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La mala educación

La Argentina no tiene brújula para orientar su educación. No hay educación. O, en todo caso, es una educación de angustia, entrecortada, pobre de resultados.

Viene a ponernos a la vista -una, otra vez, desde hace no menos de medio siglo- la educación transformada en conflicto incesante. No hay villanos, héroes ni presupuestos mezquinos, sino el paisaje de la educación en el lugar que intenta ser un país, además de sus símbolos y escarapelas en las fechas señaladas, un país. Con buenas instituciones y con una burocracia eficiente -es necesaria una burocracia en cualquier parte, pero lo que importa es que sea eficiente, entrenada y aún vocacional: servir bien al Estado en tantas funciones-. También con generosidad, con visión larga, con entrega y, no lo dudo, con la posibilidad de ser felices como derecho a ser procurado.

En Chubut, se entra en la décima semana sin clases. Algunos líderes de la docencia -en sustancia una actividad política y gremial mucho más que una profesión generosa y con sueños como los que pobló y puso la visión de Sarmiento, del Loco Sarmiento- mantienen que no es asunto de cantidad. Arguyen, dicen, que se puede completar un ciclo con menos días de clase. El dirigente Santiago Goodman agrega que es bueno para los alumnos aprender a luchar antes que raíces cuadradas “y otras cosas”.

Envueltos en su cuffiya, el pañuelo a cuadros tradicional palestino y árabe en general con el que se adornan para pavonearse de revolucionarios, sueltan consignas no sólo absurdas -no se aprende a luchar por adoctrinamiento y crisis: se aprende al paso de la vida-, sino también rancias, viejas . El pensamiento idiota, atrasado y pobre, cuando las naciones del mundo lo encabezan por la capacidad de conocimiento, el mayor valor ahora y lo será cada vez más.

Con gremios tan poderosos y con tanta tan permanente discusión, la educación no existe.

La Argentina -es el nombre- no tiene brújula para orientar su educación. No hay educación. O, en todo caso, es una educación de angustia, entrecortada, pobre de resultados, persistente en la idea de que se conspira contra la educación pública, tesoro a cuidar, por supuesto, pero para hacerlo es necesario asistir, estar en el trabajo, ponerse al día, no salir corriendo frente a la posibilidad de modernizarse y cambiar, como un parto, de siglo: aquí los siglos pasan con lentitud.

No es Chubut, no son los docentes enroscados en una paritaria eterna: es el abandono de la educación. No es importante o, peor, no se sabe qué hacer con ella. Es una deriva creciente, incierta, con pruebas PISA cada vez peores -“son trampas del Imperio”- , con una deserción desoladora antes de pasar por el reino del bullyng y la nada.

De manera darwiniana, chicos, jóvenes y colegios “raros”, lo hacen bien, con planes, se diversifican en posibles despertares y caminos, enseñan, aprenden. Rarezas. Lo cierto es que, con gremios tan poderosos y con tanta tan permanente discusión, la educación no existe. En la región -lo digo por evitar que se pongan como escudo el subdesarrollo y la pobreza- hay países con buena educación: Ecuador, Uruguay, México, Chile a pesar de la dificultad -cara como evolución de una educación completa-, funciona bien. Y hay más. Aquí, perro que quiere morderse la cola, De modo que para ver el futuro hay una dificultad así de grande. Así. Se trata de la mala educación.

Fuente del artículo: https://tn.com.ar/opinion/el-toque-mactas-la-mala-educacion_995866

 

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Unas aulas llenas de urgencias

Por: Ignacio Zafra y Ana Torres Menárguez. 

Expertos, profesores y padres reclaman una ley consensuada e inversión como punto de inicio de amplias reformas

Más de ocho millones de alumnos acaban de empezar el curso en enseñanzas no universitarias en España, un sistema educativo que emite múltiples señales de necesitar reformas. ¿Cuál es la más urgente? EL PAÍS ha trasladado a una decena de expertos y miembros de la comunidad educativa la cuestión —que constituirá también la primera pregunta del Foro de Educación que este periódico abre para los lectores hoy en su web—. Casi todos los entrevistados coinciden en dos elementos que consideran capitales: el sistema necesita estabilidad normativa con una nueva ley consensuada y un aumento del gasto que repare las heridas que los años de recortes dejaron en las plantillas e instalaciones escolares.

