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México: ¿Cuándo termina el ciclo escolar 2021-2022?

América del Norte/México/22-04-2022/Autor(a) y Fuente: profelandia.com

La SEP destacó que será hasta el próximo calendario escolar 2022-2023 cuando se conozca el tiempo que durará el receso escolar del actual ciclo escolar 2021-2022.

Este próximo 25 de abril, los casi 24.6 millones de alumnos y más de 1.2 millones de docentes de Educación Básica, así como la matrícula de Educación Media Superior, de más de 4.9 millones de alumnos y 408 mil docentes en todos los subsistemas, reanudarán las actividades escolares luego del periodo de vacaciones de Semana Santa.

Según el calendario escolar 2021-2022, el 29 de abril se suspenderán la clases debido a las actividades de la sexta sesión ordinaria del Consejo Técnico Escolar (CTE).  Las próximas sesiones ordinarias del CTE son la séptima programada para el 27 de mayo, y la octava, que será el 24 de junio.

Del mismo modo, en lo que resta del ciclo escolar solo queda un día en el que habrá suspensión de labores escolares para celebrar alguna fecha cívica, en este caso, el 5 de mayo​ ‘Día de la Batalla de Puebla’.

Así también el calendario escolar vigente estableció cuatro los días de descarga administrativa, siendo el 17 de junio y 29 de julio de 2022 los días que restan por cumplir.

En ese sentido, el fin del ciclo escolar 2021-2022, está establecido para el próximo 28 de julio, con lo cual se cumplirá el mandato señalado en el acuerdo número 15/06/21 por el que se estableció dicho calendario escolar, el cual señala que debe contener un mínimo de ciento ochenta y cinco días y un máximo de doscientos días efectivos de clase para los educandos.

Cabe señalar que la Secretaría de Educación Pública (SEP) destacó que será hasta el próximo calendario escolar 2022-2023 cuando se dé a conocer el tiempo que durará el receso escolar del actual ciclo escolar 2021-2022.

Fuente e Imagen: https://profelandia.com/cuando-termina-el-ciclo-escolar-2021-2022/

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La revocación está de moda también en educación

Por: SERGIO MARTÍNEZ DUNSTAN

 

«Los padres de familia, hablando genéricamente, adquieren el poder de elegir el futuro académico de sus hijos que trastoca la evaluación…»

 

El pasado 21 de marzo del año en curso, en este mismo espacio, se publicó el artículo de opinión de mi autoría titulado “No debo reprobar a mis alumnos”. Hice notar la normatividad oficial que obliga a los maestros a aprobar a sus alumnos. A los docentes se les ha exigido registrar una calificación mínima de seis en la boleta. También advertí ciertas consecuencias para la política pública. Entre otras, reprobación cero. Lo cual es verdad de cierta manera más no necesariamente. Los maestros no pueden reprobar a sus alumnos pero sus progenitores, sí. Así como lo está leyendo estimado lector. Ellos sí pueden lograrlo. Ellos están en condiciones de afirmar: “Yo sí puedo reprobar a mi hijo”. Cosa que los maestros, no.

Así está establecido en las Normas específicas de control escolar relativas a la inscripción, reinscripción, acreditación, promoción, regularización y certificación en la educación básica, Título IV, numeral 4.11.

“La madre, el padre de familia o tutor podrá solicitar al director de la institución educativa pública o particular con autorización se revoque la visión de promover al alumno de preescolar, primaria o secundaria, cuando así lo considere adecuado para el bienestar del educando. Asimismo, la autoridad escolar deberá tomar en cuenta el rendimiento académico del alumno y considerar medidas de seguimiento y fortalecimiento a los aprendizajes de los estudiantes que requieran esta atención específica.

Con tal propósito, la madre, el padre de familia o tutor deberá entregar por escrito al Director de la institución educativa pública o particular con autorización, su consentimiento, expresando de forma clara los motivos para que se lleve a cabo esta gestión.

Incluso, en el Anexo 8, se pone a consideración de los interesados un formato para solicitar formalmente la autorización expresa de la madre, el padre de familia o tutor para revocar la promoción de cualquier grado de su hijo. Además, se le sugiere manifestar que tiene conocimiento de las consecuencias pedagógicas, psicológicas y jurídicas. Al maestro le corresponde el “seguimiento para el logro del aprendizaje” del alumno aunque esté al margen de la decisión.

