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Michael Humaña presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de Chile (SNTE) reporta y pide solidaridad mundial (audio)

América de Sur/ Chile/ 22.10.2019

Desde Santiago de Chile Michael Humaña, presidente del Sindicato Nacional de trabajadores de  la educación (SNTE) de chile al culminar la jornada de protestas de hoy 22 de octubre de 2019, informa la situación actual
Además Humaña solicita una rápida campaña de solidaridad con el pueblo, los estudiantes y docentes de chile mediante vidria cortos. Chile necesita las voces solidarias de todo el mundo para romper el cerco mediático.
A continuación el audio de Michael Humaña

 

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¿Por qué invertimos tan poco en educación inicial?

Por: Julián De Zubiría.

  • Nelson Mandela decía que podríamos conocer el alma de una sociedad mirando la manera como trataba a sus niños. Según eso, en Colombia tenemos un alma empobrecida. Lo grave es que al tratar así a nuestros niños elevamos la inequidad e impedimos el desarrollo

El impacto de la educación inicial ha sido estudiado a profundidad en las últimas décadas en el mundo. Uno de los estudios más reconocidos al respecto, fue adelantado por James Heckman, quien recibió el Premio Nobel de Economía en el año 2000. También fue evaluado en detalle por la Unesco en América Latina en sus tres Laboratorios llevados a cabo en las últimas décadas y por PISA en sus investigaciones sobre factores asociados al rendimiento escolar en jóvenes. La conclusión es la misma en todos los estudios: la educación inicial de calidad es una de las inversiones más justas e importantes que conozca el ser humano.

Nelson Mandela sostenía una tesis muy similar, aunque la expresaba en términos más poéticos: “No puede haber una revelación más intensa del alma de una sociedad, que la forma en la que trata a sus niños”.

Heckman seleccionó aleatoriamente dos poblaciones pobres en EEUU, una de ellas recibió educación inicial de calidad y la otra no, y los siguió a lo largo de la vida. La conclusión fue abrumadora: los que tuvieron educación inicial, reprobaron menos años, alcanzaron mejores resultados académicos, mejor nivel en lectura y, como si fuera poco, fueron más sanos emocionalmente, presentaron menor agresividad y menor riesgo de adicción a las drogas. Una verdadera maestra, sabría por experiencia propia, que los niños que tienen educación inicial de calidad, logran un mayor desarrollo cognitivo, social y emocional. No obstante, esta idea se volvió un principio reconocido científicamente tan solo después de los hallazgos del premio nobel, uno de los cuales fue que, por cada dólar invertido en la educación inicial, se le ahorraría a la sociedad entre 7 y 21 dólares a mediano plazo. En sus términos: “Los remedios que se aplican tardíamente para compensar la desventaja inicial suelen ser costosos e ineficaces”.  Por eso concluye que es una de las inversiones más importantes para la sociedad.

¿Por qué pasa esto? Es relativamente sencillo de explicar: los primeros cinco años son decisivos para la construcción de la arquitectura cerebral, determinar el número de neuronas y, muy especialmente, garantizar las conexiones sinápticas entre ellas. Es el momento de mayor plasticidad del cerebro. Por tanto, también de mayor aprehendizaje. Por esta razón son muy graves el hambre y la ausencia de educación de calidad en los años iniciales pues generan deterioros irreversibles en el cerebro de los menores. Esta dramática conclusión, se ha encontrado mediante el seguimiento a múltiples programas de alimentación con niños en África: cuando el apoyo se brinda después de los 5 años, el daño causado, ya es irreversible. Esta es una noticia especialmente injusta para 821 millones de seres humanos, que aún en pleno siglo XXI, se levantan todos los días con hambre, entre ellos, el 45 por ciento de los niños en África Subsahariana. En América Latina, 63 millones de personas siguen padeciendo hambre. En los niños, esto implica deterioros cognitivos para toda la vida, generados esencialmente por la desigualdad, ya que, no es un problema de falta de alimentos, sino de la inequitativa distribución y de una política pública obsesionada, casi siempre, con garantizar los privilegios para los poderosos.

