Page 3 of 5
1 2 3 4 5

Ser músico y enamorarse de la pedagogía: entrevistamos al actor que dará vida a “Wena Profe”

Chile / Autor: Lorena Tasca / Fuente: Elige Educar

Bajo el título de “Wena Profe” Televisión Nacional de Chile prepara una nueva teleserie, que tiene como protagonista a un músico que termina enamorándose de la pedagogía. Conversamos con el actor chileno Marcelo Alonso para conocer cómo prepara el personaje y cuáles son sus impresiones sobre el rol docente.  

“Wena Profe”, la teleserie que sucederá a “La Colombiana” en la franja de las 20:00 horas del canal Televisión Nacional de Chile (TVN), tiene como eje central la educación escolar. Uno de los personajes más importantes es el que interpreta el actor chileno Marcelo Alonso, quien caracteriza a Javier Meza, un músico que con el paso del tiempo se enamora de la docencia.

Dentro del establecimiento, llamado Bristol School, Meza deberá enfrentar diversos obstáculos al querer crear una banda de rock con los alumnos -al mejor estilo de Jack Black en “Escuela de rock”. Además de enfrentarse a los retos propios de la pedagogía y los conflictos que tendrá con la directora del colegio -interpretada por Mane Swett-, una mujer se resiste a las innovaciones pedagógicas. “Todo en tono de comedia”, advierte Alonso.

— ¿Cómo preparó el personaje? ¿Tuvo que investigar o hacerle seguimiento a algún profesor?

— Sabes que más que seguir a un profesor en particular, me acordé de todos los profesores que tuve, me acordé también de mi papá y mi mamá que son profesores. La educación es algo súper cercano a mi familia. Por eso entiendo muy bien lo difícil que es, todo lo rico que uno aprende, toda la frustración que llega, sé cuánto ganan los profesores, todo.

— ¿De qué daban clases tus padres?

— Mi mamá era profesora de artes plásticas y mi papá fue profesor de contabilidad en muchas universidades. Ambos están jubilados ahora.

— Al saber que conoce tan de cerca la docencia, ¿cuál su opinión sobre la profesión y qué valor le das a la misma?

— Mi opinión es la mejor de parte de las personas que hacen el oficio. Pero siento que el lugar que ocupa en el país está pobre, muy poco considerados, se les paga tan poco y ocupa un lugar tan poco importante en el país, es lo que encuentro. Yo soy de los que opina que los profesores deberían ganar muy bien para que pudiesen tener una muy buena calidad de vida, para que pudiesen trabajar menos, para que pudiesen tener acceso a todo lo que está pasando, para que sus familias estuvieran contentas. Encuentro que es un trabajo muy importante para una sociedad, fundamental. El lugar que ocupan los profesores para los japoneses es algo súper importante, súper potente y en nuestro país es súper malo.

— Al tener esta experiencia de interpretar a un músico que pasa a ser profesor, ¿cuál crees que ese el gran aporte que le da la música a la educación?

— Más allá de la música, siento que el arte aporta. Yo soy actor y entonces tengo mucha relación con eso y bueno, da creatividad. Que es una creatividad que viene a partir de ti y desde ahí se generan preguntas, y de ahí la posibilidad de generar tus propias respuestas. De hecho, yo no sé si lo que necesita hoy día nuestra sociedad es más instrucción, porque lo que yo creo que lo que necesita es más niños creativos.

— ¿Cómo cree que los docentes se verán reflejados en “Wena profe”?

— Yo pienso que en muchas cosas, pues imagínate. En el tener que hacer clases frente a los cabros, que los cabros escuchen, que unos no pescan, que está el profesor de física, que está la directora, que hay que tener una educación súper formal, pero también se dan cuenta de la importancia de que sean súper creativos. También se van a mostrar todos los problemas de los colegios y se reflejarán ahí los profesores y los alumnos respecto a la problemática de la duración. Ahora, insisto, esto es en un formato de teleserie de las 8:00 de la noche, que es una comedia romántica, no es “El reemplazante”, porque ahí la problemática era mucho más potente.

— ¿Y qué mensaje le daría usted a los jóvenes que tienen entre sus opciones profesionales la docencia?

— Más que nada que sí… Es que sabes que a mi me da tanta rabia el asunto de las pocas políticas estatales, que dan ganas de que nadie fuera profesor para mostrar de alguna forma lo importante que es la profesión. Pienso que a la gente que quiere ser profesor, yo le diría que trate de encarar desde el comienzo de su trabajo las reformas necesarias que hay que hacer en el lugar que ocupa la profesión dentro del Estado, dentro del país, como prioridad dentro de su trabajo digamos. Confío en las nuevas generaciones, en que desde ya empiecen a preocuparse en modificar la situación.

La visión de los docentes

Lilian Sepúlveda (32) y Miguel Roble (30) son dos profesores de música que durante sus años de experiencia han impartido clases desde preescolar hasta 8vo básico. Roble, quien ya suma siete años como docente y actualmente trabaja en el colegio Cree de Cerro Navia, y Sepúlveda, que está desde 2013 en el Puelmapu de Peñalolén, consideran que la idea de TVN es positiva, porque podría mostrar cómo la pedagogía cambia las formas de ver el mundo de un músico.

“Hay muchos músicos que descubren tarde esta veta más social en la educación y que requiere meterse en un mundo más social y no individualista, es todo un mundo el que hay por descubrir en la pedagogía”, expresa Roble.

