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STERM denuncia graves dificultades en la gestión de las listas extraordinarias de personal interino

Por: Tercera Información

STERM critica la falta de previsión, planificación y mala gestión de Educación en las listas extraordinarias de personal interino.

Desde finales de septiembre se han publicado las listas provisionales de varias especialidades convocadas el pasado mes de junio: Matemáticas, Tecnología, Francés, Dibujo, Música y Educación Física. A pesar de no ser listas definitivas se ha permitido a las personas admitidas provisionalmente participar en los actos de adjudicación para ocupar las vacantes generadas durante este inicio de curso. Es solo ahora, a finales de noviembre y tras más de 5 meses desde su convocatoria, cuando, supuestamente, está prevista la publicación de las listas definitivas.

Desde el Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores de la Enseñanza de la Región Murciana, STERM Intersindical, denuncian los errores cometidos por la administración, dejando excluidas o mal ponderadas a personas que se han visto perjudicadas sin poder obtener un puesto de trabajo a pesar de haber presentado toda la documentación necesaria en tiempo y forma y sin que el procedimiento adoptado por la Consejería diese garantías para constituir las listas definitivas en un plazo razonable de tiempo. De nuevo nos encontramos con la incompetencia de la Consejería, que para poder paliar su falta de previsión ha tomado una solución que está generando una nueva problemática. No solo nos encontramos con docentes que no están pudiendo ejercer su trabajo, sino que muchos de ellos han perdido la oportunidad de ocupar plazas a las que ya no podrán optar y que podrían presentar mejores condiciones que las que se les ofrecerán en un futuro, si la Consejería soluciona el error que ha cometido.

Además, el sindicato señala que las personas aceptadas provisionalmente pueden ocupar plazas en los actos de adjudicación ordinarios pero no se les permite participar en los actos de integrantes de listas de otra especialidad porque no se les considera todavía integrantes de las listas. José Manuel Fernández, co-portavoz de STERM Intersindical: “¿Son o no son personal integrante de las listas de interinidad de la Consejería?¿o lo son solo para lo que le interesa a la administración? Muchas de estas personas llevan más de un mes en este limbo administrativo, no permitiéndoles tampoco acceder a la mejora del puesto de trabajo aunque muchas de ellas querían solicitarlo y puede que no les surja esta oportunidad con posterioridad”.

Desde STERM Intersindical denuncian que una vez más la Administración trata a su personal interino con dejadez e indiferencia y lamentan que no sea la primera vez que deja ver que para ella el profesorado interino es tan solo un número. Desde el sindicato insisten en la convocatoria de la Comisión de Seguimiento del Acuerdo de Personal Interino para evitar que este tipo de situaciones se repita y encontrar soluciones a la actual problemática de cobertura de plazas en distintas especialidades de Secundaria y FP.

Secretariado de STERM Intersindical

Fuente e Imagen: https://www.tercerainformacion.es/articulo/actualidad/23/11/2020/sterm-denuncia-graves-dificultades-en-la-gestion-de-las-listas-extraordinarias/

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LOMLOE, Nueva ley de educación: Una tibia recuperación de lo perdido

Desde el punto de vista más pedagógico hace una opción por el modelo competencial y el aprendizaje por proyectos.

Desde el punto de vista más pedagógico hace una opción por el modelo competencial y el aprendizaje por proyectos.

En este país, no terminamos nunca de avanzar. En educación, con ocho leyes en 40 años, vamos dando un paso adelante y dos para atrás y así nunca conseguimos un sistema educativo que tenga el financiamiento que se merece, la equidad necesaria y el nivel de calidad que precisamos. La nueva Ley educativa la podríamos resumir en: una tibia recuperación de lo que perdimos con la antigua ley del PP, la LOMCE.

Y como sí que avanza, pero no suficiente, las críticas le llueven por todas partes, básicamente por la derecha más reaccionaria y las patronales de la concertada. No tanto porque conculca unos “derechos adquiridos” por los centros privados concertados, sino porque la educación es un campo de batalla político, y la oposición tiene que protestar, aunque no tenga ninguna razón.

De hecho, si no fuera porque la ley anterior era tan reaccionaria en muchos aspectos, quien tendría que protestar sería el 60 o 70 % de la población que escolariza sus hijos e hijas en la escuela pública, la de todos y todas.

Decía que se avanza, tímidamente, en algunos aspectos: elimina los itinerarios segregadores desde los 13 años; suprime las reválidas, recupera la Educación Infantil como etapa educativa, desde los 0 a los 6 años; devuelve las competencias sustraídas a los claustros y consejos escolares;  pierde protagonismo la asignatura de Religión; introduce la coeducación, el medio ambiente y la memoria democrática en la escuela;  refuerza la inmersión lingüística catalana al devolver a las lenguas co-oficiales la consideración de lenguas vehiculares, juntamente con el castellano. Proclama la gratuidad en los centros concertados (difícil de llevar a cabo), así como la pérdida del concierto educativo en los centros que segregan por sexo (más difícil aún de cumplir, ya que el Tribunal El TJSC ya ha dejado en suspenso la resolución aprobada por el Departamento de educación en Cataluña de suspender el concierto a 11 centros del Opus Dei que segregan por sexo), y prohíbe destinar suelo público para centros privados.

Pero se deja por el camino una gran cantidad de reivindicaciones que son cada día más necesarias: No termina con la segregación educativa. No contempla la desaparición de los conciertos educativos. No pone fin a la precariedad de los profesionales. No soluciona la discriminación laboral del profesorado del Cuerpo de PTFP, no dota al sistema de recursos suficientes. No elimina la religión del horario lectivo. No rebaja las ratios (una de las demandas más urgentes), no garantiza la gratuidad de las escuelas infantiles ni de la universidad, ni revierte el modelo de direcciones autoritarias ni opta por la elección democrática de las mismas.  Por citar algunas de las carencias más importantes.