Las normas referidas fueron publicadas el veintinueve de abril de dos mil diecinueve y se mantienen vigentes actualmente. Su relevancia estriba en la posibilidad de que el alumno continúe con sus estudios en el grado, nivel o tipo educativo, o no como en este caso. Por increíble que parezca, algunos padres de familia están considerando la posibilidad.

Reitero en lo dicho en la colaboración “No debo reprobar a mis alumnos”. De manera ficticia, el aprovechamiento escolar se incrementará; los índices de deserción y ausentismo se reducirán; la tasa de promoción se incrementará y, en contraparte, la “no promoción” o reprobación como se le llamaba en tiempos pretéritos, se reducirá.

Asimismo, percibo una situación inédita. Los padres de familia, hablando genéricamente, adquieren el poder de elegir el futuro académico de sus hijos que trastoca la evaluación, acreditación, promoción y certificación de los aprendizajes. Nunca como hasta hoy. Transitamos de la atribución docente de evaluar los aprendizajes al tengo que aprobar a mis alumnos hasta “yo sí puedo reprobar a mis hijos”. La promoción automática, por decreto y sistema, ocurrirá por mas que se insista en delegarle dicha atribución a los maestros. Considero que estas medidas traerán consigo repercusiones en la relación entre todos los actores implicados en el hecho educativo amén de las implicaciones pedagógicas. Da un vuelco inesperado como venía sucediendo. Habría que estudiar sus efectos. Pero me anticipo al resultado. Indudablemente, afectará el trabajo docente. Y usted, estimado lector ¿qué opina?

Fuente de la información:  https://profelandia.com
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Crónica de un laudo anunciado

Por: Carlos Ornelas

Pido disculpas a El Gabo y a lo lectores por el título. No obstante, queda como “anillo al dedo” para ratificar que el patriarca ya dictó sentencia: se finiquita el Programa Escuelas de Tiempo Completo.

Para desplegar la trama sigo un orden cronológico y pido comprensión por citar de nuevo una frase del presidente López Obrador; el tema lo amerita, pienso.

28 de febrero: la Secretaría de Educación Pública publicó en el Diario Oficial de la Federación las “Reglas de operación del Programa la Escuela es Nuestra para el ejercicio fiscal 2022”. Éstas establecen que los fondos se destinarán a los Comités escolares de administración participativa o equivalentes para que atiendan las necesidades de infraestructura, equipamiento y materiales para el apoyo educativo en los planteles públicos de educación básica y que decidan participar voluntariamente. Nada más para ello. Fue la muerte legal del PETC.

1 de marzo: en la mañanera, la secretaria de Educación Pública, Delfina Gómez Álvarez, hizo una especie de trabalenguas: “Miren, respecto a lo que es el tiempo completo, efectivamente, ahorita ese programa estaba dentro de La Escuela es Nuestra. Haciendo una valoración… todavía faltan muchas escuelas para poder mejorar las instalaciones básicas, que es agua, que son cuestiones de aulas, que son sanitarios… que para nosotros es muy prioritario ahorita el darles la atención a esas escuelas”.

Ese mismo día y al siguiente 14 gobernantes de entidades federales, incluso la jefa de gobierno de la Ciudad de México, dijeron que verían como le hacían pero que ampararían el PETC.

8 de marzo: de nuevo en la mañanera, la maestra Delfina dio cifras de las decenas de miles de escuelas, los millones de estudiantes y maestros que regresaron a las aulas. Pero una pregunta sobre el finiquito de las escuelas de tiempo completo provocó al mandatario. Dictó su veredicto: Lo que queremos es entregar el presupuesto abajo, a las escuelas, a las madres y padres de familia, que ellos decidan qué hacer con el presupuesto, la misma cantidad, pero que en efecto ellos puedan constatar que sí había clases en las tardes o se extendía el horario y que sí había alimentos para los niños en las escuelas, no sólo de manera declarativa, eso es todo.

Sin embargo, las protestas de madres de familia, maestros, autoridades locales y organizaciones de la sociedad civil continuaron en la plaza pública.

21 de marzo: la diputada Flora Tania Cruz (Morena), presidenta de la Comisión de Educación, en representación de los 40 integrantes, declaró que, en la reunión con la secretaría de Educación Pública, que sostendrían al día siguiente, tratarían de convencerla de apoyar el rescate de las escuelas, de encontrarle el sí al tiempo completo. La secretaria los plantó.

