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La importancia de enseñar a los niños a sentir y a ser

Revista Semana Educación

El desarrollo emocional de los niños y jóvenes en los colegios estuvo relegado tradicionalmente a un segundo plano para darle prioridad a la formación académica y tradicional. Con el paso de los años y, más exactamente, con el cambio de siglo, este tipo de pedagogía se ha vuelto una prioridad para algunos colegios en Colombia. Sobre todo para los que entienden su incidencia de cara al contexto de posacuerdo que vive el país y como garantía de una paz estable y duradera y de la no repetición. De hecho, cada vez es más común ver cómo en muchos de ellos cobran fuerza los planes académicos complementarios orientados a fortalecer ciertas capacidades sociales de los estudiantes y favorecer el trabajo en equipo. Se trata de herramientas que, según varios expertos, brindan estabilidad a los menores y mejoran sus relaciones interpersonales.

El psicólogo Daniel Goleman subraya en su libro Inteligencia emocional la importancia de que los niños aprendan a manejar sus emociones desde los primeros años con el acompañamiento de sus padres y profesores. Esto garantiza el estímulo de la autoconciencia, la autorregulación y la empatía, además de mejorar sus resultados académicos. Esto último porque, o bien se sienten más confiados en su desempeño y sus habilidades, o, en caso de no tener un buen rendimiento, los alumnos son capaces de superar las barreras que se les presentan por medio del control emocional.

La ruta para educar sobre las emociones

De acuerdo con la doctora Vera Tatiana Colón, coordinadora de Consultores en Psicología de la Universidad Javeriana, para formar en competencias socioemocionales durante la primera infancia es recomendable “implementar actividades centradas en lo lúdico y lo creativo, como por ejemplo, por medio del juego, de la lectura de cuentos, del canto y del dibujo, que permitan a los niños la expresión y el conocimiento de las propias emociones”.

Explica que el vínculo que establece el menor con el maestro en sus primeros años es una relación privilegiada. Así, el profesor se convierte en una figura primordial con incidencia directa en su desarrollo emocional y en el manejo futuro de las situaciones que enfrentará.

Anne Kalil, psicóloga clínica de la Universidad Javeriana y especialista en psicología de la niñez y la adolescencia de la Universidad de La Sabana, señala la importancia de que los colegios cuenten con la ayuda de profesionales expertos, como psicólogos educativos, que acompañen a los niños en un proceso que permita desarrollar la inteligencia emocional. “El objetivo es identificar, reconocer, aceptar y posteriormente aprender a manejar las emociones. En cada edad se deben trabajar diferentes aspectos y acompañar a los niños y adolescentes a vivir sus emociones sin juzgarlas. Deben aprender a aceptarlas y, lo más importante, comunicarlas a los demás de forma efectiva y funcional”.

Para la doctora Kalil, un niño que sabe cómo manejar sus emociones será un adolescente y un adulto capaz de comunicarse con el otro, ponerse en sus zapatos, vivir en comunidad, respetar las normas y trabajar en equipo. “Podrá alcanzar sus sueños con más efectividad y aprenderá a ser resiliente y compasivo consigo mismo y con los demás”, concluye.

La mayoría de psicólogos señalan que formar en habilidades socioemocionales no es sencillo debido a lo abstracto de este tipo de aprendizaje. Lo que puede funcionar para un niño puede ser inservible para otro. Sin embargo, teóricos y expertos en el tema recomiendan algunas técnicas de fácil aplicación. Son las siguientes:

1. Mindfulness

Es un método de meditación que consiste en efectuar una serie de ejercicios que buscan generar espacios de quietud y silencio, para que los estudiantes entren en contacto con su cuerpo, con las sensaciones que experimentan, con las emociones, con los pensamientos y con los estímulos externos. Aplicado en niños y jóvenes tiene un impacto en la mente, la concentración, el aprendizaje, en la reducción de agresividad, en la autoconciencia y en la autorregulación.

2.Yoga

Es una técnica de meditación que involucra movimientos posturales para fortalecer la concentración. En los colegios cumple la finalidad de conectar a los niños, jóvenes y profesores con su organismo, sensaciones y emociones, y generar espacios de autoconciencia de su propio ser sin estímulo externo.

