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Venezuela: Fuerzas de la educación marcharon en Caracas contra el imperialismo

América del Sur/Venezuela/Octubre de 2016/Autora: Karen Jiménez/Fuente: MPPE

Con la participación de estudiantes, docentes, personal obrero y administrativo, madres y padres procesadores de la Corporación de Alimentación Escolar, Movimiento Bolivariano de Familias y consejos comunales, se realizó la marcha contra el imperialismo y en conmemoración del Día de la Resistencia Indígena.

Las fuerzas bolivarianas de la educación se concentraron en las adyacencias de la Procuraduría General de la República (PGR) y en un ambiente de alegría recorrieron la Avenida Los Ilustres hasta llegar a la Plaza de la Resistencia Indígena en Plaza Venezuela.

A descolonizar todos los espacios

Con la finalidad de afianzar los valores históricos y culturales del pueblo venezolano, el presidente de la República, Nicolás Maduro anunció la creación de una comisión presidencial para la ejecución de un plan “para descolonizar en la cultura, en la educación, en la economía, en las artes, en la vida diaria y cotidiana. Si queremos ser verdaderamente libres e independientes debemos descolonizar nuestras mentes, nuestro lenguaje, las palabras, lo que sentimos, lo que decimos», afirmó el mandatario nacional.

El jefe del Ejecutivo informó que la ministra del Poder Popular para los Pueblos Indígenas, Aloha Núñez, presidirá esta comisión, agregando que la construcción de un mundo nuevo pasa por la descolonización de América Latina, por lo cual el Presidente Maduro instó a las demás naciones del continente a unirse a este plan para la creación de una comisión internacional para la descolonización.

“A 524 años de la llegada del coloniamismo a América, del inicio de la resistencia indígena, hoy desde Venezuela, la Venezuela bolivariana podemos decir y debemos decir con Guaicaipuro y con Tiuna, 524 años después, aquí esta Venezuela libre, soberana, de pie y lista para seguir dando la batalla», añadió Maduro.

Asimismo, el Presidente de la República exhortó a los venezolanos a fortalecer la soberanía de la Patria, y evitar que sea “tomada, esclavizada y colonizada de nuevo por ningún imperio de los que existe en el mundo».

“El que quiera estar con la patria, el que quiera venir con el amor, el que quiera llevar en la piel la piel eterna de los indígenas y libertadores que venga con nosotros», aseveró el mandatario nacional.

Fuente: http://www.me.gob.ve/index.php/noticias/68-noticias-2016/octubre/2166-fuerzas-de-la-educacion-marcharon-en-caracas-contra-el-imperialismo

Foto de archivo

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Días de octubre

Por: Graziella Pogolotti

Para los antillanos, octubre ha sido un mes particularmente de ciclones. Al­gu­nos de estos huracanes entraron en la leyenda, transmitida de padres a hijos. Los habaneros constituyeron una cultura en torno al fenómeno meteorológico.

Todo empezaba con el claveteo de puertas y ventanas. Según las posibilidades de cada hogar, se acopiaban comestibles, velas y luz brillante. Luego, se em­prendía un recorrido para evaluar las consecuencias del desastre y enhebrar al anecdotario para conversaciones en los lugares frecuentados por el vecindario.

El paso periódico de huracanes parece una advertencia de la naturaleza, maltratada por la humanidad de manera irresponsable. Su gruñido nos recuerda que está ahí y que de ella dependemos. Para los cubanos, este mes tempestuoso tiene una carga histórica fundamental. Un 10 de octubre, Carlos Ma­nuel de Céspedes inició la lucha por la independencia. En el mismo acto, dio la libertad a sus esclavos. Estaba a pun­to de cumplirse un siglo del acontecimiento cuando caía en Bolivia Ernesto Guevara. Ambos sucesos eslabonan un largo proceso histórico. El análisis de cada uno demuestra que lo político y lo social son inseparables. Similar conexión existe entre el destino de cada una de nuestras naciones y el conjunto de la América Latina, sobre todo en época de agigantamiento de la asimetría entre el poder hegemónico y los países que emergen del neocolonialismo. En este batallar colectivo, no es descartable el papel de las personalidades en la conducción de los movimientos de libe­ración.

Ingenio de pequeña dimensión, La Demajagua se convirtió en símbolo re­dentor. Sin embargo, después de tanto batallar, en 1902 nacía una república lastrada por la impronta neocolonial. Los cubanos de entonces sufrieron una amarga decepción. Algunos escépticos se acomodaron a la nueva situación. En la república de generales y doctores, algunos oportunistas se unieron al ca­rro republicano. Otros con grados conquistados en los años de guerra, sacaron provecho de los méritos acumulados. Existieron también los insobornables, punto de partida de un reacomodamiento de fuerzas y del diseño de distintas estrategias para proseguir la lucha en las nuevas condiciones. Las ideas orientaron acciones que definieron los programas forjados en el enfrentamiento a Machado y Batista.

A pesar del abandono gubernamental, de la carencia de una legislación que protegiera los bienes de la nación y la venta incontrolada de documentos por quienes afrontaban necesidades pe­cuniarias, con el siglo XX comenzaron a fundarse instituciones de carácter pa­trimonial. Los lo­cales eran inapropiados, pero de alguna manera se preservaron bienes en el ám­bito de la Bi­blioteca Nacional, el Ar­chivo Nacional y el Museo Nacional. Con el triunfo de la Revolución, se produjo un intenso trabajo de rescate sustentado en un esencial cuerpo legislativo. Ha sido in­suficiente, sin embargo, la popularización del entendimiento de la importancia de los bienes documentales. Asis­timos a veces al triste espectáculo que ofrecen libros valiosos tirados junto a contenedores de basura. Así mismo, la ignorancia ha conducido a la desaparición de testimonios del proceso político, económico, social y cultural de la nación.

Entender la historia exige engarzar los grandes acontecimientos con el vivir cotidiano de los grupos sociales en los distintos territorios. Por ese motivo interesan los registros notariales de matrimonio y transmisión de herencias, el movimiento de pasajeros por los distintos puertos, los anuncios publicados en la prensa, los manuales utilizados en la enseñanza a través del tiempo, los programas de manos de espectáculos. En la América Latina toda, importa saber qué libros circularon legal e ilegalmente, factor clave para saber de qué manera en el intercambio entre el acá y el allá, entre el subcontinente sojuzgado y las metrópolis dominantes, se fue consolidando un pensamiento propio, ma­triz del independentismo y la emancipación. Rodríguez Morey se atrincheró en el conglomerado heterogéneo que constituye el antecedente y origen de nuestro Museo Nacional. Por el archivo y la biblioteca pasaron intelectuales cu­banos con conciencia patriótica. La re­ciente publicación de la Órbita de José Antonio Ramos, a cargo de la investigadora Cira Romero, rin­de homenaje a un singular testimoniante de la república neocolonial que sufrió amarga decepción ante el espectáculo de la república corrupta y dependiente. Lúcido buscador de verdad, escribió ensayos, novelas, obras de teatro. Aferrado siempre a sus reservas morales, sus ideas atravesaron un lento y orgánico proceso de radicalización.

