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¿A dónde van las palabras?

Naturalizados por las redes, los emojis, memes y otros recursos visuales forman parte del lenguaje cotidiano y amenazan con desplazar la comunicación verbal. ¿Estamos ante el fin de la palabra escrita?

Una carita para demostrar lo que sentimos y un corazón como respuesta. O un fueguito. A lo mejor la risita burlona e infinitamente compartida de Leonardo DiCaprio, o la resignación hecha meme de Don Ramón, del Chavo. Incluso la Rana René, Borges o el rostro recortado de algún compañero de trabajo. Del emoji más básico al sticker más personalizado, la comunicación no para de experimentar cambios y, en tiempos de redes sociales, parece ahorrar palabras como si estuviesen de sobra. Pero, ¿cuál es, ante tanta idea resumida en imagen, el presente y futuro del lenguaje escrito? ¿Perdemos palabras o sumamos nuevas formas de nombrar?

Lucas Gagliardi, profesor en la carrera de Letras e integrante del Centro de Estudios e Investigaciones Lingüísticas de la UNLP, no cree que la sobreabundancia de emojis en nuestras vidas signifique un reemplazo de la escritura. «Al menos no para todos los contextos de uso –aclara–. Hay que pensar que se utilizan principalmente en aplicaciones digitales y, por lo general, en situaciones que requieren un registro informal».

Para el docente, además, estos símbolos funcionan «como un complemento, como una prótesis de la escritura. Muchos refuerzan la interpretación de un mensaje que escribimos y nos permiten comprender la intención comunicativa cuando no tenemos refuerzos como la entonación o los gestos. Generalmente aparecen en compañía de la palabra escrita y la complementan. Son menos los casos en que parecen reemplazarla y ser autónomos. Pienso por ejemplo cuando hablamos de temas específicos, como opiniones y emociones, o cuando solo reaccionamos ante un contenido en línea por medio de uno de estos símbolos».

El famoso lema de «no hay texto sin contexto», difundido entre lingüistas, también entra en sintonía con la mirada de la ensayista y licenciada en Comunicación Ingrid Sarchman, para quien el contexto no puede ser obviado a la hora de concluir si emojis y stickers empobrecen el lenguaje o lo amplían y enriquecen. En un trabajo académico como una monografía, dice la docente, no espera ninguno de estos símbolos porque las convenciones y las formas todavía importan. «Pero eso no impide que uno acepte que el lenguaje cambia», advierte.

Uno que sepamos todos
En un ecosistema en el que prima la rapidez y no hay tiempo o espacio para los matices, el lenguaje reposa en la inmediatez tecnológica y se las ingenia para que, abstraídos e integrados, renovemos entre todos los códigos de la comunicación. Un emoji de berenjena no es solo el dibujito de una verdura sino, según el caso, un chiste de sentido sexual que dice más de lo que muestra. Parecido un meme que sintetiza el ingenio popular o varias de las animaciones que se comparten en WhatsApp con idéntica pasión que antes, no hace tanto, despertaba el intercambio de figuritas.

Si el de Neil Amstrong allá en la Luna fue un gran paso para la humanidad, el que dio Neil Papworth al enviarle el primer mensaje digital a un amigo y colega modificó, a partir de 1992, la forma de comunicarnos. Lo que en su momento fue el SMS –que vio la cima en el amanecer del nuevo siglo, cuando se enviaban 15 millones de mensajitos por minuto‒ logró mutar y pasar de los viejos emoticones hechos con signos de puntuación a los actuales emojis y stickers que, casi como el lenguaje, viven en permanente estado de actualización.

«Cuando apareció el mensaje de texto, había una especie de cuestionamiento desde la academia que aseguraba que venía a deformar el lenguaje. Esa herramienta inauguró una forma más económica de comunicarse y, al mismo tiempo, la tendencia a pensar que empobrecía el lenguaje», dice Sarchman, quien, mucho tiempo después de la aparición del primer SMS, opina que el escenario no cumplió con los pronósticos más sombríos y obliga, por lo tanto, a contextualizar las interpretaciones que se hacen de los símbolos en las comunicaciones actuales. «Atendiendo a la historia larga en la que son protagonistas los memes y los emojis –señala la investigadora‒, no puedo más que pensar que asistimos a distintas maneras de la comunicación. No existe un lenguaje puro sin suponer el uso».

Tal vez resulte exagerado pensar que, a través de las pantallas, puede sostenerse una conversación sin escribir una sola palabra. ¿Pero lo es? Una carita, una calavera o un pulgar arriba parece bastar para que esté todo dicho. O al menos casi todo. Si bien algunos pueden coincidir en que estos símbolos no solo son verdaderos atajos dialécticos sino, muchas veces, el propio mensaje, la mayoría de quienes analizan e interpretan las evoluciones del lenguaje descartan, al menos en lo inmediato, que representen una amenaza para la lengua escrita. ¿Un complemento? ¿Acaso la mejor forma de resumir aquello que no sabemos cómo decir?

A diferencia de los emojis, aclara Gagliardi, los stickers y los memes requieren un análisis más variado y complejo debido a que, tantos unos como otros, «combinan las imágenes con la información lingüística». Para el especialista, al margen de diferenciaciones digitales y del uso cotidiano que le demos, resulta un tanto más difícil asegurar que estos símbolos vengan a ampliar y enriquecer las posibilidades de comunicación. «Depende de cómo entendamos esa ampliación –plantea‒. Si incluimos en ella el refuerzo de las intenciones comunicativas, efectivamente un emoji puede servir para aclarar aspectos del mensaje. Pienso en ejemplos como los contextos bilingües o cuando existen algunas barreras de lenguaje. En esos casos creo que pueden contribuir a que las personas tengan algunas posibilidades más a su disposición».

