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México: Malestar emocional en ambiente escolar; evalúan resultados de la experiencia educativa a distancia

Casi mitad de los estudiantes, madres y padres de familia, docentes y directores en escuelas de educación básica mostraron algún indicio de malestar emocional relacionado con el trabajo educativo desde casa, en medio de la pandemia de covid-19. Para algunos estudiantes los niveles de estrés, ansiedad y depresión resultaban inmanejables.

Así lo revelan los resultados de la encuesta Experiencias de las comunidades educativas durante la contingencia sanitaria por covid-19, realizada por la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu), durante los primeros meses de la emergencia sanitaria.

Los docentes dieron cuenta de situaciones de estrés generalmente vinculadas a la sobrecarga laboral y a la dificultad de sobrellevar una mayor exigencia en el trabajo a la par de las tareas domésticas.

Mientras, los alumnos revelaron frustración y enojo por no entender las actividades  y por tener la sensación de no estar aprendiendo bien.

Entre las figuras directivas un señalamiento recurrente fue el desgaste causado por atender solicitudes de información y trámites de las autoridades educativas, los horarios extendidos o la atención a fallas técnicas de las plataformas.

Según el estudio, 48.7 por ciento de los docentes y 49.9 por ciento de los estudiantes a menudo sentían tensión por las actividades académicas que debían atender.

En tanto, el  39.8 por ciento  de estudiantes y 41.3 por ciento  de madres y padres de familia se sintieron tristes o desanimados por la situación que vivían

El informe señala que si bien  durante el  ciclo escolar 2019-2020 hubo experiencias favorables debido a la magnitud y el carácter sorpresivo de la pandemia, las carencias y las desigualdades limitaron el alcance de los esfuerzos realizados.

Por ejemplo, aunque  más de 97% de los estudiantes de primaria y 93.6% de secundaria dijeron  continuar sus estudios, un 57.4 por ciento de los docentes encuestados indicó haber tenido dificultades para brindar retroalimentación a los estudiantes durante este periodo.

En este contexto, Mejoredu propuso la creación de estrategias de atención diferenciada por nivel y servicio educativo que consideren las principales desigualdades de las y los estudiantes y sus familias, así como el establecimiento de medidas específicas para recuperar a quienes que no han podido participar del aprendizaje a distancia y apoyar a aquellos que están en riesgo de dejar la escuela. Sugirió  fortalecer las capacidades de acompañamiento de las familias en los procesos educativos de sus hijas e hijos en una situación con presiones de tiempo y  establecer un currículo de emergencia basado en la priorización de contenidos, la flexibilidad y una adecuada dosificación de la carga de trabajo para las y los estudiantes.

Recomendó además brindar acompañamiento emocional a las comunidades escolares.

ALUMNOS, SIN ACCESO A COMPUTADORA

En la primera etapa de Aprende en Casa,  62% de docentes detectó algunos estudiantes excluidos de las actividades de trabajo a distancia.

El 40.9% reveló que menos de la mitad de los estudiantes que integraban sus grupos habían sido excluidos; 7.1%, que había sido la mitad de sus estudiantes; 9.1%, que eran más de la mitad de sus alumnos; y 0.2 por ciento, la totalidad de los estudiantes a los que les impartían clases.

Los datos que se desprenden de la encuesta Experiencias de las comunidades educativas durante la contingencia sanitaria por covid-19, realizada por Mejoredu, señalan que  seis de cada diez estudiantes de primaria (62.7%) y cinco de cada 10 de secundaria (50.2%)  no tuvieron acceso a  una computadora para realizar sus tareas escolares en casa, durante la primera etapa del programa Aprende en Casa.

El 51% de los alumnos de primaria también carecieron de libros de consulta para sus tareas, mientras que 38.2% de los de secundaria tampoco contó con dicho recurso, independiente de los libros de texto gratuitos.

La falta de un lugar tranquilo para estudiar sin distracciones fue reportado por 32% de alumnos de primaria y 37.7%  de secundaria.

Según la encuesta, 15.5%  de alumnos de primaria y el 16.7 por ciento de secundaria no contaron con un escritorio o mesa para estudiar.

Al respecto, 52.8%   de los docentes encuestados opinaron que las estrategias de educación a distancia requirieron de materiales que algunos de sus estudiantes no tenían en casa; mientras que 51.4 por ciento  externó la opinión de que las actividades en línea, así como los programas de televisión y radio resultaron aburridos para algunos estudiantes.

Fuente: https://www.imagenradio.com.mx/malestar-emocional-en-ambiente-escolar-evaluan-resultados-de-la-experiencia-educativa-distancia

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Encuesta latinoamericana sobre liderazgo escolar directivo

Por: Pluma Invitada

La educación a distancia ha intensificado las brechas educativas y generado nuevos retos para garantizar el derecho a aprender de los más de 25 millones de niñas, niños y jóvenes (NNJ) que cursan la educación básica en el país. Por ello, identificar las nuevas dinámicas y el papel que estudiantes, docentes, directivos, familias y autoridades desempeñan es fundamental para orientar las estrategias en materia educativa.

El papel del líder directivo en este tiempo de pandemia ha resultado crucial, primordialmente para activar la participación de la comunidad educativa, sin embargo, el rol que ocupan directoras y directores ha quedado desdibujado de la discusión pública sobre los factores cruciales para la educación a distancia y el discurso se ha centrado en estudiantes, docentes y familias.

Ha faltado evidenciar con mayor fuerza el trabajo en conjunto que han llevado a cabo las directoras y directores para responder de manera estratégica a los retos que han surgido por el COVID-19, las relaciones que han establecido con los integrantes de la comunidad escolar y la manera en que a partir de estas acciones han propiciado un compromiso y competencias profesionales.

Por lo tanto, es necesario recordar que son ellas y ellos quienes articulan las actividades dentro de la escuela y mantienen las relaciones con familias y agentes clave fuera de la escuela, como son la red de apoyo y supervisión.

La evidencia internacional ha demostrado que el liderazgo escolar es un factor crítico para la mejora de las escuelas y del logro de aprendizaje de sus estudiantes, principalmente en contextos de mayor vulnerabilidad (Hallinger y Heck, 1996; Leithwood et al., 2008; Weinstein y Muñoz, 2012). El liderazgo de la o el director es el segundo factor escolar que más incide en el aprendizaje de las y los estudiantes, tan sólo después de la práctica docente en el aula (Anderson, et al., 2004).

