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Enfoques cooperativos; Hoy: Construir una pedagogía transformadora que desaloje a la colonización pedagógica unitaria

“Humanamente nos avergüenza decirlo: la educación es actualmente una mera mercancía, cuyo valor va en alza. Lo corroboran  sus contenidos, objetivos y sus métodos de aplicación, cuyos fines y metas no son más que la formación del “hombre económico”, despojado de sensibilidad social”*

 

Y en esa maraña mercantil que nos perturba nos preguntamos ¿es posible acaso una educación sin los valores y principios del noble cooperativismo? ¿No  estaríamos, en tal caso, ante un contrasentido humanístico?”*

 

“Pensamos con  férrea convicción de que educación sin cooperativismo es contrasentido humanístico porque estos rasgos de la educación cooperativa someramente descriptas no se encuentran en la educación común, de allí su estimación pedagógica y didáctica por parte del Estado argentino reflejado en normativas que la declararon de “Alto Interés Nacional” e instauraron su financiamiento genuino y especifico legalmente”. *

 
*Enfoques cooperativos; Hoy: Educación sin cooperativismo: ¿contrasentido humanístico? J.Yorg.

 Establecemos, con todo vigor necesario, que las implicancias pedagógicas colonizadoras que aún perviven en Argentina y en toda Latinoamérica, sin dudas, obturan y retrasan la conciencia social y su avance hacia sociedades de mejor vivir. Sobre estas bases y las argumentaciones que expondremos a continuación constituyen  aproximaciones a la necesidad de construir  una pedagogía transformadora que desaloje a la colonización pedagógica unitaria, y ello implica, entre muchos, una reparación histórica del cooperativismo escolar.

¿Ahora, qué define la concepción y acción de lo “unitario”?

Un breve y necesario repaso: El unitarismo y el centralismo porteño entronca con la historia misma de la Nación Argentina, de los  tiempos de la independencia del Siglo XIX y la disputa desatada contra la otra concepción y acción de los denominados  “Federales”, quienes buscaban la descentralización política y la autonomía de las provincias dentro de la nación.

Los partidarios unitarios  encontraron en las elites de Buenos Aires y de las ciudades que eran capitales provinciales sus sostenedores más fervientes a tal punto que desataron una guerra contra los federales, caudillos rurales del interior argentino.

De tales controversias y vicisitudes, sin embargo, se acuerda la conformación de una República federal…claro en los papeles. Se estableció en Buenos Aires un gobierno nacional que en los hechos fácticos toma  las decisiones, subordinando a los gobiernos provinciales por medio de diferentes dispositivos, por ejemplo, la Coparticipación Federal que tiene “por objeto coordinar la distribución del producido de los tributos impuestos por el Estado Federal, en virtud de una delegación efectuada por las Provincias a la Nación, quien debe recaudar las contribuciones, retener su porción y redistribuir”, método que ha dado lugar en más de una ocasión a disputas legales.   

Como centro de nuestro análisis puesto en este antecedente histórico, muy sintetizado, por cierto, sin embargo, nos permite avanzar y afirmar que no es de extrañar que en tales circunstancias se instalaran procesos educativos neocoloniales pedagógicos aún no desalojado en plenitud.

Darío Pulfer, dice en la  presentación de “La colonización pedagógica” (La yapa) de Arturo Jauretche, que “el interés de UNIPE: Editorial Universitaria, es contribuir a la circulación de conocimiento y la difusión de las diversas tradiciones pedagógicas de nuestro país, favorecer la formación de una conciencia histórica abierta y dinámica que contribuya a pensar de otro modo los problemas y temas que se presentan como nudos críticos de nuestro sistema educativo cuando tenemos serios y renovados desafíos”.

De esas ideas que se expone en el libro rescatamos y subrayamos que Don Arturo  “propone una «línea política que obliga a pensar y dirigir el destino del país en vinculación directa con los intereses de las masas populares, y una afirmación de la soberanía política en la búsqueda de un desarrollo económico no dependiente».

El caso Formosa

Cuando hablamos de modificar la colonización pedagógica unitaria, en concreto, por ejemplo, como caso, nos referimos a la que vino de la mano de una concepción restrictiva para la Provincia de Formosa, Argentina, desde la central del poder porteño, y unitario, catalogándola como territorio con “hipótesis de conflicto” por su situación territorial limítrofe con  Paraguay y Bolivia.

En particular con Paraguay dado el antecedente histórico de la llamada “Guerra de la Triple Alianza” (1865-1870)  de la que Argentina fue parte, y que destruyó aquel Paraguay  industrialista, próspero social y económicamente, basado en una organización política alejada de la expoliación liberal. Formosa, y más territorios, pertenecieron a Paraguay.

Al decir del historiador argentino Felipe Pigna sobre aquel acontecer “La guerra que enfrentó a la Argentina, Brasil y Uruguay contra Paraguay, entre 1865 y 1870, respondió más a los intereses británicos y de acabar con un modelo autónomo de desarrollo como el paraguayo, que podía devenir en un «mal ejemplo» para el resto de América latina, que a los objetivos de unificación nacional y defensa del territorio proclamados por sus promotores”

Y agrega Pigna, nombrando a otro ilustre héroe argentino de aquella época  Alberdi: “Si es verdad que la civilización de este siglo tiene por emblemas las líneas de navegación por vapor, los telégrafos eléctricos, las fundiciones de metales, los astilleros y arsenales, los ferrocarriles, etc., los nuevos misioneros de civilización salidos de Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja, San Juan, etc., etc., no sólo no tienen en su hogar esas piezas de civilización para llevar al Paraguay, sino que irían a conocerlas de vista por la primera vez en su vida en el ‘país salvaje’ de su cruzada civilizadora”.

También es importante anotar el hecho de que el propio Gobernador de la Provincia de Formosa, Dr. Gildo Insfrán en su discurso años atrás ante la legislatura expuso que “…en virtud de una defectuosa concepción de la defensa nacional que consideraba como escenario físico de posibles enfrentamientos bélicos con países limítrofes. Esta hipótesis de conflicto restringió todo tipo de inversión en la provincia, lo que en los hechos consagró al río Bermejo como límite norte de la Argentina”.

Queda entonces, de acuerdo a nuestro juicio, iniciar un fuerte y sostenido doble proceso, una de descolonización pedagógica y otra de construcción de la pedagogía libertaria, contestataria y cooperativa, que barra las distorsiones ideológicas y en cambio, promuevan nuevas visiones, que incorporen valores y principios cooperativos y una mirada Latinoamericana libre y justa.

¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!           

