se generaría un sentido de pertenencia general que disminuiría, entre otras cosas, el vandalismo, el desapego y la deserción escolar.

Las escuelas especializadas han evidenciado ser un modelo académico exitoso. La precisión y rigurosidad con la que se diseña la organización de cada una, garantiza que la matrícula reciba tanto las clases regulares como las de especialidad. La mayoría de sus egresados aprueba cursos de nivel avanzado que son convalidados por las universidades. Otro gran número desarrolla habilidades musicales, deportivas, matemáticas, científicas, lingüísticas o artísticas, por las que son becados o admitidos en universidades especializadas en las áreas mencionadas. Esto incluye a los subgrupos de educación diferenciada: limitaciones lingüísticas y educación especial, entre otros.

El éxito de las escuelas especializadas sugiere que los alumnos que estudian materias o áreas que les interesan son más proficientes. Este dato nos obliga a replantearnos el enfoque tradicional al que hemos apostado. El horario de ocho a tres, las clases de una hora, los currículos herméticos y reciclados no son la receta perfecta para cada plantel. Hasta el presente, los modelos educativos homogéneos no han detonado el gran potencial y los innumerables talentos del alumnado.

Sin menospreciar los modelos educativos globales, a pesar de las estadísticas alarmantes sobre el aprovechamiento académico de la matrícula del Departamento de Educación, se han desarrollado proyectos y modelos educativos internos que han demostrado logros significativos. Esto invita a replicar nuestros propios patrones de éxito o a “criollizar’ los modelos importados que han demostrado buena acogida y desarrollo, como ha sido el caso del modelo Montessori. Nos urge entender que si la educación es un problema de todos, las soluciones lo son también.

Fuente del Artículo:

https://www.elnuevodia.com/opinion/columnas/eltalondeaquilesdelaeducacion-columna-2391375/

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Los años dorados del siglo XX en la Universidad de La Habana

Por: Luis A. Montero Cabrera

La documentación corriente acerca de la vida universitaria en cualquier lugar del mundo suele abordar muchas facetas de esa componente indispensable de la vida humana de hoy. Los rendimientos y la reputación de los centros suelen dominar la información para los que conducen la actividad y también para los que se preparan para acceder a ella. Muchos de los más maduros sienten que reviviendo con recuerdos pueden de alguna forma replicar la felicidad, o las dulces desventuras, experimentadas en esos años de la vida. Los que gobiernan bien se preocupan por toda información que contribuya a la buena marcha de la educación superior como una pieza decisiva de la trama social moderna. Poco se conoce y está documentado, sin embargo, de intervenciones sistemáticas y efectivas de gobernantes en contacto directo con estudiantes y docentes en una universidad.

A partir de la Reforma Universitaria de 1962, documento abarcador y modernizador de un sistema de educación superior que mucho lo requería, se fueron cambiando estructuras y concepciones. La Universidad de La Habana resultante de ese proceso abarcaba la formación de todo joven que deseara y pudiera cursar estudios superiores en las provincias desde Matanzas hasta Pinar del Río, incluida la entonces Isla de Pinos. Comprendía todas las carreras, desde las médicas hasta las de enseñanza, pasando por las tecnologías, las ciencias básicas y las humanidades. Varios presidentes de la Federación Estudiantil Universitaria, secretarios generales de la Unión de Jóvenes Comunistas, rectores, vicerrectores y decanos conducían seria y paulatinamente los cambios que la reforma indicaba. Los estudiantes y profesores, todos muy nuevos y muchas veces indistintos, enfrentábamos el nuevo escenario con el entusiasmo del que confía en un futuro irremisiblemente maravilloso. Algunos éramos estudiantes de tercer año en la mañana y profesores conferencistas de otra carrera por la tarde. Un Ministro de Industrias como el Che, con alma de redentor y cultura multifacética le pedía a una decana, directamente por carta y también personalmente, que su Facultad se sumara a sus cometidos. Quería también aprender las matemáticas que su educación de médico no le había proporcionado.