En Colombia solo el 20 por ciento de los niños menores de cinco años reciben educación inicial, la cual solo se generaliza con el llamado “año cero” o año de ingreso al colegio “grande”; y, como suele pasar en países con Estados débiles, los más perjudicados son los niños de estratos 1 y 2, ya que la educación pública a la que tienen acceso es poca y de muy baja calidad. En sentido estricto los niños más pobres que alcanzan a recibirla, van a un Hogar atendido por “madres comunitarias” y no a un centro de desarrollo infantil. La cobertura a los cuatro años es tan solo del 13 por ciento. Así mismo, el 80 por ciento de la educación inicial en el país es privada. La educación que reciben los hijos de los estratos altos, en términos generales, tiende a ser de muy buena calidad: integral, con buena formación de las maestras y centrada en el desarrollo.

Lo anterior significa que en primero de primaria ya existe una acentuada inequidad en la sociedad colombiana entre los que tuvieron buena educación inicial y los que no la recibieron, a pesar de que tenían derecho. Además, como la educación pública básica es de tan baja calidad, esta inequidad se va agravando con los años y llegamos a una triste y muy paradójica conclusión: en Colombia el sistema educativo no disminuye, sino que agrava las inequidades, es decir, ¡cumple un papel esencialmente contrario al que se le asignó cuando fue creado!

La Ley General de educación de 1994 estableció que todo niño tenía derecho a tres años de educación inicial. Hoy, 25 años después, esto sigue siendo letra muerta para millones de niños. El Estado incumple lo establecido en la ley. En términos de Mandela, diríamos que tenemos un Estado que ha revelado que tiene un alma empobrecida.

En Colombia dedicamos muy pocos recursos a la educación inicial. Hasta el momento, tan solo invertimos por niño el 14 por ciento del promedio de los países de la Ocde; en la universidad, por el contrario, la situación mejora de manera importante al garantizar al menos el 60 por ciento de lo que invierten ellos por estudiante.

¿Por qué pasa esto? También es sencillo de explicar: los menores de cinco años no salen a protestar a las calles y no votan en las elecciones, por eso no se respetan sus derechos. Los jóvenes, como si lo hacen, logran revertir las políticas públicas. Como muchos otros, hoy quiero marchar por los menores de edad en Colombia, para que el lugar al que lleguen en la sociedad, no dependa de la cuna en la que nacieron.

El próximo 27 de octubre tenemos una excelente oportunidad para elegir candidatos que de tiempo atrás hayan estado comprometidos con la educación, y muy especialmente, con la inicial. Es por ello, que quiero compartir un mensaje que escribimos conjuntamente con Jesús Abad, el periodista gráfico que, con imágenes, le mostró al país hasta conmoverlo, los horrores de la guerra y, a pesar de esto, nos renueva la esperanza cada vez que lo volvemos a escuchar. Su exposición ‘El Testigo‘, es la más visitada en la historia colombiana y, para fortuna de todos, seguirá abierta al público. Vale la pena visitarla para escuchar la voz de las víctimas, casi siempre silenciadas. El mensaje conjunto, que también lo podrían firmar miles de colombianos, es el siguiente:

Sabemos que el voto es secreto. Sin embargo, no son secretas las intenciones de algunos de hacer trizas la paz, los bosques y la calidad educativa.

Por eso, los invitamos a votar este 27 de octubre por candidatos que defiendan la paz, la educación y la naturaleza.

Un abrazo,

Jesús y Julián

¿Usted lo firmaría?

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Colombia: ¿Qué proponen en materia de educación los aspirantes a las alcaldías y gobernaciones?

América de Sur/ Colombia/ 22.10.2019/ Fuente: www.semana.com.

En medio de la polarización política, un desempleo creciente y menores expectativas de crecimiento, a finales de octubre Colombia elegirá a sus alcaldes y gobernadores, así como a los miembros de Concejos municipales y Asambleas departamentales. ¿Qué proponen en materia de educación en las cuatro principales ciudades del país? ¿Qué viene para el sector rural?