 
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La vuelta al cole en tiempos de pandemia: Cómo, cuándo y en qué condiciones

Por Aika Educacion/BelenSancho

Cada año el final de las clases da paso a un verano sin preocupaciones. Sin embargo, la vuelta a las clases en septiembre se plantea con incertidumbre a causa de la pandemia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la UNESCO han creado unas guías de recomendaciones en relación a la reapertura de las escuelas.

La pandemia del coronavirus dejó las aulas vacías y las calles desiertas. La educación tuvo que reinventarse y adaptarse a esta nueva situación a través del formato online. El teletrabajo y la educación online han estado a la orden del día en muchos hogares. Con la vuelta a la nueva normalidad se plantean muchas dudas sobre cómo será la vuelta al cole en septiembre. Ante una situación de incertidumbre, organizaciones como la OMS y UNESCO llevan trabajando meses para tratar de aportar soluciones y recomendaciones que permitan volver a la escuela con seguridad.

Medidas recomendadas para la reapertura de las escuelas

La reapertura de las escuelas fue actualidad el pasado mes de mayo, en el que varios países y comunidades autónomas en España se plantearon volver a las clases. En ese momento, la OMS publicó una serie de consideraciones donde indicaban algunas recomendaciones de cara a esa reapertura. Una guía que miles de colegios deberán rescatar de cara al nuevo curso escolar. Estas son las recomendaciones de la OMS para la reapertura de las escuelas:

  • Higiene y limpieza: la OMS señala la necesidad de sensibilizar a todo el mundo sobre la prevención del coronavirus. Todo ello implica facilitar información sobre el uso de la mascarilla, los síntomas, la higiene de manos, etc. Recomiendan crear un horario para el lavado de manos, especialmente en niños pequeños, y programar limpieza frecuente del entorno escolar. Facilitar en la entrada de la escuela y en todas las instalaciones gel hidroalcohólico o jabón y agua limpia. Así como mantener el distanciamiento social en el transporte escolar.
  • Detección de la enfermedad: se recomienda hacer un control diario de la temperatura corporal, así como enviar a casa o aislar a aquellas personas que presenten síntomas de COVID-19 o no se encuentren bien. La OMS afirma que la dirección de la escuela debe notificar a las autoridades los casos positivos y asegurarse de que los estudiantes que hayan estado en contacto con un caso de coronavirus se queden en casa durante 14 días.
  • Comunicación constante: la comunicación es la base de todo, más en una situación de pandemia. La OMS establece la necesidad de informar a familias y alumnado de las medidas que se tomen en la entidad y de los casos sospechosos que pueda haber.
  • Otras medidas: como medidas adicionales, se debe garantizar los controles de inmunización para ingresar en la escuela. En relación a instituciones especializadas e internados, la OMS señala que deberán ampliar estas consideraciones en las instalaciones de residencias, salas de conferencias, laboratorios y otras instalaciones para la seguridad de los internos y del personal.
  • Distanciamiento físico: mantener la distancia social de al menos un metro va a seguir presente en el aula. También señalan la necesidad de aumentar la distancia entre pupitres y escalonar las pausas y descansos. Se recomienda la ampliación de horarios en las escuelas secundarias a través de diferentes horarios, así como aumentar el número del profesorado, de ser posible, para que haya menos estudiantes por clase.
  • Teleeducación: la OMS recomienda iniciar o continuar la educación online a través de métodos combinados cuando sea posible. Si no es posible, la OMS afirma que se debe “invitar a los estudiantes a llevarse libros a casa u organizarse para entregarles deberes”. También señalan la necesidad de garantizar un seguimiento y apoyo a niños/as que no asistan a la escuela para evitar penalizaciones o estigmatizaciones.

Por un regreso seguro a las aulas

Las principales organizaciones e instituciones del mundo -OMS, UNESCO, UNICEF, Banco Mundial, Programa Mundial de Alimentos, Global Education Cluster, entre otras- ya trabajan en la reapertura de las escuelas. Para ello han publicado diversas guías de recomendaciones para que el regreso a las aulas se hagan de la forma más segura y responsable posible.

Una de las principales coincidencias que se encuentran en estas guías es la lista de verificación. El listado debería incluir enfermedades o síntomas recientes, vulnerabilidades subyacentes, circunstancias o consideraciones especiales. De esta forma, se podría hacer una monitorización activa del alumnado para tratar de prevenir y garantizar la seguridad del centro.

El nuevo curso escolar empezará en septiembre, pero todavía es una incógnita en qué condiciones se hará. ¿Menos alumnos/as por aula? ¿Mascarilla obligatoria? ¿Educación semipresencial? Antes de la vuelta al cole se deberán adoptar una serie de medidas que garanticen la total seguridad del personal y del alumnado para evitar futuros rebrotes.

Fuente: http://www.aikaeducacion.com/actualidad/la-vuelta-al-cole-en-tiempos-de-pandemia-como-cuando-y-en-que-condiciones/

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La escuela somos nosotros

“La utopía hoy es una necesidad para salir del presente, una necesidad para revelarnos contra aquellos que nos dicen que el presente es suficiente, que los valores, el modelo el sistema son incuestionables. Las utopías se llevan mal con el poder. Porque las utopías arrancan con una disconformidad con el presente, una crítica, un análisis crítico del presente. El futuro está en nuestras manos: la utopía hoy es una necesidad para salir del presente creando escenarios posibles.” Antonio Rodríguez de las Heras (septiembre 1947-junio 2020)

Por Carlos Magro

En abril, cuando estábamos pasando el peor momento de la pandemia causada por la covid-19; cuando cada día, a media mañana, escuchábamos con incredulidad unas cifras de contagios y fallecimientos que nos parecían imposibles; cuando el único momento que teníamos para relacionarnos con otros era los minutos que duraba el aplauso de las 8 de la tarde. Durante aquellos quince días en los que prácticamente nadie pudo salir de casa y quienes salían, lo hacían jugándose su vida por la de quienes nos quedábamos en casa; en esos días en los que fuimos obligados por el virus, como dice Naomi Klein, a pensar, muchos por primera vez, en las múltiples relaciones e interdependencias, que sostienen nuestras vidas, y que permanecían ocultas bajo el manto de un mal entendido desarollo y un bienestar basado en un consumo irrespetuoso, desaforado y voraz. Aquellos días que nos vimos pensando por cuántas manos y de quiénes había pasado ese objeto que nos llegaba 24h después de haberlo deseado pero olvidado ya el motivo que nos llevó a comprarlo. Y comprendimos hasta qué punto dependemos unos de otros. Durante aquellos días en los que se mostraron en toda su crudeza las desigualdades que nuestra normalidad produce, y se hizo visible la precariedad económica, social, material y vital con la que vivimos y fuimos plenamente conscientes de nuestra vulnerabilidad y fragilidad, pero también de que esa vulnerabilidad no está homogeneámente distribuida, como no lo están la incertidumbre, el miedo o la esperanza.