Instalada en el Castillo de la Fuerza, la Biblioteca Nacional se convirtió en el último refugio de una vo­luntad de servicio a la patria. Pocos lectores concurrían al vetusto local. Pe­ro allí se conservaron bienes que revelaron to­da su riqueza después del triunfo de la Revolución. Libros, periódicos, manuscritos, grabados, mapas habían tenido albergue, protección y resguardo en es­pera del momento en que hornadas de investigadores y estudiantes in­vadieron las salas del edificio erigido en la Plaza de la Revolución.

El patrimonio documental de la na­ción desborda las fronteras capitalinas. Las bibliotecas y archivos provinciales conservan tesoros muchas veces subestimados. La codicia de los mercaderes se ha valido de la penuria económica de algunos para extraer del país valiosos documentos. Quienes así actúan, saben lo que están haciendo en términos mercantiles y en detrimento de va­lores fundamentales de la nación. Aun­que permanezcan aparentemente dormidos durante años, algún día, alguien tropezará con ellos. Le ofrecerán la llave para penetrar en un territorio ignorado, pródigo en respuestas y abierto a nuevas interrogantes.

Fuente: http://www.granma.cu/opinion/2016-10-10/dias-de-octubre-10-10-2016-00-10-56

Imagen: http://noticias.eltiempo.es/2015/09/30/octubre-de-2015-que-nos-espera/

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Cuba: Vigilia de los jóvenes por la justicia

Centroamérica/Cuba/Octubre de 2016/Autor: Javier Rodríguez/Fuente: Juventud Rebelde

Estudiantes de diversos centros capitalinos y familiares de las víctimas de aquel acto terrorista se reunieron en el Memorial José Martí de la Plaza de la Revolución

La juventud cubana aportó nuevamente el sí como respuesta en la noche de este jueves, cuando se celebró en el habanero Memorial José Martí la habitual vigilia a las víctimas del repudiable ataque terrorista de Barbados, que hoy celebra su aniversario 40 en medio de un malestar marcado por el dolor de los familiares de las víctimas, del pueblo cubano y por la ausencia de justicia.

Un total de 73 personas perdieron sus vidas en aquella ocasión en el vuelo de la aeronave CU-455 de Cubana de Aviación. Por ello, la vigilia en honor a la tripulación ausente estuvo conformada por numerosos estudiantes de diversos centros educativos de la capital, como la Universidad de La Habana, las escuelas deportivas Cerro Pelado y Giraldo Córdova Cardín, la UCI, la Universidad de Ciencias Médicas, la Cujae, el ISDI y la Universidad del Deporte.

La pionera Thalía Gattorno Espinosa, nieta de uno de los copilotos del vuelo, declaró como oradora del acto que significa una gran responsabilidad estar en esta histórica plaza, la cual durante años ha sido el corazón del rebelde e inclaudicable pueblo cubano, desde donde se perpetúa la memoria histórica de nuestro país y en esta ocasión de los desaparecidos aquel 6 de octubre de 1976.

Heidy Villuendas, presidenta de la Oclae, apuntó que «en el momento actual es una respuesta de los jóvenes recordar y tributar esta efémeride, es un reconocimiento a todas esas víctimas del terrorismo de Estado. Fidel dijo una vez que el dolor no se comparte, se multiplica».

Fuente: http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2016-10-06/vigilia-de-los-jovenes-por-la-justicia/

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¿Qué sentido tiene la bandera de una nación?

Por: Eusebio Leal Spengler

Con profunda pena hemos venido observando que la enseña nacional, la gloriosa bandera de la estrella solitaria que no ha sido jamás mercenaria, está a la venta entre otros productos de la artesanía como si se tratara de una de ellas o de un objeto común.

Ante esto debemos meditar: ¿Qué sentido tiene la bandera de una nación? Asociada al Himno, a los actos cívicos, a la representación de todo un pueblo en conmemoraciones, festividades patrias o a media asta en ceremonias de duelo; protagonista cuando nuestros deportistas alcanzan la gloria olímpica y observan en silencio cómo asciende a lo alto del mástil; cuando se encuentran los jefes de Estado o cuando ondea simbolizando a la patria al lado de otros pabellones. ¡Cuánta sangre y sacrificios, cuántos murieron abrazados a ella, cuántos la soñaron en tierra extraña!

Fue creada en los Estados Unidos por el exgeneral al servicio de España Narciso López, nacido en Venezuela, cuya estrábica carrera política no puede opacar el mérito de haberla imaginado en compañía de Miguel Teurbe Tolón y de su esposa y prima hermana Emilia, quien fue la primera en bordarla, y de su secretario, el novelista cubano Cirilo Villaverde, autor de Ce­cilia Valdés y testigo presencial de los hechos.

Se dice que en 1849 —año previo a la confección de la bandera—, en un día estival, en el cielo de un atardecer de Nueva York, López  vio los colores de la enseña nacional, así como aquel triángulo equilátero, símbolo de la fraternidad masónica. Esos elementos encarnaban los pensamientos más puros de la revolución que recorría el mundo: libertad, igualdad y fraternidad; cinco franjas, y en el centro del triángulo, como un rayo de luz en el cielo que se abría, la estrella marcaba el porvenir de Cuba. Triángulo que debía ser rojo y no azul, aunque desafiara las leyes de la heráldica.

Ostentaba los colores republicanos de Norteamérica inspirados en los de la Revolución Francesa de 1789; colores que hoy son también los de otras naciones del mundo. Al unísono con la enseña de los cubanos surgiría la de Puerto Rico, cuyas aspiraciones independentistas quedaron frustradas hasta hoy.

Enarbolada en años difíciles, cuando aún las supremas aspiraciones de las vanguardias políticas del pueblo cubano no habían alcanzado su plenitud y no pocos se inclinaban porque la estrella solitaria fuese una más en la constelación americana, resultaría necesario recorrer un árido sendero y derramar la sangre de los precursores que se anticiparon al acto magnífico del 10 de octubre de 1868 en La Demajagua o a la solemne celebración de la Asamblea Constituyente de Guáimaro en abril de 1869.

También surgió de esos anhelos libertarios el escudo sostenido en la unión de bastos donde reposa el gorro frigio con idéntica estrella solitaria. No era otro que el tocado que llevaban los cargadores en los barrios periféricos de París y Marsella, la palma real y la isla de Cuba representada entre los peñones del cabo de San Antonio y la península de Yucatán y la llave como símbolo de la libertad prometida y tras ella el sol naciente. A su alrededor hojas de laurel y acanto en ramas símbolos de la gloria combativa y del mérito alcanzado en el campo de batalla.

