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Gaza se obstina en vivir: la alegría también es resistencia

Mientras el genocidio continúa, miles de jóvenes palestinos han conocido hoy sus resultados de bachillerato en Gaza. Entre ausencias, desplazamiento y heridas todavía abiertas, la alegría ha vuelto a entrar en muchas casas de la Franja. Después de estudiar en condiciones inimaginables, chicas y chicos celebran sus notas y vuelven a hablar del mañana. Porque aferrarse a la vida, a los sueños y al futuro también es una forma de resistencia

Hoy, la alegría ha entrado en muchas casas de Gaza. Ha entrado con los resultados del bachillerato, con los nombres de jóvenes que han aprobado, con las notas esperadas durante meses, con abrazos, lágrimas, llamadas y felicitaciones. Durante unas horas, en una Franja herida por el genocidio que continúa, muchas familias palestinas han encontrado un motivo para celebrar.

Puede parecer un acontecimiento pequeño frente a la inmensidad de todo lo que está ocurriendo. No lo es. Porque detrás de cada uno de esos resultados hay jóvenes, chicos y chicas, que han seguido estudiando cuando prácticamente todo a su alrededor parecía conspirar contra la posibilidad misma de hacerlo. Jóvenes que han conocido el desplazamiento, las tiendas de campaña, el hambre, los bombardeos, la destrucción de escuelas y universidades, la pérdida de familiares, compañeros, compañeras y docentes. Jóvenes que han tenido que aprender mientras intentaban sobrevivir. Y, sin embargo, han seguido estudiando.

Hoy esperan sus resultados, comparan notas, reciben felicitaciones, piensan qué quieren estudiar y hablan de universidades y profesiones. Siguen imaginando quiénes quieren ser mañana. Quizá ahí se encuentre una de las imágenes más poderosas de Gaza: una juventud a la que han intentado imponerle únicamente la preocupación por sobrevivir y que, aun así, continúa preparándose para vivir.

Mahmoud Darwish escribió: «Y nosotros amamos la vida siempre que podemos acceder a ella».

En Gaza, ese verso adquiere hoy un significado especialmente profundo. Porque amar la vida cuando todo está dispuesto para hacerla imposible no significa ignorar el dolor. Las ausencias están presentes. Hay jóvenes que hoy habrían querido correr hacia una madre, un padre, una hermana o un hermano para enseñarles sus resultados y ya no pueden hacerlo. Hay casas donde la alegría y las lágrimas han entrado juntas. Hay nombres que faltan alrededor de la mesa y abrazos que nadie podrá sustituir. El genocidio continúa. La herida permanece abierta.

Pero Gaza no es únicamente la imagen que el mundo ha aprendido a contemplar entre ruinas. Gaza también son estos jóvenes. Son las familias preguntando por las notas. Son madres y padres orgullosos de sus hijas y de sus hijos. Son amistades felicitándose. Son quienes buscan la manera de hacer especial un día en medio de circunstancias que no tienen nada de normales. Son chicas y chicos pensando en estudiar medicina, ingeniería, literatura, derecho o cualquier otra carrera cuando tantas de sus universidades han sido destruidas. Y es también una sociedad que aprovecha cualquier instante que la violencia colonial no consigue arrebatarle para volver a reunirse alrededor de la vida.

Porque el pueblo palestino no necesita que nadie le enseñe a celebrar. Lo ha hecho durante generaciones: bodas en tiempos difíciles, nacimientos bajo ocupación, graduaciones después de años de obstáculos, familias reuniéndose después de las cárceles y el exilio. No porque desconozca el dolor, sino precisamente porque lo conoce demasiado bien.

En Gaza, hoy, celebrar una buena nota tiene además una dimensión profundamente colectiva. Cada estudiante que ha conseguido continuar sus estudios representa algo que va mucho más allá de un expediente académico. Representa una posibilidad de futuro. Durante estos años, la destrucción del sistema educativo palestino ha sido inmensa. Escuelas y universidades han sido atacadas o destruidas; estudiantes y docentes han sido asesinados; miles de jóvenes han visto interrumpida su educación. Se ha intentado destruir no solamente el presente de Gaza, sino también las condiciones materiales desde las que pudiera construirse su mañana.

Por eso resulta tan importante mirar hoy a quienes continúan estudiando. No para convertirlos en héroes y heroínas obligados a soportarlo todo. Son jóvenes y tienen derecho a ser simplemente jóvenes. Tienen derecho a preocuparse por una nota, a enfadarse porque esperaban unas décimas más, a abrazar a sus amistades, a celebrar, a enamorarse, a elegir una carrera, a cambiar de opinión, a equivocarse y volver a empezar. Tienen derecho a un futuro que no esté determinado por una bomba, una frontera o una orden militar.

Mientras el proyecto colonial intenta convencer al mundo de que Gaza es un lugar sin futuro, su juventud continúa preparándose para él.

Y quizá por eso su alegría conmueve tanto. Porque hay algo que ninguna fotografía de la destrucción consigue explicar completamente: la extraordinaria capacidad del pueblo palestino para encontrar espacios de vida incluso dentro de las circunstancias más insoportables.

No se trata de romantizar el sufrimiento. Nadie debería tener que demostrar semejante fortaleza para poder estudiar. Ningún estudiante debería preparar sus exámenes mientras teme por su familia. Ninguna madre debería celebrar el éxito de su hija o de su hijo mientras recuerda a quienes faltan. La resistencia no consiste en acostumbrarse al horror. Consiste también en negarse a permitir que el horror ocupe absolutamente todos los espacios de la existencia: guardar un momento para celebrar, preparar algo especial aunque haya poco, vestirse para una ocasión importante, felicitar al vecino, hacer una fotografía, reír, preguntar «¿y ahora qué vas a estudiar?» y volver a pronunciar la palabra mañana.

Esos pequeños detalles pueden parecer insignificantes vistos desde lejos. Para un pueblo al que se intenta expulsar de su tierra y despojar de su futuro, no lo son. La alegría también puede ser una forma de resistencia cuando significa defender el derecho a seguir siendo humanos, a conservar los afectos, los sueños y las pequeñas ceremonias de la vida cotidiana frente a una maquinaria que pretende reducir toda una existencia colectiva a supervivencia, desplazamiento y muerte.

Hoy, Gaza ha encontrado un resquicio para celebrar. Habrá lágrimas entre los abrazos y ausencias imposibles de llenar. Habrá jóvenes que mirarán sus resultados pensando inmediatamente en alguien que debería estar allí para compartirlos. Nada puede sustituir a quienes han sido arrancados de sus vidas. Pero también habrá sonrisas. Y hay que permitir que esas sonrisas ocupen espacio.

Porque las chicas y los chicos de Gaza no estudian solamente para superar un examen. Estudian porque imaginan una vida después de todo esto. Porque siguen teniendo aspiraciones. Porque quieren construir, enseñar, curar, escribir, investigar, crear. Porque Palestina necesitará sus conocimientos y porque tienen derecho a decidir qué hacer con sus propias vidas. Mientras el proyecto colonial intenta convencer al mundo de que Gaza es un lugar sin futuro, su juventud continúa preparándose para él.

Quizá esa sea la imagen que merezca permanecer de este día: una casa herida en algún lugar de Gaza, una familia reunida, una ausencia que duele, una nota que acaba de llegar y, de repente, una sonrisa. Un instante pequeño de felicidad defendido en medio del genocidio. Porque también eso quieren arrebatarles.

Y porque, como escribió Mahmoud Darwish, nosotros amamos la vida siempre que podemos acceder a ella.

Hoy, aunque sea por unas horas, Gaza ha vuelto a acceder a ella. Y la ha celebrado.