En esos días, de altísima incertidumbre, inquietud y exigencia para docentes y escuelas (también para los alumnos y sus familias), tras varias semanas sin poder ir y estar en las escuelas, cuando más echábamos de menos las relaciones y los vínculos que éstas facilitan, y las dudas sobre cómo sostener la educación escolar se nos presentaban a diario, sin distinguir horarios, ni días de la semana, entonces, decidimos parar para poner en marcha un proyecto para pensar colectivamente la escuela, no con la intención de inventar otra escuela, ni pretendiendo decirle a nadie lo que tenía que hacer, sino con la humilde convicción, como dice Jorge Larrosa, de la importancia y necesidad de pensar, una y otra vez, qué es la escuela, y qué hay que hacer para defenderla. Decidimos hacerlo movilizando aquello que más nos estaba faltando a todos en aquellos momentos: la conversación, la escucha, la atención y el cuidado mútuo.

Durante estos cuatro meses hemos aprendido muchas cosas. Hemos aprendido que efectivamente no tenemos que reinventar la escuela, pero sí preguntarnos continuamente por el sentido o los sentidos de la escuela. Que la escuela tiene más sentido que nunca, pero que su sentido no viene dado, ni está ganado de antemano, sino que tenemos que dárselo nosotros. Hemos sido conscientes de lo importantes que son las escuelas en nuestras vidas y lo necesario que es que no las dejemos solas ante los retos del presente. Y hemos aprendido que la mejor manera de dar sentido a la escuela es ampliando el debate e incorporando voces en esta conversación (incorporar la voz de los alumnos es ya una urgencia). Hemos aprendido, finalmente, como dice Philippe Meirieu, que ser docente es una manera particular de estar en el mundo.

Los aprendizajes que listo a continuación, pertenecen al ciclo de reflexión sobre el sentido de la escuela. Hemos tratado de recoger las palabras (literales en muchos casos), las ideas, las frases, los comentarios y la conversación generada por todas las personas que generosamente han colaborado en esta primera parte del proyecto La escuela que viene de la Fundación Santillana. Son corales en su gestación. Recogen también la voz de muchas otras personas que han estado presentes a través de sus libros, artículos y ponencias.

Hemos tratado de recoger el proceso que ha supuesto el proyecto en una publicación que puedes descargar desde aquí. Encontrarás los artículos que han escrito Inés Dussel, Daniel Brailovsky, Claudia Costin, Leda Muñoz, Rebeca Anijovich, Alejandro Pereyras, Alejandro Uribe, Monse Poyatos, Hilda Muñoz, Ángeles Soletic, Carola Silvero, Lea Sulmont, Lucía Acurio, Yanina Fantasía, Hugo Díaz, Tamara Díaz, Paula Barros, y mis compañeros de viaje Alfredo Hernando y Alejandra Cardini.

Encontrarás, también, los tres bloques de aprendizajes, relacionados con cada uno de los ciclos que hemos tratado (el sentido de la escuela, la evaluación y la escuela digital), y un texto corto final, escrito a modo de manifiesto, escrito conjuntamente con mis compañeros de viajes en este proyecto: Alejandra Cardini, Iván Matovich y Alfredo Hernando. Cada uno de los puntos del manifiesto, pretende solamente ser una invitación a seguir conversando.

Una recopilación de todo lo que hemos hecho (mesas virtuales, Focus group, artñiculos, visuals de los encuentros,…) la puedes encontrar, además de en la publicación, aquí.

Nada hubiera sido posible, sin el equipo de trabajo que ha estado detrás. Además de Alejandra, Iván y Alfredo, Paloma Moruno, Loli García, Lucía Alvarez han sido claves en la facilitación y documentación (no dejes de ver los relatos gráficos de Lucía); Alicia Villas y Lola Delgado en la comunicación; el Torreón del Sol, en la realización de los directos, y Sal del Camino Studio en la web y la maquetación del documento. Y, por supuesto, todas las personas que han (que habéis) colaborado y participado de una u otra manera.

Por último, y aunque suene a tópico, quienes habéis experimentado la fuerza que tiene un buen equipo de trabajo sabéis que los proyectos no se juegan en el terreno de las ideas, ni en el de los recursos económicos, ni siquiera en el de las capacidades profesionales de los implicados. Donde realmente se la juegan es en el tipo de relaciones que se establecen entre las personas implicadas, y ahí, todo el mérito corresponde a Manuela Lara, Silvia Perlado, Nilda Palacios y Miguel Barrero. Espero que os guste el documento (descarga aquí).


La escuela que tiene sentido es la escuela del sentido   

El sentido de la escuela es que tenga sentido para todos y todas. La escuela que tiene sentido es la que ayuda a los estudiantes a dar sentido a su vida escolar. La que ayuda a todos los estudiantes a dotar de sentido a los saberes que promueve. No la que los suprime, ni los disminuye, ni los simplifica, sino la que busca constantemente otras maneras de presentarlos. La que sabe que no se trata de responder solo a los intereses de los alumnos, pero que tampoco podemos abandonar la pretensión de interesarles. Si algo necesita la escuela es sentido. Tener y ofrecer sentido.

La escuela es un lugar de esperanza

Tuvimos que dejar de ir a la escuela para ser conscientes de las múltiples desigualdades sociales, económicas, de capital cultural, tecnológicas que atraviesan lo educativo y las dificultades vitales que experimentan muchos niños y jóvenes. Se tuvo que suspender la escuela para darnos cuenta del papel que juegan las escuelas y las maestras suspendiendo las desigualdades, los destinos prefijados y las profecías del fracaso. Para evidenciar que no todas partimos en igualdad de condiciones y para ser plenamente conscientes del papel que la escuela juega atenuando nuestras fragilidades. La COVID19 no cambiará la escuela que tenemos, pero sí nos permite soñar con la escuela que queremos.

umezy12 cc by https://flic.kr/p/dZMXKi

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La escuela que no deja a nadie atrás

En estos meses de pandemia, se ha reafirmado el sentido de la escuela como espacio público, democrático y de igualdad. Como un lugar guiado por la equidad y orientado hacia la justicia y la construcción de lo común. La escuela que necesitamos es aquella que se conecta con su contexto, involucra a su comunidad e imagina futuros posibles en los que todos caben. La que crea oportunidades y ofrece posibilidades. Ahora más que nunca, la escuela necesita soñar su futuro para poder acompañar el futuro de todos y cada uno de sus estudiantes. La escuela que tiene sentido es la que no deja a nadie atrás.