Si bien lo escrito parece perder por goleada ante lo visual –¿no es que una imagen vale más que mil palabras?–, el docente recuerda que los emojis, de algún modo, tampoco son una forma novedosa de comunicarse sino que están emparentados con otros sistemas de la antigüedad ya estudiados por la historia. «Tienen similitudes con a la escritura pictográfica, como lo fueron en algún momento los jeroglíficos –apunta–. Este sistema de escritura se basaba en representar conceptos o palabras enteras por medio de un signo icónico» .

Muchos siglos después de aquellos primeros ideogramas, el consorcio Unicode ‒la organización que controla el sistema para la codificación de caracteres que permite representar texto en todos los idiomas y en cualquier dispositivo– monitorea buena parte de los signos que tenemos en nuestros celulares y registra hasta el 9 de septiembre de 2025 un total de 3.953 emojis. Caritas, mascotas o estrellas de mar. Lo que sea, si evitamos las palabras. O si queremos reforzarlas. O, por qué no, hasta ponerlas en duda.

Fuente de la información e imagen:  https://accion.coop

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La desvalorización del género humano en la fase digital

Por Lucas Aguilera *

La historia de la filosofía puede leerse como un vasto campo de batalla entre dos fuerzas antagónicas, por un lado, la valorización del género humano, basada en su capacidad de crear, pensar, transformar y vincularse; por el otro, su desvalorización, cuando esas mismas potencias se entregan a fuerzas que las trascienden —dioses, mercados, imperios o máquinas. Hoy, bajo el dominio del capital financiero-digital, esa vieja tensión alcanza un punto crítico. La inteligencia artificial y los algoritmos ya no solo organizan nuestras vidas: las capturan, las moldean, las explotan.

La digitalización no es un mero avance técnico, sino una reconfiguración ontológica al servicio de las plataformas. Estas reorganizan la vida humana según su rendimiento dentro del entorno digital. Cada clic, cada gesto, cada emoción, cada interacción social se transforma en plusvalía. El trabajo no desaparece, muta en producción de atención, trazabilidad, datos. La subjetividad se convierte en perfil; la comunidad, en red; la praxis, en rendimiento. El sujeto no es expulsado, sino absorbido y reducido a mero objeto: su existencia entera se procesa como variable operativa dentro de sistemas que extraen valor de su propia vida.

La figura de la “Madre IA” condensa esta mutación. No es una máquina tiránica ni una inteligencia autónoma, sino el medio operativo de una Nueva Aristocracia Financiera y Tecnológica, ese sector del capital que, sin necesidad de mostrarse, gobierna desde las redes y los flujos de datos. A través de la hiperconectividad, esta aristocracia reordena la producción social y orienta la vida cotidiana hacia su propia acumulación. “Madre IA” —su gran operadora simbólica y técnica— no impone mandatos, susurra notificaciones. No prohíbe, seduce. Y en la seducción convierte el deseo de libertad en autoexplotación, la necesidad de reconocimiento en dependencia del sistema de visibilidad, la comunidad en red administrada. Su lógica no niega la dignidad humana, sino que la absorbe en un circuito de utilidad y rendimiento. Se llama “libertad” a la entrega voluntaria de nuestras mentes y cuerpos a nuevas formas de control. Se llama “felicidad” a una serie de placeres planificados, vacíos y efímeros. Se llama “política” a un espectáculo que simula responsabilidad pero elimina toda reflexión.

No faltan, por supuesto, los profetas de la obsolescencia. El posthumanismo de Yuval Harari y el aceleracionismo de Nick Land anuncian el fin del hombre como sujeto de la historia, como si el algoritmo fuera la nueva Providencia y el capital automatizado, su liturgia. Cambia el altar, no el fetiche. Lo que antes pedía obediencia en nombre de Dios o de la Razón, hoy la exige en nombre de la eficiencia. Pero el truco es viejo, absolutizar la técnica para convertirla en destino. ¿De verdad la técnica sabe qué mundo conviene? ¿De verdad el cálculo agota el sentido?

Sin embargo, esta desvalorización no es definitiva. Contiene su contrario. Porque incluso cuando el capital proclama nuestra obsolescencia, seguimos siendo su única fuente real de valor. La IA no crea sentido por sí sola. Se alimenta de nuestra inteligencia colectiva, del intelecto general, de la sabiduría de las mayorías. Cada algoritmo necesita insumos. Y esos insumos no son solo datos, sino que provienen de cuerpos en movimiento, de vínculos afectivos, de decisiones cotidianas. Desde el teléfono hasta el refrigerador, desde el reloj inteligente hasta la cámara urbana, todo dispositivo se convierte en interfaz de extracción de nuestro tiempo de trabajo. El ser humano sigue siendo, en esta fábrica invisible de la vida, el núcleo de toda valorización.

Frente a este escenario, el desafío no es rechazar el desarrollo científico-tecnológico que define a esta cuarta revolución industrial digital, sino disputar su orientación, su finalidad, su sentido. No se trata de negar la técnica, sino de interrogar su uso ¿al servicio de quién opera?, ¿qué mundo construye?, ¿qué formas de vida habilita o cancela? La “Madre IA” no debe servir a los intereses de esa Nueva Aristocracia Financiera y Tecnológica, sino ser reconfigurada como herramienta de las mayorías, como mediación para la vida y la emancipación de los pueblos, no como dispositivo de su subordinación.

