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Para repensar y actualizar la educación política

Por: Jorge Díaz Piña

Sin pretensiones de dar lecciones, o de tener la última palabra al respecto, si pretendemos poner en juego reflexivo la pertinencia del uso de algunas pocas significaciones en el terreno de lo político y de la política, valiéndonos para ello de la presentación problematizadora de algunas nociones por autores reconocidos en estos ámbitos, y muy lejos de un enfoque manualesco o dogmático al respecto. Nociones escogidas por el uso disputado frecuentemente en el confrontado espacio político entre la “derecha” y la “izquierda”. Palabras-conceptos desde las que se nos inscribe o sujeta ideológicamente al significar la realidad con ellas, a decir de Juan Carlos Monedero en su texto El gobierno de las palabras (2011), ya que no portan neutralidad u objetividad alguna, como lo indica Rigoberto Lanz en su libro Las palabras no son neutras (2005), poniendo así sobre el tapete la urgencia de elucidar su poder de sentidizar a través de su régimen y lugar o posición semiótica de enunciación, por cuanto el poder circula a través de lo que se hace decir o repetir acríticamente. Sin dejar de considerar que muchos de esos términos o significantes, por agotamiento de su correspondencia instituida de significación con lo que anteriormente  referían o definían hegemónicamente (poder de significación), han quedado a la deriva, sin anclaje sociopolítico en la realidad sociocultural, por lo que han perdido su hegemonía ideológica. Lo que da pié para resignificarlos o reemplazarlos por otros significantes en la lucha por la hegemonía. Y sin confundir con la noción de “significante vacio” propuesta por Ernesto Laclau en su libro Razón populista (2005), con la que quiere referir la generalidad incluyente y unificadora políticamente sentidizadora que puede traducir un significante de modo estratégico, unificando a distintos sectores sociales, al reunir, ampliar y hacer equivalentes trascendentalmente en una cosigna sintetizadora y superadora, por ejemplo, las demandas socioeconómicas populares expresadas con términos reclamantes menos incluyentes o parciales por específicos o particulares respecto de sus necesidades insatisfechas, en su lucha ya no inmediatista, sino estructural, por satisfacerlas.

Incursión ésta que hacemos sin poses ficcionadoras de  erudición, sino desde nuestra implicación en las luchas políticas a favor de la emancipación de nuestro pueblo indoafrolatinoamericano, y más particularmente, venezolano. Asumiendo que no es posible pensar su liberación, sin emancipar previamente al pensamiento de sus ataduras a ideas o concepciones, o a mitos, que reproducen la dominación política. Esta incursión aproximadora  la realizamos a partir de la controversial afirmación de que lo político y la política están en crisis, ocasionando su desfundamentación, y que desde aquí revisamos escuetamente, recurriendo a lo planteado sobre ello por unos cuantos investigadores, en torno a algunas derivaciones para la praxis política. Algunos de ellos europeos pero investigadores internacionalistas impugnadores del eurocentrismo y, por ende,  de la dominación neocolonial capitalista. Revisión que esperamos contribuya en algo a la educación o formación política crítica de los activistas y recién iniciados en el campo de lo político, o al debate fructificador. Hacemos la aclaratoria previa de que con el uso de la variante pronominal “lo”,  precediendo al adjetivo “político”, lo político, no se desea expresar en esta reflexión una orientación filosófica ontológica (caracterización del ser), ni óntica (en tanto ente), de la política, de dichos conceptos.  Aunque no la descartamos, la subsumimos en un intento de aproximación transdisciplinaria y transcompleja.

Lo político y la política pasan por una crisis de fundamentación y de legitimación. Tanto  por la falta de sustentación de lo político debido principalmente a la indecibilidad o inaprehensión de lo social asociado como fundamento en la teoría política, como por el injustificable oportunismo del pragmatismo vulgar y la instrumentalización extrema de la política en su accionar ante la  contigencialidad que rige en la sociedad. Crisis que al parecer, desaconseja la búsqueda de nuevas fundamentaciones y legitimaciones fuertes o sólidas, o ante la cual,  en todo caso,  hay que aceptar las fundamentaciones débiles (Vattimo, 1991) y las legitimaciones líquidas (Bauman, 2006)). Crisis provocada a su vez, por la sobredeterminación de una  crisis de mayor envergadura que  implica y arrastra al imaginario paradigmático de lo político y la política, la crisis de la Modernidad, que se pone en evidencia con la caducidad y el colapso de sus certezas o verdades  incontrovertibles en todos los ámbitos que ficticiamente consolidó (sociales, culturales, económicos, científicos, tecnológicos, educativos, etcétera), y la apertura de las incertidumbres, al fracasar en sus intentos para dar cuenta de la nueva socialidad en constitución imperante (Lanz, 1998)). Modernidad, en tanto modelo epocal civilizatorio agotado y vaciado de sus ideas-fuerza rectoras y hegemónicas en los paradigmas guías construidos histórica y discursivamente desde la Ilustración europea (desarrollo, progreso, emancipación, sujeto,  capitalismo, socialismo, contrato social, democracia, soberanía, representación, ideología, mercado, libertad, revolución, liberalismo, neoliberalismo, igualdad, justicia, fraternidad, autodeterminación de los pueblos, verdad, Estado, república, partidos, sociedad civil, equilibrio de poderes, etcétera). Momento  histórico y socio-cultural éste, que se ha calificado como Posmodernidad.  En un contexto indoafrolatinoamericano en el que se impuso históricamente la modernización política como adaptación funcional a favor de los intereses imperialistas neocoloniales emergentes de entonces, por vía de una fragmentación  desintegradora de la unidad territorial en Estados nacionales no-nacionalistas como remedos de los Estados-Nación europeos. Una neocolonial modernización sin modernidad que nos condujo, después de las luchas anticoloniales o independentistas, debido al ideario o ideología modernista de nuestros independentistas y posteriores dirigentes político-gubernamentales oligárquicos y burgueses, entre otros aspectos, a Estados capitalistas dependientes sin pueblos soberanos; a simulacros jurídicos de los contratos sociales constitucionales por vacios de justicia, igualdad y equidad; a democracias dictatoriales y sin ciudadanos; a  repúblicas sin republicanos, etcétera. Herencia histórica que se instaló como perversa tradición política, y que nos convierte en deudores con la necesidad de repensar críticamente dichas nociones, conceptos y categorías europeriféricas primordialmente, para producir un pensamiento político que nos oriente a superar emancipadoramente esa presente colonialidad atávica, que nos induce a pensar identificadoramente con ella, en contra de nuestras alteridades.