Lo insólito comenzó a ocurrir en los años alrededor de 1965 y continuó prácticamente hasta iniciada la década de los 70. El primer ministro del país, que era Fidel, visitaba regularmente la Plaza Cadenas, corazón del campus central. Ocurría generalmente durante las horas de la activa noche de cursos para trabajadores, estudios en la Biblioteca Central, encuentros sentimentales y reuniones de las organizaciones que no se podían dar por el día porque las clases y su horario eran sagrados. Los que estábamos por esos entornos y súbitamente veíamos aparecer por la entrada de la calle J los tres Oldsmobile del año 1960 ya sabíamos que nos esperaban unas cuantas horas de diálogo activo, sobre temas publicables o no, y de la más variada índole. Desde la Revolución China, hasta los efectos de ciertas carnes para la salud, pasando por las formas de distribución de la tierra que habían seguido diversas revoluciones antes de la cubana.

En 1966 todos nos sorprendimos al conocer que había sido nombrado como rector un médico desconocido para muchos. Se trataba de José Millar Barruecos, con el apodo de “Chomi”. Un rector joven y con un apodo informal ya sonaba a “cosas de Fidel”. Se trataba de alguien que se había destacado en los primeros intentos de llevar la salud a los lugares donde vivían los olvidados de siempre en Cuba. Era un producto del llamado entonces “Servicio Médico Social Rural”. Nada más sabíamos de él.

Lo que si supimos después fue que esa medida significó la intervención decisiva de las ideas revolucionarias para realizar lo mejor de la Reforma de 1962 y bastante más. El estrecho y fresco contacto sistemático de Fidel con los estudiantes y profesores y ahora la frecuente, informal y efectiva comunicación entre el rector y el líder de la Revolución condujeron a años de cambios y fomento radicales.

Se crearon grupos multidisciplinarios con estudiantes y profesores de diversas áreas que se llamaron “polivalentes”, usando graciosamente un término químico para fomentar lo que hoy es una práctica modernísima de gestión en todas partes. De ellos salieron recomendaciones fundacionales de muchas iniciativas fidelistas de entonces. También se crearon “equipos económicos” con los de economía, contabilidad, y otras carreras que conviniera. Se fundaron centros de investigaciones, lo mismo de aplicaciones informáticas a las ciencias médicas que de ciencias marinas; se fundó un monumental jardín botánico; se cimentó la formación biológica, física, matemática, química. Se impartieron semestres completos de ciertas carreras en la Sierra Maestra, para conocer científicamente lo que ya se sabía empíricamente por los revolucionarios. También se diseñó y produjo en pequeñas series una computadora de las más modernas de entonces, acompañada de un inédito lenguaje de programación en español, que se llamó “LEAL”. Todos estos hechos y muchos más en tan poco tiempo y por parte de gente tan joven tienen pocos o ningún referente en este mundo, en cualquier época pasada o presente.

También, algunos de los problemas teóricos que más tarde conducirían a cataclismos de revoluciones anteriores fueron presentidos en un novedoso Departamento de Filosofía que tenía su propia revista, culta, joven, revolucionaria, esencialmente admiradora de las esencias de Marx y Lenin. Los que estudiamos entonces los cursos obligatorios de ideas filosóficas en cualquier carrera solo vimos en las librerías a los manuales que habían digerido otros de los fundadores, a imagen y semejanza de un proceso deformador de las raíces. Nuestros textos, por el contrario, eran los documentos originales de los autores de la teoría revolucionaria. Y eso era una indicación de Fidel.

Para los testigos y modestos protagonistas de aquellos tiempos en la Universidad de La Habana, la que entonces “solo” tenía 240 años, esos fueron sus “años dorados” del siglo XX. Entonces estaba entera, con todas las disciplinas que hacen a una universidad y éramos estudiantes o jóvenes graduados dedicados a las ciencias, o a las tecnologías, o a las humanidades. Un joven, culto, audaz, visionario y admirado líder revolucionario usaba parte de sus noches de trabajo conversando con los estudiantes y profesores que habitaban entonces la Acrópolis de La Habana, aceptando la invitación del Alma Mater para escalar por la colina hasta ella y poder participar en la conversación con Fidel.

En estos tiempos que la madre cumple 290 años, los simples y hermosos vínculos que se establecían entonces entre los jóvenes creativos y los líderes pueden reeditarse mirando hacia los tres siglos. Eso sí, en esos nuevos vínculos no cabrían ataduras formales, ni lenguajes aburridos y ni estilos artificiales. Las mentes jóvenes y fisiológicamente revolucionarias siguen ahí, en la misma plaza, y con nuevos futuros que deberían estar en Cuba y también cargados de ilusiones tan o más cautivadoras que aquéllas de los años dorados.