¡Cuántos cadalsos, cuántas lágrimas, cuántos exilios, cuánta tristeza! para que ahora la estampen en un delantal para la cocina, en una ridícula camiseta y en otras incalificables y vulgares formas.

En nombre de todo ello hago un patriótico y ardoroso llamamiento a nuestros conciudadanos y al menos aquí en el Centro Histórico de La Habana, Patrimonio Mundial, se apeguen las costumbres públicas a las leyes vigentes y no se pisotee ni se ponga precio.

Recordad las emotivas palabras del insigne poeta que al regresar a la patria evoca el valor de la bandera cuando aún podían verse a la entrada del puerto las canteras y la vieja cárcel y el pedazo de pared donde fueron ejecutados los estudiantes de 1871:

“Si deshecha en menudos pedazos

llega a ser mi bandera algún día…

¡nuestros muertos alzando los brazos

la sabrán defender todavía!”

Fuente: http://www.granma.cu/opinion/2016-09-08/que-sentido-tiene-la-bandera-de-una-nacion-08-09-2016-21-09-41

Imagen: http://poderciudadanoradio.com/2015/07/bandera-de-cuba-se-iza-este-lunes-en-u-s-a/

 

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Eusebio Leal: “Nosotros somos hijos de la libertad y de la cultura”

Caribe Insular/Cuba/LA Habana/ Cubainformacion.tv

José Raúl Concepción – Cubadebate.- En este podcast grabado en el estudio de Habana Radio, Cubadebate tuvo el privilegio de contar con la presencia del Dr. Eusebio Leal para tratar un tema tan importante como el uso de los símbolos nacionales. Una cuestión que el Historiador de la Ciudad ha tratado en recientes declaraciones y textos publicados en nuestra página y otros medios de prensa. También, como no podía ser de otra manera cuando se conversa con hombres de su magnitud, abordamos otros tópicos tan polémicos como necesarios.

-¿Qué ha motivado sus recientes reflexiones? Podría profundizar sobre cuáles son sus principales preocupaciones sobre la comercialización de los símbolos nacionales y en general el uso inadecuado de los mismos.

-Eusebio Leal: Si cualquiera de nosotros pasa por una tienda donde venden artículos domésticos, por ejemplo, artículos del hogar, objetos para la limpieza y el aseo, productos para la cocina, una de esas tiendas que tienen de todo, y ve en el medio que también están vendiendo la bandera, es una equiparación que a mí no me resulta grata.

Al triunfo de la Revolución se creó un sistema de tiendas que fue auspiciado por el Partido que se llamó El Cartel Revolucionario y nacieron por la urgencia que tenían las organizaciones políticas y de masas de tener retratos de Martí, de los mártires, la bandera, el himno en partitura. Esas tiendas constituían una respuesta a una necesidad.

Pero hoy no existen y los cubanos y personas admiradoras de Cuba pueden tener la necesidad de adquirir una bandera, la partitura o la grabación del himno nacional.

Cada año de la Revolución se hacía, por los grandes músicos cubanos, un himno. Recuerdo el del Primero de Mayo, el de la milicia, el de los milicianos de artillería, el del tercer y cuarto aniversario y otros como La Internacional.

Dónde puedes conseguir un disco con La Internacional que es un himno bello, creo que es el más subversivo que recorrió la Tierra después de La Marsellesa. Es el himno de los trabajadores que cantamos el Primero de Mayo, pero es imposible obtenerlo en un disco.

Sin embargo, existe una vulgarización de los símbolos nacionales a propósito con una idea absolutamente comercial por parte de personas que tergiversan un poco la necesidad y convierten en comercio lo que no es comerciable.

Lo que más me repugna es ver la bandera cubana como he tomado el ejemplo convertida en un delantal o verla convertida en una ropa interior o en un zapato.

Imitando las malas costumbres de un comercio brutal que entra en el país no solo desde los Estados Unidos, sino desde cualquier otro lugar. Traen de allí múltiples cosas que son de una vulgaridad extraordinaria y creo que no se puede responder a la vulgaridad con otra. Hay que responder con una acertada posición que creo está contenida dentro de una ley vigente. Hasta que esa ley no se modifique, todo lo que se haga con la bandera y los símbolos nacionales es, por su naturaleza, ilegal.

Ahora bien, las leyes son leyes, son pétreas. Su interpretación es acorde con la voluntad o con el espíritu del legislador al redactar el texto. Pero yo he usado con orgullo en la solapa de mi traje un pin con la bandera de Cuba. Técnicamente parecería lo mismo, pero no, es una posición respetuosa. La he usado en Naciones Unidas. La he paseado orgullosamente por las calles de Nueva York y de Washington y quisiera tener aquel pin que en ese momento me lo prestaron porque aquí no era fácil conseguirlo.

Había también un sistema de tiendas del Partido, El distintivo, en el cual podías comprar pines de Playa Girón, de todo. La gente iba, coleccionistas de todas partes del mundo. Era una tienda del Departamento de Orientación Revolucionaria del Comité Central (del PCC).

No estoy en contra del orgullo que siente un deportista cuando levanta su bandera en el pódium. No puedo estar en contra de eso, aunque no esté escrito así en la ley: “los deportistas podrán llevar la bandera en tal lugar”.

Tengo la vieja bandera que era de mi mamá y la coloco en el balcón de mi casa en la fiestas nacionales, nadie nunca se ha opuesto a eso, ni hay por qué oponerse. Ahora, la bandera no se puede usar de cortina de pared, ni se puede usar para cubrir una mesa, no. La bandera tiene su cuidado como lo tiene nuestra propia ropa, cosas que nosotros queremos, Tú no tomas tu camisa con la que te vas a vestir y la tiras en la cocina. Todo tiene un cuidado, la bandera tiene su culto propio y es el símbolo de una nación, le pertenece a todos y a ninguno. Le pertenece a la nación. Nos representa a todos al igual que el escudo que lo llevan las Fuerzas Armadas en su sombrero.

De ninguna manera se puede usar el escudo nacional para otro fin, está en la Sala del Tribunal, está en los lugares donde está el Presidente de la República. Existen estados donde hay una bandera hasta del presidente, cuando está presente en su residencia está la bandera presidencial colocada con el escudo. A veces es la bandera con el escudo como ocurre en algunos países. Por ejemplo en la Federación Rusa, cuando está el Presidente la bandera lleva inserto el escudo.

Entonces , hay un tratamiento especial para ella. Eso es lo que considero. Como intelectual y ser pensante estoy en contra de toda vulgarización . Y siempre adoptaré las políticas que el gobierno asuma en esta dirección.

