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Argentina: ¿Qué rol podemos jugar les docentes ante la realidad actual?

Corriente Docente 9 de Abril-Lista Marrón. Estudiantes terciarios y docentes del PTS/FIT-U + Independientes

En un contexto en donde la crisis económica se agudiza, las familias de la escuela pública trabajan hasta 14 horas para poder llegar a fin de mes y las docentes terminamos trabajando tres turnos para poder sobrevivir, abrimos un debate sobre cómo creemos que tenemos que enfrentar el ajuste, recuperando el ejemplo de las maestras de Minneapolis.

Llegamos al aula y ya estamos cansadas. No es cansancio de un día, es el agotamiento de saber que el sueldo se termina antes que el mes y que a las familias de nuestros pibes les pasa lo mismo. El ajuste del Gobierno no es un gráfico en la tele; son las madres que lloran en la reunión porque no sabe cómo pagar el colectivo, es la cooperadora que no alcanza para comprar útiles para lxs chicxs que no tienen y somos nosotras, poniendo el cuerpo para frenar los golpes. Durante el año pasado, un estudio que hicimos como parte de la comisión directiva de Ademys reveló que el 93,9% de las docentes encuestadas convive con el dolor: migrañas, dolores de cabeza y de espalda, várices, problemas digestivos. La crisis educativa no es abstracta: repercute directamente en nuestros cuerpos, en los de nuestrxs estudiantes y en sus familias.

Pero si algo aprendimos de las luchas docentes en el mundo es que no estamos solas. En Minneapolis, por ejemplo, las maestras y los trabajadores de la escuela pública se organizaron junto a las familias y la comunidad para enfrentar no solo los ataques económicos, sino también la violencia estatal y el racismo. Durante la pandemia y las redadas del ICE, las escuelas se transformaron en verdaderos bastiones de resistencia:docentes, estudiantes y padres crearon redes de ayuda mutua, organizaron la entrega de alimentos y hasta corredores de seguridad para proteger a las familias inmigrantes. No lucharon solo por salarios o condiciones laborales, sino por toda la comunidad, mostrando que cuando la docencia se une a las familias, la pelea se fortalece y puede enfrentar hasta los ataques más duros del ajuste y la represión.

Sabemos que vivimos una situación tremenda en las escuelas, la pregunta es: ¿qué rol podemos jugar las docentes en este escenario de crisis? En un mundo atravesado por crisis, guerras y rebeliones, la docencia y la juventud han sido protagonistas de grandes luchas. La experiencia de Minneapolis nos muestra que la unidad con las familias y la comunidad no solo es posible, sino necesaria para transformar la bronca en organización y fuerza colectiva

Si en Argentina el plan de Milei es avanzar contra lo que nos queda, nuestro rol es organizar la bronca. No vamos a ser el último orejón del tarro mientras el Gobierno rifa el presente y el futuro de nuestros estudiantes. La docencia tiene que ser la punta de lanza: no solo para que no nos ajusten más, sino para conquistar de una vez por todas la vida que nos merecemos, dentro y fuera del aula.

Modernizar para atrás: una reforma esclavista

En Argentina, hace unos días el gobierno de Milei logró un triunfo parlamentario y legalizó la precarización laboral. La Reforma Laboral, que desde el PTS y la 9 de Abril denunciamos durante todo el verano, promueve el banco de horas legalizando la jornada de 12 horas, termina con las horas extra que muchxs trabajadores usaban para llegar a fin de mes, flexibiliza las condiciones de trabajo con indemnizaciones más baratas a favor de los empresarios y cercena el derecho a la protesta ampliando los servicios esenciales —entre los cuales está la educación— con el objetivo de disciplinarnos y así pasar el ajuste de forma más efectiva.
El cierre de la planta de FATE es la muestra viva de este modelo: más despidos y fábricas cerradas.

Sin embargo, la fortaleza que mostró Milei en las sesiones extraordinarias es solo aparente; debajo subyace una debilidad estructural. Un informe de febrero publicado por La Nación revela que el 70,8% de los trabajadores sindicalizados rechazan la gestión de Javier Milei. Como señala Myriam Bregman en una reciente entrevista, el gobierno “tiene pies de barro” y su proyecto solo puede sostenerse si logra disciplinar a los trabajadores y desarticular la organización social.

Además, su plan económico está atado a la suerte de Trump, quien viene fuertemente cuestionado por múltiples aspectos. En una encuesta reciente publicada por CNNafirman que 6 de cada 10 estadounidenses desaprueban los ataques en Irán, incluso dentro del movimiento MAGA hay diferencias. Además viene de sufrir derrotas electorales y enfrenta un escenario incierto para las elecciones de medio término, condicionado por la crisis interna tras los asesinatos del ICE. Desde donde lo miremos, los traspiés del Trumpismo son también la pata floja del gobierno de Milei.

Macrismo vs. educación

En la Ciudad, Jorge Macri y Mercedes Miguel profundizan el desfalco educativo. Desde el control ilegal de datos biométricos hasta la reforma «BA Aprende», con el cierre de las orquestas y juegotecas, el objetivo es claro: transformar la escuela en una fábrica de mano de obra barata y a los docentes en simples facilitadores de computadoras. Bajo el modelo de Milei y el macrismo, la educación se flexibiliza y se disciplina para un mercado laboral voraz.

Frente a este ataque, la conducción de UTE – la lista Celeste – no organiza sino que cogobierna. No convoca asambleas, los plenarios de delegados no se preparan con mandatos de base y los paros no se debaten en las escuelas para involucrar a toda la docencia que quiere enfrentar los planes de la derecha. Mientras despiden docentes de programas socioeducativos y avanza la reforma, la burocracia sindical negocia a espaldas de las bases.

