América del Sur/ Perú/ 29.07.2019/ Fuente: gestion.pe.
Para inicios del próximo año escolar, el Ministerio de Educación espera se implemente la nueva Política de Bienestar y Desarrollo del Adolescente con carácter multisectorial para que dicho grupo reciba una formación integral que tome en cuenta sus necesidades y les permita lograr sus proyectos de vida y contribuir a la sociedad, afirmó Ángela María Bravo Chacón, Directora de Educación Secundaria-Minedu.
Esta nueva política tiene como objetivo que el Perú se convierta en un país de oportunidades para las nuevas generaciones de adolescentes. Para conseguir dicha meta es necesario implementar una política de adolescencia de manera articulada entre los diferentes sectores, a lo que se suma cambios en la manera como se imparte la educación, principalmente, secundaria.
Durante su participación en el Seminario Internacional “Generación Bicentenario: Adolescentes y Educación”, Bravo Chacón, precisó que es necesario plantear una educación en la que: se escuche a los alumnos y atienda sus necesidades, en la que los adolescentes consoliden sus identidades, que genere en los alumnos una conciencia crítica sobre la realidad y sobre sí mismos.
Y desde el lado del educador, se necesita que el docente empatice más con sus alumnos.
“La Política de Bienestar y Desarrollo del Adolescente está en plena formulación por parte del Minedu que espera tenerlo listo antes de fin de año para su posterior aprobación y resolución que le permita implementarla el próximo año escolar”, comentó la funcionaria.
Apoyan cambios
Daniel Contreras, especialista en Educación de Unicef Perú, comentó que el Perú está pasando por un bono demográfico que le permite, en la actualidad, albergar el mayor número de adolescentes de su historia. Por ello, consideró oportuna la nueva política multisectorial planteada desde el Minedu.
“Los adolescentes deben ser escuchados en todos los temas que les incumben. Y pensar en una educación secundaria distinta supone escuchar a los chicos y chicas, pues si les abrimos canales de participación podemos percibir sus demandas y qué soluciones proponen. Eso hace mucho mejor la calidad técnica de decisiones que se puedan tomar”, aseguró Contreras.
“La participación de los adolescentes permite construir sociedades más democráticas”, agregó el representante de Unicef.
En representación de los reconocidos como la Generación Bicentenario, 30 adolescentes de todas las regiones del país se dieron cita en el encuentro internacional. Ellos participaron de talleres, mesas de trabajo y debates en los que expusieron sus comentarios y propuestas con el fin de que los adultos los escuchen y atiendan sus requerimientos en pro de una educación secundaria de calidad.
Retos a superar
Si bien las autoridades peruanas están dando los pasos adecuados para empoderar a los adolescentes que cursan la secundaria y el Perú es uno de los países con la mas alta cobertura de educación secundaria (87% del total de adolescentes que deben estudiar están matriculados), sin embargo, según Contreras, hay muchos desafíos por afrontar.
La cantidad de adolescentes que termina la secundaria de manera oportuna (en cinco años) es baja. Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en el grupo de adolescentes entre 17 y 19 años, apenas 7 de cada 10 terminan la secundaria de manera oportuna. Mientras que 6 de cada 10 estudiantes entre 13 y 19 años, no terminan de estudiar.
Otro desafío que tienen que superar las autoridades es mejorar la calidad de la educación considerando el desempeño en comprensión lectora y matemáticas de los alumnos peruanos. Estos son algunos problemas por mejorar, indicó Contreras.
Según indicadores del INEI, 2 de cada 10 estudiantes de IIEE públicas comprenden lo que leen y son competentes en matemáticas. En el ámbito rural solo 1 logra los niveles esperados. Además, solo el 32% de los estudiantes que egresan de la secundaria acceden a la educación superior.
