Page 1163 of 2713
1 1.161 1.162 1.163 1.164 1.165 2.713

Reseña del portal Otras Voces en Educación

Otras Voces en Educación es un Portal sin fines de lucro que  Nace en Febrero de 2016  dedicado a “la difusión y comunicación educativa a lo largo del mundo”.

Durante enero de 2016 comenzó un  período de prueba en el que se editaron noticias educativas de diferentes países del mundo hasta que el 16 de febrero de 2016 se publica su primer número y éste su primer logo.

En el portal Otras Voces en Educación, usted podrá encontrar las más actualizadas noticias educativas, artículos de opinión, entrevistas a Pedagogos famosos, documentos, películas, libros, canciones, ejercicios, testimonios y recomendaciones, todo en el área educativa.

OVE es un portal de educadores para educadores. Visítanos en otrasvoceseneducacion.org envíanos tus producciones para ser publicados en nuestro portal. También puedes publicar los comentarios a las publicaciones, tus datos están asegurados.

OVE funciona gracias a un equipo de voluntarios que día y noche está dedicado a la atención del portal para brindarle a nuestros lectores la actualidad educativa, el acontecer pedagógico de todo el mundo.

Nos debemos a nuestros lectores, orgullosamente reportamos más de 20 millones de visitas, eso es para nosotros lo más importante, pero si quieres apoyarnos con algún donativo, la página también te ofrece esa oportunidad.

OVE, una ventana abierta al mundo y su quehacer pedagógico te espera en la web para que vivas con nosotros la aventura de compartir experiencias y saberes educativos.

En este III Aniversario, el mejor regalo es tu visita. Te esperamos!!

Puedes contactarnos, en nuestras redes sociales:

Twitter: @ovemundo

Facebook: https://www.facebook.com/ovemundo/

Instagram: ove.mundo

Canal de Youtube: Otras Voces en Educación 

Correo Electrónico: contacto@otrasvoceseneducacion.org

Comparte este contenido:

La Afectividad del Educador

Por: Lourdes Velásquez de Urbáez/Otras Voces en Educación 

La complejidad del mundo contemporáneo, sus cambios vertiginosos y la acelerada dinámica social, han propiciado en el ámbito profesional la superespecialización que en muchos casos pretenden convertir a los profesionales en un objeto que sólo responde a los haceres propios de ese oficio. De tal manera que se presta poca atención a cuestiones como que el médico se enferma, el arquitecto requiere de una vivienda, el electricista a veces no tiene luz en su casa y que el educador requiere educarse, brindar educación a sus hijos, igual como lo hace con sus estudiantes.

Requiere entonces, cada profesional, mirarse a sí mismo como mira a los beneficiarios de sus servicios, mirarse a sí mismo a su desgaste, a lo que implica el ejercicio profesional en este mundo tan rápidamente cambiante, en el que cada segundo se produce información, descubrimientos y saberes que ponen en discusión el modelo de ejercicio profesional que se está desarrollando en la actualidad.

En el caso de la profesión docente, en la cual nos desempeñamos, nos encontramos con el caso de niños que tienen la información antes que nosotros, pues tienen acceso a las redes sociales y tiempo para dedicarse a ello. A veces están empoderados de una extraordinaria información pero en otros casos son informaciones erradas, sin base científica, desfasadas de la realidad y el docente, en todos los niveles y modalidades tiene que enfrentarse día a día a esa situación.

Es entonces una lucha entre la realidad virtual y la realidad real, en la que la línea separatoria de estas dos realidades ya es casi imperceptible. El caso es que la información está disponible antes de llegar al aula.

Esto requiere de una formación además de la información por parte del docente que muchas veces se pregunta ¿para qué educo? Todo está en internet. Parece que sí y parece que no. Es parte de la encrucijada antagónica en la que se encuentra el docente hoy. En internet no está todo, se requiere internautas que son personas reales, con una ética unos valores unos principios unas creencias.

El mundo contemporáneo está movido por las guerras, los intereses de los poderosos, la industrialización, la hegemonía de unos países por encima de otros, la explotación los niños trabajadores, los niños sin identidad legal por mencionar algunos aspectos que nos comprometen. ¿Qué hacemos, colegas?

Tocar el corazón de los estudiantes es importante para formar integralmente. Ya sabemos que están bien informados, nos corresponde a nosotros su formación, su descubrir el ser, ya que no sólo el conocer está en juego en el proceso educativo, sino también y básicamente el ser.

Y cómo se aborda el ser? pues desde el ser, sin temor; cierto es que el afán del diario vivir en el que está envuelto el docente de hoy, no tiene el tiempo para dedicarse a explorar su propio ser, preguntarse ¿quién soy? Cuando poco a poco comienza a explorarse a sí mismo, comienza a reencontrarse con un ser maravilloso, emprendedor que habita muy dentro de él; es ese ser el que sale al encuentro de ese otro, ese niñx, joven, adolescente, adultx, que pasa por situaciones similares a las nuestras y requiere de una vía para construir conocimientos, una de esas vías es la afectividad, a la que a veces tanto ellos como nosotros nos negamos a reconocer dentro de nosotros mismos.