La plancha que hacen no la vemos ni marcamos únicamente desde la izquierda: son sectores que se reivindican peronistas quienes reclaman planes de lucha y una respuesta acorde al ataque. Por eso desde la 9 de Abril queremos ser clarxs: en las calles y en las escuelas debemos unirnos todes quienes queremos enfrentar el plan del gobierno de Milei, construir redes y organizarnos para combatir codo a codo para recuperar nuestros sindicatos y ponerlos a la cabeza de la lucha.

¿Cómo salimos de esta?

La disputa es programa contra programa. De un lado, el proyecto de Milei y todos sus aliados con peluca: ajuste, reforma laboral esclavista, recorte de derechos y mercantilización de la educación. Pichetto se reune con Cristina y plantea “una propuesta capitalista, productiva y de centro, que dé previsibilidad y garantías a los inversores y a los agentes económicos”. Una alianza con los Rocca y los Madanes Quintanilla, esa clase genocida responsable de la última dictadura cívico-militar de la que este mes se cumplen 50 años.

Del otro lado está la necesidad de un programa de independencia de clase: salario igual a la canasta familiar, jubilaciones dignas, defensa irrestricta del derecho a huelga, aumento del presupuesto educativo, reincorporación de todos los despedidos, rechazo a la reforma BA Aprende y a la huella biométrica, y control democrático de la docencia y la comunidad sobre las políticas educativas. En definitiva, que la plata que producimos quienes trabajamos vaya para mejorar nuestras vidas y no para el Fondo Monetario Internacional. Son ellos o nosotros.

Desde la 9 de Abril creemos que tenemos que dar una batalla importante desde cada escuela en la que estamos: unirnos con la comunidad —familias y estudiantes— con este programa, en la perspectiva de juntar fuerzas para vencer el ajuste. En un gremio mayoritariamente feminizado, donde las mujeres además cargan con dobles y triples jornadas de trabajo, es importante mirar la enorme movilización del último 8M: mostamos que fuerzas hay y que, si sectores como educación, salud y estatales pusiéramos ese peso al servicio de enfrentar los despidos y el ajuste, podríamos transformar esa bronca en una fuerza imparable.

Esto implica organizar asambleas en cada escuela y distrito donde participen no solo las y los docentes, sino también auxiliares, familias y estudiantes. Asambleas y espacios de organización que permitan debatir, decidir y coordinar acciones de lucha —como paros, movilizaciones y campañas — en defensa de la educación pública y los derechos laborales.

El creciente individualismo y las ideas del “sálvese quien pueda” son parte del programa de la ultraderecha. Frente a eso, la única respuesta posible es la organización colectiva. Hoy muchxs docentes piensan en desafiliarse de nuestro sindicato mayoritario (UTE). A esos docentes que tienen bronca con la política entregadora de la celeste les decimos que tenemos organizarnos para recuperar el sindicato en nuestras manos. No es una utopía, en la Argentina hay múltiples ejemplos de sindicatos combativos, recuperados en manos de los y las docentes, que organizan las escuelas y sus comunidades, por ejemplo las seccionales de Neuquén Capital y Plottier de ATEN, los SUTEBA de Provincia de Buenos Aires, UNTER de Río Negro, UEPC Capital de Córdoba, CEDEMS en Jujuy y Ademys en Capital Federal.

Unirnos con nuestrxs estudiantes y sus familias es la única forma de dar respuesta frente a los ataques. Si hoy es difícil que todas las familias puedan venir a una reunión de padres y madres, con la aplicación de la reforma laboral será aún peor. La experiencia, desde Minneapolis a Cataluña, demuestra que solo la organización desde abajo —con asambleas por escuela y coordinación entre sectores en lucha— puede frenar el avance del ajuste. Es fundamental unirnos con el conjunto de la clase trabajadora para imponer otra salida: nuestras vidas valen más que sus ganancias. Para esto, lxs trabajadores necesitamos una herramienta propia, un partido de trabajadores, anticapitalista, antiimperialista y combativo. Un partido sin burócratas, sin patrones y sin traidores. Construir esta organización es una tarea urgente para darle una salida a esta realidad.

La docencia de CABA tiene una larga tradición de lucha. Hoy, más que nunca luego del gran paro del pasado 2 de Marzo y las rebeliones docentes en Chaco y Catamarca, la enorme macha de mujeres del pasado lunes, necesitamos retomar ese camino: romper con el cogobierno de la burocracia sindical y enfrentar el ajuste con un programa propio, de independencia de clase y en unidad con el resto de los sectores en lucha.

En ese sentido, el próximo 24 de Marzo, cuando se cumplen 50 años del golpe genocida, también es una fecha de lucha política en el presente. Desde la tradición del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, defendemos la movilización independiente de todos los gobiernos y de las fuerzas patronales que ayer y hoy sostienen el mismo orden social. No se trata solo de recordar el terrorismo de Estado, sino de señalar que la dictadura fue el instrumento de la clase dominante para imponer un plan económico contra la clase trabajadora, cuyos efectos todavía se sienten. Por eso, para la docencia y para toda la comunidad educativa, el 24 de Marzo tiene que ser también una jornada de organización y de debate en las escuelas, ligando la memoria histórica con las luchas actuales contra el ajuste, la precarización laboral y el ataque a la educación pública. Porque la pelea por la educación pública es la pelea por el futuro de toda la clase trabajadora.

https://www.laizquierdadiario.com/Que-rol-podemos-jugar-les-docentes-ante-la-realidad-actual

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Nelson Mandela, político: “La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo”

El presidente de Sudáfrica entre 1994 y 1999 fue el primero de su familia en ir a la escuela. Estuvo 27 años en prisión tras combatir el apartheid.