Fuente de la noticia: https://gestion.pe/peru/unicef-apenas-7-10-peruanos-terminan-secundaria-cinco-anos-274412
Este libro propone diversos ensayos y experiencias prácticas para entender los cambios que atraviesa la escuela en la actualizad y los desafíos para una transformación digital genuina en la enseñanza, en el aprendizaje, en los saberes escolares y en su organización institucional. Las voces de los autores que en él participan son heterogéneas, tanto por sus recorridos y trayectorias, ya que provienen de distintos campos profesionales, como por los contenidos que transmiten, y en eso reside la riqueza de esta obra. Es, por tanto, una invitación a seguir profundizando en un tema que forma parte sustantiva de los escenarios culturales contemporáneos como son las relaciones entre tecnologías y escuela.
Fuente del documento: https://publiadmin.fundaciontelefonica.com/index.php/publicaciones/add_descargas?tipo_fichero=pdf&idioma_fichero=es_es&title=La+escuela+de+las+pantallas&code=585&lang=es&file=La_escuela_de_las_pantallas.pdf
América del Sur/ Colombia/ 29.07.2019/ Fuente: www.laopinion.com.co.
El presidente fimó el decreto que “pondrá el centro en el aprendizaje a los estudiantes”.
Con el propósito de mejorar la calidad de la educación superior, el presidente de la República, Iván Duque Márquez, expidió el decreto de registro calificado para sector, que recoge los aportes hechos por más de 600 participantes de 247 instituciones educativas.
“Este decreto que tiene como objetivo mejorar la calidad llega en un momento definitivo para no solo para Colombia, sino para el mundo. Vamos a salir todos a promover, a defender y a motivar a la sociedad, porque cuando apostamos por la calidad de la educación superior estamos apostándole al mejor futuro de nuestros jóvenes”, señaló el mandatario.
En la presentación de la normatividad, la ministra de Educación, María Victoria Angulo, aseguró que este documento representa un paso hacia adelante en el Sistema de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior en Colombia.
Dijo que tiene el objetivo de poner en el centro en el aprendizaje a los estudiantes y la modernización tecnología no solo en los programas presenciales sino virtuales.
La ministra destacó aspectos del decreto como la confianza que da al sistema de acreditación, la flexibilidad para llevar y crear nueva oferta, el impulso a una escuela de pares fuerte y los alcances en materia de investigación.
“Hace énfasis también en lo que es una maestría profesionalizante y una maestría de investigación, en reducir los tiempos, responderles a los rectores con un sistema mucho más ágil y una modernización de parte del Ministerio, y hace del proceso de Registro Calificado un proceso centrado en los aprendizajes”, indicó Angulo.
Duque, por su parte, destacó el énfasis en la investigación que tiene el decreto. Señaló que en este aspecto el país se pregunta si está alineado o no y resaltó el trabajo que viene haciendo Colciencias.
“Este paso nos va a generar cada vez más confianza en la acreditación porque este paso hacia el aseguramiento de la calidad, con estas variables, tiene que generar más confianza en todo el sistema social, en quienes son los clientes naturales del servicio educativo y, por supuesto, en quienes van a ser los evaluadores pares de todo este proceso”, sostuvo el presidente.
El documento establece la consolidación de una visión compartida de calidad y promueve la oferta de programas en las modalidades presencial, a distancia, virtual, dual y otras que combinen e integren las anteriores modalidades y metodologías adecuadas con las necesidades poblacionales y territoriales.
Así mismo, plantea la coordinación entre actores que determinan la calidad en materia de educación superior (CNA, CESU, Conaces, el Ministerio y otras entidades) y reconoce la importancia la diversidad de Instituciones que componen el Sistema de Educación Superior para garantizar la equidad.
Propone el documento la incorporación de las condiciones de evaluación de instituciones y programas de manera independiente en el proceso de Registro Calificado, donde no solo se evaluarán las capacidades y procesos, sino también los resultados académicos que vinculan el aprendizaje de los estudiantes.
El documento ofrece bajo el Registro Calificado único un programa académico con el mismo contenido curricular en diversas modalidades o en diferentes municipios con el fin de permitir a las instituciones mayor agilidad en la oferta de programas.
La firma del decreto se realizó en la Casa de Nariño con participación del presidente Iván Duque; la Ministra de Educación, María Victoria Angulo; rectores de distintas universidades y representantes del Consejo Nacional de Educación Superior (CESU), el Consejo Nacional de Acreditación (CNA) y la Comisión Nacional Intersectorial de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (Conaces).