Desde el punto de vista más pedagógico hace una opción por el modelo competencial y el aprendizaje por proyectos, apuesta por la agrupación de asignaturas por ámbitos y limita las repeticiones de curso. Todo ello para algunos sectores no es más que el vaciamiento cultural y el desprecio a la memoria, la exigencia y el esfuerzo, lo que repercute negativamente en el alumnado más desfavorecido, porque si en la escuela no se les proporciona conocimientos, no podrán encontrarlos en otro sitio. De hecho, no hay una apuesta clara por racionalizar, disminuir o mejorar los currículos, que sería lo conveniente y necesario.

En definitiva, es un paso tibio hacia adelante, pero con muchos pasos a recorrer. Y, a pesar de ello, a pesar que no se avanza nada en la reversión de la privatización de la enseñanza, que se consolida la doble red financiada con fondos públicos y que, de hecho, se reconoce la permanencia de la educación privada concertada, la patronal de la escuela concertada ha declarado la guerra a la nueva ley, ha creado una plataforma y ha convocado numerosas protestas aduciendo medidas que ni siquiera se corresponden con la realidad de la ley, ya que “ni se quita el castellano, ni desaparecen los centros de educación especial, ni se suprimen los conciertos, ni se elimina religión” ¿Por qué protesta, pues, la patronal concertada y la iglesia si es una ley casi hecha a su medida?, se preguntan algunos.

Han aparecido también críticas sobre la necesidad de pactar las leyes educativas, para no tener que deshacerlas cada cambio de gobierno. Y es verdad que sería muy conveniente una ley que pudiera ser aceptada y mejorada en los sucesivos gobiernos, sin tener que cambiarla cada vez, pero el problema es que, con estos mimbres, con esta oposición, con esta derecha y estas patronales religiosas que defienden con uñas y dientes sus privilegios, sus negocios y su poder para transmitir su ideología a los futuros jóvenes, digo, con estos mimbres es imposible hacer ningún pacto.

La cuestión de la doble red educativa, de la segregación social que ello conlleva y del supuesto “derecho a elegir” son temas que, en este país, se han permitido por demasiado tiempo. Las izquierdas, en general, han sido poco agresivas y han denunciado poco lo que ello comporta, y ahora es mucho más difícil revertir la situación ya que hacen valer sus “derechos adquiridos”.  No deja de ser curioso, y terrible a la vez, que una de las protestas que esgrimen las organizaciones de la concertada es que la nueva ley los considera “subsidiarios” de los centros públicos, cuando en realidad nacieron justamente para ser esto: subsidiarios, para poder escolarizar a toda la población en un momento en que las escuelas públicas no podían atender a todo el alumnado.

Necesitamos, no solamente avanzar más en los diversos aspectos antes mencionados, sino, sobre todo, hacer mucha pedagogía y cambiar el discurso. Es necesario dotar a la educación pública de todos los recursos necesarios y convencer a la mayoría de la población que la escuela no tiene que ser un reflejo de la familia, sino un lugar en donde se aprenden conocimientos y valores compartidos con la sociedad, un lugar donde se abren las mentes y no una continuación de la ideología de los padres y madres. Es necesario convencer que la socialización entre diferentes culturas, ideologías, clases sociales, religiones, sexos, identidades, etc. Es una gran riqueza y es lo que permite una sociedad cohesionada y una juventud sabia y crítica. Y ello sólo puede hacerlo la educación pública.

Seguiremos insistiendo. Nos jugamos el futuro.

  • Rosa Cañadell. Llicenciada en Psicologia. Profesora. Exportaveu d’USTEC.STEs. Articulista. Membre fuundador del Seminari ïtaca d’Educació Crítica (SIEC). Defensora de l’educació pública. 

Fuente: https://kaosenlared.net/lomloe-nueva-ley-de-educacion-una-tibia-recuperacion-de-lo-perdido/

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¿Volver a las aulas?

Sí, porque es en el aula, laboratorio, biblioteca, centro de prácticas, patio, comunidad donde el docente conoce a sus estudiantes y su evolución académica de manera objetiva, y donde el niño, niña, joven puede socializar bajo el espacio educativo.

Sin embargo, las preguntas deberían ser: ¿qué condiciones y garantías necesitamos para volver a las aulas? ¿Con qué propuesta educativa y pedagógica vamos a retornar? ¿Con qué capacitación docente? ¿Qué asistencia deben desarrollar los establecimientos educativos luego de un periodo de dislocación? ¿Cuál es la propuesta de reinserción educativa para quienes salieron del sistema educativo?

Necesitamos mirar al Sistema Nacional de Educación de manera global. Según datos oficiales de MinEduc, durante el año lectivo 2018-2019, el número de estudiantes fue de 4’581.835, de los cuales el 24% estaba matriculado en instituciones educativas del área rural; mientras el número de docentes dentro del Sistema Nacional de Educación fue de 217.748, de los cuales 169.559 docentes corresponden a la educación pública o fiscomisional. La distribución de los docentes por área geográfica demuestra que 7 de cada 10 trabajan en instituciones educativas del área urbana. Mientras el número de establecimientos educativos representó 16.301 instituciones entre todos los sostenimientos, de las cuales el 46% está ubicado en zonas rurales.

Por ahí se ha iniciado el retorno, mediante un grupo de instituciones ubicadas en el área rural; un segundo grupo más reducido son los establecimientos particulares que comienzan a enfrentar posibles casos de contagios en el interior del plantel. La realidad demanda al Gobierno asumir la educación como responsabilidad central del Estado, eso significa: articulación entre los distintos sistemas, destinar presupuesto con eficiencia y eficacia, vincular y fortalecer al sistema de salud y educación pública, promover un sistema educativo que responda a las necesidades sociales en sus diversos aspectos y que ubique a la tecnología al servicio de la pedagogía, ya que también se ha demostrado que la enseñanza telemática versus enseñanza presencial está siendo utilizada para ocultar los problemas estructurales de nuestro sistema educativo. No podemos seguir alabando desde el discurso la enseñanza telemática, eso en los hechos ha significado empobrecer aún más nuestro modelo educativo. Mientras no se pueda volver a las aulas por la pandemia, es urgente dotar a los estudiantes de los sectores populares con las herramientas tecnológicas necesarias e internet gratuito para cerrar la brecha digital.