La crisis ha defenestrado y desfondado también el intento progresista de fundar éticamente la orientación de lo político, y de apoyar la política en la normatividad moral, obstaculizando o  paralizando la articulación entre el “sujeto” y el proyecto ético-político transformador que  direccionaría su actuación transformadora. Entrecomillamos el término sujeto por cuanto ha sido  impugnado en su formulación moderna, ya que se considera que su concepción como voluntad histórica predestinada  y como fundamento sociopolítico último trascendente en el caso del sujeto proletario, en tanto garante de la revolución socialista, se ha evidenciado inconsistente; metaforizando posmodernamente esta apreciación, en la frase “muerte del sujeto”); y, por otra parte, a partir de estimar la adscripción acrítica de los individuos a los imaginarios políticos impuestos que lo alienan (a la ideología reproductora, al poder imperialista, al Estado, al partido, etcétera), se advierte que el concepto de sujeto es sinónimo de sujeción, de sujetado).

Bastaría para evidenciar la falta de  fundamentación ética, más allá de la retórica demagógica, la falta de  reconocimiento de la otredad o la alteridad (el compromiso con los otros, el pueblo, con su dignidad, tarea primordial,–desde nuestro punto de    vista-, de la recreación y recontextualización de lo político y de la política);  y la corrupción generalizada de los políticos de oficio o profesionales, como ejemplo de la inmoralidad campeante.  Lo que ha contribuido a la apoliticidad, o a la antipolítica, de extensos sectores sociales en las diferentes sociedades, cuando no a la “transfiguración de lo político” (Maffesoli, 2005), en la que paradójicamente lo público redefinido muestra signos de su  reconfiguración en las denominadas neotribalizaciones (reagrupamientos empáticos y emotivos transitorios pero recurrentes de expresión y manifestación colectivas contra lo instituido), pese a las mediatizaciones massmediáticas que virtualizan digitalmente lo público espectacularizadamente, y que convierten al público  en pasivos espectadores y comentaristas superficiales y efímeros,  banalizando así, los asuntos públicos.  Aspectos diversos de la crisis de lo político y de la política, que han conducido a que se emplee como término descriptivo y metafórico por sus efectos, el de “fin de la política”.

Lo político como noción distinta de la política, surgió como aporte de Carl Schmitt con su texto El concepto de lo político (1999).  En este, plantea como especificidad definitoria de lo político el  par categorial, amigo-enemigo, resaltando, por ende, el antagonismo. Dicho antagonismo, en tanto fundamento, lo autonomiza o independiza de los contextos en que empíricamente pueden producirse conflictos sociales entre actores, grupos o gobiernos antagonistas en un momento dado, así como  de los asuntos prácticos respecto al  Estado o el gobierno, o de relaciones entre estos últimos con otros Estados o gobiernos, para los cuales reserva la denominación de la política. No obstante la diferenciación y autonomización de lo político con relación a la política, esta debe someterse referencialmente a los criterios de lo político, para actualizarse en su despliegue. Es de observar, ante lo expuesto, que el criterio amigo-enemigo schmittiano, conlleva su  inactualidad o inaplicabilidad conceptual de lo político cuando las sociedades o los Estados transitan una relativa estabilidad u orden sin antagonismos o fuertes contradicciones de resolución dialéctica, lo que no quiere decir que dejen de  existir rivalidades o confrontaciones políticas, seguramente existirán como inherentes a lo social, pero de baja intensidad, sin antagonizar.  Sin embargo, para algunos analistas, entre los que se encuentra Chantal Mouffe con su texto La paradoja democrática (2012), de los planteamientos de Schmitt, en torno al antagonismo amigo-enemigo, entre el “nosotros” y el “ellos”, que tiende siempre al desarrollo de la violencia política contra “los otros”, o entre ambos, se puede derivar una consideración crítica  para la posición socialdemócrata de Mouffe, quien reivindica, junto a Ernesto Laclau (ob. cit.), la democracia liberal en tanto defensora e instituyente de los derechos humanos, al transfigurar el término antagonismo en “agonismo” como forma de manifestación de aquél, que implica una relación entre “adversarios” y no entre enemigos, o de “enemigos amistosos”. Siendo también, para Mouffe, la categoría de adversarios, una conceptualización clave para definir la política pluralista y democrática moderna que suscribe, y a la cual  le atribuye el atributo de significante central para la comprensión cabal de la democracia posible en tanto “pluralismo agonista” o  “democracia agonística”. Con estos argumentos, Mouffe cree descartar los planteamientos de Schmitt sobre la imposible conciliación de la democracia igualitaria colectiva,  con el liberalismo disociador de la libertad mercantil individualista, entre lo colectivo y lo individualista, por ser aspectos contradictorios, uno niega la posibilidad de existencia del otro, en el régimen de la democracia liberal, al defender lo que considera como la paradoja democrática, la condición de posibilidad de su coexistencia pese a su contradictoriedad. Libertad individualista calificada por los renombrados filósofos, G.W.F. Hegel y Paul Ricoeur (Ricoeur, 1986), como libertad salvaje por incitadora de la competencia o rivalidad antagonista y de la violencia destructiva, y contraria a la libertad sensata, de aceptación de la diferencialidad igualitaria con los otros y de la necesaria institucionalidad estatal para regularla justicieramente. Asimismo, con esa categoría que asume la imposibilidad de una política sin adversario, Mouffe critica a quienes quieren hacer creer desde posiciones liberales y neoliberales, que el ciclo de la confrontación política, iniciado con la Revolución Francesa (“revolución de los iguales”) en Occidente, culminó en un mundo globalizado sin igualdad, y que, por tanto, la separación y conflictividad entre izquierda y derecha, o entre democracia social radical y fundamentalismo neoliberal capitalista de mercado, es una herencia negativa de un pasado remoto, que debe ser superada y dar paso al dialogismo de una “democracia de las emociones”, fundamentada en el individualismo, como lo planteó Anthony Giddens (Mouffe, 2012). De igual modo, como formuló el neoliberal, John Rawls (ob. cit.), con su noción de “sociedad bien ordenada”, se quiso desdibujar la presencia de un adversario como expresión legítima en los ámbitos de la esfera pública democrática.  De la misma manera, critica a quienes pretenden evacuar neoliberalmente la dimensión del antagonismo o agonismo del plano constitutivo de lo político, al invocar la sobreposición del ilusorio “interés general”, por invisibilizador ideológico de las injustas diferencias y desigualdades existentes.

