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Evaluación del aprendizaje en tiempos del COVID-19

Por: Rubí Román Salgado

“El examen no es una intención, es un mecanismo. El examen sigue siendo una buena herramienta, pero no es la única. Los exámenes no van a desaparecer”. —Katherina Gallardo.

La evaluación del aprendizaje es un tema sensible que detona reflexiones sobre su ejercicio. Más ahora que las condiciones de trabajo que se tenían en el aula ya no existen en este tiempo de confinamiento. Ante esta situación, la educación en línea está cobrando relevancia para garantizar la continuidad académica en diferentes niveles educativos. Revisar los procesos de la evaluación en esta modalidad virtual se vuelve un proceso reflexivo y de acción indispensable, así lo explicó la Dra. Katherina Gallardo en nuestro webinar de junio.

En esta sesión nos acompañaron alrededor de 1200 asistentes en vivo. Si no tuviste oportunidad de asistir puedes consultar el video aquí en cualquier momento. Fueron 50 minutos de presentación y 35 minutos de la sesión de preguntas y respuestas de la audiencia. La Profesora Katherina compartió aspectos prácticos que te llevarán de manera sencilla y clara al abordaje de cómo proceder desde la planeación, la instrumentación y el ejercicio de los principios éticos de la evaluación en esta nueva realidad en los escenarios educativos.

“La modalidad virtual exige mucho más de los profesores, pero también nos permite ser más estratégicos al priorizar lo que aprenderán los alumnos, en el caso de la evaluación, son los procesos de aprendizaje que tendrán que ejercitar los estudiantes y los mecanismos adecuados para lograrlo”.

A continuación, te comparto un resumen de lo que se comentó en el webinar. Sin embargo, te invito a consultarlo para que no pierdas ningún detalle de esta interesante charla. De acuerdo con la Dra. Gallardo es importante abordar con docentes, directivos y personal educativo en general una apreciación holística de los aspectos de la evaluación que cambian en la educación remota o virtual, así como aquellos que se conservan en el marco de esta nueva modalidad.

Una aproximación holística a la evaluación

  • La evaluación del aprendizaje es un ‘arte’. Así lo considera la Dra. Gallardo ya que son diversas variables que se deben tomar en cuenta para la evaluación del aprendizaje. Por ejemplo, la materia que se imparte, la disciplina a la que pertenece, dónde se ubica la materia en el plan de estudios, las regulaciones institucionales, el modelo educativo de la escuela, las intenciones formativas, los mecanismos de evaluación y hasta las creencias personales del profesor sobre lo que es y para qué sirve la evaluación.

  • La evaluación tiene tres intenciones y no cambian en un formato virtual. Independientemente de la modalidad en que trabajemos, presencial o virtual, estas tres intenciones de la evaluación no cambian, se mantienen. Antes se les conocía como los ‘tipos de evaluación’:

    • Intención diagnóstica. Sirve para conocer los conocimientos previos de los estudiantes.

    • Intención formativa. Son los procesos que seguiremos durante el aprendizaje para que los alumnos alcancen de manera eficaz o eficiente los objetivos o competencias.

    • Intención sumativa. Es un panorama final con una visión holística de cómo finaliza el alumno al término del periodo escolar.

  • La planeación sí cambia en un formato remoto o en línea. No podremos repetir lo que hacíamos en la clase presencial tenemos que priorizar y pensar en otras alternativas.

  • La aplicación de la evaluación sí cambia en un formato remoto o en línea. No solo cambia de papel a un formato digital. Hay muchas herramientas con las que se puede facilitar o enriquecer el proceso de evaluación. No se trata de replicar lo que se hace de forma presencial a través de una cámara.

  • La retroalimentación no cambia en un formato remoto o virtual. La retroalimentación es un proceso que ha evolucionado desde la década de los 70 a la fecha. Sin embargo, se debe seguir dando puntualmente a los alumnos para mantenerlos informados con respecto al alcance de los objetivos esperados.

  • Lenguaje para dar una retroalimentación, momentos para dar una retroalimentación y medios. Está relacionado con las palabras y verbos que mejor comprenden los alumnos y que sí funcionan, así como aquellas que no debemos utilizar. Los momentos más adecuados para dar una retroalimentación dada la pandemia y los mejores canales o medios de información y los formatos disponibles.

  • Elabora una tabla de especificaciones. En el video podrás encontrar un ejemplo real para una clase de mecánica de noveno semestre de nivel licenciatura. La tabla de especificaciones describe lo que serán capaces de hacer los alumnos (objetivos específicos o elementos de la competencia), los temas que se cubrirán, el nivel taxonómico, la intención formativa y la intención sumativa.

  • Estándares de ética de la evaluación por parte de los profesores. Está relacionada con los principios éticos de la evaluación en esta nueva realidad en los escenarios educativos. Desde la planeación se debe de considerar la evaluación y no dejarse hasta el último momento.

De esta manera, se espera contribuir a que los docentes tomen mejores decisiones para evaluar el aprendizaje desde su planeación, ejecución y emisión de resultados para la mejora continua de la práctica educativa, considerando las condiciones actuales de confinamiento y estudio en casa.

Katherina Edith Gallardo Córdova es directora del programa de doctorado en innovación educativa de la Escuela de Humanidades y Educación del Tec de Monterrey. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores desde el 2014. Su línea de investigación se enfoca en la evaluación del aprendizaje.

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Fuente e Imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/evaluacion-del-aprendizaje-en-tiempos-de-covid19

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Hacia una pedagogía de los desposeídos, gestar un currículo vivo que no se inmole en el altar de la normativa

Presentamos dos escrituras, un mismo sentido: somos deseo de reconocimiento porque comprendemos existencialmente nuestro potencial creativo. Necesitamos sentir el hedor de nuestro suelo, al decir de Kusch. Necesitamos sufrir con quienes padecen, gozar con quienes gozan, en un entramado de sentires diferentes, pero con la convicción de un “estar” siendo “desposeídos” y, desde ahí, gestar una clase, gestar un currículo vivo que no se inmole en el altar de la normativa.

Es por ello que dos escrituras, con diferentes estilos, alimentan el siguiente texto, bajo las consignas:

  • ¿Es la pandemia contenido de aprendizaje en las escuelas?
  • Acercamiento a una clase del Sur.

 

 

¿ES LA PANDEMIA CONTENIDO DE APRENDIZAJE EN LAS ESCUELAS?

 

Miguel Andrés Brenner

Facultad de Filosofía y Letras

Universidad de Buenos Aires

Julio 2020

 

Pandemia es señal de posibilidad de extinción de la humanidad. Todos somos responsables. ¿Todos? Si todos, nadie. ¿Nadie?

 

La palabra pobre proviene del latín “pauper”, “pauperis”. Significa «infértil». En su origen etimológico “pauper” viene de “pau-per-os”, que produce poco, que no es fértil. ¿Podemos afirmar que el pobre produce poco o es infértil? Seguramente, nadie se expondría así con su voz, ¿o sí? De la misma familia de palabras son los términos pobre, desposeído, desheredado. En la actualidad, podemos señalar, también, la noción de privado, privado-de o despojado, por cuanto las condiciones tecnológicas permiten la sobreabundancia de bienes necesarios.

El ambiente pedagógico favorece la fertilidad o la infertilidad, la privación o el exceso de vida productiva. Así, la educación bancaria se opone a la educación liberadora, en expresión freireana.

Y si hablamos de educación bancaria, ¿acaso no estamos reafirmando la infertilidad, la privación, un modo de ser desheredado de la madre tierra? Cuando no se establecen las condiciones de posibilidad para que el docente pronuncie su propia palabra comunitariamente, cuando no se establecen las condiciones de posibilidad para que el alumno pronuncie su propia palabra comunitariamente, cuando no se establecen las condiciones de posibilidad para que docentes y alumnos – mediando el mismo mundo- pronuncien su propia palabra, entonces, sí, en la praxis se significaría “infertilidad”. ¿O no?

Cuando a los docentes nos “bajan” palabras, ¿es que somos infértiles? Cuando a los alumnos les “bajamos” palabras, ¿es que son infértiles?

Estos interrogantes nos potencian para pensar, para pensar desde los desposeídos. Lo haremos de aquí en adelante.

 

Si alguien desde el exterior es presentado como un académico muy importante, tiene peso en nuestros países del Sur. Si desde el Sur decimos que uno más uno es igual a dos, no tiene relevancia, pero sí la tiene en caso de que lo diga alguien del Norte. Entendamos Norte y Sur como categorías políticas, no geográficas. En este sentido, una pedagogía de los desposeídos tiene que ver con el Sur, con los de abajo, aunque éstos se encuentren en un país del denominado primer mundo.

En esta época de pandemia, del Norte sobrevienen múltiples conversatorios de académicos que bancariamente nos brindan a los docentes ideas pedagógicas para los avatares que nos suceden en la presente emergencia, sin padecer el acaecer del docente enseñando y sus angustias, bajo el peligro de que nosotros tengamos la misma actitud con nuestros alumnos.

