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Semillero de la era digital: El Transistor y la microelectrónica de estado sólido

A partir del 1947 la electrónica inicia el tránsito a la frontera del estado sólido, dejando atrás años de uso de los llamados tubos al vacío. Es así como científicos de los Laboratorios Bell (actual AT&T) en medio de investigaciones sobre el uso de nuevos materiales semiconductores descubren cierta propiedad en minerales como el silicio (Si) de transportar pequeñas cargas eléctricas dado los enlaces covalentes que posee dicho material.

La electrónica es  una rama de la física dedicada al estudio del flujo de los electrones y de partículas cargadas eléctricamente. El electrón en su concepto más sencillo es una partícula atómica que posee carga negativa y forman la corteza externa del átomo, los cuales interactúan entre si para mantener las uniones moleculares.

Los investigadores utilizando la técnica del dopaje, que consistente en añadir impurezas de otros minerales de un grupo mayor o menor al del semiconductor a dopar, lograron crear uniones del tipo N (negativas) y P (positivas) observando en principio la existencia de un flujo eléctrico, efecto que posteriormente los llevaría a crear el primer Transistor, el cual pasaría a sustituir los tubos al vacío que hasta ese momento eran los componentes electrónicos utilizados en la construcción de radios, televisores y computadoras. Estos componentes eran como una especia de bombillos incandescentes, con filamentos encapsulados en pequeños envases de vidrio con gases, que requerían de grandes voltajes para su funcionamiento y generaban altas temperaturas y su tiempo de vida era muy reducido.

La invención del transistor (1947) estuvo marcada por varios hechos desde un mismo equipo de investigadores del Laboratorio Bell donde estuvieron John Bardeen, Walter Houser Brattain y William Bradford Shockley y de forma aislada Julius Lilienfeld quien patentó un transistor previo a los diseñados por el trinomio de la Bell, quienes en 1956 se hicieron merecedores del Premio Nobel de Física por sus investigaciones sobre los semiconductores y por sus descubrimientos acerca del efecto transistor.

Es parte de la historia que luego de patentar el transistor Shockley funda su propia empresa Shockley Semiconductores, siendo la precursora del Valle de Silicio en los Estados Unidos, que tuvo poco éxito en el desarrollo de los semiconductores. Posteriormente Robert Noyce y Gordon Moore tras su salida del equipo de científicos de Shockley Semiconductores crean en 1957 una de las empresas de semiconductoras más icónicas de la época: Fairchild Semiconductor, la cual años más tarde lanzaría casi simultánea con Texas Instruments (otra poderosa empresa del mundo de la electrónica) al mercado el primer circuito integrado gracias a los avances  de la microelectrónica, iniciando así la carrera por la miniaturización de un conjunto de componentes electrónicos dentro de una pequeña oblea de silicio, lo que abrió el paso al surgimiento de los microprocesadores, corazón de las Computadoras Personales (Personal Computer o PC en inglés). Lo curioso es que la dupla Noyce y Moore en 1968 serían los fundadores de Intel, hoy empresa líder en la fabricación de microchips y microprocesadores.

El transistor bipolar es un componente electrónico construido a base de Silicio que posee tres contactos (denominados Emisor, Base y Colector) incrustados entre las uniones semiconductoras P-N-P o N-P-N. La denominación de bipolar se debe a que la conducción entre uniones tiene lugar gracias al desplazamiento de portadores de dos polaridades (huecos positivos y electrones negativos) entre ellas, lo que permite aumentar la corriente y bajar el voltaje, según sea la configuración que se le dé al transistor entre sus terminales.

El uso principal del transistor es como amplificador, pero también funciona como interruptor y es bajo esta forma que se  recrean los unos y los ceros con los que trabaja la computadora, es decir dejando o no pasar la corriente eléctrica en un determinado momento (desde el punto de vista electrónico se trata de pasar de la región de corte del transistor a su región activa activa). Esta propiedad del transistor abrió las puertas  a la electrónica digital que trabaja con dos estados lógicos: 1 y 0.

Con la ayuda de la lógica binaria, el álgebra de Boole (1854), los mapas de  Karnaugh (1953) y la microelectrónica se desarrollan los primeros circuitos lógicos en estado sólido: compuertas AND, OR, NOT, NOR NAND, XOR, que constituyen la base de las máquinas electrónicas sumadoras que dan vida a las calculadoras. Gracias a los avances que ya se tenía con las computadoras con tubos  al vacío (la ENIAC fue lanzada en 1946 y tenía 17468 tubos de vacío y podía resolver 5000 sumas o 300 multiplicaciones en 1 segundo) y la aparición de otros componentes electrónicos integrados fue sumamente rápido el desarrollo de nuevos y cada vez más pequeños equipos electrónicos entre la década del 60 y 70.

En 1971 Intel sacaría el primer procesador al que llamó 4004, creado con 2.300 transistores en una capsula dual in-line (DIP o DIL) con apenas 16 pines, cuya separación estándar entre terminales es de 0,1 pulgadas (2,54 mm). Este procesador junto a otros tres Microchip forman parte de la llamada familia 4000, que fueron  parte de un contrato entre la empresa japonesa Business Computer Corporation (Busicom) e Intel para fabricar un conjunto de chips para el corazón de sus nuevas calculadoras aritmética de bajo costo, la Unicom 141P una calculadora de mesa y otra de bolsillo a la que llamaron Busicom 141-PF. La familia de circuitos integrados (IC) 4000 estaba conformada por el 4001 que era una memoria ROM de dos kilobits con salida de cuatro bits de datos; el 4002 era una memoria RAM de 320 bits con el puerto de entrada/salida (bus de datos) de cuatro bits; el 4003 que era un registro de desplazamiento de 10 bits con entrada serie y salida paralelo; y el 4004 que era la CPU de 4 bits. Con estos componentes y luego de un arduo trabajo de los científicos e ingenieros de Intel, tanto la Unicom 141P como la Busicom 141-PF serían las primeras calculadoras con microprocesador incorporado.

De allí el despegue tecnológico de la electrónica de estado sólido ha sido impresionante (tubos al vacío –> transistor –> micro chip –> micro procesadores) al punto que podemos tener hoy día computadoras portátiles y ahora teléfonos capaces de realizar llamadas y de emular no solo una computadora sino que además integran un conjunto de otros dispositivos electrónicos que nos han llevado a establecer la denominada frontera digital, donde hardware y software se unen en un pequeño dispositivo para brindar múltiples opciones de comunicación en varias dimensiones gracias a la conectividad en tiempo real y las redes comunicacionales que se han establecido alrededor del mundo.

Hayah García

Profesor Agregado D.E.

Universidad “Clodosbaldo Russian”

Cumaná – Sucre – Venezuela

Emailhayahgarcia@gmail.com

Twitter: hayah_garcia

 

Fuente: El autor escribe para el Portal Otras Voces en Educación

 

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La educación un año después del COVID-19, según UNICEF

El progreso en la educación a nivel mundial ha retrocedido debido al cierre de las escuelas y 168 millones de niños del mundo aún no han vuelto a las aulas tras un año de pandemia, indica el organismo.

Ha pasado ya un año desde que los centros educativos y formativos cerraron a nivel mundial debido a la pandemia. Aunque en algunos países las clases presenciales se han restablecido en la mayoría de las enseñanzas, como en España, las pérdidas de aprendizaje generadas por la crisis sanitaria y las desigualdades educativas amplificadas por esta persisten en el mundo, según indica UNICEF su reciente estudio COVID-19 and School Closures. One Year of Education Disruption.

De hecho, el Banco Mundial estima que el cierre de escuelas en todo el mundo podría generar pérdidas de al menos 10 billones de dólares en ingresos de por vida para esta generación, advierte UNICEF en el informe.

El organismo internacional recuerda que las escuelas de más de 168 millones de niños del planeta continúan cerradas por completo un año después del inicio de la pandemia debido a los confinamientos impuestos por el COVID-19. Además, uno de cada siete estudiantes en el mundo ha perdido más de tres cuartas partes de la educación presencial.

UNICEF afirma que dos terceras partes de los países donde los centros educativos y universitarios que permanecían total o parcialmente cerrados hasta el 2 de febrero de 2021 (fecha de los últimos datos analizados) se encuentran en América Latina y el Caribe.

En el caso de Europa occidental, casi la mitad de las escuelas se encuentran abiertas totalmente, frente al 27,4% que está parcialmente en funcionamiento de manera presencial, y el 18% que continúa sin ofrecer clases presenciales.

«El cierre de las escuelas tiene consecuencias desastrosas para la educación y el bienestar de los niños«, afirma UNICEF en un comunicado sobre su estudio, en el que también señala que el alumnado más vulnerable y el que no puede acceder a la educación a distancia tiene más probabilidades de no regresar nunca a su centro educativo.

Por ello, el organismo aboga por que los gobiernos hagan todo lo posible para que los niños de todo el planeta puedan asistir a la escuela de forma presencial. «No debemos escatimar esfuerzos para mantener las escuelas abiertas o darles prioridad en los planes de apertura», ha señalado por su parte Henrietta Fore, directora ejecutiva de UNICEF.

7 efectos de la pandemia sobre la educación a nivel mundial

educación online durante la pandemia

En general, el progreso en la educación y en otros indicadores importantes de la infancia ha retrocedido un año después del comienzo de la pandemia, asegura en un comunicado la directora ejecutiva de UNICEF. El estudio del organismo resalta algunas consecuencias y datos clave de la pandemia sobre la educación en el mundo:

1.  Las escuelas han estado cerradas por completo durante un promedio de 95 días a nivel mundial entre el 11 de marzo de 2020 y el 2 de febrero de 2021, lo que supone aproximadamente la mitad del tiempo destinado a la enseñanza-aprendizaje en el aula.

2. Los países de la región de América Latina y el Caribe han sido los más perjudicados por la pandemia a nivel educativo con 158 días de cierre de promedio, seguidos por países del sur de Asia con 146 días. Los países de la región de África oriental y meridional fueron los terceros más afectados con un promedio de 101 días.

4. A nivel mundial, 214 millones de estudiantes de Educación Infantil a Secundaria en 23 países han perdido al menos tres cuartas partes del tiempo de enseñanza-aprendizaje en la escuela desde marzo de 2020.