23 de marzo: En una nota informativa, la SEP informó que, “por instrucción del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, los beneficios que incluían las Escuelas de Tiempo Completo se mantendrán en el programa de La Escuela es Nuestra”. En otras palabras, ratifica la sentencia del 8 de marzo.

24 de marzo, diputados de Morena y aliados, se congratulan de que el gobierno haya escuchado sus propuestas, ¡faltaba más!

27 de marzo, la misma diputada Flora Tania Cruz adelantó que los detalles los darán a conocer la secretaria Delfina Gómez y el presidente López Obrador: “sin duda, va a dejar con la boca cerrada a la oposición, que no hace más que decir cosas sin fundamento”. Justo contra lo que expresó unos días antes.

En mi entrega de hace una semana pronostiqué que AMLO le ordenaría a la maestra Delfina que cambié las reglas de operación de la Escuela es Nuestra. Lo hará.

Al igual que Santiago, en la novela de García Márquez, el PETC se derrumbó de bruces. Morena pagará la factura en 2024.

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Educación y discapacidad: lucha y resistencia contra la exclusión

Por: ERICK JUÁREZ PINEDA

«Lamentablemente, en la educación especial existe un paulatino pero constante desmantelamiento de servicios enfocados a esta población…»

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Discriminación (Enadis, 2019), dos de cada 10 personas con discapacidad no saben leer ni escribir, apenas 40 de cada 100 terminan la primaria y sólo siete de cada 100 tienen estudios de educación superior.

El ejercicio del derecho a la educación especial enfrenta retos aún más grandes que la educación regular. La lucha por su defensa, visibilización e inclusión real en las políticas y acciones públicas se tornan cada día más complicadas, pues aunque en las leyes se ha reconocido su importancia y necesidad, en la práctica no sucede así.

Las exigencias de aquellas personas que requieren acciones y materiales específicos –ya sea por alguna discapacidad física o intelectual o, incluso, por ser sobresalientes–, aún no pueden ser cubiertas por nuestro sistema educativo.

Estas carencias se han venido revelando de manera más constante gracias a la pandemia y el modelo de educación a distancia, pues las desigualdades generadas y la poca sensibilidad de las autoridades educativas nos han llevado a un momento muy crítico.

Lamentablemente, en la educación especial existe un paulatino pero constante desmantelamiento de servicios enfocados a esta población, una enorme falta de expertos y docentes que atiendan sus necesidades en las escuelas y la insuficiencia de materiales e infraestructura escolar. Ello se agrava cuando hay nula voluntad política y administrativa para resarcir estas desigualdades y una franca invisibilización de sus resistencias y exigencias.

Además, resulta más preocupante cuando se sabe que 99 por ciento de las personas con discapacidad que asisten a la escuela en México lo hacen en una institución pública y el fortalecimiento de sus trayectorias y la construcción de entornos educativos incluyentes, parece no ser prioridad para la Secretaría de Educación Pública (SEP) (Hermidia, 2022).

La reforma educativa de 2018 trajo falsas esperanzas. Por un lado, se reconoce en la Constitución y la Ley General de Educación que la educación especial es fundamental en la búsqueda de la justicia y la equidad; sin embargo, parece letra muerta, pues las acciones emanadas desde las instancias gubernamentales caen en la omisión o la mala ejecución de las políticas públicas, lo que genera una doble victimización y la continuidad de modelos excluyentes y poco empáticos.

Esto también se ve reflejado en la reciente discusión y construcción de los nuevos planes y programas de estudio, donde no se tomaron en cuenta los amplios sectores organizados de personas con discapacidad ni hubo apertura a propuestas independientes de gran valor pedagógico.

Recientemente, el colectivo Educación Especial Hoy advirtió que, aunque la política de inclusión educativa ha transformado la percepción que se tiene del alumnado con discapacidad, lamentablemente casi todas las acciones de la SEP se han centrado en el magisterio, a cuyos miembros se les sigue utilizado para lavarse las manos y deslindarse de sus responsabilidades reduciendo la inclusión a un asunto de vocación y échaleganismo magisterial (2020).

Los retos políticos, administrativos y educativos parecen interminables. Sólo la organización colectiva e independiente puede mejorar el rumbo. No dejemos a nadie atrás.