Fuente de la noticia: https://www.laopinion.com.co/colombia/la-mision-mejorar-la-calidad-de-la-educacion-superior-duque-181187#OP
Es necesario generar mayor presión para que los políticos cuenten con datos sobre el panorama y estado de situación del sector.
Años atrás, en la última entrevista de admisión en mi trabajo previo, Víctor (“el jefe”) me preguntó: “¿Qué te parece que te falta para tomar este rol?”. ¡Uh! ¿Qué respondo?, pensé. Decidí ser sincero: sin pelos en la lengua dije que no sabía qué hacían, y no tenía idea de qué servicios ofrecían a sus clientes.
Entonces, ¿cómo iba a liderar un equipo sin ese conocimiento? Víctor me respondió: “Eso es lo menos importante; una mirada fresca siempre aporta cosas nuevas”. El año pasado emprendí otro viaje hacia un mundo desconocido. Sin saber de educación, tuve la suerte de sumarme a una ONG abocada a la mejora de la educación argentina a partir de los datos. Nuevamente con la mente abierta del que no conoce, durante siete meses intenté comprender los motivos por los que se pierden días de clase.
Pude escuchar a cientos de madres y padres de distintas provincias que invierten tiempo extra en buscar que sus hijas e hijos puedan ir a la escuela. A través de llamados, whatsapps, viajes y reuniones de por medio conocí sus frustraciones, enojos, esperanzas, y fui testigo de cómo todas esas emociones se entrecruzan. Fui ejercitando el arte de escuchar. 678: la maldición educativa que Macri y Vidal no supieron conjurar Suele decirse que un problema, si tiene solución, no es un problema; y si no tiene forma de resolverse, tampoco. Con un breve camino recorrido escuchando a quienes sufren la pérdida de días de clase, veo que muchos padres creen que encontrar la escuela cerrada no es un problema porque no tiene solución.
Esa creencia se encuentra bien fundada en sus experiencias. En algunos casos llevan décadas conviviendo con un problema que se convirtió en parte de su realidad. Luego de intentos variados por resolverlo y no lograrlo, aparecen las frustraciones. Adentrándome en el universo educativo argentino descubrí también que existen susceptibilidades especiales, que hacen que muchas veces sea más problemático hablar de un problema que el problema en sí mismo.
Por ejemplo, si hablo de que no se cumplen los 180 días de clase establecidos por ley, algún lector puede pensar que estoy haciendo una afirmación anti docente. Otro lector puede pensar que no tenemos que hablar de días sino de horas, y así muchos otros motivos inhabilitan la charla sobre la pérdida de días de clase y llevan la discusión hacia otro lado. Sacando el foco de lo más importante: que garanticemos el derecho a una educación de calidad para todos los estudiantes de nuestro país.
«Mi alumno más pequeño»: profesor tucumano dio clases con el bebé de una estudiante en brazos La pérdida de días de clase es una cuestión compleja; incluye problemas de infraestructura, falta de servicios, conflictos gremiales, factores climáticos y otras causas que varían según la escuela, ciudad o pueblo del que hablemos. ¿Cómo podemos resolverlo? En nuestro equipo tenemos un lema que puede sonar trillado: decimos que lo que no se mide no se mejora.
Esto implica que al medir podemos hablar con conocimiento de causa; al conocer las causas podemos empezar a tratarlas, aunque sea de a poco. Medir ayuda a generar un debate sano, basado en datos y en el que prima la búsqueda de soluciones. Por eso creo fundamental que todos los responsables de la educación argentina sepan si las escuelas se encuentran abiertas y los cursos dando clases. Imagínate un país donde lo primero que haga el presidente sea mirar un mapa del estado diario de las escuelas.
Generar la presión para que eso suceda es responsabilidad de todos. Hablá hoy con alguien sobre la importancia de que niñas y niños de todo el país tengan garantizado su acceso a una escuela digna para aprender y desarrollarse como ciudadanos y ciudadanas de esta querida Argentina.
