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UNICEF insta a países del mundo a garantizar protección a niños migrantes

UNICEF/03 marzo de 2017/Autora: Maryhevelin Hernández/Fuente: VTV

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) insta a países del mundo a garantizar la seguridad de los niños migrantes, después de que cientos perdieran la vida durante 2016 en la ruta del mar Mediterráneo.

Niños Migrantes
Foto: Archivo

En un reporte divulgado, la agencia propuso extremar la protección de los menores de edad que viajen solos, poner fin a la detención de niños migrantes, mantener a las familias unidas y hacer todo lo posible para que los pequeños no dejen la educación y accedan a la salud.

Asimismo refleja que las mujeres y los menores de edad que dejan sus países sufren de manera rutinaria violencia sexual, explotación, abusos y detención en los viajes desde el norte de África -en particular Libia- hacia Italia, en el Mediterráneo Central, reseña Prensa Latina en su portal web.

Según el documento, el 75 por ciento de los menores de edad entrevistados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aseguraron que durante algún punto del trayecto sufrieron violencia, maltratos y agresión por adultos, mientras casi la mitad de las mujeres y las niñas fueron víctimas de abusos sexuales.

En 2016, alrededor de cuatro mil 600 personas murieron en el intento de cruzar el Mediterráneo desde Libia, 700 de ellas niños.

Se trata de una de las rutas de migrantes más mortales para las mujeres y los menores de edad en el planeta, afirmó el director regional de Unicef y coordinador para la crisis de migrantes en Europa, Afshan Khan.

De acuerdo con Khan, en el Mediterráneo Central abundan los traficantes de personas y otros grupos que buscan sacar ventaja de la vulnerabilidad de quienes intentan llegar a Europa para escapar de conflictos en el norte de África, el Medio Oriente y regiones de Asia.

“Necesitamos proteger a los niños de los depredadores y garantizar rutas seguras para los migrantes”, manifestó.   /EM

Fuente de la Noticia:

http://vtv.gob.ve/unicef-insta-a-paises-del-mundo-a-garantizar-proteccion-a-ninos-migrantes/

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RTVE y la UNESCO producirán microespacios para la protección del patrimonio cultural

UNESCO/03 de marzo de 2017/Fuente: http://www.elmundo.es/

RTVE ha firmado un convenio de colaboración con la UNESCO para la producción de micro espacios destinados a la protección del patrimonio cultural en el marco de la campaña de Naciones Unidas #Unite4Heritage. El documento ha sido suscrito hoy en París por el presidente de la Corporación, José Antonio Sánchez, y la directora general de la UNESCO, Irina Bokova.

El acuerdo tiene como objetivo cooperar en la producción de una serie de 30 microespacios audiovisuales con el fin de sensibilizar a la opinión pública sobre la importancia de salvaguardar el patrimonio natural y cultural para las generaciones futuras. Kitín Muñoz, embajador de Buena Voluntad de la UNESCO, será el presentador de estos programas.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura lanzó la campaña #Unite4Heritage (Unidos por el Patrimonio) en marzo de 2015 con el objetivo de movilizar a los gobiernos y a la población mundial, en especial a los jóvenes, de la necesidad de proteger el patrimonio cultural amenazado.

Fuente de la Noticia:

http://www.elmundo.es/television/2017/02/27/58b4209122601d49078b45c4.html

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España: Clásicos en peligro de extinción: así han cambiado las lecturas en clase

España/ 03 de marzo de 2017/Autor: M.R. Martín/ Fuente: http://www.libertaddigital.com/

Parece un hecho que los alumnos han dejado de leer algunos clásicos en clase: ¿qué ha cambiado en estos años?

De El Quijote que hace unas décadastodos los alumnos españoles tenían que leer en la adolescencia se ha pasado a una situación muy distinta: los cambios en las leyes educativas, la mayor independencia de centros y profesores, la disminución de horas para Lengua y Literatura y la descentralización han llevado casi a la extinción a algunos clásicos antes imprescindibles en las aulas españolas.

La tónica ahora es perseguir que el adolescente se acerque por sí mismo a la lectura y eso pasa por identificar los libros con placer y no con obligación, lo que hace que, en muchos centros, hayan caído en el olvido los clásicos que forzaban al alumno a enfrentarse a un lenguaje y una época distintas, a una lectura exigente y a muchas páginas de extensión. Aunque la situación, hoy por hoy, depende de cada profesor y es distinta en cada centro -y en muchos todavía hay que leer a Cervantes- sí es un hecho que los grandes autores de la literatura española se leen menos que antes.