Generalmente, los conversatorios durante la pandemia significan reiteraciones de lo mismo, pero reiteraciones no desde el suelo de quien vive y convive con los alumnos de nuestra tierra tan maltratada. Escribir desde la experiencia del Norte, no es lo mismo que hacerlo desde el Sur. Y lo mismo sucede con quieres escriben desde el Sur geográfico, pero no desde el Sur político.

A partir del Sur geográfico, en el contexto del neoliberalismo capitalista, se predicó y predica tanto de la necesidad de “integrarse al mundo”, que ahora sí estamos un poco más integrados, pero en tanto sufriendo esta pandemia, que no respeta ni a ricos ni a pobres, aunque los pobres sufran más por las condiciones de explotación.

Así, los niños ricos, que padecen del “aislamiento”, pueden alimentarse. Los niños pobres, tienen muchas dificultades al respecto. Pero, ni en la escuela presencial ni en esta enseñanza remota de emergencia se les enseña contenidos mediante los que puedan pensar críticamente el por qué. ¿Por qué ellos sí y nosotros no? ¿Qué es lo que comen ellos y qué es lo que comemos nosotros? ¿Con cuáles valores nutritivos y el efecto sobre nuestro organismo vivo y sobre nuestra psiquis? ¿Qué es lo que tendría que pasar para que no haya tanta injusticia?

A los pobres se les enseña desde el niño del Norte y no desde su propia existencia en el Sur.

Frecuentemente en los mencionados “conversatorios” se habla de lo “común”. Preguntamos, ¿qué deseamos, qué soñamos en “común”? Pero eso que se dice “común”, ¿es tan “común”?  En la práctica o praxis de lo “común”, ¿se encuentran nuestros alumnos y cómo se encuentran, nuestros chavos (México), nuestros pibes (Buenos Aires, Argentina), nuestros chinos (Colombia), nuestros cabritos (Chile), nuestros gurises (Entre Ríos y Misiones, Argentina), nuestros mitãita (mitä’i, guaraní)? ¿Qué es lo que desean, qué es lo que sueñan, para poder “todos” desear y soñar en común?

A los pobres se les enseña desde el niño del Norte, no desde su propia existencia en el Sur. ¿Se los mira desde su ser otro, su otredad? ¿Se los escucha desde su ser otro, su otredad?

La mirada es un servicio esencial. La escucha es un servicio esencial. La palabra atenta en la escucha es un servicio esencial.

Cuando aparece la contingencia de emergencia pedagógica, pero se la simula como continuidad pedagógica, se pierde la oportunidad de una crítica/propositiva del sistema educativo, en su concreción del aula escolar. En este caso, ¿es crítica la mirada, es crítica la escucha, es crítica la predisposición a la escucha?

¿Por qué no se escuchan a los alumnos? Existen múltiples conversatorios que bancariamente hablan de la escuela, de los docentes, de los alumnos, pero sin los docentes, sin los alumnos. En el presente texto aludimos a estos últimos.

¿Desde cuáles preguntas podemos, entre otras, escuchar a nuestros alumnos, para evitar el alumnicidio en época de pandemia? Obviamente, hay que adaptarlas a las edades y circunstancias de los alumnos.

  • ¿Qué sentís en esta época de pandemia?
  • ¿Cómo te gustaría que te enseñen?
  • ¿Para qué te gustaría que te enseñen y para qué no?
  • ¿Qué te gustaría que te enseñen tus maestros y que aún no te enseñan?
  • ¿Por qué creés, si no tenés los medios para las clases a distancia, que los que sí los tienen pueden aprender y vos no podés?
  • ¿Alguien te preguntó qué dificultades tenés para aprender? ¿Qué le dirías a tu maestro y a quienes te pregunten?
  • ¿Por qué creés que vos no tenés conectividad y hay chicos de otros barrios que sí la tienen? ¿Qué tendría que ocurrir para que vos también tengas conectividad?
  • ¿Por qué creés que hay chicos que no tienen que salir a trabajar para comer y vos sí, tenés que salir a trabajar?
  • ¿Qué es lo que falta en tu hogar para que puedas aprender mejor? ¿Qué le dirías a quienes tienen muchísimo dinero? ¿Cómo te parece que hicieron ellos para tener tanto, pero tanto, pero tanto dinero, mientras tu familia nada tiene?
  • ¿Qué es lo que falta en tu hogar para que puedas aprender mejor? ¿Qué le dirías a los que nos gobiernan para que nada falte en tu hogar de lo necesario?
  • ¿Hay algo que no te gusta del maestro que te enseña en esta época?
  • ¿Te gustaría ayudar a otros niños como vos? ¿Cómo te gustaría ayudar a otros niños como vos?
  • ¿Te invitaron a dibujar o a pintar lo que sentís en esta época de pandemia? ¿Te invitaron a pensar cómo poder jugar a ayudar a otros niños como vos?
  • ¿Qué creés que comen los niños que no tienen alimentos suficientes? ¿Qué valores nutritivos tienen los alimentos que a vos te dan en la escuela? ¿Por qué otros niños pueden comer bien y vos no? ¿Qué tendría que pasar para que todos puedan comer lo que necesitan para estar sanos? ¿Por qué “siempre” tienen que asistirte para que te alimentes, como si vos y tu familia fueran unos inválidos, o sea, que no pueden valerse por sí mismos?
  • ¿Qué tendría que haber pasado en tu país y en el mundo para que no apareciera esta pandemia? ¿Por qué creés que pasó lo que pasó y que pasa lo que pasa? ¿Y qué tendría que pasar para que no pase esto?
  • ¿Estoy a salvo en esta pandemia? ¿Qué pensás de lo que respondiste?
  • ¿Están ustedes, las personas que cuidan de mí, a salvo? ¿Qué pensás de lo que respondiste?
  • ¿Cómo esta situación afecta a mi vida diaria?
  • Si hay una ciudad tan rica como la Ciudad de Buenos Aires -Capital Federal-, habiendo tanta falta de empleo por el Coronavirus, ¿por qué creés que el Gobierno de la Ciudad no da subsidios a quienes se ocupan de alimentar en los comedores a quienes padecen de hambre? ¿O por qué creés que se hacen obras monumentales, como por ejemplo el “Paseo del bajo” y no dotan de agua potable a los barrios más pobres?
  • ¿Sabías que una próxima crisis mundial puede ser una crisis climática? Preguntale a tu abuelo cómo era el clima cuando él tenía tu edad. (*)
  • ¿Por qué me piden trabajo colaborativo en mi aprendizaje cuando los grandes laboratorios, investigando sobre el coronavirus-19, no colaboran entre sí?
  • ¿Por qué me piden que me lave las manos con jabón cuando en mi barrio no hay agua potable y el jabón es caro? Lo mismo ocurre con el alcohol.
  • ¿Conocés el nombre de algún empresario cuya industria contamina el medio ambiente, la tierra donde vos vivís? ¿Por qué creés que ese señor la contamina? ¿Por qué no conocés su nombre? Si no sabés, preguntale a tus papis.
  • ¿Te lo dicen en algún medio de comunicación o en las redes sociales? ¿Por qué creés que no te lo dicen?
  • ¿Sabías que en Argentina hay lugares, al igual que en China, donde puede haber virus provocado por el afán de ganancias de empresarios a quienes solamente les interesan el dinero? Hay lugares en nuestro país con vacas encerradas y caminando sobre su propia caca, orín, con una invasión de moscas y ratas. De ahí viene lo que comemos. Algo parecido ocurre con los pollos y cerdos. A su vez, para cultivar soja se destruyen bosques, pastizales y humedales, entre otras cuestiones. La pandemia que hoy sufrimos proviene de este modelo. ¿Si no lo sabías, por qué creé que no lo sabías? ¿Si nadie te lo dijo, por qué creés que nadie te lo dijo? Pero, ¿no es que los medios de comunicación están para informar?

Estos interrogantes, amén de otros del mismo estilo, pueden ser materia de diferentes áreas curriculares, como las de comunicación, arte, ciencias sociales, ciencias naturales, matemática, etc. Tienen que ver con un curricular vivo, más allá de uno meramente instrumental, impregnado del currículum “nulo”, que niega la mismísima humanidad de la cual se finge promover el espíritu crítico, aunque sin reconocer dicha falsedad.

La más hermosa palabra que nuestros oídos escuchan es la que tiene que ver con la vida, con la vida comunitaria, con la vida que potencia la misma vida. Si creemos en nuestros alumnos, potenciamos su fertilidad. Si esperamos de nuestros alumnos, potenciamos su fertilidad. Si amamos a nuestros alumnos, potenciamos su fertilidad.

Chavos, pibes, chinos, cabritos, gurises, mitãita: tienen la palabra, ¿la tienen? ¿O es que una especie de “tapaboca de hierro” actúa a consecuencia del miedo? ¿Y miedo a qué? ¿Miedo a quién? ¿Miedo por qué? ¿Miedo como ganancia de quiénes? ¿Habrán múltiples presiones en contra de la palabra comunitaria? ¿Será el miedo fundamento político del currículo en la praxis del aula de la escuela pública? ¿Será el bíblico “Leviatán”, monstruo marino (**), retomado por Thomas Hobbes (+ 1679) en su obra homónima, aludiendo al Estado Absoluto? ¿Quién será?