Sabemos que no somos los únicos que formamos a nuestros estudiantes, forma la familia y la sociedad con todas las herramientas diseñadas especialmente para ello y otras que surgen espontáneamente en el marco de dinámica social. La formación no sólo va aconteciendo en los estudiantes, también el docente es impactado por todas estas variables sociales, que modifican o confirman su manera de ver la vida, de interpretar los hechos, de observar los fenómenos, en fin, su cosmovisión.

El docente debe trabajar su propia afectividad y revisar el para qué fue formado, lo que nadie nos dijo. Sólo sabemos que fuimos formados como docentes pues no sabemos para qué. Es tarea de nosotros abordar ese descubrimiento, pronunciarlo y reconocerlo.

El Libertador Simón Bolívar (1824) en su Carta de Pativilca a su Maestro Don Simón Rodríguez escribe con agradecimiento “Usted formó mi corazón para la libertad, para la justicia, para lo grande, para lo hermoso.” Esa corta frase del Libertador, ilustra sobre una educación que va mucho más de lo técnico, de los conocimientos, de los saberes, apunta a lo que llamamos afectividad. A eso debemos llegar nosotros en nuestro ejercicio profesional, a reconocer que somos seres necesitados del amor y la ternura en todos los aspectos de nuestras vidas, el profesional es uno de ellos, el cual abarca muchas horas hábiles del día. Dediquémonos entonces a dos cosas: a trabajar la afectividad propia y la de nuestros estudiantes y a explorar el para qué educamos.

Por acá militamos en la opción de Educar para Otro Mundo Posible, y ese mundo posible se conforma de justicia, libertad, inclusión, respeto a los Derechos Humanos, tolerancia, en fin un mundo de amor, que se manifiesta en todas estas cualidades expresadas ahora y que chocan, en todo, con este mundo de explotación y hegemonías impuestas. Esta necesidad de educar en el amor, hacia otro mundo posible, se aborda en los foros mundiales como una nueva concepción de la educación emancipadora, liberadora.

Por tanto nuestra formación continua debe contemplar esa temática subjetiva que se exprese objetivamente, en una praxis pedagógica liberadora y transformadora. Esa es la afectividad que debe mover al educador en todos los niveles y modalidades del sistema educativo. Es por ello que resulta indispensable interrogarnos a menudo ¿cómo ama un docente?

Ante esta difícil pregunta es importante observar un poco, antes de responder, a estas situaciones que puedes encontrar un día cualquiera en cualquier calle: alguien secando una lágrima de un niño, elevándolo en sus brazos para que alcance el columpio del parque, enseñándole en una esquina el significado de los colores del semáforo, contándole la historia de su país y del mundo, enseñándole a clasificar los desechos, reconociendo sus inventos, emprendiendo una lucha para que se respeten los derechos de todos a la educación, exigiendo educación gratuita y de calidad, vida digna, derecho de los niños a jugar..Con toda seguridad se trata de un maestro con su afectividad y amor a flor de piel.

Moacir Gadotti (2012) en su obra Educar para otro mundo posible, basado en una recopilación del Foro Social de Sao Paulo expresa:

Educar para otros mundos posibles es también educar para encontrar nuestro lugar en la historia, en el universo. Es educar para la paz, para los derechos humanos, para la justicia social y para la diversidad cultural, contra el sexismo y el racismo. Es educar para erradicar el hambre y la miseria. (p. 207)

De acuerdo a este planteamiento, el educador para esos otros mundos posibles tiene una afectividad cargada de paz, libertad. Siente con el otro, no para lamentarse, sino para emprender juntos las acciones necesarias para cambiar todo lo que se oponga a ese mundo mejor que merecemos todos, no sólo él.

Así ama el educador, así enseña a amar a sus estudiantes, niños, adolescentes, jóvenes y adultos porque este compromiso involucra a todos y juntos construyen la historia, en conciencia de que van nadando contra corriente.

De tal manera que, así las cosas, la educación es un acto de amor, de amor liberador y transformador de realidades injustas y desiguales hacia otra que se acerque más a la igualdad y la libertad.

Es por ello que el educador siempre está caminando e investigando, observando con ojos críticos la realidad en la que acontece la educación; por eso el docente no sólo se fija en el niño, la niña que tiene en el aula, sino en el contextito social, en su familia, su comunidad, su propia cultura y sus fortalezas para reforzarlas.

La afectividad del educador lo mueve al compromiso social y ético, con la Patria, la escuela y sus estudiantes específicamente. El educador, desde su afectividad conoce y reconoce a cada uno de sus estudiantes, y aun sabiendo de la violencia que nos invade, incluso en las mismas aulas con el bullyn que tanto daño hace, ese docente, promueve la cultura de paz entre sus estudiantes.