¿Qué se leía hace unos años?

El extinto bachillerato implantado en los 70 y los sistemas anteriores establecían la obligatoriedad de leer una serie de clásicos españoles. Así lo recogía el decreto de 1975 que regulaba el currículo del extinto BUP:

«Se llevará al alumno al conocimiento e interpretación de las obras literarias, poniendo de relieve los aspectos de la cultura de un pueblo que se manifiestan en el idioma».

En BUP, el alumno, ya fuera de Ciencias o Letras, tenía cinco horas semanales de Lengua y Literatura. La lectura obligatoria de los clásicos españoles, de la Edad Media al XX, recaía fundamentalmente en el tercer curso, aunque en primero y segundo se establecía la «obligación» de leer seis obras de entre un listado diseñado la Dirección General de Ordenación Educativa entre los que se encontraban, por ejemplo, obras de Buero Vallejo, Miguel Delibes o Torcuato Luca de Tena. En cuanto a los «clásicos» que había que leer en tercero, eran los siguientes:

Cantar de Mio Cid o Milagros de Nuestra Señora o El Libro de Buen Amor

La Celestina y Las Coplas de Jorge Manrique

Lazarillo de Tormes o Libro de la Vida o De los Nombres de Cristo

– Obra poética de Garcilaso de la Vega o San Juan de la Cruz o Fray Luis de León

El Quijote

El Buscón o una antología de Góngora o una antología de Quevedo

Fuenteovejuna o La Vida es Sueño o El condenado por desconfiado o El burlador de Sevilla o La verdad sospechosa

– Textos de Feijóo o Jovellanos, o Las Cartas Marruecas o El sí de las niñas

– Artículos de Larra o El Estudiante de Salamanca o las Rimas de Bécquer o Traidor, inconfeso y mártir o Don Álvaro o la fuerza del Sino

– Una obra de Galdós (se citan como ejemplo Miau y Fortunata y Jacinta) o La Regenta

Además, se incluía el «estudio especial» de tres obras extranjeras: alguna obra de Shakespeare, alguna de Moliere y alguna de Dostoyevski.

En COU, la literatura -no así la lengua- dejó de ser obligatoria para ser optativa para alumnos de Letras. La asignatura incluía también una serie de lecturas obligatorias para la prueba de acceso a la Universidad, del siglo XX español. Entre ellas estaban San Manuel Bueno, mártir; La Casa de Bernarda Alba o Luces de Bohemia; La Colmena o Tiempo de Silencio, Pedro Páramo o Cien años de Soledad

¿Qué se lee ahora?

Las reformas educativas y la descentralización han cambiado drásticamente el concepto de lectura obligatoria, que prácticamente desaparece de la normativa estatal. En las indicaciones del Ministerio de Educación sobre bachillerato, se establece que «es importantefavorecer la lectura libre de obras de la literatura española y universal de todos los tiempos y de la literatura juvenil». «Se trata de conseguir lectores que continúen leyendo», añade el texto, que enfatiza que se procurará fomentar su comprensión lectora a través «de una lectura analítica y comparada de distintos fragmentos y obras». En el desarrollo del currículo del actual Bachillerato, tampoco hay mención a obras obligatorias. Esto es lo que se indica:

«Lectura libre de obras de la literatura española y universal y de la literatura juvenil como fuente de placer, de enriquecimiento personal y de conocimiento del mundo para lograr el desarrollo de sus propios gustos e intereses literarios y su autonomía lectora. Introducción a la literatura a través de los textos. Aproximación a los géneros literarios y a las obras más representativas de la literatura española de la Edad Media al Siglo de Oro a través de la lectura y explicación de fragmentos significativos y, en su caso, textos completos (…)»

Las generalidades transmitidas desde Educación se traducen en que la situación puede variar radicalmente de una comunidad autónoma a otra y, sobre todo, de un colegio a otro. Desde las consejerías de Educación de distintas autonomías consultadas por LD, se coincide en que no hay libros «obligatorios» porque la decisión última recae en el claustro del centro educativo y en el propio profesor, «en el uso de su autonomía pedagógica». La administración educativa sólo tiene como competencias supervisar los materiales didácticos entre los que se incluyen tanto los libros de texto como las lecturas.

