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A veces una sola cifra basta para explicar el mundo en que vivimos. Apenas 56.000 personas poseen hoy más riqueza que la mitad de la población del planeta

Por: Martín Nicolás Parolari

Un informe del World Inequality Lab pone números a una tendencia que lleva décadas creciendo. La concentración extrema de riqueza ha alcanzado un punto en el que una élite diminuta acumula más patrimonio que unos cuatro mil millones de personas.

La desigualdad global fue, es y será (lamentablemente) presentada como una consecuencia incómoda pero “inevitable” del crecimiento económico. Sin embargo, cuando se analizan los datos en conjunto, esa narrativa se desmorona. El reciente Informe Mundial sobre Desigualdad 2026 (World Inequality Report 2026), elaborado por el World Inequality Lab con participación de economistas de instituciones como el Paris School of Economics, pone cifras que desafían cualquier relato complaciente sobre el progreso global.

Las cifras no solo describen una brecha: dibujan un desequilibrio estructural entre quiénes se benefician realmente de la economía global y quiénes quedan al margen, aún cuando existan algunos datos que indiquen que la pobreza global ha decaído.

Una élite diminuta frente a miles de millones

Según el informe, las 56.000 personas más ricas del planeta —el 0,001% de la población mundial— poseen tres veces más riqueza que la mitad más pobre de la humanidad. Este fenómeno no es un dato aislado de un año, sino parte de una tendencia creciente desde los años 1990. Durante ese período, la participación de los ultra ricos en la riqueza mundial aumentó del 4% al 6%, impulsada por un crecimiento promedio de aproximadamente 8% anual en sus fortunas.

El World Inequality Lab también detalla que:

El 10% más rico controla el 75% de la riqueza global.

La mitad inferior (el 50% más pobre) apenas accede al 2% de la riqueza total.

En términos de ingresos, ese mismo 50% percibe solo el 8% frente al 53% que se queda el decil superior.

Este patrón no se limita a una región o caso aislado: se observa de manera consistente en múltiples economías, tanto en países desarrollados como en desarrollo.

Desigualdad, clima y emisiones

La brecha no se limita al dinero. Tiene efectos profundos y cuantificables en el clima. El informe subraya que:

El 10% más rico del mundo genera el 77% de las emisiones de carbono vinculadas a la propiedad privada de capital.

El 1% más rico es responsable del 41% de esas emisiones, casi el doble de lo que emite el 90% inferior combinado.

Esto coincide con otros estudios sobre consumo de carbono y desigualdad. Por ejemplo, una investigación publicada en Nature Climate Change encontró que las emisiones vinculadas al consumo de los hogares más ricos representan una proporción desproporcionadamente alta del total global, mucho más de lo que generan los segmentos medios o pobres de la población.

Brechas regionales y de género

La desigualdad se extiende también a la geografía y al género. El informe destaca que un habitante promedio de Norteamérica u Oceanía tiene ingresos diarios aproximadamente 13 veces mayores que una persona en África Subsahariana. La disparidad no es solo económica, sino también educativa y de infraestructura social:

Se destinan alrededor de 9.000 € por niño al año en educación en Norteamérica, frente a apenas 220 € en África.

En términos de género, la desigualdad sigue siendo estructural:

Las mujeres reciben apenas el 28% del ingreso laboral global.

Cuando se incorpora el trabajo doméstico no remunerado, las mujeres trabajan en promedio 53 horas semanales frente a 43 de los hombres, pero el ingreso por hora femenina se sitúa en torno al 32% del masculino.

Estos datos coinciden con los reportes de la Organización Internacional del Trabajo, que identifican diferencias persistentes de género en participación laboral, brechas salariales y cargas de trabajo no remunerado.

Políticas fiscales y estructuras de poder

El informe no presenta estos resultados como “fallos aleatorios”; los atribuye a decisiones políticas acumuladas durante décadas. Desde los años 1980, políticas de desregulación financiera, recortes de impuestos progresivos y debilitamiento de sindicatos han favorecido la acumulación de riqueza en la cúspide. Esto se refleja en que, en muchos países ricos, las tasas efectivas de impuestos sobre la renta del 1 % superior son iguales o incluso inferiores a las de hogares de ingresos medios.

Veamos un ejemplo bastante claro: En Estados Unidos, estudios de la Tax Policy Center muestran que la tasa efectiva promedio de impuesto de sociedades y de individuos muy ricos puede caer por debajo de la de clases medias debido a deducciones, beneficios fiscales y estrategias de planificación financiera.

El resultado es doble: menos recursos para servicios públicos (salud, educación, infraestructura) y una mayor dependencia de mecanismos de mercado que favorecen la acumulación concentrada.