Un educador, movido por el amor, sabe que sólo no puede emprender la construcción de esos mundos posibles, pero inicia, involucra sus estudiantes y, asume los retos de su profesión y militancia docente con entusiasmo, promoviendo el diálogo, el trabajo compartido, la construcción colectiva.

Sin embargo, su formación profesional, en muchos casos, no incluye estos aspectos considerados por algunos como subjetivos y que poco aportan al ejercicio de su profesión; son estas pinceladas de afectividad, las que permiten enfrentarse a subjetividades impuestas que nos impiden mirar la historia como partícipes y protagonistas de ella.

Los docentes que descubren y fortalecen su afectividad, van desarrollando una visión crítica de su propia pedagogía proponiendo, entonces, vías y estrategias que permitan una praxis educativa más pertinente, justa y más humana.

El Educador, que trabaja la afectividad propia y la de sus estudiantes cree en sus sueños, y los sueña con sus estudiantes y es por ello que pueden luchar juntos por hacer realidad esa utopía compartida.

Vivir esta temática tan necesaria, en realidad no es fácil, por cuanto el maestro no siempre cuenta con el apoyo de otros docentes, de los padres de los niños, de los directores y gerentes educativos que sólo exigen, en algunos casos, puntualidad y desarrollo de los contenidos programáticos oficiales.

Sin embargo, la afectividad del educador no le impide cumplir sus compromisos, es más, lo mueve a honrarlos pero en la seguridad de que esa realidad específica en la que transcurre su vida profesional, ese entorno, no es el mundo pero es parte de él y de sus estudiantes y debe ser transformada pues hoy es causa de heridas, pero el reto es que en lo adelante ese entorno transformado, sea causal de alegría, paz y libertad vividas en comunidad.

Quedan estas ideas como una alternativa abierta a posibles y futuras investigaciones en este tema que pudieran aportar apoyo y sugerencias para hacer posible la formación y ejercicio de la afectividad del educador como una vía para construir, en colectivo, ese otro mundo posible.

Para finalizar les dejo un fragmento de un cuento breve de Antony de Mello (2015)

“Usted perdone”, le dijo un pez a otro, “Es Usted más viejo y con más experiencia que yo y probablemente podrá Usted ayudarme: Dígame, ¿dónde puedo encontrar eso que llaman Océano? He estado buscándolo por todas partes sin resultado.”

“El Océano” respondió el viejo pez, “es donde estás ahora mismo”

“¿Esto? Pero si esto no es más que agua…lo que yo busco es el Océano”, respondió el joven pez totalmente decepcionado, mientras se marchaba nadando a buscar en otra parte…..

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

BOLÍVAR. Simón. “Carta al Señor Don Simón Rodríguez”. Compilado en Pensamiento Pedagógico Emancipador Latinoamericano. Universidad Bolivariana de Venezuela. Caracas, 2007

DE MELLO, Anthony. “El Canto del pájaro”. Ediciones SALTERRAE. Argentina, 2015

GADOTTI, Moacir.”Educar para otro mundo posible” CIM/OPSU. Caracas, 2012

Comparte este contenido:

Respetar las lenguas indígenas en la educación es fundamental para reducir la exclusión.

El Día Internacional de la Lengua Materna de este año coincide con la declaración de 2019 de la ONU como el Año Internacional de las Lenguas Indígenas, que “es importante para el desarrollo, la construcción de la paz y la reconciliación ”.

Mld 3Hemos recorrido un largo camino para que esto sea considerado globalmente importante. En el pasado, en gran parte del mundo, los sistemas educativos no solo no proporcionaban educación relevante a las poblaciones indígenas, sino que se centraban en forzar la asimilación a través de la escolarización. El legado de discriminación y estigmatización que enfrentan los pueblos indígenas en países ricos, como Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Estados Unidos, no ha recibido suficiente atención pero es claramente visible en los datos de alfabetización.

Los países están buscando maneras de abordar los desafíos que enfrentan las poblaciones indígenas. El gobierno canadiense ha intentado reparar el legado de la educación residencial que separaba a los niños indígenas de sus familias y apuntaba a asimilarlos, incluso castigarlos por hablar su propio idioma.

Los tiempos han cambiado. Para empezar, existe un creciente sentido de conciencia y defensa sobre la importancia de que los sistemas educativos no contribuyan a la pérdida del lenguaje. Aparte de la inclusión, una razón clave para respetar el idioma indígena en la educación es la importancia de incorporar el conocimiento tradicional en las escuelas. Esto no es trivial: en estos días, por ejemplo, el conocimiento tradicional es reconocido como un recurso importante para adaptarse al cambio climático. Por esta razón, Mundiya Kepanga, de la tribu Huli en Papua Nueva Guinea, asistió al evento de lanzamiento de nuestro Informe GEM 2016 sobre Educación para las personas y el planeta, por ejemplo, describiendo cómo, en su escuela, “aprendió a vivir juntos en armonía y cuidando de nuestro planeta ”.

mld 2

Sin embargo, los desafíos para enseñar idiomas indígenas en las escuelas se han visto agravados por la migración de los pueblos indígenas a las áreas urbanas, lo que a menudo implica una mayor pérdida de idiomas y la erosión cultural. Las generaciones más jóvenes en las ciudades tienen una probabilidad significativamente menor de hablar lenguas indígenas en Ecuador, México y Perú, por ejemplo.