5. De estos 214 millones de estudiantes, 168 millones en 14 países han perdido casi todo el tiempo de enseñanza-aprendizaje en el aula debido al cierre de los centros educativos.

6. Los países que han prolongado el cierre de escuelas son en general aquellos en los que los niños tienen dificultades para acceder a internet desde su hogar. De hecho, solo uno de cada tres estudiantes en edad escolar ha podido acceder a la educación a distancia durante el cierre de su centro educativo a nivel mundial.

7. Poco más de la mitad de los países ha abierto por completo las escuelas (53%), pero el 13% a nivel mundial continuaba con sus centros educativos completamente cerrados al 2 de febrero de 2021, la fecha más reciente en la que hay datos disponibles.

El aprendizaje de la juventud española, perjudicado por el COVID-19

jóvenes afectados a nivel educativo por la pandemia

A un año de la aparición del COVID-19, el aprendizaje de la juventud española se ha visto afectado por el virus: un 60% de las personas de 15 a 29 años considera que su aprovechamiento del curso académico se ha visto significativamente perjudicado, según el informe Juventud en España 2020, publicado recientemente por el Instituto de la Juventud, Injuve.

Asimismo, el 11,2% de los y las jóvenes que ha participado en la investigación afirma haber aprendido menos de la mitad en el confinamiento que en un curso normal, «lo que profundiza la brecha educativa», afirma el estudio.

Por otro lado, la mitad de los y las jóvenes aseguran que el acompañamiento y supervisión de los docentes en la enseñanza-aprendizaje presencial es mejor que en la modalidad online. En consecuencia, 8 de cada 10 prefiere la educación presencial.

Fuente: https://www.educaweb.com/noticia/2021/03/16/educacion-ano-despues-covid-19-segun-unicef-19484/

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Entrevista a Daron Acemoğlu: «América Latina es desigual debido a su historia, una sociedad creada por un pequeño grupo de élites coloniales para explotar a la gran mayoría de las personas»

En su libro «Por qué fracasan las naciones», dos reconocidos economistas contemporáneos, analizaron las razones que llevan a unos países a hacerse ricos y a otros a permanecer en la pobreza.

¿Hay una receta para salir del subdesarrollo?

Daron Acemoğlu, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), y James A. Robinson, profesor de la Universidad de Harvard, intentaron dar respuesta a esta pregunta alejándose de la extendida tesis que apunta a factores culturales, geográficos, o educativos como origen de la brecha entre ricos y pobres.

Tras analizar grandes bases de datos estadísticos e históricos, el libro proponía que la causa de las diferencias en el bienestar de los ciudadanos empezaba antes.

La brecha comienza en la formación de las instituciones, que en cada país sucedió en un momento distinto y determinaron la senda del desarrollo de cada sociedad.

Varios ganadores del Premio Nobel de Economía vieron en este libro un renovado enfoque para un viejo problema de los economistas: la desigualdad.

Ahora, en su nueva obra «El pasillo estrecho», los autores acuden de nuevo a los datos y la historia para responder por qué algunos países logran conquistar la libertad y la democracia, mientras otros viven (o caen) en tiranías o autocracias.

Portada del Libro
Pie de foto,¿Por qué algunos países alcanzan la libertad y otros viven en tiranías o autocracias? El libro «El pasillo estrecho» intenta dar respuesta a esta pregunta

¿Por qué es tan frágil la libertad?

Por qué el pasillo que lleva a ella es muy estrecho y para los ciudadanos es tan peligroso un estado fuerte como uno débil, dice.

«El estado es una parte muy importante en la resolución de conflictos, en proporcionar servicios públicos o ayudar a los desfavorecidos. Pero luego tenemos que mantener al estado y sus élites bajo control. Y eso es parte del desafío», explica a BBC Mundo Daron Acemoğlu.

«La vida bajo el yugo del Estado también puede ser desagradable, brutal y corta», se lee en el libro.

Lo que sigue es un extracto de la conversación que el profesor de economía mantuvo con BBC Mundo en la que repasó el grado de libertad del que gozan los distintos países de América Latina.

En su libro cuenta que en 1830, el continente latinoamericano se había librado casi por completo del colonialismo de España y aún así Bolívar se mostraba decepcionado. ¿Puede explicarnos por que el Libertador de Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela era tan pesimista?

Hay un conflicto. Ese personaje, pertenecía al corazón de la élite y su proyecto estaba impulsado por la élite.

Pero creo que también se dio cuenta de lo difícil que sería borrar la historia de colonialismo, de instituciones extractivas y de élites que se iban a oponer al desarrollo económico y político de América Latina.

Se dio cuenta de que la independencia sola no iba a ser suficiente. Y de hecho, es la historia de América Latina.

Está bastante claro que, por supuesto, la independencia de España fue un paso importante, pero no cambió mucho las cosas.

En algunos lugares, incluso las empeoró cuando fueron las élites locales las que se convirtieron en los nuevos amos explotadores.

Esa situación ha durado dos siglos. No de una manera estatista e inmutable. No es que las mismas personas que dirigen México hoy se parezcan a las que lo hicieron en 1820.

Se han formado nuevos negocios y han aparecido nuevos líderes, pero el sistema político ha seguido siendo ampliamente extractivo y corrupto.

Chávez y la figura nueva de Bolívar.
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Hugo Chávez, cuando era presidente de Venezuela, mandó exhumar los restos del Libertador para hacer un nuevo retrato.

¿Por qué cree que América Latina es una sociedad tan desigual?

América Latina es desigual debido a su historia.

Es una sociedad creada por un pequeño grupo de élites coloniales para explotar a la gran mayoría de las personas.

Hay que luchar contra ese legado histórico para construir la igualdad, para construir la justicia, para construir la libertad.

No ha sido un viaje fácil en ninguna parte del mundo. Pero ha sido especialmente difícil en América Latina.

Así que no creo que sea sorprendente que Costa Rica sea el país más exitoso en consolidar la democracia y sentar las bases de la libertad.

Fue uno de los países en sufrir menos las consecuencias de las élites que sometieron a las poblaciones indígenas y la reprimieron después.

Realmente no pasó por las mismas experiencias que vivieron Chile, Argentina, México, Brasil, Guatemala y toda Centroamérica.

Esa historia importa.

Pobreza
Pie de foto,
La pobreza se ha disparado en Argentina.

 

¿Qué necesita la libertad para florecer?

Lo que decimos en «El pasillo estrecho» es que para que haya libertad se necesita tanto el Estado como la sociedad. Ambos elementos.

Hoy en día hay una concepción estrecha de la libertad.

La gente a veces prefiere definir la libertad como el individualismo especialmente frente al Estado, la libertad de hacer lo que quiera, de pensar lo que quieras.

Esta es una parte muy importante de la libertad, pero no creo que sea suficiente.

Una persona no es realmente libre si no tiene un estatus social y se siente inferior o tiene miedo de no poder alimentar a su familia.

El estado es una parte muy importante en proporcionar servicios públicos, ayudar a los desfavorecidos o en resolver conflictos,.

Pero luego tenemos que mantener al Estado y sus élites bajo control.

Y eso es parte del desafío.

Fans de Costa Rica
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Costa Rica está por encima de muchos de sus vecinos en desarrollo económico y social.

¿Puede nombrar un Estado en América Latina que mantenga ese equilibrio entre Estado y sociedad?

No creo que ninguna sociedad de América Latina haya logrado ese equilibrio completamente. Muchos países han tomado medidas en esa dirección.

Uruguay,por ejemplo, después de su historia de dictadura, realmente se ha movilizado y ha hecho que la democracia funcione mucho mejor, pero tiene camino por recorrer.

Costa Rica es, en algún sentido la democracia con mejor desempeño en América Latina y, en general, protege bien a las personas. Pero tiene mucho camino por recorrer en términos de lidiar con las desigualdades y otros problemas aún.

Creo que Chiletiene algunas de las mejores instituciones estatales en términos de apoyo al desarrollo económico y mantenimiento del orden, etc. Pero, por otro lado, hay niveles muy, muy altos de desigualdad y aún no ha conseguido sacudirse del todo el legado del régimen de Pinochet.

De una u otra manera, todos los países tienen sus propios problemas.

¿Cuáles serían entonces los países de la región con peor equilibrio según su opinión?

En este capítulo compiten muchos más nombres. Incluso aunque dejamos fuera el Caribe, que incluye obviamente Haití, Jamaica o Cuba, que ya tienen sus propios problemas.

Venezuela tiene que estar entre los primeros puestos de esta lista. Se convirtió en un lugar distópico y terrible bajo Chávez, quien realmente hizo más que cualquier otro líder en el pasado reciente para destruir sus instituciones.

Pero, ya sabes, si pensabas que eso era lo peor, luego llegó Maduro.

Maduro
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Maduro, así como lo hizo Chávez en su día, ha gobernando bajo la figura de Bolívar.

¿Y el resto de países de la región?

El Salvador, Honduras y Guatemala, lo han pasado terrible por el colapso de las instituciones estatales y la incapacidad del estado de proporcionar la mínima cantidad de orden o servicios públicos.

También tiene que estar en esta listaNicaragua. El legado de Ortega ha sido terrible.

Las intervenciones de Estados Unidos más el gobierno de Ortega han destruido por completo el potencial del país.

Pero también sería negligente si no agregara el país que más ha retrocedidorecientemente, que es Brasil.

Probablemente Bolsonaro esté justo detrás de Maduro como el peor líder que tiene América Latina en este momento.

El presidente brasileño ha hecho mucho para destruir instituciones y polarizar al país y también ha causado muchas muertes innecesarias debido a su total desprecio por el conocimiento científico y los consejos médicos (durante la crisis sanitaria del covid-19).

¿Qué explica el auge y la caída de la democracia y cómo llega un Estado a la dictadura?

Esa es una pregunta compleja. Creo que no hay un solo factor que explique el auge de la democracia. Durante mucho tiempo, sociólogos y analistas se sintieron atraídos por lo que yo veo como una teoría no tan exitosa o útil: la modernización.

El famoso sociólogo político estadounidense Seymour Lipset, por ejemplo, argumentó que a medida que los países se vuelven más ricos, se volverán más democráticos casi automáticamente.

Otros sugirieron que alcanzarían un nivel de educación mayor. Este se convirtió en un punto de vista muy influyente.