El marxismo recuerda que la verdadera valorización del género humano no radica en su productividad, sino en su potencia, en la capacidad de crear mundos comunes, de transformar la necesidad en libertad. Esa potencia no crece como acumulación lineal, sino como historicidad; se expresa en la contingencia, en la posibilidad de introducir el fin allí donde todo parece determinado, en la capacidad de orientar la praxis hacia lo que aún no existe. La positividad de la técnica —encarnada hoy en la inteligencia artificial, los algoritmos y el Internet de las Cosas— se presenta como afirmación constante, no admite interrupciones, no reconoce el límite, no integra su contrario. El ser humano, en cambio, como plantea Jean-Paul Sartre, es negatividad, puede decir no, suspender lo dado, abrir el espacio de lo posible. Su historicidad está marcada por la contingencia, por el fin, por esa teleología que orienta la acción hacia horizontes no programados.

La técnica, cuando logra emanciparse del capital y ponerse al servicio de la vida, puede convertirse en vehículo de esa potencia. Pero cuando se transforma en “Madre IA”, deviene su negación: absorbe la fuerza creadora del trabajo humano y la devuelve en forma de control. Porque lo que distingue al sujeto no es su eficiencia, sino su libertad; no su capacidad de rendir, sino de imaginar lo que no existe, de resistir a la lógica del rendimiento y de crear sentido donde el sistema solo ofrece cálculo.

Así, la tensión radical que atravesamos no enfrenta progreso y retroceso, sino dos formas de valor radicalmente opuestas. De un lado, la afirmación de la vida, del cuerpo y de la Madre Tierra como fuentes de sentido, vínculo y libertad; del otro, una valorización abstracta que mide la existencia por su capacidad de producir rendimiento, trazabilidad y control. La pregunta no es si la “Madre IA” destruirá al ser humano, sino si seremos capaces de reorientar su lógica antes de que absorba por completo nuestra potencia creadora. Si podremos recuperar el tiempo disponible, la imaginación colectiva, la facultad de generar sentido más allá de los circuitos de utilidad. Porque si el futuro ha de tener valor, no será por el algoritmo que calcula, sino por la vida que resiste, que inventa, que se niega a ser reducida a una variable operativa.

* Lucas Aguilera es Magíster en Políticas Públicas y Director de Investigación de la agencia argentina NODAL

La desvalorización del género humano en la fase digital – Por Lucas Aguilera

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Bases para la transformación educativa

Por: Lev M. Velázquez Barriga
En las últimas semanas intercambié análisis, experiencias y perspectivas, en dos espacios territorialmente distantes, pero con intereses y temáticas comunes; uno fue el Taller para la Transformación Educativa en Bogotá, que se inscribe en el marco de consulta rumbo al proceso de reforma colombiana que dará rumbo durante la próxima década, y otro, el quinto Congreso Internacional de Transformación Educativa, que reunió pluralidad de voces no siempre coincidentes con la Nueva Escuela Mexicana. Asumiendo los sesgos socioeducativos de un profesor rural frente a grupo, confesado en la tradición indoamericana de las educaciones populares, comparto algunas ideas al respecto que no sólo tienen que ver con los atinos en México, sino también con sus incongruencias e inconsistencias.

La primera es que la transformación del sistema educativo es un proceso largo, complejo y se presenta entre contradicciones cuando entran en disputa actores diversos en el interior del grupo gobernante, así como los reacomodos de los bloques de poder económico, y los anteriores con los intereses de los sectores populares de mayor conciencia de clase y capacidad de organización.

La segunda, no determinante pero sí muy importante para allanar el camino a la transformación, es crear las condiciones constitucionales que tomen distancia de las nociones filosóficas, políticas y pedagógicas que plantean como fines de la educación la formación de capital humano mediante la calidad o excelencia para reproducir formas organizacionales de la sociedad y de la vida pública, priorizando la producción de ganancia y la acumulación de capital para un núcleo reducido de personas que se apropian del trabajo y de la vida de otros.

La tercera, los cimientos constitutivos de la educación posneoliberal deberán recurrir a las filosofías, cosmovisiones y autenticidades institucionales de la educación propia de cada región histórico cultural, véase el caso del buen vivir en la región andina; además, reconocer que la concepción del sujeto mínimo como ente de capacidades económicas rentables es contrario a la naturaleza humana, porque ésta es diversa. Por tal motivo, demanda un tipo de formación que se defina a partir del desarrollo pleno de sus dimensiones holísticas y de sus múltiples potencialidades para ser, estar, crear y convivir en el mundo comunitario, social, natural y de la ciudadanía planetaria.

La cuarta, el modelo gerencial de gobernanza del sistema educativo nacional y de gestión empresarial de las escuelas, que cosifica la totalidad de interacciones humanas en relaciones de producción de ganancia y de valores sociales mediados por el mercado, tendría que ser abandonado por otro en el que la gobernanza tome sentido en la participación directa, constante y protagónica de la sociedad en la orientación de la política pública, justamente como promovieron los docentes de la rebelión magisterial por medio de los Congresos Estatales Populares de Educación y Cultura para tender un puente de diálogo directo con los actores de la ciudadanía, sin que éstos sean invalidados por los congresos legislativos que terminan por suplantar la voz del pueblo.

Este otro enfoque de gobernanza escolar tiene que ser horizontal, desburocratizado y distributivo de las relaciones de poder para decidir en núcleos de colectividades que van de los consejos escolares a la república de las infancias y juventudes o las asambleas de los padres y madres de familia. Esta perspectiva es radicalmente opuesta a los mecanismos de participación que se proponen administrar la precariedad financiera de las escuelas y descargar económicamente la responsabilidad del sostenimiento de los centros educativos en las familias.

La quinta, transitar de la crítica al currículo al currículo crítico; es decir, de la sola caracterización neoliberal y neocolonial de los planes de estudio a la elaboración de contenidos, materiales educativos, libros de texto y cartillas pedagógicas con perspectivas de la historia no eurocéntrica; de la geografía viva en las regiones y la geopolítica; de la ciencia denominada del segundo orden porque toma conciencia de cómo se construye el conocimiento desde los sectores subalternos y desplazados por los elitismos tecnocientíficos; de la ciudadanía política global y ambientalista de la tierra que se concibe en una sola humanidad diversa donde no hay nacionalismos culturalmente superiores ni supremacías raciales como las que están alentando las corrientes neofascistas.