El caso de los maoríes en Nueva Zelanda también muestra cómo la migración ha cobrado su precio. La proporción de maoríes que viven en áreas urbanas creció rápidamente del 16% en 1926 al 85% en 2006. Luego, en 1960, se encontró que solo el 26% de los maoríes podía hablar el idioma maorí, lo que provocó un llamado a los maoríes culturalmente relevantes y bilingües. educación. Sin embargo, en 2013, el censo mostró que todavía solo el 21% de los maoríes podía mantener una conversación sobre las cosas cotidianas en maorí.

Del mismo modo, más del 50% de los indígenas de Canadá viven en ciudades. Los análisis encontraron que la incorporación de currículos y prácticas culturalmente apropiados, incluidos los idiomas aborígenes, las ceremonias y la participación de los adultos mayores, era importante para el desempeño de los niños en la educación infantil.

Aunque establecen el tono, no solo los gobiernos han sido responsables del abandono de las lenguas indígenas. Parte de la barrera para que se enseñe el idioma indígena en las escuelas proviene de las propias poblaciones indígenas: los padres y los niños a menudo ven con razón el aprendizaje en un idioma nacional oficial como una clave para el futuro empleo y mayores oportunidades de vida. Muchos países buscan encontrar el equilibrio adecuado a través de programas de educación bilingüe, pero rara vez se implementan sistemáticamente.

Se ha visto que las fuertes opiniones de todas las partes sobre este tema causan inquietud en muchas ocasiones, lo que a veces resulta en un progreso para el idioma indígena. La imposición del español en las escuelas por parte de Guatemala fue vista por los indígenas como parte de un patrón más amplio de discriminación social, por ejemplo. Los grupos armados que representan a los indígenas demandaron educación bilingüe e intercultural durante las negociaciones sobre un acuerdo de paz, lo que llevó a un compromiso constitucional.

La diversidad lingüística también crea desafíos, en áreas como la contratación de docentes, el desarrollo curricular y los materiales de enseñanza, y la implementación de políticas para la educación bilingüe a menudo no se implementan por completo. En Chile, cuando las lenguas indígenas se incorporaron en los planes de estudio oficiales en 2010, los maestros de una escuela preescolar intercultural y bilingüe sintieron que, además de aprender la lengua, necesitaban más conocimiento cultural y experiencia de primera mano con las comunidades indígenas.

Y sí, aunque algunos pueden negarlo, la educación no es necesariamente la respuesta a este problema. La educación puede ser tanto la razón por la que se puede perder el conocimiento indígena como una forma potencial de restaurarlo. Días como hoy, años como el 2019, nos ayudan a reevaluar nuestras políticas y programas educativos para asegurarnos de que no somos parte del problema, sino, en cambio, parte de la cura.

Fuente: https://gemreportunesco.wordpress.com/2019/02/21/respecting-indigenous-languages-in-education-is-core-to-reducing-exclusion/

Comparte este contenido:

Las consecuencias inesperadas de reducir el número de alumnos por aula en las escuelas

Reducir el tamaño del número de alumnos en las clases suena a una gran idea.

Pero un análisis internacional sobre su impacto muestra consecuencias inesperadas: a menudo puede implicar una menor remuneración para los docentes y no hay mucha evidencia de que ofrezca buenos resultados para los estudiantes.

Hacer que los grupos en la clase sean más pequeños ha sido una política popular en muchos países, frecuentemente apoyada por padres, políticos y maestros.

Fue una de las grandes tendencias de la última década.

El tamaño de las clases disminuyó en promedio un 6% entre 2006 y 2014 en los años de secundaria en los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Esto incluye a más de 30 de los países más desarrollados, la mayor parte de Europa occidental, Japón, Australia y Estados Unidos.

TeacherDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLos sistemas educativos altamente calificados en el este de Asia a menudo tienen clases numerosas.

Clases pequeñas, más profesores

La expectativa era que las aulas con menos alumnos significarían una educación más personalizada, con mejoras en el comportamiento y el aprendizaje.

Pero cuando se trata de invertir en escuelas, suelen aparecer también puntos negativos, y los países solo pueden gastar su dinero una vez.

Cuando los presupuestos en educación se centran en reducir el tamaño de las clases, las cifras muestran que usualmente hay reducciones en otros aspectos, en particular en el salario de los maestros.

En todo el sistema educativo, aulas con menos alumnos representan un mayor número de clases. Esto requiere de los servicios de más maestros, lo que a su vez significa costos más altos.

Además de necesitar más docentes, reducir el tamaño de alumnos por clase también puede necesitar la construcción de más aulas y ampliación de las escuelas.