Pero es profundamente engañoso.

Vemos que no existe un vínculo ni directo ni indirecto, entre la riqueza de un país y su nivel de democracia.

Arabia Saudita y Kuwait son países cada vez más ricos pero el dinero se concentra en manos de unas pocas personas. No van a volverse más democráticos.

Y en Chile, desde la dictadura, las empresas empezaron a ganar más dineroy esto ha erosionado su nivel de democracia.

La democracia solo puede sobrevivir si la sociedad la exige y la sociedad la protege. Eso es lo que decimos en «El pasillo estrecho».

¿El sistema económico que elige un país tiene algo que ver con la libertad que logra?

Sí, pero nuevamente, es una relación más compleja. Algunos economistas de libre mercado, como Hayek y Friedman, establecieron un vínculo directo entre la democracia y el capitalismo

Pero sabemos que eso no es cierto.

China es una economía de mercado que no está haciendo nada para fomentar la democracia.

Y hay otros países que han tenido una estructura basada en la propiedad privada, pero eran tan explotadores y tan desiguales que en realidad no estaban construyendo un sistema democrático liberal.

Protestas en Chile
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La crisis de Chile en 2019 se desató después de que el gobierno anunciara el alza de los precios del pasaje de metro en Santiago.

¿A qué país se refiere?

El mejor ejemplo sería Chile bajo Pinochet.

En ese momento se emprendieron muchas reformas que aplaudieron muchos defensores del libre mercado, pero eso no hizo nada por la democracia.

Algunas medidas tuvieron buenos resultados otras malos, pero ese no fue el camino a la democracia.

Así que creo que tenemos que reconocer que no existe un vínculo directo entre el libre mercado o incluso el tipo dereformas favorables al mercado y la democracia.

Pero habiendo dicho eso, a largo plazo, creo que la economía de mercado es la única que puede sobrevivir si un Estado es ya realmente democrático.

Y la razón de esto es que si tienes una economía que no se basa de alguna manera en los mercados y, por lo tanto, no se descentraliza, el poder político estará cada vez más concentrado en manos de quienes tienen el poder económico y eso socavará la democracia.

Pero lo que quiero decir con esto es que ese tipo de economía no es la que propugna Friedman basada en un mercado sin restricciones y donde el valor e para los accionistas.

Las democracias necesitan lo que denominamos en «Por qué fracasan las naciones» mercados inclusivos, mercados que se basan en servicios públicos, medidas del Estado, que creen un campo de juego nivelado, etc.

Xi Jinping
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China ahora podría superar a Estados Unidos como la economía más grande del mundo en cinco años, pero la calidad de su democracia es muy cuestionada.

¿Qué hay entre libre mercado y economía centralizada en los Estados?

Tenemos que encontrar el equilibrio adecuado entre los Estados centralizados, pero controlados, y el tipo adecuado de mercados que permiten a las personas avanzar en su profesión, desplegar su creatividad, pero al mismo tiempo están regulados.

Creo que el problema en América Latina es que la gente ve las dictaduras como algo que trae estabilidad. No es la forma correcta de abordar esta cuestión.

Pero también, hay un lado que cree que el libre mercado tiene buenos resultados.

Pero al final del día, esos sistemas trajeron beneficios para los ricos a expensas de los pobres y no eran realmente justos. No creaban oportunidades para la gente.

De nuevo Chile es el mejor ejemplo de esto.

Es uno de los países más exitosos de Latinoamérica pero también esuno de los más desnivelados. Ha mejorado la desigualdad económica pero sigue habiendo mucho descontento tal y como se vio en las protestas de finales de 2019.

Porque a pesar de que la desigualdad económica estaba disminuyendo, la desigualdad social no lo hacía.

El mercado no estaba creando oportunidades para que las personas de bajos niveles socioeconómicos, que no formaban parte de las élites, fueran a las mejores escuelas, recibieran la mejor educación, trabajaran en las mejores empresas o pudieran viajar fuera del país.

Hay una demanda de la sociedad de mejores políticas gubernamentales que nivelen el campo de juego.

Guerrilleros de las FARC en enero de 1999
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La guerra en Colombia dejó un total de 262.000 muertos, 80.000 desaparecidos y 8 millones de desplazados, según datos del Centro Nacional de Memoria Histórica.

¿Cómo se deben abordar los desafíos que enfrentan las democracias en este momento?

No creo que haya una receta fácil para construir la democracia. Creo que todos los problemas de los que hablamos hay que abordarlos al mismo tiempo.

Hay que mejorar la calidad de la democracia y al mismo tiempo, hay que mejorar la participación de la sociedad en la política.

También hay que generar confianza pública en estas instituciones porque de lo contrario la gente no cooperará con ellas, no trabajará con ellas, tratará de bloquearlas.

No es imposible, pero es una tarea difícil.

En el libro contamos ejemplos de como se logró a nivel local en Lagos, en Nigeria, o en Bogotá, Colombia, cuando los alcaldes llegaron al poder y entendieron que por un lado tenían que mejorar la recaudación de impuestos para proporcionar servicios a la población y por otro también entendieron que la única forma de hacerlo era generar confianza pública, lo que significaba que tenían que hacerse más responsables.

Ese creo que es el camino para las instituciones nacionales. Copiar el modelo de las instituciones locales. Por qué la gente que llega a la política nacional con mucho poder no quiere hacerse responsable. ¿Cómo van a hacer responsables mañana a alguien como Chávez o Maduro?

Como sociedad tenemos que elegir a las personas adecuadas también y ese es el gran desafío. Entonces eso es lo que deberían hacer los ciudadanos. No elijas personas que no serán responsables.

Tenemos que estar atentos. Tenemos que estar bien informados y tenemos que asegurarnos de echar a los sinvergüenzas.

Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias-56155540

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“El sistema de educación superior turco alcanzó un nivel avanzado”

Erdogan discursó en el programa de inauguración del edificio anexo de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad Recep Tayyip Erdogan

El presidente Recep Tayyip Erdogan declaró que el sistema de educación superior turco alcanzó un nivel avanzado gracias a las inversiones que efectuaron en infraestructura y recursos humanos.

Erdogan discursó en el programa de inauguración del edificio anexo de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad Recep Tayyip Erdogan y del edificio anexo de la Facultad de Educación Çayeli.

El presidente dijo: “El sistema de educación superior turco alcanzó un nivel avanzado gracias a las inversiones que efectuamos en infraestructura y recursos humanos. La cifra de nuestro personal académico ascendió de 70 mil a 180 mil. Ocupamos la primera posición en acceso a universidades en Europa en términos de número de estudiantes”.

El presidente dijo: “Ojalá Turquía alcanzará sus objetivos de 2023 (100 aniversario de la fundación de la República) y entrará entre las 10 economías más grandes del mundo. Creer y actuar es la mitad del éxito. Nosotros en 18 años hicimos ganar a nuestro país más de lo que se hizo en la historia de República”.

El presidente Erdogan dijo: “En el próximo período, pondremos todas estas áreas, desde la familia a la educación y la formación, desde la cultura al arte, como una de nuestras prioridades.

Fuente: https://www.trt.net.tr/espanol/turquia/2021/02/12/el-sistema-de-educacion-superior-turco-alcanzo-un-nivel-avanzado-1582538

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Entrevista a Luis Enrique Gavazut, autor del libro «La Economía Venezolana desde un Enfoque Inductivo»

Luis Enrique Gavazut (LEG) es un investigador independiente en ciencias sociales, articulista de Aporrea desde hace años y acaba de enviar un artículo ya publicado con el título de su libro: «La Economía Venezolana desde un Enfoque Inductivo» el cual contiene los resultados de su más reciente estudio acerca de la economía venezolana.

Aunque no escribe en Aporrea con mucha frecuencia, cuando lo hace sus investigaciones y opiniones suelen ser polémicas. Seguramente su libro «La Economía Venezolana desde un Enfoque Inductivo» no será la excepción. Por tal razón Aporrea le solicitó la siguiente entrevista, que amablemente nos ha concedido su autor.

Aporrea: ¿Por qué esa portada del libro? ¿Cuál es su significado?

LEG: Tengo intención de publicar este libro para su comercialización internacional, así que pensé que el Salto Ángel es una imagen universal que identifica a Venezuela en el mundo. Varias personas me han preguntado lo mismo y hubiera querido darles una respuesta más acorde con sus expectativas simbólicas y misteriosas…

Aporrea: ¿Por qué un enfoque inductivo? ¿De qué se trata?

LEG: Aunque las ciencias sociales contemporáneas han adoptado con predilección el método hipotético-deductivo para la investigación cuantitativa y las variantes subjetivistas de la investigación cualitativa interpretativa, siempre he sentido predilección en lo que atañe al fenómeno económico por el método inductivo. Me parece que en una disciplina como la economía, donde los modelos y teorías asumen muchas veces el carácter de doctrinas filosóficas o deducciones lógico-formales de escasa contrastación con los hechos, la investigación de estos últimos y sus interrelaciones sin preconcepciones o hipótesis teóricas previas luce conveniente para una mayor objetividad de los resultados.

La investigación inductiva es como una aventura de descubrimiento, como seguir las pistas que van apareciendo tras cada nuevo paso de la pesquisa, sin tener claro previamente hacia dónde se dirige, pero con la certeza de que al final se llegará a la verdad.

No pocas veces ese enfoque inductivo me ha llevado a formular interpretaciones de los hallazgos resultantes que coinciden con planteamientos teóricos ya establecidos y reconocidos, lo que convalida recíprocamente tanto mis hallazgos inductivos, como esos constructos teóricos preestablecidos. En otras palabras, me indica que he llegado a la obtención de conocimiento probablemente verdadero.

Aporrea: ¿Y en este caso, cuáles son las teorías económicas que los resultados de su investigación convalidan?

LEG: Sin lugar a dudas, he obtenido evidencia que corrobora el estructuralismo económico, tanto los planteamientos cepalinos originarios acerca de la teoría del desarrollo, como la teoría de la dependencia, recientemente desempolvada por el economista argentino Claudio Katz, ganador del Premio Libertador al Pensamiento Crítico, y también la interpretación marxista histórico-estructural que de la economía venezolana hicieron preclaros autores nacionales, lamentablemente ya no entre nosotros, como Domingo Maza Zavala, Orlando Araujo y Héctor Malavé Mata, de quienes rescato la frase «crecimiento sin desarrollo» como síntesis magistral para caracterizar el comportamiento de la economía venezolana, propiamente definida por Maza Zavala como subcapitalismo.