¿Cuánto dinero hace falta? Los responsables de enseñanza de los sindicatos CC OO y UGT, Francisco García y Maribel Loranca, creen que el objetivo de llegar al 5% del PIB anunciado por el Gobierno en funciones (actualmente España destina el 4,3%) es adecuado a corto plazo, para una legislatura. Pero a medio y largo plazo estiman que el gasto conjunto del Ejecutivo, comunidades y Ayuntamientos debe alcanzar el 7% del PIB, unos 24.800 millones más de la cantidad actual.

Unos fondos que servirían, afirman, para reducir las ratios de alumnos por aula y la carga lectiva del profesorado, aumentar las ayudas escolares, ampliar las plazas de Formación Profesional, desarrollar la carrera profesional docente y acortar la distancia en materia de abandono educativo temprano que separa a España (donde el 17,9% de los jóvenes de 18 a 24 años solo acaba la Educación Secundaria Obligatoria) de la media de la UE (10,6%).

Después de décadas de vaivenes, los consultados coinciden en que la estabilidad normativa debe ser producto de un gran acuerdo. Pero la dificultad para alcanzarlo es fácil de comprobar: buena parte de los entrevistados consideran que el primer paso debe ser derogar la LOMCE, la norma que el PP aprobó en solitario hace seis años. Leticia Cardenal, presidenta de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnado (CEAPA) afirma que la nueva ley debe elaborarse “con la comunidad educativa” y con el objetivo de que en esta ocasión resista los cambios de color político en el Gobierno. Se trataría de la octava norma educativa de la democracia.

Ni medios ni preparación

La situación política hace altamente improbable que el pacto educativo y el aumento del gasto vayan a concretarse de momento. Por debajo de esas dos urgencias, Antonio Solano, director del instituto Bovalar de Castellón y autor del blog Re(paso) de Lengua, señala otras. “La escolarización obligatoria no ha solucionado problemas de exclusión social que se siguen manteniendo, sobre todo porque educación y bienestar social no trabajan conjuntamente para evitar el abandono o fracaso escolar ligados a sectores sociales desfavorecidos. Muchos centros educativos asumen la función de asistencia social, sin medios ni preparación para ello”, lamenta.

La brecha entre la realidad de los profesores y la de los alumnos es otro gran reto que debe afrontarse de forma urgente, opina María Acaso, jefa del área de Educación del Museo Reina Sofía. “Hay un nuevo lenguaje en las herramientas que usan los alumnos, como Instagram, que los profesores desconocen. Son dos culturas que no se reconocen y deben convivir ocho horas en un aula”. Cree que esa falta de entendimiento en los códigos, consecuencia de la falta de programas de formación para los docentes, genera que los alumnos entren en un espacio en el que no se sienten interpelados.

La necesidad de reformar la carrera profesional docente es uno de los grandes retos del sistema. El informe Talis 2018, de la OCDE, reflejó que España está a la cola en formación del profesorado. Solo el 26% de los docentes afirmaron haber participado en algún proyecto de tutoría con otros colegas profesores, cuando la media en la OCDE fue del 38%. Participar en esos programas es importante, según la organización, tanto para el desarrollo de su trabajo como para el rendimiento de los estudiantes. “Este tema no se ha abordado en ninguna de las leyes educativas de las últimas décadas; no hay una formación sólida del profesorado”, lamenta Lucas Gortázar, impulsor de REDE, una red de expertos para elaborar propuestas “consensuadas” para después elevarlas a los gobernantes.