José García cc by https://flic.kr/p/dao4nc

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La computadora no es una escuela

La computadora no es la escuela, pero sin la conectividad y sin los ordenadores hubiera sido aún más difícil de lo que ha sido dar continuidad a lo escolar. Hemos aprendido lo importante que es que haya políticas sociales que garanticen el acceso a todos de dispositivos adecuados, conectividad y recursos educativos. Hemos aprendido también lo necesarias que son las competencias digitales y las pedagogías digitales para hacer un uso pedagógico de la tecnología. Lo importante y urgente que es repensar las prácticas de enseñanza y establecer un diálogo enriquecedor entre lo presencial y lo virtual, lo analógico y lo digital, lo sincrónico y lo asincrónico. No será dando la espalda a la tecnología que hallaremos el camino de la escuela que viene.

Tiina cc by-nc-sa https://flic.kr/p/93Rqzq

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La escuela somos nosotros

La escuela es un lugar de encuentro alrededor de algo común (el conocimiento, las relaciones, los afectos). En la escuela no todo es decir o hacer, también es importante lo no dicho y lo no hecho. La escuela está llena de gestos mínimos, que muchas veces nos pasan desapercibidos pero que son fundamentales en la relación pedagógica. La escuela resulta del encuentro entre los cuerpos. En la escuela se sucede una especie de coreografía de los cuerpos. Y cuando no estamos juntos, como ha sucedido en estos meses, todo es mucho más difícil. La escuela está formada por profesores y alumnos, y donde se encuentren ahí estará la escuela.

John Keane cc by-nc https://flic.kr/p/9AV1xE

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La escuela comprometida

Hemos visto cómo, en lo peor de la crisis, han sido el compromiso, la paciencia y la capacidad de adaptación de los docentes lo que nos ha permitido afrontar la adversidad y sostener, mejor o peor, lo escolar. Hemos visto también cómo, en ese esfuerzo por mantener la escuela, el compromiso de las familias y la puesta en marcha de redes de apoyo entre docentes, la movilización de las comunidades educativas y el apoyo de redes vecinales y de otros agentes sociales también han sido determinantes. Hemos aprendido que sostener la escuela es un compromiso común y compartido.

Solarisgirls cc by-sa https://flic.kr/p/o9aDpV

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La escuela sola no puede, todos educamos

Hemos comprendido que la escuela no es un lugar cualquiera de aprendizaje, y que los aprendizajes que en ella se producen no son iguales a los que se producen en la calle, con los amigos o con la familia. Hemos aprendido lo difícil que es escolarizar los hogares. Hemos visto que la escuela como dispositivo público es mucho más importante de lo que pensábamos, pero también, hemos comprendido, que la escuela sola no puede. Que el principal reto educativo no es realmente (o exclusivamente) educativo, sino social. Que la escuela es fundamental para darnos aire, pero que necesita urgentemente que, entre todos, le demos aire, y que necesitamos desarrollar nuevos modos de participación de las comunidades educativas en la escuela, especialmente de las familias. También, por supuesto, de otros actores. Lo escolar pertenece a la escuela, pero atender a lo escolar ya no es una tarea exclusiva de la escuela.

Enric Fradera cc by-sa https://flic.kr/p/smZJZr

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La escuela es más que el aprendizaje

La escuela no es solo un lugar de aprendizaje. Aprendemos en cualquier sitio, pero en la escuela no solo aprendemos. La escuela es mucho más que lo que sucede dentro de las aulas. Es más que un lugar de transmisión de conocimientos. La escuela encarna la responsabilidad de ejercer una crianza respetuosa de niños y mayores, creando un vínculo afectivo y de apego emocional entre todos los que la habitan, priorizando su bienestar y desarrollo con el objetivo último de mejorar la sociedad. Con la suspensión de la escuela, que no de la actividad escolar, desapareció el espacio de igualdad, cuidado y protección que supone la escuela para muchos niños y jóvenes. También se perdió el encuentro con los otros, con la alteridad, con lo diferente y los diferentes, con el conflicto, los roces y su gestión. Fuimos plenamente conscientes de que en la escuela aprendemos a estar juntos para hacer cosas en común.

Viktor Bezrukov cc by-nc https://flic.kr/p/98vZ5t

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La escuela de los vínculos y los afectos

Si algo caracteriza al aprendizaje escolar es que es una actividad esencialmente social, pública y compartida. La escuela está hecha de relaciones, vínculos y afectos. Es un lugar creado y cuidado por quienes lo habitamos. En la escuela aprendemos de otros y junto a otros. La escuela es el hogar de los aprendizajes compartidos. Es un lugar de encuentro entre generaciones que alimenta al mismo tiempo la individualidad y lo colectivo. Que nos alienta a desarrollarnos como personas y como comunidad, en lo personal y lo común, para decir yo y hacer el nosotros.

David Phan cc by https://flic.kr/p/xHuRxv

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La escuela de la mirada, la escucha y el balbuceo

Si algo hemos echado de menos en estos meses son las miradas (tanto las atentas, como las perdidas) y los sonidos de la escuela. Los silencios y los gritos, los susurros, las voces, las risas y los llantos. También nos faltó la lengua de la escuela, que no es la lengua natural, ni la común, ni la que hablamos en casa o con los amigos.  La escuela trabaja con la mirada y habilita otras miradas que no son las cotidianas. El aprendizaje también ocurre con la mirada. La escuela nos permite también silenciar nuestra voz para escuchar la de los otros, comenzando por la de maestras y maestros, pero no solo. Pero también escuchar(nos) de otra manera, deteniendo el tiempo, sin prisas, sin urgencia, sin esperar nada a cambio. En la escuela, finalmente, aprendemos a balbucear, a poner en la propia voz algo que uno todavía no domina. A hablar otros lenguajes. La escuela trabaja con la mirada, las voces y el habla. Y mirar, escuchar y balbucear, como pensar y aprender, son cosas que hacemos con el cuerpo y entre cuerpos.

La escuela es un tiempo y un espacio diferenciado

Hemos aprendido que la escuela es un lugar diferenciado. La escuela nos da un tiempo (intensificado, ritualizado, separado del tiempo común) y un espacio (común, compartido, especializado, diferenciado) liberados para dedicarnos a la tarea de ser estudiantes, para aprender a ocuparnos de nosotros, los otros y del mundo. También para dejar de ser hijos y hermanos, para ser, por un rato, solo estudiantes, compañeros e iguales. Un tiempo y espacio organizado en torno a actividades que provocan una conversación intergeneracional, de encuentro en torno al conocimiento. Un tiempo y un espacio en el que, en principio, cualquiera puede aprender cualquier cosa.

