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En Afganistán, mujeres y niñas combaten la opresión con educación continua.

Por Clarisse Sih y Bibbi Abruzzini

Para millones de jóvenes y niñas de Afganistán, hoy la educación es más que un derecho, es un acto de resistencia. Desde que los talibanes retomaron el poder en 2021, les ha sido brutalmente arrebatado el acceso a la educación.

Afganistán despertó a una nueva realidad el domingo 15 de agosto de 2021. Una mujer que prefiere permanecer anónima recuerda haber salido de su casa y oído a un comerciante decir que los talibanes habían tomado el control de la capital, Kabul. El ambiente era tenso, el miedo y la incertidumbre estaban grabados en cada rostro. La gente corría a sus casas con expresión muy preocupada. Justo antes del regreso de los talibanes, el futuro parecía prometedor.

«Lloré mucho, porque sabía que se hacían añicos todas mis esperanzas y sueños». Ante la incertidumbre de una vida bajo el régimen talibán, la familia tomó la difícil decisión de abandonar Kabul y mudarse a su pueblo en Dara-e-Pech, en la provincia nororiental de Kunar.

Comienzo de una nueva época oscura

«En cuanto los talibanes tomaron el país, pisotearon y frenaron todos los derechos y las actividades de las afganas», explica Hela, participante del Programa de Liderazgo desarrollado por Afganas por el Pensamiento Progresista (APT).

APT es una organización sin fines de lucro liderada por jóvenes de Afganistán que abordan activamente las crisis de derechos humanos, con especial énfasis en los derechos de las mujeres y la promoción del acceso de las niñas a la educación a través de iniciativas creativas de gran impacto. Desde su creación en 2010, las actividades de APT han apoyado a más de 60 000 jóvenes en 34 provincias y promovido el liderazgo juvenil, la educación y la cultura de paz.

«Es como cuando la oscuridad se apodera de un cuarto que tiene todas las lámparas rotas, así están los corazones de innumerables niñas afganas, ensombrecidos por la desesperación y el deseo de un rayo de esperanza», declara una participante anónima de la iniciativa APT.

Ajmal Ramiyar, director ejecutivo de APT, se niega a dejar morir sus sueños.

«Llegará el día en que nadie sufrirá limitaciones por razón de su género, y ninguna niña enfrentará un futuro en el que se le niegue el acceso a la educación», declaró en entrevista con Bibbi Abruzzini de la red global de sociedad civil Forus.

Ajmal conoce de primera mano la experiencia de ser una persona desplazada por la guerra. Su lucha lleva toda una vida y comenzó cuando su familia huyó de Afganistán en 1996, la primera vez que los talibanes tomaron el país. En aquel entonces, a su hermana le prohibieron asistir a la escuela.

Hoy en día, es un activista exiliado que sigue luchando por quienes se han quedado atrás y ha liderado varias iniciativas con APT, como fundar una escuela primaria para niñas y niños internamente desplazados, e iniciar el programa Representación Juvenil Afgana para Naciones Unidas.

Los afganos representan una de las poblaciones refugiadas más grandes del mundo, asciende a 2,6 millones de personas registradas a nivel global y otras 3,5 millones desplazadas internas tras haber abandonado sus hogares en busca de seguridad.

Luego de más de cuatro décadas de conflictos, desastres naturales, pobreza extrema e inseguridad alimentaria, Afganistán está paralizado por una crisis humanitaria. Según el ACNUR, la resiliencia de refugiados, internamente desplazados y las comunidades receptoras, está «lentamente llegando a su límite».

Con el marcado descenso en la seguridad y en las oportunidades desde la toma de poder de los talibanes en 2021, se espera que más personas se vean forzadas a emigrar.

Desafiar la opresión con educación

Hasta la fecha, han pasado más de 1200 días desde que se ha privado de la educación a las niñas afganas a partir del sexto grado. Si bien los varones afganos han retomado la escuela secundaria el 22 de marzo de 2025, las niñas siguen excluidas y sin planes anunciados para su regreso. Según UNICEF, otras casi 400 000 niñas han sido privadas de su derecho a la educación en 2025, lo que eleva la cifra total a 2,2 millones.

La actual restricción es un reflejo del gobierno talibán anterior (1996–2001), cuando también se excluyó a las niñas después de la primaria. El acceso a la educación de las niñas ha sido históricamente socavado, con retrocesos especialmente significativos bajo el gobierno de Habibulá Kalakani en 1929, durante la guerra civil afgana (1992–1996) y nuevamente bajo el régimen talibán desde agosto de 2021.

Antes de la primera toma de poder de los talibanes en 1996, Afganistán tenía un sistema educativo relativamente inclusivo con más de 230 000 niñas escolarizadas y miles de mujeres con roles profesionales y docentes. Todos esos avances han sido revertidos.

Actualmente, Afganistán ocupa el último puesto (177) en el Índice de Mujeres, Paz y Seguridad, lo que destaca el profundo impacto de la veda educativa vigente. Ajmal y su equipo de APT no se resignan ante la veda talibana sobre la educación de las niñas, y trabajan para alzar las «voces ahogadas de las jóvenes» y presentar «las impresiones de quienes sufren hoy las políticas de violación a sus derechos en el terreno».

Teníamos dos opciones: alejarnos y dejar que desaparezcan veinte años de progreso o buscar nuevas formas de apoyar a la juventud afgana. Esta última es la que elegimos.

APT ha desarrollado programas formativos innovadores para mantener viva la educación centrados en las iniciativas de formación a distancia, que sortean las restricciones físicas de acceso a las escuelas. Su programa de tutoría en línea conecta a las niñas afganas con expertos de todo el mundo y brinda un espacio seguro donde las jóvenes pueden escribir, contar historias, y luchar por el cambio y por la publicación de sus artículos y resúmenes de políticas para proyectar internacionalmente sus voces.

Aunque no puedan ingresar a un aula, buscaremos la forma de asegurar que continúen aprendiendo.

Grupo de afganas, antiguas refugiadas y recientemente repatriadas desde Irán, se reúne en el campamento de repatriados del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR)  en Sari Pul, Afganistán.

El poder de la alfabetización: una herramienta de resistencia

Para Ajmal, la alfabetización es mas que leer y escribir; es un arma contra la opresión: «La alfabetización brinda a las personas las habilidades necesarias para romper el círculo de la opresión y defender sus derechos».

A tres años de la vuelta al poder de los talibanes en Afganistán, la veda educativa de las niñas no solo ha despojado a las jóvenes de sus derechos fundamentales a la educación, además ha desencadenado una crisis de salud mental de proporciones alarmantes.

Recientemente, APT difundió los relatos de una joven afgana sobre la incidencia negativa de las políticas restrictivas talibanas en la salud mental de mujeres y niñas, en particular, sobre cómo deben lidiar cotidianamente con el trauma, la ansiedad, la depresión y las ideas suicidas.

Este año, 82% de las afganas han informado que se agudizaron los sentimientos de ansiedad, aislamiento y depresión, una cifra que solo puede empeorar en la medida en que las mujeres sufren cada vez más limitaciones a la vida pública.

La lucha de Ajmal ha atraído atención internacional, pero las dificultades continúan. Suplica por el apoyo global a las iniciativas afganas como APT, que necesitan recursos para sostener su trabajo. La defensa de un sistema de becas es crucial para garantizar que las niñas afganas tengan acceso a la educación. Amplificar sus voces por medio de contar sus historias y publicar sus trabajos ayuda a visibilizar su crítica situación.

Adicionalmente, responsabilizar a los Gobiernos y presionar a los encargados de generar políticas para que desafíen las medidas opresivas de los talibanes son pasos esenciales de la lucha por los derechos humanos y la justicia en Afganistán.

