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Empeora situación de migrantes en huelga de hambre sin que Bélgica reaccione

Las condiciones de salud de algunos de los más de 400 inmigrantes sin papeles que siguen desde el 23 de mayo una huelga de hambre en Bélgica han empeorado, sin que las autoridades del país hayan dado de momento esperanzas al colectivo, que pretende continuar con su protesta, explicaron este viernes a Efe dos de los participantes en la acción.

«Actualmente el estado físico de los huelguistas está en caída libre, los participantes han perdido entre cinco, diez y quince kilos. Tienen problemas de bajada de tensión, incluso ha habido algún caso de crisis cardíaca», explicó a Efe Tarik, portavoz de los migrantes que se encuentran en la iglesia de San Juan Bautista, en pleno centro de Bruselas.

Añadió que también ha habido varios casos de depresión y dos intentos de suicidio en los últimos días.

Lo que piden los inmigrantes confinados desde enero en esa iglesia, así como en los refectorios de la Universidad Libre de Bruselas (ULB) y la Universidad Libre de Bruselas (VUB), son unos criterios básicos de regularización que tengan en cuenta el tiempo que llevan en el país y su arraigo.

«Queremos criterios claros y permanentes y una comisión independiente sobre regularización. Como lo que hay en España, allí existe el arraigo social», añadió Tarik, que llegó a Bélgica en 2013 desde Marruecos.

En la céntrica iglesia hay 257 hombres, mujeres y niños desde el pasado 30 de enero, procedentes de Marruecos, Argelia, Pakistán, Nepal, Túnez y otros países.

Pese a llevar «cinco, diez, quince, veinte años» y de que hay niños nacidos y escolarizados en Bélgica, no tienen la posibilidad de regularizar su situación.

«La mayoría de los sin papeles somos trabajadores que trabajan 15 horas al día por 30 euros, estamos explotados», denunció, y subrayó que lo que quiere el colectivo es «una regularización para trabajar legalmente, como los ciudadanos belgas».

Explicó que el secretario de Migración y Asilo belga, Sammy Mehdi, con quien mantuvieron un encuentro recientemente, no les ha dado esperanzas.

No obstante, los inmigrantes no piensan de momento en abandonar la lucha.

«Es la única solución que nos queda», explicó Tarik, que aseguró que las protestas seguirán hasta que el colectivo encuentre «dignidad».

Por su parte Mehdi, de 29 años, señaló a Efe que lleva once años en Bélgica, y en ese tiempo ha trabajado en la restauración, como carpintero, en tareas de limpieza y en otros empleos.

Indicó que ha perdido cerca de diez kilos desde que se sumó a la protesta, a la que recurrió después de que no hayan dado resultado las «muchas acciones y manifestaciones» que han llevado a cabo, según dijo.

«No buscamos el sueño americano, sino poder trabajar y contribuir legalmente. Ahora contribuimos a la economía pero de forma invisible», añadió.

Mehdi no se plantea ir a otro país en caso de que sus peticiones no sean aceptadas.

«Hemos fundado un círculo de amigos, familiar y profesional. No es fácil abandonarlo. Yo me siento un ciudadano belga, he crecido aquí, tenía 17 años cuando llegué ahora 29», puntualizó.

Pese a la dureza de esta última acción, en la que cuatro de los huelguistas se han cosido los labios para protestar contra el silencio administrativo, las autoridades belgas no parecen dispuestas a hacer excepciones a las normas que se aplican a la migración irregular.

«No importa cuán dramática sea una huelga de hambre, no puede determinar la política de una coalición, lo que lo determina es el acuerdo de Gobierno y este no prevé ninguna posibilidad de regularización colectiva», dijo De Croo en una comparecencia este jueves en el Parlamento belga.

«Los huelguistas de hambre no tienen derecho a quedarse. La mayoría de ellos recibió la orden de abandonar el territorio hace años. No lo hicieron, se quedaron aquí durante años trabajando en negro y ahora exigen papeles», dijo Mahdi en su cuenta de Twitter.

El dirigente, miembro del partido político Cristiano Demócrata y Flamenco (CD&V) e hijo de un refugiado iraquí, inquirió que «la excepción no debe convertirse en la regla» y aseguró que «no habrá regularización colectiva».

Entre 100.000 y 150.000 personas están actualmente indocumentadas en Bélgica, según datos manejados por los sindicatos.

Fuente: https://www.swissinfo.ch/spa/b%C3%A9lgica-inmigraci%C3%B3n_empeora-situaci%C3%B3n-de-migrantes-en-huelga-de-hambre-sin-que-b%C3%A9lgica-reaccione/46754718

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Explosión demográfica africana

Por:  Samir Azrak
Las proyecciones demográficas mundiales son realmente impresionantes y preocupan a todos los países, especialmente a los ricos, dado que se habla de una bomba demográfica, con epicentro en África, en el continente y los países más pobres, que sin lugar a duda afectarán a las naciones más cercanas, a las del sur de Europa en la costa del mar Mediterráneo y del oeste de Asia en el Medio Oriente.

Informes del Banco Mundial indican que en Europa el crecimiento demográfico anual no supera el 0,6%, y en algunas regiones se da incluso un “crecimiento negativo”. Contrariamente en África, especialmente la subsahariana (países africanos que no tienen costas en el mar Mediterráneo), hay un crecimiento superior al 3% anual, lo que significa que cada 20 años muchos de esos países duplican su población. En 1960 los africanos representaban 9% de la población mundial; hoy son 16%; se estima que para 2050 alcancen 21% (https://www.worldbank.org/en/region/afr/publication/50-things-you-didn-t-know-about-africa-2012-13).

El origen del crecimiento vertiginoso de la población africana es visto por los investigadores como el resultado del altísimo índice de natalidad sumado a una reducción de la mortalidad, sobretodo infantil. El  promedia africano de hijos por mujer es de 4,7 (que alcanza 5,8 en África central y occidental), en comparación con la media mundial de 2,2 hijos por mujer. Cuando hay un alto número de nacimientos, bien sea por motivos religiosos, culturales o económicos, y además hay mejora de la atención sanitaria permitiendo un incremento en la cantidad de niños que alcanzan la edad adulta, el crecimiento poblacional se dispara aumentando la expectativa de vida y la densidad demográfica. Eso ocurre en África.