Hay autonomías, como Castilla y León, que sí citan como recomendación dos obras concretas: El Lazarillo y El Quijote. Otras se remiten a la decisión del centro o a las indicaciones, en su caso, del Consejo de Universidades para la prueba de acceso. Tampoco aquí hay acuerdo: según el año o la autonomía, ha habido, o no, exámenes sobre libros específicos. Así, en Galicia se ha pedido la lectura, según el curso, de La fundación, Plenilunio, Campos de Castilla, El Aleph o Crónica de una Muerte anunciada. En Andalucía, se ha «recomendado» la lectura para la prueba de El árbol de la ciencia, Luces de Bohemia, Crónica de una muerte anunciada y Los girasoles ciegos. Lo habitual en muchas autonomías, en cualquier caso, es que se valore en el examen el comentario en sí, y no la lectura de un libro en particular.

Hoy por hoy, por tanto, hay tantas listas de libros como centros educativos, y el motivo para seleccionarlos puede ser tan arbitrario como el origen del propio autor: en Andalucía, desde la Junta también se recomienda la lectura de «algunos poetas andaluces del 27», es decir: Lorca y Alberti sí, pero Pedro Salinas y Jorge Guillén no. Hay colegios que sí piden leer clásicos como El conde Lucanor o La Celestina, pero pocos son los que piden ambos. El Cid ha desaparecido de la inmensa mayoría de centros y lo mismo ha ocurrido con clásicos del siglo XX como Cien Años de Soledad o La Colmena, sustituidos por libros más cortos de García Márquez y Cela, como la citada Crónica o La familia de Pascual Duarte u otras novelas de la segunda mitad del siglo XX, en principio más accesibles, como Sin noticias de Gurb.

El cuento también se impone sobre las grandes novelas del realismo: es más habitual leer alguna antología de Clarín que su obra cumbre: La Regenta. Y también priman las antologías de poemas del 27 o del 98 frente a libros como Platero y yo, Campos de Castilla o el Romancero Gitano -aunque García Lorca sigue siendo muy leído en las aulas-. Entre tanto, Carlos Ruiz Zafón y libros como Cometas en el cielo han ganado frente al teatro de Buero Vallejo en Secundaria. En general, la lista total de libros por curso se ha reducido a tres o cuatro: un instituto público madrileño sigue pidiendo El Quijote, La Celestina y El Alcalde de Zalameaa los alumnos de 16 años. Otro, concertado, manda leer el Lazarillo, El Conde Lucanor y Don Juan Tenorio. Toca elegir.

La estrategia pasa en muchos colegios por tratar de hacer atractiva la lectura con libros más cercanos al alumno en el tiempo o la temática, sobre todo en secundaria pero también en los últimos cursos: se intenta que sigan leyendo cuando terminen su formación y no que se alejen de los libros por la lectura forzosa de obras consideradas no adecuadas a su edad. Entre tanto, serán muchos los alumnos que jamás lean algunos de los libros más importantes de la literatura española.

Fuente de la Noticia:

http://www.libertaddigital.com/cultura/libros/2017-03-01/clasicos-en-peligro-de-extincion-asi-han-cambiado-las-lecturas-en-clase-1276593698/

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Russia to simplify visas, boost international student quota to 200,000

Rusia/Marzo de 2017/Fuente: The Pie News

RESUMEN: El gobierno ruso ha aumentado su cuota de estudiantes internacionales para las universidades en un tercio a 200.000 para este año y ha puesto en marcha planes para simplificar las visas para los estudiantes que completan un año de estudios. Los planes, anunciados por el viceministro de Educación, forman parte de una campaña permanente para impulsar el perfil global de la educación superior en Rusia y aumentar el poder blando del país.

The Russian government has upped its international student quota for universities by a third to 200,000 for this year and put in place plans to simplify visas for students completing a foundation year. The plans, announced by the deputy education minister, are part of an ongoing drive to boost the global profile of Russian higher education and increase the country’s soft power.

There are currently 150,000 places set aside for international students at Russian higher education institutions, but the government has now approved plans to up this number by 50,000.

“We have approved a proposal to increase the quota for foreign students this year,” announced Deputy Minister of Education and Science Lyudmila Ogorodova.

“Domestic universities are currently ready to take such a number of foreigners.”

The increased quota is part of the Russian government’s concerted push to internationalise higher education, including the state-funded flagship Project 5-100 initiative, which launched in 2012.

“Those investments, which have been made by the state in university infrastructure, and in particular domestic science and education, in recent years have made it possible to develop programmes in English and to prepare English-speaking teachers,” added Ogorodova, who will oversee the quota.