En tanto, Sepúlveda espera que “Wena profe” muestre la transformación que se puede producir en el personaje al “descubrir el valor que tiene compartir tus conocimientos con otros, ese es un ejercicio muy valioso”.También esperan que con la llegada de esta nueva teleserie la música como cátedra sea tomada en cuenta.

“A mi me pasó que nunca tuve un profesor de música, ni en preescolar ni en básica. Sólo en media, ahí tuve una profesora que me llevó más a esto de la música y ella fue la que descubrió mis habilidades, sin ser profesora de música, era de historia. Por eso, yo muchas veces me pregunto cuáles serían mis habilidades si hubiera contado con profesores especialistas en música”, dice Sepúlveda.

Para Roble, la música cobra vital importancia en la formación de nuestros estudiantes dado su aporte al desarrollo de habilidades cognitivas y sociales.

“La música es importante porque ayuda a los niños a desarrollar muchas habilidades cognitivas. Les ayuda con las habilidades sociales, con el conocerse, con la coordinación, hasta con las matemáticas, porque la música tiene mucho que ver con las matemáticas. Es una actividad cerebral distinta y muy valiosa, que debería tomarse más en cuenta”

Con “Wena profe” se espera eso, que el valor del ejercicio docente y la importancia de la vocación se instale como tema en la cotidianidad chilena, sin importar si se trata de profesores de música o no. Que se hable de todos aunque sea en tono de comedia, porque son ellos, los que preparan el futuro y algunas veces, a los grandes músicos de los próximos años.

Fuente de la Entrevista:

http://www.eligeeducar.cl/musico-enamorarse-la-pedagogia-entrevistamos-al-actor-dara-vida-wena-profe?utm_content=buffer8e42d&utm_medium=social&utm_source=twitter.com&utm_campaign=buffer

Comparte este contenido:

Bolivia: Homenaje a los educadores. Maestros, 100 por ciento vocación

Bolivia/05 junio 2017/Fuente: Opinión

6 de junio. A través de cuatro historias de vida se quiere realizar un sincero reconocimiento a la labor de los educadores, que dedican gran parte de su vida a la educación y formación de las nuevas generaciones.

Muchos recuerdan la etapa escolar como la mejor de sus vidas. Un tiempo especial, en el que se fusionaron las vivencias en el hogar con las primeras experiencias sociales; un tiempo en el que se ganaron amigos a través de los juegos y nuevos conocimientos gracias a los maestros o profesores.

Hombres y mujeres que aprendieron a nutrir su alma con la risa de los niños y jóvenes, y que fueron sembrando sus conocimientos para cosechar frutos.

Hoy, a dos días de celebrar el Día del Maestro Boliviano, mediante cuatro historias de vida, se rinde homenaje a aquellos profesores jubilados, que luego de décadas de servicio, terminaron su misión y viven del recuerdo de esos viejos tiempos y del cariño que recogieron de sus alumnos, hoy adultos, que aún los detienen en la calle para saludarlos y reconocer con gratitud su entrega.

¡Feliz día a todos los profesores que trabajan y trabajaron con la esperanza y el abrigo de una labor comprometida!.

Luchando por ser maestra

“Señorita Tere”, así la llamaban los niños que cursaron el ciclo básico en el escuelita “14 de Septiembre” del turno tarde. Ingresó a trabajar a los pocos años de haberse titulado de la Normal como maestra de básico y se quedó allí 42, de donde se jubiló como directora del establecimiento.

A sus 88 años, María Teresa Ángela Sánchez López camina con andar cansino, pero con una mente lúcida. Ella nació en Cochabamba, un día del mes de agosto de 1928.

A pesar de la lejanía de ese tiempo, tiene recuerdos vívidos de los años de infancia que compartió junto a su familia, de su época estudiantil y de sus travesuras en el colegio Irlandés; así como, del sacrificio de su padre para que ella pueda cumplir su mayor sueño, ser profesora. “Desde niña jugaba a ser maestra, al principio, mi papá (José) deseaba que estudie medicina. Al final… me apoyó en todo”.

Durante tres años estudió en el Hogar Catequístico Boliviano, para formarse como profesora de Religión, porque sus padres no le permitían irse a La Paz a estudiar. Mientras estudiaba, comienza a funcionar en Cochabamba la Normal Integrada Católica Boliviana, María Teresa se inscribe a escondidas y ya cuando sus padres se enteran, no les queda otra que apoyar a su hija.

Para la “Señorita Tere”, el magisterio es una profesión hermosa y de grandes desafíos, que requiere de una constante formación y actualización en las técnicas de aprendizaje.

“Los profesores tenemos vocación y amamos nuestra profesión. Nos dedicamos en cuerpo y alma a enseñar, por eso, la capacitación es clave”, sostiene.

La dedicación de esta profesora fue reconocida en dos oportunidades. La primera en 1960, cuando fue invitada por la madre Alexis Stephan, del colegio Alemán Santa María, para ser maestra de primaria, en el turno de la mañana. En esta segunda unidad escolar trabajó por más de 30 años y se jubiló como subdirectora de Primaria; la segunda invitación llegó en 1960 de la decanatura de la Normal Católica Boliviana, que en ese momento estaba a cargo de Jorge Raymundo Grigoriu, para que dé clases, solicitud que aceptó. Así, sin pensarlo pasaron más de 20 años antes de su jubilación, habiéndose convertido

en docente de maestros, algo que jamás se le pasó por su cabeza.