Defender los derechos de las afganas no es responsabilidad exclusiva de Afganistán, es un deber global.

En palabras de Sona, universitaria integrante de la red APT: «Creo que merecemos más de lo que tenemos hoy».

No se puede ganar la lucha por la justicia de género sin educación. Así lo expresa Ajmal: Las afganas no necesitan que las salven; necesitan tener oportunidades. Y cuando las tengan, demostrarán al mundo lo poderosas que son.

Tamana, participante del programa de mentorías de ATP, añade: «Esta es la frase que siempre me ha motivado: si cualquier persona o cosa se interpone y frena tu avance, es que estás en el camino correcto. Y si continúas por ese camino, harás grandes avances».

En Afganistán, mujeres y niñas combaten la opresión con educación continua

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Comisión educación: desafíos de la izquierda en las escuelas y los sindicatos docentes

Acá podés ver las resoluciones de la Comisión de Educación del Encuentro de agrupaciones clasistas, jubilados/as y estudiantes realizada el 1° de Mayo en Ferro.

La política del FMI para las escuelas y terciarios es la de reformas para mercantilizar aún más la educación y una formación cada vez más ligada a las necesidades del sistema financiero y la precarización laboral, así como buscan cada vez más que las escuelas sean lugares de contención social ante la crisis que se profundiza.

Como cara de la misma moneda, junto con el desfinanciamiento de los presupuestos están los bajos salarios de los docentes, auxiliares y trabajadores de la educación; el vaciamiento de los contenidos, el empeoramiento de nuestras condiciones de trabajo y la salud laboral docente y del conjunto de la población que asiste a las escuelas. Por eso proponemos como principal consigna ¡Plata para educación, no para el FMI!

Proyecto de resoluciones:

  •  Enfrentamos el ajuste nacional de Milei, en la provincia y Ciudad de Buenos Aires. Jorge Macri en la Ciudad ajusta el salario y descuenta los días de paro. En PBA Kicillof ajusta nuestros salarios, recorta cargos y cierra cursos. Construyamos desde abajo la lucha por aumento de salario por cargo, indexado a la inflación y al básico, un aumento de emergencia para recuperar el 20% de salario perdido. Defensa de las jubilaciones, nuestra jubilación es un derecho conquistado con la lucha, no es un privilegio. Ante las reformas educativas en CABA y Provincia de Buenos Aires que dejarán compañeras sin trabajo decimos: ¡Ningún cierre, ningún despido!
  •  Retomemos la demanda histórica, impongamos en nuestros gremios la lucha por reducir la jornada de trabajo para que ningún docente trabaje más de 6 horas, con 4 horas frente a clase y 2 horas para el conjunto de las tareas pedagógicas como planificación, corrección, entrevistas, informes de estudiantes y capacitación en servicio y gratuita en las propias escuelas. Basta de trabajo invisibilizado y no remunerado. Con un salario que supere la inflación ($1.700.000) por cargo. Basta de sobrecarga laboral y pluriempleo.
  •  La pelea por la educación no puede limitarse solo a les docentes: somos les trabajadores de la educación en su conjunto. Es fundamental incorporar la situación de les auxiliares, que enfrentan salarios de miseria, condiciones laborales precarias. Denunciamos a ATE y le exigimos que se ponga a la cabeza de estas denuncias.
  •  Ante el empeoramiento de nuestras condiciones de trabajo, el rechazo a licencias por enfermedad y un aumento significativo de nuestras enfermedades laborales, peleamos por un sistema de salud laboral público y bajo control de las y los docentes y auxiliares y sus organizaciones sindicales ¡Fuera la empresa tercerizada Dienst de nuestra salud! Boleto educativo para docentes, estudiantes y auxiliares. Recursos e insumos tecnológicos, capacitación en servicio con puntaje, IOMA y OBSBA de los y las trabajadores. Basta de vaciar nuestra obra social.
  •  Peleamos por el aumento del presupuesto para comedores escolares, para mejorar su calidad y cantidad, para desayunos y meriendas en las escuelas y entrega de bolsones de comida de calidad para todas las familias de la escuela pública. Nuestros estudiantes tienen hambre, becas integrales para familias cuyos ingresos sean menores a la canasta familiar para garantizar efectivamente la escolaridad. Entrega de libros, útiles, vestimenta y guardapolvos a todos las y los estudiantes. Denunciamos el ajuste a las discapacidad y la precarización laboral de los y las docentes de educación especial, que deben trabajar en situaciones en donde sus estudiantes no pueden acceder a un transporte escolar o recibir las terapias complementarias para poder tener y sostener una trayectoria educativa con igualdad de oportunidades. Además de la falta de recursos pedagógicos y de apoyo que deben ser llevados por los docentes. En las escuelas técnicas, una de las demandas centrales es el aumento del presupuesto educativo. Faltan recursos básicos y materiales específicos que ni Nación ni Provincia están garantizando, lo que afecta directamente la formación de les estudiantes. Además, denunciamos las condiciones de salud laboral, la falta de elementos de higiene y seguridad, y exigimos la titularización de todes les docentes que aún siguen en situación precaria.
  •  Rechazamos el proyecto de Milei y el gobierno, el radicalismo y el PRO de intentar declarar la educación como servicio esencial. Rechazamos los dichos de Grabois que abona los discursos derechistas de todos los dirigentes como CFK, Massa, de culpabilizar a los docentes de la crisis educativa que nos llevaron los gobiernos capitalistas y buscan dividirnos de las familias de las escuelas “hablando en nombre de los intereses populares”. Y del ataque al derecho a Huelga de Axel Kicillof. Seguimos impulsando la lucha por el cierre de las causas de los compañeros detenidos por luchar contra la reforma curricular de Pullaro.
  •  Rechazamos la reforma educativa en CABA que es una reforma laboral de hecho y en lo pedagógico un vaciamiento de los contenidos. Rechazamos la Educación socioemocional, que solo profundiza una mirada individualista y de “gestión de las emociones” en detrimento de la ESI.Alertamos a la docencia de CABA sobre el modo de titularización del programa de alfabetización M+M mediante curso y examen. Relevar los diferentes jardines que están cerrando y los docentes que quedan en disponibilidad o sin trabajo, coordinando docentes y familias. Exigirle a UTE que denuncie esta situación. Unirse con las familias que denuncian los cierres y hacer una nota pública.
    En PBA, NO a la reforma inconsulta en secundaria que tras un discurso de la inclusión se esconde la sobrecarga laboral, el hacinamiento de estudiantes que lleva a un deterioro de las condiciones de enseñanza y aprendizaje y solo busca preparar mano de obra con conocimientos básicos. Las dos caras de una moneda de mercantilización y educación como contención de infancias y juventudes, una educación al servicio del capital. Peleamos por una pedagogía crítica y que sean las comunidades educativas autoorganizadas, en asambleas o consejos escolares, puedan definir los contenidos, objetivos y destinos de su propia educación, para que esté realmente al servicio de las grandes mayorías y no de la casta capitalista.
  •  Impulsar talleres de ESI
  •  Queremos organizar y pelear en cada escuela, en los sindicatos dirigidos por la burocracia como los SUTEBAS y UTE y por fortalecer y revolucionar los sindicatos recuperados donde somos parte de la dirección junto a la Multicolor en el Suteba Tigre, Suteba Bahía Blanca y Ademys:
  •  En SUTEBA y en UTE Impulsar una gran campaña de delegados clasistas con la Marrón y la Multicolor para fortalecer la organización desde abajo y la pelea por Sindicatos para la lucha. En SUTEBA Impulsar una gran campaña del 5 al 9 de Mayo la elección de delegados por escuelas combativos, clasistas con la Marrón y en la Multicolor para fortalecer la organización desde abajo y la pelea en el sindicato.
  •  Impulsar o exigir fondos de lucha
  •  Queremos fortalecer a Ademys para luchar contra Milei, Jorge Macri y la burocracia sindical. Participar con todas nuestras fuerzas en la asamblea del sábado 10 de Mayo de Memoria y Balance y la de junta electoral para impulsar una deliberación en todo el proceso electoral del sindicato. Participamos para defender lo actuado en las secretarías que dirigimos y pelear por una política para conquistar desde Ademys la unidad de toda la docencia de CABA llamando a UTE a una instancia democrática intersindical para pelear en unidad, junto a las familias trabajadoras de la escuela pública y por nuestras condiciones de trabajo y la reducción de la jornada laboral.
  •  En cada lugar, de acuerdo a nuestras fuerzas, definir en qué escuelas podemos desarrollar estas fuerzas y a través de qué iniciativas construir los lazos con estudiantes, auxiliares, familias y otros sectores, para impulsar la autoorganización, asambleas y lucha por demandas comunes.
  •  Impulsar la construcción de La Marrón/ Corriente 9 de abril para levantar estas banderas, por la defensa de una educación pública, gratuita y laica, de calidad para el pueblo trabajador pero también para transformarla en las calles y en la lucha por otra sociedad sin opresores ni oprimidos. Para impulsar la pelea junto a centenares de compañerxs que se oponen a las políticas del gobierno y rechazan la entrega de la burocracia por organizar democráticamente desde abajo las escuelas y los sindicatos junto a la comunidad uniendo y coordinando la fuerza que tenemos trabajadorxs, estudiantes y el pueblo pobre para derrotar el plan de Milei, los gobernadores y el FMI.
  •  Aprovechar el lanzamiento de un nuevo libro de Vigotski, Psicología Pedagógica y todas las elaboraciones educativas. Estudiamos pedagogos marxistas y experiencias como la revolución rusa, pero no en clave académica sino como punto de referencia para hacer una corriente que discuta una educación al servicio del pueblo trabajador y no solo pelea por defender de los ataques a la educación pública.
  •  Basta de criminalizar la protesta social!Absolución inmediata de Estela Juarez, docente y ex dirigente de la ATECh de la localidad de Sarmiento en Chubut.