Fuente del artículo: https://www.perfil.com/noticias/ideas/hablemos-mas-de-educacion-del-pino-manuel-opinion.phtml
América del Sur/ Nicaragua/ 29.07.2019/ Fuente: www.laprensa.com.ni.
Un robot reemplazando los bombillos de un edificio y un autobús llevando a los niños a la escuela sin necesidad de un conductor fueron algunas de las demostraciones dinámicas que niños y jóvenes estudiantes presentaron durante el Open House realizado recientemente en un hotel capitalino para dar a conocer los beneficios e impacto de la robótica educativa en Nicaragua.
Las demostraciones forman parte de los retos que los estudiantes presentarán en la Tercera Olimpiada Nacional de Robótica a realizarse el próximo 7 de septiembre en el Colegio Lincoln y sus propuestas responden al tema Ciudades inteligentes.
Earl Josue Martínez Rugama, coach del equipo de la categoría Junior de la Unicit que está desarrollando el reto Alumbrado inteligente, indicó que los jóvenes ya tienen listos la mayoría de los prototipos y están trabajando en el diseño digital, que lleva los prototipos a un programa virtual.
Martínez considera que la robótica tiene un gran potencial y a través de la misma se les muestra a los niños y jóvenes algo completamente diferente a la forma tradicional de educación.
El proyecto de autobus inteligente está a cargo de un equipo de niños de la Escuela Ceiba, de León, que competirán en la categoría We Do, conformada por niños de seis años. Su Coach, Elder Soto, considera muy importante incorporar estas herramientas y a través de ellas lograr que niños de seis años aprendan conceptos de fuerza, engranaje, motores, hacer modelos a escala de tractores, cosechadoras, limpiadoras, entre otros. “No me puedo ni imaginar lo que podrán lograr o hacer cuando tengan estructuras más reales, van a cambiar el futuro y el trabajo de Nicaragua, no me cabe la menor duda”, dijo.
“Es necesario tener presente que la revolución digital 4.0 está dominando el mundo y al margen de nuestra situación país, este es el momento de comenzar a construir en Nicaragua las bases de un futuro más provechoso y brindar a nuestros niños y jóvenes herramientas para desarrollar habilidades”, indicaron representantes de Comtech, empresa que desde el año 2016 ha desarrollado el programa Robótica educativa en todo el país, a través de alianzas con instituciones privadas y organismos no gubernamentales.
Esta iniciativa ha permitido un amplio impacto en capacitación a 900 docentes que a su vez tienen un alcance de 27 mil estudiantes a nivel nacional. Asimismo, la robótica educativa brinda un impacto positivo en el desarrollo de habilidades, educación, integración, ambiental y muchos puntos que son parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que para 2030 ha fijado la Organización de Naciones Unidas.
Soto comentó que el apoyo de la empresa privada es fundamental porque en esos niños tienen a sus futuros colaboradores, capaces de innovar para las compañías. “La empresa privada debe volver su mirada hacia esta educación y poder invertir en ella”, manifestó.
Fuente de la noticia: https://www.laprensa.com.ni/2019/07/26/suplemento/empresariales/2573170-2573170
No podemos despreciar la importancia y el potencial de las instituciones contramayoritarias para el avance de los derechos LGTB en Latinoamérica
Desigual. Ese es el adjetivo apropiado para describir la situación de los derechos LGTB en Latinoamérica y el Caribe. La parte de la vida diaria que depende de la norma escrita es para esta comunidad radicalmente distinta en Argentina y en Guyana, en Paraguay y en Ecuador: casarse, adoptar, trabajar sin discriminación, pero también la pertenencia a las fuerzas militares, el reconocimiento de cambio de género o incluso la posibilidad de donar sangre (en las cuales los hombres que mantienen relaciones con otros hombres siguen siendo discriminados por miedo al VIH) son muy distintas en los rincones de la región. La duda que surge inmediatamente mira al pasado: ¿a qué se deben estas enormes diferencias? Pero la que realmente nos deberíamos plantear es su reverso futuro: ¿cuál es la vía para que todas las naciones alcancen un nivel parejo de derechos y protección?