Gaza se obstina en vivir: la alegría también es resistencia

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Docentes y familias de Cantabria elevan la presión sobre Educación con un llamamiento a la huelga desde septiembre y una nueva protesta este viernes

La Junta de Personal Docente no Universitario de Cantabria ha llamado a «todos los claustros de los centros públicos de Cantabria» a iniciar una huelga de actividades complementarias y extraescolares a partir del próximo 1 de septiembre.

En declaraciones a los medios, la presidenta del órgano de representación sindical, Rus Trueba, ha subrayado que esta convocatoria tiene el objetivo de exigir al Gobierno (PP) «el cumplimiento de los compromisos adquiridos y la apertura de una negociación real» para la regulación de las actividades complementarias y extraescolares.

Sobre este asunto, ha recordado que en marzo de 2025 la Junta de Personal registró cerca de 3.000 firmas de docentes para reclamar una regulación que aporte seguridad jurídica al profesorado que participa en estas actividades, y ha señalado que han pasado 16 meses desde aquella iniciativa sin que la Consejería de Educación haya mostrado «voluntad alguna de abrir una negociación«.

En este sentido, ha opinado que el consejero, Sergio Silva, «parece preferir que sus trabajadores continúen realizando salidas y actividades extraescolares con alumnos sin las debidas garantías jurídicas«, manteniendo una situación de inseguridad que preocupa profundamente al profesorado y que podría evitarse mediante una regulación negociada.

Además, ha denunciado el «bloqueo» de la negociación colectiva por parte de Silva en la reducción de ratios y la carga burocrática.

«A comienzos de 2024, la Junta de Personal Docente y la Consejería pactaron un cronograma de negociación para abordar algunas de las principales demandas del profesorado. Sin embargo, más de dos años después, ese calendario ha sido incumplido en su totalidad por el consejero», ha afeado.

En esta misma línea, ha apuntado que Silva adquirió el compromiso al inicio de la legislatura, en 2023, de reducir las ratios de alumnado por aula, presentándolo «como una de las medidas fundamentales para mejorar la calidad de la enseñanza en Cantabria«, aunque la realidad demuestra que aquellas palabras no se han traducido en hechos.

Y ha rememorado que este miércoles se cumple el plazo que los sindicatos dieron al consejero para mantener una reunión y abordar las cuestiones «más urgentes que afectan al profesorado«.

Sin embargo, la única respuesta recibida por parte del consejero ha sido comunicar que no asistiría «por motivos de agenda» –se encuentra en la Conferencia Sectorial de Educación en Madrid–, y no les ha convocado a un encuentro alternativo ni les ha propuesto una nueva fecha para negociar. «Una ausencia puede justificarse; la falta de voluntad para buscar una solución, no«, ha apostillado.

«Con ello, se cumplen 187 días sin una sola reunión de negociación sobre la reducción de las ratios, desde el pasado 21 de enero. Son 187 días de silencio, de incumplimientos y de abandonode unos compromisos que el propio consejero adquirió públicamente con el profesorado y con la comunidad educativa», ha criticado.

Por otro lado, ha destacado que uno de «los grandes problemas» que sufre la educación pública de Cantabria es «la creciente carga burocrática» que soportan los centros educativos.

En esta misma línea, ha explicado que los equipos directivos y los docentes dedican «cada vez más tiempo» a tareas administrativas «innecesarias, repetitivas y, en muchos casos, carentes de utilidad real«.

«Esta burocracia está asfixiando el funcionamiento de los centros, resta tiempo a la verdadera labor educativa y genera un creciente malestar entre el profesorado», ha lamentado.

Para la Junta de Personal, lo sucedido en las últimas horas «deja en evidencia la falta de voluntad política de la Consejería» para abordar estos problemas, y es que ha sido convocada este jueves por los directores generales para tratar otros asuntos distintos de los que lleva meses reclamando.

«Es decir, existe disponibilidad para reunirse con los representantes del profesorado para cuestiones que sí interesan a la Consejería —recortes en plantilla, decreto de inspectores o ley de autoridad— pero no para negociar las cuestiones que afectan a las condiciones de trabajo de los docentes y a la calidad de la educación pública», ha matizado.

CONCENTRACIÓN EL VIERNES POR RECORTES

Por otra parte, las AMPA de diferentes centros públicos de Cantabria se concentrarán este viernes, 31 de julio, a las 12:00 horas, frente a la sede de la Consejería de Educación.

Y es que, en un cartel informativo han denunciado que el departamento de Sergio Silva «ha recortado 94 aulas en Cantabria, ha escondido las listas de no admitidos y ha reducido el plazo de matriculación«.

La Junta de Personal Docente, durante el encuentro con los periodistas para anunciar la huelga, ha señalado que estará apoyando a las familias este viernes y se unirá a la concentración.

https://eldiariocantabria.publico.es/articulo/educacion/docentes-endurecen-protestas-llaman-huelga-actividades-extraescolares-todos-centros-publicos-cantabria/20260729132627196505.html

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Pedagogía de la Liberación Algorítmica: Hacia una Alfabetización Crítica y Tecnopolítica en el Aula (Guía PDF)

Otras Voces en Educacion/Luz D Palomino M 

El presente artículo examina la urgencia político-pedagógica de construir una alternativa al modelo de digitalización corporativa predominante en los sistemas escolares. Desde el marco epistemológico de las pedagogías emancipadoras del Sur Global y la educación popular, se acuña el concepto de Pedagogía de la Liberación Algorítmica. El texto analiza cómo el entorno digital actual opera como un mecanismo de colonización cultural y subjetiva bajo la máscara de la interactividad. Finalmente, se ofrece una propuesta metodológica estructurada y una guía práctica de descarga gratuita diseñada para transformar el aula latinoamericana en un espacio de desobediencia algorítmica, desmitificación conversacional de la Inteligencia Artificial y soberanía tecnológica comunitaria.

  1. La Escuela ante el Neo-Colonialismo Digital: Más allá de la Educación Bancaria Tecnocrática

En las últimas décadas, las políticas educativas globales han asimilado la incorporación de tecnologías digitales bajo una de las narrativas más potentes del capital: la idea de progreso inevitable y neutralidad técnica. No obstante, desde una perspectiva freiriana, esta asimilación ciega constituye una sofisticada actualización de la «educación bancaria» (Freire, 1970). Si en el siglo XX el educando era un contenedor pasivo de depósitos discursivos impresos, en el siglo XXI el estudiante es reducido a una terminal proveedora de datos para las corporaciones multinacionales de Silicon Valley.

La pedagogía crítica contemporánea exige situar el entorno digital no como un conjunto de herramientas asépticas, sino como un territorio en disputa ideológica. Como señala Henry Giroux (2001), la práctica educativa debe develar cómo las esferas de la cultura de masas y las interfaces mediáticas funcionan como aparatos de domesticación política. El ecosistema digital actual, estructurado bajo el paradigma del «capitalismo de vigilancia» (Zuboff, 2019), privatiza no solo los medios de producción informática, sino también los deseos, la atención y el sentido común de las comunidades escolares.

Esta ofensiva adquiere rasgos particulares al analizar las dinámicas globales de control epistemológico. Como advierte Luis Bonilla-Molina (2020):

«La corporación tecnológica transnacional no busca simplemente digitalizar la escuela pública; busca una mutación educativa global que reemplace el acto pedagógico humano por el consumo estandarizado de contenidos virtuales, provocando un apagón pedagógico histórico donde el docente es degradado a un mero tutor de plataformas privadas.»

Por tanto, una propuesta pedagógica emancipadora debe situar el debate tecnológico en la matriz de la soberanía. El uso exclusivo de plataformas privadas en las escuelas (el ecosistema GAFAM: Google, Apple, Facebook, Amazon, Microsoft) acostumbra a las infancias y juventudes a la lógica del consumo pasivo, clausurando la curiosidad ontológica indispensable para la concienciación y la autodeterminación comunitaria.