Por: Raúl Izquierdo
Uno de los momentos más importantes en la vida de toda persona tiene lugar cuando apenas tenemos responsabilidades. La escuela es un lugar en el que se aprende, y en el que uno empieza a decidir qué camino quiere tomar en su vida. Pero la educación no tiene que venir solo de este lugar, sino que es algo que tiene que comenzar entre las paredes de una casa.

Uno, durante sus primeros años de vida, empieza a coger lo que va viendo a su alrededor: padres, amigos, profesores, familiares… La formación es solo un paso más de un proceso que dura años y que está en constante cambio. Una educación que nos definirá durante el resto de nuestra vida de adulto, por lo que conviene que ésta sea de calidad.

De ello sabía bien Nelson Rolihlahla Mandela (Mvezo, 1918-2013). Nacido como Rolihlahla Mandela, fue el primero de su familia en acudir a la escuela. Y allí recibió el nombre con el que se hizo célebre como líder antiapartheid en Sudáfrica y como primer presidente afrodescendiente. “El primer día de clase mi profesora, la señorita Mdingane, nos dio a cada uno un nombre de origen inglés. Ese día, la señorita Mdingane me dijo que mi nuevo nombre era Nelson. ¿Por qué lo escogió? No tengo la más mínima idea”, llegó a reconocer.

Una educación que siempre ponía en valor, y que le hizo llegar a ser presidente (1994-1999) y Premio Nobel de la Paz en el año 1993. “La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo”, fue una de sus frases que más se recuerdan. Y cuánta razón tenía, ahora que vivimos en una época en la que las grandes potencias se llenan la boca hablando de armas nucleares y su capacidad de destrucción.

De la universidad a la cárcel

Mandela, desde joven, no lo tuvo fácil. Fue expulsado de la Universidad de Fort Hare por participar en protestas estudiantiles. Más tarde, fue discriminado mientras estudiaba Derecho en la Universidad de Witwatersrand, donde era el único estudiante negro. En 1944 se integró en el Congreso Nacional Africano, desde donde combatió el régimen segregacionista del apartheid, siendo uno de los impulsores de una estrategia más activa de resistencia.

Tras incrementarse su relevancia, en 1964 fue condenado a cadena perpetua por conspiración para derrocar al gobierno. Antes de ello, pronunció su famoso discurso “Estoy listo para morir”. Acto seguido fue llevado a la prisión de Robben Island, próxima a Ciudad del Cabo. Fue reconocido como el preso político más famoso del mundo y, tras pasar 27 años y medio en diferentes prisiones, el 11 de febrero de 1990 fue liberado. Años más tarde llegaron más reconocimientos internacionales, como el Nobel de la Paz. El resto, un legado que perdura hoy en día.

https://as.com/actualidad/politica/nelson-mandela-politico-la-educacion-es-el-arma-mas-poderosa-para-cambiar-el-mundo-f202603-n/

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¿Por qué fracasa la ONU?

“La ONU no fue creada para llevar la humanidad al cielo, sino para salvarla del infierno. Y en eso, lamentablemente, está fracasando”.

Dag Hammarskjöld, Secretario General de la ONU (1953–1961)

Terminada la Primera Guerra Mundial en 1918, las secuelas de ese enfrentamiento espantaron a la humanidad: 70 países se habían visto involucrados, con un saldo de 10 millones de soldados muertos y 20 millones de combatientes heridos y mutilados, más alrededor de otros 10 millones de civiles muertos por los éxodos forzados, las hambrunas y los conflictos regionales posteriores. A ello deben sumarse los cuantiosos daños en la infraestructura de gran cantidad de países, más los daños psicológicos derivados de tanto sufrimiento, con viudas, huérfanos, y como corolario, la “gripe española” inmediatamente posterior al conflicto, que ocasionó un número nunca bien determinado de víctimas, pero que superó la cantidad de decesos de la guerra, estimándose en, por lo menos, 50 millones.

Ante tamaña catástrofe, voces racionales pidieron un “nunca más”, porque no se podía repetir esa monstruosidad. Por ello, en 1920, en la Conferencia de París se funda la Liga de las Naciones (también llamad Sociedad de las Naciones), con el objetivo de fomentar la prevención de las guerras mediante la seguridad colectiva y el desarme, impulsando la resolución de disputas internacionales a través de la negociación y el arbitraje.

Más allá de lo loable de ese esfuerzo, algo no funcionó. Años después, siempre a partir de la insaciable voracidad de las potencias por seguir apoderándose de los países más débiles, se llegó a una catástrofe aún peor: la Segunda Guerra Mundial. Aquí los daños fueron infinitamente mayores: alrededor de 70 países participaron, involucrándose en el conflicto un total de 100 millones de militares. Las pérdidas fueron colosales: 80 millones de muertos, de los que 50 fueron civiles, debidos a los ataques propiamente bélicos, más las hambrunas y las enfermedades concomitantes. El bombardeo de población civil fue norma, llegándose al colmo inaudito de dos bombas nucleares, innecesarias en términos de acción militar, pues Japón ya estaba derrotado, pero que se utilizaron para marcar el poderío de quien a partir de 1945 se erigiría como potencia mundial: Estados Unidos.

Con una humanidad destrozada y países en ruinas -la Unión Soviética llevó la peor carga, con 25 millones de muertos y el 70% de su infraestructura destruida- a fines de 1945 se creó la Organización de Naciones Unidas -ONU-. Su propósito declarado fue preservar la paz y fomentar el desarrollo a nivel mundial.