    https://www.laizquierdadiario.com/Comision-educacion-desafios-de-la-izquierda-en-las-escuelas-y-los-sindicatos-docentes

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España: Las ratios por aula, el salario y las infraestructuras, principales quebraderos de cabeza del docente

Las ratios por aula, el salario y las infraestructuras, principales quebraderos de cabeza del docente

José Luis Fernández

Los factores que principalmente condicionan la insatisfacción del profesorado, tanto del ámbito de la enseñanza pública como de la privada concertada, son las ratios de estudiantes por aula, las carencias de espacios e infraestructuras adecuadas para el desarrollo de las clases y los salarios, según un estudio la Federación de Enseñanza de CCOO (FECCOO) y la empresa Demométrica.

El objetivo era conocer el posicionamiento y las inquietudes principales del trabajo y la profesión docente desde diferentes dimensiones de interés como las condiciones de trabajo, la salud laboral, la formación del profesorado, la organización y gestión de los centros, la motivación y el reconocimiento profesional, entre otras.

El estudio ha mostrado que la mitad del profesorado cree que “solo a veces” tiene tiempo suficiente para hacer su trabajo, así como que al 49,5% el día a día en el centro le genera un desgaste emocional, que es más acusado en la enseñanza pública (52,3%).

Pero la encuesta va más allá al evidenciar que las causas que generan mayor tensión al profesorado son las relaciones con madres, padres o tutores/as legales, con un 24,5%, seguido relativamente de cerca por las relaciones con el alumnado, en segunda posición, con un 17,4%.

Otro dato relevante es que el 76,4% del personal docente coincide en que las universidades deberían ajustar la formación inicial del profesorado (especialmente de Secundaria) a las necesidades posteriores de su puesto de trabajo, con el consiguiente cambio del plan de estudios.

En cuanto al proceso de concurso de traslados y la baremación, el profesorado de titularidad pública considera que la formación y el perfeccionamiento debería ser el factor más relevante, situando en segundo lugar la valoración del trabajo y el desarrollo profesional, seguido de los méritos académicos. En el otro extremo, las personas participantes de la encuesta consideran que la antigüedad en el cuerpo o el mero hecho de ser catedrático debería tener menor importancia.

Notable resulta también el apoyo mayoritario del profesorado de ambas titularidades a la jornada continua, con un 95,5% en la pública y un 84,3% en la concertada.

Para CCOO, el profesorado es un agente clave en los procesos de construcción de una «sociedad más justa, libre y democrática». Así, para cumplir esta función social debe estar en condiciones de ejercer un control sobre el sentido, los objetivos y los contenidos de su trabajo. Es decir que, «para alcanzar los fines de su compleja función, son necesarios un buen diseño y planificación de la formación inicial, permanente y del sistema de acceso. Y por ello una de las reivindicaciones históricas del sindicato es la negociación de un Estatuto Docente que permita mejorar su formación y carrera profesional».

En la presentación del estudio estuvieron Francisco J. García, secretario general de FECCOO; Alonso Gutiérrez Morillo, secretario de Política Educativa, y Miguel de la Fuente, representando a Demométrica, quienes abordaron las principales conclusiones y desafíos de esta encuesta que recoge opiniones de docentes de todas las comunidades autónomas, de los niveles educativos de Primaria y Secundaria, y de titularidad pública y privada concertada.

Aquí se accede al informe completo: Estudio Profesorado

Fuente de la Información: https://exitoeducativo.net/las-ratios-por-aula-el-salario-y-las-infraestructuras-principales-quebraderos-de-cabeza-del-docente/

 

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Israel mata de hambre a Gaza en medio del silencio mundial

Israel mata de hambre a Gaza en medio del silencio mundial

Las autoridades palestinas sostienen que cerca de 290.000 niños palestinos se encuentran «al borde de la muerte» en la Franja de Gaza, mientras Israel continúa empleando el hambre como medio de guerra.

El domingo, la Oficina de Medios de Comunicación del Gobierno de Gaza declaró en una nota que más de 70.000 niños se encuentran internados por desnutrición severa, y que la comunidad global sostiene un «vergonzoso silencio» acerca de estos delitos.

En este bloqueo sistemático, afirmó, “más de 3.500 niños menores de cinco años se enfrentan a una muerte inminente por inanición, mientras que aproximadamente 290.000 niños están al borde de la muerte».

“En un momento en que 1,1 millones de niños carecen diariamente de los requisitos nutricionales mínimos para sobrevivir, la ocupación israelí perpetra este crimen utilizando el hambre como arma, en medio de un vergonzoso silencio internacional”.

La entidad Oxfam alertó sobre la posibilidad de un «deterioro» en la situación humanitaria en Gaza.

El encargado de la seguridad alimentaria y los medios de vida de Oxfam en Gaza, Mahmoud Alsaqqa, expresó: «Hemos dado la voz de alarma en repetidas ocasiones y advertido de que esta etapa tendrá consecuencias catastróficas y potencialmente irreversibles, especialmente para los grupos vulnerables, los niños, los ancianos y las mujeres».

Dijo: “El mundo entero, por desgracia, está contribuyendo o participando en que los niños de la Franja de Gaza mueran de hambre”.

Alsaqqa sostuvo que la comunidad internacional tiene la opción de «seguir limitándose a contemplar el horror, las fotografías y las imágenes procedentes de Gaza, o actuar«.