A pesar de que el liderazgo escolar tiene un efecto positivo en el aprendizaje de sus estudiantes, su impacto se ejerce a través de su incidencia en el desempeño de sus docentes (Leithwood, 2006; Valenzuela y Horn, 2012). Pues, el liderazgo escolar además de implicar una gestión efectiva para garantizar el funcionamiento organizacional de la escuela, también incluye el componente pedagógico y de inclusión.

Por ello, con el objetivo de asegurar que las y los directores cuenten con las habilidades de gestión, pedagógicas y de inclusión necesarias para adaptarse a múltiples contextos, las políticas para promover el liderazgo escolar directivo se han centrado en la definición del perfil y funciones directivas, así como en el desarrollo de estándares para los procesos de selección, promoción, formación y evaluación directiva.

Con la finalidad de identificar acciones que permitan mejorar la política pública relacionada con el liderazgo escolar en educación básica desde la perspectiva de las y los directores escolares, la Red Latinoamericana por la Educación (Reduca), de la que forma parte Mexicanos Primero, ha lanzado la “Encuesta Latinoamericana sobre liderazgo escolar directivo” que busca recoger las experiencias del personal directivo de la región en torno a sus funciones, así como los procesos de selección, promoción, formación y evaluación de directivos tras la pandemia.

La encuesta es parte de un estudio que la Comunidad de Aprendizaje Latinoamericana de Liderazgo Escolar de Reduca (CALLER) lidera para enriquecer el debate público sobre la relevancia de las figuras directivas escolares para la garantía del derecho a aprender de las NNJ. En el estudio participan organizaciones de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay; lo cual dará oportunidad de contar con un marco comparativo que enriquezca las estrategias en materia educativa de la región.

Es por ello que al participar en esta encuesta se podrá poner en evidencia los avances en las estrategias que directoras y directores han generado, la manera en cómo han acompañado a las familias, el trabajo llevado a cabo con autoridades educativas locales y en general la planificación y manejo de acciones para seguir trabajando por el derecho a aprender de las NNJ en esta circunstancia atípica.

Finalmente, es pertinente considerar que la situación de la pandemia ha llevado a reflexionar que las acciones de liderazgo directivo emprendidas han significado la apertura a nuevos aprendizajes, a desarrollar respuestas y habilidades para adaptarse a los cambios particularmente frente a una escuela que se ha visto presionada a repensar sus procesos y directrices, pero que ha respondido de manera colectiva y que los retos continuarán ahora que viene una siguiente etapa frente al regreso a las aulas.

Invitamos a las y los directores escolares de educación básica a participar de la encuesta para recoger sus experiencias y recomendaciones. Su voz es fundamental para identificar aprendizajes y acciones efectivas para el fortalecimiento del liderazgo escolar de toda Latinoamérica.

Para participar, ingresa aquí:

https://es.surveymonkey.com/r/CTYK5HN

Referencias

Anderson, S.; Leithwood, K.; Seashore, L.; y Wahlstrom, K. (2004). How leadership influences student learning. Wallace Foundation.

Hallinger, P., y Heck, R. (1996). “The principal’s role in school effectiveness: A review of methodological issues, 1980–95”. En K., Leithwood, et al. (Ed.), The international handbook of educational leadership and administration (pp. 723–784).

Leithwood, K., Day, C.; Sammons, P.,Harris, A., y Hopkins, D. (2006). Successful school leadership: What it is and how it influences pupil learning. London. Department for Education and Skills.

Leithwood, K., Harris, A., y Hopkins, D. (2008). “Seven strong claims about successful school leadership”. School Leadership and Management, 28(1), 27-42.

Valenzuela, P., y Horn, A. (2012). “Influencia del liderazgo directivo en los resultados de los estudiantes”. En Weinstein, J.; Muñoz, G. (Coord.), ¿Qué sabemos sobre los directores de escuela en Chile?

Weinstein, J.; Muñoz, G., (2012). ¿Qué sabemos de los directores de escuela en Chile? Ed. CEPPE y Centro de Innovación en Educación Fundación Chile.

Fuente e imagen tomadas de: http://www.educacionfutura.org/encuesta-latinoamericana-sobre-liderazgo-escolar-directivo/

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Caricom analiza papel de la educación frente a la Covid-19

Caricom/Noviembre 2020/prensa-latina.cu
La Comunidad del Caribe (Caricom) tiene que reforzar hoy el papel de la educación en la recuperación tras la pandemia de la Covid-19, de acuerdo con su secretario general, Irwin LaRocque.
Esa necesidad fue expuesta por el funcionario en la 25 reunión del

Consejo de Desarrollo Humano y Social del orgamismo regional, inaugurado la víspera para analizar el impacto de la pandemia de la Covid-19 en el campo educacional.

No hay recuperación económica y resiliencia sin un sistema educativo diseñado para fortalecer la capacidad de la fuerza laboral y la innovación, aseguró LaRocque.

Al respecto, subrayó la importancia de contar con un sistema que sea receptivo, tecnológicamente habilitado y orientado a fomentar las habilidades.

Dijo que la Covid-19 afectó a más de cinco millones de estudiantes de los Estados miembros de Caricom, pero al mismo tiempo presentó desafíos y oportunidades para los sistemas educativos.

Entre estas últimas mencionó la creación de nuevas prácticas y habilidades con respecto a la enseñanza a distancia y el desarrollo de métodos vinculados a las tecnologías de la información.

No obstante, señaló las preocupaciones existentes sobre el efecto y la eficacia de la enseñanza en línea, debido a que la falta de interacción física alumno-profesor y entre los propios estudiantes son problemas graves que pueden afectar el proceso de aprendizaje y el desarrollo de la juventud.

La educación a distancia también evidenció las brechas existentes en el acceso a la tecnología, lo cual constituye un desafío para las oportunidades educativas de manera equitativa, agregó.