The ministry has also filed a bill to simplify the visa process for international students, ensuring that they only have to apply for one visa for their entire course of study. At the moment, students who complete a foundation course before progressing to university must apply for separate visas for each course.

“We know that the majority of foreign students come through the preparatory faculty, and so we filed an amendment to the law, which allows us to extend visa support, in particular, and for the period of preparatory training,” Ogorodova said.

The number of scholarships awarded to international students to study at Russian universities will also rise from 15,000 to 20,000.

Scholarships, which are administered by the government agency Rossotrudnichestvo, cover both tuition fees and a monthly stipend for qualifying students.

Attracting international students is an important soft power tool for Russia. Speaking with Sputnik News, an offshoot of the government-owned news agency Rossiya Segodnya, Rossotrudnichestvo chief Lyubov Glebova said last year that providing scholarships to attract international students is an “annual, long term project”.

“We understand that it is an effective foreign policy tool and would like to increase the number of quotas for future years,” she said.

Commenting on the drive to attract more international students to Russia, a spokesperson for Project 5-100, which aims to internationalise a group of elite Russian universities, told The PIE News: “Russia’s higher education is becoming more open to the world.

“Russian universities have increased their positions in the global rankings, improved their academic reputation, fostered partnerships with foreign universities and launched many educational programmes in foreign languages. A growing number of students and scholars are going to Russia to study and build careers,” she said, pointing to Project 5-100 as a success story.

International students now account for 28% of students at Tomsk Polytechnic University, one of the Project 5-100 institutions; and for 25% of students at Peoples’ Friendship University of Russia, another member university.

“The inflow of international students is an important indicator of attractiveness and demand for the Russian education in the world,” the spokesperson added.

Fuente: https://thepienews.com/news/russia-international-students-quota-visas/

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Reino Unido: Almost one in three London children will miss out on first choice school

Reino Unido/Marzo de 2017/Autor: Pippa Crerar/Fuente: Evening Standard

RESUMEN: Hasta 30.000 niños se perderán  su primera opción de escuela secundaria en Londres, asi lo han predicho expertos en educación. Eso significa que, en septiembre, un número récord de niños de 11 años, casi un tercio de los que solicitaron un lugar, comenzarán en escuelas que no son de su preferencia. La Good Schools Guide, que produjo las cifras, dijo que no había suficientes escuelas secundarias en Londres como para hacer frente al número de niños que necesitan lugares este otoño.  El año pasado, el 31% de los alumnos no obtuvieron su primera escuela de preferencia, aunque sólo el 11% se quedó sin ninguno de sus tres primeros. Este año, se cree que han habido 4.000 candidatos más para los lugares – de 87.000 el año pasado a 91.000 – empeorando la situación.

Up to 30,000 children will miss out on their first choice of secondary school in London, education experts have predicted.

It means that, in September, record numbers of 11-year-olds — almost a third of those who applied for a place — will start at schools that are not their top preference. The Good Schools Guide, which produced the figures, said there were not enough secondary schools in London to cope with the number of children needing places this autumn.

It also warned that the schools places crisis facing the capital could mean pupil choice becomes even worse in years to come. Last year, 31 per cent of pupils failed to get their first preference school, although only 11 per cent missed out on one of their top three. This year, there are thought to have been 4,000 more applicants for places — up from 87,000 last year to 91,000 — making the pressure even worse.

Families will be told which school their child has been allocated on national offer day tomorrow and children in London are expected to be the least likely in the country to get a place at their preferred school.

London Councils, which represents the 33 local authorities, has warned that more than 47,000 extra secondary places are needed in the capital over the next five years or more pupils will miss out.

Last year, London pupils fared the worst in the country for getting their top choice place — 19 of the 20 worst affected boroughs were here.

In Hammersmith and Fulham, only 52 per cent of pupils got a place in their preferred school. The figure was 53.4 per cent in Westminster and 57.9 per cent in Lambeth. Some families missed out on all six of their chosen schools, meaning some children were forced to attend under-performing schools.

Elizabeth Coatman of The Good Schools Guide said: “We are now in a position where nearly half of London’s boroughs have more applicants than they have school places. Local authorities are legally obliged to provide children with a place at school, but they no longer have the power to create new schools.

“The current demographic bulge will continue to exert pressure on secondary school places till the mid-2020s and, with the majority of London schools likely to be worse off under the new schools funding formula, the future does not look good.”

Parents have shared their concerns online. One mother wrote on Mums-net: “Already counting down the days until we find out which school she’s been allocated (if at all).” Another said: “I’d be massively disappointed if we don’t get our first choice for my daughter as we feel it is the best fit for her.”