En una democracia republicana (o en una república democrática), las minorías tienen a su disposición dos rutas para conseguir los derechos que las protejan y que igualen su estatus con el del conjunto de la población. Pueden tratar de formar una coalición de votantes y representantes en disposición de defender reformas que sea lo suficientemente amplia como para que se puedan aprobar. O pueden recurrir a las instituciones diseñadas para la protección de las minorías, normalmente imbricadas en el tejido constitucional (principalmente, sus altas cortes).
La tensión que existe entre ambas opciones es el dilema esencial en los sistemas pluralistas: la dimensión del gobierno del pueblo (democracia) asegura que se cumpla la voluntad de la mayoría, y por tanto ayuda a que cualquier nueva medida se vea legitimada desde un primer momento. A cambio, se lo pone mucho más difícil a quienes parten desde una posición minoritaria, de desventaja en el poder. La vertiente republicana asegura precisamente que la minoría no depende exclusivamente de lo que decidan sobre ella. Pero claro: sólo una república con instituciones diseñadas desde el nacimiento constitucional para proteger a las minorías podrá hacerlo de manera eficaz. Además, muchos argumentan que un cambio social producido desde una institución alejada de las preferencias mayoritarias no sólo no durará mucho, sino que puede producir un ‘efecto rebote’ en el que los no representados afianzan sus posiciones reaccionarias, y las aplican en su voto en cuanto pueden. Sin embargo, aunque la primera objeción es incontestable, la segunda no está tan clara.
La historia es una de las losas más pesadas en la espalda del movimiento LGTB. No es casualidad, por ejemplo, que las dos naciones en las que permanece una prohibición explícita a las relaciones homosexuales en el código penal sean antiguas colonias británicas (Jamaica y Guyana). Las leyes contra la “sodomía” tienen una larga y profunda tradición en los entramados legales del Reino Unido, y ese legado acabó transmitiéndose y permaneciendo incluso después de la independencia. El aparato institucional en estos y otros países de Latinoamérica no facilita una ampliación de derechos basada en la reinterpretación judicial de la norma escrita. Esto, que podría ser un argumento favorable a la vía mayoritaria, se vuelve en contra de la misma cuando uno comprueba que las mayorías anti-ampliación de derechos son también más sólidas en el Caribe, seguidos de cerca por Centroamérica y Paraguay.
A nadie sorprenderá por tanto que la oposición a votar por candidatos LGTB sea también mayor en estos países. Un abismo media entre Uruguay y Haití, uno que mide exactamente el grado de aceptación de la representación sustantiva de las minorías.
En cualquier caso, el rechazo (intenso o moderado) es elevado en el conjunto del continente. El resultado es la ausencia de representantes abiertamente LGTB en la región. No se contaron más de catorce el año pasado, cenit de la gráfica. Que puedan existir representantes pertenecientes a la comunidad pero que mantienen su identidad de género en un plano más privado no hace sino reiterar la pesadez de la norma social negativa sobre ellos.
Con volúmenes tan exiguos resulta difícil configurar coaliciones para el cambio, convertir minorías en mayorías, empujar propuestas y compromisos, y, en general, seguir la ruta popular para la reforma.
Así, aunque la opción institucional no esté abierta para todas las naciones, al menos sí lo está para muchas. Hace una semana la Corte Constitucional de Ecuador fallaba a favor del matrimonio igualitario. Colombia y Brasil siguieron esa misma ruta, mientras Uruguay y Argentina lo hacían por la vía parlamentaria. En México, donde no todas las entidades federativas reconocen en sus leyes la posibilidad de matrimonio entre personas del mismo sexo, la garantía la ofrece desde 2015 la Suprema Corte de Justicia y su mandato hacia todos los jueces del país para reconocer cualquier recurso de amparo en los estados donde no haya reconocimiento.