La educación ha obtenido una evidente prioridad en la agenda del país en los últimos años. En materia presupuestal, los recursos destinados a ella ocupan el primer lugar, por encima ya de defensa; además, se planea que Colombia sea el país más educado de la región en 2025.

Sin embargo, estos esfuerzos comportan grandes retos. Por una parte, el presupuesto para el sector creció 4,8 por ciento frente al año anterior, pero tiene problemas con su flexibilidad. De hecho, 39,2 billones de pesos se destinan para funcionamiento y solo 3,9 billones para inversión –aunque este rubro se incrementó 30,7 por ciento–.

Por otro lado, la educación también plantea enormes desafíos en materia de cobertura, permanencia, calidad y pertinencia. El desarrollo del sector requiere superar retos clave como aprovechar las nuevas tecnologías para incorporarlas en los procesos de aprendizaje; entender la sostenibilidad como el futuro de la estructura social y económica del país; formar profesores y docentes, y, en especial, cerrar las brechas entre lo urbano y lo rural. Solo así tendrá un impacto positivo y evidente en el crecimiento de la economía colombiana.

Con un ingrediente adicional: más de 1,5 millones de venezolanos han migrado a nuestro país y en el corto plazo pueden generar tensiones en lo fiscal para su atención, que podría representar 0,5 por ciento del PIB. Pero incorporarlos en el mediano y largo plazo a la economía y al desarrollo del país puede convertirse en un gran activo.

El tema de portada en esta edición coincidió con uno de los eventos más importantes para el sector: la Cumbre Líderes por la Educación. En ella se analizaron los planes de los candidatos en las cuatro principales ciudades, al igual que lo que pasa con esa otra Colombia, que, esperanzada en el posconflicto, busca nuevos rumbos para educarse. 

El panorama se ve afectado por una profunda polarización política, el crecimiento económico que no avanza a la velocidad esperada –aunque mucho mejor que lo que registran otros países del vecindario– y un desempleo galopante. En medio de todo eso, el país tendrá en octubre una nueva jornada electoral para elegir a quienes tomarán el control de las alcaldías y gobernaciones. También a los integrantes de los Concejos municipales y las Asambleas departamentales.

La educación ha conquistado un lugar preponderante en la agenda nacional, pero es fundamental que crezca su protagonismo también en lo local y regional. Como señala el Informe de Competitividad más reciente del Consejo Privado de Competitividad, “Más allá de incrementar el monto de los recursos y establecer planes, es necesario que haya un mayor compromiso con la ejecución de las acciones regulatorias, públicas o público-privadas que la educación necesita para que Colombia pueda ser efectivamente la más educada a 2025”. Una labor que debe seguir adelante.

Fuente de la noticia: https://www.semana.com/educacion/articulo/elecciones-2019-que-proponen-en-materia-de-educacion-los-aspirantes-a-las-alcaldias-y-gobernaciones/636882

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Costa Rica: las universidades se movilizan en defensa de la universidad y la educación pública (audios)

Costa Rica: las universidades se movilizan en defensa de la universidad y la educación pública (audios)

Giovany Beluche profesor universitario en Costa Roca nos hace un balance preliminar de las luchas en ese país

 

A continuación los audios

 

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Estallido en Chile: el aumento del subte, una reacción a causas más profundas

Por: José María del Pino.

Es un país de fuertes desigualdades. El 50% de los trabajadores percibe menos de 570 dólares por mes, el ingreso promedio por hogar es de 550 dólares y el 50% del consumo lo genera apenas el 20% de hogares de mayores ingresos.

A diferencia de Argentina, estas manifestaciones en Chile no son producto de un “tarifazo” puntual o un recorte de las prestaciones sociales. Los 5 centavos de dólar que la autoridad del transporte público anunció –y que el presidente Sebastián Piñera sólo debe acatar, porque la ley así lo establece- simplemente fue la gota que rebalsó un vaso. Uno que se fue llenando con colusiones empresariales condenadas con irrisorias multas en bienes tan sensibles como el papel higiénico, escándalos de financiamiento a la política sancionados con “clases de ética” mientras el comercio ambulante paga con cárcel, soluciones habitacionales en la periferia sin acceso a transporte, entre otros.