Para poder cambiar la ley hace falta el voto de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Me consta que se ha trabajado en un proyecto de actualización de la ley que ha sido realizado y consensuado. Sin embargo, se llevó a la Asamblea y habían criterios diversos. Se pensó que lo más conveniente es, como siempre hace la dirección de la Revolución, que se consulte porque hay distintos criterios. En última instancia, los legisladores representamos al pueblo. Como diputado yo represento a la nación, a mis electores y al pueblo. Cuando llegue el tema a la Asamblea será discutido y como ese es el escenario, allí daré mi opinión y mi criterio.

Descargue en PDF (52Kb): Ley No. 42 de los Símbolos Nacionales

-Hay otro tema con respecto al uso de banderas foráneas como la de Estados Unidos y el Reino Unido en prendas de vestir, que se ha convertido en moda…

-Hablemos claro, la bandera americana se la ponen en ese mercado de ropa. A veces aparece uno con un pulóver de la británica u otra. En todas partes del mundo en la universidades hay pulóveres, suéteres que llevan el anagrama del país, llevan un bordado del escudo. También los niños en la escuela, lo he visto en San José, Costa Rica, en escuelas de Cuba, que recuerdan la presencia de Maceo. Llevan un monograma en el hombro con la bandera de Cuba con el rostro de Maceo, yo no puedo objetar eso, es en el espacio escolar.

Cuando me refería a la vulgaridad, que es lo que usted me está preguntando, veo por la calle personas, incluso con un físico desproporcionado o desagradable, que llevan colocado el banderón y yo diría como Martí cuando llega a Nueva York y va a ver bailar a la bailarina española, que era una maravilla, Charito Otero. Cuando llega Martí dice: “han hecho bien en quitar el banderón de la acera; porque si está la bandera, no sé, yo no puedo entrar”. A Martí tanto le imponía ver el banderón colocado afuera de la nación que en ese momento oprimía con sus leyes y sus mecanismos al pueblo de Cuba. El pueblo cubano iba a continuar luchando por su libertad y esgrimiendo su bandera contra esa otra. Su propia bandera había nacido del ingenio y lavada, como dijo Martí, con sangre de otras influencias, con la sangre de múltiples sacrificios.

Entonces, no se puede combatir esa vulgaridad con otra vulgaridad. Yo no inundaría la Cuba de banderas cubanas, la pondría en los lugares oficiales, como en la escuela, que es un orgullo ponerla. Dondequiera que haya una institución pública está la bandera. No tiene por qué estar en un rincón, en un rincón metida para cumplir una consigna. No tiene por qué estar metida, como la he visto yo, en el vestíbulo de una cocina de un restaurant, porque se pide que haya un rincón patriótico ¿cómo que un rincón? La patria no ocupa un rincón. Tiene que estar en el centro. No estoy de acuerdo con el rincón ni con el bustico de yeso, ni nada de eso. Creo que hay que elevar el espíritu hacia otras cosas. No estoy en contra de que se coloque, cómo no se va a poder colocar la bandera.

Los mismos que llevan eso (banderas extranjeras en la ropa o en accesorios) a veces no tienen en su cabeza un compromiso real. Es un desconocimiento, una frivolidad, una superficialidad, una falta de cultura. No quiero ofender a nadie porque no me es lícito ofender a nadie.

Por lo menos aprendí de Fidel Castro, de nuestro líder Fidel, que no se puede combatir con epíteto ni con grosería. Jamás he escuchado a Fidel decir una palabrota en público, ni en ningún lugar, mas repele eso, le molesta, le mortifica la vulgaridad.

Te repito, no ofendo a nadie, esas personas a veces no tienen ni conciencia de lo que está pasando. Ves un bici-taxi con una bandera americana como si fuera una avanzada de lo que supuestamente vendría. No han venido, no porque no han querido, sino porque no han podido, porque un pueblo entero sí con conciencia ha estado armado hasta los dientes para defender cada palmo del suelo de Cuba, detrás de su bandera.

No creo que colocando símbolos externos, popularizándolos, se visualice compromiso. Cuando Fidel encabezó la gran batalla, la Batalla de Ideas, explicó ese cambio por completo del diseño de los actos públicos: no se aplaudía se llevaba la bandera cubana. Y recuerdo que explicaba que después todo el mundo se llevara esa banderita como recuerdo.

Yo tengo la bandera que llevó él en un memorable Primero de Mayo, cuando terminó le tomé la bandera de la mano con gentileza. La banderita con el palo, tomé esa banderita y la conservé. La tuvo él en sus manos.

Recuerdo las palabras de Máximo Gómez en la batalla de Palo Seco, viendo lo que se armó allí decía: “eso de cargar a la desbandada y triunfar es un privilegio exclusivo de los cubanos”. Pero a la desbandada se pudo ganar en Palo Seco, pero no se puede ganar hoy.

Hay que saber usar los medios sofisticados que existen. El tiempo de la vida es muy breve, el tiempo de crear pensamiento es muy breve. Cuando pones en el televisor una novela anodina y vulgar le estás robando una parte de su tiempo a los que la están viendo y los estás formando en groserías, superficialidades, en un retrato equívoco y marginal del pueblo cubano. Hay que buscar siempre la vanguardia. Siempre hay vanguardias en la sociedad y nosotros tenemos que estar afiliados permanentemente a las vanguardias, que son, como decía Lenin, selectas y escogidas, las que hacen las revoluciones abriéndole el paso a los pueblos. En cuestiones de patria cuando se es conservador, es en lo único que se es más revolucionario.

-Usted ha hecho referencia a un tema sobre el que muchos lectores han escrito comentarios en Cubadebate, que es la posibilidad de obtener un broche o una bandera. Pero muchos se quejan de que es prácticamente imposible conseguir algo así. Incluso cuando se desea llevar los símbolos patrios con honor, con respeto. ¿Qué cree usted que se podría hacer para cambiar esta situación?

Bueno hay que tomar la idea inicial de la Revolución y crear esa posibilidad. Cuántos mártires tiene la Revolución y qué dificultad hay para hallar un retrato para el Comité de Base, para colocarlo en el Comité de Defensa, para ponerlo en tu casa si fuiste amigo de ese compañero. Existe una dificultad enorme. Eso no se puede vender en una tienda donde se vende el aceite y el jabón para bañarse.

Se debe tener imaginación y crear un pequeño sistema de tiendas donde esté lo que vienen a buscar de todas partes, como un pin bonito y bello y no una torpeza estética. Donde conseguir esa bandera que no cueste en divisa porque todo el mundo no puede disponer para comprarla. Son temas que tienen que tener una respuesta para que todo el mundo pueda comprar su bandera y tenerla ¿Cómo no se va a poder poner en el balcón de la casa, bien puesta? Y se explica cómo se hace. Otra cosa, al lado de la bandera nacional no puedes colocar cualquier bandera. Tiene que ser la bandera de otro estado soberano.