Hoy, a más de 15 años de haberse jubilado, la “señorita Tere” aún demuestra que se preocupa por las nuevas generaciones y el rol de deben realizar los maestros en el sistema educacional, “los profesores de ahora no se percatan de los problemas de aprendizaje que tiene un niño y han perdido la paciencia; ya no velan por la búsqueda de novedosos estilos de educación”, reflexiona.

La multifacética maestra

Aidé Terán Becerra es una de las profesoras más recordadas de Educación Física en Cochabamba, primero por su espíritu competitivo en los deportes y segundo, por su creatividad para la innovación de danzas.

Su pasión y entrega por la juventud la llevó a entrenar en equipos de voleibol, básquet y atletismo para competencias locales e interdepartamentales, donde casi siempre solía desarrollar un buen papel. Asimismo, su pasión por la danza la llevó a despertar su faceta creativa y creó singulares coreografías que se vieron en presentaciones deportivas multitudinarias en Cochabamba.

Esta maestra, que actualmente tiene 86 años, nació en Potosí en 1930, en el seno de una familia de hacendados; pero, desde los cinco años se vino a radicar a Cochabamba.

Tras culminar la primaria, ingresó al liceo de señoritas Adela Zamudio, pero por la crisis económica que atravesaba su familia, producto de la Reforma Agraria, a los 16 años se vio obligada a irse a La Paz para ingresar al Instituto Normal de Educación Física; tan pronto finalizó sus estudios volvió a la Llajta.

En 1953, el destino la acomodó en su antiguo colegio, el “Zamudio”, esta vez como profesora, ahí fue que comenzó a forjar su vocación y dedicarse a las niñas, a las que se entregó con toda pasión. Aun con su título en La Paz, Aidé deseaba una titulación profesional, por ello retomó sus estudios en la “Normal Superior Unzaga de la Vega”, egresando como profesora de Educación Física e Higiene Escolar.

“Me sentía plena, me gustaba enseñar jugando, y eso les gustaba a mis alumnas y aunque era muy estricta también sabía cómo ganármelas”, afirma Terán.

También desde joven, Aidé, se dedicaba a organizar las horas cívicas y los bailes, por eso aprendió a crear bailes folclóricos nacionales, en base a lo que ella había vivido en el norte potosino, y uno de esos cuadros fue presentado en el estadio Félix Capriles durante los juegos Sudamericanos, titulado la Siembra, por el cual recogió muchos elogios.

Por otro lado, trabajó en la Escuelita Uruguay, el Liceo de señoritas Francisco G. Prada y el colegio Santa Ana. La profesora Aidé se jubiló al cumplir 40 años de servicio y asegura que durante ese tiempo aprendió más de lo que enseñó.

“Los jóvenes necesitan ser comprendidos. Es importante hablar con ellos y apoyarlos en sus miedos y debilidades. No solo hay que trabajar, sino hay que entenderlos”, señala la maestra.

SUMANDO CONOCIMIENTOS

Muchos, niños y adultos, creen que la matemática es una de las materias más complicadas y difíciles de entender, incluso, así pensaba Guillermo Zubieta Villegas, hoy reconocido profesor y catedrático de ciencias exactas. No obstante, otros maestros supieron guiarlo hacia la magia de las matemáticas, por lo que decidió dedicarse a la docencia.

Don Guillermo nació en Oruro en 1940. A sus dos años su familia se vino a radicar a Cochabamba.

Estudió en el colegio Nacional Sucre, donde comenzó a tener problemas con la materia de matemáticas.

“Me pusieron un profesor particular, que me ayudó a entender mis fallas y luego mi hermano mayor me enseñó cuan bellos eran los números. Entonces quise ser profesor, para que los demás gusten de esa materia”, señala.

Fue así como al egresar del colegio Sucre, junto a la promoción 1961, se matriculó en la Normal Superior Católica en Cochabamba, para formarse como profesor y además con la meta de especializarse en ciencias exactas, meta que culminó en 1968.

“El maestro de antes parecía que tenía más oportunidad para preparar su materia; en cambio ahora, con tanto informe que deben llenar, -con la ley de Educación Avelino Siñani-, no tienen muchas posibilidades de ir más preparado y además parece que es más una obligación que el gusto por la enseñanza”, asegura el profesor Zubieta.

Durante sus años de magisterio supo desarrollar una amplia carrera, impartiendo clases en varios centros de enseñanza, como el colegio mixto Sipe Sipe; posteriormente, en 1974, fue requerido en el colegio Sucre.

“Era volver a mi hogar, pero esta vez con el compromiso de enseñar con amor mi materia”, recuerda. También fue parte del plantel de los colegios Paolo VI, Don Bosco, Franz Tamayo, Loyola; en este último, ocupó el cargo de Director, pero su vocación lo hizo volver a lado de sus alumnos.

Durante su recorrido por el mundo de la enseñanza, el profesor Zubieta dedicó mucho de su tiempo a la capacitación con una serie de cursillos de actualización y didáctica. Fue ese deseo de superación que también lo llevó a impartir clases en su ente matriz, la Normal Católica, donde se desempeñó como profesor de matemáticas y física.

Actualmente, con más tiempo para analizar y ver las falencias educaciona-les, el profesor Zubieta reflexiona acerca de la falta de compromiso que tiene el docente. “Ahora, con tanta ayuda tecnológica deberían aprovechar y sacarle el jugo. Es deber del profesor enseñar al alumno a investigar y analizar las cosas, no darle todo listo”, finaliza el profesor Zubieta.

La sabiduría de la exigencia

Wilma Franco de Martínez, más conocida como “Patapata” (apodo que le pusieron los bachilleres desde su primer año de trabajo), tiene una amplia historia y recorrido en el campo de la educación.