Pero ¿qué pasó desde esa creación? El número de guerra siguió siempre en aumento, desde pequeñas escaramuzas hasta guerras abiertas con miles de muertos. Si bien es difícil estimar qué cantidad exacta de conflictos bélicos se registraron entre la segunda mitad del siglo XX y las primeras décadas del XXI, se calculan en no menos de 100, con alrededor de 50 millones de personas fallecidas. De ellas, como elemento importantísimo que caracteriza estos nuevos enfrentamientos, el 90% es población civil no combatiente. En conclusión: no ha habido paz. Las guerras, además, provocan monumentales desplazamientos de población, con las consecuentes hambrunas, enfermedades y un muy profundo dolor psicológico en quienes lo sufren.

¿Y desarrollo? El mundo, con un avance científico-técnico cada vez más fabuloso, con logros espectaculares en la creatividad humana (manejo de la energía nuclear, viajes espaciales, comunicaciones impresionantes, y un larguísimo etcétera que nos asombra) sigue presentando un panorama más que sombrío a nivel planetario. Mientras que un 15% de la población planetaria -élites y clase media- tiene acceso a los satisfactores que puede otorgar ese desarrollo, con un nivel de vida más seguro y confortable (buena alimentación, viviendas adecuadas, altos niveles de salud, condiciones de vida y de trabajo dignas, educación formal, abandono de prejuicios y pensamiento mágico-animista), lo cual se da en el Norte próspero y en algunos bolsones del Sur global, el 85% restante -ubicado básicamente en el Tercer Mundo- muy tangencialmente roza los beneficios de esa acumulación de riqueza, y en la gran mayoría de casos, sobreviviendo en situaciones de precariedad. Valga agregar también que, como sector más perjudicado entre los perjudicados, se encuentran las mujeres. De los casi 800 millones de analfabetos que hay en el mundo, dos tercios (500 millones) son mujeres. Y muchas de ellas todavía son víctimas de la ablación clitoridiana.

Entonces: ¿qué pasó con la paz y el desarrollo? ¿Qué pasó con la ONU? Ambas instancias, en su momento la Liga de las Naciones, luego la Organización de Naciones Unidas, son absolutamente inoperantes para lograr sus resultados, más allá de declaradas buenas intenciones. Nunca más oportuno que ahora aquello de “el camino del infierno está plagado de buenas intenciones”. En la década del 30 del pasado siglo Sigmund Freud, judío de origen, en respuesta a una pregunta de otro judío que se impresionaba con la avanzada antijudía del nazismo, Albert Einstein, decía que la primera de estas instancias estaba condenada a fracasar, como de hecho fracasó estrepitosamente. Para recordatorio: el Holocausto de los judíos (6 millones de muertos), y luego el inicio de la Segunda Guerra Mundial, con todos los horrores descritos. ¿Qué hizo la Liga de las Naciones? Nada.

Fracasó porque, según Freud, “La Sociedad de Naciones (…) instituida como autoridad suprema, (…)no dispone de una fuerza propia [con que hacerse valer]”. Es decir, no tiene cómo imponer su mandato. En otros términos: puede hacer declaraciones, pero no dispone de fuerza operativa para ordenar que las mismas se cumplan. Lo cual lleva a pensar inmediatamente en que: si no es por la fuerza, solo con el diálogo consensuado ¿las cosas no caminan? ¿Solo el rigor de la “mano dura”?

Terrible, sin dudas; pero patéticamente cierto. “Vivimos en el mundo real, que se rige por la fuerza, que se rige por la violencia, que se rige por el poder. Estas son las leyes de hierro del mundo desde el principio de los tiempos”, espetó altanero el asesor de seguridad de la Casa Blanca -un duro halcón republicano- Stephen Miller, declaración que resultó escalofriante, sumamente turbadora. Agregando luego, sin ningún disimulo ni recato: “La fuerza es el nuevo derecho internacional y vamos a ejercerla”.

En esa línea, el presidente Donald Trump se permitió decir, refiriéndose a cómo piensa incorporar la colonia danesa de Groenlandia a posesión estadounidense: “Por las buenas o por las malas”. Espantoso, aterrador, pero definitiva -y descarnadamente- cierto. ¿No es esa, acaso, la más absoluta realidad de las sociedades de clase? ¿Qué son, si no, las interminables guerras interestatales, las guerras por apropiarse como botín de los recursos del otro, desde que vemos que hay propiedad privada, desde hace 10.000 años en adelante? Incluida a veces, para nuestro espanto, la posesión de las mujeres. Del hacha de piedra a los planeadores hipersónicos con cargas nucleares múltiples se repite la misma historia: “Las leyes de hierro del mundo desde el principio de los tiempos”, según este neofascista estadounidense.

Esa verdad, maquillada arteramente hasta hoy por el discurso “políticamente correcto”, es incuestionable (aunque escandalice al ser dicha por un guerrerista como este representante de la clase dominante norteamericana). Esa verdad inobjetable la vieron desde tiempos inmemoriales agudos pensadores que reflexionaron sobre la dinámica humana y social, y sus decires no nos escandalizan: “La ley es lo que conviene al más fuerte”, anunció Trasímaco de Calcedonia en el siglo IV antes de nuestra era en la esclavista Grecia clásica, cuna de la “democracia” (donde un esclavo no podía suicidarse porque no era dueño de su vida y donde solo tenían derecho a voto los varones propietarios). La “relación [entre humanos] no es en absoluto una relación armónica de cooperación entre individuos igualmente libres que promueven el interés común en la persecución de la propia conveniencia. Es más bien una «lucha a vida o muerte» entre individuos desiguales, en la que uno es el «amo» y el otro es el «esclavo»”, escribe Herbert Marcuse sintetizando la dialéctica del amo y del esclavo (capítulo IV) de la “Fenomenología del Espíritu” de Hegel, que inspirara a Marx. “La violencia es la partera de la historia”, concluye entonces el autor de El Capital.