Este crecimiento demográfico pudiera dar buenos frutos si es manejado para que origine  desarrollo en los países que lo presenten. El incremento poblacional es un hecho importante para el progreso y la evolución de toda nación, puede cosechar altos dividendos  demográficos siempre y cuando esté acompañado con la ejecución de planes y proyectos que lo direccionen hacia una más eficiente productividad y elevación del nivel de vida de los pobladores. El Informe Unicef “Generación 2030, África 2.0”, de octubre 2017, identifica tres áreas en las que se hace imprescindible invertir: servicios de salud, sistema educativo y el empoderamiento de la mujer y su protección contra la violencia. Debido al rápido crecimiento de la población, África tendrá que formar a 4,2 millones de nuevos médicos y 5,8 millones de nuevos docentes antes del 2030 para cumplir con los estándares internacionales mínimos en atención médica y educación. “La inversión en salud, protección y educación debe convertirse en una prioridad absoluta para África de aquí a 2030″, ha explicado Leila Pakkala, directora regional de Unicef para África oriental y meridional (https://www.unicef.org/reports/generation-2030-africa-20).

Por el contrario, si no se realizan inversiones en la juventud y la infancia de África, la  posibilidad que tiene esta generación de jóvenes de vivir una estabilidad y progresar puede convertirse en un verdadero desastre demográfico determinado por el desempleo y la inseguridad, que irán motivando el desplazamiento hacia mejores espacios, es decir, Europa y Medio Oriente.

Hasta los momentos, cuatro años del informe de la Unicef, no se ha logrado ni siquiera 10% de los objetivos parciales para 2021.

Como resultado de esta situación decenas de miles de personas tratan cada año de llegar ilegalmente a Europa desde África, y lo hacen entrando por los países más próximos, España y sobre todo Italia, convencidos de que las oportunidades de trabajo son mayores. No es posible hacerlo por las vías legales pidiendo un visado en una embajada europea. Gastan todo lo que tienen en el viaje pero muchos no consiguen llegar: mueren al cruzar el Mediterráneo o al atravesar el desierto del Sahara. Los que lo logran dicen que nunca volverían a repetir esta experiencia.

Europa está intentando lograr acuerdos de colaboración con los países africanos de donde procede la mayoría de los inmigrantes ilegales. La alta presión e interés es de Italia que soporta la más elevada carga del rescate y el cuidado de inmigrantes. Las negociaciones no están siendo fáciles. Gran parte de las zonas claves de la costa libia está siendo controlada por traficantes. La Unión Europea tiene que negociar con numerosos y diversos gobiernos: algunos son democráticos, pero otros son regímenes autoritarios (Eritrea). Algunos son países de tránsito (Libia), y otros son fuente de inmigrantes (Nigeria). Algunos tienen gobiernos monárquicos centrales efectivos (Marruecos) y otros están fragmentados y son incapaces de imponer los controles fronterizos más básicos (Libia). (Félix Flores, ¿Por qué huyen de África?, El Diario de la Educación, 2017).

En los últimos cinco años, casi medio millón de personas, sobre todo del África subsahariana, han llegado a Italia tras ser rescatados de lanchas y botes en las que llegan procedentes de Libia, punto de partida de la mayoría de inmigrantes que cruzan a Italia. Roma podría haber negociado un acuerdo con Trípoli para frenar la inmigración, como ocurrió durante el mandato de Muamar el Gadafi. En 2008, el exprimer ministro italiano Silvio Berlusconi firmó un acuerdo para pagar 5.000 millones de euros durante 25 años a cambio en parte de imponer duras medidas sobre el tráfico de personas. Pero desde que Gadafi fue derrocado en 2011, el país se ha visto asediado por una guerra civil creando un vacío político y de seguridad, incrementando el desplazamiento ilegal hacia Europa, tanto de libios como de los demás países subsaharianos, especialmente Nigeria, de donde procede la mayor cantidad de desplazados ilegales que lo hacen a través de Libia.

A pesar del esfuerzo europeo de impedir la inmigración ilegal de africanos tanto controlando sus fronteras, especialmente las marítimas, como los acuerdos y convenios con los países del norte de África, todo parece indicar que esta situación crítica de desplazamiento ilegal de africanos dentro del propio continente y hacia los otros continentes seguirá, causando las conocidas consecuencias de la inmigración sin control.

Así se observó el mes pasado en Ceuta, uno de los dos enclaves de dominio español en Marruecos (el otro es Melilla), con la llegada de casi 6,000 marroquíes de manera irregular en cuestión de horas debido al más reciente de los choques entre España y Marruecos.

Todo parece aconsejar que lo más conveniente es seguir los lineamientos presentados en el informe de “África de la Generación 2030” de la Unicef donde se expone que “si las naciones africanas invierten en esta creciente población de niños y jóvenes, especialmente en su educación, y adoptan políticas económicas que fomenten nuevos empleos, el continente en su conjunto podría ver cómo los ingresos per cápita se multiplican. El primer paso crucial para lograr este dividendo demográfico será cerrar las brechas que existen dentro de los sistemas de salud y educación de África”.  (https://www.unicef.org/reports). Claro está que para lograr esto en África se requiere el apalancamiento económico de países y organismos internacionales, a través de importantes inversiones como resultado de decisiones políticas desde los altos niveles de los estados como muestra de solidaridad y apoyo hacia el continente.

Lamentablemente muchos africanos, y en algunos casos sus gobiernos, consideran hoy la  emigración un hecho positivo, ya que baja la presión social al reducir el número de jóvenes que buscan empleos en su país. La explosión demográfica africana es una realidad conocida por los dirigentes mundiales, que tienen el tiempo en su contra.

Fuente: https://www.elnacional.com/opinion/explosion-demografica-africana/

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Libro (PDF): Los rostros de la migración cualificada: Estudios interseccionales en América Latina

Reseña: CLACSO

*Disponible sólo en versión digital

 

Considerar las trayectorias vitales y académicas de los/as sujetos/as de investigación desde lo interseccional y lo multidimensional permite abordar con una mirada crítica tanto el estudio de las políticas públicas de atracción de personal altamente cualificado, como los programas universitarios de internacionalización de la educación superior que involucran los desplazamientos en la región por razones de estudio de una población joven. En este sentido, estas temáticas se abordan desde la discusión teórica sobre la pertenencia a clase social y la accesibilidad a programas de movilidad académica, y la construcción de categorías por parte del Estado y de las instituciones públicas que jerarquizan y clasifican a los estudiantes y sus trayectorias según su condición jurídica/migratoria. Es oportuno destacar y rescatar, para finalizar, que centrar nuestra mirada analítica latinoamericana en algunos desplazamientos cualificados invisibilizados nos ha permitido construir una agenda de investigación alternativa orientada a desarrollar una mirada epistemológica desde el Sur. En tal sentido, este libro constituye un paso más en el compromiso con los desafíos que actualmente plantea el estudio de la migración cualificada en nuestra región. De la Introducción

Autor: Claudia Pedone. Carmen Gómez Martín. [Coordinadoras]

Claudia Pedone. Yolanda Alfaro. Ana Inés Mallimaci Barral. Antonella Delmonte Allasia. Cecilia Jiménez Zunino. Isabel Izquierdo. [Autoras de Capítulo]

Editorial/Edición: CLACSO. CONICET. RMMCAL.