 

(*) El aumento de las temperaturas es la causa directa de la degradación ambiental. Aparecen un conjunto de fenómenos como los desastres naturales, la deforestación, la eliminación de la biodiversidad, las condiciones meteorológicas extremas, la inseguridad alimentaria e hídrica, la disrupción económica, el hacinamiento de animales a quienes para engordarlos se les inyectan antibióticos (sea ganado vacuno, cerdos, aves, salmones) lo que está facilitando el surgimiento de microorganismos (bacterias, virus, hongos, etc.) cada vez más resistentes. Sube el nivel del mar, se derrite el Ártico, mueren los arrecifes de coral, se acidifican los océanos y arden los bosques.

(**) Antiguo Testamento, Libro de Job (40, 25)

 

ACERCAMIENTO A UNA CLASE DEL SUR

 

Gabriel Pranich

Facultad de Filosofía y Letras

Universidad de Buenos Aires

Julio 2020

 

“Las crisis dan siempre que pensar. Son en el fondo fecundas porque siempre vislumbran un nuevo modo de concebir lo que nos pasa.  Irrumpe una nueva, o mejor, una muy antigua verdad”.

Rodolfo Kusch, La negación del pensamiento popular, (1975, pág. 5).

 

Este escrito breve tiene como fin contribuir a una reflexión acerca de la construcción de un sentido desde nuestro contexto sociocultural Latinoamericano o más bien, desde nuestro fragmento, desde nuestra sociedad, desde nuestro barrio, desde la lucha en construir y, por lo tanto, creer en nuestra invención. A continuación, tratamos de presentar algunos principios de reflexiones a través de las dimensiones como el suelo, el decir y en común sobre el fondo de las injusticias sociales o, mejor dicho, de la lucha por los Derechos Humanos: el primer plano que siempre debe prevalecer.

Ahora veamos, el presente nos presiona nuevamente con el monstruo de la economía que redibuja nuestras subjetividades en vísperas de una nueva crisis que en realidad nunca se fue. Siguiendo a Rodolfo Kusch, en las palabras citadas más arriba, podemos preguntarnos: ¿cuál es la verdad de nuestra crisis? Sin embargo, en Latinoamérica toda situación origina de una nueva crisis, ¿no será que son las mismas verdades de siempre?

La escuela en los días de hoy o, mejor dicho, en el medio de una pandemia que profundiza las desigualdades sociales, hasta el punto en que nos conmovemos al ver, oír y sentir las vivencias que distan de ser vividas por su injusticia social. Aquí, la autoría nos encuentra como sujetos en nuestro propio contexto, en nuestra historia particular, y en nuestra singularidad. También, debemos señalar, en la medida que nos pronunciamos sobre el mundo que podemos renombrar, reconstruir al mundo, nos dice Paulo Freire en toda su obra.

¿Por qué formarnos en autores desde nuestra Latinoamérica? Reunirnos alrededor de una pregunta: nos permite desplazar el sentido común para poder interpelar nuestras realidades. La pregunta, hace la autoría como metodología permanente e irrenunciable. La pregunta propone la ruptura con la cotidianeidad. La pregunta no coloca a la realidad entre paréntesis, sino que construimos con la pregunta otra posibilidad: la de pronunciarnos, la de decir, decirnos, entre y fuera de los paréntesis, de aclarar qué sucede en la realidad que vivimos día a día y noche a noche en el suelo que pisamos. Mejor dicho, la posibilidad de reconstruir nuestra experiencia o, ¿cuál experiencia protagonizamos?

Entendemos que en la autoría hacemos nuestros actos en una sociedad, persiguiendo el fin de una puesta en común o el compromiso con nuestro tiempo. Cuando desde la comunidad hacemos una pregunta nos permite autorizarnos a cuestionar lo vigente o, mejor dicho, el “sentido común” que depende de una “puesta en común” o, en otras palabras, la puesta en común da la posibilidad de conjugar las autorías para modificar el sentido común.

En conclusión, una autoría en común que nos coloca ahí, en la parte de todos y en el futuro que proyectamos, que deseamos y soñamos en común. En definitiva, aquello que nos coloca a todos como parte de la comunidad, en lo mancomunado que hace la autoría en común. Tal vez, la autoría demuestra nuestra crisis y nuestra antigua verdad o ¿qué ponemos en común?

 

 

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Covid-19 y una brutal neoprivatización educativa en América Latina

Desde el año 2015 venimos denunciando el riesgo que ocurriera un Apagón pedagógico Global (APG), que tendría una expresión concreta en la virtualización y la relocalización de una parte importante de los procesos de enseñanza-aprendizaje en la casa. Esta tendencia al APG había sido anunciada en varios documentos de las Bancas de Desarrollo y de los organismos multilaterales.

Escalamiento del Apagón Pedagógico Global

Sin embargo, buena parte de la izquierda pedagógica desestimó este escenario al considerarlo improbable. Comprender esta realidad implicaba reconocer que estamos ante un reseteo planetario de la cultura educativa, lo cual desafiaba muchas de las certezas construidas en el campo de las alternativas pedagógicas. La más reciente publicación del Foro Económico Mundial de Davos “Covid-19: el Gran Reseteo” (julio, 2020) confirma las valoraciones y análisis prospectivos que hacíamos hace años.

Siempre señalamos responsablemente, que no sabíamos cuál sería el evento o el mecanismo para ello, pero que la tendencia del capitalismo cognitivo de la tercera revolución industrial apuntaba en esa dirección. El Covid-19 se convirtió en el evento que construyó las condiciones de posibilidad para el desarrollo a escala planetario del Apagón Pedagógico Global.

La transición entre la tercera revolución industrial a la cuarta revolución industrial hizo inminente este acontecimiento. Esta transición comportaba la consideración, por parte del capital, de la obsolescencia de la máquina ducativa newtoniana de la primera y segunda revolución industrial. Obsolescencia determinada por el impacto de la aceleración de la innovación en los procesos educativos.

La cuarentena sanitaria por la pandemia del Covid-19 obligó a generar respuestas en materia de escolaridad y educación. Las medidas educativas elaboradas por las burocracias de los ministerios de educación, fueron construidas a partir de la apelación al concepto de “emergencia”. La real emergencia sanitaria, fue usada para desarrollar un giro inusitado, dramático y excluyente en la educación.

La llamada emergencia educativa sirvió de pretexto para que en la mayoría de países se intentara dar continuidad a las labores escolares, ya no en las escuelas, liceos y universidades sino “en casa” y por mecanismos remotos, en su mayoría codificados al público bajo las expresiones de “educación virtual en casa” y “universidad en casa”.

El paradigma neoliberal de la sociedad educadora

Esta “nueva Realidad” nos obliga a revalorar el paradigma educativo neoliberal de la “sociedad educadora”, que desembarcó con fuerza en la región en la década de los ochenta del siglo XX.  Esta iniciativa, en la era de la transnacionalización del capital y de la mundialización cultural contemplaba la intención de ir transfiriendo a las familias, docentes y estudiantes, las condiciones mínimas para el cumplimiento al derecho a la educación.

El fortalecimiento de los mecanismos para garantizar el pago de las matrículas y “colaboraciones para las sociedades de padres y representantes” en las escuelas públicas, sirvieron como caballo de Troya para intentar recargar en las familias los costes del mantenimiento de los planteles escolares, las actividades extraordinarias, los docentes suplentes, etc., en la ruta para que las madres y los padres fueron asumiendo la responsabilidad educativa que correspondía a los Estados.

Cada vez más se le fue transfiriendo a las familias muchas de las responsabilidades que otrora habían asumido los Estados. Esta intención pudo concretarse solo parcialmente y de manera desigual en los países de la región, gracias a la movilización del magisterio, los profes universitarios y los estudiantes; las familias lo hicieron en menor medida, atrapadas porla cultura evaluativa de la calidad educativa..

La exigencia de mayores aportes a los sistemas escolares por parte de las familias se encubría con el discurso funcional de la co-responsabilidad para alcanzar una educación inclusiva de calidad, algo que se convertía en un chantaje funcional para la desmovilización de las familias.

Esa “noción” de la co-responsabilidad comporto un salto en la construcción de hegemonía, sobre la necesidad que los Estados “compartieran” con las familias los costes de la educación pública. Esta operación de propaganda, abrió las puertas a reformas en las constituciones nacionales y las leyes de educación que implicaron un abandono drástico de las responsabilidades del Estado, encubiertas con discursos progresistas.