Un sistema que funciona, pero para quién

Estos datos dan forma a un retrato más amplio: vivimos en una era de abundancia material sin precedentes, pero con brechas sociales que rivalizan con las de épocas que muchos creían superadas. El crecimiento económico, la tecnología y los avances científicos han generado riqueza sin paralelo, pero su distribución sigue siendo profundamente desigual.

No se trata solo de cifras chocantes, sino de consecuencias tangibles en vida, salud, oportunidades y estabilidad climática. Cuando los números son tan claros, la pregunta deja de ser si existe un problema y pasa a ser qué cambios estructurales son necesarios para corregirlo.

Porque, como muestra el informe, la desigualdad no es un accidente histórico: es el resultado de reglas, prioridades y estructuras de poder que, sin reformas profundas, seguirán reproduciendo estas brechas.

https://es.gizmodo.com/cuando-los-numeros-hablan-discurso-se-cae-56-000-personas-poseen-mas-riqueza-que-la-mitad-del-planeta-2000209535

 

 

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El histórico juicio contra Meta y Google por supuesta adicción a redes llega a etapa final

El juicio en Los Ángeles en el caso de una mujer que acusa a Instagram y YouTube de haber perjudicado su salud mental debido al diseño adictivo de estas aplicaciones llega este jueves a su etapa final, tras casi un mes de testimonios, que han incluido el de Mark Zuckerberg, dueño de Meta.

El jurado en el histórico juicio escucha desde hoy los argumentos finales de las dos partes en una demanda presentada por una mujer, de 20 años que acusa a Meta, la empresa matriz de Instagram, y Google, de Alphabet, propietaria de YouTube, de causarle una adicción a las redes sociales, tras comenzar a usarlas cuando tenía menos de 10 años.

La demandante, identificada en la querella civil como K.G.M., afirma que se volvió adicta a las redes sociales durante su infancia y que, como consecuencia, sufrió depresión, problemas de autoestima, ansiedad y pensamientos suicidas

El juicio sentará un precedente, ya que es la primera vez que las grandes tecnológicas deben responder por una demanda civil ante la justicia estadounidense.

El resultado de la demanda de KGM será el precursor para la resolución de alrededor de 1.500 demandas similares contra empresas de redes sociales.

La próxima semana el jurado podría comenzar a deliberar. No obstante, no se espera que la decisión concluya el caso. Lo más probable es que el perdedor decida apelar la sentencia.

La joven también demandó a Snapchat y TikTok. Pero ambas compañías llegaron a un acuerdo extrajudicial antes del juicio en enero.

La decisión del juicio coincide con el trámite de otros casos similares en el Tribunal Superior del Condado de Los Ángeles, el próximo lunes los abogados de las tecnológicas deberán responder en la misma corte por otra demanda similar que está en las fases previas a juicio. Y el 13 de abril está programada la selección de jurado en una querella más contra las redes sociales y el supuesto daño causado a menores.

No está claro si Mark Zuckerberg, fundador y director ejecutivo de Meta, tendrá que regresar al estrado. En su testimonio en febrero pasado, el ejecutivo tecnológico defendió las prácticas de verificación de edad de Instagram y acusó a los usuarios de mentir sobre su edad.

Meta también enfrenta un juicio en Nuevo México relacionado con los peligros de la explotación sexual infantil en las redes sociales.

amv/icn

https://www.swissinfo.ch/spa/el-hist%C3%B3rico-juicio-contra-meta-y-google-por-supuesta-adicci%C3%B3n-a-redes-llega-a-etapa-final/91089130

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Investigación revela mercado ilegal de datos en Telegram con posibles vínculos a bases estatales en América Latina

Identidades en venta: El mercado ilegal de compra y venta de datos personales latinoamericanos en Telegram

Un informe de la organización regional Derechos Digitales documentó la existencia de un mercado ilegal de datos personales que opera en Telegram y que presenta posibles vínculos con bases estatales en América Latina.

La investigación de la ONG Derechos Digitales identificó 27 grupos y canales activos en Brasil, Perú y Argentina dedicados a la comercialización de información sensible mediante bots automatizados y pagos digitales. En esos espacios, cualquier persona puede obtener en segundos datos asociados a un número de identidad, nombre o teléfono bajo un modelo que combina consultas gratuitas limitadas y acceso completo mediante pago.

El análisis técnico detectó, además, coincidencias en formatos, estructuras de bases de datos y nomenclaturas propias de registros institucionales, lo que sugiere posibles vulnerabilidades en la gestión pública de información. Aunque el estudio se centró en tres países, también se constató circulación de datos correspondientes a otros territorios de la región, lo que evidencia el carácter transfronterizo del fenómeno.