En definitiva, para Mouffe, son las relaciones disimétricas de poder o de fuerza, la lucha por hegemonía (dirección intelectual y moral de la sociedad en la constitución de las identidades colectivas), y el inevitable antagonismo de lo social (producido estructuralmente por la desigualdades que genera el modo de producción capitalista), devenido éste en agonismo democrático, lo esencial constitutivo de lo político. Aquí, además, habría que agregar en relación con el referido concepto de democracia liberal, lo indicado por Rigoberto Lanz críticamente en torno al discurso democrático en el texto El malestar de la política (1994), al señalar que es una operación ideológica ocultadora de la inseparable relación existente entre toda forma democrática y el poder, cuando se descontextualiza, universaliza o neutraliza  la noción de democracia. Los grados de respeto por las libertades públicas, los márgenes de tolerancia, y los escalones interpuestos institucionalmente entre el ciudadano y el Estado (procedimientos y métodos administrativos “democráticos”), son siempre la resultante de relaciones de fuerza.  Lo que se tendría por democracia, tanto en los países capitalistas hegemónicos, como en los periféricos hegemonizados, al margen de toda mistificación de la democrática “libertad”  vigilada por el Estado imperialista y el dependiente, es un inestable compromiso político de gobernabilidad entre intereses contradictorios.

Será Paul Ricoeur quien posteriormente, con su ensayo La paradoja política (1990), y otros textos, continúe con la diferenciación entre lo político y la política. El establece una distinción entre la autonomía de  lo político respecto de la política pero asumiendo a ambos como aspectos relacionados paradójicamente. Mientras que lo político se corresponde con la racionalidad organizacional de la sociedad, junto con los criterios para la toma de decisiones estatales y la regulación de las relaciones  de poder, con base ideológica en la identidad narrativa que proporciona la interpretación hermenéutica prevaleciente de las tradiciones histórico-políticas asumidas; la política sería  la toma efectiva de las decisiones en el ejercicio práctico del poder pero en el marco de las luchas sociales por éste. La paradoja política, radicaría entonces, en la conflictividad de la racionalidad de lo político y en la inevitabilidad de la lucha por el poder político, en la contradicción entre el ideal racional y la contingencia sociopolítica. Lucha social antagonista que puede violentarse al incidir el residual de violencia que queda luego de luchas previas, y que reaparecería posteriormente, produciendo nuevamente violencia, según Ricoeur. Para él,  la relación de lo político y de la política se manifestaría  en la representación figurativa de una estructura ortogonal compuesta de un plano horizontal y otro vertical. El plano primero, está formado por el querer-vivir-en-conjunto de modo jurídico-racional por medio de la regulación del Estado a través de una constitución, y, el segundo plano, por la distinción jerárquica de tipo institucional entre gobernantes y gobernados, siendo estos últimos, quienes eligen y revocan a los gobernantes. La paradoja política, se evidenciaría  en el desequilibrio de la estructura ortogonal cuando se aspira que el poder proceda del querer-vivir-en-conjunto, sin que la relación jerárquica institucional de poder se debilite o diluya para efectos de la toma de decisiones.  En otros términos, que la tendencia democrática radical igualadora y justiciera del plano horizontal de poder, no obstaculice o impida el plano vertical jerárquico institucional decisional del  poder de Estado.  Un señalamiento crítico a tener en cuenta en las formulaciones de lo político en Ricoeur, sería la de ubicarlo en una esfera demasiado ideal y separada con relación a otros ámbitos de la realidad social, lo que le imposibilitaría  considerar la presencia y actuación, por ejemplo,  de las existentes relaciones sociales de poder en campos como el de las prácticas económicas.  Además, no tiene en cuenta la anticipación estratégica de la trascendental  perspectiva histórica emancipadora futurista posible, de la reabsorción de lo político-estatal y de la política-gubernamental por el pueblo, que al asumirlos reconvertidamente, administrativa y funcionalmente en su cotidianidad, neutralizaría las relaciones de poder dominante del Estado-gobierno sobre la sociedad, en el marco de su extinción, formulación ésta hecha por  Karl Marx.

Ahora resulta pertinente, por la contextualización indoafrolatinoamericana de la teoría política que realiza,  exponer sucintamente la contribución de Enrique Dussel formulada en sus textos 20 tesis de política (2010) y Política de la liberación II (2011), sobre lo político y la política.  Para él, la recreación de la teoría política tiene que trascender los criterios liberales burgueses y los del socialismo real (o “capitalismo de Estado”), porque han devenido en concepciones que favorecen la corrupción política por la fetichización del poder, y la administración burocrática de la dominación del pueblo. La nueva concepción de la teoría política, contraria a la  creada por el imaginario de la Modernidad, que se originaría desde el reconocimiento primario y socialmente trascendente de la voluntad-de-vivir de las comunidades, ha de inscribirse en su revolucionaria teoría de la ética liberadora del pueblo-víctima de la explotación económica, de la dominación política y de la hegemonía ideológico-cultural de las clases sociales oligárquicas y burguesas imperialistas neocolonizadoras y las nativas aliadas, por consiguiente, debe formularse desde la Transmodernidad (negación y superación decolonial del imaginario de la Modernidad eurocéntrica).  Para estudiar lo político y la política, utiliza el concepto de campo político con antecedentes teóricos en las concepciones del sociólogo francés Pierre Bourdieau.  Concibe el campo político como un espacio  ocupado por sujetos  y fuerzas políticas cooperantes, coincidentes y en conflicto porque se disputan el poder político del Estado. Lucha por el poder político que se especifica en dos vertientes: la potentia que siempre refiere al poder potencial y realizador por instituyente, del pueblo,–concebido como comunidad política soberana en su intersubjetividad–, que precede al poder constituyente, y la potestas, que hace referencia a la fundamentación y legitimación del poder instituido y al tipo de interacción  del  pueblo con los que gobiernan por delegación. Quienes tienden a fetichizar al poder al identificarse burocráticamente con él, autoafirmándose despóticamente respecto del pueblo, por la alienación que produce la representación del mismo que poseen (asumen que ellos son el poder soberano), y por la falta de contraloría popular directa sobre ellos y su gestión. Envileciendo así, su relación con el pueblo, el “demos”, al desobedecer el mandato que les confirió, o corrompiéndose por ello (situación ésta que ayudaría en la explicación y superación de la crisis de dirección revolucionaria que atraviesa en la actualidad el bloque de las fuerzas populares socialistas, democrático-radicales y progresistas en Indoafrolatinoamérica, debido al tipo de conducción política neoliberal y neopopulista, o reformista burgués,  que ejercieron y ejercen sus dirigentes desde posiciones alcanzadas en el gobierno de algunas naciones sin propiciar cambios estructurales, en nombre de los sectores populares pero escamoteando la edificación de su poder popular autónomo, de su potentia y potestas).