Freud, desde otra óptica teórica, dice algo similar: “Intereses conflictivos entre los seres humanos se deciden, en principio, mediante el recurso a la violencia”. Para evitarla, o controlarla en lo posible, surgen las leyes, las normas sociales. De todos modos, muy cáustico, y en consonancia con todos los autores anteriores, agrega que “[Sin embargo] Las leyes están hechas para y por los dominadores, y conceden escasas prerrogativas a los dominados”.

Si una instancia determinada -Liga de las Naciones o la ONU- intenta atemperar esa fuerza destructiva que surge siempre en las sociedades clasistas solo con la palabra, sin una fuerza superior, fracasa. Los Cascos Azules, como fuerza militar disuasoria…. dan risa. ¿Cuántas guerras evitó la ONU? Ni una. Llega solo a recoger los cadáveres. ¿Por qué fracasa esta organización? Porque las guerras son el negocio más redituable que existe -más que el petróleo, la informática, las farmacéuticas-, manejado por enormes empresas que necesitan el conflicto para vender armas (75.000 dólares por segundo invierte la humanidad en ese campo).

Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 que promueve la ONU para lograr un mundo equilibrado (Fin de la pobreza, Hambre cero, Salud y bienestar, Educación de calidad, Igualdad de género, Reducción de las desigualdades, Agua limpia y saneamiento, Energía asequible y no contaminante, Ciudades y comunidades sostenibles, Producción y consumo responsables, Acción por el clima, Vida submarina, Vida de ecosistemas terrestres, Trabajo decente y crecimiento económico e Industria, innovación e infraestructura) difícilmente se alcancen. Es decir: seguramente fracasarán, como fracasaron los Objetivos del Milenio que aspiraban tener un mundo medianamente equilibrado en lo económico-social para inicio del siglo. ¿Por qué fracasan? Porque esa faceta de lo humano no se maneja con buenas intenciones y pomposas declaraciones sino con fríos números que imponen los grandes grupos económicos. Se prefiere derrochar comida, aunque mueran 20.000 personas diarias por falta de nutrientes, que perder ganancias. “Controla el petróleo y controlarás las naciones; controla los alimentos y controlarás a los pueblos”, dijo el Premio Nobel de la ¿Paz? Henry Kissinger. ¿Quién decide eso? ¿Quién establece esos precios, cuándo debe haber guerra o cuándo se da un golpe de Estado? La ONU, seguro que no.

¿Por qué pasa todo esto? Enorme dificultad ¿o radical imposibilidad? de lograr un mundo armónico, según se ve. Como se ha dicho -cosa discutible, por supuesto-: es más fácil que termine el mundo -por la guerra nuclear o por el desastre ecológico que vivimos- a que termine el actual sistema capitalista. ¿Está condenada la especie humana a todo este sufrimiento, a la guerra perpetua, a la exclusión eterna de grandes masas? Apostamos porque NO. Si todo esto es el efecto de cualquier sociedad de clases (despótico-tributaria, esclavista, feudal, capitalista) ¿pasará eso en una sociedad sin clases sociales? Vale la pena intentar construir esa sociedad entonces ¿verdad?

Blog del autor: https://mcolussi.blogspot.com/

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Por qué acabar con el matrimonio infantil es clave para impulsar el desarrollo de África

ADÍS ABEBA – África alberga aproximadamente 160 millones de adolescentes femeninas de entre 10 y 19 años, según datos de 2022 de la División de Población de las Naciones Unidas. Ellas encarnan la energía, la creatividad y el potencial del continente.

Es innegable que «el África que queremos», tal y como se prevé en la Agenda 2063 de la Unión Africana (UA), no se hará realidad sin la plena participación de este grupo, que representa un componente clave de la mano de obra actual y futura del continente.

Sin embargo, uno de los obstáculos más persistentes para hacer realidad esta visión es la prevalencia del matrimonio infantil y su devastador impacto en la vida y el bienestar de las niñas africanas, así como su repercusión negativa en el potencial económico del continente.

El matrimonio infantil es una de las limitaciones estructurales más subestimadas de la capacidad de África para aprovechar su dividendo demográfico.

Sin embargo, millones de personas se están quedando atrás

Las estadísticas pintan un panorama preocupante.

Según el Banco Mundial, cuatro de cada 10 niñas de entre 15 y 19 años en África (excluyendo el norte de África) no van a la escuela ni trabajan, o están casadas o tienen hijos, en comparación con poco más de uno de cada 10 niños.

En promedio, casi un tercio (32 %) de las mujeres jóvenes (de 15 a 24 años) no estudian, no trabajan ni reciben formación, en comparación con 23 % de los niños de ese rango de edad.

En África, 130 millones de niñas y mujeres se casaron antes de cumplir los 18 años, la incidencia más alta a nivel mundial, según datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) de 2025. La prevalencia del matrimonio infantil varía en todo el continente. Las regiones de África Central y Occidental soportan una parte desproporcionada de la carga mundial.

Pero incluso en el norte de África, con la tasa más baja, aunque significativa, de matrimonios infantiles, se observa que esta práctica nociva persiste en todo el continente. Además, nueve de cada 10 países con la mayor incidencia de matrimonios infantiles se encuentran en África..