Opciones de gasto

Por primera vez, la OCDE analizó las consecuencias de reducir la cantidad de alumnos en las clases y su magnitud es sorprendente.

Para compensar el costo de reducir el tamaño promedio de la clase en un solo estudiante, los salarios de los maestros tendrían que disminuir en más de US$3.000 por año en la mayor cantidad de países de la OCDE.

Clase en escuela.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionReducir el tamaño de los estudiantes en las clases ha sido una tendencia internacional popular en los últimos años.

En Suiza y Alemania significaría reducir la paga de los docentes en más de US$4.000 anuales y más de US$3.000 en países como Austria, Noruega, Estados Unidos, Finlandia, Australia, España y los Países Bajos.

Los sueldos de los maestros representan una parte importante del gasto escolar y cualquier medida que vaya a aumentar el número de docentes pronto tendrá un gran impacto en los presupuestos de Educación.

En la actualidad, los maestros de escuela secundaria reciben un pago de solo el 88% de lo que ganan otros trabajadores graduados.

Problemas de reclutamiento

Si los salarios de los docentes no son competitivos, habrá problemas de reclutamiento, y el riesgo de que los maestros dejen la profesión para buscar trabajos mejor compensados.

Entre 2005 y 2015, el salario de los docentes en la OCDE aumentó en promedio solo un 6% después de la inflación.

En un tercio de los países de la OCDE, hubo una disminución de la remuneración en términos reales.

En el país escandinavo se está experimentando con un nuevo entorno abierto de aprendizaje.

Pueden haber otros factores económicos en cada país que afecten el salario de los docentes, como una crisis financiera y políticas sobre salarios del sector público.

Pero reducir el tamaño de las clases significará tomar dinero que podría gastarse en otro lugar.

Existen otras opciones. Por ejemplo, los maestros podrían trabajar durante más horas en el aula y reducir su tiempo de preparación. O podría haber una reducción en el tiempo de la lección.

Pero alcanzar un equilibrio puede tener un precio alto.

En algunos países significaría reducir el tiempo de instrucción de los estudiantes en casi 70 horas por año para ahorrar el costo adicional de reclutar más maestros con el objetivo de reducir el tamaño de las clases.

¿Mejores resultados?

Clase en escuela.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl costo de clases más pequeñas puede terminar en que haya menos dinero para invertir en los maestros.

¿Vale la pena entonces reducir el número de alumnos por clase?

No existe un vínculo claro entre los sistemas educativos con clases más pequeñas y un mejor aprendizaje.

Los resultados de las últimas pruebas Pisa no muestran ninguna asociación entre el tamaño promedio de las clases y el rendimiento de los alumnos en ciencias.

De hecho, los países asiáticos como Singapur y China, a menudo encabezan las clasificaciones tanto en términos de rendimiento como en clases numerosas.

Otro dato que tal vez puede ser inesperado es que los resultados en ciencia muestran puntajes más altos en estudiantes en clases más grandes y en escuelas con maestros que deben enfrentar aulas más populosas.

Quizás lo que realmente se necesita es que se produzca una reducción significativa en el tamaño de la clase para tener un impacto positivo.

Pero parece que cada vez que los sistemas educativos con alto rendimiento tienen que elegir entre clases más pequeñas e inversiones en docentes, eligen lo último.

Maestros en huelga.Derechos de autor de la imagenREUTERS
Image captionLos salarios de los docentes son frecuentemente tema de conflicto.

Por supuesto, pueden surgir otras decisiones políticas y económicas, como un mayor financiamiento para las escuelas, con el objetivo de que los salarios de los maestros reciban un incremento.

Pero dado que los presupuestos son a menudo limitados, este estudio muestra cómo las opciones de gasto pueden tener resultados imprevistos.

Reducir el tamaño de la clase es una medida costosa, por lo que vale la pena considerar sus beneficios frente a otras políticas.

Si esta fuera una decisión financiera, ¿cómo obtendrías más por tu dinero invertido?

¿Cómo se compararía con gastar más en aumentar los salarios de los maestros, invertir en la capacitación de docentes o cambiar el plan de estudios?

¿Vale la pena, entonces, aplicar la popular política de reducción en el número de alumnos en las clases, a costa de la calidad de la enseñanza?

Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias-47312916

Comparte este contenido:

Educación superior: autónoma, gratuita y obligatoria

Por: Pluma Invitada 

Las instituciones de educación superior (IES) públicas de México –universidades, tecnológicos, normales e interculturales– tienen historias, tradiciones, orientaciones académicas, regímenes legales y fines diferentes. Algunas son centenarias y otras fueron establecidas en las pasadas décadas. Casi todas desarrollan actividades de docencia, investigación y extensión en distintos grados, con propósitos más o menos especializados, con proyección y alcances nacional, estatal, regional o local.