Sven Kare cc by-nc-sa https://flic.kr/p/gLCVRX

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La escuela de lo difícil pero importante

El aprendizaje escolar no es cualquier tipo de aprendizaje. La escuela es un lugar irremplazable en el desarrollo de nuestra capacidad para comprender el mundo y poder actuar sobre él. Distribuye ciertos conocimientos para que cada generación no tenga que empezar de nuevo. La escuela es esa conversación con los que aún no han nacido, para prepararlos, para ayudarlos a vivir en este mundo. Es el espacio de lo complejo, de lo importante y relevante para nuestras sociedades. Por eso es cada día más necesario repensar colectivamente los objetivos y los sentidos de lo que se aprende en las escuelas.

VisualAge cc by-nc-sa https://flic.kr/p/49JiNX

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La escuela de los múltiples saberes

La escuela nos pone ante el mundo. Lo escolar abre ventanas, descubre mundos y nos expone al mundo. Nos hace visible lo invisible (lo que no conocíamos), pero también lo visible (nos ayuda a ver lo conocido, pero de otra manera). No sólo nos hace conocer las cosas, también nos pone en relación y nos vincula con las cosas. Nos pone, además, en disposición de poder prestar atención compartida hacia las cosas del mundo. Pero, el problema es que no a todos (muchos se quedan fuera) y no sobre todas las cosas. A pesar de lo inabarcable que es el currículo, quedan fuera muchos saberes. Durante el confinamiento, nos hemos cuestionado la estructura y pertinencia del currículo escolar y nos hemos preguntado qué es realmente importante enseñar y aprender en la escuela, qué es lo imprescindible y lo deseable. Durante el confinamiento, hemos visto cómo cobraban protagonismo asignaturas que suelen estar menos valoradas como la música, el arte o la educación física. También hemos experimentado la utilidad de abordajes más multidisciplinares y la pertinencia de aunar saberes comunes y saberes particulares, saberes estandarizados y saberes alternativos, saberes conservadores y saberes transformadores, que nos permitan incluir a más (a todos) en la alegría del aprendizaje.

Julien cc by-nc https://flic.kr/p/rZYgij

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La escuela de la autonomía

Durante el confinamiento hemos visto lo importante que son la autonomía y la autogestión. Al desaparecer el espacio físico de la escuela, el tiempo pautado y reservado a lo escolar, las rutinas y casi todo lo que de directivo tiene la escuela, se hizo más difícil sostener la motivación basada en lo externo. También se puso en riesgo la posibilidad que otorga la escuela de lograr una autonomía intelectual y afectiva, tanto de los niños respecto a sus familias, como de las familias respecto a sus hijos. Hemos comprendido que la escuela no es solo un lugar disciplinario, también es un lugar de emancipación. Hemos aprendido lo importante que es desarrollar algunas habilidades transversales como la autonomía para el aprendizaje, la gestión del tiempo, reflexión crítica, la atención o el cuidado de uno mismo y de los otros.

al.ma cc by-nc-sa https://flic.kr/p/w4f1

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La escuela que cierra brechas

El confinamiento ha visibilizado las múltiples desigualdades sociales, económicas, de capital cultural y tecnológicas que atraviesan y condicionan lo educativo. A la escuela llegamos con mochilas cargadas, no siempre de experiencias y objetos positivos. A pesar de las dificultades crecientes que la escuela tiene para compensar estas desigualdades, hemos comprendido mucho mejor el papel insustituible que juegan las escuelas y los maestros luchando contra la naturalización de las desigualdades y negándose a aceptar las profecías del fracaso y los destinos prefijados. Hemos aprendido, lo importante que es dar respuesta a las desigualdades de acceso y uso, para ofrecer igualdad de oportunidades.

Jeremy Brooks cc by-nc https://flic.kr/p/6kQoNm

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La escuela limitada

Hemos aprendido que la escuela juega un papel determinante en la lucha frente a las desigualdades, pero también que, en muchos casos, desatiende estas desigualdades, las naturaliza o las refuerza. Hemos visto cómo aún encontramos, en muchos lugares, una escuela que pretende dar respuestas indiferenciadas ante lo diferente. Que falla a la hora reconocer que lo realmente excepcional es la igualdad. Hemos aprendido lo importante que es reconocer las diferencias, poner altas expectativas en todos y todas y asumir una responsabilidad compartida sobre el aprendizaje de cada uno de los alumnos. Lo importante que es que la escuela proponga a los estudiantes experiencias de aprendizaje con sentido. Lo importante y complejo que es encontrar el equilibrio entre el para todos y el para cada uno.

Chetiya Sahabandu cc by https://flic.kr/p/Mbjg3Q

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Más escuela, pero otra escuela

Pensando sobre el sentido de la escuela, hemos aprendido que la escuela tiene más sentido que nunca. Pero también que su sentido no está asegurado de antemano. Que hay que buscarlo y trabajarlo. Hemos aprendido que queremos volver a la escuela, pero no a la misma escuela, sino a una escuela comprometida con el éxito de todas y que no deja a nadie atrás. Una escuela capaz de trabajar simultáneamente lo individual y lo colectivo. Y hemos comprendido que esa escuela pasa seguramente por cambios en su organización, en la gestión de los tiempos, los espacios y los agrupamientos, en las didácticas y las metodologías, en el currículo y la manera de abordarlo, en la cultura de la evaluación, en las culturas docentes y, no menos importante, en la relación de la escuela con el exterior.

Fuente: https://carlosmagro.wordpress.com/2020/07/18/la-escuela-somos-nosotros/

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How much aid is spent on education and where does it go?

Informe Gem Report

While the main message of our new policy paper on the latest figures of levels of aid to education is that COVID-19 is a serious threat to aid recovery, it would be a shame not to give greater attention to the positive story that we uncovered before the pandemic arrived. In 2018, total aid to education reached the highest amount ever recorded, US$15.6 billion. This is an increase of 9%, or US$1.25 billion, relative to the year before.  Broken down by education levels, between 2017 and 2018, total aid increased by 6% in basic education, by 7% in secondary education and by 12% in post-secondary education.

Compared to 2010, when aid to education hit its previous high point shortly before the great financial crisis’s impact on ODA started to be felt, aid to education has grown by 16%, while aid to basic education has grown more slowly at 10%.

Even without a pandemic to contend with, however, there is still much room for improvement.