La obligación de los Estados en garantizar el derecho a la educación

Desde una perspectiva emancipadora y de Estado Docente, la responsabilidad de garantizar el derecho a la educación es de los Estados Nacionales. Es decir, los Estados entre otras cosas, deben garantizar que:

  1. a)el presupuesto destinado a la educación no sea inferior al 6% del Producto Interno Bruto o menor del 20% presupuesto público;
  2. b)exista unalegislación educativa que garantice el acceso universal a la escolaridad y en igualdad de condiciones, por lo menos, a los estudiantes de educación inicial y primaria. En algunos países esta obligación se extiende al bachillerato;
  3. c)elaborar los planes de estudio y los modelos de enseñanza-aprendizaje que garanticen un aprendizaje contextualizado a cada realidad,desafíos epocales y necesidades de la población;
  4. d)construir lainfraestructura necesaria (escuela, liceos, preescolares, universidades) para garantizar la igualdad de condiciones de aprendizaje;
  5. e)dotar las escuelas, liceos y universidades de loselementos, equipos y contenidos inherentes a la aceleración de la innovación y garantizar que todes los y las estudiantes tengan las mismas condiciones de acceso a estas tecnología y conocimientos;
  6. f)desarrollar unacontinua actualización de la formación inicial y permanente de los y las docentes que permita  garantizar el papel de la escuela como institución democratizadora del conocimiento entre los sectores populares.

Previo a la pandemia muchas de estas condiciones mínimas de partida no eran cubiertas por los Estados nacionales, lo cual generaba resistencias, movilizaciones y denuncias del movimiento magisterial y estudiantil. La desinversión en educación y la precarización de las condiciones de trabajo de los y las docentes actuaban como disparadores de la premisa neoliberal de abandonar la responsabilidad de los Estados con la educación pública, dando paso al modelo de sociedad educadora.

Debemos tener cuidado que el logro del 6% del PIB como piso mínimo no sea usado en buena medida para la firma de contratos con las grandes transnacionales tecnológicas en materia de contenidos educativos digitales y virtuales, ni para construir la infraestructura base para la transición a la cuarta revolución industria.

Continuando recargando en las familias, estudiantes y docentes el grueso de la inversión en equipamiento tecnológico básico (computadores, laptops, celulares) y la conectividad al internet. Subrayar siempre que esto es y sería privatización educativa y triunfo del paradigma neoliberal de sociedad educadora.

En el plano internacional el neoliberalismo educativo cada vez más se aseguraba que en muchos de los protocolos de los organismos multilaterales, el derecho a la educación apareciera sin sus apellidos sustantivos de gratuita, popular, científica y laica. Cada vez más en estos protocolos aparece el compromiso de vincular el sector privado al cumplimiento del derecho a la educación, que no es otra cosa que la transición a la construcción de hegemonía respecto a la educación como una mercancía.

El tránsito abrupto de un modelo de educación presencial en las escuelas, al modelo de “educación virtual en casa”, de “universidad en casa” y, el temor del contagio mortal, posibilitó un acelerado abandono de estas premisas de responsabilidad de los Estados Nacionales de garantizar las condiciones mínimas para el desarrollo del derecho a la educación.

La neoprivatización educativa en el marco de la pandemia

El Coronavirus aceleró y escaló a una dimensión impensable solo meses atrás, las tendencias privatizadoras de la educación. El modelo de “educación virtual en casa”, de “universidad en casa” que han impulsado los sistemas educativos en América Latina ha comportado una privatización de hecho. Las responsabilidades de los Estados de garantizar las condiciones mínimas para desarrollar los procesos de enseñanza y aprendizaje han sido abandonadas y se ha entrado en la lógica del neoliberalismo educativo.

Ahora, en el marco de la pandemia del Covid-19 son las familias, les estudiantes y los y las docentes, quienes deben asumir los costes del pago del internet, la suscripción a plataformas privativas para poder dar clases, la compra o reparación de sus computadoras para dar clases. Los Estados se desentienden usando el acostumbrado lenguaje de la “vocación docente”, de la “mística de los educadores”, para desentenderse de su responsabilidad.

Muchos de los contenidos educativos en este contexto de “virtualidad en casa” son los que están disponibles en las plataformas privativas. Los y las docentes no fueron formadas y no están siendo formados adecuadamente para trabajar en entornos digitales, lo cual ha implicado una serie de déficits y problemas derivados del ensayo y error, de “como va viniendo vamos viendo”.

Se pretende culpabilizar de los errores a los docentes, convirtiéndose el Estado en un evaluador, en expresión de la cultura evaluativa sobre los docentes, escondiendo con ello que se está produciendo una brutal privatización educativa.

Las condiciones en las cuales se están desarrollando los procesos de enseñanza aprendizaje son desiguales y estratificadoras. Muchos estudiantes no cuentan siquiera con una casa donde estudiar de manera estable, otros no poseen familia que les apoye, la mayoría no tienen textos o acceso a internet, ni computadoras.

La escuela, con sus programas alimentarios procuraba garantizar que toes comieran por lo menos una vez al día, precisamente para igualar las condiciones de partida para aprender a aprender. Las medidas tomadas por los ministerios de educación. han roto en solo meses, la conquista social de asociar el derecho a la educación con garantías de igualdad de condiciones para desarrollar los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Esa “nueva normalidad” está siendo poco denunciada, por el contrario, en muchos casos está ocurriendo con el silencio cómplice de importantes sectores de la academia y los sindicatos burocráticos patronales.  Como en todo proceso de opresión, las resistencias marcan la diferencia y hoy casi un centenar de organizaciones del magisterio en la región, educadores populares y pedagogos críticos han comenzado a denunciar y movilizarse en contra de esta realidad.

Educación de primera para incluidos en la tecnología

Para colmo, con el pretexto de la emergencia sanitaria se está produciendo una estratificación de la educación. Los que tienen acceso a computadores e internet, cuyo porcentaje no excede el 50% de la población en América Latina y el Caribe, tienen la posibilidad de participar en la educación remota que intenta darle continuidad a los procesos de escolarización, accediendo a información actualizada derivada en gran medida de su capacidad de navegación conducida por la red de internet.

Los otros y otras, la mayoría de estudiantes, que no tiene acceso a computadora e internet están recibiendo enseñanza por televisión o radio, con contenidos y metodologías de la televisión educativa de los sesenta del siglo XX, transitando el aprendizaje con una mirada desde el retrovisor, no hacia el presente y el futuro.   Esto redundará en nuevas formas de exclusión.

Por otra parte, quienes viven en zonas de difícil acceso y precaria conectividad, con limitadas posibilidades incluso de acceder a una señal de radio, están recibiendo una educación por módulos, educación de tercera, que trata de ocultar que les están dejando en los bordes de la marginalidad intelectual.

La apelación a la contingencia y la emergencia no tiene justificación alguna, cuando las autoridades educativas desoyeron las advertencias que hicimos desde cinco años sobre un inminente Apagón Pedagógico Global (APG) y la obligación que tenían los Estados para prepararse para escenarios como estos, con la mirada pensada en la inclusión educativa y la justicia social.

La escuela no volverá a ser lo que era

Esta realidad no puede hacer que nos refugiemos de manera conservadora en intentar volver a las condiciones existentes antes de la pandemia. La escuela, liceo y universidad que teníamos en febrero del 2020 tampoco representaban la aspiración de los sectores populares y críticos respecto a lo que debería ser una educación liberadora y emancipadora.

Se trata entonces de comprender y trabajar de manera renovada por una nueva escuela gratuita, popular, democrática, laica, científica y presencial, que reivindique la tradición y el saber pedagógico acumulado por décadas, pero que sea también sea capaz de empalmar con lo nuevo, lo emergente en clave de resistencia anticapitalista.

Alternativas

Ciertamente lo peor que puede pasar es que un niño, niña o adolescente quede desconectado del sistema escolar. El hecho que consideremos que es necesario como remedial urgente, la educación por televisión, radio o módulos, no nos impide advertir que ello está comportando una nueva estratificación, con un claro sentido de clase.

Son los pobres, las mujeres trabajadoras, la clase obrera, los campesinos, quienes viven en condiciones de marginalidad en los barrios quien están resultando más afectados por la neo privatización educativa en marcha y la estratificación de la escolarización determinadas por el acceso a computadores y conexión a internet.

Las alternativas están en el plano epistémico y en la organización para la resistencia.  En el primer plano, la sorpresa y la sensación de vértigo que esta situación de la cuarentena por el Covid-19 ha causado en amplios sectores progresistas nos lleva a afirmar que lo urgente es clarificar lo que está pasando y el horizonte inmediato de la opresión neoliberal.

Lo segundo, reivindicar que las experiencias de colectivos pedagógicos en las escuelas, liceos y universidades emerge con fuerza como una práctica muy potente para avanzar de manera colectiva, desde abajo en la comprensión de lo ocurre y la elaboración de resistencias anticapitalistas.

Tercero, fortalecer la unidad de los sindicatos y gremios docentes combativos, con los movimientos de educadores populares y pedagogos críticos para de manera conjunta elaborar una ruta de acciones coyunturales y estratégicas.  Es momento de inventar para no errar.

 

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Informe de Global Witness: Defender los bienes comunes es cada vez más peligroso

El más reciente informe de Global Witness “Defender el mañana” arroja datos cada vez más preocupantes acerca de los ataques sistemáticos contra quienes defienden la tierra y los bienes comunes, en medio de una crisis climática y ambiental sin precedentes.