Año de publicación: 2021

País (es): Argentina

ISBN: 978-987-722-862-5

Idioma: Español

Descarga: Los rostros de la migración cualificada: Estudios interseccionales en América Latina

Fuente e Imagen: https://www.clacso.org.ar/libreria-latinoamericana/libro_detalle.php?orden=&id_libro=2368&pageNum_rs_libros=0&totalRows_rs_libros=1541

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Una de cada tres niñas venezolanas ha abandonado sus estudios tras emigrar, según Plan International

Una de cada tres niñas y adolescentes venezolanas refugiadas en países de la región han abandonado sus estudios tras emigrar, según un informe de Plan International que alerta también de la falta de cobertura de otras necesidades básicas, como la alimentación.

La ONG ha entrevistado en Colombia, Ecuador y Perú a más de 450 niñas y jóvenes de entre diez y 19 años, para elaborar un estudio, ‘Niñas Venezolanas: Voces de la migración. Estudio en Colombia, Ecuador y Perú’, con el que expone que las carencias de los migrantes venezolanos se han agudizado a raíz de la pandemia de COVID-19.

La educación es una de las grandes perjudicadas, por distintos motivos. Un 28 por ciento de las entrevistadas asegura que ha dejado los estudios por la falta de documentos, el 20 por ciento porque «no hay cupo», el 15 por ciento porque ya tiene un hijo y el 13 por ciento debido a la pandemia.

Una de las adolescentes entrevistadas en Quito explica que su intención era seguir estudiando, pero la realidad económica de su familia lo hizo inviable. «Mi mamá no puede sola (…) Tengo que dejar los estudios para ayudar a mi hermana, igual que a mi mamá», cuenta a Plan.

Para otras muchas, el aula es sinónimo de estigma, como advierte una adolescente de 15 años residente en el municipio colombiano de Soledad. Afirma que la primera vez que fue a clase sus compañeros la llamaron ‘veneca’, el término despectivo para los migrantes venezolanos: «Se burlaban de mí y me decían que era una muerta de hambre».

FALTA DE COMIDA

Por otra parte, un 84 por ciento reconoce que se han preocupado en algún momento por la falta de comida y un 44 por ciento señala que se ha ido a la cama con hambre y ha tenido que pedir limosna o comida que se había tirado, recoge el informe, presentado con motivo del Día Mundial del Refugiado este domingo.

Plan International, que trabaja brindando asistencia a la que está considerada la segunda peor crisis migratoria del mundo –solo por detrás de Siria–, ha instado a los gobiernos de Colombia, Ecuador y Perú que adopten políticas públicas que protejan los derechos de las niñas a nivel jurídico y que materialicen la recuperación de sus derechos.

La directora general de la ONG en España, Concha López, ha subrayado que «es necesario que todas las partes implicadas trabajen unidas para proteger los derechos de las niñas y adolescentes migrantes, garantizando su acceso a una educación completa, es decir, gratis, inclusiva y de calidad».

Fuente: https://www.notimerica.com/politica/noticia-venezuela-cada-tres-ninas-venezolanas-abandonado-estudios-emigrar-plan-international-20210620020221.html

 

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La pobreza profunda que desata la migración desde Guatemala

Alvina Jerónimo Pérez se sienta por horas en el viejo y raído sillón de plástico en la sala de su casa, le avergüenza que sus vecinos la vean después de su intento fallido de migrar a Estados Unidos y vive angustiada, pensando en las deudas que aún tiene qué cubrir.

Su casa de un solo piso, de cemento y madera, se encuentra en un terreno que le heredaron sus padres, en la cima de una montaña en Tizamarte Chiquimula, en la región oriente de Guatemala.

Su esposo Aníbal García construyó la humilde vivienda, y hace varios meses le agregó un nuevo cuarto en la parte de atrás. Jerónimo intentó migrar el año pasado, en parte para reunir dinero y poder pagar un préstamo que recibieron para hacer la nueva habitación.

Le parecía una apuesta segura en aquel momento. “Como la gente pasaba (la frontera), pensamos que nos iban a dejar pasar”, dijo Jerónimo, de 42 años. El traficante, o coyote, le dijo que trajera a su hija para asegurar el pase. Su viaje incluía un trabajo garantizado en los EEUU, le aseguró, con lo cual podría pagar todas las deudas que generaba su partida.

Así que puso la casa como garantía para pagarle al traficante 7.700 dólares. “El trato era que cuando llegáramos a EEUU, íbamos a pagar ese dinero y nos devolverían la escritura”, dijo Jerónimo. “Pero no se pudo”.

En marzo de 2020, la mujer y su hija Yessenia, de entonces 14 años, dejaron Tizamarte con un coyote.

Tres semanas después fueron detenidas entrando a los Estados Unidos, en Texas, y una semana después fueron deportadas a Guatemala. Cuando Jerónimo se dio cuenta de que serían enviadas de vuelta a su país, lloró. “Pensaba en todo lo que me había costado hacer el viaje. Me preguntaba ‘¿qué voy a hacer? Ya perdí todo’”.

De regreso en Tizamarte, una comunidad maya chortí, su único refugio es su casa, que ahora está en riesgo de perder. No quiere ver al vecino que le ayudó a organizar el viaje con el coyote. Cambió el chip de su celular para evitar las llamadas telefónicas acosadoras de la persona que le prestó el dinero para viajar y que ahora exige el pago o su casa.

La historia de Jerónimo es similar a la de miles de guatemaltecos y guatemaltecas que luchan por reunir el dinero necesario para emigrar a Estados Unidos. A menudo proviene de familiares que ya viven en el norte o de redes de prestamistas.

A veces, los migrantes también deben vender sus posesiones, incluidas sus casas, o como Jerónimo, entregar las escrituras a alguien como garantía. A todos los migrantes les impulsa la posibilidad de romper el ciclo de pobreza que afecta a más del 60% de la población del país.