A lo largo de dos meses, Israel ha impedido el ingreso de productos médicos, combustible y alimentos en Gaza. Las entidades humanitarias han alertado constantemente de que la reacción humanitaria en Gaza se encontraba al filo de un «colapso total».

Autor: teleSUR – nbb – JGN

Fuente: Press TV

Fuente de la Información: https://www.telesurtv.net/israel-mata-de-hambre-a-gaza-en-medio-del-silencio-mundial/

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El Senado australiano aprueba la primera prohibición mundial de redes sociales para menores de 16 años

El Senado australiano aprueba la primera prohibición mundial de redes sociales para menores de 16 años

El Senado australiano aprobó el jueves un proyecto de ley que prohíbe a los menores de 16 años el uso de las redes sociales, con lo que Australia se convierte en el primer país en promulgar una ley de este tipo en un momento en que los gobiernos de todo el mundo tratan de proteger a los jóvenes de los riesgos para la salud mental y física que plantean las redes sociales.

Según informó Kyodo News, la legislación obligará a las empresas de redes sociales a «tomar medidas razonables» para impedir que los menores de 16 años creen o tengan una cuenta en plataformas como TikTok, Facebook, Snapchat, Instagram, Reddit y X, o se enfrentarán a multas de hasta 49,5 millones de dólares australianos (32 millones de dólares estadounidenses).

La ley no sancionará a los usuarios ni a sus padres por incumplir el límite de edad, y la responsabilidad de verificar la edad de los titulares de las cuentas recaerá en las plataformas de las redes sociales.

El proyecto de ley, presentado hace apenas una semana por el gobierno laborista del Primer Ministro Anthony Albanese, ha obtenido un amplio apoyo público y el respaldo del principal bloque de la oposición, la coalición Liberal-Nacional, lo que ha permitido su rápida aprobación en la Cámara de Representantes el miércoles y en el Senado el jueves.

Se espera que la Cámara apruebe el viernes las enmiendas de la oposición presentadas en el Senado, como último trámite antes de que el proyecto se convierta en ley.

Según la ley, que entrará en vigor dentro de un año como muy pronto para dar tiempo a las plataformas a prepararse, quedarán excluidos de la prohibición los servicios de mensajería y los que prestan apoyo educativo o sanitario a los niños, dada la comunicación en el seno de las familias y el bienestar de los más pequeños.

Entre las aplicaciones que probablemente queden excluidas de la prohibición figuran Facebook Messenger Kids, WhatsApp, YouTube y Google Classroom, así como las gestionadas por servicios de salud mental como Kids Helpline, según la ministra australiana de Comunicaciones, Michelle Rowland.

Una encuesta realizada a mediados de noviembre por la empresa de sondeos YouGov mostró que el 77% de los encuestados apoyaba el límite de edad.

Entre los padres que apoyan la prohibición se encuentra Mia Bannister, cuyo hijo adolescente Oliver se suicidó a principios de este año tras luchar contra un trastorno alimentario alimentado por el acoso y las publicaciones problemáticas en las redes sociales.

«Mi argumento es que no es diferente de la bebida», declaró Bannister, de 51 años, a Kyodo News, aludiendo a la naturaleza nociva y adictiva de las redes sociales.

Sin embargo, algunos legisladores pidieron un periodo más largo de consideración del proyecto de ley. Según algunos expertos, la legislación podría impedir que los niños accedieran de forma segura a los beneficios positivos del uso de las redes sociales, y se preguntan cómo podría aplicarse eficazmente una prohibición de este tipo.

En Francia, Gran Bretaña, Canadá y algunos estados de Estados Unidos se han planeado leyes que imponen restricciones basadas en la edad para las redes sociales.

Fuente de la Información: https://reporteasia.com/sociedad/2024/11/29/senado-australiano-aprueba-primera-prohibicion-redes-sociales-menores-16

 

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Crisis Educativa Global: Un Sistema en Colapso y la Lucha por el Derecho a la Educación. Infografía

Por: Luz Palomino/CII-OVE

Del 28 de abril al 5 de mayo se celebra la Semana de Acción Mundial por la Educación, se conoce por sus siglas: SAME. Durante estos días, personas de más de 124 países piden que se cumpla el derecho a la educación para todas las personas.

Este abril, nos movilizamos bajo el lema:
«¡La educación salva vidas: Protejamos la educación en situaciones de emergencia!»

En pleno siglo XXI, la educación —un derecho humano fundamental— sigue siendo un privilegio para millones. La SAME, expone las graves falencias de un sistema educativo global que perpetúa desigualdades, mientras los gobiernos incumplen sus promesas. Los datos no mienten: estamos ante una crisis sin precedentes, agravada por la inacción política, los recortes presupuestarios y la privatización encubierta de la enseñanza.

1. La hipocresía de los gobiernos: promesas incumplidas

  • El 80% de los países no destinan el 6% del PIB a educación (meta establecida por la ONU).

  • 64 naciones recortaron su gasto educativo desde 2022 (Global Campaign for Education, 2024), mientras aumentaban presupuestos militares.

  • Los fondos para educación en emergencias (como guerras o desastres climáticos) solo cubren el 30% de lo necesario (Education Cannot Wait, 2024).

¿Dónde está la prioridad? Mientras las élites políticas envían a sus hijos a escuelas privadas, 244 millones de niñ@s (UNESCO) siguen excluid@s del sistema, condenad@s a un futuro de pobreza.

2. Privatización y segregación: la educación como negocio

Las corporaciones educativas y los bancos multinacionales promueven escuelas privadas en África y Latinoamérica, mientras los Estados abandonan la educación pública.

  • En Kenia y Uganda, el 60% de las «escuelas privadas para pobres» no cumplen estándares básicos de calidad (Oxfam, 2023).

  • En América Latina, el negocio de la educación charter (como en Chile) profundiza la segregación: l2s ricos acceden a educación de calidad; l@s pobres, a aulas sin recursos.

La educación se ha convertido en un mercado, no en un derecho.

3. L@s excluid@s del sistema: niñas, migrantes y niños en guerra

  • Afganistán: Más de 1 millón de niñas prohibidas de estudiar bajo el régimen talibán (HRW, 2024).

  • Migrantes: En México y EE.UU., el 50% de los niñ@s refugiad@s no van a la escuela (SAME 2024).

  • África Subsahariana: 1 de cada 3 escuelas no tiene agua potable (Save the Children).

Mientras, la ONU advierte que, al ritmo actual, no se alcanzará la educación universal ni en 2084.

4. Falta de docentes calificados

  • Se necesitan 69 millones de maestr@s más para alcanzar la educación universal (ONU, 2024).

  • En África Subsahariana, el 70% de las escuelas tienen una grave escasez de profesores.

5. Crisis de financiamiento educativo

  • Solo el 15% de los países destinan el 20% de su presupuesto nacional a educación (recomendación de la ONU).

  • Se estima que harían falta $200 mil millones anuales para garantizar una educación de calidad en países en desarrollo (Global Partnership for Education, 2024).

6. Se exige acciones reales (no más discursos)

Aumentar impuestos a las grandes fortunas para financiar escuelas públicas.
Prohibir la privatización encubierta de la educación (vía vouchers o alianzas público-privadas).
Garantizar educación en crisis: 224 millones de niños en zonas de guerra la necesitan (ECW).

Pero los líderes mundiales siguen en deuda. Mientras las multinacionales evaden billones en impuestos, los Estados alegan «no hay dinero» para contratar maestr@s o construir aulas.

 ¿Hasta cuándo?