Luego de culminar sus estudios de bachillerato en 1963, en el colegio Adela Zamudio, ingresó a la Normal Católica en Cochabamba, para que luego de cuatro años finalizara su formación, con especialización en Matemáticas y Física. Como era de obligatoriedad, su primer año lo cumplió en provincia, en el colegio “Juan de Dios Balderrama” de Cliza; posteriormente, en 1968 ingresó al Instituto Americano de esta ciudad. Como era una de las docentes más dedicadas a sus alumnos, la “profe Wilma” fue invitada a ser consejera de curso, para lo cual estableció que una hora a la semana tendría entrevistas personales con los padres y sus hijos, así podía hacerles seguimiento directo.

“En aquella época los profesores teníamos la ayuda y el apoyo de los padres, ellos confiaban en la calidad de enseñanza que impartíamos y nos respaldaban en nuestras decisiones y no nos quitaban autoridad”, recuerda.

Su dominio de materia también la llevó a dictar clases en el Instituto Eduardo Laredo y en el Liceo Bolivia, por muchos años.

De acuerdo a Franco, ella era muy conocida por ser exigente, motivo por el cual muchos estudiantes le tenían demasiado respeto en el colegio.

Luego de varios años de trabajo constante, la profe “Patapata” fue invitada a cumplir las funciones de Directora Técnica del nivel Secundario. Hasta ese momento, la maestra había afianzado su método de enseñanza, donde la lógica y el razonamiento matemático se hacían mentalmente.

“Actualmente no les enseñan los procesos de razonamiento y lógica, los alumnos no saben de dónde salen las cosas y se automatizan”, asegura Franco.

En 1998, la profesora tomó la decisión de jubilarse; pero, pronto se dio cuenta que no podía estar alejada de los jóvenes y fue así como se postuló para participar como docente en la creación de un nuevo colegio, la Unidad Educativa del Ejército, donde ocupó el cargo de Directora. Un proyecto que llevó adelante desde 1998 hasta el 2007.

“El momento de dejar la docencia fue difícil; pero, me siento reconfortada cuando me encuentro con mis exalumnos, muchos de ellos ya profesionales y me regalan palabras de agradecimiento por la labor que desarrollamos”, concluye.

Fuente: http://www.opinion.com.bo/opinion/revista_asi/2017/0604/suplementos.php?id=11740

Comparte este contenido:

Docentes: La Profesión de Enseñar o la Vocación por Enseñar

Por: Web del Maestro CMF. 

Para conocer los criterios sobre la educación como una profesión o como una vocación, El Clarín (Buenos Aires, Argentina) publica tres reflexiones de las educadoras argentinas Jorgelina Lastiri, profesora en el Colegio Cristo Rey de La Plata, Florencia Cabana, docente en la Universidad Nacional de La Plata, y Daniela Leiva, Profesora de Historia y Consultora Educativa.

Es muy importante que cada uno de los profesores tengamos muy claros los objetivos y los sentimientos del quehacer educativo. Estas cortas reflexiones nos pueden asistir.

Compartimos este artículo, con fines únicamente educativos – pastorales,  porque consideramos que estas autorizadas opiniones son un valioso el aporte para reflexionar sobre la tarea docente y el llamado interior de quienes la ejercen.

La vocación de los docentes

Tres educadoras reflexionan sobre la profesión de enseñar y reivindican el placer, la convicción, la pasión y la excelencia como ingredientes fundamentales para el trabajo en el aula.

A raíz de la nota “La docencia, ¿una vocación?”, tres profesoras de La Plata nos escribieron para compartir sus opiniones sobre el debate entre profesión y vocación docente. A continuación, sus reflexiones.

JORGELINA LASTIRI:

“No es inusual, en un sistema educativo que no logra adaptarse a los cambios socioculturales ni satisfacer las demandas de una sociedad tan crítica con la tarea docente, que los educadores sientan su vocación flaquear. En una profesión que en los últimos años ha estado signada por conflictos laborales, salariales y políticos, la vocación docente es la que permite continuar con la tarea cotidiana. Sin embargo, esta no supone resignación ni indiferencia.

Por el contrario, implica luchar por construir una escuela que pueda transmitir contenidos verdaderamente significativos, en la que el esfuerzo y la perseverancia sean los valores que prevalezcan. Por supuesto que creer que todos los docentes en ejercicio lo hacen por vocación sería una ingenuidad; y esto es válido para cualquier otra profesión.

Es la vocación la que en medio de tanta adversidad empuja a tantos docentes en el país a continuar enseñando. La docencia, profesión del diálogo por antonomasia, no supone solo transmitir conocimientos sino enseñar a construirlos. El docente cuya vocación es enseñar, cree en la palabra como piedra angular de su tarea.

“No obstante, desempeñar la tarea con entusiasmo y dedicación no es suficiente. La vocación docente no debe limitarse al amor por la profesión. Quien tiene verdadera vocación se plantea la excelencia como meta, cree en el perfeccionamiento, reconoce la necesidad de adecuarse a los cambios y elige posicionarse como actor y no como mero espectador en el escenario actual.”

 FLORENCIA CABANA:

“Si hay algo que todos los que conocen docentes pueden asegurar es que la docencia despierta pasiones: un día amor y, al siguiente, odio. Un día es la tarea más gratificante del ser humano y al día siguiente es la más decepcionante. Sin duda esto se debe a que la docencia se vive y no se ejerce. ¿Es un trabajo? Sí. ¿Es una vocación? Sí, si la entendemos como pasión por lo que hacemos, por saber qué es lo mejor que podemos hacer y qué es lo que me dignifica y plenifica como persona.