Los datos reflejan la información más reciente disponible para el período 2016-2023.

Y los costos económicos de esta realidad son astronómicos

El matrimonio infantil se describe con frecuencia como una violación de los derechos humanos o un problema social y de salud. Y lo es. De hecho, las complicaciones del embarazo y el parto siguen siendo una de las principales causas de muerte entre las adolescentes.

Sin embargo, estos aspectos trágicos y más visibles son solo una parte de la historia. De forma menos visible, pero más frecuente, los matrimonios infantiles se asocian con embarazos precoces y excluyen efectivamente a las niñas de la educación y la participación económica formal en la etapa en que las inversiones en habilidades y aprendizaje producen los mayores rendimientos.

Además de limitar el futuro de las personas, esta práctica tiene importantes repercusiones económicas para los países y regiones africanos.

Para los países africanos, al igual que para algunos otros países en desarrollo, el matrimonio infantil es una importante distorsión económica que no se ha abordado. Distorsiona la acumulación de capital humano y la asignación de mano de obra, con consecuencias para la productividad y el crecimiento de toda la economía.

Más concretamente:

– El matrimonio infantil trunca la educación, limita la adquisición de competencias e impide la participación de las mujeres en los mercados laborales formales

– Las niñas que se casan a una edad temprana tienen muchas más probabilidades de dedicarse a trabajos de cuidados no remunerados o a actividades informales de baja productividad, con perspectivas limitadas de movilidad social ascendente (Figura 6).

– El matrimonio infantil limita la plena integración de las niñas en la sociedad al privarlas de sus derechos, su identidad y su capacidad de acción. Crea dependencia y frena el potencial de liderazgo.

Las implicaciones para los mercados laborales de África son especialmente graves. La transformación estructural productiva requiere una mano de obra que pueda pasar de actividades de baja productividad a sectores de mayor valor añadido, como la industria manufacturera, los servicios modernos y la economía digital.

Cuando se interrumpe la educación y la adquisición de habilidades de las niñas, se reduce la oferta de trabajadores cualificados para estos sectores.

A su vez, se reducen los incentivos de los empresarios para crear y hacer crecer empresas productivas. A nivel macro, se reduce el crecimiento de la productividad, la creación de empleo en el sector formal y la diversificación hacia actividades de alto valor añadido.

Los costos económicos de los matrimonios infantiles persisten a lo largo de generaciones. Esta práctica está estrechamente relacionada con la fertilidad precoz y elevada, el aumento de la morbilidad y mortalidad materna y los peores resultados en materia de salud y educación de los niños.

Si no se abordan, estos resultados sociales conducen a un menor capital humano (logros educativos y salud) de la siguiente generación, lo que reduce la productividad laboral y la innovación.

Con el tiempo, se convierten en una barrera persistente para lograr la sostenibilidad fiscal, la integración regional y el crecimiento inclusivo.

Esta dinámica dificulta las posibilidades de África de aprovechar el dividendo demográfico.

Si bien el crecimiento de la población en edad de trabajar del continente se considera una fuente potencial de crecimiento acelerado si va acompañado de inversiones adecuadas en salud, educación y creación de empleo, los matrimonios infantiles van acompañados de una reducción del empleo femenino en el sector formal.

En consecuencia, las ganancias de productividad caen por debajo de su potencial y la oportunidad demográfica corre el riesgo de convertirse en una carga demográfica.

A pesar de las implicaciones macroeconómicas negativas, el matrimonio infantil no se incluye en los marcos económicos generales ni en los debates que informan la planificación y las políticas macroeconómicas en África.

Por lo general, se aborda mediante intervenciones sociales o legales, mientras que las estrategias macroeconómicas, las políticas industriales y los marcos fiscales proceden como si estos aspectos de las limitaciones del capital humano fueran exógenos.

Esta desconexión da lugar a una inversión insuficiente sistemática en una de las limitaciones más restrictivas de la capacidad productiva de África.

Los responsables políticos y la población en general deben replantearse el matrimonio infantil

Desde una perspectiva económica, los argumentos a favor de invertir en las niñas son convincentes. Los análisis muestran sistemáticamente que las inversiones en la educación y la salud de las niñas producen altos rendimientos, aumentan los ingresos a lo largo de la vida y potencian la productividad.

En un «escenario de plena igualdad de género», que incluya la eliminación de las brechas de género en la educación, el empleo y la toma de decisiones, se podría añadir un billón (millón de millones) de dólares al producto interno bruto (PIB) de África para 2043.

Las estimaciones también sugieren que cada dólar invertido en la salud, la educación y el empoderamiento de las adolescentes puede generar múltiples beneficios económicos a lo largo del tiempo.

Para traducir las pruebas en políticas eficaces será necesario un cambio de enfoque, en el que se considere que poner fin al matrimonio infantil es un componente fundamental de la estrategia económica de África.

Por lo tanto, los indicadores sobre la educación, el empleo y las cargas de cuidados no remunerados de las adolescentes deben convertirse en parte integrante de los marcos macroeconómicos, las proyecciones del mercado laboral y las evaluaciones de la capacidad productiva.

En este contexto, abordar la cuestión del matrimonio infantil en África es una necesidad económica, dado que la transformación exitosa de África requiere liberar todo el potencial productivo de su población. Esto, a su vez, exige una inversión sostenida en las niñas como agentes económicos y no solo como beneficiarias de programas sociales.

África debe financiar a las niñas africanas, y medidas como el fortalecimiento de la movilización de recursos nacionales, la presupuestación con perspectiva de género y los bonos de género podrían contribuir en gran medida a este respecto.