A Department for Education spokeswoman said: “The proportion of parents getting a place at their first choice of school remains stable. Last year 94.3 per cent of parents in London got an offer at one of their preferred schools.

“Nearly 200,000 additional pupil places were created in London between May 2010 and May 2015, and the Government is now pushing ahead with the creation of many more new school places.”

Fuente: http://www.standard.co.uk/news/education/almost-one-in-three-london-children-will-miss-out-on-first-choice-school-a3477736.html

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Entrevista con Toni Ramoneda: La única certeza es que no existe ningún método para aprender. Y es una suerte

Entrevista con Toni Ramoneda: La única certeza es que no existe ningún método para aprender. Y es una suerte

Hector G. Barnés

Este libro está escrito desde la distancia que supone escribir en español cuando se vive en Francia, pero la distancia también que separa los tres componentes del relato”, escribe Toni Ramoneda en la introducción de su último libro, ‘La escuela más fea del mundo’ (Clave Intelectual). Se trata de una obra en dos movimientos y un intermedio articulados entre una conferencia sobre Europa, el colegio donde imparte clase y el cabezazo de Zinedine Zidane en la final del mundial de 2006.

Ramoneda (Barcelona, 1978) es doctor en Ciencias de la Comunicación y profesor de español en el instituto Louis Aragon de Givors, además de miembro del equipo de investigación ELLIAD de la Universidad de Besançon. Hijo del periodista y filósofo Josep Ramoneda, su segunda obra después de ‘Europa como discurso’ (RBA) se encuentra en un punto intermedio entre el ensayo, la conferencia, la divagación filosófica y la narración.

Desde su posición privilegiada –o, mejor dicho, única–, nos internamos con él a través de un cuestionario por correo electrónico en su colegio, su ciudad, su país, su sistema educativo y lo que le aguarda a la Unión Europea. ¿Fue todo un sueño?

PREGUNTA. Europa es el tema principal de su libro. Sin embargo, ¿se ha construido Europa desde las escuelas, ha habido un verdadero proyecto? Es más, ¿debería haberlo?

RESPUESTA. Yo no diría exactamente que Europa sea el tema de mi libro. Su hilo conductor es más bien la manera en que al aprender construimos un mundo común. Eso, con la particularidad de que este libro está escrito en Francia y que en francés el verbo aprender significa a la vez enseñar y recibir. A partir de ahí, de este movimiento que intento trasladar también a la escritura, Europa surge en el libro como una realidad que se construye a sí misma. Y llego a sus preguntas. Porque Europa es una realidad que estamos construyendo y por lo tanto que también desmontamos, destruimos y reconstruimos por momentos.

En términos institucionales, es decir como conjunto de tratados, de edificios, de directrices y demás, esta realidad tiene cincuenta años. Por lo tanto, Europa como institución no se ha construido, sino que todavía se construye y eso –la capacidad de otorgarnos reglas comunes, espacios de representatividad, formas de reconocimiento mutuo, dispositivos para el debate y también, por supuesto, sus contrarios, es decir imposición de normas mediante una negociación falseada, debates sin espacio para la crítica o formas de representación alejadas de las realidades que representan– de algún modo lo hemos aprendido en las escuelas y forma parte también de un cierto proyecto ligado a la ilustración. Pero insisto: todo. El debate real y el consenso burocrático, la representatividad y el ‘marketing’ político, el reconocimiento mutuo y el falso reconocimiento de la negociación desigual.

A mi parecer el proyecto Europeo tendría que ver, y eso pretende expresar mi libro, con la capacidad de construir espacios comunes que no se reduzcan a formas de pertenencia y esto es el acto de aprender: construir lo común mediante las palabras, cada uno desde su propia posición, sin pretender convertirnos en una unidad. Supongo que volveremos a ello, pero una clase no es un equipo de fútbol que debe competir unido, una clase es un grupo de personas interdependientes que construyen un espacio común. Ya sé que suena naïf y pasado de moda, pero este, a mi entender, es también el proyecto europeo. Por lo menos el de ‘La escuela más fea del mundo’.

P. Señala que los alumnos creen que la escuela debe proporcionarles un buen trabajo (y, por extensión, un buen salario). Lamenta que, además, parezca algo contradictorio con ser más sabios. ¿Corren el peligro tanto la escuela como la universidad de convertirse en fábrica de trabajadores, pero poco sabios?