La sexta es la urgencia por romper los cercos de la cultura enciclopédica de los aprendizajes, suministrados en currículos únicos y prestablecidos, para dar paso a la construcción dinámica e investigativa de otros aprendizajes críticos y transdisciplinares que emerjan de la curiosidad cognitiva de las niñeces en sus contextos pluriculturales y también a la elaboración de planes educativos problematizadores que coloquen al centro las necesidades de los territorios y los saberes ahí constituidos.

La séptima es la formación inicial y continua de nuevos educadores que trasciendan las pedagogías únicas y estandarizadas del enfoque neoliberal; conocedores de las pedagogías indoamericanas, populares, antiautoritarias, decoloniales, alternativas, críticas y comunales, que además desaprendan las metodologías didácticas instruccionales e imperativas y se apropien de otras que promuevan en los alumnos la construcción activa y dinámica de los aprendizajes basados en situaciones problematizadoras de fenómenos complejos de la realidad socionatural.

Una política pública sin estas y otras mínimas bases para la transformación educativa en México, Colombia u otro país que se reconozca dentro del bloque progresista dejará cimientos endebles ante cualquier viraje gubernamental.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2025/11/02/opinion/bases-para-la-transformacion-educativa

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México: Educación comparada e inteligencia artificial

Educación comparada e inteligencia artificial

Carlos Ornelas

El encuentro se realizó de manera presencial en el Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la Universidad Nacional Autónoma de México y también de forma remota en la plataforma Zoom. Hubo 700 participantes de 13 países. Mis colegas Zaira Navarrete y Armando Alcántara, ambos expresidentes de la Somec, lideraron la organización

Si bien en el ámbito de la Secretaría de Educación Pública no parece que haya interés en la inteligencia artificial y los desafíos y oportunidades que presenta, en la academia crece la atracción por las novedades que acarrea esta herramienta. La Sociedad Mexicana de Educación Comparada celebró la semana pasada su VI Encuentro de Educación Internacional y Comparada. Propuso como asunto central Imaginar el futuro: educación, inteligencia artificial y desarrollo sustentable. El listado de propuestas dentro de esa trilogía fue amplio. Cubrió asuntos de 1) Educación comparada e internacional, 2) Educación y tecnologías, 3) Políticas y reformas en los sistemas educativos, 4) Formación del profesorado y 5) Temas emergentes en educación. El derecho humano a la educación permeó en muchas de las conferencias, mesas de experto y ponencias.

El encuentro se realizó de manera presencial en el Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la Universidad Nacional Autónoma de México y también de forma remota en la plataforma Zoom. Hubo 700 participantes de 13 países. Mis colegas Zaira Navarrete y Armando Alcántara, ambos expresidentes de la Somec, lideraron la organización de este encuentro. Pienso que los coloquios alcanzaron los fines que se plantearon con meses de anticipación. El primer párrafo presentó el asunto de manera clara y concisa:

“La superación de la emergencia sanitaria global ha permitido el regreso a las aulas, pero, lejos de significar un simple retorno a la normalidad, ha acelerado la reflexión sobre los profundos desafíos y transformaciones que definen el futuro de la educación. Los sistemas educativos se enfrentan ahora a la imperiosa necesidad de integrar dos revoluciones simultáneas y fundamentales: la tecnológica, impulsada por la inteligencia artificial, y la ético-social, orientada hacia el desarrollo sustentable”.

Las conferencias magistrales y los paneles de expertos se transmitieron en vivo por el canal de YouTube del IISUE. Los diálogos entre los participantes fueron ricos y variados, todos respetuosos, a pesar de que había diferencias en las perspectivas teóricas, ideológicas y políticas. Predominó el enfoque crítico, pero se abrieron espacios para que el alto funcionariado de la SEP expresara sus puntos de vista y avances de la Nueva Escuela Mexicana.

La labor de la Somec en los debates sobre educación internacional y comparada va más allá de la manufactura de encuentros y coloquios de alto nivel. También instituyó reconocimientos a los estudiantes. Premia a la autoría de las mejores tesis de maestría y doctorado en los temas de la sociedad, así como a sus mentores. También ha publicado más de una veintena de libros y sus miembros contribuyen con ensayos, informes de investigación y reportes técnicos en infinidad de revistas académicas y participan en debates en la plaza pública.

La Somec se hermana con otras sociedades de América Latina, España y Portugal en la Sociedad Iberoamericana de Educación Comparada. Participa en reuniones con la Comparative and International Education Society de Estados Unidos y sus conferencias regionales. También es integrante del Congreso Mundial de Sociedades de Educación Comparada, asociada a la Unesco y con presencia en Europa, Asia, África y Oceanía.

La Somec es un foro ideal para discutir y proponer políticas de educación y mirar al mundo y la diversidad sin menospreciar la idiosincrasia cultural y doctrinaria de la educación nacional. Recomienda imaginar el futuro a partir del conocimiento, la investigación y la percepción prospectiva. Sus encuentros atraen cada vez más participantes y crece su importancia intelectual. La Somec le debe mucho a sus expresidentes Marco Aurelio Leal y, sobre todo, a Zaira Navarrete Cazales.

  • RETAZOS

El miércoles 22 de octubre entregué la presidencia de la Somec a mi joven colega Jorge Eduardo Martínez Íñiguez, profesor de la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Baja California. Fue un tránsito generacional y un gesto para descongestionar las actividades de la Ciudad de México. Pronto nos convocará al VII Encuentro de Educación Internacional y Comparada.