¿Significó esto que la ciudadanía mexicana o colombiana respondió a la acción de sus altas cortes con un mayor rechazo al matrimonio igualitario? No es eso lo que indican los datos. Antes al contrario: entre 2010 y 2016, en ambos países ha descendido significativamente el porcentaje de la población que rechaza fuertemente esta política. Es verdad que la caída es ligeramente mayor en Uruguay, pero es igualmente cierto que este país partía de niveles más bajos de rechazo, lo que habitualmente favorece la norma social.
Esta evolución encaja con la evidencia científica respecto a cómo los cambios en la ley afectan a las actitudes: hay estudios que muestran un refuerzo en las posturas progresistas tanto en Europacomo en EEUU tras las aprobaciones del matrimonio para personas del mismo sexo. Es cierto que cabe esperar una primera reacción de rechazo intenso: en Francia y en España se desataron multitudinarias manifestaciones reaccionarias durante los procesos legislativos; en México el rechazo subió ligeramente en 2014, en mitad del debate sobre la legitimidad de las medidas estatales y federales. Pero parece que en el largo plazo ese brote inicial tiende a corregirse a la baja.
En realidad, esto encaja con un punto tan obvio que solemos olvidarlo: al final, las mismas constituciones, cortes y demás estructuras institucionales que garantizan los derechos de las minorías provienen del consenso social. Se aprobaron con él, normalmente gracias a mayorías mucho más amplias, mediante procesos más complejos e inclusivos, que lo que nos pueda indicar una encuesta puntual sobre un tema específico normalmente condicionada por los mensajes de medios de comunicación y líderes políticos. Deberíamos albergar una mayor confianza en la solidez de las normas que nos hemos dado a nosotros mismos. Si en ellas decidimos incorporar mecanismos para ampliar los derechos y las protecciones de las minorías en el futuro, por algo sería. Incluso en aquellos países donde esta también aparece como una vía muerta existen sistemas más recientes que permiten la misma evolución: desde el año pasado, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) insta a las naciones que la conforman a “dar vía libre” al matrimonio igualitario. No cabe aquí la trampa de calificar el fallo como una intromisión en la soberanía nacional, porque la pertenencia a la CIDH se tomó desde cada país, en pleno ejercicio de la misma. Exactamente igual que con las instituciones de ámbito nacional que restringen las pasiones del momento, hay una buena razón por la que existe la CIDH: porque la mayoría es lo suficientemente sabia como para asumir en sus momentos de pausa que, cuando se trata de las libertades y los derechos del resto de la población, no siempre la mitad más uno debe disponer de la última palabra.
Fuente del artículo: https://elpais.com/internacional/2019/06/21/america/1561126403_693676.html?rel=mas
El día en que el maestro Alberto Toro se dispuso a elegir destino y pronunció el nombre de Pitarque, el resto de los compañeros que estaban en la reunión se giró discretamente. Como si aquel joven hubiese solicitado plaza para una expedición sin agua ni víveres a las Indias y no para dar clases en una escuela rural.
Lo normal es elegir la ciudad de Teruel, Alcañiz, Calamocha o Monreal del Campo. Donde hay cines, supermercados, tiendas y, en algunos casos, hasta peluquería canina a domicilio.
Pero no decantarse por Pitarque.
Elegir Pitarque es elegir un remoto pueblo del Maestrazgo que está a una hora y cuarto de la capital. Un espacio de 35 habitantes donde la densidad de población es un poco menos desoladora (sólo un poco menos desoladora) que en Laponia. Un lugar al que se accede por una tortuosa pista forestal reformada de 18 kilómetros que conecta con el pueblo más cercano. Y que no sale en el GPS.
Pero también es elegir una escuela con vistas al huerto de la señora María, la montaña de Peñarrubia y la Fuente del Manzano; una que tiene el patio más grande del mundo: los 54 kilómetros cuadrados del término municipal; una en la que el tiempo cunde más y uno más uno casi siempre suman tres o cuatro.
El forastero sabe que ha llegado a la escuela del pueblo porque afuera hay una pizarra con operaciones matemáticas apoyada en un muro, como cuando en la de John Ford veías un par de caballos apersogados y sabías que allí estaba la cantina.