El crecimiento económico sostenido no es posible sin una fuerza laboral adecuadamente capacitada y capaz de hacer competitiva a la región caribeña en el siglo XXI.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=412088&SEO=caricom-analiza-papel-de-la-educacion-frente-a-la-covid-19
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Evaluar, valorar

 David Calderón

Uno de los grandes riesgos en la pandemia es no ver, pero no porque el Covid afecte orgánicamente el sentido de la vista. Se nos están perdiendo de vista elementos cruciales de la educación, de su sentido mismo; no queremos ver que las adaptaciones de la educación a distancia pueden significar verdaderas transformaciones, y no sólo cambio de medios. Si una clase frontal, expositiva y no activa, es poco recomendable para lograr aprendizajes significativos, una clase televisada se vuelve una práctica aún menos adecuada; arriesgamos a que la fórmula se desgaste velozmente, y que se hunda en rutina, desánimo y finalmente alejamiento.

En las conversaciones de maestras y maestros, a lo largo y ancho de todo el país hay una gran tensión: ya viene el momento fijado por el calendario oficial para plasmar la evaluación del primer trimestre del ciclo escolar; 13 de noviembre es la fecha fatal.

¿Cómo evaluar en las condiciones extraordinarias que la pandemia implica? Es claro que no como se hace con los ciclos típicos. Ya desde ahora hay conflicto y dolor: la inadecuada exigencia en algunas escuelas, en zonas escolares enteras, incluso como instrucción transmitida de las secretarías de Educación estatal, ha sido un apego antipedagógico a la ‘evidencia’. Que las familias manden fotos en las cuales se vea que los niños están viendo la televisión. Y que le ponga hora. Y que el profesor las reúna. Y que el director junte todo y lo mande a la supervisión, y que… ¿de verdad creen que hay una oficina en la Secretaría de Educación Pública en la que alguien pasa viendo fotos de todo el país? Por supuesto que no. Es la pedagogía del control. Bueno, no se le puede llamar a eso pedagogía. Son las prácticas del control y la vigilancia.

Imaginemos lo que no se lograría en orientación, ánimo y consuelo si esos miles de megabites y esos millones de pesos en voz y datos se usaran para conectar a niñas y niños con sus pares, en actividades coordinadas por sus docentes.

¿De verdad pensamos que entregar tres o cuatro hojas por día, por asignatura, para tareas que deben devolverse a la semana, ameritan los cinco o siete pesos por hoja –“es que traen dibujitos, con colores, y gasto mi tóner”, dice el dependiente del cibercafé o ciberpapelería– debe sumarse y acumularse y de ahí sacar la base de una calificación justa, ponderada y que retroalimente el esfuerzo personal y el aprendizaje logrado?

¿Exámenes? Menos. ¿Cómo una profesora podría evaluar lo que otro maestro –el de la tele– expuso? Puede hacer los tests, pero nada más alejado, insolidario y en el fondo inútil que ver si contestan lo que yo defino del programa que mi alumno vio solo y sin mi participación. ¿Queremos que sean verdugos de lo ajeno, nuestras maestras y maestros? No; no se vale.

La propuesta debe ser otra. Ver la realidad y actuar en consecuencia. ¿Qué proponer? Primero: reconocer que en esta situación extraordinaria de nuestro presente no debe regir el arreglo del pasado; reconocer que es un buen momento para sacudirse el yugo de una tradición ‘notaria’: notas que son números, que etiquetan y hacen ‘niños de seis’ que son menos que ‘niños de diez’. Y para evitar eso, definir –desde la autoridad de la SEP y con respaldo en lineamientos, acuerdo secretarial o algún otro instrumento normativo– que este trimestre tendrá una evaluación valorativa, formativa, pero no calificaciones.

Segundo: pedir autoevaluación. Les estamos pidiendo, a niñas y niños, que desarrollen con los más precarios elementos capacidades de autocuidado, automotivación y autoeficacia. Seamos entonces congruentes y asumamos que pueden ir desarrollando la madurez requerida para una autoevaluación honesta: no entendí, o la verdad que no me esforcé, o investigué por mi cuenta mucho más. Tercero: ir a verdaderas anotaciones cualitativas: el alumno realizó varias actividades, pero requiere de mi dedicación más cercana y de la unidad de apoyo; el alumno logró aprendizajes previstos; el alumno logró algunos aprendizajes significativos; no he tenido contacto desde el inicio del ciclo escolar; su situación familiar, de recursos o de salud le impide seguir la mayoría de las actividades. Pidamos a la SEP que tome valor y dé muestra de sensatez. Eso sí sería regresar al recto sentido de evaluar: valorar lo que niñas y niños hacen.

Fuente: https://profelandia.com/evaluar-valorar/

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La educación televisada, ¿una solución o un problema?

Por:

Para los más privilegiados, el mayor problema con la educación virtual es cómo hacer las clases más atractivas e interactivas. Mientras que, para los más vulnerables, es saber si la educación llegará a ellos.

Los países de todo el mundo han respondido al cierre de escuelas impulsado por el coronavirus, adoptando distintos enfoques de aprendizaje remoto como clases en línea por radio o televisión. La pandemia vino a evidenciar las brechas socioeconómicas, la falta de información y la realidad de que los docentes no tienen la preparación para ser facilitadores digitales en un esquema a distancia o en línea.

Sin duda, esta situación ha sido una de las mayores alteraciones en la educación que el mundo haya conocido y ha afectado a más del 90 % de la población estudiantil mundial. Según el Instituto de Estadística de la UNESCO y el Grupo de Trabajo Docente, cerca de 826 millones de estudiantes no tienen una computadora en casa, 706 millones carecen de internet y 56 millones viven en zonas donde no hay señal telefónica.

“Aprende en casa”, la respuesta de México a la pandemia

Ante el reto de educar a distancia a una población desigual, la Secretaría de Educación Pública (SEP) lanzó el programa “Aprende en casa”. Este consiste en transmisiones por televisión, radio, Internet y seguimiento mediante cuadernos de trabajo en comunidades marginadas que no tienen acceso a otras telecomunicaciones. Junto con la programación, los alumnos tienen libros gratuitos como el de reforzamiento en matemáticas, infografías y demás materiales.

El programa no es nuevo, inició el 20 de abril para salvar el ciclo escolar 2019-2020 y ahora se mejoró y se renombró: Aprende en casa II. Aunque presenta distintas alternativas, la televisión es una de las tecnologías más accesibles. Según Esteban Moctezuma, Secretario de Educación Pública , nueve de cada diez estudiantes acceden a sus clases por medio de la televisión.