Aporrea: ¿Por qué subcapitalismo?

LEG: Ese término, propuesto por Maza Zavala para caracterizar la economía venezolana puede entenderse en pocas palabras como la incapacidad de nuestra economía para acumular capital propio que encienda los motores del desarrollo. La dependencia del sector externo, por la monoexportación petrolera y la economía importadora, hacen que la burguesía nacional se comporte como un agente de capitalización de las economías centrales, sin que todo el capital que genera la actividad económica interna se acumule en el país.

Lo más relevante de esta convalidación teórica es que los resultados de mi investigación revelan que sigue siendo cierta en la actualidad, lo que obviamente le confiere plena vigencia a los teóricos del estructuralismo económico venezolano y revitaliza la teoría de la dependencia de concepción nuestro-latinoamericana.

Aporrea: Usted menciona en los agradecimientos del libro a numerosos organismos e instituciones del Estado. ¿En qué contribuyeron a su investigación?

LEG: Me he sentido obligado a agradecerles porque mi experiencia personal con esas entidades –tanto del sector público como del sector privado y social- a lo largo de los últimos años, bien sea como asesor de algunas de ellas, bien como invitado a dictar conferencias o a impartir clases magistrales, o simplemente para publicar artículos o ser entrevistado, me ha conferido un caudal de conocimientos e información invalorable acerca de la realidad de nuestra economía.

Aporrea: Usted afirma en su libro que: «Las empresas privadas que han cesado sus operaciones en el país a lo largo de las últimas dos décadas no solo han tenido un efecto insignificante en el nivel de empleo del sector privado (…) sino que la riqueza que se ha perdido por ese concepto ha afectado fundamentalmente a los dueños y accionistas de esas empresas (rentas de capital) y no a la remuneración del factor trabajo en el sector privado». ¿Qué significa eso?

LEG: La población en edad de trabajar ocupada en la industria manufacturera pasó de 16,15% en 1999 a 13,19% de la población total ocupada en el sector privado en 2018, con un aumento absoluto de 269.883 nuevos empleos. Por lo tanto, asumiendo veraces las cifras reportadas por Conindustria, la disminución de 12.700 a 2.500 empresas en ese mismo período, equivalente a una variación de -80,31% en el número de empresas activas, solo representa una variación relativa en la industria manufacturera privada de -2,96% de la población en edad de trabajar ocupada en el sector privado de la economía nacional.

Este es un resultado sorprendentemente contradictorio, habida cuenta de que la mayoría de los establecimientos industriales de cualquier economía pertenecen al segmento de la pequeña y mediana empresa que, aun cuando no tienen un alto nivel de empleo unitario, en conjunto representan la mayor parte del empleo en dicha rama de actividad económica.

El resultado observado significa que la enorme cantidad de industrias que han cerrado tenían una capacidad de generación de empleo ínfima tomadas en conjunto. También pudiera implicar una recomposición cualitativa del empleo hacia actividades industriales de menor complejidad económica, o menos intensivas en capital (pudiera pensarse en un desplazamiento desde las grandes industrias hacia las pequeñas y medianas). Las empresas intensivas en capital tienen precisamente como característica una poca capacidad de generación de empleos directos en relación al conjunto de la economía.

Sin embargo, ambas interpretaciones son contradictorias porque si la mayoría de las empresas cerraron y dado que la mayoría de las empresas son pequeñas y medianas, entonces tendría que observarse una disminución significativa en los niveles de empleo. Y, por otro lado, si la mayoría de las empresas que cerraron eran intensivas en capital, significa que eran grandes empresas, las cuales por definición ocupan unitariamente mayor cantidad de trabajadores que las pequeñas y medianas; por lo tanto, si semejante cantidad de empresas cerradas eran de gran tamaño –lo que no es cierto- pues de igual manera tendría que observarse una disminución significativa del empleo industrial y eso no se corresponde con la realidad.

La conclusión es clara: las empresas que han cerrado tenían una capacidad ínfima de generación de empleo.

Pero no solo eso. Claramente queda comprobado en este estudio que la disminución en el Ingreso Nacional Disponible real, en términos agregados, se ha producido a cuenta de las rentas de capital y no de la remuneración e ingresos complementarios de los asalariados. La disminución en el PIB real y en el PIB real per cápita que se observa entre el inicio y el final del período que abarca las últimas dos décadas, considerado en términos agregados para el país nacional, se ha debido en mayor magnitud a la disminución en el Excedente de Explotación (remuneración al factor capital) y al aumento del tamaño poblacional, que a la disminución en el ingreso agregado real de los trabajadores, el cual incluye no solamente las remuneraciones a los asalariados, sino probable-mente también la mayor parte del ingreso nacional mixto y de las otras transferencias corrientes recibidas del resto del mundo.

Es, sin lugar a dudas, muy interesante constatar que la disminución de la riqueza agregada del capital es la que se ha visto afectada por la disminución en el número de empresas privadas y su potencial productivo y que, en realidad, el ingreso agregado real de los trabajadores no se ha visto afectado significativamente por esa pérdida de empresas privadas y sus niveles de inversión en capital fijo.

Aporrea: ¿Realmente usted afirma que los trabajadores venezolanos no han disminuido sus ingresos?

LEG: Evidentemente el ingreso real per cápita de la población ocupada ha disminuido de manera considerable debido a la hiperinflación y al crecimiento de la población. Lo que los resultados mencionados quieren decir es que la capacidad de generación de riqueza por parte de los trabajadores venezolanos no se ha visto realmente afectada por lo que haya ocurrido con las grandes y mediano-superiores empresas del país, lo que es perfectamente comprensible partiendo del hecho comprobado también en esta investigación de que esas empresas tienen de por sí muy baja capacidad de generación de empleo y, al mismo tiempo, la riqueza que producen es mayormente para beneficio privativo de sus dueños y accionistas y no para aumentar la remuneración agregada real al factor trabajo.

Al parecer, los resultados obtenidos en este análisis, llevan a la conclusión –ciertamente poco intuitiva, pero no por ello menos cierta- de que a los trabajadores venezolanos considerados en conjunto no les afecta que abran o cierren esas empresas privadas, porque su trabajo, su ingreso y su bienestar, en términos agregados, no dependen de la actividad, ni de los impuestos que esas empresas aportan, debido a un conjunto de razones que se explican detalladamente en el libro.

Por lo tanto, la afectación del ingreso per cápita de los trabajadores venezolanos no se debe a que esas empresas abran o cierren, inviertan o dejen de invertir, sino a la caída del ingreso petrolero del Estado, que es el verdadero factor que afecta tanto a las empresas como al pueblo trabajador.

Aporrea: ¿Ese es el significado del rentismo petrolero?

LEG: Pudiéramos decir de la dependencia estructural de nuestra economía.

Lo que claramente ocurre, según lo explico detalladamente en el libro, es que tanto la remuneración al factor trabajo, como al factor capital, se agrandan en el corto plazo a costa de la renta petrolera, es decir, la renta petrolera se distribuye a corto plazo (muy rápidamente) entre los factores productivos y, por ende, disminuye a medida que estos aumentan. Contrariamente, cuando la renta petrolera aumenta en el corto plazo es porque no se distribuye entre los factores, los cuales por ello mismo tienden a disminuir en sus respectivas remuneraciones percibidas a corto plazo.

Todo esto lleva a concluir que el factor del cual se nutren las remuneraciones al capital y al trabajo en la economía venezolana es la renta petrolera y no la inversión del sector privado.

Lamentablemente, y esto explica mucho del conocido fenómeno de «crecimiento sin desarrollo» de nuestra economía, el aumento de las remuneraciones a los factores proveniente de la renta petrolera no se sostiene en el tiempo, lo cual se corresponde con una situación de consumo a corto plazo de la renta petrolera sin que se presenten efectos perdurables de su eventual «siembra».

La razón por la cual no se observan efectos «impulsores» de mediano y largo plazo de la renta petrolera sobre las remuneraciones al capital y el trabajo en nuestra economía es porque no existe correlación entre la renta petrolera y la Formación Bruta de Capital Fijo (FBKF) del sector privado; es decir, la renta petrolera se consume, mas no se invierte ni reinvierte a lo largo del tiempo.

Lamentablemente, en el caso del factor capital, los excedentes de explotación incluyendo las transferencias de rentas netas percibidas por los inversionistas potenciales de la economía no se destinan a la inversión productiva de largo plazo, es decir, al desarrollo, sino al enriquecimiento privativo improductivo. Esta conclusión severa no solo se desprende de la ausencia de correlación entre la renta petrolera y la FBKF del sector privado, sino que se ve fuertemente convalidada por las cifras históricas de fuga de capitales que estructuralmente aquejan a nuestro país y que también analizo con detenimiento en el libro.

Este hallazgo es lapidario y contundente acerca de la causa fundamental de nuestro particular subdesarrollo. Además, implica la angustiosa conclusión de que incluso aunque nuestra renta petrolera se recupere y sea abundante, no se traducirá en mayores niveles de desarrollo para el país, porque la misma no impulsa la inversión productiva privada.

Aporrea: ¿Entonces no hay esperanzas para la economía venezolana?

LEG: Esperanza siempre hay.

En contexto amplio y más allá de nuestras debilidades estructurales y coyunturales, la industria petrolera, que es la que favorece la relación de términos de intercambio en Venezuela y la productividad total de los factores, irá progresivamente declinando su productividad por la inclinación de la Humanidad hacia las energías limpias y renovables y hacia tecnologías de transporte no contaminantes (autos eléctricos). Esto nos obliga a diversificar nuestras industrias altamente productivas y/o a aumentar la cantidad de industrias y actividades de mediana productividad.

Es imperativo para Venezuela diversificar su matriz productiva actual, ya no principalmente en petróleo crudo, sino en gas, carbón, petroquímica, minería, explotación forestal, explotación agrícola, energía eléctrica, obras civiles, telecomunicaciones, alta tecnología, entre otras áreas de actividad económica con mucho potencial de desarrollo en el país.