3. Otras opciones

Existen además otras herramientas basadas en el desarrollo del bienestar psicológico, la felicidad, las fortalezas y virtudes humanas. Según estas teorías, cuando el cerebro experimenta este tipo de emociones se impulsan el aprendizaje y la creatividad. Algunas de estas técnicas que se pueden emplear con niños de la primera infancia y que varias instituciones del país promueven desde hace años son:

Gratitud: hacer que los estudiantes escriban o digan en voz alta por qué están agradecidos o qué fue lo bueno del día. Con este método el menor se vuelve consciente de su contexto, de lo que le hace feliz y lo que no, y puede actuar frente a su realidad.

Meditación: cinco minutos de silencio y quietud en los niños tiene un efecto poderoso en la construcción del cerebro y en la configuración de emociones positivas. El silencio permite a los niños reflexionar sobre lo que sienten.

Practicar actos de bondad: según los expertos, cuando se ayuda a alguien se experimenta una sensación de bienestar y se fortalece la empatía.

Ejercicio físico: hacer deporte tiene beneficios mentales. Además de regenerar las neuronas, generar nuevos canales neuronales, disminuir los niveles de estrés y tensión, ayuda a impulsar habilidades como la disciplina, la dedicación y la determinación en los niños.

Escribir o dibujar: mediante esta técnica, los profesores y padres pueden identificar y reconocer la emoción que experimenta el niño y acompañarlo para que tome conciencia de ella, pueda serle útil o transformarla por una más práctica.

 

Fuente del articulo: http://www.semana.com/educacion/articulo/el-desarrollo-emocional-de-los-ninos-y-jovenes/539092

Fuente de la imagen:https://static.iris.net.co/semana/upload/images/2017/3/29/520050_1.j

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El centro como eje del cambio

Mariano Fernández Enguita 
(Prólogo al libro de J. Moya y F. Luengo)

Mejoras educativas en España reúne los relatos de varias experiencias tales –que otros habrían llamado innovación– en distintos centros educativos, reforzadas con otros tantos análisis de más largo alcance, que muestran la viabilidad y la realidad del buen trabajo en los centros escolares, incluso en condiciones de elevada dificultad. Nunca se insistirá lo suficiente en la importancia de la transparencia de la institución escolar y la difusión de mejoras, innovaciones, buenas prácticas, experiencias de éxito o como se prefiera denominarlas (así como de la detección, visibilidad, análisis y evaluación de los fracasos y errores, aunque aquí no sea el caso).

El educativo es mundo altamente complejo e incierto en el que ningún ambicioso diseño previo puede garantizar el resultado; al contrario, los avances se basan en la experimentación, el ensayo y error, el conocimiento tácito… Paradójicamente, el medio escolar, tan hostil en muchos aspectos a la economía –la autoproclamada “reina” de las ciencias sociales–, parece a veces asumir la obsoleta pretensión de que existe un modo óptimothe one best way (el mejor modo posible) de hacer las cosas, frente al cual todos los demás serían subóptimos, o en el mejor de los casos menos buenos, y ello cuando aun la propia economía hace ya tiempo que reconoce los fallos del mercado, la racionalidad limitada, la mera satisfacción (inferior a la optimización), la resignación a limitarse a salir del paso (muddling through), etc. (y no hablemos de la sociología, cuyo principal material de trabajo son las consecuencias imprevistas –los efectos perversos, no deseados– de la acción). El mejor maestro de un maestro, se ha dicho a menudo, es otro maestro; el mejor modelo para un centro, podríamos añadir, será siempre otro centro. De ahí la necesidad y la utilidad de dar a conocer lo que estos centros, empeñados en la mejora del desempeño de su misión, han hecho y están haciendo.