“Pero los docentes nos somos los únicos que trabajamos así (¡por fortuna!): si no pregúntenles a los científicos, a los artistas, a los que eligieron un oficio, a los deportistas (en especial aquellos que practican deportes sin marketing), ni hablar de los trabajadores de la salud…. En todos estos campos también existen las horas extras, la disciplina, el esfuerzo y el ‘dar de más’.
“Naturalmente habrá muchos docentes en nuestras aulas que trabajen sin vocación, lo mismo que en cualquier ambiente laboral. Sin embargo, hoy puedo decir con entusiasmo que para muchos docentes su trabajo es también su hobby.

“Pero más allá de la vocación, el hecho de que cada vez haya más inscriptos en las carreras terciarias docentes responde, a mi criterio, a que vocación no se contrapone con profesión. Hoy nuestra carrera ofrece una salida laboral rápida y segura, con sueldos básicos pero estables y con seguro social, y además puede compatibilizarse con otras actividades.”

DANIELA LEIVA:

“El ejercicio de la vocación no se trata de un hecho solo religioso. Lo vocacional está en el placer por la realización de una tarea. Por ejemplo, uno puede elegir ser docente porque le gusta, y por la posibilidad de trascender en los demás.

“Coincido plenamente con la frase de Aristóteles: ‘Allí donde se cruzan tus talentos y las necesidades del mundo, está tu vocación‘. Pero hoy a la vocación docente hay que ayudarla, no alcanza ya con la inclinación innata porque hoy en día las escuelas se han hecho receptoras de todo lo que pasa en la sociedad: no están al margen de la conflictividad social, de la evolución de las tecnologías, de la crisis de proyecto a futuro que atraviesan los jóvenes, del deterioro de los lazos sociales.

“Creo que la vocación docente debería apuntar también a la profesionalización, que tiene que ser la clave para mejor la calidad docente, apoyada y ayudada por el placer de enseñar. En este sentido, la autorrealización es esencial para emprender y entregar lo mejor a la juventud. El docente debe encauzar sus energías hacia un constante trabajo personal en lo vocacional y en lo profesional, sin revindicar la profesión solo como una mera salida laboral, porque si se da esto estaríamos en serios problemas.”

Fuente: http://webdelmaestrocmf.com/portal/docentes-la-profesion-ensenar-la-vocacion-ensenar/

Fotografía: web del maestro cmf

Comparte este contenido:

Pabro Ferreiro:“Si no te diviertes enseñando, dedícate a otra cosa”

28 Agosto 2016/Fuente:udep /Autora:Elena Belletich.

El doctor Ferreiro dejó en claro que lo más importante de todo es el hombre: “no es el factor más importante sino que es El Factor” y que cada persona es única, pues luego de ser creada “se rompe el molde”.

Pablo Ferreiro de Babot, profesor del PAD Escuela de Dirección, fue uno de los ponentes en el seminario “Impronta del trabajo docente en el desarrollo de la cultura corporativa de la Universidad de Piura”, dictado a los profesores de la UDEP, en sus campus de Piura y Lima. La actividad se realizó en el marco del Programa  de Formación Permanente de Profesores. En el seminario expuso también el doctor Jaime Arancibia Mattar, profesor de la Universidad de los Andes-Chile.

En su exposición, Ferreiro dijo que los estudiantes son la razón de ser de los profesores, por lo que hay que servirlos, con respeto y con calidad de tiempo. Explicó que, precisamente, el servicio es el principal fin de hombre: “ha nacido para servir y si lo hace, será feliz. Entonces, su tarea docente la cumplirá en la medida en la que también enseñe a sus alumnos a hacerlo”.

Indicó que durante la secundaria se debe enseñar a pensar y en la Universidad, a servir, “pues cada persona será más o menos feliz en la medida en la que sirva más o menos a los demás… Y, para servir, hace falta tener un máster en paciencia y un doctorado en constancia”, sostuvo.

¿Cómo sirve  un docente?
El experto señaló que una persona sirve a través de sus características inherentes: amor, conocimiento, libertad personal y coexistencia. Explicó que se puede medir cuánto sirve una persona de acuerdo a cuánto amor y tiempo ha dado en su vida, cuánto conocimiento ha trasmitido y cuánto ha ayudado a otros a conocer. Asimismo, por cómo y cuánto ha enseñado a sus estudiantes a usar su libertad y a cuántos se ha dado, se ha integrado.

Utilizando como referencia, su libro, “El Octógono: un diagnóstico completo de la organización empresarial”,  explicó, a través de tres niveles de análisis, dónde se ubica la misión de la Universidad y del profesor universitario. Así, luego de pasar por el primer nivel (de lo material);  el segundo (donde está lo inmaterial, lo individual y la atractividad), señaló que es en el tercer nivel donde se da la unidad a través del cumplimiento de la misión interna, externa y de la práctica de valores.

Ferreiro señaló que aunque el término ‘valores’ está desprestigiado hoy en día, al igual que ‘liderazgo’, la tarea del docente es hacer que sus estudiantes descubran los llamados “trascendentes del ser: belleza, bondad, verdad, bien, unidad, existencia; pero, recordó, la Universidad busca primero la verdad del hombre, que se desarrolla en la gente.