La pandemia de COVID-19 pareció frenar inicialmente la migración a Estados Unidos, pero en abril de 2020 la cantidad de migrantes que llegaron a la frontera de ese país con México comenzó a incrementarse. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza estadounidense informó que sólo en abril de 2021 se reportaron más de 30.000 encuentros con migrantes guatemaltecos en la frontera suroeste.

En un intento de mostrar la importancia que presta al fenómeno, el presidente estadounidense Joe Biden designó este año a la vicepresidenta Kamala Harris como responsable de encontrar soluciones a las causas de la migración.

Harris visitará Guatemala, aunque desde hace semanas comenzó a sostener reuniones virtuales y en persona con funcionarios, grupos no gubernamentales y empresarios sobre los temas a tratar, incluidos la pobreza, la corrupción, la violencia y el cambio climático. La vicepresidenta también ha expresado interés en grupos que históricamente han enfrentado discriminación como las mujeres, los pueblos indígenas, los afrodescendientes y las comunidades LGBTQI.

El gobierno de Joe Biden teme que un posible incremento de migrantes, especialmente niños y familias en su frontera sur, distraiga la atención de sus metas en política nacional, incluso cuando trata de presentar un rostro más compasivo que su predecesor.

Jerónimo es una de los más de 228.000 guatemaltecos deportados por Estados Unidos desde 2015. Para muchos de ellos, el sueño americano se frustró. Volvieron a casa con el estigma del fracaso y deudas enormes que son impagables en un país donde el salario mínimo, para quienes tiene la suerte de tener trabajo, es de alrededor de 11 dólares por día.

Jerónimo no ve otra salida más que intentar irse otra vez.

En la casa de Jerónimo hay un viejo y oxidado refrigerador blanco. Para no gastar en electricidad, lo conecta ocasionalmente, cuando necesita mantener frío algo, pero la mayoría del tiempo sólo es un mueble que sostiene el viejo televisor del hogar.

En los meses secos de invierno su casa, con varias grietas en las paredes y techo de lámina, es oscura y fría. En temporada de lluvias, hace calor y sofoca. Su hogar está junto al camino de tierra en la entrada de Tizamarte, donde viven 110 familias, unas 700 personas.

A cinco horas en automóvil de la capital de Guatemala, Tizamarte está en el llamado “corredor seco”, una franja de tierra que se extiende desde el sur de México hasta Panamá, donde el cambio climático ha provocado una serie interminable de sequías y tormentas tropicales devastadoras para las comunidades más pobres.

Tizamarte es una comunidad en donde la gente practica la agricultura de subsistencia para alimentar a sus familias y trabajan en la cosecha del café para conseguir efectivo que les permita pagar gastos escolares y medicinas. Además, cada familia tiene por lo menos a algún familiar que migró a EEUU.

En Chiquimula, el departamento donde se localiza Tizamarte, sólo se produce café para exportación y su producción representa el 10% de todas las ventas del grano de Guatemala al exterior, según la Asociación Nacional de Café (Anacafé).

Durante la cosecha de café, de noviembre a febrero, los campos se tiñen de verde y de puntos rojos del fruto. El pueblo cobra vida con el flujo, modesto, de efectivo. Cada trabajador recibe casi 8 dólares por quintal de café cortado y al día llenan entre uno y dos quintales.

Jerónimo y su esposo se encuentran entre los pocos que tienen otras pequeñas fuentes de ingresos.

En la época de la cosecha, la familia de la mujer vende a los jornaleros pollo y papas fritas, cocinadas en una vieja estufa naranja, por menos de 2 dólares. La mayoría pagan en billetes de 100 quetzales, una parte del salario recibido. Jerónimo también tiene una pequeña tienda de comestibles en un cuarto de su casa.

Jerónimo no recolecta, ni tiene tierra para cultivar café. Su esposo cultiva maíz y frijol para su propio consumo en una pequeña parcela que alquilan. Por lo general, se las arreglan con dos comidas al día, regularmente tortillas de maíz, frijoles y café.

En Tizamarte, la mayoría de las casas tienen electricidad, pero el agua corriente es escasa. En toda la comunidad hay cinco chorros públicos donde mujeres y niños hacen fila para llenar vasijas del líquido.

El año pasado, mientras gran parte del mundo se cubría con mascarillas y aprendía sobre el distanciamiento social por la pandemia, la vida siguió como de costumbre en Tizamarte. Hubo pocos casos confirmados en comunidades cercanas, pero ninguno en Tizamarte, y Jerónimo no usó una mascarilla sino hasta que estuvo bajo la custodia de la Patrulla Fronteriza.

Guatemala tiene servicios básicos de salud limitados, especialmente en comunidades rurales como Tizamarte y ha tenido problemas para obtener la vacuna contra COVID-19.

En Camotán, el municipio del que es parte Tizamarte, poco más de 130 de sus casi 61.000 pobladores icipio habían sido inmunizados a fines de mayo. Aun así, aquí sólo se han registrado 151 casos de COVID-19 desde el inicio de la pandemia, según registros del Ministerio de Salud.

La enfermera Gloria Amador Morales realiza controles de salud en Tizamarte y en otras tres comunidades que están bajo su cuidado. En el polvoriento y despintado centro comunitario donde atiende a los pacientes no hay agua corriente.

La enfermera, de 40 años, vacuna y mide a los bebés y detecta los efectos de la desnutrición con un ojo entrenado. Durante el año pasado, ha sido prácticamente la única persona que se ha puesto una mascarilla protectora contra la pandemia.  “Aquí al menos un miembro de cada familia está o ha intentado estar en Estados Unidos”, dijo la enfermera.

Adán Rivera, un campesino de 40 años, explicó que cuando se acaba la cosecha de café ya no hay trabajo y la gente prefiere irse.

“A quién se le dé la oportunidad que se vaya, migrar no es fácil va peligrando uno, pero hay necesidad”, dijo Rivera, quien en la siembra pasada llevó a sus tres hijos pequeños para cosechar café, porque juntos podían llenar hasta tres grandes sacos en un día y obtener hasta 24 dólares.

Jonathan Menkos, economista y director del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales, dice que para entender la migración forzada hay que entender también las condiciones de pobreza en las que viven la gente. La falta de empleo, de servicios públicos básicos y la corrupción se combinan para crear migrantes económicos. Incluso para quienes trabajan, sus ingresos mensuales promedio son menores que el costo de la canasta de productos básicos.