R. Lo creen sobre todo los padres, que son antiguos alumnos, claro, y probablemente lo creerán mis alumnos cuando sean padres. No hay que olvidar que todos hemos sido alumnos, también los profesores. Pero sí, lo que lamento es el aspecto utilitario, incluso cuando se reviste de ideas muy loables como crear personas o incluso contribuir a la realización personal de los alumnos, incluso así, atribuir una función a la escuela es ya un indicio de lo poco que creemos en el aprendizaje como experiencia. Aprender, insisto, es construir. Aprender y enseñar es apoderarse de un presente, de un tiempo que nos es propio, que nos pertenece a los alumnos y al profesor y que puede estar contenido en las cuatro paredes de un aula, en un jardín botánico o en un taller de mecánica, pero un tiempo que es nuestro y que sirve para ese momento, es decir para estar ahí juntos, porque si no el utilitarismo se carga el aprendizaje y el futuro viene a robarnos este presente. No digo que nos dé igual el futuro, digo que vamos a ir hacia él desde aquí y no al revés.

P. Hay una expresión muy potente en su libro: «aulas colonizadas por la angustia del futuro». ¿Se ha trasladado la angustia propia de la edad adulta a los niños, a los que les exige que elijan su destino a una temprana edad, y por lo tanto dejen de ser niños?

R. Es cierto que yo, cuando veo a chicos de catorce años a los que les exigimos que sepan lo que quieren hacer de mayores, me siento muy mal. ¡Pero también es posible que sea porque yo mismo no sé todavía qué quiero ser de mayor! En fin, sea como fuere, tanto ellos obligados a decidir, como yo incapaz de hacerlo estaríamos colonizados por este futuro del que hablo. No sé si el problema es dejar de ser niños, tampoco me gusta la idolatría de la inocencia en la que se cae a veces, pero una vez más, lo que me parece problemático es la desconfianza que mostramos hacia el aprendizaje como experiencia. Desde el momento en que estamos articulando de manera tan insistente el aprendizaje a una elección y a una situación futura, estamos impidiendo esta experiencia que, por sí misma, ya nos puede ir guiando. Insisto, creo que no confiamos en el aprendizaje. En la experiencia de aprender.

P. En España hay una cierta idealización de la educación extranjera; sobre todo Finlandia, pero también países como Francia. Sin embargo, cita una «nueva tautología republicana» de manera bastante ácida: «somos un país culto porque somos un país culto». ¿Qué pasa en la escuela francesa?

R. Pues precisamente yo diría que sufre, quizás como Francia en general –pero esto ya sería otra cuestión–, de una falta de confianza en sí misma tremenda. Nadie confía ya en el proyecto republicano de una escuela emancipadora, igualitaria y laica. Por eso lo extendía al país en su conjunto que no confía en su propio proyecto republicano. En la educación, esto significa que nadie se cree ya que el sistema educativo sirva para romper las dinámicas de reproducción social. Desde el famoso libro de Bourdieu ‘Los herederos’, en el que este sociólogo demostraba como la escuela está construida por y para quienes ya saben cómo funciona y por lo tanto se manejan mucho mejor que los demás en ella y parten con una ventaja añadida, además de la de pertenecer a una clase superior, desde entonces se ha seguido reflexionando y se han multiplicado dispositivos, programas, métodos y directrices para tratar de ofrecer las mismas posibilidades a todos los alumnos.

Ahora, por ejemplo, nos centramos en la individualización, es decir en tratar de ofrecer a quienes no tienen los medios, ya sean económicos o culturales, en su casa para comprender las reglas del sistema, la posibilidad de manejarse en él. Dicho de otro modo, adoptamos como profesores un rol de tutor ilustrado. El problema es que esto ya existía antes en forma de dispositivos, con profesionales que trabajaban y cobraban por hacerlo y alumnos que podían recibir esta ayuda como parte de su educación. Se cerró porque era muy caro y ahora lo transformamos en seguimiento individual. Un poco como cuando un país no controla su deuda y llegan los expertos de Bruselas. En el mejor de los casos, lo que transmitimos a los padres es algo como ‘no se preocupe, usted no sabe hacerlo muy bien, pero ya me ocupo yo de su hijo’.

De hecho mi respuesta cabría en una frase: la escuela francesa es extremadamente cara y hay que reducir la deuda. La cuestión, por lo tanto, más allá de si está bien o mal sacrificar la educación pública para salvar la deuda es ¿por qué hoy Francia, que ha hecho de la educación uno de sus mitos fundadores, está dispuesta a sacrificarla? Pues porque ya no confían en la escuela. De ahí mi frase, que usted llama ácida.