– Estamos viviendo en un contexto histórico trascendental por el restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos. Incrementará la influencia de EE.UU. en la Isla en la medida que aumente la llegada de ciudadanos de ese país y es inevitable la intromisión, quizás invasión, simbólico-cultural en estos tiempos que son también de globalización. Por supuesto, el uso de los símbolos nacionales es una manera de defender nuestra identidad, nuestra cultura. Quisiera escuchar una reflexión de usted sobre el tema que estamos tratando pero vinculado al contexto que le menciono.

– Ahí está la pregunta shakesperiana de “ser o no ser, to be or not to be”. El aislamiento o la relación; la subversión o la relación. Escuchaste el discurso del General de Ejército en la Cumbre de los No Alineados, siguen las prácticas subversivas y el intento por demoler el sistema internacional y político, ya todo eso está escrito.

Mi predecesor, Emilio Roig de Leuchsenring, escribió un arsenal de ideas para fundamentar la proyección antimperialista de nuestra historia. Cuanto hice hasta hoy y haré es para eso. Donde primero hay que estar formado es dentro, porque nadie da lo que no tiene. Se debe tener una formación para poder tener un antídoto. Tienes que vivir, tienes que tomar el agua hervida para no coger parásito, y lo haces normalmente, tienes que lavarte las manos por razones higiénicas a cada momento, y más cuando los cubanos tenemos esta costumbre de estar dando la mano cada momento. Entonces, ¿qué quiere decir esto? Que los antídotos están en la conciencia de los individuos, vamos a formar a la gente con el estilo y la simpatía propia de los cubanos. Esta batalla es una batalla que se da en el campo de la cultura.

En Estados Unidos hay un culto a la bandera. Llegas a sus ciudades y observas las banderas puestas en lugares que impresionan. No ves a la gente por la calle con el pantalón, de eso nada, solamente ves payasadas en las convenciones de los partidos, pero en la vida cotidiana no. En las casas donde hay veteranos que han luchado está colocada en la puerta el asta de una bandera, y en las tumbas de los que han luchado también.

Vamos a hacer un examen de conciencia y preguntar por qué en el cementerio de La Habana no está la bandera en la tumba de Máximo Gómez, y por qué en la tumba de Emilia Teurbe Tolón, que hizo la bandera cubana, tampoco. Eso es un fenómeno propio de una gran ciudad que es La Habana, vas a Santiago y no es así. En Santa Ifigenia se puede observar la imagen extraordinaria de respeto que reina allí en las tumbas de los muertos, después que tú ves la bandera cubana cubriendo el túmulo de Martí, y la ves al lado de la tumba de Céspedes y de Frank País, tú no concibes ver la bandera cubana en un pantalón, ni en un delantal. No puede ser, esa es la cuestión. Hay que tener una armazón moral y cultural.

Esta batalla es de uno a uno, si tenemos relación y estamos clamando porque vengan, somos 11 millones de habitantes, con tendencia a envejecer, debemos estar muy preocupados por la formación de nuestra juventud, su desarrollo, su capacidad.

Tenemos que preguntar por qué tantos jóvenes emigran y tratar de darle a estas cuestiones una explicación científica, económica y moral.

Tenemos que explicarnos eso, porque van a llegar miles de turistas y estamos pidiendo que Obama levante las medidas para que vengan más, para que la batalla se generalice, esto es un pacto entre la Revolución y su pueblo. El pueblo es la Revolución y su pacto es defenderla. Pero si yo me reúno con usted, y después de eso tengo que hacer un informe escrito a mi superior diciendo lo que yo le dije, lo que él me dijo y lo que le respondí, estamos perdidos. Nos hace falta todas las secretarias, todos los burócratas y todos los policías del mundo para sacar un informe final.

Aquí hay que tener un uso responsable de la libertad, nosotros somos hijos de la libertad y como somos hijos de la libertad tenemos que ser hijos también de la cultura y de la capacidad para defenderla. Si damos esas respuestas superficiales estamos perdidos.

Lo que tenemos que preguntarnos es si las organizaciones responden a eso. No me digas que la organización nació para la eternidad, porque yo soy historiador, no me digas que la organización representa a toda la juventud cubana, dime que representa a una vanguardia de la juventud y que va a conquistar a la juventud. Voy a conquistarla en la universidad, en la escuela, en la calle, y ese espíritu de conquista, de captación, tiene que ser juvenil, moderno.

Me alegré mucho cuando estaba muy enfermo y fui al evento en la Asociación Hermanos Saíz. Salí admirado porque veo los ojos de los jóvenes ávidos de cultura, de conocimiento, de confrontación, de saber, de esperanza. Vi en los jóvenes de la brigada un justo relevo generacional de la vanguardia intelectual, o mejor dicho, de lo que aspiramos que sea una vanguardia intelectual, porque yo no quiero intelectuales que estén hablando continuamente de dinero y de problemas y de casa en la playa. Quiero intelectuales como los que he conocido en estos años de lucha, como Alfredo (Guevara), como la doctora (Graziella) Pogolotti, como Roberto (Fernández Retamar), como los que vi en el gran pugilato de las ideas antes de la Revolución y después de la Revolución.

El espíritu de los jóvenes de la brigada es el espíritu de los hermanos Saíz. Sería bueno que se conozcan un poco más a los hermanos Saíz. Si se leyera más, si se tuvieran sus textos a la mano para leerlos, enseñarlos en la escuela, otro gallo cantaría. Porque qué brillantes fueron, qué grandes fueron, en un pequeño pueblo pinareño ¡Qué orgullo da cuando uno ve dónde nacieron y cómo se criaron!

Conocí a su padre, el doctor Saíz, me pareció una persona tremenda, era un educador. Ahí te das cuenta: nacieron de una familia de una gran educación en un pequeño pueblo. Salieron de donde mismo salió Rafael Morales y González, Moralito. Por citar a los que más cerca he tenido y a los ejemplos que más me han conmovido.

Pasé hoy por el monumento de los estudiantes del 71. Yo me llamo el custodio de los santos lugares. Martí dijo que ese monumento se convirtió un día para Cuba en un manantial de sangre. Pasé y estaba la reja caída, faltaba la bandera. Estoy loco por salir de aquí, para ir para allá, colocar la bandera que ellos se merecen, colocar la verja y poner flores antes del 27 de noviembre, que hay que colocarlas de vez en cuando para que ese gesto extraordinario no sea olvidado.

Ahí está todo, el sentimiento patriótico que es como una perla que uno tiene en el alma, se deposita en el alma por los padres, el maestro y la sociedad.