Guatemala sobrevive de las remesas enviadas a casa por esos migrantes. El año pasado, el dinero enviado por migrantes a sus familias representó más del 14% del producto interno bruto del país.

“Es una triste paradoja, porque esos expulsados (los migrantes)… para proteger a sus familias envían dinero que dinamiza la economía y hacen que ese modelo continúe expulsando a más gente”, dijo.

Fue en marzo de 2020, cuando la pandemia recién comenzaba en Guatemala, que Jerónimo decidió emigrar.

Jerónimo y su hija Yessenia se fueron temprano una mañana. Ella no dice exactamente cómo, ni quién es el coyote. Llevaba una muda de ropa en una pequeña mochila y 500 quetzales (unos 65 dólares). Era la primera vez que Jerónimo viajaba fuera del departamento de Chiquimula, cerca de la frontera con Honduras.

Durante tres semanas, madre e hija caminaron, viajaron en autobuses y vehículos particulares. Jerónimo dice que no recuerda los detalles de su ruta y se limita a decir que le preocupaba su hija y que pudieran hacerle algo.

Dice que en la frontera norte mexicana pasaron días encerrados con otros migrantes dentro de una casa de seguridad antes de cruzar a Estados Unidos.

La Patrulla Fronteriza los detuvo apenas cruzaron. Las mantuvo juntas durante siete días y luego las puso en un avión de regreso a Guatemala en abril de 2020.

No se les hizo la prueba de COVID-19 ni en Estados Unidos, ni en Guatemala. Cuando su vuelo aterrizó en la ciudad de Guatemala, fue la primera vez que Jerónimo pisaba la capital de su país.

La administración de Trump fue duramente criticada por esos vuelos de deportación durante la pandemia.

El ministro de Salud de Guatemala dijo en abril de 2020 que los deportados desde Estados Unidos habían provocado un aumento en el número de casos de COVID-19 en el país centroamericano.

Jerónimo llegó a su país sin un centavo. Tuvo que pedirle a un familiar en los Estados Unidos que le transfiriera 50 dólares para comprar boletos de autobús de regreso a Tizamarte.

Jerónimo no era la primera de su familia en intentar irse de Guatemala.

Su yerno, Santiago de León, se fue en diciembre de 2018 con su hijo Wilman de 5 años. Ellos lo lograron. Pero cuando De León encontró trabajo, no tenía forma de llevarse a su hijo y tenía que dejarlo encerrado en un departamento todo el día.

“No había nadie que lo cuidara, a veces él mismo se preparaba comida. Cuando llegaba el papá a veces era tan tarde que ya lo encontraba durmiendo”, dice Hilda García Jerónimo, hija de Alvina y madre del niño. Ella le pidió a De León que enviara de vuelta a Guatemala a su hijo.

Ocho meses después de su llegada, De León envió al niño de regreso con su madre en un vuelo comercial, con un amigo que tenía visa.

De León envía a su esposa 125 dólares cada mes para mantener a sus tres hijos.

Juan de León, de 16 años, hermano de Santiago, decidió irse solo a Estados Unidos en abril de 2019. Tránsito Gutiérrez, la madre de Juan, dijo que su hijo se fue porque quería ayudar a la familia, que a veces no tenía nada para comer.

“Juanito” llegó a Texas, pero fue detenido por la Patrulla Fronteriza. Mientras estuvo bajo su custodia se enfermó y fue hospitalizado en Corpus Christi. Ahí murió. Las autoridades guatemaltecas dijeron que el jovencito murió de una infección cerebral. Su cuerpo fue enviado de regreso a Guatemala y enterrado en Tizamarte.

Casi un año después fue cuando Jerónimo decidió que tenía que irse.

Jerónimo vive con Aníbal García desde que eran adolescentes. Tienen tres hijos, dos de los cuales, Yessenia y su hermano de 20 años, viven con ellos.

“La casa es de ella, el terreno es de ella”, dijo García. “Lo construí, pero no hay nada a mi nombre. Entonces ella decidió que se iba”.

En marzo pasado, Jerónimo volvió a pensar en irse de Guatemala. El riesgo de perder su casa está latente y con el fin de la cosecha de café volvió a cerrar su negocio de pollo y papas fritas.

“Si pudiera, iría”, dijo Jerónimo.

Lo ganado con el negocio del pollo en los últimos meses le permitió a Jerónimo abonar 650 dólares al primer préstamo que hizo para la construcción del cuarto adicional de la casa y que la empujó originalmente a migrar. Pero todavía tiene pendiente otro pago, además de los 7,700 dólares por su fallido intento de migrar.

En los últimos años, los paquetes de los contrabandistas incluyen tres intentos de cruzar la frontera de EEUU, un reconocimiento de que es una gran inversión que no siempre da resultado. A veces los migrantes contratan directamente a un traficante, al coyote, pero en el caso de Jerónimo hubo un intermediario.

Jerónimo pensó que también obtendría al menos dos intentos más, pero el intermediario que coordinó el coyote aparentemente se embolsó un tercio de su pago, por lo que el contrabandista se negó a llevarla de nuevo. Ese intermediario vive a 100 metros de la casa de ella.

Esa persona, conocida localmente como el “jalador”, ayuda a reclutar migrantes para el traficante. También fue él quien gestionó que otro migrante que vive en EEUU, y que antes vivía en una comunidad vecina, le prestara los 7,700 dólares a Jerónimo.

Quien le prestó el dinero, o incluso alguno de sus familiares, le llamaba y enviaba mensajes de texto de vez en cuando, preguntando cuándo le pagará. El primer plazo que tenía se cumplió en octubre, pero Jerónimo pidió más tiempo. Las amenazas de apoderarse de su casa se hicieron tan frecuentes que decidió cambiar el chip de su teléfono.

Jerónimo no es la única que vive angustiada ante la posibilidad de perder su casa.

Yessenia dice que conoce los riesgos que podría enfrentar si intentara migrar sola, pero está dispuesta a hacerlo.

“Perder la casa y quedarme sin nada me asusta más”, comentó.

Yessenia lleva dos años sin estudiar porque, incluso antes de la pandemia, sus padres no podían pagar una escuela. De niña soñaba con ser policía y aunque ahora aún espera volver a estudiar, el tema de la casa ensombrece todo.

“Lo que quiero es que se salve la casa y que ya no esté la escritura en manos de otro, sino en manos de nosotras”, dijo. “Con tal de ayudar a mi mamá me voy”.

Los padres de Yessenia no están de acuerdo. Y Jerónimo dice que si encuentra una manera ella es la que volverá a irse, aunque signifique tener más deudas.