Interacción conflictual gobernantes-gobernados, ante la que Dussel  opta comprometidamente por favorecer la interacción del tipo democrático radical de “gobernar obedeciendo al pueblo” o “poder obedencial”, que se puede concretar por vía de lograr el consenso en las decisiones y acciones a tomar con base en la simetría de poderes y en argumentos discursivos dados, y no por medio de la usurpación de la participación decisional del pueblo, ni de la violencia o coacción  ilegítimas; de ese modo la razón práctica discursiva otorgaría la legitimidad a la combinación política imbricadora de la potestas con la potentia, de la representación gubernamental con la responsable participación popular fiscalizadora.  Participación popular contralora que se desplegaría y actualizaría a través de mediaciones instrumentales institucionalizadas no burocráticas, en la perspectiva estratégica dialéctica de la transformación revolucionaria de un nuevo momento instituyente del pueblo, de la praxis liberadora o política de la liberación, del paso de la potentia a la potestas, y no de su inclusión en el sistema instituido de la dominación política burguesa; por tanto, no se trata de inclusión, sino de transformación.  Atendiendo además, según Dussel, a la “disolución del Estado” en la sociedad civil, tendencia hacia el gobierno autogestionario al propiciar la identificación progresiva entre representación instituida y representados como factibilidad estratégica (quizás sea ésta, la única posibilidad de superar la recurrente o persistente “crisis de representatividad”, que pone de manifiesto la endeblez, la imposibilidad histórica o la ficción política de tal noción de representación), en la que el Estado es subjetivado por la compartida asunción responsable  de los ciudadanos de las funciones objetivadas en instituciones estatales, que de esa manera, irán  decreciendo. De aquí que Dussel conciba lo político como el despliegue del poder político fundamentalmente como potentia; y la política, como la disyunción necesaria, inevitable y ambigua entre potentia y potestas, expresada esta última, en su determinación institucional por la potentia principalmente.

Para concluir estas anotaciones en torno a lo político y la política, deseamos enfatizar la necesidad de autoemplazarnos intersubjetivamente para repensar críticamente los discursos que regulan nuestras prácticas políticas.  Exigencia que se nos impone frente a la prevaleciente disociación de pensamiento y política, que conduce al practicismo ciego o a su justificación por el pragmatismo teórico estéril (aplicación mecánica de nociones codificadas dogmáticamente en manuales o similares, para interpretar la realidad a cambiar). Estéril por infecundo analíticamente para recrear una teoría que guie la acción política transformadora, que es la exigencia histórica planteada con urgencia, y superar de ese modo, la crisis de dirección o conducción revolucionaria que atraviesa el movimiento popular indoafrolatinoamericano, y que ha ocasionado, junto con el fetichismo del poder denunciado, reveses con retrógrados y trágicos efectos prácticos para la construcción del poder popular autónomo e independiente, único garante de la transformación revolucionaria. Construcción del poder popular autónomo e independiente (“lo político”), que debe ser asumida como un acontecimiento producto del antagonismo social (“lo social”), en un contexto o momento signado por la contingencia de lo estructural-coyuntural. Siendo entonces, el acontecimiento, resultado del agenciamiento (“la política”) entre las condiciones socio-económicas emergentes y la manifiesta  multiplicidad de la multitud subversiva del pueblo, que se expresa como contingencialidad de la crisis estructural capitalista. Contingencia que no es accidental, ni azarosa, por ser emergente coyuntural de condiciones favorables para el agenciamiento del acontecimiento.

REFERENCIAS

Bauman, Z.  (2006)  Modernidad líquida. México: Edit. FCE.

Dussel, E.  (2009)  Política de la liberación II.  Caracas: Edit. El perro y la rana.

_______  (2010)  20 tesis de política. Caracas: Edit. El perro y la rana.

Lanz, R.  (1994)  El malestar de la política.  Mérida: Edit. ULA.

______  (1998)  Esa incómoda posmodernidad. En Follari, R. y Lanz, R. (Comp.), Enfoques Sobre la posmodernidad en América Latina. Caracas: Edit. Sentido.

______ (2005)  Las palabras no son neutras.  Caracas: Monte Avila Edit.

Maffesoli, M.  (2005)  La transfiguración de lo político, la tribalización de la sociedad. México: Herder Edit.

Monedero, J.C.  (2012)  El gobierno de las palabras. Caracas: Edit. FCE-MPPEU/CIM.

Mouffe, Ch.  (2012)  La paradoja democrática.  Barcelona: Edit. Gedisa.

Ricoeur, P.  (1990)  La paradoja política.  En Historia y Verdad. Madrid: Edit. Encuentro.

________  (2012)  Política, sociedad e historicidad. Buenos Aires: Edit. Prometeo.

Vattimo, G.  (1991)  Posmodernidad: ¿Una sociedad transparente? En Vattimo y otros, En Torno a la posmodernidad. Madrid: Edit. Anthropos.

 

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En Venezuela: Estudiantes respaldan asignación de cupos universitarios

América del Sur/Venezuela/MINCI

Estudiantes de diversas universidades se pronunciaron a favor de los cupos asignados por el Gobierno a miles de bachilleres a través del Sistema Nacional de Ingreso, para comenzar sus estudios universitarios en todo el país, informó Daniela Sánchez, presidenta del centro de estudiantes del Colegio Universitario de Caracas (CUC).

“Estamos los estudiantes universitarios pronunciándonos en respaldo al cupo de los bachilleres en las universidades públicas, con una educación gratuita y de calidad como lo merecen. Más de 380 mil estudiantes ya tienen sus cupos asignados”, destacó Sánchez.

Educación gratuita y de calidad

Por su parte Felipe Díaz, secretario general del centro de estudiantes del CUC, destacó las políticas inclusivas del Gobierno Bolivariano, para garantizar el acceso a la educación universitaria a esos miles de bachilleres.

“Estamos respaldando una política de Estado, que es la de brindar formación profesional gratuita y de calidad a su población. Esto solo se ve en un país que lidera un proceso revolucionario en contraposición con otros países como Chile, donde las universidades son privadas”, resaltó.

Igualmente Jhonatan Velásquez, del Colegio Universitario Francisco de Miranda, agradeció la política implementada por el ministro de Educación Universitaria, Ciencia y Tecnológía, Hugbel Roa.

“Esto demuestra el compromiso serio del ministro Hugbel Roa de dignificar el acceso a las universidades a estos miles de bachilleres, que en la cuarta República jamás podrían haberlo obtenido”, resaltó.

Fuente: http://minci.gob.ve/2017/08/estudiantes-respaldan-asignacion-cupos-universitarios/

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En Venezuela: Conclusiones del I Foro Latinoamericano de Psicología, Violencia y Operaciones Psicológicas

América del Sur/Venezuela/CorreodelOrinoco

El psicólogo social, Fernando Giulliani, participó en el acto de clausura del I Foro Internacional de Psicología, “Violencia y Operaciones Psicológicas en Venezuela”, donde expuso los alcances del evento para promover la resolución de los conflictos en el país.

Giulliani, se encargó de leer las conclusiones generales del foro señalando que “marcan nuestra posición haciendo énfasis en los temas trabajados durante los 3 días del Foro, estamos contribuyendo desde la psicología, con capacidad crítica y objetividad” enfatizó el psicólogo.

La Declaración final se enfocó en 9 puntos estratégicos en los que los expertos en la materia coincidieron que la situación que atraviesa Venezuela se basa en un conflicto netamente político , dentro del cual se utilizan estrategias de guerra no convencional.