Además, los responsables políticos deberían considerar el gasto público destinado a reducir los matrimonios infantiles y apoyar la educación continua de las niñas como un gasto de capital en lugar de un mero gasto social. Esto ayudaría a alinear los marcos fiscales con los objetivos de crecimiento a largo plazo.

Poner fin a la práctica del matrimonio infantil no garantizará por sí solo que África alcance sus objetivos de desarrollo. Sin embargo, a menos que se aborde, esta barrera estructural seguirá obstaculizando la productividad, la competitividad y la consecución de la Agenda 2063.

Reconocer que poner fin al matrimonio infantil es una necesidad tanto económica como social sería un importante paso adelante. También situaría el empoderamiento de las niñas donde debe estar: en el centro de la estrategia de desarrollo de África y de su búsqueda de un crecimiento inclusivo y sostenible.

Zuzana Schwidrowski es directora de la División de Género, Pobreza y Política Social de la Comisión Económica para África (Cepa), quien elaboró este artículo con el apoyo Omolola Mary Lipede, becaria de la misma institución regional.

T: MF / ED: EG

Fuente: https://ipsnoticias.net/2026/02/por-que-acabar-con-el-matrimonio-infantil-es-clave-para-impulsar-el-desarrollo-de-africa/

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Venezuela: Convocan a marcha para denunciar cuatro años sin aumento salarial

“Solo en unidad podemos avanzar en la justa defensa de nuestros derechos”; así lo indicó Ana Rosario Contreras, presidenta del Colegio de Enfermería del Distrito Capital y miembro de la Coordinadora Metropolitana de Trabajadores en Lucha, al convocar a los trabajadores, pensionados y jubilados a una “gran marcha nacional” para exigir aumento salarial.

De acuerdo a lo informado por Contreras, la movilización se llevará a cabo el próximo jueves 12 de marzo a las 9:00 de la mañana desde la Plaza Morelos hasta la Asamblea Nacional, lugar donde entregarán un pliego de 17 exigencias firmado por más de 200 organizaciones gremiales y sindicales.

“Convocamos a todos los trabajadores venezolanos activos, jubilados y pensionados, públicos y privados a una gran movilización nacional que se realizará en todo el país. Le diremos a estos señores del Gobierno encargado que los trabajadores no estamos dispuestos a aceptar ningún tipo de modificación a nuestra Ley Laboral hasta tanto se haya resuelto y se cumpla con la mora que mantiene el Ejecutivo con respecto al artículo 91 constitucional”, dijo desde la sede de la Asociación de Profesores Universitarios de la UCV (Apucv).

La dirigente llamó a construir un “movimiento sólido” que involucre a todas las organizaciones para de esta manera acabar con “el hambre” que, sostuvo, reina entre los trabajadores por el sueldo que devengan actualmente.

“Vamos a estar en la calle movilizados y activados hasta que logremos nuestros objetivos los cuales son que seamos dignificados en nuestras condiciones laborales, que los trabajadores les sean respetados sus prestaciones sociales, que se inicie la discusión de los contratos colectivos con los legítimos representantes y que cese la persecución de todos los trabajadores por exigir sus derechos”, enfatizó Contreras.

Por otra parte, el presidente de la Apucv, José Gregorio Afonso, aseguró que el sector universitario está activo para sumarse a la referida movilización. Subrayó que del pliego de conflicto que se está entregando en diversas instituciones del Estado, algunas son de “inmediata resolución” puesto que, aseguró, la nación actualmente habla de “recursos extraordinarios” en diversos sectores económicos que pueden destinarlos a la justicia social.

“Hablan de recursos extraordinarios en la industria petrolera, la política tributaria no cesa, han suscrito acuerdos en la industria minera, inyectan recursos en la banca pública y privada y los trabajadores y su familia en absoluta miseria”, dijo.

“No es posible que este país se encuentre con grandes sectores de miseria y con una burbuja en pocos espacios, esa justicia social pudiera iniciar o, indudablemente, inicia por la reconstrucción del salario”, sentenció.

https://laverdaddevargas.com/convocan-a-marcha-para-denunciar-cuatro-anos-sin-aumento-salarial/

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Emilin Piña: “La autonomía económica y la educación son las claves para erradicar la violencia de género”

En el marco del mes de la mujer, la abogada y presidenta de la Fundación Mujer Tu Voz Tiene Poder, Emilin Piña, habló sobre los desafíos estructurales que enfrentan las venezolanas.

Desde la precariedad de los servicios públicos hasta la falta de acceso a la salud preventiva, Piña destacó que la lucha por la igualdad no es solo legal, sino social y económica.

“La autonomía económica y la educación son las claves para erradicar la violencia de género”, señaló la especialista en el programa En Este País de Radio Fe y Alegría Noticias.

Para muchas mujeres en sectores populares, la prevención de enfermedades como el cáncer de mama es un lujo inalcanzable. Piña denunció que la falta de recursos para costear una mamografía y el colapso de los servicios básicos, como el agua y la electricidad, actúan como un freno para el desarrollo femenino.

“Una mujer que debe levantarse de madrugada a ver si llega el agua para dejar todo listo antes de salir a trabajar, ya parte con una limitación externa que frena su productividad y bienestar”, remarcó.

Uno de los puntos centrales de la entrevista fue el rol pedagógico en la prevención. Piña, magíster en Orientación Familiar, enfatizó la importancia de formar a niños y niñas en el conocimiento de sus derechos para romper ciclos de violencia.

Para ella, hay que identificar alarmas de maltrato desde el primer noviazgo, fomentar la educación que permita a las jóvenes “cortar a tiempo” antes de que una situación escale al femicidio y romper la codependencia.