Currículum más moderno

Ainara Zubillaga, directora de educación y formación de la Fundación Cotec, destaca la necesidad de reformar el currículum escolar: “Tiene que reflejar la cultura actual, y los programas están anticuados tanto en contenidos como en competencias, no les preparan para la sociedad actual: la convivencia con las máquinas y las aptitudes que nos diferencian de ellas, como el trabajo en equipo o la capacidad de innovar”.

Carles López, presidente de la confederación de estudiantes Canae, cree que el mayor problema es de índole social. “Hoy, demasiados alumnos se quedan atrás”, critica. Considera urgente invertir en programas de refuerzo y potenciar la Formación Profesional (que en España solo cursan el 12% de los estudiantes frente al 26% de la OCDE). “La ESO es demasiado academicista, muy teórica y memorística, por eso muchos alumnos se quedan ahí. Está concebida para acceder al bachillerato y eso nos limita como país; hay muchos alumnos que quieren otra vía más práctica”. Conseguir que se sientan cómodos y no abandonen el sistema. “Ahí es donde tenemos que ir”, opina.

Fuente del artículo: https://elpais.com/sociedad/2019/09/21/actualidad/1569091688_303897.html

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El potencial de la formación online para profesores particulares

Por: Educación 3.0.

 

Conocer qué quieren aprender realmente los estudiantes es clave para que los profesores den el salto a la formación online. Mª José Cuenca, editora del portal cursosgratisonline.co, expone cuáles son las áreas de interés más relevantes.

Cada vez es más habitual que los docentes tomen la iniciativa abriendo sus propias plataformas de formación para compartir conocimientos en formato tutorial, membresía o clases particulares online, como parte del proceso de transformación digital del sector.

Existen multitud de plataformas para hacerlo realmente fácil, como Teachable, WordPress, o Moodle. Pero antes de nada, hay que plantearse una cuestión clave: ¿Qué quieren aprender realmente los estudiantes? La respuesta está clara: principalmente conocimiento práctico, aplicable desde el mismo momento de su aprendizaje, superando la titulitis tan arraigada en la cultura académica.

Así pues, el primer paso para dar el salto a la formación online es saber cuáles son las tendencias formativas que más suelen buscar los estudiantes. Después, será más fácil elegir por donde desarrollar tu camino como profesor particular.

Los 20 temas que interesan más a los estudiantes

Según el portal especializado en recomendaciones de formación gratuita y bajo coste, cursosgratisonline.co, estas son las 20 búsquedas más repetidas sobre cursos en el último año, de entre más de 5.000 consultas que recibe la plataforma:

  • Repostería (5,29 %)
  • Manipulador de alimentos (5,10 %)
  • Contabilidad (2,41 %)
  • Pastelería (1,73 %)
  • Contabilidad (1,65 %)
  • Excel (1,57 %)
  • Inglés (1,51 %)
  • Autocad (0,83 %)
  • Arduino (0,62 %)
  • Photoshop (0,53 %)
  • Indesign (0,28 %)
  • Programación (0,28 %)
  • Storytelling (0,28 %)
  • Fotografía (0,26 %)
  • Francés (0,26 %)
  • Informática (0,26 %)
  • Base de datos (0,23 %)
  • Word (0,23 %)
  • Diseño gráfico (0,21 %)
  • Finanzas (0,21 %)

Estas cifras coinciden con el estudio del que ya se hizo eco el diario ABC, en el que también destacaban el interés de la autoformación por Excel, contabilidad e inglés principalmente.

Obviamente la formación reglada, los másters y grados universitarios siguen siendo las prioridades formativas de quienes aspiran a puestos de trabajo de alta cualificación. Pero la formación digital, por su bajo coste, rápido acceso y planificación personalizada está abriendo sin duda un espacio idílico para los formadores particulares.

formación online para profesores

Otras opciones para descubrir intereses formativos

Otra forma de descubrir temas educativos para profesores independientes que quieran dar clases online es utilizar plataformas como Udemy o Coursera, donde ofrecen cursos destacados por popularidad, valoraciones, más demandados o con alumnos en activo. Allí descubrirán los temarios que más demanda acumulan.