-Usted ha hecho referencia un tema importante que es la juventud, acusada muchas veces de estar perdida…

Eso es un criterio reaccionario, absolutamente reaccionario. Cada edad estuvo precedida por otra, los jóvenes se deben a su tiempo. Cuando era niño pensaba como niño, cuando hombre pensé como hombre. No le puedes pedir a los jóvenes de hoy que piensen como los del 52. Las circunstancias son diferentes, su mundo es distinto y sus armas de lucha son diferentes. Sus sacrificios tiene otro marco.

Hoy se enorgullecería la gran generación de un grupo de personas ilustradas que no sabían que estaban haciendo una revolución intelectual y creando una sociedad elitista en La Habana que se llamaba el Liceo y la Sociedad Pro Arte Musical, ¿a quién formaron ahí?, a Argeliers León, a Marta Arjona, a María Teresa Linares, Alicia Alonso. Como todavía oyes a los cubanos hablar de los grandes conciertos que se dieron en el teatro Amadeo Roldán, cómo se financiaba aquello, cómo se logró. Hicieron una labor extraordinaria en aquel momento y se formó una vanguardia cultural importante.

Alicia Alonso celebraba el otro día, y no pude ir por cierto, el evento del acto que hizo la FEU en su momento para desagraviar al ballet agredido por las medidas incultas de la tiranía y ¿dónde se hizo? Frente a la escalinata de la Facultad, donde están los grandes laureles. Allí fue aquello. Recuerdo el teatro universitario que era una maravilla y los estudiantes con sus clubs como Mella, batiéndose en su propio estadio. Ahí tienen un ejemplo de cultura, de belleza, de hombría, de carácter.

Personas como Julio Antonio trascienden el tiempo, son eternamente jóvenes. Solamente esas personas tienen el don de la juventud porque trascendieron la vida. No me imagino al Che con ochenta años, tampoco a Camilo. Se quedaron para siempre jóvenes, porque trascendieron la vida con una obra.

Entonces no creo que la juventud esté perdida, la juventud tiene que ser apostólica, tiene que ser la sal, la levadura del pan. Se dice ¿qué sería el pan sin levadura?, no crece. ¿Qué sería sin sal? No tiene sabor. Entonces tenemos que ser la sal y la levadura en la sociedad. Ese es el papel de los jóvenes, siempre rebeldes. Se transforman en un determinado momento. Como la adolescencia, que se dice que es así porque adolecen de algo importantísimo, que se llama la experiencia de la vida, pero todo el mundo tiene que equivocarse con su propia cabeza. No puedo estarle eternamente diciendo tú estás equivocado. Fíjate que en la farmacia hay cosas que tienen ya puesta una calavera y dos tibias. ¿Tú quieres probarlo? Ya otros lo probaron. No obstante, vive tu experiencia. Vive, pasa la fiebre, y después, escoge tu camino.

Otro tema relacionado con los símbolos nacionales es el uso de los espacios públicos, que obviamente no son símbolos patrios, pero sí representan también nuestra cultura, nuestra historia…Hubo diversos criterios sobre la filmación de la saga Rápido y Furioso ¿Qué usted cree acerca de esto?

Aquí se han hecho películas financiadas por otros países y con actores cubanos. Se han filmado cintas que abordan cuestiones de nuestra realidad, y algunas son crueles, tan duras con la realidad de Cuba. Yo me pregunto ¿era más peligroso y más pernicioso que tomaran La Habana como un escenario para filmar una película internacional, lo cual ni me va ni me viene, o que una película hecha por los que formé y crié para honrarme, para enardecerme, aparezca de pronto criticando y ridiculizando lo que hice? Cuando luché por la libertad de África o cuando di de comer a otros en el mundo. También se cometen graves errores pero al mismo tiempo se hacen cosas maravillosas y siempre hay que buscar en el discurso un equilibrio.

La película Suite Habana (2003) tuvo muchos críticos. Yo felicité a Fernando (Pérez) porque mi interpretación fue otra. Mi interpretación fue que en medio de esa pobreza real que existe en Cuba, que está aquí en la Habana, en Centro Habana, Habana Vieja, Cerro, Diez de Octubre…, y que hay que verla, porque hay que ver lo que es sentirse prisionero de un cuarto apuntalado, en un lugar donde no hay agua, en un sitio donde se vive en una promiscuidad, pero en la película en medio de todo eso está el elogio a la dignidad humana. El que va a bailar a pesar de que le falta el encaje, el que va a estudiar música, el padre que con una luz mortecina le da de comer a un niño. Es el elogio a la dignidad humana. A mí no me ofende eso. Me ofende lo otro en la azotea de una casa. No pude continuar viendo la película, me llenó de tristeza. En lo otro estoy de acuerdo contigo.

Suite Habana se asemeja a lo que vivimos en otra cinta preciosa: Conducta. Hay quien no quiere verla porque no quiere aceptar la critica que la película conlleva, la marginalidad que muestra, pero ¡qué clase de lección de formación la de esa película!

Ahora bien, es lícito que las personas tengan criterio. Yo no tengo porque estar de acuerdo con todo ni aquí ni en ningún lado. Hay cosas con las que uno no está de acuerdo y tiene el derecho. Tampoco nos podemos convertir en un grupo conservador. Hay que luchar, hay que salir, hay que ver el mundo, no se puede vivir en una campana de cristal.

Siempre he pensado, la política es que los turistas no vengan a la Habana, que vayan a los cayos, eso fue un discurso de un momento pero se sabía que la bloqueada Cuba tenía una capital que era el símbolo de la resistencia del pueblo cubano, que no es esa ciudad reaccionaria que no produce maestros que no da policías. Esta es la ciudad de la milicia gloriosa, es la ciudad de los cortadores de cañas, de los alfabetizadores, es la ciudad de la Declaración de La Habana, la de la Plaza de Revolución el día de la muerte de Che y rodilla en tierra, la ciudad de la Operación Tributo.

Si nosotros hasta ahora en 54 años no hemos sembrado y no tenemos esperanza que el árbol de fruto, estamos perdidos. Hay que tener confianza en lo que hemos hecho. No podemos vivir pensando que hay que salir con un machete todos los días a arrancar cabezas. Sinceramente no lo creo.

Si vuelvo a nacer quiero ser cubano y si vuelvo a nacer quiero hacerlo en el tiempo que me tocó vivir y ser discípulo de Fidel. Pero no soy su alumno, soy su discípulo. Fidel fue mi maestro, fue el que me llevó al seno del Partido Comunista siendo yo cristiano devoto; porque Fidel tuvo una visión amplia del mundo con todos de verdad. Se adelantó a su tiempo, por eso yo soy fidelista, porque creo en su visión amplia, en su sentido de participación. Los que piensan lo contario no lo conocen… ni tampoco a Raúl.