Entre algunos de los casos documentados, el informe señala que en Brasil los bots permiten acceder a fichas estructuradas con información laboral detallada, antecedentes financieros y registros vinculados a beneficios sociales, con campos y clasificaciones que replican sistemas oficiales. En Perú, se registró la venta de documentos de identidad completos, incluyendo fotografía, firma manuscrita y huellas dactilares, en condiciones que podrían facilitar suplantaciones de identidad (phishing).

El documento advierte que la disponibilidad masiva de esta información se vincula con estafas financieras, extorsiones, hostigamiento digital y violencia de género facilitada por tecnologías. Mujeres, niñas, niños y personas LGBTIQA+ figuran entre los grupos que enfrentan mayores riesgos derivados de esta exposición.

Rafael Bonifaz, Líder del Programa Latinoamericano para la Resiliencia y Defensa Digital, señaló que: “Los Estados recolectan datos de la ciudadanía para poder proveer servicios. Hablamos de datos sensibles que, si no se tratan con el debido cuidado, pueden poner en riesgo a las personas. En esta nueva investigación evidenciamos los desafíos que aún existen en la protección de la información ciudadana y lo accesible que puede llegar a ser en plataformas como Telegram”.

El informe, a su vez, plantea que la región enfrenta dificultades para traducir los marcos normativos existentes en garantías efectivas de protección de datos. Persisten vacíos regulatorios en el tratamiento de información por parte del sector público, limitaciones en la autonomía de las autoridades de control y debilidades en las prácticas institucionales de seguridad.

Entre sus recomendaciones, el estudio propone fortalecer la gobernanza y seguridad de los datos públicos, dotar de mayor autonomía y recursos a las autoridades de protección de datos, incorporar enfoques de género y niñez en las políticas de ciberseguridad y exigir mayor responsabilidad a las plataformas digitales frente a la circulación de información ilícita.

La investigación completa, titulada “Identidades en venta: el mercado ilegal de compra y venta de datos personales latinoamericanos en Telegram”, fue desarrollada entre octubre de 2024 y febrero de 2025 y ya está disponible en el sitio web de Derechos Digitales.

 

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«AI washing»: La profecía autocumplida del desempleo tecnológico

Por María Álvarez

No es la mal llamada “inteligencia artificial” lo que está destruyendo puestos de trabajo. Es un cambio muy profundo en la cultura empresarial. Es la consolidación de un sentimiento que se viene larvando desde hace un par de décadas y que, ahora sí, ha encontrado un relato perfecto en la “IA”

Apenas habían transcurrido tres meses desde el lanzamiento de ChatGPT, pero en marzo de 2023 en Wall Street ya sabían cuál sería el efecto de la llamada “inteligencia artificial” sobre el empleo. Esta nueva y flamante tecnología haría desaparecer 300 millones de puestos de trabajo; dos de cada tres empleos en todo el mundo se verían afectados.

Hoy, cuando se cumplen tres años, los datos no apuntan en esa dirección. Al contrario, “apenas hay evidencia que apunte a que la tecnología de última generación, como los chatbots, estén dejando sin trabajo a la gente”.

Por el camino, sus promotores se han tenido que comer en varias ocasiones sus palabras. Ya nadie espera que haya una superinteligencia. Tampoco que la IA sea útil en todos los sectores. En aquellos en los que parecía más arrolladora, como en el análisis de radiografías, no ha terminado de producir los efectos que se anunciaban. Los hospitales siguen necesitando radiólogos, las empresas siguen contratando programadores y los despachos de abogados continúan llenos de abogados. La inteligencia artificial, por ahora, no ha sustituido a los trabajadores. Como mucho los ha equipado con herramientas nuevas. Y como ha ocurrido tantas veces antes en la historia de la tecnología, esas herramientas parecen estar cambiando la manera de trabajar mucho más que eliminando el trabajo mismo.

Pero da igual. Aunque ya nadie se atreve a dar aquellos datos disparatados, cada semana vuelve a repetirse el runrun de que, esta vez sí, ahora seguro, la IA ha dado un salto y va a por tu nómina. ¡Más te vale ponerte a cubierto!

En el último episodio de esta telenovela, desde hace unas semanas corre por las redes sociales un nuevo hype. Algunas compañías han conseguido crear un tipo de programas (Claude Code, OpenClaw, en menor medida Copilot) que funcionan mejor que todo lo existente para escribir software. Lo llaman “IA agéntica” –no sé si para el software, pero para lo que desde luego esta gente tiene una habilidad muy especial es para los nombres– y consiste en que varios large language models se organicen para corregirse unos a otros y evitar la tendencia tan catastrófica que tienen a divagar, cometer errores o, directamente, inventarse la información.

Y antes de conocer cuál es el impacto real de esta iteración de los LLMs ha vuelto, puntual como un reloj, el relato de los despidos en masa.