La crisis educativa no es natural: es el resultado de un sistema económico que prioriza el lucro sobre los derechos humanos. Sin movilización social, los gobiernos no actuarán. La educación no es un gasto, es una inversión en dignidad. Si no hay cambios radicales, seguiremos condenando a generaciones enteras a la exclusión.

Donde acentuamos que el derecho a la educación, como estrategia de transformación social, está conformado por el conjunto de iniciativas, acuerdos, legislaciones y políticas públicas que garantizan que todos somos iguales ante los procesos de enseñanza y aprendizaje. Igualdad que se fundamenta en el respeto y encuentro con las diversidades, el pensamiento crítico y la creatividad.

Garantizar el derecho a la educación es una responsabilidad indeclinable de los Estados Nacionales y la idea de “Bien Común” de la educación, en ningún momento puede ser usado como pretexto para transferir a los y las ciudadanas las obligaciones que le son inherentes en esta materia.

¡Basta de excusas! ¡Educación pública y de calidad YA!

Descarga la infografia aquí: infografia SAME

Fuentes clave:

  • Campaña Mundial por la Educación (CME) – SAME 2024.

  • UNESCO – Global Education Monitoring Report (2024).

  • Human Rights Watch – Education Under Attack (2024).

  • Oxfam – Informe sobre desigualdad educativa (2023).

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Capitalismo y petróleo: nuevos centros de acumulación de capital y el lugar del Medio Oriente en el imperialismo internacional.

Adam Hanieh es profesor de economía política y desarrollo internacional en la Universidad de Exeter (Inglaterra), donde su investigación se centra en el capitalismo y el imperialismo en Oriente Medio. Su último libro lleva por título Crude Capitalism. Oil, Corporate Power, and the Making of the World Market (Verso Books, septiembre de 2024). En esta gran entrevista con Federico Fuentes para LINKS, Adam Hanieh habla de la necesidad de poner de relieve las transferencias de valor para comprender el imperialismo, el papel de Israel en el capitalismo fósil mundial y la creciente influencia de los Estados del Golfo.

-Durante el siglo pasado, el término imperialismo fue utilizado para definir diferentes situaciones. A veces, es reemplazado por conceptos como globalización y hegemonía. ¿Sigue siendo válido el concepto de imperialismo? Si es así, ¿cómo lo define?

-Adam Hanieh. Sin duda sigue siendo válido y hay mucho que aprender tanto de los autores clásicos sobre el imperialismo, como Vladimir Lenin, Nikolái Bujarin y Rosa Luxemburgo, como de las contribuciones y debates posteriores, incluidos los de los marxistas anticolonialistas de los años sesenta y setenta.

De manera muy general, defino el imperialismo como una forma de capitalismo mundial basado en la extracción y la transferencia continua de valor de los países pobres (o periféricos) a los países ricos (o centrales), y de las clases de los países pobres a las clases de los países ricos. Creo que existe una tendencia a reducir el imperialismo a un simple conflicto geopolítico, a la guerra o a la intervención militar. Pero sin esta idea central de las transferencias de valor, no podemos entender el imperialismo como una característica permanente del mercado mundial que opera incluso en períodos considerados «pacíficos»

Los medios mediante los cuales se efectúan estas transferencias de valor son complejos y requieren una reflexión profunda. La exportación de capital en forma de inversión extranjera directa a los países dominados es uno de los mecanismos. La extracción y el control directo de recursos es otro. Pero también debemos examinar los diversos mecanismos y relaciones financieras que se han generalizado desde los años 80, como los pagos del servicio de la deuda efectuados por los países del Sur. También existen diferencias en el valor de la fuerza de trabajo entre los países centrales y los periféricos, algo que analizaron los teóricos del imperialismo de los años sesenta y setenta, como Samir Amin y Ernest Mandel. El intercambio desigual en el comercio es otra vía. Y la mano de obra migrante es otro mecanismo muy importante para la transferencia de valor. Reflexionar sobre estas múltiples formas nos permite comprender mejor el mundo actual, más allá de la simple cuestión de la guerra o de los conflictos interestatales.

El hecho de abordar el imperialismo a través de estas transferencias de valor permite revelar quién saca provecho de ellas. Lenin destacó el capital financiero, que era el resultado del control cada vez más integrado del capital bancario y del capital industrial o productivo. Esto sigue siendo válido. Pero ahora es más complicado, en la medida en que ciertas capas de burguesías dominadas en la periferia se han integrado parcialmente dentro del capitalismo del centro. No sólo tienen a menudo la nacionalidad de estos países, sino que además se benefician de esas relaciones imperiales. También hay mucha más propiedad transfronteriza del capital y un auge de las zonas financieras extraterritoriales, offshore, lo que hace mucho más difícil el seguimiento del control y los flujos de capital. Para entender el imperialismo hoy en día, es necesario comprender mejor quién saca provecho de esta integración en los principales centros de acumulación de capital y cómo están conectados los diferentes mercados financieros.

Una tercera característica derivada de estas transferencias de valor es el concepto de aristocracia obrera. Este concepto fue de gran importancia para debatir sobre el colonialismo y el imperialismo, remontándose a Karl Marx y Friedrich Engels, pero a menudo es malinterpretado o dejado de lado en el pensamiento marxista contemporáneo. Si vamos más allá del folleto de Lenin, El imperialismo, fase superior del capitalismo, para examinar sus otros escritos sobre el imperialismo, vemos que le dedicó especial atención al análisis de las implicaciones políticas de las relaciones imperiales en la creación de capas sociales en los países centrales cuya política se alineó y se conectó con su propia burguesía. Esta idea sigue siendo válida y debe ser subrayada nuevamente. En Gran Bretaña, por ejemplo, permite explicar el carácter claramente proimperialista del Partido Laborista británico.

Una de las características del imperialismo contemporáneo que no estaba bien teorizada a principios del siglo XX es la forma en que la dominación imperial está necesariamente vinculada a ideologías racistas y sexistas particulares, que contribuyen a justificarlas y legitimarlas. Podemos verlo hoy en el contexto de Palestina. Es realmente importante integrar el antirracismo y el feminismo en nuestra forma de pensar el capitalismo, el antiimperialismo y las luchas antiimperialistas. Neville Alexander [1936-2012, estuvo encarcelado en Robben Island de 1964 a 1974] lo hizo en el contexto sudafricano, al igual que Walter Rodney [1942-1980, fecha de su asesinato], un marxista anticolonialista de Guyana, y Angela Davis en Estados Unidos.

-Muchos coinciden en que, después del fin de la Guerra Fría, la política internacional ha estado dominada por el imperialismo estadounidense/occidental. Sin embargo, parece estar ocurriendo un cambio relativo con el florecimiento económico de China, la invasión de Ucrania por parte de Rusia y la demostración de poder militar más allá de sus fronteras por parte de naciones aún más pequeñas, como Turquía y Arabia Saudita. En general, ¿cómo entender la dinámica que opera dentro del sistema imperialista internacional?

-Desde principios de los años 2000, asistimos a la aparición de nuevos centros de acumulación de capital fuera de Estados Unidos. China ocupa un lugar destacado. Al principio, esto estaba relacionado con los flujos de inversión extranjera directa en China y en la región más amplia de Asia Oriental con el objetivo de explotar una mano de obra barata en el marco de una reorganización de las cadenas de valor globalizadas. Pero desde entonces, el auge de China se ha asociado a un debilitamiento relativo del capitalismo estadounidense en el contexto de crisis mundiales profundas y cada vez más graves.