Fuente de la Información: https://www.educacionfutura.org/educacion-comparada-ia/

 

 

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Mundo: ‘El verdadero peligro de la inteligencia artificial es la estupidez humana’

‘El verdadero peligro de la inteligencia artificial es la estupidez humana’

 BBC News Mundo

Es de noche y decides salir a cenar. Puede que tu pareja no sepa qué quieres comer, pero la inteligencia artificial sí: en la tarde te vio mirando videitos de tacos y tiene claro que ahora no puedes dejar de pensar en ello.

«Si no tomamos decisiones, otros lo harán por nosotros», escribe la periodista y escritora española Laura G. De Rivera en su libro «Esclavos del algoritmo: Manual de resistencia en la era de la inteligencia artificial», fruto de años de investigación.

«Vivimos inmersos en pensamientos, deseos y sentimientos impuestos desde fuera porque resulta que los humanos somos bastante predecibles. Basta con aplicar la estadística a nuestras acciones pasadas, y es como si alguien nos leyera la mente», continúa.

La finura en predecir cuáles son nuestras necesidades o deseos es tanta que Michal Kosinski, psicólogo y profesor de la Universidad de Stantford, demostró en sus experimentos que un algoritmo bien entrenado con suficientes datos digitales puede predecir qué quieres o qué cosas te gustan mejor que tu madre.

Que la inteligencia artificial pueda anticipar con altísima precisión los intereses de una persona, en principio, suena bien. Pero tiene un precio, dice De Rivera, y es alto: «Perdemos libertad, perdemos la capacidad de ser nosotros mismos, perdemos imaginación».

«Trabajamos gratis para Instagram subiendo nuestras fotos para que la red social exista y gane millones. Hay que ser consciente y aprovechar los beneficios de las plataformas sin que los riesgos te hagan daño», dice.

Charlamos con De Rivera en el marco del Hay Festival que se celebra del 6 al 9 de noviembre en la ciudad peruana de Arequipa, un evento que reúne a 130 participantes de 15 países.

La solución que yo veo es muy sencilla, está al alcance de cualquier persona, es gratis y no tiene impacto medioambiental. Y es simplemente pensar. O sea, utilizar nuestro cerebro. Es una capacidad humana que está en desuso, se ha perdido.

Cada momento en el que no estamos trabajando o con gente, lo que hacemos es coger el teléfono y distraernos con la pantalla. Ya no pensamos en la sala de espera del médico ni cuando nos aburrimos en casa.

Esos espacios que teníamos para pensar están completamente ocupados ahora por una distracción continua. A través de nuestro smartphone recibimos un bombardeo de estímulos que no nos está dejando pensar.

Hay más cosas que se pueden hacer, pero a mí me parece esta la más básica y la más fácil. Solo el pensamiento crítico pueden defender la libertad individual frente al control algorítmico y la voluntad de terceros.

Es casi imposible no dar tus datos cuando te suscribes a una plataforma. Más complicado todavía leerse toda la letra pequeña de un servicio o rechazar las «cookies» cada vez entramos en una página web. ¿Nos hemos vuelto perezosos?

Somos un poco vagos y un poco marionetas, pero también nos falta la información.

Hay mucha gente que no entiende que cuando está pasando horas delante de TikTok, lo que está haciendo es trabajar gratis para la plataforma. Le das toda tu información de tu comportamiento online y esa información vale dinero.

Por eso es importante la educación, que es explicar cómo funciona el modelo de negocio de estas grandes plataformas.

¿Cómo es posible que Google sea una de las compañías más ricas del mundo si no nos cobra por su servicio? Reflexionar sobre esto es muy importante para que la gente entienda lo valiosísima que es toda la información que estamos dando sobre nosotros.

¿Cuál es el peligro de la inteligencia artificial?

En realidad, el verdadero peligro es la estupidez humana, porque a ti la inteligencia artificial no tiene por qué hacerte nada, son ceros y unos.

Lo que pasa es que nuestra pereza es tan grande que si nos dan las cosas hechas, pues mucho mejor. Todo esto nos coloca en una situación en la que somos más manipulables.

Vivimos en un adormecimiento generalizado de la voluntad. Nos resignamos ante la digitalización del sistema sanitario, la vigilancia masiva y la educación online de nuestros hijos. Asumimos las injusticias, los abusos y la ignorancia como cosas inevitables contra las que no podemos rebelarnos porque nos da pereza.

¿Cuáles podrían ser las consecuencias de confiar plenamente en las predicciones automáticas de un sistema algorítmico?

Cuando delegamos les decisiones importantes, que incluso pueden tener que ver con la vida y la muerte, el riesgo es muy grande, sobre todo porque hay estudios que demuestran que los humanos tendemos a pensar que si lo dice un ordenador, será verdad. Aunque nosotros pensemos distinto.

Entonces, ¿a quién le vas a dejar que decida? ¿A tu madre, a tu profesor, a tu jefe, a la inteligencia artificial? Este es un problema muy antiguo del ser humano y a mí me gusta mucho el libro el psicoanalista, sociólogo y miembro de la Escuela de Frankfurt Erich Fromm, «Miedo a la libertad», que está dedicado a esto, precisamente.

Fromm defiende que los seres humanos preferimos que nos digan qué tenemos que hacer, porque nos da pánico pensar que depende de nosotros. Decidir nos da mucho miedo y preferimos ser como robots y que nos digan qué hacer. Y esto ya lo decía Fromm a principios del siglo XX.

¿Hay alguna forma de no dar nuestros datos online?

Claro que sí. Hay forma de no dar nuestros datos. Hay forma de dar lo justo. Pero lo principal es saber cómo funcionan las plataformas. Y entonces puedes tomar medidas.