Por último, las búsquedas sugeridas de Amazon también son un punto de partida interesante. Por ejemplo, si se escribe “temarios” en un buscador, automáticamente se verán ideas de consultas que pueden enseñar al docente el camino a seguir en su viaje por la enseñanza digital particular.

Transformación digital en la formación online para profesores

Si hay un hecho que sin duda ha impactado en la forma en la que consumimos información y aprendemos, es sin duda la transformación digital.

Hemos dejado a un lado la memorización de datos para aprender directamente dónde encontrarla: si dudamos sobre un tema, sacamos el móvil y consultamos en el buscador; si no recordamos una calle, la aplicación de mapas; si hemos olvidado dividir con decimales, la calculadora. Y así multitud de consultas diarias en las que la tecnología se ha convertido en una extensión de nuestro cerebro.

Esta situación se repite en el ámbito educativo, y muestra de ello es el reguero de cursos especializados a los que se pueden acceder para obtener nuevas habilidades rápidamente, que a largo plazo pueden suponer una ventaja competitiva en el mercado laboral.

Y esta, es sin duda una gran oportunidad para que profesores particulares puedan cubrir ese hueco formativo con clases prácticas, directas y accesibles.

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México-Japón: Japón-México

Por: Carlos Ornellas.

Las universidades deben trabajar de manera conjunta para contribuir a la solución de problemas como la escasez de alimentos, las enfermedades infecciosas, el terrorismo y el crecimiento desigual, destacó el rector de la Universidad de Hiroshima, Mitsuo Ochi.

 

Decía mi abuela que aun en tiempo nublado se colaban rayos de sol. Sí, el horizonte de la educación mexicana está cubierto de nubarrones. El más reciente, el presupuesto para el sector. Pero hay fragmentos de fulgor, aunque poca gente los note.

La semana anterior la Universidad Nacional Autónoma de México y El Colegio de México fueron anfitriones de la IV Cumbre de Rectores de Universidades Mexicanas y Japonesas. El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, representó al gobierno mexicano; su pieza fue mesurada y de encomio. Las de los rectores de la UNAM, Enrique Graue, y de la Universidad de Hiroshima —sede de la III Cumbre hace dos años— Mitsuo Ochi, fueron al grano de la cooperación entre las casas de estudios de ambos países.

La directora General del Conacyt, María Elena Álvarez-Buylla, quizá con algo de envidia, destacó el apoyo del gobierno japonés a la investigación científica, y Silvia Giorguli, presidenta de El Colegio de México, subrayó la importancia de las ciencias sociales y las humanidades en el intercambio académico.

El honorable Yasushi Takase, embajador de Japón en México, en perfecto español, resaltó las buenas relaciones entre ambos países y la necesidad de cooperar más en ciencia y tecnología. Jaime Valls, secretario general de la Anuies, coincidió con los planteamientos.

En las delineaciones se ofrecieron cifras, se habló de proyectos concretos de universidades mexicanas, públicas y privadas, con sus pares de Japón. También de publicaciones conjuntas y de las perspectivas futuras.

Sin embargo, poco trascendió a la plaza pública. Los rectores no tomaron el Congreso ni marcharon ni exigieron atención del poder público. Sólo uno que otro boletín de las instituciones involucradas merecieron notas en la gran prensa y alguna en la radio y la televisión.
Esos rayos de luz alumbraron a poca gente.

No obstante, si uno mira al plazo largo, la colaboración entre instituciones —más entre grupos de investigación— la movilidad académica de profesores y estudiantes es trascendente. El impulso a la investigación científica, tecnológica y a las humanidades, aunque sus resultados no se vean de inmediato, arroja consecuencias que beneficiarán al país, a su desarrollo social y crecimiento económico.

La información que intercambiaron los rectores, las cifras de proyectos, publicaciones y capacidades financieras fueron significativas, pero el corolario estuvo en los conceptos y los símbolos.