“Eso es lo que te desespera lo suficiente como para emigrar”, dice Jerónimo. “Es pura necesidad”.

Fuente: https://www.latimes.com/espanol/internacional/articulo/2021-06-02/la-pobreza-profunda-que-desata-la-migracion-desde-guatemala

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Crítica cinematográfica de «La Marea» Una búsqueda y una lucha por una vida auténtica contra el neoliberalismo

Fuentes: Counterpunch [Fotograma de La Marea/Corriente]/Traducido del inglés para Rebelión por Marwan Perez
La Marea / Corriente (Wave / Current 2020) es una contranarrativa del sueño estadounidense del cineasta Miguel Novelo. CiNEOLA (una plataforma de historias latinoamericanas) presenta este corto documental de 14 minutos que pone su principal énfasis en el sueño más olvidado, “El sueño mexicano” [1]. En este caso, el sueño de Jorge. Un joven cuyo deseo no es salir de México, como el de tantos otros que por las condiciones económicas y sociales nefastas emigran para sobrevivir. El documental comienza con una dulce nana con el suave sonido de las olas del océano.

La película está impregnada de un optimismo juvenil con un formato que refleja sutilmente la dialéctica entre el cineasta mexicano que emigró a los Estados Unidos y su compatritas que decide perseguir el Sueño Mexicano. El protagonista principal, Jorge, afirma que su lugar en el mundo está lejos de las grandes metrópolis de México y del Norte global.

Novelo recorre Seybaplaya, Campeche (México), un pueblo de pescadores en un marco temporal absolutamente circular. Es una secuencia que corre, camina y se mueve al ritmo de un pueblo no urbano, a diferencia de otras películas donde el tiempo se aprieta, apresura, rebanea, aplana y se hace lineal. Es un momento con movimiento. A diferencia de la mayoría de las ciudades urbanas con una disonancia caótica de ruidos apilados uno encima de otro sin ritmo, la banda sonora de La Marea evoca los elementos vivos comunes de la naturaleza: truenos, lluvia y relámpagos, que suenan de manera diferente a una ciudad, que capta las luces de destellos, goteras y gallos cantando con un tempo distinto de ritmos orgánicos y significados. La naturaleza que rodea a Seybaplaya «no es un paisaje, es un recuerdo». Es la biografía de Jorge y su pueblo. [2]

El documental tiene una calidad que recuerda los consejos del reconocido cineasta revolucionario cubano Humberto Solas, fundador del primer Festival de Cine Pobre en 2003. Solas dice: “Filma la vida, ve a filmar a los niños, la playa, el mar” y señala una feria callejera cercana con atracciones mecánicas iluminadas bajo los cielos nocturnos tropicales de Gibara, Cuba. “¡Ahí, filma eso!” [3]. En este mismo festival de cine recibió el premio al mejor documental un cineasta iraní que, para Solas, habló de la guerra sin mostrarla nunca.

La Marea cae bajo el mismo hechizo/espíritu expresado por Humberto Solas. Su presentación visual lleva al espectador a ver la felicidad inocente desde/a través de la sombra de un invasor (aterrador) efecto adverso de la política fanática del neoliberalismo en toda las dimensiones de la vida. La palabra neoliberalismo se usa frecuentemente sin revelar su concepto o significado. El filósofo Rafael Bautista lo describe como el intento de canonizar el capitalismo, en el que toda la vida es susceptible de convertirse en una mercancía en venta en este mundo globalizado. La Marea es esta encrucijada oculta hecha visible [4].

El corto documental de Novelo plantea una cuestión entre la vida y la naturaleza entendidas por una sociedad capitalista y el desafío que supone para quienes buscan alternativas a esta objetivización de la vida. Bautista establece que, «el capitalismo (el bebé de la modernidad) elimina la percepción sensorial que construye y crea formas de vida individuales, solidarias y con conciencia comunitaria«. La interpretación de la naturaleza como objeto de explotación se traduce, para el académico Juan José Baustista Segales, en una relación sujeto-objeto. La manera en la que tratamos a la naturaleza -como objeto de explotación y dominación-, -será trasladada a las interacciones humanas. El neoliberalismo se convierte en «los principios y los parámetros en los que se fundamenta la nueva semántica basada en los valores del mercado» [5] y que es nuestra política y cultura actuales. Y es la modernidad la que mantiene el juicio y el razonamiento que alimentan las relaciones sociales necesarias para el mantenimiento y funcionamiento del capitalismo [6]. Lo irónico es que los programas sociales destinados a aliviar la pobreza (desde federales hasta las organizaciones sin fines de lucro) de un Estado creado desde el capitalismo,son los mismos programas que sistemáticamente producen la pobreza.

El deseo de Jorge es convertirse en cuidador de animales en lugar de continuar la tradición familiar de pescadores y buceadores. Sus amigos preguntan a Jorge por qué no sigue los pasos de su padre y su abuelo. Jorge, un músico que toca la guitarra, parece haber optado por pasar su juventud en actividades que no llevan el peso del corporativismo, sino que extienden su sensibilidad afectiva hacia criaturas queridas y no queda a merced del mercado como trabajador objetivado/alienado. Un paso hacia el norte alejado de su pueblo no urbano, con formas no del todo diluidas, es un paso menos para la preservación del ser particular de Jorge. Por diminuto que sea, es un ser humano menos que apoya la dominación y el control del dólar estadounidense sobre todos los aspectos de la economía de México, así como a su identidad cultural y política. La inocencia tanto de la película como del director se expresa en muchas escenas, en particular durante la actuación del circo sin animales, solo payasos y trucos. La lluvia se abre camino a través de las costuras de una tienda desgastada solo para encontrarse con risas y sorpresas. El público responde improvisando. Se mueven por las gradas en busca de un lugar despejado para seguir disfrutando de la actuación.

La improvisación como cualidad de resiliencia realza la película. Este mismo enfoque resiliente es lo que hace que La Marea sea auténtica y la distingue de las fórmulas cinematográficas exuberantes. La técnica del autor de utilizar escenas lentas extendidas de una comunidad en coexistencia con su entorno da indicios del lenguaje cinematográfico texturizado, poético y lento de Andrei Tarkovsky, pero con una ligera diferencia. La Marea tiene toques ontológicos de trabajar lo que está precisamente ahí (Dasein), lo no escenificado. Novelo se fusiona con el contenido de su película. Este contenido es una extensión de su experiencia con la de Jorge. En otras palabras, no separa su filosofía y política de su arte. Sin embargo, La Marea podría prescindir del componente digital interactivo, que es un remanente de la etapa experimental de Novelo. La historia por sí sola es lo suficientemente fuerte. El aspecto digital interactivo funciona más como un primer plano y que magnifica en lugar de acercarnosLa cercanía se basa en la narrativa. Proporciona proximidad de una subjetividad a otra. La interacción digital facilita la comunicación pero no transmite ningún sentido de experiencia vivida en comunidad. Su transmisión es colonial. ¡Es silencioso!