El 92.5 % de los hogares en México cuenta con un televisor y el alto número se debe al programa Transición Digital Terrestre (TDT), del sexenio pasado. Este otorgó 10.2 millones de aparatos para migrar de la televisión análoga a la digital. Aún así, 2.7 millones de hogares no cuenta con uno.

Las televisoras donde se transmiten las clases son aquellas que pertenecen a Televisa, TV Azteca, Grupo Imagen y Grupo Multimedios, que llegan al 92.5 % de los hogares mexicanos, según datos oficiales de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2019.

Enseñar por televisión es complicado porque no considera el ritmo ni las formas en que los maestros planean y desarrollan sus clases. Además, los canales educativos compiten con el contenido de los otros canales, tanto educativos como de entretenimiento. Como consecuencia, muchas veces las actividades que solicitaban los programas y lo que pedían los docentes no coinciden.

Aurora Saavedra Solá, directora general de Materiales Educativos, dice que la televisión debe ser la base a partir de la cual los maestros lleven a cabo sus planeaciones. Por eso, se les entregará el programa de lo que se transmitirá y la parrilla de aprendizajes esperados.

Únicamente los docentes, son capaces de encargar tarea o trabajos extraordinarios, ya que los programas sólo dejan ejercicios de reflexión. Además, estarán encargados de seleccionar recursos de aprendizajes adicionales para fortalecer el proceso educativo como lecturas, videos, aplicaciones, etcétera. Aunque cada maestro decide las actividades, estas no son obligatorias debido a que no se quiere saturar a los estudiantes ni sus familiares. Para asignarlas, así como atender dudas de los alumnos, los maestros del sistema educativo nacional tendrán acceso a la información de contacto de sus estudiantes. La SEP incluso aseguró que el 80 % de los docentes están en contacto con sus estudiantes cada semana, ya sea por WhastApp, por teléfono, o incluso presencial si es necesario.

La programación consiste en exponer temas curriculares por parte de docentes con una trayectoria destacada e invitados especialistas en ciertos temas. Inició con tres semanas de repaso antes de comenzar la programación normal y cada grado tiene diferentes horarios en distintos canales para que, en el caso de que haya más de un alumno en casa, ambos puedan buscar la mejor manera de acceder a sus clases.

Más allá del acceso a un televisor, uno de los grandes problemas que enfrenta este modelo es que evidencia la falta de formación y preparación de muchos maestros para enseñar vía remota y de los alumnos para adaptarse a ésta, demostrando que se debe invertir en conectividad y digitalización. La mayoría de los alumnos están acostumbrados a las clases presenciales por lo que no tienen habilidades de autoaprendizaje o autorregulación para aprender por su cuenta. Esto, aunado a que la educación remota está pensada y diseñada para adultos y no para la población juvenil, y mucho menos infantil, representa un gran reto para el esquema a distancia.

Aunque el gobierno de México asegura que el programa de “Aprende en Casa II” es único, y que sólo este país tiene pacto con televisoras para transmitir las clases, esto no es verdad. Desde el mes de marzo que inició la pandemia, muchos países han recurrido a la educación televisada utilizando distintas estrategias desde grabaciones de lecciones en los salones hasta caricaturas. Unos se concentran en dividir el contenido por edades mientras que otros, cómo Perú, por los grados.

¿Cómo se ve la educación por televisión en el mundo?

En Tanzania, Ubongo, una organización muy popular que hace caricaturas educativas, ofreció sus programas a las estaciones de televisión de toda África de manera gratuita. Debido a que muchos países de esa región no cuentan con acceso a internet, este medio es el más efectivo ya que está en su poder. En China, el gobierno ofrece un híbrido entre clases en línea y televisadas aunque hay provincias, como la de Sichuan, donde toda la educación se transmite por TV para evitar que los alumnos pasen mucho tiempo en sus computadoras.

En Mozambique, la UNICEF y el fondo humanitario internacional llamado «La Educación No Puede Esperar«, apoyan programas educativos en radio y televisión, incluida la traducción a los idiomas locales. Gracias a esto, muchos alumnos tienen acceso a Telescola, la educación televisada del país. Todos los días, a partir de las 15 horas, la televisión nacional comienza a transmitir las clases, las cuales duran 30 minutos. La televisora que pasa Telescola es TVM y esta transmite alrededor de 1.5 a 2.5 horas de contenido.

“Sin la Telescola, sería difícil entender las asignaturas y resolver los ejercicios, los profesores que participan en el Telescola aclaran muchas de mis dudas, y me las arreglo para hacer los deberes que dan en el colegio y entender mejor el tema ”, dijo Alzira Ngomane, un estudiante de 17 años a UNICEF. Muchos docentes en Mozambique tienen la oportunidad de participar. Tal fue el caso de Constância Guiama, profesora de segundo año. Ella señala que «esta experiencia ha sido un valor agregado tanto para los docentes que participan en el rodaje como para los que los acompañan desde casa”.

Todavía es demasiado pronto para saber si la educación televisiva ha sido efectiva ya que la pandemia continúa. Este modelo a distancia deja mucho que desear en comparación con el modelo en línea y las posibilidades superiores de interacción que ofrece. Aún así, es una alternativa mucho más accesible para atender a los 826 millones de estudiantes que no tienen acceso a una computadora para asistir a clases en línea.

Fuente  e Imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/la-educacion-televisada
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Daños y saldos de la pandemia por Covid-19 en escuelas vulnerables: el caso de los Telebachilleratos Comunitarios en México

Por: Observatorio del Derecho a la Educación y la Justicia

Carlota Guzmán Gómez

Centro Regional de Investigaciones  Multidisciplinarias, UNAM

Red Temática de Investigación de Educación Rural (RIER)

[1]

 

El Observatorio del Derecho a la Educación y la Justicia (ODEJ) es una plataforma para el pronunciamiento público, impulsado por el Campo estratégico en modelos y políticas educativas del Sistema Universitario Jesuita (SUJ). Su propósito consiste en la construcción de un espacio de análisis informado y de posicionamiento crítico de las políticas y las reformas educativas en México y América Latina, arraigado en la realidad social acerca de las injusticias del sistema educativo, y recupera temas coyunturales y estructurales con relación a la agenda educativa vigente.

