América del Sur/Chile/06-08-2021/Autor(a) y Fuente: www.colegiodeprofesores.cl
Docentes
En defensa de la unidad del magisterio: Mal comienzo del gobierno de Castillo. Perú
América del Sur/Perú/06-08-2021/Autor(a) y Fuente: sutep.org
Un país justo y democrático necesita un gobierno que respete el marco legal y los derechos de todos. No podemos seguir con las viejas mañas de gobernar favoreciendo a cuestionados amigos o en función a intereses personales. Sin embargo, las acciones de la recién inaugurada administración del presidente Pedro Castillo parecen no estar en sintonía con esto, al punto de contradecir sus propias afirmaciones en el Mensaje a la Nación que dirigió el 28 de julio, en el Congreso de la República.
“Todos los peruanos tenemos que saber que las tareas que tenemos por delante son duras y que nos necesitan a todos, por ello debemos dejar de lado las diferencias ideológicas, las posiciones políticas e intereses personales, para poder arrancar a nuestra patria de la grave crisis que la agobia”, dijo Castillo al asumir la primera magistratura de la república.
Horas después, el mandatario tomó juramento a Iber Maraví Olarte como ministro de Trabajo.
El nuevo ministro

Iber Maraví juró como ministro de Trabajo el 29 de julio.
Maraví Olarte es un conocido promotor de la división del magisterio. Fue secretario general del CONARE, en Ayacucho, y su inclusión en el gobierno evidencia que el llamado de unidad hecho por Castillo no solo es demagógico, sino que también pretende gobernar de manera sectaria y excluyente.
Prueba de esto es que el cuestionado ministro emitió una resolución exprés (en tan solo 24 horas) para legalizar a su sindicato, la FENATEPERU, en el afán de dividir al magisterio y validar a una organización pro patronal, con marcados intereses personales en desmedro de las justas causas que por décadas defienden maestras, maestros y auxiliares de educación.
Procedimiento exprés

Resolución emitida por el Ministerio de Trabajo como Maraví como ministro.
El 30 de julio, 24 horas después que Maraví Olarte jurara como ministro, se emitió la Constancia de Inscripción de la FENATEPERU, contenida en el Expediente N° 6549-2021-MTPE/1/20.2.
Así se incluyó a dicha organización en el Registro de Organizaciones Sindicales de Servidores Públicos – ROSSP, en un procedimiento exprés, toda vez que el 22 de julio se había presentado la nueva solicitud de inscripción.
Ya en el 2019, el pedido de la FENATEPERU de ser reconocida en el ROSSP fue denegado, debido a que no cumplió con los requisitos de ley como el contar con filiales a nivel nacional, lo que evidencia la carencia de representatividad de dicha organización, contraria a la unidad del magisterio peruano, que por casi 50 años ha defendido el glorioso SUTEP.
Entre los argumentos expuestos en aquel momento por el Ministerio de Trabajo, se tiene que la FENATEPERU solicitó su reconocimiento con afiliados bajo la Ley del Profesorado y la Ley de la Carrera Pública Magisterial, regímenes que para el 2012 ya habían sido derogados. Frente a ello, el ministerio estableció que el pedido era improcedente porque no se podían constituir sindicatos al amparo de regímenes inexistentes.
¿Es ajeno el presidente Castillo a la FENATEPERU? No. De hecho, él fue quien la creó en el 2017 y fue su secretario general hasta el año pasado, liderando el procedimiento del 2019, lo que evidencia un claro conflicto de intereses, pues el titular del Poder Ejecutivo ha propiciado el reconocimiento de su propia organización, aun cuando esta no cumpliría con las exigencias del artículo 57 de la Ley de SERVIR.
El SUTEP apoyó la opción de cambio en el último proceso electoral, pero a la luz de estos hechos es innegable que el gobierno del presidente Castillo empieza mal.
Nuestro glorioso sindicato se mantiene firme en su postura de unidad y defensa de la educación.