De acuerdo con el informe (descargue aquí la versión en español), el año 2019 ha sido el más letal para las personas defensoras de la tierra y el medio ambiente. Son 212 las personas asesinadas en el mundo, más de dos tercios de ellas (148) en América Latina que vuelve a posicionarse como el continente más peligroso para la defensa de los bienes comunes.

En promedio, cuatro personas defensoras han sido asesinadas cada semana desde diciembre de 2015, mes en el cual se firmó el Acuerdo Climático de París. Además, el informe señala que defensores y defensoras sufrieron todo tipo de ataque no letal, entre otros, ataques violentos, arrestos, amenazas de muerte, campañas de estigmatización y difamación, acoso, hostigamiento, violencia sexual, demandas judiciales y encarcelamiento.

América Latina, la más letal

Colombia (64) y Filipinas (43) encabezan la trágica lista, sumando más de la mitad de los asesinatos. En el caso de Colombia, el asesinato de líderes sociales y defensores de derechos humanos, “categorías” que incluyen a personas defensoras de la tierra y el medio ambiente, ha marcado dramáticamente el período post-acuerdo de paz. Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos fueron 368 las y los líderes asesinados entre 2016 y 2019, y ya son 37 los que perdieron la vida en lo que va del año.

En el caso de Filipinas, los ataques contra personas defensoras experimentaron un aumento significativo, alcanzando los 43 asesinatos en 2019, en comparación con los 30 del año anterior.

Brasil (24), México (18), Honduras (14) y Guatemala (12) son los países con la mayor cantidad absoluta de personas defensoras asesinadas después de Colombia y Filipinas. Sin embargo, si calculamos el número de asesinatos per cápita, Honduras se convierte en el país más peligroso para las personas defensoras de la tierra y los bienes comunes. A su vez, es el país con el mayor aumento en el porcentaje de ataques letales contra activistas.

La región amazónica resultó ser una de las zonas más afectadas con 33 asesinatos. Casi el 90% de los asesinatos en Brasil ocurrieron en la Amazonía.

Minería y agroindustria con más asesinatos

La minería sigue siendo el sector asociado a la mayoría de asesinatos a nivel mundial (50), mientras que en la agroindustria, en especial en los monocultivos de palma africana y caña de azúcar, “los ataques, los asesinatos y las masacres fueron utilizadas como tácticas disuasorias”.
En 2019, Global Witness documentó 34 asesinatos relacionados con la agricultura a gran escala, con un aumento de más del 60% respecto al año anterior desde 2018.

La explotación forestal fue el sector con el mayor aumento de asesinatos a nivel mundial, registrando un incremento del 85% respecto al 2018 en los ataques contra personas defensoras que se oponen a esta industria.

Una vez más las poblaciones indígenas fueron las principales víctimas de los ataques mortales. El año pasado, el 40% de las personas defensoras asesinadas pertenecían a comunidades indígenas. En los últimos cinco años (2015-2019) más de un tercio de todos los ataques mortales fueron contra pueblos indígenas, lo que los convierte en las comunidades en mayor riesgo a nivel mundial.

Subregistro

Global Witness advierte también lo difícil que es captar con precisión la verdadera dimensión del problema, ya que en varios países las restricciones a la libertad de prensa, la ausencia de registros gubernamentales y de la sociedad civil sobre los abusos documentados y situaciones de conflictos pueden generar un subregistro significativo.

Pese a la dificultad para identificar a los perpetradores de tantos asesinatos, Global Witness pudo vincular a fuerzas estatales con 37 de los asesinatos. También se sospecha de la participación de actores privados como sicarios, bandas criminales y guardias de seguridad privados.

“Durante años, las personas defensoras de la tierra y del medio ambiente han estado en la primera línea de defensa contra las causas y los impactos del colapso climático (…). Sin embargo, la mayoría de las empresas, las financieras y los gobiernos no son capaces de protegerlas en su trabajo que es vital y se desarrolla de forma pacífica.

Si queremos frenar el colapso climático debemos seguir los pasos de las personas defensoras de la tierra y del medio ambiente. Tenemos que escuchar sus demandas y amplificarlas.

Debemos presionar a quienes están en el poder para que aborden las causas estructurales del problema, apoyen y protejan a las personas defensoras y establezcan regulaciones que garanticen que, tanto los proyectos como las operaciones, se implementen con la debida diligencia, transparencia y consentimiento libre, previo e informado”, concluye el informe.

Fuente: https://rebelion.org/defender-los-bienes-comunes-es-cada-vez-mas-peligroso/
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Enfoques cooperativos; Hoy: Construir una pedagogía transformadora que desaloje a la colonización pedagógica unitaria

“Humanamente nos avergüenza decirlo: la educación es actualmente una mera mercancía, cuyo valor va en alza. Lo corroboran  sus contenidos, objetivos y sus métodos de aplicación, cuyos fines y metas no son más que la formación del “hombre económico”, despojado de sensibilidad social”*

 

Y en esa maraña mercantil que nos perturba nos preguntamos ¿es posible acaso una educación sin los valores y principios del noble cooperativismo? ¿No  estaríamos, en tal caso, ante un contrasentido humanístico?”*

 

“Pensamos con  férrea convicción de que educación sin cooperativismo es contrasentido humanístico porque estos rasgos de la educación cooperativa someramente descriptas no se encuentran en la educación común, de allí su estimación pedagógica y didáctica por parte del Estado argentino reflejado en normativas que la declararon de “Alto Interés Nacional” e instauraron su financiamiento genuino y especifico legalmente”. *

 
*Enfoques cooperativos; Hoy: Educación sin cooperativismo: ¿contrasentido humanístico? J.Yorg.

 Establecemos, con todo vigor necesario, que las implicancias pedagógicas colonizadoras que aún perviven en Argentina y en toda Latinoamérica, sin dudas, obturan y retrasan la conciencia social y su avance hacia sociedades de mejor vivir. Sobre estas bases y las argumentaciones que expondremos a continuación constituyen  aproximaciones a la necesidad de construir  una pedagogía transformadora que desaloje a la colonización pedagógica unitaria, y ello implica, entre muchos, una reparación histórica del cooperativismo escolar.

¿Ahora, qué define la concepción y acción de lo “unitario”?

Un breve y necesario repaso: El unitarismo y el centralismo porteño entronca con la historia misma de la Nación Argentina, de los  tiempos de la independencia del Siglo XIX y la disputa desatada contra la otra concepción y acción de los denominados  “Federales”, quienes buscaban la descentralización política y la autonomía de las provincias dentro de la nación.

Los partidarios unitarios  encontraron en las elites de Buenos Aires y de las ciudades que eran capitales provinciales sus sostenedores más fervientes a tal punto que desataron una guerra contra los federales, caudillos rurales del interior argentino.

De tales controversias y vicisitudes, sin embargo, se acuerda la conformación de una República federal…claro en los papeles. Se estableció en Buenos Aires un gobierno nacional que en los hechos fácticos toma  las decisiones, subordinando a los gobiernos provinciales por medio de diferentes dispositivos, por ejemplo, la Coparticipación Federal que tiene “por objeto coordinar la distribución del producido de los tributos impuestos por el Estado Federal, en virtud de una delegación efectuada por las Provincias a la Nación, quien debe recaudar las contribuciones, retener su porción y redistribuir”, método que ha dado lugar en más de una ocasión a disputas legales.   

Como centro de nuestro análisis puesto en este antecedente histórico, muy sintetizado, por cierto, sin embargo, nos permite avanzar y afirmar que no es de extrañar que en tales circunstancias se instalaran procesos educativos neocoloniales pedagógicos aún no desalojado en plenitud.

Darío Pulfer, dice en la  presentación de “La colonización pedagógica” (La yapa) de Arturo Jauretche, que “el interés de UNIPE: Editorial Universitaria, es contribuir a la circulación de conocimiento y la difusión de las diversas tradiciones pedagógicas de nuestro país, favorecer la formación de una conciencia histórica abierta y dinámica que contribuya a pensar de otro modo los problemas y temas que se presentan como nudos críticos de nuestro sistema educativo cuando tenemos serios y renovados desafíos”.

De esas ideas que se expone en el libro rescatamos y subrayamos que Don Arturo  “propone una «línea política que obliga a pensar y dirigir el destino del país en vinculación directa con los intereses de las masas populares, y una afirmación de la soberanía política en la búsqueda de un desarrollo económico no dependiente».

El caso Formosa

Cuando hablamos de modificar la colonización pedagógica unitaria, en concreto, por ejemplo, como caso, nos referimos a la que vino de la mano de una concepción restrictiva para la Provincia de Formosa, Argentina, desde la central del poder porteño, y unitario, catalogándola como territorio con “hipótesis de conflicto” por su situación territorial limítrofe con  Paraguay y Bolivia.

En particular con Paraguay dado el antecedente histórico de la llamada “Guerra de la Triple Alianza” (1865-1870)  de la que Argentina fue parte, y que destruyó aquel Paraguay  industrialista, próspero social y económicamente, basado en una organización política alejada de la expoliación liberal. Formosa, y más territorios, pertenecieron a Paraguay.