He tenido la suerte como persona, como compañero, como militante, como hombre del pueblo y como trabajador, de servir a los dos grandes dirigentes de la Revolución. Excepto al Che y a Camilo los conocí a todos. Fundamentalmente a las mujeres de la Revolución. Cada una con su carácter, con su perfil, cada una en la profundidad de sus ideas. Conocí a Celia, a quien lloré como a una madre, a Haydée que me salvó en momentos difíciles. Tan lúcida, tan iluminada. Era una criatura extraña. A Melba. A Vilma.

Y a todos esos grandes jóvenes. No olvidemos que Fidel tenía 33 años cuando llega al triunfo de la Revolución, la misma edad que tenía Maceo en Baraguá. Entonces quién me va a hablar a mí de que los jóvenes no pueden, de que nunca están preparados. Cintio mientras se hizo más viejo fue más lúcido, más radicalmente revolucionario. Y hay algunos que envejecen desde que están en la cuna. Hay viejos mentales, que no se quitarán el mameluco hasta el final de su vida. Y hay jóvenes que lo serán hasta la muerte.

Imagen tomada de: http://gdb.martinoticias.org/AA1DCB34-5B9F-4A1C-A9B3-15913C408DB3_cx0_cy8_cw0_w987_r1_s_r1.jpg

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Cuba, prendida del alma

Por: Eusebio Leal

“Cuánta vida preciosa,

cuántas generaciones;

qué juventud, deseosa

como tú, se perdió.”

Pablo Milanés

Dedicado a la Dra. Graziella Pogolotti

La educación cívica es la piedra fundamental sobre la cual ha de edificarse el sentimiento nacional si bien este es para nosotros lo que definió el Apóstol José Martí en palabras inolvidables como “Patria es humanidad”. Estuvo presente como firme declaración de principios en el manifiesto de Carlos Manuel de Céspedes leído ante los alzados el 10 de octubre de 1868 en su ingenio Damajagua: “Cuba aspira a ser una nación grande y civilizada, para tender un brazo amigo y un corazón fraternal a todos los demás pueblos.”

Hemos sido testigos excepcionales de cómo esta apasionante exhortación se ha cumplido dondequiera que un maestro cubano enseñe sentimientos y letras; en cualquier latitud del mundo en que un médico nuestro salve una vida en peligro o ayude a dar a luz un niño lo cual ha de ser siempre un acontecimiento esperanzador; dondequiera que un soldado de la patria haya contribuido a consolidar una independencia sin reclamar a cambio ni un grano de arena.

Recuerdo cómo aprendimos a cantar el himno en los actos escolares, cómo observábamos con candorosa devoción el paso de la bandera de la estrella solitaria para ser colocada junto al busto de Martí y el orgullo de recibir como premio a la aplicación, a la puntualidad y la consagración a los deberes, el más bello de todos los diplomas: el beso de la Patria.

No muy tarde comprendimos que el país era un territorio singularmente bello con árboles y criaturas diferentes a las que existían en otros parajes. Las islas del archipiélago que habitamos las fuimos reconociendo en las lecciones de Geografía, y en las de Historia nos fue poseyendo la noción de Patria al escuchar los apasionados versos de José María Heredia, quien como le sucedió a José Martí “…acaso despertó en mi alma, como en la de los cubanos todos, la pasión inextinguible por la libertad…”. Y de la Literatura se nos prendió en el alma ese doloroso sentimiento de Gertrudis Gómez de Avellaneda al partir de su tierra natal:

¡Hermosa Cuba! tu brillante cielo,

la noche cubre con su opaco velo

como cubre el dolor mi triste frente(…)

¡Adiós, patria feliz!, ¡Edén querido!

Doquier que el hado en su furor me impela

tu dulce nombre halagará mi oído(…)

La nación fue el anhelo de nuestros antepasados cuando éramos un apéndice colonial de España y soñaban febriles legisladores criollos con una República fundada sobre los cimientos de un estado de derecho que José Martí concibió “con todos y para el bien de todos”. Y ese concepto de totalidad no es mecánicamente abarcador, más bien percibe su esencia como un concentrado de valores de los que se alcanza, a lo largo de la vida, conciencia plena.

En medio de una nebulosa de aspiraciones, de reveses y fracasadas expectativas se elaboraron los planes para que los cubanos encontraran su propio camino en el seno de identidades disímiles, quiere decir, insertarnos en la América unida desde la diversidad, tal y como la idearon los precursores.

Al crear el himno nacional para los que debían transformarse de conspiradores en libertadores, Pedro Figueredo tomó los acordes de La Marsellesa e introdujo en sus magníficos registros los destellos de la melodía que en días de inolvidable gloria se convertiría en el Himno Nacional de Cuba. Al escucharlo el ejército mambí detenía los ímpetus de la marcha y ganaban inspiración para la carga temeraria frente a un adversario tenaz y valeroso.

De ese debate nacería la legitimidad de nuestro ser nacional. Sólo a las Fuerzas Armadas les estuvo y está permitido saludar al himno con la cabeza cubierta porque en sus distintivos y atributos está bordado el Escudo de Armas de la República.

Al interpretarse La Bayamesa nos ponemos de pie. Se interrumpe el paso en cualquier circunstancia cuando sus acordes colman el espacio y adquiere la mayor dimensión en el instante de saludar al alba o al poniente del sol, el acto de izar o arrear la bandera.

He aquí los valores. Esta es la piedra fundamental a la que me refería. Sobre arena movediza lo que construyamos se derrumbará. El culto ha de ser perpetuo y si al final del largo camino se tambalea o vacila la convicción, sobre lo alto de un reducto los manes de tantas víctimas inmoladas levantarán sobre el paisaje incomparable de Cuba, nuestra bandera.

Fuente: http://www.cubadebate.cu/opinion/2016/09/13/cuba-prendida-del-alma/#.V9fdwRJGT_s

Fuente de la imagen: www.cuba.cu

 

 

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Cultivar la memoria histórica es más necesario que antes, pero debemos hacerlo bien

Por: Nestor del Prado

Insisto en que los recursos minerales pueden quedar guardados bajo tierra por muchos años para decidir el mejor momento de su extracción, en cambio la memoria histórica si no se cultiva se pierde. Una nación sin memoria histórica es una nación perdida. Y no es que el pasado sea factor decisorio para construir el futuro, pero sí muy importante para tal objetivo. Hay muchas maneras de enseñar la historia y muchas más todavía de aprenderla. El libro de texto es la manera clásica o más extendida, no hay porqué desecharlo, pero considero que es muy importante complementarlo con otros recursos tales como: la película, la novela, el testimonio, la anécdota, etc. Claro que en estos tiempos un buen libro de texto en soporte electrónico podría contener todos o partes de los recursos complementarios. La enseñanza de la historia siempre tiene una cuota de intencionalidad política; en algunos casos es notablemente tendenciosa y parcial, tanto en las posiciones contrapuestas sin matiz alguno, como en la ausencia de coloración de las personalidades que se ganaron un lugar destacado en la historia. O lo pintamos totalmente buenos o totalmente malos.