¡Viva el magisterio peruano!
¡Viva el glorioso SUTEP!
¡Unidad para luchar, unidad para vencer!
Fuente e Imagen: https://sutep.org/articulos/en-defensa-de-la-unidad-del-magisterio-mal-comienzo-del-gobierno-de-castillo/
Universidad Autónoma de Querétaro: Pandemia y financiamiento
Por: Pluma invitada
Regresamos a clases (virtuales) en la Universidad Autónoma de Querétaro. Desafortunadamente, no todos los jóvenes de los 31,509 que iniciaron el segundo semestre de 2019 podrán continuar con sus estudios. El porcentaje de personas que abandonaron nuestra universidad es de 35 por ciento, según datos ofrecidos por nuestra rectora, la doctora Teresa García Gasca (El Universal Querétaro, 05/07/21 nota de Zulema López).
La causa, expone García Gasca, es primordialmente la pandemia. Las bajas “voluntarias” se duplicaron en comparación con los dos semestres de 2020. Esto es preocupante debido a que la UAQ había hecho un esfuerzo notable por ampliar la cobertura de primer ingreso cuya tasa en 2017 fue de 38 por ciento y en 2020 de 41 (Tercer Informe). Es decir, la creación de más oportunidades de estudio se vio seriamente afectada por la contingencia sanitaria. Pero en la UAQ no nos arredramos.
Al estar discutiendo estos asuntos, apareció el reporte intitulado “Educación Superior y Covid 19 en América Latina y el Caribe. Financiamiento para los estudiantes” del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Esta Nota Técnica fue elaborada por un grupo de especialistas con el propósito de entender las medidas que “los principales actores del financiamiento” tomaron en 2020 para apoyar al estudiante. Para ello, condujeron encuestas y entrevistas con representantes gubernamentales, institutos de créditos educativo e instituciones de educación superior en 11 países de la región (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Honduras, México, Perú, República Dominicana y Uruguay).
Como buen banco, el BID apuesta por la promoción de líneas de crédito y préstamos para financiar las trayectorias académicas de los jóvenes, tema que en países como Estados Unidos es cuestionado por la onerosa deuda que representa para los egresados. Además, ante el empobrecimiento de los hogares en países como México a raíz de la pandemia, contratar un crédito parece inviable. Creo que por ahí no va la solución. Pero aparte de lo cuestionable de las propuestas del BID, hay otras valiosas. Por ejemplo, repensar el papel de los egresados –y sus sociedades, aún inexistentes en la UAQ– para poner en marcha apoyos “solidarios”. También sugiere, muy tímidamente, nuevas formas de organización escolar que tampoco en la UAQ hemos experimentado para formar a más jóvenes y mejor. Es tiempo de innovar.
*Investigador de la Universidad Autónoma de Querétaro (FCPyS)
Fuente: http://www.educacionfutura.org/universidad-autonoma-de-queretaro-pandemia-y-financiamiento/
Regreso a clases en México: entre la continuidad y la incertidumbre.
Por: Karen Campos Rodríguez
El pasado 22 de julio en la conferencia matutina realizada en Palacio Nacional, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, comunicó que el regreso a clases presenciales para educación básica será el 30 de agosto de acuerdo al calendario escolar 2021-2022 publicado por la Secretaría de Educación Pública (SEP).
Derivado de lo anteriormente expuesto y como era de esperarse ante la tercera ola de contagios por la COVID-19 a nivel internacional, se han gestado opiniones diversas entre las y los principales actores del contexto educativo, ya que, ante la incertidumbre y un panorama poco alentador en materia sanitaria y económica, no existen las condiciones para garantizar el bienestar de todas y todos los involucrados en el regreso a clases presencial, así como evitar los brotes en los planteles escolares, tal y como ha sucedido en otros países e incluso en México a finales del ciclo escolar anterior en las entidades que se encontraban en semáforo epidemiológico verde.