Solo que esta vez con una diferencia: varias firmas tecnológicas han justificado grandes olas de despidos con el argumento de que la IA está eliminando la necesidad de contratar personas.

De acuerdo con un estudio de Challenger, Gray & Christmas, en 2025, la inteligencia artificial fue citada como motivo de más de 54.000 despidos. Solo en enero, Amazon despidió a 16.000 trabajadores, que se sumaban a otros 14.000 recortes en octubre. Beth Galetti, vicepresidenta senior de la compañía, explicaba que la multinacional está reduciendo plantilla porque “la IA es la tecnología más transformadora que hemos visto desde internet, y está permitiendo a las empresas innovar mucho más rápido que nunca”.

Hace unos días Jack Dorsey, que fue creador de Twitter y CEO de Block, la empresa detrás del método de pagos Square, ha anunciado que despedirá 4.000 trabajadores —casi la mitad de su plantilla— con el mismo argumento: “Las herramientas de inteligencia que estamos creando y utilizando, combinadas con equipos más pequeños y ágiles, están haciendo posible una nueva forma de trabajar”.

Sería una muy buena idea no llamarse a engaño. No existe a día de hoy evidencia alguna de la capacidad de influencia de la IA generativa, ni tampoco de la IA agéntica, sobre el empleo. Si lo tiene, en uno u otro sentido, lo empezaremos a encontrar dentro de años, quizá décadas.

Mientras tanto, lo que estamos observando es algo que cada vez más voces identifican como “AI washing”, esto es, el uso interesado del inmenso mito que se ha creado en torno a esta tecnología para justificar despidos.

Como explica un ex-jefe de recursos humanos de Block, la misma empresa que ha protagonizado los recortes, hace unos días en The New York Times: “La IA puede proporcionar una nueva justificación para los despidos, pero el manual de juego es familiar. Los ejecutivos de Silicon Valley creen que las empresas tecnológicas tienen exceso de personal porque se expandieron demasiado durante la pandemia. La propia Block había pasado por rondas de despidos en 2024, 2025 y nuevamente en febrero para corregir las consecuencias previsibles de disputas internas anteriores entre ejecutivos, que llevaron a que los equipos se duplicaran en toda la organización. (Esto, en mi opinión, es lo que llevó a Block a triplicar su plantilla en cuatro años).”

Mientras tanto, la burbuja de la bolsa ha llevado a las empresas que están invirtiendo masivamente en esta tecnología, los llamados “hyperscalers” a una carrera por controlar el mercado de los centros de datos en el que calculan gastar, solo en este año, 600.000 millones de dólares.

Y todo ese dinero tiene que salir de alguna parte. No es la mal llamada “inteligencia artificial” lo que está destruyendo puestos de trabajo. Es un cambio muy profundo en la cultura empresarial. Es la consolidación de un sentimiento que se viene larvando desde hace un par de décadas y que, ahora sí, ha encontrado un relato perfecto en la mal llamada “IA”: la percepción de que el valor de las empresas ya no emana de la fuerza de trabajo, sino del capital que sean capaces de controlar.

Si algo debería preocuparnos, es este sentimiento, este cambio cultural. No la tecnología.

Fuente: https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ai-washing-profecia-autocumplida-desempleo-tecnologico_129_13060660.html

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Libro: Tecnologías feministas, tramas para la resistencia desde el sur latinoamericano.

Fischetti, Natalia Beatriz ; Torrano, María Andrea
Fecha de publicación: 2024
Editorial: Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales
ISBN: 978-987-813-844-2
Idioma: Español
Resumen
¿Cómo corregir la ceguera de género en los estudios sobre tecnología? ¿Cómo incorporar la cuestión de las tecnologías en los feminismos? ¿Cómo salir de la dicotomía pesimismo/ optimismo cuando se habla de tecnologías feministas? Esas son solo algunas de las preguntas que se hacen Natalia Fischetti y Andrea Torrano en este libro. Las autoras buscan un público amplio, con lectorxs dispuestos a cuestionar los discursos hegemónicos acerca de la tecnología y sus transformaciones; sus vínculos con el trabajo, los cuerpos, las políticas públicas, las luchas sociales. Y no de manera aislada, sino teniendo en cuenta el contexto: la urgencia por el avance de los gobiernos de ultraderecha. La propuesta es disputar el concepto de tecnología desde posicionamientos feministas como trama y urdimbre de debates, insurgencias y resistencias situadas en el sur. El libro, en tanto artefacto, tiene género, pero apuesta a desgenerizarse. Y desea ser también una bolsa de resistencia: una tecnología feminista en sí misma.
Descárgalo aquí: Tecnologías Feministas
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Archivos Epstein, una película de terror hecha realidad en el capitalismo actual