P. «Podría tratar de explicar ahora las razones por las que somos tantos los que sufrimos con un trabajo que debería hacernos sentir partícipes de nuestro mundo común», escribe a propósito de su labor diaria. ¿Por qué no me lo explica ahora?

R. ¿Cómo se sentiría usted si tuviera la impresión de que cada vez más personas están dejando de confiar en su trabajo? De hecho, deslegitimar el periodismo como profesión es uno de los ejes discursivos de Donald Trump, pero también lo vemos en la derecha francesa ahora que se acercan las elecciones y en la extrema derecha de Marine Le Pen. Lo que quiero decir es que la educación, como el periodismo, además de profesiones, son instituciones ligadas a la democracia y por lo tanto las vivimos como un ejercicio que contribuye al bien común. Eso, como todo, puede derivar en abuso de poder, ya sea en el caso del periodismo mediante la voluntad de ejercer un poder, digamos, fáctico o en la educación cuando se cae en el adoctrinamiento, ya sea moral o ideológico.

Pero sin perder nuestra capacidad crítica, creo que podemos estar de acuerdo en que muchas personas deciden hacer periodismo o meterse a enseñar en un aula para contribuir al debate público o a la construcción de este mundo común del que ya he hablado. Por lo tanto, cuando uno se encuentra en que no solo este trabajo es mucho más exigente en términos incluso psicológicos y morales, porque los adolescentes son más crueles entre ellos y con los demás de lo que pensaba, sino que además no se le reconoce ningún otro valor más allá de la evaluación en términos de resultados, pues sí, uno sufre. Pero insisto, el sufrimiento está presente en muchos trabajos, lo dramático es cuando a la falta de confianza en sí mismo que uno puede sentir frente a treinta alumnos que muestran desdén se le añade la falta de confianza que uno siente por parte de la sociedad en su conjunto.

P. «La obligación del profesor, decía, es llevar a los alumnos a la frontera para que naveguen en un discurrir extraño que no harían de otro modo y que podrán seguir haciendo en el futuro»: se dirá que ahora los nuevos profesores, o los de los colegios de excelencia, sí que saben hacerlo, no como «los de antes». Pero eso no es verdad, ¿verdad?

R. Sí. Ahora parece que todo el mundo ha descubierto los llamados métodos accionales, la necesidad de sorprender a los alumnos para que deseen aprender, la motivación extrínseca que hay que aportarles sin esperar que estén motivados por sí mismos, el desarrollo de competencias, en fin, todo lo que ya sabemos desde hace más de cien años. Y no hay nada que decir, pues mejor si al fin se pone de moda. Pero vuelvo al principio: ¿qué discurso hay detrás? El discurso de que así se aprende mejor, de que así los alumnos son competentes y se adaptan mejor a cualquier situación, de que con estos nuevos profesores y estas nuevas pedagogías, que no tienen nada de nuevas repito, el aprendizaje es, en suma, más eficaz.

O sea, que lo que nació como una forma de desligar el aprendizaje de la transmisión, es decir de la idea de que hay un saber que tiene que pasar de un punto A, el profesor, a un punto B, el alumno. Esta idea, que es absurda porque es lo propio de las máquinas, no de los hombres, sigue estando presente como discurso. Se le llama eficacia. Pues para eso, que desarrollen la inteligencia artificial y sí, seguro que transmitirán datos completos de A a B, pero el acto de aprender, la experiencia del aprendizaje, habrá desaparecido. En definitiva, lo que me da miedo en algunos de estos discursos que leo u oigo sobre educación actualmente en España es que se centran en la presentación o en la búsqueda de métodos, del ¡método final!, diría. Y la única certidumbre que tengo en lo que respeta a la educación es que no existe ningún método para aprender. Lo cual es una suerte, por cierto.

P. Como profesor de lengua extranjera en Francia, ¿cuáles son las diferencias entre la escuela española y la francesa? Y, sobre todo, ¿qué tienen en común?

R. Nunca he ejercido en España así es que la verdad es que no lo sé. Pero a nivel anecdótico, una cosa que es muy sorprendente en Francia y que comparto con otros compañeros españoles es la obsesión por el silencio. El silencio como símbolo de respeto hacia el profesor y de la autoridad que representa. Yo me obligo a dar clase con la puerta abierta para quitarme la vergüenza de encima si en mi clase se oye ruido. Pero no es fácil porque entre compañeros se sabe en qué clases hay silencio y en cuáles no. Cuando uno enseña un idioma, que lo valoren en función del silencio que impone, pues tiene su gracia…

P. En una entrevista explicaba que busca en sus clases «crear un deseo de aprender pero a la vez crear conciencia de lo que no se sabe». Como profesor, ¿cuáles son sus principios, a nivel práctico?