Fuente: http://www.cubadebate.cu/opinion/2018/01/20/los-anos-dorados-del-siglo-xx-en-la-universidad-de-la-habana/#.WmYel7zia00

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El futuro de la educación: hacer prácticas gratis mientras estudias Bachillerato

Por: Hector G. Barnés

Una de las ideas que se han repetido con mayor frecuencia durante los últimos años, especialmente desde que la crisis económica disparó los niveles de paro entre los jóvenes españoles, es que el sistema educativo de nuestro país y el mercado laboral siguen caminos muy distintos. Las palabras del ministro de Educación, Iñigo Méndez de Vigoapuntan precisamente en esa dirección, especialmente en lo que concierne al refuerzo de la Formación Profesional y las enseñanzas prácticas como una “alternativa educativa moderna, de calidad, especializada y que va de la mano del mercado laboral”.Íñigo

Esta orientación hacia la empleabilidad de la enseñanza formal está comenzando a reflejarse en una etapa incluso más temprana. Es decir, durante el Bachillerato (y, en ocasiones, la ESO). Es el caso, por ejemplo, del Colegio Internacional de Sevilla San Francisco de Paula, que incorporó el pasado curso la posibilidad de que sus alumnos realicen de forma voluntaria prácticas prelaborales en organizaciones de distinto perfil (tecnológicas, de comunicación u ONG). Es algo relativamente habitual en otros países donde la Formación Profesional tiene un gran peso, como Alemania. Allí, en regiones como Schleswig-Holstein, las prácticas forman parte del currículo en asignaturas como Economía y Política para que el estudiante entienda cómo funciona una empresa.

Son cada vez más los centros que ofrecen a los alumnos la posibilidad de empezar a integrarse en el mercado laboral antes de abandonar el instituto

Ello provoca que, por ejemplo, el Colegio Alemán de Bilbao oferte prácticas en empresas alemanas a los alumnos de Bachillerato, con el objetivo de que “tengan su primera experiencia profesional”. En el Colegio Virgen del Mar de Tenerife, los estudiantes de ESO y Bachillerato con mejor expediente pueden hacer prácticas en las instalaciones del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Otros centros, como el Colegio Internacional Peñacorada, llevan a cabo la ‘work experience’, unas prácticas formativas no laborales en 20 empresas diferentes de Castilla y León.

De las aulas a las oficinas. (iStock)
De las aulas a las oficinas. (iStock)

Son cada vez más los centros que ofrecen a los alumnos la posibilidad de empezar a integrarse en el mercado laboral antes de abandonar el instituto como una forma de prepararlos para lo que se avecina. “Debemos ser conscientes de que el mundo profesional está demandando habilidades que no se están evaluando”, explica el director del colegio sevillano, Luis Rey. “Podríamos dar la espalda a la realidad, y centrarnos solo en lo académico, pero estaríamos haciendo un flaco favor a nuestros hijos”. En la elaboración de los planes estratégicos del centro participan, además, empresarios y directivos del sistema productivo español.

¿A quién beneficia?

Uno de los principios en los que se basan estos proyectos es en que los alumnos adquieran aprendizajes que puedan poner en práctica en el mercado laboral antes de concluir sus estudios. Sin embargo, para Paco Ávila, responsable del Instituto Oficial de Formación Profesional MEDAC y experto en la relación entre empresa y mundo educativo, aunque “todo lo que sea sacar al alumno de su entorno y acercarle al mundo laboral es fantástico”, el final último no debería ser tanto que el alumno recibiese un aprendizaje práctico como que le sirviese de orientación a la hora de encontrar su vocación.

Deberían llevarlos a un supermercado o a un centro médico. No es una cuestión de aprender, sino de descubrir su vocación

De ahí que, en opinión de Ávila, las prácticas ideales no se centrarían en una única empresa, sino que tendrían lugar en distintos sectores profesionales en que los estudiantes desempeñasen distintos trabajos para facilitar su comprensión de los distintos entornos laborales. Ello contribuiría, por ejemplo, a reducir el número de estudiantes que abandonan prematuramente su carrera universitaria. “Con 18 años es difícil tomar una decisión, y hay mucho fracaso porque se dan cuenta de que no es lo que querían”, explica. “Deberían llevarlos a una cadena de supermercados, a una empresa de servicios o a un centro médico. No es una cuestión de aprender, sino vivencial, como un viaje”.