Hay que recordar que las y los estudiantes en México desde el 20 de abril del 2020, a través de los programas aprende en casa I y II transmitidos por las principales cadenas de televisión abierta, continuaron con un proceso de enseñanza, no así de aprendizaje; pareciera que la educación está predestinada a la repetición y memorización por parte de las y los receptores de la información, quienes ante la falta de una interacción pedagógica eficiente, quedaron con grandes vacíos de acuerdo a los conocimientos básicos que debían haber adquirido, pero sobretodo, de formar parte de comunidades de aprendizaje críticas que cuestionen y que visualicen la educación como un espacio para liberar su pensamiento.
Cabe destacar que el gasto realizado por la transmisión del contenido escolarizado de aprende en casa fue de 450 millones de pesos, recordando que el aquel entonces secretario de Educación Pública en función, Esteban Moctezuma Barragán, favoreció a las televisoras y no a las y los destinatarios del proceso de enseñanza aprendizaje, quienes a través de un gran esfuerzo reforzaron los contenidos a través de distintos medios de comunicación.
Es de suma importancia mencionar el grave panorama de exclusión y desigualdad social, ya que el acceso a las tecnologías de la información, limitaron a millones de estudiantes a tener acceso a la educación remota. Tan sólo, de acuerdo a la publicación del Fondo de las Naciones Unidas para la infancia (UNICEF) por sus siglas en inglés, así como la Unión Internacional de Telecomunicaciones en el informe titulado: “How Many Children and Youth Have Internet Access at Home” en diciembre de 2020, “dos tercios de niñas y niños en edad escolar en el mundo, es decir, 1.300 millones de niñas y niños entre 3 y 17 años no tienen conexión a internet en sus hogares…[1]. Por otra parte, en el mismo documento se informa que, “…la falta de acceso es similar entre los jóvenes de 15 a 24 años, ya que 759 millones o el 63 por ciento no disponen de conexión en el hogar. En México el 24.84 por ciento de las y los estudiantes entre 7 y 17 años no tiene acceso a internet y el 4.47 por ciento no cuenta con televisión” [1].
De acuerdo a lo anteriormente expuesto, existe un gran reto para las y los actores del contexto educativo, ya que tanto en zonas rurales y urbanas, las limitantes económicas (como factor principal) para acceder a tecnologías de la información para continuar con el proceso de enseñanza-aprendizaje, son problemáticas que abrieron más la brecha de desigualdad y marginación hacia los grupos más vulnerables de la sociedad.
Ahora bien, la incertidumbre que aqueja el regreso a clases presenciales, y a pesar de que el ritmo de vacunación está avanzando, hay que considerar factores que pueden desencadenar contagios en los centros educativos, como:
- Aumento de la movilidad en la zonas urbanas, esto incluye el desplazamiento de personas del campo a la ciudad, mismas que tienen la probabilidad de contagio y a su vez de transmitir el virus a menores de edad.
- Población que no considera vacunarse por razones personales y que tienen mayor riesgo de adquirir el virus y transmitirlo.
- Entidades de alto flujo turístico tales como: Baja California Sur, Guerrero y Quintana Roo, donde gran porcentaje de la población trabaja en el sector turístico y en donde los casos de acuerdo a las cifras oficiales del gobierno federal son alarmantes.
- Nuevas variantes del virus y las posibles secuelas en la población menor de edad.
Se podrían enumerar otros factores no menos importantes, pero se pueden considerar los ya mencionados como los más relevantes de acuerdo a la información pública proporcionada por las autoridades en materia sanitaria, organismos internacionales y la comunidad científica y médica por el impacto que podrían tener ante una presencialidad casi inmediata.
En una entrevista que otorgó el Doctor Mauricio Rodríguez, profesor de la Facultad de Medicina y vocero de la Comisión de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para COVID-19 al medio de comunicación Sin Embargo MX, mencionó que, “…una de las principales consecuencias de que los contagios aumenten son las variantes, mientras más casos positivos hay, existe una mayor probabilidad de que se generen nuevas variantes…”[2].