Entramos antes de que acabe el curso. Toda la clientela cabría en una mesa de póker. Sólo que Eloy, en vez de un revólver, te desenfunda un rotulador azul.
La escuela que agoniza tiene cinco alumnos. Aquí no se ponen sobresalientes ni notables ni suficientes, sino que pasa un poco como en un juego de la Play: se califica como nivel Novato, nivel Principiante, nivel Practicante o nivel Experto. Los cinco chicos se hacen sus propios libros, ven documentales de la BBC, aprenden a multiplicar con fichas de Lego, indagan en el monte, cazan bichos y luego también estudian lo que toca, claro, pero «de otro modo».
-¿A qué te refieres?
-Estudian, pero no mediante una memorización bulímica: ésa que consiste en un atracón para vomitar al poco tiempo. A mí me interesa una enseñanza para la comprensión.
-¿Para ti en qué consiste educar?
[Eloy está tirado en el suelo haciendo la cabra, como si los de la mesa de póker le hubieran disparado].
-Yo digo lo que el educador David Perkins. Se trata de domesticar lo asalvajado [mira resignado a Eloy], pero también de asalvajar lo domesticado… Hay que formar ciudadanos, no empleados.
El maestro Alberto Toro -formado en Harvard y en Boston- eligió Pitarque. Y todos giraron la cabeza. Así comienza esta historia: con una mirada en dirección contraria. Se lo dice a los niños. Esa fue la primera lección.
El maestro, en un momento de la clase.
Si no viene nadie, a esta escuela le quedan cinco años de vida
ALBERTO TORO, MAESTRO DE PITARQUE
El Centro Rural Agrupado del Alto Mayorazgo cuenta con 170 alumnosrepartidos en cinco aulas que estan ubicadas en otros tantos pueblos: Cantavieja, La Iglesuela del Cid, Villarluengo, Fortanete y Pitarque.
Los cinco de aquí son pastoreados, en el más digno sentido de la palabra, por Alberto Toro. Un maestro de 39 años que -cuando entró de interino- tuvo más de 10 destinos en un solo curso; que en ocasiones dormía en el vehículo o a la intemperie; que para formarse ha viajado a Zaragoza, Bilbao, Madrid, Reggio Emilia (Italia) o Harvard; y que terminó pidiendo un crédito de 12.000 euros para ir a Boston y poder seguir aprendiendo de la mano del filósofo Robert Swartz, una de las personalidades educativas más influyentes de todo el mundo.
Swartz. El mismísimo Robert Swartz.
Nadie reconoció a aquel gordito con barbas cuando llegó sonriente al pueblo para pasar un día con el maestro.
Porque todo lo que Alberto ha aprendido por esos mundos de dios lo ha aplicado en Pitarque.
Pasamos lista. (La voz en off es la del maestro).
1. Begoña tiene 13 años, es hija de un ganadero, es muy «altruista y generosa» y bien podría terminar de «gestora de empresa».
2. Eloy tiene nueve años, es hijo de un pastor y de la mujer que regenta la posada del pueblo. «Es como Mowgli, ese talento natural. Podrá ser desde cantante a arquitecto».
3. Ismael también tiene nueve, nació en Alcañiz, sus padres son marroquíes y dirigen un hostal situado a cinco kilómetros de Pitarque. «Va a ser un contador de historias».
4. Achraf tiene seis años y es hermano del anterior. «Apunta a chef de tres estrellas Michelin».
5. Youssef tiene cinco y es hijo de esta tierra. Su padre trabaja en el vivero. «Será bailarín».
Y ya.
Al curso que viene serán cuatro: Begoña se marcha a estudiar a un instituto que queda más allá de la constelación de Orión.
Achraf coge unos pollitos en presencia de sus compañeros de colegio.
En Aragón, hay más de 200 escuelas con menos de 20 alumnos. El 40% de los municipios carece de colegio
La dimensión de la enseñanza en la España despoblada se mide por cifras como las que desglosamos a continuación.