Es menester señalar que cuando se esgrime desde la autoridad el supuesto derecho de madres o padres para decidir el retorno a las aulas, así sea bajo un plan piloto, se está falseando el debate. Ya que la única elección posible está entre regresar y no regresar. Dejando en segundo plano qué garantías se necesitan y quién es el responsable de darlas, o si es el momento oportuno. Por ahí debería partir una decisión científica y técnica, vinculados el anhelo y necesidad de volver a las aulas. (O)

Fuente: https://www.eluniverso.com/opinion/2020/11/27/nota/8063164/volver-aulas

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Depresión severa, deficiencias cognitivas, riesgo de suicidio

Por: Conocimiento Libre

El domingo 22 de noviembre de 2020 se cumplirán doce meses desde que médicos de todo el mundo escribieron a la ministra del interior británica, Priti Patel, para solicitarle poner fin de inmediato a la tortura y abandono médico de Julian Assange.

Desde entonces, Doctors for Assange ha advertido en repetidas ocasiones que el abuso documentado de los derechos humanos del Sr. Assange, incluida su detención en la prisión londinense de alta seguridad de Belmarsh1, es perjudicial para su salud y su propia supervivencia. Nuestros avisos han incluido cartas a los gobiernos, comunicados de prensa, declaraciones públicas y entrevistas, así como dos llamamientos en la destacada revista médica The Lancet. Distintos abogados y políticos han hecho referencia a nuestra preocupación en los medios de comunicación.

En la actualidad, un año después, la tortura y la nula atención médica de Assange lejos de reducirse se han intensificado. Continúa arbitrariamente privado de libertad en la prisión de Belmarsh, según ha determinado el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de las Naciones Unidas, encarcelado por ejercer una actividad periodística que era legal cuando y donde tuvo lugar y que así sigue siéndolo. Para el Relator Especial de la ONU sobre la Tortura Assange corre riesgo de morir y es víctima de tortura psicológica.

El Home Office de Priti Pavel no respondió de forma directa a nuestra carta, pero hizo una declaración a la prensa el 25 de noviembre de 2019: “Las alegaciones a la supuesta tortura a la que estaría sometido Julian Assange carecen de fundamento y son completamente falsas. Reino Unido está comprometido con el principio de legalidad y se asegura de que nadie esté por encima de dicho principio”.

Seamos claros: cuando Doctors for Assange escribió a la ministra del interior, el Sr. Assange ya había sido evaluado como víctima de tortura psicológica y seguía siéndolo.  No se trataba solo de que hubiera sido sufrido tortura, sino de que estaba siendo sometido a una tortura continuada, como es el caso hasta nuestros días.

El gobierno británico ha recluido a Assange en la prisión de alta seguridad de Belmarsh en deferencia a una solicitud de extradición del gobierno estadounidense basada en acusaciones políticas controvertidas que carecen de precedente, todo ello en represalia por ejercer un periodismo de interés público que ha sido merecedor de premios. Julian Assange es, sencillamente, un prisionero político de la “relación especial” entre Reino Unido y EE.UU.

Y, sin embargo, ninguna de las condiciones médicas y psicológicas detalladas en nuestra primera carta ha sido adecuadamente abordada. Tampoco el gobierno australiano ha intervenido en defensa de su ciudadano a pesar de nuestra solicitud y otras solicitudes similares.

Assange no solo permanece en aislamiento, en una reclusión solitaria que recientemente se ha incrementado de 23 a 24 horas. Su vida corre peligro a cuenta del covid-19 dada su enfermedad pulmonar crónica y probable inmunodepresión debida a una prolongada tortura psicológica. Cumple con todos los criterios internacionales para la liberación de prisioneros vulnerables a la vista del covid-19. A pesar de ello, se le ha negado la libertad urgente bajo fianza aunque el pabellón penitenciario en el que está recluido haya tenido casos de covid-19 en noviembre de 2020. Tanto su madre como su compañera sentimental han expresado justificadamente que temen por su vida.

En Doctors for Assange compartimos esos temores, basados en numerosas consideraciones médicas, y queremos conmemorar el año cumplido desde aquella primera carta renovando nuestro llamamiento para que Julian Assange sea liberado de su cautiverio de forme inmediata.

Predecibles daños médicos y psicológicos

Dada su continuada tortura y la falta de atención médica a la que está sometido, no es raro que en el tribunal donde tuvieron lugar las audiencias para su extradición en septiembre de 2020 se escucharan evidencias de un grave sufrimiento psicológico y médico, que conlleva un elevado riesgo de suicidio. De hecho, diversos expertos médicos testificaron que Assange sufre muchos de los síntomas médicos, psicológicos y cognitivos que Doctors for Assange lleva señalando en los últimos doce meses.

En virtud de los abusos continuados al derecho a la salud a los que está sometido el Sr. Assange a pesar de nuestras advertencias, era previsible que el tribunal escuchara en septiembre que el acusado sufre depresión severa, trauma, riesgo de suicidio y deficiencias cognitivas que afectan a su concentración, a su memoria y a su expresión verbal.

En una carta ampliamente difundida dirigida al gobierno de Australia en diciembre de 2019, Doctors for Assange manifestó que el tratamiento recibido por Assange por parte de gobiernos y autoridades judiciales y carcelarias (arbitrariedad, miedo constante, amenazas y trauma y aislamiento prolongado)

* podría causarle “indefensión extrema, desesperación y desestabilización, afecciones todas ellas relacionadas con el suicidio”

*podría provocar que “el propio deseo de vivir se vea fatalmente debilitado”.

*”puede causarle una grave discapacidad cognitiva, incluyendo déficits de atención, memoria y concentración”, lo que afecta a “la capacidad de la persona de razonar, pensar y hablar”.