El médico también enfatizó que, “…alrededor de 8 de cada 10 personas que enferman de COVID-19, tienen alguna secuela dentro de los siguientes 6 meses después de la recuperación, entre las más comunes son: dolor de cabeza, cansancio, dificultad para respirar, dolor muscular y dolor de articulaciones. Eso interferiría su vida personal, laboral y su rendimiento académico” [2].
Muchas y muchos docentes, estamos conscientes de la gran importancia que tiene la escuela como un espacio en donde, además de interactuar en el proceso de enseñanza-aprendizaje para crear las condiciones de transformación de una nación, donde las y los estudiantes a través de la socialización propias de su edad, puedan expresar emociones, ideas, liberar sus talentos y sentir acompañamiento durante el tiempo en que sus madres, padres de familia o tutoras (es) trabajan, incluso, monitorear si alguien está siendo víctima de violencia, sin embargo, el presidente de México ha reiterado en los últimos días, que el regreso a las aulas será el 30 de agosto “…llueva, truene o relampaguee…” [3], tal y como lo expresó durante un evento realizado en Boca del Río en el estado de Veracruz el pasado 24 de julio. Asimismo, durante la conferencia matutina que ofreció el 30 de julio en Culiacán, Sinaloa, el mandatario mencionó, “…ahora vamos a ser respetuosos, nada se puede hacer por la fuerza: se abren las escuelas, se regresa a clases. ¿No quieren que sus hijos vayan a la escuela? Pues no los manden, somos libres, pero sí tenemos que pensar en la importancia de la educación , no podemos continuar así y hay que ver que se proteja a las niñas y niños” [4].
El discurso del mandatario deja grandes inquietudes, a pesar de expresar en distintas ocasiones que se tomarán medidas de prevención en los centros educativos, sin embargo, lo que más preocupa, es que las y los estudiantes, docentes, personal administrativo y de apoyo en las labores de limpieza, puedan llegar a dichos espacios en calidad de portadores asintomáticos, y por lo tanto, desencadenar una serie de contagios tal y como se ha visto en otros países, ya que, aunque las defunciones de menores de edad por COVID-19 no representan un número estadísticamente proporcional a la de los mayores de edad, hay que tomar en cuenta que la convivencia a diario por las distintas actividades de la vida cotidiana, pueden poner en riesgo la vida incluso de las personas ya inoculadas.
Ahora bien, en cuanto a la libertad de decidir si las y los estudiantes de educación básica retornarán a clases el 30 de agosto ¿cuál será la estrategia para hacer llegar los conocimientos a las familias que así lo decidan, sin que las condiciones amenacen la libertad de salvaguardar su derecho a la salud?
Por otra parte, es importante resaltar, que de acuerdo a la Encuesta para la Medición del Impacto COVID-19 en la educación (ECOVID-ED) a cargo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), estimó que al menos 5.2 millones de estudiantes de entre 3 y 29 años, no se inscribieron al ciclo escolar 2020-2021 por falta de recursos, y que entre la población de 6 a 12 años, 217 mil estudiantes abandonaron las aulas por la misma causa, mientras otras y otros, desafortunadamente porque se quedaron en orfandad. Asimismo, entre adolescentes de 13 a 15 años que cursaban la secundaria, 306 mil abandonaron sus estudios para incorporarse al mercado laboral.
El presidente de México, mencionó el día 28 de julio que, “…no comprará vacunas contra la COVID-19 para niñas y niños hasta que tengan un respaldo científico, ya que no será rehén de las farmacéuticas…” [5], aunque también mencionó que, “…acatará lo que indiquen los científicos y organismos internacionales…”.