Al decir del historiador argentino Felipe Pigna sobre aquel acontecer “La guerra que enfrentó a la Argentina, Brasil y Uruguay contra Paraguay, entre 1865 y 1870, respondió más a los intereses británicos y de acabar con un modelo autónomo de desarrollo como el paraguayo, que podía devenir en un «mal ejemplo» para el resto de América latina, que a los objetivos de unificación nacional y defensa del territorio proclamados por sus promotores”

Y agrega Pigna, nombrando a otro ilustre héroe argentino de aquella época  Alberdi: “Si es verdad que la civilización de este siglo tiene por emblemas las líneas de navegación por vapor, los telégrafos eléctricos, las fundiciones de metales, los astilleros y arsenales, los ferrocarriles, etc., los nuevos misioneros de civilización salidos de Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja, San Juan, etc., etc., no sólo no tienen en su hogar esas piezas de civilización para llevar al Paraguay, sino que irían a conocerlas de vista por la primera vez en su vida en el ‘país salvaje’ de su cruzada civilizadora”.

También es importante anotar el hecho de que el propio Gobernador de la Provincia de Formosa, Dr. Gildo Insfrán en su discurso años atrás ante la legislatura expuso que “…en virtud de una defectuosa concepción de la defensa nacional que consideraba como escenario físico de posibles enfrentamientos bélicos con países limítrofes. Esta hipótesis de conflicto restringió todo tipo de inversión en la provincia, lo que en los hechos consagró al río Bermejo como límite norte de la Argentina”.

Queda entonces, de acuerdo a nuestro juicio, iniciar un fuerte y sostenido doble proceso, una de descolonización pedagógica y otra de construcción de la pedagogía libertaria, contestataria y cooperativa, que barra las distorsiones ideológicas y en cambio, promuevan nuevas visiones, que incorporen valores y principios cooperativos y una mirada Latinoamericana libre y justa.

¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!           

 
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La vuelta al cole en tiempos de pandemia: Cómo, cuándo y en qué condiciones

Por Aika Educacion/BelenSancho

Cada año el final de las clases da paso a un verano sin preocupaciones. Sin embargo, la vuelta a las clases en septiembre se plantea con incertidumbre a causa de la pandemia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la UNESCO han creado unas guías de recomendaciones en relación a la reapertura de las escuelas.

La pandemia del coronavirus dejó las aulas vacías y las calles desiertas. La educación tuvo que reinventarse y adaptarse a esta nueva situación a través del formato online. El teletrabajo y la educación online han estado a la orden del día en muchos hogares. Con la vuelta a la nueva normalidad se plantean muchas dudas sobre cómo será la vuelta al cole en septiembre. Ante una situación de incertidumbre, organizaciones como la OMS y UNESCO llevan trabajando meses para tratar de aportar soluciones y recomendaciones que permitan volver a la escuela con seguridad.

Medidas recomendadas para la reapertura de las escuelas

La reapertura de las escuelas fue actualidad el pasado mes de mayo, en el que varios países y comunidades autónomas en España se plantearon volver a las clases. En ese momento, la OMS publicó una serie de consideraciones donde indicaban algunas recomendaciones de cara a esa reapertura. Una guía que miles de colegios deberán rescatar de cara al nuevo curso escolar. Estas son las recomendaciones de la OMS para la reapertura de las escuelas:

  • Higiene y limpieza: la OMS señala la necesidad de sensibilizar a todo el mundo sobre la prevención del coronavirus. Todo ello implica facilitar información sobre el uso de la mascarilla, los síntomas, la higiene de manos, etc. Recomiendan crear un horario para el lavado de manos, especialmente en niños pequeños, y programar limpieza frecuente del entorno escolar. Facilitar en la entrada de la escuela y en todas las instalaciones gel hidroalcohólico o jabón y agua limpia. Así como mantener el distanciamiento social en el transporte escolar.
  • Detección de la enfermedad: se recomienda hacer un control diario de la temperatura corporal, así como enviar a casa o aislar a aquellas personas que presenten síntomas de COVID-19 o no se encuentren bien. La OMS afirma que la dirección de la escuela debe notificar a las autoridades los casos positivos y asegurarse de que los estudiantes que hayan estado en contacto con un caso de coronavirus se queden en casa durante 14 días.
  • Comunicación constante: la comunicación es la base de todo, más en una situación de pandemia. La OMS establece la necesidad de informar a familias y alumnado de las medidas que se tomen en la entidad y de los casos sospechosos que pueda haber.
  • Otras medidas: como medidas adicionales, se debe garantizar los controles de inmunización para ingresar en la escuela. En relación a instituciones especializadas e internados, la OMS señala que deberán ampliar estas consideraciones en las instalaciones de residencias, salas de conferencias, laboratorios y otras instalaciones para la seguridad de los internos y del personal.
  • Distanciamiento físico: mantener la distancia social de al menos un metro va a seguir presente en el aula. También señalan la necesidad de aumentar la distancia entre pupitres y escalonar las pausas y descansos. Se recomienda la ampliación de horarios en las escuelas secundarias a través de diferentes horarios, así como aumentar el número del profesorado, de ser posible, para que haya menos estudiantes por clase.
  • Teleeducación: la OMS recomienda iniciar o continuar la educación online a través de métodos combinados cuando sea posible. Si no es posible, la OMS afirma que se debe “invitar a los estudiantes a llevarse libros a casa u organizarse para entregarles deberes”. También señalan la necesidad de garantizar un seguimiento y apoyo a niños/as que no asistan a la escuela para evitar penalizaciones o estigmatizaciones.

Por un regreso seguro a las aulas

Las principales organizaciones e instituciones del mundo -OMS, UNESCO, UNICEF, Banco Mundial, Programa Mundial de Alimentos, Global Education Cluster, entre otras- ya trabajan en la reapertura de las escuelas. Para ello han publicado diversas guías de recomendaciones para que el regreso a las aulas se hagan de la forma más segura y responsable posible.

Una de las principales coincidencias que se encuentran en estas guías es la lista de verificación. El listado debería incluir enfermedades o síntomas recientes, vulnerabilidades subyacentes, circunstancias o consideraciones especiales. De esta forma, se podría hacer una monitorización activa del alumnado para tratar de prevenir y garantizar la seguridad del centro.

El nuevo curso escolar empezará en septiembre, pero todavía es una incógnita en qué condiciones se hará. ¿Menos alumnos/as por aula? ¿Mascarilla obligatoria? ¿Educación semipresencial? Antes de la vuelta al cole se deberán adoptar una serie de medidas que garanticen la total seguridad del personal y del alumnado para evitar futuros rebrotes.

Fuente: http://www.aikaeducacion.com/actualidad/la-vuelta-al-cole-en-tiempos-de-pandemia-como-cuando-y-en-que-condiciones/

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La escuela somos nosotros

“La utopía hoy es una necesidad para salir del presente, una necesidad para revelarnos contra aquellos que nos dicen que el presente es suficiente, que los valores, el modelo el sistema son incuestionables. Las utopías se llevan mal con el poder. Porque las utopías arrancan con una disconformidad con el presente, una crítica, un análisis crítico del presente. El futuro está en nuestras manos: la utopía hoy es una necesidad para salir del presente creando escenarios posibles.” Antonio Rodríguez de las Heras (septiembre 1947-junio 2020)

Por Carlos Magro

En abril, cuando estábamos pasando el peor momento de la pandemia causada por la covid-19; cuando cada día, a media mañana, escuchábamos con incredulidad unas cifras de contagios y fallecimientos que nos parecían imposibles; cuando el único momento que teníamos para relacionarnos con otros era los minutos que duraba el aplauso de las 8 de la tarde. Durante aquellos quince días en los que prácticamente nadie pudo salir de casa y quienes salían, lo hacían jugándose su vida por la de quienes nos quedábamos en casa; en esos días en los que fuimos obligados por el virus, como dice Naomi Klein, a pensar, muchos por primera vez, en las múltiples relaciones e interdependencias, que sostienen nuestras vidas, y que permanecían ocultas bajo el manto de un mal entendido desarollo y un bienestar basado en un consumo irrespetuoso, desaforado y voraz. Aquellos días que nos vimos pensando por cuántas manos y de quiénes había pasado ese objeto que nos llegaba 24h después de haberlo deseado pero olvidado ya el motivo que nos llevó a comprarlo. Y comprendimos hasta qué punto dependemos unos de otros. Durante aquellos días en los que se mostraron en toda su crudeza las desigualdades que nuestra normalidad produce, y se hizo visible la precariedad económica, social, material y vital con la que vivimos y fuimos plenamente conscientes de nuestra vulnerabilidad y fragilidad, pero también de que esa vulnerabilidad no está homogeneámente distribuida, como no lo están la incertidumbre, el miedo o la esperanza.