Vulnerable a daños psíquicos

El tribunal escuchó asimismo que Assange sufre de psicosis en forma de alucinaciones, algo muy preocupante, también para cualquier persona o para cualquier autoridad que tenga el deber de velar por la salud de Assange, ya que se sabe que las condiciones de su detención pueden precipitar la psicosis. Diversos miembros de Doctors for Assange han avisado en comunicados públicos y entrevistas de que el aislamiento prolongado, como el impuesto a Assange, puede provocar alucinaciones y psicosis en individuos vulnerables.

El tribunal también escuchó que Assange es vulnerable no solo a las alucinaciones y al covid-19, sino también a la depresión y al suicidio. Varios expertos testificaron que Assange tiene un historial de depresión y alucinaciones, antecedentes familiares de suicidio y ha sido diagnosticado con el trastorno del espectro autista (TEA), en concreto de síndrome de Aspergen. Los expertos explicaron al tribunal que el diagnóstico de TEA le sitúa en un riesgo de suicidio nueve veces superior al de la media.

Vulnerable al suicidio

En base a las evidencias médicas, Doctors for Assange coincide con los testigos expertos en que Julian Assange tiene muchas probabilidades de sucumbir a los impulsos suicidas si se confirma la extradición a EE.UU. No obstante, eso no quiere decir que las condiciones actuales de su detención, que constituye una “privación arbitraria de libertad” según el Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria de la ONU, no supongan de por sí un riesgo sustancial.

Doctors for Assange quiere añadir que su vulnerabilidad al suicidio se ha visto agravada por el abandono médico que hemos documentado y denunciado repetidamente. Se sabe que la enfermedad física incrementa el riesgo de suicidio, especialmente cuando se juntan múltiples dolencias. La prolongación del abandono médico de Julian Assange al mantenerlo encerrado en la cárcel de Belmarsh (en lugar de liberarle para que pueda recibir el adecuado tratamiento médico) constituye un riesgo adicional para su salud psicológica y mental, con consecuencias potencialmente fatales.

Vulnerable daños físicos

En marzo de 2020 Doctors for Assange emitió una declaración en la que detallaba la vulnerabilidad médica de Assange ante el covid-19.

En el tribunal de Old Bailey también se dijo Assange se rompió una costilla cuando se ataba los cordones de los zapatos y que sufre de osteoporosis. Doctors for Assange ya había advertido de la posibilidad de que Julian Assange tuviera problemas en los huesos al haber sido forzado a buscar asilo en la embajada de Ecuador y vivir tantos años sin recibir la luz solar, hacer suficiente ejercicio o suficientes cuidados médicos.

Deber de cuidar

Dada su vulnerabilidad, las autoridades y los gobiernos responsables del bienestar de Assange tienen el deber y la responsabilidad de evitar acciones que pudieran dañar aún más su salud física y psicológica.  A pesar de que un testigo de la acusación sostuvo que si los médicos que le trataban no recomendaban su ingreso hospitalario sus síntomas no podían ser graves, las pruebas disponibles indican precisamente lo contrario: que esas recomendaciones se realizaron, por ejemplo, en septiembre de 2015, en enero de 2018 y en junio de 2018.  Incluso esa necesidad fue documentada en nuestra carta al gobierno británico de noviembre de 2019 y es una de las razones de nuestras cartas a The Lancet, en las que hacíamos referencia a la tortura y abandono médico del Sr. Assange, instrumentos utilizados para maltratarle y causar su sufrimiento, de los que muchos funcionarios son cómplices.

Nuestras recomendaciones médicas

A la vista de las evidencias médicas y el cada vez más numeroso historial de tortura psicológica de Assange y de falta de cuidados médicos, corresponde a las autoridades del gobierno británico, incluyendo a los responsables directos de su atención médica, abstenerse de situarle en una situación de mayor riesgo en una prisión de alta seguridad, siendo como es una persona no violenta en prisión preventiva, sin ningún cargo pendiente por la ley británica y que ha sido detenido exclusivamente por controvertidas ofensas políticas bajo la arcaica y draconiana Ley de Espionaje de EE.UU. de 1917.

Por lo tanto, Doctors for Assange se une a destacadas autoridades mundiales en el campo de los derechos humanos y de la libertad de prensa para solicitar la liberación de Assange de su prisión y la negativa a extraditarle por su actividad editora. Como mínimo, Julian Assange debería pasar urgentemente a arresto domiciliario por razones médicas, en consistencia con su derecho humano a la vida y a la salud y en consonancia con la inviolable obligación médica de no causar daño.

Doctors for Assange agrupa a médicos de todo el mundo que se unieron en octubre de 2019 para hacer pública su preocupación por la salud de Julian Assange y condenar las violaciones a su derecho de no sufrir tortura, su derecho a la salud y su derecho a la confidencialidad médico-paciente. Se web es www.doctorsassange.org

Fuente: https://doctorsassange.org/22nov2020/

1. Se conoce a la prisión de Belmarsh como “la mansión de los monstruos”, por la cantidad de asesinos y violadores peligrosos que encierra (N. del T.).

Fuente: https://rebelion.org/depresion-severa-deficiencias-cognitivas-riesgo-de-suicidio/

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Que opinen todos “libremente” (sólo si hay negocio)

“No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu erecho a decirlo” , es la frase se atribuye erróneamente a Voltaire pero en realidad es de su biógrafa Evelyn Beatrice Hall.

Ahora resulta que lo “neutral”es “progre”, que puede decirse cualquier cosa como homenaje al “derecho” (aparentemente democrático) de permitir que cualquiera diga lo que se le antoje, en cualquier lugar y a cualquier hora. Que bajo el argumento, siempre en abstracto, de la “libre expresión” (¿de quiénes?) hay que darle palestra a los dichos (y hechos) que le salgan de las amígdalas a quien consiga, gratis o pagado, un altavoz. En suma, parece muy “pluralista”, ser copartícipe de la neo-colonización ideológica que habíamos acordado no volver a permitir en nuestras vidas. Resulta que ahora es de gente “abierta”, reducir la democracia al oficio -rentable- de quedar bien con todos. Los sirvientes de los medios profesan su voltreanismo con aire mesiánico.