Aunado a los anterior, en una entrevista realizada por npr.org al Dr. Sean O´leary, profesor pediatra en el campus médico de la Universidad de Colorado y en el Children´s Hospital Colorado, mencionó que, “la vacuna de Pfizer envió datos a la FDA para aprobar la vacuna en adolescentes a partir de los 12 años y que eso podría ser un gran cambio del juego, porque siempre han sabido que las y los adolescentes tienden a ser más propensos a infectarse y a propagar la infección a las niñas y niños más pequeños, así que la vacuna a esa población marcará la diferencia”. [6]
El mismo Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud de la Secretaría de Salud Hugo López Gatell Ramírez, a través de un mensaje en sus redes sociales el 24 de junio, publicó que, “la COFEPRIS ha autorizado la ampliación de la indicación de la vacuna Pfizer para mayores de 12 años…”. Cabe destacar que en Estados Unidos la vacuna se autorizó y se aplica desde mayo en mayores de 12 años, El Salvador y Alemania recientemente también la autorizaron.
Asimismo, la Organización Mundial de la salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), anunciaron que las niñas, niños y adolescentes son propensos a desarrollar un Síndrome Inflamatorio Multisistémico más grave e incluso mortal derivado de la COVID-19.
De acuerdo al más reciente informe de la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA), entre el 12 de abril de 2020 y el 25 de julio de 2021, han resultado 57 mil 490 casos de dicha población contagiada, así como defunciones en menores de edad.
El 27 de julio, la directora del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos, Doctora Rochelle P. Walensky, mencionó que de acuerdo a datos publicados en el informe semanal de morbilidad y mortalidad, “…demostraron que la infección por la variante Delta en cuanto a la carga viral de SARS-CoV-2, eran igualmente altas para las personas vacunadas y no vacunadas. Las cargar virales altas sugieren mayor riesgo de transmisión…” Es importante destacar que dicha variante representa el 85 por ciento de los casos en la Ciudad de México, 5 mil de los 40 mil casos activos corresponden a menores de 18 años de acuerdo a datos de la Agencia Digital de Innovación Pública (ADIP).
A pesar de toda la información que ha dado a conocer la comunidad científica y médica, el presidente de México a insistido en el regreso a la presencialidad “…por el bien de las y los estudiantes y el desarrollo del país…”.
Pero aquí es importante señalar, que no tan sólo preocupa el riesgo presencial por el contagio por la COVID-19, sino que el panorama educativo tiene tendencia hacia la continuidad pedagógica, diseños curriculares, así como planes y programas de estudio obsoletos, prácticas docentes con carga burocrática, exclusión, escuelas con falta de recursos, docentes con salarios mal remunerados, secciones sindicales alineadas a intereses políticos y económicos, desigualdad de oportunidades ante el corporativismo educativo y la falta de una lengua vernácula entre autoridades, maestras y maestros, por mencionar los más preocupantes, y que son elementos que no permiten la presencialidad a corto plazo.
La presencialidad por lo tanto, no minimizará, ni cambiará el rumbo en materia educativa, por lo menos a corto plazo, ya que el problema no es tan sólo el virus causante del SARS-CoV-2, sino los discursos romantizados con retórica que han disfrazado las graves carencias en el sector educativo, así como la falta de una agenda pública que priorice la educación, para que la transformación a la que se refiere el mandatario se materialice de manera homologada y unificada.
Por lo tanto, la estrategia que contempla la SEP encabezada por la Maestra Delfina Gómez Álvarez, no tan sólo debería de contemplar el uso de cubrebocas, distanciamiento físico, uso del gel desinfectante y constante lavado de manos, sino una estrategia pedagógica donde las aulas sean espacios de libre pensamiento, crítica, propuestas, así como la solución de problemas, y no de abaratamiento intelectual por parte de las autoridades educativas hacia las y los estudiantes, así como la continuidad del proyecto educativo neoliberal que ha predestinado a generaciones a la falta de oportunidades y un panorama laboral poco alentador.