En esos días, de altísima incertidumbre, inquietud y exigencia para docentes y escuelas (también para los alumnos y sus familias), tras varias semanas sin poder ir y estar en las escuelas, cuando más echábamos de menos las relaciones y los vínculos que éstas facilitan, y las dudas sobre cómo sostener la educación escolar se nos presentaban a diario, sin distinguir horarios, ni días de la semana, entonces, decidimos parar para poner en marcha un proyecto para pensar colectivamente la escuela, no con la intención de inventar otra escuela, ni pretendiendo decirle a nadie lo que tenía que hacer, sino con la humilde convicción, como dice Jorge Larrosa, de la importancia y necesidad de pensar, una y otra vez, qué es la escuela, y qué hay que hacer para defenderla. Decidimos hacerlo movilizando aquello que más nos estaba faltando a todos en aquellos momentos: la conversación, la escucha, la atención y el cuidado mútuo.

Durante estos cuatro meses hemos aprendido muchas cosas. Hemos aprendido que efectivamente no tenemos que reinventar la escuela, pero sí preguntarnos continuamente por el sentido o los sentidos de la escuela. Que la escuela tiene más sentido que nunca, pero que su sentido no viene dado, ni está ganado de antemano, sino que tenemos que dárselo nosotros. Hemos sido conscientes de lo importantes que son las escuelas en nuestras vidas y lo necesario que es que no las dejemos solas ante los retos del presente. Y hemos aprendido que la mejor manera de dar sentido a la escuela es ampliando el debate e incorporando voces en esta conversación (incorporar la voz de los alumnos es ya una urgencia). Hemos aprendido, finalmente, como dice Philippe Meirieu, que ser docente es una manera particular de estar en el mundo.

Los aprendizajes que listo a continuación, pertenecen al ciclo de reflexión sobre el sentido de la escuela. Hemos tratado de recoger las palabras (literales en muchos casos), las ideas, las frases, los comentarios y la conversación generada por todas las personas que generosamente han colaborado en esta primera parte del proyecto La escuela que viene de la Fundación Santillana. Son corales en su gestación. Recogen también la voz de muchas otras personas que han estado presentes a través de sus libros, artículos y ponencias.

Hemos tratado de recoger el proceso que ha supuesto el proyecto en una publicación que puedes descargar desde aquí. Encontrarás los artículos que han escrito Inés Dussel, Daniel Brailovsky, Claudia Costin, Leda Muñoz, Rebeca Anijovich, Alejandro Pereyras, Alejandro Uribe, Monse Poyatos, Hilda Muñoz, Ángeles Soletic, Carola Silvero, Lea Sulmont, Lucía Acurio, Yanina Fantasía, Hugo Díaz, Tamara Díaz, Paula Barros, y mis compañeros de viaje Alfredo Hernando y Alejandra Cardini.

Encontrarás, también, los tres bloques de aprendizajes, relacionados con cada uno de los ciclos que hemos tratado (el sentido de la escuela, la evaluación y la escuela digital), y un texto corto final, escrito a modo de manifiesto, escrito conjuntamente con mis compañeros de viajes en este proyecto: Alejandra Cardini, Iván Matovich y Alfredo Hernando. Cada uno de los puntos del manifiesto, pretende solamente ser una invitación a seguir conversando.

Una recopilación de todo lo que hemos hecho (mesas virtuales, Focus group, artñiculos, visuals de los encuentros,…) la puedes encontrar, además de en la publicación, aquí.

Nada hubiera sido posible, sin el equipo de trabajo que ha estado detrás. Además de Alejandra, Iván y Alfredo, Paloma Moruno, Loli García, Lucía Alvarez han sido claves en la facilitación y documentación (no dejes de ver los relatos gráficos de Lucía); Alicia Villas y Lola Delgado en la comunicación; el Torreón del Sol, en la realización de los directos, y Sal del Camino Studio en la web y la maquetación del documento. Y, por supuesto, todas las personas que han (que habéis) colaborado y participado de una u otra manera.

Por último, y aunque suene a tópico, quienes habéis experimentado la fuerza que tiene un buen equipo de trabajo sabéis que los proyectos no se juegan en el terreno de las ideas, ni en el de los recursos económicos, ni siquiera en el de las capacidades profesionales de los implicados. Donde realmente se la juegan es en el tipo de relaciones que se establecen entre las personas implicadas, y ahí, todo el mérito corresponde a Manuela Lara, Silvia Perlado, Nilda Palacios y Miguel Barrero. Espero que os guste el documento (descarga aquí).


La escuela que tiene sentido es la escuela del sentido   

El sentido de la escuela es que tenga sentido para todos y todas. La escuela que tiene sentido es la que ayuda a los estudiantes a dar sentido a su vida escolar. La que ayuda a todos los estudiantes a dotar de sentido a los saberes que promueve. No la que los suprime, ni los disminuye, ni los simplifica, sino la que busca constantemente otras maneras de presentarlos. La que sabe que no se trata de responder solo a los intereses de los alumnos, pero que tampoco podemos abandonar la pretensión de interesarles. Si algo necesita la escuela es sentido. Tener y ofrecer sentido.

La escuela es un lugar de esperanza

Tuvimos que dejar de ir a la escuela para ser conscientes de las múltiples desigualdades sociales, económicas, de capital cultural, tecnológicas que atraviesan lo educativo y las dificultades vitales que experimentan muchos niños y jóvenes. Se tuvo que suspender la escuela para darnos cuenta del papel que juegan las escuelas y las maestras suspendiendo las desigualdades, los destinos prefijados y las profecías del fracaso. Para evidenciar que no todas partimos en igualdad de condiciones y para ser plenamente conscientes del papel que la escuela juega atenuando nuestras fragilidades. La COVID19 no cambiará la escuela que tenemos, pero sí nos permite soñar con la escuela que queremos.

umezy12 cc by https://flic.kr/p/dZMXKi

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La escuela que no deja a nadie atrás

En estos meses de pandemia, se ha reafirmado el sentido de la escuela como espacio público, democrático y de igualdad. Como un lugar guiado por la equidad y orientado hacia la justicia y la construcción de lo común. La escuela que necesitamos es aquella que se conecta con su contexto, involucra a su comunidad e imagina futuros posibles en los que todos caben. La que crea oportunidades y ofrece posibilidades. Ahora más que nunca, la escuela necesita soñar su futuro para poder acompañar el futuro de todos y cada uno de sus estudiantes. La escuela que tiene sentido es la que no deja a nadie atrás.

José García cc by https://flic.kr/p/dao4nc

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La computadora no es una escuela

La computadora no es la escuela, pero sin la conectividad y sin los ordenadores hubiera sido aún más difícil de lo que ha sido dar continuidad a lo escolar. Hemos aprendido lo importante que es que haya políticas sociales que garanticen el acceso a todos de dispositivos adecuados, conectividad y recursos educativos. Hemos aprendido también lo necesarias que son las competencias digitales y las pedagogías digitales para hacer un uso pedagógico de la tecnología. Lo importante y urgente que es repensar las prácticas de enseñanza y establecer un diálogo enriquecedor entre lo presencial y lo virtual, lo analógico y lo digital, lo sincrónico y lo asincrónico. No será dando la espalda a la tecnología que hallaremos el camino de la escuela que viene.

Tiina cc by-nc-sa https://flic.kr/p/93Rqzq

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La escuela somos nosotros

La escuela es un lugar de encuentro alrededor de algo común (el conocimiento, las relaciones, los afectos). En la escuela no todo es decir o hacer, también es importante lo no dicho y lo no hecho. La escuela está llena de gestos mínimos, que muchas veces nos pasan desapercibidos pero que son fundamentales en la relación pedagógica. La escuela resulta del encuentro entre los cuerpos. En la escuela se sucede una especie de coreografía de los cuerpos. Y cuando no estamos juntos, como ha sucedido en estos meses, todo es mucho más difícil. La escuela está formada por profesores y alumnos, y donde se encuentren ahí estará la escuela.

John Keane cc by-nc https://flic.kr/p/9AV1xE

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La escuela comprometida

Hemos visto cómo, en lo peor de la crisis, han sido el compromiso, la paciencia y la capacidad de adaptación de los docentes lo que nos ha permitido afrontar la adversidad y sostener, mejor o peor, lo escolar. Hemos visto también cómo, en ese esfuerzo por mantener la escuela, el compromiso de las familias y la puesta en marcha de redes de apoyo entre docentes, la movilización de las comunidades educativas y el apoyo de redes vecinales y de otros agentes sociales también han sido determinantes. Hemos aprendido que sostener la escuela es un compromiso común y compartido.

Solarisgirls cc by-sa https://flic.kr/p/o9aDpV

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La escuela sola no puede, todos educamos

Hemos comprendido que la escuela no es un lugar cualquiera de aprendizaje, y que los aprendizajes que en ella se producen no son iguales a los que se producen en la calle, con los amigos o con la familia. Hemos aprendido lo difícil que es escolarizar los hogares. Hemos visto que la escuela como dispositivo público es mucho más importante de lo que pensábamos, pero también, hemos comprendido, que la escuela sola no puede. Que el principal reto educativo no es realmente (o exclusivamente) educativo, sino social. Que la escuela es fundamental para darnos aire, pero que necesita urgentemente que, entre todos, le demos aire, y que necesitamos desarrollar nuevos modos de participación de las comunidades educativas en la escuela, especialmente de las familias. También, por supuesto, de otros actores. Lo escolar pertenece a la escuela, pero atender a lo escolar ya no es una tarea exclusiva de la escuela.