Un aspecto esencial de los capítulos que siguen es que se trata precisamente de experiencias de centro. La afirmación parece banal pero no lo es. Las decisiones en materia escolar, incluso sin contar con las actitudes de la sociedad más amplia (esa de la que siempre decimos que no se preocupa lo suficiente) y de poderosos actores externos (empleadores, profesiones, consistorios, editores, etc.), ni con el público de la institución (los alumnos y las familias) se distribuyen entre una amplia serie de instancias o ámbitos que van desde las autoridades gubernamentales (sean estatales o regionales) hasta el profesor en el aula, que podríamos identificar como los niveles macro y micro de decisión. Pero todo indica –sin que esto deba entenderse como una coartada ni para las autoridades políticas ni para los profesionales, que tienen cada uno su papel–, que el nivel relevante es, cada vez más, el que está  en medio, el nivel meso cuyo principal actor son los centros mismos, aunque también los grupos y redes de centros y los equipos y redes de profesores (intra e intercentros).

Se ha dicho del Estado que, en la era de la globalización (incluso desde antes), es demasiado pequeño para los problemas grandes y demasiado grande para los problemas pequeños. Tengo la firme convicción de que, en tiempos de creciente diversidad y cambio acelerado, solo estos niveles meso, a saber, centros, redes y equipos, son lo bastante pequeños para los problemas pequeños y lo bastante grandes para los problemas grandes. Lo bastante pequeños quiere decir aquí que están lo bastante cerca de esos problemas (y de sus posibles soluciones) como para apreciarlos en su singularidad y encontrar la mejor respuesta, incluyendo la toma en consideración de las propias fuerzas, apoyándose en su conocimiento directo y local (en todos los sentidos del adjetivo: sobre el terreno, basado en la experiencia, adaptativo, tácito).

Lo bastante grandes significa que pueden alcanzar economías de escala fuera de las posibilidades del docente individual, distribuir y amortiguar el riesgo de error, beneficiarse de la diversidad de perspectivas, acompañar y proteger las prácticas individuales, asegurar la continuidad más allá de los cambios de personal o los vaivenes personales… Y el plural inevitable (centros, proyectos, experiencias…), a diferencia de los singulares inevitables (la política, la ley…) o francamente evitables (el modelo, la alternativa, el consenso…), promete una diversidad necesaria por la variedad tanto de los contextos de trabajo como de los recursos (variedad, repito, siempre presente, no desigualdad, que es ya otra cosa, presente o no) con que intervenir en ellos, empezando por el primero de ellos, el profesorado. El hecho de que todas y cada una de las experiencias aquí recogidas sean de centro, incluso de centro y comunidad, de escuela-red, les da por ello un valor adicional.

Todo esto puede considerarse un lugar común en el análisis y la dirección de las organizaciones, pero no lo es en las escuelas, menos aún en el mayoritario sector público. Si bien hoy la tecnología, con sus elevados costes de entrada y sus bajos costes marginales, está forzando que tengan más peso los proyectos a escala, al menos, de centro –y, si es posible, de varios centros, sean redes o distritos–, la tradición institucional y profesional dominante, tanto en la cultura heredada como en la práctica cotidiana, es más bien otra: cada maestrillo tiene su librillo, como reza un más que viejo adagio; es decir, cada cual hace lo que quiere, sabe y puede (si es que quiere, sabe y puede) en su aula. En la escuela en general, y en la pública, en particular, el profesor es el rey (un rey que no solo reina, sino que gobierna) de su aula, su grupo o su materia, lo que se traduce en que mejoras, innovaciones, experimentos, etc. son casi siempre individuales, o poco más, algo que a menudo hace de ellas fuegos fatuos, o flores de un día, de viabilidad, eficacia, visibilidad y sostenibilidad más bien reducidas.

Las experiencias aquí recogidas tienen como escenarios y por protagonistas centros tanto privados como públicos, dos buenas noticias tanto para el alumnado, en todo caso como, para cualquiera que no viva inmerso en una contienda ideológica. Que tantos centros públicos presenten tan ambiciosas experiencias es muestra de la posibilidad e indicio de la necesidad de que la jurisdicción y las competencias de las direcciones de estos sean lo bastante reforzadas para poder abordar verdaderos proyectos de centro, sin caer en una dependencia extrema, y agotadora, de la buena voluntad de todos y cada uno de los funcionarios docentes –ni de los interinos, a estos efectos no menos ingobernables. Si no es así, la escuela pública perderá en los próximos años la carrera de la innovación frente a la privada y la concertada, en las que direcciones más fuertes, docentes con más mentalidad de equipo y, a menudo, el hecho de ser parte de agrupaciones de centros, suponen una importante ventaja a la hora de actuar en el nivel meso antes mencionado.