Ahora bien, parte de la estrategia anunciada por las autoridades educativas, es iniciar el ciclo escolar con 46 días de recuperación de aprendizajes, pero aquí es importante mencionar, que esos 46 días no serán suficientes para recuperar casi un año de fracaso escolar y más de 50 años de estancamiento educativo.
El presidente Andrés Manuel López Obrador ha llamado a sumar esfuerzos entre madres, padres de familia, docentes, así como los tres niveles de gobierno para reabrir los planteles educativos y regresar a las aulas, sin embargo, desde que inició la educación remota por la pandemia, las autoridades no consideraron tomar en cuenta las necesidades de las y los actores del contexto educativo cuando se otorgaron los 245 millones de pesos a las televisoras, mientras, las y los estudiantes y sus familias, así como las y los docentes tuvieron que improvisar con sus propios recursos y estrategias pedagógicas dignas de reconocerse, sin embargo, pareciera que en materia educativa la continuidad del proyecto neoliberal está lejos de superarse, mismo que ha obstaculizado los procesos de formación emancipatoria y minimizado la gran labor del magisterio, así como responsabilizar a las y los docentes del escenario educativo catastrófico que se ha gestado a partir de la centralización de las toma de decisiones, por lo tanto, el panorama presencial es poco alentador.
En la conferencia matutina del jueves 29 de julio, el presidente de México mencionó, “…no me importa que la mayoría esté pensando en no regresar, voy a sostener que es indispensable que se regrese a clases…”. [7]
Considerando lo anteriormente expuesto, es de suma importancia replantearnos la idea de que la educación es un derecho que debe garantizarse en condiciones de igualdad de derechos y oportunidades, y eso implica revalorizar y dignificar la labor docente, así como asegurar el bienestar de las y los actores del contexto educativo, pero sobretodo asumir que en una democracia, las decisiones se gestan en beneficio colectivo. Por lo tanto, la educación, en ningún momento debe de estar condicionada a discursos demagógicos, ya que lo que realmente importa es la formación de futuras ciudadanas y ciudadanos que asuman con responsabilidad y compromiso la toma de decisiones del país.
En conclusión, existe la necesidad de exigir a las autoridades correspondientes, que se garanticen las condiciones en una estrategia pedagógica acorde a la realidad del contexto educativo y a la altura de las expectativas de las y los actores involucrados en el escenario educativo, ello también implica salvaguardar la integridad de las y los partícipes, así como el aseguramiento de las garantías en matera sanitaria desde el discurso y acciones responsables y no desde la arbitrariedad.
Referencias
https://www.paho.org/es/noticias/25-3-2020-similitudes-diferencias-entre-covid-19-gripe
https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2021/OtrTemEcon/ECOVID-ED_2021_03.pdf
https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0122726220301087
[1] https://data.unicef.org/resources/children-and-young-people-internet-access-at-home-during-covid19/
[2] https://www.sinembargo.mx/26-07-2021/4006227
[3] https://www.youtube.com/watch?v=MR1T2f-LlQ4
[4] https://youtu.be/eVGi4A48hlU
[5] https://youtu.be/6uXf6U4k3gM
[7] https://www.youtube.com/watch?v=TILr6yYJHuc
Fuente: La autora escribe para OVE
Asamblea Estatal Democrática Sección 40: Jornada Política-Pedagógica Intensiva. México
América del Norte/México/06-08-2021/Autor(a) y Fuente: Asamblea Estatal Democrática Sección 40
El inicio del ciclo escolar 2021-2022 se da en medio de una de las más grandes crisis de salud en los últimos años, esto no sólo ha tenido impacto en este sector, también ha generado inestabilidad económica en el proletariado y en contraparte, este escenario de salud global, ha sido utilizado por la oligarquía mundial para continuar con las políticas neoliberales en los países donde tienen el control para seguir generando ganancias económicas a costa de la vida de los pueblos del mundo. En México, el confinamiento por el COVID-19 ha desencadenado una oleada de atentados hacia la educación pública que refieren su inminente privatización y a su vez, ataques hacia el magisterio nacional para acabar con las conquistas sindicales y los derechos laborales, a través de la implementación de diversos proyectos, programas y estrategias educativas que sólo dan cuenta de la voracidad con la que se desenvuelve el capitalismo.