Igualmente, el texto señala la necesidad de promover la justicia en el país, frente a los hechos que han provocado el sufrimiento de la población venezolana.

Asimismo, dentro de las conclusiones alcanzadas por los psicólogos internacionales destaca el creciente nivel de intolerancia política y social con sus correspondientes expresiones de odio y violencia, la cual puede llegar a naturalizarse, legitimarse e incluso, glorificarse.

Por último, el escrito considera fundamental generar espacios de discusión, debate y diálogo que estimulen el intercambio dentro de las reglas éticas de convivencia para la sana confrontación de ideas.

A continuación la declaración final:

I FORO INTERNACIONAL DE PSICOLOGÍA 
“VIOLENCIA Y OPERACIONES PSICOLÓGICAS EN VENEZUELA”

1. Asumimos que en la realidad venezolana se está dirimiendo un conflicto esencialmente político, dentro del cual se utilizan estrategias de guerra no convencional, llamada así por el imperio para lograr sus objetivos, que incluyen operaciones psicológicas destinadas a alterar la psiquis individual y colectiva con el fin de generar condiciones propicias para la desestabilización.

2. Destacamos el profundo valor ético que tiene la paz para la convivencia humana, y reivindicamos el valor psicológico que también tiene la paz para el desarrollo de toda sociedad. En este sentido, asumimos y planteamos el uso de la psicología para la paz, la promoción de la salud mental y el desarrollo pleno e integral del ser humano y de la sociedad y a tales fines, proponemos la creación de laboratorios para la paz con el fin de contribuir de manera persistente a alejarnos de la lógica de la guerra.

3. Frente a la situación actual caracterizada por altos y complejos niveles de conflictividad que han producido una importante dosis de sufrimiento y heridas a la población, consideramos necesario promover todos los esfuerzos posibles que conduzcan al establecimiento de la verdad con el objetivo que pueda impartirse justicia. La verdad y la justicia no solo representan una exigencia ética sino que aportan un inestimable valor de reparación psicológica para las personas y para la sociedad en su conjunto. En tal sentido, queremos resaltar y reafirmar que la venganza no debe tener la menor oportunidad dentro de una sociedad, bajo ninguna de sus expresiones y mucho menos como instrumento sustitutivo de la justicia. Al mismo tiempo, consideramos que es necesario fortalecer el significado simbólico y material del concepto de autoridad como elemento regulador de la convivencia; lo cual obviamente debe inscribirse bajo los principios humanistas y éticos con los que estamos comprometidos.

4. Vemos signos alarmantes que requieren una urgente atención y que podemos considerarlos como efectos muy recientes de estas operaciones psicológicas. Se observa un creciente nivel de intolerancia política y social con sus correspondientes expresiones de odio y violencia, la cual puede llegar a naturalizarse, legitimarse e incluso, glorificarse. Mención especial merece el impacto que todo esto tiene en la población infantil y juvenil, especialmente en niñas y niños, por lo que hacemos un llamado urgente para implementar estrategias de prevención y protección frente a estos efectos.

5. Es también imprescindible generar todos los mecanismos y procesos necesarios que contribuyan al reconocimiento del otro en el marco de la conflictividad y de la convivencia. Se deben hacer todos los esfuerzos posibles para que todas y todos puedan hacer visibles sus heridas y sufrimientos, así como también sus ideas, sus propuestas, sus creencias y toda la diversidad de perspectivas y puntos de vistas como en la sociedad existan. Para ello, consideramos que es fundamental promover y estimular actitudes basadas en sentimientos de aceptación y respeto y en información objetiva y libre de prejuicios y estereotipos. Es necesario promover y estimular en forma intensiva la capacidad de reflexión crítica de toda la población con el fin de neutralizar los efectos perversos de la manipulación mediática. Proponemos que, por un lado, se hagan todos los esfuerzos para suministrar en forma clara y transparente información precisa y objetiva que ayude arrojar luz sobre los aspectos más críticos que en este momento representan núcleos de conflictividad. Por otro lado, se deben desarrollar estrategias comunicacionales que tengan un marcado enfoque pedagógico y crítico que estimule el discernimiento ponderado. Adicionalmente, consideramos fundamental generar espacios de discusión, debate y dialogo que estimulen el intercambio dentro de las reglas éticas de convivencia para la sana confrontación de ideas. Todo ello representa un poderoso instrumento que contribuye al desarrollo de la salud mental individual y colectiva al rescatar lo comunitario y lo público como un espacio para el encuentro y el uso de la razón como máximas expresiones de la cualidad humana.

6. Dentro de la dimensión comunicacional recomendamos estudiar y evaluar las estrategias comunicacionales actuales con el fin de determinar con base científica los efectos que están causando en la población venezolana. Asimismo es necesario diseñar estrategias comunicacionales orientadas al plano internacional con el fin de neutralizar la manipulación mediática en el exterior y hacer visible la verdad de lo que ocurre en Venezuela.

7. Recomendamos desarrollar programas y estrategias orientadas a estimular conductas, pensamientos y sentimientos positivos que sirvan de base para fortalecer la convivencia en la diversidad y la resolución pacífica de los conflictos.

8. Decidimos, a partir de este foro internacional, la creación de una red de psicólogos y psicólogas de Latinoamérica, el Caribe y de otras latitudes, orientada a la producción, sistematización, difusión y formación en materia de psicología al servicio de la causa de la liberación de los pueblos.

9. Por último, queremos concluir renovando nuestra apuesta para construir la esperanza como horizonte fundamental de la vida humana, porque donde hay esperanza se excluye la posibilidad del aniquilamiento y desaparición del otro. Estamos convencidos que otro mundo mejor es posible y la psicología tiene mucho que aportar en este viejo anhelo de esta parte del continente que ha mantenido una histórica lucha por su independencia y liberación definitivas.

Fuente: http://www.correodelorinoco.gob.ve/fernando-giuliani-expuso-conclusiones-generales-del-i-foro-internacional-de-psicologia-declaracion-final/

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Entrevista a Ernesto Villegas, Ministro de Comunicación e Información de Venezuela: En Venezuela se hace una producción cinematográfica de la violencia opositora

Entrevista a Ernesto Villegas, Ministro de Comunicación e Información de Venezuela

«En Venezuela se hace una producción cinematográfica de la violencia opositora»

Ernesto J. Navarro
Question Digital
En Venezuela la disputa por el poder también se escenifica en los medios de comunicación tradicionales y las redes sociales.

Sobre las guerras simbólicas y la búsqueda de la verdad en tiempos de violencia opositora, entrevistamos al periodista Ernesto Villegas Poljak, Ministro de Comunicación e Información del gobierno de bolivariano de Venezuela.