El Colegio Alemán de Bilbao, por ejemplo, incide en el carácter orientativo de sus prácticas. En el caso del Francisco de Paula, los propios estudiantes eligen el perfil de empresa en el que desean realizar las prácticas. El centro organiza una Feria de las Organizaciones en la que los alumnos, junto con sus padres, se informan de las características de cada una y deciden en función de sus intereses. Las prácticas prelaborales, no remuneradas, se realizan a lo largo de unas semanas, durante el verano.

Habilidades, ¿qué habilidades?

Estos proyectos pioneros en el panorama español reabren el debate del rol que debe jugar la empresa en la formación de los jóvenes. En concreto, entre los distintos roles que deben jugar la educación obligatoria —que en nuestro país llega hasta la ESO—, la posobligatoria y preuniversitaria (el Bachillerato) y la superior (grados, licenciaturas y posgrados). El Bachillerato, según la Ley Orgánica 2/2006, además de capacitar a los alumnos para la educación superior, tiene como finalidad “proporcionar a los alumnos formación, madurez intelectual y humana, conocimientos y habilidades que les permitan desarrollar funciones sociales e incorporarse a la vida activa con responsabilidad y competencia”.

El acento, en este caso, se sitúa en preparar mejor a los alumnos para un entorno profesional que, se entiende, dista mucho de lo que se aprende en la escuela. “El informe sobre el futuro de los empleos del Foro Económico Mundial fue tan taxativo como elocuente: las habilidades técnicas necesitarán ser fuertemente complementadas por facultades sociales y de colaboración”, señala el San Francisco de Paula. Para Jurjo Torres, catedrático de Didáctica y Organización Escolar en la Universidad de A Coruña y autor de ‘Políticas educativas y construcción de personalidades neoliberales y neocolonialistas’, esto se traduce en “prácticas en el mundo de las grandes empresas, pero como ‘empresarios, directivos y ejecutivos”.

En su opinión, el programa está “obsesionado por encaminar la vida futura del alumnado hacia el mundo empresarial” (y hacia las STEM, es decir, ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas) y considera que “en ningún momento se le hace analizar críticamente el mundo de la empresa capitalista: la justicia de la organización empresarial, del sexismo dominante, el grado de participación democrática, la ética que caracteriza ese modelo empresarial y productivo, etc.”. La educación no debería limitarse a eso. “En Bachillerato, el alumnado no suele tener decidido su futuro profesional (eso caracteriza más a la FP y a la universidad), pero si ya se hace tanto hincapié en estas prácticas prelaborales en esos ámbitos es previsible que otros no lleguen a conocerse”, añade el profesor. Como recuerda Ávila, esta estrategia de acercamiento al mercado laboral de ciertos colegios privados no puede llevarse a cabo de cualquier manera.

Fuente: https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2018-01-18/practicas-empresas-bachillerato_1507562/

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La ciudad de las columnas

Por: Graziella Pogolotti

Anduvo de un lado para otro hasta arrimarse a una bahía en forma de bolsa, protegida por un estrecho canal. Al principio, fueron modestas casitas de adobe o madera colocadas de cualquier modo, sin pensar mucho en el trazado de las calles. A un costado, en lo que habría de ser más tarde la villa de Guanabacoa, sobrevivía un agrupamiento de los habitantes originarios de la Isla. En tan precarias condiciones los incendios eran frecuentes.

El puerto dio vida y razón de ser a aquel núcleo primario  de un conglomerado urbano cuando empezaron a juntarse las flotas, en espera del momento propicio para emprender viaje a través del Atlántico cargadas con el oro y la plata de América, fuentes nutricias de la naciente acumulación de capital. Entonces La Habana tuvo que crecer y fortificarse mientras proveía hospedaje, alimentos y recreación a una población flotante que recalaba ociosa, año tras año, en las costas de la Isla. En ese tiempo de espera se reparaban las naves. Con la destreza adquirida en los oficios y la disponibilidad de cedros y caobas se construyeron embarcaciones para responder a las necesidades bélicas de la armada española.