  1. El Código como Palabra: Desmontando la Opacidad Algorítmica y la Ilusión del Diálogo con la IA

Para Paulo Freire (1970), «alfabetizarse no es aprender a repetir palabras, sino decir su palabra». Extrapolando este axioma a la era de la Inteligencia Artificial (IA) y la automatización, decir la palabra hoy implica tener la capacidad de auditar y escribir el código o, al menos, desmitificar sus lógicas implícitas de exclusión. Sin embargo, la penetración de las inteligencias artificiales generativas en el entorno escolar introduce un desafío epistemológico inédito: la simulación del diálogo.

La mercadotecnia del capitalismo cognitivo vende a los agentes conversacionales (chatbots) como interlocutores perfectos, personalizados y empáticos. El usuario escribe una instrucción (prompt) y la máquina responde de inmediato, adaptándose al tono solicitado. Esta dinámica genera una profunda ilusión de interactividad horizontal. No obstante, desde la ontología freiriana, el «diálogo» con un Gran Modelo de Lenguaje (LLM) es una contradicción absoluta.

El auténtico diálogo freiriano no es un mero intercambio técnico de mensajes o una transmisión de información estructurada de manera lógica. El diálogo es un encuentro humano que exige co-creación, praxis (acción y reflexión sobre el mundo para transformarlo) y, fundamentalmente, la co-presencia de dos o más subjetividades históricas dotadas de conciencia. La máquina no posee historia, ni conciencia, ni intencionalidad transformadora; no sufre las contradicciones de la realidad material ni experimenta la opresión.

Lo que la IA ejecuta es un soliloquio corporativo altamente sofisticado: calcula estadísticamente la secuencia de palabras más probable a partir de un banco de datos masivo que ha sido previamente privatizado, cercado y procesado según los parámetros del Norte Global (Benjamin, 2019). Cuando un estudiante asume que la respuesta dada por una IA es de carácter neutral u objetivo, ocurre una renuncia al pensamiento crítico y a la reflexividad histórica.

Por lo tanto, interactuar de manera acrítica con una IA generativa constituye una sutil reconfiguración de la educación bancaria. El estudiante cree estar dialogando, pero en realidad está consumiendo un monólogo algorítmico espejado que asume la máscara de la personalización. La máquina no problematiza al sujeto para que este transforme su realidad; lo satura con respuestas empaquetadas que clausuran la angustia de la búsqueda epistemológica. Como advierte Zuboff (2019), este «conductismo instrumentado» busca la predictibilidad del comportamiento humano, domesticando la curiosidad natural del educando.

Es en este quiebre donde la Pedagogía de la Liberación Algorítmica adquiere su máxima relevancia política. Al proponer métodos de contra-argumentación digital (contra-prompts) y auditorías de sesgos (como analizar colectivamente los estereotipos raciales, de género y clase que los generadores de imágenes arrojan automáticamente), el docente altera radicalmente las reglas del juego. No se trata de «conversar» con la IA para aceptar su veredicto, sino de interrogarla como un dispositivo ideológico.

Cuando el estudiante obliga a la máquina a responder desde las grietas de la historia subalterna, comunitaria o decolonial (Walsh, 2013), está rompiendo el monólogo de la corporación. El aula deja de ser un terminal de entrenamiento para el mercado laboral tecnocrático y se erige como un laboratorio de resistencia epistémica y desobediencia algorítmica.

  1. Del Software Privativo a la Tecnopolítica Comunitaria: La Metodología de las 4 «C»

El tránsito pedagógico hacia el uso y apropiación de Software Libre (como los sistemas operativos GNU/Linux o las herramientas multimedia abiertas de edición de textos y datos) no es una simple elección de carácter administrativo, técnico o de ahorro presupuestario. Es una declaración de principios éticos.

El software libre defiende cuatro libertades esenciales: usar el programa con cualquier propósito, estudiar cómo funciona y adaptarlo, distribuir copias para ayudar a los demás, y mejorar el programa haciendo públicas esas mejoras. Estas libertades resuenan de manera exacta con la dimensión comunitaria de la educación popular. Mientras que el software privativo atomiza a los sujetos bajo licencias individuales de usuario final y condiciones punitivas de copia, la cultura del código abierto promueve el procomún, la solidaridad intelectual y la cooperación sin jerarquías comerciales (Raymond, 1999).

Para encarnar esta transición en la cotidianidad escolar de forma estructurada, la Pedagogía de la Liberación Algorítmica propone un itinerario formativo basado en una secuencia didáctica de cuatro etapas:

1.1. Desnaturalización:Revelar lo invisible.

Consiste en analizar críticamente las interfaces comerciales cotidianas para evidenciar cómo están diseñadas para mercantilizar los datos y capturar de manera algorítmica la atención del usuario.

2.2. Desmontaje Crítico:El espejo del algoritmo.

Fase dedicada a auditar de forma directa los sesgos inherentes de los sistemas automatizados, confrontando la supuesta «neutralidad» de las máquinas a través de la experimentación en el aula.

3.3. Apropiación y Alternativas:Soberanía en la práctica.

Transición activa de la comunidad escolar hacia el ecosistema de Software Libre y formatos abiertos que ganacentizan la autonomía intelectual y la privacidad estudiantil.

4.4. Creación Comunitaria:Tecnología para la transformación.

Ruptura definitiva del rol de consumidor pasivo. Los estudiantes utilizan herramientas informáticas abiertas y código editable para diseñar soluciones concretas a problemáticas del entorno social de su escuela.

  1. Hacia una Evaluación Emancipadora

La construcción de una Pedagogía de la Liberación Algorítmica es indispensable para los educadores contemporáneos porque evita caer en dos trampas intelectuales comunes: el ludismo ingenuo (que rechaza la tecnología por completo y aísla a la escuela de la realidad histórica) y el solucionismo tecnológico (que reduce los problemas educativos, pedagógicos y de desigualdad social a una simple falta de conectividad o de dispositivos).

Asimismo, esta propuesta transforma los paradigmas evaluativos del área tecnológica. No evalúa la destreza instrumental o la velocidad con la que un estudiante memoriza el menú de un software comercial, sino el despertar de su conciencia crítica. El indicador de éxito pedagógico se alcanza cuando el sujeto es capaz de elegir de manera autónoma y ética qué tecnologías usar a partir de criterios de bienestar comunitario y privacidad, rompiendo la inercia del mercado digital.

Democratizar el acceso a la comprensión técnica, defender la privacidad de nuestros estudiantes como un derecho humano no negociable y politizar de manera radical el uso del software y el algoritmo en el aula son hoy tareas urgentes para combatir el apagón pedagógico global y fundar proyectos educativos que se pretendan verdaderamente emancipadores en nuestra América Latina.

Anexo: Guía de Alfabetización Crítica Digital

Guia-II-De-la-Critica-a-la-Emancipacion-Digital (1

[Documento de Licencia Abierta y Distribución Gratuita para el Magisterio Latinoamericano]

Objetivo de la Guía: Dotar a las y los educadores de América Latina de un marco metodológico, un banco de recursos prácticos y una matriz de alternativas tecnológicas de libre acceso para problematizar el uso corporativo de los entornos digitales en el aula, promoviendo la soberanía tecnológica, el desmontaje de sesgos algorítmicos de la Inteligencia Artificial y la emancipación de los educandos como productores del procomún digital.