Por Renán Vega Cantor

Imaginemos el guion de una terrorífica película de ciencia ficción. Es la historia de un supermillonario sionista al servicio de varios servicios de inteligencia de Estados poderosos (el Mossad de Israel, la CIA de Estados Unidos, el M-16 de Gran Bretaña) es un negociante de éxito, que tiene actividades en las finanzas, el sector inmobiliario y acumulaba al final de su vida la suma de miles de millones de dólares. Ese personaje es además un depredador sexual, que tiene predilección sádica por niñas y jóvenes. Para realizar sus orgias y bacanales cuentan con propiedades suntuosas que ha adaptado para tal propósito: una isla privada, que está en territorio de los Estados Unidos (en Islas Vírgenes, y el nombre no parece casual por lo de vírgenes), varias mansiones en ciudades de Estados Unidos (Miami, Nueva York) y de otros países (Paris), un “rancho de los horrores” en Nuevo México, aislado y acondicionado para torturar, violar y matar mujeres jóvenes… Para trasladarse libremente, sin las restricciones, demoras y cortapisas de aeropuertos y vuelos comerciales, tiene su propio avión, al que denomina Lolita Express, por aquello de la niña que protagoniza la novela Lolita de Vladimir Nabokov. En el film aparecen centenares de niñas y jóvenes abusadas, asesinadas y desaparecidas, se ven desgarradoras escenas de torturas y conversión de las mujeres en vulgares mercancías y objetos sexuales intercambiables y desechables. Entre sombras aparecen imágenes de cultos satánicos en las que hombres multimillonarios matan a niños y bebes, mutilan sus cuerpos y consumen su sangre y algunos de sus órganos.

El personaje de la película no es un sicópata solitario, sino que forma parte de un engranaje global en el que sirve de intermediario de una red transnacional de tráfico sexual, negocios diversos, violencia y sadismo,  academia e investigación científica y sofisticado desarrollo tecnológico. De ese engranaje forman parte presidentes y expresidentes de varios países (incluyendo a uno de Colombia), miembros de monarquías de Europa (de Gran Bretaña y Noruega), científicos expertos en biología, genética con tendencias eugenésicas y racistas, multimillonarios dueños o accionistas principales de grandes empresas tecnológicas del mundo informático y de la Inteligencia Artificial. También desfilan en la película cantantes, actores, gentes del jet set y de la farándula, que cuentan con millones de dólares en sus arcas.

Como el protagonista central de la película forma parte de tenebrosos servicios secretos tiene la misión, que asume con una impresionante meticulosidad, rigor y disciplina, de registrar cualquier movimiento de los miles de multimillonarios y hombres de éxito que participan en sus fiestas y orgías y vuelan periódicamente en el Lolita Express. También registra cualquier charla, por informal que fuera, con investigadores o científicos que no participan en esas fiestas de sexo y sangre, pero reciben sus favores, porque, además de todo, el protagonista de este film de terror, se presenta como un filántropo que patrocina proyectos, aparentemente desinteresados, en el campo de la genética, la biología, la IA y el transhumanismo. E impulsa esos conocimientos porque el protagonista tiene una manía esquizofrénica de alcanzar la eternidad. Como resultado de su culto a la información sobre sus tropelías y, sobre todo, la de “sus invitados”, archiva millones de correos electrónicos, miles de llamadas telefónicas, toma miles de fotografías y graba cientos de horas de videos, en los que aparecen escenas horripilantes de vejación y degradación de la condición humana de mujeres jóvenes.

El protagonista quiere que, por su potencia sexual y por la inteligencia que dice poseer, se conserven su pene y su cabeza para la eternidad, como una contribución personal a su visión de un mundo de supermillonarios egoístas y brutales que creen una realidad distópica en donde exista solamente ellos, junto con unos pocos miles de esclavos que sean sometidos por engranajes de tipo tecnológico.  El personaje cree que es de una raza superior y por eso pretende inocular con su semen a muchas mujeres para que estas queden embarazadas y traigan hijos superdotados al mundo.

El personaje se mueve en un mundo de supermillonarios y poderosos que son racistas, machistas, depredadores sexuales, que desprecian a los pobres y humildes. Ellos no tienen  límites morales que les impidan bestializar a mujeres jóvenes con tal ejercer su poder y conseguir con ello todo tipo de placer corporal. Las mujeres pobres son simples objetos de placer, a las que puede violarse, torturarse y matarse si es necesario.

Todos estos vicios paganos no se realizan de forma completamente secreta, sino más bien reservada, porque periodistas, autoridades, senadores y presidentes saben de su existencia, pero como son protagonistas de los crímenes del pedófilo visible, guardan un silencio absoluto y aparecen en el escenario público como honestos hombres de la política y el espectáculo que cuentan con un amigo especial, al que idolatran por su audacia y capacidad de agenciar emprendimientos de fiesta, diversión y jolgorio en privado. En público presumen de su honestidad y transparencia, en privado ponen en funcionamiento todas sus perversiones y capacidad de hacer daño, sin ningún tipo de piedad ni arrepentimiento.