 

A partir de la llegada de la pandemia por Covid-19 a México y el subsecuente cierre de las escuelas por el confinamiento sanitario, el sistema educativo del país se ha visto severamente afectado. Las manifestaciones y efectos han sido diferentes, de acuerdo con características tales como el nivel educativo (preescolar, primaria, secundaria, media superior y superior); el tipo de sostenimiento (público y privado), y la ubicación territorial (urbana, rural, urbano-rural), entre otros. Sin embargo, en todos los niveles y modalidades se han hecho visibles las grandes desigualdades sociales y económicas entre los alumnos frente al acceso a los aprendizajes y a los recursos para enfrentar esta crisis.

En este contexto de discusión y en aras de pensar en escenarios posibles, considero importante avanzar en el conocimiento de las especificidades de cada nivel y modalidad educativa. Me parece importante también conocer y documentar las maneras específicas como se expresan las desigualdades sociales y educativas. Por ello, en este espacio me voy a referir a los Telebachilleratos Comunitarios (TBC) que atienden a una población muy vulnerable en términos socioeconómicos y educativos. Hay que destacar que el Telebachillerato Comunitario es un subsistema de la Educación Media Superior que atiende a localidades con menos de 2 500 habitantes que no cuentan con un bachillerato a cinco kilómetros a la redonda. Inició como un programa federal en 2013 con la finalidad de ampliar la cobertura educativa y cumplir con el mandato de obligatoriedad decretado en 2012. Opera como un sistema escolarizado presencial, que se rige por el currículo del Bachillerato General y trabaja con libros de texto gratuitos. La planta se compone de tres docentes, uno de los cuales funge también como responsable del plantel. Cada uno cubre una de las tres áreas de conocimiento. En el ciclo escolar 2017-2018 se contaba 3 498 establecimientos y una matrícula de 13 561 estudiantes (SEMS-SEP, 2018).

Me interesa dar cuenta de las estrategias que emplearon los docentes para continuar con el trabajo a distancia, los obstáculos que enfrentaron los estudiantes, así como las posibles repercusiones. Me baso en la información generada por medio de entrevistas en profundidad aplicadas a cuatro responsables de TBC y a cuatro docentes provenientes de dos planteles de Morelos y dos del Estado de México, durante los meses de mayo y junio de 2020.

 El cierre de las escuelas y los intentos por continuar a la distancia

Una vez declarada la crisis sanitaria, la Secretaría de Educación Pública (SEP) anunció el 14 de marzo de 2020 que se adelantarían las vacaciones de Semana Santa (que estaban programadas entre el 6 y el 19 de abril). Más adelante, postergaron las fechas de regreso a clases y quedaron condicionadas a las decisiones de las autoridades sanitarias.

Los TBC vivieron el cierre de las escuelas como un golpe para el cual no estaban preparados. No tuvieron tiempo de planear la manera como se llevarían a cabo las actividades fuera de la escuela, ni de establecer estrategias de comunicación con los estudiantes.

En el caso de Morelos, no existieron lineamientos generales de las autoridades federales ni estatales. Cada uno de los docentes, con sus respectivos responsables de plantel, idearon la manera de continuar con las actividades a distancia. La Secretaría de Educación del Estado de México estableció una estrategia general para toda la entidad que siguieron los TBC. Lo primero que hicieron los responsables del plantel y los docentes de ambas entidades federativas fue intentar establecer comunicación con los estudiantes y padres de familia a través de los contactos que tenían previamente. En un principio, esta tarea fue relativamente fácil, ya que los grupos del TBC son reducidos y siempre ha existido una estrecha comunicación entre ellos. Sin embargo, los docentes no lograron contactar a todos los estudiantes, ya sea por falta de teléfono o porque algunos no quisieron dar respuesta.

En Morelos, las estrategias narradas por los docentes fueron múltiples. Algunos utilizaron el correo electrónico para enviar guías, tareas y materiales de apoyo. Otros, a través de WhatsApp, enviaban las tareas que los estudiantes realizaban en sus cuadernos y regresaban la foto con las evidencias por el mismo medio. También hubo docentes que utilizaron los libros de texto gratuito y solicitaron a los estudiantes que enviaran por WhatsApp los ejercicios resueltos. Los docentes buscaron retroalimentar y regresar, por el mismo medio, los trabajos entregados. En el Estado de México utilizaron básicamente la plataforma Classroom de Google, videos complementarios y los libros de texto.

A finales de abril, el gobierno federal puso en marcha el programa Aprende en Casa para dar continuidad a las actividades por medio de plataformas por Internet, radio y televisión. Pocos docentes utilizaron este programa y sólo de manera complementaria. De acuerdo con la SEP (2020), “El programa Aprende en Casa buscaba mantener las actividades educativas durante la emergencia sanitaria por Covid-19. Se planteó como una herramienta complementaria a los libros de texto gratuito, reforzando los Aprendizajes Fundamentales”.[2]

Los problemas que se presentaron al intentar continuar con el trabajo a distancia se encuentran estrechamente ligados a los altos niveles de precariedad en que viven las familias del medio rural. El primer problema que enfrentaron tanto docentes como estudiantes fue el deficiente servicio de luz en gran parte de las localidades y la falta de conectividad a Internet y de señal de telefonía. Los canales de televisión que trasmitían el programa Aprende en Casa eran de paga y, por tanto, gran parte de los estudiantes no tenía acceso a éstos.

Otro obstáculo importante para continuar la educación a distancia fue que los estudiantes no contaban con computadora personal. Como máximo, existía una en casa, que tenía que compartirse entre distintos miembros de la familia. Lo mismo sucedió con los teléfonos celulares, ya que no todos los estudiantes contaban con un dispositivo o, cuando sí, no tenía la capacidad para acceder al software y a las herramientas que se requerían. Las familias no podían sufragar los gastos para pagar “el saldo” del teléfono, sobre todo en el caso de las familias con varios hijos en edad escolar. En estas circunstancias, los estudiantes buscaron los medios para conectarse; por ejemplo, captaban la señal de wifi en lugares públicos, enviaban trabajos en la noche o desde la azotea de su casa para tener mejor señal o pedían prestados celulares para enviar tareas. Por su parte, las características de las viviendas de los estudiantes no resultaban propicias para el estudio, no encontraban espacios donde concentrarse y realizaban las tareas en el comedor de la casa, en el patio o sobre la cama.