Enric Fradera cc by-sa https://flic.kr/p/smZJZr

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La escuela es más que el aprendizaje

La escuela no es solo un lugar de aprendizaje. Aprendemos en cualquier sitio, pero en la escuela no solo aprendemos. La escuela es mucho más que lo que sucede dentro de las aulas. Es más que un lugar de transmisión de conocimientos. La escuela encarna la responsabilidad de ejercer una crianza respetuosa de niños y mayores, creando un vínculo afectivo y de apego emocional entre todos los que la habitan, priorizando su bienestar y desarrollo con el objetivo último de mejorar la sociedad. Con la suspensión de la escuela, que no de la actividad escolar, desapareció el espacio de igualdad, cuidado y protección que supone la escuela para muchos niños y jóvenes. También se perdió el encuentro con los otros, con la alteridad, con lo diferente y los diferentes, con el conflicto, los roces y su gestión. Fuimos plenamente conscientes de que en la escuela aprendemos a estar juntos para hacer cosas en común.

Viktor Bezrukov cc by-nc https://flic.kr/p/98vZ5t

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La escuela de los vínculos y los afectos

Si algo caracteriza al aprendizaje escolar es que es una actividad esencialmente social, pública y compartida. La escuela está hecha de relaciones, vínculos y afectos. Es un lugar creado y cuidado por quienes lo habitamos. En la escuela aprendemos de otros y junto a otros. La escuela es el hogar de los aprendizajes compartidos. Es un lugar de encuentro entre generaciones que alimenta al mismo tiempo la individualidad y lo colectivo. Que nos alienta a desarrollarnos como personas y como comunidad, en lo personal y lo común, para decir yo y hacer el nosotros.

David Phan cc by https://flic.kr/p/xHuRxv

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La escuela de la mirada, la escucha y el balbuceo

Si algo hemos echado de menos en estos meses son las miradas (tanto las atentas, como las perdidas) y los sonidos de la escuela. Los silencios y los gritos, los susurros, las voces, las risas y los llantos. También nos faltó la lengua de la escuela, que no es la lengua natural, ni la común, ni la que hablamos en casa o con los amigos.  La escuela trabaja con la mirada y habilita otras miradas que no son las cotidianas. El aprendizaje también ocurre con la mirada. La escuela nos permite también silenciar nuestra voz para escuchar la de los otros, comenzando por la de maestras y maestros, pero no solo. Pero también escuchar(nos) de otra manera, deteniendo el tiempo, sin prisas, sin urgencia, sin esperar nada a cambio. En la escuela, finalmente, aprendemos a balbucear, a poner en la propia voz algo que uno todavía no domina. A hablar otros lenguajes. La escuela trabaja con la mirada, las voces y el habla. Y mirar, escuchar y balbucear, como pensar y aprender, son cosas que hacemos con el cuerpo y entre cuerpos.

La escuela es un tiempo y un espacio diferenciado

Hemos aprendido que la escuela es un lugar diferenciado. La escuela nos da un tiempo (intensificado, ritualizado, separado del tiempo común) y un espacio (común, compartido, especializado, diferenciado) liberados para dedicarnos a la tarea de ser estudiantes, para aprender a ocuparnos de nosotros, los otros y del mundo. También para dejar de ser hijos y hermanos, para ser, por un rato, solo estudiantes, compañeros e iguales. Un tiempo y espacio organizado en torno a actividades que provocan una conversación intergeneracional, de encuentro en torno al conocimiento. Un tiempo y un espacio en el que, en principio, cualquiera puede aprender cualquier cosa.

Sven Kare cc by-nc-sa https://flic.kr/p/gLCVRX

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La escuela de lo difícil pero importante

El aprendizaje escolar no es cualquier tipo de aprendizaje. La escuela es un lugar irremplazable en el desarrollo de nuestra capacidad para comprender el mundo y poder actuar sobre él. Distribuye ciertos conocimientos para que cada generación no tenga que empezar de nuevo. La escuela es esa conversación con los que aún no han nacido, para prepararlos, para ayudarlos a vivir en este mundo. Es el espacio de lo complejo, de lo importante y relevante para nuestras sociedades. Por eso es cada día más necesario repensar colectivamente los objetivos y los sentidos de lo que se aprende en las escuelas.

VisualAge cc by-nc-sa https://flic.kr/p/49JiNX

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La escuela de los múltiples saberes

La escuela nos pone ante el mundo. Lo escolar abre ventanas, descubre mundos y nos expone al mundo. Nos hace visible lo invisible (lo que no conocíamos), pero también lo visible (nos ayuda a ver lo conocido, pero de otra manera). No sólo nos hace conocer las cosas, también nos pone en relación y nos vincula con las cosas. Nos pone, además, en disposición de poder prestar atención compartida hacia las cosas del mundo. Pero, el problema es que no a todos (muchos se quedan fuera) y no sobre todas las cosas. A pesar de lo inabarcable que es el currículo, quedan fuera muchos saberes. Durante el confinamiento, nos hemos cuestionado la estructura y pertinencia del currículo escolar y nos hemos preguntado qué es realmente importante enseñar y aprender en la escuela, qué es lo imprescindible y lo deseable. Durante el confinamiento, hemos visto cómo cobraban protagonismo asignaturas que suelen estar menos valoradas como la música, el arte o la educación física. También hemos experimentado la utilidad de abordajes más multidisciplinares y la pertinencia de aunar saberes comunes y saberes particulares, saberes estandarizados y saberes alternativos, saberes conservadores y saberes transformadores, que nos permitan incluir a más (a todos) en la alegría del aprendizaje.

Julien cc by-nc https://flic.kr/p/rZYgij

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La escuela de la autonomía

Durante el confinamiento hemos visto lo importante que son la autonomía y la autogestión. Al desaparecer el espacio físico de la escuela, el tiempo pautado y reservado a lo escolar, las rutinas y casi todo lo que de directivo tiene la escuela, se hizo más difícil sostener la motivación basada en lo externo. También se puso en riesgo la posibilidad que otorga la escuela de lograr una autonomía intelectual y afectiva, tanto de los niños respecto a sus familias, como de las familias respecto a sus hijos. Hemos comprendido que la escuela no es solo un lugar disciplinario, también es un lugar de emancipación. Hemos aprendido lo importante que es desarrollar algunas habilidades transversales como la autonomía para el aprendizaje, la gestión del tiempo, reflexión crítica, la atención o el cuidado de uno mismo y de los otros.

al.ma cc by-nc-sa https://flic.kr/p/w4f1

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La escuela que cierra brechas

El confinamiento ha visibilizado las múltiples desigualdades sociales, económicas, de capital cultural y tecnológicas que atraviesan y condicionan lo educativo. A la escuela llegamos con mochilas cargadas, no siempre de experiencias y objetos positivos. A pesar de las dificultades crecientes que la escuela tiene para compensar estas desigualdades, hemos comprendido mucho mejor el papel insustituible que juegan las escuelas y los maestros luchando contra la naturalización de las desigualdades y negándose a aceptar las profecías del fracaso y los destinos prefijados. Hemos aprendido, lo importante que es dar respuesta a las desigualdades de acceso y uso, para ofrecer igualdad de oportunidades.

Jeremy Brooks cc by-nc https://flic.kr/p/6kQoNm

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La escuela limitada

Hemos aprendido que la escuela juega un papel determinante en la lucha frente a las desigualdades, pero también que, en muchos casos, desatiende estas desigualdades, las naturaliza o las refuerza. Hemos visto cómo aún encontramos, en muchos lugares, una escuela que pretende dar respuestas indiferenciadas ante lo diferente. Que falla a la hora reconocer que lo realmente excepcional es la igualdad. Hemos aprendido lo importante que es reconocer las diferencias, poner altas expectativas en todos y todas y asumir una responsabilidad compartida sobre el aprendizaje de cada uno de los alumnos. Lo importante que es que la escuela proponga a los estudiantes experiencias de aprendizaje con sentido. Lo importante y complejo que es encontrar el equilibrio entre el para todos y el para cada uno.

Chetiya Sahabandu cc by https://flic.kr/p/Mbjg3Q

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Más escuela, pero otra escuela

Pensando sobre el sentido de la escuela, hemos aprendido que la escuela tiene más sentido que nunca. Pero también que su sentido no está asegurado de antemano. Que hay que buscarlo y trabajarlo. Hemos aprendido que queremos volver a la escuela, pero no a la misma escuela, sino a una escuela comprometida con el éxito de todas y que no deja a nadie atrás. Una escuela capaz de trabajar simultáneamente lo individual y lo colectivo. Y hemos comprendido que esa escuela pasa seguramente por cambios en su organización, en la gestión de los tiempos, los espacios y los agrupamientos, en las didácticas y las metodologías, en el currículo y la manera de abordarlo, en la cultura de la evaluación, en las culturas docentes y, no menos importante, en la relación de la escuela con el exterior.

Fuente: https://carlosmagro.wordpress.com/2020/07/18/la-escuela-somos-nosotros/

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