En auxilio de semejante mascarada, “ni tardos ni perezosos” los mercenarios disfrazados de periodistas se procuran un “punto medio” (inexistente por otra parte) para granjearse “audiencias plurales” y no exactamente porque respeten las diferencias tanto como adoran los puntos del rating. Ya aprendimos lo suficiente del mercado de la “opinión pública” como para creer en la buena voluntad pluralista esos que, en realidad, inclinan todas las balanzas de sus intereses al lado del negocio, sea éste mercantil o político… o todas sus combinaciones. No compremos emboscadas del liberalismo mediático de comerciantes equilibristas.

Convencidos de que pontifican argumentos incontestables, algunos pícaros de los “mass media” han encontrado un camino “verosímil” para garantizarse amplitud de clientelas. Dan lugar a unos y otros por “igual” con un zopenco “sentido común” hijo del desparpajo y disfrazado de “librepensador”: “todos pueden decir lo que se les dé la gana”; que se es “libre de opinar” y que, al amparo del subjetivismo y el individualismo (“todo es según el color del cristal con que se mire”). Sueltan la lengua bajo el capricho de conspiraciones o compulsiones. Vivimos bajo el imperio de un verdadero torneo de irresponsabilidades lenguaraces. En especial cuando de detecta que, en una controversia asimétrica, el “más fuerte” procede de manera feroz, grosera y ultrajante, que se pasa de una discusión al ataque -e insulto- personal. Aunque parezca muy “educadito”, haciéndose pasar por democrático el oficio de vender publicidades o propagandas, a tiros y troyanos.

Es inaceptable que, sea quien fuere, convoque al asesinato de personas o de grupos, lo disfracen como lo disfracen. Es inaceptable la burla, el linchamiento o la calumnia. Es inaceptable la apología del hambre, la pobreza o la explotación de las personas bajo el interés de unos cuantos magnates. Es inaceptable la violencia verbal o física, la tortura, la persecución y el espionaje. Es intolerable la destrucción de los ecosistemas, el dispendio de los recursos naturales y el tráfico de especies. Es inaceptable la trata de personas, la esclavitud de los pueblos frente a las narco-dependencias y los narco-negocios. Es inaceptable todo aquello que denigre a la especie humana, omita sus derechos fundamentales y pretenda frenar el desarrollo colectivo para, a cambio, privilegiar el lujo y el monopolio de unos cuantos. Semejante in-aceptabilidad es histórica y recorre las entrañas de las más cruciales luchas en el ascenso humano aún incompleto y demorado. No es aceptable que le pongan micrófonos a los paladines de lo anti-humano. Aunque tengan discursos muy bien enmascarados y mucho dinero.

Crece la humanidad cuando fija posiciones firmes e irreconciliables como lo hicimos contra el nazi-fascismo. Crece cuando abraza la democracia participativa y se ocupa de garantizar lugar a las razones que piensan e incluyen a todos. Crece la especie humana cuando se compromete, y no transige, en defender la vida y el buen vivir, no cuando se traiciona todo para entregar negocios a cofradías de mafiosos. Lleven el apellido que lleven. Nuestra historia es la de una especie que asume decisiones y las desarrolla de manera dialéctica… superadora. No habría civilizaciones sin una estructura y superestructura, enormes, descansadas en compromisos irrenunciables.

Algunos ahora (no sin hacerse sospechosos) vociferan la defensa de espacios para escuchar lo “diferente” que, ya desenmascarando, no es sino dar micrófono a criminales imperdonables aunque algunos gocen de libertades arropados por el jet set de la impunidad y la impudicia. Son corifeos retrógradas que en nombre de un liberalismo (de los negocios) pavimentan la libre circulación de ofensivas ideológicas contra la especie humana toda y contra sectores específicos víctimas de las canalladas del sistema. Y ganan fortunas con eso. Hay ejemplos a raudales. Tal estrategia, que no es nueva, se renueva según las urgencias de las derechas que no encuentran cuadros nuevos y se ven obligadas a resucitar a sus muertos vivientes envueltos en celofanes demagógicos. Levantan a sus cadáveres ideológicos para que den conferencias, seminarios y ruedas de prensa. Los insertan en todo tipo de programaciones televisivas o radiofónicas, de prensa escrita o de “redes sociales”. Sacan a pasear a sus difuntos intelectuales para que esparzan las pestes (que creímos superadas) como si fuesen baluartes filosóficos o “tesoro de la juventud”. Y hay charlatanes mercenarios, que limosnean rating a cualquier precio, muy prestos a bajarse los pantalones para hacer de “patiños” ideales al portavoz de las canalladas que lavaran la cara de sus crímenes… ante públicos “pluralistas”. Dicen que tienen “todo el derecho”. Y no lo tienen. Que lo decidan las víctimas.

No es aceptable decir cualquier sandez y menos aceptable es su defensa desvergonzada. Aunque se tengan títulos o licencias. Aunque se digan en tono “culto” o con histrionismo de erudito. Es imperativo sostener mucha firmeza en este terreno. Nos han asfixiado con su verborrea estiércol. No se trata de prohibir las ideas ni el derecho a sostenerlas libremente, de lo que se trata es de asegurarse de que, tales ideas, no trafiquen impúdicamente para infligir más penurias a los más débiles, ni más opresión a los históricamente oprimidos. Ofende la inteligencia de los pueblos que han debido fumarse, hasta el hartazgo, las justificaciones más obscenas del capitalismo en todas sus variedades. Hay que dejar en el mausoleo de la manipulación la “buena voluntad” volteriana y, a cambio, “con los pobres de la tierra la suerte echar”. Y más que ocuparse de dar micrófono a los canallas, hay que expropiarlo desde las luchas sociales que realmente tienen cosas nuevas para decirle a la Historia toda. Hay que democratizar las herramientas de comunicación y de producción de sentido. No más emboscadas plañideras defensoras de la libertad burguesa. Hay que democratizar la palabra. Ponerle a los micrófonos la semántica emancipadora de pueblos en combate contra la dictadura eterna del discurso de los mismos. Los de siempre.