Mi formación universitaria es de la ciencia matemática, en particular en análisis numérico y computación; luego la vida profesional me condujo a la ciencia de la educación, a la ciencia de la dirección y de las tecnologías de la información. Un excelente profesor de Historia en el preuniversitario me motivó a interesarme por su estudio, posteriormente el destino quiso que fuese dirigente estudiantil universitario, lo que propició que dicho interés aumentara.

A continuación abordaré algunas aristas polémicas sobre esta temática.

Comienzo por la necesidad de indagar en la historia contando con los hechos protagonizados por todos y no por una parte; con los testimonios de los vencedores y de los derrotados, de los preclaros y de los supuestamente confundidos. Esto se hace más difícil cuando los protagonistas están vivos, pero indudablemente habrá más oportunidad de llegar a la verdad histórica. Cuando los protagonistas no están vivos, entonces hay que acudir a documentos creíbles, con el riesgo de que los historiadores se abroguen el derecho de darle continuidad al pensamiento de los muertos. Casi siempre la historia la hacen los que ya no están y la escriben los que no estuvieron.

Mientras los protagonistas estén vivos, es necesario crear un clima de libertad de expresión, una cultura del debate, para desarrollar un debate culto.

Un aspecto extremadamente polémico es la participación o exclusión en el debate de los hechos históricos, de los que podíamos calificar de traidores, disidentes, oportunistas, de los equivocados, de los arrepentidos, de los resentidos, y otros calificativos de mayor o menor pegada. Puede suceder que algunos no quieran debatir, es su decisión y debe respetarse, pero qué hacer con los que sí quieran hacerlo. Para mí resulto una lección de vida, los eventos científicos que se han realizado sobre la invasión mercenaria por Girón, con la participación de importantes figuras del gobierno de los EEUUAA y de jefes de brigadas invasoras. Hubo testimonios de un enorme valor para el esclarecimiento de aquel devenir histórico de 1961.

La segunda arista de gran relevancia es la de escribir la historia de procesos relevantes, en los que resulta indispensable la consulta a documentos clasificados como secretos o limitados.

¿Quién escribirá la historia de la evolución económica de la Revolución? (1959-2015)

Para escribir segmentos notables de esta historia, se hará necesario desclasificar documentos de estado y de gobierno. Solo así los historiadores y los economistas podrán escribir con veracidad esa parte de la historia.

Una tercera arista polémica es la referida a los testimonios y anécdotas de protagonistas de edad avanzada, o no tanto pero con ciertos atisbos de problemas de memoria, sin que llegue a ser un enfermo de Alzhéimer; o inclusive se trate del portador de un cerebro sano.

Un artículo publicado en el 2013 en la BBC, titulado “La mente, una fábrica de recuerdos falsos”, por Melissa Hogenboom, plantea que la memoria humana se adapta y se moldea para ajustarse al mundo, y para ello es capaz de crear falsos recuerdos. Todos creamos recuerdos imaginados.

Los neurocientíficos dicen que muchos de nuestros recuerdos cotidianos están falsamente reconstruidos porque nuestra visión del mundo cambia constantemente.

“Nuestros sistemas preceptivos no pueden notar absolutamente todo de nuestro entorno. Recibimos información a través de todos nuestros sentidos pero hay huecos. Así que cuando recordamos un evento, lo que hace nuestra memoria es rellenar esos huecos con lo que sabemos sobre el mundo”.

Por tanto los testimonios y anécdotas de protagonistas de hechos históricos remotos, hay que tratarlos con suficiente rigor científico.

Teniendo en cuenta que un grupo de antiguos dirigentes de la UJC (entre 60 y 77 años de edad) hemos estado intentando reconstruir una parte de la memoria histórica, me propuse pensar en un algoritmo que minimizara la aparición y aceptación por el grupo de los llamados “falsos recuerdos”. Realmente tenía aplazada la tarea, pero mi participación en un Taller Académico convocado por el Instituto Cubano de Investigaciones Culturales ICIC Juan Marinello, la catalizó positivamente.

Propongo un sencillo sistema para evaluar la calidad de los testimonios.

Comienzo por decir que el término calidad abarca los siguientes atributos:

    Correspondencia con el hecho o proceso histórico

    Datos y juicios de valor que aporta

    Amplitud y profundidad del testimonio

    Veracidad, es decir ausencia de falsos recuerdos

    Evidencia documental

    Reafirmación o confirmación de otros protagonistas

    Utilidad para el esclarecimiento de los hechos

De estos atributos derivamos 10 variables para conformar el modelo de evaluación. Pueden ser más o menos de 10 variables, la herramienta informática se encargará de la estandarización.

A cada variable se le puede dar un mayor peso específico mediante el sistema de ponderación. Propongo que la ponderación sea de 1 de 2 o de 3.

La ponderación debe colegiarse entre los investigadores y participantes.

Una vez aceptada la ponderación para cada variable, se pasa a otorgarle un valor entre 0 y 10. Cero para descalificarla y diez para otorgarle la mayor confianza o respaldo. Empleo el sistema endecadario, para una posible utilización de la llamada matemática borrosa o Fuzzy.

No          Variables

  1. Confirmación de participación
  2. Correspondencia con el hecho
  3. Amplitud y profundidad
  4. Coherencia
  5. Evidencia documental
  6. Respaldo de otros protagonistas
  7. Exposición pública con otros protagonistas o participantes
  8. Respaldo de historiadores especializados
  9. Fiabilidad memorística
  10. Pertinencia y utilidad del testimonio

Suponemos que el testimoniante no padece de demencia senil ni de otra dolencia mental que lo haga no elegible para testimoniar.

Tengo una herramienta informática que posibilita realizar los cálculos automáticamente.

Se podrían cambiar las variables a criterio de la institución que la aplique.

Como regla utilizo la siguiente tabla para calificar el resultado, pero también podría ser modificada por la institución o grupo científico responsable.

Puntuación en %             Calificación         Observaciones

Más de 95           Excelente

Entre 90 y 94      Bien

Entre 85 y 89      Aceptable

Entre 80 y 84      Dudosa

Menos de 80     No aceptable

También se podría aplicar la regla que menos de un valor prefijado en alguna variable, implique directamente la calificación de No aceptable.

Hasta aquí una versión resumida del sistema que propongo.

Espero que los foristas interesados en tan importante temática colaboren en la mejora de lo planteado en este artículo.

Fuente: http://www.cubadebate.cu/opinion/2016/09/09/cultivar-la-memoria-historica-es-mas-necesario-que-antes-pero-debemos-hacerlo-bien/#.V9feNRJGT_s

Fuente de la imagen: http://sobrehistoria.com/las-fuentes-historicas-materia-prima-de-la-historia/

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