La Marea es una crítica del sueño excepcional y hegemónico que se proyecta a sí mismo sobre todas las aspiraciones; el sueño estadounidnese, visto desde una fantasmagoría o una casa de espejos que no permite ver más allá de unos reflejos distorsionados y de contenido soteriológico. ¿Qué implicación tiene para las personas del mundo el proclamarse como la única esperanza sobre todas las demás manifestaciones? La narrativa de Jorge toma la forma de un sueño en riesgo dentro de una era digital hiperfetichizada. Novelo aleja la historia de La Marea de un escenario postnostálgico de derrota y arrepentimiento, y nos hace ver que la felicidad existe en el Sur Global. La percepción no examinada de que la felicidad solamente existe en los países ricos del Norte Global (los Disney del mundo) es una extensión de las propagandas imperiales.

El viaje realizado al Norte Global, en este caso a Estados Unidos, a menudo se encuentra con hostilidad por todos lados. Algunos etiquetan a los inmigrantes de intrusos y extranjeros, mientras que otros etiquetan a los inmigrantes de extensión de los colonos de asentamiento. Tales definiciones provienen de aquellos que no tienen ni idea, fracasan o no les importa entender las relaciones centro/periferia entre los imperios y las naciones satélites del Sur Global, proveedoras de mano de obra, recursos y espacio fiscal para inversiones y especulación. Un artículo reciente de Arian Arahonian muestra con evidencia empírica las disparidades abismales en las relaciones centro-periferia Norte / Sur. El artículo de Arahonian también señala que hay «economistas que trabajan para que los ricos se vuelvan más ricos y economistas que trabajan para que los pobres sean menos pobres» [7].

El documental tiene una sensibilidad que contrasta con la cultura neoliberal hiperviolenta actual. Es una oración de acción a través del cine del Sueño Mexicano como posibilidad existencial de un nuevo horizonte que viene y afirma la vida. Es un documental que evita que el proyecto liberador se borre instantáneamente. Esboza un mapa de caminos potencialmente liberadores y no dominados por la cultura saturada de ansiedad, me gusta, comparte, información vs. conocimiento, La Marea nos da un momento de reflexión. Sin embargo, el neoliberalismo como programa de civilización moderno está destinado a evaporar las pequeñas ciudades como Seybaplaya, o convertirse -mediante la planificación de megaproyectos por parte de gobiernos tanto conservadores como progresistas- en resortes turísticos para aquellos que pueden permitirse ese lujo tan exclusivo en nombre del progreso [8]. En Saving Beauty, el filósofo Byung Chul Han escribe en la última frase de su libro: «La salvación de la belleza es la salvación de aquello que nos compromete» [9].

La Marea, en su forma más simple, es un compromiso de afirmación con la vida, que lleva su propia forma de resistencia, mostrada por la mirada de “salvar a otro”. Esto implica que nosotros, como espectadores, no debemos ser un mero reflejo de las circunstancias cumpliendo con una lógica que destruye vidas y eco-narrativas como las que se muestran en La Marea. Este documental intenta demostrar todo lo que hay entre la causa y el efecto. Es un momento/mirada existencial de antes y que está en riesgo de disiparse por completo en el horno ardiente del progreso. En The Swarm: Digital Prospects Byung Chul Han afirma: “Todos los que participan en el sistema capitalista pertenecen a él” [10].

¿Pueden las ciudades como Seybaplaya sobrevivir en un mundo de recursos finitos? ¿Cuáles son los efectos de las estrategias geopolíticas formuladas en el Norte Global que dan forma a la política y las relaciones sociales / comunitarias en el Sur Global? ¿Cuáles son las consecuencias de la pesca industrial en las formas de subsistencia tradicionales y locales de los pueblos pequeños? [11] ¿Cuál es el impacto de la ciencia burguesa y su filosofía económica en la vida? El filósofo Rafael Bautista afirma: «¡Los límites están hablando!». La narrativa de La Marea es una utopía que pertenece a quienes conservan un espíritu joven y con voluntad de vivir para cambiar y hacer hoy, lo que todos queremos ser colectivamente mañana sin importar la edad. Es un intento de rescatar el contenido liberador de la utopía. Porque la utopía es más que el eslogan de sí, nosotros podemos. Es energía mítica encapsulada entre los horizontes de esperanza de la memoria humana. Cuando se fertiliza e ingiere, puede acercarnos a ver una realidad no fracturada más allá de los espejos de doble cristal. Elimina los valores deterministas conscientes e inconscientes que perpetúan visiones incapaces de integrar conceptos que enriquecen la experiencia humana. Un compromiso dialéctico entre la utopía y el momento histórico por lo deseable, necesario y posible es crucial para la recolección de un nuevo lenguaje que permita a la memoria ir más allá de la invención y, en cambio, aprender a construir y leer la realidad. Quizás este pueda ser un momento liberador de lo que Chul Han describe como «perpetrador y víctima al mismo tiempo». La teoría utópica debe apartarse de la realidad política vivida. Cuanto más cercana esté la teoría a la realidad política actual, mejor equipados estamos para comprender nuestro papel en el mundo en comunidad, es decir, el ser humano es el ser supremo para el ser humano en convivencia con la naturaleza [12]. Porque no hay momento en la historia de la humanidad sin la compañía de las utopías.

Esta crítica está dedicada a los profesores y compañeros Rafael Bautista y Juan José Bautista Segales.

En memoria del cineasta Fernando Solanas 1936-2020 que hizo cine no como una expresión o para la comunicación, sino un cine de acción para la liberación.

Notas:

[1] CiNEOLA fue fundada por el productor Daniel Díaz (www.cineo.la)

[2] Citas de Rafael Bautista.

[3] Entrevista del escritor a Humberto Solas.