Fuente: https://rebelion.org/que-opinen-todos-libremente-solo-si-hay-negocio/

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A la Inteligencia Artificial le falta sentido común

Aunque se han registrado notables avances en cuanto al procesamiento del lenguaje natural, los dispositivos de Inteligencia Artificial no disponen aún del sentido común necesario para comprender la comunicación humana.

Los robots y otros dispositivos que trabajan en base a los desarrollos de la Inteligencia Artificial han progresado considerablemente en los últimos años en cuanto al procesamiento del lenguaje, pero carecen de una habilidad básica para desenvolverse de manera solvente al comunicarse con el ser humano: sentido común.

De acuerdo a los resultados de una investigación realizada por científicos de la Universidad del Sur de California, en Estados Unidos, las máquinas generan oraciones sin sentido y no conectan con la vida humana cotidiana.

Existen generadores de textos por máquina que se sustentan en desarrollos de Inteligencia Artificial para crear piezas textuales con coherencia y lógica, pero más allá de estos avances la realidad es que los dispositivos robóticos no entienden en profundidad aquello que leen o redactan.

Obtienen su habilidad de la repetición de patrones que han adquirido en sesiones de entrenamiento o a través de técnicas de aprendizaje profundo, pero les falta algo básico: el sentido común que otorga el conocimiento de la realidad cotidiana.

Perros que lanzan frisbees

Según un comunicado, los investigadores estadounidenses han comprobado mediante diferentes experimentos que las máquinas reconocen las palabras y las agrupan lógicamente, pero fallan cuando debe aplicarse el sentido común. Por ejemplo, al proponerles que construyan una oración a partir de las palabras «perro, frisbee, lanzar, atrapar», una de las respuestas fue la frase: «Dos perros se lanzan frisbees».

Aunque la misma tiene lógica en función de la combinación de los vocablos aportados y en cuanto a la sintaxis, no dispone de sentido común: las máquinas no saben que los perros no pueden lanzarse frisbees entre ellos. Esto deja en claro que los dispositivos necesitan adquirir el conocimiento intuitivo de la vida humana cotidiana para poder llegar a comunicarse de una forma convincente y natural.

Los bebés y los niños desarrollan sus habilidades comunicacionales a partir de la capacidad de componer oraciones utilizando conceptos comunes, que reconocen en el entorno que los rodea.

De esta forma, un niño sabe que los perros no pueden lanzarse frisbees porque lo ha experimentado en su vida diaria, al entrar en contacto con sus propias mascotas, mediante la observación directa o porque sus padres se lo han remarcado. ¿Podrían las máquinas y los dispositivos de Inteligencia Artificial adquirir esta capacidad en algún momento?

Sin sentido común

Los expertos de la Universidad del Sur de California quisieron comprobarlo, o como mínimo determinar el estado actual de estos sistemas y conocer cuánto camino les queda por recorrer. Desarrollaron un sistema artificial de generación de textos denominado CommonGen, y lo probaron en diferentes circunstancias.

Los especialistas explicaron que su sistema se puede utilizar como punto de referencia para probar el sentido común generativo de las máquinas. Los investigadores presentaron un conjunto de datos con 35.141 conceptos, asociados mediante 77.449 oraciones.

Los resultados indicaron que incluso el modelo de mejor rendimiento alcanzó solamente una tasa de precisión del 31,6%, frente al 63,5% alcanzado por los seres humanos bajo las mismas condiciones.

Errores tontos

De acuerdo a Bill Yuchen Lin, uno de los especialistas responsables de la investigación, “fue sorprendente comprobar que las máquinas no pudieran recordar un simple conocimiento basado en el sentido común, el cual indica que un humano lanzando un frisbee debería ser mucho más razonable que un perro haciéndolo. Y esto a pesar de haber sido entrenadas al respecto”, explicó.

“Descubrimos que incluso el modelo más sólido y efectivo, después de entrenar con un gran conjunto de datos y en base a técnicas de aprendizaje profundo de vanguardia, aún puede cometer errores tontos”, agregó.

Los científicos seguirán trabajando a futuro en nuevas técnicas de entrenamiento, buscando descubrir finalmente si el límite de la Inteligencia Artificial es el sencillo y cotidiano sentido común humano.

Referencia

CommonGen: A Constrained Text Generation Challenge for Generative Commonsense Reasoning. Bill Yuchen Lin, Wangchunshu Zhou, Ming Shen, Pei Zhou, Chandra Bhagavatula, Yejin Choi and Xiang Ren. arXiv (2020).

Imagen de portada:

A pesar de los avances en el procesamiento del lenguaje en los sistemas de Inteligencia Artificial, las máquinas siguen produciendo oraciones sin sentido común como: “Dos perros se lanzan frisbees el uno al otro”. Ilustración: Adriana Sánchez.

Video y podcast: editados por Pablo Javier Piacente en base a elementos y fuentes libres de derechos de autor.

Fuente: https://tendencias21.levante-emv.com/a-la-inteligencia-artificial-le-falta-sentido-comun.html

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Contra el insondable nihilismo que prevalece, precisamos una cultura gaiana

Por: Jorge Riechmann 

Lo ecológica y socialmente necesario es cultural y políticamente imposible. Scranton tiene razón: nos hemos metido en una trampa de la que no podremos salir. Y Greta Thunberg tiene razón: hay que pelear hasta el final.

I

Si es que queda algo más que desechos y detritus. Anotaba José Jiménez Lozano hace años, a propósito de la cultura europea, en sus Cuadernos de letra pequeña: “Primero hablemos, muy en serio y muy despacio, de Auschwitz y Gulag, y sus entornos culturales, y luego hablamos de cultura, si es que, después de aquello, queda algo más que desechos y detritus de ella”. Es un buen criterio, que deberíamos actualizar –en una situación histórica que aún se ha ensombrecido mucho más–: hablemos muy en serio y muy despacio de caos climático, de Sexta Gran Extinción, del Mediterráneo como cementerio marino, del ecocidio más genocidio que estamos organizando, del carácter exterminista del capitalismo; y luego hablemos de cultura española y europea –“si es que queda algo más que desechos y detritus de ella”–.