Constituyen un proyecto cultural y educativo excepcional, construido a lo largo de la historia y hacen grandes aportaciones al país. En el ciclo escolar 2017-2018, las IES públicas atendieron a más de 2.8 millones de estudiantes y otorgaron más de 320 mil títulos, cerca de 70 por ciento de los conferidos a escala nacional. Además, atienden a más de 25 mil estudiantes de doctorado y en este ciclo graduaron 4 mil 200 doctores, 60 por ciento del total nacional.

La UNAM, otras universidades públicas federales junto con el IPN, y las públicas de los estados (UPES) realizaron más de 75 por ciento de la investigación nacional. Entre 1991 y 2018, las IES públicas han recibido 32 por ciento de las patentes aprobadas a instituciones de docencia o investigación. Publican más de 5 mil títulos al año, arriba de 20 por ciento de la producción editorial mexicana.

Históricamente han sido referentes de las luchas contra el autoritarismo, por la democracia y el cambio social. Desde 1929, destacaron por la huelga que devino la autonomía, la defensa de la educación popular en el IPN y las normales en los años 40 y 50; luchas universitarias en la década de los 60 y el movimiento estudiantil de 1968. Siguieron proyectos de democratización y construcción del sindicalismo universitario en los años 70; resistencia contra el ajuste estructural y las políticas neoliberales en los decenios de los 80 y los 90, y amplia participación por la democracia electoral en 1988, 2012 y 2016.

En el debate actual sobre el artículo tercero hay tres temas fundamentales para las IES públicas. En primer lugar, es imprescindible resarcir la omisión, por error o intención, de la actual fracción séptima que garantiza la autonomía universitaria. Este texto da jurisdicción federal a las atribuciones autonómicas –autogobierno e independencia– de las universidades que tienen esta condición. Además, reconoce y protege los derechos laborales de trabajadores académicos y administrativos, en el contexto del apartado A de la Ley Federal del Trabajo.

La autonomía es un derecho y una responsabilidad de las universidades y los universitarios. Es la máxima garantía para que las IES públicas cumplan con sus funciones y su compromiso social, a partir del análisis, la elaboración de alternativas y la crítica, fundadas en el conocimiento.

Sostengo que la autonomía debe servir para promover la obligatoriedad y la gratuidad, no para evadirlas. Por ello es necesario establecer en el segundo párrafo del artículo tercero que la educación superior pública, incluyendo la que se imparte en las instituciones públicas a las que la ley otorga autonomía, serán gratuitas y obligatorias.

Desde hace décadas miles de jóvenes han luchado por el acceso a la educación superior. La obligatoriedad atiende esta demanda. Implica, en la educación superior, una responsabilidad sólo para el Estado, no para los padres ni los educandos. Se trata del imperativo de atender a todos los que la quieran estudiar, habiendo cubierto el ciclo escolar anterior.

Han sido también históricas las luchas en defensa de la gratuidad, en la UNAM y en otras universidades del país. La iniciativa del Ejecutivo atiende estas demandas históricas por la gratuidad y el acceso a la educación superior pública.

Estos objetivos no son fáciles de cumplir. En 2018 había 4.2 millones estudiantes en la educación superior, 38.4 por ciento del grupo de edad entre 18 y 22 años. Para alcanzar una cobertura equivalente a 50 por ciento en 2024, es necesario incorporar a más de un millón de estudiantes a la matrícula actual, un incremento de 170 mil por año. La inversión para alcanzar esta meta es de 7 mil a 10 mil millones de pesos adicionales cada año. Y el costo para resarcir a las IES públicas el monto de las cuotas que dejarán de percibir por la gratuidad es de otros 14 mil millones.

Los poderes Ejecutivo y Legislativo tienen que ser coherentes. Aprobar la gratuidad y la obligatoriedad implican un compromiso de financiamiento suficiente para la educación superior pública. Si esto no se cumple, la gratuidad y la obligatoriedad serán letra muerta en el texto constitucional.

Así, las instituciones superiores publicas seguirán siendo la mejor garantía para la formación profesional y ciudadana de cientos de miles de jóvenes, así como para la creación de conocimientos y proyectos de bienestar, con capacidad crítica y autonomía intelectual. Por ello, son imprescindibles para transformar y para construir un nuevo proyecto económico, político y social en México.

Resumen de ponencia sobre normales y educación superior, en referencia a la reforma del artículo tercero

Fuente: http://www.educacionfutura.org/educacion-superior-autonoma-gratuita-y-obligatoria/

Comparte este contenido:

Estancias infantiles, guarderías o abuelitos

Por: Eduardo Backhoff

En estos días se está discutiendo en la Cámara de Diputados la propuesta educativa del secretario de Educación, Esteban Moctezuma Barragán. Entre las muchas ausencias de esta iniciativa destaco, por ahora, la eliminación de los programas de educación inicial. Simplemente lo borran de sus prioridades, en cambio anuncian con “bombos y platillos” la creación de 100 nuevos centros universitarios. Se les olvida, o posiblemente no lo saben, que en los primeros años de vida de un infante se desarrollan el lenguaje y las habilidades de comunicación, el razonamiento numérico, así como diversas capacidades cognitivas necesarias para conocerse a sí mismo y al mundo que los rodea.