Habida cuenta de la realidad geopolítica que actualmente nos acosa y agobia, las grandes inversiones del Estado deben concentrarse en aquellos sectores estratégicos donde Venezuela tiene mayores perspectivas de inserción en las cadenas de valor globales del bloque euroasiático, fundamentalmente energía y materias primas minerales, pero también alimentos e industrias intermedias en las cadenas de alta tecnología de dicho bloque geopolítico.

Aporrea: ¿Y cuál es el rol que habrá de jugar entonces el sector privado, asumiendo según su estudio que el mismo no contribuye al desarrollo del país?

LEG: Así ha sido, lamentablemente. Sin embargo, el futuro nunca está escrito.

El sector productivo privado tiene gran importancia en cualquier economía como generador de bienes y servicios, empleos y generador de impuestos, elementos que son imprescindibles para que el Estado realice una gestión eficiente.

Es conveniente que haya un equilibrio entre el Estado (no importa cuál sea su concepción política) y el sector privado, ya que los objetivos de ambos, aun cuando no son comunes, son complementarios. Lo propio cabe señalar para la aparente dicotomía existente entre el sector privado y el sector social y comunitario.

El desarrollo del sector privado tiene su mejor escenario si éste es quien toma para sí e impulsa por propia voluntad el modelo socialista de país (modelo de inclusión social) planteado por el gobierno bolivariano, en lugar de oponerse irracionalmente al mismo. Esta idea es mucho más «digerible» en este momento para los empresarios privados a nivel mundial, habida cuenta del choque ideológico que ha supuesto para muchos la entrada en escena de la pandemia por COVID-19, que ha puesto sobre el tapete la necesidad imperiosa de disminuir la brecha de inclusión social en el mundo.

La inmensa mayoría de los analistas y autores consideran que el desarrollo del sector privado es incompatible con el socialismo, porque éste busca la estatización y la colectivización de la producción. Esto no es cierto en el caso de la Venezuela actual, porque las políticas públicas bolivarianas persiguen la integración latinoamericana, el bienestar social, la participación de los trabajadores, las comunidades y el pueblo en general en los procesos productivos y distributivos de la economía nacional, entre otros objetivos, lo cual no constituye una amenaza para el sector privado, sino una gran oportunidad para su propio crecimiento y desarrollo a largo plazo, así como del país en general.

Aporrea: ¿Cuándo usted se refiere al sector social y comunitario, cuál sería su rol en todo esto?

LEG: Es fundamental comprender el papel cada vez más preponderante que juega el sector social y comunitario en el concierto económico mundial, y el reconocimiento del éxito de los modelos cooperativistas y, más recientemente, de autogestión comunitaria, demostrados, entre otras, por las investigaciones sobre la gobernanza económica conducidas por Elinor Ostrom, que le hicieron merecedora –por primera vez en la historia para una mujer- del Premio Nobel de Economía.

Estas no son tendencias amenazantes, sino fenómenos complejos, reales y altamente enriquecedores de la realidad contemporánea. Son fenómenos auténticamente evolutivos de la civilización. Más aún, son imperativos para la viabilidad de la civilización contemporánea.

Las dificultades del modelo de dos sectores institucionales (privado y público) imperante en las economías contemporáneas para absorber la demanda creciente de empleo de calidad de la población son conocidas. La OIT ha señalado la existencia de importantes déficits en los mercados laborales a nivel mundial. Además, existen fenómenos persistentemente preocupantes, como el de las personas jóvenes que no trabajan, ni estudian ni reciben formación (ninis), que se han venido ubicando en más de una de cada cinco a nivel mundial, descendiendo en apenas 2 puntos porcentuales entre 2005 y 2018. Aunque estos problemas son relativamente menores en los países desarrollados de renta alta y media alta, son comunes a todos los países del mundo.

Esa realidad mundial también se refleja en Venezuela que, al igual que el resto de países del orbe, solo cuenta con dos sectores institucionales dentro del sistema económico para la generación de empleo.

Tal vez la Humanidad se encuentre en la necesidad de comenzar a pensar en un tercer sector institucional. Y tal vez a un primer esbozo de este último puedan contribuir las experiencias que a nivel mundial ha tenido la llamada economía social y la novísima economía solidaria o economía social y solidaria, desde el cooperativismo hasta las comunas, desde los microemprendimientos hasta las empresas de propiedad social, desde los economatos hasta los monopsonios comunitarios, desde la economía de lo individual a la economía de lo común. Ese tercer sector o sector social ha sido ampliamente debatido e instituido en el régimen legal venezolano a partir de la promulgación de la Constitución de la República de 1999. Sin embargo, en la realidad de las actividades económicas concretas, ni siquiera ha nacido todavía.

Si la esperanza del crecimiento económico y la expansión de la remuneración del capital estriban en la expansión de la inversión y su rentabilidad, es posible que la esperanza de la expansión del empleo y de la remuneración al factor trabajo estriben en el crecimiento del sector social, más allá del sector privado y más allá del sector público; el primero por su tendencia recurrente a la caída de la tasa de ganancia y a la consecuente desinversión, y el segundo por la incertidumbre en cuanto a la sostenibilidad de su posición de ingresos y presupuestaria a medida que declinan sus fuentes de rentas.

Aporrea: Son muchos los temas que usted aborda en su libro, interesantes y ciertamente polémicos. ¿Quisiera comentarnos acerca de algún otro en particular?

LEG: Lo mejor que puedo sugerir al respecto es que lean el libro. Y que lo hagan sin prejuicios. Ahí encontrarán muchas respuestas a lo que nos sucede actualmente, sus causas y qué hacer de ahora en adelante. Se podrá estar o no de acuerdo con mis conclusiones y recomendaciones, pero saber de dónde venimos siempre será fundamental para poder afrontar el futuro con éxito.

Fuente: https://www.aporrea.org/economia/n362768.html

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Alicia Dickenstein: «Las personas somos más instintivas que lo racionales que nos creemos»

La doctora en Ciencias Matemáticas  y ganadora del premio «L’Oréal-Unesco Por las Mujeres en la Ciencia», compartió con Télam una extensa charla en la que recorrió su historia y sus ideas.

Defensora de la premisa que plantea que «hacer matemática básica es una capacidad inherente al ser humano, como hablar», la argentina Alicia Dickenstein, ganadora del premio «L’Oréal-Unesco Por las Mujeres en la Ciencia», aseguró que «las personas somos más instintivas que lo racionales que nos creemos» y señaló que, frente a eso, «el entrenamiento matemático» permite desarrollar un pensamiento crítico.

Doctora en Ciencias Matemáticas, investigadora superior del Conicet, especialista en geometría algebraica y profesora de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, Dickenstein es la novena argentina en recibir este premio y la primera matemática del país.

Reconocida durante su trayectoria en numerosos premios y distinciones – entre los que se destaca su cargo de vicepresidenta de la Unión Matemática Internacional (IMU) hasta 2018-, la científica también se dedicó a la elaboración de libros para transmitir la disciplina a niñas y niños luego de comprender que, «muchas veces, el problema por el que no se comprende la matemática está en el lenguaje».

Apasionada por su hacer, feliz por este reconocimiento y preocupada por que «la matemática la pueda disfrutar cualquiera», Dickenstein compartió con Télam una extensa charla en la que recorrió su historia y sus ideas.

-Télam: ¿Por qué elegiste ser matemática?

-Alicia Dickenstein: La matemática me resultó fácil desde chica y me divertía. Pero nunca pensé que había una carrera de matemática. Me enteré de esto gracias a una psicóloga con la que hice un test vocacional y me sugirió que siguiera esta carrera porque tenía mucha ‘inteligencia abstracta’. Por eso es tan importante que se haga público y que las personas jóvenes, en particular las chicas, sepan que se puede vivir muy contenta y muy apasionada siendo matemática, aunque sé que no es el imaginario que se tiene.

«Hay dos problemas sociales: por un lado, las tareas de cuidado que siguen estando más a cargo de las mujeres; y por el otro, en el caso de la matemática, hay una autocensura y un estereotipo social de lo que debe ser ‘un matemático»

T: ¿Cómo era en aquellos años estudiar matemática siendo mujer?

A.D: Creo que cuando ingresé éramos más mujeres que lo que hubo después. En 1974 echaron a muchas y muchos jóvenes de la carrera. Entonces, cuando yo y mis compañeras llegamos a concursar por cargos, no teníamos tanta competencia y, siendo jóvenes, ya éramos de las más viejas. Con los años comenzó a haber más competencia y se puso más difícil para las mujeres.

T: ¿Cómo ves hoy la realidad de las mujeres en la ciencia?

A.D: Hace unos cinco años observé que, en general, las mujeres tardan mucho más tiempo en ascender de categoría que los varones, lo mismo en el cargo de profesora. En la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA -que es donde yo conozco- es muy difícil para las jóvenes acceder a los primeros cargos porque se evalúan los últimos cinco años y coincide con la edad en la que en general se tiene hijos, teniendo en cuenta que las mujeres tenemos un margen de tiempo limitado si queremos ser madres. Los varones también son padres en esta época, pero no les afecta del mismo modo su rendimiento profesional.

T: ¿Por qué pensás que se da esto?

A.D: Hay dos problemas sociales: por un lado, las tareas de cuidado que siguen estando más a cargo de las mujeres; y por el otro, en el caso de la matemática, hay una autocensura y un estereotipo social de lo que debe ser ‘un matemático’.

En las olimpiadas matemáticas de Brasil me contaban que hasta los 10 u 11 años hay paridad de género pero después empieza a haber menos chicas, y parte de esto también tiene que ver con que no está socialmente bien visto que las chicas sean «nerd».

En Chile estudiaron que a las jóvenes, sobre todo de los hogares más humildes, les va muy bien en las pruebas de sus escuelas pero cuando son interescolares les va peor y lo que vieron era que la expectativa de la familia era que le fuera peor y que eso incidía sobre su rendimiento.

Es decir, que hay algunos prejuicios que están muy metidos en la sociedad, que son muy sutiles y que nos va a llevar tiempo desarmarlos, aunque creo que se está intentando.

En este sentido, tuve suerte porque nunca pensé que las mujeres podíamos hacer menos que los hombres; tal vez por eso pude hacer todo lo que hice (risas).