Los aspectos emocionales también afectaron a los estudiantes, ya que perdieron un espacio de convivencia y de encuentro con sus pares, además de un canal de autonomía frente a sus familias que los hacía sentir “enojados”, “tristes”, “deprimidos” y “estresados”. El confinamiento no se realizó como estaba previsto por las autoridades sanitarias. Un rasgo común en estas localidades fue “no creer en la existencia del Covid-19” y considerar que se trataba de un “invento” y, por lo tanto, se comportaban como si todo siguiera igual.

En el contexto rural, para las mujeres “quedarse en casa” significó participar en los quehaceres domésticos y en el cuidado directo de hermanos y familiares, o bien, salir a trabajar en labores de limpieza en otras casas o como empleadas en comercios. Los hombres tuvieron que dedicarse a las labores agrícolas, ya sea en apoyo a sus familiares o de manera remunerada. También laboraban como albañiles, empleados en comercios, o desempeñaban algún oficio. Algunos estudiantes que antes de la pandemia trabajaban medio tiempo, ampliaron su horario cuando cerraron las escuelas. La decisión de trabajar o aumentar la jornada laboral fue para apoyar económicamente a sus familias, que siempre han tenido muchas carencias o que se vieron afectadas por la pandemia. Por tanto, los quehaceres domésticos y las actividades laborales absorbían gran parte del día y los estudiantes dejaban en segundo lugar las tareas escolares.

En lo que concierne a los procesos de enseñanza y de aprendizaje, un obstáculo muy importante es el alto rezago académico de los estudiantes de TBC frente a otros subsistemas de Educación Media Superior. Estos estudiantes llegan al TBC con deficiencias básicas en la lectura, escritura y matemáticas que les impiden acceder a los conocimientos estipulados por el Bachillerato General (Guzmán, 2018). Los docentes tienen que realizar una labor importante para nivelarlos y poder avanzar. Por ello, el cambio en las formas de trabajo impidió que los estudiantes recibieran la atención personalizada y el seguimiento al que estaban acostumbrados. Sólo algunos estudiantes pudieron realizar de manera autónoma las tareas exigidas. Aunado a las deficiencias en el aprendizaje, los estudiantes no contaban con las habilidades tecnológicas necesarias para el manejo de las plataformas por celular ni en computadora. Tampoco contaban con el apoyo de los padres de familia, puesto que ellos tienen niveles de escolaridad que no superan la secundaria (Guzmán, 2018).

Los saldos de la pandemia y del trabajo a distancia

La situación vivida durante estos meses en los que se ha intentado continuar con la educación a la distancia tendrá efectos a corto y mediano plazos. Desde el punto de vista de los docentes, un primer problema que tendrán que enfrentar es el rezago académico que se acumula al que se presentaba con anterioridad a la pandemia. Los docentes dudan de que, a pesar de su esfuerzo, los estudiantes realmente hayan aprendido y comprendido lo que estaba previsto. Tienen la impresión de que cumplieron con las tareas, pero que tendrán que abordar nuevamente los contenidos para poder avanzar a otro nivel. Hay partes del programa que no pudieron abordarse desde la distancia y quedaron pendientes, principalmente de matemáticas y ciencias experimentales. Será también una tarea importante regularizar a los estudiantes que no pudieron continuar con los trabajos escolares durante el confinamiento. Sin embargo, estos estudiantes no tendrán la oportunidad de cerrar el ciclo con los que egresan y se quedarán con huecos y dudas.

Los docentes también vislumbran un aumento en el abandono escolar. No están seguros de que todos regresen a las aulas el próximo ciclo. Algunos porque tendrán que seguir trabajando para apoyar a sus familias; otros porque preferirán trabajar y ganar dinero que continuar estudiando. Los docentes también dudan que los estudiantes que no pudieron realizar los trabajos escolares por trabajar o por falta de condiciones, quieran regresar a las aulas. También están en duda de volver quienes no pudieron salvar los obstáculos de las nuevas tecnologías o no se sintieron motivados para estudiar.

Según los docentes, el deterioro económico de las familias, la necesidad de trabajar y las dificultades experimentadas en el aprendizaje durante el cierre de las escuelas podrán traducirse en obstáculos para que los egresados de los TBC logren ingresar a la educación superior. Si antes eran muy pocos los que continuaban estudiando después del bachillerato, ahora calculan los docentes que serán menos.

A partir de las condiciones descritas, el regreso a clases representa un desafío para subsanar o mitigar los efectos causados por el cierre de las escuelas. Sin embargo, lo más importante consiste en establecer una política de mayor alcance que pueda proveer de mejores condiciones y oportunidades educativas a los estudiantes más vulnerables.

 

Referencias

Guzmán, C. (2018). Avances y dificultades en la implementación del Marco Curricular ComúnTelebachillerato estatal, Educación Media Superior a Distancia y Telebachillerato comunitario. México: Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación.

SEMS-SEP (Subsecretaría de Educación Media Superior, Secretaría de Educación Pública) (2018). Adopción del modelo educativo para la educación obligatoria del Telebachillerato Comunitario. México: SEMS-SEP. https://www.dgb.sep.gob.mx/servicios-educativos/telebachillerato/normatividad/Documento-base-2018.pdf

SEP (Secretaría de Educación Pública) (2020). Se sustenta el programa Aprende en Casa en los Libros de Texto Gratuitos: SEP. Boletín, (98). https://www.gob.mx/sep/articulos/boletin-no-98-se-sustenta-el-programa-aprende-en-casa-en-los-libros-de-texto-gratuitos-sep?state=published

[1] Este texto apareció en Notas de Coyuntura del CRIM, No. 40, julio 2020 en web.crim.unam.mx

[2] Véase https://www.gob.mx/sep/articulos/boletin-no-98-se-sustenta-el-programa-aprende-en-casa-en-los-libros-de-texto-gratuitos-sep?state=published

Fuente: http://www.educacionfutura.org/danos-y-saldos-de-la-pandemia-por-covid-19-en-escuelas-vulnerables-el-caso-de-los-telebachilleratos-comunitarios-en-mexico/

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Educación Híbrida

Por: Darío Balvidares

No son pocas las voces que se han escuchado promover la educación híbrida en el escenario de la pandemia mundial, pero gracias al shock producido por el covid-19 en las poblaciones, la estrategia de la hibridez educativa parece instalarse como permanente.