Todo es posible en estos “islotes de fantasía” porque quienes dictan e imponen el derecho son los poderosos, los mismos que participan en los crímenes y violaciones. Por eso, nada ni nadie los puede tocar, gozan de inmunidad e impunidad absolutas. E incluso, esos mismos superpoderosos son los que le dictan las normas y formas adecuadas y obedientes de comportamiento a los súbditos de sus propios países y a los del mundo entero.

Al final de la película, cuando es evidente que ya no pueden ocultarse por más tiempo estos paraísos del crimen, del sadismo y la sevicia, el protagonista de la película es juzgado y condenado. Termina en la cárcel, pero allí dura poco tiempo, porque sabe demasiado para vivir mucho tiempo. Un día aparece muerto y los medios de desinformación dicen que se ha suicidado, aunque la película muestra en directo que lo han matado.

Allí parece terminar todo, pero al final la película, anuncia una segunda parte en la que se dan a conocer los archivos secretos del pedófilo sionista. Y anticipa que son millones de documentos y se dice que su revelación hará temblar a los poderosos de la red internacional de sexo, negocios, academia y poder científico, porque en esos archivos están registradas todas sus acciones criminales.

Esto que se acaba de contar, por desgracia no es una película. Es la vida real. El personaje se llamaba Jefrey Epstein, las escenas escabrosas transcurren en los Estados Unidos y los personajes famosos que aparecen son Bill Clinton, Donald Trump, Bill Gates, el príncipe Andrés, Michael Jackson, Andres Pastran y miles de nombres más, de famosos, que forman parte de ese entramado criminal del capitalismo realmente existente.

Lo que muestran los Archivos Epstein es la quiebra moral del capitalismo y del imperialismo en su fase terminal. Es como si estuviéramos regresando a la decadencia del imperio romano, en donde reinaba Calígula (por eso a Donald Trump se le podría calificare de neo-Calígula).

No es la quiebra moral de un individuo, Jefrey Epstein, sino de una civilización, la occidental y cristiana, que naufraga en su propia podredumbre de mercantilización, consumo, lujo, derroche, sevicia, violencia, tráfico sexual y sangre.

Finalmente, películas como Salo, los 120 días de Sodoma de Pierre Paolo Passolini o la de Stanley Kubrick Ojos bien cerrados, han pasado de los estudios cinematográficos, a la vida real, por obra y gracia del capitalismo en su fase de putrefacción total. Y el mayor indicador de esa podredumbre tiene nombre propio, como personificación individual del capitalismo: Donald Trump, empresario inmobiliario, violador sexual, pedófilo redomado, evasor de la justicia y en la actualidad presidente de los Estados Unidos, con tanto poder que su vanidad y su espíritu de maldad congénita ponen en peligro al mundo.

Publicado en papel en El Colectivo (Medellín), No. 115, marzo de 2026.

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El clamor de venezolanos unió a varias ciudades del país: marcharon por sueldos justos

Este jueves, 12 de marzo, las calles de Caracas, así como en el oriente de Venezuela, los Andes y los estados Zulia, Miranda, Lara y Aragua, se llenaron de trabajadores de distintos gremios que exigen un sueldo mayor a 500 dólares que tenga incidencia en sus prestaciones sociales. Aseguran que están cansados de vivir en pobreza

El clamor de los venezolanos por un sueldo digno se escuchó una vez más en las calles de todo el territorio nacional, pero en esta oportunidad, con un hecho histórico para el país: la llegada de trabajadores, jubilados y pensionados de distintos gremios a la sede de la Asamblea Nacional en Caracas, en donde un grupo de dirigentes gremiales logró entrar al órgano legislativo para consignar un documento con una serie de peticiones; en especial, la exigencia de un salario que les permita cubrir sus necesidades básicas.

En Caracas, la concentración comenzó en la plaza Morelos y se tenía previsto que la movilización continuara por la avenida México para luego incorporarse a la avenida Universidad y llegar a la Asamblea Nacional, pero piquetes de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y tarimas instaladas por el oficialismo obstaculizaron los accesos hacia el Parlamento. Sin embargo, los manifestantes lograron vencer las trabas y llegar a la sede legislativa.

Orlando Alzuru, expresidente de la Federación Venezolana de Maestros (FVM), calificó de histórica la movilización de este jueves 12 de marzo y afirmó que es el presagio de lo que va a ocurrir el próximo 1 de mayo, fecha en la que se celebra el Día del Trabajador. Aseguró que la clase trabajadora no tiene miedo y está dispuesta a continuar en las calles exigiendo mejoras de las condiciones laborales y salariales.