La científica premiada es la novena argentina en recibir este premio y la primera matemática del país.

La científica premiada es la novena argentina en recibir este premio y la primera matemática del país.

T: En una entrevista decías que las matemáticas pueden dar placer, ¿por qué pensás que eso no pasa en general?

A.D: Cuando uno logra entender algo da mucho placer. El tema es que la disciplina tiene un lenguaje y muchas veces la obstrucción está en la comunicación. Yo me di cuenta de esto a partir de una situación en la que una sobrina que me estaba escuchando hablar con una colega me preguntó: «Tía, ¿en qué idioma estás hablando?».

A raíz de esto, escribí un libro de matemáticas para chicos (Matemax), que se acaba de reeditar en una edición bilingüe, y coordiné tres libros de la entonces editorial Estrada.

Al escribir estos libros me di cuenta de que pensábamos la matemática más o menos fácilmente, pero después el trabajo que llevaba escribir los problemas era enorme. Esto pasa porque, cuando uno cuando piensa, tiene construidos atajos en su cerebro pero, a la hora de explicar, uno tiene que tener en cuenta que el otro o la otra no tiene esos atajos.

La maravilla del lenguaje matemático es que, cuando uno lo logra traspasarlo, lleva al pensamiento.

«Tuve suerte porque nunca pensé que las mujeres podíamos hacer menos que los hombres; tal vez por eso pude hacer todo lo que hice»

T: También has hecho hincapié en que cualquiera puede entender las matemáticas…

A.D: Por supuesto, así como los seres humanos tenemos la capacidad de hablar tenemos la capacidad de hacer matemática básica en el cerebro.

T: Y esa capacidad de pensar en términos matemáticos ¿puede desarrollar un pensamiento crítico en otros ámbitos?

A.D: Seguro, porque lo que hace un matemático es entender la estructura, sacar lo accesorio y entender lo fundamental de las relaciones porque así vamos a poder prever lo que sucede después dentro de la estructura matemática.

Hace unos años estaba en un instituto en Río de Janeiro y un colega hablaba de surf con una persona que le decía que había una playa que no era peligrosa porque el porcentaje de accidentes era bajo. Mi colega le respondió que su razonamiento era equivocado porque a esa playa iban surfers con mucha experiencia, entonces en la hipótesis de que «no era peligrosa porque tenía pocos accidentes» había una variable que faltaba que era que ese porcentaje se daba entre muy buenos surfistas, no en un público general.

Esa pregunta frente a un porcentaje, pensar cuál es la hipótesis, saber que la relación causa-efecto no siempre es a la inversa, son razonamientos que parten del entrenamiento matemático; los seres humanos creemos que somos muy racionales, pero la mayor parte de las veces somos más instintivos que racionales. La matemática nos entrena para estar más atentos.

Fuente: https://www.telam.com.ar/notas/202102/544254-alicia-dickenstein-entrevista-loreal-unesco-las-mujeres-ciencia.html
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En búsqueda de un concepto de cultura

Autora: Lisbehet Dubravska Torcatty

Tesista del doctorado en Cultura y Arte.

 UPEL

Cambiar el mundo, amigo Sancho, no es ni utopía ni locura, es justicia.

EL Quijote

A manera de reflexión.

La evolución del concepto de cultura, se relaciona con la conceptuación de qué es el hombre y cuál su esencia.  En la historia de la humanidad, el concepto de cultura ha tenido muchas variaciones. Según el trabajo de Espinoza y Pérez (1984), el término cultura apareció en la Roma antigua como la traducción de la palabra griega paideia, usada para significar la crianza de los niños, entendiéndose como el cuidado o cultivo que se debe tener por los niños en la adquisición de conocimientos, hábitos, costumbres, sentimientos, emociones, relaciones sociales y afectivas, gusto por las ciencias y las artes.

Por su parte, Colombre (2004) plantea que la concepción elitista de cultura  proviene del pensador latino Cicerón, quien vivió entre los años 106 y 43 antes de Cristo. Según este autor, Cicerón consideraba la cultura como un culto a la propia alma y debía enfocarse a la perfección espiritual.

El concepto de cultura como conocimiento filosófico, evolucionó hacia un concepto aristocrático que alcanzó su máxima expresión durante la Edad Media y que privilegió las artes del trivium (gramática, retórica y dialéctica) y quatrivium (aritmética, geometría, astronomía y música). Más adelante, con el Renacimiento, se agrega al concepto de cultura la actividad productiva. Desde esta perspectiva, se ensanchará este concepto  para designar no solo el cultivo del espíritu sino también al conjunto de obras literarias y artísticas, así como los conocimientos científicos y tecnológicos. Desde esta representación, y muy a propósito del planteamiento que ahora nos ocupa, podría ser importante estudiar los inicios del currículo como elemento que propaga la colonización, desde una  educación escolástica que ha servido como punta de lanza para borrar, blanquear la memoria histórica y favorecer la concepción occidental del mundo.

Por su parte Hernández (2007) afirma que para 1871, la cultura aún se conceptualizaba como «la actividad del espíritu, y sus cumbres son la erudición clásica, la veneración y el ejercicio de la poesía en distintos niveles, la escritura de la historia, la creación artística, la prédica moral que instrumenta la divulgación del conocimiento». Serán los románticos, en el siglo XIX, los primeros en afirmar que el único agente de la creación cultural efectiva es el pueblo y que las otras capas (burguesía y nobleza), lo único que hacen es aprovechar y refinar los esbozos de obras que éste entrega. Es decir, tomaban piezas de cantos populares, las refinaban y convertían en “académicas”, de allí surgieron óperas, sinfonías, valses. Casos representativos están las obras de Chopin y Beethoven entre otros; por ejemplo en Venezuela el aire musical folclórico “pajarillo” ha sido versionado y transformado en varias ocasiones por, entre otros compositores,  Aldemaro Romero.  Cabe mencionar que han surgido de esta sinergia entre lo popular y lo clásico, obras creativas y extraordinarias dignas de ser estudiadas e interpretadas a profundidad más adelante. En así que, lo popular y lo nacional tienen una influencia muy marcada en la música académica, especialmente en escandinavos eslavos y rusos, no obstante, cabe confirmar que la “sublimación” o elevación lírica no corresponden a ese un tránsito.

Eso que ahora llamamos música académica en occidente, se genera en la Edad Media, al interior de conventos y abadías, y tuvo sus influencias externas (populares) porque la música nace en las comunidades.  (Se trataría de un tema digno de especificar en otros estudios).

Hoy día, como lo explica Colombre,  “el centro de la gravedad es trasladado de lo individual a lo social, al verse la cultura como un patrimonio común que se enriquece y se actualiza y por creación y adopción selectiva de elementos ajenos, y también como la presencia profunda de su ser en el mundo de todo un pueblo”.

En un sentido antropológico, la cultura se define como el modo de ser, de hacer y de pensar de todo un pueblo, mientras que en la investigación sociológica, el concepto de cultura ha sido definido muchas veces como la «totalidad de lo que aprenden los individuos en tanto miembros de la sociedad; es una forma de vida, un modo de pensar, de actuar y de sentir» (Chinoy Ely, 1980).

Podría afirmarse que la “cultura de un pueblo” es un largo y complicado proceso acumulativo, que se hace y rehace de modo continuo y no a saltos, en procesos discretos.  Así que “los que aspiran a revocar de un plumazo la historia cultural de un grupo no proponen más que dogmas para llenar el vertiginoso vacío.  Para contrarrestar en esto resulta de fundamental importancia una educación para la libertad, lo que hoy implica una autentica democratización de la cultura». (Colombre 2004)

El absolutismo de la civilización occidental, puesto de manifiesto ya en los orígenes del capitalismo (siglo XVII), se ha visto potenciado en los últimos tiempos por el proceso de globalización que multiplicó la avidez de las corporaciones por los mercados periféricos. Según este autor, al concluir el siglo XIX, había triunfado en las clases dominantes y en los intelectuales la idea de uncir a América al destino de Occidente, abandonando así el proyecto de abrir camino a una civilización propia. Implicando esto, la supresión de la identidad de los países alienándolos, en lo simbólico, para alejarlos de su propia identidad, e inducirlos a aceptar un orden ajeno de sus valores.  Es posible que en ese ideal de Colombre se haya considerado el pensamiento de Simón Rodríguez y otros libertadores de la palabra, en particular cuando plantea en Sociedades Americanas (Rodríguez, 1828) “la América Española es original. Originales han de ser sus instituciones y su gobierno. Y originales, los medios de fundar uno y otro. O inventamos o erramos. ¿Dónde iremos a buscar modelos?”

La crisis de las sociedades modernas, debería verse, antes que nada, como un hecho cultural y si no se tomara conciencia de ello es posible que no haya una salida posible. Tendría que definirse un proyecto cultural alternativo, cuyos principios básicos regularan la vida social y las políticas económicas. En efecto,  Zygmunt Bauman, (2013), confirma que en la actualidad se vive en una sociedad de consumo en la que la cultura es vista como un conjunto bienes o experiencias concebidas para el consumo. Hoy la cultura no consiste en prohibiciones sino en ofertas. Para contrarrestar esta realidad que nos carcome la memoria, la identidad y nos deja al desnudo, sin defensas ni fortalezas, es necesario, radicalizar el discurso contra-hegemónico, oponer una cultura verdadera a la subcultura dominante.

Alejándonos de concepciones fundamentalistas y fanáticas y vislumbrar nuestras políticas culturales  como conjunto organizado de valores que sirvan para definir a los sujetos colectivos que están o entraran en el dialogo, a los verdaderos actores de un proceso que llevará a descongelar las situaciones coloniales de la cual estamos impregnados, todas las nuevas y viejas formas de opresión para poder alcanzar la libertad y la justicia, desde una ética colectiva.  El término cultura debe convertirse en sinónimo de pluralismo, de respeto a la identidad del otro, de un “no” rotundo a lo que huela a dominación.