II

Nihilismo insondable. Subraya el escritor alemán Reinhard Mohr que todos los esfuerzos por alcanzar los objetivos de protección del clima (esfuerzos mucho más serios y continuados en su país que en España, por insuficientes que resulten) “chocan una y otra vez con la realidad de una sociedad industrial, de servicios y de consumo altamente compleja”, donde los intereses no pueden armonizarse de la noche a la mañana. Y concluye: “Por cínico que parezca, hasta dentro de varias décadas no se sabrá si se puede hacer lo bastante para evitar que el clima evolucione hacia la catástrofe”. En realidad el adjetivo adecuado no es cínico, sino nihilista. No acabamos de calibrar la profundidad del nihilismo de la cultura dominante, antes dispuesta a la inhabitabilidad de la Tierra y la extinción de la especie humana que a cuestionar el capitalismo.

III

Sería triste que desapareciéramos como especie. Preguntan a la astrónoma Priyamvada Natarajan a qué tiene miedo una cosmóloga como ella, y la científica de origen hindú responde: “No tengo miedo a ningún fenómeno cósmico. Temo el cambio climático y el hecho de que, a pesar de que vamos entendiendo lo que le estamos haciendo al planeta, no movemos un dedo para revertirlo. Estamos paralizados. Siento mucha decepción con EEUU. No sé cuántas catástrofes hacen falta para que actuemos. No me gustaría que desapareciéramos como especie…” Claro, amiga, a quién le gustaría: pero vamos encaminados hacia ello (¿3, 4, 5ºC por encima de las temperaturas preindustriales?). No deberíamos temer a nada más que a nosotros mismos –pero ni siquiera nos atrevemos a mirarnos en el espejo… Da igual que seamos Homo sapiens con capacidad de raciocinio. A efectos sistémicos, nos comportamos con la inteligencia de una ameba (la Gran Ameba de Nate Hagens). Esto ha hecho de nosotros el capitalismo.

IV

Creer antes que juzgar. “Aún no es tarde” ¿responde al análisis de la realidad, o es básicamente una frase motivacional?

Señalaba el ecólogo Vitousek (en su artículo “Beyond global warming: ecology and global change”) que somos la primera generación que, de forma consciente, sufre las consecuencias del “cambio global” (eufemismo por la crisis ecológico-social), pero somos también la última generación con herramientas para cambiar significativamente buena parte del proceso de degradación, si pasamos a la acción. Eso lo escribió en 1994… hace una generación (o más, según cómo echemos las cuentas).

Bernard Charbonneau advirtió en El Jardín de Babilonia (1969): “La única oportunidad que tiene el espíritu humano es mirar al sol directamente y optar, si es preciso, por una verdad aparentemente mortal antes que por una mentira salvadora”.

Vaclav Smil, el famoso investigador checo-canadiense sobre energía y sociedad, declaró –en una entrevista a Science en 2018– que él nunca se había equivocado en cuestiones de energía y medio ambiente, porque no tenía nada que vender. Es una lección que tendríamos que poder asimilar: no mezclar análisis con gustos y preferencias, en la medida de lo posible.

“Todo el mundo prefiere creer antes que juzgar”, decía ya Séneca, mucho antes de la Ilustración europea del XVIII. Pero en el esfuerzo por superar nuestra pereza cognitiva nos jugamos lo que significa ser humano.

V

Historia de nuestras izquierdas en los dos últimos siglos. Absortos en los importantes debates sobre si socializábamos o no los principales medios de producción, se nos olvidó la cuestión esencial: cómo habitar la Tierra.

VI

Fractura metabólica extralimitación. Con la Revolución industrial capitalista, fractura metabólica (en el intercambio de estas sociedades con la naturaleza) y puesta en marcha de un dispositivo fosilista de crecimiento que conduce inexorablemente a la extralimitación (overshoot). Éstas son las dos cuestiones clave para nuestra “trampa del progreso” (Ronald Wright), las dos nociones básicas para explicar en el plano material el ecocidio (sin entrar en el complejo asunto de los valores y cosmovisiones).

VII

Cuatro años. Supongamos que llenamos el depósito de un automóvil con cuarenta litros de gasolina (más o menos equivalentes a cuarenta de petróleo), dispuestos a “quemar kilómetros” –como tanta gente hace por simple aburrimiento–. Pues bien, la energía que contiene ese precioso líquido equivale casi a cuatro años de trabajo físico humano, en semanas laborales de cinco días. (Un barril de petróleo, 159 litros, equivale a 1.700 kWh, y una jornada de trabajo pone en juego 0’6 kWh de energía metabólica.) El ensayista Nate Hagens llama a menudo, con razón, la atención sobre la abundancia energética casi inimaginable (e irrepetible) sobre la cual hemos construido nuestras muy frágiles sociedades.

Se podría decir también de esta manera: la gran mayoría de los recursos sobre los cuales hemos construido nuestro Progreso no tienen que ver con la inteligencia, sino con la fuerza bruta (energética). Y la inteligencia no nos da ni siquiera para percatarnos de ello, y asumir las (duras) consecuencias de esta Trampa del Progreso. Antonio Turiel nos ilustra sobe todo esto en Petrocalipsis (2020).

VIII

Ecofeminismo de subsistencia. “Muchos son los problemas, una la solución: economía mapuche de subsistencia” (reza uno de los ARTEFACTOS del poeta chileno Nicanor Parra). Pero no hemos hecho el menor caso a las personas sabias que nos han señalado caminos practicables de ecosofía decrecentista. También María Mies y Vandana Shiva (su libro Ecofeminismo se reeditó en castellano en 2016) apuntan a eso: de forma sustentable, podríamos estabilizar economías de subsistencia modernizadas, con energías renovables y tecnologías intermedias… pero no las economías industriales hipertecnológicas que parecen el único horizonte posible a la cultura dominante.