«A pesar de que nos trancaron el paso, llegamos a la Asamblea Nacional y eso es un hecho histórico porque teníamos años que no pasaba. Se siente la satisfacción del deber cumplido haber llegado hasta aquí hoy», afirmó el profesor Alzuru.

Foto: cortesía

César José Perales, obrero jubilado, también mostró su satisfacción al llegar a la sede de la Asamblea Nacional y aseguró que, salió a la calle a exigir una mejor calidad de vida, pues lo que recibe de sueldo «es una miseria con la que no se puede comprar ni una galleta».

«A veces me pongo a llorar cuando veo lo que cobro. Eso no es justo, por eso le pido al Gobierno que ayude a los trabajadores. Yo no dediqué 30 años de servicio para vivir en miseria», comentó Perales desde las afueras del Parlamento venezolano en Caracas.

El gremio de enfermería también participó en la movilización y aseguró que un sueldo digno se debe ubicar en 1.200 dólares para cubrir las necesidades básicas, mientras que otros gremios aseguraron que aspiran devengar entre 600 y 800 dólares mensuales.

Irma Madris, docente y enfermera jubilada, aseguró que su sueldo mensual es de 1.500 bolívares, por lo que depende de sus hijos para poder cubrir gastos de alimentación y medicina.

«Es una decepción total que estemos como indigentes cuando vivimos en un país tan rico», expresó Madris.

Las regiones se hicieron escuchar

En el estado Zulia, decenas de maestros, profesores universitarios, trabajadores, pensionados y jubilados marcharon hasta la Inspectoría del Trabajo en Maracaibo para exigir un aumento de salario.

Entre el grupo estuvo María Paz, una maestra con 19 años de servicio, cuyo salario es de Bs. 140 quincenal y le ha tocado hacer otras actividades para tener mejores ingresos. “Me toca hacer otras cosas. Vendo hielo y desinfectantes. Gano más vendiendo hielo en mi casa que con el salario que tengo. Hoy no dejamos las aulas solas por capricho, sino por dignidad salarial”, remarcó la docente.

A la lucha de Paz se unió el profesor de la Universidad del Zulia, José Huerta Castillo. A sus 84 años, decidió protestar para exigir su derecho a un salario digno. “Tengo el salario de 130 bolívares y como profesor es de 1.000 bolívares. El bono es una traición a los derechos de las prestaciones sociales, el bono es una burla, es una manipulación de las necesidades humanas”, denunció el profesor activo.

“Aunque no te gusta o te caiga mal, aquí está de nuevo el movimiento sindical”, corearon los sindicalistas frente a la sede de la Inspectoría del Trabajo, a cuyos representantes entregaron un documento en el que piden un aumento de salario y se reinicien las convenciones colectivas.

La manifestación fue pacífica. Pocos funcionarios policiales se mantuvieron en las adyacencias de la marcha y posterior concentración para mantener el orden en el tráfico.

Los sindicalistas aseguraron que se mantendrán en lucha hasta conseguir sus derechos. Gualberto Más y Rubí, presidente del Sindicato Unitario del Magisterio zuliano (Suma), resaltó que la lucha debe ser de todos los trabajadores y de todo el país. “El país no soporta más el empobrecimiento que hay en Venezuela, el país no puede seguir soportando una devaluación infinita diaria del bolívar, mientras nuestros ingresos cada día disminuyen”.

Un sueldo mayor a 500 dólares

En el oriente del país también salieron a manifestar este jueves, 12 de marzo. Desde Maturín, estado Monagas, se concentraron en la plaza El Estudiante, en el casco central de la ciudad, para exigir un ajuste salarial digno que cumpla con lo establecido en la Constitución.

El presidente del Sindicato Único Magisterial (SUMA) en Monagas, José Darío Lima, dijo a El Pitazo que esperan un salario mínimo no menor a 500 dólares. “Queremos exhortar al gobierno nacional a agilizar la firma del decreto del ajuste de un salario mínimo que sea de entre 500 a 600 dólares en vista de que la situación económica nos está afectando a todos los trabajadores”, demandó.

Otras exigencias son la discusión de la contratación colectiva, la paralización de la Constituyente Laboral a la que acusó de querer eliminar las prestaciones sociales, las vacaciones y el salario para crear bonificaciones.

“Exhortamos al ministro del Trabajo, Eduardo Piñate, a reflexionar para que den un salario mínimo que llene las expectativas de los trabajadores de Venezuela, especialmente de los maestros, administrativos y obreros del Ministerio de Educación”, agregó.

Foto cortesía

En Barcelona, estado Anzoátegui, también hubo una concentración en la plaza Bombón para reclamar mejores condiciones de trabajo. Mientras que, desde Nueva Esparta, representantes del Colegio de Enfermería pidieron frenar la judicialización de los trabajadores que exigen un empleo digno y seguro en el sector público.