La pobre concepción que se tiene de esta etapa de desarrollo del individuo hace que las autoridades del gobierno se refieran a ellas como guarderías o estancias infantiles, nombres que hacen alusión a lugares donde se dejan, se cuidan, se vigilan y se entretienen a los infantes. Bajo esta concepción se puede entender la gran torpeza del secretario de Hacienda de proponer que los abuelitos sean quienes pueden cuidar a sus nietos. Si solo se tratara de cuidar y vigilar a niños,  seguramente, no sería tan escandalosa tal idea. Sin embargo, éste no es el caso. La investigación sobre desarrollo infantil apunta en el sentido de que son los tres primeros años de vida los que pueden hacer la diferencia entre un infante que tenga éxito en la escuela de aquel que sufrirá un rezago que le impedirá alcanzar escolarmente al resto de sus compañeros.

Es sabido que los niños desarrollan el lenguaje durante los primeros 30 meses de vida, que adquieren las habilidades previas para la lectura (readiness) de los 2.5 a los cinco años, que aprenden-a-leer (learning to read) de los seis a los ocho años y que desarrollan la habilidad de leer-para-aprender” (reading to learn) de los nueve a los once años. Es común que, en las clases sociales más privilegiadas, esta cronología del aprendizaje y dominio del lenguaje se dé de forma muy natural y fluida. Por el contrario, generalmente, en las clases más desprotegidas, donde en las familias prevalece el analfabetismo y la baja escolaridad (ej.: zonas indígenas, campos migrantes agrícolas, áreas rurales y de alta marginación), los niños se retrasan considerablemente en la adquisición y dominio del lenguaje. Así, desde muy temprana edad se producen brechas en el dominio del lenguaje oral y escrito que, con el paso del tiempo, se van abriendo.

Ésta es la razón principal por la cual los niños que se desarrollan con severas carencias materiales y lingüísticas no logran aprender lo mismo que aquellos que gozan de buenas condiciones para el desarrollo infantil. Lo anterior está muy bien documentado en las evaluaciones de aprendizaje nacionales e internacionales, las que siempre muestran el mismo patrón de resultados: a mejores condiciones de crianza, mejores aprendizajes. Sin embargo, es posible revertir este efecto perverso del contexto social en que vive un niño pobre, siempre que el infante tenga la oportunidad, desde muy pequeño, de ser expuesto a un medio rico, en cantidad y calidad de interacciones lingüísticas y sociales. El proyecto norteamericano que documenta lo anterior se conoce como Head Start. Los niños tienen un mejor progreso si ingresan al preescolar con un lenguaje fuertemente desarrollado y con diversas destrezas de comunicación. Como ya se dijo, la regla general es que el desarrollo del lenguaje depende del grado de exposición que tengan los niños a un lenguaje abundante, rico y diverso. Un buen desarrollo del lenguaje a temprana edad permite que los niños puedan desarrollar: un conocimiento general de sí mismos y del medio que los rodea; habilidades sociales, comportamientos adecuados para el aprendizaje; así como una variedad de destrezas cognitivas. La habilidad de leer es fundamental para que el niño tenga éxito en la escuela y, a n de cuentas, a lo largo de toda la vida. La transición más crítica se da en las etapas de aprender-a-leer a leer-para-aprender. Esta transición se da en la mayoría de los estudiantes entre los 8 y 9 años de edad, lo que usualmente suele ocurrir al término del tercer grado de primaria.

Los escolares que no logran esta transición a tiempo se rezagan enormemente del resto de sus compañeros, a tal grado que la diferencia en la habilidad para comprender textos puede ser hasta de seis grados escolares para los estudiantes que terminan el tercer grado de secundaria. Es decir, estudiantes que al terminar la educación básica tengan una habilidad de comprensión lectora de un alumno de cuarto grado de primaria. La idea de terminar el programa de estancias infantiles para darles el recurso a los abuelitos para que alimenten y cuiden a sus nietos es una ocurrencia decimonónica, que muestra una gran ignorancia del gobierno en turno sobre el desarrollo intelectual y lingüístico de los niños. No se trata de invertir en guarderías o en estancias infantiles, sino en verdaderos centros de desarrollo infantil, con personal especializado que ayude a compensar las carencias cognitivas y de lenguaje que los niños más pobres padecen en su hogar. De no hacerlo, estos niños estarán destinados al fracaso escolar y, como lo documentó Gilberto Guevara Niebla, abonarán para que sigamos siendo un país de reprobados.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/estancias-infantiles-guarderias-o-abuelitos/

Comparte este contenido:

Los siglos de las mujeres

Por: Elena Simón

Tras un siglo XX, «siglo de las mujeres», todavía quedan cosas pendientes para la igualdad: parar la socialización sexista, la violencia específica y superar el déficit de respeto y representación.+

El convulso e impredecible siglo XXI, del que aún no tenemos suficiente perspectiva histórica para calificar, nos permite introducir, desde nuestro pensamiento feminista y creativo, algunas hipótesis en forma de dudas o preguntas. No tenemos certeza de la dinámica que tomarán los acontecimientos sociales, culturales, políticos o económicos. Podemos inferir algunas consecuencias, avistar algunos itinerarios, deducir algunos hechos que se vayan a producir, derivados de otros que ya se producen. Pero, sin duda, no tenemos la bola de cristal para avistar lo que aún no ha ocurrido.