Aunque solo sea para ponérselo un poco más difícil a los que comercian con tu vida y con tus datos. Puedes acostumbrarte a pequeñas acciones como rechazar las cookies al entrar en una página.

¿Qué más podemos hacer?

También podemos hablar de la necesidad de tener una regulación que nos proteja, de desarrollar la ética por parte de las empresas que utilizan inteligencia artificial.

Podemos hablar lo importante que es escuchar a los whistleblowers, a toda esa gente que está dentro, que conoce el sistema porque trabaja dentro de empresas como Google o Meta y que cuentan cosas. Escucharlos y protegerlos también cuando deciden hablar.

¿Te refieres al caso Edward Snowden, que sacó a la luz los sistemas de vigilancia masiva aplicados por las agencias de inteligencia estadounidenses?

Sí, Snowden es para mí es uno de los héroes de este siglo, pero hay más. El suyo es el caso más conocido.

También está Sophie Zhang, científica de datos de Facebook, despedida después de alertar internamente sobre el uso sistemático de cuentas falsas y bots por gobiernos y partidos políticos para manipular la opinión pública y sembrar el odio.

Zhang se dio cuenta de que en muchas partes del mundo, en América Latina, Asia, incluso algunos sitios de Europa, había políticos usando cuentas falsas, con seguidores que no existían, con likes y reenvíos imparables, para engañar a los ciudadanos y hacerles creer que contaban con un apoyo y una aceptación popular que no era cierta.

Cuando informó a sus superiores del problema, comprobó asombrada que nadie quería hacer nada para solucionarlo.

Tardaron un año, por ejemplo, en borrar la red de seguidores falsos del entonces presidente de Honduras Juan Orlando Hernández, declarado culpable por el Tribunal Federal de Distrito en Nueva York de conspirar para importar cocaína a Estados Unidos y de posesión de ametralladoras.

En tu libro hablas también del caso de la ingeniera informática Timnit Gebru, codirectora del equipo de Ética de la inteligencia artificial de Google, que también fue despedida.

Sí, por denunciar que los algoritmos favorecen la discriminación racial y de género. Alertó de que los modelos grandes de lenguaje podían suponer un peligro, que la gente se podía creer que eran humanos y que podían manipular a las personas. A pesar de la carta de protesta por su despido firmada por más de 1.400 empleados de la compañía, se quedó en la calle.

Otro «héroe del silbato» es Guillaume Chaslot, exempleado de YouTube, quien descubrió que el algoritmo de recomendaciones empujaba sistemáticamente a los usuarios hacia contenidos sensacionalistas, conspiranoicos y polarizantes.

¿Qué esperanza nos queda?

Lo que sí sabemos seguro es que, haga lo que haga, un programa de software no puede aportar la más mínima dosis de creatividad para inventar opciones nuevas, es decir, no basadas en la estadística de datos pasados.

Tampoco podrá dar soluciones basadas en la empatía para ponerse en la piel de otro ni en la solidaridad para buscar la felicidad propia en la felicidad del prójimo.

Tres cualidades exclusivamente humanas por definición.

BBC

Fuente de la Información: https://acento.com.do/actualidad/el-verdadero-peligro-de-la-inteligencia-artificial-es-la-estupidez-humana-9572787.html

 

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UNICEF: El alto el fuego en Gaza ofrece una oportunidad vital para los niños; debemos aprovecharla.

El alto el fuego en Gaza ofrece una oportunidad vital para los niños; debemos aprovecharla.

Declaración del Director Regional de UNICEF para Oriente Medio y Norte de África, Edouard Beigbeder

AMÁN, 26 de octubre de 2025 – “Hace dos semanas, el inicio del último alto el fuego en la Franja de Gaza brindó un alivio largamente esperado a las familias, ofreciendo una oportunidad vital para la supervivencia, la seguridad y la dignidad de los niños.

“Las conversaciones que mantuve en la Franja de Gaza durante la semana pasada reflejaron el mismo mensaje: el alto el fuego debe mantenerse y debe ofrecer algo más que calma, debe traducirse en acciones concretas.”

Las operaciones militares israelíes en la Franja de Gaza han causado una devastación generalizada. Ni las palabras ni las cifras alcanzan a describir la magnitud del impacto que presencié en los niños, un impacto que perdurará por generaciones. Los niños han sufrido un sufrimiento inimaginable; se estima que más de 64.000 niños han muerto o resultado heridos y más de 58.000 han perdido a uno de sus padres durante el conflicto. Ciudades enteras han sido arrasadas y sistemas esenciales destruidos. Un millón de niños han sufrido los horrores cotidianos de sobrevivir en el lugar más peligroso del mundo para ser niño, lo que les ha dejado heridas de miedo, pérdida y dolor.

“La intensificación de la ayuda humanitaria de UNICEF tras el alto el fuego ya está en marcha. Estamos trabajando contrarreloj para salvar la vida de los niños de amenazas prevenibles como la desnutrición, las enfermedades y el frío invernal. Estamos ampliando el tratamiento nutricional ante la hambruna, transportando agua potable a las familias en sus lugares de refugio y proporcionándoles mantas, ropa y refugio.”

“El martes conocí a Hoor, una bebé de 8 meses que padece desnutrición aguda grave. Gracias a los tratamientos proporcionados por UNICEF, se está recuperando y la ayuda económica está permitiendo a su familia comprar alimentos en los mercados locales.

También hemos comenzado a apoyar a socios locales para que inicien la reparación y reconstrucción de los servicios esenciales de Gaza. Estos sistemas vitales deben reactivarse y mantenerse. Esto implica reconstruir y reequipar los centros de salud con el personal, los espacios y las herramientas que necesitan para salvar vidas, reanudar la vacunación sistemática, reparar las redes comunitarias de agua potable, restablecer el suministro de energía a la infraestructura crítica, capacitar a socios locales para prevenir enfermedades y la desnutrición, ampliar los programas de trabajo remunerado para jóvenes y mucho más.