Education has long been losing ground as a donor priority. The share of education in aid that is clearly allocated to sectors (‘allocable aid’) fell from 14.8% in 2003 to 11.7% in 2010 and by another two percentage points to 9.7% by 2013. It has since recovered a little to 10.8%, but it is still below 2010 levels. The share of basic and secondary education in allocable aid is 6.3% (Figure 3a). If this share were 10% and all DAC plus selected non-DAC donor countries (Brazil, China, India, Kuwait, Qatar, the Russian Federation, Saudi Arabia, South Africa and the United Arab Emirates) dedicated 0.7% of their GNI to ODA, then the education financing gap would be filled.

The decline of education is particularly notable since other sectors have generally maintained their share of direct aid over time. Only a few sectors have gained ground, such as energy and the health, population and reproductive health sector (whose share increased from 15% in 2004 to 19.6% in 2013).

Donors prioritize different education levels

Aid to basic education reached US$6.5 billion in 2018, the largest amount ever recorded. Primary education accounts for about 90% of that sum; the rest consisted of small shares to early childhood education, life skills and school feeding programmes. Of that amount, low-income countries received 31%, or US$2 billion, a sharp increase from 2015, when they received 23% of the total, or US$1.3 billion. Lower-middle-income countries have seen their share decrease from 46% to 33% during this period, equivalent to a decline of US$0.3 billion.

A growing share of aid to basic education – 19%, or US$1.1 billion, in 2018 – is not tied to specific countries. The share of aid to secondary education that had unspecified recipients was only half the size of that of primary education. Even if it is assumed that all unspecified recipients of aid to basic and secondary education are low- and lower-middle-income countries, the total amount of aid to basic and secondary education was US$7.4 billion in 2018. The rest went to upper-middle- or even high-income countries and to post-secondary education. In other words, only 47% of aid to education goes to the two sub-sectors and the two groups of countries most in need.

Aid to secondary education, meanwhile, reached US$3 billion in 2018, again the largest amount ever recorded. Vocational training accounted for 56% of the total volume. Low-income countries received 30%, or US$0.89 billion, a marked increase from 2015, when they received 24%, or US$0.56 billion of the total. Lower-middle-income countries have seen their share decrease from 51% to 39% during this period, which means that aid has stagnated at US$1.2 billion.

In terms of regional allocations, the main development since 2010 has been the increasing share of Northern Africa and Western Asia as a result of the crises in the Syrian Arab Republic and Yemen. Between 2010 and 2018, the share of the region increased from 14% to 27% in aid to basic education and from 10% to 23% in aid to secondary education. The rise in 2018 reflects a significant increase of US$3.2 billion in budget support to Yemen, 20% of which is allocated to education, according to the GEM Report’s established methodology.

The share of sub-Saharan Africa in aid to basic education appears to have fallen by 10 percentage points in the last 10 years but this is probably accounted for by the commensurate increase in the share of aid to unspecified regions during this period. The analysis does not include humanitarian aid, which has continued to increase.

Aid to post-secondary education reached US$6.1 billion in 2018, also the largest sum on record. Excluding budget support allocated to post-secondary education, it consists of direct aid to post-secondary education (31%), scholarships for students in recipient countries to study abroad (21%), about one-third of which is not allocated to specific countries, and imputed costs for students studying in institutions of donor countries (48%). Upper-middle-income countries receive around 29%, or US$1.8 billion, a larger share than in basic or secondary education.

Across all levels, therefore, significant positive conclusions can be drawn about the general trend lines of aid to education from 2017 to 2018, even if improvements in the targeting of that aid are still urgently needed. It is a shame, therefore, to find in our analysis the extent to which COVID-19 is to rock the boat, with an expected 12% drop in international support for education from 2018 to 2022. Those advocating on this issue should take note of the policy recommendations in our recent aid paper, but should also remind donors of the positive advances recently made – a place which we can get back to with the right prioritisation and encouragement.

Fuente: https://gemreportunesco.wordpress.com/2020/07/28/how-much-aid-is-spent-on-education-and-where-does-it-go/

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La Disciplina Positiva y sus beneficios en la educación

Por Julia Pardo

Termina el curso escolar después de unos meses de incertidumbre, y de una dinámica escolar un tanto compleja a la par que intensa. El aspecto positivo, por recalcar algo significativo durante este tiempo, ha sido el cambio de perspectiva que ha llevado, a los profesionales de la educación, a exprimir al máximo una metodología innovadora centrando la atención en el traspaso de contenidos a través del mundo virtual, como una herramienta válida y efectiva.

La renovación en la mentalidad educativa ha influido en la construcción de un camino complejo para así llegar a la gran diversidad de niños que conforman los centros educativos españoles. Por ello, es necesario plantear la posibilidad de implementar nuevas metodologías relacionadas con el bienestar emocional. Estudios recientes en psicología determinan que, en el año 2030, más del 80% de las personas padecerá depresión. Este trastorno mental, actualmente, sigue siendo una incógnita para parte de nuestra sociedad y se está expandiendo con mayor celeridad en un gran número de personas debido al alto nivel de autoexigencia y estrés.

La Disciplina Positiva hace especial hincapié en este aspecto. «Los adultos podrían aprender más sobre el principio de concebir los errores como oportunidades para observar a los niños mientras aprenden a andar. Ellos no malgastan el tiempo en sentirse incapaces cada vez que se caen. Simplemente se vuelven a levantar. Si se hacen daño en la caída, pueden llorar durante unos minutos antes de volver a levantarse solos, pero no incorporan a su experiencia culpa, crítica, u otros mensajes contraproducentes», explica Jane Nelsen.

Esta interesante disciplina tiene sus orígenes en los años veinte en el ámbito de la psiquiatría infantil, aunque fue en los ochenta cuando Jane Nelsen sistematizó y experimentó con esta metodología comprobando sus beneficios en la educación. Así, se observa la importancia que tiene el establecer unos cimientos sólidos y bien forjados sobre los que se asienta toda la estructura educativa, teniendo como prioridad la salud mental del niño. Si conseguimos consolidar esta configuración, partiendo de lo emocional y potenciando el autoconcepto, podremos observar un descenso destacado en los trastornos mentales futuros como la depresión.

El sistema emocional tiene reglas universales basadas en la comunicación, el amor, el entendimiento y la empatía, que influyen en el modo de entender el comportamiento del niño, ayudando a reconducir la conducta de una manera positiva y satisfactoria. Todas las personas tienen derecho a alcanzar una vida plena en la que la felicidad sea el motor para alcanzar nuestras metas, ya sean personales, laborales, o académicas, entre otras.

Entre los beneficios de esta disciplina, en la educación de los niños, abordaremos las diferentes maneras de llevar a cabo este método innovador desde el respeto mutuo y la colaboración. La manera en la que enseñamos a los niños es con hechos, no con palabras, y produce un fuerte beneficio enriquecedor en su crecimiento personal.