R. Lo de ser conscientes de lo que no sabemos ya sé que es el primero de los tópicos del aprendizaje, pero es que muchos alumnos todavía no lo han oído y hay que transmitírselo. A nivel práctico, mi obsesión principal es construir ejercicios que nunca se puedan acabar. Esto es muy difícil y rara vez lo consigo, porque claro, tampoco puedes frustrar al alumno con algo que no podrá hacer o que tendrá la impresión de no haber conseguido hacer. El equilibrio, en este sentido, aparece cuando consigo encontrar una actividad en la que un alumno dice «ya he acabado» y entonces le puedo señalar otra cosa en la misma actividad y decirle pues yo creo que todavía puedes seguir y así, de manera ideal, hasta el infinito. A parte de mostrar el hecho de que el aprendizaje es un movimiento y una experiencia y no sólo la adquisición de un conocimiento, esto permite que cada alumno pueda a la vez participar de un trabajo colectivo, porque todos tienen que realizar la misma actividad y llegar hasta donde le lleve su propio trabajo y su propio ritmo.

P. ¿A qué clase de personas da lugar el sistema educativo actual?

R. No lo sé. Pero precisamente creo que deberíamos dejar de pensar que el sistema educativo tiene que dar lugar a determinadas personas porque así es como nos quitamos de encima nuestra responsabilidad como miembros de una sociedad. Las personas las creamos en las escuelas, en los bares, en casa mirando la televisión, en las redes sociales, en los campos de fútbol, cuando vamos de vacaciones y en el Congreso de los Diputados. Nadie se escapa y los profesores, cuando caemos en la tentación de pensar que jugamos un papel diferente, nos atribuimos una responsabilidad que no nos incumbe, al tiempo que se la quitamos a los demás. La escuela es una institución democrática, cierto, como lo es el periodismo, ya lo dije antes, pero ello no significa que produzca algo. Eso ocurre, precisamente, cuando se la utiliza como lugar de adoctrinamiento, pienso en los regímenes totalitarios. En democracia, una escuela no debería producir nada. Algo así como un gran silencio en medio de un mundo que produce ruidos sin parar.

Fuente: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2017-02-25/entrevista-toni-ramoneda-escuela-fea-mundo_1336906/

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Pedagogía

Por: Fernando Savater

Soy tan anticuado que aún considero imprescindible para la izquierda una cierta dimensión pedagógica. No solo se trata de transformar lo que está mal y defender lo que está bien (aunque suene a trillado, a veces lo más difícil), sino también hacer comprensible para los ciudadanos el juego institucional en que transcurre la democracia. O sea, lo contrario de soltar como ideal “Estado plurinacional” sin aclarar qué naciones serán esas, si también serán plurales por dentro, y qué relación tendrán con el Estado. Sobre todo, dónde quedan los ciudadanos: lo serán del Estado o de cada una de esas naciones, decidirán sobre el Estado o sobre la nación a la que les ha tocado pertenecer, etcétera… En ese no aclarar tales pequeños detalles reside el truco, el más antipedagógico: se deja todo en el aire para que cada cual crea que la propuesta colma sus anhelos, federal-nacionalista para los nacionalistas, federal-constitucionalista para los demás, todo para todos al modo paulino. Lo único que se remacha es que el resultado no será de derechas y descabalgará al PP, como si en esas dos simplezas se escondiese el Santo Grial.

Jean-Luc Mélenchon, creador del Partido de la Izquierda francés, se presentó en las legislativas del 2012 por Hénin-Beaumont, localidad que no había pisado en su vida. Los adversarios le acusaron de paracaidista y repuso, ofendido: “Cada francés está en su casa en cualquier lugar de Francia”. Buena lección. El derecho a decidir sobre el país corresponde a todos los ciudadanos, sea cual fuere el territorio en que viven. En Francia también hay catalanes, vascos, bretones, corsos, provenzales… pero no es un Estado plurinacional cuando llega la hora institucional de la política. La ciudadanía siempre se comparte, nunca se parte. Allí lo entienden hasta los radicales de izquierda…

Fuente: http://elpais.com/elpais/2017/02/23/opinion/1487872495_693660.html

 

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