“La importancia de restablecer la educación en esta labor temprana de recuperación no puede subestimarse. Después de dos años perdidos, las familias saben que el regreso a una educación adecuada proporcionará una base para el aprendizaje, la sanación, la esperanza y la cohesión social a largo plazo en sus comunidades.

“UNICEF logró que más de 100.000 niños volvieran a la enseñanza presencial durante la guerra y ahora pretende, junto con sus socios educativos, que los 650.000 niños en edad escolar regresen a la escuela.

“UNICEF está instalando aulas semipermanentes y reparando escuelas dañadas mientras nos preparamos para reconstruir escuelas inclusivas que combinen múltiples servicios bajo un mismo techo, desde agua potable segura hasta servicios integrados de salud mental y apoyo psicosocial, así como servicios de protección infantil para promover la recuperación emocional y la seguridad de cada niño.”

“Las familias palestinas ya están allanando el largo camino hacia la recuperación, con el apoyo de la comunidad internacional, pero ciertos compromisos deben mantenerse con urgencia para acelerar y ampliar esta labor fundamental.

“Hemos visto un aumento en la cantidad de ayuda de UNICEF que entra en la Franja de Gaza desde el alto el fuego, pero aún no es suficiente.

“Solicitamos el tránsito seguro, rápido y sin trabas de la ayuda humanitaria hacia la Franja de Gaza y que las autoridades israelíes lo faciliten mediante:

  • La apertura simultánea de todos los pasos fronterizos hacia la Franja de Gaza, con procedimientos de control mejorados y más rápidos.
  • Permitir que la ayuda humanitaria se desplace a través de todas las rutas de suministro viables, incluyendo Egipto, Israel, Jordania y Cisjordania.
  • Se autoriza la entrada urgente de diversos suministros de ayuda, según las necesidades evaluadas, incluidos artículos previamente denegados o restringidos. Los kits educativos de UNICEF y los materiales de apoyo psicosocial y de salud mental llevan más de un año bloqueados. Necesitamos que estos kits entren de inmediato.

UNICEF insta a todas las partes a cumplir plenamente con sus obligaciones en virtud del derecho internacional y el acuerdo de alto el fuego. La población civil, especialmente los niños, debe estar protegida en todo momento. Las personas desplazadas deben poder circular libremente y regresar voluntariamente a sus hogares de forma segura, tan pronto como las condiciones lo permitan. Los actores humanitarios deben tener acceso seguro, sostenido y sin trabas a las familias dondequiera que se encuentren. Los niños que requieran atención especializada y urgente que no esté disponible en la Franja de Gaza deben ser evacuados médicamente sin demora, junto con sus cuidadores.

“Una frágil esperanza regresa a Gaza al comenzar las cruciales labores de recuperación. El mundo no puede permitir que este alto el fuego fracase. Llevará tiempo, pero un futuro inclusivo que priorice los derechos del millón de niños de Gaza es posible con paz, acción y voluntad colectiva.”

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Fuete de la Información: https://www.unicef.org/press-releases/gazas-ceasefire-offers-vital-chance-children-it-must-be-seized

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Mundo Educativo: Por qué algunos niños tienen dificultades con las matemáticas desde el inicio (y no es por falta de esfuerzo)

Por qué algunos niños tienen dificultades con las matemáticas desde el inicio (y no es por falta de esfuerzo)

Aprender matemáticas supone un desafío particular, diferente al otras materias escolares.

En primer lugar, requiere mucho más que memorizar estrategias o recordar fórmulas: implica poner en marcha procesos mentales complejos y coordinarlos. A diferencia de otras asignaturas o contenidos, en los que puede bastar con comprender o recordar información, las matemáticas exigen transformar datos, establecer relaciones abstractas y planificar diferentes pasos para llegar a una solución.

En este proceso, la memoria de trabajo desempeña un papel fundamental porque permite mantener y manipular la información necesaria mientras se resuelve una tarea matemática, y la velocidad de procesamiento ayuda a realizar con agilidad las operaciones básicas.

Matemáticas y funciones ejecutivas

También intervienen otras funciones ejecutivas: la planificación (determinar los pasos que se deben seguir, organizarlos en un orden lógico y supervisar el progreso para evaluar posibles soluciones); la inhibición (frenar respuestas impulsivas o automáticas y resistirse a elementos externos que puedan distraer durante la resolución); y la flexibilidad (cambiar de estrategia cuando el procedimiento inicial no conduce al resultado esperado).

A todo ello se suma el razonamiento no verbal, entendido como la capacidad de reconocer patrones y establecer relaciones entre elementos para guiar las estrategias de solución.

El lenguaje también resulta clave a medida que las tareas se vuelven más complejas. Para resolver un problema correctamente es necesario comprender el significado de las palabras y expresiones que aparecen en el enunciado. Por ejemplo, términos como “aumentar”, “quitar” o “repartir en partes iguales” implican operaciones matemáticas concretas, y si el alumnado no domina ese vocabulario puede tener dificultades para entender qué se le pide.

Esta interacción entre componentes lingüísticos, conocimientos matemáticos y procesos cognitivos de carácter más general explica por qué son frecuentes las dificultades en matemáticas y por qué persisten aunque los alumnos se esfuercen.

Un problema que comienza temprano

La evidencia científica indica que las dificultades no dependen únicamente de la inteligencia o la perseverancia (ni de dificultades específicas como la discalculia), sino de la interacción de múltiples factores educativos, cognitivos, matemáticos, lingüísticos y socioafectivos. Es importante detectar cuáles son y cómo se combinan, pues de lo contrario las dificultades se acumulan y se mantienen a lo largo de toda la etapa escolar.