  1. Como primera premisa, el niño aprende explorando su ambiente y no siempre una conducta no adaptativa será consecuencia de una intrínseca actitud negativa. La intención del niño siempre va a ser divertirse, explorar y jugar, por lo que, posiblemente, lo que se tiene que poner en marcha es un marco y una delimitación clara ante determinadas conductas. Si se establecen límites y luego no se cumplen por falta de firmeza, por ejemplo, el niño estará tentado a pasarlos por alto y esos límites se perderán. Estos son necesarios en cualquier relación, centrándonos en cómo los establecemos para que la Comunicación No Violenta alcance el propósito de ser un proceso de responsabilidad y autenticidad donde prime la expresión de nuestro sentimiento de amor.
  2. Enseñar habilidades para la resolución de problemas y la toma de decisiones. Además, se incluye la importancia de ser responsables de nuestras propias necesidades haciendo partícipes a las personas que nos rodean, pero nunca culpabilizándolas de no alcanzar las expectativas que tenemos sobre ellas. Por ello, es necesario saber que los juicios y sentimientos proporcionan luz a nuestras necesidades y es primordial hacer una interpretación coherente para evitar el sufrimiento prolongado en el tiempo.
  3. Ayudar al niño a sentirse importante, a valorar diariamente el esfuerzo que implican sus tareas en todos los ámbitos de su vida. Esto se verá reflejado en el desarrollo de una gran capacidad de superación así como en la organización de retos a corto y largo plazo de mayor complejidad. La conexión del niño con su «yo» interior conforma un marco de reconocimiento, de comprensión y de cuidado que le hará aprender a manejar herramientas que generen amor, siendo esto una ley universal más.
  4. La CNV ―Comunicación No Violenta― es el lenguaje que genera en el niño una sensación de cuidado, consideración y comprensión. Este concepto es aplicable tanto al niño como al adulto ya que la comunicación es nuestra condición como seres sociales, necesaria para transmitir e intercambiar información, y compartir ideas. La psicóloga Pilar de la Torre ha realizado varios estudios sobre este concepto destacando el efecto boomerang de bienestar incuestionable que genera la CNV. Y es que, al poner en práctica esta comunicación sana, accedemos a actitudes inteligentes y eficaces porque no alimentamos resistencias. Por lo tanto, cuando ofrecemos respeto y comprensión al niño, contamos con más posibilidades de que este adquiera una actitud positiva hacia la situación que se enfrenta y genere el deseo de cuidarnos.
  5. «Necesitamos enseñar reiteradamente a los niños que los errores son oportunidades maravillosas para aprender». Partiendo de esta frase de Jane Nelsen, podemos plantear que la felicidad es una búsqueda constante, no es un estado en el que nos encontramos. Por este motivo, el niño no debe vivir en una continua burbuja de felicidad donde prime la sobreprotección y donde el fracaso sea motivo de estancamiento. El niño tiene que vivir todas las emociones para que él mismo sepa enfrentar a aquellas que son negativas y aprenda a levantarse por sí solo, se fortalezca en cada caída y seamos los adultos los que le acompañemos en el camino como un apoyo firme y seguro.

Te invito a reflexionar por un momento si es necesario un cambio en el sistema educativo donde se incluya el aprendizaje de las emociones como herramienta básica para el desarrollo integral del niño. Las emociones no se aprenden, hay que vivirlas. Apostemos por la infancia suprimiendo etiquetas innecesarias que limitan al niño y que, en su lugar, se ofrezcan estrategias que le permitan desarrollarse como persona resiliente, con espíritu crítico y con capacidad para generar amor en su lenguaje diario. El aprendizaje debe ser siempre mutuo (alumno-docente, docente-alumno) donde nos enamoremos de lo que somos porque cuando amamos, aprendemos.

«Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo». Aristóteles

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El cansancio y la vuelta al cole, principales causas del estrés emocional de las madres

Por: Carolina García

Una última encuesta de Malasmadres, realizada a 10.000 sujetos, indica que el 86% de las mujeres se sienten apáticas, tristes y desmotivadas

La pandemia de coronavirus no solo está dejando tras de sí secuelas físicas (en algunos casos terribles), sino también secuelas psíquicas en toda la población; y las madres no escapan de este sufrimiento, porque la crisis sanitaria ha llevado el cuidado a otro nivel. Desde que el pasado 14 de marzo las familias se vieran sometidas a un confinamiento obligatorio y necesario, al cierre de los colegios, a la prohibición de los niños a salir a la calle, a ser profesores, cocineros, economistas y cuidadores, los niveles de estrés emocional han ido en aumento. Y aunque ha afectado a ambos sexos, parece que este sufrimiento ha sido mayor en las mujeres.

Así lo indicaba un trabajo realizado en mayo por las profesoras del Departamento de Sociología y Antropología Social de la Universitat de València (UV) Cristina Benlloch y Empar Aguado que, junto con la politóloga-jurista Anna Aguado, concluían que las mujeres con menores que teletrabajan soportaban la mayor parte del estrés del confinamiento. La investigación, que se publicó en un artículo en la plataforma de divulgación científica The Conversation, pretendía conocer cómo afectaba el confinamiento al trabajo y a la conciliación familiar. Tras el análisis, las expertas concluían “que el seguimiento escolar de hijos e hijas en edad educativa lo hacen sobre todo las madres y que en algunos casos las mujeres están teniendo que facilitar el teletrabajo a sus parejas”. Este hecho, según las autoras, se convirtió “en un elemento de ansiedad y estrés añadido al hecho de teletrabajar”.

Ahora, en una nueva normalidad inmersa en plena pandemia, el Club de Malasmadres y DKV han querido analizar la salud mental de las mujeres españolas –cómo se sienten las madres– y lo que han descubierto es que el estrés emocional se ha disparado en estos meses: “El 86% de las mujeres a estudio –unas 10.000 contestaron la encuesta– se sienten apáticas, tristes o desmotivadas”, según informan en un comunicado. Es decir, que se sienten más cansadas que antes del confinamiento: siete de cada 10 participantes describieron su cansancio como “alto”.

Exactamente, y según sus resultados, el 71% de las mujeres está “mucho más cansada” que antes del confinamiento, y el 43% prevé que no va a lograr desconectar durante sus vacaciones. Para las malasmadres, estos resultados ponen número a una realidad que se palpa en el ambiente: “Las mujeres han llegado a agosto extenuadas”.