La amistad, la colaboración, la solidaridad que mostraron los 23 rectores japoneses con sus pares y las expectativas que siembran son buenas noticias y hay que celebrarlas.

El interés de Japón por México crece cada semana.
Por ejemplo, las tres primeras cumbres fueron cada tres años; ahora serán de dos; un distintivo de que las cosas pueden ir mejor todavía.

La frase sustancial —quizá— la expresó el rector de la Universidad de Hiroshima, Mitsuo Ochi: “Hoy, los avances en ciencia y tecnología generan cambios en las reglas socioeconómicas y las innovaciones se propagan en un abrir y cerrar de ojos. Pero se sigue enfrentando escasez de alimentos, enfermedades infecciosas, terrorismo y crecimiento dispar.
Las universidades deben trabajar conjuntamente para contribuir a la solución de estos problemas”.

El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador no favorece la cooperación internacional y parece que, más allá del incremento de la matrícula, le importa poco la educación superior. Las cantidades que le asigna en el Presupuesto de Egresos implican estancamiento.
Empero, las universidades y la academia tienen tradiciones de valor que cultivan a pesar del cielo cerrado.

Retazos

Más de cooperación internacional. Del 11 al 13 de este mes el Departamento de Investigaciones Educativas del Cinvestav fue sede del XVI Congreso Internacional sobre Reformas en la Educación Superior.
El tema central mira al futuro: “Sociedad digital y educación superior: Impacto y consecuencias para las políticas”.
Otras buenas nuevas.

Fuente del artículo: https://www.excelsior.com.mx/opinion/carlos-ornelas/mexico-japon-japon-mexico/1336859

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OCDE y tendencias en educación superior

Por: Ignacio Sánchez. 


La OCDE presentó recientemente su informe Education at a Glance 2019, en el que se analizan diversos indicadores que permiten describir y comparar los sistemas educativos de sus países miembros, entre ellos Chile. En esta oportunidad, el foco estuvo puesto en la educación terciaria, donde se destacaron hallazgos relativos a la duración y extensión de las carreras y a los recursos invertidos.

Así, por ejemplo, se encuentra que nuestro gasto público en educación superior como porcentaje del PIB (1%) es similar al promedio de la OCDE (0,9%) y que somos el segundo país que más lo incrementó entre los años 2010 a 2016. Pero, además, tal como en documentos previos del mismo organismo, el informe advierte una tendencia que vienen exhibiendo los países miembros: la reducción del gasto público en educación superior y el incremento gradual del financiamiento privado, particularmente proveniente de los hogares. Es decir, justo lo contrario a lo que ha ocurrido en Chile, donde en los últimos años la gratuidad de este nivel educativo significó un alza del presupuesto público, incluso superior a la del resto de los niveles educativos.

“Dado el ambiente económico actual, muchos gobiernos están presentando dificultades para proveer los recursos suficientes para sostener la creciente demanda por educación superior. Adicionalmente, algunos policy makers afirman que quienes más se benefician de la educación -los individuos que la reciben- debieran soportar al menos una parte de sus costos”, indica el reporte. De esta forma, queda de manifiesto que aun los sistemas educativos de los países desarrollados son incapaces de hacerse cargo de la totalidad del financiamiento de la educación superior. Así, si bien los recursos públicos aún representan una proporción importante de la inversión de los países en educación, las fuentes privadas están jugando un rol creciente.

En ese contexto, se destaca además que varios países han avanzado hacia sistemas de créditos estudiantiles para financiar la educación superior, tal como lo venía haciendo Chile antes de que se instalara la consigna de la gratuidad. Se recalca que éstos permiten reducir las barreras de acceso que impone el cobro de aranceles por parte de las casas de estudio, pero que simultáneamente “reducen el costo para los contribuyentes del gasto público”. En particular, se explica que los créditos permiten transferir el costo de la educación desde el momento en que el estudiante no posee ingresos suficientes, hasta después de su graduación, cuando normalmente ya se encuentra en condiciones de financiarlo.