Lo que llamábamos educación a distancia, como una cuestión excepcional o privativa del mundo de la educación superior; ahora se naturaliza, porque la “normalidad” estalló en crisis, pero no como “educación a distancia”, sino como híbrida.

Sin embargo, lo que parece semejante, educación a distancia y educación híbrida, no lo es. En el primer caso no está en cuestión el modelo educativo, sobre todo si hablamos de universidades públicas; en el segundo, sí se cuestiona el modelo educativo, es más, se lo somete a otra crisis.

La educación híbrida, con carácter universal y no excepcional (sólo para la emergencia), encubre el papel, no neutral, de la tecnología en un “nuevo” modelo educativo en el que “lo tecnológico” adquiere mayor relevancia que los propios actores del hecho educativo, incluso sustituyendo la acción pedagógica por tecnologías del aprendizaje.

De la “normalidad” a la “nueva normalidad”

Es cierto que lo excepcional de la pandemia ha dejado aun más al descubierto las venas abiertas de América Latina, con el aumento desmedido de la pobreza y desproporcionalmente, el aumento desmedido de la riqueza.

Por cierto, el último informe de UNICEF para Argentina indica los nuevos números de la pobreza infantil y juvenil y el crecimiento anualizado.

“Las nuevas estimaciones del organismo alertan que, entre diciembre de 2019 y diciembre de 2020, la cantidad chicas y chicos pobres pasaría de 7 a 8,3 millones (…)  en diciembre de este año, el porcentaje de niños y niñas pobres alcanzaría el 62,9%…”[1]

En ese marco, otro dato importante revelado por el propio Ministerio de Educación de la Nación, nos muestra que la realidad dista mucho de los discursos sobre la posibilidad concreta de la educación híbrida, puesto que fragmentaría aún mas lo que ya está estallado.

“El 53% (de los alumnes) no cuenta con una computadora liberada para uso educativo. El piso tecnológico de los hogares que asisten a escuelas del sector privado duplica al de los que asisten al sector estatal”[2]

Esa es la fotografía de la “normalidad”, heredada, corregida y aumentada por la “nueva normalidad”. Lo que queda demostrado es que desde hace muchísimos años las políticas públicas sólo debilitaron el tejido social y las áreas estratégicas como salud, vivienda y educación, transformados en grandes mercados especulativos.

Una personalidad, integrante del propio sistema, como Philip Alston, que fuera relator de la ONU entre 2014 y 2020 en un interesante artículo, sentenció lo siguiente:

“El coronavirus no ha hecho más que destapar una pandemia de pobreza que venía de antes. La COVID-19 llegó a un mundo en el que crecían la pobreza, la desigualdad extrema y el desprecio por la vida humana. Un mundo en el que las leyes y las políticas económicas se conciben para crear y mantener la riqueza de los poderosos, no para acabar con la pobreza. Esta es la elección política que se ha hecho…[3]

Y justamente hablando de concentración de la riqueza, vemos que los “ricos tecnológicos”, en algunos casos disfrazados de “filántropos”, son los 7 multibillonarios que se encuentran en los primeros 15 puestos de la revista Forbes (julio 2020) y que entre los 7 tienen una fortuna personal que sumada da 476 mil millones de dólares, frente a la mitad de la población mundial que vive con 5,50 dólares al día y aproximadamente un tercio de ellos sólo con 1,9 dólares.

Estos son solo datos objetivos que muestran que muy lejos están de hacer “filantropismo” a pesar de las máscaras son los mismos que en el Foro Económico Mundial de este año, hacen subir sus acciones promocionando como única posibilidad de educación, la tecnología.

“El COVID-19 ha provocado el cierre de escuelas en todo el mundo. A nivel mundial, más de 1.200 millones de niños están fuera del aula.

Como resultado, la educación ha cambiado drásticamente, con el aumento distintivo del aprendizaje electrónico, mediante el cual la enseñanza se lleva a cabo de forma remota y en plataformas digitales.

La investigación sugiere que se ha demostrado que el aprendizaje en línea aumenta la retención de información y toma menos tiempo, lo que significa que los cambios que ha causado el coronavirus podrían estar aquí para quedarse”[4]

Por supuesto que estás afirmaciones son totalmente incentivadas por los propios organismos internacionales desde hace muchos años, entre otros, la OCDE y la UNESCO; es decir, las oficinas globales que redireccionan nuestras políticas coloniales, ahora con el nombre de “nueva normalidad”, en la que los “protocolos” son las nuevas “leyes de indias”.

De la pedagogía colonial del siglo XXI y el vaciamiento de contenidos críticos

Andreas Schleicher, Director de Educación y Habilidades de la OCDE y asesor de la editora Pearson PLC, la que realiza el gran negocio de las pruebas Pisa, dijo:

“Los sistemas escolares necesitan encontrar formas más efectivas de integración, la tecnología en la enseñanza y el aprendizaje para proporcionar a los educadores entornos de aprendizaje que apoyen las pedagogías del siglo XXI y proporcionen a los niños las habilidades del siglo XXI que necesitan para triunfar en el mundo del mañana.  (…)  La tecnología es la única forma de ampliar drásticamente el acceso al conocimiento. Para cumplir las promesas que ofrece la tecnología, los países deben invertir de manera más eficaz y asegurarse de que los docentes estén a la vanguardia del diseño y la implementación de este cambio”[5]

De donde surgen las habilidades del siglo XXI, que no es más que lo que dieron en llamar, la educación por competencias, una educación basada en cálculos, resolución de problemas, compresión lectora, conocimientos básicos de ciencia, colaboración y, ahora con la “nueva normalidad”, todo eso depende de las habilidades para las tecnologías del aprendizaje,

En síntesis, estos son los caballitos de batalla para imponer un modelo escolarizado, carente de contenidos y tendiente a la estandarización del mundo escolarizado.