[4] Es un estado apátrida que actúa como administrador en nombre del interés privado frente al bien público. Hoy no es una coincidencia que le digan «debe promocionarse a sí mismo». Para el filósofo andino / indígena / latinoamericano “es la cuantificación de la realidad. El mundo moderno arrebata el contenido sagrado de la vida y produce irracionalidad «. El estatus divino / religioso inherente a la doctrina económica del neoliberalismo es el «consumo de indiferencia y la naturalización de tal indiferencia». En otras palabras, «consumimos la dominación» y la explotación. Bautista agrega además que el capital elimina los medios de subsistencia en las relaciones comunales al convertir a la comunidad en individuos «modernos» que compiten entre sí para obtener un rendimiento individual a cualquier costo. Es esencial para la reproducción del sistema moldear a los individuos para que tengan las mismas expectativas, perspectivas y percepciones.

[5] Cita de Juan José Bautista Senegal.

[6] Rafael Baustista es filósofo, escritor, poeta y activista. Imparte talleres de colonialismo en Bolivia.

[7] “Annus horribilis, ¿el que pasó o el que se nos viene?”, https://rebelion.org/annus-horribilis-el-que-paso-o-el-que-se-nos-viene/

[8] “El Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec: desarrollo capitalista y depredación del medio ambiente”, https://rebelion.org/el-corredor-interoceanico-del-istmo-de-tehuantepec-desarrollo-capitalista-y-depredacion -del-medio-ambiente /

[9] Byung Chul Han, «Saving Beauty», transl. Daniel Steuer (Cambridge: Polity Press, 2018) p.81.

[10] Byung Chul Han, «En el enjambre; The Digital Prospect «, traducido al español. Erik Butler (MIT Press, Cambridge, 2017) p.13.

[11] “La cara oculta de la acuicultura, sobreexplotación de los océanos y maltrato a los peces”, https://rebelion.org/la-cara-oculta-de-la-acuicultura-sobreexplotacion-de-los-oceanos- y-maltrato-a-los-peces /

[12] El ser humano es el Ser Supremo para el ser humano, es una conversación entre los filósofos Franz Hinkelammert y Juan José Bautista. La frase según la conversación tiene su origen en Karl Marx. Hinkelammert expande el Ser supremo para configurar a los excluidos, marginados, pobres y descartados por el capitalismo como una prioridad para toda la humanidad. Esta prioridad se extiende para incluir la coexistencia con la naturaleza como sujeto y ya no como objeto.

Fuente: https://www.counterpunch.org/2021/03/05/against-neoliberalism-a-search-and-struggle-for-an-authentic-living-in-la-marea-a-film-review/

Este artículo se puede reproducir libremente siempre que se respete su integridad y se nombre a su autor, a su traductora y a Rebelión como fuente de la traducción.

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La deshumanización progresiva de nuestras sociedades

Por: Ainhoa Ruiz Benedicto

Una de las consecuencias del progresivo proceso de militarización de las fronteras es el de criminalizar la solidaridad entre personas y comunidades.

n los últimos días nos han llegado nuevas noticias del proceso de persecución y criminalización de la solidaridad contra diferentes activistas y organizaciones en todo el mundo. Este es el caso de la activista en favor de los Derechos Humanos de las personas que migran, Helena Maleno, de la que hemos sabido que ha sido deportada por el gobierno de Marruecos, precisamente, por sus acciones de denuncia.

Una de las consecuencias del progresivo proceso de militarización de las fronteras es el de criminalizar la solidaridad entre personas y comunidades, que se está reforzado desde las instituciones y que, de consolidarse a nivel social, puede sentar peligrosos precedentes en términos de capacidad de movilización de la sociedad civil.

Bajo la Facilitation Directive, cualquier acto de ayuda a las personas migrantes puede ser considerado un acto punible

La expresión “criminalizar la solidaridad”, se ha extendido a partir de los años 2017 y 2018, sobre todo por parte de organizaciones sin ánimo de lucro y de periodistas críticos con la situación en las fronteras. Es el caso europeo, este marco para la criminalización y persecución de la solidaridad se establece e impulsa en 2002, con la aprobación de la Facilitation Directive (Directiva 2002/90/CE del Consejo de 28 de noviembre de 2002 destinada a definir la ayuda a la entrada, a la circulación y a la estancia irregulares). Este marco normativo establece que son punibles conductas como dar dinero desinteresadamente a la persona que migra para costear su entrada, o ayudarle de otras formas a cruzar la frontera. Es importante señalar que, aunque estas acciones no tengan ánimo de lucro por parte de las personas que las realizan, bajo la Facilitation Directive, cualquier acto de ayuda a las personas migrantes puede ser considerado un acto punible. Esto es debido, a que la normativa de la Unión Europea deja en manos de los Estados la aplicación, más o menos restrictiva, de medidas punibles para las personas que ejercen, aportan o colaboran ayudando a personas migrantes.

Estas medidas están generando diferentes formas de intimidación y acoso a personas y organizaciones. Un caso destacado ocurrió en Francia en 2017, en la ciudad de Calais, conocida por el campo de personas migrantes que se estableció allí y por ser una de las principales rutas de tránsito para aquellas que quieren llegar a Reino Unido. El alcalde prohibió a organizaciones humanitarias repartir comida y agua entre las personas migrantes y potenciales solicitantes de asilo. La razón que expuso fue que el reparto de comida suponía una amenaza para la seguridad en la zona.

En Hungría, ayudar de cualquier manera a que la persona migrante encuentre casa o un lugar donde permanecer se penaliza con dos años de prisión. En Grecia, la Guardia Costera del país ha implementado un registro para las ONG, de manera que estén obligadas a formar parte de la red de la guardia costera, en caso de no hacerlo pueden estar vulnerando la ley, lo que ha sido denunciado por diversas organizaciones por la vigilancia a la que las somete. Por citar sólo algunos casos de cómo se implementan estas medidas criminalizadoras.

De esta manera se van destruyendo los lazos entre comunidades. Primero, porque se generan grupos de población que pueden ser vistos como enemigos por sus propios vecinos, por proveer ayuda a migrantes y, segundo, porque se lanza el mensaje de que ayudar a una comunidad diferente a la propia constituye una forma de crimen.

De esta forma se incentiva la deshumanización, al fin y al cabo, si una persona no es merecedora de solidaridad, comprensión o empatía y es visualizada únicamente como una criminal y causa de diversas problemáticas sociales, resulta más fácil justificar que a esta persona no se la proteja o que no sea merecedora de derechos, de acogida o de protección institucional. Además, se erosiona una característica básica humana: la solidaridad, a la que renunciar supone una deshumanización de nuestras propias personas.

Fuente: elsaltodiario

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