Esta erosión relativa de la potencia de Estados Unidos puede observarse a través de diferentes indicadores. En las últimas tres décadas, la dominación estadounidense sobre las tecnologías, las industrias y las infraestructuras clave se ha debilitado. Un indicador de esto es la disminución de la participación de Estados Unidos en el PIB mundial, que pasó del 40 % a aproximadamente el 26 % entre 1985 y 2024. También ha habido un cambio relativo en la propiedad y el control de las mayores empresas capitalistas del mundo. Por ejemplo, la cantidad de empresas chinas que figuran en el Global Fortune 500 superó a la de las empresas estadounidenses en 2018 y se mantuvo así hasta el año pasado, cuando Estados Unidos volvió a liderar la lista (139 empresas estadounidenses frente a 128 chinas). En el año 2000, la presencia de China en esta lista se limitaba a 10 empresas. Si bien el ascenso de China se ha producido en gran medida a expensas de las empresas japonesas y europeas, también se ha observado una disminución del control estadounidense sobre las grandes empresas: en los últimos 25 años, la participación de Estados Unidos en la clasificación de Global Fortune 500 pasó del 39 % al 28 %.

Es importante señalar que estos signos de declive relativo de Estados Unidos se reflejan a nivel nacional. El capitalismo estadounidense atraviesa graves problemas sociales: disminución de la esperanza de vida, encarcelamiento masivo, falta de vivienda, salud mental y deterioro de las infraestructuras esenciales. El neoliberalismo y la extrema polarización de la riqueza han destripado la capacidad del Estado para responder a las grandes crisis, como se pudo ver con la pandemia de Covid y, más recientemente, durante la temporada de huracanes de 2024 y los incendios de Los Ángeles en enero de 2025.

Pero debemos subrayar el debilitamiento relativo de la potencia estadounidense. No creo que vaya a producirse una caída inminente del dominio estadounidense. Conservan una ventaja militar considerable sobre sus rivales, y la centralidad del dólar estadounidense no ha sido cuestionada. Este último es una fuente importante de poder estadounidense, ya que permite a Estados Unidos excluir a sus competidores de los mercados financieros y del sistema bancario estadounidenses (especialmente evidente desde el 11 de septiembre). Gran parte de la potencia geopolítica de Estados Unidos se articula en torno a su dominio financiero, otra razón por la que debemos considerar el imperialismo más allá de sus formas militares.

También hay una visión más amplia de estas rivalidades mundiales que deberíamos destacar: las múltiples e interconectadas crisis que marcan hoy el capitalismo a escala mundial. Podemos verlo en el estancamiento de las tasas de ganancia y los grandes volúmenes de capital excedente en busca de valorización; el enorme aumento de la deuda pública y privada; la sobreproducción en muchos sectores económicos; y la dura realidad de la emergencia climática. Así, cuando hablamos de la dinámica del sistema imperialista mundial, no se trata simplemente de rivalidades entre Estados y de medir la fuerza de Estados Unidos en relación con otras potencias capitalistas. Debemos situar estos conflictos en la crisis sistémica a más largo plazo que todos los Estados tratan de superar.

-¿Cómo entiende el ascenso del presidente estadounidense Donald Trump en este contexto?

-Algunos comentaristas liberales describen a menudo a Trump como una especie de egoísta loco que se encarga de supervisar una administración desviada por multimillonarios de extrema derecha (o dirigida en secreto por Rusia). Creo que esta perspectiva es errónea. Independientemente del narcisismo personal de Trump, representa un proyecto político claro que aborda los problemas generales que acabo de mencionar: ¿cómo gestionar el declive relativo de Estados Unidos en el contexto de las crisis sistémicas más importantes a las que se enfrenta el capitalismo mundial?

Si seguimos las discusiones entre sus asesores económicos, tendremos la prueba. Un ejemplo particularmente revelador es un largo análisis [Hudson Bay Capital: «A User’s Guide to restructuring the Global Trading system, November 2024»] escrito en noviembre de 2024 por Stephen Miran, un economista que acaba de ser confirmado como presidente del Consejo de Asesores Económicos de Trump. Miran afirma que la economía de Estados Unidos se ha reducido en relación con el PIB mundial en las últimas décadas, mientras que Estados Unidos soporta el costo de mantener el «paraguas de defensa» mundial frente a las crecientes rivalidades interestatales. Sobre todo, afirma que el dólar está sobrevalorado debido a su papel como moneda de reserva internacional, lo que ha erosionado la capacidad de producción estadounidense.

Stephen Miran ropone resolver este problema esgrimiendo la amenaza de los aranceles para obligar a los aliados de Estados Unidos a asumir una mayor parte de los costos del imperio. Según Miran, esto contribuirá a que la industria manufacturera regrese a Estados Unidos (un elemento importante en caso de guerra). Propone una serie de medidas para limitar los efectos inflacionistas de este plan y mantener el dólar como moneda dominante a pesar de la esperada devaluación (subraya explícitamente la importancia del dólar estadounidense para proyectar y garantizar la potencia de Estados Unidos). Este tipo de perspectiva es defendida por la administración Trump, incluido el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin[ex empleado de Goldman Sachs de 1985 a 2002, cuyo padre era un alto directivo, y luego al frente de un fondo especulativo].

Lo esencial no es saber si este plan funciona o si es económicamente sensato, sino comprender las motivaciones que lo sustentan. Está explícitamente concebido como un medio para hacer frente a los problemas a los que se enfrenta el capitalismo estadounidense e internacional, y para reafirmar la primacía de Estados Unidos repercutiendo sus costes en otras zonas del mundo. La administración de Joe Biden propuso diferentes soluciones, pero se enfrentó a los mismos problemas, hablando abiertamente de intensificar la «competencia estratégica» y de la necesidad de encontrar formas para que Estados Unidos «mantuviera sus ventajas fundamentales en la competencia geopolítica» («The Sources of American Power. A Foreign Policy for a Change World», Jake Sullivan, Foreign Affairs, noviembre-diciembre de 2023).

Por lo tanto, debemos abordar la administración Trump como actores con un proyecto coherente. Es evidente que este proyecto genera numerosas contradicciones y tensiones internas, así como evidentes desacuerdos por parte de algunos sectores del capital estadounidense y de aliados históricos. Pero estas tensiones también reflejan la naturaleza muy inestable del capitalismo internacional mundial en la actualidad.

La articulación nacional del proyecto, como suele ocurrir en tiempos de crisis, se basa en la designación de chivos expiatorios, es decir: un racismo virulento y actitudes antimigratorias, un irracionalismo anticientífico, la negación del cambio climático y políticas ultraconservadoras en materia de género y sexualidad. Todos estos tipos de tropos ideológicos sirven para promover el nacionalismo, el militarismo y el sentimiento de un país sitiado. Permiten aún más represión estatal y recortes en los gastos sociales. Por supuesto, esto no se limita a Estados Unidos. El resurgimiento mundial de estas ideologías de extrema derecha es un indicio más de que nos enfrentamos a una crisis sistémica más importante a la que todos los Estados capitalistas se enfrentan.

Quiero subrayar de nuevo la urgencia climática. Podemos ver cómo la administración Trump está desmantelando las regulaciones ambientales y busca acelerar la producción nacional de petróleo y gas para reafirmar el poder del capitalismo estadounidense (reduciendo los costos energéticos). Pero también está muy claro que estamos entrando en una fase de crisis climática en cascada e imprevisible, que tendrá un impacto material en miles de millones de personas en las próximas décadas. La derecha puede negar la realidad del cambio climático, pero, en última instancia, se debe a que el capitalismo no puede permitir que nada afecte la acumulación de capital. Debemos situar la cuestión climática en el centro de nuestra política actual, ya que estará cada vez más presente en todos los ámbitos.