 

Fuente de la información: https://profelandia.com

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UNAM: «Mexicanos, los más estresados en el mundo»

México es una de las naciones que menos días de vacaciones tiene, en promedio: 14 de descanso, entre los de prestaciones y oficiales que marca el calendario. Lo anterior resulta un periodo corto, sobre todo si se le disminuye el tiempo que los colaboradores siguen atendiendo pendientes laborales en vez de despejar su mente, alertó la investigadora de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM, Erika Villavicencio Ayub.

El enfoque cultural en materia laboral en nuestro país y la forma en cómo nos educan a comprometernos con el trabajo ocasionan que los empleados se sientan culpables por salir de la oficina a su hora, o “desconectarse” en sus tiempos de descanso o vacaciones, añadió.

“Este tipo de factores han venido posicionando la cultura laboral llevándonos a tener que demostrar con acciones que nuestro trabajo nos interesa, como la sobrecarga de actividades, tener el escritorio lleno de papeles o quedarse más tiempo de los horarios establecidos. Esto no necesariamente brinda los mejores resultados en las organizaciones, pero sí se desencadenan factores de riesgo psicosocial”, subrayó.

Desde el 2017, cifras de la Organización Mundial de la Salud indican que los mexicanos son las personas más estresadas del mundo por su trabajo. Nuestro país tiene el primer lugar en estrés laboral, por encima de naciones como China y Estados Unidos, las dos economías más grandes del planeta.

De acuerdo con datos de la Bolsa de Trabajo en México OCC Mundial, en 2019 el estrés crónico en los centros laborales afectó a más de 40 por ciento de sus integrantes; en 2021 se incrementó a 63 por ciento.

La también coordinadora de Psicología Organizacional de la FP aseveró que la pandemia de la COVID-19 evidenció al “colaborador siempre disponible”, lo que aumentó trastornos mentales como el estrés laboral que provoca molestias gastrointestinales, alteraciones de sueño, dolor de cabeza, reacciones conductuales y/o miedos, pero también a incrementar experiencias de acoso laboral.

Además generó agotamiento o burnout, que algunas personas lo expresan al fingir estar extremadamente ocupadas para proyectar la imagen de alguien exitoso. En consecuencia, las organizaciones perciben resultados con baja calidad, incremento de accidentes laborales o mala atención al cliente, enfatiza la experta.

“La urgencia o la inmediatez que proveen las nuevas tecnologías han afectado a las personas, sobre todo al evitar que se desconecten completamente de sus áreas de trabajo para atender otras de la vida personal. Por tanto, es necesario encaminarnos hacia un balance de nuestras actividades a través de la organización de nuestros tiempos”, enfatizó.

Un estudio publicado en el Journal of Happiness Studies demostró que debido a que se necesita tiempo para relajarse tras un periodo de trabajo estresante y aclimatarse a las vacaciones, hacen falta ocho días más de estas para que se perciban plenamente los beneficios del descanso.

Sin embargo, la académica comentó que un periodo vacacional en el cual se logra reposo pleno puede ser de más de tres días, si la gente se desentiende de lo laboral. En este tiempo se pueden planear actividades que produzcan bienestar y placer, que ayuden a olvidarse de la cotidianeidad del trabajo; también sugirió activarse físicamente para tener buena salud física en general.

“Al tener un verdadero descanso nuestros procesos de atención se optimizan al regresar a desarrollar una actividad que requiere concentración, de lo contrario nos bloqueamos y se complica la entrega de buenos resultados. Se trata de cumplir con tiempos y entregables que nos solicitan en lo laboral, pero hacerlo de una forma orquestada y con ello no solamente hay prontitud de entrega de resultados o disminución de conflictos, sino que producimos un mejor clima laboral”, aseguró.

Asimismo, Villavicencio Ayub apuntó que al buscar el equilibrio entre la vida laboral y la personal está la oportunidad de disfrutar las vacaciones para que al regreso se pueda mejorar el desempeño.

Fuente de la información e imagen:  DGCS UNAM

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El arte en la escuela

Por: Manuel Gil Antón

Como al Olmo Seco de Machado, al que “algunas hojas verdes le han salido”, a deshoras de la vida dirán los cortos de vista, he vuelto al prodigio de sentarme en un pupitre y aprender. Párvulo a pesar de los surcos en la cara —en la escuela que volví eso no importa— me afano a trazar en el cuaderno bosquejos distintos del alfabeto de antaño, y deletreo, con torpeza, lo leído, mientras se apila en ese estante, herencia del abuelo, lo que habrá por leer.