Por otra parte, la presencia de centros privados, en particular religiosos concertados, viene a demostrar que razón y fe son ampliamente compatibles –como sabemos, al menos, desde Newton, que las compatibilizó con bastante éxito–, en todo caso a estos efectos. Pese al conservadurismo que se les suele imputar por su origen, su ideología o su dependencia, estos centros están mostrando una notable capacidad de innovación, sin duda favorecida por una jerarquía organizativa más eficaz, su mayor capacidad de selección y dirección de recursos humanos y la mayor necesidad de responder de manera expresa a las expectativas de las familias.

El valor de este puñado de experiencias reside justamente en que vienen de puntos de partida dispares, sortean los condicionantes omnipresentes del dirigismo administrativo, el sesgo ideológico o el inmovilismo corporativo y confluyen en la innovación y la mejora educativas, la apertura institucional y el compromiso profesional, que no es poco.

 

Fuente del articulo: http://blog.enguita.info/2017/03/el-centro-como-eje-del-cambio.html

Fuente de la imagen:: http://blog.enguita.info/2017/03/el-centro-como-eje-del-cambio.html

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Bibliotecas para la convivencia

Poly Martínez

A veces llegan por las redes pequeñas joyas que no se pueden dejar pasar. El sábado me cayó una de esas en la pantalla del celular: “Libros que cambian”.

Visto por encimita, es un proyecto editorial conjunto entre la red nacional de Bibliotecas Públicas Móviles, la ONG francesa Bibliotecas Sin Fronteras y el proyecto Colombia 20/20 de El Espectador, que en esta fase entregará 13 relatos de reconocidos escritores colombianos que narran la vida de las comunidades en las Zonas Veredales de Transición. Pero si uno pasa las hojas y avanza en la historia, resulta ser una empresa inmensa que vale conocer y apoyar.

La noticia se dio a principios de año, cuando se hizo público el proyecto Bibliotecas para la Paz, aunque en realidad había echado a andar en agosto de 2016. Henry García, bibliotecario e “ideólogo” de la iniciativa tenía claro entonces, como lo sigue teniendo hoy, que la primera bandera que se debía plantar en estos territorios desconocidos, abandonados o francamente ignorados por el Estado y donde la desconfianza hacia todo lo institucional era apenas un poco mayor que la desconfianza entre los mismos pobladores de las regiones donde estarían las Zonas Veredales de Transición, era la de la cultura.

Y mientras se cerraban los Acuerdos y los colombianos especulábamos sobre cómo serían los puntos de agrupamiento y manteníamos la guerra en las redes, silencioso, el equipo de la Biblioteca Nacional y de las Bibliotecas Públicas Móviles estaba enfocado en conocer muy bien las 20 veredas a las que llegarían, para no aterrizar con la lectura limitada que desde el centro o las grandes ciudades se hace del territorio, sino sabiendo bien lo que estas comunidades querían recibir, conocer y explorar. Como dice el propio Henry, le metieron inteligencia de mercado.

El primer resultado: 20 bibliotecas dotadas con contenidos impresos y digitales, a partir de la experiencia de las otras 1.450 Bibliotecas Móviles que hay en el país y de preguntarle a la gente qué servicios quería recibir. Indagaron por intereses y realizaron talleres tanto con los adultos, jóvenes y niños de las comunidades, como con la guerrilla. El resultado: literatura infantil y juvenil y para adultos; material informativo sobre sustitución de cultivos, desarrollo rural, creación de pequeños negocios (panadería, salones de belleza), historia de Colombia, textos de Gabo, memorias y análisis de procesos anteriores, biografías de líderes y ejemplares de la Constitución.