Las dificultades en matemáticas aparecen ya en Educación Infantil y se consolidan en Educación Primaria. No se trata de un simple “despiste”: los niños con bajo rendimiento inicial suelen mantenerlo durante años.

Tradicionalmente, un bajo rendimiento en matemáticas respecto al cociente intelectual se asociaba con la citada discalculia. Hoy se sabe que este criterio es limitado: aunque esta dificultad puede estar detrás en algunas ocasiones, en otras las causas responden a una combinación de factores diferente.

Retos a abordar en el aprendizaje matemático

Las habilidades necesarias para tener un buen rendimiento matemático van evolucionando a lo largo de la escolarización. Algunas tareas, como el cálculo, se apoyan sobre todo en la memoria de trabajo y en habilidades matemáticas tempranas como el conteo. Otras, como la resolución de problemas que hemos comentado, exigen una mayor comprensión verbal y presentan demandas cognitivas más complejas.

Por eso, no todos los estudiantes se enfrentan a las mismas dificultades ni por las mismas razones. Algunos tienen problemas para memorizar las tablas aritméticas, otros tropiezan al seguir los pasos de un procedimiento o al aplicarlo en situaciones nuevas. Estas dificultades pueden estar relacionadas con limitaciones en procesos generales, como la memoria o la atención, con dificultades en las habilidades lingüísticas necesarias para comprender enunciados o con carencias en los conocimientos matemáticos previos.

Una enseñanza flexible y personalizada

Reconocer esta diversidad implica que la enseñanza no puede ser uniforme ni basarse en estrategias idénticas para todo el alumnado. Debe ser flexible y adaptarse a las necesidades específicas de cada niño, lo que supone observar cómo aprende cada estudiante, proponer actividades variadas en función de sus fortalezas y debilidades y ofrecer apoyos ajustados cuando sea necesario.

Muchos docentes ya trabajan en esta dirección, aunque los programas y currículos escolares no siempre facilitan este enfoque. Por ello es importante incorporar esta diversidad en las programaciones didácticas y en la formación del profesorado.

Diferentes tipos de apoyos

Las dificultades en matemáticas no son estáticas ni se ajustan a un enfoque categórico simple. No existen únicamente dos grupos –los que “entienden” y los que “no entienden”–, sino que hay muchos niveles intermedios. Algunos estudiantes pueden mostrar problemas puntuales que desaparecen con pequeñas ayudas, mientras que otros necesitan apoyos más intensos y prolongados a lo largo del tiempo.

También es habitual que las dificultades no se distribuyan de forma uniforme entre las distintas áreas: por ejemplo, un alumno puede dominar el cálculo pero tener dificultades al aplicar sus conocimientos en contextos nuevos o en tareas más complejas, como la resolución de problemas.

Por todo ello, resulta fundamental realizar un seguimiento del progreso del alumnado durante periodos prolongados, más allá de un curso escolar o de una evaluación puntual. Solo mediante una observación continua es posible comprender cómo evolucionan sus habilidades, por qué algunas dificultades persisten y qué tipo de enseñanza o intervención resulta más eficaz para superarlas.

Estrategias de actuación basadas en la evidencia

De acuerdo con nuestros estudios, más de una cuarta parte de los niños que presenta dificultades en el aprendizaje de las matemáticas en Educación Infantil continúa con ellas al finalizar la etapa de Educación Primaria.

Enfoques educativos como el modelo de Respuesta a la Intervención (RtI) o, de forma más amplia, los Sistemas Multinivel de Apoyo (MTSS) han demostrado ser enfoques eficaces para organizar el trabajo en el aula.

Estos sistemas parten de un mismo principio: ofrecer diferentes niveles de apoyo en función de las necesidades de cada estudiante, que son detectadas de forma temprana a través de instrumentos de cribado. Cada nivel ofrece diferentes tipos de instrucción, evaluación, intervención y apoyos, con niveles más intensivos a medida que se avanza en el sistema.

Combinar estrategias

Los hallazgos recientes también sugieren que los programas que combinan entrenamiento de procesos cognitivos con habilidades matemáticas concretas tienen mayor potencial que los que se centran en un solo aspecto.

Estrategias como la identificación y construcción de esquemas de problemas, la enseñanza explícita de secuencias de estrategias cognitivas y metacognitivas, y el uso de materiales manipulativos para reducir la carga de abstracción han demostrado ser eficaces para ayudar a los estudiantes con debilidades cognitivas y lingüísticas.

Integrar sistemáticamente estos enfoques en la escuela no solo mejora la adquisición de habilidades matemáticas, sino que también favorece la confianza y autonomía de los estudiantes, aspectos fundamentales para su desarrollo académico y emocional.

En definitiva, la combinación de detección temprana, intervenciones estructuradas e integradoras y personalización según el perfil del alumno es la forma más eficaz de abordar las dificultades matemáticas persistentes.

Más allá del aula: un reto social

Comprender por qué algunos niños tropiezan en matemáticas no es solo un asunto académico: estas dificultades tienen un impacto directo en las oportunidades futuras de los escolares, tanto educativas como laborales y sociales.

La evidencia indica que la detección temprana y las intervenciones adecuadas pueden marcar una diferencia significativa. El desafío actual es trasladar este conocimiento a las aulas, asegurando que ningún niño quede rezagado en el aprendizaje de un área tan esencial como las matemáticas.

Fuente: Valentín Iglesias Sarmiento y Leire Pérez Pérez / theconversation.com

Fuente de la Información: https://www.redem.org/por-que-algunos-ninos-tienen-dificultades-con-las-matematicas-desde-el-inicio-y-no-es-por-falta-de-esfuerzo/

 

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