“Muestra, Manuel, no digas”. Es la voz de mi maestro. Sí, es cierto, pues un abismo separa cuando afirmo que un perro está exhausto, a mostrar que camina rengo, con la lengua de fuera, y deja pequeñas huellas de sangre en la acera incendiada por el sol de un mediodía severo. “Mira: en lugar de informarnos que en Comala estaban a 48 grados centígrados, Rulfo escribe: “Con decirle que muchos de los que allí se mueren, al llegar al Infierno regresan por su cobija”.

Esta experiencia me ha llevado a reflexionar en el papel que en la educación el arte tiene. No solo la literatura, aunque pensar desde ella me es accesible.

En la escuela aprendemos a leer y escribir, en general, de un modo plano: para descifrar manuales; hacernos de las instrucciones que permiten mecánicamente resolver problemas; como vehículo para “tomar notas”, o entender, es un decir, preguntas de exámenes de confusión múltiple. Incluso, en no pocas ocasiones, se llama lectura de comprensión a redactar lo que se lee de otra manera, sin advertir que no se quiebra el eco equidistante de lo literal: si coincide con lo establecido por la autoridad, palomita, y si no, tache. ¡Prohibido imaginar!

Para sobrevivir y trabajar tal vez sea suficiente. Pero más allá de aprobar las materias y pasar a otro curso, o ser adiestrado con el fin de ingresar al mercado de trabajo cuando existe empleo, hay, siempre, harto espacio: si de aprender a vivir, con todo lo que significa, se trata la educación, entonces no basta. Quedamos instruidos, no educados.

Acercar a las niñas y los niños a la literatura y, más aún, propiciar que la hagan suya, no es común en las escuelas del país. Tampoco a las artes plásticas, la música, la danza y otras formas de expresión artística. Mientras en el prescolar este proceso sí ocurre, en cuanto se deja ese nivel y se ingresa a “la escuela de verdad” —para nuestro infortunio— esa vereda formativa se angosta y luego cesa. Casi no hay teatro, menos fotografía o cine; tampoco el prodigio de dar forma al barro.

Camus decía: “Todo lo que yo sé de moral se lo debo al futbol y al teatro”. Hace años se discute el tema de la formación cívica y ética: ¿no será momento de dejar los cursos formales, y abrir el aprendizaje al contacto vivo con los escenarios donde aprendemos a ser otras, y al deporte que tanto contribuye a formar un nosotros; a saber perder, pero sobre todo a saber ganar, que es más difícil?

¿Cuántas preguntas brotan luego de una novela que atrapa y sacude, del lienzo que se resiste a dejar plasmada una emoción de muy adentro? Aprender a dudar, a cuestionar este mundo indecente y fundamentar la crítica, son todo un horizonte educativo. ¿El camino del arte no es uno de los más propicios para ello?

No sé cómo hacerlo, pero habrá quienes tengan ideas para ello. Hay que escucharlos y abrir las ventanas de las (j)aulas para que entre, con su dolor y luz, el arte que nos hace humanos. De nuevo volvamos a Machado: le brotaría, al edificio escolar, hendido por el rayo de la monotonía, gris y seco, “otro milagro de la primavera”.

Fuente de la información: https://www.educacionfutura.org

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México: Egresados normalistas contemplan concentración masiva este lunes en Morelia

Egresados normalistas contemplan concentración masiva este lunes en Morelia

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- Este lunes se contempla una concentración masiva por parte de egresados normalistas afines a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) del grupo azul, de acuerdo a información al interior del propio gremio.

La manifestación se contempla inicie en el monumento a Lázaro Cárdenas en Morelia luego del medio día por egresados de las escuelas normales del estado de las generaciones 2019, 2020 y 2021.

No obstante, no se precisó por el grupo magisterial si se busca instalar el plantón que advirtieron desde la semana pasada ante lo que consideraron como un falta de cumplimiento de compromisos por parte de la autoridad educativa.

Fuente de la Información: https://mimorelia.com/noticias/morelia/egresados-normalistas-contemplan-concentraci%C3%B3n-masiva-este-lunes-en-morelia

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