Luego seleccionaron a los 20 mejores bibliotecarios del país y les propusieron esta misión posible: trabajar con las víctimas, ante todo; con las comunidades, autoridades y guerrilleros ofreciendo lo que saben hacer tan bien: abrir espacios de encuentro y propiciar confianza. Además, promover la escritura de las memorias del conflicto como ellos vivieron, sin teorías, sin limitantes. Dos meses de capacitación intensiva y en marzo pasado se convirtieron en la única institución oficial, junto con los delegados del Alto Comisionado, en hacer presencia permanente en estas zonas.

En Colombia somos buenos para lanzar globos e iniciativas, pero flojos para hacer seguimiento. Aquí está el segundo resultado del proyecto: lo que era móvil quedó fijo, porque en seis meses las comunidades se rebuscaron la manera –bazares, rifas, concursos, aportes- para tener un local funcionando. Cuentan hoy con bibliotecario local certificado en Bogotá, con todas las de la ley. Crearon grupos de amigos de las bibliotecas, que incluyen a profesores, voluntarios, líderes comunitarios y mucha gente que quiere trabajar en ese espacio. Ya no son las cantinas y los billares los puntos obligados de encuentro. Ahora existe la biblioteca, de la cual muchos jamás habían oído ni una palabra (menos aún de usar tablets o cámaras de video); y ya saben que es un espacio abierto para estar en familia, estudiar, trabajar y conversar.

Con 20 bibliotecas, a 30 de julio habían registrado 49.700 asistencias a los servicios que ofrecen (afortunadamente muchos repiten). Esto es gente que viaja horas en lancha, mula, moto y a pie para llegar. A 30 de agosto estiman que la cifra cerró en 70 mil asistencias. Y 1.500 personas tienen la “Llave saber” en mano: se han registrado formalmente, lo que muestra un gesto de confianza.

Todo esto por $5.800 millones de pesos (una bicoca frente a las cifras del Cartel de las Togas o las coimas de Odebrecht, por si necesitan referentes), en gran parte financiados con recursos internacionales de la Fundación Bill y Melinda Gates, en combo con el Ministerio de Cultura, la logística y el saber hacer que aporta la Biblioteca Nacional. El presupuesto alcanza hasta diciembre. ¿Y después?

El proceso de hacer realidad los Acuerdos ha sido lento, engorroso, plagado de siglas y revisiones. Se siente lejano, tal vez más que la propia guerra. Hay quienes no creen nada, otros que se lo juegan todo y lo que parece más evidente en medios y debates es el inmenso retraso en la implementación normativa, que el Observatorio de Seguimiento dice que no supera el 17%.

Pero hay libros, tablets, cámaras de video, cajas de colores, talleres de escritura y lectura que mientras tanto cambian vidas. Tuvieron un gran impacto en las comunidades y guerrilleros durante los difíciles días de las Zonas Veredales y ojalá sigan sirviendo de puntos de encuentro y convivencia en esta etapa de Espacios Territoriales.

Para la muestra:

Llegada de la Biblioteca Móvil a Santa María (Riosucio), Chocó

Vereda Las Morras, San Vicente del Caguán

Diferenciando lo legal de lo ilegal

El “anonimato” de las redes sociales hace que se traspasen muchas barreras, algunas solo son barreras de la educación o del buen gusto, pero muchas de esas barreras constituyen también delitos. Básicamente nos envalentonamos ya que al no tener al otro enfrente pues todo parece más fácil, pensamos que el insulto sale gratis.

Otro de los problemas que nos encontramos es la transnacionalidad, es decir, hay gente de muchos países confluyendo en un solo punto, cada uno desde su propia ciudad.

Pero a pesar de todo, las leyes siguen existiendo. Debemos tener claro que NO somos anónimos. Incluso si borramos todo nuestro perfil de Facebook (Por ejemplo), toda nuestra información sigue almacenada durante un mínimo de cinco años, con absolutamente todos los datos de acceso (Dirección IP, dispositivo de acceso, navegador, hora, etc, etc, incluyendo todo lo que vimos), todas las cosas que publicamos y luego borramos, es decir, no es visible, pero si puede ser solicitado a Facebook por vía judicial. Si deseas saber como descargar tu propia información en Facebook, puedes averiguarlo AQUÍ.