El poder de la autonomía económica

Piña vinculó directamente la violencia de género con la dependencia económica. Puso como ejemplo que en Venezuela el embarazo adolescente en sectores deprimidos suele ser el inicio de un ciclo de pobreza y vulnerabilidad.

“No necesitamos solo leyes. Necesitamos formar mujeres responsables de su propia arquitectura de vida. Que la niña aspire a construirse como ser humano productivo antes de ser madre”, afirmó Piña.

Para ella, el liderazgo debe comenzar por lo personal para luego transformarse en un motor comunitario.

Emilin Piña: “La autonomía económica y la educación son las claves para erradicar la violencia de género”

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España: Peticiones docentes «no infranqueables» alargan la negociación salarial con Educación

La Consejería de Educación y la Junta de Personal Docente han concluido este martes sin acuerdo su reunión sobre la subida salarial de los profesores por peticiones de los sindicatos, que para el titular de ese departamento, Sergio Silva, «no son infranqueables», por lo que volverán a sentarse a negociar, previsiblemente este jueves.

A la salida de la reunión, ambas partes han trasladado «prudencia» sobre la posibilidad de que el acuerdo se pueda cerrar en dos días, una vez que los sindicatos de la Junta de Personal Docente (STEC, ANPE, CCOO, UGT y TÚ) incluyan sus peticiones, algunas con impacto presupuestario, en la propuesta de acuerdo que la Consejería les ha trasladado hoy.

Cuando la Consejería tenga esas demandas, las estudiará y convocará de forma inmediata a los sindicatos para continuar con la negociación.»Quiero pensar que no va a ser ningún problema en el sentido de que no nos permita firmar el acuerdo, pero también quiero ser prudente», ha dicho Silva en un encuentro con periodistas a la salida de la reunión.  «Nosotros lo vemos como una oportunidad. Estamos dispuestos a llegar al acuerdo, pero entendemos que esa disponibilidad también hay que tenerla por la otra parte», ha manifestado a continuación a los periodistas la presidenta de la Junta de Personal Docente, Rus Trueba (ANPE), quien ha explicado que los sindicatos enviarán de forma inmediata sus peticiones para que se les pueda convocar a una nueva reunión este jueves.

Peticiones «no nucleares»

Silva ha explicado que, en la reunión, los sindicatos han planteado diez peticiones en dos bloques que ya se habían hablado en anteriores reuniones y «no son nucleares», pero que algunas tienen impacto presupuestario, como la de vincular la subida salarial al incremento del IPC, mientras otras son «correcciones de estilo, de redacción, de enfoque» en la redacción del texto de la propuesta trasladada por la Consejería. Por ello, el consejero ha considerado «más prudente» pedir a los sindicatos que trasladen esas peticiones por escrito «para tener la seguridad» de los que se firma. «Tengo que decir, en relación a esos 10 aspectos, que no son infranqueables. Al contrario, el Gobierno aquí tiene la voluntad, de alguna manera, de llegar al acuerdo», ha precisado.

«Queremos hacerlo rápido, pero con seguridad», ha alegado, y ha incidido en que el «principal escollo» para firmar el acuerdo en el último año y medio era la denominada ‘cláusula Silva’, ha desaparecido del texto de la propuesta de la Consejería, tras el acuerdo entre PP y PRC para aprobar los presupuestos de este año, que consignan 17 millones de euros para hacer frente al incremento salarial de los docentes.

En los siguientes ejercicios que establece la propuesta de acuerdo, ha recordado el consejero, solo será necesario que existe disponibilidad presupuestaria, como establece el acuerdo entre populares y regionalistas. «Estamos hablando de la oportunidad de firmar un acuerdo salarial que en 18 años no se ha conseguido en esta comunidad autónoma. Yo creo que los 8.500 docentes de la pública y los 2.600 la red concertada, a los que también les afecta indirectamente, estarán deseosos y expectantes de que se firme un acuerdo», ha concluido.

Demandas que no son nuevas

La presidenta de la Junta de Personal Docente ha aclarado que las demandas de los sindicatos no son nuevas, sino que ya se incluían en la propuesta de acuerdo que trasladaron a la Consejería en noviembre del año pasado. «No pedimos más, ni pedimos menos», ha argumentado. Rus Trueba ha recordado que la negociación «no parte de cero», tras más de un año de negociación, y ha confiado en que Educación acepte las peticiones de los sindicatos que «no son grandes». «No estamos tan lejos si se quiere ver así y esperemos que el Gobierno de Cantabria acceda a nuestras peticiones», ha apuntado.

Se mantiene la manifestación del sábado

Trueba ha precisado que, aunque se pueda alcanzar esta semana un acuerdo sobre la subida salarial de los docentes, la Junta de Personal mantiene la convocatoria de la manifestación para este sábado en Santander, porque va más allá, al tener como objetivo reclamar mejoras en la enseñanza pública y denunciar las decisiones «unilaterales» tomadas en esta legislatura por la Consejería. La manifestación arrancará a las 12.00 horas desde la sede de la Consejería y recorrerá las calles de la capital hasta la plaza Porticada. «No es una manifestación sólo por una adecuación salarial, es una manifestación por la mejora de las condiciones de la enseñanza pública de Cantabria», ha defendido.

Hasta que se celebre esta manifestación, la Junta de Personal ha anunciado este martes que mantendrá abierto un refrendo entre los docentes para que se pronuncien sobre los cambios en las oposiciones, los conciertos con centros privados y sobre la continuidad del Consejero, entre otros asuntos.

Peticiones docentes «no infranqueables» alargan la negociación salarial con Educación

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