Módulo I: Itinerario de Aula (Las 4 «C»)

La guía propone operativizar el pensamiento crítico en cuatro fases secuenciales:

  1. Desnaturalización: Cuestionar el diseño de las redes comerciales y los mecanismos de captación de la atención.
  2. Desmontaje Crítico: Auditar colectivamente el sesgo colonial, de género y de clase de los algoritmos.
  3. Apropiación: Sustituir entornos corporativos cerrados por tecnologías libres que respeten los datos y la privacidad.
  4. Creación Comunitaria: Producir software, narrativas digitales y herramientas con impacto social directo.

Módulo II: Banco de Herramientas de Soberanía Tecnológica

Matriz práctica para la migración tecnológica escolar de infraestructura privativa corporativa a alternativas abiertas:

Área Técnica Ecosistema Comercial Privativo Alternativa Crítica Emancipadora
Sistemas Operativos Windows / macOS GNU/Linux (Debian, Ubuntu, Fedora)
Productividad de Aula Microsoft 365 / Google Workspace LibreOffice / OnlyOffice (Formatos .odt / .ods)
Búsqueda y Filtro Google Search (Perfilamiento de anuncios) DuckDuckGo / SearXNG / Wikipedia
Creación Multimedia Adobe Suite (Photoshop, Premiere) GIMP / Kdenlive / Audacity

Módulo III: Dinámicas Didácticas para Interrogar la Inteligencia Artificial

  • La Auditoría del Prompt Estándar: Pedir a un generador de texto o imagen que elabore una narrativa de «éxito» o una «profesión médica». Analizar críticamente con el grupo el porqué de la repetición automática de estereotipos occidentales, masculinos y aburguesados.
  • El Contra-Prompt Colectivo: Instruir a los estudiantes en la redacción de prompts restrictivos que exijan a la IA incorporar categorías de análisis marginadas: saberes del Sur Global, liderazgos comunitarios horizontales y ecología popular latinoamericana.

Módulo IV: Criterio Cualitativo de Evaluación Crítica

  • Nivel Inicial: El educando replica respuestas algorítmicas asumiéndolas como verdades neutras.
  • Nivel Intermedio: Identifica que los entornos digitales contienen estereotipos, pero los atribuye a fallas técnicas aisladas.
  • Nivel Avanzado (Logro Emancipador): El educando comprende la IA y el código como dispositivos ideológicos, utiliza preferentemente herramientas de software libre, defiende la privacidad comunitaria y programa o produce contenidos orientados a transformar las asimetrías de su realidad material.

*Este material se distribuye bajo licencias Creative Commons (CC BY-NC-SA 4.0): Se permite compartir, copiar y redistribuir el material en cualquier medio o formato, siempre que se reconozca la autoría original, no se use para fines comerciales y se compartan las obras derivadas bajo la misma licencia.*

Referencias Bibliográficas

  • Benjamin, R. (2019). Race After Technology: Abolitionist Tools for the New Jim Code. Polity.
  • Bonilla-Molina, L. (2020). El apagón pedagógico global: Educación, pandemia y capitalismo digital. Cooperativa Editorial Magisterio.
  • Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Editores.
  • Giroux, H. (2001). Cultura de masas y pedagogía crítica: Más allá de la política de la representation. En: Cultura, política y práctica educativa. Graó.
  • Raymond, E. S. (1999). La catedral y el bazar. Informalmente publicado.
  • Walsh, C. (2013). Pedagogías decoloniales: Prácticas insurgentes de resistir, (re)existir y (re)vivir. Abya-Yala.
  • Zuboff, S. (2019). La era del capitalismo de vigilancia. Paidós.

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Sudáfrica: De la lucha contra el apartheid a la cruzada popular contra la inmigración africana

En las últimas semanas el país se ha convertido en escenario de violentas movilizaciones contra las personas extranjeras africanas exigiendo su deportación. El Gobierno ha endurecido su política migratoria, anunciando un récord de expulsiones.

Sarah Babiker

La canción se llama Abahambe, y su versión oficial supera el millón de visualizaciones en youtube y cuenta con numerosos comentarios que explican cómo el tema les emociona y comparten el mensaje. ¡Que se vayan!, es el título del hit, y refleja un lema popularizado durante los disturbios anti personas inmigrantes que han tomado Sudáfrica en las últimas semanas. En estilo Amapiano, un género musical urbano surgido en sudáfrica en la pasada década, popular ya por todo el continente, tres personas cantan en inglés y lengua zulú: son Jacinta Ngobese-Zuma, Ngizwe Mchunu y Phakelumthakathi.

La primera de las intérpretes de esta canción, Jacinta Ngobese-Zuma es conocida por hechos ajenos a la música: se trata de la fundadora de March to March, la organización que está detrás de una campaña contra las personas inmigrantes de otros países africanos que tuvo el pasado 30 de junio su punto álgido. El movimiento de Ngobese-Zuma junto a otros actores afines, como la Fundación para el Desarrollo Insizwa Nobusizwa habían fijado una fecha límite para que los extranjeros sin documentación, de países como Malaui, Mozambique, Zimbabue, Nigeria y Ghana, abandonaran el país.

 “Gracias por compartir este himno, pues no podré ir a la marcha”, lamenta un usuario de youtube sobre la canción, que llama a luchar por el país frente a las personas extranjeras, e invoca la memoria de Nelson mandela para justificar su objetivo de “limpiar el país”. La marcha del día 30 dejó decenas de  escenas de persecución y acoso a personas extranjeras por todo el país. Una semana después, el jueves 9 de julio, una nueva marcha se convirtió en una redada popular puerta a puerta para expulsar a las personas que se consideraban migrantes irregulares. En ciudades como Johannesburgo, los manifestantes sacaban directamente a las personas de sus domicilios y las entregaban a la policía.

La líder de March to March Jacinta Ngobese-Zuma aseguraba el 30 de junio que se manifestarían cada jueves hasta conseguir que el gobierno tome en serio sus demandas. Así, el jueves 16 de julio se esperaba con cierta tensión, aun cuando no hay grandes movilizaciones anunciadas. La persecución a extranjeros ha sembrado el terror en las últimas semanas, con multitudes tomando las calles en ocasión del mencionado ultimátum.

Las personas migrantes se han convertido en el chivo expiatorio ante un desempleo que supera el 30%, con dos tercios de su población viviendo en situación de pobreza

Según Médicos Sin Fronteras, durante las últimas semanas de junio y primeras de julio se registraron al menos cuatro muertos y miles de personas huyeron del país. Las principales zonas urbanas afectadas serían las provincias de KwaZulu-Natal, donde se ubica la ciudad de Durban, Cabo Occidental, cuya capital es Ciudad del Cabo, y Gauteng, donde se encuentran Johannesburgo y Pretoria. La organización denunciaba que si bien los grupos agresores dicen perseguir solo a las personas indocumentadas, muchos de quienes habían sido atacados no estaban en situación de irregularidad administrativa.

El 3,9% de la población sudafricana (unos 2,4 millones de personas) ha nacido en el extranjero (frente a más de 10 millones en España que representan en torno a un 20% de la población). En los últimos meses miles de personas migrantes han sido retornadas por sus países o han dejado ellas mismas una Sudáfrica en la que se han convertido en el chivo expiatorio ante un desempleo que supera el 30%, con dos tercios de su población viviendo en situación de pobreza.

Una historia de beligerancia anti inmigración

March to March es heredero de otro importante actor contra las personas migrantes, la Operación Dudula, un movimiento que se generó en 2021, aún en plena pandemia, en las calles de Soweto, las mismas de las que proviene Nelson Mandela. Dudula significa “expulsar” y sus prácticas en este sentido se hicieron ya visibles en aquella época en la que cientos de personas arrasaron negocios de extranjeros e instauraron el terror entre la población migrante.