El coaching
El Dr. Ferreiro también se refirió a la tarea de asesoramiento que realizan los profesores de la Universidad de Piura o coaching. Los animó a ver este como una clase particular, en la que se puede tratar a los alumnos de uno a uno y en la que cada estudiante avanza a su ritmo. A través de esta tarea debe enseñarles a desarrollar virtudes y los valores trascendentales. El objetivo, dijo, debe ser el desarrollo de los asesorados, respetando su libertad y ‘sin jugar al escondite’ con ellos: “el profesor debe estar para los alumnos y no pedirles que ellos ‘lo busquen’”, aseveró.

El coaching es un arte, precisó. En él debe existir el secreto profesional para cautelar lo que el estudiante comparta en las sesiones de asesoramiento. Ferreiro retó a los profesores de la UDEP a poner exámenes que los diviertan, al momento de corregirlos; y, sobre todo, a  desarrollar la confianza, comprometiéndose con sus estudiantes y haciendo que ellos se comprometan con él. Indicó que esto no significa que no deban ser exigentes, pero “exijan con cariño, como lo haría con sus hijos”.

Asimismo, Pablo Ferreiro resaltó la importancia de que los profesores ayuden a sus alumnos a desarrollar como ciudadanos de modo que les interese el país, y la misión del Perú en el mundo. Para ello, dijo, los jóvenes deben haber descubrir cuál es su papel en la sociedad, en el país. Deben enseñarles a pensar, a actuar con ética, a desarrollar competencias y a trabajar en equipo, expresó. Como resumen señaló: “el asesoramiento es más importante que una clase. Por ello, hay que tener la capacidad para tratar a los alumnos como a los hijos, de uno en uno”. Además, enfatizó que las clases deben ser divertidas para el estudiante y para el profesor. “Si no te diviertes dando clase, dedícate a otra cosa”, puntualizó.

Fuente de la reseña: http://udep.edu.pe/hoy/2015/si-no-te-diviertes-dando-clase/

Fuente de la imagen: http://udep.edu.pe/hoy/files/2015/07/c.jpg

Comparte este contenido:

Maestras guerreras

Por Lyanne Ortiz Roman

En mi familia hay tres maestras. Eva Delcy, quien da clases de estudios sociales a nivel elemental y de quien fui alumna cuando pequeña. Es reconocida por su gran desempeño en su escuela, y doy fe de cuánto le apasiona la historia de Puerto Rico. La otra es Evelyn, quien da casi todas las materias de nivel elemental a superior, y resalta en las bellas artes, pues las graduaciones más hermosas y emotivas las he visto realizadas con sus salones hogares. También se encuentra Sandra, quien, aunque es maestra, actualmente funge como orientadora escolar. Esta última es mi favorita, mi guerrera; ésta fue la misma que salió en defensa, junto a otras dos compañeras, por sus derechos en una ocasión que fueron tratadas injustamente. Los maestros(as) son multifacéticos, guerreros, de eso no hay duda.

Cada vez que se juntan las tres maestras hermanas hablan sobre los planes que realizarán, cómo van a decorar el salón, el intercambio de materiales, y en ocasiones, de las decepciones que viven en el semestre escolar. En ellas tres veo a todo el magisterio de Puerto Rico y me enorgullecen. Todas tienen una personalidad distinta, pero las he visto impartiendo enseñanza a sus estudiantes, y todas tienen algo en común.

El amor por levantarse tempranito en la mañana para ir a su salón hogar, el amor al preparar planes el día anterior, el amor al corregir exámenes un sábado o domingo mientras hay visita en la casa, el amor por orientar a los estudiantes, sobre la carrera que le despierta interés, el amor por actualizarse y darle a sus alumnos una clase buena e interesante. El amor por estar pendiente de si sus estudiantes merendaron, conocer por qué no hacen sus asignaciones, el amor al magisterio.

Siempre he tenido en mente que aquel niño(a) o joven de ojos tristes, que se tarda un poco más en hacer sus tareas, o aprender a leer y escribir es el niño(a) o joven que más atención requiere, y que tiene una gran historia por contar.

Amar al magisterio es ir más allá, salir del área de la pizarra y el escritorio e ir a ese pupitre a conocer el corazón de ese alumno. He escuchado varias veces a maestros decir que aquel estudiante que más “candela” les dio, es aquel que años después los ve en la carretera y les grita: “Mr., Mrs., ¿se acuerda de mí? O es quien que te abraza, por que recuerda lo que hiciste por él/ella, pues más que darle clase, lo ayudaste. Ahí es que su conciencia les agradece esa milla extra. Estoy segura de que existen más buenos maestros que aman la profesión que aquellos que han dejado de amarla en el camino.

En estos días, hemos tenido el honor de escuchar noticias de que varios maestros puertorriqueños han sido reconocidos por su excelente desempeño en varias materias en Estados Unidos. ¡Qué orgullo! Ustedes están de pie como lo están todos aquellos maestros a pesar de las controversias de estos últimos años tales como, el Retiro, demandas, huelgas, escasez de materiales, cierres de planteles escolares. En ocasiones han sentido que no se les da gran importancia. ¿A quiénes castigan? No tan solo el magisterio, también a los miles de estudiantes. Estos son los que sufren las malas decisiones.