Es cierto, las cifras de Chile son de ensueño para la región. Es líder en el índice de Desarrollo Humano de la ONU, tiene un ingreso per cápita de 25.000 dólares, tiene altísima eficiencia en la relación de ejecución presupuestaria y calidad de la salud que entrega, lidera la región en el índice de PISA en educación y tiene la mayor tasa de egresados de la educación superior, donde al menos 3 de sus universidades están entre las 10 mejores del subcontinente. Pero ello no bastó.

Somos un país de contrastes. El 50% de los trabajadores percibe menos de 570 dólares por mes, el ingreso promedio por hogar es de 550 dólares y el 50% del consumo lo genera apenas el 20% de hogares de mayores ingresos. Vivir en Santiago de Chile es vivir con prestaciones y servicios a valor de Washington DC, pero con sueldos del tercer mundo.

La clase política lo intuyó, pero nunca se hizo cargo. La derecha generó una férrea defensa al mercado desconociendo su altísima concentración por rubro, su escasa competencia por capital humano –para subir los sueldos- y las brechas de accesos para nuevos actores. La izquierda construyó una retórica de prosa académica, inentendible para muchos, con diagnósticos correctos pero escasa posibilidad de articular soluciones. ¿Y el país? El país siguió en piloto automático.

Así creció una generación que vio la resignación de sus padres. Sin las ataduras de la dictadura, ni el miedo a la autoridad, levantó la cabeza y decidió pelear. En 2006 cuando eran adolescentes, en 2011 cuando ya eran universitarios y hoy cuando forman parte de la clase media emergente.

El problema es que quienes gobernaron ayer, hoy son los mismos. Una generación que, para muchos, debió haberse jubilado hace 10 años. Aferrados al éxito de la transición democrática, se han erigido como verdaderos “prefectos de la doctrina de la Fe” política. En Chile, todo pasa por ellos.

En medio de ese auge ciudadano, pacífico, inspirado en la no violencia activa con evasiones masivas en el Metro, irrumpieron los grupos anarquistas, antisistemas o quizás qué. Y digo quizás qué, porque escasamente se ha logrado determinar a qué responden. Solo se sabe que son inorgánicos, que no hay una cabeza clara y que la tecnología de las informaciones les ha permitido actuar como nunca antes.

Algo ocurre en el mundo. Sudamérica vive momentos difíciles, de agitación y malestar. Lo preocupante no es ello, el reclamo y la protesta son legítimos. La dificultad es que quienes gobiernan parecen no comprender los desafíos del mundo global y lleno de problemáticas multidimensionales que habitan.

Le pasó a Lenín Moreno en Ecuador por el costo de vida, lo vive Jair Bolsonaro con los temas ambientales en Brasil, lo sufrió Mauricio Macri atrapado por indefiniciones políticas para gobernar Argentina, entre otros ejemplos. Y la izquierda, que creyó tener la receta a principios del siglo XXI, fracasó estrepitosamente sólo replicando pobreza y coartando libertades. A excepción de Evo Morales que, como talón de Aquiles, ha puesto en jaque su verdadera convicción democrática con una reelección inconstitucional.

Ante esto ¿qué se puede esperar? El mundo ya nos demuestra los caminos: Uno, el de oídos sordos, que da paso a populismos que gobiernan por twitter a dedo rápido. Otro, menos explorados -y quizás la opción-, el de una sociedad que en la crisis encuentra espacios de diálogo que carecía y construye un nuevo pacto social. Porque la paz social solo se logra con una sensación de justicia en la que grandes mayorías se sientan identificadas. El reloj –que corre rápido- espera de Chile una pronta definición que evite que nuestra ciudad continúe durmiendo “al calor de las brasas”.

Fuente del artículo: https://www.clarin.com/mundo/estallido-chile-aumento-subte-reaccion-causas-profundas_0_0GpSYSGS.html

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