Los delitos más habituales en redes sociales son el ciberacoso y amenazas, delito de odio, delitos contra el honor como calumnias y/o injurias, suplantación de identidad, pirateo de cuentas y, curiosamente, actividades de justicieros. Este tipo de delitos se denuncian cada vez más, la propia Fiscalía General del Estado, en su informe del 2016, revela el ascenso continuado de este tipo de delitos, así como el aumento y endurecimiento de las condenas. La información legal que se ofrece a continuación se basa en la legislación Española y es referida a adultos, aunque prácticamente, todos los países tienen contemplados este tipo de aspectos en sus legislaciones nacionales.

El delito de calumnias según el artículo 205 del Código Penal, es: “la imputación de un delito hecha con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad”.

El delito de injurias se incluye en el artículo 208 del Código Penal y consiste en: “la acción o expresión que lesiona la dignidad de otra persona, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación”.

El delito de odio viene previsto en el Código Penal, artículo 510, su descripción es amplia, pero los tribunales cada vez actúan con más dureza ante este tipo de delito.

En cuanto al ciberacoso y amenazas, y aunque no existe el ciberacoso como entidad explícita, sí se contemplan otros aspectos concurrentes, el ciberacoso es aquél que se da entre personas adultas con la finalidad de dañar, difamar, intimidar o chantajear. Siendo tipos penales ya contemplados.

Relativo a la suplantación de identidad “virtual”, cuanto se apoderan de tu cuenta de Facebook, o Twitter por ejemplo, en cuanto a la tipificación penal es exactamente la misma, sobre este aspecto concreto hay un estupendo artículo en la web de la Oficina de Seguridad del Internauta (OSI) con recomendaciones.

Los justicieros, son grupos, más o menos organizados, que pretenden ayudar a las víctimas, aunque en muchas ocasiones se acaban convirtiendo ellos en acosadores también, de hecho, la ley también puede caer sobre estas personas. Han sido muy renombrado el caso del hacktivista Deric Lostutter, quien se enfrentó a una pena mayor que la de los violadores a los que denunció. O las actividades del grupo OpAntiBully que también fueron fuertemente criticadas, ya que -aunque a priori- lo que pretenden es ayudar a las víctimas, acaban convirtiéndose en vengadores justicieros, y -paradójicamente- violan muchas de la leyes (Y a veces hasta más) de las que viola el “presunto delincuente” al que se pretende castigar.

En el caso de la pornografía infantil, este es quizá el delito con mayor nivel de persecución internacional, da igual si estás en México o en Singapur, si se denuncia y actúa de forma adecuada, atraparan a esas personas, y, generalmente, de forma bastante rápida.

Entendiendo el marco real que hay en lo virtual

Se estima que el 1% de la población mundial son psicópatas, eso según los datos de la OMS, aunque muchos especialistas elevan este porcentaje incluso al 2%. La probabilidad de topar con uno de ellos en Internet varía también en función de nuestra actividad. A más activos seamos en redes, y más seguidores tengamos, mayor probabilidad de tener algunos entre nuestros seguidores, o incluso de toparnos con ellos “virtualmente”. Y si a eso le sumamos sociópatas, psicóticos, …, y otros perfiles de personas con alteraciones de la personalidad, pues realmente el peligro está ahí.

Hay un efecto curioso que se da en redes sociales y que ha generado mucho interés entre sociólogos y psicólogos y que están relacionados tanto con el sesgo cognitivocomo con la disonancia cognitiva, y es algo que es fácil ver. Por ejemplo, si en un lugar determinado aparece un pedófilo que se dedica ha realizar fotografías de niños para su solaz personal, y la población es consciente de que este tipo está ahí, lo más probable es que escondan a sus hijos y salgan a armar barullo ante la policía, para que se lleven a ese tipo bien lejos. Si por el contrario, esto sucede en redes sociales, donde avisas de que un pedófilo va a usar las fotografías que tú publicas libremente en Internet, sucede el efecto contrario, actuamos de forma opuesta ante situaciones muy similares. El navegante se puede sentir juzgado, cuando en realidad le están avisando del peligro. En vez de aplicar medidas de protección, pues pones más fotografías, como forma de rebeldía. Y pensamos que somos más valientes, sobre todo, porque aún no nos ha pasado a nosotros y pensamos que estamos ejerciendo nuestra libertad y que el malo es quien usa de forma inadecuada las imágenes. Cosa que es cierta, el malo es el otro, pero nunca debemos olvidar los principios de prudencia, ya que nos pueden evitar disgustos.