¿Qué significa ser ministro de Comunicación en Venezuela, cuando la guerra es mediática?

-Es una responsabilidad no solo mía, de muchas personas. En la medida en que uno pueda contribuir a que prevalezca la verdad, por encima del cerco mediático y el pensamiento único, resulta satisfactorio.

Para mi es satisfactorio poder estar de este lado de la historia.

¿Es Venezuela un campo de experimentación sobre a manipulación de la opinión pública?

-En Venezuela se está produciendo un mega ‘fake news’. Aquí se está probando una receta ucraniana recargada.

Yo creo que en el mundo, se han dado avances sobre la lectura crítica de los medios de comunicación y eso me permite augurar que en un futuro no muy lejano, Venezuela será objeto de estudio.

¿Considera que existe una preparación mediática para la guerra?

-Claro que sí, pero no es sólo mediática. Se preparan las condiciones generales para la guerra que incluye la participación de los medios de comunicación.

Lamentablemente hay factores que han estado trabajado para crear esas condiciones no solo subjetivas sino también objetivas para la guerra, por eso nuestra gran victoria es la paz.

Hay que desactivar esas iniciativas que no dejarán nada bueno para Venezuela, América Latina y el mundo.

¿Habla de la producción de escenarios noticiosos al estilo de la plaza verde de Libia?

-Ha habido varias situaciones en las que, sospechosamente se han evidenciado puestas en escena que revelan una producción cinematográfica de buena parte de las imágenes que le dan la vuelta al mundo.

Así construyen un relato que pretende decir internacionalmente que en esos hechos violentos hay muchas violencia.

En las guarimbas, se ve claramente cómo se producen imágenes de apoyo para los materiales audiovisuales que después se van a editar. Uno aprecia que de pronto corren cuando no está pasando nada o movimientos que parecen actorales. Algo llamativo es que los hechos más violentos se producen cuando las manifestaciones ya casi se han extinguido, con remanentes de grupos muy violentos. Afortunadamente eso ha pasado y nos abrimos a un nuevo momento político con la Asamblea Nacional Constituyente. Aspiramos que sea un lugar de encuentro político incluso con los factores que decidieron excluirse por voluntad propia.

¿Podrá haber un reencuentro con todos los factores políticos?

-Es una gran oportunidad. La política de la motosierra que adoptó la oposición, logró encontrarnos a los chavistas con venezolanos comunes y corrientes, no necesariamente chavistas, que salieron a votar contra la violencia, que castigaron a esa política de la motosierra.

Yo uso de esa figura de la motosierra, que alude desmanes cometidos por paramilitares en Colombia, porque esa violencia desatada por la oposición generó en Venezuela una nueva categoría política: el desplazado electoral.

Eso explica las imágenes impresionantes de gente cruzando ríos o poblando el Poliedro de Caracas para poder votar.

La primera línea de encuentro es con los venezolanos, con aquellos que no reconociéndose chavistas, salieron a votar contra la violencia. Tenemos que hacer estable esa conexión.

¿Cómo se contrarresta esta fase de la guerra mediática se asemeja a los escenarios previos a las invasiones ejecutadas por EE.UU.?

-Primero, reconociendo el fenómeno que el cartel mediático pretende invisibilizar y es lo que nosotros llamamos ‘La Venezuela Heroica’.

Cuando uno escudriña en el discurso de la derecha política, el imperialismo estadounidense y del cartel internacional mediático, encontraremos que intentan negar lo que aquí pasó el 30 de julio.

Es una negación histórica, consistente con la negación que ha hecho la oposición del chavismo y del propio Hugo Chávez.

Recordemos la excusa del golpe de Estado (abril 2002) era que Chávez ya no tenía respaldo popular. También desconocieron su triunfo en el referendo revocatorio en 2004. Siempre han intentado negar al chavismo.

Nuestro acento debe estar en la visibilización del fenómeno político que protagoniza el pueblo venezolano.

Hay personas, incluso dentro de la izquierda que dudan de la cantidad de votos obtenidos en la elección constituyente, ¿Usted que les responde?

-Tenemos que trabajar más para que los venezolanos no se sigan contagiando con la visión hegemónica de los medios cartelizados, ya que la opinión pública se forma por mecanismos en los que los grandes medios aún tienen mucho peso.

Por existen personas que, incluso desde una posición de solidaridad, pueden llegar a tener dudas de que en Venezuela hubo una verdadera explosión electoral.

Hay otros que sacan cuentas y dicen que es imposible que el chavismo haya tenido tal recuperación.

Yo argumento lo siguiente: el techo electoral del chavismo es muy alto, es mucho más alto que el de la oposición.

En 2016 dije en una entrevista, que la oposición le teme a la recuperación electoral del chavismo. El reto es que esa recuperación se sostenga en el tiempo y que no sea solo a causa de la actitud alocada de la oposición y su política de a motosierra.

Un ex ministro de comunicación de este gobierno, puso en dudas la cantidad de votantes en la elección constituyente y señaló como ciertas las declaraciones de la empresa Smarmatic ¿Qué opinión le merecen esas declaraciones?

-Cada quien es libre de expresar sus impresiones, sobre todo cuando no ejerce cargos de responsabilidades públicas.

Ahora, quiere referirme al fondo de ese tema. Smarmatic es una empresa proveedora de servicios al Poder Electoral, no es el Gobierno Bolivariano quien lleva la relación con esa empresa.

Los rectores del consejo electoral ya fijaron posición sobre ese caso.

Esa misma empresa ha expresado en varias oportunidades que el sistema electoral venezolano es el más seguro y auditable del mundo.

Y la mejor respuesta a las dudas que cualquier persona pueda abrigar la expresó el presidente del partido social demócrata, que pocas horas después anunció que su partido, de oposición, inscribirá candidatos a la elección de gobernadores, organizadas por el mismo poder y donde se utilizará el mismo sistema electoral que escogió a la ANC.​

Fuente: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=230084

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Venezuela: 405 mil bachilleres ingresarán a la educación universitaria

Venezuela/10 agosto 2017/Fuente: RNV

“Aquí se acabó la vieja historia de los bachilleres sin cupo”, así lo aseguró Elías Jaua, ministro de Educación, al anunciar la incorporación de más de 400 mil estudiantes a la educación universitaria, gracias al apoyo del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro. 

Jaua enfatizó que gracias a la Revolución en el último trimestre de este año, estos nuevos bachilleres estarán comenzando sus estudios universitarios, “de esa manera demostramos una vez más que la educación pública no se detiene”.

Por su parte, el ministro para Educación Universitaria, Hugbel Roa, explicó que 300 mil jóvenes tienen garantizados sus cupos, como parte de la primera oleada de ingresos y en una segunda fase se asignarán 105 mil cupos adicionales a través del Sistema Nacional de Ingresos y de un novedoso mecanismo activado con el Carnet de la Patria.