El informe de la OCDE viene a aportar a un debate que en nuestro país se pensaba que ya estaba resuelto, pero que a la luz de los problemas que la gratuidad está evidenciando, debiera repensarse. Hay coincidencia con las opiniones de diversos especialistas nacionales que recomiendan frenar el avance de la gratuidad hasta los estudiantes pertenecientes al 60% de menores ingresos, y sobre dicho umbral establecer un sistema de créditos contingentes al ingreso.

Fuente del artículo: https://www.latercera.com/opinion/noticia/ocde-tendencias-educacion-superior/828604/

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¿Cuál es la mayor urgencia de nuestro sistema educativo?

Por: El País.

El curso escolar acaba de comenzar en España en unas aulas que emiten múltiples señales de alarma. Las plantillas de profesores y numerosas instalaciones escolares están pendientes de renovación tras años de recortes, existe una temporalidad laboral elevada, el modelo de formación de los docentes y los currículos escolares están cuestionados, los centros deben lidiar con problemas sociales sin disponer de los recursos necesarios para ello y persiste la ausencia de un gran pacto educativo que dé una ley estable al sistema.

¿Eres miembro de la comunidad educativa? Participa en el Foro de Educación de EL PAÍS respondiendo a la pregunta de esta semana: ¿Cuál es la mayor urgencia de nuestro sistema educativo? Publicaremos aquí una selección de las respuestas.

«Hay que dejar de dar bandazos»

Un pacto educativo en el que los partidos se comprometan a dar estabilidad al sistema es lo que urge en este momento. Se necesita tiempo para asentar las bases, y que las bondades de ese sistema, con tiempo puedan salir a la luz. El profesorado no puede estar cada dos años cambiando la organización del centro al arbitrio del partido que esté en su Administración. Después de recortes, LODES, LOES, LEAS y LOMCES a los colegios de Andalucía llegaron en junio unas instrucciones que nos han cercenado la autonomía y nos han cambiado toda la organización del centro, aumentando la religión y poniéndola, en carga horaria, por encima de la musica, la plastica, el segundo idioma e igualándola con naturales y sociales. En esta situación de incertidumbre y con carga burocrática brutal se trabaja con la sensación de ser parte de la tripulación de un barco que va dando bandazos sin rumbo fijo. Un pacto educativo a largo plazo es lo que se necesita.

TERESA SIMONET | Maestra de Música y Primaria en Chiclana (Cádiz).

«Se sigue dando clases como cuando yo estudiaba»

Hay muchos temas que repensar en el mundo de la educación pero el que creo que no es negociable es cómo se atiende la diversidad en centro y el aula. Cuál es mi desilusión cuando aún hoy en día mucha parte del profesorado no tiene formación para atender la diversidad y la mayoría de clases siguen siendo magistrales, aburridas y poco motivantes. No es necesario que la educación sea innovadora, pero sí conectada con la realidad. Por ejemplo, se está librando una batalla social, política, humana y económica sobre el cambio climático y se hace muy poco para abordar el tema, integrarlo en el día a día, trabajarlo en profundidad en las clases. A veces hago de apoyo en las clases y las cosas se cuentan exactamente de la misma forma que cuando yo iba a clase. De eso ya hace algunas décadas y todo sigue prácticamente igual. Los centros educativos están faltos de capacidad de reinvención. La mayoría del profesorado solo está preocupado por dar la materia y que los alumnos sigan el ritmo, sin importar si saben trabajar en equipo, expresarse oralmente, resolver conflictos, gestionar sus vidas, buscar qué les motiva. Los centros educativos parecen centros de producción en cadena de nuevos sujetos que alimenten al sistema… y deberían ser algo distinto, deberían ser lugares donde cada alumno pudiera sacar y aprovechar su potencial. A excepción de algunos centros, la situación no parece que vaya a cambiar, quizás porque no interesa o porque, en el fondo, cambiar y mover ficha asusta.

FRANCESC BOSCH | Profesor de Orientación Educativa en Premià de Dalt (Barcelona).