Y sé que les duele porque recordando la historia de las tres maestras que resalto, desde niñas soñaron con ser maestras. Eva Delcy me contaba que con un globo terráqueo practicaba su clase de historia, que dibujaba mapas y que sus alumnas en ocasiones eran muñecas. De este mismo sueño hablaban los tres maestros galardonados en Washington por el presidente esta semana. Sé maestros que todos ustedes también lo soñaron. “Lo que sí es verdad, Consuelín, que me emociona intensamente pensarte frente a un salón de clases, a aquella muchachita inquieta y traviesa que de bicicleta  en bicicleta desafiaba todos los peligros, y que por poco se ahoga conmigo al reventarnos una goma en altamar. ¿Te acuerdas?”. (Julia de Burgos, Carta desde la Habana, 1940)

Existimos alumnos y ex alumnos que les damos las gracias y no nos imaginamos ni tan siquiera un día sin aprender o sin estar en su salón hogar.  Ejercen la profesión más importante el mundo. Tuve una maestra que me cambió la vida de manera positiva. Fue en sexto grado, una maestra que me inspiró a escribir, me inspiró a dirigir una organización que se llamaba “Grupo de Lectores y Escritores”. Con ella fue la primera vez que recibí un premio de superación. Pasan los años y no la olvido. El día de la graduación de cuarto año estaba ella allí. No pude abstenerme de sacarme una foto con ella para enseñársela a mis futuros hijos y no recuerdo si le di las gracias. Pero si no, ¡Gracias, Mrs. Toledo! Usted me ayudó a sentirme grande a tan poca edad y desde ese día continúo desarrollando eso que usted me enseñó.

¡Qué grandes son, maestros y maestras de Puerto Rico! Y como diría la gran Julia de Burgos: “¡Cómo te envidio ahora! ¡Y cómo gozo con tu triunfo que ya mismo verás realizado plenamente! Frente a los muchachos, pórtate seria, pero a la vez dulce.  No humilles a ninguno, que tú sabes que la adolescencia se caracteriza por el amor propio desenfrenado, y un realce de las buenas cualidades del niño de parte de la maestra hace mucho más que un enfoque directo a sus vicios. Cualquier problema que tengas consúltamelo enseguida, que tú sabes que la experiencia vale mucho más que cien conferencias.”  Y maestro o maestra a ti te digo: “Fuerte para responder con eficacia enseguida” (JB, 1940)

Fuente: https://www.elnuevodia.com/opinion/columnas/maestrasguerreras-columna-2234582/

Imagen: Obra de Miguel Conesa Osuna denominaa «Las Tres Mujeres Sabias» tomada de http://www.angelfire.com/planet/miguelconesaosuna/

Comparte este contenido:

Si fuera maestra…

Centroamérica/Cuba/05 de Agosto de 2016/Autora: Graziella Pogolotti/Fuente: Granma

Llegó el momento de respirar hondo y llenar los pulmones del aire cálido y húmedo de nuestro verano tropical. Pa­só la angustia de los exámenes y de la espera por el otorgamiento de las carreras universitarias. No saben todavía los muchachos ansiosos por el disfrute vacacional que algún día sentirán añoranza de estos días de alegría y pesadumbre porque cada graduación implica una despedida.

Al contemplar el espectáculo, pienso en lo que haría si, ahora mismo, me confiaran un aula. Empezaría por solicitar a los alumnos la pormenorizada descripción del entorno inmediato. Los incitaría luego a la narración detallada del recorrido mañanero para que observaran las casas, los balcones, la ropa tendida al aire y los rasgos característicos de los transeúntes habituales. Les pediría el retrato en palabras de un familiar cercano, su vestuario, modo de peinarse, el estilo de sus movimientos, junto a la ex­presión de la cara y la mirada. Po­dría­mos detenernos todos en la contemplación de un muro, sus grietas, sus manchas y disfrutaríamos al tacto las cualidades de la materia rugosa.

Inmersos cada vez más en un universo virtual, absortos ante las pantallas, tenemos que renovar el contacto con la realidad concreta. Es un modo de provocar curiosidad y hacer que el abrir los ojos en cada mañana resulte un feliz redescubrimiento de la vida. Un experimento sencillo revela que la rutina anula la mirada.

Aguzarla enseña a conocer la arquitectura, los matices cromáticos del ambiente cambiante. Enseña también, por vía empírica, a acercarnos al análisis de la sociedad y a convertirnos en psicólogos aficionados. Con similar procedimiento minucioso, nos adentraríamos todos en el desciframiento de los textos escritos. Uno y otro son entrenamientos complementarios. Ayudan a andar por el mundo y encaminan el aprendizaje real.

El acceso a las ventanas abiertas por la informática constituye una ganancia neta. Expande el horizonte informativo, favorece el intercambio y la actualización de los especialistas y acelera la comunicación. Para ser útil, tanta oferta exige saber formular las preguntas precisas para descartar la tontería, seleccionar lo necesario sin perder rumbo en un océano de sobreabundancia.

Sin embargo, toda moneda tiene dos caras. Las ganancias suelen entrañar pér­didas. Los costos se revelan en ocasiones a mediano plazo. En la actualidad, los padres observan con alegría la rápida incorporación de las habilidades en el manejo de los equipos de computación adquiridas por los niños desde la más corta edad. Investigadores científicos de alto rango académico comienzan a dar señales de alarma respecto a las repercusiones de la sustitución demasiado temprana de la escritura tradicional por el teclado en el desarrollo de las facultades intelectuales.

Sabido es que el empleo de la mano, la capacidad de agarrar objetos y de mejorar las condiciones de vida me­dian­te el trabajo nos convirtieron en se­res humanos. Al nacer, me explicó un neurólogo, la naturaleza nos ha dotado de todas las neuronas necesarias. La cla­ve del desarrollo humano se encuentra en la estimulación de las interconexiones que se activan en la práctica. La actividad motora y el dominio muscular alcanzan el cerebelo e incentivan otras capacidades. Corresponde a una etapa posterior, piensan los investigadores, la familiarización del teclado, mediante un aprendizaje a ciegas con el propósito de favorecer la coordinación entre las dos manos.