En esta comunidad autónoma, hay más de 200 escuelas con menos de 20 alumnos. El 18% del alumnado aragonés estudia en localidades de menos de 5.000 habitantes. Las 600 rutas de transporte escolar cubren más de 54.000 kilómetros. La inversión en un estudiante del medio rural casi triplica la necesaria en las ciudades. El 40% de los municipios carece de colegio. Uno de cada cuatro docentes da clase en un pueblo.
Y luego existe otro dato llamativo: dos horas y media.
Es el tiempo que tarda Paula (17 años y hermana de Mowgli Eloy) en viajar desde Pitarque hasta Movera (Zaragoza) para estudiar el grado medio de FP de capacitación agraria que quería hacer.
El lunes sale a la seis de la mañana desde el pueblo. Conduce su hermana mayor. Llega al centro a las ocho y media. Allí se queda hasta el viernes, que es cuando la van a recoger y la traen de vuelta.
«Que esté fuera toda la semana a esa edad tiene un coste emocional para todos, pero es lo que hay aquí si quieres formarte: su pasión son los animales y en ese sitio podrá hacer prácticas con caballos».
La que habla es Paqui Iranzo, madre de Paula y de Eloy: «El día en que me pilla alegre, pienso que este pueblo tiene vida. El día en que me pongo realista, pienso que, si sólo ponen parches, moriremos del todo. Si no nos consideran un bien necesario (y lo somos), estaremos muertos».
Los alumnos de Pitarque, en un momento de descanso de la clase.
Tenemos una piedra preciosa a la que o no le vemos el brillo o no sabemos sacárselo
ALBERTO TORO, MAESTRO EN PITARQUE
El aula es un espacio a medio camino entre un loft de dos alturas, un transbordador espacial, un bazar de juegos donde hay desde fósiles hasta circuitos imantados, una zona de chill out y un callejón del Bronx grafiteado.
La frase la firma Ismael y está escrita con pintura en una pared decorada con nubes: «Leer me hace sentir tranquilo. Cuando estoy nervioso, leo».
No es exactamente Bansky, pero vaya.
Tampoco Pitarque es Nueva York y aquí estamos.
«Tenías que verlos. Cuando vienen los ambientólogos de la Facultad de Biología de Valencia haciendo trabajo de campo, nos vamos con ellos. Cuando se quemaron 14.000 hectáreas, también fuimos con ellos a replantar. El mejor aula está ahí fuera», asegura Alberto. «Aquí las ventajas de la educación son muchas: la atención individualizada, los entornos más seguros y naturales, toda la tribu educa, el docente puede tratar mejor los conflictos porque conoce las historias de los chicos… Creo sinceramente que tenemos una piedra preciosa a la que o no le vemos el brillo o no sabemos sacárselo».
Hace un sol estupendo, Begoña estudia el origen de Roma en un sofá, los chicos acaban de venir de recorrer el pueblo recopilando tradiciones orales, Eloy vuelve a hacer la cabra -que para algo es hijo de pastor-, Alberto lo dirige todo como un director de orquesta, la señora María amusga la tierra del huerto con el pie a la entrada de la escuela y a uno perfectamente le entran ganas de ser lechuga o de tener nueve años.
Pero la pregunta tenía que llegar.
Y es como preguntarle a un enfermo grave que cuándo la va a palmar.
-¿Crees que acabaréis cerrando, Alberto?
–Si no viene nadie, a esta escuela le quedan cinco años de vida. Y cuando una escuela se cierra, el pueblo entra en la UCI.Se dice que escuela cerrada, pueblo muerto. Estos colegios son la esperanza y la alegría. Cuando no se oyen voces de niños, mal asunto.
Lo ha visto un par de veces siendo maestro. En las localidades de Cutanda y Cabra de Mora. El cierre definitivo. Y dice que se siente un escalofrío de impotencia. Que no se acostumbra uno.
En efecto.
Ese último día en que cierras la escuela, echas la llave, te das la vuelta, vas al coche, te metes dentro, arrancas el motor y te quedas ahí dentro, parado y mirando la escuela. Como el que espera una detonación con niños dentro.
Fuente de la reseña: https://www.elmundo.es/papel/historias/2019/07/22/5d305294fdddff15988b47a9.html
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