En el asunto de las mujeres y nuestros derechos ocurre esto exactamente: del acceso de las mujeres a derechos civiles, políticos y sociales se dedujo, en su momento, el fin de las desigualdades institucionales, jurídicas e, incluso, cotidianas. De la consideración de las mujeres como ciudadanas equiparables a los varones se esperaba el fin de la división sexual del trabajo y un trato igual para trabajo igual, el reparto de tareas domésticas y de cuidados y la consiguiente variación de los proyectos de vida en los jóvenes varones y mujeres. Del acceso de las mujeres a todo tipo de conocimientos, incluidos los más difíciles y especializados, se infería que ellas iban a tener una representación equilibrada en todos los ámbitos del saber y del poder. Se pensó que sólo sería cuestión de tiempo.

Transcurrió todo el siglo XX, al que podríamos llamar por derecho propio “el siglo de las mujeres” porque supuso un antes y un después en los derechos y oportunidades de las mujeres de buena parte del mundo (aunque no en todo el planeta) y también se hallaba bajo la influencia de las ideas de progreso lineal, continuo y ascendente.

El siglo XX iba arrastrando consigo una cierta ruptura de la división sexual del trabajo y de los espacios de reconocimiento y también una esperanza de que cada individuo, hombre o mujer, podría realizar proyectos de vida cada vez más elegidos y singulares, respecto a sus estudios, ocupaciones profesionales, formación de pareja y/o familia, dedicación a actividades y aficiones diversas en el tiempo libre, movilidad geográfica, disfrute de bienes culturales, etc…

Todo ello estaba significando pasos de gigante y, en el caso de las niñas, las jóvenes y las mujeres adultas de todas las edades, mucho más, pues salíamos de prohibiciones y prescripciones rígidas e innegociables que acarreaban castigos de marginación y apartamiento. Las mujeres nos fuimos apropiando de la parte sustraída y negada de lo humano, que también nos correspondía como humanas: espacios, tiempos, tareas, habilidades, rangos, títulaciones, etc…

Por eso podríamos decir que el siglo XX fue el siglo de las mujeres. Lentamente y de forma imparable íbamos saliendo de las madrigueras, de la hibernación y lográbamos cambiar progresivamente esa vieja piel dentro de la cual se nos había relegado a un solo espacio y oficio: el hogar y la condición de madresposas. Esta apertura de puertas, que habían perdido candados y llaves, invitaba a empujar y a ampliar el mundo. Se podía descubrir algo distinto y atractivo del otro lado, no sólo conocer dentro de los límites de la prudencia, decencia y oportunidad. Muchas mujeres empezamos a salir sin compañía masculina e, incluso, solas, a viajar, a trabajar, a acudir a distintos tipos de espectáculos o lugares de ocio y esparcimiento.

Se había producido una revolución silenciosa pero muy visible en las costumbres y modos de vida, acompañada de unos profundos cambios legislativos, tecnológicos e ideológicos, que permitían pensar y desear que las mujeres fueran seres humanos completos, con derechos, oportunidades y deberes equivalentes a los hombres.
Acabó el siglo XX y de todos estos cambios copernicanos, impensables para generaciones anteriores, que habían soportado prescripciones de género insoslayables y estáticas, no se derivó un proceso allanado y muchas secuelas se quedaron ahí para dificultar el fin del larguísimo período de las vindicaciones feministas en pro de la libertad, dignidad, presencia, representación, reconocimiento, voz e igualdad para las mujeres todas. Simplemente se fueron logrando parcelas de la igualdad formal.

Las secuelas que la enfermedad del sexismo va dejando se refieren tanto a aspectos materiales como simbólicos e ideológicos y son las que deberían constituir la agenda feminista del siglo XXI.

Tendremos que recordar, para terminar, la mayoría de cuestiones que tendrán que completar el ciclo de acceso de las mujeres a derechos y oportunidades, trato y condiciones, sin valores restados, sin conceptos y tratos denigrantes, sin carencias constatables en la representación, sin discusión ante las evidencias de desigualdad y aprobar las asignaturas pendientes, como son:

  • La persistencia de la educación y socialización sexista.
  • La violencia específica ejercida sobre las niñas, las jóvenes y las mujeres.
  • El déficit de respeto y representación.

Y, seguramente, mucho más que irá surgiendo a lo largo del presente siglo, aunque este valdría como un buen programa de mínimos.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2019/02/21/los-siglos-de-las-mujeres/

Comparte este contenido:
Page 1163 of 2713
1 1.161 1.162 1.163 1.164 1.165 2.713