Esta forma de conducta defensiva solo la tiene -como es lógico- quien habitualmente publica imágenes y actividades de su vida en redes sociales, ya que siente que se realiza un juicio directo con culpa incluida. Y por tanto, traslada el juicio y la culpa a quien avisa y al “criminal o delincuente real”, exonerándose de toda culpa. Es como si dejamos nuestro vehículo con las puertas abiertas, y ponemos material valioso a la vista, y lo dejamos descuidado. Si alguien nos roba, lógicamente el culpable será quien nos robó, pero nuestra candidez y extrema confianza en la bondad humana se lo puso bien fácil. La idea es no ponérselo fácil a estas gente de mal vivir, pero a la vez, ejerciendo nuestra libertad. Pero podemos ejercer nuestra liberta de forma plena y contender a la vez con la prudencia y el buen juicio. Tener puertas en casa no limita nuestra libertad.

No es una buena idea enfrentarnos a personas con perfiles poco claros, que no sean identificables, no sabes quién o quiénes pueden estar detrás de ese perfil. Si no lo tienes claro, pero crees que está haciendo algo mal, lee las recomendaciones de cómo actuar.

En ocasiones, personas que tienen mucho seguidores e influencia en redes, han denunciado públicamente a perfiles (de esos poco identificables) y les han dicho cuatro cosas bien dichas y con toda la razón del mundo. Hay cierta sensación de poder, que pensamos que nos dan las cifras de seguidores, el problema es que a quien le hemos podido decir esas cuatro cosas bien dichas, quizá sea un psicópata, con elevados conocimientos de informática, y te puede liar tremendo problema en cuestión de minutos. No es lo mismo el hacerlo con el político, periodista, cómico, …, o personaje público de turno, que contra alguien “misterioso”. Esto ha sucedido muchas más veces de lo que podamos pensar, es algo -tristemente- habitual.

Ante perfiles sospechosos y actividades sospechosas, prudencia, sentido común y acudan a la autoridades y/o organizaciones especializadas en la materia, infórmenles con todo lujo de detalles y ellos actuarán.

¿Cómo actuar?

Si por algún motivo nos vemos involucrados en una situación de este tipo, ya sea porque nos acosan, alteran nuestras fotografías o las de nuestros familiares, nos insultan, o cualquiera de las situaciones aquí descritas, las recomendaciones de actuación son las siguientes:

  1. Cambie sus contraseñas y refuerce su seguridad en redes sociales, revise también la privacidad de sus contenidos. Active los sistemas de doble autenticación. No use contraseñas fáciles, y hágalo también con sus accesos a su correo electrónico.
  2. Nunca responda a provocaciones, nunca les diga nada, no caiga en su trampa. Al igual que con los famosos Trolls de Internet, nunca entre a debatir ni a discutir nada. A más interactúe peor, es como echar gasolina a un fuego. No haga nada que pueda poner en alerta al presunto delincuente.
  3. Guarde todas las pruebas posibles, haga capturas de pantallas, recopile enlaces, también puede usar el servicio de E-Garante, que certifica el contenido de los enlaces para usarlos como prueba judicial. También puede notarizar los contenidos, aunque deberá asumir el coste del servicio notarial. A más pruebas tenga, mejor.
  4. Tanto la Policía Nacional como la Guardia Civil (España) tienen unidades especializadas en este campo del “ciberdelito”. Puede realizar denuncias en Guardia Civil AQUÍ o en la de la Policía Nacional AQUÍ. Acuda a ellos, son especialistas, además disponen de todas las herramientas posibles para actuar, es posible, que en algunas situaciones, y siempre con todas las garantías jurídicas, ellos le pidan permiso para usar su cuenta, normalmente habrá un fiscal involucrado y un proceso de investigación. Esto último se dará solo en situaciones de mucha gravedad. Los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado Español son profesionales muy bien formados y preparados, confíen en ellos.
  5. Si es necesario, lleve su denuncia también a un juzgado o comisaria de forma presencial. Recuerde aportar TODA la documentación, hoy en día ya podemos ir con un lápiz USB lleno de datos.
  6. Una vez realizada la recopilación de datos, puede denunciar contenidos ofensivos en redes sociales, casi todas las redes sociales tienen activados este tipo de mecanismos.
  7. Pero hágalo de forma discreta, NO recurra a grupos de vengadores y justicieros, conseguirán el efecto contrario, la expondrán mucho más, aunque tener personas a quien convertir en víctimas públicas genera mucho efecto en redes sociales y puede ser muy “solidario”, en este asunto, es mejor pasar lo más inadvertido posible, ya que en ocasiones puede no saberse quién fue el autor de los delitos cometidos hacia usted, y si armó mucho ruido, al delincuente le va a parecer un reto perfecto para su disfrute en sus posteriores campañas para hacerle más daño aún. Y además será mucho más cuidadoso. Recuerden, firmeza, determinación, pero sobre todo, discreción.
  8. Si desea que otros le apoyen, use la mensajería privada, u otras formas discretas de comunicación, de forma que bajo esa consigna, puedan ir a denunciar esos enlaces de forma masiva.
  9. No se culpe, no pierda la calma, no se hunda. Es fácil que cuando nos pase algo así, nos sintamos culpables y nos hagamos las típicas preguntas de: “Si no hubiera dicho esto o aquello; Si no hubiera subido esas fotos;…”, Usted no es un psicópata, no ha hecho nada malo, no es culpable de nada, pero debe tener serenidad y calma para resolver lo antes posible. Aprendió una fea lección de la peor manera, y es que hay mucha gente mala en el mundo, pero ni usted creó a la gente mala, ni es responsable de los actos de esas personas, sí sufre las consecuencias, pero no es responsable de ellas. Le hicieron daño, actuó de manera firme, y ya está, rasgarse las vestiduras y autoculparse no le va a servir de nada.
  10. Procure recuperar la calma y la estabilidad lo antes posible, no se deje llevar por paranoias, ni limite su vida a consecuencia de un incidente así, eso hará ganador al malo. Si le resulta muy difícil recuperarse, pida ayuda, eso no lo convierte en más débil, sino todo lo contrario. Ponga punto y final lo antes posible a este tipo de situaciones.

Conclusiones

Hemos visto que hay mucha gente peligrosa por ahí suelta. Es importante que podamos actuar de forma que no veamos nuestra vida limitada por el miedo, pero que tampoco actuemos de manera desafiante. Normalmente en el punto medio solemos encontrar el equilibrio.

Sean cuidadosos con las cosas que comparten, y si viven en lugares peligrosos, extremen la prudencia.

Compartir es una forma bonita también de concienciar, pero nunca olvidemos realizar siempre esa pequeña reflexión previa a la publicación de nuestra vida privada, es gratis, nos lleva un instante, y nos ayuda a contender con las realidades de forma serena. Tampoco hay que volverse paranoicos, o cada vez que queramos publicar algo realizar un juicio privado sobre las consideraciones y efectos de nuestra acción, bla, bla, bla, usen el sentido común, es así de simple.

Si tienen un blog, hay muchos recursos gratuitos -y de pago- con fotos de banco de imágenes, que dado que no son personas “identificables”, se convierten en seres anónimos. Puede usar esos bancos de imágenes para ilustrar sus post, es lo que hacen casi todos los medios de comunicación. Si usa fotos personales, que no sean muy grandes (Con baja resolución), o incluso puede darles un pequeño toquecillo, ponga también una marca de agua, así de paso evitará que alguien la use en algún cartel o a saber qué.

Recuerden, buen juicio, sentido común, serenidad, esas son las cosas que nos ayudarán a mantener nuestra libertad y seguridad en unos niveles más que aceptables. Nadie está exento de que le suceda algo así, pero si podemos aplicar medidas preventivas nos será más fácil minimizar riesgos y efectos.

Fuente: https://autismodiario.org/2017/08/02/actuar-ante-ciberacoso-problemas-redes-sociales/

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