-Se han dado varias explicaciones contradictorias para justificar el apoyo imperialista de Estados Unidos y Occidente al conflicto de Israel contra Gaza. ¿Cuál es su punto de vista? ¿Cómo encaja el proceso de normalización entre Israel y las naciones árabes en este contexto? ¿Y qué impacto tuvieron el 7 de octubre y el genocidio de Gaza en este proceso?

-Deberíamos situar la relación entre Estados Unidos e Israel en el contexto de la región en general, y no sólo a través del prisma de lo que ocurre dentro de las fronteras de Palestina o de las motivaciones de los dirigentes israelíes. Esto requiere poner de relieve el imperialismo estadounidense (véase el artículo de junio de 2024 de Adam Hanieh en el sitio alencontre.org) y el papel central de la región en el capitalismo internacional basado en los combustibles fósiles.

El ascenso de Estados Unidos como potencia capitalista dominante estuvo estrechamente relacionado con la adopción del petróleo como principal fuente de energía fósil a mediados del siglo XX. Esto le dio al Medio Oriente un papel muy importante, como centro de las exportaciones mundiales de petróleo y zona crucial de producción de energía, en el proyecto global de Estados Unidos. En el Medio Oriente, Israel ha sido un pilar fundamental del poder de Estados Unidos, especialmente después de la Guerra de los Seis Días de 1967, donde demostró su capacidad para derrotar a los movimientos nacionalistas árabes y las luchas anticoloniales. En este sentido, Estados Unidos siempre ha estado al mando de esta relación regional, no Israel y, desde luego, tampoco un lobby proisraelí.

El otro pilar de la potencia de Estados Unidos en el Medio Oriente han sido los Estados del Golfo, en particular Arabia Saudita. Desde mediados del siglo XX, Estados Unidos estableció una relación privilegiada con las monarquías del Golfo, actuando como apoyo a su supervivencia siempre y cuando permanecieran en el sistema más amplio de alianzas regionales de Estados Unidos. Esto significaba garantizar el suministro de petróleo al mercado mundial y asegurarse de que el petróleo nunca fuera utilizado como «arma». También significaba que los miles de millones de dólares que los Estados del Golfo ganaban con la venta de petróleo se reinvertían en gran medida en los mercados financieros occidentales.

Pero, al igual que su estatus mundial, la dominación de Estados Unidos en la región ha ido erosionándose en las dos últimas décadas. Esto se refleja en el creciente papel de otros Estados ajenos a la región (como China y Rusia) y en la lucha de las potencias regionales por ampliar su influencia (por ejemplo, Irán, Turquía, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos). Es importante señalar que también se ha producido un desplazamiento hacia el este de las exportaciones de petróleo y gas del Golfo, que se orientan ahora principalmente hacia China y Asia oriental, en lugar de hacia los países occidentales.

La respuesta de Estados Unidos ha sido tratar de acercar a sus dos principales aliados regionales normalizando las relaciones políticas, económicas y diplomáticas entre los Estados del Golfo e Israel. Este proyecto se remonta a varias décadas, pero se intensificó en el marco de los Acuerdos de Oslo en la década de 1990. Más recientemente, Israel normalizó sus relaciones con los Emiratos Árabes Unidos y Baréin a través de los Acuerdos de Abraham de 2020. Ese mismo año, Israel también normalizó sus relaciones con Sudán y Marruecos. Estos pasos importantes fueron seguidos en 2022 por la firma de un acuerdo de libre comercio entre los Emiratos Árabes Unidos e Israel.

Debemos leer las acciones de Israel y el genocidio en Gaza a través de este prisma. Incluso ahora, después del 7 de octubre y el genocidio, y mientras se habla de expulsar a aún más palestinos de su tierra, el objetivo de Estados Unidos sigue siendo la normalización de las relaciones entre Israel y los Estados del Golfo para reafirmar su primacía en la región.

-Sin embargo, con el plan de Trump de limpiar Gaza de su población palestina, ¿no se hace más difícil la normalización de las relaciones entre los gobiernos de la región e Israel?

-Las propuestas de Trump a favor de una limpieza étnica de Gaza encuentran claramente eco en gran parte del espectro político israelí. Sin embargo, existen numerosos obstáculos para ello, empezando por el hecho de que Estados como Jordania y Egipto no quieren que sea desplazada a su territorio una cantidad tan grande de refugiados palestinos.

Pero países como Arabia Saudita, Jordania y Egipto no están fundamentalmente en desacuerdo con el proyecto de Estados Unidos. En principio, la monarquía saudita no tiene ningún problema en normalizar sus relaciones con Israel, y sin duda le ha dado luz verde a los Emiratos Árabes Unidos para hacerlo en el marco de los Acuerdos de Abraham. Existe una alineación extremadamente estrecha entre Estados Unidos y los Estados del Golfo, que se acelera bajo Trump. Podemos verlo en el hecho de que Arabia Saudita es sede de las actuales negociaciones entre Estados Unidos y Rusia, y en el reciente anuncio de los Emiratos Árabes Unidos de su intención de invertir 1400 mil millones de dólares en Estados Unidos durante la próxima década.

Al mismo tiempo, es obvio que es muy difícil que este proyecto avance sin la derrota de los palestinos en Gaza y demás lugares, y sin una cierta forma de aquiescencia palestina. La posible solución a este dilema se encuentra en Cisjordania, bajo la forma de la Autoridad Palestina (AP). La AP es esencial porque ha creado una capa de políticos palestinos y una clase capitalista palestina cuyos intereses están vinculados a un compromiso con Israel y que están dispuestos a facilitar la normalización regional (ése era el objetivo de los acuerdos de Oslo). Por lo tanto, no deberíamos considerar a los Estados árabes como genéticamente opuestos a la limpieza étnica y a la normalización tal y como la propone Trump.

-Los monopolios petroleros nacionales gestionados por los Estados del Medio Oriente (y otros países no occidentales) han superado a las empresas occidentales en el mercado mundial del petróleo. ¿Cómo influye esto en la posición del Medio Oriente dentro del capitalismo internacional?

-En las dos últimas décadas, asistimos al surgimiento de grandes compañías petroleras nacionales, que están cambiando la dinámica de la industria petrolera mundial. Los Estados del Golfo se destacan en este sentido, en particular con Saudi Aramco, el mayor productor y exportador de petróleo del mundo en la actualidad, que ha superado a las grandes empresas occidentales que dominaron la industria durante la mayor parte del siglo XX.

Estas petroleras nacionales siguieron el ejemplo de las supermajors petroleras occidentales al integrarse verticalmente. En la década de 1970, los países productores de petróleo, como Arabia Saudita, se concentraban principalmente en la extracción de crudo. Pero hoy en día, sus petroleras nacionales están presentes en toda la cadena de valor. Participan en el refinado y la producción de productos petroquímicos y plásticos. Poseen compañías navieras, oleoductos, petroleros y estaciones de servicio donde se venden los combustibles. Cuentan con redes de comercialización a nivel mundial.

Al mismo tiempo, fuimos testigos del surgimiento de lo que en Crude Capitalism llamo «el eje Este-Este de los hidrocarburos». Con el ascenso de China, las exportaciones de petróleo del Golfo se desviaron de Europa Occidental y Estados Unidos hacia el este, más concretamente hacia China y Asia Oriental. No estamos hablando sólo de la exportación de crudo, sino también de productos refinados y petroquímicos. Esto condujo a una creciente interdependencia entre estas dos regiones, que ahora constituyen el eje central de la industria petrolera mundial fuera de Estados Unidos.