Los discursos anti-migración han prevalecido en el país desde el fin del apartheid, pero han tomado particular fuerza en los últimos años. La comunidad virtual Put South African First, que tomó impulso en la pandemia con una campaña online, comparte temores con otros movimientos similares en el resto del mundo, agitando la teoría del gran reemplazo y viendo cómo sus discursos se viralizan. Pero el último empujón a la crisis actual llegaría en abril, cuando Mazwi Kubheka, propietario de una Spaza Shop (pequeños colmados en los que se venden bienes de primera necesidad)  desapareció durante dos meses. Desde estos movimientos apuntaban a que el secuestro se debía a la negativa de Kubheka de vender su negocio a extranjeros.

La campaña online #BringMazwiBack que se presentaba como una forma de coordinar a las comunidades para conseguir la liberación del joven, derivó en “un ecosistema de movilización contra la inmigración coordinado digitalmente”, según denunciaron algunos críticos, que señalaban cómo referentes en las redes en la línea de Jacinta Ngobese-Zuma construyeron una narrativa contra la migración a partir del caso.

El suceso, que seguía a la muerte de otro dueño de unos de estos establecimientos en Soweto,  puso patas arriba el país, con patrullas de vigilantes persiguiendo a las personas extranjeras, en un marco de señalamiento contra los nacionales de otros países. Naciones Unidas denunciaba en abril, alarmada, la situación. La reaparición del joven, dos meses después, no aplacó los ánimos. Declaraba que había sido secuestrado y torturado, y acusaba a personas etíopes como autores. El gobierno sigue investigando, señalando que aún se desconoce la causa del secuestro, y que habría también ciudadanos sudafricanos implicados.

Tras el fin del apartheid, Sudáfrica abrazó el neoliberalismo, cristalizándose la desigualdad económica agravada por la privatización y el alza del paro

Lasspaza shop brotan en suburbios y en barrios populares, y son una parte importante de la economía local, y una forma de supervivencia para los sectores más empobrecidos de la sociedad.  Como explican autores como David Harvey, tras el fin del apartheid, Sudáfrica abrazó el neoliberalismo, cristalizándose la desigualdad económica agravada por la privatización y el alza del paro. Las spaza shops se convirtieron en una opción para muchos ciudadanos, considerados ahora iguales por ley, pero excluidos por el abandono estructural y la pérdida de sus fuentes de subsistencia. También las personas migrantes entraron en este sector económico, lo que sembró tensiones.

En el universo anti migraciones sudafricano caben también formaciones políticas como el partido Action SA, encabezado por quien fuera el alcalde de Johannesburgo y que pide mano dura contra las personas africanas. Este espacio político anti inmigración pedía protección al gobierno en los últimos días tras el asesinato de uno de los líderes de March to March: Andile Mvuyelwa Somgxada, quien fue disparado a finales del pasado mes cuando salía de su casa. Pese a que la causa de su muerte sigue bajo investigación, sus seguidores ya lo han convertido en referente, definiendo al crimen como un “Acto de represalia”, y describiéndolo como: “un asesinato orquestado, del tipo que cometen los sicarios”.

Endurecimiento de la ley migratoria y biometría 

El estallido de violencia en Sudáfrica ha causado el temor entre las personas migrantes que se han visto asediadas y convertidas en el chivo expiatorio de las dificultades del país. Cientos de ciudadanos han sido evacuados por sus gobiernos durante las últimas semanas y muchos otros han abandonado sus hogares por miedo a las represalias.

La persecución tomó tal dimensión que diversos gobiernos africanos han pedido explicaciones por el ataque a sus nacionales, provocándose una crisis diplomática con países como Nigeria, que acusan a Pretoria de inacción ante el racismo. En Pretoria, el presidente Ciryl Ramaphosa, ofrecía un discurso a la nación el pasado 9 de junio en el que manifestaba su comprensión hacia la frustración de la ciudadanía ante el desempleo los problemas económicos pero recordaba que las personas migrantes no eran culpables de esta situación, para poco después, describir la migración irregular como un gran desafío y prometía dejar atrás una época de políticas migratorias “débiles”, mientras que recordaba que solo el estado tenía potestad de perseguir la migración irregular.

El gobierno ha optado por una cierta ambigüedad. Con motivo de las marchas del 30 de junio, Ramaphosa se encontró con dos de los líderes de los movimientos anti inmigración, mostrando comprensión hacia sus demandas e insistiendo en que el gobierno estaba por ello endureciendo sus leyes migratorias, y pidiendo a los líderes que las manifestaciones fueran pacíficas. Además, pocos día después recordaba que solo las fuerzas de seguridad del estado están habilitadas para pedir la documentación o retener a las personas y ha insistido en la necesidad de respetar los derechos de las personas migrantes, de otro lado, ha hecho eco de los argumentos que relacionan la presencia de personas migrantes con la inseguridad o el desempleo.

No se ha tratado solo del discurso, el pasado abril se aprobaba una reforma legislativa más restrictiva presentada como una forma de mejorar el control de los flujos migratorios. Bajo el nombre de “Libro blanco”, la ley se propone como objetivo “poner freno al fraude y los abusos, reforzar la seguridad y digitalizar los servicios, al tiempo que se atrae talento e inversión. Estos cambios sitúan a Sudáfrica en línea con las tendencias mundiales”, explica una agencia informativa dependiente del gobierno. Mientras en abril Pretoria reivindicaba haber deportado a más de 100.000 personas en los dos años previos, el pasado lunes anunciaba la ejecución de 53.000 deportaciones, solo en unas semanas.

La reforma en las políticas migratorias, esta endurece los requisitos de entrada en el país, prioriza a las personas extranjeras que puedan invertir, y favorece la migración cualificada

Respecto a la reforma en las políticas migratorias, esta endurece los requisitos de entrada en el país, prioriza a las personas extranjeras que puedan invertir, y favorece la migración cualificada, introduciendo nuevas fórmulas como las residencias para nómadas digitales. Otra pata de la nueva legislación es el control a través de la toma de información biométrica en la estela de otros actores como la UE.

En este marco, a principios de julio se anunciaba que el Ministerio del Interior de Sudáfrica está trabajando en un sistema biométrico de gestión de expedientes, que incluirá dispositivos para que los inspectores de inmigración puedan verificar la situación administrativa de los ciudadanos extranjeros en los controles que realiza sobre terreno. Para ello Pretoria busca un contratista que suministre este tipo de tecnologías en un tiempo récord, con el 24 de julio como límite.

No son pocas las voces de alarma ante lo que consideran una vuelta de tuerca de vigilancia que puede conducir a errores y vulnerar más los derechos humanos de las personas migrantes. Cientos de miles de personas que temen enfrentarse un jueves más a la violencia de las patrullas de vigilantes que han popularizado la persecución racial en el país que venció el apartheid.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/sudafrica/sudafrica-lucha-apartheid-cruzada-popular-inmigracion-africana

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Calor mortal irrumpe en los datos climáticos latinoamericanos

Por Mario Osava

Las olas de calor mataron a 120 000 personas en Brasil entre 2000 y 2019, según un estudio inusual en una América Latina que no cuenta sistemáticamente sus muertos en esos fenómenos climáticos extremos, mientras Europa lo hace desesperadamente.

El estudio, basado en datos del Sistema de Informaciones sobre Mortalidad del Ministerio de Salud, que comprende todo el territorio nacional, concluyó que los mayores de 65 años o más son las principales víctimas, al sumar 97 000 muertos durante los 20 años.

Son muertes, en general, registrados por sus causas directas, la mayor parte enfermedades cardiovasculares (34 000) y respiratorias (24 000), pero asociadas al calor excesivo, factor que desata el desenlace.

Entre los niños, también un grupo vulnerable, las diarreas son el principal efecto que lleva a la muerte. Los ancianos sucumben por problemas respiratorios, renales (a causa de la deshidratación) y la diabetes.