La revolución industrial y la filosofía positivista generaron una visión optimista y acrítica del progreso. No es de­seable el regreso a la era de las cavernas. No estamos preparados para sobrevivir en esas circunstancias. La cocción de los alimentos debilitó nuestra dentadura. Obsoletos, los cordales, cuando crecen suelen convertirse en fuente de problemas. La entrega irresponsable al progreso técnico-material llenó el ambiente de polvos de carbón producidos por los ferrocarriles, las fábricas y los sistemas de calefacción. El ser humano se arrogó el derecho a ejercer su dominio sobre la naturaleza y la fue expoliando con un ritmo acelerado. Los desiertos crecen, los polos se derriten y los océanos amenazan invadir las islas. Estamos ante los problemas del cambio climático. La agricultura padece los efectos de los productos químicos.

Si fuera maestra, pensaría ante todo en conocer los escenarios que propone el panorama planetario contemporáneo pa­ra la conformación del destino de la especie, de los grupos humanos y las personas. Vivimos un mundo cada vez más poroso a la influencia de imágenes portadoras de paradigmas y de sueños rutilantes. An­da­mos por las calles con audífonos que nos aíslan de cuanto nos rodea. Son factores que inducen al aislamiento y a la pérdida del contacto humano concreto. Sin coartar el acceso, sin renunciar al horizonte informativo, no podemos mutilar la capacidad de descubrir otras fuentes de enriquecimiento.

Me propondría entonces dotar a ni­ños y jóvenes de las facultades im­pres­cindibles para leer la realidad en su misterio y en su belleza para encontrar en ella las señales de cambio y de obsolescencia, para hacernos, paulatinamente constructores de nuestra propia existencia. Enseñaría a hurgar en lo más re­cóndito de los textos, en lo que dicen y sugieren. Insistiría en la comunicación grupal y en el aprendizaje de una ética del respeto mutuo.

La suma de datos es un primer peldaño para la adquisición de conocimiento. Para la cristalización de este mundo se impone un proceso de metabolización basado en un ojo crítico aguzado, en el eslabonamiento de interrogantes, en el entrenamiento para interconectar factores diversos, en la meditación y en el análisis. Porque, en tiempo de velocidad acrecentada, el niño de hoy entrará en un mundo fuera del alcance de nuestros catalejos.
(Tomado de Juventud Rebelde)

Fuente: http://www.granma.cu/opinion/2016-07-31/si-fuera-maestra-31-07-2016-21-07-19

Fuente de la imagen:http://www.virtualfactory.cl/quienes-somos/blog-virtual-factory-chile-vr-cl/item/204-la-realidad-virtual-en-la-educacion-las-sorpresas-que-nos-depara-el-futuro

Comparte este contenido:

Francia: Ser y tener.

Ser y tener es un documental francés dirigido por Nicolas Philibert y estrenado en 2002.
Fecha de estreno: 28 de agosto de 2002 (Francia)

Ser y tener’, que aunque pertenece al género documental más que al del cine, merece la pena, ya que su director, Nicolas Philibert, al que muchos recordaréis por la reciente solo es el principio consiguió en 2002 hacer de éste, un producto de categoría en la cartelera francesa. En ‘Ser y tener’ encontramos las intervenciones de: Georges Lopez, Laura, Guillaume, Julien, Jonathan, Nathalie, Olivier, Alizé, Johann, Jessie, Jojo, Marie, Létitia y Axel, entre otros.

Inspirado en el fenómeno francés de la clase única, “Ser y tener” muestra la vida de una pequeña clase de un pueblo a lo largo de todo un curso, mostrándonos una cálida y serena mirada a la educación primaria en el corazón de la Landa francesa. Un grupo de alumnos entre 4 y 10 años, reunidos en la misma clase, se forman en todas las materias bajo la tutoría de un solo profesor de extraordinaria dedicación. Maestro de la autoridad tranquila, el profesor Georges Lopez conduce a los chicos hacia la adolescencia, mediando entre sus disputas y escuchando sus problemas.
En “Ser y tener” (Filme que se llevó varias nominaciones al César (los Goyas franceses) y una espectacular taquilla pese a ser un documental) vemos como es la vida de una escuela rural francesa, de su profesor, Georges (que ha dedicado su vida a educar generaciones de chicos, y ya casi predice sus movimientos) y de sus alumnos, con el añadido de que todos los alumnos van a una misma clase, desde los pequeños hasta de los últimos años de primaria.

Destacaría del film la facilidad con la que Georges (de temprana vocación) se enfrenta a esa variedad de edades en sus alumnos, esa variedad de problemas planteados y como lo hace de forma abierta, dialogante, comprensivo, atenta, gentil, concienzuda, dedicada, paciente… porque como él dice “le gustan los niños”.

Y redundo una vez más en que les educa con cariño. El cariño es muy importante, el que los alumnos lo sientan facilita mucho más el aprendizaje (siempre con unos límites claro está). Ese cariño, unido a sus cualidades personales y a su experiencia le hace ser un gran maestro. Eso sí, saber hasta donde llega el cariño y donde empieza la disciplina es la cuestión.

Fuente:https://youtu.be/U8AKTL5LP6I

Imagen: http://pics.filmaffinity.com/etre_et_avoir-794201546-large.jpg

Comparte este contenido:
Page 3 of 5
1 2 3 4 5