Esto no quiere decir que los mercados occidentales y las compañías petroleras no sean importantes. Las grandes supermajors occidentales siguen dominando en Estados Unidos y en el bloque norteamericano en sentido amplio. Pero hay que admitir que el mercado mundial del petróleo es un mercado petrolero fragmentado, en el que estas conexiones Este-Este reflejan más bien el debilitamiento de la influencia estadounidense, tanto a escala mundial como en Medio Oriente.

-¿Qué lecciones podemos extraer de la idea de que algunas empresas transnacionales o públicas no occidentales pueden funcionar con éxito sin un anclaje institucional en una potencia imperialista?

-No se trata de empresas estadounidenses u occidentales, pero tienen importantes vínculos con empresas petroleras occidentales (especialmente a través de asociaciones) y operan en los mercados occidentales. La mayor refinería de petróleo de Estados Unidos es propiedad de Arabia Saudita. Por lo tanto, no deberíamos oponerlas necesariamente, como si hubiera una diferencia fundamental en la forma en que ellas, como «bloque fósil», ven el futuro de la industria. Están absolutamente del mismo lado en lo que respecta al estado de emergencia climática. Podemos constatarlo en el papel preponderante de los Estados del Golfo, que obstruyen y desvían cualquier respuesta internacional eficaz ante esta emergencia.

-A la vez que refuerzan sus vínculos con China, los Estados del Golfo han demostrado cada vez más su voluntad de actuar de forma autónoma e incluso de rivalizar por ejercer influencia en la región. ¿Cómo explica el papel de estos Estados del Golfo?

-Junto con este debilitamiento relativo del poder de los Estados Unidos, otros actores, entre ellos los Estados del Golfo, han tratado de proyectar sus propios intereses regionales.

Han utilizado diversos mecanismos: el patrocinio de diferentes grupos armados o movimientos políticos o bien la acogida de diferentes fuerzas políticas (el caso de Qatar es un caso aparte); el otorgamiento de ayuda financiera a Estados como Egipto y Libia; la intervención militar en países como Yemen y Sudán; y el control de puertos y vías logísticas. De esta manera, los Estados del Golfo han tratado de aumentar su presencia regional.

Esto está relacionado en parte con las consecuencias de los levantamientos árabes de 2011, que se extendieron rápidamente por la región, desestabilizando a los líderes autoritarios de larga data, como en Egipto y Túnez. Los Estados del Golfo desempeñaron un papel importante en el intento de reconstruir estos Estados autoritarios después de los levantamientos.

También existen rivalidades entre los Estados del Golfo, en particular entre Arabia Saudita y Qatar, pero también entre Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. No están necesariamente de acuerdo sobre todo y a veces apoyan bandos opuestos, por ejemplo en Sudán [donde Arabia Saudita apoya a las fuerzas armadas sudanesas en la actual guerra civil, mientras que los Emiratos Árabes Unidos ayudan a las Fuerzas de Apoyo Rápido [de Hemeti-Mohamed Hamdan Dogolo].

Sin embargo, a pesar de su declive relativo, Estados Unidos sigue siendo la principal potencia imperialista de la región. Esto es evidente a la vista de su presencia militar directa en el Golfo, donde Estados Unidos tiene instalaciones y bases militares en países como Bahréin, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Estados Unidos sigue siendo la última fuerza de recurso, militar y política, de los regímenes del Golfo.

El término «subimperialista» se utiliza a veces para describir países como éstos, que están subordinados a una potencia imperialista pero que operan con cierta autonomía en su esfera de influencia. ¿Considera que este término es útil para entender a los Estados del Golfo?

-Si el término «subimperialismo» puede explicar en parte lo que representan estos Estados, los Estados del Golfo no tienen necesariamente la capacidad de proyectar su poder militar de la misma manera que las potencias occidentales. Esto no quiere decir que no estén reforzando su capacidad militar, pero siguen actuando en gran medida a través de representantes y dependen en gran medida de la protección militar de Estados Unidos. Como he mencionado, hay bases militares estadounidenses por todo el Golfo. Las exportaciones de material militar de los países occidentales a la región refuerzan la supervisión occidental de los ejércitos del Golfo, ya que estas exportaciones requieren formación, mantenimiento y apoyo permanentes.

Dicho esto, la exportación de capital del Golfo hacia la región en sentido amplio —y cada vez más también hacia el continente africano— es muy evidente. Estas exportaciones de capital reflejan transferencias transfronterizas de valor. También está muy claro que los conglomerados con sede en el Golfo han sido los principales beneficiarios de la ola neoliberal que arrasó el Medio Oriente en las últimas décadas, durante la cual se abrieron las economías y se privatizaron las tierras y otros activos. No me refiero sólo a los conglomerados públicos del Golfo, sino también a los grandes conglomerados privados. Si nos fijamos en sectores como la banca, el comercio minorista o la industria agroalimentaria, encontraremos tanto conglomerados públicos como privados basados en el Golfo.

Por eso es tan importante pensar en la región en el contexto de los intereses capitalistas y los modelos de acumulación de capital, y no sólo en el contexto de los conflictos interestatales.

-A veces se considera a Irán como una potencia de poca importancia o subimperialista, dado su conflicto simultáneo con el imperialismo estadounidense y su creciente papel en la región. Otros lo ven como la punta de lanza de un «eje de resistencia antiimperialista» en la región. ¿Cómo ve usted el papel de Irán?

-La expresión «eje de la resistencia» es engañosa porque implica una unanimidad excesiva entre un conjunto de actores bastante heterogéneos con intereses, bases sociales y relaciones con la política diferentes, tanto a nivel nacional como regional. Esta expresión trata esencialmente de poner un signo positivo donde [el expresidente estadounidense George W. Bush] puso un signo negativo con su «eje del mal». Es una forma reductora de concebir la política.

Debemos oponernos clara e inequívocamente a cualquier forma de intervención imperialista occidental en Irán o en la región en general (ya sea directamente o a través de Israel). Esto significa no sólo una intervención militar, sino también una intervención económica y otras formas de intervención. Las sanciones son un elemento importante en el caso de Irán.

Al mismo tiempo, debemos reconocer que Irán es un Estado capitalista, con su propia clase capitalista, que tiene sus propios objetivos en la región y más allá. Al igual que los Estados del Golfo, Irán busca proyectar su poder regional, en este contexto de desestabilización posterior a 2011, de debilitamiento relativo del poder de los Estados Unidos y de todo lo que acabamos de discutir.

Es cierto que Irán lo hace por fuera del proyecto estadounidense para la región, como lo ha hecho durante décadas. Pero reconocer el carácter capitalista del Estado iraní significa que también debemos solidarizarnos con las luchas sociales y políticas progresistas reprimidas en Irán, ya sean las luchas obreras y sindicales (que siguen siendo numerosas), las luchas de las mujeres, las luchas del pueblo kurdo, etc. Son movimientos que nosotros, los socialistas, debemos apoyar, en el marco de una política antiimperialista.

El punto de partida es ser sistemáticamente anticapitalista en nuestra forma de pensar sobre los Estados y los movimientos, lo que significa no dar ningún apoyo político a los gobiernos capitalistas, sean cuales sean y dondequiera que estén. Podemos solidarizarnos con las personas en lucha y al mismo tiempo oponernos a la intervención imperialista en todas sus formas, y no reducir las complejidades del capitalismo en Oriente Medio a una especie de geopolítica maniquea.

Adam Hanieh

Profesor de economía política y desarrollo internacional en la Universidad de Exeter (Inglaterra), donde su investigación se centra en el capitalismo y el imperialismo en Oriente Medio. Su último libro lleva por título Crude Capitalism. Oil, Corporate Power, and the Making of the World Market (Verso Books, septiembre de 2024)

Fuente de la información e imagen:  https://www.sinpermiso.info

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