El total de 120 000 corresponde a solo 0,6 % de las muertes en el país, excluidas las provocadas por causas externas, como accidentes y asesinatos.

“Por mucho tiempo los científicos separaban esos fenómenos en sus estudios, pero luego se dieron cuenta que el mayor impacto del calor extremo ocurre en situaciones de sequía, en eventos compuestos” (José Marengo)

Los autores son investigadores de la Fundación Oswaldo Cruz, principal institución científica de salud en América Latina, y la Universidad Federal de Bahia, ambas entidades públicas y por eso vetadas de difundir el estudio integral durante el actual período preelectoral, que concluye en octubre.

“La innovación de ese estudio es integrar la caracterización de las olas de calor, consideradas su frecuencia, intensidad y duración, con un análisis detallado de sus impactos en las hospitalizaciones y mortalidad”, comentó Beatriz Oliveira, coordinadora de la investigación, para la Agencia Fiocruz de Noticias.

América Latina recién comienza a contar sus muertos

En América Latina ocurrieron como promedio cerca de 13 000 muertes anuales asociadas al calor extremo entre 2012 y 2021, según el informe “Estado del clima en América Latina y el Caribe 2025” de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

Es poco, en comparación con otras regiones. La OMM y la Organización Mundial de Salud (OMS) estiman que entre 2000 y 2019 hubo 489 000 muertes anuales en todo el mundo, 45 % en Asia y 36 % en Europa.

Además, los datos latinoamericanos se basan en registros de solo 17 de sus 33 países, con sistemas estadísticos variados, seguramente subestimados, reconoce el mismo informe, que detalla otros eventos climáticos mortales y récord de calor en varias ciudades.

La mortalidad estimada representa un índice de 2,2 muertes por cada 100 000 habitantes, que es el doble del 1,1 registrado en el período 1990-1999, según estudio promovido por la revista científica británica The Lancet que reunió 47 investigadores de varios países.

“México y el sureste de América del Sur, incluyendo Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, a veces Chile, son los países más afectados en América Latina”, resumió José Marengo, coordinador de investigación del Centro Nacional de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales (Cemaden), órgano del Ministerio de Ciencia y Tecnología de Brasil.

“Los andinos en general sufren menos. También América Central, donde los impactos no son tan fuertes”, acotó Marengo, autor principal de los últimos informes anuales de OMM para América Latina y el Caribe.

Olas de calor más letales

La causa de las olas de calor, que pueden durar días o semanas, son las “burbujas” o masas de aire caliente que bloquean la circulación de los vientos y la humedad que forma nubes de lluvia, explicó a IPS, por teléfono desde la sede de Cemaden en São José dos Campos, ciudad de 700 000 habitantes a 90 kilómetros de São Paulo.

“Más grave es cuando se combinan calor y sequías, el aire seco que aleja lluvias, calienta el suelo y las consecuencias son los incendios y las crisis hídricas, todo con más evaporación”, en una sinergia negativa, advirtió.

“Por mucho tiempo los científicos separaban esos fenómenos en sus estudios, pero luego se dieron cuenta que el mayor impacto del calor extremo ocurre en situaciones de sequía, en eventos compuestos”, observó Marengo, un climatólogo peruano que vive en Brasil hace 22 años.

Eso quedó más evidente en la Amazonia brasileña en 2024, con la peor sequía de su historia, seguida de incendios devastadores, que se extendieron al Pantanal, mayor humedal del mundo en la frontera centro-oeste de Brasil.

Enfrentar el calor sin agua para hidratar, sin aire acondicionado o sin electricidad que, en Brasil y muchos países latinoamericanos, depende de los caudales de los ríos, es “la combinación que mata”, señaló el experto.

Daños en cadena

Europa sufre ahora, especialmente en España, Italia y Portugal, los incendios que confirman ese “efecto cascada”, así como California, en la costa oeste de Estados Unidos, donde los bomberos no logran evitar que viviendas sean quemadas, todos los años.

El aumento de las muertes, especialmente entre los adultos mayores, se hizo inevitable. Las olas de calor, que se multiplicaron por todas partes en las últimas décadas, están forzando el uso de aparatos de aire acondicionado en una Europa que los ignoraba hace pocos años.

La intensa urbanización contribuye a la mortalidad latinoamericana por el calor. Además de las islas de calor, fomentadas por grandes extensiones de hormigón y asfalto junto a la escasez de vegetación, asentamientos hacinados, como las favelas en Brasil y otras barriadas precarias en otros países de la región, agravan los riesgos.

Las olas de calor siempre ocurrieron en el planeta, pero ahora alarman por la frecuencia y la intensidad y llaman la atención por su letalidad en Europa, desde que provocaron la muerte de más de 70 000 personas en 2003, recordó Marengo.

El entorno del Mediterráneo, que incluye el sur de Europa y el norte de África, es particularmente vulnerable a los efectos del recalentamiento global, así como el mundo árabe y el Sudeste de Asia. La tendencia es su agravamiento.

Pero el monitoreo de las olas de calor y la estadística de sus daños, incluyendo las muertes, poco avanzó en los países tropicales. “Ya son calientes”, no habría impactos fuertes, se imaginaba. Por eso es importante el estudio de Fiocruz, con su “reanálisis de las muertes” en Brasil, matizó Marengo.

Eran muertos por infarto o síndrome respiratoria, ahora se reconoce que eran muertes evitables o por lo menos adelantadas por el calor extremo y la falta de adaptación urbana al nuevo clima

Sistemas de salud, viviendas y asistencia social adaptados también podrían evitar la pérdida de muchas vidas.

Algunas acciones, ya conocidas, se están intensificando para adaptarse a la crisis climática que parece inevitable. Más parques con vegetación diversa, más árboles en las calles, techos verdes y sistemas de alerta temprana de los eventos extremos son algunos ejemplos.

Los cambios se imponen incluso en el fútbol, que por primera vez en su Copa Mundial de la Fifa, que tiene lugar en los tres países norteamericanos desde el 13 de junio y hasta el 19 de julio, interrumpe los partidos a la mitad del primer y el segundo tiempo para hidratación de los jugadores.

Tendencia a empeorar aún más

Las muertes y daños por el calor pueden ser más indirectos. Por el hambre que deriva de las pérdidas agrícolas, por ejemplo.

Además, poco se cuida de los daños a la salud mental de la población afectada, que también pueden acortar o arruinar la vida.

O los impactos negativos en la economía, al afectar la producción, el trabajador, la generación eléctrica y el transporte.

Un nuevo desafío, que amenaza con agravar todo, por lo menos temporalmente, es el fenómeno metereológico de El Niño, provocado por el calentamiento de las aguas tropicales del océano Pacífico, que ya empezó y tiende a convertirse en la versión denominada “super”, de efectos más desastrosos.

Los daños de El Niño anterior, en 2023/2024, siguen visibles.

Las inundaciones que destruyeron varias ciudades y pusieron en duda el futuro del estado de Rio Grande do Sul, en el extremo meridional de Brasil, una sequía brutal en la Amazonia y en América Central, las temperaturas más elevadas en América Latina, exceso o falta de lluvias en distintas partes.

ED: EG

Fuente: https://ipsnoticias.net/2026/07/calor-mortal-irrumpe-en-los-datos-climaticos-latinoamericanos/

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Editorial OVE: Nace un territorio de resistencia intelectual y autogestión pedagógica

Luis Bonilla Molina/Luz D Palomino M/OVE

En una era donde la inmediatez de la pantalla suele desplazar la profundidad del análisis y la industria cultural busca domesticar el pensamiento, Otras Voces en Educación (OVE) apuesta por la permanencia, el debate profundo y la memoria histórica a través del libro. Hoy anunciamos un salto cualitativo en nuestra trayectoria: la puesta en marcha de la Editorial OVE, un nuevo espacio de autogestión dedicado a la divulgación del pensamiento crítico y la reflexión social.