Esta información fue suministrada durante el lanzamiento del “Plan Agosto Escuelas Abiertas”, actividad realizada en la Unidad Educativa Bolivariana José Martí, en Caracas, programa que se ejecutará en todo el país.

 

Fuente: http://rnv.gob.ve/mas-de-400-mil-bachilleres-ingresaran-a-la-educacion-universitaria/

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Retos educativos de la WebTV y TV digital

Por: Gustavo Hernández Días

Una aproximación a las ventajas y desventajas educativas de la televisión digital y la televisión digital interactiva, al momento de considerar sus posibilidades educativas: cómo identificar las pautas típicas de consumo televisivo y mediático en la era digital, a fin de educar en cibermedios, en escuelas y universidades.

La televisión digital terrestre se define como un medio de difusión de señales televisivas y contenidos interactivos que se transforman en información digital-binaria mediante ceros y unos para dar cabida a más canales y aplicaciones interactivas. No necesita por lo tanto de complejas ondas ni anchos de banda, las emisiones son gratuitas, no hay necesidad de pagar cuotas como ocurre con las emisiones digitales a través de cable o satélite. Y la recepción de señales requiere solo de una antena de televisión convencional.

Estas son las ventajas educativas de la televisión digital:

Difusión: “Mayor número de programas y nuevas emisoras en la misma ocupación de espectro que la actual televisión analógica. Además, puede coexistir con la televisión “analógica” o convencional”. ( “La televisión digital: posibilidades y retos” de Joaquín García Muñoz, en Revista Comunicación N°146).

Programación: Posibilidad de oferta de contenidos novedosos en la industria televisiva digital en cuanto a géneros educativos, científicos, históricos, informativos y culturales. Se entretiene sin banalizar contenidos mediante estereotipos y violencia injustificada.

Interactividad: El usuario de la televisión digital podrá interactuar con su control remoto para acceder a guías electrónicas de programación educativa y cultural, servicios públicos, gobierno electrónico. También podrá intervenir en programas de opinión, foros y comunidades virtuales que propicien la sociedad de la comunicación y del conocimiento.

Estas son algunas de las desventajas de la televisión digital al momento de considerar las posibilidades educativas de este medio:

Atrapados por la interactividad de las aplicaciones tecnológicas: No sabemos si los neotelespectadores estarán más seducidos por la interactividad proporcionada por la televisión digital debido a la creciente convergencia entre la industria audiovisual e Internet.

Recepción pasiva: Sartori afirma en su Homo Videns: La sociedad teledirigida que: “La televisión resultará vencedora entre los perezosos o las personas cansadas que prefieran el acto de mirar, mientras que Internet triunfará entre los activos, los que quieran dialogar y buscar”.

Concientizar el acceso y participación: No sabemos si la TV digital será capaz de permitir el acceso a bancos audiovisuales ilimitados. Incluso es necesario saber si los programas de opinión y de entretenimiento brindarán la oportunidad de expresar opiniones en el marco de una bidireccionalidad sustentada en la democracia, el respeto y la civilidad.

Cantidad versus calidad: Desconocemos si la industria audiovisual fomentará la creatividad de la televisión digital o se reeditarán algunas de las falencias de la televisión generalista y por suscripción como, por ejemplo, producción de telebasura saturada de violencia y de patologías humanas. “La calidad de un programa de televisión, según Joaquín García Muñoz, depende más de la creatividad y de la intencionalidad de su autor y de la disposición del canal que lo emite que de los avances tecnológicos que utilicemos. Podemos tener una tecnología extraordinaria, y a la vez unas ideas y una disposición tan lamentable como algunas de las que ahora conocemos”.

Televisión educativa por Internet: WebTV

La televisión digital interactiva se puede definir en términos de convergencia tecnológica (Web TV), es decir, la televisión emitida por Internet donde el telespectador interactúa con la programación llegando a ser parte de esta. Ya es un hecho, ver televisión en la computadora personal y usar el televisor para realizar tareas similares a una computadora.

“Hoy por hoy, y a pesar de Internet, el televisor (y no la computadora), sigue siendo el dispositivo electrónico alrededor del que las familias se reúnen. Pensemos entonces un televisor conectado a Internet, con el que se pueda navegar o hacer videoconferencia, jugar on line, consultar la cuenta bancaria, renovar el permiso de conducir, enviar e-mail o descargar contenidos a voluntad”. (Véase: “La televisión por Internet: WebTV” de José Ignacio Aguaded y Verónica Marín).

Aspectos positivos de la WebTV:

Es una alternativa de enseñanza distinta de la tradicional. Permite quebrar la rutina y motivar al estudiante.

Desarrolla la capacidad de escuchar, observar, relacionar y discutir.

Permite ilustrar y actualizar contenidos curriculares.

La escuela interactúa con lugares y sociedades que de otro modo no conocerían.

Aspectos negativos de la WebTV:

El uso excesivo de la televisión en la escuela puede restar tiempo a otras actividades como la lectura.

Los niños pueden presentar problemas en la comprensión de contenidos.

La transmisión de los programas educativos no coincide con el horario de los alumnos.

Algunas escuelas no cuentan con equipos tecnológicos adecuados.

Los profesores no están al tanto de los programas educativos con la suficiente antelación para preparar actividades.

Otro de los retos educativos de la WebTV y de la TV digital radica en saber identificar las pautas de consumo mediático a fin de educar en cibermedios en escuelas y universidades. En esta orientación, veamos cuatro pautas típicas de consumo televisivo en la era digital que se perfilaron durante el año 2016, a partir de la opinión de 553 adolescentes (267 chicos y 286 chicas) de Irlanda, España y México (véase: Revista Comunicar N°50):

Pauta 1: Conflictiva-pasiva. Los adolescentes evaden el conflicto familiar viendo la televisión con el propósito de entretenerse ante la imposibilidad de dialogar con sus padres y/o representantes.

Pauta 2: Comprometida-positiva. Son jóvenes que prefieren ver programas televisivos que muestren compromiso social y libertad de pensamiento. “Se constata, por lo tanto, la influencia positiva que una mediación (familiar) responsable puede generar en el procesamiento de los mensajes que hacen los adolescentes”.

Pauta 3: Social-conversacional. Las chicas prefieren ver programas de chismes y talk-shows que tienen como finalidad propiciar temas de conversación.

Pauta 4: Crítico-cultural. Por lo general, los chicos ven programas culturales de humor y dibujos animados con una mirada crítica y con el acompañamiento familiar. “Buscan, aunque no como único propósito, el informarse y tienen una ligera tendencia a identificarse con personajes que muestran valores de autopromoción y están abiertos al cambio”.

En síntesis, urge una televisión globalizada cuyos contenidos, difundidos en medios tradicionales o en Internet, estén enmarcados en la sociedad del conocimiento, en la autonomía crítica y propositiva, en la libertad de expresión y en la multiculturalidad en toda su dimensión humana.