Sin embargo, como confirma Colombre (2004):

..“No podrá haber civilización sin un proyecto civilizatorio, sin una construcción diferente a la Occidental y una voluntad explícita de alejarse de los modelos ajenos para inscribir una particularidad en el concierto universal. Porque es en el marco del proyecto civilizatorio donde adquieren sentido y se potencian las formas propias de estructurar la realidad, de acceder al conocimiento del mundo y elaborar redes simbólicas” (pág.17)

Un pueblo no alcanza civilización original, sumándose al proyecto de otro pueblo, sino tomando conciencia de su ser en el mundo y su identidad. Entendiendo que la cultura con que nos colonizaron se encuentra como un dios todopoderoso omnipresente en la palabra, en los gestos, en los medios de comunicación, en las interpretaciones del mundo; e incluso en nuestros “sueños de realizarnos como persona”. Se debe empezar a aprender a desmontar los mensajes que deforman y cubren lo real y dan paso firme a lo superfluo.

El conocimiento de la realidad social sólo es accesible, plenamente, desde el interior de una práctica social transformadora. Lo cual, ciertamente, implica una opción epistemológica y, al mismo tiempo, ética. Quien quiera adquirir un conocimiento pleno de la realidad social, tiene que dedicarse a la práctica social transformadora.  O renunciar a esa ambición de conocimiento (Quijano 1977).

Descolonizando la conciencia

Sabemos que todo proceso  que implique cambios culturales, educativos, sociales y, en general, en los hábitos, costumbres, modos de pensar, de ser y  de actuar que están arraigados por generaciones en los seres humanos, genera resistencias, rechazos, negatividades e incluso temores, explicables por la incertidumbre que implica lo nuevo y, a veces, por el miedo al fracaso.

Tampoco debemos dejar de considerar que los  comportamientos sociales, culturales, políticos y educativos tienen bases epistemológicas, es decir, se arraigan en concepciones políticas y socio-culturales con las cuales hemos sido socializados desde la familia, la escuela, los grupos de juegos, y más recientemente desde los medios de comunicación e información.

Gadamer (1998) por su parte plantea que el individuo tiene una conciencia históricamente moldeada, esto es, que la conciencia es un efecto de la historia y que estamos insertos plenamente en la cultura e historia de nuestro tiempo y lugar y, por ello, plenamente formados por ellas. Esta autoridad, la de la tradición, se hace acción en las costumbres, las cuales se adoptan libremente y “determinan ampliamente nuestras instituciones y comportamientos”

Alberdi citado por Colombre (2004) dice: “nuestros padres nos dieron una independencia material; a nosotros nos toca la conquista de una forma de civilización propia, la conquista del genio americano” añade luego que “la inteligencia americana requiere también su Bolívar su San Martin. La filosofía americana la política el arte la sociabilidad Americana, son otros tantos mundos que debemos conquistar.”

Es tiempo entonces de estudiar la naturaleza filosófica de nuestra sociedad, de vestirla de formas americanas y originales. Depurando nuestro espíritu de todo servilismo. Yo agregaría el planteamiento muy conocido pero vigente de Ernesto “Che” Guevara: “Hay que vestirnos de negro,  de mulato, de obrero y de campesino, que se pinte de pueblo”. Sería un largo recorrido sobre nuestro pensamiento latinoamericano emancipador, que nos permitiría pasearnos por el pensamiento de Artigas, Rodríguez, Martí, entre muchos otros. Libertadores de la acción y de la palabra.

En un proyecto a construir, la tradición no ha de ser vista como un obstáculo, exige recuperar y reformular las estructuras comunitarias. Donde residen las alternativas culturales.  Reunificarlo, de juntar sus pedazos dispersos y devolverles coherencia.  Eso que el mismo Colombre llama  “modernidad propia”  no se nos  vera correr detrás de los modelos dominantes, empeñados en una competencia difícil (por realizarse sobre lo ajeno, no sobre lo propio)  que nos obliga a negar y posponer nuestro proyecto.

Se requiere, en consecuencia,  de la autorreflexión crítica del sujeto colectivo que busca producir desde su matriz simbólica una alternativa al sistema dominante valiéndose para ello de una innovación creativa a partir de su acervo tradicional y de la apropiación selectiva de elementos culturales y tecnológicos ajenos. O sea, un pensarse a sí mismo, para no ser pensado por otros, y un actuar desde si para no ser  objeto de una acción ajena. Se trata de desarrollar un modelo propio para evitar ser incorporados como materia inerte a otro proyecto, a la historia de una civilización.

Es ante todo una cuestión de conciencia que evitaría que la cultura se asimile como concepto de ocio, de pasatiempo, lo que implicaría  no solo reducirla a la dimensión de las obras, olvidando otros planos vinculantes que estudia la antropología. Para cuestionar la complejidad del mundo y los misterios o milagros de la vida.

La educación en la creación de una cultura descolonizada

Es preciso combatir el divorcio que existe entre cultura y educación,  contrarrestando el positivismo que tanto favoreció los procesos de colonización por medio de lo que hoy en día es llamado  “colonización pedagógica” que, lejos de atenuarse por los vientos libertarios, se acrecienta con el modelo impuesto de la escuela moderna, calificado  como “la gestión de la ignorancia” o la pedagogía del vacío. Se trata de una pedagogía formal, que soslaya la cuestión de las materias a transmitir y la naturaleza de la mirada para fetichizar el método.

Para ser ciudadano un individuo debe conocer la historia de su pueblo, su patrimonio tangible e intangible. Sus valores culturales. Señala Colombre (2011), que la educación actual tiende a encerrar a la escuela en el sujeto y al sujeto en sí mismo, nuevo avatar de la escuela moderna entendida como un repliegue sobre el yo.

Un hombre amurallado en sí mismo, sumergido en un pensamiento subjetivo, despreocupado del mundo. Un ser así no puede ser protagonista de ninguna construcción social valiosa, por lo general estos son fáciles presas del miedo, de temores a menudo imaginarios, que los llevan a preferir la tentación totalitaria a los riesgos del cambio.

Ayudar a los educandos a tender puentes firmes con los otros, se puede decir que la escuela que no socializa, en todo caso deshumaniza, despolitiza, crea monstruos morales, mutantes, como los vemos con frecuencia para corromper el ethos social.

La humanización no puede hacerse desde una razón abstracta, desvinculante, sino desde la propia historia de la sociedad. Humanizar a un individuo es darle los instrumentos para que pueda humanizar, mediante la reflexión y la acción, a su propia comunidad.

La pedagogía de la dominación ha convertido a la enseñanza no en un esfuerzo de pensamiento crítico, sino en un conjunto amorfo de información que el alumno debe recibir sin tener para procesarla, más que las tristes categorías que impone la cultura de masas y ese pensamiento único al que Saramago llama “pensamiento cero”.

Por eso los colonizadores se han ocupado siempre de borrar las huellas del pasado, para dejar a la memoria sin respuestas suficientes. Cuando se diluye el pasado, la memoria, ya nadie sabe lo que es lo propio y que es lo ajeno. Hay entonces que desmontar la visión de los vencedores que son los que siempre cuentan la historia.

Es por lo que Quijano (2000) afirma que durante el proceso de la Conquista, se les expropiaron a las poblaciones americanas no solo sus recursos materiales, sino también el imaginario de su mundo simbólico, sus “perspectivas cognitivas, además de  los modos de producir u otorgar sentido a los resultados de la experiencia material o intersubjetiva.

Por lo que en la actualidad cuando aún estamos impregnados del proceso de colonización, en América una emergencia civilizatoria implica anclar la política en una identidad, lo que implica ahondar en la filosofía política, imbuirse en una concepción antropológica de la sociedad humana y la dialéctica de la cultura.

Se sabe hoy que la identidad es más una reconstrucción continuamente actualizada del pasado, que una fiel restitución del mismo.  En definitiva, no es más que la conciencia de una continuidad en el tiempo, más allá de los cambios, crisis rupturas que pueden registrarse. Recuperar la memoria es recuperar la conciencia.

Ha llegado el momento de pasar a la acción, de elaborar y ejecutar un proyecto propio, pues no basta con el puro acto de memoria, la cual resultaría muy doloroso quedarse varado en la conciencia de una mutilación, mirando los fragmentos de los espejos rotos.

Un proyecto con nuevos republicanos, nuevos pedagogos bien formados en lo relativo a identidad y memoria, de escritores, músicos y artistas plásticos que se sumen a ella desde un compromiso ético con lo real. Siendo intérpretes de una realidad. Se precisa en este sentido,  de intelectuales orgánicos, a fin de restablecer los nexos entre la palabra y la acción, entre el lenguaje y la realidad. Pensadores que sepan injertar lo propio en el mundo, y la diversidad del mundo en lo propio, sin soslayar los procesos de dominación ni hacerse cómplice de la recolonización neoliberal que ha desarticulado como un virus el tejido social.

En la construcción de este proyecto propio, es pertinente pensar en la hermosa reflexión  que nos deja Galeano (2009):

“ – el aire estará limpio de todo veneno que no venga de los miedos humanos y de las humanas pasiones; la gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el supermercado, ni será mirada por el televisor;  – la comida no será una mercancía, ni la comunicación un negocio, porque la comida y la comunicación son derechos humanos; – nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión; – los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura, porque no habrá niños de la calle…” (pág 42).

Se trata entonces de  explorar desde nuestras identidades las potencialidades emancipadoras de la modernidad y no renovar con nuevas mascaras el mito racionalista y unificador que Occidente usó para someter a los pueblos, para fragmentar al hombre. Estos sueños serian posible si comenzamos a ver desde la cotidianidad la descolonización de los procesos de formación, que implicaría una  desintoxicación de los sentidos.

Construyendo  nuestros propios espirales del saber (hacia un proyecto propio)

El desarrollo del arte con características propias, no mimético, en respaldo a nuestra independencia política resulta en consecuencia inaplazable y apremiante. Si bien en la plástica hay multitud de obras que podríamos considerar genuinamente americanas, falta todavía un pensamiento  visual independiente del hegemónico y definido con la misma altura y claridad.   Se pretende el propiciar  nuevos marcos de interpretación, nuevas preguntas, nuevas respuestas y otros recorridos que propicien cuestionamiento a las visiones impuestas; el cuestionamiento radical.

La realidad que enfrentamos tiene múltiples significados. No es una realidad clara, con una significación cristalina, a la cual se le puede abordar sencillamente construyendo teorías o conceptos y muchos menos establecerlas dentro de los viejos planteamientos. Hay que hacer reposición continua de escenarios; donde resulta esencialmente importante el replanteamiento de los problemas, en su evolución temporal y contextual. No existe lo definitivo, ni una ley de verdad o norma que pueda cerrar definitivamente un estado de cosas, mucho menos un estado social.