Este proyecto no nace como una editorial convencional atrapada en las lógicas del mercado educativo. Nace como un territorio de resistencia intelectual y un paso necesario para consolidar nuestra autogestión comunicacional. Queremos garantizar que las voces que analizan, cuestionan y transforman la realidad educativa y social tengan un soporte tangible, duradero y libre de censura.

La Colección Inaugural: Un mapa para entender y transformar nuestro tiempo

Debutamos con un catálogo curado, diseñado para abordar las tensiones del siglo XXI desde una mirada plural, rigurosa y de clase. Esta primera selección de títulos es una hoja de ruta para desarmar los mecanismos del poder, la economía y la pedagogía colonial en el contexto actual:

  • Capitalismo digital: Una disección sobre cómo la tecnología y el algoritmo redefinen las relaciones humanas, subjetividades y laborales.

  • La internacionalización universitaria: Análisis crítico sobre los desafíos, la mercantilización y las contradicciones de la academia globalizada.

  • Migración cognitiva: Reflexiones urgentes sobre el desplazamiento del conocimiento, el despojo del talento y la geopolítica del saber en el mundo contemporáneo.

  • Capital y educación: El estudio fundamental sobre la intersección entre el mercado, las corporaciones y el aula de clases.

  • La situación de la clase trabajadora venezolana: Una mirada necesaria, situada, honesta y urgente sobre la realidad laboral y las resistencias en el país.

  • Comunes, un proyecto alternativo en marcha: Una exploración sobre la organización de la rebeldía desde abajo y la construcción de lo público-no estatal.

  • Pedagogías críticas: Herramientas, metodologías y teorías para repensar la enseñanza no como domesticación, sino como un acto de emancipación.

  • Voces de maestros: Un espacio testimonial y de sistematización de experiencias que pone en el centro al verdadero protagonista del hecho educativo.

La Praxis: Del Texto a la Acción Comunitaria

Fieles al principio de que no basta con interpretar el mundo, sino que se trata de transformarlo, la Editorial OVE no busca lectores pasivos, sino sujetos de cambio. Cada libro editado bajo nuestro sello está concebido para ser un detonador de debates.

Desde este momento, convocamos a maestros, estudiantes, sindicatos, movimientos sociales y colectivos comunitarios a:

  1. Constituir Círculos de Estudio y Reflexión-Acción en sus territorios utilizando estos textos como insumo pedagógico.

  2. Sistematizar sus propias experiencias de resistencia pedagógica para nutrir las futuras publicaciones de la editorial.

  3. Romper el cerco mediático convirtiendo las escuelas y comunidades en centros de distribución alternativa de este pensamiento crítico.

Una invitación abierta a la comunidad

Este es solo el primer capítulo. La Editorial OVE promete un catálogo en constante expansión, con el objetivo de convertir estos textos en herramientas de combate tanto en las aulas como en los espacios comunitarios.

La invitación está hecha: el pensamiento crítico requiere, ante todo, una comunidad que lo lea, lo discuta, lo tensione y lo propague. Estén atentos a nuestros próximos anuncios, donde revelaremos los detalles de distribución, lanzamientos digitales/físicos y las primeras presentaciones de esta nueva biblioteca del pensamiento crítico.

Otras Voces en Educación: ¡El conocimiento como herramienta de emancipación popular!

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Cuando los niños se convierten en el blanco

Por Vijay Prashad

El 23 de junio, la Comisión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre el Territorio Palestino Ocupado, incluida Jerusalén Oriental, e Israel publicó uno de los informes más devastadores jamás elaborados por un órgano de investigación de la ONU sobre el genocidio israelí en Gaza. Su título es casi insoportable de leer: La esencia de la infancia ha sido destruida. Detrás del título se esconde una acusación de extraordinaria gravedad. La Comisión concluye que las autoridades y las fuerzas de seguridad israelíes han atacado deliberadamente a niños palestinos y que estas acciones constituyen genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra en la Franja de Gaza, además de crímenes de guerra en la Cisjordania ocupada.

El informe no es un llamamiento emocional. Es un minucioso documento legal basado en testimonios de testigos, evidencia forense, imágenes satelitales, análisis militares, expedientes médicos y años de documentación. Lo que presenta no es simplemente otro catálogo de víctimas civiles. Sostiene que el asesinato, la mutilación, la inanición, la detención y la destrucción psicológica de los niños palestinos no pueden explicarse como daños colaterales. Más bien, la Comisión concluye que los propios niños se han convertido en objetivos deliberados de la política militar israelí. Las implicaciones de tal hallazgo van mucho más allá de Gaza. Plantean cuestiones fundamentales sobre el futuro del propio derecho internacional.

Un informe de extraordinaria gravedad

La Comisión estima que, desde octubre de 2023, al menos 20.179 niños palestinos han sido asesinados y más de 44.000 han resultado heridos. Aproximadamente el treinta por ciento de todos los palestinos asesinados han sido niños. Estas cifras por sí solas sitúan a la guerra de Gaza entre los conflictos más mortíferos para los niños en la historia moderna. Sin embargo, la importancia del informe no radica simplemente en las cifras, sino en sus conclusiones respecto a la intención.

Documenta casos repetidos en los que los niños fueron alcanzados por disparos de francotiradores, atacados por drones, alcanzados mientras buscaban comida o agua, o asesinados a pesar de no representar ninguna amenaza militar – como debería haber sido obvio. Examina el uso reiterado de explosivos de alto poder en zonas civiles densamente pobladas, mucho después de que las consecuencias previsibles para los niños se hubieran vuelto innegables. Detalla ataques contra hospitales de maternidad, salas de neonatología, escuelas, orfanatos y refugios. También analiza el bloqueo de alimentos, agua y medicamentos, mostrando cómo el hambre, las enfermedades y el colapso de los servicios médicos se han convertido en instrumentos de guerra dirigidos contra toda una población civil, cuyos miembros más jóvenes son los más vulnerables.

La Comisión investiga las prácticas de detención israelíes que involucran a menores palestinos. Los niños detenidos en Gaza y Cisjordania describen torturas, violencia sexual, tratos degradantes y desapariciones en centros de detención sin que se brinde información a sus familias. Dichos abusos, concluye el informe, forman parte de un sistema más amplio de castigo colectivo dirigido contra la sociedad palestina a lo largo de generaciones.

El informe de la Comisión de la ONU no es una novedad en este sentido, aunque las conclusiones sean devastadoras. Estas corroboran informes anteriores de Save the Children (Los niños palestinos bajo detención militar israelí denuncian condiciones cada vez más violentas, 29 de febrero de 2024) y, mucho antes de esta campaña genocida que comenzó en 2023, de UNICEF (Niños bajo detención militar israelí, febrero de 2013). En su reciente libro, Survivors of the Darkness, el periodista palestino Wesam Afifa documenta la espantosa violencia de los campos de concentración israelíes establecidos para los palestinos, incluidos los niños.

Quizás la conclusión más escalofriante del informe de la ONU es que la destrucción va más allá de la muerte física. La infancia misma se ha convertido en un campo de batalla. El trauma psicológico, la orfandad, los desplazamientos repetidos, el hambre, la educación interrumpida y la discapacidad permanente se suman para conformar lo que la Comisión describe como la destrucción de “la esencia de la infancia”.