Entre las razones descritas por las mujeres está la carga de trabajo o, lo que es lo mismo, la suma del teletrabajo más cuidados, tareas domésticas y educación de hijos e hijas. Y la incertidumbre tampoco ayuda a que se encuentren mejor: una de las principales causas de estrés para las madres es la vuelta al cole. Sus conclusiones también indican que, aunque en menor medida, las progenitoras también están preocupadas por el desgaste emocional y la falta de tiempo y de espacio para una misma y así poder desconectar. Entre las soluciones que las madres citan para sentirse mejor están, en primer lugar, poder estar solas sin hijos ni pareja; en segundo lugar, dormir; en tercero, hacer lo que quieran; en cuarto, poder desconectar y en quinto, conseguir silencio.

Hace dos años, el Club de Malasmadres y DKV Salud pusieron en marcha el proyecto La Hora de Cuidarse, con un claro objetivo: “Que las mujeres en general, y las madres en particular, incorporemos hábitos saludables en nuestras rutinas diarias. El autocuidado es un derecho y no un privilegio. Con esta iniciativa trabajamos cada día para visibilizar y concienciar sobre ello”, apunta Laura Baena, fundadora del Club de Malasmadres.

“Lo cierto es que el confinamiento y la incertidumbre que sigue atormentando a las familias españolas, y principalmente a las madres, hacen que los datos de esta encuesta cobren más relevancia. Y la preocupación mayor es la vuelta o no a las aulas”, según indican en el texto. Las malasmadres demandaron hace unos días una solución al Ejecutivo español. “Nos preguntamos qué piensa hacer el Gobierno si los colegios llegan a cerrar por la crisis del coronavirus y hay que activar un plan online o semipresencial y los padres y madres tienen que ir a trabajar. Urgen medidas que garanticen a las familias la conciliación”, señala Laura Baena.

El problema de la conciliación familiar, o más bien de la incapacidad de conseguirla, es una queja constante de miles de familias en España, que se ha puesto aún más de relieve con la actual crisis. La pandemia ha forzado a muchas madres y padres a teletrabajar, cuidar, ser monitores de tiempo de libre y profesores de sus hijos a la vez y en un mismo lugar: el hogar. “Las familias NO somos prioridad en esta sociedad. Nunca lo fuimos. Y ni siquiera una pandemia global como la del coronavirus ha hecho que esto cambie”, explicaba Baena hace unas semanas. Son cuatro millones de familias con hijos en España “a las que se nos ha dejado solas ante el problema de la conciliación”, añadía. Y la realidad es que han pasado ya más de cinco meses desde el comienzo de la crisis y las familias todavía siguen sin un plan.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2020/07/29/mamas_papas/1596029642_165954.html

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Por la conformación de un nuevo pacto educativo

Por: Miguel Ángel Pérez

En la historia reciente de la educación en nuestro país, se han generado reformas, pactos, acuerdos, alianzas por la calidad, planes nacionales o sectoriales etc., todos ellos tienen como finalidad la de traducirse en política pública en educación para un periodo de tiempo determinado y con contenidos y aspiraciones también determinadas.

 Aunque si nos detenemos un poco y miramos un poco más de cerca, cómo se gestan y tienen su curso de acción las distintas propuestas de reforma (le llamaremos así genéricamente), es posible darnos cuenta de que realmente viene siendo una alianza del grupo en el poder con los grupos o las agencias cercanas o afines a dicha postura, incluso se invita a los contrincantes políticos, pero con la convicción de que estén de acuerdo en los contenidos de que se les propone.

Toda iniciativa de reforma (aunque se diga lo contrario) es de carácter coyuntural y muchas veces remedial, su plazo de gestión no va más allá de los cinco o seis años (con excepción del Plan de Once años que trascendió los sexenios entre Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz). De ahí cada seis años en educación “se descubre el hilo negro y se inventa el agua tibia”. Y junto a ello los que estaban mal era los del sexenio anterior “los emisarios del pasado” como les llamó Luis Echeverría”.

Así las cosas, el cual actual gobierno le llama Acuerdo por la educación a su propuesta y en el corazón aparece la propuesta educativa de la Nueva Escuela Mexicana (nombre muy poco creativo). Sus aspiraciones no son radicales, en cuanto a los contenidos, pero si ambiciosas en cuanto a los grupos y sectores sociales involucrados, (grupos empresariales, sindicales, representantes magisteriales, colegios de profesionistas). A la actual propuesta de desarrollo educativo le preocupa más, con quien negociarla por encima de que los contenidos programáticos, los fines y las aspiraciones educativas de la misma.

La Nueva Escuela Mexicana y el Gran Acuerdo por la Educación en México caminan despacio, además no ha sido fácil desmantelar todos los excesos de lo que representó la reforma educativa de Enrique Peña Nieto, de supeditar todo lo que implique la tarea educativa, la evaluación y lo que diga la OCDE, en ese orden.

Bajo este contexto en donde prevalece el inmovilismo y la parálisis institucional, se antoja más pensar en un nuevo acuerdo o en un pacto educativo que inaugure no sólo el método para generar consensos, sino los contenidos del mismo.

De entrada, se requiere tener una mirada con una perspectiva estratégica que se proyecte más allá de los seis años de una administración de gobierno como sucede en nuestro país. Y el otro punto es acerca de los actores sociales y políticos que firman dicho pacto. Hasta ahora (y este gobierno no ha sido la excepción) los acuerdos educativos se negocian de manera cupular con distintas instancias en cuya intención se trata de que dicho acuerdo siga adelante.

En la coyuntura actual es importante involucrar a nuevos actores que tradicionalmente han estado silenciados, marginados y excluidos de los acuerdos políticos trascendentales del campo educativo y no me refiero a la CNTE y a los grupos cercanos de la Cuarta Transformación (la 4T) que en los últimos meses han conseguido amplios espacios de interlocución con las instancias del poder, me refiero a colectivos y grupos magisteriales que trabajan en redes o en agrupamientos, pero bajo rasgos de clara marginalidad, las asociaciones de padres de familia democráticas que no dependen de los grupos corporativos de derecha que dicen representar a la totalidad de padres de familia en México y los grupos de jóvenes, que han demostrado que la educación en nuestro país debe transformarse radicalmente de cara a construir un modelo educativo diferente.

Los anteriores son solo algunos ejemplos de los nuevos actores que deberán incluirse en un pacto inaugural educativo, de cara a la sociedad y al futuro. Hoy la pandemia nos ha enseñado a mesurar las propuestas, a plantearlas con mayor rigor y aquí me refiero y a buscar formas de interlocución con nuevos actores, en alianzas también inéditas.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/por-la-conformacion-de-un-nuevo-pacto-educativo/

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