En esta complejidad, llena de incertidumbres, nuestra invitación es pensar y actuar en una situación de incertidumbre, poder poner el pensamiento en capacidad de vibrar, de no sucumbir, de no conformarse con lo obvio. Hay que asumir riesgos y disponerse a inventar, a pensar con cierta audacia. Estamos en un momento cuando inventar -en términos Rodrigueanos-, es la condición para salir de la crisis.

Hay que arriesgarse a colocar por delante nuestra propia capacidad; plantear la posibilidad de una educación poiética  como espacio esencial de construcción de saberes creativos y actitudes estéticas frente a la vida. Se amerita despertar la potencia creativa del ser humano mirándose a sí mismo de manera estética y con el cuidado y la actitud de quien trabaja sobre una obra de arte llena de una actitud de “cuidado” e incluso de “gozo” y “deleite” en el acto creativo. Es en este escenario donde se nos permita abrir puertas hacia el asombro como espacio alternativo frente a lo repetitivo y lo mecánico; a la aridez de las relaciones y las vivencias mediadas por lo transaccional y lo instrumental, típicas del mundo moderno; penetrando la complejidad del universo y redescubrirlo a través del espacio educativo.

Se aspira, el renacimiento de nuevas miradas epistémicas que contribuyan en la construcción de diferentes caminos a los establecidos en la modernidad, por ejemplo, aquellos que consideren la complejidad de los procesos y el encuentro transdisciplinario para releer las realidades. En consecuencia, se propone una ruptura radical con los enunciados que históricamente han permeado dichas concepciones.

Aquí se trata de abrir posibilidades para la construcción colectiva de un nuevo espacio educativo en el que se active y despierte la creación intelectual y de conocimientos  con pertinencia social, se privilegie el diálogo con saberes que han sido excluidos  de la formación integral de los ciudadanos. Es desde este espacio donde se deben plantear las propuestas que conlleven otras miradas y desde donde se logre o vislumbre el afianzamiento de una cultura propia y nos conduzca a reflexionar sobre aquellos aspectos que propician una ruptura con el pensamiento social y político hegemónico.

Conviene superar la razón instrumental, lo meramente pragmático en las dinámicas. Hay que impulsar experiencias formativas que favorezcan la búsqueda de visiones integrales de la complejidad. Se trata de transcender lo positivo, lo cuantitativo, lo lineal y cronológico, para reflexionar desde lo cualitativo, lo multiforme y la temporalidad múltiple.  Todo desde una sociedad que sea capaz de crear una base endógena para la creación intelectual, artística, innovación, planificación y  diseño, desarrollando y asegurando una cultura científica, técnica y humanística vinculada a nuestras raíces, a los retos nacionales  y abierta al mundo, dirigida a la solución de los problemas concretos de nuestro pueblo; una sociedad con un ordenamiento territorial  favorable a las relaciones armoniosas entre la ciudad y el campo, entre lo urbano y lo rural, propiciando la integración interregional y el desarrollo territorial.

Este nuevo proyecto llevaría implícito  procesos de formación que han de incluir permanentemente dinámicas de autoconocimiento, interconocimiento desde las historias personales y colectivas, y la interpretación permanente de la historia de la cual somos parte.

Esta mirada incita a que constituyamos  redes formativas para el apoyo mutuo el trabajo educacional compartido, de consolidar vínculos orgánicos, a la vez que flexibles, horizontales, entre personas, organizaciones, instituciones y comunidades, a partir de las vivencias presentes, locales y más lejanas. Donde converjan políticas, ciencias, saberes ancestrales y estrategias particulares (Valdez 2013). Además de sentirnos y pensarnos como sujetos de un proceso permanente de transformación. Viendo a la historia como un campo de posibilidades abiertas, infinitas. Sustentándonos  en la pedagogía de la pregunta.

Estaríamos invitados a indagar o investigar constantemente sobre  aquellas aspectos que tendemos a sentir que están sin historia. Esto incluiría aspectos elementos de la vida cotidiana. Una genealogía que no solo  busque el origen de las cosas,  derribando así la noción de que la historia progresa en un orden lineal, sino que muestre  ese pasado plural y a veces contradictorio que revela las huellas de la influencia que ha tenido el poder sobre la verdad. Una  genealogía que nos ayude a deconstruir la verdad, argumentando que ésta es, en la mayoría de los casos, descubierta por casualidad, respaldada por la operación del poder o la consideración de interés. Vislumbrando el hecho de que todas las verdades son cuestionables (Foucault 1982)

Hay que costruir la historia desde las realidades diarias que nos constituyen y que reconfiguramos, pero también desde nuestros sueños, esperanzas y utopías encarnadas. Criticando constantemente, de ser necesario, estos quehaceres y esos soñares, por cuanto pueden estar teñidos de las ideologías que sustentan el sistema capitalista  dominante, y crear condiciones para crear propuestas que conlleven procesos de libertad, plenitud y creación. En definitiva, construir nuestros propios espirales del saber. Ello pasaría por reconocer nuestro lenguaje, nuestros códigos culturales, nuestros proyectos de vida y  partir de allí incorporar otros conocimientos y otras referencias en una espiral virtuosa (Valdez 2013)

Esto será posible mediante un continuo y sistemático proceso de intercambio de experiencias, ideas, propuestas acompañadas de intensos procesos de registros, sistematización e investigación de los procesos comunitarios que nos permitan crear un verdadero dialogo de saberes que impulse avanzar hacia la auténtica soberanía cognitiva. De este modo hablamos de un proceso de creación, de leer, interpretar, transformar realidades sociales, a través de una acción dialéctica con el saber cotidiano, con la vida real. Construcciones diarias de  espacios de formación,  nos confrontaríamos  constantemente, para reconocernos en lo que somos, y aun en lo que podemos hacer.

Esta nueva mirada incita a “ver” con la posibilidad de compartir nuevas miradas críticas de la realidad (sobretodo la cotidiana) y también sobre nuestros anhelos y esperanzas. Propiciar  propuestas  formativas  la dedicación de ciertas horas de la semana  reunirse en algún lugar para dialogar e intercambiar ideas, saberes y aprendizajes.

Y por último…

Quiero hacer una reflexión que más que mía es del escritor argentino Walter Kohan, quien dice que “hay momentos en la vida en los que la cuestión de saber si se puede pensar distinto de cómo se piensa y percibir distinto de como se ve es indispensable para seguir contemplando y reflexionando.” El autor continua diciendo “Siempre hay algo de irrisorio en el discurso filosófico cuando, desde el exterior, quiere ordenar a los demás, decirles donde está su verdad y como encontrarla, o cuando se sitúa con fuerza para instruirles procesos con positividad genuina; pero es su derecho explorar lo que en su propio pensamiento puede ser cambiado mediante el ejercicio de un saber que le es extraño”. Estos planteamientos sugerentes invitan a generar cambios y transformaciones en las posturas  de nuestras instituciones, sobre todo a las educativas.

Adentrarnos en un ejercicio  de pensamiento, que permita transformar lo que somos, que nos permita extranjerizarnos del juego de verdad en el que estamos cómodamente instalados (La búsqueda que cada quien entabla consigo mismo para transformarse es también la posibilidad de que el mundo sea diferente de lo que es). Desplazarse del saber de lo que se sabe, para poder saber otras cosas; en un moverse del poder que se ocupa para que otras fuerzas y otra potencia puedan ser afirmadas entre quien aprende.

Disponerse a inventar, desarrollar la capacidad heurística, en la que la educación sea vista como espacio formativo esencial para la construcción de saberes, donde se despierte la potencia creativa, que podamos abrirnos puertas para el asombro, frente a lo repetitivo y lo mecánico.

 

 

REFERENCIAS

Colombre A. (2004). América como civilización emergente. Editorial Sudamericana. Buenos Aires.

Colombre A. (2004) América como civilización emergente. Editorial Sudamericana. Buenos Aires.

Colombre A. (2011). Nuevo Manual del Promotor Cultural. Ediciones Colihue. Buenos Aires.

Espinoza I. y Pérez C. «Cultura, Cultura en México y su impacto en las empresas» en     Revista Gestión y Estrategia. Núm. 6, julio-diciembre de 1994.

Foucault, Michel (1980). Language, Counter-Memory, Practice: Selected Essays and Interviews (en inglés). Ithaca, NY: Cornell University Press. p. 139. ISBN 0-8014-9204-1.

Freire, P. (1974). Pedagogía del oprimido. México: Siglo XXI.

Freire, P. (1990). La naturaleza política de la educación. Cultura, poder y liberación. Barcelona: Paidós.

Gadamer, H-G.  (1998). El giro hermenéutico. España, Cátedra.

Galeano E (2009) Patas Arriba – La Escuela Del Mundo Del Revés. Ediciones del Chanchito. Buenos Aires.

Habermas, J.  (2000). La lógica de las ciencias sociales. Madrid, Tecnos.

Morin, E. (1999). El método: El conocimiento del conocimiento. España, Cátedra.

Valdéz, J. (2012) Movimientos Sociales en Venezuela: una Propuesta Transformadora. Fundación Editorial El perro y la rana- Ministerio de la Cultura

Quijano, A. (1977) Dependencia, urbanización  y cambio social en América Latina, Lima, Mosca Azul

Quijano, A. (2000) “Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina,” Lima, Mosca Azul

Valdéz, J. (2012) Transformación en la universidad venezolana. Un posible mapa de ruta. Publicado por su autor.  blogs.monografias.com/…/transformación-curricular/ Consultado el 03/01/2015.

Vargas Hernández, J.G.: (2007) La Culturocracia organizacional en México, Edición electrónica gratuita. Texto completo en www.eumed.net/libros/2007b/ 301

Simón Rodríguez, Sociedades Americanas 1828. Edición: Biblioteca Ayacucho. Caracas Venezuela. 1990

Walter Kohan.  (2011).  Educación Y Filosofía. Editorial Laertes S.A. Buenos Aires.

Zygmunt Bauman (2013). La cultura en el mundo de la modernidad líquida. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires,

Fuente: La Autora publica para el Portal Otras Voces en Educación

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