El futuro de las universidades en la nueva realidad
Por: Freddy Angel Castro Díaz
El aula es hoy el espacio posible desde donde el alumno puede lograr la conectividad.
El primer error que pueden cometer las universidades y los gobiernos es actuar como que nada ha pasado. Repetir modelos educativos que no tomen en cuenta la nueva realidad. El mundo del trabajo y la industria cambiaron, sus demandas sobre recursos humanos seguirán renovándose.
Esas reflexiones se encuentran vertidas en el Fórum Mundial sobre Educación de Virtual Educa, talvez, lo primero que debemos darnos cuentas es que el aula es un nuevo lugar. El aula es hoy el espacio posible, desde donde el alumno puede lograr la conectividad, seria esta una nueva conceptualización sobre escuela o universidad, -no sé-. Antes de la pendencia, muchas ricos en EEUU no enviaban sus hijos a las escuelas por temor a la matanza de escolares, estudiaban virtualmente desde su casa.
Las universidades y los docentes han invertido importantes recursos en plataformas digitales, internet, equipos y recursos educativos. Están pagado un costo en dólar por diferentes módulos y programas. Hay una demanda frenética por la internet 5-G, sin que los desarrolladores se detengan y comiencen a innovador para el internet 6-G. Si el mundo de hoy es el de la inteligencia artificial, la robótica educativa y el turismo espacial; cómo es posible pensar la universidad, solo desde la presencialidad, el folletismo y fotocopismo. Cómo diseñar ausencias de la TICS. Cómo acumular experiencias en prácticas innovadoras sin la movilidad internacional de los docentes.
En una visita al ITLA, el Rector dijo que la matricula había aumentado en 1500 estudiantes (50%), esto probablemente tiene una explicación, la demanda de los futuros recursos humanos está asociada al mundo de las tecnologías. Excepto en el caso anteriormente citado, ninguna universidad dominicana aumento su matrícula, pero este comportamiento es igual para las universidades Latinoamericanas en su gran mayoría.
Las universidades están obligadas a transformase, por lo tanto, es necesario alinear la oferta educativa de la educación superior con las necesidades del mercado laboral, un mercado implacablemente diruptivo. La oferta no puede depender de las necesidades de satisfacer empleos internos o añejas estructuras, ante la trasformación disruptiva y una muy alta competencia por la matrícula universitaria. Es necesario mejorar la relación de las instituciones educativas con actores del nuevo mercado laboral y su entorno regional.
Hoy es necesario reforzar las pasantías de los estudiantes en las empresas, escuelas, instituciones de salud, así como las nuevas ofertas desde la realidad virtual. No se puede competir eficazmente si la oferta educativa carece de la calidad.
En el caso nuestro es necesario superar la visión insular de la educación, activando la participación en las redes universidad-empresa y cartera de proyectos universidad-empresa en un espacio global.
La Universidad deberá crear fórum de innovación, para ir aprendiendo de las transformaciones que operan en la sociedad global y su impacto en los sistemas educativos. El fórum de innovación deberá detectar nuevos perfiles profesionales para responder a las necesidades de la economía digital y la industria 4.0. Debe dictar directrices y modelos de educación curricular permanente para actualización curricular y nuevas ofertas de formación, para acompañar los avances científicos y tecnológicos. La universidad-industria 4.0 y estrategia nacional 2030 deben conectar, es el futuro de las universidades en la nueva realidad.