 

«El sistema necesita respeto y reconocimiento»

Lo que el sistema educativo necesita con mayor urgencia es respeto y reconocimiento. Frente al discurso catastrofista promocionado por numerosos medios de comunicación, que dan altavoz a expertos que pocas veces han pisado un aula, empresas deseosas de ampliar su negocio u opiniones partidistas y parciales que buscan réditos electorales, debe valorarse el trabajo realizado por decenas de miles de profesionales, las leyes aprobadas durante décadas y el esfuerzo presupuestario, todavía insuficiente, de las Administraciones. Sin pretender revoluciones utópicas, sin recetas mágicas y sin utilizar la innovación como un mantra vacío de contenido, podemos comenzar a conocer lo hecho hasta ahora y mejorarlo, aumentar la inversión y apostar por una escuela como una pata imprescindible del estado de bienestar y, en general, de la cohesión social. Pero de verdad, con más docentes, más recursos y un trato equitativo para todo el alumnado.

Fuente del artículo: https://elpais.com/sociedad/2019/09/22/actualidad/1569168639_213851.html

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Why intelligence tests do not tell us anything about the real human potential

América del Norte/México/22.09.2019/observatorio.tec.mx

By: Sofía García-Bullé

We live in a culture that sees intelligence as part of a person’s value. Smart people get into the best schools, obtain the best jobs, receive the highest salaries, are the leaders, the examples everyone else should follow. If you are the smartest person of a designated group, it is normal that people follow you and that a lot of doors open for you, figuratively. Being smart is a crucial component of success, but… do we measure it correctly?

IQ tests are a fundamental tool to measure student intellectual capacity. We consider them mathematically and scientifically precise, but are they really that? Or are we purposely blinding ourselves to the cultural contexts that power the biases behind the very concept of the intelligence quotient and the tests we use to measure it?

A historical overview of IQ tests

Ideally, to generate a resource that helps us understand cognitive capacity and the potential for success is so necessary that we cannot even imagine an educational system without this. Nonetheless, IQ tests are barely a century old, and their origins are not as noble as we might believe. The purpose of these tests was not to enrich the educational offerings but to filter them.

In the early 1900s, psychologists, academicians, and politicians were looking for criteria to rank access to education. From the general population, those who were on the higher strata would get the best education. Those who faired lower would have their educational opportunities diminished in comparison. The Lewis Terman intelligence test gave them just what they needed to build this filtering system.

In 1916, Terman published a revised version of the Binet-Simon scale, created by the French psychologists Alfred Binet and Theodore Simone. The test classified children’s performances according to their intellectual aptitudes and their skills to solve exercises that required abilities in math, logic, reading, reasoning, and adaptation.

The test was so successful that it is still being used today in both children and adults to measure cognitive capacity and the potential for success. But like every other scientific breakthrough, this one was linked to the perceptions and cultural dimensions of the academicians who created and applied its set of criteria.

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Cultural bias and the use of IQ tests as a political weapon

To understand the weak point of intelligence tests, we need to take into consideration the time in which they were created. At the beginning of the 20th century, an evolutionist philosophy dominated science and humanities. This way of thinking influenced even the way people constructed and shared knowledge.

When the first tests came out, the idea was not to use the test results for educational innovation to create new teaching strategies that could work to improve different ways of learning. The objective was to secure the survival of the fittest; the fittest were the smarter ones; the smarter ones got higher scores. But were the people who fared better the most intelligent, or were the high-scorers people with an advantage because the tests were culturally designed for them?

Back then, cognitive science supported the evolutionary theories that paved the way for eugenics. If Binet, Simon, and Terman took into consideration only the psychological profiles, mindsets, and circumstances of people of their same race, class and even gender to map how intellectual capacity works, can we say that their test is impartial and accurate?

Is it ok for us to ignore the historical proof that these tests justified racial discrimination and educational gentrification? The notion of people of diverse races having different levels of mental capacity was prevalent at the time, even among the scientific community. This misguided belief impacted the way these tests were created and applied.