Fuente: http://www.el-nacional.com/noticias/entretenimiento/retos-educativos-webtv-digital_196993

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Caracas en la hora de los pueblos

Por: Mario Sanoja

Tratar de escribir sobre la formación urbana de Caracas es una empresa complicada. Su tiempo histórico actual es expresión de los cambios de su cultura, de su modo de vivir, es la manifestación de diversas subjetividades y estilos de vida y de ocupación territorial que -con el transcurso de los años- han llegado a constituir formas sociales políticamente antagónicas que todavía no logran encontrar formas de convivir, proceso que se ha agravado por la incapacidad de la derecha venezolana para entender ese proceso.

Caracas es un valle alto, ubicado entre 900 y 1.200 metros sobre el nivel del mar (msnm), dominado por dos serranías. El Waraira Repano, con picos como el Naiguatá que alcanzan hasta 2.765 msnm, cuya vertiente norte desciende abruptamente hasta el mar dando origen a un estrecho litoral de acantilados. La escarpa norte del valle sur está dominada por una amplia terraza fluvial, la terraza superior del río Guaire.

¿Por qué el centro? La escogencia del lugar para fundar la ciudad se debió a consideraciones estratégicas, ya que desde el promontorio delimitado hoy día por las actuales esquinas de Santa Capilla, Veroes, Catedral y Principal era posible entonces tener una visual de casi 360° de las tierras circundantes, además de contar con una fuente para aprovisionarse de agua, la quebrada Catuche que corría por las actuales esquinas de Jesuitas, Veroes y Catedral hasta caer en el Guaire. Por esa ventaja estratégica, Losada desechó hacer la fundación en las sabanas que se hallaban hacia el oeste (hoy Catia) o hacia el este (hoy Sabana Grande, Chacao y Petare), territorios sujetos para entonces al control de diversas etnias caribes caracas. Este relieve desigual comenzó a ser modificado a partir de la era guzmancista, largo proceso que se intensificó bajo el gobierno de Marcos Pérez Jiménez. La sección occidental de la fachada norteña del valle, la actual parroquia Catia, presentaba, por el contrario, una extensa formación en pendiente de sabanas y cujizales que se extiende desde los contrafuertes del Waraira Repano hasta el cauce del río Caroata.

Imágenes fotográficas del centro de Caracas mostradas en el diario de sir Ker Porter, cónsul de Inglaterra en Caracas hacia mediados del siglo XIX, muestran una vista de la catedral erguida sobre una meseta en pendiente rodeada de profundos canjilones que se prolongaba hasta lo que es hoy Plaza Carabobo, Parque Central y El Conde. Este relieve desigual comenzó a ser modificado a partir de la era guzmancista, largo proceso que se intensificó bajo el gobierno de Marcos Pérez Jiménez.

La sección occidental de la fachada norteña del valle, la actual parroquia de Catia presentaba, por el contrario, una extensa formación en pendiente de sabanas y cujizales que se extiende desde los contrafuertes del Waraira Repano hasta el cauce del río Caroata. Desde Catia, los caminos permitían bajar al litoral guaireño, hoy Estado Vargas, que es como una extensión cultural y humana del oeste de Caracas.

Para los siglos XVII y XVIII, una vez pacificadas las etnias caribes, los terratenientes caraqueños se apoderaron de los suelos agrícolas que habían sido cultivados durante milenios por los indígenas caraqueños. Así surgen en las tierras planas de lo que hoy denominamos Los Caobos, Sabana Grande, Chacao, Bello Monte, Petare, avenida Victoria, Paseo de los Ilustres, la autopista del Valle, la extensa planicie que lleva hacia Prados del Este irrigada por la quebrada Baruta, extensas plantaciones de café y caña de azúcar.

La región montañosa de Baruta, asiento de una etnia caribe, se desarrolló como una área de producción agrícola dominada, hasta algunas décadas atrás, por la horticultura y el cultivo de cítricos. Todos esos espacios privilegiados, siglos más tarde, serían convertidos por la inversión privada en urbanizaciones para la naciente clase media, negando así a los futuros inmigrantes campesinos del siglo XX, el acceso a dichas tierras privilegiadas, confinándolos a sobrevivir en la pendiente de los cerros o en los cauces de las quebradas.

La cultura caraqueña. En la Caracas de los años 40 del pasado siglo, la mayoría de la gente se desplazaba a pie; si la distancia era muy larga, se tomaba el tranvía o el autobús. Aquellas caminatas mostraban los profundos desniveles que todavía existen en el bloque central del valle (La Pastora, San José y Altagracia) que marcaban el curso de las antiguas quebradas: la profunda cañada que separaba la esquina de Portillo de la meseta donde se halla localizado el Cuartel San Carlos, las agudas pendientes como la Bajada de Los Amadores, la Bajada de Pineda y la famosa Bajada de los Perros que separaban el flanco oriental de aquellas parroquias de la meseta en pendiente donde se halla el centro histórico de Caracas. En 1948, la cancha deportiva de mi liceo, el Fermín Toro, lindaba con el profundo zanjón que marcaba el curso de la quebrada Quitacalzón, la cual cruzaba por el espacio de la actual plaza de El Silencio para desembocar en el río Caroata a nivel de la hoy plaza Miranda. De allí, ese río bajaba por la esquina de Maderero irrigando las antiguas vegas que se hallaban en la margen derecha del río Guaire donde hoy día se levanta el mercado de Quinta Crespo.

Las lagunas de Catia. El oeste de Caracas estuvo dominado hasta mediados del siglo XX por una formación de sabanas, suelos y planos que formaban parte de la cuenca del Caroata, la cual se ampliaba hacia lo que hoy día se denomina Los Magallanes. Allí en mi niñez, íbamos los niños “pastoreños” a jugar “caimaneras” de beisbol con los niños “catieros”. En esa zona de Catia existían lagunas tal como la que sobrevivió hasta recientemente en el espacio ocupado hoy día por la actual Plaza de Catia, así como otras más pequeñas localizadas en las sabanas de Los Magallanes, en cuyas aguas lodosas nos bañábamos.

Si el antiguo centro de Caracas tenía un relieve desigual, el este de Caracas, a semejanza de la zona oeste, era relativamente plana, de sabanas y vegas. Una de las zonas características era Chacao, famosa en mi niñez por los mangos que se daban en extensas arboledas que sobrevivieron hasta el auge del proceso de urbanización, el cual tuvo su zenit a mediados del siglo pasado. La primera propuesta seria de crear una nueva versión de Caracas en el este surgió con el Plan Rotival entre 1935 y 1936, donde se planificó la actual plaza Altamira como el punto nodal de un nuevo centro urbano.

Fuente: http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/aniversario/especial-caracas-la-hora-los-pueblos-i/

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