Fuente: https://acento.com.do/opinion/el-futuro-de-las-universidades-en-la-nueva-realidad-8968500.html
Llueva, truene o relampaguee
Por: Carlos Ornelas
Como muchos, estoy convencido de que el presidente Andrés Manuel López Obrador es porfiado, hasta la necedad, según él mismo. Allá por 2007, corrió la chirigota de que al presidente Felipe Calderón lo habían hecho sin reversa. Pienso que López Obrador tiene las calificaciones necesarias para superar a su némesis, aun con la reversa puesta.
En la mañanera del 14 de julio expresó rotundo: “No hay nada que lo impida, hay un pequeño rebrote, afortunadamente, de contagios (por el covid-19), pero ya tenemos más vacunación y por lo mismo hay menos riesgos y ya no podemos seguir con las escuelas cerradas”.
Por la noche de ese mismo día, la Secretaría de Salud avisó de más de 12 mil contagios, muchos para “un pequeño rebrote”. Con todo y que el Presidente estipuló que hay menos riesgos, el número de personas contagiadas crece y, por desgracia, también el de fallecimientos.
Mas el Presidente construye su realidad alternativa —sus otros datos— y rechaza evidencias que muestran el contexto real. Y, si se da cuenta del problema, lo disimula, se fuga hacia adelante e insiste en su convicción.
El fin de semana pasado, en Boca del Río, Veracruz, el presidente López Obrador insistió —y con ardor— en su apuesta: “Vamos a reiniciar las clases, va a iniciar el nuevo ciclo escolar a finales de agosto, llueve truene o relampaguee no vamos a mantener cerradas las escuelas. Ya fue bastante” (Excélsior, 24/07/2021).
Tal vez el Presidente tenga un diagnóstico de la situación. En efecto, ciertos segmentos sociales demandan el retorno a clases presenciales —y lo hacen con razones de peso, por el agobio para todos los actores del sistema educativo—, pero siempre, aun los más vehementes, ponen por delante la seguridad sanitaria.
Obvio, el Presidente señala que debe hacerse con cuidado y la Secretaría de Educación Pública añade que con protocolos de sanidad. Pero nadie en el gobierno dice de dónde saldrán los recursos para poner en práctica esas reglas. Al contrario, el sector educativo sufre con frecuencia recortes en su presupuesto.
Sin embargo, el ambiente no es favorable a la prescripción del Presidente. No tiene una estrategia efectiva para combatir la pandemia, la tercera ola va en ascenso, se calcula que la cresta será en la segunda semana de agosto. Ergo, los riesgos mínimos que observa López Obrador no son tan exiguos.
En las dos ocasiones el Presidente fue perentorio; dio a entender que su palabra es la ley. Y, como espera lealtad ciega de subordinados y seguidores, es casi seguro que el 30 de agosto habrá ceremonias de inicio de cursos en muchas escuelas. En la SEP, cavilo, ya preparan directrices para los consejos técnicos escolares y cabildean con autoridades estatales para que cumplan con la línea que tiró López Obrador.
No obstante, si el Presidente no tiene reversa, algunos pueden ponerle frenos. Por ejemplo, a la persistencia del Presidente se opone la obstinación de sus antiguos aliados de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. Sus líderes ratifican que no aceptarán clases presenciales hasta que todos estén vacunados, incluso los alumnos.
La corriente que capitanea Alfonso Cepeda Salas es más cauta. Asegura que apoya la propuesta del Presidente, pero que la seguridad de sus agremiados y los alumnos es prioritaria. Con su cuidada retórica, Cepeda Salas le dice sí, pero con mil condiciones.
El entorno es complejo, la pandemia no cede. Es cierto que el encierro fatigó a la niñez más que a los adultos. Pero regresar a clases en condiciones inseguras es un riesgo alto.
La bronca es que el Presidente ya dictó, no tiene dudas, lo cual, cavilo, inhibe a la SEP de buscar alternativas.
Fuente e Imagen: http://www.educacionfutura.org/llueva-truene-o-relampaguee/








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