El caserío primario se iba convirtiendo en ciudad. Se trazaron calles. Se establecieron elementales regulaciones urbanas.

En ininterrumpida expansión, la ciudad había adquirido un diseño urbano que ponía en valor plazas, construcciones simbólicas del poder dominante y viviendas de noble presencia, adaptadas a las exigencias del clima tropical. Los patios, ventanales y vidrieras de color destinadas a tamizar la luz solar les confirieron marca de originalidad. Otrora edificadas como medida de protección, las murallas se convirtieron en prisiones. Había empezado la marcha hacia el oeste. El Cerro acogió casas señoriales. Para los terrenos silvestres del Vedado se elaboró una de las concepciones integrales de desarrollo urbano más avanzadas de la época. Abierto a las brisas del mar, sus verdes parques y parterres contribuían a refrescar el ambiente.

Dos hermosas avenidas, G y Paseo, adosadas a la suave colina, ofrecían el disfrute de la visualidad a un espléndido panorama.

La Habana se acerca a su medio milenio. Prosistas, poetas, músicos, pintores, viajeros venidos de otras  latitudes han construido su mitología y han destacado su singularidad. Su presencia se manifiesta extensamente en la obra de Alejo Carpentier.

Aparece en El siglo de las luces. Algunos de sus rasgos pueden identificarse en El recurso del método. Asoma en Concierto Barroco y ocupa buena parte de La consagración de la primavera. La encontramos en numerosas crónicas periodísticas del narrador cubano, quien la definió como «ciudad de las columnas» en uno de sus ensayos clásicos.

El escritor observó detalles de su arquitectura, el contrapunteo de luz y sombra en sus calles más antiguas y la amable protección que brinda a los paseantes la secuencia de portales que recorren el Prado y amplias zonas de La Habana del Centro, tan cercana a la obra de Fina García Marruz. Descubrió en la audaz y afortunada mezcla de estilo una libérrima  y herética manera de apropiarse, transformadoramente, de los modelos llegados  del otro lado del Atlántico, característica compartida con otras urbes del nuevo mundo.

El paso del tiempo, el crecimiento demográfico, el efecto de intervenciones improvisadas y el deterioro del fondo habitacional han dejado profundas cicatrices. La restauración de la zona más antigua revela, tanto a los nativos como a los visitantes que acuden en virtud de la apertura turística, los valores culturales y económicos de un legado monumental que en otras partes del continente  fue arrasado por una falsa noción de modernidad y por una especulación financiera carente de las debidas regulaciones.

Al cabo de pocos siglos, nuestra Habana muestra los signos de una edad avanzada.

Reclama inversiones que sobrepasan nuestra disponibilidad de recursos. Conserva, sin embargo, la riqueza intrínseca en un muestrario  que recorre la historia de la arquitectura, desde nuestro austero barroco, su peculiar eclecticismo, sus muestras art déco, su contribución renovadora en los 50 de la pasada centuria, hasta llegar a significativos conjuntos edificados durante la Revolución. Preserva, además, su dimensión humana.

El desafío es enorme. Apremia definir conceptos para establecer las vías y las prioridades del hacer. Sin desdeñar la importancia de los monumentos paradigmáticos, la perspectiva de análisis debe situarse en términos de urbanismo, sustentado en un acercamiento interdisciplinario, integrador de diversidad de factores que intervienen en la vida de la ciudad.

Hay que restaurar redes: las invisibles, por subterráneas; las de comunicación, para vincular vivienda y centro de trabajo; las comerciales, las áreas verdes y los espacios de asueto, teniendo en cuenta también el peso de una población envejecida.

Se impone fortalecer y divulgar el marco legal regulador, garantía de preservación de los valores identitarios y base para la  concertación de esfuerzos múltiples por parte del Gobierno, de los propietarios y de los municipios, decisivos en una ciudad extensa y de extrema densidad demográfica.

El medio milenio se nos viene encima. Es el momento propicio para abrir el horizonte hacia un punto de partida, para unir voluntades, para analizar los problemas que nos abruman, las oportunidades latentes para la salvaguarda de un legado valiosísimo y ofrecer a los habaneros un entorno acogedor, hecho a la medida del buen vivir.

Fuente: http://www.granma.cu/opinion/2018-01-21/la-ciudad-de-las-columnas-21-01-2018-21-01-36

 

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