Terman himself thought that racial minorities like Native Americans, African Americans, and Latin Americans had less capacity to understand abstract ideas than white people. He also believed that they made up for it in resilience, which from his point of view, made them hard workers and good at following orders.

These arguments are proven false and are indefensible nowadays. But back then they dictated who would receive the best education and who would be better trained to pass the IQ tests. This self-fulfilling prophecy was never about education; it was about maintaining the social order. And that purpose succeeded; people saw IQ test results as an indisputable scientific truth, not a consequence of cultural and social inequity.

What do intelligence tests measure anyway?

Intelligence is defined as the capacity to understand concepts or ideas and to solve problems. Under this definition, the Stanford-Binet scale meets its objective. It assesses people’s skills to understand questions and to resolve the situations included on the test. The mechanism of the exam is not under discussion, but after 100 years, the way we devise its content should be analyzed and updated.

To Antonio Andrés Pueyo, Lecturer in the Psychology Department at the University of Barcelona, intelligence is a very complex concept, especially in a time in which we make machines with artificial intelligence. According to him, there are aspects of intelligence that do not fit the mechanical vision from which the first IQ tests were created.

«There are tests that evaluate different types of intelligence that combine with IQ. This is what happens with the Weschler scale. Tests can also be built to assess a single skill, like the Raven test,» explains Pueyo.

All of these tests have their strengths and shortcomings. In the case of the Bidet- Stanford Test, it still has the right components to measure how apt is a student to navigate standardized learning but not how to apply that knowledge creatively or to think outside the box.

Those who got the highest scores when the test was first created were followed by Terman throughout their careers. Those students went on to get into the best universities and, subsequently, the highest paying jobs, but very few of them went beyond their expected social roles. They did not reinvent the wheel; instead, they mastered spinning along with it.

The test was not perfect. It detected talents like those of Ancel Keys, Norris Bradbury, and Shelley Smith. But it also failed to discover the potential of Luis Álvarez, a student who was rejected by Terman for followup because he fell short of the IQ score cutoff; yet Álvarez went on to win the Nobel Prize for Physics in 1968.

The need to rethink what we know about intelligence and the skills that matter

The challenges that people faced at the beginning of the twentieth century are not the same that we deal with today. They did not have to worry about digital literacy, and similarly, we do not need to know all of our close friends’ phone numbers by memory as they did.

If the problems we solve now are different, the skills and intellectual aptitudes required to resolve them should differ too. We live in an era of automation; machines are being improved with artificial intelligence to do jobs previously performed by humans.

This automation is not limited only to mechanical jobs but also more tasks that require analysis are being automated; for example, the profiling of information of people online to use the data to direct ads to them that align with and impact their consumer habits.

In 2018, an AI system analyzed the most awarded commercials in the last 15 years and used the information to write the script for a Lexus ad. The results were impressive for a machine, and it leads us to question what jobs humans can do that machines cannot in a not-so-distant future.

Some intellectual activities can be mechanical and therefore performed by a machine, such as the compilation, data analysis, and pattern identifications that the AI system utilized to write the script for the Lexus ad. However, the creative thinking and artistic sensibility to direct the ad could only be executed by a human, in this case, the director Kevin Macdonald.

The demands of the modern labor market require that intelligence tests must register and measure more than just mechanical and intellectual skills. They also need to consider everything related to soft skills, now rebranded as “power skills.” We must learn how to measure and nurture creative thinking, social intelligence, emotional intelligence, and other qualities beyond the existing educational standards.

We must abandon the idea of measuring a person’s worth by just one IQ, or seven types of intelligence measurements, or even fifteen or thirty. What we need in these tests is that they assess the diverse ways in which people approach knowledge and problem-solving and how these can be taught. Otherwise, intelligence tests will continue to be a tool for proponents of social dominance instead of the educational resource that would improve the acquisition of knowledge for a better world.

Information Reference: https://observatory.tec.mx/edu-news/iq-tests

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