IX

Nadie quiere oír hablar de campesinización. El sentido común dominante da por sentado que el trabajo se convertirá en una suerte de bien escaso, y que el problema será la inexistencia de demanda solvente para consumir lo que produzcan los robots. Y sin embargo será menester trabajar cada vez más, a medida que avancemos en el descenso energético (el pico del petróleo crudo de mejor calidad se alcanzó hacia 2005, y probablemente ya estamos en el pico de todas las clases de petróleo y sucedáneos del mismo). Ciertamente, eliminar producciones superfluas puede ayudar a restablecer un equilibrio; y en cualquier caso necesitamos repartir el empleo y redistribuir los tiempos (de trabajo, de cuidado, de ocio, de participación sociopolítica) como un proyecto de sociedad. Pero eso no cambia el fondo del problema… Las sociedades agrarias preindustriales destinaban alrededor de un 80% de su fuerza de trabajo a la producción de alimentos; no cabe asegurar que un escenario de descenso energético vaya a dar en una relación muy diferente. Emilio Santiago Muíño, a partir de su intenso y extenso análisis de la experiencia cubana en el “período especial” (Opción Cero, 2017), estima que una sociedad industrial que tuviese que abandonar bruscamente la agricultura industrial petrodependiente y realizar una transición agroecológica que prescindiera de combustibles fósiles debería dedicar un 60% de su población activa a la producción de alimentos (y contar con suficientes animales de labor, cabe suponer).

X

Nuestro extravío. El concepto clave no es “electromovilidad”: es menos movilidad. No es “turismo consciente”: es menos turismo. No son “finanzas solidarias”: es expropiar la banca privada. No es “economía verde”: es contracción económica de emergencia. No es “desarrollo sostenible”: es construir resiliencia ante el colapso ecosocial, decrecer de forma justa y ordenada.

El planeta Tierra da para ocho mil millones de Homo sapiens viviendo, en lo material, ascéticamente. No da para generalizar los lifestyles de clase media occidental que el capitalismo nos induce a apreciar (y, por descontado, encandilarse con el modo de vida criminal del 1% en la cúspide es trabajar para el crimen). ¿Cambiamos de sistema económico y de forma de vida? ¿O nos dejamos ir al ecocidio más genocidio, a la inimaginable tragedia?

XI

Todos en la Resistencia. Mary Beard pregunta a veces a sus estudiantes: “Si hubieseis vivido en la Francia ocupada por los nazis, ¿qué hubierais hecho?” Todos contestan: formar parte de la Resistencia, claro. Pero nada de eso, basta repasar las estadísticas: hubieran sido indiferentes o colaboracionistas. “Y eso no nos convierte en peores seres humanos”, observa la profesora especialista en el mundo clásico grecorromano. Necesitamos la libertad de esa mirada compasiva y necesitamos también no engañarnos a nosotros mismos. Ni olvidar que esa parte vil –la que nos empuja a la comodidad de ser peores personas– está ahí, y que hay que hacer algo con ella: tanto a escala social –buenas instituciones– como personal –conversión–. Suelo aunar esas dos escalas en el término autoconstrucción: una tarea humana irrenunciable. Y menos que nunca en el Siglo de la Gran Prueba.

XII

Fracasando, que es gerundio. Los movimientos ecologistas han luchado durante más de medio siglo para evitar que sucediese lo que está sucediendo, para evitar que llegásemos donde ahora nos hallamos: el calentamiento global en camino de convertirse en hecatombe climática, el agotamiento de los recursos minerales (comenzando por el petróleo), la destrucción masiva de ecosistemas, suelo fértil, especies, poblaciones y seres vivos; la degradación, el empobrecimiento y el envenenamiento de la biosfera. Han luchado no por “salvar el planeta” (Gaia cuida de sí misma) sino para preservar las opciones de vida buena (para los seres humanos y las demás criaturas), y para evitar el ecocidio. Y los movimientos ecologistas han fracasado, hemos fracasado en esa lucha. El ecocidio (que va de la mano del genocidio humano) está consumándose. Hemos de partir de la constatación de ese fracaso: todo se hizo para intentar evitar lo que está sucediendo, que era perfectamente previsible hace medio siglo. Y ese fracaso tiene consecuencias catastróficas –no para los movimientos, sino para los seres humanos y para el conjunto de la vida en la Tierra.

XIII

Anticapitalistas, como es obvio. El ecologismo (el ecologismo consecuente, no el ambientalismo banal) cuestiona los supuestos básicos de la sociedad en que nos encontramos: el antropocentrismo, el extractivismo, el consumismo, el productivismo, la mercantilización expansiva, la cultura de la competitividad, la tecnolatría, la espectacularización, la hybris humana… Es el más contracultural de los movimientos sociales realmente existentes. Por eso, también el más anticapitalista de estos movimientos.

Salvarse exigiría dejar de pensar en términos de compatibilidad con el capitalismo y hacerlo considerando la compatibilidad con la biosfera. Necesitamos una cultura gaiana (lean por favor Reencontrando a Gaia de Carlos de Castro). Algo que, por desgracia, parece quedar completamente fuera de nuestro horizonte.

XIV

Tanto él como ella tienen razón. Lo ecológica y socialmente necesario es cultural y políticamente imposible. Roy Scranton tiene razón: nos hemos metido en una trampa de la que no podremos salir. Y Greta Thunberg tiene razón: hay que pelear hasta el final.

XV

Cambiar de plano. Pero hay que recordar enseguida las palabras de aquel sabio que fue Jesús Ibáñez: “Cuando algo es necesario e imposible hay que cambiar las reglas de juego: para inventar nuevas dimensiones.”

Algo muy similar, decenios antes, había apuntado Simone Weil: “Cuando algo parece imposible de obtener, se hagan los esfuerzos que se hagan, significa que se ha llegado a un límite infranqueable en ese plano, e indica la necesidad de un cambio de plano, de una ruptura del techo. Esforzarse hasta el agotamiento en ese plano, degrada. Más vale aceptar el límite, contemplarlo y saborear toda su amargura”.

Fuente: https://ctxt.es/es/20201101/Firmas/34194/Jorge-Riechmann-dobladillo-medioambiente-cambio-climatico.htm

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