Obvio que Schleicher, cuando dice que las habilidades del siglo XXI son las “que necesitan para triunfar en el mundo del mañana”, no hace más que un eslogan publicitario, puesto que 3.400 millones de personas, casi la mitad de la población mundial, vive con 5.50 por día y 736 millones con menos de 1.9 dólares.

Así que más de la mitad de la población mundial no ha podido “triunfar”, producto de las políticas que esos mismos organismos estimulan.

Aquí es importante mostrar la influencia de la pedagogía de la obediencia, puesto que México, justamente, es miembro de la OCDE, junto con Chile que tiene el sistema más privatizado de Latinoamérica.

Un interesante artículo aparecido en el diario La Jornada en junio del corriente da cuenta de las “recomendaciones” de la OCDE.

“Como en muchas otras partes del mundo, la pandemia ha sido un escenario perfecto para la expansión operativa de grandes corporaciones dedicadas a la tecnología educativa, como Microsoft, Google y Discovery Education. En pocos meses, dichas firmas han logrado mejorar sustancialmente su situación presente al tiempo de construir condiciones más favorables hacia el futuro. Por un lado, han sumado millones de usuarios nuevos a sus plataformas, como efecto del seguimiento de trabajo y clases a distancia y, por otro, han podido expandir su influencia en sistemas educativos públicos de todo el mundo, con lo cual buscan garantizar el desarrollo de una posterior fuerza de trabajo joven, quienes llenará(n) la cartera de candidatos potenciales para unirse a nuestras empresas un día, según el liderazgo de Discovery Education. La irrupción de dichas empresas en el campo educativo ha provocado que la educación a distancia, mediada por el software provisto por ellas, se convierta en un elemento esencial de los sistemas educativos en el mundo, lo cual se está cocinando ya en México”[6]

Así las cosas, ya se “cocinó”, tres meses más tarde de este artículo que ya adelantaba lo que iba a suceder… ¡sucedió!

El titular de la Secretaría de Educación Pública de México, Esteban Moctezuma Barragán en la Reunión Anual de Industriales adelantó la hibridez educativa.

“Cuando los estudiantes regresen a clases tras haber superado la pandemia del Covid-19, existirá un modelo multiplataforma, el cual estimulará las competencias de la educación 4.0 con las clases presenciales…

Estamos en un periodo de cambio educativo que no esperábamos se diera de manera tan intensa y veloz, dijo al recordar que la migración las plataformas digitales, las video conferencias y otras formas de educación a distancia se dieron con altibajos”[7]

En esa misma línea, Audry Azoulay, Directora General de la UNESCO, también afirma que:

“La educación en nuestro planeta se ha convertido en algo virtual (…) la magnitud de este desafío exige innovación, cooperación y solidaridad (…) aprendamos de la crisis para el futuro de la educación…”[8]

Lo que dice la directora de la UNESCO es en el marco del video de la presentación de la Coalición Mundial para la educación COVID-19, compuesta por miembros de la ONU; Organizaciones de la Sociedad Civil (ong y fundaciones corporativas); Empresas de Comunicación y de Tecnologías de la Información.

Negocio redondo por una parte, e imposición de un modelo educativo global que imprime el imperativo de las tecnologías del aprendizaje para el desarrollo, en nuestros niñes y adolescentes, de las  “habilidades del siglo XXI”.

¿Y en Argentina qué?

En Argentina, también, porque la “nueva normalidad” ya lo ha impuesto, pero una cuestión es la emergencia en la que por supuesto no hay que exponer a les estudiantes, ni a les docentes, pues no se trata de desafiar al virus, como intentan algunos gobernadores de algunas provincias que han tenido que recular, o como pretende la Ciudad de Buenos Aires con sus “deseos” contrahechos de la realidad.

Ni la hibridez del gobierno nacional, a través de su ministro de educación, que cada vez queda más expuesto con un ministerio que en definitiva no tiene más sentido que el de continuar las políticas que se deciden en los organismos internacionales, como lo demuestra su participación en la Reunión extraordinaria de jefes de Estado y de gobierno[9] convocada, otra vez, por la UNESCO, para seguir bajo el manto de la política colonial del siglo XXI y poder recibir ayuda económica.

Como vimos durante el recorrido del artículo, las políticas de hibridez educativa, no son neutrales, existen múltiples intereses en la educación híbrida, pero tal vez la estrategia mas radical sea la de ir desplazando al docente en el mediano plazo, “readecuando” el estatuto que regula su actividad (puesto que también es una de las recomendaciones OCDE 2017 para Argentina), es decir, flexibilizando derechos, a la vez que se imponen nuevas obligaciones.

Vimos que en México el anuncio de la educación híbrida se realizó en una reunión de industriales, no con les docentes.

Lo más categórico de estas “nuevas normalidades” de la educación, es que se deciden sin la presencia de los docentes y por lo tanto, prescindiendo de su consulta.

Algo parecido a lo que sucedía con la lectura del “Requerimiento de Obediencia”, cuando Colón desembarcó de este lado del océano; se leía en el monte, en plena noche y sin interprete, en presencia del notario y ningún indio[10].

[1] https://www.unicef.org/argentina/comunicados-prensa/segunda-encuesta-rapida-pobreza

[2] https://back.argentina.gob.ar/sites/default/files/resumen_de_datos_informes_preliminares_directivos_y_hogares_0.pdf

[3] https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/coronavirus-destapado-pandemia-beneficia-ricos-pobreza_129_6104077.html

[4] https://www.weforum.org/agenda/2020/04/coronavirus-education-global-covid19-online-digital-learning/

[5] http://www.oecd.org/education/new-approach-needed-to-deliver-on-technologys-potential-in-schools.htm

[6] Mauro Jarquín Ramírez. https://www.jornada.com.mx/2020/07/26/opinion/018a2pol

[7] https://www.jornada.com.mx/ultimas/politica/2020/10/28/regreso-a-clases-puede-seguir-modelo-de-educacion-mixta-sep-9817.html

[8] https://www.youtube.com/watch?v=LGbqjso8BlA

[9] https://es.unesco.org/news/reunion-extraordinaria-jefes-estado-y-gobierno-auspicios-unesco-reafirma-compromiso-educacion-y

[10] Eduardo Galeano. Espejos. Siglo XXI. Buenos Aires 2008.

Artículo enviado por el Autor a Ediciones OVE

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