Un patrón documentado desde hace tiempo

Las conclusiones de la Comisión no surgieron de la nada. Durante casi dos años, los periodistas palestinos han documentado cómo se rescataba a niños de edificios derrumbados, cómo morían bebés en incubadoras sin electricidad, cómo familias enteras eran aniquiladas en ataques aéreos y cómo disparaban a niños mientras intentaban conseguir comida o agua. Muchos de esos periodistas pagaron con sus propias vidas. Gaza se ha convertido en el “conflicto más mortífero de la historia para los periodistas”, informó Irene Khan, la Relatora Especial de la ONU sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de opinión y de expresión. Sin embargo, a pesar del peligro extraordinario, los periodistas continuaron documentando acontecimientos que gran parte del mundo prefería no ver.

Las organizaciones internacionales de derechos humanos llegaron a conclusiones similares mucho antes de este reciente informe de la ONU. Save the Children advirtió en repetidas ocasiones que Gaza se había convertido en uno de los lugares más peligrosos del mundo para un niño. Defence for Children International–Palestina documentó repetidos tiroteos contra niños en circunstancias que planteaban serias dudas sobre la necesidad militar. Human Rights Watch investigó ataques contra escuelas, hospitales y campamentos de refugiados. Amnistía Internacional examinó repetidos ataques que parecían violar los principios de distinción y proporcionalidad establecidos por el derecho internacional humanitario. UNICEF advirtió en repetidas ocasiones que se estaba matando e hiriendo a niños a una escala sin precedentes. Ninguna de estas organizaciones describió accidentes aislados. Identificaron patrones recurrentes que exigían una investigación independiente. El nuevo informe de la ONU consolida de manera efectiva este vasto conjunto de pruebas en una única evaluación jurídica.

En enero de 2024, la Corte Internacional de Justicia determinó que el caso presentado por Sudáfrica, en el que se alegaba un genocidio por parte de Israel, era plausible y ordenó medidas provisionales que exigían a Israel prevenir los actos prohibidos en virtud de la Convención sobre el Genocidio, preservar las pruebas y facilitar la asistencia humanitaria. Las órdenes posteriores reforzaron estos requisitos a medida que las condiciones en Gaza se deterioraban. Aunque la Corte aún no se ha pronunciado sobre el fondo del caso de genocidio, ha reconocido en repetidas ocasiones el grave riesgo al que se enfrenta la población palestina y las obligaciones continuas que le incumben a Israel en virtud del derecho internacional. El nuevo informe de la Comisión aporta más material probatorio que, inevitablemente, influirá en futuros procedimientos legales.

El silencio del Estado israelí

Quizás igual de llamativa ha sido la naturaleza de la respuesta de Israel. En lugar de abordar seriamente las pruebas reunidas por la Comisión, los funcionarios israelíes, una vez más, desestimaron el informe de plano, calificándolo de motivado políticamente y fundamentalmente sesgado. Rechazaron sus conclusiones en su totalidad sin ofrecer una refutación sustantiva de los incidentes específicos, los testimonios de los testigos o las pruebas forenses presentadas por los investigadores. Todo Estado tiene derecho a defenderse contra las acusaciones. Pero las acusaciones graves requieren respuestas serias.

Si los niños no fueron blanco de ataques deliberados, recae sobre las autoridades israelíes la responsabilidad de explicar por qué han muerto miles de niños en circunstancias documentadas repetidamente por periodistas, organizaciones humanitarias, personal médico y, ahora, una Comisión de Investigación de la ONU. ¿Por qué se han atacado una y otra vez hospitales, salas de maternidad, escuelas y refugios para refugiados? ¿Por qué los convoyes humanitarios han sido atacados repetidamente? ¿Por qué han seguido muriendo niños incluso después de los acuerdos de alto el fuego? ¿Por qué las investigaciones militares han dado lugar a tan poca rendición de cuentas? El mero hecho de repetir acusaciones de sesgo institucional no puede sustituir a una explicación basada en hechos. La negativa a abordar las pruebas se ha convertido en sí misma en una característica inquietante de esta guerra.

El derecho internacional humanitario se basa en el principio de que los Estados son responsables de su conducta. La rendición de cuentas se vuelve imposible cuando cada investigación es desestimada incluso antes de que se examinen las pruebas.

El juez S. Muralidhar y el deber del juez

Las conclusiones de la Comisión de la ONU también nos recuerdan la importancia de contar con jueces que comprendan que la ley no es meramente un instrumento técnico, sino una defensa contra el poder arbitrario. Pocos jueces indios han encarnado ese principio de manera más consistente que el juez S. Muralidhar, quien, como miembro de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, presidió el comité encargado de este nuevo informe.

El juez Muralidhar se ganó a lo largo de décadas la reputación de ser uno de los juristas constitucionales más respetados de la India, particularmente en casos relacionados con las libertades civiles, la violencia comunal y la protección de las comunidades vulnerables. Fue una de las principales voces judiciales en la aplicación de la rendición de cuentas tras el pogromo antisij de 1984, insistiendo en que la impunidad no podía convertirse en la norma simplemente porque los crímenes resultaran políticamente inconvenientes. Su compromiso con el deber constitucional se dio a conocer internacionalmente durante los episodios de violencia intercomunitaria en el noreste de Delhi en febrero de 2020.

Mientras los hospitales se esforzaban por atender a las víctimas atrapadas por la violencia, el juez Muralidhar y el juez Anup J. Bhambhani convocaron una audiencia extraordinaria a medianoche en la residencia del juez Muralidhar. La Corte Superior de Delhi ordenó a la policía garantizar el traslado seguro de los heridos a los hospitales y dispuso que se les brindara atención médica de emergencia de inmediato. Más tarde ese mismo día, el juez Muralidhar cuestionó enérgicamente el hecho de que la Policía de Delhi no hubiera registrado denuncias contra los líderes políticos cuyos discursos incendiarios se habían difundido ampliamente, y recordó a las autoridades que el país no podía permitir “otro 1984”.

A pocas horas de estas audiencias, el Gobierno de la India notificó el traslado del juez Muralidhar al Tribunal Superior de Punjab y Haryana, aunque la recomendación para su traslado ya había sido formulada formalmente por el Colegio del Tribunal Supremo a principios de ese mismo mes. El momento en que se produjo esta medida generó una gran preocupación entre abogados, jueces jubilados y organizaciones de la sociedad civil, quienes consideraron que el episodio planteaba cuestiones inquietantes sobre la independencia judicial.

La carrera del juez Muralidhar ilustra un principio esencial del estado de derecho. Los tribunales no existen para ratificar la conducta de los gobiernos. Su función es examinar las pruebas sin temor ni favoritismo, especialmente cuando las víctimas son quienes tienen menos poder político. El mismo principio inspira la labor de la Comisión de Investigación de la ONU. Sus conclusiones pueden ser cuestionadas, pero no pueden simplemente descartarse por ser políticamente inconvenientes. La respuesta adecuada ante pruebas serias es un compromiso serio. Esa es la primera obligación de cualquier Estado que afirme respetar el estado de derecho.

La prueba ante la humanidad

En última instancia, el informe de la Comisión de la ONU no trata únicamente de Israel o Palestina.

Se pregunta si el orden jurídico internacional creado tras la derrota del fascismo europeo aún posee la autoridad moral para defender a los niños de la violencia organizada. Si se puede asesinar a más de 20 000 niños mientras las instituciones de la diplomacia internacional siguen funcionando en gran medida con normalidad, entonces la promesa plasmada en la Convención sobre el Genocidio, los Convenios de Ginebra y la Convención sobre los Derechos del Niño queda gravemente menoscabada. El informe no pondrá fin a la guerra. No puede devolver las vidas que ya se han perdido. Pero establece un registro histórico que será cada vez más difícil de borrar. Mucho después de que cambien los gobiernos y concluyan las campañas militares, este registro permanecerá. La historia recuerda a quienes cometieron atrocidades. También recuerda a quienes miraron para otro lado.

*Historiador y periodista indio.

Nueva Tribuna

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