Trabajadores de Los Andes quieren sus prestaciones sociales de regreso

En la protesta realizada en el estado Táchira para exigir mejores sueldos, Marina Galvis, enfermera jubilada, denunció que desde el Estado no hay información sobre el incremento salarial, pero caso contrario en San Cristóbal se han observado vallas con textos en solidaridad con Nicolás Maduro y Cilia Flores.

“La señora Delcy Eloína y su tren ejecutivo dicen que no hay dinero para el sueldo de los trabajadores de Venezuela, pero con qué dinero pone tantas vallas que dicen: ‘devuélvannos a Maduro’. Señora, devuélvanos las prestaciones sociales a los trabajadores, especialmente a quienes nos jubilaron desde 2012 en adelante”, precisó.

Los trabajadores de la administración pública marcharon desde el Viaducto Viejo hasta el Seguro Social. En todo el recorrido hubo presencia de la Policía del Táchira, quienes sólo prestaron apoyo en facilitar la movilidad por las calles de la ciudad.

De igual manera en el estado Mérida hubo una concentración con el lema: “amnistía para el salario”. Los docentes, trabajadores administrativos y obreros estuvieron con pitos, banderas y pancartas en unión a la manifestación nacional.

Foto cortesía

“Nos están matando de hambre”

Bajo la consigna, “No a los bonos, queremos un salario digno” trabajadores del estado Aragua se movilizaron desde los alrededores de la plaza Bicentenaria de Maracay hasta la sede del Ministerio Público para entregar un pliego con 14 peticiones.

“Estamos empobrecidos. La comida sube todos los días y el salario sigue igual. No queremos más bonos, sino un sueldo que nos permita cubrir nuestras necesidades”, señaló la trabajadora Olivia Cáceres.

En el estado Miranda, empleados activos y jubilados de la administración pública, así como pensionados, se concentraron en la sede de la Federación Venezolana de Maestros en Los Teques, realizaron una asamblea y marcharon hasta la sede de la gobernación de Miranda. Allí consignaron un escrito con exigencias salariales que fue recibido por Raiza Bastardo, directora adjunta del despacho del gobernador Elio Serrano.

“El sueldo que tenemos no alcanza ni para comprar un kilo de harina Pan; nos están matando de hambre”, denunció la docente María González.

Foto cortesía

Alcalde se une a la protesta

En Ciudad Guayana, estado Bolívar, los trabajadores de las industrias básicas marcharon por las calles de Puerto Ordaz, en el marco de la jornada de protesta nacional convocada para este jueves, 12 de marzo.

«Le hacemos un llamado a Delcy Rodríguez. Usted tiene el poder de devolvernos todo lo que nos arrebataron. Tiene que derogar el decreto 2792. Tiene que aumentarnos los salarios.» declaró Alejandro Álvarez, secretario del sindicato del Complejo Siderúrgico Nacional.

La marcha partió desde la sede de la Corporación Venezolana de Guayan, recorrió las calles de Alta Vista, en Puerto Ordaz, y llegó hasta el Palacio de Justicia.

El alcalde de El Callao, Jesús Coromoto Lugo, también participó en la manifestación. «Vengo aquí a apoyar a los trabajadores, pero dolido con lo que pasa en El Callao. Exigimos que la Ley de Minas establezca regalías para los municipios mineros», declaró.

En Lara consignaron documento en el IVSS

En el marco de la jornada nacional de este 12 de marzo, en el estado Lara el Comité de Derechos Humanos para la Defensa de Pensionados, Jubilados y Adultos Mayores exigió respuesta al documento consignado originalmente ante el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) el 9 de marzo de 2022. El texto contiene ocho exigencias fundamentales, entre las que destacan el ajuste de las pensiones al costo de la canasta básica, la reactivación del suministro de medicinas y el pago a venezolanos en el exterior.

Los representantes marcharon desde la plaza Altagracia de la capital larense hasta la sede del IVSS para denunciar que han transcurrido más de cuatro años sin respuesta oficial, lo que viola el derecho constitucional de los ciudadanos a ser atendidos por las instituciones. Alertaron que el estancamiento de la pensión en 130 bolívares (0,30 dólares) es insuficiente para cubrir alimentación y salud, sumiendo a los adultos mayores en una situación de «extrema precariedad» o «muerte lenta».

El Comité calificó estas condiciones de vida como un «exterminio» según el Estatuto de Roma. Ante la falta de soluciones, el sector informó que continuará desarrollando acciones públicas y movilizaciones hasta obtener respuestas concretas que detengan el deterioro de sus condiciones de vida.

El clamor de venezolanos unió a varias ciudades del país: marcharon por sueldos justos

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